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Papa Hazme sentir la Mujer que soy

19.07.2008. 15:04

Hace seis años que me separé de mi exesposa y desde entonces he almorzado con mi hijastra unas cuatro veces y nos hemos visto en actividades diversas otras tantas. Mientras estuve casado con su madre, mi hijastra y yo tuvimos por más de dos años relaciones sexuales. Ahora, nos hemos encontrado de nuevo, en esta ocasión estaba acompañada por su amiga de toda la vida y luego de hablarme sobre su hijito, al preguntarle por su esposo me dijo en tono molesta: está tomando tragos con sus amigotes. Yo tratando de moderar le dije: “de vez en cuando hay que votar el golpe”, a lo que ella me dijo: “Si, yo también voy a votar el golpe, voy a buscar alguien que me recoja…” 

Cambiamos el tema, pero su tono de voz y su mirada y movimiento me dejó la impresión de que me estaba diciendo algo diferente, pero no entendía su meta mensaje.
 Decidí escribirle y le dije que me había quedado preocupado por su expresión.  Ella me contestó que estaba harta de que su esposo saliera siempre solo y que necesitaba alguien que la hiciera sentir la mujer que era. Con mucho miedo a su reacción, le escribí una respuesta provocativa y me quedé ansioso frente al computador esperando su respuesta. Cuando estábamos juntos, usábamos una clave para provocarnos y era darnos una palmadita o acariciarnos las nalgas.  Con un leve toque, imperceptible para todos los demás, ya sabíamos que el otro quería lo suyo.  Así es que en el email le escribí, “Bueno, si esa es la situación…, quiero que sepas que acabo de darte una palmada en tu trasero”. Su respuesta tardó más de lo que esperaba, pero valió la pena.  Su mensaje decía “Sabía que podía contar contigo.  Cuándo nos vemos?  No tardes.” 

Trabajo de forma independiente como agente de Seguros, lo que me da mucha flexibilidad en el manejo del tiempo.  Busqué mi agenda y miré que al día siguiente sólo tenía una presentación en la mañana, así es que le escribí un nuevo email, en el que le invitaba muy cordialmente a que almorzáramos juntos.  Este email era muy cariñoso, pero como todo un padrastro respetable.  Ella me contestó igual, me acusaba de haberla olvidado y me decía que estaría gustosa de almorzar conmigo y me decía que llevaría fotos de la familia para que las viera y que cuando la regresara a su casa, vería lo grande que estaba su hijo.
 Pasé a recogerla y nos fuimos a almorzar, mientras estábamos en almorzando, no dejaba de acariciarme las piernas con su pie descalzo, metía sus dedos por mi pantalón y me jalaba los bellos con sus dedos.  Sentía que su roce me excitaba cada vez más.  Ella me miraba disfrutando la situación. 

Luego que almorzamos, sacó de su cartera algunas fotos y me dijo, te tengo una sorpresa  comenzó a pasarme fotos del niño.  Yo las veía y comentaba cada una de ellas, pero de pronto comenzó a pasarme fotos suyas, desnudas, se veían totalmente amateur, pero ella estaba espectacular.
Cuando me pasó la primera, miré para todos lados, pues creí que todos los presentes en el restaurante estaban mirando cómo veía a mi hijastra desnuda, pero logré clamarme y seguir disfrutando la foto.  No pude hacer ningún comentario como lo había hecho con las fotos anteriores.  Ella se dio cuenta y me dijo:  “Veamos si con esta haces algún comentario” al tiempo que me pasaba una foto de ella desnuda, mojándose en un caño bajo la lluvia y agachada mostrando su concha y su culito a toda luz. Esa misma pose la tomó ella la primera vez que nos bañamos en el aguacero un día que regresé temprano a la casa y la sorprendí en lo que yo entendía era masturbándose, ella siempre lo negó, pero lo cierto es que ese fue el primer día en la que me cogí ese coño excitadísimo. Luego me pasó otra foto, era un primer plano a su Toto, la foto parecía profesional, sus jugos se veían brillantes y el color de sus labios vaginales eran idénticos, tal cual los recordaba.  Estaba seguro de que era ella, pues se veían los tres lunares que tiene aun lado de su cadera izquierda. Le dije cuanto me hubiese gustado ser yo el fotógrafo, me dijo que había sido su marido, pero me dijo qué me darías a cambio de dejarte ser mi fotógrafo íntimo.  Le dije, te daría todo lo que desees que te de.  Sacó entonces de su bolso una diminuta cámara y me dijo, esta pequeña es una magnífica cámara, verás cómo disfrutarás tu sesión de fotos.

De inmediato pedí la cuenta y nos fuimos del restaurante, salí directo a un Motel que quedaba cerca.  En el camino, ella comenzó a acariciarme, primero el brazo derecho, y luego mi miembro por encima del pantalón.  Ya cuando estábamos llegando al Motel, ella lo había sacado y lo acariciaba, cuando entré el vehículo a la zona del Motel, ya ella tenía un rato chupándome la polla magistralmente.  Cuando frené dentro de la cabaña, ella se sorprendió, pues creía que aún faltaba mucho para llegar. Le agarré su cara con las dos manos y la besé en un largo beso de complicidad sexual. Salí del carro, cerré la puerta de la cabaña y di la vuelta para abrirle la puerta a mi princesa, ella me tomó la mano y bajó cual diva de Hollywood. Cuando se incorporó, la abracé y besé enérgicamente.  La cargué y la entré en brazos a la habitación de la cabaña.  La deposité suavemente en la cama y acondicioné la iluminación, la música y el acondicionador de aire, y entré al baño para orinar. Cuando salí mi princesa se había quitado la bluza y la falda que llevaba puesto y me esperaba en una pose de modelo.  Me señaló la cámara y me indicó el ángulo desde el que quería que la fotografiara.  Desde que tomé la primera foto, ella comenzó a moverse y a posar mostrándome todo cuanto tenía.  No se cuantas fotos tomé, pero lo cierto es que con cada una me excitaba más y más. Nunca me había excitado más con imágenes fotográficas, solo que esta vez eran más que imágenes.  Ella comenzó a quitarse el braziere, pero con cada intento me mostraba suslindos senos y volvía a taparlos, hasta que por fin me los dejó caer en mi cabeza. Comenzó el show con el panties y eso fue espectacular.  Su baile, su cuerpo, la elasticidad de su ropa interior, todo armonizaba con la música ambiental que había puesto en la habitación. Me hizo señas de que fijara el objetivo de la cámara en tu Toto, lo que vi en la pantalla de la cámara me hizo dejar la cámara a un lado y comenzar a comérmelo, ella gemía del gustazo que cogía con mi lengua y mi boca comiéndole cada rinconcito de su concha. Su clítoris parecía que iba a explotar, pues estaba como nunca antes lo había visto de grande. Luego subí y le mamé cada una de sus tetas.  Aunque había amamantado un año a su hijo, seguían fuertes como antes, aunque creo que un poco más grandes. Luego la besé y le acaricié todo su cuello y la nuca.  Ella bajó cu cara y comenzó a chupármelo de nuevo.  Se lo metía todo en la boca y lo chupaba con su lengua como un torbellino, que me hacía brincar de excitación. Fue entonces que me pidió que la jodiera por el culo, que su esposo se lo había estado pidiendo, pero que ella quería que yo fuera que se lo estrenara. Sacó de su bolso un tarro de manteca Cisco y me untó todo mi miembro de esa manteca, su mano me acariciaba y excitaba con cada roce.  Luego, se acostó y untó todo su culito con la manteca, incluso, creo que con su dedo se entró un poco de manteca en el interior del culito. Luego se puso en cuatro sobre la cama y abrió sus piernas mostrándome su estrellita, con la manteca untada comenzó a apretarlo y a relajarlo, como si me estuviera llamando.  Mi pinga estaba al borde de correrse de tanta excitación.  Le acerqué la punta y empujé un poco, pero ella me dijo:  “Papi, recuerda que soy virgen por el culito, trátame suave”. Comencé a acariciarle con mis dedos pulgar e índice todo alrededor de su ano y ella comenzó a excitarse, luego en cada vuelta comencé a meterle un poquito del dedo y sentía cómo su culito reaccionaba, al principio, apretándose, luego, poco a poco, comenzó a relajarse, con lo que mis dedos a cada paso, se entraban más y más. 

Era el momento de avanzar así es que le introduje un dedo, poco a poco, dejándolo que su culito votara la tensión y se aflojara.  Los movimientos eran lentos y pequeños, los movía adentro y afuera, arriba y abajo, en círculos.  Poco a poco, pude ir metiéndole una y otra falange y cuando tenía dos falanges adentro, comencé a sacarlo y a entrárselo de nuevo, pero más rapidito, en uno de esas entradas y salidas, ella me dijo que le metiera otro dedo, que así se acostumbraría para cuando le metiera mi guevo.
 No sabía cómo le metería el segundo dedo, pero sin darme cuenta, había sacado un poco el que estaba a dentro y había presentado el segundo ante su culito, que estaba tan excitado y flojito que dejó que entrara con mucha facilidad, esperé un momento y comencé a bombear metiéndolos y sacándolos, hasta que le dije, “basta de juegos, vamos a lo que vinimos”. Le saqué los dedos poco a poco y me paré detrás de sus nalgas, le dí unas palmadas en las piernas para que las abriera más, para que me quedara su culo más bajito, le abrí con mis manos sus nalgas y le presenté mi guevo en su culito.  No tuve que empujarlo, su culito parecía succionarlo, desde que entró, ella comenzó a pedirme lo que quería que yo hiciera, me decía, así mismo coño, rómpeme el culo, dame ñema cabrón, sí, así, dame más.  Sus palabras me excitaban y aceleraban mis movimientos, ella me provocaba y con eso me excitaba. Ella se acostó en la cama, dejando sus piernas caer hacia afuera, yo me recosté un poco en su espalda mientras le singaba como un perrito, ella en momentos hacía un gemido de dolor, pero muchos de placer borraban el aparente dolor. Sentía cómo su culito me apretaba y me hacía más placentera la penetración.  En un momento paré y oí cómo me gritaba, no te pares ahora singón, muévelo coño, métemelo todo, no te pares papi, no te pares, sigue, sigue, sigue… Se vino con gritos y suspiros y agarrándome con su mano mis nalgas me apretaba como queriendo meterse más de mi miembro en su culito, aproveché y tomé la cámara y le tomé varias fotos a mi guevo en su culito, luego me incorporé y le volví a dar otra tanda de bombeo, parando justo en el momento en que sentía que iba a explotar. Ella me dijo, “espera, que te tengo algo especial para ti” Se lo saqué al paso y ella se incorporó, me dijo que me acostara y así lo hice, boca arriba, ella se me encaramó arriba, se introdujo mi pene nuevamente en su culito y comenzó a singarme ahora ella a mí. Se movía verticalmente y en zigzag, con golpes de cadera, hacía círculos con su culito, mientras subía y bajaba, cuando vió que me estaba volviendo loco de placer, me preguntó:  ¿Te gusta?  ¿Quieres que te la saque? Sentí como apretó su culito, mientras aceleraba sus movimientos y con expresiones vulgares comenzó a hacer sus movimientos finales hasta que me corrí en su interior.  Siguió moviéndose luego de mi corrida, como para estar segura de que acababa totalmente. Se acostó a mi lado y estuvimos así por un rato. Luego comenzó a acariciarme mi miembro y cuando lo levantó, me dijo: “ahora lo voy a limpiar, pues quiero que me satisfagas por delante, hace mucho que no me singas como antes.” Ella se vino dos veces más, una en mi boca y yo una en su Toto.  No hemos vuelto a juntarnos, pero tengo la memoria de su cámara con las fotos que le tomé como recuerdo de esa última salida nuestra.

Autor (
Kim Ram )

1

allan on 23.07.2010. 03:34

pero si te loa hria asi mamasita y por detras varias veces y como tu quieras celestita

2

cabron on 14.06.2010. 14:37

esta bueno el relato porf mandemen unos a mi correo

3

CLARET on 04.03.2010. 16:49

Como fantasia muy bueno. pero nada mas...

4

fefe43 on 21.08.2009. 15:51

buenísimo, ese relato.

5

Cristina on 03.07.2009. 14:44

Buen relato!! A mí me costó mucho acostumbrarme a que me la pongan por la cola, pero ahora me encanta. Mi novio me acaricia el clítoris mientras me bombea a fondo dentro de mi cola. Aclaro que él es un hombrón grandote y yo soy menudita, pero lo más notable es que tiene un pene de más de 23 cm erecto y de no menos de 6 de grueso. ¡Ay mamita, no sabés lo que es ese hombreeee...!!!

6

joselo on 22.10.2008. 23:42

Tremendo relato.

7

Mauro on 09.09.2008. 17:42

HOLA,YO SOY URUGUAYO DE LA CAPITAL(MONTEVIDEO)DEBO CONFESAR QUE HE DISFRUTADO MUCHO VUESTRO RELATO.Y A MEDIDA QUE AVANZABA EN LA LECTURA ,NO PUDE EVITAR MASTURBARME UN PAR DE VECES.ME
GUSTARIA SI FUESE POSIBLE ENVIASEN A MI CORREO OTROS RELATOS EROTICOS VUESTROS,CON FOTOS.DESDE YA UN ABRAZO,ESPERANDO PRONTA RESPUESTA VUESTRA.
YO TENGO 49 AÑOS.

8

celeste2 on 10.08.2008. 09:40

buenísimo, te cuento que yo no lo he podido realizar así......

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