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me gusta cojer

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Mi nombre es sandy soy de una isla del Caribe,pero estoy viviendo en new york en lexington ave y la 124,soy cundango y no lo niego,me gusta coger verga,aquí he tenido varios chulos,que me han rapado bien,yo soy de la gente que no estoy con uno solo,eso me aburre,algunas veces me voy para bares o disco y si hay alguno que me guste y que sea maricón me lo llevo para mi apartamento,el sábado pasado me encontré un blanco joven y bien parecido,me mando un trago yo le di las gracias y luego fue para donde yo estaba sentado y nos pusimos hablar y como a las 3am yo le dije que me iba para mi casa,que iba a tomar un taxi,yo le dije que si quería se fuera conmigo y el se rió y me dijo que no había problema y nos fuimos en taxi para mi apartamento,allá nos tomamos un trago mas y nos bañamos y de ahí para la cama a majar,me dio una buena rapada,en estos días conocí un par de bugarrones que se mudaron aquí es una pareja un blanco y un moreno son americanos,tienen entre 30 o 35 anos,el blanco se llama willian y el moreno kevin,el blanquito es bien parecido,bien afeitado y el moreno es medio feo no tanto con la cabeza calva,un tatuaje en el brazo derecho y un par de argollitas en las orejas,nos empezamos a visitar,hacer amistad y me dijo willian el blanco el sábado que viene no te comprometas con nada para que vaya a su apartamento a tomar y pasar un rato con ellos,llega el sábado y cojo para su apartamento y empezamos a tomar,hablar,ver television y tenemos rato ya y me dice willian te tengo que decir algo,yo le dije dime y me dijo que si yo quería,hacer un trio con ellos,yo le dije no hay problemas solo que a mi me gusta cojer verga y me dijo que eso no era problema,pues en ese caso el kevin el moreno era que iba a meterlo y nos fuimos para la habitación y ahí nos encueramos y en la cama empezamos a chulear los tres y manoseando,verga,culo,tetas,y empezamos el blanco y yo a mamarselo al moreno,que tenia una verga rica,bien formada,yo me pegaba de las bolas y willian del calembo y otras veces willian en las bolas y yo en el calembo y willian se fue para arriba a dar lengua con el y yo me quede con el calembo solo y después el moreno se puso un condón y se lo metió a willian,mientras yo lo veía,yo me manoseaba los pezones,viendo ese calembo dándole por el culo, ahí duro un rato dándole y me dijo que me tocaba a mi,que me pusiera como perro en cuatro y me lo clavo y mientras me daba calembo willian me abría el culo con las dos manos,me daban palmadas,me decía willian tu no sabes lo que tu estas cogiendo,es una verga rica y ahí me dio duro un rato y se venia,se quito el condón mientras willian esperaba la leche,la tiro encima de la boca de el y el culo mio y willian se le pego de la verga mamando,esa fue una buena singada,de ahora en adelante vamos hacer ese trio a cojer ese guebo prieto,en una lo voy a invitar a el solo para singarme ese guebo yo solo,saludos de sandy.

EXPERIENCIAS JUVENILES

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EXPERIENCIAS JUVENILES 

 

El presente relato comienza cuando apenas yo había cumplido los 18 años. Pero, por mi aspecto, nadie diría que tenía más de 15, aunque luego, ya desnudo y contemplando mis atributos sexuales, nadie dudaba de mi verdadera edad. Es más; mas de uno pensaría después que me estaba quitando años…  Por entonces había entrado a trabajar en nuestra pequeña empresa familiar un muchacho de mi misma edad que se llamaba Domingo. Yo aún no me consideraba homosexual, (ni tan siquiera bisexual, pues aún no sabía lo que era eso), pero me gustaban algunos tíos y también las tías. Había salido con chicas, pero sentía una atracción especial por Domingo. Porque, además, era un tío muy legal, muy caliente y muy morboso…

 

Yo estaba ansioso por ver la verga del muchcho y a los pocos meses tuve ocasión de comprobar que ésta era enorme, porque en cierta ocasión que nos habíamos quedado solos, comenzamos a hablar de temas de sexo, aunque siempre referidos a chicas, nunca a hombres. Yo le decía (y era cierto) que me excitaba mucho con aquellas conversaciones en las que imaginábamos que nos follábamos a unas tías muy buenas.  

 

Y entonces le dije a Domingo: “Oye, ¿tu estás empalmado?” El me dijo que mucho, (yo ya lo sabía por el enorme bulto que se podía ver en su bragueta).

Yo le dije: “Yo estoy muy empalmado” y le pedí que me mostrase su verga.

 

El se hizo un poco de rogar. Pero finalmente accedió y, abriéndose la bragueta, dejó salir una enorme polla gordísima de al menos 20 ó 22 centímetros. ¿Dios mío, que hermosura! La polla más grande que he visto jamás. Aún hoy, muchos años después, recuerdo con asombro la verga tan grande de Domingo. Un capullo grandísimo totalmente descubierto, sonrosado, brillante. Una polla que no podía rodear con mi mano, y que me excita todavía al recordarlo y al escribir este relato.  Yo pedí a Domingo que me dejara tocar su miembro. Al principio él rehusó, pero como estaba tan excitado yo insistí y, finalmente él accedió. Pero yo no me limité a tocarlo, sino que cuando lo tuve entre mis manos, comencé a masturbarlo con mucha suavidad, de manera que él estaba encantado y ya no hizo ningún gesto para impedir que nos corriésemos juntos. ¡Que placer, Dios mio!.

 

Aquello parecía una fuente, un manantial manando su blanca leche. ¡Que abundancia de semen salía de aquella enorme verga!.   Después de limpiarnos, él estaba avergonzado y me dijo que no se explicaba cómo había podido ocurrir. Insistió en que eso no podía volver a repetirse, que aquello no estaba bien. Y seguramente era sincero, pero creo que lo que mas temía este muchacho era que se enterase mi padre que era un hombre de gran genio y un pronto algo irascible al que todos temían y respetaban.  Este tipo de encuentros con Domingo se repitieron algunas veces mas. Y yo estaba encantado de poder tocar y disfrutar de aquella verga tan grande. Es más, me quedaba con unas ganas enormes de chupársela y que su leche resbalase por mi cara… Aunque debo reconocer que era yo quien le provocaba con conversaciones sobre mujeres que a él le excitaban muchísimo. A lo largo de estas conversaciones, yo conseguía mi propósito de excitarle y masturbarnos juntos.Nadie sospechó nunca este tipo de encuentros “casuales”. Domingo era un chico muy reservado y discreto. Pienso que él también hubiese querido algo mas, pero creo que, tal vez por temor a la cólera de mi padre, más que por su propio rechazo a estas relaciones, aquello nunca fue a mas. Además, hay que comprender que estábamos en unos tiempos muy difíciles en los que las relaciones homosexuales estaban penadas hasta con cárcel. Hoy hubiese sido diferente  Gracias a estos actos ocasionales, yo fui adquiriendo una cierta experiencia sexual con personas de mi mismo sexo. Aunque éstos nunca pasaron de tocamientos o roces. Y no se si es porque yo, inocentemente provocaba los mismo, pero el caso es que tuve algunas proposiciones, algunas de las cuales se materializaron de forma muy arriesgada y poco satisfactoria.

 

Recuerdo que por entonces estaba yo asistiendo a unas clases particulares de recuperación, y las mesas de aquella academia eran alargadas, con sillas plegables, y nos sentábamos unos junto a los otros. En la misma clase había un muchacho un poco mayor que yo con quien tuve algunos tocamientos. Este chico procuraba sentarse siempre a mi lado y en cierta ocasión observé que se estaba masturbando por debajo de la mesa. Miré disimuladamente y vi que se había sacado la polla del pantalón y se estaba pajeando. Con todo el descaro del mundo, rocé mi pierna contra la suya, demostrándole que yo me había percatado de lo que él estaba haciendo. Era verano y ambos íbamos con pantalón corto, por lo que era muy facil sacarse el pene por la corta pata del pantalón. Así que hice lo mismo y él comenzó a masturbarme, haciendo yo lo propio con el y llegando ambos al orgasmo. 

 

Pero este muchacho, inesperadamente abandonó las clases y otro compañero que al parecer se había percatado de aquellos tocamientos, se sentó a mi lado a partir de entonces. Este chico era un poco bajito, pero muy atractivo. De esas personas que se dice tienen “sex-apeal”, y comenzó a provocarme desde el primer día. De modo que este tipo de contactos siguió produciéndose por algún tiempo con este otro muchacho, hasta finalizar las clases.  En otra ocasión vino a casa un albañil, amigo de la familia, que si no me engaña la memoria tendría unos 30 años. Era un hombre rudo y de modales toscos, pero era muy atractivo. Se le veía muy varonil y un auténtico macho. A este hombre le gustaba provocar conversaciones fuertes de índole sexual y, en más de una ocasión, mientras manteníamos estas charlas, él se sacaba su grandísima polla y se masturbaba en mi presencia. Estaba casado, pero él sabía perfectamente que yo era muy discreto y que nunca hablaría de aquello con nadie. Siempre iniciaba la conversación comentando lo buena que estaba tal o cual chica; si era más o menos caliente fulana que zutana, pero yo pienso que lo que este hombre pretendía, con todo su aspecto varonil, era masturbarse en mi presencia y presumir de su maravillosa dotación sexual. Realmente tenía una polla grandota, cubierto su glande por la piel (no estaba circuncidado, ni falta que le hacía) y se recreaba con gestos de placer delante de mi, e incluso, animándome para que le secundara.

 

Jamás lo toqué, ni el me propuso nada parecido. El a mi tampoco, pero disfrutaba extraordinariamente corriéndose para mi y mostrándome cuan semental era. Y es que, al momento de eyacular, parecía un grifo.  Por aquellos días, mi padre, quién siempre decía de que yo era su “ojito derecho”, me propuso irnos a pasar un fin de semana, (de sábado a domingo) a un refugio que tañíamos en la montaña. A él le gustaba mucho la pesca y muy cerca de la casita había un lago en el que se pescaban muy buenas truchas. Yo le acompañé muy gustoso, (pues estaba muy unido a él, aún más desde la muerte de mi madre) y después de comer nos dirigimos hacia allí.  Descargamos las cosas y nos instalamos en la casita. Ya se había hecho de noche y hacía un poco de frio. Mi padre encendió una pequeña chimenea de leña que tenía la casita, cenamos temprano y luego, después de leer un poco nos dirigimos a dormir. Aquel refugio solo tenía un dormitorio con dos pequeñas camas a ambos lados de la habitación. Mi padre se instaló en una y yo en la otra. El me dio las buenas noches y nos disponíamos a dormir.  Como quiera que fuese, por el cambio de cama o por la situación poco usual de encontrarnos mi padre y yo en la misma habitación, no podía conciliar el sueño y no dejaba de dar vueltas en mi cama. Tampoco dejaba de pensar que un poco antes, cuando nos disponíamos a acostarnos y mi padre se desnudó, observé un gran paquete después de quitarse el pantalón, quedándose en calzoncillos.

 

Nunca me había percatado de eso, pero creo mas tarde, debido a los acontecimientos que siguieron, supe que a él no le pasó desapercibida aquella mirada disimulada hacia su entrepierna.  Yo no paraba de dar vueltas en la cama y al poco rato mi padre me dijo: “¿Tu tampoco puedes dormir?”. Yo le dije que no y que, además tenia un poco de frio. Entonces él me dijo: “¿Porqué no te vienes a mi cama y nos calentamos los dos?. ¡Dios mio… yo lo estaba deseando!!. Así que me faltó tiempo para saltar a su cama.  Mi padre no solía usar pijama, así que estaba acostado sólo con camiseta y calzoncillos. Y yo había olvidado llevarme mi pijama, por lo que me encontraba igual que él.  Allí estábamos los dos, cuerpo con cuerpo, pegados el uno al otro y calentándonos mutuamente. Mi padre se acomodó moviéndose un poco para dejarme sitio y yo estaba muy excitado. El se percató de mi excitación y pasó disimuladamente su mano por mi entrepierna, percatándose sin ninguna duda de que yo estaba totalmente empalmado.  Yo estaba muy nervioso pero mi padre me abrazó y me dijo: “¿Qué te pasa, hijo?”. Yo no sabía que decirle, pero el me dijo: “Yo estoy igual que tu”. “Pero estas cosas pasan”, -agregó-. “No sientas ningún rubor, porque esto no es nada malo”… El cogió mi mano y la llevó suave y delicadamente hacia su miembro viril que estaba casi a reventar. Le marcaba un enorme bulto en su calzoncillo y se adivinaba una polla descomunal, ahí oculta, bajo su escasa ropa.  Yo no opuse ni la más mínima resistencia. Todo lo contrario, agarré su miembro con mi mano, que no llegaba a abarcar aquella verga grandota, y comencé a acariciarla por encima del calzoncillo. Mi polla también estaba casi a punto de estallar, y en aquellas caricias, observé que mi padre había manchado su ropa interior con la baba que brotaba de su capullo. 

 

Ya no podía aguantar más, así que me deslicé hacia debajo de la cama y buscando su vergota, la succioné con mis labios, metiéndola hasta el fondo de mi boca, que apenas podía albergar tanta grandeza. El jadeaba de placer, mientras yo seguía chupando y chupando, mientras me percataba que no dejaba de babearle. Un líquido viscoso y salado que no dejaba de emanar por el hoyito de su enorme glande. Mientras, yo estaba completamente mojado por la misma causa, aunque aún habríamos de disfrutar mucho aquella noche, hasta llegar al orgasmo.  Andábamos ya bastante calientes y nos sobraba toda la ropa de la estrecha cama. Muy tímidamente propuse a mi padre que él hiciera lo mismo con mi polla. Entonces el se dio la vuelta y ambos comenzamos a comernos nuestras vergas en un delicioso 69. Algo que yo jamás había hecho. Mi padre me dijo que yo también tenía un pene grande para mi corta edad y estuvimos disfrutando de aquellos momentos hasta que, finalmente nos corrimos, el uno sobre el otro. La leche de mi padre me llenó todo el pecho. Había leche como para preparar el desayuno del día siguiente y aquel líquido viscoso y blanco me resbalaba a ambos lados del pecho. Algo increíble que yo no había visto nunca.  Cuando hubimos terminado, mi padre me limpió y se limpió a sí mismo y volvió a la postura inicial.

 

Desnudos como estábamos, me abrazó a su cuerpo y ambos nos dormimos profundamente.  A la mañana siguiente ninguno de los dos mencionamos aquello. Era como si nada hubiera ocurrido. Con toda normalidad mi padre me hablaba y yo también a él, pero nunca más volvimos a hablar de aquel incidente.  Así transcurrían los días pero, al cabo de unos 10 meses, mi padre sugirió volver al refugio de la montaña. Yo estaba encantado pensando que se repetiría lo de la vez anterior. Pero todo había cambiado y mi padre jamás volvió a proponerme ningún tipo de contacto sexual. Yo incluso, me movía y movía durante la noche en mi cama y no podía conciliar el sueño esperando que él me dijera algo; “acércate a mi cama” o algo por el estilo. Pero mi padre ya nunca volvió a proponer nada parecido.  Esporádicamente tuve tocamientos y masturbaciones con compañeros de trabajo, pero recuerdo con un enorme cariño y una gran ternura aquella experiencia sexual con mi padre. Fue algo muy bello y jamás tuve con nadie tanta satisfacción como con él. Y el recuerdo de su enorme verga dentro de mi boca, aún me sigue provocando una fuerte erección, como en este momento al recordar y escribir estas experiencias.  Posteriormente he follado con mujeres y con el paso de los años conocí a una muchacha muy linda y nos casamos.

 

Tuvimos tres hijos muy hermosos y hoy en día somos un matrimonio completamente feliz y con unas relaciones sexuales plenamente satisfactorias. Ya nunca mas me he acostado con hombres, aunque debo ser sincero y reconocer que cuando voy a la playa, no puedo evitar fijarme en el paquete de algunos tíos que se pasean por la arena y pasan por delante de nosotros, (mi esposa y yo). Discretamente me fijo en el bulto que hay debajo de esos minúsculos slip o tangas y debo reconocer que fantaseo con comerme unas pollas grandes y duras que imagino debajo de esos tangas, pero inmediatamente me recompongo y vuelvo a la normalidad, bajando de las nubes. 

 

Me gustaría que este relato pudiera tranquilizar a muchos hombres que, no reconociéndose homosexuales, ni tan siquiera bisexuales, se empeñan en negar que les gustan los tíos y que –a veces- fantasean con este tipo de experiencias. A ellos les digo que no son ningunos monstruos por deseas acostarse con hombres. Y que son muy pocas las personas –exclusivamente- héteras, ya que la mayoría de ellas tiene, o ha tenido, tendencia hacia el propio sexo en algún momento de su vida.  

 

Anonimo

Mis Fantasias

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Bueno comenzaré por decirles que trabajo en una sala de internet y parte de mi trabajo, a parte de atender a los usuarios, es despues que sale el publico, hacerle limpieza de temporales y borrar cualquier cosa que no pertenezca a la configuración básica del Pc, ya que la sala esta ubicada en una fundacion universitaria y son muchos los menores que asisten a consultar las paginas para estudiar, por lo que no esta permitido el ver paginas porno, pero una de las facultades cercanas es la de enfermeria cuya poblacion mayoritariamente es homosexual y siempre tenía problemas con ellos porque no respetaban la norma hasta que se me ocurrio la brillante idea de transarme con ellos... que si me respetaban la norma durante el día en horas de la noche yo les permitiria ver lo que quieran ya que a esas horas no iban menores de edad y la sala generalmente estaba sola...hasta mi jefe se sorprendio como yo aumente las ventas en esas horas pero el no sabia cual fue la estrategia.

Asi que me toco limpiar esas paginas de lesbianas y gays que dejaban incluso instalaban programas que debia borrar y comence a conocer el mundo gay  y transsex lo que me comenzo a llamar la atención sin saber porque

Yo soy un hombre bien casado con dos hijos varones o sea el macho, mero macho hasta que un día converse con uno de los gays mas serios que visitaba la sala. Le comence a hacerle preguntas como por cultura general y el fue muy amplio conmigo al responder mis inquietudes.... pasado el tiempo y mi mente estaba mas morbosoa con relación al tema y visite una peluquería unisex.

Recuerdo fue un domingo y eran casi las 12 del mediodia a lo que le pregunte al peluquero que quedaba si tenia oportunidad y me respondio que si, que terminaba con el señor y me atendia...en lo que el cliente se fue me pregunto si podía cerrar la puerta a lo que yo no le vi ningun problema y comenzo su trabajo conmigo. En su conversación se puso algo erotico comentandome como le habia ido en los carnavales, de que se habia disfrazado, me enseño fotos bueno se destapo conmigo como si me conociera de toda la vida cuando termino de cortarme el cabello le pregunte cuanto le debia a lo que me respondio yo no quiero que me pagues con plata, lo quiero en especie.

Yo entendiendo me hice el desentendido, entonces el me explico que se sentia atraido por mi y que el entenderia y yo le pregunte como era en especie y el me dijo que deseaba darme una mamada, bueno despues de todo yo queria matar la curiosidad y termine por acceder. Recuerdo que cuando bajo mis pantalones y mis interiores se asusto al ver que yo llevaba una selva de pelos en mis bolas y me dice ah no yo con tanto pelos no hago nada anda deja que te los rebaje y volvi a acceder cual fue mi sporpresa que me dejo pelao pelao y comenzo a chuparme las bolas y luego se trago todo pero todo mi pene que mide entre 16 y 17 cm aproximadamente erecto y fue la mamada mas rica que haya recibido, ummmm aun la recuerdo y me excito... y despues quise mas y mas al punto de que ahora quero vestirme de mujer y ser tratada como tal pero aun no he logrado ese paso porque el que me conoce ve a un hombre total, con abundante barba, voz gruesa y tosco para todo... y quisiera encontrar a alguien discreto que me ayude a cumplir esa fantasia no solo vistiendome sino maquillandome profesionalmente para lucir como mujer y no como payaso...

Ya mi culito tambien lo estreno un amigo gay
pero el no conoce esa inclinacion mia porque a el le agrada el hecho que yo sea mero macho y reprueba de los que tienen esas inclinaciones.... quiero continuar pero el trabajo me llama.... seguire nuevamente en otra ocasion.


Josue. Mi pequeño Amigo y mi mayor Placer

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En el año 2007 entre a trabajar a una empresa llamada M…..O;  ahí es donde comienza el largo camino de mi vida.  En tan solo 3 años mi vida cambio de ser un joven normal a ser una persona absorbida por un sentimiento de culpa, rencor, odio, amor, deseo, miedo….. Una mezcla de sentimientos que a un chico de 20 años lo podría llevar a tomar un rumbo distinto en su vida. La primera semana de trabajo, conocí a un joven de 27 años llamado Josué, quien me pareció un poco presumido.  Él era de 1.69 cm, pesaba aproximadamente unos 74 kilos, era un poco bajo de estatura y un poco pasado de peso.Pero desde el principio me pareció una persona; en quien no me interesaba entablar ningún tipo de amistad.A los 15 días después; me invitaron a jugar un partido con el equipo de la empresa, la sorpresa fue que cuando me monte a la buseta mi acompañante era aquel compañero (el presumido). 

Entablo conversación rápidamente y me dijo que se llamaba Josué, que tenía 9 años de trabajar en aquella empresa y que él era participe del equipo desde hace mucho tiempo. Al tratarlo un poco, me empezó a parecer una persona interesante y me inspiro confianza. Ese mismo día en los vestidores cuando nos estábamos cambiando, él estaba a mi lado, y cuando quede sin camisa empezó a pasarme la mano por la espalda, haciéndome una caricia que me electrizo todo el cuerpo, sentí una sensación de placer que jamás había sentido. Ese día aparte de haber ganado el partido, gané un amigo que pensé que iba a ser para toda la vida. Josué en poco tiempo llego a ser una amigo incondicional, con quien compartí muchas borracheras, a pesar de que él no tomaba licor, iba conmigo para acompañarme, siempre andábamos juntos, nuestra relación de amistad se intensifico a tal punto que nos pasábamos todo el día hablándonos por mensajes de texto, y nos llamábamos en las mañanas y por las noches, a esto hay que agregarle que trabajábamos juntos.  Pasábamos más de la mitad del día juntos, era algo muy especial, durante todo este tiempo de amistad siempre hubieron momentos de morbo que poco a poco nos iban consumiendo. (hoy en día se que era morbo sexual, pues en aquel momento no sabía que era esa sensación que estaba sintiendo). Siempre hubieron roces, que aunque parecían que no eran intencionales, cada vez, se hacían más frecuentes, era ya algo que formaba parte de esta amistad; lo veíamos de lo más natural.AL poco mas del año de haber comenzado nuestra amistad me di cuenta que era casado y que tenía un bebe de 3 años, esto me sorprendió mucho porque, él jamás me había mencionado nada de su familia y lo que más me sorprendía era que él y yo pasábamos demasiado tiempo juntos todos los 7 días de la semana. En ese momento no supe en realidad; como podía ser eso???  no podía creer que él era casado, y tenía un hijo; y que tiempo les dedicaba????? Algo estaba pasando y esto me dio un presentimiento que me indicaba que me debía alejar de todo esto.Es importante mencionar que yo había tenido una novia por más de 4 años y cuando empezó mi amistad con Josué, mi relación fue decayendo, hasta el punto de terminar mi relación de tantos años de noviazgo, tenia más de un año de no tener una relación con ninguna mujer (en la sentimental, porque en lo sexual, si tenía relaciones ocasionales con mi exnovia).

Así que yo siempre pensé que mi compañero era soltero…. Pero ya ven sorpresas nos da la vida.Y es que me impresiono la noticia porque sin saberlo estaba enamorándome de él.  Es algo que por mucho tiempo trate de evitar, pero ese día me di cuenta que lo que sentía era más fuerte que mi propia voluntad.Él me explico luego que si era casado y que tenía un hijo, pero me aseguro que él y su esposa no tenían nada que el dormía en un cuarto aparte, que ni siquiera sexualmente vivían juntos.Así que lo que más me extraño de su excusa, fue que me dijera que no tenía nada con ella????  Esas palabras fueron la gota que derramo el vaso ¡!! Si desde ese día no pude dejar de pensar en mi amigo, no como amigo; sino como hombre sexualmente hablando.A los pocos días de haberme dado cuenta de su verdad, él me dijo que si queríamos que podíamos ir a la playa, eso sí, solos él y yo, a relajarnos de todo.Así que me pareció una excelente idea y acepte.  En el viaje de ida íbamos dormidos ya que salimos del trabajo y nos fuimos para la playa, a unas cabinas de la empresa. Cuando llegamos lo primero que hice fue buscar un lugar abierto donde poder comprar licor, ya habiendo comprado el licor, nos dispusimos rumbo a la cabina, cuando llegamos empezó a llover con ganas.  Así que me bañe, me puse únicamente una pantaloneta ya que a pesar de la lluvia estaba haciendo mucho calor, y me dispuse a beber, claro me toco tomar solo ya que él no tomaba licor.  Pero me puse ebrio a los ya varios tragos después, y decidí ir a dormir.

Mi compañero estaba en la sala viendo tv, creo que por los quejidos era una película porno, pero no puedo estar seguro ya que como estaba ebrio
, no estaba seguro de que así fuera.No sé cuánto tiempo después sentí que alguien me estaba rosando mis nalga, en ese momento revivieron todos esos roces que tuvimos anteriormente, y un deseo morboso de sexo me atrapo, y ese momento estaba muy excitado por lo que estaba pasando, eso sucedió como 10 minutos, ya que después el metió su mano por debajo de mi pantaloneta y mi bóxer, sí;  me estaba tratando de meter un dejo en mi culito, eso fue una sensación que no pude contener y me moví, con lo que el rápidamente saco la mano,  yo le dije que le pasaba porque así eso, que yo no era gay que se fuera del cuarto, aunque por dentro deseaba que me hiciera lo que quisiera, pero algo llamado creo que moral me guio en mis palabras, para tratar de evadir la situación.   Él me contesto que como estaba viendo pornografía estaba muy caliente y que no sabía lo que estaba haciendo, pero también me confesó que la verdad no tenía nada con su esposa porque desde que inicio nuestra amistad el no podía pensar en otra cosa que estar conmigo, esas palabras me dejaron sin aliento, pero me armaron de  valor y le dije que a mí me había pasado lo mismo desde el día del primer partido del futbol,  ya no podía seguir tratando de esconder los deseos y sentimiento que de mí se apoderaban.En ese momento le di un beso un su boca, fue algo tan especial, sentir sus húmedos y tibios labios unirse a los míos, sentir poco a poco como nuestros cuerpos se empezaban a rosar, ambos andábamos sin camisa, yo andaba en un bóxer y él con un calzoncillo.  Así que no tardamos mucho en tocarnos nuestros miembros, sentía miedo…..miedo de que esta noche fuera la mejor de mi vida! , y no por tener sexo con un hombre; sino por ser una noche donde se mezclaba el estar en la playa, en un día lluvioso, con un hombre, y aparte de eso con la persona que hasta el día de hoy mas he amado.

Empecé a tocar sus pezones y estaban duros y grandes, le lamí con un poco de timidez sus pezones y pude sentir como saltaba de placer
, él me dijo que me dejara llevar; que esta noche era de nosotros.  Por supuesto que me deje llevar deseaba sentir y experimentar, deseaba amar, y lo deseaba a él.  Palpite su miembro y no pude cree lo que estaba tocando, recordando que él era bajo de estatura pensé que tenía un miembro normal, pero era algo que jamás habría imaginado, tenía un pene como de unos 18cm y con un grosor impresionante, tenía un glande grande y rojizo, a decir verdad nunca había visto el pene de otro hombre pero el de él era un pene perfecto, y hasta apetecible, no dude en tratar de meterlo en mi boca, pero casi no cabía, era muy grande; él empujo con fuerza y casi me vomito de haberla sentido chocar contra mi garganta.Siguió metiéndomela de forma continua y con un ritmo rápido, después de unos 15 minutos me dio la vuelta y me empezó a arrimar su pene a mi ano, jamás pensé que me fuera a penetrar, porque jamás pensé que ese enorme pene me pudiera entrar, y el jamás haber pensado en eso fue el error más grande, ya que cuando sentí su pene a la entrada de mi ano, sentí excitación, pero en un dos por tres me había empujado su enorme pene, y lo más doloroso e impresionante es que entro todo en mi ano!  Ahora era alguien quien le daba placer a un gran pene. No podía creer que estuviera siendo penetrado, y ya no podía aguantar el dolor tan grande que me producía ese pene.Josué me besaba con lujuria y me decía al oído: ”eres lo que más he deseado desde que te conocí”, yo no podía ni hablar, y hasta lagrimas se me salían del dolor que él me producía.Fueron 20 minutos de un sexo salvaje, duro, violento, pero con un morbo y excitación que jamás podre explicar, empezó con una cogida a una velocidad abismal, y me lleno de excitación poder saber que un gordito, pequeñito y con un pene exquisito me estuviera culiando.Me decía al oído: “papi me vas a sacar la leche”; “tenes un culo rico, que todo el tiempo que tuve que esperar por tenerlo, valió la pena”Y sentí como su respiración se descontrolo, le temblaban las piernas, y yo ni las sentía por su penetración violenta, sentí un placer intenso en mi ano, y casi insofacto de mi pene emanaba leche a montón, hasta a mi me impresiono la cantidad de leche que emane, él me grito al oído “eres mío” y de inmediato sentí como algo caliente empezaba a inundar mi ano, el no quiso sacarla, y a mi ya no me importaba tenerla dentro un rato mas………… Me gustaría que me escribieran sobre su opinión a mi relato, es una experiencia real, y si les interesa les contare como la pasamos ese fin de semana. Espero les agrade, lo escribí; pensando en compartir una aventura que marco mi vida.

 

Noche de Suerte

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Ese sabado me habia levantado bien caliente, desde que mi mujer se habia ido de visita a otra ciudad y ya tenia mas de una semana sin tener nada de nada, bueno me levante bien caliente, ya por la tarde me la habia jalado dos veces y aun seguia con la verga parada, de nada me habia servido sacarmela con la mano, despues de todo no es lo mismo tener una mujer que hacerlo solo.

Ya por la noche, me disponia a salir, iria a buscar algo con quien pasar la noche, ya para salir, sono mi telefono celular, al contestar, no conocia la voz de ese hombre no el numero se me hacia conocido pero conteste. -Juan? -Si quien es? -Mira yo me llamo Alfonso y vi tu anuncio en los clasificados y mi esposa y yo tenemos curiosidad por conocerte, estas disponible hoy por la noche? el clasificado, me quede pensando que estaria diciendo el, pero me puse a pensar y si en verdad yo habia puesto un anuncio buscando placer para parejas ya ni me acordaba. -Claro que si donde nos podemos ver? Y me dio la direccion de su casa para vernos, me dirigi y al llegar ahi, un hombre como de unos cuarenta me abrio la puerta y despues de las presentaciones me hizo pasar, nos sentamos con una cerveza y me comenzo hacer preguntas acerca de mi vida, salud y mis gustos yo a todo le contestaba lo mejor que podia, en ese momento su mujer no estaba, pero me mostro una foto de ella, estaba para mi gusto un poco gordita pro hey! estaba bien caliente que no me importo hacerselo seguimos platicando cuando me pregunta algo que me saco de onda. -Podria ver tu miembro? -Claro si lo quieres ver. Me levante y me baje los pantalones, quedando disponible para su inspeccion, el se me quedaba viendo, quiero decirles que mi verga no es grande pero si mucho muy gruesa. -Nunca habia visto una tan gruesa, Y te sale mucha leche? -Cuando tengo mucho tiempo sin cojer si, como ahora ya tengo bastantes dias sin tener nada y me imagino que me saldra bastante. -Te la puedo tocar? Claro si quieres.Y me acerque donde el estaba, el seguia sentado, al acercarme, se la acerque cerca de su cara, el la tomo en sus manos, y me la comenso a acariciar, de pronto paro y me dijo que me sentara, me sente me subi los pantalones y yo pense que hasta ahi seria todo. -Mi mujer llegara mas io menos en una hora, me dio tentacion de tocarla por lo gruesa, espero no te haya molestado. -La quieres tocar de nuevo, a lo mejor te gustaria mamarla. -Puedo? al menos si me gustaria darle un beso, la tienes muy bonita, pero nunca lo he hecho y no sabria como.

De nuevo me pare, y me baje los pantalones, le dije que se quitara el los suyos, y asi sentado se los quito, el si tenia la verga muy grande pero muy delgada, me le acerque le puse la verga cerca de su cara, la volvio a tomar en sus manos yo se la fui acercando mas y mas hasta tenerla en sus labios,  le comenso a dar besitos, hasta que le dije yo que abriera la boca y al abrirla, se la fui metiendo, el tenia que abrir la boca demasiado para que le cupiera, cuando por fin la tuvo toda adentro comence a moverme con el mete y saca, yo lo tenia agarrado por detras de su cabeza, el me tenia agarrado de las nalgas, me abri de piernas y el con un dedo me comenso a acariciar mi ojito, asi estuvo chupandomela por un rato, el cabron para ser su primera vez la mamaba como todo un experto, ademas con el dedo que me comenzo a meter dentro de mi culo yo no podria aguantar mucho, se la saque de la boca ya no quise que me la mamara mas, pro abri mas las piernas para disfrutar del dedo que tenia dentro de mi, yo nunca habia tenido nada dentro, y ese dedo me estaba haciendo gozar, como su cuerpo estaba bien pegado a mi, sentia en mis rodillas su verga bien parada, entonces le dije que me sacara el dedo, al sacarlo, me sente a un lado de el, voltee a ver su  verga y la tenia bien parada y los jugos se le salian, yo con temor acerque una de mis manos y se la tome, con el dedo le limpiaba los jugos, despues me meti uno en la boca para probar sus jugos y me gusto el sabor, fui acercando mi cabeza a sus piernas, cuando estuve cerca de su verga abri la boca y el tomandome de la cabeza la fue acercando mas y mas hasta que la tuve en mis labios, por instinto abri la boca y me la meti toda, sentia que al tocarme el fondo de la garganta me atragantaba y queria toser pero pronto me acostumbre y se la comence a chupar.

El comenzo a moverse y me estaba cojiendo la boca, asi se la chupe por un buen rato, hasta que senti que se estaba hinchando mas y comenzo a palpitar yo sabia que se vendria en cualquier momento y segui chupando con mas fuerza hasta que viniendose me lleno la boca, al sentir su leche espesa, me quiso dar ascos, pero segui mamandola hasta que ya no me la dio mas, despues de haberse venido, le pregunte que si me la queria sacar, el me dijo que si pero queria que se los diera en el culo que queria probar mi verga dentro de el, se paro se puso de rodillas en el sillon, yo me acerque por atras de el, se la puse en la entrada y cuando se la quise meter, pego un grito, me decia que no le cabia que le dolia mucho, entonces me fui a la cocina y traje aceite de comer, el seguia en la misma posicion, agarre la botella y se la puse en la entrada del ojo, y con la misma botella le vacie una buena porcion de aceite, me puse en la mano y embarrandome mi verga se la volvia poner en la entrada, ya asi bien lubricado, con un poco de dificultad se la fui metiendo cada vez que le metia un pedazo el gritaba de dolor y pasion, para cuando la tuvo toda adentro comence el mete y saca dentro de su culo a cada embestida que le daba, el gritaba yo seguia cojiendomelo, hasta que no pudiendo mas le solte el chorro de leche, cuando por fin deje de venirme, nos sentamos en el sillon, la verga se le habia parado otra vez, me subi encima de sus piernas y tomandole la verga con mis manos, me la apunte, cuando la tuve en la entrada aun lo pense en metermela pero ya habia llegado hasta ahi y me dieron ganas de probar que se sentia al tenerla en la entrada me fui sentando senti de como la cabecita se me estaba metiendo, el dolor junto con el placer me estaba gustando, me fui sentando hasta que la tuve toda adentro y mas comense a gozar cuando el me comenzo a mamar las tetillas y ademas le daba mordiditas yo mismo comence a cojerme con pasion hasta que despues de un buen rato me lleno los intestinos de leche y no me baje de ahi hasta que se le puso bien blando. -Huauu! que cojida. nunca pense que me cabria semejante verga.-Para ser la primera vez me gusto tu leche en mi culo.-oye y a que horas llega tu mujer? -No tengo mujer, te lo dije asi para poder hacerlo, yo tenia muchas ganas de coger con un hombre y si te decia que era soltero a lo mejor no hubieras querido. Bueno, si asi no hay nada que temer, que te parece si nos vamos a la recamara para seguir? -De acuerdo.Y nos fuimos a la recamara, ahi de nuevo el me volvio a coger y yo tambien a el.

Al dia siguiente, yo tendria que volver a casa me despedi de el, prometiendo que nos volveriamos a ver y desde entonces cada dos semanas nos vemos.


Viajando con un Amigo

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Que tal saludos a todo el grupo, bueno quiero contarles lo que acabo de vivir apenas la semana pasada que tuve que salir de viaje a las costas de Michoacán y Colima. Bueno lo que pasa es cerramos un proyecto con un banco para instalarles unos equipos en varias sucursales que están en toda esta región del occidente del país, pues bueno me tocaba ir para Uruapan, Lázaro Cárdenas y Tecoman así que me prepare para ir pues estaría fuera de Guadalajara un par de días. Cheque mi automóvil y revise todo mi equipo y herramienta para partir en la mañana siguiente, cuando estaba en todo eso me suena el celular y era un gran amigo que tengo desde hace varios años a lo que le comente que saldría el día de mañana a primera hora de viaje el como siempre me comento que con quien iría lo que yo le respondí que solo pues que ahora como era tanto el trabajo pues todos estábamos saliendo solos y sin mas le comente porque no me acompañaba para que me diera una mano a instalar mas rápido los equipos y mas que el como solo trabaja los fines de semana tendría tiempo para acompañarme sin tener problema en el trabajo a lo que el le agrado la idea y sin mas me dijo que si iría conmigo solo tenia que avisarle a su esposa y que me avisaba mas tarde (cabe aclarar que el ni nadie de las personas con las que me relaciono sabe nada de mis preferencias bisexuales), bueno me confirmo mas tarde que si iría conmigo y que damos de vernos temprano para partir el viaje.  

El es un buen amigo y solo les diré que se llama Lalo (cambie su nombre) tiene 37 años es casado sin hijos y la verdad esta el guey muy bien pues tiene un cuerpo muy bien formado pues se la pasa haciendo mucho ejercicio todos los días en el mismo club al que vamos
, también me tocas seguido verlo desnudo pues casi siempre al mismo tiempo nos vemos en el vapor o las regaderas para bañarnos en las mañanas y la verdad esta muy bueno el tipo es velludo por todo el cuerpo y tiene un muy buen paquete que le debe medir unos 18cm. Esta circuncidado y tiene unas nalgas muy bien torneadas también muy velluditas (Bueno ya basta de tanta descripción porque ya se me esta parando solo de pensar en el).  Bueno ya en camino en nuestro viaje le comente que trataríamos de instalar el primer equipo en Uruapan lo mas rápido posible para podernos ir el mismo día hasta Lázaro Cárdenas y comenzar a instalar el otro equipo en cuanto llegáramos para que solo en la mañana siguiente termináramos con los detalles para irnos a Tecoman ya que se hacia como 5 horas y era una carretera muy peligrosa y no quería que me tocara de noche por ahí, bueno todo salio como lo estoy platicando, platicamos mil y un cosas, de nuestra esposas, de amigos, de sexo, de trabajo, del carro, etc. etc.

Ya en la noche que rentamos una habitación de cuarto de hotel los dos estábamos muy cansados de tanto viaje y trabajo por los que solo cenamos y nos fuimos a la habitación llegando el me comento que se metería a bañar por lo que solo le dije que en cuanto el terminara yo también me bañaría bueno sin mas que nada sin ningún tipo de pudor se desnudo por completo delante de mi y dejando toda su ropa sobre una de las camas tomo su maleta para sacar sus ropas y accesorios para el baño así desnudo por completo, Yo estaba recostado en la otra cama completamente impávido del espectáculo que me daba y la verdad se me comenzó a poner muy dura la verga de verlo completamente desnudo pues nunca me imagine que se encueraría así nada mas, trate de calmarme un poco encendí el televisor tratando de distraerme y no se diera cuenta que lo miraba, el se metió al baño encendió la regadera y cerro la puerta yo estaba que no me aguantaba pues la verga la tenía súper parada y sin mas me desabroche mi pantalón y me la saque para jalármela y tratar de terminar antes de que saliera del baño en eso me di cuenta que dejo su boxer en la cama junto con toda su ropa y como un instinto los tome y me los lleve a mi cara para poder por lo menos oler su aroma y la verdad que me éxito mucho mas pues olían a hombre riquísimo y así me masturbe hasta terminar chorreando mi leche por encima de mi abdomen al poco rato ya no escuche el ruido del agua y comprendía que no tardaría mucho en salir así que me apresure a limpiarme y dejar en el mismo lugar su prenda para que no se diera cuenta de lo ocurrido, justo terminado sale el del baño y solo tenia puesta la toalla alrededor del cuello y secándose el sobrante de agua del cabello por lo que pude apreciar de nuevo todo su cuerpo completamente denudo y solo me dijo te toca bañarte el agua esta buenísima (por lo que yo solo pensaba el buenísimo es el) pues bueno me levante de la cama y como el mismo lo hizo me quite también toda mi ropa en frente de el y de la mima forma deje mi ropa sobre la cama tome mi maleta y comencé sacar mi ropa y mis accesorios de baño completamente desnudo, así que ya los dos estábamos completamente encuerados en la misma habitación caminado de un lado a otro como si nada pasara con las vergas colgándonos hasta que no se porque pero en un momento dado lo sentí mucho muy cerca de mi como queriendo alcanzar algo del la mesa y tenía que medio atravesarse para poderlo alcanzar yo trate de moverme pero en mi movimiento sentí como su cuerpo se pegaba al mío pudiendo sentir su verga como me rozaba mis nalgas así como su pecho en mi espalda el al instante se separo de mi y solo ofreciéndome una disculpa medio aguitado pero yo solo le dije que no se preocupara que casi nos caíamos nos reímos pero de esas risas nerviosas que ya no sabes ni que decir bueno yo me apresure a meterme al baño pues la verdad ya no podía mas seguir soportando las cosas así y si no me apuraba iba a terminar tomando a ese hombre a la fuerza para que me la metiera y metérsela a el también.  

Bueno me metí a bañar y en mi mente solo podía pensar en como me puso su verga en mis nalgas y aunque solo fue unos cuantos segundos por lo que me comencé de nuevo a excitar y mi verga se me paro al instante y ya con el jabón en las manos comencé  a ponerme por mi culito y meterme un dedo para darme un poco de placer por lo menos ya que sentía que era prácticamente imposible que pudiera tener a ese hombre taladrándome el culo y de nuevo comencé a jalarme mi verga hasta que termine chorreándome por completo, termine de bañarme y me salí del baño igual que el con la toalla en el cuello dejando ver también mi cuerpo desnudo pero la sorpresa me la lleve yo cuando salí del baño, pues en cuanto abrí la puerta y entro a la habitación me encontré de nuevo con el y seguía completamente desnudo tal y como lo deje antes de entrar al baño pero el ahora estaba recostado en una de las camas y solo tenia la toalla enzima de su paquete pero lo que me di cuenta es que tenia parada la verga pues se le notaba por lo abultado de la toalla y el en cuanto me vio se saco de onda y mas a un que en la televisión estaban pasando una película en el canal Goleen donde estaban una pareja teniendo sexo, yo trate de disimular las cosas haciendo como que ni cuenta me había dado y tome un cepillo para peinarme pero me coloque frente al espejo y podía verlo desde ahí como estaba, el a su vez se puso como a buscar el control remoto para tratar de cambiar de canal pero “o” sorpresa estaba justo donde yo estaba en la mesa y las escenas de la película estaban a todo lo que daba coge y coge con unos gritos que daba la mujer por las embestidas de su pareja, yo solo le dije oye esta vieja parece que se va a quedar muda por los gritos que da y me reí a  lo que el también se rió y me dice si parece que la están matando y yo también me quede viendo la escena y como por instinto me comencé a excitar y como estaba desnudo el se dio cuenta de que se me estaba parando y me dijo oye ya se te esta poniendo dura a lo que le digo pues como no si viera como se la coge el tipo ese a quien no le calienta una escena de esas y le digo tu ya la tienes súper parada y le arrebato la toalla de un jalón dejándolo sorprendido pues no se lo esperaba y yo también quede completamente sorprendido pues le salto la verga latigueando completamente erguida y colorada (no mamen se le veía riquísima tengo todavía en mi mente la escena de cómo se movía esa verga), el al instante trato de ocultar con las manos y se incorporó para tratar de alcanzar algo con que se cubriera pero yo en eso le quitaba todo lo que trataba de alcanzar y me reía burlándome de el a lo que el trato de quitarme la toalla de las manos y comenzamos a forcejear en plan de juego y pues en el forcejeo nuestros cuerpos comenzaron a rozarse entre si cuando casi me quita la toalla de las manos yo que le agarro su verga con la otra mano y le doy un jalón para que no lograra su objetivo de quitarme la toalla y el se hace para atrás y me dice con que esas tenemos y que se lanza sobre de mi y también que me toma de la verga dándome un jalón de huevos medio brusco y solté la toalla que tanto quería y se retiro de mi los dos estábamos completamente muertos de la risa pues jugábamos como cuando uno es chiquillo ya para eso nuestra vergas estaban flácidas pues con el juego se nos bajo la calentura, luego los dos estábamos como en posición de ataque a ver quien podía de nuevo darle un jalón al otro en eso me distraigo y se vuelve a lanzar encima de mi y caímos los dos en la cama el encima de mi y que me vuelve agarrar de los huevos sometiéndome y me dice te rindes o te los arranco y yo solo gritaba del jalón que me daba cuando siento que poco a poco la fuerza con la que me apretaba iba cediendo y de ser doloroso comenzó a ser como una caricia y fue subiendo su mano para después sujetar mi verga los dos nos quedamos mudos y viéndonos a los ojos y sin decir mas palabras solo el se fue acercando mas y mas y comenzó a besarme con una pasión incontrolable.

Sentía su lengua por mi boca y yo le correspondía al beso metiéndole también mi lengua le acariciaba su espalda mientras el no me soltaba de mi verga acariciándomela de un forma riquísima después me fue besando y lamiendo
el cuello, los oídos, mi pecho y se detuvo por un instante en mis tetillas lamiéndolas y succionándomelas como si quisiera que crecieran yo ya estaba completamente excitado al máximo pues este hombre me estaba poseyendo como un erudito, luego siguió su camino y me fue lamiendo por mi abdomen hasta que llego a mi verga y sin mas comenzó a darme una mamada espectacular su boca aceptaba cada milímetro de mi verga su lengua lamía mi glande de una forma muy golosa y luego mis huevos se los metía de uno en uno para luego regresar de nuevo a engullir mi verga después fue subiendo de nuevo a mi para darme otro beso de lengua donde pude saborear el aroma de mi verga luego se separa de mi y se voltea quedando en un 69 donde ahora si yo pude ver completamente su verga parada al máximo apuntando a mi cara con los huevos colgando y sin mas que me meto ese pedazo de carne a la boca saboreando al máximo su néctar le acariciaba sus nalgas y sus huevos con mis manos podía ver su ano y se lo rozaba con mi dedo el a su vez seguía con su tarea de mamar mi verga me la jalaba y luego se la metía toda a su boca dándome unas chupadas deliciosas luego se levanta y queda frente de mi donde yo me incorpore y me quedo su rico pito frente a mi me toma de mi cabeza y me vuelvo a comer ese pedazo de carne caliente donde me comenzó a bombear la boca con su verga como si me estuviera cogiendo por ahí en un par de ocasiones hasta arcadas me daba por lo profundo que me la metía sentía que me pasaba hasta la garganta, después me dice al oído quiero penetrarte, déjame cogerte y luego tu me das a mi, me saque su pedazo de carne de la boca y me levante de la cama tome un frasco de crema para el cuerpo y le dije que se recostara que quería yo sentarme solo en su verga y cabalgarlo por lo que se acostó boca arriba tome la crema me puse en la entrada de mi ano una buena porción y después le unte un tanto mas a el pero antes le di un par de mamadas a esa verga que me tenia como loco, me subí arriba de el y el también me dio un par de mamadas mas y luego tome su mástil con mi mano lo guié a la entrada de mi ano y me la fui sentando en ella para ir metiéndomela poco a poco hasta quedar completamente ensartado en el sintiendo un placer incalculable completamente lleno de verga en mi orificio anal no sentía nada de dolor sino al contrario un placer riquísimo después me levante también muy despacio poco a poco hasta que casi se salía por completo y de nuevo me fui bajando despacito sintiendo como ese pene se abría camino en mi interior y luego hacer otra vez la mima faena pero ahora si a la hora de volverme a sentar en el me di un sentón con mucha fuerza y sacármela de nuevo muy rápido que bruto eso si que me dio un placer increíble, después me levante de nuevo a media verga y en forma de círculos comencé a mover mis caderas pero al mimo tiempo me fui bajando para que me fuera penetrando su verga yo veía su cara y solo tenía un rostro de placer con sus manos me acariciaba los glúteos y en cuanto sentía que de nuevo me sentaba en el abría mas mis nalgas para que me entrara toda hasta que ya no pudo aguantar mas y me gritaba que estaba a punto de terminar pero yo definitivamente no iba a permitir que su néctar se desperdiciara así que seguí con mi tarea de seguir recibiendo su pene en mi culo.

A la hora que comenzó a estremecerse me quede un poco levantado de el y me comenzó a bombear mi culito con mucha fuerza moviendo sus caderas muy rápido en un mete y saca UNICO hasta que sentí sus trallazos de leche en mi interior ya casi cuando terminaba de vaciarse me senté de nuevo en el para que pudiera terminar dentro de mi lo mas rico posible después me recosté enzima de el y nos dimos un beso muy rico ya su pene empezaba a perder rigidez y salirse de mi ano y le dije descansa porque yo todavía no termino y esto no se puede quedar así.   Luego de descansar un rato recostado yo encima de el me levante y me fui al baño para asearme el culo pues me escurría por todas mis nalgas y mis piernas su leche, tome un poco de papel sanitario adicional y me lo llevo donde estaba el para limpiarle también su verga y huevos que los tenia igual que yo llenos de leche, el seguía recostado boca arriba y comencé a limpiarle por todos lados y ya que la tenia completamente limpia no aguante mas y me la fui metiendo a mi boca el la tenia todavía flácida pero en cuanto sintió mi lengua en su glande comenzó de nuevo a crecer y ponerse dura dentro de mi boca, luego comencé a lamerle los huevos y meterme de uno en uno y regresaba de nuevo a su verga, pero después me seguí mas abajo lamiéndole debajo de los huevos sin llegar a su ano y subía de nuevo para engullir de nuevo su rabo que lo tenia ya como un toro en celo, la siguiente vez seguí pero ahora si le lamía el ano y el al sentir eso solo abría mas la piernas y me mostraba cada vez mas su orificio pidiendo que fuera atendido sin ninguna contemplación, casi podía meterle mi lengua en ese orificio que comenzaba a dilatarse por tanta estimulación hasta que el solo ya me pedía que no parara que lo penetrara ya porque estaba que no aguantaba las ganas de tener mi verga dentro, seguido a esto tome la crema para el cuerpo y le fui untando una buena porción en su agujero hambriento, ya le metía los dedos y el cada vez que le penetraba con mis dedos me los apretaba cerrando su esfínter para que no se salieran hasta que ya me di cuenta que estaba completamente dilatado entonces si me puse una buena porción en toda mi verga le levante sus piernas poniéndolas sobre mis hombros y apunte mi pene a la entrada de su ano, el solo me dijo por favor que lo hiciera con mucho cuidado y despacio pues que el nunca avía tenido una verga dentro, le dije no te preocupes seré muy cuidadoso de cómo metérsela y que si sentía molestia que me dijera para hacerlo con mas cuidado le fui metiendo mi verga muy despacio primero le metí el glande y el solo se puso muy rojo y le dije que si le dolía y solo asintió con la cabeza deje que se le pasara el dolor y seguí de nuevo metiéndole un poco mas seguía pujando y muy tenso por lo que le dije que tratara de relajarse, tome con mis manos su verga que ya para entonces se le había bajado y la comencé a acariciar provocándole de nuevo reacción y ponerse de nuevo dura y así le pude de nuevo meter toda mi verga, ya que la tenía dentro por completo comencé a darle empujones suaves pero sin sacar nada de mi verga de su interior, el comenzó a relajarse y a empujar cada vez mas como queriendo sentir mas y yo seguí pero ahora se la sacaba un poco y luego se la metía toda podía sentir como golpeaba con su próstata y seguía metiéndosela pero ahora si con mas ritmo y firmeza y yo podía apreciar su cara y sus gestos de placer que hacia, después se la saque y le dije que se volteara que se pusiera de perrito y sin mas se dio la vuelta y yo solo le abrí sus nalgas apunte de nuevo mi verga y sin ninguna contemplación se la deje ir toda por completo y comencé a remeterle como loco por su culo caliente, el al igual que yo en cada embestida que le daba solo empujaba para que se la fuera metiendo mas y mas hasta que le dije que ya no aguantaba mas y que me iba a venir dentro de el, pero ni caso me hizo y siguió empujando cada vez mas hasta que ya no aguante mas y termine dentro de el con un espasmo interminable de  pasión y locura sentía que mi cuerpo se desbarataba por la venida tan fuerte que tuve, ya sin casi fuerzas me fui recostando encima de el y nos quedamos recostados por unos minutos sin decir una sola palabra.  

Ya un poco mas calmados me dijo que nunca en su vida había sentido este placer tan grande pero que sentía remordimiento y culpa por lo que paso y que ahora no sabría como sería nuestra amistad pues que no tiene ninguna intención de formar una relación con otra persona y menos de su mismo sexo, yo de igual forma le dije que no se preocupara de que el y yo formáramos una relación de pareja pues que también no quería cambiar las cosas y la forma que tengo mi vida, que solo lo que paso en este lugar solo el y yo lo sabríamos para siempre y no teníamos que decirle a nadie y que si alguna vez volvería a pasar esto seriamos muy discretos en todo.  Después de eso nos metimos los dos al baño y nos dimos un baño juntos donde el me enjabonaba a mi y yo a el salimos de la regadera y nos fuimos a acostar completamente desnudos pero eso si en una sola cama juntos, volvimos hacerlo de nuevo donde me penetro y yo a el antes de dormirnos y a la mañana siguiente me despertó porque el ya tenia mi verga metida en la boca dándome una mamada espectacular y termine viniéndome en su boca y después le correspondí a el pero yo en vez de mamársela mejor preferí que me la metiera de nuevo por mi culito, ya que terminamos salimos del hotel y proseguimos nuestro viaje…. 

Mi Fantasia Sexual con un Moreno Americano se realizo

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Hola soy hispano, soltero, nunca me he casado, me empezo una fantacia con un moreno americano o afro-americano, veia peliculas porno y me gustaba ver solo las pingas de los morenos,y empeze yo mismo haceme el sexo con un vibrador hasta que me puse mi culo bien ancho y me acostumbre a seguir.

Hace cosa de un año me invitaron unos amigos a su casa en brooklyn y tomamos tragos pero ya era tarde como las 1:30 de la madrugada y yo tenia que tomar el tren J hasta essex para de ahi tomar el tren A para mi apartamento en el alto manhattan. Ya eran como las 2:15, cuando voy en el tren A, vamos en el primer vagon varias personas y se iban quedando hasta que solo quede yo y un moreno que estaba uniformado de security, el era calvo, la  cabeza afeitada y su cuerpo medio atletico y algunas veces me miraba y yo miraba para donde el iba algunas veces pero no hablamos nada.

En la parada de la 125 st en harlem el se quedaba ahi y se para y me mira y yo lo miro tambien y le digo buenas noches y sorpresa me dice el que si yo queria irme con el en ese momento pense esta es mi oportunidad para que se realize mi fantacia y algo me dijo ve con el y me para y nos fuimos. Salimos a la calle y caminamos unos tres bloques y llegamos a su apartamento estudio. Me invito a entrar, me dijo que me sentara, me dijo si queria tomar un trago o una cerveza le dije el trago mejor y ahi hablamos por un rato, de cosas intimas y de tener una relacion sexual con el yo estaba un poco nervioso pero a medida que fui tomando confianza me fui relajando y el me dijo que se iba a bañar y se fue.

Yo me quede sentado viendo TV y tomandome el trago, salio el del baño en una bata y le dije voy a darme un baño que me espere en la habitacion la unica que habia pues es un estudio pequeño y el baño esta ahi dentro. Me entre a bañar y cuando termino el estaba boca arriba acostado y tenia unos pantaloncillos verde claro pequenos, tenia una musica suave y el aire acondicionado pues era tiempo de calor.  Veo encima de la mesita de noche que hay un condon,lubricante, servilletas y me subo a la cama en ese momento me senti nervioso y empezamos a besarnos y me fui relajando hasta que se me quito el miedo duramos un rato y luego el empezo a chuparme los pezones se me pararon bien ,me beso el ombligo, me beso mi culo y luego empeze yo a chuparle sus pezones que los tenia parados tambien y en el pezon izquierdo tenia una argollita puesta, ahi me fui a besarle el ombligo y le manoseaba su pinga dura por encima del pantaloncillo,le bese sus pompis y ahi empeze a quitarle los pantaloncillos se lo quite y lo puse en la mesita de noche donde estaba el condon y lo demas, cuando le ve su pinga me pase la lengua por la boca .

Era la primera vez que veia una pinga de verdad no lo creia, la tenia un poco doblada, media gorda,la cabeza de su pinga un poco pequeña y morada un poco clarita y la pinga la tenia morada, igual sus bolas y estaba bien afeitada no tenia pelos en ningun lugar,el tamano yo diria unas 6 1/2 o algo mas de pulgadas, ahi empeze a mamarle la pinga y a usar mucho la lengua, tambien le chupaba sus bolas,d ure un rato mamando y despues el me dice que quiere meterla ya cojio el condon de la mesita de noche era de color negro y se lo puso en su pinga que estaba bien parada y se lo lubrico y me unto a mi en mi culo y me dijo que me acostara boca arriba como en forma de rana y empezo a meterla.

Me gusta el sonido que hacia cuando entraba la pinga seguro era la vaselina,despues me puso en otras posiciones, me gusto que el espaldar de su cama de arriba era un espejo y se veia todo ahi, por ultimo me dijo que me pusiera en cuatro y en esa posicion me daba nalgadas cuando me metia toda la pinga, me apretaba los gluteos,me manoseaba los pezones mientras me estaba dando pinga,y o le dije que queria mucha leche y el me dijo que me iba a dar mucha leche caliente, me pregunto si le gustaba su pinga y le dije que era la pinga mas rica que me habian dado en mi vida, duro un rato bueno dandome pinga y cuando estaba por venirse me dijo que me acostara boca arriba y se me sento en la barriga y se quito el condon y siguio masturbandose hasta que se vino me hecho toda la leche en el pecho hasta en mi cara cayo en mi boca ahi yo le pasaba la lengua a la leche estaba salada y luego el me unto la leche en los pezones con la cabeza de su pinga y dio varias veces con su pinga en mi pecho hasta que boto toda la leche en ese momento le vi su pinga un poco mas grande,y de ahi en adelante seguimos teniendo sexo cada semana,me gusto muchisimo su pinga,espero que le guste mi fantacia que se realizo gracias a esa invitacion de mis amigos aunque a ellos no le digo nada de eso saludos de rafin44. 

Andrea por Primera Vez

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Un  beso a todos. Mi nombre es Andrés - Andrea para muy pocos y solo en la intimidad-, tengo 23 años, soy independiente y me gusta la vida que llevo. Disfruto mucho los relatos eróticos, me impulsan a acariciarme muy lento, a mantenerme a punto del orgasmo sin llegar a el hasta que no pueda contenerlo; como muchos de ustedes he leído relatos y relatos, me gusta pensar que algunos son ciertos, que algunos estamos dispuestos a ventilar al mundo mediante un relato, los momentos que nos quitan el aliento. Por eso es que escribo, para contarles de un momento que, todavía, me acelera el pulso.

Soy muy delgada, pero mi cuerpo es firme y estilizado, dedico tiempo suficiente a mi cuidado, bicicleta y caminar me han formado con el paso del tiempo. Y fue precisamente en una caminata donde conocí a Jaime, el primer hombre que lleve a mi cama, el primer hombre que me penetro. No acostumbro travestirme fuera de casa, cuando salgo a caminar utilizo ropa deportiva unisex, de colores claros, camisetas estampadas poco llamativas; rompí esta regla una vez, el día en que decidí lanzarme con todo...

A Jaime lo observe muchas veces en la ruta que sigo al caminar, cualquiera que conozca Cd. Guzmán, sabe que en el parque de las peñas hay una ruta que te permite encontrarte siempre con quien quieres encontrar;
Jaime acostumbraba hacer parte de su ruta y luego flexionar y estirar su cuerpo en una especie de auditorio que hay en la peña, después volvía a la ruta y luego se marchaba: 34 años, al rededor de 1'80, arreglado, bien conservado y limpio. A veces lo acompañaba su esposa, luego de una clase de Aerobics, que en el mismo parque recibía. En este auditorio comencé por saludarlo, dos, tres ocasiones después y charlando sobre los descuidos del parque, comencé a acompañarlo, a seguirlo en su ruta, cuidando siempre la distancia comencé a acercarme, planeaba la forma para encontrarlo, yo sabia donde y cuanto esperar, un día me ofrecí a tomar sus tobillos mientras hacia flexiones de abdomen, acepto con una sonrisa que sigo atesorando. A mi, en verdad, me bastaba su cercanía, luego lo recreaba en mi intimidad mientras me acariciaba. Un día supe, porque lo vi, que también me esperaba, que le gustaba nuestro encuentro.Esto cambio el día en que Jaime, en la charla común, me dijo que había conseguido promocionarse en su trabajo, que ya estaba buscando dónde alojarse temporalmente en Manzanillo para buscar ahí casa y llevarse, a su esposa...

El día siguiente deje la prudencia en casa, junto con la ropa deportiva discreta. Entre las prendas con que vivo mi fantasía tengo varias panties y cheekies de encaje negro, de esas que dejan la mayor parte de las nalgas delicadamente descubiertas,
me decidí por ellas y por una malla gris ajustada que marca divino las panties, completo con una playera deportiva en lycra blanca, una banda al cuello, nada mas.Temblaba, de verdad, la respiración no me alcanzaba mientras me acerco al auditorio, casi doy vuelta cuando vi a Jaime ocupado en sus flexiones, pero seguí... Y seguí de largo, solo llame su atención con un saludo y comencé a subir una cuesta en la ruta, el me siguió, algunos pasos atrás unos segundos y luego me alcanzo; apenas pudo balbucear mi nombre y un espera, yo no me detuve, sentí vergüenza, y seguí... siguió conmigo. Te noto extraño amigo -dijo-, soy extraño Jaime -respondí- siento vergüenza por mostrarme así contigo, tu te vas y yo quiero ser honesto conmigo y contigo, lo que vez, lo que siento, lo que soy...

Caminamos en silencio hasta la parte alta de la ruta, ahí me tomó del brazo y salimos de la ruta, nos apartamos lo suficiente, yo estaba temblando de miedo y de ansiedad, apenas nos detuvimos me colgué de su cuello y busque su boca, no me permitió besarlo - en esa ocasión-, pero bese su cuello, lo abrace con fuerza. Jaime me tomó por la cintura y giro mi cuerpo, luego sus manos buscaron mis pechos, sentí la delicia de su pene en mis nalgas, besó mi nuca y buscó el lóbulo de mis orejas; una delicia que se prologó minutos. Después, sin decir nada me llevó al piso, boca abajo, inició un vaivén delicioso con su cadera, yo ofrecí lo mejor que pude mis nalgas, sentía su pene llamar y llamar, es la caricia más deliciosa que en la vida había sentido. Aceleraba su ritmo, supe que terminaría así, que no llegaríamos a más, saberlo no me tranquilizo, casi con horror le pedí que se esperara, que tenía que sentir su pene en mi boca, liberé el cordoncillo de su pans, entre la ventana del bóxer se asomaba, completamente erecto y lubricado su pene, lo tomé con cuidado, seguí el ritual que en fantasías ya había ensayado tantas veces, mi lengua despacio acariciando el glande, después todo en mi boca, la suave succión de su carne íntima, el morbo de lo que me ocurría, me daba un placer que lo valía todo. Sentí cuando Jaime alcanzo su orgasmo, su eyaculación en mi boca no me detuvo, seguí chupando hasta que él me pidió detenerme...

Después, como si hubiésemos firmado un pacto de silencio nos acomodamos la ropa, me miró una y otra vez por segundos y bajaba luego la mirada, sin mirarme preguntó si había llegado, si había alcanzado el orgasmo, esto me llegó al alma, me estaba dando el trato que se da a una mujer... Mentí, claro que mentí cuando le dije que si, que cuando estuvo sobre mi lo había alcanzado, apenas sonrío y otra vez estamos callados, le dije, es mejor que te vayas tu primero, intentó una palabra, que no le permití, va, no digas nada por favor... Se alejó, deje pasar un par de minutos y corrí a casa... Andrea. Agosto de 2009. 

Experiencias en el Gimnasio

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Desde luego el deporte es una de las disciplinas con las que menos comulgo. Soy un tanto perezoso para el ejercicio y no anido grandes ambiciones en relación a mi físico. Mi complexión es normal, no fibrada, pero tampoco es algo que me preocupe. Sin embargo, la generación de endorfinas se activa cuando realizamos ejercicio físico, según mi atractiva médico de cabecera. Estas endorfinas segregadas aportan felicidad, así que como mi vida últimamente se halla en un estadio de extraña incertidumbre melancólica, decidí apuntarme al gimnasio con el beneplácito de mi novia.

El lunes, después de trabajar, llegué a casa y empleé un par de horas en la lectura, mi gran deporte intelectual, y que me procura horas de verdadera felicidad. Eran las diez de la noche y se me ocurrió la idea de pasarme por el gimnasio. Para una persona que vive sola y que para ese día no atesora más ambición que la de cenar algo light y dormir del tirón para el día siguiente, parecía un buen momento para encaminarme por la excelsa senda del deporte, de la vida sana. Así que allá me fui, un poco tarde, pero pensé que era mejor, así evitaría encontrarme con mucha gente y me sentiría más cómodo. Una vez en el gimnasio y tras las recomendaciones de una portentosa monitora, realicé algunos ejercicios con escasa intensidad, no deseaba por nada del mundo arrastrar agujetas al día siguiente. Me gustó mucho la experiencia. No había apenas nadie en el gimnasio y deambulaba de máquina en máquina sin temor a hacer el ridículo dado mi lamentable estado de forma. Al cabo de media hora la monitora me indicó a mí y a otro chico (sólo quedábamos dos personas) que debíamos dirigirnos al vestuario porque cerraban en breve. Con gran satisfacción marché hacia la ducha y de camino entablé una agradable conversación con el chico que quedaba.- Parece que nos echan- indiqué.- Pues sí. La verdad es que a mí me encanta esta hora, no hay apenas gente y se está la mar de tranquilo. No te había visto por aquí antes.- Bueno, es mi primer día. Mi novia me ha dado un ultimátum, dice que me tengo que poner en forma. Ambos reímos y continuamos con una conversación harto fútil, pero bastante agradable.

En el vestuario sólo estábamos nosotros dos, él, David, me esperó para dirigirnos a las duchas.
Hace mucho tiempo que no compartía vestuario con nadie, la única que me ve desnudo es mi pareja y me resultaba un tanto incómodo, así que me atavié con la toalla. David por el contrario, iba completamente desnudo. Yo me coloqué en la primera ducha y él en la del frente, a fin de proseguir el desenfadado diálogo. La vergüenza de que alguien me viera desnudo desapareció, posiblemente por la buena conexión que se ha había establecido entre ambos y que se había forjado en escasísimos minutos. Todo transcurría con total normalidad pero en un instante, en un momento en que no mediábamos palabra, me fijé en él. Miré su cuerpo bien trabajado, no musculoso pero sí muy tonificado. Ni un ápice de grasa. Era alto, y como suele ocurrir normalmente con las personas de elevada estatura, sus manos eran muy grandes. Pasaban raudas por todo su cuerpo, frotándolo con fuerza y con rapidez. Al contrario que yo, estaba totalmente depilado. Sin ni siquiera reparar en mi extraña fijación, sin preguntarme el porqué miraba a David, continué con mi contemplación. Miré su pene, era muy largo, como su cuerpo, y fino. Sus manos pasaban constantemente por el pene y por los testículos. Luego se giró y frotó por el culo. Un culo algo sobresalido para ser un chico, producto de muchas horas de gimnasio. De nuevo se giró y yo continuaba mirando sin darme cuenta de que él notaba mis miradas.

David me miró sin decir nada, y esbozó una sonrisa que interpreté como un tanto burlona. De repente fijé mis ojos a otra parte y me sentí sumamente abochornado. Él salió de la ducha sin decir nada. Yo me quedé perplejo pensando en la interpretación que él podía haber hecho de la situación. La duda se disipó al instante, en cuanto bajé la vista y vi mi pene completamente duro como una piedra, a punto de reventar. Me parecía imposible que no hubiera notado mi propia erección, pero así fue. Continué duchándome sin más y salí ya sin erección. Mientras nos vestíamos iniciamos de nuevo conversaciones intrascendentes, lo que me hizo sentir muy cómodo. Finalmente cada uno se marchó a su casa.Al llegar a casa cené frugalmente y pensé en lo sucedido. Era evidente que me había puesto caliente con un chico. La verdad es que hasta ese día nunca me había planteado nada con personas de mi sexo, siempre había pensado que era un heterosexual integral. Pero ese instante que viví fue esclarecedor. Me había excitado con un hombre. El caso es que no traté de desviar esos pensamientos, no me sentí avergonzado, más que en la medida en que David pudiera sospechar algo y sentirse incómodo. Pero no me sentí mal por descubrir que anidaba en mí un atisbo de homosexualidad. Es más, mi excitación había sido de tal intensidad en la ducha, que traté de recuperar ese momento en mi mente. Eso me llevó a desnudarme y plantarme ante el ordenador.

Estaba dispuesto a consumir pornografía, pero esta vez el criterio de búsqueda no sería el de mujeres, tetonas, maduras, brasileñas u otras, sino el de chicos. Visualicé numerosas fotos de hombres con cuerpos fibrados y pollas enormes. Estaba a mil por hora con mi rabo erecto. No es muy largo pero es sumamente gordo, incluso exageradamente gordo, como una morcilla. Lo miré y mi propio miembro me puso más cachondo aún, mi mente rememoró la escena en las duchas y empecé a pajearme. Estaba franqueando límites en mi sexualidad, no en el sentido racional, por masturbarme con chicos, sino porque me encontraba en un estado de excitación superlativo que jamás había experimentado, y quería prolongar ese momento lo más que pudiera, por eso mis sacudidas no eran muy fuertes. Al poco sentí la necesidad de llegar a un grado más. Me puse sobre la cama a cuatro patas, completamente desnudo, llené mis dedos de saliva y los pasé por mi ano. Quería tenerlos dentro y así fue. Empecé con uno, luego con dos y finalmente los cuatro dedos en mi ano. La sensación era extraña, pero placentera, morbosa. Con mis cuatro dedos me follaba el culo y cada vez me la sacudía con más fuerza. Estaba gimiendo, yo solo, en mi casa. Eso me ponía aun más caliente, mis dedos entraban y salían más rápido, tenía el ano completamente dilatado, me iba a correr, no aguantaba más, finalmente mi polla explotó y un chorro de leche ardiendo salió de mi verga, luego otro y dos más.  

A continuación me limpié y me fui a dormir con el pensamiento de encontrarme al día siguiente con David.A las diez de la noche del día siguiente salí como el día anterior hacia el gimnasio, con el deseo de encontrarlo allí. No estaba. De hecho estábamos la monitora y yo. Estuve tan solo diez minutos haciendo bicicleta y me retiré al vestuario un tanto desanimado. Entré en la ducha desnudo y para mi sorpresa David estaba allí, frotándose su bello cuerpo. Hablamos cordialmente durante unos segundos, me comentó que había ido a nadar. Nos miramos en silencio mientras nos duchábamos. Mi corazón se me iba a salir, no separábamos los ojos uno de otro. Él me sonreía y me guiñó un ojo. Tras esto puso su mano en su pene y empezó a tocárselo con su mano abierta, se lo acariciaba, se pasaba la mano por los testículos. Yo no daba crédito a lo que veía y sentí como mi polla se hacía cada vez más gorda. Él no retiraba sus manos de su polla y cuando lo hizo sentí que me desvanecía. Tenía una polla enorme, fina, pero larguísima, completamente dura. Me hizo señas para que me acercara y así lo hice. Nos besamos y nos tocamos. Menudo cuerpo tenía, duro, como mi polla.-          Cariño, tienes un rabo muy gordo – me dijo- Me encantan así. ¿Quieres que te la coma?-          Sí joder, chúpamela- Estaba enajenado, gozando de la mamada de David, era increíble, que bien la chupaba.-          Mmmmm, que rica está y que cojonazos tienes nene. ¿Quieres comérmela?-          Me encantaría – Estaba deseando tragarme ese sable. De rodillas se la chupaba sin cesar, me encantaba ver su líquido pre-seminal en la punta de su prepucio. De repente me cogió mi cabeza con las dos manos y comenzó a follarme la boca con su enorme rabo. Era tan largo que casi tocaba mi campanilla. Sentía arcadas pero me encantaba.-          No sabes lo caliente que me pones cariño. ¿Me dejarías follarte? – Lo estaba deseando.-          Claro, la quiero dentro – Me coloqué frente a la pared con las piernas separadas. Él comenzó a chuparme el ano apresuradamente.

Tenía ganas de follarme.
Se levantó y colocó la punta en mi ano. Empezó a empujar poco a poco.-          ¡Dios qué estrecho lo tienes!, ¡me encanta! Él continuó empujando hasta que la tuvo toda dentro de mí. Entonces empezó a sacar y a meter con suavidad y paulatinamente más y más rápido, más y más rápido, llegando a un ritmo bestial, yo gritaba de dolor y placer. Luego se agarró fuerte a mis piernas y me folló con lentitud, muy poco a poco, notaba que se estremecía y jadeaba y yo noté mi recto inundado de leche. A continuación ambos nos duchamos y nos vestimos sin hacer ningún comentario. Curiosamente mi poya continuaba gorda. Yo estaba sentado calzándome pero el bulto en mi pantalón evidenciaba mi estado. Él se acercó a mí y se puso de espaldas, bajó el pantalón de chándal y los bóxers, tenía un culo increíble. Sin pensarlo se lo chupé hasta la saciedad. Me desabroché el tejano y me saqué la poya y David se sentó encima y comenzó a cabalgar a un ritmo endiablado, no podía controlar la corrido, pero él, anticipándose a mis sensaciones retiró su ano y puso la boca en mi polla. “Quiero tu leche aquí”, dijo señalando su boca. Sin poder aguantar más vacié mis cojones en su boca, y tragó con suma complacencia.Tras ese encuentro nos dimos los móviles y ahora lo tengo en casa cada noche. Me he borrado del gimnasio y el ejercicio lo practico junto a David, en la cama, el baño, la cocina y el sofá.

Mi Inicio

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Cuando yo tenia 12 años era un chico muy delgado, totamente lampiño, mi pene era una cosa muy chiquita, parecia la de un niño de 8 años, y era nalgon. Evidentemente eso atraia a los chicos ya que mi cuerpo parecia hecho màs para que los chicos lo miraran que para que lo hicieran las chicas. Justamente por esa edad mi padre decidio enviarme a un club con pileta de natacion porque aun no sabia nadar. Alli conoci a varios chicos, compañeros de clases o simplemente que iban a disfrutara de la pileta. En una oportunidad, era el momento de la salida y pase por el vestuario para darme una ducha. En el, me encontre con un chico que conocia ya de la pileta de nombre Fernando, y que tenia 14 años, ya proximo a cumplir los 15. Como dije ya lo conocia asi que no me extraño o me inquieto de alguna forma su presencia en ese momento, era como natural.En fin, yo me quite el traje de baño y me dirigi desnudo hacia la ducha. En ese instante el hizo exactamente lo mismo, cuando yo ya estaba recibiendo la relajante agua tibia, el paso frente a mi cubiculo, y sorpresivamente me dijo:.- ¡que linda cola tenes, no sabes como me gusta!.-Yo me sorprendi y mucho frente a eso.

Intimamente sabia que una cosa así dicha a un chico debía tomarse como un insulto, sin embargo a mi  no me sonaba como tal sino todo lo contrario, lo sentí un halago.-Por unos instantes entonces no supe que responder, sabía que de algún modo debia rechazar lo que me decia pero lo unico que me salio fue un "gracias". El hecho que mi cuerpo le gustara, que mis nalgas fueran para el atractivas, y de exhibirme desnudo frente a el, no me incomodaba ni nada, por el contrario me excitaba. Por eso, cuando el me pidio que le permitiera ducharse juntamente conmigo, acepte ya si inmediatamente.-Fernando entonces entro desnudo en el cubiculo cerrando lo mas que pudo la cortina para que tuviesemos algo de intimidad, igual en el vestuario no habia nadie mas. En esos momentos me di cuenta de cuanto me excitaba la situación y cuanto me gustaba estar así excitado. Sentía en mi estómago un cosquilleo inquietante y experimenté satisfacción al poder yo ahora recorrer con mi vista el cuerpo desnudo de mi amigo. Me di cuanto que él me gustaba y sentí a lo lejano como una sensación de feminino en mi.

Su pecho era lampiño y en el comenzaba a definirse sus musculos, era delgado, debajo tenía una buena mata de vello y su pene le colgaba pesado y grueso y me gustaba verlo así, Sus piernas estaban bien definidas y fuertes y casi pude sentir como que me estaba enamorándome de él.-Cuando ya estuvimos dentro de la ducha el me ofreció enjabonar mi espalda. Que me pidiera eso tuvo en mi un solo efecto, hacer crecer mi excitacion. Pero como algo de verguenza aun me quedaba no atine a expresar palabra, pero asentí con un movimiento de mi cabeza. El tomo un jabon y comenzo a enjabonarse la mano, para luego trasladarlo a mi cuerpo, yo, sumisamente, me di vuelta dándole mi espalda.Sentí su mano apoyarse en mi hombro derecho y comenzar con la tarea, su mano recorriendo mi cuerpo con el jabón no era más que una hermosa caricia. Comenzo con mis hombros y luego siguio en la parte alta de mi espalda. Su caricia era suave y me daba tanto placer que no pude evitar emitir un suspiro.

Las caricias de sus manos enjabonadas fueron bajando hasta llegar a mi cintura y luego, sin pedir mi aprobacion comenzo a tocarme la colita. Su mano recorrió todas mis nalgas casi como reconociendo cada centímetro de ellas, mmmmm, que placer que sentía, como me gustaba que me hiciera eso!, moví mis pies, casi imperceptiblemente, con la intención de estar más cerca de él.-.- Te gusta, no es cierto?.- Si, Fernando -me sinceré ante él.-.- La verdad es que con la mallita no se te nota, pero así desnudito vi que tenes un culito muy rico, para tocartelo todito, tenés un culito tan lindo como el de Patricia o el de Nadia -dijo, refiriendo dos chicas que también iban a la pileta y que consignaban la atención de todos los chicos cuando se paseaban en su maya enteriza por la misma. Yo no lo puede evitar y me sentí orgulloso.-Mientras me hablaba así, aumentando cada vez mi calentura seguía tocándome y despues de recorrer mis nalgas comenzo a meter sus dedos en la rayita, para terminar dibujando con su dedo el anillo de mi ano..- Ayyyyy, Fernandooooo -suspiré.-.- Mmmm, como te gusta!, claro, si tenes el culito de una nena, naciste para que te lo toquen, como a una nena, ¿no te gusta sentirten nena?.-Moví la cabeza, asintiendo, pero de mi boca salió apenas un imperceptible si.- Claro que si, si te gusta, a mi también, date vuelta mirame como me pusiste.-Lo hice, y al hacerlo me encontré con su pene totalmente erecto, con una gruesa y morada cabeza asomando poderosa y masculina.-.- Viste como la tengo toda parada.-.- Si -le contesté sonriendole coqueta.-.- Te gusta?.- Si.- Mmm claro que sí, si estas hecha toda una nena, te voy a llamar con un nombre de nena, cual te gustaría.-Mientras me decía esto ponía sus manos en mi cintura, dándome vuelta para que volviese a estar en la posición anterior. Yo pensé rápidamente .- Mónica -le conteste, pensando en otra chica de la pileta que a mi también me parecía muy linda y femenina con la intención de sentirme como si fuera ella.-.- Mmm sí, que lindo nombre para una chica de lindo culo como vos.-Seguía diciendo cosas que me calentaban cada vez más, hasta sentir que me derretía.-El había comenzado nuevamente a tocarme muy íntimamente la cola, y después de volver a recorrer mi ano, me fue metiendo uno de sus dedos un poquito dentro.

Cuando hizo, eso, como tenia jabon, me hizo arder un poco. Ello como que me volvio a la realidad. Alli me movi, como si me molestara. Esto tambien llamo a la realidad a Fernando:.- Perdoname, te hice doler?.- No, solo me arde un poquito por el jabon.-Tomó mis palabras como un permiso y enseguida sentí todo su dedo deslizándome en mi trasero, ahhhh, lo recibí con el mayor de los placeres.- Que lindo culo que tenés, Mónica, no aguanto más las ganas de cogérrtelo.-Yo me sentía excitado como nunca en el papel femenino que había asumido, me encantaba ese papel, estar con ese chico desnudo y someterme a los que habían sido sus deseos hasta ese momento, pero con sus últimas palabras se encendió en mi una luz de alarma. Mi respuesta fue rapidamente negativa. Si bien había disfrutado lo que habia sentido hasta ese momento ya había ido demasiado lejos. .- No, eso no.- dije pensando que Fernando iba a retroceder ante mi firme negativa y con eso habría de terminarse el episodio y que todo terminaría, inclusive ese momento cálido que estaba en realidad disfrutando. Pero había algo en mi que me delataba, evidentemente mis dichos no tenían la firmeza que yo pensaba.-Fernando no se convenció con mi negativa, y enseguida sentí como sus brazos me rodeaban y su cuerpo desnudo se pegaba al mio, y su pene durísimo me hacía hermosas cosquillas en la piel de mis nalgas. Me abrazó desde atrás y acariciando mi pecho, con su boca pegada a mi cuello me dijo:.- Dale Mónica se buena, dejate coger, te prometo que voy a ser suave con vos, te voy a tratar como a una nena delicada, si yo se que te gusta que traten como nena.- No Fernando, por favor, no -le dije yo, pero mientras me negaba con mis palabras, mi cuerpo se dejaba apretujar y acariciar por él y disfrutaba de sentir su piel en la mía, y finalmente apreté mis nalgas contra su caliente paquete para seguir sintiendo cada vez mayor placer en el contacto físico que con mi amigo estaba sintiendo.-.- Dale Mónica, se buenita, -mientras me abrazaba, acariciaba y me daba besitos en el cuello y el lobulo de mi oreja- dejate coger como una putita, si te dejas te pago $ 12.-Esto último sonó en mi cabeza como una campana de alerta.

Desde la tarde venía pensando como hacer por conseguir los $ 7 que me salía la última historieta de Batman que había salido y que sí o sí quería tener. Y de pronto estaba frente a la posibilidad de obtener el dinero que necesitaba y más aun, solo sometiéndome a algo que, al menos hasta ese momento tanto placer me habia dado.-.- Pero... yo no se... nunca lo hice.-.- por favor, dejate, te pago, te lo voy a hacer bien.-Ya no tenia mas motivos para negarme y acepte la invitación. Sentí en mi estómago un extraño cosquillero, había excitación y algo de nervios, pero, definitivamente, quería ser sometido por él como la más puta y viciosa de las nenas. Fernando me apuro a terminar el baño y vestirme y me condujo a su casa. Allí fui presentado a su madre y su hermana de 16 años. Eso me puso un tanto nervioso, hasta que Fernando anunció que nos ibamos a su habitación a leer ver unas historietas que tenía, lo cual contó con la rápida aprobación de su madre. Fuiemos, entonces a su dormitorio y entramos, Fernando cerro la puerta con llave..- Ahora si, vas a ser mi mujercita, desnudate todita, quiero verte bien desnudita y gozar tu culito femenino.-Yo comencé a quitarme la ropa, el me pidio que lo hiciera de espaldas a el y lo mas sexy que pudiera. Intenté realizar movimiento que pudieran ser sexys, pero en realidad sabia muy poco como hacerlo, lo mio era, a tan corta edad, totalmente intuitivo. Cuando quedé desnudo, entonces, hice un movimiento de cuerpo sacando mi cola hacía atrás exhibiéndosela a mi amante.-.- Eso así, putita, que rica sos, dejándome estrenar ese culito precioso que tenés.-Yo me di vuelta observando como rapidamente Fernando se despoja de sus ropas.Su pene estaba totalmente erecto, era grande, poderoso, mientras que el mio era como un pequeño manicito que no había reaccionado a pesar del estado de excitación que tenía, eso me convenció que en esa relación yo estaba destinado a recibir ya que no tenía nada que dar, además me gustaba la idea y todavía encima iba a cobrar por ello.-.- Ah, putita mira como la tengo de dura, te gusta, amor, te gusta mi pija.-.- Si me gusta mucho, le dije.-.- Ah, claro es que sos toda una putita, Mónica.-.- Si eso, Mónica, vení, vení conmigo, por favor, vení y chupame la pija.-.- No -le contesté yo- eso no..- Si dale, por favor... me rogó Fernando.-.- No, lo que quedamos.-.- Si me la chupas un rato antes de cogerte, te doy $ 5 más.-Otra vez la oferta monetaria sonó muy agradable en mi cerebro.-.- Bueno, esta bien, pero no se como se hace.-Fernando se sentó en el borde de su cama, y me ordenó arrodillarme a sus pies para que se la chupara.-Yo, sumisa, le hice caso, en definitiva era hora ya en que me pusiera a ganarme el dinero. Además, esa verga erecta que tenía enfrente me encantaba y casi, instintivamente, estando en esa posición fue que la tome delicadamente en mi puño e incliné mi cabeza hacia ella. Rocé la cabeza de esa pija, de verdadero machito con mis labios, luego abrí un poquito la boca y rodee con mis labios la carne saladita, exquisita de la cabeza del instrumento, arrancando ahí mismo un suspiro de mi amante.

Baje cuidadosamente la boca, abarcando con mis labios la pija, hasta tener toda su cabeza dentro, una vez eso, comencé a sobar fuertemente chupandole la pija a mi amante, y disfrutandolo enormemente Fernando gemia de placer, se retorcía y hacía esfuerzos por meterme toda su pija en la boca, yo trataba de mantener su glande, que era lo que me atraía, y con lo que tenía ya toda mi boca ocupada. Al rato me di cuenta que se la chupaba con pasión, y que me gustaba mucho estar en esa posición haciéndolo, todo lo que me iba ocurriendo me excitaba más y más. Para colmo de mi placer de la punta de su pene comenzo a salir liquido preseminal, lechita suave y tibia que comencé a beber como una posesa.-En un momento dado el trató de apartarme de su pene (no sin dificultad):.- Esperá, esperá, que no quiero acabar antes de metertela en el culito; vení, acostate en mi cama, ponete boquita abajo, que te voy a cojer toda.-Obediente, pero con un dejo de desilusión, acepte lo que mi "cliente" me pedía y me acosté boca abajo. El estar así, expuesto, desnudo, con mi cola a su alcance, me produjo una mayor excitación.- Fernando tomó un pomo con una crema que comenzó a apretar en mi cola y luego con sus dedos masajeó la misma directamente sobre mi ano. De ese modo comenzó a lubricarme, pero además a calentarme aun más.Enseguida sentí como el se extendía, también completamente desnudo sobre mi cuerpo, pidiendo que abriera mis piernas para poder penetrarme. Una mezcla de calentura, ansiedad y algo de miedo me dominaba. Pero eso implicaba que tuviera todos mis sentida bien despiertos, y me sintiera totalmente vivo.-Me encantó sentir el roce de su piel con la mía, y la tibieza de su cuerpo. Y luego, el pene, grande y duro rozándome con su glande suave, entre mis nalgas primero y hurgando en mi ano luego. Sentí que Fernando se ayudaba con su mano para poner la punta de su pija en la entrada de mi virginal agujero. Enseguida sentí como el pene presionaba en mi entrada y como con fuerza violaba la resistencia de mi agujerito. La cabeza entró desvirgándome, y en ese momento sentí un dolor sumamente agudo. Cerré los ojos, apreté mis dientes soportando el dolor. El miedo me ganó, pensé que eso era lo único que podía sentir con esa travesura; sin embargo Fernando actuó con mucha experiencia y paciencia (demostrando que no era el primer chico al que convertía en nena) y sabiendo que me estaba causando dolor, en cuanto alojó toda su cabeza en mi culito, se quedo quietito por un tiempo, tan solo acostándose encima mio y comenzando a acariciar mi piel con sus manos y besar mi cuello y el lóbulo de mi oreja. Prontamente, cualquier sensación de tensión en mi fue desapareciendo y entonces se reemplazó por una sensacion maravillosa, la del pene de Fernando entrando dentro mio. Rozando partes íntimas que me producian cosquillas deliciosas La pija se iba deslizando en mi hasta que sentí claramente los huevos de Fernando chocando contra la piel de mis nalgas. ¡Estaba totalmente penetrado!, y la sensación era hermosa. Sonreí por el placer que estaba obteniendo y casi sin querer, me salió con fina voz un suspiro:.-¡Ay, Fernando, si!.-Eso fue como una aceptación para mi amante que comenzó a cogerme al principio lentamente; yo mientras tanto trataba de asimilar el enorme cúmulo de sensaciones que se me iban produciendo; pensaba que era mi primera vez en el sexo, y que habia asumido la postura de una nena; pero que eso me hacia sentir cosas hermosas. Fernando iba paulatinamente aumentando su ritmo, y a mi solo me aumentaba el placer. Me encantaba sentirlo moverse encima mio, el roce de su pija, saliendo y entrandome muy, pero muy adentro de mi culito; Fernando conmovia mi cuerpo al embestirme, y eso también me encantaba.

Mi excitación aumentaba y yo seguia suspirando y repitiendo:.- Ay Fernando, ay Fernando.-Y Fernando aumentó su ritmo, de pronto empujo su verga bien dentro mio, llenándome totalmente y sacudiendo su cuerpo comenzó a hechar su leche bien en mis entrañas.
-ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. hice yo; al momento se sentir el liquido caliente mojandome las entrañas; fue una sensación maravillosa y excitante a tal punto que al sentir la leche dentro, tuve mi propio orgasmo, como una verdadera mujer.-Los momentos posteriores, fueron realmente hermosos. Fernando se acostó sobre mi cuerpo, presionandolo dulcemente, manteniendo su pija bien metida en mi. Sentí como la misma, al estar saciado, se iba empequeñeciendo hasta que se salió de mi. En ese mismo momento sentí el liquido tibio, escapando de mi ano, bien abierto y deslizándose por mis muslos. Aunque ensuciaba las sábanas de la cama de Fernando, así como lo había hecho con la poquita leche que me había salido, estaba en extasis y no me moví de la cama en la que había perdido la virginidad. Fernado se levantó y así desnudito y hermoso como estaba tomó de su pantalón unos billetes y me alcanzó los diecisiete pesos. Yo los tomé en mi mano, en el preciso instante en que golpeaban la puerta de la habitación. Era la madre de Fernando, y si bien este se inquietó, yo estaba en esos momentos agotado incapaz de moverme o de preocuparme porque vieran que me había dejado coger como una mujer, me quedé sin moverme de donde estaba, desnudo, boca abajo en su cama, apretando en mi mano el pequeño fajo de dinero que con tanto placer había ganado.-La madre de Fernando le preguntó si necesitabamos algo, porque ella iba a salir junto con la hermana de mi hombre. Fernando le contestó que nó, que estabamos bien y se quedó en la puerta esperando sentir el ruido de la puerta de calle. Entonces me invitó a levantarme para que me "limpiara la colita" (así me lo dijo) y despues tomar algo, pidiendome, eso sí que no me vistiera.-Asi fue como comenzamos a andar, desnudos por toda la casa. Yo fui al baño, donde me sentí tan femenina que me senté en el inodoro para hacer pis, y de paso, dejar que la lechita de Fernando, que me salía cayera dentro. Luego me lavé la cola en el bidet, como toda una mujercita. Fui despues al living, donde Fernando me esperaba con un refresco y algo para comer, y allí me di cuenta que estaba muerto de hambre. Me senté en una silla a disfrutar de la merienda. Fernando hizo lo mismo enfrente mio, mirandome y sonriendome. En un momento, como si se le hubiera ocurrido una idea se levantó y desapareció en una habitación. Al tiempo me llamó. Yo acudí a ese llamado y cuando entré me di cuenta que estaba en la habitación de su hermana. De sus muebles había varios cajones abiertos y sobre la cama, una bombachita rosa y unas medias de nylon negras. Fernando me pidio que me las pusiera, que le mostrara como quedaba con ellas. Entendí que correspondía darle el gusto ya que me había pagado la suma que me interesaba. Lo que no sabía era el gusto que iba a sentir, primero al deslizar esas prendas por mi piel y luego, al mostrarme a mi amante así semivestido, o mejor dicho, semivestida. Me excité tanto, nuevamente, que le pedí permiso para buscar más ropa de su hermana y vestirme totalmente de mujer.

  1. Elegí una poyera tableada escosesa, corta, que destacaba mis piernas y quedaba bien levantada con la forma de mi cola, que se veía mas femenina aun. Me coloqué una remera de breteles y traté de caminar en unas sandalias con taco. Fernando me pidio que me quedara así y que fueramos a terminar nuestra merienda yo así vestida. Le hice caso. Al final llegó el momento de volver a casa. Fernando volvió a desaparecer por un instante y volvió con otra pequeña bombachita en la mano, blanca, me dijo que también era de su hermana y que la había sacado de la bolsa de la lavandería, que como varias veces habian perdido prendas, no iban a notar su ausencia, y me la dió para que me la pusiera y volviera con ella puesta debajo de mis ropas masculinas.-Vestido de nene, pero con ropita interior de chica, caminé, sonriendo y sintiendo una extraña alegría al kiosco de revistas, donde compre mi comic. Luego volví a casa.-A la noche, luego de practicamente devorar la revista que había comprado, y antes de dormirme, me agarró como cierto arrepentimiento de lo que había hecho, como iba a mirar de nuevo a Fernando a la cara en el club, después de lo que me había humillado en su casa, pensé; me sentí preocupado, pero también satisfecho, en definitiva estaba bastante confuso.-La ves siguiente que fui a la pileta, lo hice bien temprano, para no encontrarme en el vestuario con Fernando, sentía algo de vergüenza por lo que había hecho; para irme, elegí un momento en donde hubiera varias personas, en el mismo, así, no seríamos los únicos que anduvieramos desnudos por allí. Pero lo que no pude evitar es que Fernando viniera a cambiarse al mismo tiempo. Entonces ví que el me trataba bien, sin hacer ningún tipo de insinuación ni ante los demás, ni ante mi de lo que había ocurrido, eso me tranquilizó y me hizo sentir algo más de cariño por él.-Los días fueron transcurriendo, y a mi la vergüenza se me iba yendo, y por el contrario, comencé a evocar aquella feliz tarde y a sentir deseos de volver a tener todas esas hermosas sensaciones.-Y así ocurrió que en una de las salidas de la pileta, Fernando se acercó a mi y me dijo:.- Tengo doce pesos, querés venir a mi casa esta tarde, no hay nadie.-Yo acepté.

Me vestí en el vestuario delante de él, y para hacerlo saqué de mi mochila, donde la tenía bien escondida, la bombachita que me había regalado. En su cara se dibujo una sonrisa de gran felicidad.-Nos fuimos caminando juntos a su casa. Entramos casi directamente a la habitación de la hermana. Esta vez fue el quien busco la ropa para ponerme, lo hizo en la ropa de dormir, haciendome poner un camisón de saten, muy corto.-Pero esta vez quiso más, continuó hurgando entre las cosas de la hermana hasta hallar una hermosa pupa con diversos maquillajes. En forma inexperta, pero feliz de poder hacerlo comencé a maquillarme. A pesar de mi desonocimiento, puede pintarme bien los labios de un rosa nacarado hermoso, ponerme un poco de rubor y sombra en los ojos. cunando Fernando me vio me dijo que estaba hermosa.-.- Gracias mi amor -le contesté yo- quiero estar linda para vos, luego yo mismo busqué unas linda sandalias de taco y me las puse demostrándole como había practicado a caminar con ese calzado. Femeninamente me di cuenta que estaba excitando a Fernando y me decidí a tomar la iniciativa yando hacia él para comenzar a quitarle la ropa. Cuando descubrí su pecho lo acaricie y bese en varias partes, de la forma más amorosa posible y dejándole la marca de mis labios por le maquillaje que me había puesto. Luego lamí sus pequeños pezones arrancándo en mi amante varios suspiros de placer.-.- Ay Mónica como me calentás -me dijo.-.- Sí?, estás caliente amor?, ya la tenes durita y parada para mi.-.- Está que me explota, putita.-.- Entonces llevame a la cama.-Nos fuimos a su dormitorio donde mi amor terminó de desnudarse, luego suavemente me desnudo a mí, haciendome pasar uno de los momentos más excitantes cuando sentía como me bajaba la bombachita.-Ya desnudos nos acostamos y practicamente me abalancé sobre su verga para meterla en mi boca.-El trató de detenerme.-No tengo para pagarte la chupada.-.- No importa amor, esta va gratis, pero en compensación me tenes que acabar en la boca.-Por supuesto que aceptó gustoso y no tardó muchos minutos, por cierto, en soportar mi apasionada mamada hasta hacerme sentir por primera vez en la boca el gusto de la leche de un machito.me encantó!Tuve que esperarun ratito, pero valio la pena, porque luego de eso me cogió dos veces llevándome otra vez al orgasmo en cada una de ellas.-Cuando me fui de su casa, iba feliz, casi saltando, vestido como un chico, pero debajo en bombachita llevándome $ 12 más y un par de medias de nylon que ahora le robó a la hermana.-En la proxima contaré como siguio esta historia. Espero ansioso/a los comentarios. Les envio un beso a todos

Mi sueño hecho Realidad

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Esta es una historia real, soy gay, eso lo supe desde niño, ya que me encantaba ver hombres desnudos o imaginarme el tamaño de sus paquetes. Crecí, pero no me atreví a dar el primer paso.

Entrè a la Universidad a los 17 años, cuando estaba en segundo año, conocí a un chico que llamaré David, él tenia 17 años. Media 1.71, fornido, culizo.... él estaba en XI de Secundaria, nos hicimos amigos. Sin embargo, me moria por abrasarlo o tocar sus musculos, él levantaba pesas y corria todas las tardes. Como viajaba a una distancia larga de mi casa a la Universidad, el padre de David me ofrecio quedarme en su casa, a cambio de ayudar a los chicos en la escuela, acepte, de esa manera también tenia a David cerca todo el tiempo.

Ahi lo pude contemplar en boxer, y en una ocasión en que sin querer entre a su cuarto lo encontre sin ropa frente al ventilador, pude ver su enorme verga, con aquel glande en un tono moradito, quite la mirada y él se cubrió. LOgramos hacer una gran amistad, un día me invito a correr con él, fuimos y ahi me pregunto si yo era gay, le dije que si, le pregunte el motivo de su pregunta y me dijo que solo queria saber si sus sospechas eran reales.

Un tiempo despues, me dijo que le hiciera un favor, le dije que si, pero que lo haria a cambio de que me permitira tocar su pene, él se sonrio y me dijo que estaba bien, solo tocarlo. Le hice las tareas y en la noche me acoste en la cama de él, luego el se arropo y me dijo que tocara sin ver, metí mi mano, con un poco de nervio, pero lo hice y tuve en mis manos aquel pene grueso, largo, venoso. Pero por tan solo unos 2 minutos. Luego él subio su cierre y me dijo que ya.

Así paso el tiempo, para un cumpleaños mio, él me pregunto que queria de regalo y le dije, que chupar su verga, me dijo que no... Pero como dos días después de mi cumpleaños... una mañana muy temprano fue a mi cuerto, me tomó de las mano y me dijo muy serio, Ven para darte tu vaina.... no comprendi, bajamos a la planta baja de la casa, entramos a un cuarto que servia como depósito y ahí bajo su boxer y me colocó su pene en mi boca, era la sensación más extraña que había experimentado, él me indicaba como hacerlo, se quito el boxer completamentem coloco un pie en el borde de una silla, introducia su pene fuertemente en mi boca, apenas lograba meter la mitad, así lo hizo hasta que sentí su semen fluir velozmente, senti su sabor caliente, y un sabor salado, me obligo a tragar su semen... luego se puso el boxer y se fue....

No hablamos de el suceso en los proximos días. Luego un día me invito a comer pizza, tomo un carro del papá, aunque todavía él era menor de edad para conducir, compramos la pizza y fueimos a un mirador de turistas, ya era de noche. Alli me pidio que le hiciera sexo oral nuevamente, lo hice. 

Luego me llevo a un lugar lejos de ahí, me tomo por la cintura, bajo mis pantalones, y me pregunto si queria ser suyo, le dije que sí, que él sería el unico y primer hombre en mi vida, me recosto sobre las hierbas, tomo mi cintira y la elevó, coloco su verga en la entrada de mi culito, trató de penetrarme, pero por lo estrecho de culo, no podía, entonces me pidio que pusiera de espalda, me abraso fuertemente y senti como trataba de entrar, al no poder colocó una de mis piernas sobre la defensa del carro, y fue penetrando lentamente, el dolor era horroroso, pero estaba siendo penetrado por el hombre de mis sueños, cuando logro introducir todo su miembro carnoso en mi lo introdujo fuertemente y me abraso como trantando de mantenernos unidos así por algun tiempo. Luego empezó a retirar su pene lentamente, luego me embestia salvajemente, así por un rato hasta que lo escuche decir, ya no aguanto más, y soltó grandes chorros de leche caliente dentro de mi. 

Despues que se hubo ablandado aquel trozo de carne, lo saco de mi, y me decia cosas sucias, como: te gusto mi verga, te di la cogida de tu vida, te desvirgue, así se calento de nuevo y me pidio que le chupara el pene, lo recoste sosbre la tapa del carro y empece una mamada bestial, yo estaba hechizado por la pasión, separe sus piernas, metia su pene en mi boca y lo lamia como si fuera el pedazo de carne más delicioso que jamas hubiese probado.... tomaba sus bolas entre mi boca y las chupaba, luego baje al pegue del culo con las bolas y senti como gemia de placer. 

Asi terminó nuevamente en mi boca.Desde ese día decidimos vivir juntos en un lugar separado, así fue por 5 años que compartimos las experiencias eróticas mas calientes.


Violado durante la Entrevista de Trabajo

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El aviso decía “empleado tareas generales”. Era una casa con frente blanco, cercana a la avenida Rivadavia, en la capital federal. La calle era poco transitada. El acceso al lugar era una puerta también de color blanco. Había una cola con otros tres hombres esperando frente a la puerta. No aparentaba ser una empresa ni ningún tipo de negocio.  Eran las 8:00 am. Al poco tiempo se formo una larga cola detrás de mí. A las 8:15 hs un hombre maduro, gordito, con una tupida barba, abrió la puerta y uno a uno nos entrego una planilla para que completáramos. Diez minutos después ingresamos al lugar.

La habitación era pequeña, solo entrábamos cuatro personas. Tres sentados y yo parado. Llamó a los primeros postulantes, de a uno por vez. Tardaban entre cinco y diez minutos cada uno.Al rato me toco el turno a mí. Me invito a pasar, y me pidió que me sentara. Era una habitación muy pequeña con dos sillas y un escritorio chiquito. Se sentó frente a mí y comenzó a leer mi curriculum. Me explico brevemente en que consistía el trabajo. Luego se concentro en la planilla. En silencio leía mientras me miraba directamente a los ojos. Yo me sentía muy nervioso y como soy muy tímido bajaba la mirada. En un momento comenzó a realizarme preguntas. Algunas para que reafirmara lo escrito, y otras mas personales. Me pregunto ¿tenes novia o novio?, a lo cual respondí  “no”. El continuaba leyendo, manteniendo el silencio, analizándome de arriba abajo.Agrego unas diez preguntas más al cuestionario, la mayoría de las cuales no tenían nada que ver con el trabajo al que me postulaba. Varios minutos después me  dijo “ahora retírate y vuelve en tres horas, tengo que realizarte una segunda entrevista”. Me levante, le di las gracias, y me retire.

Afuera había una cola como de treinta personas. Camine por la zona haciendo tiempo. Estaba muy nervioso, pero debía volver pues necesitaba el trabajo. Regrese cinco minutos antes del tiempo acordado. La calle estaba desierta. Toque timbre y nuevamente ingrese a la casa. Me hizo pasar directamente a la segunda habitación, donde había realizado la primera entrevista. Me explico que había sido preseleccionado y que faltaba hacer el examen medico, para certificar que estuviera en buen estado físico. Le dije que no había problema, que me dijera donde debía ir. Me miro a los ojos y me dijo “el examen medico es acá”.Yo quede petrificado. Mudo. Entonces me dijo “desvistete, que eres muy flaco y tengo que certificar que estés sano “. Lo mire con asombro y me grito “dale que no tengo todo el día”. Yo estaba inmóvil. “queres el trabajo si o no” grito. “si” conteste. Comencé a quitarme la camisa, luego las zapatillas, el pantalón, la remera hasta quedarme solo en medias y slip. Yo miraba hacia el piso. Escuche que se abría un cajón y vi que sacaba un estetoscopio. Se puso detrás mío, apoyo el estetoscopio en mi espalda y me pidió que tosa. Lo coloco por diferentes partes de mi espalda y pecho. Luego me reviso los oídos, la boca, hasta que me pidió que me bajara el slip. Yo no reaccionaba. Poco después obedecí. Lo baje un poco. El se me acerco y me los bajo hasta las rodillas. No me movía ni decía nada.Comenzó a palparme los testículos, me reviso la entrepierna, tiro hacia atrás el prepucio de mi pene. Me obligo a agacharme y abrió mis glúteos. Me puso un poco de algún tipo de lubricante, e introdujo su dedo en mi esfínter. Trate de zafarme y me dijo que me quede quieto. Como era muy estrecho tenia que hacer fuerza para introducirlo. Retiro el dedo y me subió el slip.

Se sentó y escribió sobre la hoja. Al rato se paro y dijo “ahora comienza la parte de resistencia física”. Me explico varios ejercicios de elongación que yo debía repetir. Con cada ejercicio el se me acercaba mas y mas. Sus manos y cuerpo se frotaban contra mí. En uno de estos ejercicios me dijo que me agachara tocando con las puntas de los dedos mis pies, sin doblar las rodillas. Comencé a hacer lo que me pedía, con el detrás de mí, apoyando su zona genital contra mi cola. Subía y bajaba y en ese vaivén el más me apoyaba. Notaba que tenia erecto su pene. Me trataba de mover hacia el frente, pero el igual me apoyaba.Me dijo “sácate el slip y las medias que te vas a transpirar todo”.  Obedecí y me quede totalmente desnudo. Me hizo saltar, subir y bajar una silla, flexiones de brazos. Cuando estaba realizando la tercera flexión me sujeto por los pies y me hizo caminar como si fuera una carretilla, con los brazos. Podía sentir su pene, ya fuera del pantalón, sobre mis glúteos. Me bajo y entonces pude ver su miembro. Yo estaba aterrado. Me ordeno que me acostara, en el piso alfombrado y se desvistió completamente. Dijo “ahora hace abdominales”. Y comencé a realizarlas con su pene cada vez más cerca de mi boca cuando subía. Cada vez que me levantaba debía darle un beso a su pene.En un descuido de el trate de escaparme. Me agarro y me dio un golpe en el estomago, lo que provoco que me cayera al piso. Se subió sobre mí y comenzó a lamerme toda la cara, mientras sujetaba mis manos con su mano.

Yo trataba de zafarme pero no podía. Nunca había estado con un hombre, ni siquiera un beso en la boca, solo me habían introducido un dedo en el ano en exámenes médicos. Me introdujo la lengua en mi boca y me lleno todo la cara con su saliva. Me paso su lengua por toda mi anatomía. Me chupo los pezones y les dio pequeñas mordeduras. Siguió manoseándome. Paso su lengua de abajo hacia arriba por mis testículos y pene. Me coloco boca abajo e introdujo la lengua dentro de mi esfínter. Lo lamió largo rato intercalando con penetraciones de su dedo. Se paro y me hizo arrodillar frente a el. Froto su pene por toda mi cara. Lo apoyo y froto los labios. Finalmente lo introdujo. Entraba y salía, para un costado y para el otro. Se lo tuve que chupar todo. De arriba hacia debajo de un costado hacia el otro. Sus testículos inflaban mi boca al tenerlos completamente dentro. Me decía “mete la lengua en la boquita de mi choto”. Me gritaba “vamos mi puta, vamos, chupame toda la pija, te voy a hacer mujer.” Se la chupe hasta que comenzó a estremecerse y eyaculo casi todo en mi boca y el resto por mi cara. Me obligo a tragarme todo lo que salía, hasta la última gota. Quede arrodillado, sin moverme, con la cara pegajosa, chorreando semen.

Unos minutos después, me sujeto del brazo y me llevo hacia otra habitación. Me ato de pies y manos, tapo mi boca con mi slip y me dejo sobre una cama matrimonial. Estuve solo durante mucho tiempo. Escuchaba que estaba viendo la TV en otra habitación. Mucho tiempo después lo escuche acercándose a mí. En una mano tenia un aerosol, en la otra una gillette descartable. Me levanto y me llevo al baño. Me puso la crema por todas las partes de mi cuerpo donde tenia bellos. Todo, de pies a cuello. Estuvo mucho tiempo afeitándome. Luego me metió a la ducha y me baño. Solo me quedo el cabello de la cabeza y las cejas.Estaba aterrado. No reaccionaba.Regresamos a la cama. Siempre atado. Me apoyo sobre la cama y me coloco boca abajo. Desato mis pies y abrió mis piernas. Se levanto y saco de un cajón una crema. Me manoseo los glúteos, y las piernas. Sentí como ponía la crema dentro de mi ano. Un dedo entraba y salía, luego creo que dos, mas y mas se dilataba el esfínter. En un momento, retiro sus dedos, Entonces sentí que frotaba entre mis glúteos su pene. Unos segundos estuvo todo en silencio y sin movimientos. Apoyo su glande en mi esfínter y lo introdujo. Sentía dolor, pero no podía moverme, el me controlaba. Entraba y salía más y más, cada vez con más profundidad. Luego de varias envestidas, la metía y sacaba completamente. Me puso en semi cuatro patas, pues tenía las manos atadas. Continuó la penetración. Me decía  “si mi putita, mi nenita virgen, que buen culo”. Me dio vuelta, colocándome boca arriba y reitero la penetración. Sentía y veía su panza sobre mí. Al rato se acostó boca arriba y me subió sobre el. Me dijo “ahora me vas a cabalgar la pija”.Yo le obedecía. Subía y bajaba sobre su falo.

No se cuanto estuvo dentro de mi, pero fue eterno. Su esperma broto dentro de mi cavidad. Se quedo dentro mío hasta que disminuyo la erección. Al retirarlo, pude ver que su pene tenía restos de materia fecal y sangre. Sentía como chorreaba su leche por mi entrepierna. Me quede solo otro rato.Nuevamente me llevo al baño, me desato y coloco debajo de la ducha, y con rudeza, me arrodillo.Se acerco a mí y me orino todo el cuerpo. Después abrió la ducha, mientras se lavaba el pene. Me lavo todo, y me seco. Yo no decía ni hacia nada. Me tiro mi ropa y me vestí. Me llevo hacia la calle y me advirtió que no dijera nada, que yo había consentido todo. Salí de la casa y cerro la puerta. Me fui caminando como pude. Jamás conté lo ocurrido.


Encuentro en el Dakar

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El sol sumaba calor al medio día del 3 de enero de 2009 en el medio del campo. Hacia ya un rato que los vehículos del Dakar pasaban por la callecita de tierra. Nuestra posición era estratégica por la curva y contra curva a menos de 100 metros. 

Las camionetas y autos habían quedado en el monte, a unos 500 metros campo adentro. Unos cuantos cientos de vecinos nos habíamos juntado para ver la competencia inédita en nuestras tierras. Y ahí estábamos. Todos. El y yo. 1,70; blanco y medio rubio. Cuerpo macizo y facciones de nene. Pantalones cortos y torso desnudo. Poco bello y piel tostada. Así estaba él, con sus treinta y dos años.

Para describirme yo tendría que agregarle diez centímetros más y también 15 kilos de músculo, porque el gimnasio ha hecho lo suyo en mi cuerpo. Nos cruzamos algunas veces, pero como si fuéramos totalmente extraños ni nos miramos. Algún vecino podría pensar que estábamos enemistados. Pero no. Hacia 10 años que no nos veíamos. Y la última vez fue en la casa quinta de unos amigos.

Cruzó la calle y desde el otro lado del alambrado me comía con los ojos. Yo hacia lo propio. El tiempo, o las ganas, hacían en él un trabajo de perfeccionamiento increíble. Era el macho más atractivo del planeta, pero andaba con su mujer e hijos. Yo con mi cuñado y unos amigos. Después de 200 vehículos que nos taparon de tierra decidí ir hasta el auto para buscar bebidas frías que quedaron en la conservadora. Realmente no sabía que él estaba en el montecito también. Fue una casualidad y lo que pasó una causalidad propia de dos fuerzas que se atraen. 

Yo estaba con el baúl abierto y el se acerca desde atrás. Un dialogo breve y recorrernos con los ojos, desearnos… Miramos si había gente cerca pero era peligroso. Ahí nomás, a unos pocos metros, el lote de girasoles nos protegería de miradas indiscretas. Yo salí primero. El espero unos minutos. Cuando me alcanzó yo ya estaba a full. Nos comimos las bocas y la calentura se apoderó de nosotros. Realmente estaba fuerte y no recordaba casi la dureza de su verga en mi boca. Gemía mientras se dejaba chupar y acariciar. Su verga no entraba solo en mi boca, sino en mi garganta. 

Estuvimos disfrutando algún rato. Después me levanto y bajo por mi pija. Un verdadero maestro. Jugaba con la cabeza y las bolas, y el mismo se golpeaba la boca y la cara. Ni forros teníamos en esta situación inesperada. Asi es que solo poniamos nuestros miembros en la puerta del ano ... y eso desespera. Los dos queriamos penetrarnos, pero ninguno queria correr riesgos. Yo apretaba mis piernas para que el metiera su pedazo por ahi, y el daba fuertes envestidas. 

Lo que si nuestros dedos  entraron por donde las vergas no podían. dos, tres dedos... sentir su boca en mi boca mientras mis dedos entran en su culito me enloquece. Acabamos pajeandonos y acordando el próximo encuentro en la noche. Esa noche fue realmente distinta. Estábamos esperando el encuentro, y se notaba en la calentura, pero ya les contaré. Saludos.



Poema Gay a dos Voces

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Dos cuerpos desnudos en la oscuridad, se aman apasionadamente sin importarle la opinión de la sociedad, se aman apasionadamente, qué importa que sean dos hombres. 

I Hombre 1:  Abre, amor,  la cueva de la maravilla déjame entrar a su interiorpara depositar con cuidado la semilla de la cual brotará nuestro amor. Quiero penetrar a las profundidades de tu ser, traspasar los pliegues de tu hombría para descubrir el reflejo del alma mía y quedarme en ti hasta el amanecer. Traspasando los umbrales del dolor déjame entrar a la apacible  morada donde correrá  nuestro amor como agua limpia derramada que a su paso todo lo inunda con su tórrida  carga de placer para luego dejar la tierra fecunda preparada  para volver a serla copa que recoge las mieles del placer. Y después de vertirme en ti, no deseo otra cosa que no sea  morir un instante para luego renacer   y sumergirme de nuevo en el éxtasis de tu fosa.  

II Hombre 2:  Me gusta sentir que entras en míque nos fundimos en un solo cuerpoque tu espada me atraviesa sin provocar dolor que entra y sale de mis carnes,  sin dañarme. Ojalá todas las guerras se pelearan con espadas como ésa! Me gusta sentir tu respiración agitada en mi espaldamientras efectuamos un baile ritual acompasado, Sentir el  sudor que corre por tu piel y cae como gota de aguacero vespertino en mí. Tus manos, fuertes y grandes, capaces de sostener el universo se aferran a mis hombros para no dejarme ir mientras tu espada se clava en lo más profundo de mí. Me gusta escuchar tus gemidos mientras forcejeas por llegar a la meta. Sentir tus piernas flaquear y tu cuerpo temblar, en el momento en que tu espada se estremece y me hiere de muerte pero al final la espada cede, pierde su rigidez  quedando inerte en un charco lechoso y espeso y tú te abandonas sobre mi espalda, dándome  un beso  y luego plácidamente apoyado sobre mí,  te duermes.   

III Hombre 1:  Me gusta beber de tu boca cuando tengo sed. Me gusta conciliar el sueño en tu pecho. Me gusta jugar con tus cabellos en el lecho. Me gusta pensar que estoy condenado a tu merced. Me gustan tus ojos profundos y serenos. Me gustan tus dedos hechos para la caricia. Me gustan tus labios de ambrosia Me gustan tus musculosos brazos morenos. Me gusta oír tus gemidos cuando estas por acabar Me gusta la redondez  y firmeza de tus nalgas. Me gusta el sable que cuelga de tus piernas Y que es el motivo para no dejarte de amar 

IV Hombre 1: Nunca una cavidad del cuerpo tuvo mejor destino. Al placer estamos llamados y el hoyo de la gloria es la puerta de entrada para otros mundos, mundos de infinito gozo y placer: el nirvana de los hindúes debe ser como el orgasmo de los hombres, visceral y sideral. Material y espiritual. Ir y venir Nacer y morir. 

V Hombre 2: Si tu falo es una espada, mátame con ella, Si es clavo, clávame a tu vida Si es daga, empúñala y entiérramela lo más profundo que puedas. Si es fruta dulce y jugosa, acércala a mi boca. Pero aunque no sea espada, ni clavo ni daga ni fruta, no me la niegues!!

VI Hombre 1: Cómo negarte nada, si mi cuerpo no me pertenece. Si ante el menor roce de tu piel mi piel se estremece, si eres propietario hasta de mis sueños. Negarte sería el mayor de los engaños. 

VII Hombre 2: Amo tu pene, esa prolongación tuya, tan mía. Lo adoro en toda su extensión y anchura. Erótico instrumento que me llena de alegría y me ofrece momentos de excitante ricura. 

VII Hombre 1: Y el tuyo, tan mío, pequeño y juguetón,siempre tan dispuesto para el amor es mi mayor consuelo y mi mejor razón para soportar cualquier dolor.

VIII Hombre 2: Acabará tanta felicidad algún día? Será posible ser tan feliz en contra de los designios de la humanidad? Hasta dónde aguantará nuestro amor tanta crueldad? 

IX Hombre 1:  No te atormentes, amor, con esos pensamientos. Piensa en las largas horas de amor vividos. Recuerda que nuestros orgasmos son divinos. No complazcas a aquellos que nos quieren ver divididos. 

X Los dos : Si al mundo no dañamos con nuestro amor. Si a esta vida hemos venido para ser felices. Qué mejor que amarnos como nos amamos. Dónde está escrito que  el amor para ser verdadero tiene que ser exclusivamente entre hombre y mujer? Nuestro amor es tan fuerte que podrá resistir cualquier tempestad  tan maravilloso que hay que inclinarse ante su majestad. Infelices los que no han conocido un sentimiento como éste. Desafortunados  los que habiéndolo conocido lo dejaron ir . Desdichados los que nunca han vivido una pasión. Ignorantes los que nos critican y condenan desconociendo que el amor es universal y el placer no distingue.  Nuestra alma gemela hemos encontrado en el espejo de unos ojos. Ya no somos dos, sino un solo cuerpo desnudo, en éxtasis, feliz, completo.  Fin


Solo Maridos en la Cabaña

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 Mi matrimonio, de escasos tres años de duración se estaba yendo a pique con mas rapidez que el mismísimo Titanic. Tal vez por inmadurez, o por la premura con que se vive hoy día en las grandes ciudades, o muy probablemente por lo que ahora llaman tan comúnmente "incompatibilidad de caracteres". El hecho es que cada día se me hacía mas difícil soportar a mi mujer, y a ella le pasaba exactamente igual conmigo. Afortunadamente no habíamos tenido hijos aún y la palabra divorcio se hacía cada vez mas presente en nuestras agrias y continuas discusiones.

En un último esfuerzo, mi mujer me convenció de asistir a uno de esos retiros matrimoniales, donde un consejero de parejas trataría de salvar lo que en el fondo ambos considerábamos ya insalvable. Acepté ir por la única razón de que ya estaba harto de discutir y preferí ceder que sufrir todo un fin de semana de llantos y recriminaciones, aunque estaba mas que convencido de que el dichoso retiro no serviría de nada.

El sábado por la mañana armamos nuestras mochilas y en un pétreo silencio hicimos el viaje en auto hasta unas preciosas cabañas enclavadas al pie de una montaña y casi al ras de un pacífico lago. El paisaje era majestuosamente hermoso, casi como una postal, y el humor me mejoró nada mas llegar, aunque no tanto como para creer sinceramente que el lugar serviría de algo a nuestro matrimonio.

El grupo de cuatro parejas se reunió en el pórtico de la cabaña principal, donde se nos presentó Hugo, el terapeuta que nos guiaría por el sendero del amor marital. Alto y delgado, con una túnica blanca, se me imaginó mas un mago que un psicólogo, y casi esperé verlo aparecer un conejo de la manga. De tez bronceada y cuidada barba rubia, nos dedicó su mejor sonrisa y nos invitó a sentarnos en un círculo y presentarnos unos a otros. Un poco forzados y bastante incómodos fuimos diciendo nuestros nombres y me percaté que el resto de las parejas parecían sentirse tan fuera de lugar como nosotros mismos.

Tras la presentación siguió una larga plática que de algún modo nos fue tranquilizando poco a poco y al terminar se nos invitó a comer a todo el grupo. Mi mujer se sentó a mi lado y comenzamos a discutir nuevamente por cosas sin importancia. Hugo llamó la atención de los presentes.

Como primer ejercicio, al terminar de comer las parejas deberán separarse y pasar el resto del día sin verse ni hablarse. Los hombres dormirán en una cabaña y las mujeres en otra – terminó.

Me sentí inmediatamente aliviado. La comida transcurrió en silencio y al terminar me reuní con los otros tres maridos que se veían igual de aliviados que yo por separarse de sus esposas. De inmediato nos presentamos nuevamente.

Bueno, soy Germán – dije tomando la iniciativa – 28 años, ingeniero, y tres años de condena.

De condena? – preguntó el mas joven del grupo, un chico rubio, delgado y con gafas.

De casado, pues – le aclaré sonriendo.

Todos soltaron la carcajada y el ambiente tenso comenzó a relajarse.

Ya entiendo – dijo el muchacho – yo soy Luis, 22 años, estudiante de medicina y mi condena apenas lleva un año -

Pues yo soy Jorge – dijo otro – 35 años, comerciante y ya diez años de sufrimiento.

Todos rieron con la cara de consternación que puso. El hombre era fuerte como un toro, con anchas espaldas y poblado bigote negro. No parecía del tipo que pudiera sufrir por algo en la vida.

Pues me los llevo de calle – dijo el último – Elías, 43 años, abogado y veinte pesados años en esto del matrimonio. Tenía unos ojillos claros de párpados caídos que le daban el aspecto de truhán simpático y una barba mal afeitada que no le ayudaba a mejorarlo.

Nos dimos la mano todos como buenos amigos y emprendimos el camino hacia la cabaña que nos indicaron. Estaba al borde del lago, y el ambiente pronto se tornó festivo. Parecía que estábamos de vacaciones. Había únicamente dos recámaras en la cabaña, una con 2 camas individuales y la otra con una sola matrimonial.

Anda – dijo Jorge – que a ver a quien gana para dormir solo.

Corrimos todos al mismo tiempo, tratando de ganar las camas individuales. El resultado fue que fuimos a dar todos al piso con las almohadas y cobijas y ninguno logró permanecer sobre las camas el tiempo suficiente como para reclamarlas como suyas. Riendo y empujando la pelea duró unos minutos y allí nos sentimos ya realmente como verdaderos amigos.

A ver – intervino Elías – como soy el mayor de todos, propongo que elijamos alguna forma justa para ver quienes se quedan con estas camas.

Que propones? – le pregunté.

Por edades – contestó inmediatamente y se acostó en la cama.

Por supuesto lo tiramos al piso entre todos.

A la suerte – propuso Luis – y todos asentimos.

Alguien trae dados o alguna baraja? – pregunté – y todos me miraron con cara de dónde salió este estúpido.

Dejémoslo para después – dijo Jorge dirigiéndose a la cocina – aquí hay un bar perfectamente surtido que merece nuestra atención.

Todos estuvimos de acuerdo y dejamos las maletas tiradas para ir corriendo como chiquillos a servirnos algo de beber. La tarde pasó volando, como si fuéramos viejos camaradas. Hablamos de fútbol, del trabajo, de mujeres, aunque no de las nuestras, y la bebida corrió libremente.

Cuando ya anochecía prendimos la chimenea y entonces Elías recordó el asunto pendiente.

No hemos elegido aun lo de las camas – dijo con pastosa voz de borracho.

Somos puros hombres aquí – dijo Jorge – que se las gane el que sea mas hombre.

Si cabrón – dijo Luis – pero cómo vas a determinarlo.

Pues un hombre debe ser fuerte – contestó Jorge – así que juguemos vencidas.

Mira que pinche cabrón – le dije – si tú eres el mas mamado del grupo.

Pues yo no le tengo miedo – dijo Luis apostando a su bronceada juventud.

Inmediatamente retiramos vasos y botanas para hacer espacio. A mí me derrotó Jorge en apenas diez segundos. Elías le duró aun menos y Luis le dio mas batalla, pero terminó venciéndolo.

Ya chingué cama – gritó victorioso y todos festejamos con él.

Pero aun queda una – les recordé – y esa como la rifamos?

Nos miramos unos a otros.

Que más debe ser un hombre? – le pregunté al reciente campeón.

Debe estar vergudo – dijo el fortachón agarrándose la entrepierna – y todos caímos en un nuevo ataque de risa incontrolable.

Jorge se puso de pie y frente a todos se abrió la bragueta y se sacó el pene.

Ahí tienen cabrones, para que vean que aquí también me los chingo – dijo meneándose para que su salchicha oscilara orgullosamente.

Luis, ardido todavía por haber perdido, se paró frente al rival y se bajó los pantalones. Su verga blanca y larga quedó al descubierto. Me paré entre risas y saqué mi arma también, seguido por Elías, que sin pena mostró la verga más peluda de todas.

La cosa va a estar difícil – dijo Luis – porque así dormidas todas se ven casi del mismo tamaño.

Pues a despertarlas! – animó Jorge a todos y rápidamente caímos todos sobre el sofá meneándonos los respectivos instrumentos.

Recordé las ocasiones en que había hecho exactamente lo mismo con un par de compañeros, en mi lejana adolescencia, y recordé lo mucho que me había excitado entonces hacerlo. Descubrí con asombro que ahora de adulto parecía excitarme aun más. Me percaté que me calentaba mucho el ver a aquellos tres hombres heterosexuales, masculinos y casados como yo, masturbándose frente a mis ojos, y fui el primero en lograr una rotunda erección. Uno a uno mis compañeros lograron también las suyas y nos pusimos de pie para compararnos nuevamente. La más pequeña resultó paradójicamente la de Jorge, el mas fuerte de todos, seguida por la de Elías, y la polémica quedó entre Luis y yo. Parecía un empate, pero la cosa tenía que definirse.

No mamen – les dije – sólo uno puede ganar.

Yo – alegó Luis – porque mi verga es mas grande.

Ni madres – ataqué – mi pito es mayor que el tuyo.

Ustedes son los jueces – dijo Luis.

Nos pusimos uno junto al otro. Elías y Jorge tuvieron que acercarse. Fue extraño ver sus rostros a escasos centímetros de mi verga erecta. Casi sentí por un momento que me la iban a mamar, pero mantuvieron su distancia.

Pues yo las veo iguales – dijo Jorge y Elías estuvo de acuerdo.

No puede haber empate – dijo Luis – no traen una regla para medirnos?

Mídanlas con los dedos – sugerí.

Entre risa y risa, Elías me tomó por los huevos y puso sus dedos sobre el tronco, partiendo desde el pubis. El contacto de su mano me agradó mas de lo que me permití mostrar, con todo y mi borrachera.

Ocho dedos – dictaminó.

Tomó entonces la verga de Luis y realizó el mismo procedimiento. Me encantó ver la blanca verga de Luis entre sus velludas manos.

Lo siento Germán, pero este amigo mide nueve dedos.

Mide bien, cabrón – me quejé en tono de broma – exijo una segunda opinión – grité airado.

Jorge se acercó y tomó mi verga. Sus dedos eran más gruesos que los de Elías y terminé esta vez con una calificación de siete dedos. Luis alcanzó ocho, lo que lo hizo el ganador definitivo.

Ni pedo – dijo Elías tomándome por la cintura – nos toca compartir la cama.

Pues ya qué – dijo con cara de aflicción.

Y no sabes como me pongo de noche – advirtió con mirada lujuriosa.

Todos soltamos la carcajada y seguimos bebiendo. Todos nos habíamos ya abrochado los pantalones, pero el momento festivo y cachondo había dejado en todos un apreciable bulto en nuestras entrepiernas.

Un poco mas tarde nos fuimos todos ya a dormir. Me acosté en el lado derecho de la cama, el mismo que ocupaba siempre con mi mujer y me quedé observando a Elías, que había empezado ya a desnudarse.

Me vas a disculpar, compañero – me dijo – pero yo acostumbro dormir en pelotas. Dicho lo cual se quitó los calzones y completamente desnudo se trepó en la cama.

Por mi no hay bronca – le contesté y me desnudé también, aunque no me animé a quitarme los calzoncillos.

Elías pareció caer en un profundo sueño rápidamente. Estaba acostado boca arriba, y no pude evitar mirar su cuerpo a conciencia. Era de complexión delgada, aunque mostraba brazos y piernas bien desarrollados. Me llamaba la atención sobre todo sus vellos. Desde los hombros hasta los tobillos estaba cubierto de pelos. Yo soy completamente lampiño, salvo el pubis y las axilas, y tener tan cerca a un tipo así de peludo me causó mucha curiosidad, y, porque no admitirlo, un cierto grado de excitación también. Mi verga comenzó a engrosarse por lo que preferí apagar la luz antes de que Elías despertase y lo notase. De todos modos, la clara luz de la luna iluminaba toda la habitación, y en su azulada estela el velludo cuerpo de Elías seguía siendo una muy visible tentación.

Le di la espalda en el reducido espacio disponible y traté de dormirme. Apenas unos minutos después, Elías se pegó a mi cuerpo por detrás. Primero me echó una pierna encima, peluda y caliente. Lo hice a un lado y volvió minutos después. Opté por dejar su pierna donde estaba. Después me echó un brazo sobre los hombros y en su sueño comenzó a acariciarme las tetillas, como si buscara los senos de su esposa. Primero se me hizo chistoso, pero después comencé a sentir ese calorcillo de clara excitación sexual y traté de empujar a Elías nuevamente. Sólo conseguí que se repegara mas a mis espaldas, tanto, que pude percibir la dureza de su miembro sobre mis nalgas. Permanecí quieto. Quería asegurarme que aquella cosa dura era de verdad su verga, y sin lugar a dudas lo era, pues Elías comenzó a mover sus caderas, empujando aquella cosa contra mi trasero.

Me di media vuelta para quedar boca arriba. Así al menos no corría peligro, pensé. Elías se reacomodó al instante, recostando su cabeza en mi hombro y su mano sobre mi ombligo. Cerré los ojos dispuesto a dormirme cuando sentí su lengua aleteando en mi tetilla izquierda. Elías no podía estar lamiéndome dormido, pensé, lo cual significaba que en realidad deseaba hacer aquello. Ese conocimiento detonó un intenso deseo, totalmente desconocido por mí hasta ese momento. La mano de Elías bajó de mi abdomen hasta mi verga, ahora completamente erecta, y buceó bajo mis calzones. Su mano aferró mi erección y comenzó a acariciarla.

De hecho tu verga es más grande que la de Luis – dijo en un susurro.

Y entonces porque mentiste? – pregunté en voz baja.

Porque quería que perdieras – confesó, mientras bajaba la cabeza hasta mi verga.

Comenzó a lamerla suavemente. Su lengua recorría mi miembro desde la base hasta la cabeza, pero sin metérsela de lleno en la boca. Estuvo haciéndolo durante varios minutos hasta lograr que deseara intensamente meterla por completo en su boca.

Elías, por favor – le rogué – chúpamela ya.

Complaciéndome, acogió mi hinchado glande dentro de su húmeda boca. La sensación fue extremadamente placentera. Mamaba exquisitamente bien. Pronto me encontré al borde del orgasmo y Elías no me soltó hasta hacerme explotar. Se bebió toda mi carga y satisfecho se recostó de nuevo. Me sentí confundido, sin saber si esperaba que le devolviera el favor o simplemente me durmiera. Como no hice ninguna de las dos cosas, Elías se paró y prendió un cigarro. La cabaña tenía un amplio balcón que daba al lago con amplios ventanales de cristal. Elías abrió un poco uno de ellos para que el humo no se encerrase, mientras yo continuaba en la cama sin saber qué decir o qué hacer.

Germán, ven – dijo en un susurro poco después – pero no hagas ruido.

Me acerqué desnudo hasta el balcón, detrás de Elías, mirando sobre su hombro hacia la dirección que me señalaba. Un poco mas abajo estaba Luis, sentado mirando el lago y completamente desnudo. Se me hizo extraño que hubiera salido desnudo a aquellas horas a observar el lago, pero lo entendí todo cuando vi aparecer entre sus piernas la morena cabeza de Jorge, quien le estaba dando una vigorosa mamada.

Estos tampoco pierden el tiempo – susurró Elías.

De pronto fui consciente de su cuerpo y el calor que emanaba de él. Tratando de observar me había pegado tanto a él que ahora tenía su trasero justo frente a mi sexo. Instintivamente me pegué mas todavía, y Elías no me rechazó. Sentí los vellos de sus nalgas y ese contacto me excitó sobremanera, sin importar que apenas unos minutos antes me hubiera venido ya. Rodeé su cintura con mis brazos y él aceptó el abrazo sin decirme nada. Mis manos buscaron su verga y la encontré tremendamente dura. Comencé a acariciársela mientras ambos veíamos a Jorge ponerse de pie y ofrecer su pene a Luis, que comenzó a chupárselo sin ningún reparo.

Ese sí sabe corresponder – comentó Elías.

El comentario me llegó. Me puse de rodillas al tiempo que giraba el cuerpo de Elías. Frente a mí, el bulbo de su glande y el olor de macho fueron uno. Me lo metí en la boca sin pensármelo mas, enterrando la nariz en aquella selva de pelos que tanto me gustaba. Elías me tomó por las orejas, guiando mis movimientos, conduciéndome hacia su placer y me concentré en que éste fuera tan bueno como había sido el mío. Lo sentí acercándose a su orgasmo y me aferré a su pulsante miembro, decidido a tomar de él todo lo que quisiera brindarme. Me bebí su caliente y espeso esperma, y lo disfruté hasta el último de sus espasmos.

Me puse de pie excitado y asustado de lo que acababa de hacer. Luis y Jorge habían desaparecido. Seguramente habían entrado ya a la cabaña.

Ya te calentaste de nuevo – observó Elías señalando mi potente erección – maravillosa juventud.

Me llevó a la cama y me empujó de espaldas al colchón, con mi furiosa erección mirando al techo, como un asta bandera. Pensé que me la mamaría de nuevo, y la excitación corrió por mi cuerpo. En vez de eso, se montó sobre mí, abriendo sus muslos como para sentarse en mi regazo.

Yo me quedé quieto, maravillado de ver a aquel hombre maduro, viril y casado tomar mi verga con sus manos y acomodarla en el camino justo hacia su ano. Comprendí sus intenciones y como silencioso espectador permanecí embobado, cautivado por el espectáculo de aquel velludo hombre dispuesto a inmolarse a sí mismo en aras de un placer prohibido y profano que ambos deseábamos. La punta de mi verga quedó acomodada entre sus nalgas, y con los ojos cerrados, Elías buscó con la sensibilidad de su ano el ángulo justo donde de pronto comenzó a descender. Sentí como mi verga traspasaba la apretada trampa de carne y vi en su rostro el doloroso camino que hacía al entrar en su cuerpo.

Si tanto te duele, déjalo – me atreví a decirle al ver aquel rictus en su rostro.

Estas loco? – contestó con dientes apretados y de un definitivo sentón terminó de meterse mi verga en la cola.

Los dos gemimos de placer. La sensación de su culo caliente y apretado rodeándome la verga y sus nalgas velludas descansando sobre mi cuerpo fue demasiado. Comencé a moverme, en ese ritmo antiguo y tan conocido por todos los hombres, y Elías se aferró a mis hombros, sosteniéndose, como lo haría un jinete que no quiere salir despedido de su montura. Cada uno en lo suyo, cada quien con su perverso placer, sin ceder en nada ni hacer ninguna concesión.

Cójeme hasta que te canses – dijo cayendo sobre mi pecho mientras yo aferraba sus nalgas, sintiendo la caricia de su pecho velludo en el mío, de sus ojos cansados en los míos, y de su lengua entrando rabiosa de pronto en mi boca.

Y fue lo que hice. Me lo cogí hasta que ya no pude mas, y me vine dentro de él con un grito de placer que no pude contener, sin importarme si el lago entero lo escuchaba.

Después de eso nos dormimos y la mañana nos sorprendió a los cuatro con la resaca del alcohol y las culpas sin que nadie hiciera el menor comentario a lo sucedido por la noche.

Cuando Hugo, el guía espiritual que sanaría nuestras dolencias matrimoniales vino por nosotros, lo seguimos en silencio y sentimos un alivio al ver los conocidos rostros de nuestras respectivas esposas. No porque de pronto todo estuviera solucionado, sino por el rastro de cotidianeidad que el solo hecho de verlas ponía en nuestras vidas.

Todo el día asistimos a las pláticas y seguimos los ejercicios en pareja que el buen Hugo nos indicó. Pensé que lo sucedido en la cabaña de hombres sería pronto un recuerdo íntimo que cada uno se llevaría a su casa, pero para sorpresa de todos, por la tarde se nos indicó que no dormiríamos en parejas, sino con el mismo arreglo de la noche anterior.

Elías, Jorge, Luis y yo nos miramos, y alzándonos de hombros regresamos a la cabaña. No sé ellos, pero yo en aquel momento sentí que se me paraba la verga y caminé hacia la cabaña con renovados bríos.

De pronto, regresar a la cabaña en su compañía tenía un nuevo significado, y de alguna forma ellos pensaron lo mismo, porque el tranquilo humor que habíamos tenido durante todo el día se tornó salvajemente festivo en el momento que nos vimos solos nuevamente, sin nuestras mujeres y sin la pacífica voz de Hugo hablándonos de las maravillas de la unión de dos personas.

Hora de nadar desnudos! – gritó Elías nada mas llegar a la cabaña empezando a quitarse la ropa.

Todos comenzamos a encuerarnos al instante, arrancando botones al tiempo que corríamos los breves metros que nos separaban del lago. Saltamos todos al agua como chiquillos, jugando y empujándonos unos a otros. Después de media hora la euforia había pasado y regresamos a la cabaña. Ninguno se vistió y para calentarnos decidimos encender la chimenea.

Luis se puso a trabajar en ello, mientras Jorge preparaba las bebidas.

Pero que nalgas más buenas tienes – comentó Elías a Luis al verlo agacharse frente a los troncos de la chimenea.

Gracias y a la orden – dijo orgulloso el aludido en son de broma.

No me digas eso que te tomo la palabra – contestó Elías pícaramente.

Todos nos miramos en silencio. Fue uno de esos momentos donde se siente correr la adrenalina de la excitación, ese cosquilleo que corre desde tus huevos ante algo deseado y rechazado al mismo tiempo. Algo que sabes que no debes hacer pero deseas hacerlo de todos modos.

Pero porque tanta ceremonia – dije rompiendo el silencio y la tensión del momento – si sólo son un par de nalgas sin chiste.

Todos soltaron la carcajada.

Ese crees tu, pendejo – reclamó Luis cómicamente ofendido – ya quisieras un culo como éste – dijo palmeándose el trasero sonoramente frente a nosotros.

Y qué pero le pones a este? – contraataqué poniéndome a su lado y meneando mis nalgas blancas pero muy bien trabajadas por las pesas del gimnasio.

Wow! – dijo Jorge llegando del bar con las bebidas de todos – ese culo es espectacular también.

En el mismo afán competitivo de la noche anterior, Luis y yo plantamos nuestros traseros frente a los rostros de Elías y Jorge, que se había sentado a su lado. Con mucha más confianza que antes, ellos tomaron nuestras nalgas con las manos, apreciando su firmeza y redondez.

Yo me quedo con los dos – dijo Elías con una mano en cada trasero.

Yo con éste – dijo Jorge besando mi nalga derecha.

En ese momento todos reímos, pero dejé de reír al sentir que el beso se repetía en mi otra nalga, y que tras los besos, la húmeda lengua de Jorge comenzaba a repasar todo mi trasero, bajando por la raja que lo dividía hasta sentir su caricia en los alrededores de mi ano.

Agáchate Germán – me pidió entonces – que quiero comerte el culo.

Para entonces estaba ya tan excitado que no dudé en obedecer. Luis, a mi lado, estaba ya en la misma posición, y Elías le estaba mamando el culo con sonoros lametones que el otro disfrutaba. La lengua de Jorge alcanzó su objetivo y por primera vez en mi vida supe lo bien que se siente que te mamen el culo.

Cambio, cambio! – gritó Luis dándose media vuelta para poner su dura verga frente al rostro de Elías.

Hice lo mismo y Jorge sin demora se metió mi verga en la boca, mientras Elías hacía lo mismo con Luis.

Cambio, cambio! – gritó de nuevo Luis tomando asiento y todos nos reacomodamos.

Frente a mi rostro quedaron las morenas nalgas de Jorge. A diferencia de las de Elías, completamente velludas, en las de Jorge sólo encontré pelos al abrirlas para comerme su oscuro agujero. Ataqué su ajustado orificio con mi lengua, saboreando el cosquilleo de aquellos vellos masculinos tan íntimamente escondidos.

Cambio, cambio! – y ellos se giraron, metiéndonos sus tiesas vergas en la boca.

Me gustó mamar la verga de Jorge, porque era fácil de hacerlo debido a su tamaño.

Ahora intenta con ésta – dijo Luis a mi lado, echándose hacia atrás y abriendo las piernas para que me acercara a su considerable miembro.

No podía resistirme a su blanca y larga herramienta. Me la metí en la boca, viendo de reojo cómo Jorge y Elías se trenzaban en un húmedo beso, acariciándose las respectivas vergas al mismo tiempo. Después de un rato Luis giró debajo de mí, de modo que pudo mamarme la verga mientras yo le mamaba la suya.

Justo en esa posición nos encontró Hugo de repente.

Vaya, vaya – dijo desde el centro de la habitación y todos quedamos congelados en el instante, como una escandalosa fotografía pornográfica – pensé en venirles a dar una plática masculina sobre sus deberes como esposos, pero creo que ya eso sale sobrando. Ustedes no tienen remedio.

Hugo dio media vuelto dispuesto a marcharse, mientras todos nosotros, confundidos y apenados, nos quedábamos como idiotas, igual que niños sorprendidos robando.

Elías, el mayor de todos, fue el primero en reaccionar.

Tú no vas a ningún lado, cabrón! – dijo alcanzando a Hugo ya casi en la puerta.

Quítame las manos de encima, sucio degenerado – gritó Hugo olvidándose de su armoniosa voz que invitaba a la meditación.

Vengan a ayudar – pidió Elías sin soltar el brazo de Hugo.

Corrimos en su ayuda sin saber muy bien de que serviría retener a aquel hombre contra su voluntad. De cualquier forma lo trajimos de vuelta a la sala y lo sentamos a fuerza en el sillón.

No importa lo que digan – advirtió Hugo – no me convencerán de callar ante sus esposas sus ocultas perversiones.

Todos nos miramos en silencio.

Tienes razón – comentó Jorge compungido y molesto – somos perversos, y no hay modo de callar tu puta boca.

O a lo mejor si – dije yo con la verga en la mano. Ya no estaba del todo dura, pero si morcillona, y jalándolo del pelo le obligué a abrir la boca.

No te atrevas! – advirtió Hugo al darse cuenta de mis intenciones.

Le metí la verga en el hocico sin la menor consideración.

Ya ves cómo si hay forma de callarte? – le dije y todos festejaron el chiste – y ni si te ocurra lastimarme – le advertí al sentir en mi pene sus intentos por rechazarme – porque te va peor.

Mis compañeros que lo sujetaban comenzaron a subirle su blanca y acostumbrada túnica.

Veamos que más sorpresas tiene para nosotros nuestro querido guía matrimonial – dijo Elías descubriendo sus dorados muslos desnudos.

Súbela mas! – pidió Luis ansiosamente, y Elías subió la prenda hasta su cintura descubriendo un par de convencionales calzoncillos blancos.

Quitémoselos! – corearon todos y sin más dilación lo despojaron de la prenda, mientras yo lo sostenía y mantenía ocupado mamando mi nuevamente dura verga.

Pero mira nada mas que par de huevotes tiene el amigo! – exclamó Elías.

Entre sus piernas abiertas, un flácido y pesado par de testículos colgaban al ras del sofá, rosados y cubiertos de un fino vello rubio eran un juguete difícil de ignorar. Elías comenzó a jugar con ellos, haciéndolos rebotar sobre su palma, mientras Hugo trataba de cerrar las piernas para evitarlo, sin conseguirlo gracias a la poderosa fuerza de Jorge.

Me toca a mí – dije sacándole el pene de la boca.

Se van a arrepentir! – amenazó Hugo inmediatamente al tener la boca libre.

Inmediatamente Luis le metió su verga en la boca, haciéndolo callar nuevamente. Me acomodé entre sus piernas abiertas y comencé a sobarle los huevos. Eran deliciosos, grandes y suaves.

Chúpaselos – sugirió Elías y acepté encantado.

Me metí uno en la boca, jugando con mi lengua y sintiendo en mis labios su masculino sabor. Un poco mas arriba, su pene flácido y arrugado llamó mi atención. Parecía un pajarito asustado, y me lo metí en la boca para chuparlo también. Poco a poco empezó a responder, tal vez ayudado en parte por los chupetones que ahora Elías le estaba dando en las erectas tetillas o por las caricias de Jorge en sus muslos. La cosa es que el furibundo Hugo comenzó a excitarse y su miembro comenzó a crecer dentro de mi boca, tanto, que ya no me cupo dentro.

Pero mira que vergota tiene el amigo – exclamó Jorge al dejar escapar su miembro de mi boca.

Efectivamente, un trozo de verga espectacularmente grande y bien proporcionado.

Jorge, como en trance, se sentó sobre Hugo. Desde mi posición, pude ver perfectamente cómo sus nalgas aplastaban el dorado miembro y su peludo agujero se restregaba contra la verga de Hugo. Para ayudarle, le di una buenas y jugosas lamidas en el culo, tratando de dejarle una buena cantidad de saliva. Entonces tomé la verga con mis manos y la acomodé en el ojo del culo de Jorge y éste comenzó a descender poco a poco.

Hugo gemía de placer. El culo de Jorge seguía engulléndolo sin que él pudiera evitarlo. Luis sacó su verga de la boca de Hugo, mas que humedecida y deseosa de atención. Se acomodó a mis espaldas.


Me dejas cogerte? – preguntó en un lascivo susurro.

Nunca lo he hecho – confesé.

Te gustaría probar? – preguntó restregándome ya el fierro entre las nalgas.

Acepté con un movimiento de cabeza. De verdad deseaba hacerlo. Seguramente el tamaño de su verga no era el idóneo para una primera vez, pero de todos modos quería hacerlo. Necesitaba hacerlo y convencido de ello me acomodé en cuatro patas y paré las nalgas para recibirle.

Déjame preparártelo un poco – dijo Elías acercándose.

Comenzó a lamerme el culo. Cerré los ojos pendiente del contacto de su lengua. Poco después sentí uno de sus dedos entrando en mi culo, y fue añadiendo mas dedos conforme mi esfínter se iba relajando.

Ahora – indicó a Luis al ver que podía meterme tres dedos sin causarme dolor.

Luis se acomodó y comenzó a penetrarme. La sensación era terriblemente excitante. Dolorosamente excitante. Algo diferente a cualquier otra cosa que uno pueda imaginar. Era tener conciencia de que siendo hombre puedes dar placer a otro hombre. De que hacerlo te hace vulnerablemente fuerte y que ser atravesado por la verga y el deseo de otro puede enseñarte mucho de ti mismo sin querer.

Luis terminó viniéndose dentro de mí. Sentirlo jadeante sobre mi espalda me hizo sentirme poderoso y al mismo tiempo denigrado. Era una mezcla de extrañas emociones que no quise analizar en el momento. Estaba tan caliente que lo único que quería era seguir disfrutando. Hugo estaba allí. Hugo estaba disponible.

Ya Jorge había tenido su orgasmo masturbándose mientras cabalgaba la enorme verga de Hugo. Ahora el rubio gurú nos miraba con la fascinación que se mira a una serpiente. Peligrosa pero hermosa. Me puse de pie y Hugo abrió la boca, pensando que quería una mamada nuevamente. En vez de eso pedí la ayuda de Elías, siempre tan dispuesto, para desnudar a Hugo y acostarlo en el centro de la sala, sobre la felpuda alfombra. Boca abajo por supuesto.

No – se quejó Hugo débilmente al sentir como me acostaba sobre su cuerpo.

Si – le contesté besando su nuca y abriendo con mis rodillas sus piernas.

Tenía un culo redondo y apetecible, con un par de nalgas doradas como manzanas y me deleité abriéndolas con mis propias manos. En el centro, su rosado agujero era un apretado anillo que deseé traspasar con mi verga inmediatamente.

Mas vale que te relajes – dije como si ya tuviera gran experiencia, acomodando la gruesa punta de mi verga entre sus suculentas nalgas.

Hugo no supo seguir mi buen consejo y apretó las nalgas. Mi verga entró en su cuerpo como una inyección caliente mal aplicada.

Por favor, ya no – gritó entre dientes, pero me lo cogí de todos modos.

Lo cabalgué sin prisas. Quería disfrutarlo. Quería hacerlo durar, y sus apretadas nalgas eran una delicia intoxicante y nueva que no quería desperdiciar.

Asegurémonos su cooperativo silencio – dijo el inteligente Elías cámara en mano.

Hizo varias tomas de Hugo siendo cogido por mí. De Hugo metiéndole la verga en la boca, de Jorge haciendo lo mismo, y sobre todo, varias de mi verga tirando semen sobre sus hermosas nalgas y otras mas de la fenomenal venida de Elías sobre su atractivo y barbudo rostro.

Después lo dejamos ir. No era el mismo Hugo de siempre. Iba calladito y caminando con cierta dificultad, pero seguramente podría superarlo.

Nosotros juntamos esa noche todas las camas, logrando una cama descomunalmente grande donde pretendimos dormir, aunque durante esa larga noche desperté mas de una vez siendo mamado por alguien, o con la verga de alguien entre los labios, o la lengua de alguien en mi culo unas veces, y otras, cosas mas grandes inclusive.

Ojerosos, cansados pero satisfechos, llegamos a desayunar con nuestras respectivas parejas. Hugo se encontraba indispuesto, nos informaron, y el curso se clausuraba unas horas antes de lo previsto.

El grupo se despidió efusivamente, intercambiando teléfonos y direcciones. Sabía que los vería nuevamente. No me quedaba ninguna duda de ello.

El camino de regreso fue mucho más placentero que el de ida, y mi mujer lo notó.

Ya vez como tenía razón? – dijo ella notando mi buen humor.

A que te refieres, cielo? – pregunté con una sonrisa en la boca.

A que vienes muy cambiado por el curso que tomamos – contestó satisfecha.

No sabes cuánta razón tienes – le dije.

El lago y la cabaña quedaban atrás. Me llevaba lo bueno y lo malo, con la certeza de que era más fácil aceptarme con lo uno y lo otro, y lo demás, lo demás ya se vería mas adelante.

Si te gustó, házmelo saber.

altair7@hotmail.com

Se la mame a un Desconocido

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Hola a todos mi nombre de pila es yanny y quiero platicarles una aventura que tuve con una persona desconocida. Cierta noche salì a un lugar que se llama Jaltipan veracruz y ya de regreso me dispuse a tomar el autobus para Coatzacoalcos, eran como a las 10 de la noche, pero còmo a esa hora ya casi no hay transporte, tuve que esperar un buen rato.

En eso estaba cuando desde una caseta de telefono publico de telmex, me miraba un joven chaparrito como de 1.50 de estatura y me pregunto que si esperaba a alguien, le dije que no entonces se puso a platicar conmigo hasta que me dijo: oye tengo que ir a buscar algo pero es por allà, me señaló el lugar y era un rumbo obscuro. Le dije ok vamos, oye pero como que està muy obscuro por donde tu me dices que es. 

En ese lugar había un campo de futbol abandonado, "no te preocupes no te va a pasar nada que tu no quieras", "mira ya casi llegamos", era una especie como de vestidor pero no habia nadie en ese lugar. Me dijo : yo me di cuenta de que te gusta el camote pero la verdad no me atreví a decírtelo cuando te vi, le conteste: a poco crees que  si te lo voy a mamar, "claro vas a ver lo que te vas a tragar" Me enseñó su pito y era gruesa como de 7 pulgadas de largo, lo miré y se me hizo agua la boca, me acerque y que lo empiezo a mamar apenas cabia en mi boca, me dijo: mama mi reyna sacame la leche y tragatelo. 

Lo chupé como si fuera un caramelo y luego le dije: quieres probar mi culito? "claro nena que eso es lo que me gustan de las zorras como tu. Me ensalivo un poco y fué metiendo su verga hasta que chocaron sus huevos con mis nalgas, que sabrosa cojida me estaba dando el chaparrito ese, no tardo en decirme que estaba apunto de venirse, lo saque de mi culo y se lo empezé a mamar se vino bastante y me lo trague todo, quede cansado de la culiada que me dio el chaparrito, me acomode la ropa y regrese a tomar el autobus, solo escuche que me dijo  a ver cuando regresas por aqui para darte tu camote. Me rei un poco y aborde el autobus.

Envien correos por si alguien quiere pasar un rato agradable. 

Entre Hombres de España

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Hola tengo 28 años y me considero heterosexual. Sin embargo es cierto que en
ocasiones tengo fantasías con hombres. Me imagino que estoy en una de esas
pelis porno y soy una guarra de esas que chupan pollas con ansia y enorme
dedicación. No se cuando senti ese deseo por primera vez, pero cada vez que
me masturbo lo hago imaginando que estoy chupando una verga enorme
y repleta
de semen que derramar en mi boca.

Hace poco tuve la oportunidad de llevar a la realidad mi fantasía. Estaba
con un amigo en el jacuzzi de un gimnasio. Estábamos los dos solos y la
habitación se cerraba con llave, así que nadie podía molestarnos. Mi amigo
está en bastante buena forma y se depila el cuerpo así que responde un poco
al canon de hombre con el que tengo mis fantasías homosexuales.

No sé por qué ni cómo empezamos a hablar de fantasías sexuales. Los dos
tenemos novia y tenemos bastante confianza mutua así que prometimos
contarnos nuestra fantasía mas secreta y que quedara entre nosotros para
siempre. El me hizo jurar que no se lo contaría a nadie, ni siquiera a mi
novia Lucía y que no me enfadaría fuera cual fuera su fantasía.

En seguida imagine que su fantasía era follar con Lucía porque veía como la
miraba siempre y la verdad es que mi novia está muy buena (pelirroja, 1,77,
buenas tetas, culito respingón, etc.). Le prometí que quedaría entre
nosotros y no me enfadaría. Así que me confesó que su fantasía era follar
salvajemente con Lucía, por el culo, el coño y correrse en su boca con sus
labios carnosos sonrosados chupando su semen.

La verdad es que fue muy gráfica su descripción, hasta el punto que los dos
nos empalmamos con ella.

Entonces me preguntó que cuál era mi fantasía. Yo le dije que me daba
vergüenza contársela. El insistió, así que le hice jurar que jamás se lo
diría a nadie y sobre todo que no se cabrearía conmigo.

A estas alturas los dos estábamos ago cachondos y nos estábamos pajeándonos
suavemente.

El me juró lo que le pedí, así que me atreví y decidí confesarle mi más
secreta y oscura fantasía:

- Juan, lo que más me excitaría en este mundo es chuparte la polla y que te
corras en mi boca mientras me hablas como si fuera una golfa.

El se quedó de piedra. Empezó a reirse y me dijo:

- ¿Estás de coña, verdad?

Yo me limité a mirar su polla (era preciosa, de unos 20 cms, oscurita y muy
gruesa con un enorme capullo.

- Coño, hablas en serio. Nunca lo hubiera imaginado ¿Eres gay? - Me dijo.

- Jamás he estado con un tío, es sólo una fantasía. A veces em masturbo
pensando en tu polla.

- Entonces ¿ te atreverías a mamármela?

- ¿Me dejarías? - le dije yo.

- Es toda tuya.

Entonces me acerqué a él. Los dos estábamos cachondos y nerviosos A mi
apenas me salía la voz. No podía creer que iba a chuparle la polla a Juan.
Primero la tomé con mi mano. Empecé a pajearle suavmente.

- ¿Te gusta?

- Sigue, por favor - dijo cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás.

Entonces acerqué mis labios a la puntita del capullo y locchupé suavemente.
Era una sensación increíble. Estaba caliente y muy suave. De la puntita
britaban gotitas de líquido preseminal que chupé, sabía saladito y estaba
caliente.

- Aaaaaaaaaaah, chupámela guarra. mariconazo - Me gritó

Aquello me excitó todavía más, así que empecé a mamársela a lo bestia.
Evidentemente jamás había mamado una polla y no sabía como hacerlo. Decidí
copiar a las guarras de las pelis porno y se la mamé como si fuera un
chupachups. Succionaba la punta del nabo con fuerza y luego con la lengua
lamía la cabecita y luego recorría toda la polla mientras con mis manos le
masturbaba y acariciaba sus huevos.

- Mmmmmmm sigue puta, chupamela mas.

- ¿Lo hago bien Juan?

- Como una zorra experta - me dijo.

Seguí un rato más hasta que gritó

- Me corro, me corro.

Mi primera reacción fue apartarme, pero estaba tan excitado que seguí
chupándosela y le dije - creo que fui yo.

- Dame tu leche cabrón, correte en mi boca.

Entonces se corrió. Varios chorros de semen surgieron de su polla y me
salpicaron el rostro y el pecho. Apunté con su polla a mi boca y dos chorros
más cayeron en mi lengua. Era la primera vez que probaba el semen. Estaba
viscoso y sabía agridulce. Cuando terminó de correrse volví a meterme su
verga en la boca y chupé ese manjar que hasta ahora desconocía. Le dejé
limpia la polla y me tragué su nectar.

Entonces nos miramos por primera vez.

-¿qué tal? - le dije.

- Increíble- dijo Juan. Ha sido mi mejor experiencia sexual de la vida. ¿ Y
tú? ¿Te gustó mi polla?.

- En mi vida había disfrutado tanto - le respondí. Me he corrido mientras te
la chupaba, así que te puedes figurar.

- Puedes chuparmela cuando quieras otra vez.

- No lo dudes - le respondí

Desde entonces quedamos una vez por semana sin nuestras novias para hablar
de fútbol o jugar al ordenador y repetimos esta experiencia increíble. A
veces Juan me masturba con la mano, pero nunca me la chupa. La verdad es que
no me importa, me siento plenamente satisfecho chupándosela yo a él.

Eso es todo, si alguien quiere comentar algo que me escriba a
m1g@latinmail.com

Saludos
Pablo, de España

El Compañero de Trabajo

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Fue hace unos cuantos años atrás que conocí a un nuevo docente de la Facultad de la cual soy funcionario administrativo.
(saludos quijoto.M).

En sus primeros días de labor se mostraba algo introvertido y solitario sólo tenía comunicación con sus alumnos del grupo y muy poca con los otros profesores. Lentamente se fue integrando en una forma más abierta hasta
llegar a confesarle a uno de sus colegas que era amante de las festicholas de todo tipo y color. 

Ese docente a su vez era uno de mis íntimos amigos y me reveló ese secreto bien escondido por lo que me empecé a interesar en el personaje de nuestro cuento. Fue así que en una oportunidad en que se quedó fuera de hora, traté de hablar con él para tantear sus gustos y ver si podía satisfascerlo de alguna manera o tal vez él pudiese satisfacerme a mi. Llegamos a un acuerdo y una tarde de verano en la cual el calor se hacía muy intenso en nuestras calles y en nuestros campos nos reunímos en mi apartamento. 

En cuanto llegó me sugirió que nos bañaramos juntos y que le enjabonara el "toto" y así el también me limpiaría el "enano". De los dichos pasamos a los hechos. Por el living sobre los sillones y también sobre la alfombra quedaron nuestras ropas. Quedamos solamente con los slips, nos acercamos y nuestros cuerpos quedaron unidos en un profundo abrazo. Pude sentir sobre mi verga un gran bulto que empezaba a endurecerse, me apretó las nalgas con sus manos mientras yo le hacía lo mismo, pude sentir su respiración junto a mi boca.
No me besó, ni lo besé, él comenzó a aspirar el aroma a macho que despedía mi cuello y hombros. Nos separamos y lo guié al baño. Recorrímos esos interminables metros que separan el living del baño, con nuestras manos rodeando nuestras cinturas, yo podía sentir su otra mano apoyada en mi "enano" y no me quedé atrás apreté mi mano libre contra su "toto" hasta darme que pude darme cuenta de que era de buen tamaño y con muy buena rigidez.

Entramos al baño, como ninguno nos atrevíamos a sacarnos el slip, a pesar de que las erecciones eran muy notorias, abrí el grifo del agua caliente y luego el del agua fría, las templé a una temperatura agradable y lo guié hasta allí. El agarró una esponja, comenzó a frotar un jabón en ella y cuando ésta tuvo mucha espuma me dio la vuelta, empezó a enjabonarme la espalda muy despacito, mis omóplatos, luego bajó y sentí esa caricia en mi cintura, bajó un poco más pero la tela del slip se lo impedía, metió la esponja dentro del slip fue recorriendo mis nalgas sin tocarme el canal que lo llevaría directemente a mi ano.

Suspiré profundamente al sentir que era su mano y no la esponja!!! la que enjabonaba ese lugar tan especial entre mis "cachetes". Súbitamente sacó su mano, las colocó en mis caderas y tiró de mi slip hacia abajo y apretó su "toto" que sin darme cuenta lo había sacado fuera de su slip, lo pegó a mi ano y me empezó a masajearme la entrada anal con ese magnífico "toto" que aun no lo había visto!!! Levanté los pies para sacarme el slip empapdao que más que slip era un trapo molesto enredado entre mis pies.

El hizo lo mismo y así de costado y de reojo miré para atrás y vi un hermoso ejemplar de "toto", apuntado hacia adelante inclinado en un ángulo de 45 grados hacia el techo. No pude resistir la tentación!!! Me agaché dentro de la bañera y a pesar de tener restos de espua los cuales no me importaron lo introduje en mi boca y empecé una mamamda fenomeneal.

El empujaba y me cogía la boca con ese increíble "toto", mientras yo le metía mis dedos en el ano. El agua corría por nuestros cuerpos, la espuma ya había desaparecido por la cañería, el gemía, yo chupaba y metía los dedos lo más adentro que podía. Sentí un gran movimiento, su "toto" se agitó mcuhísimo, él lo sacó de mi boca diciendo que era un apurado, que casi lo hice acabar y que no quería gozar tan pronto. Quedé avergonzado y no repliqué nada. Pasó el momento mi "enano" seguía duro, pero él ni se dignó a hacerle ningún festejo.

El agua siguió corriendo sobre nuestros cuerpos, su "toto" se calmó, dejó de agitarse pero siguió duro mientras yo lo contemplaba maravillado de su tamaño, su color y su porte. Además tenía un prepucio muy rosado, sin marcas, sin manchas ni nada parecido, simplemente y felizmente era un espléndido ejemplar de "toto", incomparable.!!!! Pasaron los minutos, que me parecieron una eternidad, en ese baño con el agua siempre
cayendo sobre nuestros cuerpos muy juntos pero sin excitaciones manuales.

Fue cuando me dijo que ya estaba más relajado y que quería ir a la cama. Cerré los grifos, esperamos que el agua descendiera de nuestros cuerpos para luego agarrar las toallas y secarnos. Muy suavemente me secó la espalda, el pecho y siguió con mis brazos y piernas. Hecho esto me pidió una toalla pequeña con la cual me secó las nalgas y el agujero anal, la pasó por entre mis piernas y mi escroto recibió el mismo tratamiento.
Como se imaginarán con lo caliente que yo estaba mi "enano" seguía al firme, bien tieso, aunque el tronco y etaba mojado y por la cabeza se escurrían algunas gotas de agua, él gran experto en esa lides, lo tomó con una mano, secó el tronco corrió el prepucio hacia atrás y vimos que esa zona entre el glande y el prpeucio todavía tenía algo de espuma y estaba muy húmeda.

Reímos, al ver eso!! El lo secó con mucha dedicación y me dio un beso en el agujerito del cual empezaban a fluir líquidos preseminales.  Lo miré y vi que su cuerpo no estaba chorreando agua pero estaba mojado, agarré una toalla y le hice el mismo tratamiento de sacado que momento santes yo había recibido.  Le separé las nalgas las cuales tenían bastante agua, sequé todo muy afanosamente y al terminar y notar que su ano estaba muy
seco y brillante le di un beso.  Le di la vuelta su "toto", seguía en los mismo 45 grados!!! No tenía espuma entre el glande y el prepucio pero igual lo sequé y lo besé.

Nuestro cabello era un desastre, empapado y para cualquier lado, ni forma de cabeza paraecía que tuviéramos!!! Primero nos secamos con una toalla, pero al notar que seguía mojado no tuve otra solución que secarlos con un secador de cabellos, porqe sino estaríamos horas con el cabello mojado. Luego fuímos a intentar algunas posiciones sacadas del Kama Sutra para ver si podíamos.

Por ejemplo: boca abajo uno encima del otro y con la variante de "la lagartija" y el "arrollado" intentando también la de la "protección". El se puso boca abajo y yo le escupí el ano y con mi dedo empecé los movimientos circulares de dilatación que todos conocemos... Cuadno su esfínter cedió y no puso más resitencia apoyé mi glande allí y entró casi en su totalidad. Noté que ese esfínter estaba acostumbrado a "enanos" más grandes que el mío y que el mío apenas sería un aperitivo para tan suculento culo!!! Pero no me quedaba otra. Era el único culo disponible
en ese moemnto y yo estaba muy caliente con todo ese preámbulo que habíamos tenido en la ducha.

Apoyé mis brazos a sus lados y se la fui dejando ir y venir como una "lagartija", él no se movía, tenía las manos a sus lados y el "toto" bajo su cuerpo, creo que le mojaría el obligo con la abundancia de líquido preseminal que estaría saliendo de sus interiores. Bruscamente levantó la cola, quedó bien ensartado y en cuatro patas, así yo tendría las manos libres. Las pasé pos su cintura, con una le sopesé las bolas de las cuales no he hablado, pero
que estaban acorde con su compañero inseparable. Con la otra mano le agarré el "toto' y lo empecé a pajear de
una manera feroz. Empujaba mi "enano" con fuerza y lo pajeaba ferozmente hasta que nuestros organismos no resistieron tanta excitación y empezaron a expulsar nuestros fluídos.

El mío fue a dar contra sus paredes intestinales, su receptor lo notó porque me dijo: -Siempre acabás tan fuerte!! Siento unos golpes tan fuertes que parece me vas a perforar los intestinos!! En cambio su eyaculación la sentí entre mis manos. Primero sus bolas se contrajeron luego se aflojaron y sentí unas pulsaciones tremendas en esa parte de su anatomía hasta que mi tacto sintió que su "toto" crecía, parecía explotar hasta que finalmente sentí que por su uretra corría algo y ese "algo" era su semen que salió violentamente expulsado haca afuera y pegó en su pecho para finalmente despegarse y caer sobre la cama.

El se desplomó quedando sobre el semen que había caído sobre la cama el cual se adhirió a su pecho, al caer él me llevó consigo pero como mi "enanao" seguía dentro de su ano, en la caída nos arrastró a los dos e involuntariamente de nuevo se la metí hasta que mis vellos púbicos chocaron contra sus nalgas. Quedó quietecito clavado boca abajo, ignoro el tiempo que permanecímos así, sólo sé que mi "enanao"se puso mustio y se salió de ese nido que le había dado tanto placer. Al rato nos despertamos y pude ver que su "toto" quería más guerra porque estaba otra vez en posición de 45 grados!!! Me puso boca arriba, me levantó las piernas las cales tuve que
sostener con mis manos para que no cayeran por la ley de gravedad. Me hizo una lamida de culo, que les juro que me sacó brillo de tanto que metió la lengua, los dedos y saliva. Así me la metió, sin anunciar ni nada, la agarró con su mano la dirigió a mi entrda trasera y pa'dentro como dicen en Madrid.

Me hizo estirar las piernas y pasarlas a los lados de sus caderas y empezó el mete y saca. La que más frecuentamos fue la del "Puente levadizo" en la que uno levanta las piernas y el otro hincado frente a él se la mete agarrándosela y guiándola con la mano.  Me agarraba la pija y la guiaba como si esta fuera la palanca del puente levadizo!!! Ahhhhh!!!......Ohhhhhh.....

Al oir mis gemidos él también empezó a gemir y sentí una sensación de vacío en mis entrañas. Miré y vi al "toto" en su mano apuntando hacia mí!! Con la otra mano agarró a mi "enano" que ya empezaba a emitir su líquido blanquecino, puso su glande sobre el mío y pude apreciar como caía su semen sobre mi glande y como de mi propia arma salía también su "obsequio de placer". Mezclados resbalaron por mi instrumento llegando hasta mis
vellos púbicos y se deslizaron a los costados de la raíz cayendo hacia mi agujero vacío pero todavía abierto!!! Cayó sobre mi,me besó por primera vez y diciendo. -Fue mejor de lo que creí al conocerte!!! -Sí, yo tengo esa
misma sensación. Al verte nunca pensé que me hicieras gozar tanto!!! Nos despedimos y nuestra vida siguió igual? No al verlo al otro día en la Facultad no pude dejar de guiñarle un ojo con una mirada de complicidad que bastante notoria.

Espero que les haya gustado.


Omar Sorondo

Cuando el Tamaño si que Importa

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A mi amigo José le gustan los encuentros con tipos grandotes, esto es, aquellos quienes la Naturaleza ha beneficiado con una contextura que sale de la media (no necesariamente mejorada en el gimnasio): altura que va del metro ochenta y cinco para arriba, espaldas generosas, brazos fuertes y piernas poderosas. ¿Por qué? Bueno, según José la razón es sencilla: en la mayoría de los casos estos cuerpos son proporcionados, y casi siempre (hay excepciones) unas manos grandes o unos pies importantes se corresponden con una entrepierna para quitar el sueño.


La última experiencia con los habitantes de ese mundo de Gulliver la tuvo hace un par de días, y por lo que me contó, fue excelente.


Por cuestiones de trabajo José tuvo que viajar a una localidad del interior en la cual debería pasar la noche, habiendo programado su regreso muy temprano a la mañana siguiente. Por esta razón trabajó sin pausas durante todo el día, llegando al hotel en donde tenia reservada una habitación casi al anochecer. Bastante cansado subió al cuarto que le habían dado, y apenas se sentó en la cama cayo rendido. Se despertó de noche, prácticamente a la hora de la cena pero sintiéndose mucho mejor, y para completar la recuperación se dio una ducha bien caliente.


Como el hotel tenía servicio de comedor decidió cenar allí, más que nada para acostarse temprano ya que al otro día debía madrugar bastante. Buscó un sitio tranquilo en el concurrido salón, ordenó un menú de la carta al mozo, y mientras esperaba que le trajesen el plato . . . apareció él.


Era un tipo alto, de un metro noventa por lo menos, de unos treinta y cuatro años. De lindos rasgos, tenía unas espaldas anchas, una leve pancita, manazas enormes y un par de piernas como troncos que inmediatamente le hicieron imaginar a mi amigo la clase de "rama" que se bambolearía entre ellas.


Después de hacer un rápido paneo buscando un sitio paso al lado de José y se sentó a dos mesas de distancia, quedando perfectamente al alcance de la mirada de mi amigo. Y así pudo ver que tenía un pecho amplio, y que por lo botones desprendidos de la camisa asomaba un vello profuso. El muchacho se arremangó, y con el gesto dejó al descubierto un par de brazos nervudos también cubiertos con oscuros y largos pelos.


José quedó subyugado, y desde ese momento ya no pudo dejar de mirarlo. Sus ojos vagaban por todo el salón, pero indefectiblemente terminaban su recorrido en el rostro del hombretón, en su pecho, sus manazas. Obviamente, en un momento dado el tipo notó el recurrente escudriñamiento de mi amigo sobre su persona, y empezó a devolverle las miradas alternando con diferentes expresiones en su rostro: primero, una mezcla de sorpresa y contrariedad (inclusive con algo de fastidio); después, un leve gesto risueño; y al final, un indisimulable interés.


Terminaron de cenar casi al mismo tiempo, y José creyó que al fin de cuentas la cosa no iría más allá de un juego de miradas. Pero entonces el muchachote se levantó para tomar un cenicero de otra mesa, y al volver a la suya se cambió de silla ocupando una que lo dejaba perfectamente frente a mi amigo, sin mesa o mantel que ocultase parte alguna de su cuerpo. Entonces, mirando directamente a los ojos de José apoyó una de sus manazas en el paquete, y entre pitada y pitada comenzó a sobarlo significativamente sabiendo que por su ubicación sólo mi amigo podía verlo.


"¡Epa!" pensó José, sorprendido por la maniobra. "¡Nada más explícito!" Sonrió sin poder evitarlo, y viendo que había acusado recibo de su señal el tipo apagó el cigarrillo, se puso de pie y caminó directamente hacia donde se encontraba mi amigo, plantándose frente a él mientras apoyaba las manos sobre la mesa.


"Hola!" le dijo sonriente.


"Hola. ¿Todo bien?" le respondió José, mientras echaba un rápido vistazo a la alianza matrimonial del hombre.


"Sí, todo bien. Veo que estás solo".


"Psí".


"¿Y . . . tienes planes? Quiero decir, esperas a alguien, o tenías previsto hacer algo . . .?".


Mi amigo pensó que ya no tenía nada que perder, así que decidió arriesgarse a lo que fuese y le contestó:


"No, previsto no . . . por lo menos hasta que te vi entrar aquí. Ahí se me ocurrieron un montón de cosas".


Minutos después los dos estaban en el ascensor, rumbo a la habitación que el muchacho – que se llamaba Carlos - ocupaba en el quinto piso. Entraron, y después que cerró la puerta el urso rodeó a mi amigo con sus fuertes brazos y comenzó a acariciarlo con una mezcla de suavidad y torpeza. Después empezó a sacarse la ropa, y José lo imitó hasta que se quedaron únicamente con los boxers. El bulto en la entrepierna del tipo era increíble, pero a pesar de estar innegablemente excitado se lo veía tenso. Entonces le confesó a mi amigo que era la primera vez que estaba con otro hombre, y no sabía bien como manejarse.


"¿Y qué te decidió a probar?" indagó José.


"Siempre tuve curiosidad".


Mi amigo no pude evitar preguntar: "¿Y que te decidió por mí?".


"Me gustaste, y me calentaron tus miradas. Al principio me molestaron, pero después me excitaron muchísimo."


José se sentía muy halagado y se le hacía agua la boca ante la posibilidad de iniciar a semejante ejemplar, aunque era consciente que debía ir con cuidado para no estropear la situación. Con suavidad llevó al robusto macho hacia la cama y le pidió que se acostase boca arriba. El muchachote obedeció, y lanzando un suspiro apoyó su inmensa espalda en el mullido colchón dejando las piernas flexionadas y abiertas. Entonces José se puso a un costado del grandote y con toda calma comenzó a recorrer el amplísimo y velludo torso, besando con cuidado las tetillas, deteniéndose en los pezones para exprimirlos suavemente con los labios. Sin dejar de acariciar esa magnífica pelambre bajó por el definido canal de iba desde el pecho hasta la sensual pancita, recorriendo con la lengua los pliegues definidos pero no exagerados de los abdominales, jugueteando en el hoyito del ombligo. Por fin llegó al bajo vientre, a la zona en donde lo esperaba el premio mayor, y con lentitud bajó el boxer liberando de su prisión a la verga del gigante.


José que maravillado cuando la vio. ¡Dios, qué tamaño tenía! Esperaba algo grande, pero lo que se encontró superaba sus expectativas. Intentó introducirla en su boca, pero por más que abrió sin piedad los maxilares apenas pudo engullir la cabezota y parte del fenomenal tronco, sintiendo como le rozaba la garganta y lo ahogaba. Entonces se dedicó a lamer el mástil, bajando y subiendo por esa masa de carne palpitante con total deleite.


Sin dejar de mamar, con un par de movimientos terminó de bajarle el boxer al urso hasta sacárselo del todo, y entonces salieron a la luz un par de bolas que hacían juego con la descomunal tranca: grandes como limones, peludas y evidentemente cargadas de leche. Al igual que con la polla le resultó imposible metérselas completamente dentro de la boca, ni siquiera de a una por vez, so riesgo de dañar los apetitosos huevos con los dientes. Pero se prodigó con los masajes de lengua, y durante un buen rato se dedicó a cubrir con un manto de saliva toda esa carne ansiosa de los masajes lingüísticos de mi amigo.


A juzgar por lo gemidos y jadeos Carlos estaba gozando muchísimo, pero así y todo José quería oírlo de sus labios y preguntó:


"¿Vamos bien?".


"Sí! Muy bien!!".


Claro que el grandote no se iba a quedar a atrás, y seguramente con ganas de oír lo que también era obvio preguntó:


"¿Te gusta la verga de papi?".


"Mmmm!!" respondió José, impedido de hablar con semejante obús en la boca.


"Cómetela, cómetela, que es toda para ti".


"¿Sí? ¿Toda para mí?" preguntó mi amigo siguiendo el juego erótico, mientras no dejaba maravillarse al ver que una mano no le alcanzaba para rodear el tronco del monstruoso miembro.


La tranca de José estaba durísima, y pedía a gritos una buena mamada. Cuando me lo contaba me confesó que le hubiese encantado acomodarse para un sesenta y nueve, pero si para Carlos esa era la primera vez con otro hombre no quería forzarlo a nada (a menos, claro, que el grandote se lo pidiera). A cambio, en un momento dado notó que el tipo comenzó a acariciarle suavemente las nalgas. Después le sacó el boxer y lo fue moviendo lentamente hasta ubicarlo sobre él, y sin previo aviso comenzó a devorarle el culo.


Mi amigo se estremeció de placer. Como todo en Carlos la lengua también era grande, y cada lamida abría el esfínter de José inundándolo con cálidas oleadas de espesa saliva. Pronto las dos manazas del urso comenzaron a separarle las nalgas, metiéndole la lengua y alternando con los dedos ensalivados. Pero de repente se detuvo, y separando su boca del hoyito de mi amigo le dijo que quería penetrarlo.


Ajá! Todo un tema. Claro que José también quería, sólo que el tamaño de la herramienta lo atemorizaba un poco. Entonces buscó la manera de llevar el control de la cogida. . . por lo menos hasta donde le fuera posible.


"Seguro padre. Pero no hace falta que te cuente lo que calzas" le dijo José al gigante mientras le apretaba la terrible tripa, haciéndolo reír. "Así que quisiera hacerlo muy despacio".


"Lo que tu digas".


Mi amigo giró y se puso en cuclillas sobre la entrepierna del tipo, tomando la descomunal verga y acomodándosela en la entrada de su esfínter. Después, muy suavemente empezó a descender, flexionando lentamente las rodillas mientras se apoyaba en el poderoso pecho de su empalador. Despacio, muy despacio fue introduciendo la gigantesca polla en su culo, sintiendo como las entrañas se abrían como acometidas por un ariete, y cuando aún le faltaba engullir un tercio de ese monumento se recostó sobre el poderoso pecho de Carlos para darle un respiro a su dolorido ano. El grandote lo rodeó con sus brazos, y después empezó a mover su cadera muy lentamente, iniciando un lento mete y saca con la parte de su verga que ya estaba alojada dentro de José. Y así, poco a poco fue introduciendo el tercio que faltaba, llegando a clavársela hasta la raíz. Después empezó a bombear, sacando la verga hasta dejar sólo la cabeza adentro para volver a clavarla hasta que los peludos huevos golpeaban las nalgas de mi amigo.


José gemía, con un placer no exento de algo de dolor por el descomunal tamaño de la polla del tipo.


"Despacito, por favor!!", suplicaba mi amigo. Entonces Carlos se detenía disculpándose, y reiniciaba el bombeo con suavidad.


Pero José se dio cuenta que no iba a poder controlar por mucho más tiempo a su enorme cogedor, y por eso no se sorprendió cuando el tipo, sin dejar de ensartarlo, rodó de costado poniéndolo de espaldas contra la cama. Después el hombretón estiró una mano, tomó una almohada y la puso debajo de la cintura de José para levantarle el culo, y moviéndose a un ritmo sostenido comenzó a follar a mi amigo de una manera feroz.


José ahogaba roncos gritos de placer, y abrazaba con todas sus fuerzas las anchas espaldas del gigante. En esa posición sentía todo el peso de Carlos encima suyo, y con cada embestida se hundía en la cama que rechinaba de una manera alarmante. En un momento dado el urso buscó su boca, y sin disminuir la velocidad de la follada comenzó a darle unos besos de lengua impresionantes.


El estímulo fue demasiado para José, y mi amigo se corrió empapando con semen caliente su estómago y el de Carlos.


"¡Lo siento!" se disculpó José.


"No, está bien! Yo también voy a acabar!".


Y uniendo la palabra al hecho, el robusto muchacho empezó a descargar abundantes trallazos en las entrañas de mi amigo, sacudiéndose de pies a cabeza mientras daba roncos gritos. Obviamente, la fuerza y el caudal de los disparos se correspondían con el tamaño del cañón, y José sintió como la guasca anegaba su esfínter y escurría por sus nalgas. "Si sigue escupiendo así, dentro de poco voy a sentir el gusto de la leche en la boca" pensó, sorprendido por la abundancia de la corrida.


Por fin la gruesa manguera dejó de descargar, y entonces Carlos sacó su enorme tranca con mucha lentitud del dilatadísimo culo de mi amigo.


"¿Todo bien?" le preguntó José, usando su muletilla preferida cuando coge con alguien.


"Excelente!" le respondió Carlos, dándole un tierno beso. "Y si me das unos minutos, me gustaría repetir".


José accedió gustoso, pero suplicó y obtuvo misericordia para su pobre culo y a cambio ofreció recibir en su boca la segunda lechada (que fue casi tan abundante como la primera).


Después, como ambos tenían que madrugar, dieron por finalizada la sesión de sexo . . . al menos por ese día. Porque intercambiaron direcciones de mail, y quedaron en escribirse para combinar el próximo encuentro.


Esa fue una de las tantas experiencias de José vividas – según él – gracias a su teoría para seleccionar compañeros de follada.


Personalmente, adhiero a eso de "no importa el tamaño sino como se lo usa". Pero debo admitir que a mi amigo, con su teoría, no le ha ido nada mal.


Será cuestión de probar . . .


Izakyel

Un Caliente encuentro Mañanero

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 Todos los días viajo en taxi rumbo a mi trabajo?. Sigo siempre la misma
ruta, años de hacerlo y hace dos semanas aproximadamente, sobre la acera
derecha empecé a ver un hombre esperando su transporte, llevaba consigo
su bolsa de almuerzo, morenito, bigotón, bien peinado, ancho de espaldas,
pies grandes y abultada entrepierna?. A fuerza de verlo le puse atención.

Quizá mi mirada era muy fuerte al pasar por su esquina porque cuatro o cinco
días, como que estaba al acecho, veía que mi taxi se acercaba y se tocaba
el paquete?.. eso no pudo pasar desapercibido para mí. Llegué a tener dos
sueños húmedos con él, a mi edad y despertando bajas pasiones de veras que
era un gol?..
Este jueves 20 de mayo me decidí y al acercarme a su esquina, pedi al chofer
que parara?. Bajé del coche, saludé a mi amiguito y le pregunté su rumbo,
resulta que estaba por mi camino, lo invité a subir al taxi?..no se negó,
platicamos trivialidades?. Me dijo que es auxiliar de contador, que le gustaría
enseñarme \"su oficina\". Acepté. Despedí al taxista, entramos y besarnos
y empezar a acariciarnos los cuerpos fue todo uno?.. yo estaba inquieto
y nervioso por estar en un lugar que no sabía si resultaría demasiado comprometedor.

Me dijo que no me preocupara, que sólo trabajan allí su jefe, la secretaria
y él; la secretaria estaba de vacaciones y el jefe en Las Vegas?.. aseguró
la puerta del privado y nos desnudamos uno al otro?..
Maravilla y sorpresa?. Tiene unos huevotes enormes, como aguacates, dentro
de una bolsa oscura y peluda, un pecho amplísimo, velludísimo y unas tetillas
acariciables, mordibles, con unas areolas sonrosadas hermosas?. Un camino
de pelos que llega al ombligo y sigue más abajo?.. al retirar el slip salta
una hermosa verga rara, por cierto?.. de unos 15 cm. pero sumamente gruesa
y el detalle distintivo lo tiene la cabezota, un glande como sombrero que
da al conjunto la apariencia de un gran hongo?.
Retiró mi bóxer, tomó mi ya súper erecta verga, la sobó un poquito y se
arrodilló para metérsela en la boca, una boca receptiva, húmeda y caliente
que me hizo transportar al séptimo cielo?.. qué manera de mamar de cabrón?..
Nos echamos en la alfombra y entonces tomamos posición de 69, fue muy difícil
para mí abrir la boca lo suficiente para abarcar tremendo trozo de carne
morena, gruesa y cabezona, pero deliciosa?.. segregaba abundante líquido
preeyaculatorio y mientras yo degustaba tan rico manjar, él se metía toda
mi verga a su boca, me acariciaba el culo con sus dedos largos y gruesos,
me pedía que hiciera lo mismo y alcancé a meterle tres dedos a la vez?.
Su culo ardía?..
Me dijo que ya no aguantaba las ganas de poseerme, me dio la vuelta, me
abrió las nalgas, me ha dado un trabajo de lengua en el orificio del trasero
que me puso a temblar?. Sentí de pronto la imperiosa necesidad de tener
su verga gruesa y cabezona perforándome el recto?.. se lo hice saber, se
colocó en posición y de un solo empellón me la dejó ir completa?? Qué maravilla
sentir que el culo se abre al máximo y recibe un huésped de aquellas características.
Disfrutamos ambos el clac clac de su verga entrando y saliendo de mi muy
dilatado ojete?.. me hizo sentir muy pero que si muy bien?.. le pedí que
no se corriera, le dije que quería verlo de frente para disfrutar sus gestos
de placer. Me hizo caso y me la sacó, dejándome una sensación de vacío.

Una vez que me volví, me levantó las piernas y acomodó mis tobillos en sus
hombros, acercó la cabezota de su verga a mi culo y de nuevo la empujó toda
dentro?.. se movía primero cadenciosamente y luego con furia, fue tal el
gozo que yo me corrí sin tocar apenas mi propia verga??.
Él hacía inauditos esfuerzos por controlarse hasta que de súbito se retiró,
vino a mi cara y soltó toda su carga de leche, abundante, blanca, cremosa,
me bañó el rostro y luego lamió todo su néctar a la vez que la esparcía
por mi rostro?.. fue un momento espectacular, de película??
Enseguida, fue a mi barriga y lamió también los restos de mi corrida.
Me indicó el cuarto de aseo, nos lavamos mutuamente y me dijo que le gustaría
mucho que nos viéramos pero en otro sitio. Me dio sus números telefónicos
y el acuerdo fue volver a vernos en menos de diez días.
Agradezco a quienes me hacen el honor de leerme y de valorar mis relatos;
como siempre, les ofrezco mi mano amiga para lo que se ofrezca?..
Julián.

Julian

Al Mario el Taxista lo conoci en un Cumpleaños

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 Mi hermano Leo y su mujer no podían llevar a sus
hijos a un cumpleaños de un compañero de clases
y me pidieron a mi si podía llevarlos, por suerte
ese día no tenía nada que hacer, acepté pensando
que me aburriría como loco, con tantos niños
jugando, gritando y correteando por doquier.
Llegamos tarde porque mi sobrina como todas las
mujeres no se decidía por que ropa ponerse.
Nos recibieron muy bien, los niños se fueron a
jugar mientras los mayores nos reunímos en un
rincón del living donde estaban conversando unos
señores sobre un tal Mario, que había traído a sus
hijos, allí se había encontrado con su ex-esposa
y en vez de quedarse al cumpleaños se habían ido
juntos.
Yo ni idea tenía de quien estaban hablando ya que
yo no conocía a los amigos de mis sobrinos y menos
a los padres de ellos, pero esos señores que eran
menores que yo, se reían diciendo que a esas horas
el tal Mario se estaría culeando a su ex-mujer
aprovechando que sus hijos estaban allí.
Hasta uno de ellos se animó a decir que Mario la
había dejado por puta, porque ella se acostaba con
cualquiera y ese señor sin ningun pudor se incluyó
entre los "cualquieras" que habían disfrutado de
los favores de la señora de Mario.
Pasaron las horas, los niños cansados de jugar y
corretear estaban que se dormían, pero Mario y su
ex-mujer ni aparecían, hasta que cerca de la una de
la madrugada se dignaron a hacer acto de presencia
en ese hogar para rrcoger a sus hijos para llevarlos
a dormir.
La ex-pareja llegó muy contenta, me imaginé que
sería cierto lo que había dicho ese señor y habían
cogido por un par de horas por eso se les veía muy
contentos pero agotados.
La dueña de casa los convidó con una copa y los hizo
sentar frente a mi, nadie nos presentó pero al poco
rato vi las miradas de Mario hacia mi persona.
Mientras me miraba, le besaba la oreja a su ex-mujer
y le decía cosas al oído, que por supuesto no pude
oir de que se trataba, pero por los arrumacos que le
hacía me imagino que sería algo referente a lo bien
que lo había pasado disfrurtando ese par de horas o
quien sabe que otras cosas le estaría susurrando al
oído, a lo mejor le hablaba de él desconocido que
estaba frente a ellos.?
Ellos podían pensar que yo era familiar, porque el
padre de algun alumno supongo que no pensarían eso
porque entre ellos se conocían del colegio y de las
reuniones de padres.
Me puse nervioso porque pensé que se me notaba algo
o tenía algo visible como el cierre abierto y se
vería la ropa interior o alguna cosa tenía mi
aspecto que al tipo le llamaba la atención y se lo
comentaba bajito a ella.
Me puse de pie, me dirigí hacia la cocina para
tomar un poco de agua porque los saladitos estaban
realmente salados y como excusa para desaparecer
de allí me servía.
Bebí muy lento tratando de hacer tiempo para que se
fuesen con sus hijos que estaban medio dormidos,
pero el tal Mario se apareció en la cocina me
saludó, me preguntó si era familiar de los dueños
de casa y mientras me preguntaba eso me puso una
mano en el hombro como señal de afecto.
Lo saludé, le dije que estaba con mis sobrinos y no
pude intercambiar más palabras con él porque en eso
llegó su ex a decirle que los niños no aguantaban
más y que los llevase a casa.
La mujer se lo llevó fuera de la cocina, en el
living estaba "la desbandada" todos se querían ir
mis sobrinos también porque habían llegado sus
padres a buscarlos.
Estaba sin coche porque el mío estaba en el taller,
mi hermano se llevó a lo hijos y como la ex-mujer
de Mario vivía en el mismo camino que ellos la
llevaron a ella y a sus hijos, quedando Mario libre.
-No te preocupes, yo tengo el taxi abajo y te
llevo hasta tu casa.
-Cuánto me vas a cobrar?
-Lo que estés dispuesto a pagar...
Con esa contestación Mario me hizo reir, nos
hicímos amigos, bebímos unas copas más en el
cumpleaños y luego nos fuímos en su taxi.
Dio vueltas sin sentido conversando y diciendo
cosas como: "Por suerte tu hermano se llevó a
la pesada de mi ex", mientras yo pensaba ahora es
pesada pero en las dos horas que te la cogiste no
era pesada!.
Al rato me llevó hasta mi casa y cuando me bajé
del taxi me dio su número de teléfono y me dijo:
-Llamame cuando quieras y nos tomamos unos tragos.
me debés el viaje...
Le agradecí el viaje y entré a mi casa pensando
este querrá joda, por qué tanta amabilidad? Como
es un tipo de la noche y ve a mucha gente en su
taxi a lo mejor se dio cuenta de que a mi me
gustaban ciertas cosas y pensó a este le voy a
sacar plata.
El tipo me atraía no lo voy a negar, yo me acercaba
a los cuarenta, mientras Mario andaría por los
treinta, tenía cabello y bigote castaño tirando a
dorado brillante, no era muy alto, su tez estaba
muy blanca porque de día dormía y pocas veces su
cara estaba en contacto con el sol.
Como al mes lo llamé invitándolo a venir a tomar la
copa prometida y a pagarle mi deuda por el viaje en
taxi.
Aceptó inmediatamente diciendo algo como que me iba
a cobrar los intereses por el mes en que no había
saldado mi deuda, luego me dijo que vendría la noche
que tenía libre en el taxi.
Nos pusimos a charlar mientras bebíamos cerveza,
él se quitó los zapatos y se tiró en el sillón
alegando que quería estirar las piernas porque se
pasaba diez horas sentado en el taxi y tenía el
culo chato de tanto tenerlo apretado contra el
cuero del asiento.
Como me reí y le comenté:
-No será para tanto!
-Querés que te muestre el culo! Vas a ver está
chato como una tabla.
Se puso de pie e hizo el ademáan de aflojarse el
cinturón para luego quitarse los pantalones para
demostrarme que era cierto.
-No es necesario.. te creo.
Yo no quería dar el primer paso porque tenía miedo
de equivocarme con él, porque a lo mejor me habia
dicho en broma eso de pagarle el viaje y todas esas
cosas, pero luego que se calmó y desistió de
sacarse los pantalones me dijo:
-Veo cada cosa en la calle! Y a mi taxi se suben
cada ejemplares! Muchas veces los pasajeros se creen
que ando desesperado por sexo y se ofrecen a chuparme
la pija si no les cobro el viaje, yo les contesto que
si me la quieren chupar les cobro por darles el
placer de extraerme la leche.
-Ohhh!!
-No te hagas el boludo!! Algunos aceptan mi oferta y
me hago unos pesos extras.
-Yo no te pagaría por hacerte eso!!!!
-Vos me vas a pagar el viaje..., la chupada va gratis,
sino para que vinímos a tu depto. sólo a chupar
cerveza?
Me puse de pie, lo miré tirado en el sillón con la
camisa semidesprendida, por cuya abertura se asomaban
unos vellos dorados muy largos...
-Vení sentate al lado mío..
Su mano acarició y luego apretó el lugar donde debía
estar su "bulto" el cual no estaba muy grande pero
parecía que iba a ser apetitoso por la cantidad que
formaba dentro de su mano.
Me acerqué, él colocó mi mano en su pecho, empecé
a apretárselo mientras los botones iban cediedno
para quedar todo ese matorral espeso ante mi vista.
Mario comenzó a excitarse y al rato sin notarlo me
dijo que él necesitaba dinero para comprar condones
porque se había olvidado de traer, me puse de pie
de inmediato, lo dejé solo sin decirle nada, fui a
mi dormitorio y al volver le mostré una caja con 10
condones y le dije.
-Te alcanzan?
-Está bien ! Tengo 29 años pero no soy un toro para
gastarme todos esos condones en una noche!!!
Lo había dejado caliente con las apretadas de su
pecho por eso cuando volví lo encontré semi-desnudo,
solamente tenía puesto un bóxer amarillo con su mano
dentro sobándose la verga con mucha lentitud.
-Hoy estoy para divertirme y gozar..., no te voy a
cobrar nada..., vení chupame algo!
Mario estaba re-bueno acepté su invitación, empecé
a chuparle las tetillas, bajé por su estómago desde
donde podía ver a unos traviesos pendejos que se
asomaban por la parte superior de su bóxer, lo giré
sobre el sillón le bajé el bóxer, me puse a oler la
raya que había entre sus nalgas, lo giré otro poco
para dejarlo boca abajo donde me puse a pasarle mi
lengua, lamiendo todo lo que encontré en el camino
hasta que logré separarle las piernas para poder
llegar a su agujerirto.
-Pará loco! Qué querés hacer! No soy puto para que
me la des por el orto!
Ante su protesta seguí adelante, metiéndole la
punta de mis dedos ensalivados.
Gemía cada vez más pero no protestaba, le gustaba el
agasajo que su culo estaba recibiendo, y lo
demostraba con gemidos muy suaves pero muy agitados.
Me puse un condón sin que él se diese cuenta, me
monté sobre sus piernas y una vez que su esfínter
había cedido le apoyé la punta de la verga sobre su
agujero y comencé a metérsela muy lentamente, una
vez que él glande hubo pasado, lo demáas le entró
sin dificultad.
Protestó un poco, pero su excitación aumentó hasta
el grado en que tuve que taparle la boca por los
aullidos y rebuznos tan fuerte que dio en el
momento en que de su verga empezó a manar un
interminable caudal de leche fresquita pero muy
caliente.
Cuando terminé de cogerlo me dijo:
-Espero que no lo divulgues, fuíste el primero que
me rompió el culo!!!!
Luego agregó que él no era gay, que era muy macho
pero que se aguantó para no demostrarme que le dolía
y que era un macho que aguantaba de todo hasta el
placer inmenso que le había dado al sentir que mi
pija latía dentro suyo en el momento de largar la
leche.
-Mirá Omar, me hiciste disfrutar mucho..., pero fue
un desperdicio, mirá mi mano llena de leche, hubiese
sido más grato que esta leche hubiese salido detro
tuyo y no en mi mano..
Desde ese momento Mario y yo nos veíamos con
regularidad cada vez que él necesitaba sentir una
verga dentro suyo, porque a los clientes del taxi
les cobraba por dejarlos chupársela y a algunos
los cogía pero conmigo solamente quería que lo
penetrase.
Nunca probé su verga dentro mío, era grande pero
no tuvo la necesidad de ofrecérmela porque le gustó
tanto lo que hice la primera vez que siempre quería
repetir lo mismo.
Nunca tocó el tema de su ex-mujer, por eso ignoro
por qué se divorció, pero a lo mejor ella se iba
con otros porque él no la satisfacía ya que estaría
agotado por los clientes que se la chupaban en el
taxi.
La última vez que hice algo con Mario fue un tremendo
69 porque él estaba con diarrea y el culo lo tenía
muy inflamado por eso solamente nos chupamos hasta que
nuestras mandíbulas y lenguas dijeron basta y como no
fue suficiente para producir las eyaculaciones como
fin de la excitación recurrimos a nuestras manos que
hasta que no quedaron empapadas con la leche del
otro no paramos.
Luego de eso la inflamación intestinal continuó y
por eso me dijo que era mejor no vernos más porque
sino iba a terminar sin culo!!
Siempre hace falta un buen pedazo de carne, Mario
la enconrtró en el mío, pero lo bueno termina y no
lo vi más.
OMAR
Como siempre espero comentarios y fotos en:
omarkiwi@yahoo.com

Vicio, Orgia y Deshonor en el Campamento

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De muy joven yo vivía en Colombia y me convocaron para prestación militar, que no se si todavía se hace o ahora es ejército profesional como en España. Me incorporé a filas bastante asustado, porque la lucha contra las guerrillas y los narcos estaba en un momento terrible. Entré en septiembre en el campamento, hacía frío y mucha humedad. Mi depresión era de órdago. Por entonces yo era todavía un homosexual tímido y reprimido, enamoradizo, que me quedaba embobado ante mis compañeros “cachas” y que estaba enrollado con un vecino bisexual que me utilizaba para desahogar sus calentones con las chicas. Recuerdo mi miedo el primer día en el campamento, cuando nos llevaron a revisión médica, desfilando todos desnudos antes los oficiales médicos, que nos hacían enseñarles los huevos para comprobar que estábamos completos. Los chicos reían, desenfadados, mientras yo tenía que hacer un esfuerzo enorme para no mirar con ansia tantos cuerpos desnudos, algunos fantásticos. Mi pene es normalito tirando a pequeño, muy pequeño cuando está flácido, pero llega a los catorce o quince centímetros empalmado. A mi alrededor veía penes mucho más largos y gruesos, incluso algunos enormes y sentía en mis ingles un cosquilleo de excitación, por más que procuraba pensar en otras cosas para no empalmarme.

No soy guapo, pero tenía ya un cuerpo bonito, delgado, prácticamente sin vello, y además me quitaba el poco que me salía. La escasez de mi barba me permitía no afeitarme tres o cuatro días sin que apenas se notara. La cintura muy marcada, el vientre plano, los muslos largos y bien torneados, los pies pequeños y un trasero de nalgas redondas y bien levantadas hacían que me quedasen guapas las ropas femeninas. Pero lo más sexy de mi cuerpo desnudo eran ya entonces mis pechos, muy marcados, carnosos, terminados en pezones gruesos que se ponían tiesos con facilidad, y que, cuando me ponía un sostén con relleno marcaban mucho el canalillo y bajo el top parecían pequeñas tetas de mujer.

Mi nerviosismo aumentó cuando me di cuenta de que el cabo de mi compañía, un tipo muy alto, musculoso, de rasgos viriles y duros, me miraba con curiosidad de arriba abajo. Mi media melena, que todavía no me habían rapado, daba mucho cante con mi cuerpo desnudo. Pasé el angustioso trámite de la revisión médica, nos llevaron a recoger la ropa de uniforme y finalmente al barracón de la compañía, un enorme edificio rectangular de dos plantas. En la inferior estaban primero los lavabos y a continuación el dormitorio, una nave donde las literas de dos plazas se alineaban a ambos lados de un pasillo central. Sesenta literas a cada lado para dos centenares de reclutas y una veintena de “veteranos”. En la planta de arriba estaban las habitaciones del oficial y el sargento de guardia, el cabo, el almacén, los despachos del capitán y los oficiales y una especie de amplia sala para reuniones.

Un rato después estábamos todos formados delante del barracón de la compañía, recibiendo instrucciones del capitán. Luego, el sargento nos ordenó cambiarnos a pantalón corto y camiseta para ir a las duchas, una nave situada al final de los barracones de las compañías. Formados y a paso rápido fuimos a las duchas. El cabo ordenó a otro recluta y a mí que saliéramos de filas y nos hiciéramos cargo de entregar y recoger las toallas a los demás. Las toallas estaban en grandes pilas sobre un mostrador a la puerta de las duchas, y luego teníamos que recogerlas en unos grandes cestos para llevar a lavandería. Me di cuenta enseguida que el otro recluta era muy parecido físicamente a mí, también delgado y lampiño, de trasero levantado, pero más guapo y rubio, yo soy moreno. Durante un buen rato estuvimos allí, a la puerta de las duchas, entregando y recogiendo toallas. Yo tenía un auténtico calentón, de ver tantos cuerpos de chicos musculosos, fuertes y bien dotados, pero procuraba disimularlo lo mejor que podía. En cambio, el otro chico no parecía interesado ni inquieto. Acabamos de recoger las últimas toallas y oímos que, fuera del barracón, nuestros compañeros formaban y se ponían en marcha de regreso a la compañía. Dentro de la nave de duchas solo quedábamos cinco veteranos y nosotros, sin saber qué teníamos que hacer.

Me di cuenta que los veteranos nos miraban con cierto cachondeo. El cabo primera volvió a entrar y nos gritó: “Venga, ustedes dos, a las duchas”. El otro chico y yo nos desnudamos, cogimos unas toallas y pasamos a las duchas. Era un espacio grande, con veinte duchas corridas a cada lado, sin mamparas entre ellas. El otro chico y yo nos pusimos a la izquierda, bajo dos duchas separadas. Sin quitarse los pantalones cortos y las camisetas, el cabo primera y los veteranos pasaron detrás de nosotros y se agruparon a la derecha.

- Eh, tú –dijo uno de los veteranos al otro chico–, no te separes tanto. Coge una pastilla de jabón y enjabona bien a esta nenaza.

El rubio se puso colorado como un tomate, mientras los veteranos y el cabo primera reían alegremente.

- ¿Qué pasa? ¿Es que no te gusta la nenaza o tienes miedo de no poder aguantarte por lo buena que está? –dijo, entre risas, otro de los veteranos.

Yo no sabía que hacer. Los pezones se me habían puesto tiesos y notaba un hormigueo entre las nalgas y la parte interior de los muslos. El chico rubio me miró indeciso y decidió que lo que más le convenía era unirse a la diversión de los veteranos. Puso cara de desenfado, soltó unas risas de circunstancias, cogió una pastilla de jabón y se acercó. Como si se tratase de una broma, abrió el agua caliente para que cayera sobre mi y empezó a enjabonarme, mientras los otros le animaban: “Límpiale bien el coño que tiene entre las nalgas”, “Mira lo cachonda que se pone la nenaza”, “A ver esas tetas”... y cosas así. El rubio pasaba el jabón por todo mi cuerpo y yo me puse a mil, noté que se me hacía el culo gaseosa y cuando frotó mis pechos y mis pezones todo mi cuerpo estaba ya vibrando de placer, el vientre, los muslos... Pasó la pastilla de jabón entre mis nalgas, presionando sobre el agujero y no pude evitar un gemido de placer. Los otros reían cada vez más divertidos.

El pene del chico rubio empezó a empinarse. Se estaba poniendo caliente y los veteranos lo notaron. “¡Vaya, parece que le gusta la nenaza!”. Más risas y uno de los veteranos me ordenó entonces ponerme de rodillas. “Venga, golfa, mire que polla más rica tiene el chico, hágale una buena mamada”. Sin cerrar la ducha, con el agua caliente cayendo sobre nosotros, me puse de rodillas e introduje en mi boca el pene del rubio, que se puso completamente duro. Empecé a lamerlo con la lengua y succionarlo con los labios. El rubio, ya totalmente excitado, me cogió la cabeza y empujó mi cara contra su pubis, de forma que el pene entraba en mi garganta, y empezó a follarme la boca como si fuera un coño, mientras los veteranos le animaban con frases procaces. No tardó mucho en correrse y yo tragué con intenso placer sus chorros de semen, limpiando luego cuidadosamente su pene con la lengua.

Pensaba que todo había terminado, pero no había hecho más que empezar. El cabo nos dejó con los veteranos. “Eh, estos los devuelven antes de las nueve a la compañía, para que formen en filas, que no quiero problemas”, y se fue. Los cinco veteranos se desnudaron por completo y durante casi dos horas se dieron la gran fiesta con nosotros. El chico rubio, que nunca le habían follado, al principio intentó resistirse, pero uno de los veteranos le abofeteó y le penetró con rudeza. Por los gritos del chico, fue una auténtica violación. Pero después ya se dejó hacer de todo como yo. Nos follaron en todas las posturas, por la boca y por el culo. Cuando terminaron, habíamos tragado semen hasta cansarnos y a los dos nos escurría el semen desde el culo por entre las nalgas y los muslos. Nos duchamos, nos pusimos los pantalones cortos y las camisetas y volvimos todos a la compañía.

Ese fue el comienzo. El chico rubio y yo nos convertimos en auténticas putas de los veteranos y también tuvimos que dar algún que otro servicio al cabo. Pero lo más intenso llegó un par de semanas después. Una tarde, oímos que el cabo decía a los veteranos que esa noche íbamos a estar solos en el barracón, porque el capitán, los oficiales y el sargento iban a una reunión en otro campamento y se quedaban a dormir allí. El rubio y yo no sabíamos lo que preparaban los veteranos, pero algo preparaban, porque estuvieron toda la tarde yendo y viniendo, trajeron montones de botellas de ron y refrescos de la cantina y lo apilaron todo en el salón de la planta superior, donde colocaron, en el centro, dos mesas grandes de madera que subieron del almacén. Luego, les vimos hablando, con grandes risas, con grupos de reclutas.

A eso de la diez de la noche, el barracón entró en frenética actividad. El cabo nos ordenó al rubio y a mí que subiéramos del almacén dos colchonetas de las mayores y las pusiéramos sobre las mesas de madera que estaban en el centro del salón. Los reclutas empezaron a subir en grupos, hasta que el salón quedó abarrotado de chicos bebiendo grandes vasos de ron y refrescos. Uno de los veteranos nos llevó al rubio y a mí al cuarto del cabo y allí nos encontramos sobre la cama ropas de mujer que nos hizo ponernos. Pequeños tangas de encaje, rojo para mí y negro para el rubio. Un sostén con relleno, también de encaje rojo para mí. Y para los dos, ligueros, medias, zapatos de tacones, pelucas rubias de largos rizos, y un montón de quincalla: pendientes, collares, pulseras... Yo me puse todo con facilidad, porque ya estaba acostumbrado a usarlo, pero el chico rubio estaba asustado, incómodo y lloroso, nunca se había vestido de mujer y ni siquiera sabía andar con tacones.

Así vestidos entramos con el veterano en el salón, entre risas, aplausos y frases calientes de todos, ya más que alegres con el exceso de ron. Nos hicieron subir cada uno a una mesa para quedar bien a la vista y el rubio casi se da un trastazo por los tacones. Le dejaron quitárselos y yo seguí con ellos puestos, y con el sostén que me hacía aparecer con tetas de mujer. Uno de los veteranos nos ordenó mover las caderas y acompañó la orden con algunos fustazos en las nalgas, propinados con una fusta de montar. A partir de ahí la fiesta fue una locura, y pronto no quedaron más que pingajos de las ropas femeninas. Los chicos iban subiendo a las meses y unos nos metían las pollas en la boca para mamárselas, y otros nos follaban como les apetecía, poniéndonos a cuatro patas con el culo en pompa o boca arriba con las piernas levantadas y separadas. A veces había uno follándome la boca y otro el culo, mientras me hacían meneárselas a otros dos, uno con cada mano. Muchos se excitaban dándonos fustazos y pronto tuvimos las nalgas, el vientre y los muslos cruzados de señales de los golpes de fusta. Por entonces no había empezado lo del sida, y todos nos follaban a pelo. No dejábamos de tragar semen por la boca y de recibir los chorros en los intestinos. Teníamos los cuerpos también embadurnados de chorros y chorros de semen. La orgía se prolongó hasta las ocho de la mañana.

Al día siguiente, de vuelta los oficiales, alguien dio el chivatazo de lo sucedido. El capitán montó en cólera como nunca le habíamos visto y nos llamó al rubio y a mí a su despacho, donde le acompañaban varios oficiales, también enfurecidos. Nos hizo confesarlo todo de principio a fin, mientras un sargento lo trascribía a máquina. Fueron ocho folios de minuciosa declaración que nos hizo firmar página por página, para comunicarnos a continuación que estábamos expulsados del ejército con el máximo deshonor y que lo sucedido se comunicaría a la policía para que constase en nuestros antecedentes. “¡Recojan sus cosas y váyanse de aquí, y den gracias que no les haga fusilar!”, fueron sus últimas palabras.

Más adelante supimos que el cabo y los cinco veteranos habían sido enviados a una prisión militar y que la compañía, sin más instrucción, fue destinada a una de las zonas más peligrosas de la guerrilla. El guapo rubio, que era el que peor parte había llevado de todo, porque ni siquiera era homosexual cuando ingresó al ejército, no pudo soportar el miedo a cuando su familia supiese lo sucedido y huyó a Chile, donde me he enterado que rehizo su vida, se casó y no quiere ni recordar aquello, tanto que desde hace años rompió cualquier contacto conmigo. Me marché a Miami, donde me cogió un tipo rico, que se dedica a negocios con Colombia. En apariencia era un secretario, pero en realidad mi trabajo era el de puta disponible a todas horas, para él y para sus amigos. Me hizo ponerme hormonas, así que conservo mi pene, pero mis tetas han crecido y son ya rotundamente de mujer, igual que las nalgas, las caderas y los muslos. Cuando se cansó de follarme, cogió otro chico y me despidió. Así que ahora trabajo por mi cuenta, me contratan para fiestas y hago de homosexual pasivo y de travesti en muchos reportajes gráficos y vídeos porno. A veces pienso que aquella noche de orgía sí que hubiera sido una película porno de éxito.


trinidad

Ya no quedan Masajistas como los de antes

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 Ese día andaba bastante caliente o cachondo como
dicen mis lectores españoles, no sé muy bien el
motivo a lo mejor era la primavera que había
empezado con mucho calor...
No quería llamar a un "masajista sexual", por eso
miré el periódico para ver que ofrecimientos había,
me encontré un aviso de un tal Pedro "masajes
virtuales" o algo parecido decía el anuncio que me
llamó la atención, por eso decidí llamarlo con la
esperanza de que mientras el me masajeara los
glúteos mi verga eyacularía silenciosamente entre
la cama y mi estómago.
Ahora casi no quedan masajistas, la mayoría son
taxiboys, antes era más disimulado, si llamabas a
un masajista venía a darte masajes y si se daba
algo más terminabas cogiendo con él o haciendo lo
que él te permitiese, porque no todos se prestaban
para eso, hasta algunos al vértela dura te
pajeaban para relajarte completamente como un
complemento del masaje pero nada más.
Era muy placentero sentir las manos del tipo untadas
con crema deslizándose por toda la espalda y cuando
se iba acercando a las nalgas y se vertía crema al
"descuido" sobre la raya y él ponía sus manos allí
para sacártela cuando se daba cuenta que no era
rechazado seguía dando unos masajes por ahí, que te
arrancaban suspiros de placer los cuales por lo
evidentes que era al masajista no podían dejarlo
ignorante de lo que te estaba haciendo gozar.
Luego tocaba el agujero, sin penetrarlo y bajaba
hasta que sus dedos encremados te tocaban las bolas,
haciéndote estremecer, seguía bajando por las piernas
y cuando se ponía a darte masajes en los pies te
apoyaba sobre ellos su bulto que lo tenía duro pero
no decía nada que él también se excitaba.
No sé si sería algun pacto de silencio o que la
gente antes era más inhibida que ahora, había muchos
casados bisexuales que para disimular su tendencia
se hacían dar masajes y terminaban siendo cogidos por
los masajistas que se aprovechaban de las debilidades
de sus clientes y les sacaban mucho dinero por esos
"trabajitos" extras.
Cuando terminaban su trabajo de la parte posterior
te hacían dar vuelta poniéndote con las manos bajo
la cabeza pero era imposible disimular, la verga
estaba a mil derechita apuntando al techo. muy
conocedores de su trabajo nos decían:
-No se preocupe Don Fulano de Tal, es normal que
se le ponga así, son los masajes...
El también estaba al palo y se le asomaba la cabeza
de su pija por una de las piernas del short que
generalmente se ponían par dar los masajes.
Se acercaban cada vez más hasta que terminaban
refregando su verga en la boca del cliente y si
este era bisexual terminaba mamando la verga
limpita que se asomaba por los pantaloncitos de
los masajistas.
La última vez que me sucedió eso fue con un masajista
deportivo, me lo había recomendado un amigo que
parecía hetero total, pero después de conocer al
señor que lo manoseaba con sus masajes, me dije este
es uno que aun está en el placard.
Fui al club deportivo donde ese señor daba sus
masajes, me presenté diciéndole de parte de quien
iba, me escuchó y luego me dijo:
-Ahora tengo un turno libre, querés pasar?
Como acepté porque estaba muy contracturado deseando
que se me fuese el dolor del cuello, me hizo pasar
a su "consultorio" y luego de cerrar la puerta con
llave me dijo:
-Como querés que te dé el masaje en short, slip o
desnudo?
Me sorprendió mucho esa manera de decirme en la
forma que quería el masaje, yo quería que se me
fuese el dolor lo demás no me importaba por eso le
dije que como quisiese él, yo quería que se me
fuese el dolor nada más.
-Bueno como hace calor, te lo voy a dar en bolas!
Me desnudé quedándome solamente con el slip, porque
yo esperaba masajes en el cueello y no en otro lado,
me puse boca abajo en su camilla,
El tenía una verga gruesa que le colgaba muy bien
sobre sus bolas ocultádolas parcialmente entre sus
pendejos oscuros, el tipo era cincuentón muy gordo,
no... más bien dicho macizo.
-Así no! Los masajes no se dan vestido esperá que
te saco el slip..
Quise protestar, pero antes de que lo hiciera dijo
que el dolor del cuello necesitaba masajes a lo
largo de toda la columna para que se fuese sino no
se me iba a pasaar.
-Este culito redondito ocultabas de mis manos!!
Estuvo casi ahorcándome con sus manos tirándome
del cuello arqueándome la espalda hacia atrás
siempre con sus manos húmedas por cremas y
ungüentos muy olorosos, su pija a veces me tocaba
la espalda y cuando él se ponía a caballo mio
para tirar hacia atrás mi espalda al mismo
tiempo podía sentir el calor de sus bolas sobre
mi raya y su verga que estaba a medio levantar me
golpeaba sobre mis glúteos con cada salto que
él daba sobre mi cuerpo haciéndome gritar de
dolor y de alivio.
Luego me puso crema en la raya, ésta fue cayendo
al derretirse hasta mojarme las bolas, él se puso
sobre mi y me empezó a pasar la verga entre mis
nalgas hasta que su verga se paró golpeándome las
bolas desde atrás con unos golpes fuertes, muy
violentos, pero nada dolorosos.
Su trabajo era de una hora, pero me tuvo casi tres
horas encerrado allí, al ver que su verga iba y
venía entre mis nalgas y que yo no protestaba
la sacó me la acercó a la boca y sin palabras me
la fui tragando ya que el dolor del cuello no lo
tenía más había que retribuirle al hombre que
había hecho el milagro eliminando ese dolor tan
molesto.
A continuación él se tragó mi verga e hicímos un
69 que duró una eternidad, en los cuales no sólo
nos chupamos las verga sino que nuestras ansiosas
lenguas se aventuraron y se retorcieron lamiendo
las bolas y llegando hasta nuestros hoyitos anales.
Me cogió porque no aguantaba más la excitación que
le había provocado mi lengua recorriendo todas sus
partes erógenas y luego de acabar como un loco,
bufando y gimiendo muy ahogadamente, me pidió que
lo cogiese yo porque le gustaba mi verga.
Así lo hice, lo penetré muy lento porque su esfínter
se resistía, se notaba que muy pocas veces lo había
usado para esos menesteres, se veía que él con sus
clientes "jugaba" de macho y no de pasivo, pero por
alguna extraña razón conmigo había cambiado su papel
y me había pedido que lo ensartara.
Al comenzar mi eyaculación mi verga se hinchó al
máximo, cosa que nos hizo gritar a ambos besándonos
como locos con cada expulsión de nuestros espermas,
nos dábamos un beso para no gemir más de lo audible,
para no despertar sospechas de que en su consultorio
estaba pasando algo diferente a una sesión de masaje
que ya había concluído un par de horas antes.
Mientras nos bañábamos me contó que era un código
que usaba con sus clientes eso de que les preguntaba
si querían el masaje en short, slip o desnudo, si
el tipo decía short, él sabía que era hetero y no
quería nada más, si decía slip algo podía pasar en
cambio si decía desnudo él sabía que ese tipo
quería sexo además del masaje, porque un hetero
nunca le diría que quería que él le diese masajes
desnudo.
Una linda forma de despistar a las esposas, estas
nunca iban a sospechar que sus maridos les estaban
siendo infieles porque ahí no había mujeres.
-Sabés Omar, los años y la experiencia que viene
con ellos me convirtieron en masajista para todo,
tengo mi clientela pero muy selecta, pagan bien
pasamos un buen rato, ellos quedan satisfechos
nadie sabe que son putos ocultos y yo me quedo con
su dinero...
Pero él muy ladino con todo lo que disfrutó
dejándome el culo abierto por un par de días, me
cobró la consulta de una hora, diciéndome:
-Las otras dos te las regalo. te cobro por el masaje
que es mi trabajo, pero por las chupadas y la cogida
no, van de yapa porque te mandó Aldo.
Le pagué con una generosa propina, me fui y nunca más
lo vi, pero Aldo me las pagaría por haberme mandando
a ese masajista, se había descubierto que a él le
gustaban las vergas por más macho que aparentase.
Pero eso es otra historia....
Ese día llamé al tal Pedro que se anunciaba en el
periódico, me aclaró muy bien que lo suyo era masaje
relax y no sexual.
Igual lo cité porque pensaba disfrutar de sus manos
recias moviendo mis músculos y mi carne.
Sucedió sólo eso me dio el masaje, me tocó un poco
las nalgas hasta que me hizo eyacular entre la cama
y mi estómago.
Al darme vuelta para que me masajease el pecho, vio
mi verga chorreante y exclamó:
-Como se excitó con el masaje,!! No creí que fuese
para tanto! Yo no hago masajes de esa clase, si
quiere vaya a lavvarse y luego termino de darle el
masasje en el pecho.
Cuando volví ya estaba más calmado, la calentura se
había ido y la leche tambien, Pedro terminó el
masaje le pagué y se fue.

OMAR
Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com

Y entonces Estallo mi Culo

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Hola, deseo contarles mi experiencia sexual con un hombre...En realidad no se si haya sido emocionanate, pero lo que si les puedo decir es que fue deliciosa...

Todo empezo un 23 de diciembre a eso de las 7:00 de la noche, yo me encontraba escuchando mùsica en mi recamara y de pronto aparecio en mi cuarto un compadre de mi jefecita...Un tipo de 1.75cm de estatura, piel morena y en total estado de ebriedad... El se dirigio a mi diciendome que queria saludarme porque aun se acordaba de mi de cuando pequeño... Yo atine a decirle que estaba bien pero que saliera de mi recamara porque podia llegar mi mama y no me gustaria que nos encontrara juntos, a los que el atino a decir que si, pero que le permitiera entrar al baño... Mientras el estaba en el baño, yo escuchaba como orinaba y me empece a imaginar su pene... por un instante pense en entrar al sanitario simplemente para verle su verga pero enseguida me arrepenti...Tras salir del baño el Sr. Fidel me pidio que lo acompañara a su casa pues se sentia muy mareado por la borrachera, a lo que accedi inmediatamente, pues ya mi sangre esta caliente por el simple echo de oile orinar... En el camino el me dijo que yo le gustaba y que le agradaria tener algo conmigo...Obviamente yo me negue...pero por dentro me emociono muchisimo su propuesta... Al llegar a su casa me invito a pasar a su recamara que por cierto vive solo pues su familia se encuentra en Michoacan Mexico, estando ya en su recamara me invito un trago y un cigarrillo...



Enseguida me dijo que yo lo tenia loco y que lo que mas deseaba era cogerme...yo por un instante me asuste y el lo noto pues me dijo no tengas miedo te lo hago despacito...se que eres virgen y me encantaria ser el primero en tu culito...Enseguida le dije que me enseñara su verga (pene), ya que estaba que reventaba de las ganas por chuparle aquella gran cosa que llevaba bajo el pantalòn...El se bajo el cierre del pantalon y me mostro la cabeza de su verga, se veia mu grande y enseguida se desabricho el pantalon y se lo bajo dejando ver todo su gran miembro...me pidio a gritos se lo chupara y yo inmediatamente me fui sobre ese pedazo de carne que aun flacido media cerca de 17 cm. Conforme se lo chupaba iba creciendo y o sorpresa llego a su gran tamaño 22 cm de verga pura dentro de mi boca... Aun tenia residuos de orina lo que me exito muchisimo...fue delicioso ver como soltaba gritos de placer mientras yo recorrìa todo su miembro con mi lengua y mi boca...En verdad no me cabia semejante vergòn en mi boca...
Enseguida el me pidio que me desnudara y yo accedi...me miro y se avalanzo sobre mi cuerpo chupando mi pecho y besando mi boca, su lengua fue un gran festin en la mia...

Fidel ya no aguantaba las ganas y me pidio que me volteara, yo no queria y me obligo poniendome en cuatro patas de una forma violenta, me dijo que porque me resistia si me iba a gustar...empezo a ensalivar mi culito virgen y recorrio con su lengua todo mi ano...yo gemia de placer al sentir su lengua en mi culo...Y de pronto senti su embestida brutal...me estaba penetrando y yo gritaba de dolor y plecer pues me clavo sus 22 cm. de verga al iniciar con sus movimientos de va y ven...me hacia sentir el ser mas poseido y puto del mundo...su gran verga era rica y dura...no tuvo piedad de mi virginidad...Se vino en mi culito y senti sus chorros de leche en mi ano...enseguida el me masturbo con su mano y caimos rendidos en su cama...El besaba mi cuerpo desnudo y acariciaba mis pezones...eso fue verdaderamente exitante...Nunca olvidare este momento tan rico con un hombre maduro que me dio toda su virilidad... aveces sigo pensando en esa gran verga y la deseo en mi boca y en mi ano, sin embargo y aunque Fidel me propuso ser amantes...yo no lo acepte y nunca mas lo he vuelto a ver...ojala y se repitiera...

anonimo

Virgencitos Lujuriosos

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Fui un adolescente precoz en eso de la sexualidad, no lo niego, y mi debut estelar ocurrió a los 16 años, pues hasta entonces, puras fintas   Ocurrió una tarde calurosa en que mi familia no estaba. En el traspatio, teníamos una regadera, que se usaba en primavera y verano.   En ese entonces, estaba de vacaciones y anduve jugando desde muy temprano. Decidí bañarme y luego comer algo, al medio día, de lo que me habían dejado en el “refri”, para después salir a dar la vuelta a la plaza principal. A la voz de ya, aventé toda la ropa encima de unas macetas. Estaba desnudo, cuando llegó Luis, un chavo vecino mío, creo que un año mayor que yo. Había olvidado ponerle el cerrojo a la puerta de la calle.   Éramos grandes amigos, nada más, pero nos gustaba ir al cine juntos o pasear en bicicleta. Al verme, rápidamente se despojó también de su ropa.   -Me daré un regaderazo contigo –me dijo.   Y uniendo la acción con la palabra, nos metimos al cuarto de madera, sin techo, que era el baño. Empezamos por pasarnos el jabón, jugando, después el estropajo, sintiendo la frescura del agua escurrir deliciosamente por nuestros cuerpos. Yo, de piel blanca y él, apiñonado, ambos con una piel tersa, natural de la edad. Eso sí, cargados de vitalidad inexplorada. Virgencitos los dos por todos lados.   Cuando nos vimos, la teníamos bien parada. Él se quedó mirando mi macana, como no creyendo lo que veía, pues se me había estirado hasta alcanzar un tamaño más que regular. Luis parecía hipnotizado. No resistió la tentación y empezó a tocarla suavemente. Estaba erecta, muy dura.   Comenzó a subir y bajar el prepucio, lentamente. Era una sensación diferente a masturbarme solo. Se me puso tan tiesa, que parecía estallar. Se movía sola, golpeándome el vientre. Sin que se lo pidiera, Luis se hincó y se la metió en la boca, húmeda y fresca. Inició la locura.   Estuvo buen rato dándole y dándole lengua. Se la sacaba y se la metía, como si estuviera chupando una paleta, mientras agarraba mis huevos y me acariciaba las nalgas, atrayendo mi pelvis hacia su cara y arrojando la respiración igual que un dragón: bien caliente. Levantó la cara, y mirándome a los ojos, me dijo:   -Métemela.   Se puso de rodillas en el piso, yo igual, detrás de él, con el agua escurriendo por nuestros cuerpos. Se la metí. Fue algo increíble. Mi verga se fue abriendo camino, sin prisas, rompiendo los ligamentos de aquella colita tan sabrosa y hasta entonces virgen. Al tenerlo totalmente ensartado, Luis volteó y sonrió, moviendo bien sabroso sus nalguitas, apretando y aflojando el ano, sin dejarla salir.   Empecé a sentir una sensación que subía por todo el cuerpo hasta la cabeza, produciéndome vértigo y temblores al arrojarle mis chorros de leche varias veces, en medio de convulsiones. Él estrangulaba mi pito con fuerza. No pude más y caí sobre su espalda, exhausto, rodando por el piso. Quedé viendo el cielo. Era el momento más feliz de mi vida.   Descansamos unos segundos. De pronto, Luis ya estaba trepado cerca de mi cuello, apoyando las manos en el suelo e introduciendo su pistola en mi boca virgen, moviéndola con rapidez. Yo, con las manos, trataba de detenerla un poco, para que no me ahogara. Él estaba muy excitado y murmuró:   -Me voy a venir.   Jadeó, al arrojar montones de líquido lechoso y dulzón. Me los tragué, no había de otra, pues me dejó insertada su verga mientras se venía. Yo sentía cómo se le agitaba y, por poco, casi se salen por mi nariz.   Para entonces, yo estaba nuevamente bien caliente. Lo volteé de ladito y, separando sus nalgas, se la metí de nuevo. Ahora más tranquilo, haciéndola para un lado y otro, dándole de estocadas, hasta el fondo.   Luis gemía de placer, lo sentí en mi pinga. Levantó la pierna, tocándose el ano para ver si la tenía toda adentro, acariciando mi fusil cada vez que salía. Suplicándome, urgió:   -Ya vente, ya vente, por favor.   Movía y apretaba las nalgas deliciosamente. No sé ni cómo, pero parecía adivinar cuando la tenía a la mitad y apretaba su culo para no dejarla escapar.   Me lo tiré cuatro veces. Terminé débil, con la cabeza dándome vueltas y la del pito, enrojecida e hinchada. Durante varios días tuve molestia con el roce de la truza. Pero… ¡De ahí p'al real! ¡Y eso sin haber tomado clases de educación sexual! Pura intuición.   Mi amigo y yo duramos bastante tiempo dándonos aquellos agasajos, donde fuera y a cualquier hora. La pura lujuria juvenil en todo su esplendor, porque… había de donde…   Juventud, divino tesoro que te vas, para no volver

by Angel Bernal.

Viaje al Placer

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 Leo sacó su boleto, guardó el cambio y miró la hora en su reloj.

Eran las 7:10 hs, y como faltaban veinte minutos hasta la partida del convoy se encaminó a la confitería de la estación para tomar un café. El viaje hasta su destino era largo, una hora y media para ser exactos, pero era la manera más cómoda y directa de llegar a la empresa en donde tenía que hacer una auditoría.

La mañana estaba agradablemente fresca, y a pesar del madrugón Leo se sentía de muy buen humor. El trabajo demandaría unas cuatro semanas de ardua labor, pero era interesante y le dejaría una buena cantidad extra en su salario. Además, como se trataba de una planta industrial no tenía necesidad de ir vestido con traje y corbata, y al joven contador le agradaba poder escapar cada tanto del uniforme de oficinista.

Después de apurar el último sorbo de café y pagar la cuenta, salió del local y volvió al andén en donde ya estaba el tren. La formación era corta, apenas tres vagones diesel eléctricos con comando en ambos extremos, porque era un servicio interurbano en el que viajaba mucha menos gente que en los servicios metropolitanos.

Leo subió en el segundo vagón, se acomodó en el lado de la ventanilla de un asiento ubicado por la mitad del coche y se puso a releer sus notas para repasar los puntos con los cuales empezaría su trabajo. Minutos después el tren arrancó, y guardando sus papeles se puso a mirar distraídamente el paisaje cambiante que comenzaba a desfilar por la ventanilla.

En la primera de las cuatro paradas intermedias subieron bastantes pasajeros, aunque probablemente la mayor parte de ellos no iba muy lejos. Las dos estaciones siguientes se encontraban más o menos próximas entre sí, pero una vez que el tren salía de la ciudad las restantes paradas estaban mucho más distanciadas, tanto es así que el recorrido entre la anteúltima estación y la estación terminal - en donde Leo se bajaba – demandaba unos veinticinco minutos.

La monótona sucesión de casas y edificios pronto se tornó aburrida y Leo se enfrascó en sus pensamientos relacionados con la jornada que le aguardaba, tanto que se sobresaltó cuando oyó la voz del guarda pidiendo boletos.

El joven abrió el bolsillo de su mochila y comenzó a buscar el pasaje, pero por más que revolvía el pedacito de papel no aparecía. Entonces recordó que lo había guardado en uno de los bolsillos del pantalón y se paró para buscar más cómodamente.

Mientras hurgaba en sus bolsillos Leo notó que el guarda lo miraba fijamente, y por unos instantes se sintió incómodamente vigilado. Pero finalmente halló el maldito boleto, y sonriendo con un aire de triunfo se sentó y respiró tranquilo.



El guarda seguía con su tarea, y si bien todavía estaba a unos metros de su hilera de asientos, Leo se dio cuenta que seguía dedicándole intensas miradas.

Intrigado, el joven contador empezó a observar al guarda, que lentamente seguía acercándose por el pasillo. El hombre debía rondar los treinta años, era alto, y tenía un porte que llamaba la atención. A través del pantalón del uniforme se marcaran los fuertes músculos de las piernas, que estaban tensionados para mantener el equilibrio ante el vaivén del tren. La cintura era estrecha, la corbata caía recta entre los prominentes pectorales, y la parte superior de la camisa mostraba una cierta tirantez por la anchura de los hombros. Las mangas, que estaban dobladas hasta la altura de los codos, delineaban unos brazos fuertes y mostraban unos antebrazos nervudos. El rostro tenía muy buenos rasgos, con un mentón cuadrado y una boca carnosa. La nariz era ligeramente aguileña, y los ojos eran azules. Por lo que dejaba ver la gorra llevaba el pelo negro muy corto, y la sombra de la barba daba un toque rotundamente masculino a sus facciones.

Cuando el guarda llegó a su asiento Leo lo miró y le extendió la mano con el boleto. El uniformado lo tomó, y después de controlarlo se lo devolvió sonriendo y sin dejar de clavarle los ojos.

Leo se sintió perturbado por semejante escudriñamiento, y sin saber por que durante unos segundos sus pulsaciones aumentaron notoriamente. Era la primera vez que un hombre lo miraba con esa intensidad, o por lo menos la primera vez que lo notaba.

Después de pensarlo unos instantes decidió no darle más vueltas a un asunto en el que muy probablemente su imaginación le estuviese jugando una mala pasada, y sacando un libro de su mochila se dispuso a leer.

La novela era interesante, y Leo estaba tan concentrado que apenas se dio cuenta cuando el convoy se detuvo en la segunda parada. Subió más gente, el tren reanudó su marcha, y cuando se disponía a retomar su lectura, escuchó nuevamente la voz del guarda pidiendo boletos a los pasajeros recién ascendidos.

Instintivamente alzó la vista, y para su sorpresa se topó con la mirada del joven uniformado nuevamente posada sobre su persona.

Leo se inquietó, y rápidamente bajó sus ojos hacia el libro. En realidad no le molestaba que lo mirase, sino la forma en que lo hacía. Había una expresión extraña en esos ojos azules, y aunque Leo se resistiese a la idea la mejor definición que encontraba era . . . deseo.

El joven vio pasar al guarda a su lado, y haciendo un gran esfuerzo resistió la tentación de encararlo con los ojos y darle a entender que le disgustaba su actitud.

Fastidiado y casi sin rastros del buen humor con que había iniciado el viaje, Leo decidió hacer una última prueba. Cuando el tren se detuvo en la siguiente estación se acomodó en su asiento y simuló estar dormido, y después se quedó expectante esperando a que el mirón hiciese su aparición para controlar nuevamente los boletos.

No tuvo que aguardar mucho. Con los ojos entrecerrados, Leo pudo ver como el guarda iniciaba su recorrida por el vagón, y como en las anteriores oportunidades le dedicaba intensas miradas. Pero esta vez, creyéndolo dormido se detenía con más descaro en el cuerpo de Leo, y el joven casi se sentía palpado por los ojos del uniformado. Se sintió humillado, y notó que se le encendían las mejillas.

El guarda llegó a su fila de asientos, pero en lugar de continuar su recorrida se detuvo a su lado, y pareció quedarse clavado allí. Por la posición que tenía Leo sólo podía ver hasta la cintura del hombre, y con gran sorpresa notó que el bulto en la entrepierna del uniformado delataba que estaba teniendo una erección.

Leo no sabía que hacer: no quería abrir los ojos y evidenciar su infantil simulación, pero tampoco le agradaba la idea de tener a ese tipo mirándolo y alimentando vaya a saber que fantasías.

Por extraño que pareciese la situación estaba empezando a excitarlo, y muy a pesar suyo notó que su verga también estaba empinándose. El problema era que como vestía un pantalón de tela liviana el aumento en el tamaño de su pinga ya debía ser notorio para el guarda, y al tener los brazos cruzados no había manera de ocultar la evidencia.

Leo pensó que la situación no podía ser más incómoda, y no veía como ponerle fin. Entonces sintió que la mano caliente del guarda se apoyaba en su antebrazo y lo sacudía suavemente, y al abrir los ojos se encontró con la cara del muchacho a pocos centímetros de la suya. Estaba tan cerca que Leo podía ver en detalle los intensos ojos azules bajo las tupidas pestañas, sentir la cálida respiración sobre su rostro, oler el aliento a menta de su boca.

El guarda se acercó aún más, y por unos segundos Leo pensó que iba a besarlo.

En lugar de eso, el guardia sonrió y casi en un susurro le dijo: “Tienes la bragueta abierta”.

Absolutamente desconcertado Leo llevó la mano a su entrepierna y constató que era cierto. Y además, comprendió que al estar contenida sólo por el boxer, su erección era tremendamente notoria. Entonces se puso rojo como la grana, y sintiéndose terriblemente estúpido sólo atinó a balbucear un “gracias” entrecortado.

El guarda sonrió nuevamente, se enderezó y después de palmearle ligeramente el hombro siguió su camino.

El tren llegó a la penúltima estación, y allí descendió la mayoría de los pasajeros. El último vagón quedó vacío, y en el segundo coche sólo quedaban unas pocas personas.

Mientras esperaba que el convoy reanudara su marcha Leo pensaba en la situación vivida, y mientras más analizaba los hechos más confundido se sentía. Por más que le costase, tenía que admitir que la proximidad de aquel hombre y la vista de su tranca abultando bajo el pantalón del uniforme lo habían excitado terriblemente. Además, cuando por un instante creyó que iba a besarlo no sintió ningún asco o rechazo . . . por el contrario, casi deseó que lo hiciese.

El tren arrancó, iniciando la última etapa del trayecto.

Con una expectación que lo disgustaba, Leo se dio cuenta que estaba esperando la aparición del guarda. Sus pulsaciones aumentaron cuando lo vio venir por el extremo del vagón, y notó que nuevamente su verga estaba endureciéndose.

Pero esta vez, el uniformado pasó de largo y ni siquiera lo miró.

A pesar suyo, Leo se sintió frustrado por ese súbito desinterés, y movido por una extraña mezcla de bronca y excitación se levantó de su asiento y se dirigió al tercer vagón, en donde debía estar el guarda. Pero el coche estaba vacío, y Leo se desconcertó. Entonces vio la puerta de la cabina de comando abierta, y sin pensarlo se dirigió hacia allí y entró.

El guarda estaba sentado en la butaca de la consola de mandos, y la presencia del contador pareció tomarlo de sorpresa. Pero enseguida se recompuso, se puso de pie de un salto y mirando a Leo con sus intensos ojos azules le preguntó:

“¿Buscabas algo?”

Ahora el sorprendido era Leo. En realidad no sabía porque había entrado a ese lugar, o por lo menos no podía encontrar una explicación aceptable ni siquiera para él. Confundido y un tanto avergonzado, el contador tartamudeó una negativa, pero cuando iba a salir el guarda le cortó el paso y cerró la puerta. Después lo fue empujando suavemente hasta apoyarlo contra la pared de la cabina, y tomándolo por ambos brazos le preguntó sonriendo:

“¿Realmente no estabas buscando nada?”

Leo se sintió nuevamente confundido por la intensidad con que lo recorrían esos ojos azules, y con una gran mortificación notó que su verga estaba empinándose sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

El guarda acercó aún más su boca, y Leo supo que iba a besarlo. Una parte de su adormilada heterosexualidad luchaba por impedir el contacto, pero las señales que enviaba su cuerpo a través de su tranca totalmente enhiesta parecían expresar todo lo contrario.

Leo cerró los ojos, y sintió los labios del guarda sobre los suyos.

Con un estremecimiento se entregó a las suaves caricias de la lengua del muchacho, y finalmente abrió la boca para recibir a ese húmedo invasor.

El guarda pegó su cuerpo al suyo, y a través del pantalón sintió la descomunal erección del joven clavándose en su entrepierna. Entonces Leo dejó caer su mochila, y tomando entre sus manos el rostro del guarda comenzó a responder casi con voracidad a sus besos. Después, sin ofrecer resistencia permitió que le bajase los pantalones y el boxer, y con un gemido de placer dejó que le incrustase su imponente tranca entre las piernas y comenzase a bombear a un ritmo enloquecedor, rozando su hinchadísimo escroto y llegando hasta el comienzo de la raja de su culo.

Leo se sentía absolutamente dominado por la excitación, algo que jamás imaginó iba a experimentar con otro hombre. Los movimientos del guarda lo hacían estremecer de placer, y después de unas cuantas frotadas deseó casi con desesperación mamar esa descomunal verga.

El guarda pareció adivinar los pensamientos de Leo porque bruscamente se detuvo, puso sus manos en los hombros del joven contador, fue empujándolo hacia abajo hasta que los labios de Leo quedaron frente a su anhelante falo, y le introdujo suavemente la verga en la boca.

Las primeras mamadas de Leo fueron algo torpes debido a su falta de experiencia, pero muy pronto adquirió el ritmo adecuado y comenzó a recorrer la durísima tranca del guarda como si fuera un experto, arrancándole quejidos de placer a su dueño.

Sintiendo próxima la corrida el guarda sacó su verga de la boca de Leo, lo puso de pie y lo hizo girar. Después se agachó, separó las nalgas del culo del contador e introdujo su caliente lengua en el cerrado orificio del joven.

Leo deliraba. Era la primera vez que alguien le hacía eso, y con cada lengüetazo del guarda sentía escalofríos que lo sacudían de pies a cabeza.

Después de unos minutos el guarda se detuvo, y poniéndose de pie apoyó la gran cabeza de su vergajo en el ano virgen de Leo. El joven supo lo que vendría, e instintivamente contrajo aún más el cerrado orificio. Entonces el guarda, lamiéndole el lóbulo de la oreja, le susurró:

“Tranquilo, tranquilo. Vamos a ir muy despacio. Quiero que goces, no que sufras”

Muy suavemente, el muchacho comenzó a introducir la cabeza de su tranca en el culo del contador, dejando que el ano fuese acostumbrándose al intruso. Leo podía sentir como su orificio iba dilatándose poco a poco, y notaba como lenta pero firmemente la verga se adentraba en sus entrañas.

Cuando la cabeza atravesó el orificio el guarda comenzó a introducir el resto del miembro, metiendo y sacando suavemente el tronco y avanzando un poco más cada vez.

Leo gemía, y con cada bombeada sentía una mezcla de dolor y placer en su ahora desvirgado culo. Con las manos apoyadas contra la pared de la cabina resistía los controlados embates del guarda, y con las piernas abiertas y tensionadas mantenía el equilibrio ante el permanente vaivén del tren. Entonces recordó donde estaba, y alarmado giró la cabeza y miró a su alrededor. Pero respiró aliviado cuando vio que la cabina tenía en los costados y en la parte posterior vidrios color humo, que permitían ver hacia fuera pero no dejaban ver el interior.

Leo se sintió un poco más tranquilo, aunque no pudo dejar de imaginar la cara de algún desconcertado transeúnte que al pasar el tren hubiese visto el espectáculo que estaban dando. La idea lo tentó, y la risa apenas contenida hizo que relajara su apretado ano. El guarda lo notó, y tomando a Leo del pecho metió de una sola vez el resto del tronco en el culo del contador, arrancándole un grito de dolor.

“Ya está precioso, ya está. Lo siento, pero no tenemos tanto tiempo. Relájate, que ahora viene lo mejor”, le dijo el guarda al oído.

Entonces tomó a Leo por la cintura, lo movió unos pasos en semicírculo e inclinándolo lo hizo apoyar contra la butaca de la consola. Después le separó un poco las piernas, y poniéndole las manos en los hombros empezó a bombear en el rabo del contador cada vez más rápido.

Aferrado al respaldo del asiento, Leo emitía entrecortados quejidos. La sensación de desgarro en su culo le causaba un dolor enorme, pero el ritmo enloquecedor que el guarda le imponía a la cogida le provocaba un placer cada vez mayor, haciéndole olvidar el sufrimiento. Con cada embestida podía sentir el golpe de los enormes huevos del guarda en sus nalgas, y el hecho de saber que todo ese mástil que antes había saboreado estaba dentro suyo lo excitaba de una forma increíble.

Por su parte, el guarda también estaba gozando como nunca. La estrechez del esfínter virgen de Leo hacía que su verga entrase apretadamente en el culo del joven, provocándole una sensación indescriptible. Además, los quejidos y jadeos de Leo aumentaban su excitación, y la idea de estar desvirgando a un apetecible joven heterosexual lo hacían vibrar de gozo.

La tranca del contador, que desde el primer beso del guarda nunca había dejado de estar enhiesta, comenzó a latir anunciando un inminente orgasmo, y en medio de un entrecortados gritos Leo comenzó a escupir torrentes de leche como nunca antes recordaba haberlo hecho.

Los espasmos de la corrida apretaron aún más la durísima verga del guarda, y estimulada al máximo la imponente pija empezó a descargar violentos trallazos de calentísima lefa en el interior del palpitante culo de Leo.

Desbordado por el placer el guarda se recostó sobre Leo, abrazándolo fuertemente y mordiéndole lo musculosa espalda. Cuando la verga terminó de soltar su copiosa carga la fue sacando lentamente del culo del contador, liberando el dilatado esfínter que todavía seguía latiendo.

Después ambos jóvenes limpiaron los restos de las abundantes corridas, y terminaron de acomodarse las ropas justo cuando el tren entraba a la estación terminal.

El guarda abrió la puerta de la cabina y se apartó para dejar pasar a Leo. El contador caminó unos pasos, pero cuando estaba por salir repentinamente se detuvo frente al joven uniformado y lo tomó con ambas manos de la pechera de la camisa, arrastrándolo hasta golpearlo fuertemente contra la pared de la cabina.

Sorprendido, el muchacho abrió enormemente sus intensos ojos azules, y por la ferocidad que vio en la mirada de Leo dio por seguro que iba a golpearlo. Durante unos segundos que le parecieron eternos esperó recibir un puño cerrado en el rostro, pero en lugar de eso el contador fue aflojando lentamente la presión de las manos, hasta que finalmente esbozando una sonrisa le preguntó:

“¿Te toca el mismo horario mañana?”

izakyel@yahoo.com

Unos Amigos con un Buen Armamento

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De nueva cuenta frente a mi monitor, escribiendo un capitulo mas de mi vida, recordando esos momentos por los que pasamos tanto Pedro como yo, que en verdad fue una época en que si nos divertíamos bastante, hoy por hoy soy un poco mas tranquilo, claro he madurado, sin embargo eso no me impide de vez en cuando busque un poco de diversión.

Pero bueno, pasemos a la aventura de hoy, esta vez volvimos a salir Pedro, Luis, Carlos y yo.

Era viernes y como costumbre me habla Pedro a la extensión de la oficina.

Pedro: Eh que onda como estas wey

Yo: bien y tu? Que pex?

Pedro: Nada, nada, solo te comento que te prepares porque ayer me tope a Luis y me dijo que ya estaba todo listo, un amigo de el quiere venir con nosotros, así que nos espera en la plaza a las 8.30 PM, allá por donde vive, OK?

Yo: Órale OK, ya esta la calabaza entonces paso a tu casa a eso de las 8.00 y de ahí nos vamos por ellos

Pedro: ok perfecto, jejej prepárate porque hoy si que cenamos y muy bien.

Y así quedo hecho, salí del trabajo y me fui a casa, necesitaba un baño, me puse pantalón de mezclilla, botas y una camisa y me dirigí a casa de Pedro, el wey aun no se terminaba de bañar, de hecho apenas se estaba metiendo y ya eran las 8.00 PM, así que le dije.

Yo: wey apenas te vas a bañar? Ya ni chingas, yo que me apure un chorro para estar a tiempo y tu con una lentitud,

Pedro: ya voy, ya voy, no tardo mucho, si quieres ponte a ver un poco la TV, salgo rápido.

Ni modo, salimos de su casa casi a las 8.40 PM, y pues como siempre me ha gustado estar a tiempo, le acelera para ver si podía llegar a tiempo, Pedro me comento que no pasaba nada, que de hecho la hora era entre 8.30 y 9.00 PM, que apenas comenzaba la noche y que si no los encontrábamos ahí, ya sabia en donde podrían estar.

En fin, asi que primero pasamos a un deposito a comprar un cartón de cheve, en eso Pedro me comenta que tiene ganas de unos huevos de toro, por lo que yo me empiezo a reír, pero me dice, por eso wey!! Es una cerveza que así le dicen, y me ofrece una, ya que había comprado 2 y no quería tomar solo, la acepto para conocer su sabor.

Después de eso nos dirigimos al parque y nos estacionamos en una lateral, nos bajamos a esperarlos, eran casi las 9.00 PM y ellos no se veían, mh le comento a Pedro.

Yo: wey me late que estos weyes ya se fueron,

Pedro: no wey, espera, quedaron de estar aquí a mas tardar las 9.00 PM, y pues ya no creo que tarden..Mira!! Ahí vienen ya vez.

Y efectivamente venían caminando hacia nosotros por la calle principal que daba a la plaza; Luis traía puesto un pantalón de mezclilla con tenis y playera azul, mientras que su compañero "Carlos" traía puesto un pantalón de mezclilla azul, zapatos tipo bota Caterpillar y una playera, mhmh la verdad Carlos se veía bastante bien diría yo.

Al acercase a nosotros sonrieron y nos saludamos de mano.

Luis: que onda como estan?

Pedro: bien y ustedes que onda? Apenas vienen llegando?

Luis: no wey, llegamos como a eso de las 8.45 pm pero como no los vimos le dije a Carlos que fuéramos con un camarada para pedirle algo de lana para divertirnos, así que buenos vamonos ya.

Nos metimos al carro; Pedro y Luis en la parte posterior y Carlos y yo en la parte frontal del carro, como que estos chavos ya se habían puesto de acuerdo para ver quien le tocaba quien, nosotros no pusimos objeción.

Pedro: eh Carlos, ve a la cajuela y saca unas cheves no? Se me olvido ahorita que nos subimos, o mejor, saca unas cuantas de la hielera y las pones ahí contigo, en tus pies mientras llegamos a la Presa, andale wey no seas gacho

Carlos: sobres ya esta,

Así que Carlos se bajo, saco las cheves las puso en el suelo del carro y las repartió;

Y pues será que hacia calor ese día porque se terminaron antes de salir de Monterrey, por lo que nos vimos en la necesidad de comprar mas, buscamos un deposito y Luis le da algo de dinero a Pedro y le dice que se baje a traer mas cheve, Pedro acepta y me quedo con los 2 chavos; cabe mencionar que soy un poco cohibido, sino es por Pedro que me animo siento que nunca hubiera tenido estas aventuras.

En fin, en el Inter. Mientras Pedro estaba comprando las cheves, Luis se arrima con nosotros y me dice:

Luis: que onda, como vez a este wey?, calza mucho mas grande que yo, te animarías a que te la deje ir?

Yo: eh, perdón, mas grande?? Mhm pues yo creo que si, esperamos un poco y ya veremos.

Luis: no wey no esperes, mira wey, tócasela no tengas miedo wey, si Carlos también es algo penoso; me doy cuenta que ustedes nomás no van a hacer nada sino intervengo

Por lo que me agarra la mano y me pone en el bulto de Carlos, este solo abre un poco mas las piernas para que le masajeara mejor el bulto y veo que poco a poco empieza a crecer y en eso comenta

Luis: Ya vez, andale, asi wey, velo calentando desde ahorita, para que mas al rato te de hasta por los oídos, ya ver de que tamaño la tiene, cuanto te mide compadre?

Carlos: como unos 19 cm, y bien recta.

Por lo que les comento que suena muy bien, y pues, no quito la mano de ahí, le sigo sobando sobre el pantalón y en eso entra Pedro.

Pedro: ya esta wey, vamonos a la presa.

Y enfilamos rumbo allá, pero claro, en vez de traer una cheve en mi mano, traía algo más sabroso y caliente; llegamos a la Presa y nos detenemos en un área un poco oscura y no tan transitada.

Nos bajamos, sacamos más cheve y nos sentamos en la cajuela del carro, empezamos a bromear, Pedro de repente se pone a bailar un poco sensual sobre Luis y este lo agarra de la cintura, después empieza a hacer como si se lo estuviera cogiendo, etc. pasamos un buen rato en eso cuando nos dan las 12.00 pm y Luis le comenta a Pedro.

Luis: Oye que te parece si ya nos vamos, ando bien caliente? Y ya no aguanto

Por lo que optamos por retirarnos e irnos al motel, el dichoso motel donde hemos ido varias veces y conocemos la forma de poder entrar sin que nos digan nada por ser 4.

Una vez ahí, volvemos a hacer lo mismo, los de atrás se agachan lo mas que puede para no ser vistos y Carlos se agacha también hacia el frente tratando de que no le de la luz y descubran que es un hombre; pasamos por fon y nos asignan un cuarto, e igual, se bajan rápido, mientras yo cierro la cortina, bajamos la cheve y nos encerramos en el cuarto.

Pedro enciende la tv y el clima, mientras Luis abre la llave para que se llene el jacuzzi; en eso Pedro toma la iniciativa y empieza a desvestirse, se quita la camisa, el pantalón y se queda en tanga, Luis le sigue, se quita la playera, el pantalón de mezclilla, y se deja también una tanga blanca que le cubre muy poco, en verdad que si estaba súper caliente, porque se le salía la punta de su verga, y Pedro comenta:

Pedro: que escándalo muchacho, que guardas ahí?

Luis: pues investiga, andale mete mano wey.

Continuo yo en quitarme la ropa y me sigue Carlos, el wey, se quita la playera dejando ver un abdomen bien trabajado, veo que usa unos boxers pegados al cuerpo, y noto su tranca que esta caliente, queriendo salir de ahí.

Por fin nos quitamos todo y nos metemos al jacuzzi, claro todo esto sin dejar de ver las escenas porno que pasan por la tele, cabrones cogiendose a las viejas por todos lados, y pues esto hace que los chavos se calienten mas, uno de ellos comenta, "uta como me gustaría estar cogiendome a una vieja así" por lo que Pedro dice

Pedro: pues no esta ella, pero aquí me tienes a mi Luis,

Y se prende de su verga que esta bien parada y palpitando; veo como se la traga toda, y Luis le agarra de la nuca para que se la coma toma, el wey se retuerce de emoción y de lo caliente que esta y oigo que le dice "así chiquito, que rico mamas, sigue así" y yo no pierdo tiempo tampoco y agarro la verga de Carlos y empiezo a trabajarla, le chupo los huevos poco a poco, primero me como uno y después continuo con el otro, esto hace que se prenda mas Carlos y me dice que mamo con madre, me comenta que ninguna vieja le había hecho sentir como hasta ahora.

El wey agarra su tranca y me la mete a la boca, por lo que primero lamo la punta, dándole vueltas con mi lengua y luego poco a poco me empiezo a comer esa verga venuda y grande, esos 19 cm completos, casi casi me ahogo, pero no cedo, continuo con mi labor de mamar esa deliciosa cosa, siento como palpita en mi boca, recorro cada parte de su pecho, chupo sus tetillas, continuo lamiendo por en medio de su pecho sigo hasta abajo, el wey no aguanta mas y suelta un chorro de leche sobre mi.

Mientras Pedro y Luis se meten al sauna y nos indican que en media hora regresan, que nos dejan solos para hacer lo que queramos, no perdemos tiempo y nos vamos a la cama, yo estoy que ardo de ganas de que me la deje ir, sentir esos 19 cm adentro, cabalgar esa cosa, y hacer mil cosas mas.

Carlos me dice que me ponga frente a la tv, que no me preocupe, que su amigo nunca le ha fallado y que fácilmente se puede aventar 4 palos como si nada, me agarra de la cintura y me pone en 4, chupa un dedo y me busca el culo, el wey lo empieza a meter, y poco a poco cede, después mete 2, y me comenta que estoy listo para lo que viene, me coloca frente a el y poco a poco empiezo a sentir su cabeza.

Yo: mhmh que rico, si si sigue ahí

Carlos: no te hago daño wey?

Yo: mhm no no para nada, tu dale, quiero sentirte adentro, vamos metela hasta adentro

Carlos: conste wey, ahí te va toda, espero la aguantes porque las viejas nomás nop, de solo verla le sacan, jejeje

Y siento como poco a poco me empieza a entrar, de hecho al principio si batallo un poco, busco en varias posiciones hasta que por fin cedió, sentí como entraba, mhmh que rico, después de un rato, empezó el mete y saca, yo estaba que no aguantaba de lo caliente, le dije que estaba muy sabroso, el wey solo rió y me la dejo caer completa.

" Perate wey," le dije, " despacio que si me medio" y Carlos solo se hecho a reír y me comento que le caía con madre, que a pesar de ser algo serio estaba muy rico, que tenia muy rico culo, y continuo mete y saca, cada vez mas duro, escuchaba solo el golpeteo de sus huevos en mi culo, sentía como palpitaba esa cosa en mi, y me gustaba, el wey agarrandome de la cintura y cada vez ensartándomela mas, así estuvimos un buen rato.

Después de eso, me dijo que cambiáramos de posición, el wey se acostó boca arriba en la cama y me dijo que me ensartara solito, no lo pensé 2 veces y me puse encima de el, de espaldas, por lo que me volvió a tomar de la cintura y poco a poco me empecé a comer ese trozo de fierro ardiente, estaba demasiado caliente y no aguantaba mas, estaba a punto de venirme y le comente, el wey me dijo que me esperara un poco ya mero se venia de nuevo, y así me tuvo un buen rato, con la carne adentro de mi, no pude mas y solté chorros de leche sobre la cama, el wey me dijo que ya se veía, por lo que se salio de mi, se quito el condón y soltó su descarga de leche también sobre la cama.

Poco después me comento que jamás hubiera pensado venirse 2 veces con un wey, que nunca le había pasado por la mente eso, y que dudo cuando le comento Luis acerca de hacerlo con nosotros, pero que una vez tratándonos, no puso objeción y decidió entrarle al juego, nos pusimos entonces a terminar de ver la película, de para ser sinceros, desde el principio perdimos la trama y nos dedicamos a lo nuestro.

Les gritamos a Pedro y Luis que era hora de irnos, que ya teníamos mas de 3 horas y que se hacia tarde, nos metimos al jacuzzi para lavarnos bien y nos cambiamos; al poco tiempo salieron estos y nos comentaron que porque tan rápido por lo que les dijimos que ya había pasado un buen de tiempo..

Y Pedro solo comento: ‘a que caray"

Quedamos de vernos de nuevo el próximo fin y poder repetirlo y así fue..

Ya saben, cualquier comentario lo pueden hacer llegar a mi mail. Kronosmty@hotmail.com, saludos

Y hasta la próxima


IO

Una Tarde con mucha Carne

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 Después de un buen tiempo de no escribir nada, siento que es hora de escribir un poco mas o mejor dicho, contarles otra aventura mas.

Esta aventura con un wey con el cual ya había salido anteriormente, un wey que era casado, tendría alrededor de unos 35 anos, media alrededor de 175 y pesaba como 80k, semivelludo el cabron y eso si, con un buen armamento que para que les cuento.

Bueno el chiste es que una vez me lo tope en el msn, como ya lo tenia dado de alta, un viernes el wey me escribe diciendo que si no me interesaba un cuarteto, es decir 3 weyes mas y yo. Hmhm en un principio se me hizo algo descabellada la idea, pero después de unos segundos de pensarlo bien acepte: jeje sobra decir que soy muy caliente y pues imaginarme 4 weyes tipo orgía, jeje es decir tipo película, me calentaba la idea; así que le conteste que si, que si me interesaba.

Le pedí los datos de los otros 2 weyes más y me dijo que le hablara al celular, que era un poco más fácil y pues que le marco.

Yo- Hola Rene que tal como estas?

Rene- Hola que tal, que milagro wey, tenia rato que no te conectabas verdad?

Yo- pues si, es que he tenido algo de trabajo y pues ni chance de hacer algo y tu??

Rene- no pues yo aquí como siempre listo, y claro siempre haya oportunidad, ya sabes que soy casado y pues no es fácil que te dejen libre, jejeje

Yo- si ya se, y pues bueno, haber cuéntame eso que me dijiste en el msn?? Como son los otros weyes? Los conocer bien?? Que les gusta hacer?

Rene.- Pues mira, de que te vas arrepentir ni de broma, un wey, que es con el que mas platico mide como 182, pesa alrededor de 85 k, velludo, moreno y tiene una vergota que no te la vas acabar, es activo el cabron, aunque a veces le encanta mamar verga, y el otro wey es mas o menos como tu complexión, delgado, de unos 172, cuerpo bien definido por el gym, moreno claro, y pues viene regresando de Cancún, así que ya sabrás que viene bronceado, el wey es Inter., le gusta dar y recibir,

Yo- ooorale cabron, me interesa, cuando es o que pedo?

Rene- pues mira, seria la próxima semana, quedamos en que íbamos a pasar con Oscar ( el wey de Cancún) y pues le damos la bienvenida, como ves?? Creo que el jueves, puedes?

Yo- si claro wey, si me interesa entonces ya quedamos wey?

Rene- si, ya esta cabron, ah si pasa algo me avisas para cambiar por otro, jejee

Yo-ya esta wey, nos vemos,

Así que bueno, ya tenia planes para la próxima semana, una buena orgía, de solo pensar en eso, se me paralizaba aquello y estaba ansioso por que llegara el jueves.

Por fin, después de tantos días que se me hicieron largos llego el día, asi que le marco a Rene

Yo- Hola que tal wey como estas? Ya esta listo todo?

Rene- ah que onda wey, si ya esta, este Francisco quedo de pasar por Oscar y pues mientras nosotros nos vamos al depa primero, jeje ahí los esperamos, que te parece?

Yo- Pues ya esta, te caigo a tu oficina como a eso de las 7.00 pm. Como ves?

Rene- Ok, me parece bien, entre mas temprano mejor, ya que mi esposa no le gusta que llegue tarde. Aquí te espero wey para irnos al depa.

Y pues no lo hice esperar mucho, llego a su oficina, todos los demás empleados se habían marchado (ellos trabajan hasta las 6.00 pm) así que bueno solo estaba el terminando un trabajo pendiente que tenia que entregar al día siguiente.

Rene- wey, siéntate aquí, ahorita termino esto y nos vamos ok?

Yo- ok no hay problema.

Rene- ok, mhmh wey, me encantan tus nalguitas, de solo pensar que serán mías mas al rato se me paraliza aquello, mira como esta?

Yo- ah cabron si tienes bien parado el chile wey, jjeje en fin, ya sabes, al rato has con ellas lo que quieras,

Rene- si wey, ahí voy, deja solo le saco copias y nos vamos,

Después de unos 15 minutos apago todo y salimos de la oficina, nos subimos a su carro y arranco rumbo a San Nicolas, en el trayecto le comente que como a que hora llegarían ellos por que me contesto que no tardarían mucho, que Oscar ya había llegado y que Francisco ya estaba en el aeropuerto esperándolo, que a lo mucho calcularía unos 15 minutos mas.

Llegamos al depa y nos metimos, saco unas cheves del refri y algo de botana, puso algo de música y platicamos un poco de nosotros mientras ellos llegaban.

El corazón lo tenia a mil pensado en lo que sucedería en unos minutos mas, de solo pensar en estar 4 tocándonos, mamandonos, etc.. Se me estaba parando el garrote.

Rene- wey si quieres ponte un poco más cómodo, si quieres quitate los zapatos o la camisa,

Yo-ok, deja me quito los zapatos, la camisa después,

Rene- bueno como quieras, yo si me la quito, digo, para estar un poco más cómodo.

En eso que se quita la camisa el wey se sienta a un lado mío y le pongo la mano en la entrepierna, el wey me agarro la mano y empezó a sobarse su verga con mi mano, por lo que sentí como crecía aquello cada vez más.

Rene- estas impaciente porque lleguen aquellos?

Yo- pues algo, pero bueno por lo que veo mientras nos entretenemos nosotros un poco


Y en eso que le empiezo a chupar sus tetillas velludas, el wey tiene unas tetillas grandes y de color un poco mas oscuro, las lamí con mucho cuidado, el wey se recostó en el sillón y dejo que lo chupara todo, mordisquee un poco sus tetillas, en eso el wey me tomo de la cabeza y me planto un beso de varios segundos, sentí como su lengua buscaba en mi boca hasta lo mas profundo de mi,

Rene- papito estas bien bueno, te lo han dicho antes?

Yo- mhmh si, si, y me muevo mucho mejor si tengo a un macho enfrente de mi,

Rene- pues aquí tienes a uno cabron, te haré gozar como nunca cabron, mira como me tienes cabron, con mi verga bien parada, me cae que ni mi vieja me calienta tanto como tu.

En eso que escuchamos que se detiene un carro y de volada nos paramos a cerciorar si eran ellos, y así fue, Rene se acomodo un poco el cabello y fue abrirles, pero antes me dijo que me quedara en la sala, tomándome una cheve..

En eso escucho voces y veo que entran los 3, uno de ellos se me hizo familiar y trato de hacer memoria, mhmhmh

Asi que me le acerco y le digo:

Yo- oye wey, te me haces conocido, acaso no eres tu el que trabaja en El corporativo de ..

Paco- si wey, te conozco cabron, una vez nos vimos,

Yo- oye pues hace tiempo que no nos veíamos, será alrededor de unos 3 años

Paco, si asi y dime que pex, que te has hecho?

Yo- nada, en el trabajo y pues ya vez, que pequeño es el mundo, jeje donde nos volvimos a encontrar

Rene, ya, ya wey, mucho rollo, mejor vamos a lo que te truje chencha,..Vamos pal cuarto wey.. ah mira por cierto el es Oscar,

Yo- mucho gusto, mhmh después platicamos mejor, nos vemos…

Una vez en el cuarto este Rene me tomo de la cintura y me planto un beso,

Rene- Wey, me encantas un chingo, en serio que si, me cae que si fueras vieja ya me hubiera casado contigo, jeje

Yo-ah chinga tanto así, mhmh no creo wey, pero bueno

En eso Rene me acostó boca abajo, me abrió el culo con sus 2 manos y me lo empezó a lamer, el wey se lo comía a mordiscos, mientras me retorcía de placer, sentir un beso negro es algo fuera de serie

Yo- si asi wey, que rico comes mi culo wey, mhmh

El canijo me metía la punta de la lengua en el hoyo de mi culo, lamía y relamia con gusto, sentí como me cogia con la lengua, cada vez mas dilatado mi culo, pidiendo carne, poco después me volteo y me puso su vergota en mi boca, yo con ansias la tome y la introduje completa.

Sentía como palpitaba en mi boca la verga cabezona, veía como desaparecía en boca completa, la chupaba con desesperación, tener un caramelo en mi boca era lo mejor, chupaba y chupaba, mientras Rene me decía expresiones tales como" si chiquito, así así cómetelo, es todo tuyo, vamos, vamos, tu sabes hacerlo muy bien con tu boquita" y después de un buen rato de estar mamando verga, el wey se levanto, me puso en la orilla de la cama y se puso de pie detrás de mi.

Rene- déjame ver el chiquito que me voy a comer, mira que rico esta wey, le voy a dar su carne, vamos empínate un poco,

Me tomo de la cintura y me inclino con la cabeza hacia abajo, y poco a poco senti como su tremenda cabeza empezaba a entrar en mi culito,..

Yo- mhmh we, que grande esta tu cabeza, no manches en serio que me lo vas a desflorar wey, pero bueno tu dale ya veremos…

El wey poco a poco me la metió para que no me doliera.. Sentir ese fierro caliente en mi culo me ponía los pelos de punta, jeje

Rene- ya chiquito, poco a poco va entrar ya veras, poco a poco la tendrás toda adentro y te va a encantar chiquito, no te pongas tenso, aflójate un poco, es solo el principio wey y veras como el resto entra facil, vamos chiquito, asi, asi poco a poco, … mhmh que rico estas cabron, estas bien cerradito cabron, asi me gustan wey.. Vamos, vamos, ya va entrando..

Yo- no mames wey, me arde, en serio, mejor no, jeje en serio, mejor te la sigo mamando pero ya no, mhmhmh, mhmh mejor en otra posición…

Sin embargo Rene ya estaba bien prendido con mi culo y poco a poco me atrajo hacia el y comenzó a meter mas y mas su verga, sentía como me partía en 2, hasta que llego un momento que no aguante mas y aprete mi culo con fuerza, y eso hizo que Rene se viera de volada..

Rene- uta no mames wey, eso que hiciste de apretar tu culo, hiciste que me viniera cabron, en serio, estaba bien caliente y no aguante wey, jeje y no te la metí toda cabron, ya vez como me pones wey

Yo- si wey, senti como palpitaba tu cabeza wey, en serio que tu vieja goza con tu verga wey, en serio…

A final de cuenta, me levante y voltee a verlo, nos dimos un buen beso y nos sentamos en la cama, el wey me comento que si quería ver a los otros 2 weyes que estaban haciendo y pues mas que todo por el morbo, acepte; el wey me tomo de la mano y nos fuimos al otro cuarto.

Entramos y vimos a Paco acostado en la cama fumando y en eso le pregunto Rene:

Rene – que pedo con Oscar wey? Donde esta? Apoco ya terminaron?

Paco- si wey, no aguanto mucho, andaba bien caliente el wey y se vino de volada,

Rene y yo volteamos vernos y sonreímos; en eso me senté al pie de la cama quedándome de frente Paco (el cual estaba desnudo tomándose una cheve y fumando) , en eso Rene se sentó a un lado de Paco y le froto el pecho velludo, y me dijo,

Rene- mira, no te gustaría recorrer el pecho de Paco con la lengua wey, y mira su verga, como esta empezando a despertar, vamos entrale wey, no tengas miedo…

Y pues no me dijo 2 veces y me acosté entre las piernas de Paco, tome la verga de este y se la empecé a mamar, poco a poco senti como esta crecía en mi boca, de ser una cosa flácida de unos 10 cm, empezó a crecer a unos 18 cm, dura y palpitando en mi boca, el wey solo abrio mas las piernas y trajo hacia su boca, la de Rene y se dieron un beso de lengua, hmh que rico,

Mientras con una mano agarraba el tronco de Paco, con la otra frotaba todo su pecho, estaba peludo y pellizcar sus tetillas rosadas, poco a poco sube con mi lengua todo su pecho hasta llegar a su tetillas y empezar a lamerlas en círculos, rico que estaba el wey, en eso me tomo de la cintura y me atrajo hacia el, se puso de lado quedando igualmente yo de lado y me puso una de sus manos en mi culo, tratando de explorar y empezar a hacer camino en mi culo recién cogido.

Yo- mhm que rico estas cabron, en serio, tienes muy buen cuerpo wey, me cae que si cogeria contigo a diario, jejeje

Paco- ni tanto wey, ando medio pasado de peso, pero con mi estatura casi no se nota,

Así que poco a poco baje de nuevo hacia su verga y comencé de nuevo a mamarsela, la cual ya estaba en todo su esplendor, palpitando y goteando, mientras Rene tomo a Oscar de la cintura, lo apoyo en lado de la cama y empezó a mamarle el culo, por dentro pense " espero que este wey si se coma la verga de rene, porque si que la tiene enorme, bueno cabezona" .

En eso me volteo Paco y coloco su verga en mi culo, poco a poco empezó el mete y saca de su verga en mi culo, y pues con la desflorada de Rene, la penetración fue mucho mas sencilla,

Yo- mhmh cabron, que rica verga wey, sentir como palpita dentro de mi culo wey, si, si asi cogeme duro wey, metemela mas, quiero sentir tus huevos chocar en mi culo Paco, dale dale, no te detengas

Paco-si wey, que rico, deja te la meto completa wey, hoy si que comiste carne wey, ten wey, ten toda la carne que quieras wey, acábatela toda wey, vamos, vamos sacame toda la leche que traigo wey,

Y será la casualidad que del lado mío, estaba Rene cogiendose a Oscar, de tal forma que su verga quedaba justo en mi boca, por lo que no me hice del rogar, tome la verga de Oscar y se la empecé a mamar, así que mientras me la ensartaba Paco, le estaba mamando la verga a Oscar, y este a su vez era cogido por Rene, el cual disfrutaba bastante la cogidota que estaba dando.

Yo- si, si Paco, dame mas verga, quiero mas,

Oscar-si wey, vamos wey, mámame la verga, quiero sentir que me estén cogiendo y que me estén mamando la verga la mismo tiempo, si wey, sigue mamando, sacame toda la leche wey, vamos no te detengas Rene, cogeme mas, mas vente en mi cabron, vamos

Poco después me tomo de la cintura Paco y me sentó encima de el, es decir se puso bocaarriba y yo montando esa vergota aun, sin haberla sacado, así que bueno, comencé el sube y baja, ensartándome yo mismo la vergota, estaba a mil, no aguantaba ya el venirme, sentía como la verga de Paco me taladraba por dentro era algo caliente..

Poco después se vino Paco y Rene, casi, casi al mismo tiempo, jeje como si estuvieran sincronizados, por lo que se levanto Paco y Rene y se fueron a lavar, mientras Oscar y yo nos quedamos en la cama, poco después se acostó de nuevo Paco y me dijo que se la volviera a mamar, para poderme venir yo, así que bueno, me empine con el culo al aire y se la empecé a mamar sabroso, sin prestar atención a los otros 2, por lo que en un instante sentí una verga entrar en mi culo y oh sorpresa, era la verga de Oscar, la cual, no era muy grande que digamos, unos 16 cm, pero si muy movida, jeje sentí como el wey entraba en mi hasta lo mas profundo, poco a poco empezó a cogerme con mas fuerza, me tomo de los hombros con sus manos y me la ensarto hasta el fondo, el wey no tardo en venirse, jeje estaba tan caliente como yo, así que bueno, Rene comenzó a mamarme la verga la cual avente chorros de leche, ya no aguantaba lo caliente que estaba, y claro después de haber comido suficiente carne por ese día, jejej me sentía como estrella porno, echándome a todos los actores de la película

Después de ahí, me bañé y pues bueno, nos vestimos y quedamos de vernos nuevamente, lo cual ya no sucedió, cada quien tomo su rumbo, jje

Ya saben amigos, sugerencias y comentarios





Comentarios a:

Kronosmty@hotmail.com,

Una Reparacion muy Caliente

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Desde hace tres años vivo con mis padres y hermanos en una bonita urbanización al sur de Madrid, fuera del casco urbano. Son chalets adosados, la mayoría ocupados por familias de funcionarios medios, universitarios y obreros especializados o con negocios propios. No tienen el lujo de las zonas ricas que han crecido al norte y al este de la capital, pero son amplios, coquetos y con bonitos jardines. Me dicen que antes esto era como vivir en el campo, pero ahora se han multiplicado las carreteras, los autobuses, incluso ha llegado el metro, y abundan los centros comerciales. Hay de todo a mano, y muy buenas comunicaciones para llegar a cualquier parte de Madrid. El único “pero” es que han proliferado las “tribus urbanas”, algunas muy violentas. Hay cabezas rapadas locales, pero también hay bandas de polacos, rumanos, colombianos, peruanos, chilenos y otros. Se pelean entre ellos, a veces con heridos e incluso últimamente hubo algún tiroteo.

En lo único que todas las tribus parecen de acuerdo es en acosar a las chicas jóvenes y maltratar a los gays, que somos muchos en la zona, pero que preferimos irnos a ligar dentro de Madrid, a zonas como Chueca, donde nos sentimos más protegidos. Aquí no es que los cabezas rapadas y las demás bandas hagan ascos a darnos buenos revolcones a los gays, y sobre todo a los travestis, que les vuelven locos, pero es que luego terminan la juerga pegándonos. Yo tengo ahora 22 años, y para evitarme problemas, cuando voy de ligue, salgo de casa muy normalito, y en un bolso tipo mochila al hombro llevo las ropas que me voy a poner. Me cambio en los servicios de algún bar, ya dentro de Madrid, y vuelvo a cambiarme antes de coger el metro o autobús de regreso.

Nunca había tenido problemas, mientras que a otros amigos gay, también vecinos de la zona, más tercos en salir de casa ya con ropas muy ajustadas y “cantosas”, shorts, camisetas cortas y todo eso, les habían dado palizas, y algunas veces después de desnudarlos y follarlos a lo bestia. La historia que os voy a contar me pasó este verano, en plena canícula de agosto. Estábamos de vacaciones en Alicante, pero yo me volví unos días para preparar varias cosas de unos exámenes que me habían quedado para septiembre. Así que me encontraba solo en casa y además de estudiar aprovechaba para estar a mi gusto, desnudo, bien depilado el cuerpo y las piernas, ver películas porno gay, hacerme muchas pajas, trabajarme el culo con un enorme consolador de látex, chatear por Internet muchas horas en busca de morbo y ligues y enseñarles por webcam mi cuerpo en las poses más provoconas.

Una noche llevé a casa a otro chico. Habíamos ligado en un bar de Chueca y estaba de diez, fuerte, musculoso, activo y con una polla de buen tamaño y según pude comprobar esa noche, incansable, porque me echó cinco o seis polvos, hasta que le dije que no podía más y nos quedamos dormidos. Por la mañana, yo aún estaba adormilado, me hizo ponerme otra vez boca abajo y me penetró con fuerza. Fue una manera estupenda de despertarme. Después de correrse con ganas, se metió a la ducha y yo me quedé, aún excitado y satisfecho, unos minutos más en la cama, disfrutando del sol que ya entraba por el amplio ventanal abierto y me acariciaba y calentaba el cuerpo. Mi ligue terminó de ducharse, se secó, se vistió, me dio un beso y un azote cariñoso en las nalgas, y se despidió para regresar al centro en el Metro. “Oye, me dijo, no hay agua caliente. No importa con el calor que hace, pero quizá tienes el termo estropeado”.

Mi ligue se marchó y yo me levanté desnudo para comprobar el agua caliente. En efecto, el termo no funcionaba, por más que abrí y cerré las llaves del gas varias veces. Fastidiado, llamé a la compañía y me dijeron que no había averías en la zona, por lo que tenía que ser un problema de mi calentador, y me facilitaron varios teléfonos de reparadores que funcionaban en la zona. Tuve suerte con la primera llamada, porque se ofrecieron a venir esa misma mañana, en un par de horas.

Como no tenía otra cosa que hacer, decidí aprovechar la espera para tomar el sol. El ventanal de mi dormitorio da a una pequeña terraza orientada al sur y muy soleada, en la que tengo una tumbona. Me eché a tomar el sol con un mínimo tanga, no por que se me viera, ya que la terraza queda protegida y no se ve el interior desde la calle, sino porque me gusta la marca del tanga en el bronceado. Me puse aceite bronceador y adormilado dejé pasar el tiempo, ratos boca arriba, ratos boca abajo. Me encanta la caricia del sol en el pecho, el vientre y las nalgas. Estaba casi dormido cuando sonó el timbre. Me levanté de la tumbona, me puse rápidamente lo primero que encontré a mano, unos shorts vaqueros muy cortitos, prácticamente por las ingles, y fui a abrir la puerta. En efecto, eran los técnicos que venían a reparar el termo.

Miraron con cierta sorpresa mi cuerpo embadurnado de aceite y sólo cubierto por el pequeño short. Luego me di cuenta que, además, cuando volví por la noche con mi ligue había olvidado quitarme los pendientes y seguía con las bolitas blancas dando el cante en los lóbulos de mis orejas. Me puse un poco nervioso, porque los operarios no parecían precisamente muy gays, sino todo lo contrario. El más joven, vestido con pantalón y camisa vaquera, llevaba la cabeza rapada, era muy musculoso, con facciones duras y agresivas y un denso bigote negro. La camisa entreabierta dejaba ver el comienzo de un pecho fuerte y cubierto de espeso vello rizado. El mayor era un tipo calvo, con una gran barriga, de unos cincuenta años y aspecto un poco brutal. Balbuceé que estaba tomando el sol y les conduje, un poco tembloroso y avergonzado, hasta el lugar del termo. Luego me fui hacia mi dormitorio, con ánimo de ponerme algo más presentable.

Apenas había entrado a la habitación cuando el jefe, el tipo mayor, me llamó y volví junto a ellos sin tiempo a ponerme nada. Me preguntó cuándo había notado la avería y algunos otros detalles, mientras el joven se subía a una pequeña escalera metálica y comprobaba unas conexiones eléctricas en la parte superior del termo. Me di cuenta que el paquete, bien abultado, del joven quedaba literalmente a la altura de mi cara, sin que pudiera apartarme porque el hombre mayor se había pegado literalmente a mis espaldas, tanto que noté el roce de su cuerpo con mi espalda. Mi nerviosismo iba en aumento y no sabía que hacer. El joven me preguntó si había notado algún cortacircuito en la línea de fuerza y al levantar la cabeza hacia él para decirlo que no, vi que me miraba de arriba abajo mientras paseaba la punta de la lengua por sus labios. Con el mayor descaro puso una mano sobre su paquete y lo acarició por encima del vaquero.

Noté que me estaba poniendo muy excitado y caliente, y ellos lo notaron también, porque el que estaba detrás de mi me puso una mano sobre las nalgas, metió los dedos por el ajustado y cortísimo short y empezó a acariciarme directamente el agujero. Al mismo tiempo, el joven se desabrochó el cinturón y el vaquero, bajó la cremallera y exhibió delante de mi cara el pene, ya casi totalmente tieso, y los huevos. El que tenía detrás me sujetó la cabeza con las manos y me ordenó que abriera la boca y el joven me metió la polla hasta la garganta y me ordenó que se la chupase.

A partir de ese momento todo se aceleró. Mientras el joven, subido en la escalera, metía y sacaba su polla en mi boca, el otro me desabrochó el short y lo hizo caer al suelo, y a continuación hizo lo mismo con el tanga y empezó a meterme los dedos en el culo, mientras yo instintivamente lamía con mi lengua la polla del primero y separaba los muslos y me abría las nalgas con las manos para facilitarle el camino al segundo, que me había agarrado los pechos con las manos y los estrujaba hasta hacerme daño, sobre todo en los pezones. Entonces, el joven sacó su polla de mi boca y dijo que fuéramos a donde había estado tomando el sol. Entramos los tres a mi habitación, salimos a la terraza y allí me follaron una y otra vez durante largo rato, descargando sus chorros de semen en mi boca, en mi culo y sobre todo mi cuerpo. Me excitaba saber que la terraza no se veía desde la calle, pero que cualquiera podía estar viendo la escena desde un piso más alto de los edificios de alrededor, pero a ellos no parecía preocuparles. También es verdad que no se desnudaron en ningún momento, limitándose a sacar sus pollas y huevos para disfrutar de mi cuerpo totalmente desnudo.

Ya cerca de mediodía estábamos agotados. Los dos hombres se colocaron bien la ropa, se guardaron las pollas, cerraron las braguetas y se despidieron. Sobresaltado les pregunté si no arreglaban la avería y el mayor se echó a reír. “Ya está arreglada, sólo había saltado un diferencial. Cuando te duches ahora, que buena falta te hace, ya verás que el agua está calentita. Y además el arreglo es gratis, el del termo y el que te hemos hecho de tu cuerpo. Eres toda una mujercita”. Se fueron y comprobé que era verdad que el termo funcionaba y con todo el rato que habían estado follándome el agua salía ya caliente. Disfruté un montón de la ducha, sintiendo mi cuerpo bien trabajado y en mi culo una agradable mezcla de excitación con un poco de dolor de tantas penetraciones seguidas.

Lo que no imaginaba es que la fiesta de los dos técnicos iba a tener segunda parte. Al anochecer decidí ir al centro, a darme una vuelta por los bares de ambiente. Decidí ponerme el short vaquero que tanto había gustado a mis visitantes, y una camiseta rosa muy escotada, sin mangas y cortita. Entre el short y la camiseta, mi ombligo y buena parte de mi vientre quedaban al aire, lo que me parecía muy sexy. Salí a la calle y me encaminé hacia la cercana estación de Metro. Estaba a medio camino cuando un coche grande y destartalado paró a mi lado y sus ocupantes me llamaron. Eran cuatro cabezas rapadas, con vaqueros, chaquetas de cuero y mucho alarde de cadenas. Enseguida descubrí que uno de ellos era el joven de por la mañana, o sea que me habían estado esperando. Asustado, pensé que ahora no iba a ser tan placentero como por la mañana, que seguramente querían algo más fuerte, quizá doloroso, de mi cuerpo. Sus caras tenían sonrisas al mismo tiempo lascivas y crueles, y el de por la mañana me dijo: “Hola, bonita, es tu noche de suerte, vas a saber lo que son los machos de verdad cuando follan a lo bestia. Sube al coche, guarra”.

Subí al asiento de atrás, apretado entre dos de los encuerados, que inmediatamente echaron mano a mis muslos y mis pechos, y el coche arrancó. Empezaba una noche de locura...

Una Excursion de Sexo Total

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 ACLARACION: Caudio y Marina son un matrimonio
Español que
conocí hace unos dos años en el chat.

Máas o menos al año de escribirnos vinieron a
visitarme,
pasamos muy gratos momentos juntos.

Espero que lean esto. Es uno de los primeros
E-Mails que
recibí de ellos.

UNA EXCURSION A SEXO TOTAL

Querido Omar:

Con Marina mi mujer, siempre andamos buscando
nuevas opciones
para gozar del sexo.
Decidimos contrar una excursión que
promocionaban por la prensa.
Los lugares de la excursión no tenían nada de
interesante, pero
era un tipo de tour en el cual íban: parejas
swingers, hombres
solos, mujeres solas, parejas de gays,
lesbianas y toda la
gama sexual imaginable.

Es un tipo de excursiones totalmente
deshinibidas, si se te
antoja andar en cueros o mamársela a alguien
delante de los
demás todo está permitido, siempre que él o la
elegida esté
de acuerdo.

El primer día en el ómnibus nos fuímos
conociendo , ya para
el segundo todo era jolgorio.

En los asientos del otro lado del pasillo iba
un a pareja de
lesbianas, dijeron ser pediatras, pero allí
pasa como en el
chat, cada uno se inventa la vida que se le
ocurre.
Elba y Tina se llamaban esas señoras
cuarentonas, en el bus
iban de la mano, a veces se besaban y se metín
la mano dentro
de sus bragas.

Elba que era la más audaz, le propuso a Marina
hacer un trío
Marina que es muy amante de lamer clítoris
aceptó, pero les
dijo que yo tenía que participar.

Se consultaron y finalmente Tina dijo: -A mi
me gustaría mucho
chuparte la polla, pero a Elba no le gusta....
le gusta más el
cuerpo femenino...
Aceptamos y al llegar a hotel, vinieron a
nuestra habitación.
Elba deseperadamente le emepzó a chupar las
tetas a Marina,
hasta dejarle los pezones rojos e irritados
mientras la boca
de Marina buscaba algo, pero no tenía nada
cerca suyo.
Tina se apoderó de mi polla y me la empezó a
lamer, se notaba
que estaba muy acostumbrada a lamer coños
porque lo hacía de
una forma diferente, no la metía en su boca
lamía, lamía y
tironeaba.

Marina gemía con las lamidas, chupadas y
mordidas que le estaba
haciendo Elba, hasta que finalmente esta
abandonó sus tetas y
empezó a lamerle el ombligo para terminar en
su coño.
Ahí empezaron un 69 terrible, violento, feroz
hasta que Marina
me gritó: -Metémela ya, quiero
corrermeeeee...!!!! Ella estaba
sobre Elba, yo pude ver una expléndida visión
de sus piernas
separadas, que me dejaban ver como Elba le
metía la lengua y
los dedos en su conejo y a veces llegaba a su
ano.
Tina se puso a lamerle el culo, para
lubricarlos bien y que
yo pudiese penetrarla.

Marina se despolmó con un orgasmo increíble
antes de que su
ano estuviese listo para la penetración!!!
Tina cambió de lugar
con Elba y empezó ella a lamérsela a Marina,
mientras la suya
era disfrutada por Elba.

Elba se pajeaba con una mano, mientras miraba
la lengua de su
amante introducirse en Marina.

Allí no aguanté más y se la metó a Marina por
ese culo que
tanto placer me ha dado en todos estos años de
convivencia.
Gritó un poco, pero con unos movimientos
giratorios y de
empuje se la fui metiendo hasta que su
esfínter cedió y ella
empezó a disfrutar al igual que yo.

Yo sentía que la lengua de Tina a veces se
escapaba del agujero
que estama lamiendo y me lamía la parte de mi
polla que quedaba
para afuera del culo de Marina.

De repente sentí algo húmedo en mi ano!!! Era
Elba que había
dejado el coño de Tina y se dedicó a lamerme
mi orificio
posterior.

No pude resistir mucho, mi polla enterrada en
el culo de
Marina, de vez en cuando era lamida por la
lengua de Elba y mi
ano lamido por la lengua de Tina!!!! No se
podía pedir más!!!
-AHHHHHH!!!........OHHHHHHHHHHHh!!! Me corrí
entre esas
exclamaciones, mientras Marina hizo lo propio
sobre la boca
de Elba.

Tina dejó de lamerme el ano y de pajearse, se
puso sobre la
espalda de Marina y me ofreció su cíño.
La chupé hasta que sentí los aullidos de su
orgasmo.
Elba se puso atrás mío, me separó las piernas
y siguió con la
lamida de culo que su amiga dejó interrupta al
darse cuenta de
que le venía el orgasmo y quería que se la
chuparan para
disfrutarlo al máximo.

Mi polla a pesar de la eyaculación siguió
dentro del culo de
Marina, Elba también se dedicó a lamerla desde
atrás. Pasaba
su lengua desde mi polla, seguía entre mis
bolas y finalemnte
terminaba en mi ano.

Marina no se movía, seguía boca abajo clavada
por mi
herramienta que ante tantos estímulos cobró
vida nuevamente.
Tina al notar esto ocupó el lugar de Elba, con
una mano la
sacó del cuerpo de Marina. Mi verga estaba
toda mojada por mi
eyaculación anterior, cosa que no le importó y
se la metió en
la boca.

Elba y Marina volvieron a hacer un 69 tremendo
hasta que
tuvieron otro orgasmo, Marina me pidió que le
metiera la
lengua en el ano y lo visité con mi lengua y
tres dedos hasta
que sentí las convulsiones de su nuevo
orgasmo.
Sentí que estaba por correrme nuevamente, me
acomodé para
poder lamer a Tina y retríbuirle el gozo que
me estaba dando.
Marina y Elba miraban como nos retorcíamos de
placer, hasta
que mi lengua y dedos estímulaban el ano y el
clítoris de Tina.
Ella no se quedó atrás me metió los dedos en
el ano mientras
con la otra mano tiraba de mi escroto como
queriéndolo
arrancar, chupó hasta que su boca se llenó de
mi leche.
Esa no fue la experiencia mejor que tuvimos,
pero fue la
primera que tuvimos en ese viaje.

Omar, no creas que por ir con esa personas
estás obligado a
follar con todas.!!! La Agencia de Viajes te
propone un
itinerario y la clase de tour que será.

Tú aceptas, pero no estás obligado a nada. Si
encuentras una
pareja o una persona que te guste y si ésta
acepta bien, y a
follar se ha dicho. Si no te acepta, buscas
otra.
Bueno, nuestro segundo encuentro se produjo en
el Teide, el
monte más alto de las Canarias. Allí subimos,
una pareja de
chavales Toribio y Akula, nacidos en la Guinea
Ecuatorial
ex-colonia española, negros muy oscuros y
brillosos. Nos
cogieron de las manos para ayudarnos a subir.
Sentí algo raro
al instante que Toribio cogió mi mano.

Conversamos durante toda la ascención y en un
lugar apartado
nos metímos mano, pero nada más.

Marina y yo nunca habíamos follado con negros.
Lo hablamos y
nos dijimos que sería una buena oportunidad.

Al regresar al hotel les dijimos que los
esperábamos en
nuestra habitacién. Aceptaron encantados.
Al llegar ellos, tomamos algunas copas para
deshinibirnos.
Toribio confesó que a él no le gustaba follar,
que yo podía
follarlo todo lo que quisiera pero él no lo
haría.
Acepté, nos pusimos en cueros. Ellos tenían
una pollas muy
apetecibles, gordas y bastante largas. Marina
se adueño de
Akula y yo de Toribio. Como anfitriones
teníamos que dejar a
nuestros huéspedes satisfechos del agasajo.
Toribio se apoderó de mi polla y se la metió
en la boca.
Era un experto en mamadas!!! Yo hice lo mismo
en un 69 muy
cachondo.

Omar, no te imáginas el olor extraño que
despedía esa polla
negra. Al principio me dio asco, pero después
me fui
acostumbrando ya que era muy rico saborearla y
sentir ese
garrote negro y tan duro entre mi lengua y
paladar.
Marina y Akula hacían lo mismo. Akula le lamía
el coño muy
bien y ella gemía a cada lenguetazo que éste
le daba.
Toribio no aguantó más y me pidió por favor
que lo follase.
Tenía el culo muy grande. Se notaba que lo
habían follado en
grande y por muchos años. Ese culo estaba muy
dilatado.
Se lo hice notar y me dijo que por ese culo
habían entrado
muchas cosas. Como cuales le pregunté.

El primero fue un tío suyo allá en Guinea, le
empezó a meter
dedos cuando el tenía ocho años. Cuando tenía
diez ya le metía
la polla, muy grande. Y a los catorce le metía
la mano.
Sí, amigo Omar. Su tío se lo follaba con la
mano. Después
Conoció a Akula y se fueron a vivir a
Barcelona. Akula se lo
folla todos los días no solo con la polla le
pone dildos,
cucharas y todo objeto que encuentra.
Mientras yo lo follaba, Akula seguía su 69 Con
Marina.
Esta le dijo ya es hora, metéme la polla por
el coño no
aguanto más. No te imaginas lo que sucedió.
Akula se negó
diciendo que no le gustaba rellenar coños.
Marina ni corta
ni perezosa aprovechó y le dijo entonces
hombre rellename
el culo.

Akula le empezó a lamer el culo a todo tren.
En pocos minutos
lo tuvo todo empapado de saliva y con varios
dedos dentro.
Aflojáandole el esfínter. Marina gritaba que
era muy gorda,
que le dolía y cosas así. Yo seguía con mi
polla dentro del
culo de Toribio, mirando a Akula tratando de
penetrar a mi mujer.
Akula se enojó dijo que era una puta gritona,
que me iba a
follar a mi, ya que ella se resistía. Que lo
había puesto muy
cachondo y que su polla quería entrar en algún
lado.
Al final la dejó sollozando sobre la cama y se
puso a lamerme
el culo. Me hizo el mismo trabajo que le había
hecho a Marina.
Finalmente apoyó la cabeza de su polla en mi
ano y empujó.
Me dolió pero yo seguía con la polla dura
dentro del culo de
su amigo. No sé que me impedía correrme. A
pesar de que estaba
muy caliente y hacía rato que follaba a
Toribio. No me venía
la sensación de cosquilleo que anuncia la
corrida.
Marina se enojó y dijo que todo era para mi.
Al final se puso
en una posición donde su coño estuviera a mi
alcance y se lo
empecé a chupar. Cuando podía le cogía la
polla a Toribio con
las manos y le hacía algo de puñeta. Para que
él también gozase.
Akula me la metió toda. Mis ojos se llenaron
de lágrimas, me
dolía pero más me ardían los intestinos. Esa
polla ademáas de
gorda y larga despedía fuego. Me quemaba por
dentro y por fuera.
Me folló como nunca lo habían hecho. Por lo
general el que
follo soy siempre yo. Pero ese día estaba para
cualquier cosa.
Toribio derramó muy poca corrida entre mis
manos. Akula me la
sacó toda y al meterla de nuevo lo hizo con
tanta fuerza que
al pegarme dentro de mi intestino me obligó a
descargar todo
mi contenido de líquido blanco dentro del culo
de Toribio.
Marina largó sus jugos vaginales en mi boca.
Akula me la sacó y sentí un alivio tremendo,
pero mi culo
era FUEGO.

No sabes que hizo Akula. Todavía no se había
corrido. Su polla
estaba roja y un poco lastimada. Al luchar con
mis entrañas se
le había desgarrado un poco la piel y con ese
fuego también
contribuyó a que estuviese en ese estado.
El dijo: Disculpa pero no puedo correrme
dentro de tí.
Con Toribio tenemos un pacto, follamos con
todos los que nos
gusten pero la leche es sólo para nosotros.
Dicho eso se la
metió en la boca de Toribio hasta la garganta.

Con razón la mamaba tam bien, estaba
acostumbrado a tragar esa
enorme polla que la mía para él era pequeña.

Nos higienizamos y yo tuve que ponerme hielo
en el agujero del
culo. Sangraba un poco, pero lo peor era ese
fuego que me había
quedado.
Tomamos más cervezas y Marina dijo que quería
que la follaran.
El único disponible era yo. Toribio no
follaba, Akula solo
follaba culos y Marina no quería darle el
suyo.
Le lamí el coño y la follé, mientras Toribio
le lamía el culo
a Akula. Pero este estaba muy dolorido y con
la polla en carne
viva y no quiso follarlo.

Para que te tranquilices -le dijo-, te meteré
mi mano. Y allí
mismo se la mandó toda para adentro. Se puso
abajo de él y
mientras le chupaba la polla, le metía la mano
culo adentro.
Nos asustaron los gritos impresionantes que
dio Toribio.
Derramó leche dentro de la boca de Toribio y
por todos lados.
Entre mis manos fue poca la que había largado
comparada con
esta cantidad impresionante.

Tuve que parar de follar a Marina, para
deleitarme con ese
espectáaculo. Marina se corrió de ver tanta
leche y de sentir
esos alaridos.

Akula nos contó que es la única manera de
hacer gozar a
Toribio. Su tío le agrandó tanto el culo que
con las pollas
normales y no normales no siente casi nada.
Hay que ponerle la
mano o dildos de más de 30 cm y 8 de grosor.

Después de es noche descansamos mucho. Mi culo
ardía y quedó
lastimado. Pero Marina quería sexo y tuvimos
otras experiencias
con otros pasajeros, pero yo mi culo no se lo
di a ninguno más.
El dolor era mucho si me lo tocaban, tampoco
pude dejar que un
chico muy lindo me lo chupase. Estaba loco por
hacerlo.
A lo mejor nos encontramos en su casa o en la
nuestra.
Querido amigo: Cuéentanos de ti. Has follado
mucho en este
tiempo que no nos ecribimos? Te han follado?

No nos dijiste que te gusta hacer. Que te
follen o ser follado/
Mamar o ser mamado? Esperamos tus noticias.

Estudias o trabajas?
Un abrazo de Claudio & Marina
Espero sus comentarios: omarkiwi@yahoo.com

Una especie de Violacion Inolvidable

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Me pasó el verano pasado, cuando estaba de vacaciones en Benidorm, y fue una experiencia con mucho de todo: emoción, sorpresa, miedo, sexo a tope, placer, castigo… Mis vacaciones iban por la rutina. A media mañana me levantaba, bajaba a la playa y tomaba el sol hasta media tarde con tangas mínimos, para ir buscando ligues para la noche y porque me gusta mucho exhibirme. Me excito a tope cuando noto las miradas de los tíos recorriéndome el cuerpo. Tengo ya casi cuarenta años, pero con la suerte de que aparento diez menos, parte porque estoy delgado, con la cintura marcada, los muslos bonitos y el trasero bien levantado, y parte también porque mantengo todo el cuerpo bien depilado y me hago mechas rubias en el pelo castaño. Vamos, que doy un cante y a veces me dicen cosas graciosas, como una vez, en Madrid, que pasaba por delante de una obra y un albañil me dijo entre las risas de los demás: “¡Maricón, debes tener el culo más visto que la Cibeles!”… El caso es que en la playa siempre había alguno, o varios, que me ligaban y me llevaban a sus apartamentos a echarme buenos polvos, porque eso sí, yo siempre hago el papel pasivo: chupar las pollas y abrirme de piernas como una hembra caliente. Por la noche, cuando volvía a mi apartamento, aprovechaba para chatear un poco con mi portátil. Y ahí empezó la experiencia que os cuento.

Una noche, en el chat, trabé contacto con un tío que me escribía cosas muy morbosas. Ponerme caliente es fácil, pero el tío es que me puso a mil, porque sabía tratarme como me gusta, exigente, duro, me decía burradas de lo que quería hacerme, me insultaba… y me mandó una foto con la cara tapada pero que ya acabó de hacerme el culo gaseosa, como se dice, porque era todo lo que me gusta, un corpachón, con brazos y piernas muy musculosos, con mucho vello por todo el cuerpo y con un rabo de campeonato, de esos que sabes que vas a tener que morder la almohada para no gritar cuando te folla y que te va a dejar el culo destrozado. Me pidió verme por la webcam, así que la puse a funcionar y le enseñé todo mi cuerpo depilado y afeminado. Le gustó y me escribió: “Joder, estás de puta madre, maricón. Vaya polvo tienes. ¿Quieres quedar para darte una follada inolvidable?”. Como le dije que sí, me preguntó donde estaba y me dijo que me recogía a la noche siguiente, que estuviera en la parte por donde entra a Benidorm la carretera de Alicante y que vendría en una “vanette” negra con matrícula de Almería a eso de las nueve. “Quiero que estés vestido muy puta, que se me ponga tiesa sólo de verte maricón”, me dijo.

La tarde siguiente me preparé a tope para dar gusto a mi desconocido ligue. Me hice unos rizos muy sexy en el pelo, me maquillé un poco los ojos y los labios y me vestí con un tanga rojo, unos shorts blancos superajustados y tan cortitos que dejaban ver el final de las nalgas, un top rosa de lycra, sin mangas, escotado, corto y que marcaba mucho los pezones, que yo los tengo más grandes y duros de lo normal, y unas zapatillas de ballet también rosas. Las piernas desnudas y la cintura, el vientre, los hombros y los brazos también al aire lucían el bronceado de la playa. En el tobillo derecho me puse una esclava de eslabones dorados y completé todo con unos pendientes de perlitas. Mirándome en el espejo pensé que cumplía su orden de que se le pusiera tiesa al verme. Un poco antes de las nueve estaba junto a la carretera, en el lugar convenido.

Fue muy puntual. Vi llegar la “vanette” negra, grande y con cristales tintados y le reconocí enseguida a pesar de no haber visto su cara en la foto. Su aspecto era tan duro y brutal como había imaginado, acentuado por la cabeza rapada y un espeso bigote negro. Se inclinó a la derecha, me abrió la puerta y me ordenó subir al coche. Yo lo hice muy excitado, sintiéndome como esas putas que suben a los camiones en las películas de carretera. Y ahí me llevé la sorpresa y el primer susto. Al entrar al asiento delantero del coche vi lo que no me habían dejado ver los cristales tintados. En la “vanette”, que arrancó rápidamente, no estábamos solos mi ligue del chat y yo, sino que otros cinco tíos ocupaban los asientos de atrás. Todos vestidos como mi ligue, con vaqueros y cazadoras de cuero, todos con las cabezas rapadas y con gestos divertidos y crueles.

Mi ligue puso una manaza sobre mi muslo izquierdo, apretándolo con fuerza y miró a los de atrás por el retrovisor. “¿Qué os parece? ¿Es tan maricona y tan puta como os dije?”. Uno de los de atrás se inclinó hacia mí y metiéndome la mano por el escote del top me estrujó con fuerza un pecho. Mis pechos siempre han sido muy carnosos y el que me cogía el pecho lo notó enseguida. “Joder, vaya si es puta, si hasta tiene tetas de tía. ¡Menudas mamadas de polla debe hacer este maricón”. Entre risas me hicieron pasar a la parte de atrás de la “vanette” y el que me había estrujado el pecho me dio un bofetón con fuerza. Noté que la cara me ardía y se me saltaron las lágrimas. Otro de los tíos me desabrochó los shorts y los hizo caer al suelo del coche, me arrancó el tanga y me cogió los huevos y la polla con una mano grande y fuerte. Apretó y los retorció haciéndome gritar de dolor. “Maricón, esta miniatura te sobra, te lo voy a arrancar antes de romperte el culo”.

Mientras todos reían a carcajadas, el tío me soltó los huevos y la polla y me cogió con fuerza el cuello, al tiempo que me daba otra bofetada. Al fondo del coche vi un par de bates de béisbol y me entró pánico. Pensé que había caído en manos de un grupo de cabezas rapadas de esos que les gusta torturar y apalear a los maricas, y del miedo me empecé a hacer pis, lo que aumentó las risas del grupo. “Esta guarra se está meando de miedo, la muy maricona”, dijo uno de ellos. Yo me puse a suplicarles llorando que no me hicieran daño, que les hacía todas las mamadas que quisieran y que me follasen todo lo que les diera la gana, pero que no me pegasen. Aumentaron las risas. Empecé a notar manos sobándome por todas partes. Me arrancaron el top y quedé completamente desnudo. De pronto uno me agarró por el pelo y me llevó la cabeza hacia su polla tiesa y rodeada de una espesura de pelos fuertes y rizados. “Ponte a hacer tu trabajo. ¡A mamar, guarra!”. Abrí la boca y tragué el pedazo de carne. El tío me aplastó la cara contra su vientre y la polla entró hasta mi garganta. Un dolor intenso me llegó del culo. Otro de los tíos me estaba penetrando sin crema ni siquiera saliva, a lo bestia.

De pronto el coche se detuvo. Estábamos en un descampado, fuera de la carretera. Todos bajaron, me hicieron bajar desnudo y mi ligue del chat me miró con una sonrisa de crueldad. “Te gusta ser la puta de machos duros ¿eh, maricona? Pues hoy vas a ser puta de verdad, golfa”. Me dio un bofetón, más fuerte que los anteriores. Las lágrimas brotaron de nuevo de mis ojos. “¡De rodillas, puta!”. Lo hice y los seis tíos me rodearon, todos ya con las pollas fuera y meneándoselas. Uno de ellos me agarró de los pelos y me hizo tragar su polla. “Chupa bien maricón, pónmela dura”. Otro tirón del pelo me sacó la polla de la boca y me entró la de otro de ellos. Durante un buen rato estuvimos así, yo de rodillas en el suelo y con la boca mamando una u otra de las seis pollas, según ellos me mandaban tirándome del pelo. Yo hacía todo lo posible por satisfacerlas, lamerlas bien con la lengua, tragarlas hasta la garganta, chuparlas con los labios, y les gustaba porque las pollas estaban cada vez más grandes y duras.

Un nuevo bofetón me tumbó de espaldas al suelo. Uno de ellos se puso de rodillas, con mi cabeza entre sus piernas y empezó a follarme la boca con fuerza. Otros dos cogieron mis piernas por los tobillos, levantándolas y abriéndolas hasta hacerme daño y haciendo que mi culo se ofreciera abierto y excitado, siendo rápidamente penetrado por mi ligue del chat, que introdujo hasta el fondo sin contemplaciones su enorme polla. Mis gemidos de dolor quedaban ahogados por la polla que ocupaba mi boca y que repentinamente descargó con fuerza sus chorros de semen, obligándome a tragarlos. Casi enseguida mi ligue del chat lanzó un rugido y noté que su polla se estremecía y descargaba también su semen dentro de mí.

Uno tras otro se fueron sustituyendo en mi boca y en mi culo. Algunas veces descargaban fuera, sobre mi cara, mi pecho y mi vientre. En un momento dado me hicieron darme la vuelta y ponerme a cuatro patas con el culo en pompa. Los seis tíos disfrutaban con esa especie de violación en grupo, porque todos se corrieron varias veces. Cuando ya pararon, jadeantes y agotados, yo quedé tumbado en el suelo, cubierto de semen, con el sabor de las pollas en mi boca y el culo, húmedo y rebosante del líquido blanco, ya casi insensible. Al cabo de unos minutos, mi ligue del chat me dijo que me pusiera otra vez de rodillas y les limpiara bien las pollas con la lengua. Cuando terminé de hacerlo, me iba a levantar, pero me ordenó que siguiera de rodillas. “Todavía no has terminado tu servicio completo de puta, maricón”.

Se pusieron los seis delante de mi, con las pollas de todos apuntando a mi cara, y empezaron a orinar. Los chorros dorados y fuertes iban a mi cara. “¡Abre la boca, maricón!”, gritó mi ligue. Lo hice y los chorros entraron por mi boca. Tragaba parte de la orina, mucha más rebosaba y resbalaba por mi cuerpo, entre las risas del grupo. Cuando terminaron, mi ligue fue al coche y sacó una gran toalla de playa, tendiéndomela. “Anda, maricón, límpiate un poco, que ya has terminado el servicio por esta noche”. Luego, en el coche, de vuelta al lugar donde me habían recogido, estuvieron simpáticos y cachondos conmigo, haciéndome olvidar que hasta me había meado de miedo cuando creí que había caído en manos de una banda de cabezas rapadas que iban a darme una paliza. En lugar de eso, había disfrutado a tope y me sentía estupendo de haber hecho gozar de esa manera a seis tíos de primera. El top y el tanga estaban rotos, así que sólo pude ponerme los shorts, sin nada debajo, y las zapatillas, y así fui caminando, todavía caliente y excitado, desde la carretera hasta mi apartamento. ¡Eran las cinco y media de la mañana!


trinidad

Una Aventura en el Cine

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 De nuevo aquí escribiendo otra aventura más por las que he pasado, y en verdad que si han sido muchas, esta es una aventura corta ya que por cuestiones de tiempo, en el trabajo me ha absorbido bastante, aparte de las salidas fuera de la ciudad.

Esta aventura es en un cine, como las contadas por varios de los aquí, mhmh en un principio no pensé que fuera verdad, es decir que llegaran a tanto en un lugar, digamos un poco mas publico, pero bueno esto me paso hacer como 2 años.

Estaba en el internet un viernes, a eso de las 4 pm. Y aunque estaba en la oficina, estaba un poco aburrido, así que entre para ver que platica hacia y si se podía contactar a alguien para un rapidin.

Platique con varios pero ninguno llegue a nada en especial, puro blablabla, hasta que un wey me comento que estaba súper caliente y estaba dispuesto a hacer lo que quisiera, le seguí la corriente para saber hasta donde podría llegar con esto, el wey me comento que me la mamaria como nadie lo había hecho, y si se podía, hasta cogermelo por las orejas, jeje en fin, continué por un buen rato hasta que le pregunte por el lugar donde nos veríamos, el wey me dijo que me esperaba en el cine " Cometa" ( para los que viven en Monterrey, sabrán de cual les hablo) .

Quedamos de vernos a las 7.40 pm en la parte superior del cine, que me sentara en la fila de en medio, y el wey estaría ahí esperándome, mhmh al principio le pensé para ir, pero era mayor mi curiosidad por saber lo que se puede hacer en ese cine, en ese tiempo nunca habia pisado ese cine y menos imaginarme que se pudiese hacer ahí algo.

Total llegue al cine, pague mi boleto y entre, seguí las instrucciones del wey y me fui a la parte superior del cine, me senté a dos lugares del pasillo, no vi a nadie que me estuviese esperando, pero lo que si vi, fue a varios chavos parados en la parte posterior del cine, algunos platicando otros solo viendo la película, en fin, se me hizo raro , estaba algo asustado por eso, me vinieron mil ideas por estar ahí, jejeje " alguna redada tal vez, o que me asaltaran entre varios, etc" ; así que me concentre en ver la película, una película porno hetero, donde entre 2 weyes bien mamados se estaban cogiendo a una vieja en un tipo hotel.

Después de un rato veo que pasan frente a mi, como a 3 hileras mas adelante varios weyes, iban de un lado a otro, en fin, me imaginaba como mercado, nadie pelaba la película solo los sentados en la parte frontal del cine, asi que trate de concentrarme en la película.

En eso veo que frente a mi, había un chavo, de unos 24 años, con botas, pantalón negro, el wey tenia los pies arriba de la butaca de enfrente, y en eso se sentó un señor a lado, veo que le hace un poco de platica y le pone la mano sobre su bulto, jejeje abro bien los ojos para ver que le esta haciendo, y noto como el señor le soba el bulto, y el chavo no dice nada, eso me calentó un poco, trato de seguir con la trama de la película pero de vez en cuando hecho un vistazo a ellos.

Poco después veo que el señor le baja el zipper del pantalón y se traga la verga del chavo, Oooorale, se la trago completa y se la empieza a mamar de una forma que me caliente de volada, jeje me puso a mil, siento como mi verga palpita en mi pantalón, y continuo viéndolos, poco después se sientan un wey atrás de ellos y otro adelante, se ponen a ver mas a detalle la mamada que le hace el señor y se la empiezan a jalar, el señor se da cuenta y le comenta algo al chavo, por lo que se sube el zipper del pantalón, se levantan los 2 y se bajan, no veo el rumbo que tomaron, pero lo que si se, es que ya no los veo y me dejaron a mil.

Poco rato después un chavo se sienta atrás de mi, solo se me queda viendo, eran las 9.00 pm y me daban ganas de irme ya, sin embargo esto del morbo me detiene, me levanto y busco un asiento en la parte frontal del cine, me siento a un lado del pasillo lateral y me pongo a ver la película, en eso un wey, me pregunta si se puede sentar a lado mio, le comento que no hay problema y se sienta.

Me hace un poco de platica, acerca de la frecuencia con que vengo al cine, si me gusta la película que pasan, si ando caliente, etc.. le comento que si, que estoy súper caliente, que acababa de ver como se la mamaban a un wey arriba y me dice que el puede ayudarme, pone su mano sobre mi verga y me la empieza a sobar; esta poco a poco vuelve a tomar tamaño y me susurra al oído que si me la puede mamar, yo solo me desfajo y subo los pies a la butaca de enfrente, el wey da por aceptado su proposición y empieza a bajarme el zipper, me la saca y me la empieza a jalar, en eso lo tomo por la nuca de la cabeza y hago que se la trague, el wey no objeta y me la empieza a mamar, poco a poco siento su húmeda boca en mi verga de 17 cm, y empieza el sube y baja, en eso se sienta un wey delante de nosotros y sin disimulo voltea a vernos, el wey ve como se la esta tragando mi verga y pasa su mano por mis huevos, " Wow" no puedo creer que este entre 2 weyes y traten de mamarme la verga- pensé por dentro- el wey de a lado se levanta y toma su lugar el chavo de enfrente, le valió madre y metió mi verga en su boca, en eso el wey de a lado me empieza a lamer los oídos.

En eso veo además que otro wey se sienta el en asiento de atrás y saca su verga, se la empieza a jalar y trata de que el wey que tengo a lado se la mame; como su cabeza daba para atrás el wey puso su verga detrás de mi cabeza para que la alcanzara a chupar el wey, mhmh al principio veo que se la toma y se la mama, pero después de un rato se quita y solo se la jala, jejeje éramos ya 4 weyes que estábamos dando un tremendo espectáculo en el cine, jeje jamás pensé que mi primera ida seria algo caliente, en fin, el wey de enfrente seguía mamando mi verga, ya no aguantaba esto, ver algo parecido a una pequeña orgía y mas en un cine.

En eso el wey de atrás aventó su chorro de leche, el wey de a lado se levanta y se limpia la mano, quedando solo el wey de enfrente y yo, el wey estaba emocionado en estar mamando una verga, se veía en un cara la forma como la mamaba, chupaba mi cabeza y después la lamía, le daba vueltas y después se metía toda mi verga en su boca, era delicioso, no aguante mas y explote en su boca, el chavo, hmhm diría de unos 20 años, se trago toda mi leche, me dejo limpia la verga, se volteo, se levanto y me dejo también.

En fin, nunca había tenido una experiencia como esta, me sentí súper relajado, eran las 10.00 pm casi terminaba ya la función, por lo que me dispuse a irme a casa.





Comentarios a mi mail.

Kronosmty@hotmail.com,

Un Viaje a la Playa

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 Saludos a todos... Gracias por sus comentarios.

Por fin habia llegado el verano. Apenas habia terminado el 1° semestre de la facultad. Hacia muchisimo calor en esos dias, asi que me tío Antonio, primo de mi mamá, a su casa en la playa. A mi me agrado la idea y a mis papas tambien, para asi tener su segunda luna de miel, en otro lugar.
A mi me facinaba la idea, ya que el mar me encantaba, y era el lugar perfecto para estos calores.

A los varios dias de la invitacion partimos solo mi tio Antonio y su hijo Luis, ya que su esposa y el hijo mas pequeno de unos 3 años irian a visitar a la mamá de mi tia, en el norte del pais.
Mi tio tenia tenia 43 años y mi primo me ganaba solo por unos meses (20).
Partimos un lunes por la madrugada, para llegar por eso de las 9, para asi disfrutar mejor el dia. El viaje fue calmado y sin retrasos y por fin se veia a lo lejos el mar.

Cuando llegamos bajamos las cosas del coche, las maletas y la despensa... De inmediato me mostraron la casa. Al terminar de hacerlo mi tio quedó solo en calzoncillos, al que se le unio su hijo.
Ellos me decian que hacia mucho calor y que yo tambien lo hiciera. Sus calzoncillos eran pequeños y ajustados, por sus corpulentos cuerpos, que los dos eran muy altos y muy robustos. Yo en mi interior deseaba que pasearan por la casa sin calzones, pero ellos no sabian aun mis gustos...

Asi paso un rato, en lo que descansabamos, hasta que fuimos a la playa. Solo para salir se cambiaban, pues en cuanto llegabamos a la casa los dos quedaban en puras truzas. Era notable el gran tamaño de los genitales de mi primo, pero no podia decir lo mismo de su papá.

Al llegar la noche paso lo que yo queria que pasara. Primero mi tio se despojo de su unica prenda y se metio a bañar. yo finji sentirme incomodo, para no levantar sospechas. Despues lo hizo mi primo dejando al aire esa cosota que deseaba dentro de mi boca.

Despues de que todos tomamos una ducha, nos fuimos a la cama. Yo dormia en una cama individual, mi primo en una igual a un lado mio y mi tío en una matrimonial en el cuarto de al lado. En la madrugada me desperto algo que entraba a nuestro cuarto, era mi tio. De inmediato se diriguio a mi cama. El creia que estaba dormido, pero no era asi.
No traia calzones. se recosto a un lado mio y yo me trate de levantar de la cama. El me dijo con su voz ronca y varonil: -ESPERATE. NO PASA NADA.
Me volvi a recostar y esta vez senti su verga en mi espalda. El poco a poco, me fue bajando el short y mis calzones hasta dejarmelos en las rodillas. Con su verga tieza sintiendola en mi trasero.

El con sus dos manos me abrio las nalgas y dejo meter ese animal a mi culo, que hacia no mucho que me lo habian follado. Yo le complaci, no opuse resistencia. Como lo habia supuesto, su pito no era tan grande, pero aun asi me hizo sentir delicioso.

A los pocos minutos nuestro jemidos despertaron a Luis y al ver lo que su papa y su primo estaban haciendo, se sento en la cama y se comenzo a hacer una paja...

A la mañana siguente despertamos Antonio y yo en la cama abrazados, yo arrimandole la verga en el culo, y Luis en su cama con la polla de fuera.
Al despertar mi tio tuvimos una corta pero sustanciosa platica: hablamos sobre lo de la noche pasada y concretamos que estaba bien que todos en esa casa eramos bisexuales a excepcion de mi primo que si era gay.

El dia transcurrio normal y me les uni al club de los "calzones" que se convirtio en pocos dias en "cueros". Al anochecer, todos fuimos participes del acto.

Primero, le mame la vergoto( esta si era) a mi primo mientras tambien le metia el dedo en el culo. Mientras se la chupaba me llego mi tio por atras y me volvio a clavar la verga. Al poco rato cambiamos de papeles: ahora era a mi quien me la chupaba mi tio y mi primo se cogia a su propio padre, que me impacto mucho, puesto que no lo haria con el mio por muy caliente que estubieramos. son mejores la chaquetas.

De las mejores cosas que senti en ese viaje (que duro mas de dos semanas de coger y mamar) fue la doble penetracion. cuando me dijo mi tio yo no queria por que si una duele ahora dos.
cuando ya estaba preparado, me la metio primero el menos vergon y el abrio camino, siguiendolo mi primo. No aguante mucho por que el dolor era muy intenso, y que me quedaria varias semanas asi.
Otra parte que me encanto fue la orgia que armamos. Nos fuimos al antro, los tres, y ligamos otros supuestos hetereosexuales. Yo casi casi no sabia ni quien me cogia ni a quien se la mamaba.
Eran dos hombres jovenes que eran disque amigos (que acabaron cogiendose) de la misma ciudad que nosotros, con los cuales despues me encontraria.

Todavia fueron varios dias, hasta que llego el momento de regresar con nuestras vidas. Hay veces que todavia seguimos "visitandonos" . Despues de esta aventura me quedo el culo adolorido y listo para mas...

Escribeme a jmadrigal355@hotmail.com

Un Trio Inesperado y Sabroso

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Aprovechando el ?puente? de las Fiestas Patrias, Ricardo mi amigo íntimo
y yo decidimos hacer un recorrido por algunas ciudades coloniales de México
partiendo de Torreón; utilizamos el autobús como medio de transporte para
poder disfrutar el viaje sin problemas de manejar, gasolina, llantas, y
todo aquello que a veces echa a perder un viaje de placer.

Abordamos la unidad a las once de la noche y no fue posible encontrar asientos
juntos, a mí me tocó con una señora gorda que no me dejó dormir en mucho
tiempo. Ricardo por su parte, llevaba de compañero a un tipazo moreno, bigotón
y muy alto. Después de un rato, volteo a verlos (iban dos asientos atrás
del mío en el lado contrario), ambos ?dormidos?; sus cabezas se rozaban
hacia el centro del par de asientos.

Un parador adelante, bajamos para tomar café?. Le pregunto a Ricardo por
su acompañante y me dice que se fueron tocando todo el rato, que el tipo
tiene muy buen armamento y que es posible que se haga algo. Entro al baño
y entran ellos dos?. Los tres orinamos en la pileta y me llevo la sorpresa
de mi vida: Federico, que es el nombre del tipo, tiene una verga enorme,
larga, morena, gruesa y cabezona?. Se la sacude como ondeando las cualidades
que posee.

Al retomar el viaje encuentro un lugar vacío frente a los asientos de ellos
y hacia allá me voy. Desde mi nueva posición pude ver con toda claridad
como los dos se abrieron los cierres de sus pantalones, sacaron sus vergas
y se iban tocando. En algunos puntos de la carretera, los pasajeros fueron
bajando y llegó un momento en que irían unas cinco personas en la parte
delantera y toda la parte de atrás para nosotros.

Federico entonces se inclinó hacia la verga de Ricardo y empezó a comérsela
con fruición, se veía riquísimo cómo se metía casi toda la tranca de mi
amigo y la sacaba para acariciar con su lengua la tremenda cabezota de la
verga de Ricardo y volvía a meterla completa?

Llegamos a otro parador, bajamos de nuevo y al reiniciar el viaje, sólo
íbamos nosotros tres, el operador y un tipo más que subió justo en ese punto
pero platicaba de pie con el chofer.

Ricardo tomando la vergota de Federico me la muestra y me pregunta ¿Quieres?.
Ni lerdo ni perezoso, me levanté, Ricardo me cedió su lugar y me senté sumamente
caliente, empecé a mamar la reatota de Federico, imposible de comérmela
toda, tal era su grosor y su longitud, pero cómo disfruté al sentir su
glande tocando mi paladar, en momentos llegando hasta mi garganta no sin
dolor?. El tipo no se corría y eso me emocionó, podría seguir mamando un
buen rato.

Entretenido en mi ?tarea?, no me di cuenta que el acompañante del chofer
hablaba con Ricardo. Me levanté de inmediato y aunque tratamos de cubrir
la situación resultó imposible. El tipo le decía a Ricardo que era inspector
de la línea de transportes y que su labor era investigar cómo andaba todo
en los autobuses.

Volteó hacia nosotros y dijo: Ustedes síganle, que yo voy a comerme a este
papacito?.. Ricardo se pegó a la ventanilla y el inspector ocupó el otro
sitio?. De pronto, se estaban dando un rico beso de lengua. Haciendo malabares,
se abrieron sus pantalones y sendas vergas como mástiles en día de fiesta
asomaban.

Cabrón, la verga del inspector también tenía sus cualidades: mucho más gruesa
que las de mis amigos, pero no tan larga ni cabezona?Ricardo empezó a mamársela,
luego se levantó y se sentó en la trancota del inspector, quien le ha dado
una cogida fabulosa, yo veía la cara de Ricardo y su rostro denotaba dolor
y placer combinados. Me emocioné porque nunca había visto algo así y menos
lo había hecho.

Cambiamos de asientos y entonces, yo mamé la verga del inspector, todavía
traía el sabor al culo de Ricardo y le escurría el semen excedente?. Sabía
rica?. Federico no dejaba de jalársela y también la probó.

En eso, llegamos a nuestro primer destino. Compusimos nuestras ropas, recogimos
nuestro equipaje de mano y descendimos del autobús.

Nos fuimos a la cafetería y mientras bebíamos nuestros cafés, Ricardo me
comentó que él y Federico habían platicado mucho al momento en que coincidieron
en los asientos y que si no me molestaba, lo había invitado a acompañarnos
esa noche en nuestro hotel. Desde luego que no me molesté y enfilamos rumbo
al alojamiento.

Entramos a la habitación, nos encueramos rapidísimo los tres, las vergas
duras, aunque Federico conservaba puesto su bikini, un bulto antojable dibujaba
la tremenda verga que se carga? le bajé la prenda y su distintivo saltó
como impulsado por un resorte, me lancé de inmediato a mamarla, entonces
él me detiene y me acusta en la cama, me acomoda la verga en la boca y empieza
a mamarme, esto en posición de 69; en tanto, Ricardo se va a mamarle el
culo, a mi amigo le encanta hacerlo, al mismo tiempo, me mete dos dedos
en mi agujero y hace lo mismo con Federico, nos tiene bien calientes a los
dos. Federico me gira y ahora es él quien me lame el culo con una maestría
digna de aplauso?.

Me deja bien ensalivado, dilatado y empieza a acomodarme su cabezota, siento
que mi culo cede y que su vrga va entrando? la comienza a sacar y meter
con más rapidez cada vez y le pide a Ricardo que le siga metiendo los dedos
en el culo? Ricardo aprovecha y acomoda la cabezota de su verga en la entrada
del culo de Federico y empuja, empuja primero suave y luego fuertemente,
hasta que entra totalmente y hace que Federico puje y casi grite de placer
y calentura.

Cuando Federico sintió esa profunda penetración tuvo una reacción tremenda
en su verga que se hinchó, yo la sentí en mi culito?. Seguimos sincronizando
nuestros movimientos hasta terminar simultáneamente.

Quedamos exhaustos. Nos recostamos a descansar tranquilitos, nos acariciábamos
los pechos, nos besábamos y quizá nos dormimos una media hora para despertar
con más ímpetus, las vergas duras de nuevo y las ganas de seguir disfrutando
de la situación tan inesperada.

Esta vez fue mi turno de chupar el culito de Federico y darle a probar mi
verga, se la metí despacio, rico, fue una cogida bien sabrosa, de esas que
se disfrutan. Mientras yo disfrutaba su rico culo, Ricardo me lengüeteaba
el mío y me hacía ver estrellas; de pronto siento que me deja ir toda su
carga y disfruto inimaginablemente?. No terminamos.

Nos separamos de nuevo y Federico pide cogerse a Ricardo, le chupa el culo
para prepararlo y yo le mamo la verga? se acomodan y entonces empieza a
darle gusto al culo de mi amigo que ya deseaba ser llenado por una verga
grande, larga, gruesa y cabezona, me lo había comentado esa misma tarde.

Aparte, hicimos realidad la fantasía de que él recibiera una vergota como
la de Federico mientras yo me acomodaba para lamer la parte de verga que
entraba y salía de su culo, mientras lamía los huevos de los dos.

Viendo aquello, no me puedo contener, mamo la verga de Ricardo y me acomodo
de manera que pueda cogerme, y lo hace. Su tremenda cabezota abre mi culo
y sigue empujando hasta que sus huevotes topan con mis nalgas hasta soltar
chorros y chorros de mecos dentro de mí.

Esta fue la llegada a nuestro destino?. En el mismo viaje conocimos a Alonso
y también hicimos algo similar con la diferencia de que está más vergudo
que Federico.

JULIÁN.

Agradezco sus valoraciones a mis colaboraciones. Sus palabras me hacen sentir
entusiasmado para seguirles contando mis experiencias en esta senda del
sexo sabroso.

Espero como siempre sus correos con sugerencias, comentarios y críticas:
zorroplateado@terra.com.mx

Julian

Un Sabado muy Temprano

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De nueva cuenta con ustedes, narrando una aventura más de las que he tenido, y pues bueno esta me pasó hace como 1 año.

Era sábado así que no había mucho trabajo en la oficina, además desperté algo caliente, y como en la oficina estamos conectados a Internet todo el día, decidí buscar alguna página de contactos y ver si salía algo de acción para la tarde o noche.

Encontré una que otra que me llamaron la atención, pero la respuesta seria hasta el domingo o lunes, y yo seguía con la calentura a todo lo que da, por lo que decidí entrar a un chat y ver si alguien estaba dispuesto para acción.

Me meto a la página de Terra, entro al chat, y como la mayoría son de aquí de Mty, no tarde mucho en contactar a alguien.

Yo- que onda wey, por donde andas?

Otro- por Vista Hermosa y tu?? Edad??

Yo- ando por el centro, en el trabajo, tengo 27 y tu?? Como eres ¿que te gusta hacer?

Otro- tengo 36, casado, mido 180, 85k, con algo de vello, me encanta que me mamen la verga y cogermelos y tu?

Yo- órale, pues ya esta, siempre he dicho que los hombres casados son mas calientes, me encanta mamar verga, donde nos vemos o que pedo?

Otro- puedes ahorita, estoy en mi oficina solo, puedes hablarme para darte la direccion?

Yo- claro wey, dame tu número y me comunico lo más pronto posible.

Me da su numero y trato de buscar una forma de salirme de la oficina por un rato, eran apenas las 11.00 am y andaba ya súper caliente, salgo de la oficina, llego al carro y le marco.

Yo- Rodrigo que tal soy soy, el del chat.

Rod- hola que tal, pensé que no me ibas a hablar, con eso de que te saliste del chat sin decir nada mas, que onda estas puesto wey??

Yo- si claro wey, y pues tu diras si te caigo ahorita.

Rod- si wey, vente, andale traigo unas ganas de que me mamen la verga, esta bien cargada de leche wey, cuento contigo??

Yo- si, si de hecho estoy en mi carro, dame la dirección y te caigo en unos 15 min,

Rod- ok wey, oye pero una cosa más, eres discreto verdad wey, no quiero nada de joterias ni nada de eso.

Yo- claro wey, o apoco se me escucha??

Rod- no pues no, ok deja te doy la dirección, oye por cierto cuando llegues tocas las puerta para que te abra porque como no hay nadie, esta cerrada.

No tarde ni 10 minutos en llegar, una casa convertida en oficina, por lo que me estacione enfrente de la oficina y toque…

En eso escucho una voz diciéndome que ya abren.

Veo a un wey de bigote, alto, algo fornido abrir la puerta y decirme que es lo que quería, le pregunte por Rodrigo y me dice que es el, por lo que le digo que soy el chavo que conoció en el chat, el wey me hace pasar y vuelve a cerrar la puerta.

Me pasa hasta la parte posterior de la casa, que es donde estaba su oficina y me siento, Rod se sienta en su silla y continúa escribiendo en la pc,.

Rod- perdona que siga escribiendo aquí pero es que tengo una conferencia el lunes y vine a terminar mi resumen, pero cuéntame de ti, a que te dedicas, que te gusta hacer etc.. que al fin ya estoy por terminar,

Yo- bueno trabajo en una compañía, en el centro y pues en este momento debería estar trabajando, jeje solo que pedí un permiso por un ratillo pero me cae que no regreso, salgo a la 1.00 pm y pues casi son las 12.20, así que no le veo el caso de regresar, mhmh que mas, soy ingeniero en sistemas, y pues el día de hoy amanecí un poco cachondo, jeje con algo de sex, tu sabes no, así que decidí entrar al chat y pues heme aquí.

Rod- bien bien, sabes, ando igual, vengo llegando del DF, y pues ando igual de caliente, y dime que te gusta hacer?

El wey seguía escribiendo y hablando al mismo tiempo por que le explique a grandes rasgos y en eso que cierra el Word y me dice, ya por fin termine, ahora si te pondré mucha atención.

El wey se levanto y cerro la puerta, mientras yo seguía contando las preferencias que tenia y en eso se puso atrás de mi y me toco los brazos.

Rod- oye tienes buen cuerpo, haces ejercicio ¿

Yo- si algo,

Y en eso rozo su verga por detrás de mi, y sentí como aquello estaba caliente, me la restregaba cada vez mas y sentia como crecia en sus pantalones, en eso me tomo de la mano y me la puso en su verga y me comenta.

Rod- mira wey como me pusiste, con solo tocarme ya me calentaste grueso, haber déjame verte bien, levántate para admirarte mejor.

Me levanto y el wey me toca por todos lados, me toca la verga y me dice, oye tienes muy buen armamento cabron, espero aguantes la mía porque si esta muy cabezona.

Me quede de cuatro por lo que dijo, pero bueno hasta no ver, me dice que me siente y se pone a un lado de mi, se baja el zipper de su pantalón de vestir y saca esa cosota de unos 16 cm, pero eso si, súper cabezona, tiene ya gotas preseminales y no dude en tomarla en mis manos y comenzársela a jalar, después el wey me invito a que me la comiera.

Rod- andale wey, muéstrame como la mamas cabroncito

No tarde en empezar a lamérsela por los lados, chupar la punta de su verga, esa cabezota enorme, dude en que pudiera entrar en mi boca, pero bueno tendría que hace la lucha, poco a poco me la empecé a comer, y pues batalle, sin embargo poco a poco tome un poco mas de habilidad y todo fue un poco mas fácil, el wey me tomo de la nuca con sus manos y me la ensarto toda, no aguante y me la saque, por lo que se disculpo por haberlo hecho, que estaba tan excitado que no midió las consecuencias, le dije que no importaba, que lo volvería a intentar,

Esta vez empecé a chupar sus bolas, primero una y después continué con la otra, el wey se bajo los pantalones hasta abajo y me dejo hacer mas fácil el trabajo, agarre ese tronco palpitante y me lo empecé a tragar de nuevo, poco a poco

Rod- si wey que sabroso lo haces, sigue así papito, me gusta como me la tratas, con suavidad, me gusta mucho, sigue así, no te detengas cabron.

Continué por un buen rato mamando verga, hasta que me dijo que le parara, que estaba apunto de venirse y no lo quería aun, en eso me levanto de la silla y me quito el pantalón, me puso a gatas y el wey se puso detrás de mi.

En eso empezó a lamer mi ojete y sentí como todo mi cuerpo vibraba, es una sensación sabrosa y que me calienta a mil,

Rod- mira como tienes el culito, bien sabroso, déjame disfrutarlo por un rato, déjame chupártelo todo

y mientras me daba lengüetazas me metía un dedo, jugaba con mi ojete el wey, sin embargo sentía rico, me sentía súper caliente y quería mas

Yo- si wey, así, que rico me comes el culo cabron, dame mas, chupamelo todo wey, no pares sigue así, que rico…

El wey seguía chupando mi culo y metiéndome el dedo, de vez en cuando se jalaba su verga para que no perdiera cuerpo, asi duramos un buen rato, el tiempo ya no me importaba, le daba duro a mi culo hasta que lo dejo bien relajado para lo que vendria.

Se levanto y saco de un maletín aceite y unos condones, me comento que no me dejaría ir sin antes probar mi culo en su verga.

Rod- aguataras esta cosa en tu culo?? Yo creo que si, probamos??

Yo- mhmh pues no se, tienes una cabezota enorme, mhm mira si vemos que me duele mucho al principio mejor lo dejamos asi, que te parece?

Rod- ok, ya esta cabron, wey, me calientas un chingo wey, en serio que si.

Me recargue sobre su escritorio y el wey se puso atrás, busco con un dedo mi ojete y me lo ensarto, después de eso dirigió la cabeza de su verga en mi culo y poco a poco lo empece a sentir.

La verdad que si me dolió luego luego, las dimensiones si que eran grandes, el wey retrocedió pero después continuo con lo suyo, poco a poco, casi milimétricamente me la metía, al primer quejido de mi, me la sacaba, sin embargo no se daba por vencido y continuo con su tarea.

Poco a poco me empezo de nuevo a taladrar mi culo hasta que en una de esas entro de lleno, jejeje pegue un grito porque me dolió grueso, cosa que hizo que apretara mi culo y eso fue motivo para que Rodrigo se viniera dentro de mi, sentí como me inundaba de su leche por completo,

Rod- discúlpame wey que te la halla dejado ir, pero me calentaste de a madre wey, en serio y al momento de que te la deje ir por completo apretaste tu culito, me vine de volada, en serio que si me calientas un chingo cabron, y pues bueno de nueva cuenta discúlpame si te hice daño,

Yo- no no hay problema wey, ya paso, pero bueno, de perdido me gusto tu cosota esa, nunca me habían metido algo así, jeje,

Me la empecé a jalar para venirme también y el wey me ayudo a jalármela, me chupo las tetillas y con solo recordar y ver el tamaño de verga que me había comido no tarde en venirme.

El wey fue por papel de baño y nos limpiamos, después de eso me planto un beso largo y delicioso que hizo que se me parara de nuevo, cosa que al ver el wey comento..

Rod- órale cabron, si que recargas de volada, jejeje , te parece que nos veamos la próxima semana wey?? Me gustas un chingo y quisiera alguno que otro encuentro esporádico, no crees?? Por ahora debo ir a mi casa porque me esperan a comer, mira que hora es cabron??

Yo- órale pues si que es tarde, las 2.00 pm, y ni sentí el tiempo, jeje lo que sentí fue otra cosa y bien que me gusto, y pues claro, ya tienes mi cel, y yo tengo el tuyo, así que cuando tengas una oportunidad de salirte de tu casa podemos vernos.

Y así quedamos de vernos en otras ocasiones, cosa que después les cuento, espero les haya gustado esta aventura, espero seguir mas frecuentemente escribiendo mis aventuras

Ya saben, cualquier comentario lo pueden hacer llegar a mi mail. Kronosmty@hotmail.com, saludos

Hasta la próxima

IO

Un Profesor Hetero

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Una de esas tardes vacías en las que uno no tiene
nada que hacer o no tiene ganas de hacer nada,
pasé por un cyber y al verlo semi-vacío entré
para revisar los E-mails y para que voy a mentir,
de paso pensaba chatear un poco para ver si
encontraba algo con lo que distraer mi mente de
los problemas cotidianos.
Encontré varios mails de los lectores y de varios
amigos, muy pero muy eróticos y con fotos
espectaculares de tríos, dobles penetraciones y de
tipos con unas vergas divinas acompañadas de unas
bolas igualmente enormes y redonditas, todo eso
produjo en mi organismo una acelerada excitación
por el deseo irrealizable de ver eso y no poder
tenerlo al alcance de las manos, de la boca y
por que no también del culo para gozar tan
intensamente con las personas de las fotos como
lo estaba disfrutando al verlas en la pantalla.
Cerré el correo, me fui al baño de ese cyber con
la intención de hacerme una gran paja la cual
pudiese aplacar la sed de sexo que esas imágenes
habían despertado en mi cerebro.
Pasé la cortina de juncos que había en el fondo de
ese local y rápidamente me metí en el baño porque
me iba a ir en seco y no quería pasar vergüenza!
No iba a quedar bien visto que saliese a la calle
un tipo cuarentón que aparentaba ser muy serio,
muy bien vestido con una gran mancha en su
pantalón chorreado por leche de hombre...
Entré al baño, por suerte no había nadie y
recordando las imágenes que había visto unos
minutos antes, aceleré unos grandes movimientos de
mi mano sobre el glande de mi verga corriendo el
prepucio a toda velocidad y gimiendo lo más suave
posible para no despertar sospechas y descargué
unos tres largos chorros del néctar elaborado por
mis bolas el cual fue a pegar contra la pared con
tanta fuerza que al rebotar allí con esa velocidad
tan grande casi volvió al lugar del cual había
salido.
La calentura no se fue, una paja apacigua pero no
calma y más en personas que estan acostumbradas a
sexo fuerte en cantidad y calidad.
Después de esa aparente calma que me había dado la
descarga de mis fluídos, me fui a dar unas clases
y me encontré con Alvaro, un profesor casado,
hetero de unos 38 años que me dijo que estaba solo
porque su mujer había viajado al exterior, luego
de charlar un rato me invitó a cenar en un
restaurante para que la noche no se le hiciese
tan larga y tediosa.
Es un buen amigo, a pesar de que me atraía, nunca
le comenté nada porque dada su condición de hetero
no quise hacer nada que perjudicase nuestra amistad
y camaradería laboral.
Fuímos a un restaurante cerca de donde estábamos
trabajando y el plan era solo ese, cenar y
hacerle un poco de compañía porque extrañaba
mucho a su mujer.
Cenamos abundantemente pero bien tranquilos, entre
bocados y tragos conversamos de todo un poco y
cuando nos íbamos él me invitó a tomar un café en
su casa.
Mi coche estaba en un estacionamiento cercano donde
fuímos a recogerlo para luego poner rumbo al barrio
donde vive, llegando en pocos minutos, preparó el
café prometido y seguímos charlando de lo solo que
se sentía, que era la primera vez que él y su
esposa se separaban por tantos días...
Ese día habían asaltado a un taxista y lo habían
matado por eso hubo un paro sorpresivo de transporte
y las clases nocturnas se habían suspendo, serían
más de las diez de la noche cuando estábamos
charlando con un café como acompañamiento o excusa
para no quedarse solo.
Todo sucedía normalmente, los dos sentados en el
living conversando y bebiendo el café hasta que en
un determinado momento Alvaro se puso de pie y se
encaminó a su dormitorio diciéndome que lo esperase
que enseguida volvía.
La demora era notoria y ya me estaba impacientando
pero qué motivos tenía yo para sospechar que iba
a suceder algo anormal?
Al poco tiempo oí su llamado y el sorprendido fui
yo cuando me gritó desde el dormitorio diciendo que
necesitaba mi ayuda, me dirijí hacia allá para ver
para qué me necesitaba y cuando entré al dormitorio
él estaba totalmente desnudo tratando de abrir una
puerta del placard.
-Por qué estás desnudo?!
Sin mirarme me dijo que quería ponerse cómodo pero
que se le trancó la puerta del placard y no podía
sacar la ropa que quería ponerse... No estaba
excitado, o sea que su verga estaba totalmente
flácida colgando hacia abajo tapándole los huevos
que me parecieron pequeños pero bien rellenitos;
verlo así con lo que lo había deseado en todo ese
tiempo en que nos tratamos me excitó tanto que se
me paró en un instante a la vez que mi mente
pensaba:
"QUE HERMOSO QUE ES!!" "QUE BUENO QUE ESTA!!!
"Qué ganas de tocarle LA VERGA , de chupársela!
y con la calentura que tenía y toda la pornografía
que había visto esa tarde en el cyber!
Pero mi amigo resultó más audaz de lo que pensé
porque me dijo que ya que la calefacción estaba
alta por qué no me ponía cómodo así tomábamos otro
café. ???
Nunca me habían invitado a tomar un café en bolas
y menos un tipo que decía ser hetero total sin
ningun desliz homo o bi aunque sea para probar o
para saber de que se trataba.
Yo no sabía qué hacer ... tenía la pija totalmente
dura abultando de una manera escandalosa en ese
lugar de mi pantalón donde estaba oculta y donde
momentos antes reposaba tranquilamente.
Traté de controlarme, empecé a temblar por dentro,
no sabía qué era lo que quería realmente y tenía
miedo de interpretar mal su invitación. Con los
nervios producidos por ese tenso momento que
estaba viviendo se me bajó la pija, él salió a
buscar los cafés mientras me desnudaba.
Volvió con dos cafés que tomamos tirados en su
cama y mientras los bebíamos me dijo:
-Ya sabés que mi mujer no está y quiero aprovechar
para estar más en intimidad con vos ...
Me soprendieron mucho sus palabras, pensé que
querrá hacer aunque me daba cuenta de lo que
pretendía él, no podía creer que pretendiese hacer
lo mismo que yo quería hacer desde que lo conocí!
Sin esperar una respuesta o una pregunta
aclaratoria a sus palabras me agarró de la cintura,
se tiró encima mío y me dio un chupón que casi me
arranca la lengua.
Al instante se me paró y que maravillosamente dura
y parada se le estaba poniendo a él su verga! Con
cada apretón que le daba a mi cuerpo, la verga
flácida que había visto cuando entré a su habitación
se había convertido en una temible herramienta de
unos 21 cm para dar dolor y placer al mismo tiempo
a quien fuese el feliz mortal que la tuviese a su
disposición.
Y ese día, a esa hora y en ese lugar no había otro
mortal más que yo para disfrutar de y con esa verga
enorme, gruesa, bien estilizada, rosadita, tierna.
palpitante, con una gruesa cabeza chorreante y
jugosa por el precum que empezaba a manar por su
orificio uretral.
Lo que vi me fascinó, su pija era hermosa!!
Medía unos 21 cms y era bastante gruesota como
dije antes. Me encantó porque al pararse la
cabeza no se le salía del forrito, es decir que
tiene muy largo el prepucio lo cual me excitaba
bastante.
La piel de la verga también era muy rosadita y se
le marcaban unas venas azules muy pronunciadas que
resaltaban abundantemenete con una cabezota de
grosor bastante considerable acorde con el tronco
y el largo, diría yo que es una pija casi perfecta.
Me puse a chuparla porque el llevó mi cabeza hasta
allí indicándome con ese gesto que deseaba una
mamada. Estaba tan deliciosa! Con ese aroma y
sabor a verga limpia pero qeu hace horas que no
recibe nada de limpieza la cual te dan ganas de
chupar y chupar hasta que las mandíbulas digan
BASTAAAA!!
A pesar de tener su buen largo me la tragué toda
hasta sentir la cabeza de su verga en mi garganta.
Después me quedó la sensación esa. Como no estaba
recién bañado, si bien es muy limpio, pero entre
una cosa y la otra los olores del baño se esfuman,
pero me encantó porque en sus bolas y verga tenía
mucho olor a pija, fuerte pero agradable, por
suerte no tenía sabor a esos jabones que te
arruinan una buena mamada.
En un descanso porque mi garganta no daba más de
tantos golpes que recibía con cada empujón que le
daba con su verga contra ella, la sacó de mi boca
y comenzó a golpearme la cara con ella, mientras
su precum mezclado con mi saliva me iba cayendo
sobre la nariz y las mejillas mis manos movían
mi pija a toda velocidad gozando con cada golpe
que él daba sobre mi nariz.
Jamás hubiese creído que con Alvaro hiciésemos un
69 de aquellos de antología, sin mediar palabra
se fue dando vuelta hasta que mi pija estuvo al
alcance de su boca y comenzó a mamármela de una
manera torpe y temerosa hasta que yo comencé a
mamársela nuevamente y al sentir que el placer
lo invadía aceleró sus chupadas dándome placer a
mi también.
Luego de mamarnos por largo rato, nuestras pijas
se agitaron como señal de que no podían soportar
tanta excitación por esa causa interrumpimos el 69
para no terminar con nuestras bocas llenas de semen.
En ese impasse Alvaro me confesó que era la primera
vez que chupaba una verga, cosa que ya me había
dado cuenta por su temerosidad y torpesa al
comenzar el 69, no estaba arrepentido ni nada por
el estilo, me dio la vuelta y se puso a lamerme el
ano con toda dedicación y maestría notándose que
no era ajeno a esa clase de lamidas cosa que me
confesó al preguntarle:
-Dónde aprendiste a chupar un culo de esta manera?
-Estéé.... con mi mujer!! Me aficioné a ello un día
que jugando lo comencé a hacer y como nos excitó
muchísimo a los dos lo practicamos muchas veces
antes de penetrarla, pero .. hasta ahora el de
ella había sido el único ano que mi lengua había
tenido el placer de distender...
Al sentir como mi esfínter se relajaba dándole paso
a sus dedos y luego sin preguntarme si quería una
penetración ni ponerse un condón se subió arriba
mío, me lo escupió y me la metió de un solo empujón.
Sentí los tremendos empujones de ida y vuelta de
su verga en el interior de mi recto de una manera
fabulosa y deliciosa, no me dolía en absoluto, a
pesar del largo y grosor de su verga, ya que me
había dilatado tanto el esfínter con su saliva
usada como lubricante junto con el precum que le
salía en abundancia esos dos líquidos juntos me
lo lubricaron de una forma muy apta para recibir
ese "aparato".
Me excitó tanto con ese jugueteo previo que me la
hubiese tragado hasta en seco, pero con un mete
y saca rítmico y moviendo su verga en círculos
fue metiéndola hasta que logró vencer la poca
resitencia que mi intestino aún ponía a ese
visitante y allí si me dio con todo!!!!
Fue fantástico!!!. Porque la cama entre hombres
cuando hay feeling, se va dando y las posiciones
las íbamos logrando como que fuésemos una pareja
de toda la vida. Cuando me puso la puntita de la
cabeza en la puerta del agujero ... me estremecí
todo. Creo que ahí se terminó de abrir del todo.
Fue tan delicado al penetrarme y lo gocé tanto
que fue impresionante!!
Nunca me había imaginado algo así!! Alvaro la
metía y la sacaba como todo un maestro haciendo
que de mi garganta fluyesen monosílabos por el
placer que me estaba dando al estimular mi
próstata desde dentro de mi organismo.
COMO COGIA EL CONDENADO!!
Sentí muy claramente cuando se le hinchaba la
verga a más no poder, dentro de mi recto movía
su pija pero muy bien y cuando empezó a largar
los chorros de leche a través de las sensibles
paredes de mis intestinos podía sentir como la
pija de Alvaro pulsaba y cómo se hinchaba con
cada movimiento producido por la eyaculación.
Creo que tenía un tambo ahí adentro, porque
literalmente me llenó el culo de leche y no una
sino dos veces sin sacármela totalmente.
Ahora mismo cuando estoy recordándolo para tratar
de escribirlo tengo la pija durísima!!
Este cristiano tenía tanta leche que por un
momento creí que algo andaba mal porque las
contracciones de su verga no cesaban y luego de
que descansó un poco, con la verga enterrada aún
dentro de mi volvió a la carga y hasta que no
tuvo su segunda eyaculación no dejó de metérmela
y sacármela a toda velocidad.
Le pregunté si siempre tenía esas eyacualaciones
tan interminables con esos jadeos, ayes y demás
gemidos que producimos en esos momentos en que
se produce el orgasmo.
-No, Omar!! Verás, hace como una semana que no
cojo, mi mujer estaba muy ocupada preparando el
viaje y no quería... me aguanté todo ese tiempo.
No me animaba a hacerte conocer mi deseo, por
temor a que te enojaras conmigo, pero ya lo
hicímos y realmente estoy agotado....
Fumamos unos cigarrilos hasta que me la chupó
de una manera mucho mejor que el primer 69 que
habíamos hecho, aprendió rápido la lección o
realmente había quedado tan satisfecho con sus
dos polvos que quiso retribuirme y darme la
oportunidad de que yo también eyaculase porque
me aguanté sus dos polvos gozando, gimiendo pero
sin expulsar mi leche.
Me eché mi abundante polvo dentro de su boca,
pero una vez que mi verga finalizó de largar su
leche, Alvaro escupió todo en un cenicero que
tenía en su mesita de noche.
Inmediatamente nos fuímos a bañar, me enjabonó
la espalda llegando hasta mis nalgas para luego
masajearme el culo con sus dedos impregnados
de jabón, entonces me dijo:
-Que lástima que no tengo más leche por hoy,
tenés una cola muy linda y me hizo gozar más que
el culo de mi mujer...
Una ves que terminamos me hizo vestir a toda
prisa, le vino la "urgencia" diciendo que
esperaba un llamado de su mujer.
Pensé que sería esa táctica de los casados
arrepentidos que después de hacerlo se sienten
culpables y quieren que las pruebas del delito
desaparezcan rápidamente?
Su mujer no llamó mientras yo estuve allí, pero
Alvaro me dijo al otro día que había hablado con
ella ni bien había salido yo.
Cuando llegué a mi casa me fui a dormir pero lo
menos que hice fue eso porque no podía creer lo
que había sucedido, con ese macho que deseaba
tanto las cosas se habían dado sin provocar yo
el encuentro ni la situación previa para ser
cogido y chupado en la cama que compartía con
su mujer.
No podía dormir pensando en todo lo sucedido,
mi verga estaba muy dura comencé a acaraiciarla
para luego verter mi leche sobre mi estómago
imaginando que seguía de farra con Alvaro pude
lograr un fuerte orgasmo manual.
Al otro día cuando lo encontré me llevó a un
rincón y me dijo:
-Omar, anoche la pasé genial! Dormí plácidamente
y cuando me desperté me dije: que lástima que
perdí tantos años sin probar el culo y la verga
de Omar!!
Con la excusa de que no quería estar solo en su
casa me invitó a "dormir" allí esa noche y todas
las noches que su mujer estuvo de viaje,
Había sido su primera vez con un hombre en sus 38
años de vida, no se arrepintió ni yo tampoco de
pasar esa barrera tabú y disfrutar del sexo conmigo.
Cuando volvió su mujer terminaron nuestros encuentros
furtivos, pero no sé si fue en broma o en serio que
me propuso ir a un hotel y que un fin de semana nos
fuésemos a algun lado los dos solos.
Sería fantástico tener para mi solito esa verga tan
grande, pero nunca se decidió a abandonar a su
esposa por un fin de semana.
Se ve que no le alcanzaron todos esos días que
compartímos su cama matrimonial porque me hizo
esa propuesta sin que yo le insinuara nada.
OMAR
Como siempre espero comentarios y fotos en:
omarkiwi@yahoo.com

Un Enfermero LLamado de apodo Coco

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 Hace tiempo que venía sintiendo molestias en una rodilla, pero como todos los uruguayos que por tradición o costumbre dejamos al médico para lo último cuando no hay más remedio y para no ser la oveja negra entre mis compatriotas hice lo mismo que ellos.

Cuando fui al médico, éste me mandó radiografías, ecografías, tomografías y todas las "grafías" que se les puedan ocurrir.

Mi rodilla fue la que me lastimé en aquel "Accidente por felación" del cual escribí hace un tiempo y por eso no vale la pena volver a relatar lo que ocurrió hace tantos años atrás.

Esa rodilla hacía tiempo que me estaba dando problemas para caminar haciéndome renguear o detener por las molestias que me producía el intenso dolor, pero como esas molestias no sucedían todos los días como buen uruguayo las dejaba pasar y no fui al médico hasta que la molestia no se hizo más aguda y contínua.

El diagnóstico final fue que tenía adherencias y el hueso de la rodilla deformado por el esfuerzo de forzarlo al caminar mal, la única cura posible era la cirujía para remover todo eso que sobraba en mi rodilla.

Que linda Semana Santa!!!!

Me operaron antes de Semana Santa, por eso digo que tuve una Semana muy linda, no pude salir de viaje como lo hago todos lo años cuando se presenta esta semana, pero al mal tiempo buena cara dice un dicho popular...

Después de la cirujía me llevaron a mi habitación donde pasé bastante incómodo con la pierna enyesada para que no se moviesen los huesos recién restaurados, con calmantes me hicieron dormir hasta que me acostumbré a mi nueva situación.

De a poco se fue normalizando todo, comencé a ver TV hasta que me dormí, pero como a las tres o cuatro de la madrugada me vinieron deseos de orinar por lo que no tuve otra solución que apretar el timbre para que viniese algun enfermero/a a ponerme el violín para poder orinar allí dentro.

Apareció un enfermero que rondaría los cuarenta años, con el sueño que tenía, la molestia por sentir mi pierna inmoviizada ni reparé en su aspecto simplemente le dije que quería orinar a lo que él rápidamente fue al baño a buscar el violín para que yo orinase.

Cuando volvió me destapó para ponérmelo, tomó mi verga con sus dedos y antes de ponerla dentro del violín exclamó:

-Que olor tiene esta pija!!

Mientras yo orinaba fue nuevamente al baño, al volver traía una chata y una jarrita con agua tibia, me saco el violín me colocó la chata y me empezó a echar el agua sobre mi pija, luego me corrió el prepucio para lavar mi glande echándole agua y agua...

A pesar de lo molesto que estaba sentir esa agua tibia y esos dedos suaves me excitaron lo suficiente como para que mi verga comenzace a hincharse dentro de los dedos del enfernemro.

-Que linda verga tenés!!!

Con su voz muy amariconada me dijo ese piropo haciéndome sonreir por lo que lo que le contesté:

Léstima que estoy en esta situación sino te la podría prestar por un rato...

Ni tiempo tuve de reaccionar, me sacó la chata luego con una toalla me secó las bolas que estaban chorreando agua porque con su lavado ellas también habían recibido su cuota de agua.

Una vez que mis huevos estuvieron secos acercó su nariz a ella poniéndose a oler mi verga rozándome el glande con los bordes de su naso a la vez que exclamaba:

-UHHHhmmmmmmmm!!! Ahora si tenés olor a verga, pero a verga limpia, no el olor a verga llena de orínes descompuestos que tenías cuando te la agarré para ponerla en el violín!!!

Mi pija al sentir su nariz en el glande dio un movimiento empujando su nariz hacia atrás porque estaba creciendo y no tenía espacio suficiente para estirarse.

No hubo necesidad de decir nada el enfermero al ver que mi verga respondía al estímulo de su nariz y notar que yo no lo rechazaba se puso a lamerla secándola con su lengua hasta que estuvo lo suficientemente dura como para comenzar a tragársela con su boca acostumbrada a esos "trabajos".

Chupó un rato bastante prolongado, en el cual me hizo olvidar de las molestias que tenía por estar inmovlizado, me había desvelado y estaba sintiendo mucho placer con cada visita que mi verga hacía a las profundidades de su garganta.

Comncé a gemir lo más bajito que pude para no despertar sospechas fuera de la salita, ya que por suerte estaba en una habitación individual no tenía que preocuparme de que mi compañero de pieza se despertase y viese como estaba siendo chupado por un enfermero.

Creí que iba a acabar en ese instante cuando mi verga le llegó al final de la garganta porque mis vellos púbicos estaban sobre su nariz y mis bolas siendo masajeadas por sus dedos fuertes pero suaves.

El se dio cuenta de que mi verga latía mucho dentro de su boca y se apuró en sacarla antes de que le inundase su esófago con mi leche, la cual estaba guardada en mis vesícuals seminales desde hacía unos tres días en los cuales había tenido mi último encuentro sexual.

-Nooo!!!! No acabéééééssss! metémeeeela en el culo quiero la leche allí!!!!

Le dije que no porque estaba en una situación muy incómoda con la pierna dura y estaba muy cansado como para moverme al ritmo de una cojida.

Comprendió y se puso a chupármela nuevamente hasta que extrajo toda la leche que quiso salir por mi uretra para pasar directamente a su laringe y de allí supongo que habrá descendido hasta su estómago donde luego de los procesos de digestión quien sabe en que se habrá transformado.

Después que lamió mi verga dejándola libre de todo rastro de una sospechosa eyaculación extrajo de entre sus ropas una pequeña verga muy erecta, a la cual pajeó unos isntantes hasta que logró extraerle sus jugos los cuales quedaron dentro de su mano.

Inmediatamente desapareció diciéndome:

Hasta mañana. difruté mucho con tu verga!

Además de cansado estaba satisfecho por eso me dormí casi inmediatamente después de que él hubo abandonado mi habitación sin darme tiempo para analizar lo sucedido.

A la mañana siguiente indagué con otros enfermeros, si no había tenido un sueño de esos típicos que da el sopor producido por la anestesia y efectivamente me confirmaron que hubo un enfermero esa noche llamado Coco, pero como yo no conocía el nombre de mi visitante no pude llegar a ninguna conclusión concreta.

A la madrugada siguiente alguién me despertó, era el enfermero que me dijo que había venido a lavarme la pija porque sus copañeros del día no se molestaban en hacer eso y el tenía que velar por la salud del hermoso órgano que le había dado mucho placer la noche anterior.

Yo estaba muy cansado y sedado porque las molestias pos- operatorias se hicieron sentir por eso le dije lo que me ocurría, luego agregué que cuando él quisiese podía chupármela todo el tiempo que lo desease con toda la tranquilidad de mi casa.

Se puso a charlar muy explícitamente, en su conversación me contó que le decían Coco y como había sido la primera vez que le visitaron el culo con una verga muy gruesa haciéndolo gemir de dolor y de placer a pesar de haberle quedado el ano roto y sangrante.

Eso lo contaré en otra oportunidad, aunque han pasado varios días después de Semana Santa aun no he tenido la visita de Coco en la cual me haga disfrutar con su garganta golosa y según me dijo esa noche que quería probar mi verga dentro de su recto porque estaba seguro de que ella lo haría gozar inmensamente.

A pesar de estar en cama con la pierna inmovilizada y de no poder hacer ninguno de mis acostumbrados viajes esa Semana Santa la disfruté bastante, pero no quiero adelantar nada hasta que no lo escriba.

Solamente diré que Bibélico ahora se hace llamar Nahuel anunciándose en el Gallito y el Policía bisexual me hizo un visita inesperada cumpliendo su promesa.

OMAR

Como siempre espero comentarios y fotos en: omarkiwi@yahoo.com

Un buen Coctel del Frutas

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 Mi mujer, al contrario de muchas mujeres hoy en día, decidió casi desde que nos casamos dedicarse exclusivamente al cuidado del hogar y los hijos. Apoyé su decisión y desde un principio cada cual asumió el rol correspondiente, yo como proveedor y ella como reina absoluta de la casa, lo que terminó haciendo de mí un completo inútil para cualquier tipo de labor doméstica, como descubrí penosamente algunos años después cuando tuvimos que separarnos por un par de meses.


Habíamos decidido pasar las vacaciones de verano en la playa. Todo estaba listo y preparado cuando un día antes de la partida surgió un problema en mi trabajo que dio al traste con todos los planes. Después de un tremendo drama familiar por la posible cancelación del viaje decidimos que lo mejor era que mi mujer se adelantara con los niños y que yo los alcanzara aunque fuera por el último par de semanas.


Tras dejar a mi familia en el aeropuerto regresé a mi ahora silenciosa casa, y comprendí que tenía por delante mas de un mes de absoluta soledad. Los primeros días fueron terribles, pero poco a poco empecé a verle el lado positivo al asunto. Tenía el baño para mí solo, podía tardarme en la ducha todo lo que yo quisiera sin que ningún chiquillo aporreara la puerta porque ya no se aguantaba las ganas de orinar. Podía leer el periódico en el desayuno, acompañado de una rica taza de café, sin tener que salir volando porque tenía que dejar a los niños en la escuela, y podía ir a tomarme una cerveza con los amigos tranquilamente al salir de la oficina, sin dar explicaciones y ver caras largas a mi regreso.


Mi recién descubierta felicidad se terminó después de la primera semana, cuando la alacena comenzó a vaciarse y me enfrenté con la primera de mis incapacidades: la de ir al supermercado a hacer las compras. Siempre había sido mi mujer la encargada de esas cosas y ahora no me quedaba mas remedio que hacerlo yo mismo, por mucho que lo detestara. El sábado temprano me puse unas bermudas, zapatos cómodos y armado de paciencia y una breve lista me lancé a cumplir la odiosa tarea.


Todo iba mas o menos bien hasta llegar a la sección de frutas y verduras. Las señoras empujaban, tomaban de esto y aquello, lo pesaban y metían al carrito, mientras yo me sentía como un estúpido sin saber distinguir cual fruta estaba madura, cual no y qué cantidad debía comprar para una sola persona.


Lo puedo ayudar en algo? – ofreció un tipo de pronto.

No, gracias – contesté casi automáticamente.


El sonrió y continuó su camino. Lo pensé mejor.


Mejor si – le dije casi al instante – realmente no sé ni que llevar – confesé desesperado.


El se acercó nuevamente. Era apenas unos años menor que yo, como de treinta y tantos, y se veía a leguas muy cómodo con el carrito de compras rebosante de artículos.


Qué necesitas o qué te encargaron? – preguntó con media sonrisa.

No sé – dije honestamente – estoy solo en casa, mi familia está de viaje y no quiero exagerar pero no sé ni siquiera escoger la fruta correcta – dije sonriendo.

Entiendo – dijo él haciéndose cargo de la situación – sígueme, marido inútil y abandonado.


Lo seguí sonriendo por las hileras de frutas y verduras.


Primero para el desayuno – dijo parándose frente a una pila de naranjas. Tomó un par de ellas y las sopesó en sus manos – mira, redondas y frescas, ideales para un jugo por la mañana, las exprimes firmemente, hasta sacarles todo.


El comentario lo hizo sosteniendo el par de naranjas sobre el pecho, como si fueran un par de pequeños y duros pechos femeninos. Ambos soltamos la carcajada y aflojó bastante la tensión que sentía hasta aquel momento.


Y luego de exprimirlas? – pregunté siguiéndole el juego.

Luego por supuesto vas a querer mas – dijo pasando al lugar donde estaban unas verdes sandías. Tomó una rodaja y sin que nadie lo viera se la acomodó sobre la pelvis – a poco no se te antoja darle una mordidita? – preguntó con tono meloso, y solté de nuevo la carcajada.

Déjate de payasadas – le dije riendo.

Entonces a lo mejor prefieres esto – dijo tomando un grueso plátano, cambiándolo por la rodaja de sandía. Tuvo el descaro de menearlo como si se tratara de un enorme pene amarillo y me sonrojé sin poder evitarlo.

Te van a ver! – dije alarmado mirando alrededor, aunque él ni se inmutó.

Hay para todos los gustos – dijo echando un racimo de plátanos en mi carrito.


Continuó apilando frutas entre bromas y burlas. Un par de redondeados y velludos kiwis fueron la excusa perfecta para acomodarlos sobre su entrepierna a modo de testículos y cuando aun no paraba de reírme se puso a lamer sugestivamente una jugosa fresa, como si fuera un inflamado y erecto pezón.


Será mejor que te detengas – le advertí – o terminarás excitándome – dije en el mejor tono de broma.

No tengo ningún problema con eso – contestó serio, y al ver mi gesto de preocupación soltó la carcajada. Comprendí que seguía bromeando y continuamos las compras en aquel estilo.


Terminamos pagando juntos en la caja como si fuéramos ya los mejores amigos.


No sé que haré con tanta fruta – lo regañé – en realidad odio meterme en la cocina.

Yo me encargo – dijo con mucha seguridad – te invito a desayunar a mi casa, seré tu cocinero particular.


Sentí un extraño revoloteo en el estómago, que decidí era de hambre, por lo que acepté su propuesta sin mas demora. Lo seguí en el coche hasta su casa, pequeña pero bastante lujosa.


Date un chapuzón en la alberca, relájate y déjame trabajar – dijo apenas dejamos las bolsas de compra, empujándome fuera de la cocina.

Pero no vengo preparado – me quejé.

No seas idiota, toma un traje de baño de la recámara. Tercer cajón del lado izquierdo.


Dejé a mi nuevo amigo cocinando y busqué el traje de baño. Había varios pero todos eran minúsculos. Traté de elegir el más grande, pero aun así apenas si me cubría los genitales y dejaba la mitad de mi trasero al aire. Me enrollé en una toalla y al salir de la recámara encontré una bandeja con zumo de naranja recién exprimido y unas dulces rodajas de kiwi a un lado. Me bebí el jugo casi de un tirón y devoré la fruta con mucho agrado.


Y esto es todo lo que puedes preparar? – le regañé de nuevo en la cocina.

Sé hacer muchas mas cosas, ya lo verás – contestó empujándome fuera de la cocina.


Salí al jardín y me di un buen chapuzón. El agua fresca y limpia me relajó inmediatamente. Salí y me recosté en uno de los camastros. Me sentí somnoliento y no supe a que hora me quedé completamente dormido.


Cuando desperté tenía las manos apresadas en la parta alta del camastro, lo mismo que mis tobillos mas abajo. Mi nuevo amigo estaba recostado en el sillón de al lado.


Qué broma es esta? – le pregunté dando tirones tratando de soltar mis manos y pies.

Es para que disfrutes mejor del desayuno – dijo señalándome una rica bandeja llena de fruta.

No entiendo – dije poniéndome serio – será mejor que me sueltes.

Después de que desayunes – contestó tranquilamente.

Esto no es divertido – dije ya molesto.

Para mi sí – dijo poniéndose de pie – y para ti también, ya lo verás.


Comenzó tomando una rodaja de naranja. Exprimió unas cuantas gotas de su jugo sobre mis labios y acercó su rostro para lamer las gotas que escurrían por las comisuras. Alejé el rostro inmediatamente.


Qué te pasa, imbécil? – le reclamé encabronado – será mejor que me sueltes, te lo advierto.


Hizo caso omiso de mis palabras. Exprimió más jugo, esta vez sobre mi pecho. No pude evitar que lamiera la azucarada sustancia directamente de mis tetillas. Era el contacto más íntimo que hubiera tenido nunca con otro hombre. Me asustó comprobar de pronto cuáles eran sus intenciones conmigo y el peligroso juego en el que me había involucrado tal vez inconscientemente, o peor aún, pensé de pronto, más consciente de que lo que me gustaría admitir.


El jugo escurrió de mi pecho hasta mi ombligo, rellenando el pequeño valle ligeramente velloso. Por supuesto la inquieta lengua de mi agresor se aprestó a beberlo hasta dejarme limpio. Mis hormonas comenzaban a traicionarme según pude notar en el creciente bulto de mi entrepierna. Porqué me pasaba aquello?, me pregunté a mí mismo, yo no deseaba excitarme, ni participar en modo alguno de las perversiones de aquel tipo. Por supuesto mi pene opinaba diferente. Comenzaba a engrosarse y no podía hacer nada para detenerlo.


El jugo de la naranja escurría ahora por mis ingles. El breve traje de baño dejaba escapar la mitad de mis testículos por los costados, por no hablar de la abundante mata de pelos que asomaba indecorosamente. Los pelos se humedecieron de jugo, y parte de mis huevos también. Me descubrí esperando el contacto de aquella lengua en mis partes privadas con excitada anticipación. La lengua se demoró un poco, pero finalmente apareció. No pude evitar un gemido de placer al sentir su aleteo en mis humedecidos huevos.


El mejor desayuno para empezar el día – dijo el descarado aquel. Forcejeé un poco, solo para mostrar que no estaba de acuerdo en participar, pero no logré quitármelo de encima.


Tras lamer el jugo completamente, estiró la ajustada prenda que apenas me cubría liberando mis huevos completamente.


Tienes un par de bolas deliciosas – dictaminó contemplando mis expuestos testículos.


Tomó entonces un par de suaves y aromáticas rodajas de kiwi y comenzó a deslizarlas por todo mi escroto. El contacto fresco en mi piel caliente fue una agradable caricia. La fruta se deshizo contra la piel rugosa, dejando un mapa de pequeñas semillas negras en toda la superficie, que por supuesto mi amigo se encargó de limpiar. Para entonces mi erección era ya escandalosa, y yo ya ni siquiera me quejaba. Estaba maniatado, imposibilitado de defenderme y no podía hacer otra cosa que esperar que todo aquello terminase. Al menos eso me decía a mí mismo para paliar un poco la vergüenza de estarlo disfrutando tanto como lo hacía.


Hora del platillo principal – dijo rasgando el traje de baño y dejándome completamente desnudo y a su merced.


Mi verga brincó libre y escandalosamente dura frente a su rostro.


Vaya, vaya, pero que cosa más grande tenemos por aquí – dijo pasando un suave dedo a lo largo del hinchado tronco.


Mi pene saltó con el contacto y avergonzado miré hacia otro lado, porque me costaba mucho aceptar que todo aquello me excitaba.


Probemos otra fruta – dijo tranquilamente el amigo, y tomó una mitad de melón.


Intrigado, lo vi ahuecar su centro, mientras iba comiendo los pedazos de fruta que iba sacando. Cuando el hueco estuvo terminado tomó la mitad del melón y me lo mostró. Con una sonrisa tomó mi endurecido pene y lo introdujo en el hueco del melón. El contacto sedoso del interior fue una novedosa y excitante sensación. Comenzó a deslizar la fruta sobre mi pene, que lograba entrar casi hasta la mitad. Me retorcí de placer sin poderme contener. Jamás se me hubiera ocurrido hacer algo semejante, y comencé a mover las caderas casi de forma involuntaria, buscando aquel extraño y novedoso placer.


El melón fue retirado y abrí los ojos curioso para ver mi enrojecida herramienta bañada en los dulces jugos de la fruta, aun con pequeños trozos adheridos en el tronco. Mi amigo se lo metió en la boca incluso antes de que lograra imaginarlo. La sensación de su boca en mi sensible glande fue una reveladora sorpresa. Gemí de nuevo sin poderme contener y tensé las piernas sintiendo cerca el orgasmo.


No, no, no – dijo mi amigo alejando su boca de mi verga – la diversión va comenzando, nadie va a terminar todavía.


Frustrado, lo vi alejarse. El deseo era terrible. De haber tenido las manos libres me hubiera masturbado en ese preciso momento, sin importarme ninguna otra cosa ni persona. Pero tuve que aguantarme y soportar la dolorosa presión de mis testículos por explotar.


Me dejó consumirme en mi deseo. Me miraba sonriente. Se puso de pie y solo entonces vi que también llevaba puesto un breve traje de baño como el mío. El bulto de su entrepierna era impresionante. Se acarició la verga al ver que lo observaba, y apenado volteé la vista hacia otro lado, pero como un imán, mis ojos volvieron a posarse en el gordo trozo que la transparente prenda dejaba adivinar completamente.


Seguro de que lo miraba, se quitó el traje de baño y desnudo completamente se paró frente a mí. Su enorme verga osciló casi frente a mi rostro, gruesa y surcada de translúcidas venas azules, parecía un faro que controlara mi mirada.


Te gusta? – preguntó tomándola con su mano y ofreciéndomela como si fuera el mejor regalo.

Estas definitivamente loco – dije en un poco creíble tono de enojo.

Chúpamela – dijo acercándola a escasos centímetro de mi boca.

Jamás! – le escupí tajante.


El ni siquiera se inmutó. Tomó el ahuecado melón e introdujo su palpitante pene en la abertura previamente agrandada por mí. Vi su miembro deslizarse en su fresco interior y no pude sino imaginar lo que estaba sintiendo. El deseo me consumía ferozmente. Jadeé buscando alivio a la inaguantable necesidad de alcanzar el orgasmo. La verga emergió de la fruta bañada en sus dulces jugos.


Si me la chupas te masturbo – ofreció mi perverso amigo.


Lo dudé por apenas unos segundos. No era yo el que abría la boca. No era yo el que humildemente capitulaba y acogía la hinchada cabeza de aquel miembro con sabor a melón. No era yo el que mamaba como becerro recién nacido la embriagante mezcla de verga y fruta, ni el que gemía desesperado tratando de atrapar entre sus labios la intoxicante sustancia que el enorme miembro parecía exudar en sus idas y venidas.


Por supuesto no cumplió su promesa. Había empezado a masturbarme, si, pero apenas sintió la cercanía del orgasmo, dejó mi atribulado miembro sin el esperado alivio, y tortuoso se detuvo.


No me hagas esto! – reclamé furioso, esta vez en serio – déjame acabar de una buena vez – grité desesperado.


Sin ninguna respuesta, lo vi ahuecar un gordo trozo de sandía. Ahora sabía lo que vendría, y esperé ansioso a que terminara. La roja fruta se deshacía fácilmente con la cuchara y casi pude imaginar la sensación de sus frescas paredes sobre mi enloquecida verga. Y así fue. Cuando él la sostuvo sobre mi excitada herramienta empujé las caderas ansiosamente, deseoso de traspasar ya su húmedo interior. De nuevo sentí la cercanía del placer, y de nuevo vi frustrado mi anhelado clímax, pues la sandía fue retirada, y la maquiavélica sonrisa de mi amigo se posó brevemente sobre mi azucarado glande, no por mucho tiempo, sólo lo suficiente como para mantenerme en el filo de aquella navaja que cada vez se me hacía más difícil de soportar.


Lo que quieras – rogué – te juro que lo que quieras, porque ya no puedo mas – acepté mansamente, sin saber siquiera el alcance de mis palabras.


Poniendo a prueba mi promesa acercó su miembro hasta mi rostro. No tuve la menor vacilación. Abrí la boca dispuesto a comerme de nuevo su grueso y potente miembro. En vez de la satinada cabeza, dejó que las colgantes bolas de sus huevos oscilaran sobre mis labios listos para recibirlos. No me detuve ante eso y comencé a lamer las rugosas bolsas con aplicada dedicación. Primero una, luego la otra, y luego juntas a la vez, aunque tuviera que abrir la boca a su máxima capacidad. Jugué con la suave piel en el interior de mi boca, conteniendo la desesperante sensación que sus abundantes vellos me causaban.


Como premio a mis esfuerzos, sentí su mano aferrando mi verga, deslizando sus dedos suavemente, llevándome a escasos milímetros de obtener el deseado clímax, pero hábilmente se detuvo, dejándome en la cresta nuevamente y más loco que nunca tratando de conseguir la ansiada meta.


No! – grité desesperado – otra vez no!


Con la misma calma acostumbrada desamarró mis pies y se acomodó entre mis piernas, besando mis rodillas y la parte interior de mis muslos. Estaba ya tan sensible que incluso en aquella parte de mi cuerpo en la que jamás antes había prestado atención sentí los poderosos efectos de la excitación. Mis muslos temblaban al contacto de sus labios, y más aún al sentirlos subir lentamente, acercándose a mi entrepierna. Abrí las piernas para que tuviera mejor acceso y no opuse resistencia alguna al sentir sus manos bajo las corvas elevando mis piernas, hasta sentirlas casi contra mi pecho. Creí estúpidamente que me lamería los huevos nuevamente y cuando la lengua se posó en los alrededores de mi ano brinqué como una anguila bajo una descarga eléctrica.


Eso no! – supliqué alarmado al sentir que mantenía la presión sobre mis piernas, obligándome a permanecer en aquella posición.


Por supuesto hizo caso omiso de mi petición, y en una mezcla de vergüenza y placer dejé que se fuera acercando irremediablemente a aquella zona prohibida y vedada para cualquiera. Menos para él, pensé al sentir su boca bordeando gustosa el perímetro anal con incontenible determinación. Su lengua en el centro mismo de mi ano fue un choque de sensaciones difíciles de manejar. Gemí, rogué, clamé por un poco de respeto y dignidad para un hombre casado como yo, pero me retuvo en la misma denigrante posición, y el deseo, el maldito deseo me hizo cerrar los ojos y dejarle a él controlar la situación.


Su lengua hizo intentos de penetrarme, pero yo estaba demasiado tenso como para permitirlo, lo que comprendí después fue un grave error de mi parte.


Este hermoso culito está demasiado cerrado aún – me informó – por lo que tendremos que seguir con el desayuno.


No entendí inmediatamente a qué se refería. De la abundante fuente de frutas tomó un plátano y comprendí entonces lo que pretendía.


No te atreverás – le advertí con un dejo de desamparo que no pude borrar de mi voz.

Sabes bien que sí – dijo sin apartar sus ojos de mi cuerpo.


Me alzó nuevamente las piernas y quedé nuevamente abierto, totalmente vulnerable y disponible, y en el fondo, muy en el fondo, eso mismo incrementó mi excitación. De la mesilla tomó un pote de miel, y dejó caer un chorro sobre mi expuesto ano. Con un dedo distribuyó el líquido ambarino, embarrando concienzudamente alrededor y toda la abertura. La pura caricia de sus dedos ya me tenía de nuevo al borde de un inexplicable goce y traté de no pensar en nada mas al ver como utilizaba la misma miel para lubricar la gruesa y amarilla fruta.


Preparado? – preguntó, como si en verdad sirviera de algo mi respuesta.


Me palmeó las nalgas sonoramente y brinqué sorprendido y asustado. Todavía riendo acercó el plátano a mis nalgas abiertas, haciéndolo deslizarse por mi raja y sobre mi ano. Me estremecí ante lo que estaba a punto de suceder. Contuve prácticamente la respiración al sentir la dura punta de la fruta tocando los pliegues de mi culo y más todavía al sentir como presionaba por entrar. En un segundo que pareció durar eternamente, el plátano venció la natural resistencia de mi esfínter y se deslizó dentro de mi cuerpo. Realmente no fue una sensación dolorosa, pero estaba ya tan predispuesto a la sorpresa que grité como si me estuvieran matando.


Tranquilo – me recomendó – sabes que lo puedes disfrutar.


No entendí del todo sus palabras, pero respiré con más calma y él aprovechó el momento para dejarme ir otra buena porción del plátano.


Ya lo tienes todo adentro – mi informó como si me importara.


Aflojé la tensión de mis piernas y el tipo comenzó a mamarme la verga nuevamente. La sensación combinada de tener el culo lleno y su boca mamándome al mismo tiempo me puso al borde del orgasmo en cuestión de segundos. Por supuesto se detuvo y yo casi lloré de desesperación.


Quisiera seguir jugando contigo todo el día, pero eres un tipo tan sensual que de verdad ya no puedo aguantarme – me dijo al oído mientras retiraba el plátano lentamente de mi cola.


Entonces me desamarró una de mis manos y dándome la vuelta me hizo arrodillarme sobre el piso, recostando el torso sobre el camastro. Aun tenía una mano atada y tan atarantado de deseo que ni siquiera se me ocurrió resistirme o luchar ahora que estaba prácticamente libre.


El tipo se situó tras de mí y tomando mis nalgas con sus manos las mantuvo separadas al tiempo que me lengüeteaba el ano y yo como perra en celo me dejaba hacer sin oponer la menor resistencia. Yo únicamente quería terminar, ya no pensaba, ni razonaba, era un trozo de carne excitada de los pies a la cabeza, no me importaba nada que no fuera sexo, de la forma que fuera, como fuera, con quien fuera.


Me penetró con cierta dificultad. No era lo mismo el modesto plátano que el grueso y venoso trozo de carne que ahora pretendía introducir en mi cuerpo, pero estábamos los dos tan calientes que ambos hicimos un esfuerzo y la sólida verga terminó entrando finalmente. El roce de su miembro en mis paredes internas pareció encender un desconocido botón que conectaba con las más poderosas sensaciones jamás sentidas. Seguramente mi próstata estaba siendo hábilmente estimulada y comencé a jadear y gemir sonoramente, gritando de placer al sentir sus continuas idas y venidas, esperando descontrolado y febril que aquel hombre terminara de apagar aquel fuego que parecía consumirme por dentro.


La experiencia como amante le indicó el momento justo para deslizar una mano bajo mi cuerpo y aferrar mi verga para masturbarme al tiempo que me penetraba. Necesité apenas de un par de sacudidas para vaciarme como nunca lo había hecho en toda mi vida. Se me nubló la vista y mi cuerpo entero tembló en una sucesión de espasmos imposibles de controlar. Sentí en mi culo los embates decididos de mi agresor y el momento preciso en que su verga se hinchó y explotó en un borbotón de semen dentro de mi cuerpo.


Después de eso ambos caímos en el letargo satisfecho de la consumación del sexo. No quería saber de nada hasta recuperar el control de mi cuerpo y mis emociones. Me desató silencioso, tal vez pensando en mi reacción al verme al fin liberado. Podía haber hecho muchas cosas, pero no tenía fuerzas ni la certeza de haber sido del todo la inocente víctima de lo que había sucedido. Tomé mis ropas de la recámara y después de vestirme me marché sin decirle nada.


Pasé un par de semanas tratando de aceptar los hechos y sus consecuencias, sin llegar a nada en concreto y sumido en un mar de confusiones acabé con las provisiones de la alacena nuevamente. Sé que podría haber ido a cualquiera de los cientos de supermercados que existen, pero por extrañas razones terminé yendo a comprar a la misma tienda donde había conocido al tipo aquel.


Esta vez sabía bien lo que quería. Eché en el carrito las naranjas, los kiwis y los melones. Ante los racimos de plátanos no pude sino tener un momento de terrible vacilación.


Te ayudo a elegir? – preguntó una conocida voz a mis espaldas.


Me detuve en seco, escuchando el aleteo furioso de los latidos de mi corazón. Respiré hondo. Mi verga comenzó a pararse inmediatamente. Qué razón había para rechazar la ayuda desinteresada de un buen hombre?






Si te gustó, házmelo saber.


altair7@hotmail.com

Sorbiendo mi propia Polla

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En una ocasión leí un libro:"El pájaro pintado"en el que su autor, Jerzy Kosinsky, (un polaco talentoso y torturado que terminó suicidándose)describía una escena en la que se "sorbía" a sí mismo.Aquello me intrigó y excitó sobremanera.Porque...¿hay alguien en el mundo más capacitado que uno para dar gusto al propio cuerpo?
Y si la boca y la lengua son usados para provocar el más exquisito placer en los genitales ajenos, ¿Qué no serán capaces de hacer en los propios?
Un día, circulando desnudo por el jardín de mi casa, sabiéndome observado por un vecino de mi misma condición(es decir gay)me iba tocando por debajo del calzoncillo la polla erecta, sacándola de vez en cuando para que pudiera regodearse con su vista-ya que es grande, rosada,turgente y lampiña-cuando en medio de mi calentura exhibicionista recordé la escena del libro.
Dispuesto a probar dos experiencias distintas a la vez, es decir, mamármela y exhibirme para que mi voyeur amigo me viera desde su ventana,me libré del slip dejándolo colgado en una diosa griega de mármol, y divisé un fantástico banco largo al alcance de los ojos de mi admirador oculto.
Fuí corriendo hacia allí, con la polla flameando al aire,y me tendí a lo largo, dejando que mi mástil apuntase hacia arriba.
Cogí la polla firmemente, frotándola con calma,hasta que se hinchó bajo la palma de mi mano y sentí los huevos duros como rocas.La perspectiva de tomar mi propio miembro entre mis labios me ponía cachondísimo...
Cogí impulso levantando las piernas, y cuando las tuve sobre la cabeza, las proyecté hacia atrás, repitiendo una postura de yoga que alguna vez había practicado apoyando luego los pies detrás de la cabeza.
Mi pene gordo y largo describió una parábola y quedó justamente sobre mi boca.Demoré la chupada intentando prolongar el placer y el morbo, sabiendo que mi vecino tendría la verga en su mano mirándome, y que no podría resistir la tentación de contemplar, masturbándose , mi auto mamada.
Yo tampoco resistí mucho tiempo, y abriendo los labios, abarqué la punta de la polla, y empecé a tragármela.
Mi glande respondió latiendo como un corazón.Lamí y chupé la punta del capullo y el frenillo, y mientras mantenía el equilibrio con una mano apoyada en el banco, con la otra ayudé a mi boca y a mi lengua y me froté la verga mientras la chupaba.
La frotaba y de vez en cuando acariciaba mis pelotas y mi culo, metiendo un dedo y hasta dos en su interior caliente...Movía las caderas y la cabeza para que mi polla me entrara hasta la garganta, y si la minga pedía lengua, le daba lengua, y si pedía succión, le daba succión...Llegó un momento en que me olvidé de que mi vecino me miraba,y sólo existían mi boca chupando mi polla y mi mano completando la paja...
Chupé y chupé hasta que la leche recorrió mi pija como un alud, y emergió a borbotones por la punta derramándose dentro de mi boca para que yo la saboreara.Mi propio esperma era salado, caliente y abundante.Me lo tragué enterito,y recogí con un dedo un poco que se había escurrido por la comisura de los labios, para después chuparlo.No quería perderme nada de mí mismo.
Volví a la posición horizontal, y mi polla cayó fláccida sobre mi muslo izquierdo.Recién entonces recordé a mi vecino, y con el pulgar levantado le indiqué, aunque no lo veía que la tarea había sido un éxito.
Ese mismo día, por la noche, alguien deslizó un sobre blanco por debajo de mi puerta.Dentro había una nota que decía
"Querido vecino:he visto la maravillosa paja que te has hecho en el jardín,y me gustaría suponer que en parte ha sido para mí, ya que estoy seguro de que sabes que te miro hace tiempo.
Me pareció tan magnífico que te sorbieras la polla ,que cuando terminaste, a pesar de haberme corrido mirándote, yo también lo probé .Mi verga echó grandes cantidades de leche en mi boca, y fué muy satisfactorio, aunque nada podría compararse a alojarla en tu culo,o a que tú me sodomizaras.
Sé que eso nunca ocurrirá, así que te pido que repitas lo que hiciste hoy lo más a menudo posible, y te aseguro que con ello harás muy feliz a este vecino que te mira y admira."
Guardé la carta en el sobre, y lo puse en mi albúm de recuerdos, donde guardo fotos y cosas que me gusta mirar de vez en cuando.Para mi próxima paja, no sólo repetiría lo de la polla en mi boca, sino que usaría el miembro de látex que guardo en mi mesilla de noche.Mientras sorbiera, me lo dejaría insertado en el ano... Así, además de doblar mi propio placer, llevaría al éxtasis a mi admirador oculto.
SORBETE DE MENTA

Pajas con Ulises

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Ulises era un amigo de mi padre, tendría unos
cuarenta y tantos años y yo unos dieciseis cuando
me sorprendió en el baño de su casa pajeándome.
Pero para que ustedes sepan como sucedió eso debo
decir que él tenía dos hijos de mi edad con los
cuales yo compartía muchos de mis juegos y salidas.
Era viudo hacía unos tres años. su esposa había
fallecido de cáncer de ovarios y él se había dedicado
a sus hijos, no le conocimos a ninguna nueva pareja...
Ese día como tantos fui a su casa a buscar a sus
hijos pero todavía no habían llegado.
Ulises estaba solo y me hizo pasar al dormitorio de
ellos para que hiciese tiempo mirando algunas revistas
porque él estaba muy ocupado reparando una radio.
Empecé a buscar entre los libros de mis amigos y
atrás de ellos encontré una revista porno con parejas
hetero haciendo las mil una maravillas.
Con esa edad quien no se excita viendo esas imágenes,
la verga se me puso a mil, por lo que decidí ir al
baño para hacerme un paja y calmarme un poco la
calentura que me había dado la visión de esas fotos.
Estaba en lo mejor, con la mano apretando la cabeza y
tirando del \"cuerito\" para darme más placer pero al
estar tan entretenido con eso no me di cuenta de que
abrían la puerta.
Era Ulises que venía a orinar y se sorprendió mucho
de verme allí haciendo eso, yo quedé rojo de vergüenza
con la pija en la mano, empapada y totalmente baja.
El se quedó mirándome y yo a él.
-Omar!!! Así no se hace la paja!!!
No atiné a decir nada, quedé duro como una piedra pero
lo que antes estaba duro se encongió tanto que casi
desapareció de mi cuerpo.
Oímos la puerta de la calle, seguramente eras sus
hijos que volvían.
-Después hablaremos de esto. Yo te voy a enseñar como
se hace.
Después que me dijo eso, guardé mi pija, salí del baño
y supongo que él se habrá puesto a orinar.
Me encontré con sus hijos y por supuesto no conté nada
del mal momento que había pasado al ser sorprendido por
su padre en esa actitud tan vergonzosa.
Como la curiosidad es más fuerte que todo, a los pocos
días llamé a Ulises y le preguté si era cierto que me
iba a dar clases.
Por supuesto que era cierto, así me lo dijo y me citó
para que fuese a su casa al otro día un rato antes de
que llegasen sus hijos.
Me dio un sermón, diciéndome entre otras cosas que con
mi mano podía darme todo el placer que quisiese y que
tenía que llevar un ritmo perfecto de correrla sobre mi
glande y hacia atrás de modo que cada zona de mi verga
debía sentir el placer en toda su superficie.
Con toda esa charla previa mi pija comenzó poco a
poco a crecer y crecer dentro de mi slip, hasta que me
dolió de lo dura que se me puso.
Ulises me salvó a tiempo diciéndome:
-Bueno, si vas tener tu primera lección, empezá sacando
la pija y mostrame como la agarrás.
La liberé de su encierro, ya con algún rastro de líquido
preseminal, y empecé a acariciarme los huevos, a darme
un buen masaje en ellos porque los tenía muy apretados
dentro de mi ropa y necesitaban un poco de soltura..
-Por lo que veo sos muy veloz, ya tenés toda la cabeza
mojada!!
Me puse muy nervioso, no solamente por las indicaciones
de Ulises, sin porque tenía vergüenza de él, era amigo
de mi padre, padre de mis amigos y... me atraía un poco
pero no podía decírselo a pesar de que estaba de pija
dura en su presencia y él mirándomela muy entusiasmado
con lo que me iba a enseñar.
-No sólo la pija tenés que manipular, primer pellizcate
los pezones y comenzá a gemir bajito como que te está
gustando lo que te estás haciendo.
Mis manos dejaron momentáneamente la pija y se fueon a
pellizcar la parte indicada por Ulises.
A los pocos segundos de pellizcarme mis pezones
comenzaron a ponerse duros y mi garganta empezó a gemir
por el inusitado e inesperado placer que mi cuerpo
estaba recibiendo a través de las terminales nerviosas
de mis tetillas.
Empecé a gemir como una perra, imaginando un sinfín de
cosas y de placeres hasta ese momento desconocidos para
mi y que Ulises con sus indicaciones había abierto
la puerta para poder penetrar a ese recóndito sitio de
mi cerebro donde esos estímulos lo excitaban.
Mi culo comennzó a dilatarse porque luego de chuparme
un dedo lo empevcé a meter por allí mientras Ulises
hacía lo mismo con su culo par que yo viese como se
hacía esa delicada forma de llegar a los confines del
placer.
Y después, cuando ya no podía más, mi mano comenzó a
subir y bajar por mi pija, ya casi morada, con ganas
de escupir toda la leche rica que atesoraba dentro.
Con la otra mano hice un círculo con mis dedos y me
pajeé en la cabeza de la verga, muy suavecito...
Hasta qeu terminé por tener la esperada eyaculación e
inundé todo alrededor mío con mi lechecita caliente,
deseando que alguien me enculase furiosamente, que me
rompiera el culito, que acabase dentro mío para
hacerme disfrutar.
Al poco rato vi que la mano de Ulises sacudía muy
fuertemente su pija y con unas convulsiones muy fuertes
acompañadas por unos gemidos de placer, expulsó una
gran cantidad de leche.
Cuando todo pasó y recobramos la normalidad me dijo:
-Vení, vamos a lavarnos las manos y las pijas ya que
empieza a derretirse la leche y si no la sacamos
inmediatamente vamos a quedar todos pegoteados.
Realmente estaba fascinado con la paja que me había
enseñado a practicar Ulises, pero necesitaba algo
más...
La próxima vez que fui, Ulises me dijo:
-Ya que viniste te voy a enseñar a hacer el tirabuzón.
Poné la pija entre las palmas de las manos y
deslizalas en direcciones opuestas como retorciendo,
pero hacelo con suavidadd porque te va a doler.
Fui muy torpe al querer hacer eso y no pude hacerlo por
lo que Ulises trajo un poco de aceite, me la untó con él
y con sus manos una a cada lado de mi verga empezó a
hacerme lo que me había explicado.
Realmente cada vez que retorcía mi verga me daban unas
tremendas ganas de expulsar toda mi leche, pero Ulises
se daba cuenta de la tensión que estaba soportando mi
pija y por esa razón disminuía el torneado aflojando la
tensión y la excitación.
Un momento después su verga estaba totalmente fuera de
sus pantalones chorreando precum en gran cantidad,
Ulises tomó mis manos y me dijo:
-Estoy muy excitado y tengo ganas de acabar...hacémelo
y demostrame que aprendiste a hacer el tirabuzón.
Tomó mis manos y las guió a su verga, la cual no
necesitó de ningun lubricante, como había necesitado la
mía porque estaba totalmente empapada y pegajosa por sus
fluídos naturales.
Como mis manos no daban el ritmo de la paja tirabuzón
que él requería para llegar al grado máximo de excitación,
apoyó sus manos sobre las mías y las fue guiando hasta
que empezó a jadear y de su verga asomó una generosa
cantidad de líquido blanquecíno que me pegó en la frente
porque yo me encontraba agachado entre sus piernas.
Cuando Ulises se recobró del momento de placer que había
disfrutado me vio la frente y exclamó:
-Lo siento! No me di cuenta. Esperá que te limpio.
Mi relación con Ulises cada día se ponía más caliente
pero se limitaba solamente a eso: pajas de todas clases.
Otro día que fui a su casa me enseñó a hacerme una paja
\"Exprimidor de limón\" pero con la variante que yo
sostenía mi pija por el tronco y él con su mano ahuecada
me retorcía la cabeza al mismo tiempo que con su otra
mano se sostení el tronco de su verga y yo tímidamente
trataba de enroscar el glande con mis dedos.
Solamente pajas y más pajas me enseñó a hacer Ulises en
los dos o tres meses que disfrutamos pajeándonos
mutuamente pero cuando intenté algo más... explotó y
todo terminó entre nosotros.
Ahora con los años y la experiencia sospecho que Ulises
era un gay no asumido o no salido del armario como les
dicen ahora, porque pajearnos mutuamente no lo
encontraba mal pero una relación más completa entre dos
hombres (en este caso un hombre y un adolescente) lo
puso descontrolado.
Sucedió que con la Paja exprimidor de limón nos
excitamos mucho pero ninguno de los dos podía tener una
eyaculación por lo tanto intenté chupársela y cuando
tuve el glande dentro de mi boca me dio un manotón
sacándome la boca de su verga.
Luego me insultó terriblemente tratándome de
degenerado y un sinfín de cosas más.
Para mi descargo le dije que los dos hacíamos cosas de
maricas porque nos tocábamos las pijas y algo más para
buscar el orgasmo que nos hiciese gozar plenamente.
No aceptó ningún alegato, solamente dijo que él me
estaba enseñando a pajearme sin inteciones de tener una
relación homosexual conmigo.
Se las dio de macho conmigo y tal vez fuese cierto porque
al poco tiempo se casó, jamás los vi con un hombre ni
oi ningún comentario sobre él y algún tipo.
Lo seguí viendo porque era amigo de mi papá y yo de sus
hijos, pero nunca más estuvimos a solas y si lo
estábamos él trataba de alejarse o de buscar la forma
de eludirme.
Ahora Ulises es abuelo y poco se de él...
OMAR
Como siempre espero comentarios y fotos en:
omarkiwi@yahoo.com

No era ni hombre ni Mujer

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Esta es una historia del Internet.
Estuve escribiendo fantasías y no tanto, en otras página de relatos…
En las primeras lo hacía en las categorías que más me atraían pero después me fui interesando en temas que no creí que me pudieran excitar…
Antes de entrar a esta página anduve vagando por otras páginas de sexo… Y fue allí donde me di cuenta que lo que más me excitaba eran los relatos, Mas que las fotos y hasta más que los videos…
Si bien hay algunos de poca monta… Hay otros super logrados… Me hice adicto a cada categoría y escribí en casi todas… y muchos hombres y mujeres me respondían a mis escritos… (Vos también lo podes hacer)
Cuando escribo me comprometo con los personajes y me siento lo que escribo… Eso hace que aveces tarde mas de lo aconsejable en terminarlos… Masturbación por medio sigo… Es que no sé si me excita mas escribir que leer.
Fue así, que me enganche en una serie de cartas con Mateo… Un muchacho de Buenos Aires… Mi relato era ambiguo y muy erótico… eso lo hice a propósito pero no me di cuenta hasta que él me escribió… Daba por sentado de que yo era una mujer… y yo lo fui alimentando y desalentando… Mateo me contaba que se excitaba mucho con mis relatos y mis cartas, que se hacía masturbaciones en la oficina, cuando recibía, clandestinamente, mis email…
Algunas veces yo me comportaba como toda una gata y en otros mail era un gay…
Le contaba mis experiencias heterosexuales, ya que era las únicas que conocía; Las homosexuales las inventaba, según él me las presentaba. Leía sus mails y le contestaba lo que quería leer…
Pero él estaba seguro que yo era mujer… Aunque no le daba miedo que yo fuera hombre… ya que había tenido alguna experiencia con un travesti y con un compañero de trabajo. Siempre como un falo y de ninguna manera de pasivo.
Me deseaba y me escribía cosas que a cualquier mujer/hombre, hace estremecer… En un punto mi juego se volvió contra mí y me moría por conocerlo… Si me hacía la mitad de las cosas que él prometía yo sería feliz… Eramos tan compatibles… Todo lo que yo le escribía a Mateo lo ponía a mil y sus respuestas eran tan eróticas que no podía dejar de soñar con él.
Nos contábamos experiencias sexuales con lujos de detalles… las historias más intimas y los juegos más lujuriosos que alguien pueda imaginar y jugar… Porque lo cierto es que me doy cuenta cuando me escriben mentiras y cuando no.
Pero yo tenía mi secreto.
Viajaba a los pocos días a Buenos Aires, me moría de ganas de conocerlo y él a mí. Tuve que decirle quien era… Le confesé mi condición y se lo conté así.
"Como te advertí en otras cartas y ya lo sabés bien; yo nunca tuve una historia homosexual… esto es muy importante decírtelo ya que mi nombre lleva a confusiones No soy Gaby de Gabriela, sino de Gabriel. "
Mandé el mail con todo los miedos que se puede tener…
Mateo fue muy comprensivo y se ofreció a desvirgarme si era mi gusto… Yo le expuse mis temores… que una cosa era escribir fantasías y otra muy distinto era vivir esos sueños…
A los pocos días nos encontramos en un bar, mis piernas temblaban y mi corazón gritaba por salir de mi cuerpo. Yo no sabía que hacer y él se veía tan tranquilo que me tranquilizó.
- No te imaginaba así – me dijo
- Ni yo a vos.
Hablamos un largo rato…
- Hoy no tengo tiempo…
- Me lo habías avisado, no te preocupes… además no se si estoy preparado pare eso…
- Para ser un hombre estás muy bonito.
- para no ser homo sexual sos muy gentil…
Él me hablaba y yo cada vez estaba mas caliente… me empezó a hablar de forma cada vez mas sensual, hasta que sin decirme nada, me hizo un gesto de vamos con los ojos. Yo sabía que él tenía que volver a su casa ya que su mujer lo esperaba.
Pagó la cuenta y en lugar de dirigirse a la salida se dirigió al baño. Yo lo seguí sin pensar, estaba muy asustado… Una vez en el baño me indico que entremos en un escusado.
Entramos en una de las cabinas se sentó en el inodoro. Yo estaba tan excitado que no sabía que debía hacer… pero el instinto pudo más. Desabroche el cinturón y bajé la bragueta de su pantalón. El olor de su intimidad se presentó y yo me puse a mil. En su calzón una gota de semen había dejado una mancha… Lo fregué y sentí que su verga iba creciendo… Quería verla, quería tenerla en mis manos… Él me ayudo a bajar su pantalón y su boxer, hasta las rodillas. Su hermosa pija y grandes huevos quedaron expuestos para mí.
Mis manos subían y bajaban por su mástil, mis dedos se enredaban entre la tupida selva de su pelambre, sin poderme concentrar, quería hacer de todo…. Una gota de liquido preseminal mojo mi piel… intuitivamente me la lleve a la nariz y su aroma me embriagó.
- Apurate, putita, que no tengo toda la tarde.
El miedo de ser descubierto en esa situación desapareció y mi boca busco su pene. Por primera vez sentí un gemido de su parte. Fui tomando confianza y lo que jamás hubiera imaginado estaba ocurriendo… toda su polla dentro de mi boca… se sentía genial. Tomo me cabeza y la hizo subir y bajar a un ritmo enloquecedor… Cuando sentí su primera eyaculación, quise retirarme pero Mateo no me dejaba salir… su mano en la nuca me impedía cualquier movimiento que él no deseara y manejaba mi cabeza como si fuera su mano al pajearse… Su pene no dejaba de emanar ese liquido, que al principio me impresionó y después pude gozar como un elixir. Sin embargo su semen inundó mi boca y un hilo de leche corrió por mi barbilla. Era imposible tragar semejante descarga.
Me moría de ganas de besarlo y compartir con él sus jugos… Me miró y con una sonrisa hermosa acarició mis labios… Juntó el semen que me empezaba a caer por mi cuello y me la volvió a ofrecer. Chupé sus dedos.
Luego él se levantó el pantalón se acomodó y salió del escusado… yo salí a los pocos segundos y me enjuagué la boca, mientras él se miraba al espejo y se terminaba de acomodar. Se lavó las manos y se fue sin decirme adiós.
Volví a la cabina y me hice una paja tremenda. Mis rodillas se doblaron y temí caerme al piso… pero pude reaccionar…
No tuve otra experiencia homosexual… quizás no me atreva a mas… pero si a vos te pasó o crees que te pueda pasar algo similar escribime… Sixbarral@yahoo.com.ar

Muy Buenos Negocios

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 El blanco mantel de lino, con su profusión de copas, velas y servilletas, el vino helado en la cubeta, listo para ser servido bajo la araña de luces que iluminaba la magnífica mesa como en un sueño perfecto, no cuadraban ni hacían juego con el anfitrión, completamente desnudo presidiendo la solitaria cena.


Miré a Adrián una vez mas, tal vez para cerciorarme que era real y no lo estaba soñando. La piel perfectamente bronceada, con ese tono dorado que asociamos siempre a la gente adinerada, los oblicuos ojos color miel sobre la nariz aquilina punto menos que perfecta, y rematando una boca de sensuales labios y una sonrisa que encantaba por igual a hombres y mujeres, yo entre ellos, porque debo confesar que aunque me gustan mucho las mujeres, también me gusta Adrián, y no me avergüenza decirlo.


Tomé la copa vacía y la levanté a contraluz. Como esperaba, el buen anfitrión se levantó para llenarme la copa, sin importarle que mi intención fuera únicamente la de admirar su cuerpo desnudo. La maravilla dorada de su piel comenzaba por unos hombros anchos de brazos perfectos, pecho definido y abdomen plano, marcado sutilmente sin rayar en la exageración de un fisiculturista. El sexo grande y flácido se bamboleaba en su andar decidido, bajo una maraña de vello casi rubio. Con la botella en la mano y sin perder la arrebatadora sonrisa, me llenó la copa con el vino helado y regresó a su sitio, regalándome en el camino de regreso con la incomparable belleza de su ancha espalda, la graciosa curva donde los hoyuelos de sus riñones señalaban el delicioso comienzo de un trasero que terminaba en dos perfectas maravillas que en su andar de felino se rozaban una a la otra, tallando entre ellas lo que adiviné sería un agujero que querría conocer a cualquier precio.


Está todo bien? – preguntó en cuanto volvió a tomar asiento y el fino mantel blanco cubrió todo aquello que yo no quería dejar de ver ni por un minuto.

Perfecto – contesté tomando un sorbo de vino, mientras me contentaba con ver las coronas rosadas de sus tetillas, imán de mis miradas, además de su innegablemente atractivo rostro.


Tomó también un sorbo de vino, permitiéndome un fugaz asomo de los sedosos vellos de su axila, y volvió a sonreírme, como si no le importara en absoluto la profunda excitación en que me tenía sumido.


Esta cena tiene un único motivo, mi estimado César – comenzó Andrés después de haber bebido, posando sus intensos ojos de avellana en mi rostro, como el excelente negociador que era.

Soy todo oídos – dije posando la copa, incapaz de decidirme entre poner atención a sus palabras o a aquellos labios húmedos de vino.

Necesito de tu participación – dijo mirándome y haciendo una pausa tan larga que mi verga brincó bajo mis pantalones deseosa de participar en cualquier cosa que Andrés sugiriera.

Participación en que? – pregunté por ganar tiempo, por apaciguar los latidos de mi corazón y mis malsanos deseos.

En un excelente negocio – completó, posando la copa en la mesa, mientras mi erección, lejos de desanimarse parecía subrayar su total participación en el negocio, aun antes de saber de qué se trataba.


Siguió entonces una amplia explicación de la cual rescaté solamente algunas palabras como acciones, capital mayoritario y socios inversionistas, mezcladas con los rizos rubios de su cabello y la pasión que ponía en convencerme.


Muéstrame tus cifras – le sugerí, y apunto estuve de cambiar "cifras" por "nalgas", pero rectifiqué en el último minuto.


Andrés se puso de pie, para mi completa alegría y se acercó a una gaveta empotrada en la pared, dándome la espalda. Sus largas piernas, esculpidas a la perfección y remontando en un par de preciosas nalgas me convencieron mucho mas que las prometidas cifras. Me acercó un expediente, que apenas alcancé a tomar hipnotizado por el baile cadencioso de su pene al caminar hacia mi silla para entregármelo.


Andrés – le dije tras echar un vistazo a los papeles – porqué decidiste invitarme a una cena en la que estarías completamente desnudo?


La pregunta pareció no sorprenderle en lo mas mínimo. Me sonrió mientras se servía un poco mas de vino.


Ya te lo dije – explicó rápidamente – necesito tu participación en este negocio.

Desnudo? – repetí mientras comenzaba a vislumbrar el rumbo de sus pensamientos.

Unicamente para demostrarte hasta donde puedo llegar para conseguirlo – remató.


Voltee un par de páginas, considerando seriamente lo que me acababa de decir.


Sobre la mesa – le indiqué.


Me miró un poco desconcertado mientras le indicaba con un gesto que se pusiera de pie. Retiré de mi puesto las copas, las velas y las servilletas, haciendo un claro espacio que Andrés interpretó correctamente.


Sobre la mesa entonces – dijo subiéndose a la mesa, irguiendo su 1.80 de perfección masculina sobre el blanco mantel de lino. Desde abajo, mi mirada trepó desde los pies y pantorrillas, a las rodillas y muslos, hasta su sexo y mucho mas allá, la miel de sus ojos.


Date vuelta – le indiqué.


Giró sobre los talones y las columnas perfectas de sus piernas, a escasos centímetros elevaron mi mirada hasta los satinados y bien formados glúteos.


De rodillas – susurré, incapaz ya de controlarme.


Andrés volteó a mirarme, con una suave sonrisa y temí por un momento que se negara, pero no lo hizo. Una copa rodó hasta la orilla y cayó sobre la alfombra sin romperse mientras el gigante rubio posaba manos y rodillas sobre la mesa.


Ni en mis más locas fantasías hubiera yo albergado la esperanza de tener un día ante mí semejantes maravillas. Los muslos, desde atrás, ligeramente velludos, con ese vello dorado que suele pasar desapercibido se ampliaban hacia arriba rematando en un par de nalgas soberbias, que ahora trataban de mantenerse juntas, pero que dada la posición terminaban abriéndose ligeramente, desvelando el secreto que entre ellas se guardaba.


Abre las piernas – le pedí con la voz enronquecida de deseo y vino blanco.

Firma el convenio – contestó sin voltear ni moverse un solo centímetro.


Me sorprendió la frialdad y determinación de su voz, me sorprendió que el connotado hombre de negocios, reconocido como uno de los solteros mas codiciados de la sociedad pudiera venderse de aquella forma tan descarada, pero más me sorprendió la facilidad con la que yo mismo lo estaba comprando.


Si firmo abrirás las piernas? – pregunté sin dejar de mirar la altanera grupa de Andrés casi al alcance de mis manos.

Las piernas y todo lo que me pidas – contestó el ladino mientras yo buscaba la pluma en el bolsillo y él arqueaba la espalda, logrando que las nalgas se extendiesen un poco más y el rincón oscuro de su centro casi fuera descubierto.


Estampé mi firma en el contrato y el susurro en el papel, cual mágica llave, logró abrir las soberbias piernas. Entre los bellos muslos asomaron sus testículos, colgando suaves y atrayentes, aunque a mí por el momento me ocupaba una sola cosa todavía.


Y firmaré también aquí – dije poniendo la palma de mi mano en su nalga derecha.

Hazlo – contestó Andrés simplemente.


Estampé mi firma en la tersa blancura de su nalga, en la parte más carnosa y firme, y me excitó ver mi rúbrica en medio de aquella carne perfecta. Con la misma pluma recorrí el sendero de su raja, y Andrés abrió aun más las piernas, permitiéndome disfrutar de las ventajas de ser su nuevo socio.


Al abrirse, sus nalgas dejaron ver que la raja también estaba llena de aquel mar de vello dorado, y descubrirlo me excitó más todavía. La punta de mi Mont Blanc llegó al sitio más sensible y Andrés no dijo nada, ni siquiera cuando hice el intento de metérsela.


Será mejor cambiar de estilográfica – dije poniéndome de pie, abriéndome la bragueta.


Me saqué la verga, mas dura y tiesa que nunca, goteando ya de anticipación. Me la acaricié un par de veces, deseando ya metérsela en el agujero, pero antes de eso, y por lo que había pagado, bien merecía un poco más de atención. Rodee la mesa y le presenté a Andrés mi hinchada erección. Con la misma enigmática y serena sonrisa se la metió en la boca sin hacerle ascos y me encantó ver la rubia cabellera mezclarse con los oscuros pelos de mi entrepierna.


Rápidamente noté la poca experiencia de Andrés para aquellos menesteres, pero qué me importaba, si el objeto de mis deseos estaba allí para darme placer. Me alejé de su boca buscando las nalgas y sabiendo lo que seguía Andrés bajó de la mesa y sumiso recostó el abdomen sobre el mantel, dejando ante mí su glorioso trasero.


Le acaricié las nalgas un buen tiempo. Quería disfrutarlas lo más posible. Amasé sus carnes y las repasé con mi lengua todo lo que quise. Le mamé el culito, rosado y tenso, relamiendo el apretado esfínter cientos de veces. Escuché un par de quejidos de su parte, sin saber decidir si eran de placer o de incomodidad, aunque tampoco me importó gran cosa descubrirlo. Mordisquee los glúteos y humedecí el camino que ansiaba ya recorrer con mi endurecida verga, y cuando me harté de todo eso, me posicioné tras él y lo penetré despacio, tratando de alargar lo más posible aquel placer que tan caro me había salido.


Primero el glande, y luego el resto, conquisté sus entrañas no sin cierto esfuerzo de ambas partes, pues Andrés estaba tan justo o mi verga tan grande, me gustaba pensar, que la empresa no fue cosa sencilla. Como fuera, la cogida fue fenomenal, al menos para mí. Andrés resoplaba y resollaba, aferrado al mantel de lino, mientras las finas copas de vino tintineaban sobre la mesa al compás de mis férreas acometidas. Un hilillo de sudor resbaló sobre el surco de su dorada espalda, y el apuesto hombre de negocios recibió en sus entrañas mi ardoroso tributo a su belleza.


Me subí la cremallera y le di una palmada en el culo, como se les da a las putas que han hecho un buen trabajo.


Recibirás mañana el cheque en tu oficina – le dije, mientras Andrés se incorporaba lentamente y se cercioraba de que la firma en el contrato de verdad fuera la mía.

Puedes compararla con la de tu nalga – dije al ver su natural desconfianza.


Andrés sonrió y como buen anfitrión, y a pesar de caminar con cierto esfuerzo, me acompañó hasta la puerta.


Ha sido un verdadero placer hacer negocios contigo – dije estrechándole la mano, recalcando tal vez demasiado la palabra placer, pero no pude evitar decirlo.


Andrés asintió, esta vez sin sonrisas y cerró la puerta a mis espaldas.


Una semana después pude constatar que la inversión, además de placentera había sido una excelente decisión. Mi cuñado, y socio en algunos negocios, me entregó jubiloso el reporte diario de la bolsa, donde las acciones que había adquirido con Andrés habían ya duplicado su valor.


Pinche cabrón hijo de puta! – dijo mi educado cuñado dándome un enorme abrazo mientras me alzaba de la silla – como chingados supiste que esta inversión sería un buen negocio?

Ya ves – dije presumido tratando de respirar quitándomelo de encima – el buen colmillo que tengo.

Me cago en tu puta madre! – dijo eufórico, todavía sin creerme.

Tranquilo, cuñado – le advertí – que también es la madre de tu esposa.

Ya se, ya se – dijo apartándose por fin – ya sabes cómo soy, cabrón.

Y no sé cómo mi hermana pudo enamorarse de ti, bestia peluda – dije empujándole.

Pues por esto – dijo agarrándose los genitales, dejándome notar el enorme bulto que se marcaba bajo los pantalones – le doy su ración diaria y la mantengo bien culeada y feliz.

Eres un patán – le dije mostrando una cara de horror, aunque en realidad no lo sentía.

Pura pinche envidia – dijo poniendo su mano sobre mi sexo – porque tú lo tienes bien chiquito.


Le aparté la mano con un golpe, un viejo juego entre nosotros, y él se me fue encima como si tuviéramos trece años en vez de los cuarenta que en realidad teníamos. Comenzamos a forcejear, él tratando de agarrarme de nuevo la entrepierna y yo tratando de evitarlo. Comenzamos a resollar como un par de viejos toros de lidia, sin que ninguno cediera terreno al otro.


Andale, pito de miniatura – se burlaba – admite que mi vergota es el doble que la tuya.

Cállate, sonzo – le contestaba yo alejándome de sus veloces manos – mejor admite que te mueres por tocármela y no sabes cómo pedírmelo.

Y para que putas iba yo a querer agarrar ese pinche y miserable pellejito? – me decía lanzándose con todo para agarrarme – si tengo este trozote de carne entre mis piernas?

Pues no sé, maricón – le provocaba – dímelo tú.


A mitad de la lucha, mi secretaria entró a la oficina y ambos recobramos inmediatamente la compostura.


Se le ofrece algo, licenciado? – preguntó.

No Alicia – contesté recobrando el aliento y componiendo mi corbata.


La mano de mi cuñado, justo a mi lado, comenzó a toquetear mi trasero. Le encantaba ponerme en ese tipo de aprietos. Sonreí como si nada pasara, porque no quería que la buena Alicia, tan seria y servicial, tuviera una imagen errónea de mi persona. Me comporté a la altura, a pesar de que la insidiosa mano de Humberto, mi cuñado, iba ganando terreno y palpaba a sus anchas mis nalgas, aprovechando que no podía hacer nada por impedírselo. No me moví, incluso cuando sentí que uno de sus dedos presionaba insidiosamente la zona de mi ano.


Pues entonces los dejo – dijo Alicia reacomodando las gafas que siempre terminaban resbalando por su nariz.

Vaya usted – le dije, conteniendo a duras penas las ganas de soltarle un buen golpe a Humberto, que antes de que Alicia saliera salió disparado también hacia la puerta.

Yo me voy con usted, Alicia – dijo mi cuñado – porque parece que su jefe no está de buen humor esta mañana.


Antes de salir, tuvo el descaro de darse la vuelta y a espaldas de Alicia se agarró de nuevo los genitales, mostrándome la abultada protuberancia, más grande aun que hacía unos minutos, mientras con señas me indicaba que la mía era nada comparada con la suya.


Ya lárgate – le dije, aunque sonriendo – que tengo mucho trabajo.

Me voy – aceptó desde la puerta – pero pasó por ti a las cinco para celebrar tu buena suerte en los negocios.


Fiel a su promesa, Humberto pasó por mí y aunque me costara admitirlo, me gustó dejar sobre el escritorio el trabajo pendiente y seguir a mi loco cuñado a través del tráfico de la ciudad. Aparcó el auto frente a un exclusivo club deportivo y me estacioné detrás de él.


Me puedes decir que se supone que haremos aquí? – pregunté incrédulo, porque ni él ni yo somos del tipo deportista.

Cálmate, pendejo – me dijo – que no vamos a hacer ningún tipo de ejercicio ni cosa que se le parezca, aunque si vamos a sudar como un par de cerdos – completó sonriendo, tan fino él.


El plan incluía un vigoroso masaje proporcionado por dos chicas suecas ni tan chicas ni tan suecas, según pude darme cuenta, aunque si excelentes masajistas. Pronto comencé a relajarme bajo los hábiles manejos de sus manos y Humberto hizo otro tanto. La suave música y el ligero toque perfumado de las esencias me hicieron olvidar todo, y como parte del sueño, me vi siguiendo la peluda espalda de Humberto, cubierto con una enorme y felpuda toalla blanca en la cintura, hasta el cálido y vaporoso ambiente del sauna.


A sacar todas las toxinas, cuñado – dijo Humberto empujándome en la clara niebla del vapor.


Nos tumbamos uno junto al otro y de inmediato comencé a transpirar. Hay algo en el sudor que siempre me hace pensar en el sexo, una asociación sencilla, pues el esfuerzo sexual siempre viene acompañado de calor y transpiración. Comencé a sentir un hilillo eléctrico corriendo por mi entrepierna e inconscientemente me toqué el paquete sobre la mullida toalla.


Se está despertando el pequeñito? – preguntó Humberto a mi lado. No me había dado cuenta que me estuviera observando.

Lo quieres saludar acaso? – dije siguiéndole sus acostumbradas bromas.

Vale – dijo metiendo su mano sorpresivamente entre mis piernas, tan rápido que aunque apreté los muslos lo único que conseguí fue atrapar su peludo antebrazo entre ellos, y para entonces ya Humberto tenía su mano mi verga.

Pero qué haces, cuñado? – dije en tono escandalizado, al tiempo que me cuidaba muy bien de abrir más las piernas, permitiéndole toquetear con mas soltura mi verga, que se enderezaba rápidamente.

Cállate, cabrón – contestó Humberto en un susurro – que bien que te está gustando.


Cerré los ojos, dejando que los vapores y sudores, junto con la mano de Humberto me subieran la temperatura poco a poco.


Toca tu también – dijo mi cuñado llevando mi mano al espacio abierto entre sus rodillas y el ruedo de la toalla.


Sin abrir los ojos dejé que mi mano entrara y subiera por un par de velludos muslos y sentí la cálida pesadez de sus huevos y la suave dureza de un miembro grande y grueso que empezaba a despertar. Abrí los ojos porque quería constatar con ellos lo que mi mano iba descubriendo y me encontré con un soberbio miembro, oscuro y peludo, bastante grueso y coronado con una cabeza perfecta, por cuya punta ya empezaba a gotear la prueba innegable de que no lo estaba haciendo tan mal.


Quiero que te la comas – dijo mi cuñado empujándome ya por la nuca hacia abajo, y a medio camino, cuando ya el aroma de su sexo me golpeaba el rostro y la indecisión de dar o no aquel paso con alguien tan cercano como mi cuñado, la puerta del sauna se abrió.


Reaccionamos rápidamente y de forma tan natural, que me convencí de que para Humberto aquello no era nada nuevo. El hombre, cincuentón y apuesto, nos saludó con un gesto y se sentó al otro lado del sauna, casi en frente nuestro. Su presencia, lejos de apagarnos la calentura, puso un toque extra y novedoso a lo que casi había estado a punto de ocurrir. Humberto rozó su pierna con la mía, y sentir la velluda caricia, más que prohibida frente a aquel extraño me hizo excitarme todavía más. El hombre nos miraba atentamente, con sus pequeños ojos entrecerrados y la incipiente calva perlada de sudor.


Mi cuñado abrió las piernas y me di cuenta que el sujeto calvo bajaba inmediatamente la mirada. Humberto, tan descarado como era su costumbre separó aun más sus fuertes muslos, logrando que la blanca toalla revelara mucho más de lo que en un lugar público como aquel era socialmente permitido. El hombre de enfrente pudo ver como los dos grandes y peludos testículos de mi cuñado se balanceaban entre sus piernas, colgando entre ellas de una forma que era imposible dejar de notar.


Hace demasiado calor aquí – dijo mi cuñado en tono de queja, y para subrayar la frase tomó la punta de la toalla y secó con ella su rostro moreno y masculino.


Lamentablemente, al jalar la toalla hacia arriba descubrió lo que ésta tapaba más abajo. Su pene, casi totalmente erecto quedó al descubierto. Tampoco yo pude evitar mirar hacia abajo, donde el reluciente glande era como un faro brillante en la niebla. El hombre de enfrente se relamió los labios, tal vez de forma inconsciente pero por demás reveladora.


Ven aquí – le dijo Humberto sin pudor alguno – sé que te mueres por chuparlo.


El hombre estuvo a punto de obedecer. De hecho había empezado ya a moverse, pero se detuvo en el último instante.


Lo haría con gusto – declaró con voz ronca y suave al mismo tiempo – si viniera solo. Mi hijo me acompaña y no tardará en venir a buscarme – terminó con cierto dejo de pesar.


Mi cuñado había empezado a sobarse la monumental verga. Le importaba muy poco aquel padre dividido entre el deseo y la responsabilidad. Estaba excitado y quería salirse con la suya.


Vigila la puerta – me dijo sin dejar de mirar al hombre de enfrente y sin soltar la gruesa manguera que se erguía ya totalmente dura entre sus piernas.


Me puse de pie, sintiéndome igual de excitado. La toalla anudada en mi cintura mostró lo caliente que estaba y Humberto silbó complacido al ver el estado en que me encontraba. Me paré junto a la puerta y limpié el vaho que empañaba la pequeña ventana que permitía mirar al exterior. Los vestidores y regaderas estaban vacíos y se los informé a los presentes.


El hombre cayó de rodillas en cuanto escuchó la información. Como un gato buscando el cuenco de leche se acercó hasta las peludas rodillas separadas de mi cuñado, guiado por aquel lustroso faro erecto, sin otro puerto ni otro destino que posar los ansiosos labios en aquella dureza.


Humberto suspiró complacido al sentir aquella boca hambrienta engullir su enorme hombría y la cálida lengua lamiendo su carne endurecida. Tomó al hombre por la cabeza y le hundió el falo en la garganta, haciéndole tragar todo lo que éste podía. La escena era por demás excitante y no pude evitar acariciarme a mí mismo mientras contemplaba al esposo de mi hermana y padre de mis sobrinos dejándose comer la verga por aquel perfecto desconocido.


Tan absorto estaba en la cachonda escena que por un momento olvidé mi papel de vigía y si no es porque estaba recargado en la puerta, la persona que empujaba desde el otro lado hubiera logrado entrar sin que me diera cuenta. Afortunadamente esto no sucedió y antes de que volviera a intentarlo salí afuera para impedirlo.


Un muchacho, rubio y apuesto, tal ves de 18 años estaba tratando de entrar.


Se te ofrece algo? – dije interponiéndome en su camino.

Busco a mi padre – explicó el chico tratando de entrar nuevamente.

Está dentro – le informé – pero por ahora está ocupado, será mejor que esperes un poco.


Con cara de extrañeza, el chico se sentó en un banco cercano, mientras yo espiaba lo que ocurría dentro. Humberto había arrancado la toalla del sujeto mientras éste continuaba su excelente trabajo bucal, y sin perder ninguna de sus lamidas y besuqueos le tanteaba las nalgas, buscándole el agujero. El hombre arqueaba la espalda, extendiendo el trasero, exponiendo ante mi mirada el ojo de su culo, que ya mi querido cuñado encontraba y penetraba con uno de sus gruesos dedos.


Tragué saliva mientras volteaba a vigilar al chico, que desde el banco me miraba con suma atención.


Estás caliente – dijo el chico señalando la abultada e inequívoca pista bajo la toalla que me cubría.


Me quedé mudo, sin poder rebatir algo tan notoriamente evidente.


Y seguramente será por algo que está haciendo mi padre allá dentro – completó con la misma tranquilidad.


Tampoco tuve forma de negar su simple y rotunda deducción. La mirada del chico viajó desde mi culpable rostro hasta la carpa de circo que se levantaba bajo mi cintura. Se puso de pie y se acercó sin perder el contacto de nuestras miradas. Me acarició la verga sobre la toalla y me empujó a un lado suavemente.


Déjame verlo – susurró en mi oído sin soltarme la verga, y no hallé forma de negarme.


Juntos, atisbamos por la pequeña ventana y juntos observamos como Humberto acomodaba al padre del chico en cuatro patas sobre los tablones superiores y le habría las blancas y masculinas nalgas para darle una soberbia mamada de culo.


Caray – musitó el chico suavemente – nunca pensé ver a mi padre en estas cosas - confesó.

Debe ser chocante para ti ver algo así – le dije mientras me pegaba a su cuerpo desde atrás, sintiendo su piel fresca y suave junto a la mía, tan sudorosa y excitada.

Mas bien es extrañamente excitante – contestó empujando su pequeño trasero contra mi cuerpo, restregándose contra mi miembro, dolorosamente duro.

Ya lo creo que sí – dije metiendo una mano bajo la toalla que envolvía al chico, encontrándome un par de duras y firmes nalguitas, tensas y maravillosamente tersas, como sólo un adolescente puede poseer.


Dentro, mi querido y bien dotado cuñado había terminado de humedecer con su saliva el caliente culo del padre, por lo que ya se estaba posicionando tras sus nalgas y con la gruesa manguera en la mano se preparaba para penetrarlo.


Mira eso – le dije al hijo mientras comenzaba a buscar con mis dedos el mismo agujerito que su padre allá dentro estaba a punto de entregar.

Lo estoy viendo y no lo creo – contestó el muchacho, con un leve quejido al conseguir lo que buscaba, enterrándole uno de mis dedos en su apretado conducto anal.


Humberto había empezado ya a meterle la verga al hombre, y éste, con una mueca de dolor y placer tenía cerrados los ojillos mientras agachaba la cabeza y paraba la cola, tragándose poco a poco la gruesa y monumental herramienta de mi cuñado. Centímetro a centímetro, su verga comenzó a desaparecer dentro de su cuerpo, mientras el hijo y yo mirábamos extasiados todo el proceso.


Puta madre! – exclamó el hijo – pero si se la ha tragado completita – dijo admirado.

Los hombres somos capaces de muchas cosas – dije nada más por decir, cuando las palabras realmente salían sobrando en aquella escena imposible de explicar.

Quiero que hagas algo – dijo el chico dándose la vuelta y mirándome a los ojos.

Lo que quieras – le contesté sin pensármelo siquiera.

Entra allí y métele la verga en la boca – pidió como cualquier cosa.


El chico había resultado más pervertido que los tres adultos juntos, pero el juego me gustaba y la petición me gustaba todavía más. Entré al sauna, donde ya el vapor se había casi terminado, pero el calor de los cuerpos era suficiente y nadie lo extrañaba.


Al escuchar la puerta el hombre abrió los ojos y me miró con mirada de pronto asustada.


Has visto a mi hijo? – preguntó preocupado, aunque sin perderse ni una sola de las brutales embestidas del enorme pistón de mi cuñado, que le bombeaba el culo sin piedad alguna.

No – le contesté quitándome la toalla – no te preocupes, que no lo he visto – dije mientras me acariciaba la verga frente a sus ojos, de pronto ávidos.


Mi cuñado también me miraba. Sus ojos en mi verga eran como una caricia deseada y prohibida. De pronto desee su boca en mi verga y me acerqué a él en vez de acercarme al padre, como había prometido.


Quieres saludar al pequeño? – le dije meneándome la verga frente a sus ojos, acariciándome el tronco y los huevos mientras me iba acercando lentamente.

Ni tan pequeño – aceptó con una media sonrisa, donde su lengua traicionera salió por cuenta propia, descubriendo su deseo de probar mi verga.


Me puse al alcance de su boca, y mi cuñado, aquel que solía burlarse de mis hipotéticas proporciones no tuvo el menor reparo en engullirla de inmediato. Fue un alivio para mi creciente excitación. Su lengua fresca y caliente al mismo tiempo me hizo temblar de pies a cabeza y me dejé mamar la reata por aquel hombre tan querido y cercano, en un instante perfecto de pura pasión sensual.


Tras la puerta, el chico miraba todo con suma atención. Recordé mi promesa y saqué la verga de aquella boca golosa para llevarla hasta la del hombre, que sin mayor dilación me la mamó también, mientras mi cuñado arreciaba sus acometidas al ver como el caliente sujeto recibía verga por los dos extremos. El tipo estaba completamente emputecido, y se meneaba como la mejor de las putas dándonos placer a los dos por igual. Quién lo dijera.


Recordé las nalguitas apretadas y tersas del chico que nos miraba, y caliente a mas no poder, abandoné de nuevo el sauna. Me esperaba impaciente. Se había quitado la toalla y se masturbaba furiosamente mirando lo que sucedía dentro. No necesité ni siquiera lubricarlo. Le acerqué la verga al culito y éste se abrió como una puertecita mágica y perfectamente aceitada para recibirme. Comenzamos a gemir casi al unísono, de forma descontrolada, mientras lo claveteaba contra la puerta, sin importarme el ruido y que los de dentro se percataran de nuestra presencia. En realidad estaban también llegando a su clímax, y poco o nada se daban cuenta de lo que sucedía en el exterior.


Mientras me cogía al muchacho, mi cuñado explotaba dentro del culo del padre, y generoso como era, le dio la vuelta y se puso a mamarle la verga mientras le enterraba tres dedos en el dilatado ano, haciendo que el hombre tuviera también un increíble orgasmo.


Por mi parte, las apretadas nalgas del chico me hicieron venirme en cuestión de segundos, mientras él se masturbaba sin dejar de ver lo que su caliente progenitor hacía allá dentro. Explotó también frente a la puerta, y los disparos de semen se estrellaron allí, escurriendo hasta el piso mientras yo me escurría dentro de su cuerpo.


Debo irme – dijo el chico cuando apenas terminé de sacarle la verga – mi padre está por salir y no quiero que descubra que lo he descubierto yo a él – explicó lo que sonaba extrañamente inexplicable.

Anda – le dije ya viéndolo partir, enrollándome en la toalla justo cuando el hombre salía ya del sauna.


El hombre salió casi cohibido, con esa mirada perdida que ponemos al salir de la oscuridad del cine a la brillante realidad de una día soleado. Se despidió rápidamente, agradeciéndome por mi celosa vigilancia. Casi logró hacerme sentir culpable, pero logré recuperarme y entré de nuevo al sauna a buscar a mi cuñado.


Eres un maldito cabrón con suerte – me dijo Humberto, totalmente desnudo y despatarrado sobre los bancos del sauna.

Porque lo dices? – pregunté mientras me sentaba a su lado, todavía maravillado de aquel enorme cuerpo velludo y del goteante pene oscuro, ya un poco deshinchado, con hilillos de semen resbalando de la gruesa y bulbosa cabeza.

Porque tenía toda la intención de masacrarte a ti, querido cuñado – me explicó.

Masacrarme a mí? – pregunté sin poder evitar reírme del inusual término.

Cogerte, pendejo – me aclaró – no te hagas que no me entiendes.


Acepté con una sonrisa que le entendía.


Pero se me atravesó este cabrón en el camino y los planes cambiaron – continuó, sobándose la verga distraídamente.

Así son los negocios – dije poniéndome de pie – uno hace planes – caminé un poco frente a él – apuesta por un resultado – caminé unos pasos más y me desanudé la toalla – y las cosas no siempre resultan como las imaginamos – solté la toalla, que cayó a mis pies.


Estaba de espaldas a Humberto. Le mostraba las nalgas a mi cuñado, de forma totalmente vulgar y provocadora, y el hombre, apenas recuperándose del vigoroso sexo que acababa de tener, miró mis bien trabajados glúteos y se relamió los bigotes.


Me agaché a recoger la toalla, sabedor de que su mirada me acompañaba en el trayecto.


Pero siempre habrá otra oportunidad de hacer un buen negocio – terminé mientras abría un poco las piernas, dejándole ver mi trasero abierto e invitador – no lo crees?


Me dio una nalgada mientras se ponía de pie. Su verga comenzaba a endurecerse, y yo busqué la puerta a toda prisa, porque ese negocio se haría en otra parte y en otro momento, cuando llevara las de ganar y cuando la apuesta se inclinara a mi favor.


Vayamos por una copa – le dije a mi cuñado fuera del caluroso sauna, obligándole de esa forma a enrollarse la toalla y seguirme.

Hablaremos de nuestros futuros negocios? – preguntó sobándose la verga, gruesa bajo la toalla.

Ya veremos – contesté – ya veremos.




Si te gustó, házmelo saber.


altair7@hotmail.com

Mi Primo y su Traicion

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 Se podía amar más a alguien? – me pregunté por enésima vez, mientras paraba las nalgas, permitiendo que Roger lamiera mi culito con mayor comodidad.


Anda – alentó mi primo – y decías que no tenías ganas – escuché su voz distorsionada, que parecía salir de entre mis nalgas.


Me reí como un tonto, con la simpleza que solo a los doce años solemos tener.


Nunca dije que no tuviera ganas – le contesté provocador, asomando la cara debajo de la almohada y mi amado primo, lengua húmeda, mirada amorosa arremetió con fuerza en el mismo centro mojado y rabioso de donde parecía provenir todo mi placer, aunque bien sabía que mas provenía del ardoroso cariño que le tenía.


Roger salió a respirar, como si lamerme el ano le hubiera consumido todo el aire, lo que me provocó más ganas de reír. Sus brillantes ojos azules sólo incrementaron el delicioso placer de sentirlo entre mis piernas.


Te quiero dentro – le susurré a sus pupilas, a sus mejillas filosas, a su humedecido mentón.


La puerta se abrió tras un rapidísimo toquido que apenas nos dio tiempo para cubrir nuestra culpable desnudez entre el lío de sábanas.


Saben que no deben demorarse – dijo adusto Mr. Quimby, nuestro estirado mayordomo desde el portal – es sábado y me permito recordarles que su señor padre les espera en la biblioteca en punto de las diez.


Si algo percibió, mucho se cuidó de hacer el menor comentario. Si acaso, la atractiva pero fruncida boca pareció apretársele un poco más, y más rígido que un palo abandonó la recámara tras el inconveniente y rápido anuncio.


Me temo que tendremos que continuar mas tarde – dijo Roger saliendo de entre las sábanas para darme un rápido beso en la boca, nada apropiado entre primos, pero absolutamente delicioso.


Le miré ponerse el pijama, y le odié por cubrir semejante hermosura con la basta tela. Tenía 14 años, dos mas que yo, y aunque la diferencia en edades fuera poca su desarrollo físico era mucho mayor que el mío. De repente me sentí abochornado, por tener el pecho flaco, por mis piernas largas y me escaso vello púbico. Roger, por el contrario podía presumir orgulloso la abundante mata rubia que coronaba su hermosa verga, evidentemente más gruesa y más larga que la mía.


No piensas salir de la cama? – preguntó interrumpiendo mi arrobada observación.

Ya voy – dije con un mohín de flojera.

Mi tío suele desesperarse rápidamente – me recordó – aún cuando se trate de un simple día de campo.

No tienes que recordármelo, conozco perfectamente a mi padre – dije saliendo finalmente de la cama.


Roger no resistió verme completamente desnudo y no acercarse. La luz del sol se filtraba por una rendija de las cortinas, iluminando mi pálida piel, lechosa y todavía tibia de sus caricias.


Eres un niño muy hermoso – dijo abrazándome, y yo sólo me dejé llevar por la increíble sensación de sentir que el ser amado también gusta de ti.


Finalmente me cambié y bajamos corriendo las escaleras. Mi padre daba las últimas instrucciones. Mi madre y mi hermana estaban ya en uno de los carruajes que las sirvientas habían cargado ya con todas las provisiones. Roger y yo peleamos por subirnos en el pescante y manejar los caballos, pero mi padre puso fin a la discusión entregando las riendas al encargado y entre risas y empujones terminamos sentándonos uno junto al otro. Mi padre se sentó frente a nosotros y abriendo su periódico nos pidió silencio al tiempo que nos poníamos en movimiento.


Roger pegó sus muslos a los míos. Era un viejo juego entre nosotros. Intimo y privado. Se trataba de provocarnos mutuamente sin que nadie se diera cuenta, y el que se mostrara más atrevido provocando al otro era el ganador. Esta vez el peligro era doblemente excitante, pues mi padre estaba frente a nosotros, y bien sabíamos que de ser descubiertos nos arriesgábamos a un severo castigo.


Roger se tocó el paquete, jalando mi mirada a su regazo inevitablemente. Me excitaba mucho ver cómo su pequeño bulto iba creciendo poco a poco. Me toqué el mío también, cuidándome mucho de hacer el menor ruido. Los ojos de Roger me devoraban también, y nos sonreímos mutuamente, cómplices y excitados. Mi padre carraspeó entonces, dándole la vuelta a la hoja, acomodándose en el asiento. Como un imán, ambos miramos hacia su entrepierna, de pronto brutalmente revelada por los claros pantalones de lino blanco que si bien de pie eran bastante holgados, al sentarse se pegaban a su cuerpo, dibujando perfectamente el contorno de su sexo.


Los ojos de Roger además de azules eran bastante expresivos. Casi pude leer en ellos sus pensamientos. La idea de que pudiera estar imaginándose el sexo de mi padre me excito más todavía. También yo traté de imaginar su grueso pene dormido y aprisionado por el fresco lino. Al igual que él, traté de imaginar el olor que tendrían sus gordos y rubios testículos bajo su prisión de tela. Traté de imaginar su ropa interior y la pelambrera rubia que seguramente coronaba su sexo. Seguramente mi primo leía igual mis pensamientos. Me hizo una seña con las manos, tratando de decirme lo grande que estimaba era la verga de mi padre. Le hice una ligera corrección, separando sus manos un poco más, mostrándole la largura imaginada por mí. Nos reímos excitados y mi padre bajó el periódico para que pudiéramos notar su furibunda mirada. El jueguito debía terminar, o al menos aplazarse por el momento.


Apenas llegamos al claro donde mi padre había decidido pasar el día de campo Roger saltó el primero que todos, y lo seguí como rayo.


Te lo imaginas? – preguntó todavía resollando después de la rápida carrera.

Enorme – dije también jadeando, sabiendo perfectamente a qué se refería.

Lo que daría por verlo! – concluyó con la mirada perdida en el follaje, y sentí celos de su anhelosa curiosidad por un sexo que no fuera el mío.


Como si lo intuyera me abrazó, pero me soltó rápidamente porque mi hermana se aproximaba con los aros invitándonos a jugar con ella. De pronto éramos niños nuevamente. Primos rivales compitiendo por una pelota. Hermanos casi. Amantes luego.


La mañana hermosa y cálida nos empujó por las suaves laderas mientras los mayores montaban una pequeña carpa donde mi madre resguardaría su blanca piel del sol y mi padre refrescaría con sodas el calor que su elegante vestimenta le provocaba. Los niños éramos niños, podíamos quitarnos los zapatos y enjuagar los pies en el arroyo, sin importar que las lujosas calzas quedaran pronto empapadas.


Vengan a comer! – llamó la nana, y mi hermanita largó los aros en la orilla del arroyo, donde la corriente rápidamente los atrapó. Chilló ella entonces como puerco en el matadero, con tal angustia que mi padre llegó corriendo desde su cómodo descanso y mi madre preocupada se acercó también rápidamente.

No es nada – los tranquilicé, corriendo ya por la orilla para el rescate de los aros.

Déjame a mí – advirtió mi padre – puede ser peligroso.


Se quitó los zapatos y trató de vadear la orilla y justo cuando casi alcanzaba los infortunados aros, resbaló sobre la piedra y cayó de nalgas sobre el agua fría. Guardamos todos un repentino silencio, pero la risa terminó ganado la batalla y hasta mi padre, furibundo en un principio terminó riendo con todos los demás. Salió del agua y sentí la mirada atenta de Roger sobre mi padre, descubriendo inmediatamente el porqué. El blanco lino, tan fresco y elegante, se pegaba ahora húmedo al cuerpo de mi padre como una segunda piel. Las mujeres, pudorosas y educadas se marcharon, dejando a los caballeros lidiar con aquel repentino problema.


Me temo que tendré que secarme al sol – determinó mi padre resignado.


Roger y yo le vimos venir hacia nosotros. El bulto de su entrepierna era un mapa perfecto de todas sus redondeces y protuberancias. Alcanzamos a distinguir, excitados y nerviosos, hasta la línea perfecta de su glande, por no hablar de la reveladora redondez de sus testículos.


Será mejor que me aleje un poco y me quite esta ropa mojada – dijo entre dientes – de esa forma se secará más rápido.


Le vimos partir hacia el amparo de unos matorrales. De piedra, mi primo y yo vimos su firme trasero y los delineados muslos desde atrás.


Dime que no es un sueño hecho realidad – dijo mi primo sobándose la verga, evidentemente erecta bajo los pantalones.


Yo estaba en el mismo estado, y como siempre, mi primo reaccionó primero.


Vamos a espiarlo – sugirió sigiloso buscando ya como rodear los arbustos para no ser descubiertos. Temeroso, pero más excitado que nunca, le seguí en la búsqueda. Unos metros después, y arrastrándonos sobre el suave césped encontramos el lugar perfecto. Mi padre, a escasos metros, batallaba con la botonadura de su chaqueta y tras ponerla sobre un arbusto procedía a quitarse los pantalones. Roger y yo contuvimos el aliento.


Como el esperado telón en su tercera llamada, los blancos pantalones cayeron al piso. Las fuertes y bien delineadas piernas de mi padre, desnudas y al sol me llenaron de un inexplicable gozo. El claro vello que las cubría parecía refulgir suavemente. La mano de Roger tocó la mía y se la apreté suavemente. Ajeno a nuestras miradas, mi padre giró frente a nosotros, tal vez buscando que el calor del sol le secara mejor la ropa, pero a mí me pareció que miraba hacia nosotros, como si el aire le llevara nuestro delator aroma.


Tranquilo, bebé – me susurró Roger apaciguando mis ganas de salir corriendo – no puede vernos.


Y seguramente tenía razón, pues mi padre terminó recostándose en la hierba, con las piernas abiertas, dejándonos ver la pelusa amarilla que le cubría el ombligo, el pecho fuerte, también peludo, y como dos botones marrones, las tetillas en medio, perdidas en aquel mar de suave vello.


Qué peludo está el tío – comentó Roger en mi oído, y deseé fervientemente crecer para tener también aquellos pelos cubriendo mi cuerpo y escuchar de su boca la misma admiración por mi persona.

Cállate – le susurré nervioso – no quiero que nos descubra.

Te imaginas cómo tendrá su culo? – contestó mi primo sin escucharme realmente.


Apenas comenzaba a imaginarme semejante cosa cuando los gritos de mi madre llamándonos a comer nos hizo escapar sin poder admirar más la desnudez regalada de mi padre. Corrimos hacia las voces antes de ser descubiertos, y poco después, todavía con la ropa húmeda mi padre se nos unía también. El paseo terminó poco después y apenas llegamos a la casa, Roger y yo corrimos a la recámara.


No aguanto más! – declaró mi primo arrancándose las ropas, mientras yo caía de rodillas, esperando con ansias su piel desnuda.


Su pene estaba erecto, perfecto y duro, y lo lamí goloso y excitado ya con tanta espera. Su glande era suave y chato, y adoraba juguetear con él en la boca todo el tiempo que me fuera posible, que en esta ocasión no fue tanto. Roger estaba sobre excitado por lo sucedido en el paseo, y rápidamente me quitó la ropa y se abalanzó sobre mis nalgas.


Te quiero coger inmediatamente – me dijo directo, como acostumbraba a hacerlo.


Mi placer era complacerlo en todo. Lo amaba y lo admiraba. Era como el hermano que nunca tuve, el amante perfecto, mi total adoración. Apenas un poco de saliva en el ano y ya lo tenía empujando rabioso por entrar. Jamás había sentido dolor, ni siquiera la primera vez que me había cogido y por el contrario, una sensación de llenura y de ternura, solía acompañar la vigorosa penetración de su verga en mi cuerpo, y esta vez fue doblemente placentera.


Tienes el culito tan apretado que creo que voy a venirme enseguida – comentó sobre mi espalda mientras yo arqueaba mi cuerpo para recibirle con mayor profundidad.


Comencé a masturbarme sintiendo su inminente venida y sus jadeos guiaron los míos y me llenó por dentro con su leche mientras la mía brotaba impetuosa entre mis dedos. Permanecimos en ese abrazo por unos minutos, escuchando nada más nuestros latidos ajetreados y fuera los perros ladrando a lo lejos.


Es una lástima que su señor padre no presenciara tan sublime ejecución – escuchamos la ronca voz de Mr. Quimby de repente.


Roger y yo saltamos asustados y sorprendidos. Habíamos cerrado la puerta con llave y el mayordomo jamás se hubiera atrevido a entrar sin tocar primero.


Estaba preparando el baño para su llegada – aclaró Mr. Quimby ante nuestro evidente desconcierto – cuando ustedes irrumpieron con tanta prisa para hacer - dudó unos segundos – sus cochinadas.


Roger y yo, aun desnudos, no alcanzábamos a comprender el terrible lío en el que estábamos metidos.


Prefiere el señorito Kevin que le informe a su padre inmediatamente o esperamos hasta la hora de la cena? – preguntó imperturbable el odioso mayordomo


Lo miré completamente incrédulo y agarrotado por el miedo.


No te atreverías – reaccionó Roger antes que yo – mi tío no dará crédito a tu historia.


Mr. Quimby sonrió ante la ingenua salida de mi primo.


El señorito Roger debería saber que llevo sirviendo a esta casa desde hace muchos años, y que gozo de la absoluta confianza del patrón. Yo que ustedes no me arriesgaría a poner eso en duda.

El tiene razón – dije mientras reparaba en mi desnudez y tomaba mi ropa de la cama.


El mayordomo me miró entonces con otro tipo de mirada. Una mirada que nunca le había visto antes.


Qué pides por tu silencio? – preguntó Roger, ya más tranquilo buscando una solución.


Mr. Quimby paseó por la habitación, como si evaluara su contenido, buscando algo lo suficientemente valioso en pago por su discreción. Después de una vuelta se detuvo frente a nosotros.


Quiero lo mismo que tú – dijo simplemente, y honestamente no entendí a qué se refería, aunque Roger seguramente sí porque lo empujó lejos de mí.

Estas loco? – le gritó – cómo te atreves a pensarlo siquiera?


Mr. Quimby dio la media vuelta hacia la salida.


En mis dependencias personales, a las diez en punto – se detuvo para mirarnos – o mañana mismo le informaré todo esto y con lujo de detalles al patrón – y se marchó.


La tarde cayó rápidamente y Roger se encargó de explicarme lo que el mayordomo quería. Lloré de rabia, me negué, discutimos las opciones, pero lentamente comprendimos que aquel callejón definitivamente no tenía otra salida. La casa se fue silenciando poco a poco, y las horas finalmente se agotaron. A las diez en punto, descalzos para no hacer ruido nos presentamos en la habitación de Mr. Quimby.


Sin el uniforme, el estirado mayordomo me pareció mucho más joven, o tal vez se debía a que estaba en su propia habitación y se sentía allí más relajado, o excitado, recordé de pronto, pero el caso es que se veía distinto. Calculé que andaría rondando los cuarenta y que nunca se había casado. Me di cuenta también que no llevaba el pelo engominado que siempre le había visto y por el contrario, tenía una suave melena castaña, por no hablar de la bata de dormir, entreabierta y reveladora, mostrando unos antebrazos morenos cubiertos de vello y un pecho peludo haciéndoles juego.


Adelante – invitó franqueándonos el paso mientras echaba una ojeada al oscuro pasillo, asegurándose que ninguno de los sirvientes nos viera entrar en sus habitaciones.


Roger y yo jamás habíamos entrado allí y observamos la simpleza y austeridad con que estaba amoblada. También observamos que Mr. Quimby se aflojaba un poco más la bata, y se recostaba en su cama, dejándonos parados y tiesos en el centro de la habitación.


No alarguemos lo inevitable – dijo rápidamente el mayordomo – quiero sexo y lo quiero ya. Desnúdense! – ordenó.


Como siempre, Roger reaccionó más rápido que yo. Comenzó a quitarse el pijama, y yo lo imité. En realidad no había mucho que quitar y en un par de minutos estábamos los dos completamente desnudos. Mr. Quimby nos devoraba con los ojos mientras se despojaba también de su bata, quedando entonces tan desnudo como nosotros. La sorpresa, a pesar de la incomodidad inicial, fue maravillosa. Aunque la situación no era precisamente deseada, de pronto tuvimos ante nuestros maravillados ojos el cuerpo de un adulto, perfectamente desarrollado y lo mejor de todo, a nuestra total disposición.


Vengan aquí – señaló Mr. Quimby su amplia cama, y uno de cada lado nos encaramamos aún con ciertos reductos de timidez.


Mr. Quimby permaneció quieto unos momentos. Miré su cuerpo moreno, su enorme verga erecta descansando dura sobre su abdomen, el enmarañado nido de rizos negros, el ombligo profundo, oculto entre el mar de vello, sus piernas largas, sus manos grandes. Manos que no pudieron seguir tan quietas y de pronto comenzaron a tocar mis tetillas sin que yo las invitara a hacerlo.


No – me quejé – creo que no quiero hacer esto.


Las manos se retiraron de mi cuerpo y cayeron insidiosas sobre el cuerpo de Roger. Aquellas manos toquetearon las tetillas de mi primo, viajaron silenciosas por el valle de su espalda. Aquellas odiosas manos se atrevieron a acariciar las bellas nalgas de mi primo. Ni a mi se me permitía semejante atrevimiento. Los celos eran un fuego devorándome por dentro. Cómo impedirlo?, cómo salvarlo?


Me lancé sobre la enorme verga morena, sin decidirme aún si hacerle daño o simplemente distraer su atención hacia mí. El tronco era grueso, tan grueso como mis muñecas, tan duro como mi enojo y simplemente lo engullí. Mi boca logró atraer su atención nuevamente a mi persona. Sentí sus manos en mi cabeza, guiándola firmemente a lo largo y ancho de su excitado miembro. Roger vino poco después en mi auxilio y comenzó a lamer también la dura espada, él desde abajo y yo desde arriba, encontrándonos en el centro, donde nuestras lenguas se tomaban un respiro para reconocerse y el beso robado en las propias narices del enemigo me supo más que a gloria.


Pronto llevamos a Mr. Quimby a un estado difícil de controlar. Sus piernas se tensaron y sus huevos se hincharon. Sus manos crispadas se alertaron en el último instante y alejó nuestras bocas hambrientas de su verga.


No chiquitines – dijo jadeando y apretando los dientes – no me harán perderme la mejor parte.


Ahora era un monstruo. El pelo revuelto, el pecho jadeante, la mirada de un poseso. Me tomó por la cintura y me acomodó en cuatro patas. Me abrió las nalgas con sus enormes manos y me llenó de saliva el ano. Roger se hizo simplemente a un lado, pero lejos de recriminárselo se lo agradecí. Bastante duro era mi predicamento como para todavía sufrir la tortura de tenerlo más cerca. Me consolé pensando que con esto le salvaba a él de sufrir la misma suerte.


Mr. Quimby enfiló su enorme verga a mi pequeño agujerito. Me pregunté si en realidad algo tan grueso y tan grande podría entrar y cerré los ojos como si así pudiera exorcizar mis dudas. El glande resbaló entre sus jugos y la saliva, y traté de pensar sólo en los azules ojos de mi primo, ahora abiertos como platos viendo como el enorme traste iba venciendo la débil barrera y ganaba terreno poco a poco, deslizándose dentro de mi cuerpo, ajustándose al reducido espacio, dilatando mi dolor y mi vergüenza, porque lejos de resistirse mi cuerpo se amoldaba a sus embates y mis pequeñas nalgas pronto estuvieron tan abiertas y tan dispuestas que la enorme verga campeaba a sus anchas por donde antes sólo mi amado primo disfrutaba.


Bien sabía yo que resultarías ser una pequeña putita – dijo el mayordomo enterrando a fondo el estilete.


No me importaron sus palabras más allá del efecto que pudieran tener en mi primo. Pero él estaba absorto, terriblemente excitado de verme ensartado por otro de aquella forma. Se masturbaba afanoso ante el descabellado espectáculo. Casi parecía alentar con su silencio los violentos embates de aquel hombre. Mr. Quimby me tomó de las caderas y arremetió con más fuerza reventando un eco de dolorido placer en lo más profundo de mi cuerpo. Mi primo estaba también al borde del orgasmo y tomó mi boca para vaciar aquel chorro de innegable pacer dentro de ella. El mayordomo hizo otro tanto entre mis nalgas, y la leche fluyó por mis dos extremos casi al mismo tiempo.


Exprimidos los amantes, yo en el medio, cayeron exhaustos en la cama. Yo sólo ansiaba alejarme y que todo terminara, pero Roger parecía sentirse muy a gusto en donde estaba y no podía marcharme sin él.


Aun no te has venido – notó Mr. Quimby.

No tengo ganas – le contesté malhumorado.

Desde aquí no lo parece – contestó cínicamente señalando mi verga dura.


Me di la media vuelta, esperando aun que Roger se pusiera de pie para marcharnos.


Quiero que te masturbes delante de mí – dijo el odioso mayordomo encendiendo un cigarrillo – y que tu adorado primito te de una ayudadita picándote ese goloso culito que tienes – terminó.


Roger saltó entonces, muy dispuesto a obedecer, lo cual no dejó de molestarme. Mi primo notó mi malestar inmediatamente.


Anda – dijo en mi oído – vamos a complacerlo para poder marcharnos – y entonces accedí.


La mano de Roger bajó hacia mis nalgas. El simple hecho de saber que era su caricia fue suficiente. Comencé a acariciarme la verga, los ojos cerrados para no ver la lujuriosa mirada del mayordomo y para concentrarme únicamente en el dedo de mi primo entrando en mi ano, lleno aún de semen, algo adolorido pero aun así excitado más allá de todo recato. Me vine casi enseguida, y odié abrir los ojos y ver la sonrisa burlona de Mr. Quimby, y peor aún, la sonrisa de Roger, que de algún modo le hermanaba más a aquel sujeto que a mí mismo.


Ya en nuestra recámara, traté de olvidar todo aquel episodio. Las cosas volverían a ser como antes, traté de convencerme, no había pasado nada. Me dormí con esa esperanza, pero esa confianza no duró por mucho tiempo.


El mayordomo quiere que le veamos de nuevo esta noche – me dijo Roger un par de días después.

Está loco! – le contesté furibundo – no iremos.

Piénsalo bien – me aconsejó mi primo, tomándome la mano y llevándome a un rincón – no nos conviene contrariarlo, nos puede acusar y el tío nos mataría si se enterara.

Pero ese no era el trato! – le recordé frustrado.

Lo se, lo se – trató de razonar Roger – pero nos tiene en sus manos, no podemos hacer nada.


Me sentí tan enojado y asustado al comprender que sería difícil librarnos del odioso chantaje de aquel hombre, y a los doce años, el mundo parecía venirse encima. Lo peor de todo era que hasta Roger parecía estar molesto por mi renuencia a ceder a los caprichos del mayordomo y me dejó toda la tarde solo en represalia. Su comportamiento me lastimaba mas que nada y me refugié en mi escondite secreto, la vieja buhardilla donde la servidumbre almacenaba todos aquellos trebejos que solo se utilizan en el invierno.


Moqueando mi tristeza me tumbé entre los gruesos rollos de alfombras a pensar en mi infortunio. Poco después me sorprendió escuchar ruidos de pisadas. Alguno de los sirvientes venía a buscar algo y rápidamente me escondí en un armario.


Y bien? – escuché a Mr. Quimby preguntar – ya convenciste a la pequeña putita para esta noche?

No – contestó Roger – pero ya te dije que lo hará, no te preocupes.


Me quedé estupefacto. No podía creer lo que estaba escuchando. Seguramente había alguna explicación.


Si quieres cogértelo de nuevo, ya sabes lo que tienes que hacer – negoció mi amado primo abriéndose la bragueta.


Su pene estaba duro, sedosamente erecto. El mayordomo se arrodilló y lo tomó en sus manos. Un par de jaladas y estaba ya dentro de su boca. La engominada cabeza subía y bajaba mientras Roger controlaba con las caderas la cantidad de verga que el otro debía tragar.


Muéstrame ya ese precioso culo peludo que tienes – ordenó Roger con la voz enronquecida de deseo. Una voz que creía conocer yo solamente.


El mayordomo se puso de pie y renuente comenzó a desabrochar los pantalones. Los acomodó cuidadosamente a un lado, cuidando que la raya del perfecto planchado no se desdibujara. Desnudo de la cintura para abajo se acomodó a cuatro patas, mostrándole a Roger sus rotundas nalgas peludas, en medio de las cuales el velludo ojo de su culo era una oscura y profunda promesa.


Todo sea por conseguir nuevamente ese pequeño y sonrosado culito – dijo Mr. Quimby apretando los dientes, mientras sentía los ásperos toqueteos de Roger hurgando en sus entrañas.

Yo no entiendo qué fascinación tienes por las esmirriadas nalguitas de mi primo – comentó Roger mientras jugueteaba con su glande en la entrada trasera del mayordomo – si no hay mejor culo que el agujero peludo de un macho como tú.


Sus palabras, más que sus acciones, fueron un puñal en el corazón.


Mr. Quimby recibía mientras tanto otro tipo de puñal. Roger le metía su tiesa verga hasta la empuñadura haciéndole cerrar los ojos y boquear dolorido por la súbita penetración.


Para bien las nalgas – pedía Roger – abre las piernas – pedía, palmeando los velludos muslos, obligándole a recibirle a fondo, gozando, debí admitirlo, mucho más que cómo lo hacía conmigo.


Los minutos pasaron lentamente y presencié el fugaz intercambio sexual con lágrimas en mis mejillas. Al terminar, el mayordomo se limpió las nalgas con cierta repulsión y con esmerado cuidado se abrochó los pantalones.


Los espero esta noche – le recordó Mr. Quimby al marcharse y Roger asintió, asegurándole que allí estaríamos y que no se preocupara, porque yo haría exactamente lo que él me ordenara.


Me quedé entonces solo, repasando en mi mente todo lo sucedido. Ya nada volvería a ser igual.


Qué sucede Kevin? – preguntó mi padre al verme entrar en la biblioteca. Acababa de encender su pipa, y el aroma de su tabaco llenaba la habitación casi tanto como su rubia presencia. Mi padre era un hombre muy apuesto y elegante. Poco afecto a los niños pero responsable.

Descubrí algo muy desagradable, padre – le informé – y no se que debo hacer.

Cuéntame – dijo dándole una larga chupada a su pipa.


Le relaté el encuentro entre Roger y Mr. Quimby en la buhardilla. Omití cualquier referencia a mi persona, describiendo únicamente la relación sexual, pero no las palabras. Mi padre, escandalizado pero atento, escuchó toda la narración, mientras paseaba nervioso por la habitación. Mi intención era una obvia venganza, para mi amante traicionero y para el sirviente chantajista. Mi padre me pidió repetir algunos detalles y me di cuenta que me excitaba repetírselos, tanto como a él escucharlos.


Me di cuenta que los pantalones de mi padre mostraban ahora una protuberancia que antes no tenían. La pipa terminó quemándose sola en el cenicero, mientras él me pedía que le describiera detalladamente las nalgas de Mr. Quimby o la forma en que la verga de Roger entraba y salía del agujero del mayordomo. Yo obedecía con gusto, sin perder de vista la forma en que su sexo, notoriamente excitado parecía cobrar vida bajo sus pantalones.


Déjame solo – ordenó finalmente – hablaré con ellos mas tarde. Eso no puede pasar en mi propia casa. Tu primo regresará a su hogar anticipadamente y ese hombre será despedido irremediablemente.

Estás muy molesto? – pregunté con miedo a que las represalias me alcanzaran a mi también.

Mucho – dijo mi padre tomando la pipa totalmente consumida – pero hiciste lo correcto hijo – dijo acariciando mi cabeza, con la entrepierna tan cerca de mi rostro que casi imaginé oler en el breve espacio que me separaba el aroma de su sexo. Estuve a punto de pegar mi rostro en aquella tentadora dureza, pero resistí y enfilé hacia la puerta.


Satisfecho, evité todo contacto con Roger y esperé con ansias excitadas el arribo de la tarde. Mi padre no salió de la biblioteca hasta la hora de la comida y fiel a su costumbre, sabía que después regresaría a ella. La comida no fue tan alegre como otras veces. Mi padre estaba serio, yo no le hablaba a Roger y el tieso mayordomo supervisaba que el servicio fuera como a mi padre le gustaba. En un par de ocasiones sorprendí a mi padre mirando al mayordomo y pensé que tal vez estaría imaginando cómo aquel hombre tan adusto podía haber permitido que un chiquillo se lo cogiese. El recuerdo me excitó y poco antes de terminar la comida pedí permiso para retirarme. En vez de ir a mi habitación, me colé en la biblioteca, dispuesto a encontrar un buen escondite y esperar lo que fuera necesario para presenciar el despido del mayordomo y la reprimenda de mi primo.


No tuve que esperar mucho. Mi padre regresó a la biblioteca y encendió su pipa. Se veía nervioso y excitado. Un par de veces vi que con la mirada perdida y envuelta en humo su mano reposó en su bragueta, acariciando distraída la entrepierna. Tuve una erección inmediata.


Finalmente se puso de pie y tocó la campanilla. Un minuto después el mayordomo tocaba a la puerta pidiendo permiso para entrar.


Se le ofrece algo al señor? – preguntó Mr. Quimby desde el vano de la puerta.

Localiza a mi sobrino – dijo secamente – necesito hablar con él.


El mayordomo salió y regresó poco después con Roger.


No se vaya – dijo mi padre – la discusión es con los dos.


Gocé lo indecible con la preocupada mirada que ambos cruzaron. De pie, esperaron ansiosos que mi padre hablara.


Me enteré de lo que ambos hicieron en la buhardilla – les espetó de repente mi padre.


Mr. Quimby palideció y Roger comenzó a temblar de forma por demás culpable. Ninguno de los dos dijo nada, impactados con las palabras. Finalmente el mayordomo reaccionó.


A qué se refiere el señor? – preguntó con evidente incomodidad.

No insulte mi inteligencia, Mr. Quimby – le regañó furioso mi padre – lleva ya algunos años a mi servicio como para saber qué tipo de persona soy.

No es mi intención insultarlo, señor – trató de explicar el mayordomo – simplemente le ruego que considere que lo que sea que le hayan contado puede ser solo un chisme inventado por algún sirviente de dudosa credibilidad.


Mi padre, al amparo del escritorio dio una larga chupada a su pipa, dejándolos consumirse en su estupor.


Pues según ese chisme inventado por alguien, usted tiene un precioso par de nalgas velludas – acotó mi padre, para la total y absoluta sorpresa del envarado mayordomo.

No entiendo a lo que el señor se refiere – dijo con un hilo de voz el hombre, más rojo que la grana.


Mi padre sabía bien lo que hacía. Le dio un minuto más de su furibunda mirada y acusador silencio.


Bájese los pantalones – ordenó finalmente.


Mr. Quimby hizo el intento de hablar pero mi padre le mandó a callar sin dejarle la menor oportunidad de replicar.


No estoy jugando – le advirtió mi padre con severidad – y usted sabe perfectamente que le puedo enviar a la cárcel por lo que hizo.


El mayordomo sabía que era cierto y que tenía todo en su contra. Comenzó a desabrocharse los pantalones bajo la atenta mirada de mi padre y de mi primo. Cuando cayeron hasta los tobillos mi padre le hizo una seña de que se diera media vuelta. Azorado, Mr. Quimby obedeció, dejando ver un par de apetitosas nalgas velludas.


Ahora inclínese y ábrase las nalgas – ordenó mi padre.


Renuente pero sabiendo que no tenía más opciones, el hombre separó sus nalgas con las manos. El ojo de su culo, completamente cubierto de negros pelos quedó a la vista de todos. La vergüenza del mayordomo era mayúscula. Jamás en su vida había sufrido semejante humillación.


Permanezca en esa posición – ordenó mi padre, sabiendo que el hombre obedecería, pues ese era su entrenamiento y porque lo tenía en sus manos. – Ahora tu, jovencito – dijo mi padre mirando a Roger.


Mi primo tragó saliva nervioso.


Diga usted, tío – contestó.

Mas bien dime tú, muchacho del demonio – le espetó mi padre enfurecido – qué hiciste en ese agujero peludo que éste depravado nos muestra con tan absoluto descaro – preguntó.


Las palabras hicieron que Mr. Quimby casi se desmayara, mientras que Roger parecía a punto de soltar el llanto.


Roger no sabía qué contestar. Mi padre le exigió una respuesta, amenazándole con llamar inmediatamente a su madre para contarle lo sucedido. Roger, asustado, aceptó haberse cogido al mayordomo. Finalmente allí estaba la confesión del delito. Mr. Quimby sintió que el mundo se le venía encima.


Satisfecho de haber obtenido la verdad, mi padre pareció relajarse un poco.


Muéstrame cómo – le pidió a Roger simplemente – y no estoy jugando, muchacho – le advirtió.


Con pies de plomo, Roger se acercó al culo expuesto de Mr. Quimby. Presionó las caderas contra las desnudas nalgas, imitando tímidamente los conocidos movimientos de una cojida. Estaba aun completamente vestido, y tras unos segundos le indicó a mi padre que así lo había hecho en la buhardilla.


Eso es una simple representación – le regañó mi padre – quiero ver la acción real – le indicó.


Azorado, mi primo trató de negarse, pero mi padre le recordó la difícil situación en la que se encontraba. Comenzó a desnudarse. Su verga no estaba erecta, y aunque la restregó unas cuantas veces contra las nalgas de Mr. Quimby simplemente no podía lograrlo.


No puede ser que a tu edad tengas problemas para excitarte – le regañó mi padre nuevamente.


Y para mostrarle tal vez lo humillante de su estado, mi padre se puso de pie, mostrando con descaro la evidente excitación de su miembro. Con absoluta calma, mi padre se abrió la bragueta y se sacó la verga, enorme y blanca, gruesa y majestuosa, con una bulbosa cabeza rosada goteando de excitación.


Se acercó a mi primo sin decir palabra y lo arrodilló frente a aquel monumento a la virilidad. Roger sabía lo que mi padre quería, y se metió la enorme tranca en la boca, lamiendo ansioso el grueso tronco venoso mientras acariciaba las rubias y velludas bolas de sus huevos.


En cuestión de segundos, la verga de Roger estaba más que tiesa.


Eso era todo lo que necesitabas, verdad pequeño demonio? – le dijo mi padre, jalándole del cabello para separar la golosa boca de mi primo de su enorme herramienta – pues ahora cumple mis ordenes – le recordó.


Las nalgas abiertas de Mr. Quimby seguían en posición, perfectamente moldeadas y velludas como parecía encantarle a mi primo, que esta vez se acercó con el arma más dura que una piedra.


Espera – pidió mi padre – y se acercó al culo del mayordomo, que sintió de pronto los dedos de mi padre humedecidos con saliva rondando su apretada entrada trasera. Un gemido escapó de su boca al sentir los dedos hurgando en su interior, pero mucho se cuidó de quejarse.


Tras un par de minutos, el peludo agujero estaba perfectamente humedecido y lubricado.


Hazlo ahora – ordenó mi padre y Roger se acomodó encantado entre los hirsutos muslos abiertos de Mr. Quimby, dispuesto a meterle la verga con fuerza y determinación.


Ahh!…se quejó el mayordomo, poco acostumbrado a aquellos menesteres. Yo sabía que había accedido a ser cogido por Roger únicamente por la promesa de conseguir mis nalgas, pero eso mi padre lo ignoraba. El evidente dolor del hombre sólo consiguió encender la pasión de mi primo y exacerbar la excitación de mi desconocido padre, que caliente llevó su enorme verga a la boca del mayordomo y acalló sus gemidos metiéndole el grueso traste hasta la garganta.


Mi primo no resistió tanta excitación. Las nalgas del mayordomo, tan ajustadas y calientes, la vista de la enorme verga de su tío siendo mamada, explotó en unos cuantos minutos, aunque le hubiera gustado aguantar mucho más.


Muévete – le ordenó mi padre una vez que Roger hubo terminado.


Para la completa angustia del mayordomo, mi padre tomó el lugar de su sobrino. La gruesa verga, ayudada por la evidente y abundante venida del muchacho entró rabiosa en el resbaladizo agujero sin la menor contemplación. Mr. Quimby gritó adolorido, arponeado por el hinchado pito de mi padre, que no cejó en su embestida hasta sentir que los rubios pelos de su pubis tocaban las velludas nalgas.


Aquí tienes, pervertido – le reconvino mi padre a Mr. Quimby – para que sepas la diferencia entre el miembro de un adolescente y el de un hombre hecho y derecho.


Vaya forma de castigar tiene mi padre, pensé desde mi escondrijo. El rictus de placer en su apuesto rostro me hizo desear portarme mal alguna vez. Seguramente Roger pensaba lo mismo, pues a pesar de haberse venido minutos antes, ahora se masturbaba mientras veía a su tío castigando al mayordomo. Mi padre también lo notó y de pronto sacó su embravecida herramienta del apretado túnel del mayordomo y jadeando de excitación se dirigió a su sobrino.


Ven acá, muchacho, y empínate junto a tu cómplice – le ordenó.


Roger, estupefacto, se acercó obediente, pero con el miedo en los ojos.


Tío – intentó explicarle – a mi no me gusta eso. Yo no quiero que nadie me coja a mí.

Tus deseos, querido sobrino – dijo mi padre empujándole en la misma posición en la que estaba el mayordomo – es lo que menos me importa.


Tras estas palabras se inclinó y comenzó a lamer el sonrosado culito, perfectamente cerrado de mi querido Roger, que gimió sorprendido al sentir la lengua caliente de mi padre hurgando en sus intimidades. Yo sabía mejor que nadie que de verdad aquello le disgustaba. A mí jamás me había permitido hacerlo, por lo que me excitó sobremanera ver que mi padre se lo hacía.


No hubo forma de convencer a aquel hombre, que no paró hasta dejar el sonrosado capullo completamente mojado con su saliva. El culito de Roger parecía latir con un recóndito ritmo que invitaba a desflorarlo, y mi padre, preso del enloquecedor instinto se acomodó con el arma lista para hacerlo.


Tío, se lo pido por última vez – rogó Roger ante el inminente asalto – no lo haga.


La verga traspasó la fina barrera de sus blancas nalguitas apretadas. Nada podía detenerla. Ni siquiera los ahogados gritos del pequeño y bello traidor de mi primo. Su fina espalda se arqueó, sus nalgas se distendieron, su culo debió abrirse finalmente a su irremediable destino y la verga de mi padre entró en sus entrañas con un aullido de placer de alguno de ellos, aunque no logré identificar quien fue.


Las embestidas comenzaron lentas, tal vez para permitir que el culo virgen de mi primo se acostumbrara al tamaño de aquella vergota, pero pronto cobraron rapidez y enjundia, y los clásicos sonidos de la carne contra la carne llenaron la adusta biblioteca. Roger boqueaba con el cuerpo tenso como cuerda de violín, mientras el instrumento de mi padre le arrancaba una melodía muy conocida, pero ignorada por él. Mi padre empujaba su verga despiadado, dándole a mi primo una lección que difícilmente olvidaría algún día, mientras el mayordomo, lo mismo que yo, se masturbaba observando la inusual escena.


Tras muchos embates y empujones, el atractivo y masculino rostro de mi padre mostró la cercanía del orgasmo. Roger debió sentirlo también en las entrañas porque miró sobre su hombro con los perdidos ojos azules nublados por el deseo.


Cójeme duro – pidió emputecido y excitado – con tu enorme verga rubia, dámela toda, hasta el fondo.


Como si fuera una fórmula mágica, repetida una y otra vez, Roger pedía verga y mi padre se la daba, y en aquél frenesí de sexo, la simiente paterna fue a parar a algún recóndito recoveco de las profundidades de mi primo, que exhausto y desmadejado, quedó desnudo sobre la alfombra mientras Mr. Quimby y yo teníamos también un orgasmo de forma mucho más discreta.


Deben marcharse ambos – decretó mi padre, guardando ya su enorme sexo satisfecho dentro de los pantalones, retomando la compostura, encendiendo la pipa, volviendo a ser quien siempre era.


Mr. Quimby y Roger se vistieron y mi padre les miró adusto y serio hasta que terminaron.


No volverás a trabajar en esta casa ni en la de ninguno de mis conocidos – le advirtió al mayordomo – so pena de descubrir que tengo buenos contactos con la ley en este país.


Mr. Quimby asintió.


Y tú – le advirtió a Roger – no volverás a pasar las vacaciones de verano en mi casa y te mantendrás alejado de mi hijo hasta que yo lo considere prudente, o me veré en la penosa necesidad de hablar con tu madre de lo sucedido. Está claro?


Roger también asintió y acompañó al mayordomo hasta la salida. Poco después abandonaron la casa y me quedaron muchas horas de soledad para pensar en lo ocurrido. Extrañaba a Roger mucho más de lo que me gustaría admitir, pero no lograba perdonarle que hubiera traicionado el puro amor que le tenía por un rato de sexo y un gusto que no podía comprender por las nalgas velludas.


No, hasta que vi las nalgas de mi padre. Pero eso ya será otra historia.






Si te gustó, házmelo saber.


altair7@hotmail.com

Mi Primera vez con un Hombre siendo yo tan Joven

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 Todo comenzo cuando yo con mis 20 años de vida , se me ocurrio invitar a
un
compañero de la universidad a ir a nuestra parcela , yo nunca habia estado
con
ningun hombre ni nunca tuve una conducta gay.
Pero esta vez fue diferente , llegamos a al parcela como a las 10:00 de la
mañana armamos la carpa y luego yo le enseñe el lugar , como a las 2:00 pm
volvimos y teniamos mucha hambre preparamos unos tallarines y luego nos
fuimos a bañar . Cuando ya era de noche vos fuimos a acostar en la misma
carpa esa noche no paso nada. Al otro dia yo y el nos levantamos muy
temprano tomamos desayuno y fuimos a bañarnos , como a las 1:00pm
almorzamos
,luego fuimos a explorar en ese istante yo a el le pedi que el me cambiara
sus zapatos y luego su polera , despues el me ofrecio que en la carpa
cambiaramos calzoncillos yo le acepte pensando que era una cosa divertida.
Llegamos a la carpa y el se comenzo a sacar los calzoncillos y yo lo imite
sacandome los mios el tenia unos calzoncillos rojos y yo unos blancos , en
ese momento le vi su verga con pocos pelos y un poco negra se podia
observar
que la suya era mas larga que la mia entonces le dije que si alguna vez
jugo
a la "pinta violador" el me dijo que no entonces yo le ofreci que
jugaramos
el juego consistia en que yo lo violaba a el (con ropa) y luego el a mi a
el
le gusto y comenzo rapido luego yo y asi unas cuantas veces luego el me
dijo
que si lo haciamos mejor sin ropa yo me sorprendi pero me gusto la idea me
saque la ropa y el tambien y comenzamos el juego mi pene se paro justo
cuando su pene me toco y el de el tambien nos miramos y nos abrasamos
luego
nos metimos a la carpa para jugar sin ser vistos el me tomo mi pene y yo
el
suyo , nos abrasamos varias veces moviendonos de arriba a abajo.Pero yo
queria ir un poco mas lejos y le dije si lo penetraba el acepto y cuando yo
entre en el, el dio un pequeño gemido luego el me lo iso pero a mi no me
dolio
, en la noche nos acostamos en el mismo saco los 2 desnudos moviendonos y
penetrandonos , en ese momento el me suguirio que yo se lo chupara yo dije
que si ,cuando me meti su pene a al boca el puso una cara de placer luego el
lo
iso se sentia bien rico al otro día el me desperto nos vestimos desarmamos
todo , lo isimos por ultima vez y nos besamos por arto rato , cuando
volvimos nos despedimos y nos besamos.
Luego de un año el se fue de la universidad.

espero que les guste
opiniones a rodrigomanuelo@hotmail.com

Mi Primo el Caliente

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Mi primo Arturo era de mi misma edad. yo habia nacido tres meses antes que el. Desde muy chicos compartiamos juegos y lugares, por se de la misma edad. Cuando teniamos 10 años, su familia se mudaron a estados unidos, y muy rara vez venian a México.

Despues de 9 años de no vernos, nos avisaron que regresaban al país a quedarse a vivir. La noticia me dio mucho gusto, pues era una persona que apreciaba mucho.

Pasaron 2 semanas desde la noticia, cuando fuimos a recibirlos al aeropuerto. Esperabamos en la sala de vuelos internacionales cuando vi entrar por la puerta a mis tio y a mi primo.
Arturo se habia convertido en todo un hombre, alto y fornido. Se notaba que iba al gimnasio. Cuando nos encontramos con mis tio nos abrazamos y saludamos y partimos hacia la casa donde ahi se quedarian unos dias en lo que conseguian una propia.

Desde que llego Arturo era muy callado y parecia siempre enojado. Lo que pasaba, es que el no estaba de acuerdo con regresar al país pero poco a poco se hizo la idea.

Nuestra experiencia comenzo, cuando al quedarse a dormir en mi casa a mi primo lo mandaron a dormir a mi cuarto mientras que sus papás lo harian en una pequeña bodega en la cima de la casa donde apena cabia una cama matrimonial. Era por eso que tendria que dormir en mi cuarto en un catre.

Pasaron dos noches sin más contratiempos, hasta que ese dia me desperte por el sonido del rechinar del catre que poco a poco aumentaba. Lo que pasaba era que Arturo se hacia una paja sin importar esta a unos metros de mi. Tal vez eso le exitaba aun mas.
Me hice el dormido para observarlo mientras lo hacia. Tenia una verga mas obscura que su piel, algo curva y algo grande. Se la jalaba sin hacer ruido pero si muecas de placer, hasta que por fin se corrio y consilio el sueño.

A la mañana siguiente nos miramos diferente. El salio del baño que estaba en mi cuarto mientras yo me cambiaba de ropa. y el me dijo:
- ME VISTE AYER MIENTRAS ME LA JALABA, VERDAD.
-COMO QUERIAS QUE NO ME DESPERTARA CON EL RUIDO QUE HACIAS CON EL CATRE...- le respondi.
- TE GUSTÓ
-QUE?
- QUE ME LA PAJARA EN TU CARA.
- LA NETA SI.
- QUE TE PARECE QUE SI HOY EN LA TARDE QUE MIS PAPAS Y MIS TIOS SE VAYAN A BUSCAR CASA, NOS DIVERTIMOS UN RATO...
- OK.

Yo ansiaba que llegara la hora que se fueran. Por fin el momento llego, y mi primos ya esta listo. En cuanto arranco el coche y vimos ya se estaban lejos nos comenzamos a quitar la ropa hasta quedar desnudos.
Nos sentamos en mi cama y una de sus manos agarro mi verga y yo hice los mismo con la suya.Asi comenzamos a darnos placer.El no aguanto mas y se dejo ir contra mi vientre mamandome la verga. Yo estaba que me torcia de placer. le pregunte:
-LO HAS HECHO CON OTROS.
-ME ENCANTA
-ERES GAY?
-NO LOS SE, PERO ME ENCANTA CHUPAR PITOS- dijo medio gimiendo.

Eso fue toda la tarde entre mamadas y pajas pero todo se calento mas noche. Al irnos a dormir el me dijo que estaba muy caliente como para irse a dormir sin una paja. Pero yo le ofreci experimentar otras cosas.
Habia hecho esto con mujeres y me encantaba. Lo acoste boca a bajo y le abri el culito. Lo tenia algo peludo y cerradito. Se lo empeze a lamer y el recibia esto extaciado...
Despues de un rato logre abrirle un poco mas el culo y por fin llego la penetracion. Mi verga pequeña de tamaño pero gruesesita un poco curveada a la izquierda sintio el paso por ese precioso culo. Por la penetracion al parecer le dolio algo... pero el resto lo disfruto. Yo metia y sacaba el pito y a el le encantaba. Por fin llego el mejor momento, cuando me corri, lo hice dentro de el y todavia alcanzo para que se comiera tantitos mecos...

Ahora cambiamos de posicion. Era yo quien estaba boca abajo ya con el ano algo dilatado. Mi primo que estaba pollon. Senti como esa enorme verga paso por el anillo de mi culo.
Yo lo disfrutaba al máximo, y comence a pujar un poco. La escena se vio interrumpida por mi tío, el padre de Arturo.

Entro y cerro la puerta tras de sí y le puso seguro. Arturo ya sabia algo de esto.
El plan era este: Arturo me incitaria a coger conmigo pero el que realmente me deseaba era mu papá. Aunque Arturo tambien disfruto conmigo solo fue el gancho para hacerlo con su padre.
-YO PIENSO QUE NO HUBIERAS ACEPTADO HACERLO CONMIGO ASI COMO ASI- me dijo.
-POR ESO MANDE PRIMERO A MI "QUERIDO" HIJO A MEDIR TERRENO- se acerco a él y le planto un beso.
-ENTONCES QUE, ¿TAMBIEN CONMIGO?.
Yo no lo pense dos veces:
-CLARO QUE SI.
Mi tío era un hombre no muy atletico, delgado y alto. Pero yo ya le habia notado un paquete grande.
Cuando le dije que si, se comenzo a desvestir y fue ahi donde comprebe que no estaba tan errado en lo del paquete. Y que paquete.
Unos huevos hermosos, bien torneados con unos pelitos en ellos. Su polla ni se diga. Larga y gruesa un poco curviada, como la de su hijo, pero no tan grande.

Sin pensarlo me le habalance a chuparte tremenda verga y los dos caimos en la cama.
yo lo haci lentamente tratando de disfrutarlo. Mientras Arturo se divertia picandose el culo con los dedos.
Rato despues se corrio en mi boca. No me aviso y solo senti la fuente de esperma de primer momento en mi garganta y poco a poco en mi boca.

Ya era tarde y al dia siguiente teniamos que madrugar, asi que mi tio me prometio que la noche siguiente lo hariamos los tres.

Durante todo el dia ansiaba que llegara el momento y me prepare dilatandome le culo mientras me bañaba, cosa que les ayudaria a ellos y a mi para que el dolor fuera menor.

Llegó la noche. Mi primo y yo ya estabamos listos. Nos dimos unos besos y mientras llegaba el me habia platicado su "relacion cariñosa" con su papá. El me dijo:
-CUANDO TENIA 11 AÑOS TUVE UN SUEÑO HUMEDO, O SEA, QUE ME HABIA CORRIDO POR PRIMERA VEZ. AL NO SABER QUE ERA LO QUE ME HABIA PASADO LE PREGUNTE A MI PAPÁ QUE CREI QUE ERA EL MÁS INDICADO POR SE HOMBRE.
AL PLATICARLE ESTO EL SE PUSO MUY FELIZ Y ME EXPLICO LO QUE HABIA PASADO. ADEMÁS QUE DE AHORA EN ADELANTE EL ME IBA A ENSEÑAR UNAS COSAS PARA DISFRUTAR MI SEXUALIDAD Y LAS EYACULACIONES.
DESDE ESE DIA CUANDO MI MAMÁ SALIA, PRIMERO EL ME ENSEÑABA COMO HACERME UNA PAJA PERO TODO FUE TOMANDO UN TONO MAS FUERTE QUE A MI POCO A POCO ME EMPEZABA A GUSTAR.
DESPUES ME CONVENCIO QUE ME DEJARA CHUPAR LA VERGA, QUE PARA ENSEÑARME Y DESPUES YO LO HARIA A VER SI HABIA APRENDIDO.
DEL SEXO ORAL PASAMOS YA A LAS PENETRACIONES, QUE POR CIENTO LAS PRIMERAS ME DOLIERON UN CHINGO.
YO SENTIA QUE ESO NO ERA NORMAL QUE SE LO ENSEÑARA UN PADRE A UN HIJO, PERO A MI QUE YA ME GUSTABA QUE ME COGIERAN POR DETRAS, AUNQUE NO ACTUE COMO GAY.
POCO A POCO ME FUE GUSTANDO AL GRADO DE PEDIRLE COSAS COMO QUE COMPRARA UN DILDO O QUE LAMIERA EL CULO.
ASI HEMOS ESTADOS AÑOS Y SOMOS MUY FELICES.
-Y MI TIA NO SOSPECHA NADA.- le pregunte sorprendido.
-SABE, YO PIENSO QUE SI, PERO NO DICE NADA MIEDO YO PIENSO.
En eso interrumpio la charla mi querido tio.
-LISTOS. DESNUDENSE- nosotros lo hicimos presurosos ya mostrando en nuestros pitos cierta excitacion. lo hicimos mientras el lo hacia tambien.
-ESTO ES LO QUE VAMOS A HACER: TU ARTURO MI LA VAS A MAMAR MIENTAS EL TU COGE.
Asi lo hicimos. Empezamos asi por que a el le encantaba que lo cogieran primero. Despues de eso cambiamos lugares y era ya mi tio quien recibiria la verga de su propio hijo mientras me hacia una mamada deliciosa.
Mi tio aplazaba el dia para irse a su nueva casa, para cada noche pasar ese festin que se daba en mi cuarto.


Llegó el momento que ellos se fueran, pero mi tio y Arturo me dejaron una nota escondida en mi almuada que decia:
"NO TE APURES. DE VEZ EN CUANDO INVENTAREMOS ALGO PARA VERNOS... QUE TE PARECE QUE SI EN UN MES NOS VAMOS DE CAMPAMENTO LOS TRES.MIENTRAS HASTE MUCHAS PAJAS PENSANDO EN NOSOTROS. PRONTO DISFRUTARAS DE NUEVO DE MI DULCE LECHE".

Y asi sucedio. El campamento fue la primera de muchas otras ocaciones que tuvimos nuestros encuentros.
Tiempo despues tuvieron que regresar a estados unidos, que antes de irse, nos dimos una buena cogida. Y pasaria mucho tiempo para reencontrarnos
Mientras tanto me consolaria con mi abuelo...


Por favor manden sus comentarios o dudas a jmadrigal355@hotmail.com

Mi Primera Vez

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Nunca me lo preguntaste pero hoy quiero
contarte como fue mi
primera vez con un chico.

En lo que se refiere a que edad me inicie te
comento que fue
a los 17 años y la verdad que no me
arrepiento. Fue con un
amigo de la barra, y me acuerdo que fue en
carnaval ya que
estabamos en un tablado de barrio con unas
pibas que estaban
buenisimas, apretamos tanto que quisimos
arreglar para irnos
a otro lado y asi poder cogerlas pero nos
dijieron que no
podían irse ya que las venian a buscar. Te
podrás imaginar
nosotros ya estabamos que no aguantabamos más.

Bueno terminó el tablado y quedamos para
vernos al otro día
pero la calentura estaba en ese momento y
queríamos sacarla de
cualquier forma. Fue así que mi amigo que se
llamaba Pedro me
dijo de ir a su casa para llamar a un marica
que iba a veces
con alguno de la barra (a mi me habian
invitado y nunca quise
ir) y el número de fono lo tenía en la casa,
yo le pregunté si
la madre no se molestaría por la hora que era
pero no estaba
porque era enfermera y salía de madrugada, por
lo cual fuímos
a llamar. A esa altura de solo pensar nos
calentabamos más y
lo único que yo quería era coger y no me
importaba si igual era
un hombre, pero cuando Pedro llamó no
contestaba y estuvimos
como veite minutos discando entre los dos sin
tener suerte.
Hasta que en un momento Pedro me dice... mirá
acá hay dos cosas,
una que cada uno se vaya a dormir a su casa y
la segunda es que
nos toquemos un poco cada uno y nos pajeemos.
Yo quedé mudo nunca
creí que me fuera a decir eso pero enseguida
me dijo que no
pasaba nada y que ya lo había hecho con alguno
de la barra e
inclusive con un primo mío. Y agregó que esto
solo quedaría
entre nosotros ya que los dos nos hariímos lo
mismo y estábamos
los dos comprometidos, yo le dije que no
sabía, que me parecía
que no estaba bien pero él me cortó mis
palabras diciéndome que
mirara como tenía yo mi pedazo y el de él, que
así no podíamos
quedarnos y se acercó a mi tocándome la pija
que estaba a punto
de salirse se mi pantalón.

Yo no salía de mi asombro ya que nunca había
estado así con
alguien del mismo sexo, pero creí que mi amigo
si ya que sentí
que me desprendía el cinturón y trataba de
sacar el botón del
vaquero y seguía con bajar el cierre del
mismo.
Cuando sentí que me agarraba mi pija entre sus
manos me pareció
mentira y la calentura me hizo olvidar que era
un hombre y además
mi amigo, ya nada me importaba y con lo que
había pasado había
aceptado la propuesta de Pedro así que me dije
a disfrutar.
El me masturbó un poco y me hizo sacar el
pantalón y el slip,
me tomó de la mano y me llevó a su cuarto,
cerró la puerta y me
dijo que me sacara todo. Yo quedé
completamente desnudo y él
hacía lo propio pero sin sacarse el slip,
luego me dijo que me
acostara y que me tranquilizara que la iba a
pasar muy bien, ni
bien me acosté me besó las tetillas y empezó a
bajar hacia mis
piernas hasta llegar a mi pija, la agarró ,la
miró y le empezó a
pasar la lengua desde la cabeza hasta los
huevos, yo me quería
morir ya que estaba muy exitado y me dolían
los huevos por la
calentura. Fue genial alguna mina me la había
chupado bien pero
esta mamada nunca me la habían hecho, luego de
un rato me pidió
que levantara las piernas y fue así que por
primera vez me
chupaban el culo. No sabría como decirte pero
me sentí en el
cielo, era divino, el me pasaba la lengua
despacio y a veces yo
me movía de placer, él me preguntaba si me
gustaba a lo cual yo
le contestaba que me encantaba y el seguía
haciendo aquel
trabajo que me iba a hacer explotar. El vio
que yo estaba muy
caliente y no quería que acabara así que se
levantó y me pidió
que le sacara el slip yo me senté en la cama y
le empecé a
bajarle el slip. Mi corazón marchaba a mil y
más cuando vi salir
la pija de ese animal yo casi no habia visto
ninguna y menos
parada y tan grande, él me dijo que le hiciera
lo que él me
había hecho a mi y yo empecé.

Amigo yo no se que vos querés que te cuente
todo lo que pasó, me
acuerdo de todo tan claro que me parece que
fue ayer, ademas fue
divino y no te imaginás lo que sigue porque
fueron dos días
seguidos que me marcaron mucho para disfrutar
del sexo.
Te dejo porque me llaman.
Estimado amigo ayer tuve que dejarte el relato
por la mitad.
Hoy aprovecho para terminar de contarte mi
primera y segunda vez
ya que ahora estoy solo y puedo escribirte,
además te digo que
estuvimos entregados y haciendo de todo
durante 1 año y medio
con los chicos hasta que me mudé y perdí el
rastro de ellos.
Bueno te empiezo a contar donde creo que deje
de escribir que
fue que nos despedimos con Pedro hasta el otro
dia prometiéndonos
no decir nada a nadie, fue así que al otro día
cerca del mediodía
se apareció Pedro en mi casa y yo estaba
durmiendo, lo atendió
mi mamá y me llamó para ver que le decía.

Yo le dije que lo dejara pasar y él entró, me
miró y se sonrió
tiernamente miró para la puerta de mi cuarto y
al ver que mi
madre habia entrecerrado la puerta se sentó en
la cama y me dio
un beso en los labios y me dijo buen dia mi
amor, como dormiste?
Bien, le contesté y le pregunté por él,a lo
que me dijo que había
pensado toda la noche en lo que habíamos hecho
y que estaba feliz
de que hubiese pasado a lo que yo también le
dije lo mismo.
Me preguntó si tenía algo que hacer ya que el
quería ir a caminar
a la orilla del río, yo le dije que tenía que
ver si mi vieja
precisaba algo y que si no no había problemas,
yo pensaba que él
estaba tramando algo para seguir con lo
nuestro pero pensé en el
río, que hay tanta gente, pero llamé a mi
vieja y me dijo que no
precisaba nada pero que tenía que comer algo
antes de irme.
Así lo hicimos ya que Pedro comió con nosotros
y salímos, él me
dijo que tenía que pasar primero por la casa a
buscar plata para
el ómnibus y dejarle una nota a su mamá que se
iba al río.
Llegamos y yo le pregunté por su madre ya que
ella había
trabajado de noche y como era que ahora se
había ido a trabajar
de nuevo y me dijo que le había pedido una
compañera de ella para
cambiar de turno y ella aceptó, yo pensé que
algo iba a pasar ya
que cerró la puerta con llave luego de que
entramos.
Bueno escribió el mensaje para su madre y fue
a su cuarto, yo me
senté en el sofá y el regresó desnudo con una
bermuda en sus
manos, indudable que lo hizo para calentarme
ya que la tenía
parada y su capullo se veía rojo.

Se acercó a mi y mi cara quedaba a la altura
del descomunal
pedazo, me miró y me preguntó si se me habia
pasado el dolor de
ayer a lo que conteste que si, él me agarro la
cabeza y me puso
la verga en mis labios, yo lo miré y vi en su
cara la satifasción
que sentía al tenerme así y yo empecé a
lamerle el tronco, la
cabeza y me la puse en la boca hasta tragarla,
como él me había
enseñado el día anterior. El gemía y respiraba
hondo, yo me
estaba poniendo a mil, luego él la sacó de mi
boca y se sentó al
lado mío se puso la bermuda y me besó en la
boca, yo no entendía
nada, luego miró la hora y se levantó para ir
para adentro, yo
estaba como loco quería seguir y mi verga
hacia fuerza para
encontrar la libertad, no paso más de un
minuto qcuando sentí
que golpeaban la puerta y quede helado, Pedro
me gritó que
atendiera que él estaba en el baño que ya
salía, volvieron a
golpear y contesté que ya iba, yo seguía con
mi verga al mango
e intenté acomodarla lo más que podía, abrí la
puerta y para mi
sorpresa era Marito (el negro) yo debo de
haber quedado pálido
porque él me dijo en tono sarcástico que pasa,
soy un fantasma
o te pasa algo, no le contesté, pasá que ya
viene Pedro, está en
el baño acoté, que estará haciendo esta pinta
en el baño, es un
peligro, yo quise cambiar de tema y le
pregunté por los padres
y hermanos y me dijo que estaban bien, me
preguntó si íbamos a
ir al río y le contesté que sí, a lo que él
dijo yo también me
acoplo.

Yo estaba nervioso pero al mismo tiempo pensé
que quizás Pedro
le había contado algo, pero quité eso de mi
cabeza ya que había
sido la noche anterior y no creía que lo
hubiera visto. Lo raro
que él me miraba distinto que otras veces y
además miraba mucho
mis piernas y entrepiernas, a mi ya se me
había bajado la verga
del miedo que tenía, habrán pasado unos cinco
minutos cuando se
escuchó a Pedro llamar a el negro, que
enseguida fue y eso me
puso nervioso, y otra vez habrán pasado 5
minutos cuando Pedro
me llamó a mi, me paré y las piernas me
temblaban yo fui al baño
pero me volvió a gritar del cuarto que estaban
ahí, abrí la
puerta y me encontré con los dos mirándome de
frente, desnudos
y agarrándose sus respectivas pijas, yo quedé
helado y mudo, sin
poder decir nada hasta que Pedro me agarró de
la mano y me acercó
a Marito para ponerme la mano en su enorme
pero enorme pija, mi
corazón estaba a punto de salirse y no atinaba
a hacer nada
entonces Pedro me dijo.

-Viste lo que te decía, mirá que verga tan
grande y bien negra,
yo la miraba sin hacer nada, Marito se me
acercó y me dijo Omar
quedate tranquilo que nadie va a saber lo que
va a pasar acá, yo
ahi lo corté y le dije como puedo confiar si
ayer tu amigo me
dijo que quedaba entre nosotros y por lo que
veo te lo dijo
todo, fue entonces que Pedro agregó, se lo
conte porque pienso
que vamos a gozar bastante los tres y además
cuando nosotros
empezamos a cogernos él siempre me decía que
le encantaban tus
nalguitas y tus piernas, y que como le
gustaría cojerte, de eso
ya paso mucho tiempo y ahora que tenemos la
portunidad no la
vamos a dejar pasar, es más hoy antes de ir a
tu casa fui a la
de él y le conté todo y quedamos a la hora en
que venía por eso
yo miraba mucho el reloj, así te dejaba solo y
que le abrieras
la puerta, quedate tranquilo que ahora si
nadie más lo va a saber,
eso me tranquilizó un poco.

Luego Pedro se me puso atrás y empezó a
besarme el cuello, la
espalda y bajaba bien despacio, a su vez yo
tenía la verga del
burro en mi mano y la empezaba a masturbar en
eso Marito me
abrazó y me estampó un chupón que me
enloqueció, duró unos
segundos y me hizo agachar para que se la
chupara, yo la agarraba
con las dos manos y me faltaban mas dedos para
cubrirla era
bestial y solo he visto muy pocas igual a la
de aquel negro, el
gozaba cada vez que le pasaba la lengua por el
tronco y ni hablar
cuando me la metía en la boca, estuvimos asi
un buen rato, Pedro
me chupaba el culo con una maestría que hacía
que me retorciera
todo, luego me empezó a poner un dedo y
despues otro y otro ya
que se había untado con la crema que la noche
anterior me había
hecho suyo, me dolía un poco pero creo que mi
calentura podía
más que el dolor y además cada vez me dolía
menos, en eso Pedro
dejó de lamerme se acercó a Marito y a mi boca
y dejó su pija al
lado de la del negro para que yo chupara las
dos yo ni lerdo
empecé a besarlas a las dos y escuchaba que me
decían cosas que
me ponían bien al mango "guachito, vas ver
como te hacemos gozar
y como te vas a tragar estos pedazos, yo de
vez en cuando,
cuando no la tenía adentro les contestaba
ellos hablaban y se
chuponeaban, yo seguí chupando y sacando algun
juguito de la
calentura que tenían, después se separaron de
mi y Marito me
tiró en la cama y agarró el pote de crema, yo
me quería morir
sabiendo lo que iba a pasar pero lo deseaba
tanto que no me
importaba si me iba a doler, Pedro puso una
almohada debajo de
mi cintura y abrió mis nalgas, escuche que le
decía a Marito...
-Viste lo que te decía, que nalguitas y que
culito divino que
tiene y Marito contestaba siiii se lo voy a
comer todo, lástima
que no fui yo él que lo desvirgó, jodete le
dijo Pedro ahora
estamos a mano vos me lo rompistes a mi y yo a
él.
Marito me dijo que me aflojara que no me iba a
doler, que la iba
a poner despacito y que la crema iba a ayudar,
sentí que Pedro
mirando de lado me habría nuevamente las
nalgas y luego sentí un
calorcito en la puerta de mi culo, Marito
empujaba despacio y
despacio y me decía... te gusta mi vida, te
gusta esta pijita
negra que te esta comiendo,sííííííííííííííí mi
vida
síííííííííííí,le gritaba yo, ponemela por
favor, ponémela toda
le rogaba, y él me decía despacio mi amor dejá
que se te abra
todo así la podés gozar más, no te apures que
esto recién
comienza (la verdad que eran unos hijos de
puta porque me
estaban enloqueciendo y se ve que tenían
experiencia y mucha
para hacer delirar a cualquiera, él siguió
metiéndola y la
sacaba un poquito y la metía de nuevo, ya
Pedro se había
colocado de rodillas frente a mi cabeza y la
levantó para
ponerme su pija bien dura en mi boca, así se
fue dando todo y
Marito a pedido de Pedro empezó a metérmela
más ligero y con más
fuerza hasta que de una embestida me dijo...
!!!tomála toda mi
vida, tragátela toda que ya estás a punto y me
la encajó. Yo
pegué un grito que se debe de haber escuchado
de la calle y
Pedro me dijo que mordiera la almohada antes
de gritar, empezó
a dolerme un poco y Marito se quedó quieto un
instante y me
decía que ya se me iba a pasar que la tenía
toda adentro, le
pidió a Pedro que trajera el espejo del baño
para que viera
como y hasta donde me la tenía metida, Pedro
obedeció y volvió
con el espejo y lo ubicaron de tal forma que
yo pudiera ver ese
panorama, yo no lo podía creer, la tenía hasta
los huevos y él
sacaba y ponía para que yo la viera, te juro
amigo que ese negro
tenía no menos de veinte cm. después se la
medimos y media
22 cm., x 5) un burro burro, bueno a mi a esa
altura me salía
de a poco la leche de la calentura no
aguantaba más, Marito me
pidió que me levantara pero con la verga
adentro y me quedara
en cuartro patas y así empezó a hacerme la
mejor cojida desde
día anterior, yo alucinaba y sentía como
entraba todo adentro
mío, para eso Pedro se habia puesto atrás de
Marito y le puso
su pedazo, el negro ni gritó y así nos
estábamos garchando !!
que divino!!! Luego de un rato el negro ya no
aguantaba más y me
la sacó, yo sentí un vacío enorme pero por
poco rato ya que ahora
era Pedro que entraba adentro mío
diciéndome... Paaa!!! como
tenés el culo mi amor parece tu boca yo no lo
creí y les pedí que
acercaran el espejo para ver y que razón tenía
me lo había dejado
tan grande que si hubieran querido meter una
mano entera me
hubiera entrado, bueno fue unos segundos y
Pedro me volvió a
cojer y Marito me metía la pija en la boca,
bueno lo que podía
(después ellos me enseñaron a respirar y
metérmela toda en la
boca) yo notaba que el negro estaba que no
podía más,
entrecerraba los ojos y los habría mirándome y
me sonrreía, me
preguntaba si me gustaba y me decía que se
moría conmigo, de
repente me agarró la cabeza y me la enfundó
hasta el fondo, yo
hice arcadas, pero no solo eso sino que pensé
que me ahogaba
cuando sentí dentro de mi boca todo el
torrente de leche que el
negro me estaba brindando, el gemía y
gritaba!!! Síííí mi amor
tragátela toda que es tuya, yo no pude seguir
tragando todo
aquello porque me llenó la boca y me ahogaba,
aun después de
sacarla de mi boca seguía largando chorros de
semen que me
bañaba la cara y caían al suelo, despues se la
lamí toda y se
la dejé limpita, él se agachó levantó un poco
de leche del piso
con la mano la puso en su boca y me besó
profundamente, en eso
Pedro estaba que no podía mas después de ver
lo que había pasado,
me tiró en la cama de espaldas, me levantó las
piernas hasta los
hombros de él y me la metió de una, la sacaba
y la metía que
parecía en cámara ligera hasta que gritó: me
voy, me voy!!!! y
sentí algo calentito en mi culo que terminó de
enloquecerme,
luego me pajearon entre los dos y Marito dejó
que lo cojiera y
le acabé adentro como un loco.

Después descansamos un poco, arreglamos el
cuarto y nos fuimos
al río, en el viaje no dejábamos de hablar de
lo bien que lo
habíamos pasado y que a todos nos había
gustado, yo les comenté
que la próxima vez quería tener mas actividad
ya que me encanta
cojerme los culitos y me dijeron que desde
ahora íbamos a
disfrutar de lo lindo unos con otros, así
estuvimos como un año
y en alguna oportunidad lo hicimos con más
chicos y con alguna
minita que se prestaba a todo.

No se si es que ahora estoy caliente por
recordar todo aquello,
tengo la verga como un tronco de dura y la
leche asoma por su
abertura, que lástima no poder estar con
alguien en este
momento....
Un abrazo

OMAR

PD: Espero que hayan gustado mis relatos y me
escriban.
omarkiwi@yahoo.com

Omar Sorondo

Mi Primera Experiencia Gay

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Hola. He de empezar diciendo que siempre he tenido novia y de hecho me encanta tener sexo con mujeres. Pero tengo que confesar que cuando veo peliculas porno las escenas que mas me excitan son las felaciones. Siempre he pensado que era porque me encanta que me chupen la polla y al ver esas mujeres extraordinarias con esas bocas mamando las vergas me imaginaba que estaba en el lugar del hombre. La culminación es siempre cuando el se corre y chorros de semen surgen como cascadas de su pene salpicando los pechos de la chica, su cara y sobre todo cuando ella sigue lamiendo el pene y el semen rebosa su boca. Sin embargo, de tanto ver estas escenas empece a tener sueños eroticos y cual fue mi sorpresa cuando un dia en el sueño yo no era el dueño de la polla que mamaban, sino el dueño de la boca que chupaba una enorme verga. Fua tan realista que me corri en la cama. Desde entonces ese sueño empezo a repetirse hasta que mi fantasia sexual principal llego a ser el comerme una polla. De hecho cuando veia una peli porno me excitaba y me masturbaba imaginando que yo era la guarra que mamaba la polla y que chorros de semen caian sobre mi cara y mi boca. Incluso alguna vez probe mi propio semen, sabia agridulce y era muy espeso pero no era desagradable.

Mi oportunidad surgio un dia que fui al piso de un colega. Habiamos salido de copas y yo dormia en su casa esa noche. El me dijo que si queria ver una peli porno y yo le dije que si. Otras veces lo habiamos hecho, pero no desde que yo empece a tener fantasias de chupador de pollas. Cuando la peli estaba ya en marcha él como otras veces se saco la polla y empezo a masturbarse. Yo me quede mirandole y por primera vez vi la polla de mi amigo con otros ojos. Sería de unos 18 cms, bastante gruesa y muy blanca. El no estaba operado y su piel cubria y descubria su prepucio. Yo me excite, embriagado de alcohol, mirandola y recordando mi reciente condicion de mamador en potencia.

Mi amigo me dijo:
- Qué pasa? No te la machacas?

- Sí claro. Entonces saque mi polla que estaba a reventar y empece a masturbarme.

En ese momento la rubia - siempre son rubias - empezo a mamar la polla del actor principal.

El me dijo

- Sabes nunca me la han chupado. Es mi mayor fantasía. ¿Cuál es la tuya?

Yo ya estaba muy borracho y muy cachondo y casi sin pensarlo medio en broma le dije:

- Chupartela. Jajaja.

- Pues venga

- Claro ya voy

- Estás hablando en serio?

- Por supuesto. Seguí con la broma

- Oye te juro que si me la chupas no se lo contare jamas a nadie. Venga tío

Entonces decidí dar el paso ayudado por los seis cubatas:

- Juramelo por tu madre.

- Te lo juro.

- Vale, pero cierra los ojos. Le pedi

El se recosto en el sofa con los ojos cerrados y una ereccion imponente Pero no se creia que se la fuera a mamar. Yo me acerque, me puse de rodillas delante de el. Mire su polla. Me pregunte que coño estaba haciendo. Intente resisitrme, pero el alcohol y la exictacion acumulada de mi fantasia y la peli porno eran muy fuertes.

- A que coño esperas - Dijo mi amigo
- EH, sin prisas ya voy

Entonces di el paso. Cogi su polla con la mano. Era la primera vez que tocaba una polla que no fuera la mia. Me gusto. Estaba muy dura, caliente. El gimio. EMpece a pajearle. Despacio. Subia y bajaba la piel. APretaba fuerte con mi mano, la sentia latir. Yo estaba entusiasmado. Nunca habia estado tan excitado y mi corazon latia a mil por hora.

- Comemela de una puta vez . Dijo

Ya no habia quien me parara. Acerque mi boca a su polla. Lo primero que hice fue besarle la puntita del capullo. Estaba humedo y me supo salado. EL gruñio de gusto.

- Sigue sigue

Entonces con la punta de la lengua lami el prepucio. Joder, como me gusto aquella sensacion. Me sentia como la rubia de la peli. Le lami toda le verga con mi lengua. El se retorcia de placer.

- No pares zorra, maricon comemela entera

Al oir esos insultos me puse mas cachondo. Ya me lance. Como era mi primera vez decidi imitar a la rubia de la peli y empece a chuparla como si fuera un polo o un chupachups. Era increible. La sentia caliente y dura en mi boca. El estaba sudando y el sabor salado del sudor de su polla lo hacia mas excitante. Se la chupe durante cinco o diez minutos, ni se el tiempo que fue. Supongo que el alcohol hizo que tardara mas en correrse.

- Me corro me corro ahhhhhhhhhh

A mi nadie me paraba ya. Segui mamandosela y entonces ocurrio
- Aaaaaaaaaaaaah

EL empezo a correrse. La saque de mi boca y empece a masturbarle con la mano, pero su polla seguia frente a mi boca. Un chorro de semen surgio de su polla y me cayo en la cara. Me salpico la mejilla y la barbilla. El segundo chorro me pillo preparado. Saque mi lengua y lo recibi en mi boca. Despues volvi a meterme su polla en la boca y segui masturbandole con las manos y la boca. Su semen inundo mi boca. Sabia distinto al mio. Era como dulce y muy caliente. Estaba menos espeso. Su sabor era como un manjar para mi. Le chupe la polla hasta succionar su ultima gota.

El se quedo extasiado. Yo me fui al baño y me masturbe con restos de su semen aun en mi boca. Cuando me corri chupe mi semen de mis manos para mezclarlo con el suyo.

LUego ya me duche y cuando sali el estaba dormido.

Lo que ocurrio a la mañana siguiente es otra historia.

Mario

Mi Amigo Miguel

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Hace tiempo que vengo dándole vueltas al tema: sé que no puedo olvidar mi faceta bisexual.
Tengo 30 años, y desde hace 10 he mantenido ocasionalmente alguna relación con otro chico como yo. Nada serio ni prolongado, simplemente el momento. Me considero heterosexual, esto es, que realmente sólo me gustan las mujeres: el tacto de su piel, sus pechos, sus nalgas, el sabor de su coño… , pero no puedo (ni quiero) rechazar la idea de poder acariciar otro pene, de tener un amigo con el que mantener algo más que una buena amistad. No tengo una idea formada en mi cabeza acerca de este "cómplice", ni su cara, ni su físico… sólo me interesa que sea morboso y que tenga un buen rabo para que yo pueda mamárselo. La idea me excita muchísimo.
Aquí compartiré con vosotr@s mi experiencia con Miguel.
Le conocí hace algunos años a través de un contacto en una revista gay. Yo no tenía experiencia con hombres, pero me rondaba la idea hacía algún tiempo y, aunque yo tenía novia, no quería quedarme con las ganas.
Quedamos un día para tomar una copa a eso de las 8 de la tarde y, tras las típicas conversaciones iniciales, decidimos ir "a dar una vuelta en el coche". Llegamos a un lugar cerca del mar y decidimos pasarnos al asiento de atrás, y una vez allí, empezamos a acariciarnos por encima de la ropa… el pecho, los muslos, el paquete. La verdad es que la teníamos ambos muy dura, y yo me moría por ver otro pene de cerca, así que tomé la acción y le saqué su polla fuera del pantalón. Era súper excitante tener una polla caliente y dura en la mano y que no fuese la mía. Sin dudarlo por un momento, me abalancé sobre ella y comencé a chuparla. En un principio no me agradó su sabor, pero según pasaba mi lengua me fue gustando más. Estuve mamando su verga desde sus huevos hasta la abertura de su glande hasta que me dijo que estaba a punto de estallar. Entonces metí el dedo anular en mi boca y embadurnándolo de saliva se lo metí en el ano sin demasiado problema mientras con mi otra mano seguía masturbando aquella mi primera polla.
Su corrida no se hizo esperar mucho tiempo, se retorcía intentando tragarse toda mi mano en su culo mientras los primeros chorritos de semen afloraban de su glande. Fue fantástico. El olor que emanaba, las sacudidas que sentía en mi mano con la que agarraba su miembro…
A continuación, fue él el que sacó mi polla quitándome los zapatos y pantalones. Me la mamó como pocas veces lo había hecho mi novia y, sin duda, con mucha más imaginación. Estuvo ensalivándome tanto la polla como los huevos y, dándose la vuelta y bajando la cabeza me invitó a que lo penetrase. De un golpe le metí media polla en el culo y, aunque me dolió un poco, estaba más excitado que nunca. Miguel sólo hacía que empujar atrás y menear el culo, y yo estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Estuve muy poco rato bombeando, porque mis huevos pedían desalojar, así que en un golpe de pelvis le introduje mi polla hasta lo más hondo de Miguel mientras me corría a chorros en su interior. Miguel se retorcía y su polla empezó a soltar de nuevo hilillos de semen ensuciando la tapicería del asiento.
Fue un descubrimiento fantástico. Me gusto y disfruté mucho con la experiencia. Quedamos un par de veces más, pero como que no hacía nada más que llamarme a todas horas y me agobié bastante. Yo no quería un "novio", deseaba y deseo, un amigo sin ataduras, un heterosexual con inquietudes, con su vida hecha, que no me dé problemas.


anonimo

Me Gusta tu Novio

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Con mi hermanastra Mónica nos llevamos apenas tres años, yo tengo 28 y ella 25 recién hechos. Muchos fines de semana los pasamos en una casa en la sierra a la que se acerca nuestra madre, separada, el domingo. No queda lejos de la ciudad y eso nos permitía, ya de pequeños, escapadas a ella sin el estricto control de los padres. Hacía unos meses que Mónica se veía con Kazuki, un estudiante japonés algo menor que ella, un cielo de chico. El pelo lacio y negrísimo, apenas sin vello, con una piel clara y tersa como un niño y una carita arrebatadora, casi de niña. Por supuesto, Mónica sabía que mis miradas a su noviete no eran casuales, años atrás había descubierto mi secreto cuando me pilló follando con uno de nuestros primos. Sin embargo optó por ayudarme en todo y, a veces, incluso salíamos de ligue juntos aunque, algunas veces volvíamos los dos juntitos. Hacíamos juntos el amor de vez en cuando e incluso se ocupaba de mi culito con una polla para cinchar que compramos a medias. Nuestra relación era sencillamente genial. Uno de mis mejores recuerdos hasta entonces era el polvo que nos echamos juntos con uno de sus exnovios, que terminamos jodiendo ella y yo mientras él me rompía el culo, quedando clara ya mi bisexualidad más absoluta. El caso es que ella se dio cuenta enseguida de la atracción que yo sentía por Kazuki. Me pilló un viernes y charlamos de ello. La intención de Mónica no era excesivamente seria con el japonés, pero tampoco le gustaba la idea de que me follase a todos sus novios. Sin embargo, me confesó que había visto a Kazuki, que ya conocía mis aficiones, husmeando por mi cuarto un sábado en el que yo había salido.
Eran las cuatro o cuatro y media de la madrugada y Mónica, según dijo, se despertó. Su amante no estaba en la cama, así que pensó que habría ido al baño, pero el joven se demoraba demasiado. Además, en cuanto se asomó al corredor, vio que había luz en mi habitación. En lugar de dirigirse a ella directamente, Mónica abrió sigilosamente el balcón que compartíamos ambos y se acercó a la ventana. Lo que vio la dejó de piedra primero y cachondísima después.
El efebo asiático sabía que Mónica no se despertaba ni a tiros hasta el amanecer, así que campaba a sus anchas por mi cuartito. Andaba por él en pelotas, tal y como dormían los dos. Sobre la cama habían echadas algunas de mis revistas gay que Kazuki devoraba con fruición. Aún estando de espaldas Mónica sabía que el joven se estaba masturbando, ya que sus movimientos le delataban. Más sorprendida se quedó en cuanto su noviete agarró uno de mis finos consoladores y sustituyó con él al dedo que se metía insistentemente en su anito. Se puso en cuatro, con su carita apoyada en mi almohada, y se lo enterró lentamente sin dejar de pajearse con la otra mano. En estas, Mónica había empezado a acariciar su abultado clítoris entre divertida por el descubrimiento y furiosa por no colmar del todo a su amante. Estaban ambos en lo mejor de la paja, cuando Kazuki sustituyó el pequeño falo plástico por una polla de látex de considerables dimensiones. El japonesito continuaba ajeno a todo, devorando la revista de jóvenes homosexuales y apuntando el dildo hacia su culito. De un solo empujón tragó la polla sin esfuerzo aparente, lo que evidenció su destreza en esas lides. Quedó quieto unos instantes y, al poco, inició un mete y saca delirante. Mónica se quedó de piedra al ver que su amante se corría sin siquiera tocarse el nabo, ya que con una mano manejaba el dildo y con la otra aguantaba su postura. Un hilillo de semen cayó sobre las sábanas entre espasmos del chico que se desplomó sobre ellas acto seguido. Según ella, mi hermanastra volvió a su cuarto a esperar y, al cabo de unos quince minutos, apareció el asiático con cara de no haber roto nunca un plato y volvió a la cama con ella.
Mientras la escuchaba, no podía casi creer lo que Mónica me contó. Parecía casi demasiado bueno para ser cierto. Lo que faltaba saber era hasta qué punto llegaba la bisexualidad de Kazuki ya que, según mi hermanastra, se la follaba a menudo y a conciencia. Decidimos, entre los dos, descubrirlo el próximo fin de semana. Nos pasamos los días siguientes planeando nuestros movimientos por la casa, en busca de la mejor manera de pillar a Kazuki en nuestras provocaciones.
Al fin llegó el viernes y los dos tortolitos se dirigieron al chalé. Yo no debía llegar hasta el sábado a mediodía, así que se instalaron en su habitación y salieron hacia el pueblo más cercano. Después de una corta tanda de copas, volvieron a su nidito, en el que ya les estaba esperando en mi escondite. Pasaron a su habitación y Mónica, con total desfachatez, le comentó que ese día no tenía ganas, así que se echó a dormir. A eso de las dos de la madrugada, cómo esperábamos, Kazuki salió en una de sus excursiones nocturnas después de asegurarse del "profundo sueño" de mi hermanita. Pude verlo a contraluz, desnudo por el pasillo dirigiéndose al baño. Estaba hermoso, con su esbelta figura, sin un pelo y su melenita a lo Cleopatra. Un culo respingón y terso remataba la escultura andante que era el japonés. De pronto, pasando de largo el cuarto de baño, se metió en mi habitación, momento que aproveché para colarme en la habitación de Mónica y avisarla.
Salimos al balcón y espiamos por la ventana. No parecía ser ni la tercera ni la cuarta vez que hacía eso, ya que andaba por mi cuarto como si lo conociese perfectamente, su confianza era tal que no se molestó siquiera en ocultar las luces que encendió. Sabíamos que, con las luces encendidas y la persiana medio bajada, éramos casi invisibles para él, así que nos pusimos algo más cómodos. El bello Kazuki abrió el cajón de mi mesita que contenía mis revistas, sin dudar un instante acerca de cual era. El caso es que yo había puesto sobre las revistas un par de sobres con fotos mías, sólo o con algún amigo e incluso unas pocas en las que salía Mónica dándome mi ración de polla plástica. Se tumbó de lado sobre mi cama mirando con atención las fotografías ofreciendo a nuestra vista el hermoso culo dorado. Era imposible saber cuales de ellas serían aquellas en las que mostraba mayor atención. Lo que no pudo ocultar fue su sorpresa cuando descubrió lo que contenía el segundo de los sobres.
Reconozco que arriesgamos mucho al usarlas, pero era la única forma de descubrir hasta dónde podía llegar. Las fotos eran suyas. Aparecía él desnudo en la terraza tomando el sol, de cara y de espaldas. También conseguí unas tomas suyas en la cama, con su cuerpo brillando a la luz de la luna. En realidad fue Mónica quien me las prestó, pero el japonesito no tenía modo de saber que no era yo el que le había estado espiando. Afortunadamente pareció gustarle aquello y, esparciendo las fotografías por la cama, comenzó a pajear su pollita. Muy despacio se la agarró y pasó su mano por encima de ella mientras se masajeaba el trasero con la que tenía libre. Entonces encontró la ampliación de una de las fotos, la única que sabíamos positivamente qué era. Detuvo su masaje y quedó mirando fijamente la imagen. Era él, a dos vistas. Una de cuerpo entero, durmiendo y con la tranca empinada como estaba en ese momento. La otra era de su culito, abierto en una postura que mostraba a las claras el estrecho orificio anal que me volvía loco. Todo ello rematado por un corazón dibujado en rojo junto a su sexo. Aquel detalle me pareció innecesariamente amanerado, pero Mónica insistió en él.
De inmediato pasamos a la segunda parte del plan, tratando de aprovechar el estado en el que se encontraba la maravilla asiática. Procurando hacer bastante ruido, pero sin pasarme, cerré la puerta de entrada y abrí la luz del pasillo. Lo hizo rápido, pero alcancé a ver cómo apagaba las luces. No le di más tiempo, ni siquiera a que saliese por la ventana, según nos dijo luego mi hermanastra. El chico hizo exactamente lo que Mónica dijo que haría, se tumbó bajo la cama. Entré resuelto a mi habitación y descubrí mis fotos amontonadas junto a la almohada -¡Maldita sea, ya ha vuelto Mónica a husmear por aquí!-, dije en voz alta. Dejé caer mis ropas al suelo, deliberadamente cerca de la cama y, desnudo, me acerqué al escritorio, dónde Kazuki podía observarme.
Tomé las fotos del joven y las puse sobre la mesa, la ampliación la colgué del espejo por el que, fugazmente, llegué a ver al asiático "espiándome". Casi me da por reir, pero me aguanté. Contemplando las imágenes empecé a acariciar mis pechos, el culo, el sexo... Me enchufé un dedo en mi hambriento ojete mientras murmuraba entre suspiros el nombre del chico que había bajo mi cama. Al poco, me incliné sobre la cómoda, exponiendo mi culo abierto a tope a la vista del muchacho y, del cajoncito de la mesa, tomé el pollón de látex que la semana anterior visitase el paraíso anal de Kazuki. Le estaba echando tanto teatro a la cosa que pensé que se notaba demasiado. Gimiendo como una puta y sin dejar de suspirar ni proclamar mis pensamientos para con el oriental, me enchufé el dildo e inicié un mete y saca lentísimo. Hacía demasiado que no me lo metía, sentía mi ano abrirse con dificultad para dejar paso a la tremenda polla que, gracias a la relativa flaccidez del látex, se amoldaba a mi conducto. El hecho de conocer la presencia del guapo efebo bajo mi cama, combinado con el tratamiento que yo mismo me daba, me calentó como hacía tiempo que no me sucedía.
De pronto, saliendo de la nube en que estaba, recordé el plan que debíamos ejecutar hasta el final. Aguantando el pene de látex con una mano, salí de mi cuarto y me dirigí al baño. La verdad es que ahí se torció un poco la cosa. Esperábamos que Kazuki me siguiese o bien permaneciese en mi habitación, esperando mi vuelta. Sin embargo, lejos de eso, regresó a la habitación que compartía con Mónica. Ésta ni siquiera tuvo tiempo de terminar su entrada hacia la cama. Mis dos amores se encontraron cara a cara, en pie junto a su cama. En ese momento, Kazuki comprendió la mitad del plan. Pensó tan sólo que era mi hermanastra la que nos espiaba a los dos en nuestros trasteos por mi cuarto. Afortunadamente, demostrando su rapidez de reflejos, así se lo contó ella. -¿Me has estado espiando?-, preguntó el guapo asiático sin demasiada convicción. -Creo que has descubierto algo más hoy, ¿Verdad?-, respondió Mónica en referencia a sus fotos conmigo. A Kazuki no pareció sorprenderle ni disgustarle nada, así que confesó su bisexualidad de una forma un tanto directa. -Sé que a Marco le gustas, creo que él te gusta a ti, y ahora ya sabes que mi hermanastro y yo también somos amantes, ¿No crees que deberíamos aprovecharlo?-, soltó de golpe Mónica.
Mientras tanto, habían pasado ya más de diez minutos que se me hicieron larguísimos esperando en vano la irrupción del asiático. Un tanto desconcertado, regresé a mi habitación con la esperanza de encontrarle en ella, pero no había nadie. Entonces fue cuando, pegando mi oído a la pared, escuché las voces de los dos novios en la habitación contigua. Apenas lograba entender lo que decían, pero lo que sí entendí es que su puerta se abrió. Permanecí en pie ante mi propia puerta, cuando ésta se abrió y aparecieron, desnudos, Kazuki y Mónica.
Rompiendo el hielo, mi hermanastra se soltó de la mano de su novio y se acercó a mi. Poniendo suavemente sus manos sobre mi culo, me atrajo a ella y me estampó un beso larguísimo. Puestos a la misma altura, mi pene jugueteaba a la altura de su entrada vaginal, acariciando el abultado clítoris de Mónica. La chica comenzaba a calentarse de forma evidente, acercando más su pubis hacia mi tranca, hasta conseguir la irrupción en su caliente y húmeda concha. Kazuki se decidió enseguida a participar colocándose tras de mi hermanastra y besuqueando su cuello y sus orejas. Enseguida noté como ahora ya no eran dos manos, sino cuatro las que manoseaban mis nalgas. Mónica retiró las suyas permitiendo a su novio la total posesión de mis glúteos. Parecía increíble, pero sus manos eran más suaves incluso que las de Mónica, que se había separado ligeramente de mi, lo justo para sacarse mi babeante cipote de su coño. Como respuesta, alargué mis brazos acariciando la espalda del japonés con uno y su hermoso y duro culo con el otro. Mónica ladeó su linda cabecita y quedamos cara a cara el asiático y yo, mirándonos por unos instantes. Sin palabras de por medio, nos fundimos en un beso, chocando con nuestras lenguas, momento que aprovechó la chica para escabullirse de entre nosotros. Quedamos así pegados un rato, hasta que nos tumbamos sobre la cama para seguir descubriendo nuestro cuerpo. Lamí su piel amarilla por todos sus rincones, con especial atención a sus tetillas, duras y paradas, como saludándome con sus pezoncitos. Él me correspondía del mismo modo mientras, a nuestro lado, Mónica se metía el nabo de látex en su vagina y nos animaba a seguir.
El japonesito se las arregló para quedar encima de mí y se fue deslizando hacia el nabo tieso que yo le ofrecía. Mirándolo con cierta curiosidad, se llevó el glande a los labios y me estampó un beso delicioso. Su inexperiencia quedaba compensada por la enorme delicadeza que ponía en su tarea chupadora. Asesorado por Mónica, repasó con la lengua toda la barra hasta llegar a los huevos y volver a subir. Mi hermanastra se tumbó a su lado y se unió a la mamada, uno me comía el glande y el otro se dedicaba a los huevos. Ya me encontraba en la gloria, deseando que no terminase nunca aquella doble mamada, pero fui incapaz de resistir. Sin aviso alguno, solté una andanada de leche en la cara de mis dos amantes. Kazuki se llevó la mayor parte, alcanzado en la boca y nariz, mi hermanastra sólo tuvo tiempo de embadurnar sus mejillas con los últimos trallazos. Enseguida empezaron a besarse como locos, furiosamente, pugnando por cada goterón de semen que les había regalado.
Sin dejar de besuquearse, sentí cómo un dedo hurgaba en mi pozo íntimo, entrando y saliendo lentamente. Pronto fueron dos los intrusos que abrían mi esfínter de forma casi dolorosa. Los dos novios me miraron maliciosamente, con sus caritas brillantes aún por el tratamiento anterior, y se regodeaban viendo mi rostro ansioso. Mónica tomo el control y me levantó las piernas hasta que casi chocaron con mis hombros. El guapísimo asiático comprendió de inmediato las intenciones de la putita y, lentamente pero sin pausa, me ensartó en su polla. Kazuki y yo nos miramos fugazmente mientras él comenzaba a entrecerrar sus rasgados ojitos. La expresión de profundo placer que mostraba me excitó aún más que la dura y vibrante polla clavada en mi ano. Sus lentos movimientos folladores no se hicieron esperar y nuestras respiraciones se acompasaron enseguida. Por mi parte, al ver mi pene de nuevo erguido, opté por hacerme una paja al compás de la jodienda. Mónica se puso detrás de él y le lamió el culo. El muy cabrón llegó a pararse para facilitar las cosas a la chica, aunque reanudó su tarea a instancias de mis súplicas. La caliente hermanita, se incorporó y, acariciando el pecho de su amado con una mano, le clavó el dildo con la otra. La muy puta, según contó luego, sólo le había entrado la mitad al japonés, reservando la otra parte para su propio goce. Comenzó a chocar su pubis con el precioso trasero amarillo, follando a Kazuki que me transmitía cada embolada. Un polvo glorioso, allí estábamos yo enculado por el más guapo de mis amantes, él follado por mi hermanastra y ésta jodiéndose con la mitad del consolador. Por un rato jodimos alocadamente hasta que empezamos a corrernos. El primero, curiosamente, volví a ser yo. La leche bañó tanto mi pecho como el de Kazuki, que se vino casi a continuación. Se soltó dentro de mi recto, que acogió el caliente líquido acompañado por una descarga de placer para dejarse caer sobre mí. Seguidamente, ayudada por nuestros gritos, Mónica se corrió lánguidamente cayendo rendida a nuestro lado con la polla de látex saliendo de su coño mojado y pegajoso. Sólo escuché el suspiro de Kazuki al perder el tapón que ocupaba su culo hasta instantes antes mientras algo del cremoso regalo del japonés rezumaba por mi abierto culo.
Al cabo de unas horas me despertó mi querida hermanastra. Acariciaba mis tetillas, pellizcando los pezones hasta que entreabrí los ojos. Vi que también había dado a mi polla un tratamiento especial, ya que se encontraba apuntando al techo de nuevo. En cuanto me desperecé hizo lo mismo con su novio, sólo que me ordenó a mí ocuparme de su sexo. Tomé la fláccida tranca entre mis manos y la descapullé suavemente dejando el glande al descubierto. Lo besé tiernamente y el japonés respondió con un respingo. Seguí manoseando el falito de Kazuki hasta que adquirió una consistencia importante sin llegar a estar totalmente erecto. Mónica no perdía detalle y, tomando una mano del aún bello durmiente, se la acercó al coño. Se estaba haciendo una paja monumental con la mano de Kazuki, hasta el punto que llegó a meterse cuatro dedos. Sudorosa y jadeante, me exigió que despertase al efebo asiatico. Delicadamente y sin dejar de prestar atención a su polla, agité un poco su pecho. Viendo que aquello no surtía efecto, me decidí a levantar un poco su culo y, con el ano a la vista, le enterré un dedo en él. Kazuki gimió un poquito pero no despertó. Animado por Mónica, que no cesaba de pajearse, metí otro dedo en el tierno esfínter y comencé a follarle. Esta vez sí salió de su letargo.
Nos miró como extrañado al principio, como si no recordase ya el nuevo estatus al que había llegado nuestra reciente relación a tres. A los pocos segundos despertó por completo y, sin siquiera mirar a Mónica, me dio un beso con lengua impresionante. Seguidamente, se volvió hacia su novia, a la que ya el coño le chorreaba a mares, y repitió la ceremonia. Mónica, sin poder resistirlo más, me apartó de forma un tanto brusca y, sin contemplaciones, se clavó en la estaca del japonés. Se puso a horcajadas sobre el chico y bajó hasta que su pubis chocó con el vientre de Kazuki soltando un grito desgarrador. Inició una alocada secuencia de sube y baja a lo largo de la tranca, ya tiesa, del oriental acompañándola con grandes jadeos.
Mi excitación había crecido para entonces tanto como la de los dos amantes. De forma un tanto apresurada, me afané en llenar la boquita de Kazuki con mi polla. Se la acerqué a sus húmedos labios y él, girando levemente la cabeza, los entreabrió. No hizo esfuerzo alguno para tragar el falo que le ofrecía, sino que me invitó a metérselo por mí mismo. Suavemente, con gran lentitud, empujé hacia la mojada cueva. Sentí mi glande apoyado en su lengua que comenzaba a abrazarlo. Dejé que jugase con él mientras la amazona de Mónica, sin parar de follarse, no perdía detalle de lo que acontecía, recordándonos en voz alta lo maricones que éramos. Aquello me ponía aún más cachondo de lo que ya estaba, me venían ganas de enchufarle todo el nabo a mi nuevo amante, pero logré contenerme. En lugar de eso, viendo que mi hermanastra se hallaba próxima al orgasmo, aproveché para zafarme de Kazuki y me puse tras de mi amada hermanita. La tumbé ligeramente hacia delante, cayendo ella sobre el guapo japonés y, de paso, ofreciéndome su prieto esfínter. Sin más preámbulo que una lubricadita rápida, le endosé mi polla buscando el roce con la de Kazuki. Cuando llegué al fondo, entre los gritos y jadeos de la zorra de Mónica, mi glande me transmitió el contacto con el nabo asiático a través de la fina pared que nos separaba. Fue como si una descarga eléctrica nos estuviese sacudiendo. Nuestro ritmo se incrementó mientras mi hermanastra orgasmaba sin parar, vertiendo su flujo sobre el vientre de Kazuki. Mordíamos a la niña como posesos, él en sus tetas y yo en su cuello, aproximándonos a la más salvaje de las corridas que recordábamos en tiempo. El hermoso amarillo puso sus ojos en blanco y, con un sonoro bufido se vació en el coño de Mónica que lo agradeció con varios grititos de placer. Poco después, sacando mi mástil del esfínter femenino, le esparcí mi leche por su espalda mientras me aferraba a sus tetas. Mónica se derrumbó junto a nosotros, destrozada al tiempo que los dos nos afanábamos en chupar mi semen que correteaba por su espalda.
A partir de aquel día, nuestra relación a tres fue consolidándose, hasta el punto que, incluso con el consentimiento de nuestra madre, nos mudamos definitivamente a la casa en donde todo empezó.

anonimo

Matrimonio de Conveniencia

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Tengo que confesarte que me gustan los hombres, le dije a mi prometida .Si nos casamos, será solo para cubrir las apariencias.Mi familia se conforma con eso.Y así no me quedaré sin un centavo y tú podrás seguir con el ritmo de vida lujoso que tanto te gusta.¿Qué me dices?
Acepto, dijo Marina desdeñosamente.

He de confesarte que tengo un amante que me gusta mucho más que tú.Pero tu familia y la mía quieren que lo hagamos, y yo, la verdad no puedo resistirme a la cantidad de dinero que tendrás...Si te gusta más la tranca de un maromo que mi coño y mis tetas, allá tú.Aunque te entiendo:a mí también me encantan los hombres.Se echó a reir con esa manera suya tan escandalosa, y salió de la habitación, seguramente para atizarse un whisky o una raya de coca, pero no me importó.No podía renunciar a la enorme fortuna de la familia, y mis padres habían sido claros:debía casarme y tener un heredero.Si no, ¡adiós pasta!
Marina podría ser inseminada con mi esperma en una clínica.Yo donaría todo el que hiciera falta, pero nunca le pondría un dedo encima.
Las cosas así de claras, llegó el día de la boda.
Pasaron la ceremonia y el banquete, y llegó la noche de bodas.Habíamos alquilado dos suites lujosas comunicadas entre sí por una puerta.Ella había detectado un barman con cara de vicioso y se lo llevó a una, cerrando la puerta en mis narices con un golpe de su zapato blanco de novia.
Yo me reí para mis adentros.¡Si nos vieran nuestros aristocráticos amigos!Ella follando con el traje de novia aún puesto.Yo, decidido a emborracharme en la habitación contigua.


Llamé al servicio de habitaciones pidiendo una botella del mejor champagne.
Lo tendrá usted enseguida, señor, me respondió una voz grave y bien modulada.
Pero el que me trajo la botella en un cubo con hielo y dos copas fué un botones guapísimo y con más pluma que yo, lo que ya es mucho decir.No tenía la voz grave y bien modulada del hombre del teléfono pero no importaba:estaba buenísimo.
-Pasa, le dije, abriéndole la puerta...Deja la botella sobre la mesa.¿Por qué has traído dos copas?
-Es que pensé que usted y la señora...su noche de bodas...
A través de la puerta que daba a la habitación contigua, se escuchaban los gemidos y grititos de Marina follando.
-¿Oyes? Esa es mi mujer follando con el barman...Ven, dije sirviendo la bebida en las dos copas.¡Tómate algo conmigo!Deja que te cuente lo que pasa:soy gay.Me he casado por conveniencia para que no me deshereden.Tú estás muy bueno.¿Quieres follar conmigo en mi noche de bodas?Primero tú serás la novia y yo el novio, y luego cambiamos:yo soy la chica y tú el macho....
-Si no le molesta, señor, prefiero la primera opción, dijo , quitándome la copa con suavidad.
-Vamos a la cama...
No bien dije esto me tiré de espaldas sobre la colcha,y él me quitó con destreza los pantalones de etiqueta, y me bajó los calzoncillos.Mi polla estaba fláccida cuando quedó al descubierto, pero pronto se puso muy ufana gracias al chupeteo y la succión de su boca.
¿Le gusta que se la mame, señor?
-Mucho, respondí yo agarrándolo por el pelo e imprimiendo a su cabeza un ritmo más marcado.Chupaba tan fuerte que parecía que me la había absorbido una ventosa, pero me gustaba lo que me hacía, sobre todo cuando sentía la punta de su lengüita revoloteando sobre el glande.
-Seguro que la chupas mejor que Marina...oye, oye como grita de gusto.¿tú también gritas cuando te corres?
-No sabe usted cuánto, respondió con la boca llena.
Mi polla estaba apunto de estallar...Él pareció comprenderlo y me incitaba:¡córrase, córrase señor!hágalo dentro de mi boca que me encanta tragarme la leche!mmmm...proteína pura...
Chupaba y chupaba y me frotaba con sus manos tan, tan bien que le hice caso y me dejé ir, echándole una correntada de leche en la boca.Tenía acumulado mucho semen y fué un enorme placer derramarlo y ver cómo se lo tragaba con deleite...

-Bueno señor, dijo después de repasarme bien la verga con la lengua...¿le ha gustado?
-Si, pero ahora quiero probar tu culito...
Aquel tipo me ponía, no hay duda.Yo que soy de un polvo y basta, estaba empalmado nuevamente...
Nos pusimos de pie al lado de la cama, yo a su espalda,redeando su pecho con mis brazos.Sentía sus pectorales musculosos y empecé a pellizcarle las tetillas mientras miraba como se masturbaba.
-Inclínate un poco, le rogué.Quiero trabajar en tu culo.
Me hizo caso, inclinándose y ofreciéndome las nalgas redondas y carnosas.Se las abrí con ambas manos, y apareció ante mí en toda su gloria el agujero del ano.Eché un escupitajo en esa zona, y con los dedos comencé a hurgar, a frotar, ahondando más y más hasta que pude meterle dos dedos enteritos.Cuando los tuve dentro, los moví en círculo,rozando las paredes de su recto, y aquello lo puso tan caliente que me rogaba.
-Por favor, señor, métame la polla por el culo...por favor...¡Fólleme con su pene!
Coloqué la cabeza del miembro en la puertita, y lentamente fuí entrando en aquel conducto que ofrecía poca resistencia.De un golpe la metí por completo, y él gimió de placer.Empezó a balancearse apretándose contra mí para que la polla entrara por completo, y alejándose para sentir cómo salía.Con una mano se frotaba la verga, y con la otra llegaba a acariciarme las pelotas.Aceleró los movimientos y empezó a correrse gritando a todo pulmón y ganando en decibelios a mi mujercita, que por cierto había enmudecido.Le colé otro chorro de leche por el culo, y me pidió que no saliera de inmediato de su trasero


-Quiero sentirla todavía ahí atrás, dijo...
Le dí una generosísima propina cuando se marchó.Seguramente lo habían echado en falta, pero aseguró que se apañaría con alguna excusa.
Yo me metí en la ducha, cavilando.
Al fin y al cabo, mi matrimonio de conveniencia había sido coronado como es debido:con una movida noche de bodas .

silvia

Mario, un tranquilo Profesor

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He aprendido que las cosas no suelen terminar nunca como uno lo imagina, y que muchas veces se tuercen por donde uno menos lo espera. Tal vez sea una forma negativa de ver las cosas, pero que Felipe Torrero estuviera encima mío, violándome, no hacia sino confirmar mi absurda teoría.


Pero me estoy adelantando tal vez demasiado a la historia, a la mía y a la de Felipe, que por azahares del destino terminaron confluyendo la una con la otra, si es que puedo llamar "confluir" a terminar con su verga metida en mi culo por la fuerza.


Yo a Felipe no lo conocí sino apenas hace un par de semanas. Mi vida discurría entre claustros de estudio y bibliotecas silenciosas. Me dedico a la investigación. Soy uno de esos tipos tranquilos, aburridos si quieren calificarlo así, cuyo momento más apasionante del día puede ser sentarse frente a un vodka tonic y un buen libro mientras afuera la lluvia borronea la existencia de ese mundo que no parece ser el nuestro.


La universidad para la cual investigo se encarga de mantenerme en ese limbo académico, en esa burbuja protectora, porque le conviene a sus intereses. Se encargan de todo, desde proveerme de comida, limpiarme la casa y pagarme un buen salario, que sin ser exorbitante me permite vivir como yo quiero. Y en realidad no quiero tanto. Mis apetitos, incluidos los sexuales, son tan controlados, que un par de escapadas al año me son suficientes para mantener a raya al tigre. Nunca he necesitado de una mujer a mi lado de forma permanente, por mucho que disfrute de su eventual compañía en la cama.


Felipe en cambio, es otra historia, y será él mismo quien lo cuente.




FELIPE


Las retumbantes bocinas, alcohol y humo de cigarrillos, el sudor de la gente bailando, chicos y chicas en plan de juerga, meneando sus traseros al compás de la música de moda, todo, todo eso era vital para Felipe. Cazador innato, revisó las presas con la rapidez de un profesional, sin perder el estilo ni soltar el trago y el cigarrillo. Una chica rubia, senos llenos, nalgas perfectamente delineadas, con la mirada un poco perdida y ebria llamó su atención. Estaba por lanzarse cuando descubrió en una esquina a un joven terriblemente guapo, hermosos ojos miopes tras las gafas graduadas, camisa abierta mostrando una tetilla oscura y tiesa, nalguitas paradas y piernas a juego. Se debatió entre ambos. La rubia y el chico miope. Cualquiera le vendría bien esa noche y mejor aún si conseguía a ambos, decidió Felipe.


Se acercó a la pista, bailando sin perder de vista sus dos objetivos. El primero en responder al contacto visual fue el chico. Los hermosos ojos enfocaron su mirada con cierto esfuerzo, lo que no hacía sino acentuar su excepcional hermosura. Felipe, felino y sonriente se llegó hasta su lado. La multitud y el juego de luces lo hacía todo más sencillo. Nadie vio nada raro en la forma en que Felipe se acercó desde atrás, ni percibió la mano veloz rozando la cintura del muchacho.


Viniste solo? – preguntó Felipe al oído del chico, muy cerca para que su voz no se perdiera entre el barullo y la música, muy cerca como para que el otro sintiera su cálido aliento en la oreja.

No – contestó el chico sin voltear del todo – con algunos amigos, pero los he perdido.

Te ayudaré a encontrarlos – dijo Felipe, tan buen samaritano.


El chico sonrió, aceptando la ayuda y la cercanía del cuerpo. La sonrisa se borró un poco al notar la mano que apoyada en su cintura resbalaba suavemente a sus caderas. No dijo nada. Felipe bebía y fumaba mientras la mano extraviada reconocía la perfecta curva de una nalga. Siguió bebiendo mientras empujaba la pelvis sobre el bien formado trasero y dejaba que el chico sintiera la dureza de su miembro. El chico comenzó a ponerse nervioso, temiendo tal vez que sus amigos extraviados aparecieran de pronto, por lo que Felipe, mucho mas ducho en estas lides lo tomó de la mano y lo jaló hacia un rincón más obscuro.


Te gusta la verga? – preguntó a bocajarro y en un susurro mientras arrinconaba al chico.

No – contestó el muchacho, pero sin mucha convicción, mirando a todos lados.

Yo creo que sí – dijo Felipe seguro, tomando la mano del chico y llevándola hasta su hinchada bragueta, donde la tímida mano se dejó guiar sobre el contorno del bulto tal y como Felipe esperaba.


Al amparo de las sombras y el ruido, estuvieron magreándose por un rato. La gente iba y venía, poniendo las cosas un poco difíciles.


Venga – decidió Felipe tomando al chico de la mano – salgamos afuera un rato.


Lo llevó hasta su auto, estacionado convenientemente en una zona oscura y alejada del tránsito de la gente. El amplio asiento trasero, tantas veces utilizado por Felipe rindió una vez más sus frutos. El chico se dejó abrazar y quitar los anteojos.


Tienes uno ojos preciosos – dijo Felipe mirándolo con estudiada intensidad. El chico sonrió apenado y halagado, correspondiendo con entusiasmo acariciando la abultada entrepierna de Felipe, que no tardó en bajarse el ziper, liberando a la bestia contenida.


El chico lo acarició ansioso, sobándolo con ímpetus cada vez mayores.


Ya sabía yo que te gustaba la verga – dictaminó el conocedor Felipe, empujando al muchacho hacia abajo, llevando sus labios jugosos a la punta de su grueso miembro.


El chico esta vez no lo negó. Se la metió completa, tratando de abarcar lo más posible del enorme miembro. Felipe se reclinó en el asiento, disfrutando de la enloquecedora caricia. Tras un rato de buena mamada, Felipe abrazó al chico y le buscó la boca con un beso. Sabía a verga, a macho, y lo deseó más todavía.


Venga – le dijo – vamos a mi departamento.

No, no puedo – dijo el muchacho sin querer desprenderse de su beso – mis amigos estarán buscándome, no puedo ir.

Pero mira cómo me tienes! – se quejó Felipe mostrándole la tranca dura y cabezona – no puedes dejarme así, cabrón, no se vale!


El chico estaba igual de caliente, era notorio, pero pudo mas el miedo de que sus amigos notaran su ausencia. Felipe se dio cuenta y pasó a la acción antes de que se le terminara arrepintiendo.


De acuerdo – aceptó Felipe – una mamada entonces y te regresas con tus amigos.


Empujó de nuevo al muchacho hacia su entrepierna, y éste tomó la verga goloso nuevamente. Felipe le acarició la espalda y después las nalgas, soberbiamente duras y bien formadas. Hábilmente introdujo la mano y le desabrochó los pantalones, descubriendo el juvenil y respingón trasero.


Qué rico culito tienes – le dijo mientras deslizaba los dedos entre la suculenta raja de sus nalguitas.


El chico alzó la grupa, dejándole espacio suficiente para que le toqueteara el culo. Felipe rozó su ano y el chico alzó aun más las nalgas.


Pero si eres una pequeña putita! – le dijo cariñosamente.


El chico iba tal vez a protestar, pero Felipe lo mantuvo en lo suyo, sin dejar que soltara la enorme reata y continuó toqueteándole el culo. Se ensalivó los dedos y volvió a la carga. El pequeño agujerito pronto se vio asaltado por uno y luego dos dedos.


Pero si se te van como agua – se burló todavía Felipe, metiéndole ya tres dedos profundamente en el distendido ano.


El chico boca abajo y sin dejar de mamar la verga poco podía hacer para desmentirle. Tampoco dijo nada cuando Felipe lo jaló hacia arriba, obligándolo a sentarse sobre su regazo. Entre los muslos desnudos, sintió la caricia sedosa de la verga.


Levanta las nalgas – dijo Felipe sin la menor cortesía – que así no puedo atinarle a tu agujero.


El chico estaba caliente, de eso no había ninguna duda. Deseaba sentir dentro aquella dureza, por lo que no contestó y simplemente subió las caderas de modo tal que Felipe pudiera sostener la verga en la posición adecuada y con un poco de reacomodo la punta de la tiesa herramienta tocó puerto en el apretado anillo de su ano. Sin miramientos ni sensiblerías, Felipe jaló al muchacho hacia abajo, ensartándolo como el arpón al pez.


El suspiro de placer fue mutuo. Uno por conquistar, el otro por dejarse invadir, y ambos comenzaron a menearse, no con facilidad en el reducido espacio del coche, pero sí con insuperable pasión. El auto se mecía con las feroces acometidas y sentones, y minutos después Felipe le regaba las entrañas con su abundante y líquida venida. El chico se apresuró a masturbarse, teniendo dentro aún el miembro del otro, queriendo conservarlo allí lo más posible y en cuestión de segundos arrojó sus buenos chorros de leche al igual que el otro.


La despedida fue más breve aun. Los anteojos cubrieron otra vez los hermosos ojos y Felipe satisfecho se subió la cremallera mientras veía alejarse por la calle las prietas nalguitas del muchacho. Se pasó al volante y encendió un cigarrillo. Consideró la posibilidad de volver al bar para buscar a la rubia tetona, pero después de pensárselo decidió irse a su casa y recuperar algo de las horas robadas al sueño. Tenía trabajo al día siguiente y no quería tener a su jefe chingándolo por llegar tarde y con cara de desvelo.




MARIO


Tal vez las cosas hubieran sido distintas de no haber recibido la última y mejor de las promociones. Claro, en su momento casi brinqué de júbilo, por muy inapropiado que parezca en alguien de mi carácter, pero no era para menos, no cualquiera consigue en su primer año de investigación el reconocimiento de una de las mejores universidades extranjeras. El premio traía consigo algunas responsabilidades, entre ellas la de dirigir una recopilación literaria de algunos valiosos volúmenes por los principales museos y casas de historia del país.


El caso es que debía reunir esa información en apenas una semana, por lo que se me proveería de un ayudante que serviría mas que nada de chofer y mandadero. Y así conocí a Felipe.


La primera vez que lo vi pensé que seguramente el joven andaría perdido. Alto y delgado, cuerpo atlético y piel bronceada, destacándose aun más por el inmaculado pantalón blanco y las gafas oscuras, parecía más un actor de telenovelas que un chofer, si es que los chóferes tienen alguna pinta en particular.


El profesor Mario Barbieri? – preguntó con voz segura.

Soy yo – contesté aun preguntándome quién sería.

Mi nombre es Felipe Torrero – dijo alargando la mano – su chofer y ayudante por una semana.


En fin, quién era yo para cuestionar sus habilidades como chofer simplemente por su apariencia. Le expliqué la naturaleza del trabajo y le di el itinerario, que incluía varias ciudades del país, viajes por carretera y algunas conexiones por avión. Le di el presupuesto para la renta de los vehículos y le detallé cuáles serían sus obligaciones más elementales. Y me olvidé de él. Tenía muchas cosas en mi mente como para preocuparme por aquel muchacho demasiado apuesto y tan seguro de sí mismo.




FELIPE


De entrada el profesor no me cayó tan mal. No suelo ser de esos que juzgan a la primera impresión, pero reconozco que existe algo llamado "química" que simplemente se da, o no se da. Por lo pronto no sentí nada cuando lo conocí, ni bueno ni malo. El tipo no era de los que me gustan. A mí me van los jovencitos, de nalguitas turgentes y piel suave, listos para ser seducidos y dejarse corromper. Sin embargo, el tipo era masculinamente atractivo, con esa piel morena, casi aceitunada, ojos obscuros y pelo crespo. Brazos ligeramente velludos, de esos que te hacen preguntarte si debajo de la hermosa corbata azul habrá también un pecho velludo haciéndoles juego.


Comencé a conducir para él a la mañana siguiente. Museos, casa de arte, bodegas de universidades, sitios aburridos donde a fuerza de no tener otra cosa que hacer comencé a observar al profesor mientras trabajaba. Un hombre serio que rara vez sonreía, como no fuera debido a alguna rara pieza encontrada, o un añoso volumen impreso en el siglo pasado. Un tipo raro, sin duda. Pronto comencé a darme cuenta que debajo del severo traje marrón y la infaltable corbata, había un cuerpo armoniosamente bien formado. Comencé a fijarme en él cuando quitándose el saco quedaba en mangas de camisa. La sombra de un par de tetillas marrones se filtraba por la clara tela de sus camisas de seda blanca. Comencé a notar las manos largas y finas, rematadas en dedos chatos y gruesos, el cuello ancho y la nariz proporcionada. Me fijé en sus labios, llenos y plenos bajo la tenue sombra de un bigote bien recortado, y sobre todo, me fijé en su trasero, que al caminar siempre frente a mi comenzó a ser una pequeña, pero divertida obsesión.


El profesor, Mario como me pedía que le llamara, hablaba realmente muy poco conmigo, apenas lo elemental. Eso me dejaba mucho tiempo y oportunidad para observarlo. Su trasero, adivinado apenas por la costosa y suave tela de sus pantalones, comenzó entonces a ser objeto de mi total atención. Lo miraba al caminar, al agacharse buscando objetos en cajones inferiores, al estirarse tratando de alcanzar las ultimas vitrinas, y sin darme cuenta comencé a imaginármelo sin ropa.


Terminaba el día siempre caliente, excitado, sin poder desfogar las ganas con una buena revolcada, pues estaba siempre con él, de arriba para abajo, sin oportunidad de ir a mi casa, o de buscar a alguno de mis acostumbrados ligues. Solía terminar en mi cuarto de hotel masturbándome furiosamente, pero quedando de todas formas siempre insatisfecho.


Finalmente, tras una semana de lo mismo, el profesor, especialmente contento por el increíble hallazgo de algo que no entendí, decidió celebrar de alguna forma, y al no tener a nadie mas a mano, me invitó a unas copas antes de irnos como cada noche a nuestras respectivas habitaciones.


A mí me valía madres su valioso descubrimiento, pero me encantó la idea de tomarme unas copas con él, de tenerlo cerca y conocerlo en un plan más personal.




MARIO


El chico después de todo resultó ser simpático. Apenas había cruzado un par de palabras con él, por lo que decidí invitarle unas copas para celebrar mi buena suerte. Me sentía especialmente eufórico, y más aun después de tres o cuatro vodkas. Felipe se veía muy a sus anchas en la penumbrosa mesa del restaurante. Me miraba fijamente, ponía atención a cada una de mis palabras, y en ese momento pensé que me equivocaba, pero había descubierto sus penetrantes ojos verdes un par de veces fijos en mi entrepierna. Como sea, seguí bebiendo para aflojar el estrés acumulado y me dejé llevar por la música tranquila y relajante del lugar, bebiendo copa tras copa, hasta que sentí la mano de Felipe en mi espalda.


Profesor – dijo con su aliento rozando mi oreja – será mejor que nos vayamos, ya ha bebido suficiente.


Por supuesto lo negué categóricamente. A ningún hombre le gusta que le digan que ha perdido el control con la bebida. Pero Felipe insistió, y de alguna forma sentí que debía obedecerle, y que lo hacía únicamente porque se preocupaba por mí. Qué inocente fui. En realidad el cerco se cerraba y no supe reconocer el brillo letal en los ojos del victimario que ha decidido que el momento ha llegado. Seguí a Felipe por los pasillos del hotel, dando traspiés de forma poco elegante, por mas que intenté mantener el control de mis pasos.


Será mejor que se apoye en mí – dijo mi solícito ayudante tomándome por la cintura, y el contacto de sus dedos en mi persona, por primera y única vez activó una alarma que no sabía que existía.

Yo puedo solo – le dije apartándome, pero él no hizo caso y me llevó inflexible al matadero.




FELIPE


Copa tras copa, Mario se me hacía cada vez más deseable. Las capas de seria sobriedad iban cayendo una a una, aflorando una seductora sonrisa bajo el cuidado bigote, una mirada pícara en los ojos negros y un relajamiento en todo su cuerpo que no hizo sino encender aun más mi excitada imaginación.


Me mantuve en control, bebiendo apenas lo indispensable, mientras el profesor bebía como cosaco. Llegado el momento le sugerí que nos marcháramos, y tras una pequeña discusión enfilé con él a las habitaciones. Me costaba trabajo mantener las manos lejos de su cuerpo. De verdad lo deseaba como pocas veces he deseado otro cuerpo. Tal vez por las largas jornadas privadas de sexo, o por lo inalcanzable que me parecía, pero lo deseaba furiosamente. Lo tomé de la cintura, con el pretexto de ayudarle, y el contacto, incluso a través de la ropa fue casi eléctrico. Se resistió un poco, pero yo se como tratar a personas en ese estado. Me mantuve firme y lo tomé de la cintura. Deslicé la mano bajo el saco, palpando su espalda, mientras hacía lo mismo por el frente. Me sorprendió encontrar un vientre duro y firme, y tras un traspié, lo apoyé contra la pared para no caer los dos al piso. Mi rostro sobre el suyo, su boca a escasos centímetros, y tuve que contenerme para no meterle la lengua en la boca en pleno pasillo.


Mario se rió simplemente, como todo borracho y llamó el elevador. Apenas entramos, lo apoyé contra la pared posterior, de cara a ella, mis ingles se pegaron a su trasero y me fue imposible no pegarle mi tiesa erección en su hermoso trasero. Mario no dijo nada ni hizo nada. Tan caliente como estaba, le acaricié las nalgas sobre la tela de sus pantalones. Hubiera querido cogérmelo allí mismo, pero algún rastro de cordura le quedaba y me miró sobre el hombro como preguntándome qué me pasaba. El timbre anunció que estábamos en nuestro piso y me salvé de tener que explicar mi atrevida conducta.


Frente a su habitación, el buen profesor hizo su mejor intento para introducir la llave en la cerradura.


Déjame meterla – dije con sobrada mala intención.


El profesor me miró de nuevo con esos ojos oscuros de pobladas y rizadas pestañas. Me lo comería vivo, pensé decidido, y le arranqué la llave de las manos, empujándolo dentro.


Será mejor que te vayas – sugirió dando torpes tirones a la corbata.

Y yo creo que será mejor que te ayude – le contesté tomando la corbata y aflojándole el nudo, tan cerca de él que el aroma de su colonia llenó todos mis sentidos.


Le desabroché la camisa, tan suave como la línea perfecta de sus de sus labios. El pecho, varias veces imaginado, era tal como lo suponía. Ligeramente marcado, con pezones marrones rodeados de suave vello oscuro, que arremolinándose en el centro descendían suavemente hasta su ombligo, donde de nuevo formaban un nido de vellos que se perdían por debajo de la línea del cinturón.


Venga – le indiqué – sube las manos.


Me obedeció con algo de calma, pero lo hizo. Le saqué los faldones de la camisa y lo empujé sobre la cama, donde cayó pesadamente como piedra. Cerró los ojos y suspiró, imagino que algo mareado y cansado. Le quité los zapatos y los calcetines. Sus pies eran grandes y de bella forma. Los acaricié suavemente y el profesor suspiró de nuevo, esta vez de placer. Metí entonces la mano por la pernera de sus pantalones, acariciando también sus peludas pantorrillas. Nunca antes me había tomado tantas atenciones con ningún amante, fuera hombre o mujer. Solía irme directo a lo mío, a buscar done meter mi ansioso pene y el resto lo olvidaba. De alguna forma comprendí que no podía ser tan directo con el profesor.


Deja – dijo de pronto – me haces cosquillas.


Mis dedos acariciaban distraídos la blanca planta de sus pies. Me incliné para besar la punta de sus largos dedos y sin pensarlo me metí uno en la boca. Era una caricia extraña que nunca le había dado a nadie, y de alguna forma me excitó mas todavía. Mis manos bajo los pantalones no podían llegar más allá de la rodilla, por lo que decidí dar un paso más arriesgado. Mi mano empezó a ascender sobre la tela, traspasando las rodillas hasta casi rozar su entrepierna. El bulto, desde abajo se me antojaba grande y prohibido, pero mi calentura iba en aumento y decidido lo tomé.


Pero qué haces? – dijo entre la bruma mi alcoholizado profesor.

Te quito los pantalones – contesté con el cinismo que me caracteriza – que más?


Luchando con el cinturón no dejé pasar la oportunidad de acariciar a mis anchas el sexo del profesor, suave bajo la tela y definitivamente nada excitado. Y que?, pensé para mí mismo, si conmigo basta. Desesperado, terminé de quitarle el cinturón y bajar la cremallera de sus pantalones. De un tirón, se lo saqué, dejándole en calzoncillos. Me puse de pie para mirarlo a mis anchas. El profesor continuaba con los ojos cerrados, negándose a mirar que lo miraba, y mis ojos viajaron por su bien formado cuerpo, tal y como lo había imaginado tantas veces, si no es que mejor aun.


Los calzoncillos eran del tipo boxers, como cabría esperarse en una persona tan seria como él, de un catedrático azul marino que nada dejaban transparentar. Volví al ataque, esta vez con la suave seda de su ropa interior como única protección entre su sexo y mi deseo. El profesor se revolvió un poco al sentirme toqueteándolo, pero no volvió a quejarse, ni siquiera cuando le separé las piernas para dejar libre el camino hacia sus huevos, que sentí mucho más grandes de lo esperado.


Separando un poco las orillas de sus bóxers me asomé dentro, como un niño que sabe que le aguarda una sorpresa pero quiere alargar lo más posible su descubrimiento. El aroma de su sexo ascendió como el de las flores al agitar sus capullos. Vislumbré la sombra oscura de sus vellos y el contorno palpable de sus huevos. Para entonces tenía una erección que casi me dolía. Me desnudé sin dejar de mirar mi codiciada presa, aunque esta permaneció ajena a mi desnudez. Volví a la cama, a su cuerpo, y a ese pedazo de tela que era ya simplemente un estorbo. Sin él, finalmente admiré en su total desnudez a Mario, el serio y recatado profesor.




MARIO


Algo pasaba y yo sabía que lo sabía. Pero no quería saberlo. Felipe estaba conmigo, ayudándome, pero también me tocaba. Y no debería estarlo haciendo. Es mi chofer. Mi ayudante. Debe ayudarme, aunque no necesariamente a desvestirme. Se lo expliqué?. Creo que se lo expliqué. Y sus manos son suaves, sobre todo en mis pies. Nadie me ha chupado jamás los dedos de los pies. De verdad lo estará haciendo?. Debo dormir.




FELIPE


Su sexo es grande, incluso en reposo. El glande está cubierto por la piel del prepucio y una enmarañada selva de vellos negros rodea sus ingles. Le separo las piernas y sus huevos cuelgan entre los muslos abiertos. Son enormes, y parecen desentonar con lo fino y estilizado de sus miembros. Acaricio sus muslos, sobrellevando los dedos en el rizado mar de claros vellitos que los cubren. Tan cerca de sus huevos, mis dedos juguetean con la idea de acariciarlos hasta que finalmente lo consigo. Los siento calientes al tacto, y la suave piel se estremece con la leve caricia. Los tomo entonces en la palma de mi mano, sopesándolos, como un par de frutas maduras que pensara comprar. El profesor se mueve y le aprieto un poco los huevos, y entonces se detiene. Abre los ojos y me mira. No me dice nada. Parece extrañado de verse desnudo y a mí entre sus piernas, toqueteándole los huevos.


Felipe – dice por fin – no está bien eso que haces.


Ni siquiera le contesto. Me inclino para lamer las joyas que tengo en mi mano. Su sabor es intoxicante y puro. Lamo las peludas bolas sin importarme su incrédula mirada. Un poco más arriba, su pene da un ligero respingo, respondiendo a mis lengueteos más abajo. Se me antoja de pronto lamer también ese pene, aunque es algo que generalmente no acostumbro. El profesor es mi juguete y esa sensación me da la libertad de hacer con él cosas que probablemente no haría con otros. Me meto su verga dormida en la boca, paladeando la sensación de tener su arrugado prepucio entre mis labios. Me mira sorprendido mientras lo engullo completo, aprovechando que tiene por ahora un tamaño manejable.


No puede ser – dice tomando mi cabeza entre sus hermosas manos de anchos dedos.


Las dejo sobre mi cabeza, pero no tienen la fuerza ni la determinación suficientes como para alejarme de mi objetivo, que para sorpresa de ambos comienza a crecer dentro de mi boca. El flujo sanguíneo comenzó a llenar aquella suave y gorda manguera de carne, haciéndola crecer dentro de mi paladar, hasta que tuve que dejar salir una parte para poder respirar. Me retiré para observarla, y me gustó su tamaño y su dureza. Ahora el glande estaba descubierto, rosa y carmesí, como una corona perfecta para la gruesa y morena verga que la sostenía. Ahora sí mi buen profesor estaba excitado, y lo supe no sólo por la imponente erección que tenía entre mis labios sino por los audibles susurros de placer que emitía ante mis toqueteos.


Aléjate de mí, pervertido – me decía aun con las manos sobre mi cabeza, pero sus piernas se abrían y sus caderas se elevaban, buscando el húmedo refugio de mi boca, buscando su caricia con anhelo.


Me despegué entonces, en parte para exasperarlo un poco, y también para verlo de cuerpo entero, esta vez excitado. Su pecho subía y bajaba en agitada respiración. Noté sus pupilas dilatadas y las pequeñas puntas de sus pezones erizadas. Me lancé a ellas, lamiendo ahora sus tetillas mientras continuaba acariciando su inflamado miembro.


Debes detenerte ahora – dijo apagadamente, y no supe si me lo decía a mí o se lo repetía a sí mismo.


Lo callé con un beso. Sus labios estaban frescos, casi fríos, y noté la caricia de su bigote en mi rostro. Le busqué la lengua, pero mantenía la boca casi cerrada. Le apreté los huevos con la mano que abajo seguía acariciándole, y aproveché el quejido de protesta para meterle la lengua entre los labios. Sentí inmediatamente su respingo. Como cualquier hombre que es besado por primera vez por otro, noté la sorpresa en su rostro y sus movimientos. Descubría que no era tan malo, descubría que era grandioso. Su lengua se unió a la mía, tímida, explorando, conociendo, renuente y escandalizada, y aflojé el apretón de sus huevos.


Había obtenido ya bastante del tímido profesor, pero había aun algo que deseaba incluso más que todo lo conseguido. Lo había dejado para el final, lo había postergado lo más posible, pero ya no podía aguantarme ni un segundo más. Boca arriba hasta ese momento no había podido verle aun las nalgas, y era en eso en lo único que podía pensar. Había llegado por fin el momento. Dejé sus labios fríos y le di la media vuelta.




MARIO


No es mas que un sueño. Solo eso, un mal sueño. Esos dedos no existen. No es posible que los sienta, y mucho menos en esa parte de mi cuerpo. Eso pasa cuando uno bebe demasiado.


Pero seguían allí, y ni todo el alcohol del mundo podía hacer que no lo supiera. Tuve que incorporarme para ver con mis propios ojos, por muy perdidos que estuvieran que era Felipe quien me estaba acariciando los huevos. Mi sorpresa fue mayúscula, y más todavía al ver su rostro acercarse y lamerlos, y más aun al darme cuenta de lo bien que eso se sentía. Y no paró allí, luego siguió con mi pene, y se lo tragó como si fuera el mejor de los manjares, y su lengua se sentía caliente, y mi cuerpo respondió hambriento con un ansia que no sabía que existía.


Felipe continuó devorando mi miembro mientras yo no sabía qué hacer para detenerlo. Era fuerte, era joven, y para mi desgracia, sabía hacer muy bien lo que me estaba haciendo. Pero estaba mal, y no podía quitármelo de la cabeza. Traté entonces de empujarle, pero con poca fuerza, y para mi mayor vergüenza, a mi pene parecía encantarle lo que hacía. Entonces me besó y un cúmulo de sensaciones confluyeron en mi cabeza. Era asqueroso ser besado por otro hombre, era insultante, era inaudito. Su lengua entró en mi boca para aumentar aun mi desconcierto, un beso apasionado y libidinoso que de tan pecaminoso comenzó a excitarme.


Y apenas acostumbrándome a todo esto, tratando de digerirlo, me dio la media vuelta, y si hasta ese momento me había sentido sorprendido, no fue nada comparado a sentir de pronto sus manos bajando por mi espalda hasta mis nalgas y la humillante sensación de sentir que alguien, un completo extraño, te las abre y te mira un lugar de tu cuerpo jamás antes observado por nadie. Traté de resistirme pero él apoyó entonces todo su peso sobre mí y me mantuvo en mi sitio. Dejé de luchar, pensando que de esa forma la pesadilla terminaría, pero no fue así. Apenas comenzaba.




FELIPE


Boca abajo, por fin el profesor desnudo y boca abajo. Ante mis ojos, la gloriosa visión ya tantas veces imaginada. Una espalda fina, ligeramente arqueada, con la columna dibujada bajo la piel oliva, el camino perfecto hacia un hermoso par de nalgas. Me quedé extasiado en su contemplación. Llenándome los ojos con la perfecta curva de sus glúteos, la carnosa base donde sus largas piernas remataban y remontaban en dos perfectas montañas de pálida piel cubiertas también de un fino vello.


Acaricié su cuello, su nuca sensible ya a mis caricias, solo con el fin de tener un punto de partida. Descendí lentamente, bajando por el valle de su espalda. Traté de hacerlo lento, pero ansiaba con prisa llegar a mi destino. La pequeña depresión de sus riñones me llevó al comienzo mismo de su trasero. Allí el caminito de vellos parecía comenzar a nacer y los recorrí suave como una pluma, ascendiendo por la curva que elevaba sus hermosas nalgas y descendí rápidamente por sus laderas. Repetí la cuesta, una y muchas veces, mientras Mario me miraba de reojo, como sin entender el porqué de mi extraña fascinación.


Tras aprenderme las líneas de memoria, con una mano en cada nalga, las separé para mirar dentro de la oscura raja. El ojo de su culo pareció temblar en mi mirada. Mario se revolvió escandalizado. Vi en sus ojos el horror de verse tan expuesto y descubierto, y peor aun al sentir que mi dedo se deslizaba entre sus nalgas para una primera y rápida caricia justo en el centro de su apretado ano.


No – gritó escandalizado tratando de darse vuelta y alejarse de mí lo más posible.


Me recosté sobre su espalda, presionando con mi peso para mantenerlo sobre la cama. Sus nalgas eran mías y ni sobrio ni borracho me iba a impedir que las gozara. Volví a la carga, separándole las nalgas, sobando sus carnes suaves y su pilosa raja. Se las abrí de nuevo y me excité de ver su ojete peludo casi pulsando ante mis ávidos ojos. Cuando dejó de luchar, seguí acariciándolo, tanto y durante tanto tiempo que terminó rindiéndose escondiendo el rostro bajo la almohada, como si eso pudiera distanciarlo de lo que le hacía. A mí no me importaba. Si quería meter la cabeza entera debajo de la tierra por mí estaba bien. Siempre que siguiera teniendo sus nalgas a mi alcance.


Con el culo tan abierto, decidí darme el gusto de probarlo. Acerqué la lengua y la nariz a su hermoso trasero. Quería su olor y su sabor al mismo tiempo. Lo quería todo. Lo quería mío. Y de nuevo brincó al sentir que mi lengua repasaba los albores del pequeño circulo mágico de su ano.


No, no, no – volvió a decir o gemir o ambas cosas.


Mi rostro entre sus nalgas no quería escucharlo y continué implacable con mi ataque. Su ano, ahora suave y resbaladizo nada podía hacer para impedir que mi lengua lo penetrara. Continué en lo mío, repasando sus bordes, sus pliegues y sus bandas, sin tregua y sin respiro. Mario, rendido, con el cuerpo laxo parecía sometido a su destino. Aproveché para acariciarlo con un húmedo dedo empapado de saliva. Dedo que rápidamente fue entrando en la oscura cavidad sin que esta vez el profesor emitiera queja alguna.


Envalentonado y esperanzado, le metí dos dedos y sentí el temblor en sus nalgas y en todo su cuerpo. Tal vez Mario considerara aquello demasiado. Comenzó a incorporarse, a tratar de luchar de nuevo con aquello que evidentemente había terminado gustándole. Era el momento. Había llegado la hora. Me incorporé, con mi verga tan dura como mi determinación de cogérmelo y Mario volteó en ese momento y me miró a los ojos. Sabía lo que pretendía y sabía que lo conseguiría. Enterró la cara en la almohada y dejó a mi disposición aquella parte de su cuerpo que tanto anhelaba.


Entonces le metí la verga.


El aire pareció condensarse de pronto en sus pulmones. Ni un quejido. Ni una palabra ni un movimiento. Sólo mi verga abriéndose paso en su cuerpo. Lo hice lento, tan lento como mi acumulada excitación me lo permitió. Quería no solo sentirlo, también quería verlo. Quería ver mi grueso e hinchado glande desaparecer en aquella apretada oquedad morena. Quería ver su ano abriéndose poco a poco, dilatándose para dejar pasar mi carne excitada y extasiada. Quería ver sus nalgas abiertas, totalmente abiertas, tan abiertas como para dejar pasar mi grueso garrote entre sus delicadas paredes.


Y lo vi. Lo vi todo. Vi mi verga entrando en su cuerpo, mi carne dentro de su carne, mi deseo abriéndose paso en su cuerpo, rellenándolo, conteniéndolo, subyugándolo, y después de tenerlo todo dentro, solo entonces Mario gritó.




MARIO


Nada, nada de lo aprendido y discurrido desde mi adolescencia, mi juventud y mi vida adulta me había preparado para entender o asimilar lo que estaba ahora sucediéndome. Felipe me estaba violando.


Decidí mantenerme distante, como si fuera a otro a quien le sucediera. No era yo el que estaba en esa cama, desnudo y despatarrado mientras otro hombre le picaba el culo con un dedo, mucho menos con dos y ni hablar de su lengua. No era yo. No podía tratarse de mí.


Tampoco fui yo el que esperó paciente a que el hombre se cansara de su juego, y menos el que empezó a encontrar placentero sentir una lengua caliente y hábil acariciando una zona tan olvidada y poco reconocida de mi cuerpo. No fui yo el sorprendido con el calor que esas caricias generaban, ni fui yo el que permaneció quieto, aun al darse cuenta de que el tipo se estaba acomodando entre las piernas abiertas y que enfilaba su verga, como si fuera un arma, directo a su culo.


Traté de permanecer callado, total, no era yo, aun cuando el dolor de la penetración era inadmisible y prácticamente inaguantable. No era yo, no era yo.


La verga, gruesa y dura, enterrada en un cuerpo que finalmente reconocí como el mío, comenzó a moverse, y entonces si grité, porque era yo, y porque dolía y ese dolor se parecía tanto al placer que comencé a gritar para tratar de diferenciarlo y arrancarlo de mi cuerpo.




FELIPE Y MARIO


Los cuerpos, sudorosos y agitados, uno encima del otro, tratando de robarse el uno al otro, un pedazo de placer que de prohibido, sabían aun más precioso.


Tu culo es delicioso – gemía Felipe empujando con fuerza dentro del otro.

Quítate de encima – gemía Mario arañando las sábanas, y abriendo las piernas para permitir que el otro penetrara mas adentro.


Y continuaron así. Apenas unos minutos, un espacio de tiempo que la noche engulló de un solo bocado.


Felipe terminó dentro del cuerpo, conseguido el placer, se mantuvo dentro, recobrando el aliento satisfecho.


El profesor se calmó también y buscó con la mano el roce de su pene sin hacer ningún intento de quitarse a Felipe de encima. Alzó las nalgas para que su mano pudiera entrar bajo su cuerpo y comenzó a masturbarse lentamente. No hacía ningún sonido, y Felipe le dejó un silencioso espacio para que encontrara su propio placer a su manera. Apenas un par de minutos después, el profesor se venía también copiosamente, empapándose el vientre y la cama con su caliente semen.


Se separaron entonces y Felipe tomó sus ropas y se marchó silencioso, mientras el profesor caía en un sueño feliz e inconsciente.


Se encontraron de nuevo en el desayuno a la mañana siguiente. No hubo represalias ni comentario alguno del incidente. Las visitas a museos continuaron por unos días más. Si en algún momento del día el profesor descubría a Felipe mirando su cuerpo, simplemente bajaba la vista y continuaba sus tareas, aunque con un revoloteo de excitación que se cuidaba mucho de ocultar.


Felipe, cazador consumado, sabía que la presa volvería a sus linderos. Esperaba paciente su momento.


La última noche antes de volver a la universidad, Mario llevó a Felipe al bar.


Tomemos una copa – dijo simplemente.

Solo una? – preguntó Felipe, ladino de ojos verdes y sonrisa torcida.

Solo una – contestó el profesor – el alcohol desinhibe, pero también adormece.

Como digas, profesor – aceptó Felipe chocando su copa.


Esa noche fue aun más intensa que la anterior. Ambos sabían lo que podían esperar uno del otro y los límites estaban también dispuestos a descubrirlos. Las cosas nunca se sabe cómo puedan terminar.








Si te gustó, házmelo saber.


altair7@hotmail.com

Los Soldaditos y Yo

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 Les voy a contar algo que me sucedió hace
poco.
Hace muchos años que paso por un lugar que hay
una escuela
de estudios superiores de la armada.

El año pasado, había un chico en la esquina,
allí hay una
garita (no sé como le llaman en tu país), es
un lugar
cuadrado, cerrado, solo con vidrios altos para
vigilancia.
Yo pasaba y ese soldadito estaba allí, sólo le
veía la cabeza.
Unos ojos muy brillantes y pícaros. Yo al
pasar casi todos los
días no le quitaba la vista de encima.

El empezñ a darse cuenta y no sé si se
ruborizaba o le daba
verguenza porque me miraba, con una mirada
indefinida.
Un día pasé y la cabina estaba vacía. Se ve
que no precisaban
mas vigilancia.
Un día lo vi asomado en la ventana y otra vez
en la vereda.
No era lindo, tendría unos 22 años, me pareció
muy jovencito.
Feo, una mezcla rara de pardo, negro, mulato,
etc.
Creo que sería de Artigas una ciudad
fronteriza con el Brasil
porque ese tipo de raza se da en esos lugares.

No lo vi más.

A veces veía la ventana abierta, pero a él no.
Veía a otros
soldados con el uniforme verde, pero seguía mi
camino.
No vi más movimiento en esa casa. Siempre la
puerta cerrada.
La arreglaron, unos albañíles trabajaron
muchos meses, pero a
mi soldadito no lo vi más.

Esa casona es en una esquina. Ahora descubrí
que al lado de
la puerta que da a la calle que yo no paso,
pusieron un cartel
y supe por qué no había más movimiento.

No es más escuela, ahora es un museo de armas
y cosas
relacionadas con la milicia.
Por eso la puerta que yo veo siempre, está
cerrada.
La entrada es por el otro lado.

Antes veía autos de altos mandos del ejército,
aparcados frente
a la puerta y a los soldaditos limpiándolos o
siendo choferes
de sus superiores.
Bueno no los describo más.

Les cuento que el otro día pasé y como siempre
miré, estaba el
soldadito en la ventana, lo miré y me miró.
Seguí y fui a mis clases de Internet.
Cuando volví a pasar, no estaba.

Siempre que paso miro, porque la puerta es un
zaguán grande,
antiguo y con un enrejado por el cual se ve el
patio y a veces
veo a alguien por el patio, pero nada más.

La semana pasada desde la esquina vi que había
alguien en la
puerta, cuando me acerqué vi que era él.
Me asombré tanto cuando me preguntó la hora.

Primera vez que me dirigía la palabra!! Miré
el reloj y se la
dije. Aproveché y le pregunté que era ese
lugar, que antes
veía alumnos y ahora lo veía vacío.
Me dijo que ahora es un museo (cosa que yo ya
sabía).
Que la entrada era por la otra calle y
cerraban a las 17:30.
Pero si yo quería conocerlo, él me podía hace
entrar por esa
puerta, porque sus superiores no estaban y íl
estaba en la
oficina de guardia solo con un compañero.

Realmente tenía curiosidad por entrar, después
de tantos años
que pasaba por allí.

Le dije que en media hora tenía clase, pero
que para una visita
rápida no me perjudicaría.

Pasé al patio, subí unos escalones, me llevó a
la oficina de
guardia, había una computadora, teléfonos, una
TV, máquinas
de oficina, papeles, ficheros, etc.
No había nadie más.

Me dijo que su compañero estaba revisando si
se habían ido todos
los visitantes.

Salímos de allí nuevamente al patio, me llevó
a otra habitación
que también da a la calle, abrió la puerta y
entró, yo lo seguí.
Era un baño, sin ningun tipo de pudor, se bajó
la cremallera y
se puso a orinar!!! Sí, amigo hizo eso.!! Me
dijo que no
aguantaba más que había tomado mucho mate con
su compañero.
Yo lo miré, tenía una verga corta y oscura
pero muy gruesa.
La tenía agarrada con sus dedos, mientras
orinaba.
Terminó de orinar, la descabezó y la sacudió.

Que glande impresionante y morado tenía!! Con
solo recordarlo
se me hace agua la boca.

Se le empezó a parar y se dirigió al lavabo,
agarró jabón, se
enjabonó las manos y la pija y la lavó.
No la secó, la tenía dura del todo. Se asomaba
por su pantalón.
Me miró y me dijo: -Si te gusta podés
chuparla? Me dejó tan
descolocado que no supe que responder.
Me acerqué, la agarré con mi mano y noté que
estaba muy dura.
Me dijo: -Hace días que estoy caliente, no
puedo salir porque
estoy castigado y la pena es que no puedo
salir.
Me agaché, la tenía chorreando agua, le besé
el agujero, le
lamí el frenillo, corrí el prepucio hacia
atrás y me tragué
la cabezota violácea.

El me puso las manos en los hombros y empujó
con fuerza su
pija hasta mi garganta.
Yo le pasé las manos y le apreté las nalgas.

La sacó y se desabrochó el pantalón. Este cayó
hasta los pies,
le bajé el calzoncillo, su pija quedó
apuntando hacia arriba,
pude ver que si era corta pero muy gruesa. Las
bolas también
oscuras colgaban muy redondas.
Me dijo: -laméme las bolas.

Asi lo hice, y pasé mi lengua por las bolas
hasta que llegué
hasta la raíz de ese tronco, empecé a subir
por la parte de
abajo de la pija hasta llegar al frenillo y
allí seguí y
nuevamente tragué la cabeza.
Mi pija estaba también dura, pero yo estaba
vestido.
La saqué y le dije que esperara que me me
molestaba mucho mi
pija que estaba prisionera, que la iba a
sacar.
-Vamos a mi dormitorio, así estaremos mejor.

Se subió la ropa, salímos al patio vimos a su
compañero que
había terminado su ronda e iba a la oficina de
guardia.
Se sorprendió al ver un extraño allí adentro.

Este le dijo que yo era un visitante, que me
estaba mostrando
las instalaciones, que fuera a la oficina de
guardia que cuando
terminara, iba para allá.
El otro entró a la oficina y nosotros seguímos
hacia el fondo.
Yo en broma le dije tocándole el bulto:-
"Estas son las
instalaciones que me vas a mostrar?" Hizo una
mueca de sonrisa
o de complicidad y abrió una puerta, entró y
lo seguí.
-Hoy podemos aprovechar porque los superiores
no vienen, están
de fiesta.
No sé que fecha conmemoraban, solo quedó la
guardia del museo.
Se quitó la ropa y quedó en bolas en un
santiamén. Se acostó
en la cama boca arriba.

Yo hice lo mismo, pensando a mi clase no
llego, pero que
importa esto no me lo puedo perder.
Me acosté arriba de él, quise besarlo y no me
dejó.
Dijo que eso era de putos, que él era macho y
cosas así.
Apreté mi verga contra la de él y empecé a
frotarla mientras
él me pasaba las manos por las nalgas y las
apretaba clavándome
los dedos hasta que llegó a mi culo y lo
pellizcó.
Me salí de arriba de él y me puse en posición
de 69, y me
tragué nuevamente su verga, que seguía dura y
ahora estaba
bastante caliente por las refregadas que le
hice con la mía.
Le acerqué mi verga a su cara pero no contestó
mi indirecta.
Mi culo lo tenía frente a sus ojos, lo tocó
con sus dedos,
los ensalivó y me los empezó a meter, mientras
yo subía y
bajaba de su verga. Sentí como latía, me va a
llenar la boca
de leche.
Ahí paré y la saqué.
-Que te pasa, ibas tan bien, seguí
chupándola!.
-Me gustaría hacer un 69 completo.
No quiso y me salió con esas historias.

-Mejor ponete abajo y levantá las piernas así
te la meto de
una buena vez, con lo caliente que ando y con
lo que me
calentaste tengo ganas de meterla en un culo
caliente.
Me negué.
-No saben lo que hizo?.

-Vos me calentaste y yo no me voy a quedar con
la calentura,
quiero acabar y gozar un poco.

Nuevamente le dije que no. Que si quería se la
seguía chupando
y cuando estuviera por acabar lo pajearía
naada más.
Levantó el teléfono y discó un interno.

Dijo: -Cholo vení que estoy con un puto que me
calentó y no se
la deja meter.
Yo me asusté, pensé que me iban a violar entre
los dos.
Al minuto abrieron la puerta y era el otro
guardia.
Nos vio a los dos desnudos sobre la cama, con
las pijas
muy paradas.

-Que te parece si este chupapijas te la chupa
mientras yo te
culeo? El otro no dijo nada, se desabrochó el
pantalón y vi
que tenñía una pija bastante larga, no muy
gruesa.
Colgaba como la trompa de un elefante, no la
tenía parada.
Pelo sobre pelo, las bolas no se veían de
tanto que se las
tapaban esos pendejos negros.
Se acercó a la cama, se acostó arriba mío y me
la ofreció.
La agarré con las manos y la apreté un poco
hasta que se
empezó a parar, con mi boca hice lo demás y
adquirió un
tamaño sorprendente.

Como dije, estaba sobre mí. El otro le separó
las nalgas,
escupió allí y le empezó a meter dedos.

Mientras nosotrso hacíamos un 69. El Cholo me
la chupaba de
maravillas. Me lamía los huevos y me apretaba
las nalgas.
Cuando el otro se la clavó, el Cholo se tragó
mi verga hasta
el fondo entre gemidos de dolor y placer.
Yo no podía tragármela toda, era muy larga.

El otro empezó a decir: Ey putos como les
gusta la mamada y
que yo les de por el culo y cosas así.

De repente se la sacó y me dijo chupala un
poco más, date el
gusto, así se la meto de vuelta al Cholo y le
lleno el culo
con mi leche recién hecha.

Le di unas lamidas como pude, era una pose muy
incómoda,
mientras el Cholo seguía entretenido chupando
y jugando con
mis bolas.

-Ya está bien, no chupés más. Voy a reventarle
el culo al
Cholo nuevamente.

Lo empujó tanto al Cholo al penetrarlo que
este se aflojó y
cayó sobre mi tragándose toda mi verga y lo
peor que me hizo
tragar la de él.

La sentí en la garganta, sentí un ahogo,
arcadas y como pude
lo levanté y la saqué de mi boca y empecé a
toser, me faltaba
el aire El otro que no supe el nombre le dio
bomba cada vez
más fuerte cuando iba a acabar se agarró del
Cholo y gimió
tan fuerte que creo que si alguien hubiese
estado en el patio
hubiese oído.
Nosotros seguíamos de pija dura.

Vamos apúrense quiero ver como se las chupan y
quiero verles
la leche salir.
Seguimos un poco más.

El Cholo la retiró de mi boca y se terminó una
paja arriba de
mi pija, le salió bastante cantidad, me la
enchastró toda y me
la chupó de nuevo lamiendo su leche, cuando
empezó a salir la
mía me la agarró con la mano y toda mi leche
cayó allí.
Me la acercó a la cara y me la hizo lamer.

Así, así me gusta, tragate tu leche, el Cholo
sabe que me gusta
ver como otros se tragan la leche.

Todavía la tenía medio parada, y me dijo:
chupáamela de nuevo
mientra el Cholo te chupa el culo.

Así lo hicimos, cuando estuvo por acabar de
nuevo se la metió
al Cholo y pude ver como lo embestía, gritó un
poco, gimió,
la sacó, la refregó entre las nalgas del Cholo
y los chorros
de leche dispararon de esa verga gorda y corta
cayendo en la
espalda del Cholo.

Me calentó tanto ver ese espectáculo de esa
pija aprisionada
entre las nalgas y ver como se asomba al
terminar el recorrido
que me hice una paja y mi leche cayó también
en la espalda del
Cholo.

Amigos, les cuento que el Cholo se tuvo que ir
a bañar, de su
culo salín hilos de leche de la primera
corrida y su espalda
quedó toda embadurnada por mi leche y la de su
camarada.
Llegué tarde a mi clase, cansado y no pude
concentrarme
pensando en lo que había pasado.

No sé cuando pase otro día si los veo que van
a hacer, si me
invitarán de nuevo o se haráan los que no me
conocen.
Porque los superiores van a andar por
allí.....
Omar

Si quieren escribirme y comentar algo, mi
dirección es:
omarkiwi@yahoo.com

Los Futbolistas

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La verdad es que no sé que fue lo que pasó. Juro que yo nos los provoqué, y cuando empezaron a decirme cosas jamás imaginé en que iba a terminar todo.

Yo trabajo en la villa deportiva, y esa vez me tocaba atender la parte del complejo en donde se estaban concentrando los jugadores de fútbol. Mala suerte porque a mí no me gusta ese deporte, a pesar de que estoy estudiando para recibirme de profesor de educación física.

El trabajo tampoco me gusta mucho, pero para mis dieciocho años esta bien. Me ayuda a pagar los estudios, y además me permite entrenar en mis ratos libres dentro de la villa.

Entre los sectores a mi cargo estaban los vestuarios. Yo siempre dejaba todo listo antes de que los jugadores terminaran de entrenar, pero ese día me retrasé porque tenía mucho trabajo y recién pasé a terminar de ordenar apenas después de que ellos llegaran.

Cuando entré, todos los muchachos estaban desnudos. Algunos se estaban bañando, otros conversaban en voz alta.

Parecían muy alegres, pero también se notaba que estaban muy excitados porque se hacían bromas pesadas y no perdían oportunidad de toquetear a todo aquel que se descuidase. Seguramente era porque llevaban casi tres semanas concentrados.

Ya me iba cuando vi al arquero que recién había salido de las duchas, y me quedé mirándolo, o más bien admirándolo. Era un lindo ejemplar de macho, y además tenía una tranca impresionante.

Fue un instante, pero el tipo me vio y me gritó:

“¡Eh! ¿Que miras?”

Y después, sonriendo maliciosamente agregó:

“¿Te gusta lo que ves?”

Yo me puse rojo, y me encaminé a la salida. Pero entonces él gritó más fuerte:

“¡Hey muchachos, parece que tenemos un puto por aquí!”

Entonces otro de los jugadores, uno muy alto y grandote que tenía puesta una toalla en la cintura, se paró delante mío cortándome el paso y me miró frunciendo el ceño.

Yo traté de esquivarlo, pero me sujetó de un brazo y me preguntó si era cierto lo que había dicho su compañero.

Me molesté, y sin pensar en nada le contesté que más puto sería él ¡¡No debí haber hecho tal cosa!! El tipo se amoscó, y sujetándome de los brazos me arrastró hasta donde estaba su compañero.

El arquero se acercó, y mirándome fijamente me dijo:

“¿Así que eres un marica? ¿Te gusta que te den con la polla por la boca y por el culo?”

Yo negué con la cabeza, pero el arquero y todos los demás se rieron. Francamente estaba nervioso, porque si hablaban muy alto alguien podía llegar a escucharlo, y lo que menos quería era que me pusieran en evidencia. ¡Bah! Yo podía negar todo, pero tendría que aguantar las bromas de mis compañeros quien sabe cuanto tiempo.

Ellos debieron notar mi intranquilidad y habrán querido divertirse a costa mía, porque entonces el arquero se subió al banco que había a un lado y empezó a sobarse la verga delante de mis narices mientras me preguntaba si no se me hacía agua la boca.

Todos los jugadores se rieron nuevamente, aunque algunos dijeron que me dejaran tranquilo. Pero yo notaba como la verga del arquero se estaba hinchando con tanto manoseo, y que la tranca del que me sujetaba los brazos también había crecido bajo la toalla y se estaba incrustando entre mis nalgas.

Y lo peor de todo era que mi propia verga también se estaba empalmando.

Realmente pensé que la situación no pasaría de ahí, y que después de esa humillación me dejarían ir. Pero entonces unos de los jugadores notó el bulto en mi jogging, y después de bajarme los pantalones y el boxer dejando al aire mi tranca totalmente dura dijo riéndose:

“¡Bueno bueno! Parece que al mocoso le gusta lo que le están haciendo!”

Yo traté de zafarme, pero el grandote que me sujetaba los brazos me apretó más fuerte hasta hacerme doler.

Entonces el arquero se bajó del banco y me miró de una manera que no me gustó. Los ojos le brillaban de un modo extraño, y sonriendo mientras me acariciaba la cabeza me dijo:

“¡Pero entonces es cierto, realmente te gusta la verga! ¡Uy bebé, no sabes que buen rato podemos hacerte pasar! ¿No es cierto muchachos? ”

Vi como otros jugadores se acercaban, algunos con la polla hinchada y medio erguida. Ya no se reían, y todos me miraban como me había mirado el arquero.

Alguien dijo que cerraran la puerta, y después me rodearon. Entonces el arquero me hizo arrodillar mientras el otro me seguía sujetando los brazos, me agarró del pelo, tiró hacia atrás hasta hacerme abrir la boca, y me metió su carajo totalmente duro de una.

Yo traté de levantarme, pero entre los dos tipos me mantuvieron arrodillado. Casi no podía respirar porque la verga era enorme y me llegaba hasta la garganta. Entonces el arquero me sujetó la cabeza con las manos, y empezó a meter y sacar su polla cada vez más rápido, prácticamente cogiéndome por la boca.

Se ve que estaba muy caliente, porque después de unas cuantas bombeadas empezó a descargar trallazos de leche en mi boca mientras jadeaba y me decía que la tragase toda.

Cuando terminó de correrse el arquero sacó su tranca, y yo empecé a toser por la leche que tenía en la garganta. Entonces me pusieron de pie, me desnudaron en un abrir y cerrar de ojos y me arrastraron hasta un banco que estaba frente a las duchas.

Yo quise gritar, pero uno de los jugadores me tapó la boca con una media. Después me pusieron en cuatro patas arriba del banco, me sujetaron de las piernas y los brazos, me sacaron la media que me amordazaba, y sin darme tiempo a nada otro de los jugadores me metió su verga completamente erecta en la boca y empezó a cogerme como lo había hecho antes el arquero.

Mientras el jugador me sujetaba la cabeza y me hacía mamarle la tranca – advirtiéndome que ni se me ocurriera morderla - alguien me puso una especie de crema fría en el ojete, y después sentí un dedo tratando de abrirse camino. Yo apreté las nalgas, pero un par de manos me las abrieron permitiendo que el dedo trabajase con total libertad.

A este dedo le siguieron un segundo y hasta un tercero, dejándome el ano dolorido y bien dilatado.

Después sacaron los dedos, y en su lugar uno de los jugadores apoyó la cabeza de su verga y empezó a empujar.

Imaginándome lo que vendría traté de zafarme nuevamente, pero me tenían totalmente inmovilizado y dominado. ¿Qué podía hacer? Me superaban en número y edad, y algunos en fuerza.

Entonces sentí como la pija empezaba a entrar muy lentamente, no sé si por consideración hacia mi o porque el tipo gozaba más haciéndolo despacio.

Yo empecé a quejarme, y eso debió excitar tremendamente al que me la estaba dando por la boca porque apenas comencé a gemir se corrió, largando tanta cantidad de lefa que parte se escurrió por la comisura de mis labios.

Después de largar hasta la última gota, el jugador me sacó la tranca de la boca. Enseguida otro se puso en su lugar y me metió un carajo más corto pero terriblemente grueso, con una cabeza enorme.

Mientras tanto, el tipo que me estaba dando por el culo empezó a bombear cada vez más rápido, dando gritos ahogados de placer.

Entonces, perdí el control de mi mismo. No voy a negar que estaba excitado desde que había visto la tremenda verga del arquero, pero en ningún momento hice algo que ellos pudieran haber interpretado como un consentimiento de mi parte a lo que me estaban sometiendo. Pero las vergas calientes y totalmente duras que me taladraban la boca y el culo, las otras vergas enhiestas que me rodeaban esperando su turno para cogerme y vista de las piernas musculosas de los futbolistas pudieron más que mi resistencia a lo que estaba pasando, y me descontrolé.

Y empecé a mamar voluntariamente la polla que tenía en la boca, recorriéndola goloso con la lengua desde la cabeza a la raíz, babeándolo hasta dejarla brillante como si fuera un caramelo.

Ellos se dieron cuenta del cambio en mi actitud, y la aprobaron con exclamaciones y caricias en la cabeza.

Entonces los dos que me estaban cogiendo aceleraron sus embestidas, y en medio de los gritos y aclamaciones de sus compañeros acabaron juntos llenándome de leche el culo y la boca.

Después me hicieron dar vuelta, pusieron toallas en el banco y me acostaron de espaldas, y mientras un jugador se ponía a mi lado y me llenaba de nuevo la boca con su durísima tranca otro se puso mis rodillas en los hombros y empezó a cogerme por el culo.

Algunos estaban demasiado calientes y no pudieron esperar su turno para penetrarme, y en medio de jadeos entrecortados acabaron en mi pecho y en mi estómago llenándome de leche todo el cuerpo.

No sé cuanto tiempo estuvimos cogiendo porque algunos me dieron verga más de una vez, como el arquero, que no quiso dejarme de meterme su descomunal tranca por el orto. Sólo sé que al terminar todos se veían exhaustos, y yo estaba completamente lleno de leche por dentro y por fuera.

Después me levantaron, me hicieron dar una ducha bien caliente y me dieron los masajes que a ellos les dan para relajar el cuerpo tras un entrenamiento duro.

Salí del vestuario casi dos horas después de haber entrado, pero antes de irme todos los jugadores me palmearon y me dieron las gracias por haberlos “relajado” de esa manera. Y yo . . . bueno, yo también les di las gracias. Después de todo, no se tiene todos los días un equipo de futbolistas alzados al alcance de la mano. Además le hablaron muy bien de mí a mi jefe (no era para menos), y le dijeron que mi disposición para “satisfacer sus necesidades” había sido excelente.

El fútbol sigue sin gustarme. Pero ahora estoy más atento a las fechas de los partidos, y trato de que me toque atender la zona de vestuarios cuando los jugadores están concentrados . . . para que estén bien atendidos . . .



Izakyel

Lo que me paso hace dos Meses

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 Hola, he conocido vuestra pagina, y nos ha gustado a mi mujer y a mí.
Paso a contaros lo que me pasó hace dos meses.
Quedé con una mujer en su casa, por medio de un contacto, ella me dijo
que era sumisa, yo soy muy activo.
Cuando llegué a su casa, me abrió un hombre desnudo, y me dijo que Ana
no estaba, que si quería pasar, que la esperara dentro.
Así lo hice, y ví que estaba con otro hombre, se estaban dando el
lote.Yo no soy homosexual, ni me va para nada ese tema, pero ellos
empezaron a tocarse y lamerse, no les importaba que estuviera allí, y
poco a poco me fuí poniendo caliente y se me puso dura.
Me dijeron que si queria participar mientras llegaba Ana, y muy
nervioso les dije que no tenia experiencia, me dijeron que me podian ir
trabajando para cuando llegara Ana, y les dije que vale.
Juan tenía una enorme polla, y Luis una más normal, la mía era
entremedias de las dos.
Me bajé los pantalones, y Luis empezó a chuparmela, estaba muy caliente
y pronto ví que me venía, y se lo dije, pero me dijo que no importaba,
que se lo hechara en su boca, cosa que hice, y se la tragó toda.
Le estaba mirando a la cara, que se la estaba relamiendo, cuando Juan
se acercó con su rabo a mi cara y me dijo que se la chupara. Yo nunca
habia hecho eso, pero era una situación muy caliente, y empecé a darle
lametazos y me la metí en la boca.
Estuve casi media hora chupando, hasta que me dijo que se iba a correr,
y le dije que no, que en la cara no, y el me la volvio a meter en la
boca, y al poco tiempo volvio a decirme que se corría, abrí la boca
para decirle que no, y cual fue mi sorpresa cuando noté una cosa muy
caliente en la boca,y era que Luis me estaba meando el la cara, cerré
la boca para que no me entrara nada, y noté otra cosa muy caliente, y
era que Juan se estaba corriendo en mi boca, abría la boca porque no
podía respirar, y me entraba meado de Luis, yo creía que me daría asco,
pero no fue así, me lo tragué todo.
Luis me regó la cara entera, y el rabo de Juan, que seguia muy duro, y
me lo volvió a meter en la boca.
Al poco tiempo se me había vuelto a poner dura, y esta vez fué Juan el
que se agachó para comerse mi rabo, y Luis le ayudó, fue fantastico ver
a los dos comerme la polla.Al poco tiempo volví a decir que me corría,
y esta vez fué Juan el que se lo tragó todo.
Y a continuación Luis fué el que me metió la polla en la boca, y Juan
se agachó tambien y entre los dos nos comimos la polla de Luis.
Nunca habia tragado semen, ni habia besado a un hombre, ni me habían
meado, pero puedo decir que creía que me daría asco todo eso, pero no
fué así, me gustó mucho.
La lluvia dorada a partir de ese dia la practico con mi mujer, a la que
también la ha gustado.
Nunca podemos decir que no a algo, en cosas de sexo.
Gracias por todo.

La cuarentena

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La mañana del sábado era bastante calurosa, pero a pesar de eso el gimnasio estaba bastante concurrido.


Después de terminar su rutina de abdominales, Gonzalo subió al baño del primer piso en donde generalmente no había nadie. Entró, y efectivamente el lugar estaba desierto. Abrió uno de los grifos del lavabo y después de beber el refrescante e irremplazable líquido se mojó abundantemente el pelo y la cara.


Sintiéndose más fresco cerró la canilla y se dirigió a la fila de mingitorios. Sacó su verga del short, y con esa inmensa sensación de placer que se siente al orinar dejó que su vejiga comenzara a vaciarse.


Casi había terminado cuando sintió unos pasos, y al mirar por el enorme espejo vio que Rodrigo venía subiendo la escalera.


Rodrigo. ¡Cuantas pajas se había hecho en su nombre! Era un tipo alto, de cuerpo fibroso con una buena musculatura. Tenía el pelo negro y ojos verdes, y un mentón cuadrado que le daba un aspecto tremendamente viril. Lo conocía desde hacía un par de años, cuando habían empezado a concurrir al gimnasio el mismo día. Simpatizaron de inmediato, y sin llegar a ser íntimos amigos habían mantenido un vínculo afectivo desde ese primer encuentro. Y también desde aquel entonces, Gonzalo había quedado prendado del muchacho aunque jamás le había insinuado nada porque Rodrigo era casado.


Y desde hacía tres semanas, flamante papá.


Rodrigo entró al baño y decidido se dirigió a la fila de mingitorios. Entonces notó que había alguien allí, pero al reconocer a Gonzalo sonrió aliviado y continuó su marcha ocupando el lugar contiguo. Se bajó apenas el short, y manoteando dentro con dificultad sacó su verga dejando ver una erección impresionante.


Sorprendido, Gonzalo abrió los ojos enormemente. Siempre supuso que su amigo tenía una buena tranca a juzgar por el abultado paquete, pero nunca imaginó que iba a comprobarlo de una manera tan rotunda. El espectáculo lo fascinó, pero cuando notó que su propia polla comenzaba a ponerse rígida la guardó rápidamente en su pantalón.


\\\"¡Caray amigo, cómo estás! ¿Qué te puso así?\\\" preguntó Gonzalo, tratando de desviar sus ojos de ese tentador pedazo de carne.


Con cierta pena, Rodrigo se apretó el miembro y suspiró.


\\\"Ah, mi amigo! Qué dura es la cuarentena!\\\".


Gonzalo lo miró extrañado, pero luego recordó la reciente paternidad de Rodrigo y el famoso período de abstinencia post - parto. Sintió compasión por su amigo, e imaginó que duro debía ser para un joven de veinticuatro años estar sin follar durante varias semanas seguidas. La verdad es que a él, que tenía apenas dos años más que Rodrigo, se le haría insoportable.


\\\"¿Tu mujer no quiere tener sexo aún?\\\".


\\\"No, fue el médico quien recomendó que esperáramos, y le estamos haciendo caso a rajatabla. Ella lo soporta bastante bien, pero yo estoy como loco. No te imaginas lo que es tenerla al lado en la cama y no poder . . . ya sabes. Quizá lo que diga te parezca aberrante, pero cuando la veo dándole el pecho al niño . . . ¡Dios, como me prendería de la otra teta! Desde hace una semana vivo excitado. Recién vi a estas muchachas nuevas haciendo ejercicios para los abductores, abriendo y cerrando las piernas, y me empalmé en el acto. Y me vine aquí arriba, seguro de que no habría nadie, para bajar esto de alguna manera\\\".


Mientras hablaba se apretaba y masajeaba la durísima tranca, haciendo que Gonzalo sufriese lo indecible.


\\\"¿No habrás pensado en . . . \\\".


\\\"¿. . . coger con otra? No, nunca\\\" respondió Rodrigo con firmeza. \\\"Pero ya no sé que hacer\\\".


El corazón de Gonzalo latía a toda velocidad, y su verga se había endurecido despiadadamente. Una idea había cruzado por su cabeza, y por más que trataba de desecharla el descabellado pensamiento volvía una y otra vez. Tragó duro, y aún sabiendo que lo que iba a intentar podía costarle su amigable relación con Rodrigo comprendió que no tendría otra oportunidad como esa, y decidió arriesgarse.


\\\"Tal vez deberías buscar otra alternativa\\\".


\\\"Sí! ¡Meneármela como cuando era un adolescente!\\\" dijo Rodrigo riendo.


\\\"No, no me refería a esa alternativa\\\".


\\\"No . . . no te entiendo\\\".


\\\"Bueno . . . para qué están los amigos?\\\".


Durante unos segundos que parecieron eternos Gonzalo miró fijo a los ojos de Rodrigo, explicándole con la mirada lo que no se atrevía a decir con palabras. Después bajó sus ojos hacia la durísima tranca, volvió a mirar a su amigo, y sin decir nada se agachó hasta quedar a la altura de la entrepierna de Rodrigo apoyándose contra un recodo de la pared, y abrió la boca.


\\\"¡¡¿Qué haces?!!\\\".


Rodrigo se quedó tieso, sorprendido por la actitud de su amigo y dio un paso atrás. Pero evidentemente la tentadora oferta que le hacían y su irrefrenable deseo de actividad sexual borraron todos sus pruritos, y lentamente se acercó a Gonzalo y le metió en la anhelante boca el grueso y palpitante miembro.


Para Gonzalo, fue la gloria. Con auténtica devoción chupeteó ese mástil que le llenaba completamente las fauces y le cosquilleaba en la garganta, y mientras sus labios se deslizaban arriba y abajo del duro tronco escuchaba a Rodrigo quejarse de gozo. Hubiese querido que ese momento no terminase nunca, y mamar ese trofeo con toda la calma del mundo. Pero no sólo el lugar era inapropiado para ambos, sino que además sabía que su amigo no resistiría mucho el masaje de lengua que le estaba dando después de los largos días de abstinencia que había vivido. Por eso no se sorprendió cuando instantes después Rodrigo anunció su corrida, y en medio de fuertes espasmos comenzó a descargarse en la boca de su amigo.


Uno, dos, tres . . . Gonzalo perdió la cuenta de cuantos trallazos escupió la verga de Rodrigo. Sólo supo que mientras su amigo le sostenía firmemente la cabeza y daba sordos gemidos, su boca se vio inundada por una cantidad impresionante de lefa caliente y espesa. Tragó apresurado, pero no lo suficiente como para impedir que una parte del abundante jugo escurriese por la comisura de su boca.


Cuando por fin dejó de gotear, Rodrigo sacó su polla aún hinchada pero ya más blanda de la boca de Gonzalo.


\\\"Yo . . . no sé que decir\\\" balbuceó un Rodrigo avergonzado, que parecía haber tomado conciencia de lo hecho.


\\\"Entonces no digas nada\\\" dijo Gonzalo sonriendo. Después le revolvió suavemente el pelo a su amigo, y se encaminó hacia la escalera. Antes de empezar a bajar miró a Rodrigo, que seguía clavado en su sitio con los ojos puestos en él, y agregó:


\\\"Te veo el martes\\\".


Pero Rodrigo no fue al gimnasio ni el martes, ni el jueves.


El sábado siguiente Rodrigo seguía sin aparecer, y Gonzalo comenzó a pensar que había cometido un terrible error. Cumplió con su rutina de ejercicios, y como siempre hacía después de su dura sesión de abdominales, subió al baño del primer piso para refrescarse.


Allí, parado solo frente a la fila de mingitorios con la gruesa polla totalmente endurecida, estaba Rodrigo. Cuando vio a Gonzalo sonrió, y acariciando su agarrotado miembro le dijo:


\\\"Te estaba esperando\\\".


Y entonces Gonzalo supo que a partir de ese momento, el vínculo que lo unía a Rodrigo sería mucho más estrecho.

Izakyel

Junta Anual de Accionistas

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 El cielo estaba encapotado, con una fina llovizna tenaz y persistente que ya llevaba tres días anegando las calles de la ciudad. Desde el piso 12, frente a un amplio ventanal, Andrés tenía una vista privilegiada, aunque el panorama fuera gris y melancólico.


De cualquier forma, él no admiraba el paisaje. Los teléfonos no dejaban de sonar, su secretaria entraba cada 10 minutos y las citas se acumulaban en su agenda con sorprendente rapidez.


El trabajo en la prestigiosa empresa para la que trabajaba no se acababa nunca, y Andrés aun se sorprendía de la capacidad que había demostrado el ultimo año para atender sus múltiples tareas. Sus jefes también lo habían notado, y una prueba irrefutable era el hecho de haber sido invitado a la famosa junta anual.


Cada año, la empresa reunía a sus principales ejecutivos para celebrar una junta que parecía ser ya una tradición, sobre todo porque cualquiera que fuera convocado a ellas podía sentirse seguro de "ser alguien" en la firma, y porque jamás la celebraban en la ciudad. La junta era todo un acontecimiento, y no se reparaba en gastos para su celebración.


Este año se había decidido celebrarla en el Caribe. Se rentó un exclusivo y apartado Resort en algún lugar situado entre Bermuda y Nassau, y se giraron con tiempo los memorándums acompañados con los respectivos boletos de avión. Los gastos corrían por supuesto por parte de la compañía y se les recordó que no podían ser acompañados por ningún familiar.


Andrés pensó en Martha, su esposa, y sabía que tendría que compensarla mas adelante por no llevarla al viaje, pero no le importó, pues era la primera vez que era invitado a la junta y la excitación del acontecimiento le bastaba para olvidarse hasta de su querida esposa.


El día gris y lluvioso no hacía sino acrecentar su deseo de estar ya en aquel paradisíaco destino y deseó con ansias que la semana pasara con mayor rapidez.


En qué piensas? – preguntó Mr. Martín entrando abruptamente en su oficina sin tocar, como era su costumbre.


Andrés, sorprendido, le sonrió a su jefe sin tener una buena excusa para disimular su aire ausente.


Lo siento, señor – se disculpó – estaba pensando en la información que deberé preparar para la junta anual.

Yo que tú no me preocuparía tanto – dijo en tono un tanto enigmático.

Porqué lo dice? – le preguntó Andrés visiblemente interesado.


En vez de explicarse, Mr. Martín se paseó por la oficina, acercándose al ventanal.


Con este clima no he podido tomar un buen bronceado desde hace semanas. Creo que me veré horrible en traje de baño – razonó.


Andrés no supo que contestar a su extraño comentario. Lo último en lo que pensaba en ese momento era en cómo se vería en traje de baño. De hecho ni siquiera estaba seguro de tener alguno en su guardarropa. Como si hubiera adivinado sus pensamientos, Mr. Martín se sentó frente a su escritorio.


Ya tienes decidido que traje de baño llevarás? – le preguntó, como si aquello fuera de vital importancia.

Pues no, - aceptó Andrés – no he pensado en ello, y lo que es peor, creo que ni siquiera tengo uno.

No es posible – dijo Mr. Martín – faltan escasos días para salir, ya deberías haberlo previsto.

Ya compraré algo – dijo Andrés aturdido y un poco incómodo.

Ni lo sueñes – dijo Mr. Martín decidido – vamos ahora mismo.


Andrés no podía creerlo. Mr. Martín de pie ya, le estaba indicando que lo acompañara a buscar el dichoso traje de baño. Era apenas mediodía, tenía la agenda de citas llena hasta el tope y su jefe, normalmente juicioso y tranquilo, se mostraba de repente casi histérico por salir a comprar un traje de baño que muy probablemente ni siquiera utilizaría.


Pero el jefe era el jefe, y al verlo dar instrucciones a su secretaria de que cancelara todo porque ellos saldrían un par de horas, se dio cuenta de que aquello iba en serio. Tomó su saco y se lo puso mientras corría tras las anchas espaldas de Mr. Martín rumbo al ascensor.


En el coche de Mr. Martín, mientras manejaba en el intenso tráfico, más complicado por la persistente llovizna, el hombre le dijo.


Mira Andrés, tengo casi 50 años, y te llevo cuando menos unos 15, no es así?

Si – aceptó Andrés, que recién había celebrado su cumpleaños número 36.

Pues eso me da cierta experiencia que tu no tienes – le aclaró.

Lo acepto, señor, pero lo que no entiendo es porque es tan importante...


Mr. Martín dio un rápido viraje para estacionarse y la frase de Andrés quedó inconclusa. Se apearon del auto y corrieron hacia la acera, tratando de mojarse lo menos posible. Aun así, el canoso cabello de Mr. Martín se llenó de pequeñas gotitas y Andrés se sintió de pronto como cuando era niño y su padre lo llevaba de compras.


Estaban en una boutique de caballeros y el dependiente los recibió con una amplia sonrisa.


En qué puedo ayudarlos? – preguntó solícito.

Necesitamos algo de ropa deportiva – dijo Mr. Martín, asumiendo el control de la situación, tal y como lo hacía casi siempre – y en especial, quisiéramos un buen surtido de trajes de baño para mi amigo – terminó.

Algún estilo en particular – preguntó el dependiente ya dirigiéndose en busca de la ropa.

Algo conservador y de colores..... – empezó a explicar Andrés.

Traiga un poco de todo – terminó Mr. Martín y Andrés un poco molesto prefirió quedarse callado.


Minutos después, les mostraban varias prendas, desde el clásico bóxer hasta llegar a los brevísimos bikinis. Andrés eligió por supuesto un bóxer de color neutro y sacó la cartera.


Que te pasa? – cuestionó Mr. Martín mirándolo incrédulo.

Porqué – contestó Andrés confundido.

No piensas probártelo?, ver cómo te queda?, como te ves? – acribilló sin parar.


El dependiente los miraba con un gesto casi divertido.


Tenemos un amplio probador por aquí – señaló inmediatamente.

Gracias – dijo Mr. Martín tomando las riendas de la situación. Empujó a Andrés al probador con una media docena de bañadores diferentes – aquí te espero – le indicó – quiero ver como te quedan.


Andrés se probó el primer traje de baño. Se miró críticamente frente al espejo. En sus años de universidad había sido un asiduo deportista y aun conservaba un físico excelente, aunque ahora, bajo la potente luz artificial fue consciente de la acumulación de grasa en su cintura y de que su vientre, antes marcado y firme, mostraba ahora una incipiente barriga. Sin embargo, le gustaron sus bíceps, aun fuertes y su pecho velludo y masculino.


Se dio la vuelta. La espalda ancha, con fuertes y definidos hombros. Más abajo, su trasero, perfectamente moldeado y firme. Martha, su esposa, en la intimidad del dormitorio le bromeaba siempre, diciéndole que tenía unas nalgas dignas de ganar un concurso, y que se había casado con el únicamente por su hermoso trasero.


Un tanto cohibido, salió del probador, bajo la escrutadora mirada de su jefe. El bañador, tipo surfer, le quedaba un poco grande. Mr. Martín le indicó que se acercara y se lo modelara. Andrés volvió a sentir que había retrocedido en el tiempo y recordó a su padre indicándole que girara para ver si la ropa que le había elegido le quedaba bien.


Un poco flojo – dijo Mr. Martín tirando del bóxer hacia abajo. La prenda bajó más allá de las caderas. A través del espejo, Andrés pudo ver su propia espalda y la hendidura que mostraba el nacimiento de sus nalgas. Por el frente, asomaba una buena parte de los pelos de su pubis. Mr, Martín le sonrió y Andrés, un poco incómodo, volvió a acomodarse la prenda.

Me probaré otro – dijo Andrés para romper el momento. Mr. Martín le entregó un bóxer mas corto de un azul eléctrico.

Mucho mejor – opinó Mr. Martín al ver la bien que se amoldaba al cuerpo de Andrés.


La prueba de prendas continuó. A pesar del día frío, el continuo cambio de ropa había hecho a Andrés transpirar. Su piel refulgía bajo la intensa luz de los focos. El ultimo de los trajes era un pequeño bikini rojo y Andrés lo descartó inmediatamente. Sin embargo Mr. Martín insistió y de mala gana Andrés se lo probó.


La pequeña prenda se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel. Andrés fue consciente de que su pene y sus huevos se apretujaban formando un notorio bulto que la prenda no lograba disimular.


Demasiado revelador, no cree? – comentó Andrés a su jefe.

Depende – dijo este, indicándole que girara.


A disgusto, Andrés se giró, admirando secretamente su reflejo en el espejo. Debía reconocer que no se veía nada mal, y al parecer Mr. Martín pensaba lo mismo.


Te lo llevas – dijo sin más y Andrés lo puso junto con otros dos que ya habían elegido, aunque discutió un poco alegando que no tendría el valor de usarlo después.

Ya verás que si lo usarás, créeme – acotó Mr. Martín.


Andrés comenzó a buscar su ropa para cambiarse.


Te faltó este – dijo de pronto Mr. Martín. En sus dedos, una tirita de cuero negro.

Que es esto? – preguntó Andrés ya temiendo su respuesta.

Pruébatelo – fue todo lo que dijo Mr. Martin.


Andrés, uno de los más eficientes ejecutivos con que contaba la compañía, con una prometedora carrera por delante, de pronto se sintió perdido en aquel probador y con una tanga de piel en la mano. Renuente, se despojó del bikini rojo y se colocó aquel pequeño trozo de cuero.


Frente al espejo, su imagen se le antojó obscena y vulgar. Aquel hombre velludo y masculino parecía otra persona. Alguien que parecía no darse cuenta que un hombre no anda exhibiendo las nalgas como una bailarina, con aquel incómodo hilo encajándose en el ano y revelando por el frente toda la generosidad de sus huevos, que parecían desbordarse por los lados, junto con los pelos de la entrepierna. Salió del probador rojo de vergüenza.


Jamás, ni en mil años, usaré algo así – comentó decidido, más para sí mismo que para Mr. Martín, que no dijo nada y solo le miró con estudiada atención.


Por fin salieron de la tienda, después de que la cuenta fuera liquidada por Mr. Martín, a pesar de las protestas de Andrés. Volvieron a la oficina en un incómodo silencio. Con las bolsas de compras bajo el brazo, Andrés se apeó del auto en el abarrotado estacionamiento.


Muchas gracias por todo – comenzó Andrés.

No es nada – interrumpió Mr. Martín – nos vemos mañana en la oficina.


Los días siguientes fueron muy ajetreados, adelantando el trabajo y preparando todo para los días que estaría ausente. A Mr. Martín no lo vio en todos esos días, salvo la noche previa a la partida, donde rápidamente le recomendó que fuera puntual en su llegada al aeropuerto, y que no olvidara su ropa nueva. Andrés ni le escuchó con los mil pendientes que debía atender.


El aeropuerto estaba atestado. El taxista, a pesar de haberse pasado un par de altos no había podido impedir que Andrés llegara con retraso. Tomó la maleta y corrió buscando la sala 8B, esperando encontrar al grupo de ejecutivos de su empresa. Suspiró con alivio al ver a un grupo de compañeros formados ya con el pase de abordar. Se dirigió a la fila y le sonrió a Mr. Martín que parecía venir a recibirlo. Se veía molesto y no contestó a su saludo.


Acompáñame, - le ordenó secamente y Andrés lo siguió.


Mr. Martín entró al baño y esperó a que Andrés entrara detrás. Se cercioró que no hubiera nadie mas y cerró la puerta.


Qué chingados te pasó? – explotó entonces colérico – ya viste que hora es?

Lo siento, señor, - se disculpó Andrés – cosas de último momento me impidieron...


Mr. Martín lo empujó furioso sobre la moqueta del lavabo.


Cállate, no hay excusa que valga!, - le increpó - , si no fuera porque el vuelo tiene 20 minutos de retraso hubieras perdido el avión.


Andrés estaba sorprendido de ver a su jefe tan enojado. Incrédulo, lo vio transformarse en otra persona. Se paseaba de un lado a otro en el pequeño baño, reclamándole airadamente.


Le ruego que me disculpe – insistió Andrés.

Te dije que te callaras! – fue la colérica respuesta – parece que no aprendes nada, pero ya te voy a enseñar – le amenazó.


Jaloneó a Andrés como si fuera un chiquillo a quien su padre reprende. Andrés podría haberle asestado un puñetazo, pero se trataba de su jefe, una figura de autoridad y además era mayor. Se dejó zarandear mansamente.


Mr. Martín lo volteó de cara al espejo, empujando su torso sobre el lavabo. En el reflejo, Andrés vio a su jefe alzar la mano y antes de comprenderlo, sintió la nalgada. Sorprendido, no se atrevió ni a moverse. Tras la primera, vino una segunda, una tercera, y varias más.


El pantalón de Andrés le protegió un poco al principio, pero después de varios cachetes, sintió que las nalgas le escocían. Sintió la tentación de detener a Mr. Martín, pero a través del espejo se dio cuenta que era mejor dejarlo desfogar su ira, y se aguantó como pudo. Finalmente el castigo terminó.


Mr. Martín, sudoroso se acercó a su oído.


Que sea la última vez que llegas tarde, Andrés – le advirtió.


Al hablarle, el cuerpo de Mr. Martín se aproximó al de Andrés, que aun permanecía recostado sobre el lavamanos. No pudo evitar sentir algo duro que se pegaba a su trasero, pero fue apenas un instante, y por evitar más problemas prefirió quedarse callado. Mr. Martín abandonó el baño y Andrés se quedó un minuto más, mojándose la cara y tratando de encontrar una explicación al extraño comportamiento de su jefe. A punto de salir se acomodó la ropa y descubrió una tremenda erección abultándole la bragueta. Confundido, se la ocultó lo mejor posible y salió del baño. Los azules ojos de Mr. Martín, al otro lado de la sala le miraban fijamente. La erección de Andrés creció ante su desaprobadora mirada. Se formó en la fila, decidido a mirar hacia otro lado.


Por suerte, el viaje estuvo bastante tranquilo. Su compañero de asiento era uno de los ejecutivos de ventas, un tipo bastante platicador que pronto le hizo olvidar el extraño comportamiento de su jefe. Andrés se sintió complacido de saber que él sería también su compañero de habitación. Por un momento había temido que le tocara compartir con Mr. Martín, y después de la escena del baño, prefería mantenerlo alejado.


Alex – dijo de pronto una voz profunda – necesito el pronóstico de ventas del segundo semestre.


Era el Sr. Santori, el director de ventas, y jefe de Alex. De inmediato su jovial y platicador nuevo amigo cambió. Se puso pálido y comenzó casi a tartamudear.


Si, señor, de inmediato se lo busco – balbuceó nerviosamente, mientras buscaba afanoso entre todos los papeles de su portafolios.


El Sr. Santori, con evidente gesto de desesperación comenzó a impacientarse.


Alex, Alex, - dijo en un falso tono amistoso, reclinándose para acercarse al nervioso ejecutivo – te he dicho mil veces que debes ser mas organizado.


Alex asintió. La mano de Santori se posó en su hombro.


Sigue buscando – le ordenó.


Alex continuó la búsqueda. La mano descendió sobre el pecho. Hábilmente desabotonó la blanca camisa, y se perdió bajo la corbata. Nadie, salvo Andrés podía verlo. Alex ni siquiera se movió. La mano parecía haber encontrado su objetivo. La mueca de dolor de Alex le indicó a Andrés de que el hombre le estaba retorciendo uno de sus pezones. Aquello era algo inaudito. Andrés sintió deseos de defender a Alex, pero la fría mirada de Santori le contuvo.


Finalmente Alex encontró el reporte. Se lo alargó a Santori, que sólo entonces dejó de pellizcarle.


Gracias, Alex – le dijo en un tono supuestamente amable.


Al tomar el reporte, apresó la mano de Alex y la jaló hacia su entrepierna. Andrés no podía creerlo. El pantalón de Santori mostraba un gordo bulto. Ayudándose con el documento, sus movimientos pasaron desapercibidos. Con el dorso de la mano de Alex, se acarició la protuberancia de los pantalones un par de veces.


Ya ajustaremos cuenta llegando al hotel – le advirtió con una sonrisa, y regresó a su asiento de primera clase.


Andrés no dijo nada. Le bastaba ver la arrebolada cara de Alex para no aumentar más su evidente vergüenza con un comentario. Hicieron el resto de viaje en un incómodo silencio.


Llegaron al hotel, pequeño pero bastante lujoso en pequeños grupos. Andrés y Alex se acomodaron en la habitación. Era bastante amplia y soleada, con una terraza magnífica que prácticamente desembocaba en la playa, a través de un caminito bordeado de bugambilias. El paisaje les hizo ponerse de mejor humor. Decidieron salir a caminar un poco para ver mejor el lugar. Andrés se animó entonces a preguntar.


Oye Alex, - comenzó – si no quieres no me cuentes, pero que sucede con tu jefe?


Alex le miró y después de pensarlo un momento, le explicó.


Mira, el generalmente es un buen jefe. Un poco estricto, a veces muy impaciente, y tal vez muy autoritario, y cuando las cosas no salen como a él le gustan, pues me castiga.

Si, ya vi a qué te refieres – agregó Andrés -. Pero no nos hagamos, Alex, lo que él te hizo no es la forma "normal" de reprender a un empleado, y menos a un ejecutivo de tu nivel.

Ya lo sé, y yo mismo no logro explicarme cuando es que eso empezó a suceder.


Andrés recordó las nalgadas de Mr. Martín en el baño. Un escozor recorrió su espina dorsal y pareció cosquillearle en los huevos. El mismo tampoco entendía su situación.


Alex vio el reloj y le recordó que debían volver al hotel, pues habría una reunión informal para comunicarles la agenda de actividades. De regreso en la habitación, les esperaba Mr. Martín. Sus ojos presagiaban tormenta.


Andrés – le dijo seriamente – parece que nuestra pequeña conversación en el aeropuerto no tuvo ninguna importancia para ti.

No señor, - se excusó Andrés – sólo salimos unos minutos a ver la playa.


Alex se alejó de la pareja. Conocía muy bien aquel tono de voz y prefirió estar lejos de aquel hombre tan parecido a su jefe.


Si nos permites unos minutos – le pidió Mr. Martín, y Alex abandonó la habitación.


El cosquilleo en los huevos de Alex se hizo más fuerte. No lograba explicárselo, pero estar a solas en la habitación con Mr. Martín y su callada furia lo había excitado en cuestión de segundos. No sabía lo que sucedería a continuación, pero seguramente sería castigado. Esa certeza lo sumió en una angustia casi sexual.


Veremos si ahora logro hacerte entrar en razón – dijo Mr. Martín abriendo la hebilla de su cinturón y sacándoselo de la cintura de sus pantalones.


La imagen paterna, de muchos años atrás vino a la memoria de Alex en una fracción de segundo.


Sobre la cama – le ordenó.


Andrés obedeció. Se hincó en la alfombra y acomodó el estómago sobre la orilla de la cama, recostando la parte superior de su cuerpo. Mr. Martín tomó distancia y le propinó el primer cinturonazo. El dolor, un rayo repentino, serpenteó en la carne de Andrés.


Vino un segundo, un tercero y un cuarto. Aquello dolía como el demonio, y Andrés apretó la colcha para no gritar. Después de tres golpes más, Mr. Martín se detuvo. Parecía que todo había terminado.


Un par de azotes más y terminamos – dijo de pronto.


Andrés se recostó de nuevo en la cama.


Pero éstos debes recordarlos por siempre – terminó.


Se acercó a Andrés y rodeando su cintura buscó el broche de sus pantalones. Andrés se quedó quieto, mientras su jefe le desabotonaba los pantalones y se los bajaba hasta medio muslo. Antes de que lo pensara siquiera, le había bajado también los calzones, y sus nalgas, blancas y ligeramente velludas estaban al descubierto. Un intenso sentimiento de vergüenza se sumó a la confusa excitación sexual que lo dominaba. Tenía la verga dura y sólo deseó que Mr. Martín no la descubriera. No soportaría semejante vergüenza.


El primer cinturonazo sobre la piel desnuda fue una sorpresa para Andrés. Una mezcla de dolor y picazón se extendió desde las nalgas y a través de su espina dorsal hasta su atribulado cerebro. Un segundo golpe, y su estómago y sus huevos se contrajeron en la espera del tercero. Y finalmente llegó, tan duro y certero, sobre la carne ya castigada, que logró arrancar una lágrima en aquel hombre de 36 años que de pronto era tratado como un niño malcriado.


Suficiente – sentenció Mr. Martín – al menos por el momento – terminó.


Salió de la habitación. Andrés se quedó donde estaba con deseos de no moverse el resto del día. Se acordó de Alex, que volvería en cualquier momento, y como pudo se incorporó y preparó el baño para darse una ducha. Cuando terminó, Alex ya había regresado.


Déjame ver – le dijo su nuevo amigo señalando la blanca toalla que cubría el cuerpo de Andrés, que no entendió de pronto a qué se refería, - vamos – le explicó – yo ya he pasado por lo mismo.


Llevó a Andrés hasta la cama y lo acostó boca abajo. Le quitó la toalla. Las blancas nalgas de Andrés estaban rojas con el maltrato.


Mira que te dio con ganas – dijo mientras buscaba en su maleta.


Sacó un frasco y empezó a aplicar una refrescante crema en el dolorido trasero de Andrés.


En un par de horas estarás como nuevo, aunque no lo creas – le prometió.

Si tú lo dices – se quejó Andrés.

Tienes un culo precioso – dijo Alex de pronto – con razón tu jefe se puso como loco.


Aquella información era nueva para Andrés. Deseó preguntarle más sobre el asunto, pero las mágicas manos de Alex lo estaban relajando de una extraña forma. Sus dedos, distribuyendo la crema en sus bien formadas nalgas, comenzaron de pronto a rozar una parte muy sensible de su cuerpo. Primero como no queriendo y luego decididos y suaves, sus dedos le acariciaron el ojo del culo, y Andrés brincó como un pez fuera del agua.


Lo siento, Alex – se excusó – es que yo no....


Alex le sonrió. Se puso de pie.


No te preocupes, todo sucede en el momento justo – dijo y sin decir nada más se metió al baño, dejando a Andrés sumido en un mar de dudas, y de nuevo con una erección imposible de pasar por alto.


Finalmente, cambiados y limpios, llegaron al salón de juntas. Estaban ya allí la mayor parte de los directivos de la empresa, y una docena de sus más brillantes y prometedores ejecutivos. Por primera vez Andrés se dio cuenta que todos eran hombres. Sabía que había varias mujeres trabajando en la firma y en buenos puestos, pero ninguna había sido invitada a la junta anual. Miró los rostros de sus compañeros. Había un representante de cada departamento. Se sorprendió al ver que todos ellos eran atractivos, jóvenes en su mayoría y con muchas ganas de triunfar.


El presidente del consejo estaba ausente. En su lugar, el Sr. Santori tomó la palabra. Andrés no pudo evitar recordarlo en el avión, retorciendo los pezones de Alex. Al parecer su amigo también lo recordó, pues se removió inquieto en su silla.


Señores – comenzó Santori – es un placer tenerlos aquí – y en su boca, la palabra "placer" pareció tomar otro significado.- Me enorgullece formar parte de un equipo de hombres brillantes y talentosos como los aquí presentes. Como todos ya saben – continuó – esta junta anual es un requisito indispensable para "ascender" en nuestra empresa, y todos ustedes tienen la misma oportunidad de lograrlo.


Comenzó a pasearse alrededor de la mesa. Al llegar a parte donde se sentaban los jóvenes ejecutivos se detuvo en Julián, gerente de publicidad, un tipo de unos 30 años, de rizado y corto pelo y unos grandes ojos verdes. Le acarició la mandíbula, cuadrada y perfectamente rasurada. Era un gesto íntimo que no sería bien visto entre un directivo y un subalterno, pero nadie dijo nada.


Continuó con el siguiente, que era Patricio, gerente de administración, delgado y rubio, con unos ojos grises y fríos que se abrieron como platos al sentir las manos de Santori bajar por su pecho y desabotonarle la camisa frente a la mirada de todos los presentes.


Y cualquiera de ustedes – continuaba el hombre – tienen la oportunidad de crecer con nosotros, sólo está en que se decidan – terminó.


El pecho lampiño, y definido de Patricio estaba a la vista de todos. Sus tetillas, rosadas y pequeñas fueron acariciadas por unos dedos de seda. A su costado, Rubén, gerente de planta, parecía querer apartarse, sin lograrlo en el reducido especio que le permitía la silla. Era un tipo algo rudo, de 35 años, de tez morena y barba oscura. Santori le tomó por la nuca y Rubén se puso tenso. Con cierta presión, Santori llevó el rostro de Rubén hasta las tetillas de Patricio, y su evidente deseo no pudo ser desobedecido. La lengua asomó tímida entre los labios y lamió la pequeña punta. Los presentes parecían contener el aliento.


Claro – continuó Santori – que todo aquel que no esté interesado en crecer con nosotros está en libertad de hacerse a un lado.


Empujó el rostro de Rubén hacia un lado. Se inclinó, tirando de Patricio hacia atrás. Se prendió de la tetilla, chupeteándola con tanta fuerza que el sonido resonó en la silenciosa sala. Patricio estaba rígido y nervioso. Santori terminó y se limpió la boca húmeda con el dorso de la mano.


La decisión la tienen ustedes definitivamente – continuó dando un paso para pararse junto a Rubén. Se acercó tanto que su entrepierna chocó contra el hombro del barbudo gerente.


La insinuación era obvia. Rubén no se movió. Santori mostraba un bulto en su blanco pantalón de lino. Tomó la cabeza de Rubén y la jaló hacia su cuerpo. Las mejillas de Rubén tocaron la suave tela de su pantalón. Todos pudieron ver como Santori movía su pene, logrando que Rubén notara el movimiento en su mejilla. El gerente volteó el rostro, acariciando el pene con su boca por propia voluntad.


Una sabia decisión – fue el comentario de Santori, que volvió hacia su puesto.


El ambiente estaba cargado de tensión. Los demás directores parecían estar relajados, pero no les quitaban la vista de encima. Parecían estarlos evaluando, midiendo, probando, y los ejecutivos y gerentes se miraban como si estuvieran ya compitiendo.


Esta sesión se da por terminada – decretó Santori -. No volveremos a hacer uso de esta sala. Las juntas, si se dieran, se harán de forma improvisada, donde sea que los presentes nos encontremos – terminó con un gesto de evidente placer contenido.


Andrés abandonó la sala. Desorientado, no supo a donde dirigirse. Había imaginado una semana de arduas sesiones de trabajo, juntas directivas y reuniones de comité. Lo sucedido en la sala lo había dejado totalmente confundido.


Comienza la diversión – dijo Mr. Martín a sus espaldas, y Andrés se tensó con solo escuchar su voz.

Tranquilo – dijo si jefe con voz amistosa – me refería a la alberca, no a tus nalgas – completó con un susurro, al tiempo que le acariciaba el trasero – Te espero en 15 minutos en la alberca – ordenó, y se marchó por el pasillo.


Andrés se quedó en el pasillo. Por increíble que le pareciera, casi estaba temblando. Qué tenía aquel hombre que de pronto lograba ponerlo tan nervioso. Se dirigió a la habitación, mientras pensaba en Mr. Martín. Tendría unos 50 o 52 años. Delgado y alto, se veía fibroso y curtido por el sol. Sabía que jugaba tenis una vez por semana y que era asiduo visitante del club deportivo. Divorciado desde hacía 10 años, no se le conocían romances en la oficina. Inglés de nacimiento, llevaba ya muchos años en el país y tenía fama de ser buen bebedor.


Ahora, con la maleta abierta, Andrés se enfrentó a la decisión de qué traje de baño usar. Jamás habría imaginado que algo como eso le importaría, pero ahora no sabía decidirse. Fiel a sus gustos, tomó el bóxer y se lo puso, y bajó a la alberca.


Allí estaba Mr. Martín, con el Lic. Martos, director legal de la compañía. Martos le caía muy mal a Andrés. Era un tipo prepotente y antipático que acostumbraba tratar mal a todo el mundo. Era alto y pesaría unos 100 kilos, robusto y panzón, cubierto de pelos desde los hombros hasta los pies. Algo asqueroso para ver en aquella hermosa y limpia alberca.


Pésima elección – comentó Mr. Martín al verlo llegar con el bóxer puesto.


Andrés no dijo nada, pero le dolió la desaprobación de su jefe.


Con el excelente culo que tienes, no entiendo porque lo cubres con ese feo trapo – terminó Mr. Martín.


Andrés se sintió muy avergonzado. Sobre todo de que hiciera ese comentario frente a Martos.


De verdad lo tiene tan bueno como dices? – preguntó inmediatamente el gordo.

De campeonato, te lo aseguro – dijo Mr. Martín como si estuvieran hablando de una cosa en vez de una persona.


Andrés se dio la media vuelta con ganas de perderse de vista.


No dije que te pudieras marchar – le gritó Mr. Martín.


Andrés regresó. Los ojos de su jefe, azules y claros eran una llamada de atención.


Ven acá, que quiero que Martos vea la calidad de mi personal – le ordenó con voz más suave y peligrosamente acariciadora.


Estaban tumbados en unos sillones a la orilla de la alberca y bajo la sombra de unas palmeras. Andrés se paró entre los dos sillones. Mr. Martín se incorporó para acariciarle las nalgas, mientras Martos les veía echado sin siquiera moverse. Andrés sintió sus frías manos meterse bajo la pernera del bóxer. Algo estalló en su interior al sentir sus dedos acercarse a su ano. Cerró los ojos y apretó los puños.


Peludo y caliente, como el coño de una puta – fue el fino comentario de Mr. Martín.


Andrés no pudo contenerse y se zafó de aquella insidiosa mano que se metía en lo más íntimo de su cuerpo. Se alejó furioso, bajo las estentóreas risotadas de Martos y el ominoso silencio de su jefe.


En la playa, lejos de todos calmó su furia y decidido a abandonar aquel lugar regresó a su habitación. Encontró la puerta cerrada y no tenía llave para entrar, así que rodeó la villa para entrar por la terraza. Desde el camino de bugambilias alcanzó a ver a Alex. Estaba desnudo hincado en el piso, mamándole la verga a su jefe.


Andrés se quedó paralizado. La escena era grotesca. El rubio y bien formado cuerpo de Alex contrastaba con la morena presencia de Santori. Italiano de nacimiento, tenía un cuerpo fuerte y velludo, con una corpulencia que evidenciaba su afición a la buena comida y los buenos vinos. Estaba de pie, fumando un puro mientras entre sus piernas, Alex se afanaba por lamerle y comerle el rabo, tieso y cabezón.


Eres una zorra muy puta y muy caliente – le decía Santori a Alex, y éste parecía sufrir con esas palabras


Santori le sacó la verga de la boca y le dio una bofetada. El rostro de Alex rebotó contra la cama.


Y a las zorras como tú se les da su merecido – continuó Santori saltando sobre la cama y el blanco cuerpo de Alex.


Allí, el joven y brillante ejecutivo fue brutalmente sodomizado. Alex gemía bajo el peso de Santori, que le clavaba la verga como si fuera un arma, en vez de un instrumento de placer. Parecía querer lastimar en vez de acariciar, y con un bufido de inequívoco placer terminó de vaciarse en el sonrosado y apretado culo de Alex.


Andrés esperó en su escondite hasta que Santori se vistió y se marchó. Esperó un poco mas, al ver que Alex, aun desnudo, se dirigía al baño. Entonces entró.


Eres tu, Andrés? – preguntó Alex desde el baño - qué bueno que apareces! – dijo exultante.

Porqué? – pregunto Andrés, dudando si debía decirle o no sobre lo que había visto.

Para que me felicites – dijo el otro orgulloso. - Estás frente al nuevo socio director de ventas.


Andrés se quedó mudo. Aquello era imposible. El cargo de director representaba un sinfín de mejoras, tanto económicas como de relación y status. Un coche nuevo, oficinas corporativas y viajes anuales con todos los gastos cubiertos.


Y qué hiciste para conseguirlo? – preguntó Andrés con ganas de amargarle el ánimo.

Nada que no me haya gustado – fue su sencilla y enigmática respuesta.


Andrés se sintió terriblemente confundido. El también merecía ascender, cumplir sus metas y sabía que había trabajado duro para lograrlo. Era ambicioso y talentoso, pero todos tenían sus límites, y Andrés entendió que los suyos estaban llegando al límite.


Alguien tocó a la puerta, interrumpiendo sus pensamientos. Alex abrió y recibió un sobre de parte de un mensajero.


Es para ti – le informó Alex alargándole el sobre.


Andrés lo abrió intrigado. Era un boleto de avión para esa misma tarde y su carta de renuncia. Solo faltaba su firma. El mundo de Andrés se desmoronó.


Sea lo que sea que hayas hecho – comentó Alex sobre su hombro – puede arreglarse. Créeme.


Andrés se tumbó en la cama desolado. Su futuro laboral, poco halagador, desfiló por su imaginación. Decidido, se cambió el bóxer por el ajustado bikini rojo, y volvió a la alberca a buscar a su jefe. Sabía que Mr. Martín estaba detrás de todo esto, y Andrés esperaba convencerlo de cambiar de opinión.


Los camastros de la alberca estaban vacíos y decidido a solucionar las cosas, Andrés enfiló a la habitación de Mr. Martín. Tocó a la puerta y escuchó su voz grave invitándole a pasar. La puerta no tenía cerrojo. La habitación estaba envuelta en la suave luz de la tarde. Junto al amplio y espectacular balcón estaba Mr. Martín, envuelto en una blanca bata de baño fumando su pipa mientras miraba el azul del mar.


Señor – empezó Andrés tímidamente – quisiera disculparme por mi conducta.


Martín no contestó. Siguió mirando el mar azul. Andrés esperó. Pasaron casi cinco minutos que al joven ejecutivo se le hicieron horas.


Señor, - insistió – de verdad quisiera que me diera otra oportunidad.


Esta vez Mr. Martín volteó a mirarle. Sus profundos ojos azules mostraban enojo. Andrés tembló sin poderlo evitar. En el pequeño traje de baño, el efecto fue evidente. Su pene creció, amenazando con escaparse de su breve prisión de tela.


Aun mudo, Mr. Martín desanudó la bata de baño y comenzó a abrirla con estudiada lentitud. Primero su pecho, bronceado y apenas cubierto por algunos vellos blancos, enmarcando dos tetillas erectas tan largas que casi parecían pezones. Poco después su abdomen, plano y firme para un hombre de su edad. La bata comenzó a revelar su bajo vientre, comenzando por un hirsuto manchón de enmarañados vellos oscuros. Andrés tragó saliva y esperó. Mr. Martín, en perfecto control de la situación dejó de la bata en ese punto y sin apenas moverse, volvió su atención al mar azul.


Andrés esperó solo un par de segundos. Comenzaba a entender los sutiles mensajes de aquel hombre. Alargó la mano y tomó la punta de la bata, continuando la tarea dejada a medias. Después de los pelos negros apareció su miembro, aún sin erección. La cabeza rosada descansaba sobre un gordo y lánguido par de huevos. Finalmente la bata cayó hacia los lados, mostrando la total desnudez de Mr. Martín.


De pie, en medio de aquel silencio, sin indicaciones que seguir, Andrés no supo cómo continuar. Trató de pensar en lo que su jefe esperaría de él. Se imaginó que debía chupar su verga y se hincó para hacerlo. Tomó el miembro, cálido y lánguido en su mano. El bofetón de Mr. Martín lo tomó de sorpresa.


Jamás, nunca, toques mi verga sin mi permiso – le advirtió.


Andrés se sobó la mejilla. Lejos de sentirse molesto, descubrió que se sentía excitado. Su miembro parecía querer reventar la tela del bañador.


Puedo tocarle la verga? – se escuchó decir y se sintió sorprendido de haberlo pedido.


Mr. Martín no contestó inmediatamente, pero su verga dio muestras de que si estaba interesada. Comenzaba a crecer, a estirarse y engrosarse. Andrés esperó.


No – fue la lacónica respuesta de Mr. Martín – prefiero que empieces por mis huevos, y luego ya veremos.


Andrés se acercó a gatas a sus gordos y suaves testículos. Mr. Martín abrió las piernas, para que tuviera un mejor acceso. Andrés olió las gordas bolas, con ese aroma íntimo y penetrante tan masculino. Sacó la lengua tímidamente y comenzó a lamer la piel arrugada y velluda de los huevos de su jefe. Lo hizo cada vez con mayor confianza, sintiendo la presión de sus propios huevos por escapar de la tela. No hubo ninguna indicación de detenerse, y Andrés continuó humedeciendo con su lengua los huevos de Mr. Martín, mientras este le acariciaba el pelo distraídamente.


La verga del jefe estaba ya hinchada en toda su grandeza. Andrés comenzó a desearla, aunque jamás antes hubiera deseado el miembro de otro hombre. Quería lamerla, chuparla, sentirla en su boca. Mr. Martín parecía adivinar sus pensamientos.


Ya quieres mamármela, verdad? – preguntó con voz ronca y suave.

Si, señor – confesó Andrés – puedo chuparla ahora?

Aun no – dictaminó el jefe – primero debes demostrarme que en verdad estás arrepentido de tu mala conducta.

Qué puedo hacer para demostrárselo? – inquirió Andrés.

Ya lo he pensado – dijo sin siquiera mirar al postrado hombre – y te advierto que si me fallas otra vez no habrá ninguna otra oportunidad.

No fallaré – dijo decidido el guapo ejecutivo.


Mr. Martín se puso de pie, acercándose al balcón. La bata ondeaba en sus costados y su verga, erecta como un enorme dedo parecía señalar la intensidad del azul del mar. Le hizo señas de que se acercara, y Andrés se aproximó al balcón. Mr. Martín le señaló el impresionante paisaje y un poco mas abajo, la playa dorada.


Allí – le indicó Mr. Martín, - está un tipo al que detesto, pero con el que me conviene llevar una buena relación.

El Lic. Martos – completó Andrés, y Mr. Martín asintió.

Con el cual tú me pusiste en evidencia, al desobedecer una orden mía, dejándole ver el poco poder que tengo sobre ti.


Andrés se quedó callado, mientras una mano suave y firme le acariciaba la espalda, los omóplatos, bajando, bajando, enloquecedora hasta el firme trasero, donde acarició uno de sus glúteos y el otro después.


Y ahora – continuó – tu vas a ir a donde está ese gordo pretencioso y le dirás que por órdenes mías quieres mamarle la verga.


Andrés asintió. No se sentía capaz de hacer aquello, pero tampoco podía fallar. Mr. Martín tomó unos potentes binoculares y enfocó a Martos, que dormitaba como una ballena peluda en la orilla de la solitaria playa.


Te estaré observando – fue su ultimo comentario antes de que Andrés saliera de la habitación para cumplir su misión.


En la playa, Andrés se sintió asqueado y excitado al mismo tiempo. El Lic. Martos abrió los ojos en cuanto sintió la sombra de alguien obstruyéndole su soleada siesta.


Qué quieres? – le preguntó.

Mamarle la verga – fue la corta respuesta de Andrés – por ordenes de Mr. Martín – concluyó.


El gordo y peludo sujeto lo miró sin parpadear y con una irónica sonrisa se bajó el short, mostrándole sin pudor alguno su miembro, grueso y corto, en medio de una hirsuta maraña de vellos.


Es toda tuya – dijo sonriéndole.


Andrés miró hacia el hotel, buscando el balcón donde seguramente estaría su jefe observando su sacrificio. Se hincó en la arena y para no perder el valor se abalanzó sobre el pequeño trozo de carne, decidido a lograr su cometido.


Tranquila, putita – comentó riendo el asqueroso sujeto – no seas tan golosa.


Andrés lo odió aun más y con más cuidado comenzó a lamer la cabeza de su verga. Pronto descubrió que puntos debía tocar para obtener una rápida respuesta. La verga creció, aunque no mucho más. Debía medir unos 12 o 13 cms. cuando mucho, aunque era bastante gruesa, y parecía perderse bajo el adiposo bajo vientre del sujeto. El glande era especialmente sensible y en cuestión de minutos Andrés lo llevó hasta el orgasmo. Se apartó en cuanto sintió que estaba a punto de venirse, y la arena absorvió los abundantes borbotones de semen.


Asqueado, Andrés se metió al mar, enjuagando su boca con el agua salada, tratando de borrar el penetrante sabor del miembro de Martos, que satisfecho, ya volvía a dormitar. Húmedo de sal y mar, volvió a la habitación de Mr. Martín. Desde el momento mismo de entrar se dio cuenta de que su jefe estaba satisfecho con su trabajo. Lo recibió con una sonrisa y le señaló el baño, donde ya el jacuzzi burbujeaba. De la mano, llevó a Andrés y se hincó para quitarle el traje de baño rojo. El miembro de Andrés, hermoso y medio erecto brincó libre frente al rostro de Martín. Un ligero y rápido beso en el suave glande fue su premio y Andrés se sintió feliz.


Entró en el jacuzzi, y Mr. Martín le enjabonó la espalda y le dio shampoo, masajeando su cuero cabelludo y posteriormente todo su cuerpo. Los sentidos de Andrés estaban a cien. El solo roce de aquellos dedos parecían ponerlo tan excitado como nunca antes se había sentido.


Mr. Martín se despojó de la bata y se metió al jacuzzi también. Su verga estaba semi erecta, y Andrés la deseó, pero no se atrevió a pedirla. Se bañaron juntos y salieron poco después. Andrés secó su magnifico cuerpo sin perder de vista el de su jefe. Finalmente Martín regresó a la recámara. El sol de la tarde se disimuló al correr las suaves cortinas blancas, que parecieron sumir la habitación en una bruma luminosa que hizo refulgir sus cuerpos recién lavados.


En la cama, Mr. Martín se acostó desnudo y fresco. Su verga resaltaba larga y erecta. Se la señaló a Andrés, que obediente se acercó a chuparla por primera vez. Olía a jabón, a hombre limpio y le pasó la lengua desde la base del tronco hasta la cabeza, para regresar por el mismo camino todas las veces que se le antojó. El hombre parecía tener un excelente control, porque nunca dio indicios de estar próximo al orgasmo. Cambiaron las posiciones varias veces, pero siempre la verga terminaba en la boca ansiosa de Andrés, que parecía no cansarse de mamarla.


Ahora quiero tu culo – dijo de pronto Mr. Martín.


Andrés había temido ese momento y aun no estaba seguro de querer dar ese paso. Una cosa era chupar una verga y otra distinta dejarla entrar en su cuerpo. Le atraía la idea de someterse a la fuerza del hombre, a su poder, y no había mejor muestra de sometimiento que darle las nalgas, pero aun sentía escrúpulos y remordimientos por estar en aquella cama haciendo aquellas cosas.


Las dudas y escrúpulos de Andrés volvieron a encender el enojo de su jefe.


La labor de un maestro no termina nunca – dijo pomposamente, mientras se ponía de pie y regresaba poco después con una palmeta de madera, muy similar a las que se usan para jugar ping-pong. – Date la vuelta – ordenó.


Andrés obedeció. Cualquier cosa con tal de aplazar el momento de entregar las nalgas.


Ponte en 4 patas – indicó el jefe – como la lujuriosa gata que eres.


Andrés resintió sus palabras, pero de todas formas obedeció. Sus nalgas quedaron alzadas. Entre sus piernas, sus huevos asomaban, velludos y colgantes. El castigo comenzó.


El palmoteo de la madera contra la carne llenó la habitación de sordos sonidos. Entre ellos, los gemidos de Andrés, que empezó a sentir el ahora conocido calorcillo correr de sus castigadas nalgas hasta la base de sus huevos, llenándolo de un extraño y básico placer imposible de describir.


Alza la cola, puta – le urgía Mr. Martín, - muéstrame tu peludo orificio.


Andrés obedecía, arqueando la espalda, mostrando su ano de forma impúdica, porque su jefe así lo quería y porque él debía obedecer, y porque sería castigado si no lo hacía.


Después de varios minutos, Andrés, con la frente recostada en la almohada perdía ya el conteo de los palmetazos. Solo sentía un ardor en las nalgas y los muslos, y un fino sudor bajando por su espalda hasta escurrir entre su raja ahora húmeda, mojando su culo, caliente y sudado.


Mr. Martín lo tomó por los tobillos y lo jaló hacia la orilla de la cama. Andrés sintió su verga dura presionando entre sus nalgas. Su glande, húmedo ya de líquido seminal, resbaló por la raja de sus castigadas nalgas. Necesitó poca presión para traspasar el ajustado aro de su culo, y un sentimiento de dolor y sumisión, mezclados con una total y profunda excitación llenaron el cuerpo de Andrés de increíbles y novedosas sensaciones.


El grueso pene de Mr. Martín comenzó a entrar en una forma enloquecedoramente lenta, haciendo prolongadas pausas que permitían al cuerpo de Andrés adaptarse a su forma y su tamaño, hasta tenerlo finalmente empalado, vencido y sometido, como una prolongación de aquél apéndice de carne que era símbolo de fuerza y virilidad.


Andrés no había conocido nunca esa sensación, y se abandonó completamente como única opción al vertiginoso embate de aquella verga que le taladraba el culo, que le abría las entrañas y le seducía y le poseía, carne contra carne, un vencedor y un vencido. Cerró los ojos y arqueó la espalda, recibiéndole y aceptándole, porque no tenía opciones, porque no importaba, porque en sus nalgas abiertas estaba la derrota y la dulce venganza del placer que con ellas le proporcionaba, porque ahora Mr. Martín bufaba complacido, lo sentía en cada una de sus embestidas, en la forma en que le empujaba sobre la cama, con todo su peso, como si quisiera ser uno con su cuerpo, y Andrés entendió que allí radicaba su fuerza y se entregó absolutamente.


La tarde y los cuerpos se rindieron, y Mr. Martín terminó arrojándole dentro un torrente de semen que Andrés pareció absorber como la tierra seca. Su propio placer parecía haberse quedado suspendido, y necesitado de un desahogo comenzó a masturbarse mientras aún sentía los últimos estertores de su jefe latiendo al fondo de su cuerpo.


Mr. Martín le ordenó parar. Le alejó las manos del inflamado sexo, y Andrés creyó que moriría de deseo y desesperación.


Date una ducha fría y ven a la cama a dormir – le ordenó.


Tomaron una larga siesta. Cuando Andrés despertó eran casi las 9 de la noche. Fuera, el cielo estrellado y el olor del mar parecía llamarle con su poderosa fuerza. Mr. Martín ya se había despertado y desnudo, fumaba un cigarrillo en el balcón. Andrés miró su cuerpo delgado y fuerte. Su pene colgaba como una fruta indolente, y Andrés se maravilló de que aquella enorme cosa hubiera estado dentro de sí apenas unas horas atrás.


Prepárate – dijo su jefe al verlo despierto – tenemos una reunión para cenar dentro de unos minutos.


Andrés se dio una rápida ducha.


Voy a mi habitación a cambiarme – avisó Andrés envuelto en una toalla de baño.

No es necesario – dijo Mr. Martín – aquí tengo todo lo que necesitarás.


Le arrojó un pequeño paquetito. Dentro, el suave y lustroso cuero negro de la tanga que Andrés había desechado en la tienda..


Esto? – preguntó Andrés temiendo una respuesta.

Eso, y sólo eso – respondió Mr. Martín.


Andrés se la puso. El mero hecho de sentirla le enderezó la verga. La prenda apenas si lograba contener su miembro excitado..


No puedo salir asi – declaró con un puchero que le hizo ver casi como un niño.

Si puedes – dijo enfático Mr. Martín – y lo harás – sentenció.


Andrés miró en silencio a su jefe ponerse un caro traje de lino blanco. No se puso ropa interior, por lo que la delgada tela dejaba adivinar completamente el contorno de su verga. Andrés estaba tan excitado que de buena gana se la hubiera mamado en ese preciso momento, pero no se atrevió a pedirlo.


Vamos – ordenó una vez que terminó de vestirse.


Andrés le siguió y antes de abandonar la habitación Mr. Martín le abrochó un collar en el cuello. Andrés le miró con gesto interrogante.


Con esto sabrán que tienes dueño – dijo mientras le enganchaba una larga cadena plateada al collar y lo jalaba hacia la puerta.


Allí le besó, metiéndole la lengua profundamente, de una forma posesiva e imperiosa, que sólo logró exacerbar la tensión sexual de Andrés.


Después salieron al pasillo. Andrés se sintió peor que un perro. No entendía que hacía en aquel lugar caminando casi desnudo, atado a una cadena y tras aquel hombre que no alcanzaba a entender. Sólo de pensar en el riesgo de que alguien se asomara en aquel momento y lo descubrieran en aquella situación le hicieron sentir un borbotón de sentimientos confusos e irónicamente excitantes.


Cruzaron el pasillo y dos puertas más adelante entraron en una habitación. Estaba casi en penumbras. Andrés podía escuchar a varias personas, pero no podía distinguirlas. Gemían, jadeaban, de una forma puramente sexual, casi animal. Los sentidos de Andrés se pusieron alertas, a flor de piel. Alguien le abrazó, y su aliento a alcohol le hizo pensar que se trataba de Martos, y le empujó con asco, queriendo alejarse de él. El tirón de la cadena le recordó que él no mandaba allí, y se mantuvo quieto. El del abrazo, se había alejado y otras personas se habían acercado. Mas acostumbrado a la penumbra vio que eran dos de los directores administrativos. Estaban desnudos, y venían con las vergas en las manos buscando acción. Andrés miró a Mr. Martín, y éste tiró de la cadena hacia abajo. De rodillas, Andrés quedó a la altura perfecta para mamar las vergas cabezonas de aquellos hombres. Se alternaron para meterle sus viejos cacharros en la boca, y Andrés se las mamó porque eso quería su jefe, y porque estaba absolutamente caliente.


Te gustó? – preguntó Mr. Martín en cuanto los tipos se hartaron de su boca y se fueron en busca de otra.

Si – confesó Andrés, limpiándose los labios con el dorso de la mano.

Te gustaría tragarte la leche también?

No lo sé – confesó.

Lo harás cuando te lo pida – fue su respuesta, y Andrés aceptó con su silencio.


Caminaron un poco por la habitación. En los rincones, los cuerpos se apretujaban, se apiñaban, intercambiando sus ardores, sus fluidos y sus goces. Algunos se quejaban, se oían palmetazos y nalgadas. El sonido puso la carne de Andrés caliente y húmeda. Mr. Martín lo notó.


Ya te hace falta una buena tunda, verdad? – le preguntó pellizcándole el trasero.


Andrés no contestó. Su verga estaba dura tan solo de escucharle decir esas palabras.


Hay alguien a quien le encantaría azotar tu trasero desnudo – le comentó.

Quien? – preguntó Andrés con un hilo de voz.

Ya lo verás – contestó.


Pasaron a otra habitación. A la luz de una pequeña lámpara, Andrés descubrió a Rubén atado al respaldo de una cama. Estaba boca abajo, completamente desnudo, con los ojos vendados y un enorme consolador metido en el culo. El recio y barbudo ejecutivo parecía estar lloriqueando como una nena, mientras el libidinoso Santori le acribillaba la espalda y las nalgas con una larga y flexible vara que silbaba en el aire y terminaba marcando la carne del maniatado sujeto.


Un poco más allá, Martos estaba sentado en un sillón y cruzado sobre sus gordos muslos, Alex, completamente desnudo, soportando los manotazos del tipo. Tenía ya las nalgas rojas y el castigo parecía que iba a continuar por un buen rato. De vez en cuando le daba un respiro, sobándole las maltratadas nalgas y metiéndole en el agujero un lubricado vibrador que hacía que poner los ojos en blanco al recién ascendido ejecutivo de ventas.


Listo para lo que sea? – preguntó entonces Mr. Martín.


Andrés no contestó. Temblaba de pies a cabeza. Era raro en un hombre de su estatura y complexión, pero no lo podía evitar. Menos aun cuando su jefe le vendó los ojos y lo condujo a otra habitación, donde fue atado de pie, con los brazos en alto a alguna argolla que

Inesperado Amante en Un Crucero de Placer

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 Desde hace un tiempo el Puerto de Montevideo se
ve invadido por una gran cantidad de cruceros que
vienen con turistas de todas partes del mundo,
muchos de ellos luego de que visitan la ciudad
siguen rumbo a Punta del Este para luego hacer un
recorrido por los puertos Brasileños.
Esos cruceros se pueden tomar en cualquiera de los
puertos en que atracan y hacer el tramo que uno
desee, ya sea hasta el final del recorrido o
bajarse en uno de los puertos intermedios.
Invité a algunos amigos o conocidos para compartir
el camarote y también para no ir solo pero no tuve
éxito, todos estaban comprometidos porque se
acercaban las fiestas de fin de año.
Mi viaje en barco fue un mini-crucero por el Oceaáno
Atlántico Sur porque como el pasaje single era muy
costoso simplemente saqué boleto hasta el Puerto de
Santos y despué allí vería como volvería a
Montevideo.
Un barco a todo lujo con unos baños espectaculares
y una piscina climatizada que una vez que entrabas
en ella te daban ganas de quedarte a vivir allí.
Después de estar un rato en la piscina oi como uno
de los pasajeros invitaba a otro a ir a visitar el
sauna pues le habían dicho que era grandioso.
Todos los bañistas que estábamos en esa piscina
escuchamos la invitación que le hacía a sus amigos
pero la mayoría seguímos bañándonos en esas cálidas
aguas a la luz de la luna llena de diciembre.
Al rato decidí ir a ducharme para luego vestirme
para ir a cenar en el comedore que me correspondía.
Podría haber ido a ducharme a mi camarote pero ya
que estaba de vacaciones... me encaminé a los baños
grandiosos que había al lado de la piscina.
Entré a un baño enorme en el cual se bañaban algunos
hombres que había visto en la piscina, la mayoría
eran europeos o norteamericanos, esos tipos tenían
unos culos impresionantes muy paraditos y carnosos,
las vergas eran de todos los tamaños, la mayoría
medio erectas por las friegas que les hacían sus
dueños al enjabonarlas para exhibirlas como diciendo:
-Quién es más macho?
Estaba contemplando el panorama con la verga medio
parada, pero disimulaba tapándola con la mano y
dejándole caer agua fría en toda su longitud al
mismo tiempo que flexionaba mi cuerpo y separaba
mis nalgas para que el agua fría bajase por mi
espalda cayendo por la raya de mi culo hasta que
finalmente me refrescaba el ano ardiente de deseo
por recibir alguna de las pijas que había en
exhibición, pero eran sólo eso, "de exhibición "
porque ninguno la ofrecía ni dejaba entrever que
quería recibir alguno de esos ejemplares.
Repentinamente el baño se llenó de gente porque
aparecieron unos tripulantes muy rubios totalmente
tostados por el sol que calentaba los mares en los
cuales navegaban desde quien sabe cuanto tiempo??
Inmediatamente se quedaron en bolas, para deleitarme
con sus nalgas que estaban totalmente blancas, de
un blanco lechoso, que contrastaba terriblemente
con la demás parte de su cuerpo de ese dorado casi
canela que habían adquirido por tanto tiempo
expuestos al sol del Caribe y de otros mares.
Los recién llegados comenzaron a bañarse riéndose
y hablando un idioma que no me pareció familiar
pero creo que sería nórdico o báltico por lo fuerte
que sonaba a mis oídos.
Estas si que eran vergas!!!
La mayoría tenía pijas de tamaños exagerados y los
cojones se les bamboleaban como péndulos cada vez
que levantaban sus pijas con una mano y se los
enjabonaban con la otra.
No eran lindos, pero sus rostros duros los hacía
aparentar ser muy rudos y cualquiera que viese esas
vergas se imaginaría que serían súper héroes en
la cama y en cualquier lado.
Los tipos esos ni nos prestaban atención, solamente
se divertían, se reían y hablaban en su idioma quien
sabe que cosas dirían?
Nunca falta una persona que entienda algo y en ese
baño había un pasajero gordo, panzón y con una pija
minúscula escondida entre la gran vellosidad de su
pubis que entendió algo de lo que decían y exclamó:
-La puta que los parió!!!'
Los que entendíamos castellano nos quedamos mirándolo
como diciendo que te sucede?
El tipo se dio cuenta de nuestras cara de
desconcierto y agregó:
-Disculpen mi exabrupto, pero estos tipos estaban
ufanándose de poseer vergas descomunales y muy...
perdonen pero no se como decirlo... en realidad
estos tipos dijeron que a algunos de los que nos
estamos bañando acá no nos vendría mal un baño de
leche y... que uno solo de ellos tenía tanta leche
en las reservas de su bolas que era capaz de bañar
con ella a cualquiera de nosotros de la cabeza a
los pies.
Cuando el tipo terminó de decir eso, en el baño se
produjo un silencio sepulcral solamente interrumpido
por las risas y las miradas furtivas de esos
tripulantes.
La mayoría de los turistas emepezó a desaparecer del
baño como despedidos por un resorte o como si les
hubiesen puesto un cohete en el culo.
De tanto que se enjabonaron las vergas, éstas
parecían más grandes, pero en realidad parecían
más grandes porque estaban poniéndose duras por las
caricias que le hacían los marineros al enjabonarlas.
No aguanté más y como mi ducha había terminado,
escondí mi verga en un tolla porque estaba dura casi
al máximo y pasé desesperado entre los tripulantes
aspirando el aroma que despedían sus cuerpos limpios
pero el inocultable olor a macho de mar no lo podiían
disimular por más jabón que refregasen en su piel.
Salí sin rumbo, pero al final de las duchas vi una
puerta que supuse que sería de algun retrete,
inmediatamente entré allí para pajearme porque no
podía más, mi verga latía aceleradamente dentro de
la toalla que la ocultaba.
En ese supuesto retrete, lo único que vi fue vapor,
pero a los pocos minutos mi vista se fue
acostumbrando y comencé a divisar a algunas
personas que estaban allí disfrutando de ese baño
de vapor.
Podía sentir que mi verga estaba totalmente empapada
de precum y la paja que pensaba hacerme fue impedida
por el pánico del lugar desconocido al que había
entrado imaginando que era un retrete.
Yo no me di cuenta pero por lo que sucedió allí, mi
pija estaría muy olorosa por el precum porque uno
de los tipos se acercó a mi y comenzí a oler la zona
que ocultaba la toalla y sin que pudiese evitarlo
comenzó a morder la tolla con su contenido hasta
que con sus manos logró quitarme la toalla y por lo
tanto mi verga indefensa terminó metiéndose
totalmente dentro de su boca.
Lo que me hacía el tipo era exquisito, me quedé con
la toalla en la mano mirando como esa boca hacía
todo el recorrido a lo largo de mi pija mientras
que con su mano libre se bajó el slip y comenzó a
pajearse alternado lamidas, chupadas y las olidas
que le hacía a mi verga cada vez más dura y a
punto de expulsar la leche que el tipo me pedía
cada vez que su boca quedaba libre.
-Cum!!, Oh, cum, please I need your cum in my
mouth!!!!
Quién sabe quién era el tipo?, de donde era y todas
esas referencias de su vida que ignoraba y que ni me
importaron en ese momento, la chupaba tan
deliciosamente que a los pocos minutos exclamé:
-Oh.. yeeah!! All my cum for your mouth!!
Al oirme dejó de chupar casi al mismo tiempo que de
mi verga salían los últmimos latidos antes de la
eyaculación y me dijo con un tono deseperado como
si fuese una cuestión de vida o muerte:
-Oh...yeah!!! Thank you, very much!!!
Mi verga al borde de sus labios comenzó a disparar
chorros de "cum" y cuando uno de ellos chocó con
sus labios inmediatamenete abrió su boca y se la
tragó para no perderse ni una gota de mi leche
caliente que fue a dar directamente a su esófago
para luego continuar su camino descendente para
perderse en las profundidades de su estómago.
Mis ojos no perdieron ningun momento del
maravilloso trabajo bucal que me había hecho ese
tipo desconocido el cual me había hecho disfrutar
enormemente con mi verga enterrada en la garganta
para luego descargar en ella ese manjar que mi
leche fue para él en ese momento caliente entre el
vapor de esa sala, pero provocado por la exhibición
de los tripulantes en la duchas.
Una vez que mi verga calmada volvió al reposo pude
advertir que la pija de mi furtivo chupador estaba
siendo movida cada vez más fuerte por su mano
desesperada por lograr su satisfación total.
Una verga normal sobresalía de su minúsculo slip me
agaché y comencé a pasármela por la cara, estaba
húumeda por el vapor de la sala pero al mismo tiempo
su precum la había puesto pegajosa y bastante olorosa
por lo que solamente me la pasé por la cara al mismo
tiempo que apretaba sus bolas le metí un dedo en
su ano para hacerlo acabar intensamente.
Inmediatamente que mi dedo se perdió en las
profundidades de su ano su pija comenzó a expulsar
su "cum", mojándome la cara como en los tiempos en
que buscaba la leche de mi hermano Leo, de mi primo
Reynaldo y de otros para curar mi acné juvenil.
Al terminar de secarme la cara con la toalla oí un
sonoro aplauso que venía del fondo de esa sala.
Miré y vi a dos chicos de los que estaban en las
duchas pajeándose a toda velocidad, habían
disfrutado del espectáculo gratuito que sin saberlo
les había dado y querían terminarlo ellos también
con las bolas vacías.
Una vez que los cuatro no limpiamos el semen con la
única toalla que era la que yo había llevado, la
dejamos tirada allí dentro y salímos en bolas para
las duchas a recoger nuestra ropa, que no era mucha
solamente el minúsculo traje de baño que habíamos
llevado a la piscina.
Una vez que nos pusimos las mallas los dos muchachos
se hicieron humo, en cambio el señor que hablaba
inglés me invitó a tomar una copa en el bar que había
al lado de la piscina.
Entre copas me agradeció que yo hablase inglés, y
me confesó que esos tripulantes lo habían excitado
por eso se había escondido en la sala de vapor para
calmarse y no hacer un papelón delante de la gente,
pero al verme entrar y luego sentir el agradable
aroma de mi precum no aguantó más y se puso a
devorar mi pija aunque tuviese que pagar las
consecuencias.
También me contó que tenía 52 años, era viudo desde
hacía cuatro meses y sus hijos lo habían mandado a
ese viaje para que se distrajese y quizás encontrase
una nueva esposa pero él estaba muy triste por la
perdida de la suya y no andaba buscando reemplazante.
Cenamos juntos y luego pasé la noche en su camarote
donde me la chupó nuevamente hasta que me pidió que
lo bombease un rato.
-Métemela toda dentro, la sacas un rato para que
pueda saborear los jugos de mi interior luego me la
entierras en el culo hasta que me lo llenes con
tu rica y calentita leche.
Más o menos esas fueron sus palabras.
No quería que usase condón porque quería sentir mi
leche cuando pegase en su intestino pero como me
negué tuvo que aceptar mi condición pero me pidió
que una vez que el condón estuviese lleno que se lo
metiese al revés así mi leche le quedaría en su
recto.
Gemimos como dos locos porque su culo era muy
apretadito y al mismo tiempo su esfínter me apretaba
la verga con unas contracciones fabulosas y una
vez que mi leche quedó contenida en el condón, le
saqué la pija de su culo e hice lo que me había pedido
di vuelta el condón y lo apliqué a la entrada de su
ano empujándole con los dedos la leche para dentro de
la abertura posterior de su aparato digestivo.
Al despedirnos en el Puerto de Santos donde abandoné
el buque me dijo que se llamaba Anthony y que vivía
en la isla de St. Thomas, me invitó a visitarlo y me
agradeció intensamente todo lo que había disfrutado
conmigo en ese crucero.
De los chicos que aplaudieron y se pajearon en esa
sala de vapor no puedo decir nada más porque no intimé
con ninguno de ellos y ocasionalmente los encontré en
algun salón del barco pero siempre aocmpañados por
sus amigos, o parientes.
Me quedé unos días en Santos hasta que decidí volver
por tierra a Montevideo haciendo escala en
Florianópolis un par de días.
Anthony casi abandonó el crucero para seguirme, pero
se lo impedí inventando la excusa de que no podía
venir conmigo porque iba a casa de unos familiares.
A los pocos días recibí un E-mail suyo en el cual me
decía que había terminado el crucero, que estaba de
vuelta en su solitaria casa e invitándome para ir a
St. Thomas a quedarme con él.
Como despedida en el E-mail me puso:
"Besos en tus pies, en el culo que te lo comería
entero, en tus huevos y especialmente en esa verga
que despide leche como un volcán despide lava.
Soy todo tuyo
Anthony"
OMAR

Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com

Follando en el Pajar

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El granjero para el que trabajaba no era mucho mayor que yo.Estaba tan bueno que sólo con mirarlo la polla se me ponía dura como un palo.Él también me miraba fijamente, clavando sus oscuros ojos en mi entrepierna, y pasándose lascivamente la lengua por los labios.Yo me imaginaba esa lengua recorriendo mi glande, y me ponía enfermo de deseo.
Un día terminé de trabajar con la cosechadora antes de lo previsto, y cuando llegué al granero donde tenía montado un catre para descansar y algo de ropa para cambiarme, lo encontré oliendo unos calzoncillos míos y masturbándose.
Lo hacía de pie, vestido sólo con una camisa y desnudo de cintura para abajo...

El pantalón y el slip yacían un poco más allá, en el suelo.
Me quedé petrificado en la puerta,viendo cómo su ruda mano de enormes dedos maniobraba con su pene.El miembro era largo, grande, surcado de venas, y él lo frotaba aceleradamente.Se veía que estaba a punto de correrse.Tan embebido estaba en aquella paja que no se dió cuenta de que yo lo miraba, parado en medio de la puerta totalmente abierta.Cuando echó la cabeza hacia atras, emitiendo un profundo gruñido y eyaculó, echando un poderoso chorro de leche sobre mis calzoncillos, yo había decidido follármelo.Enderezó el cuello, aún embotado por la corrida, y entonces me vió:yo también había sacado mi verga y me la frotaba, mientras me acariciaba los testículos con la otra mano, y lo miraba pidiendo guerra.
-Me ha gustado mucho lo que he visto, le dije.
-Ven aquí que te daré más, dijo sacudiendo nuevamente su verga chorreante con la mano.Gotas de esperma salpicaron el suelo...
Me acerqué y pegando mi cuerpo al suyo, lo besé en la boca.Su lengua encontró la mía y sorbió mi saliva, mientras me bajaba el pantalón.Terminé de quitármelo de una patada, y el mismo camino siguió el calzoncillo.Quedamos besándonos y lamiéndonos sin parar mientras nuestras pollas se tocaban.Él condujo su minga y la restregó contra mi glande.Era delicioso sentir una polla refregando la mía, y me puse aún mucho más caliente, si cabe...
Las gallinas correteaban y batían las alas, subiendo y bajando de la parva de heno.Un polvillo dorado saturaba el aire y olía a verano...La penumbra del pajar se cortaba allí donde entraban los rayos del sol.Medio borracho por la calentura y el olor penetrante del lugar, le tomé de la mano y lo llevé hasta el montón de paja fragante.Apoyé los brazos y la cabeza sobre la parva, y se colocó detrás.Me besaba y me lamía la espalda desde los hombros hasta el culo.Se arrodilló y masajeó mis nalgas con ambas manos como si estuviera haciendo pan,y luego sentí su lengua que recorría la raja mientras sus manos me abrían como fruta madura.Encontró el agujero del culo y empezó a frotarlo con los dedos y a lamerlo.
-Tu ojete me enloquece, susurraba antes de meter la lengua en el esfínter.Abre bien las piernas...¡Abrete más!Todo lo que puedas...
-Siiii, respondía yo.¡Toma mi culo, tómalo! Y su lengua entraba como un estilete, caracoleando contra las paredes de la entrada del ano...Luego empezó a sacarla y a meterla, como si me follara, y no puede más.Cogiendome la polla y meneándola como si manejara una manguera, le pedí:¡méteme tu verga dentro!¡Rómpeme el culo con tu polla!¡La quiero ahora!
-Ahora la tendrás, puto mío...dijo con voz ahogada por la calentura....¡Ahora te lo daré todo!
Mi culo ya estaba dilatado y ansioso por el trabajo de su lengua y sus dedos, y cedió fácilmente al empuje de su miembro.Primero metió la cabeza de la polla, y cuando notó que no me dolía, terminó de meterla con tres o cuatro empujones violentos...
-¡Toma!¿es lo que querías?¡Tómala toda!mascullaba...
-Siii, dame más polla...gritaba yo...quiero más, métela toda, hasta el fondo!Ohhh, que bien me follas...¡Cómo me gusta tu verga dentro mío!
Una mano me estrujaba la carne de las nalgas, y la otra alcanzó mi polla hinchada y empezó a frotarla, cogiendo a veces también mis huevos.Con cada embestida, yo sentía sus pelotas golpear contra las mías, y deseaba que aquello no acabara nunca.Pero por más que quise retrasar el clímax, no pude lograrlo.A los pocos minutos su mano aceleró la frotación y me embistió con mas fuerza, montándome como un toro a una vaca, llenándome con su inmensa polla que explotó mientras su cuerpo se tensaba súbitamente y me apretó la verga con la mano llevándome al orgasmo.Un chorro de leche me llenó las tripas y yo lancé mi esperma al aire como un surtidor.
Sentí que se relajaba contra mi cuerpo, su verga aún dentro de mi culo, y le rogué que me soltara la polla porque aún la tenía como apretada por un cepo...
-Perdona...dijo besándome la nuca...¡Ha estado fantástico!¿te he gustado?
-Mucho...ahora saca la polla de mi culo que quiero limpiarla con la lengua.


Sentí el vacío típico que se siente cuando se retiran de tu culo, y arrodillado frente a él le cogí la minga fláccida y mojada con los dedos y la acerqué a mi boca.Olí el intenso aroma a sexo, a recto y a sudor de sus genitales, y empecé a lamerle el glande enrojecido por la fricción con lengüetazos suaves y lentos...
-Me vas a poner caliente otra vez, murmuró mirando con atención lo que le hacía...
-Es justamente mi intención.
-¡Meteme el dedo en el culo!ahora quiero que tú me la metas...
Su verga se empinaba nuevamente, y la mía ya estaba apuntando a mi ombligo...
-Antes quiero frotar mi glande contra el tuyo, le dije...Nunca me he corrido de esa manera, haciendo que se junten las leches...¡quiero probarlo y después te romperé el culo si lo quieres!
-Ohhh, sí dijo, ayudándome a levantarme y empezando a frotar su polla contra la mía.Yo cogí la polla casi por la punta, y él también , llevando la piel hacia atrás para dejar al descubierto la parte más sensible.Frotamos y frotamos mientras nos besábamos y chupábamos las lenguas, hasta que empezó a convulsionarse.Comenzaba a correrse, y presioné con la punta del capullo para llegar yo también al clímax.Ví cómo salía la leche de su glande y cómo el mío hacía otro tanto, y el placer fué doble.Su semen se mezcló con mi leche, y yo lo esparcí rápidamente por las pollas y los testículos...
-Ohhh, no puedo creer lo bueno que ha sido..dijo¿quién te ha enseñado todo esto?
-Habilidad genética, creo...dije riendo mientras le chupaba nuevamente la polla.Ahora te abriré el trasero y te la meteré por ahí.¿te gusta la idea?
-Si, dijo mientras la metía y la sacaba de mi boca...y todas las ideas que te surjan después de ésa.¡Quiero ver hasta dónde nos lleva tu¿como la has llamdo? Ah, sí, tu "habilidad genética"!


silvia

Fiesta de Navidad

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 Aquí de vuelta para sentir de nuevo el placer de narrarles el gran placer que nos da el sexo entre hombres.

Con los ajustes laborales y reestructuraciones que en todo el mundo se están dando en los últimos tiempos, pues en septiembre pasado me tocó a mi cambiarme de área de trabajo, dentro de la misma empresa, pero en una Dirección donde no sabía prácticamente nada e iba a aprender trabajando y produciendo como siempre lo he hecho, sin afectar mi puesto y ni mis ingresos.

Todo se dio tranquilamente y sin complicaciones, sin embargo, en mi nuevo lugar de trabajo conocí a un chico un año mayor que yo (35 años), con el que de inmediato hubo buena química, a pesar de no tener relación laboral, yo empecé a notar que no le era nada indiferente.

Bueno, sin tantos rodeos, llegó la fiesta de fin de año, y todos los de la oficina asistimos a una comida, pero yo iba con las negras intenciones de seducirlo de manera discreta, a ver que pasaba, y con el pretexto de la comida podía darme el lujo de regresar a casa a altas horas de la noche sin mayor problema (ya que vivo con mi pareja, pero uno siempre se da sus mañas).

Llegué a la comida y ahí estaba Saúl, este chico, el es blanco medio güero como yo, medimos más o menos lo mismo, 1.80, también con barba de candado como yo, de cabello lacio, ojos verdosos, delgado pero con buen cuerpo, siempre note un pecho definido, brazos gruesos, y esa rica sombra de vellos que asoma por su camisa, casi llegando al cuello, prometiendo un rico pecho velludo… en fin, que comenzamos a comer, a tomar, a bailar, haciendo bromas, y divirtiéndonos muy rico (cosa rara en ese tipo de reuniones).

Entre plática y copa, Saúl y yo estuvimos sentados juntos casi todo el tiempo, y yo noté como su pierna de repente chocaba y rozaba la mía bajo la mesa, yo muy discreto no hacía más, pero en mis adentros pensaba “este arroz ya se coció”, como decimos en México.

Pasadas las horas, y ya de noche, le comenté a Saúl que ya me iba a retirar, ya se habían ido algunos compañeros, y él me propuso seguir la fiesta en su casa, que tenia algunas botellas y que si lo acompañaba…. En ese instante mi verga dio un respingo y mi culito se frunció de la emoción. Claro que acepté de inmediato, y nos despedimos, cada uno subió a su coche y lo seguí porque no sabia donde vivía. Al poco rato llegamos a su departamento, muy amplio, con pocos muebles, modernos, casi todo en blanco… y pasando me ofreció un vodka de tomar…

En la sala, oyendo música tranquila, comenzamos a platicar, que si la familia, que si él vivía solo porque su pareja (que todos en la oficina piensan que es mujer) está estudiando en España, y se ven solo dos veces al año… Yo le comenté que vivía con mi pareja (él no sabía) y que llevaba una vida hogareña, aunque de vez en cuando si me gustaba salir a divertirme solo… cuando siento su mano en mi pierna derecha, y mirando sus ojos, me acerque a su rostro y nuestros labios se juntaron… Ahí el nervio desapareció, y con ese beso riquísimo, cachondo, vulgar, nuestras lenguas lamiéndonos mutuamente nuestras bocas, comenzamos a acariciarnos como hace tiempo no lo hacía, fuerte, manoseando nuestros cuerpos, nuestras nalgas, nuestras vergas por encima de la ropa…. Le abrí su camisa y en efecto, tenía ante mi un rico pecho blanco, cubierto de vellos castaños, con dos pezones rosados, y músculos pectorales definidos… le quité su camisa y ya un poco más calmado comencé a lamer su pecho, pasando lentamente mi lengua húmeda alrededor de sus pezones… sintiendo como Saúl se excitaba más y más, y yo lentamente recorriendo su pecho con mi lengua… levanté sus brazos, mi lengua siguió su recorrido por sus axilas velludas, arrancándole gemidos intensos… y yo llenándome de su aroma, una rica loción mezclada con su aroma propio que me calentaba cada vez más…

Al poco rato me separó y me quitó mi playera, dejando mi pecho desnudo a su merced, mirándolo, tocando mis pezones con la punta de sus dedos, jugando con mis vellos, agachó su cabeza y me correspondió con el mismo tipo de caricias que un momento antes yo le había dado… nos pusimos de pie, besándonos nuevamente en la boca, y cada uno se quitó los zapatos, calcetines, y los pantalones… No mamen, que rico se veía este cabrón, llevaba una trusa negra, muy pequeña, que apenas podía contener una verga que se notaba deliciosamente dura y caliente…. Él también devoró con sus ojos mi tanga blanca que llevaba, semitransparente, que también estaba a punto de reventarse ya mojada, por mi verga dura… nos abrazamos besándonos, y sentimos ahora si toda nuestra piel con nuestras manos…

Ahí mismo en la sala nos acostamos en el sillón, y el arriba de mi me bajó mi tanga, saltando mi verga justo a la altura de su boca, que sin pensar comenzó a lamer desde la base hasta la punta ya mojada… mis huevos, mis pelos, sentía como me mojadaza con su lengua, y yo ansioso de que ya se la metiera toda en su boca… nada, el cabrón me estaba haciendo desear más esa pinche mamada que me iba a dar…

“Que rico estás, desde que te vi la primera vez quería coger contigoooooo sentir así tu verga en mi boca…. Auhhhhhhhmmmmmmm que ricooooooo….” me decía entre lamida y lamida… y yo echado, desnudo, abierto, mirando como me lamía mis ingles, mis huevos, sintiendo riquísimo…. “Tu también cabrón, como me calentaba verte en la oficina, y ahora, que rico me lames, comete mi verga, trágatela toda por favor, te gusta mi verga? Cómetela quiero sentir como me la mamas hasta los huevos… yaaaaaaaaaaa….” Le respondí yo también todo apendejado de la calentada que tenía…. Hasta que por fin abrió su boca, mirándome a los ojos, metió toda mi verga hasta el fondo de su garganta, hijo de la chingada, se trago toda mi verga, sus labios estaban llenos de mis vellos, digo, no me mide 25 cm., pero si unos 17 que no cualquiera se mete hasta su garganta si arquearse… Que rica mamada me dio…. Casi no la sacaba de su boca, y su lengua recorría toda mi verga dentro de su boca… mientras sus manos no dejaban de acariciar mis huevos y la entrada de mi culo, que para ese entonces reclamaba toda la atención posible…. Al poco rato subió su cara a la mía, y me besó tan rico, sentí el sabor de los jugos de mi verga en su boca, y yo quise hacerle lo mismo… así que lo acomodé en el sofá, y terminé por bajar su trusa que ya estaba medio bajada, y que rica verga, tampoco voy a decir que era la mejor verga del mundo, pero si era hermosa, rodeada de una selva de vellos castaños, larga, como de unos 18 cm, algo curva, circuncidada (como la mía)…. Y su aroma de macho caliente me enloqueció….

Seguí su misma rutina, que me gusta hacer solo con quien me inspire… lamiendo sus muslos, sus ingles, abajito de sus huevos, lentamente, tomando mi tiempo… pellizcando suavemente sus tetillas duras. Su verga respingaba junto a mis mejillas… pasé mi cara por la cabecita que dejaba una línea de babita por mi piel…. Saúl no aguantaba más, “Chúpala, mama mi verga cabrón, mama la puntita que ya no aguanto más…. trágatela todaaaa…“ me decía entre gemidos… Así que lentamente metí su cabeza roja brillante en mi boca, y la lamí, mamándola suavemente y poco a poco la fui metiendo toda en mi boca, que también tengo mis trucos para poderla tragar toda sin problemas…. Hasta que sus pelos estaban en mis labios y mi nariz…. De repente Saúl tomo mis cabellos y como un macho en celo comenzó a mover mi cara metiendo y sacando su verga de mi boca, que rico me estaba cogiendo por la boca, el acostado en el sofá y yo hincado en la alfombra sintiendo cómo su verga entraba y salía como si mi boca fuera un culo hambriento…. con mi mano izquierda sobando y apretando sus huevos y con mi mano derecha masturbando mi garrote todo empapado…. Hasta que sus gemidos subieron y se tensó de tal manera que sus músculos del abdomen resaltaron… mi boca se estaba llenando de ese rico liquido caliente y espeso que sabe a gloria, se estaba viniendo en mi boca, me jalo fuerte de los cabellos y terminó por empujar totalmente su verga hasta mi garganta, mientras mi lengua seguía acariciándolo, y esas caricias de mi lengua lo hacían gritar de placer….

Cuando sacó su verga de mi boca ya me había tragado todos sus mecos, sin decir nada levanto sus piernas ofreciéndome su culo…. Me puse uno de los condones que traía en el pantalón y sin pensar le clave mi fierro duro y caliente… el pobre solo gemía y gritaba, ambos estábamos brillando de sudor, con mis manos levantaba sus piernas y podía ver como mi verga enfundada entraba y salía, fuerte, rápido, volteé mi cara a la derecha y me vi reflejado en un espejo, que rica visión, yo no me movía, solamente mis nalgas, mi cadera, parecía que tenía un motor, moviéndose para adelante, para atrás…. hasta que no pude mas y apretando tremendamente mis nalgas empujé lo más que pude mi verga y exploté…. Casi veía negro, gritaba, sudaba, mi leche seguía saliendo sin parar… y ambos nos mirábamos esos ricos gestos que los hombres hacemos cuando tenemos un orgasmo intenso, y que nos hace tan machos, tan encabronadamente machos…..

Me desplomé sobre él, besándonos suavemente… mi verga todavía vibraba… la saqué de su culo, me quité el condón y ¡puta madre!, hacía mucho que no me venía tanto… mucha leche caliente y de mi verga todavía salían algunas gotas que con su mano Saúl retiró y se las llevó a la boca…

Esa noche me quedé hasta poco antes del amanecer…Saúl me cogió riquísimo, sin ningún dolor, puro placer… hasta que decidí que ya era hora de llegar a mi casa… al vestirme, agarré la trusa de Saúl y me la puse, como suelo hacer para recordar esos momentos y ampliar mi colección, él se quedó con mi tanga, y nos despedimos con un rico beso…

En la oficina el trato sigue igual, apenas regresamos de vacaciones, y sé que Saúl renunciará en un par de meses porque tiene planeado terminar sus estudios de postgrado en otro país, así que espero vernos nuevamente para poder darle una rica despedida, tengo pensado sacarlo de la oficina para ir a coger a plena luz del día y regresar a trabajar como si nada…

Un caliente saludo para todos, y que este año, además de salud, tengan mucho, muchísimo sexo con quienes ustedes quieran….


Brunno

Fin de Semana

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Este ha sido un fin de semana caliente, el domingo comenzando la noche fui al cine, me anime a ir a ver una película pono por aquello de ver y aprender algo nuevo que uno puede poner en practica despues, entre en la sala la cual tenia poca gente, mayormente parejas y busque acomodarme en una de las esquinas de la sala hacia atrás. Me llamo la atención que no habían chicas en el auditorio, pero en fin no le di importancia apagaron las luces y comenzo la película. Al pasar unos diez minutos un joven se acerco y me pregunto en voz baja si podia sentarse en el asiento de al lado a lo que accedí y continue viendo la película que presentaba unas escenas muy buenas, en eso sentí una mano que se deslizaba sobre mi muslo sabiendo muy bien lo que hacía, mire hacia el joven y este deslizaba suavemente su lengua entre sus labios mientras con sus dedos rodeaba el bulto que se me hacía en el pantalón y que guardaba lo que el parecia que buscaba.

Baje la brageta del pantalón y con su mano me saco la polla la cual se veía agresiva, como si fueran a agredirla, bajando el apoyabrazos que separa los asientos, este chico se inclino sobre mí y comenzo a mamarmelo de una manera exquisita, su boca, su lengua era fantástico lo que estaba haciendo conmigo; a la vez observaba una escena parecida en la preja de la pantalla lo que me producía doble excitación haciendo que mi verga se mantuviera muy tensa y gruesa lo que evidentemente agradaba a mi compañero, que rico lo que me estaba ocurriendo y que bien me lo mamaba!!! Sin darme cuenta habia entrado en un cine gay y todas las parejas parece que estaban en la misma faena, conmigo seguia succionando y me parecia que iría a explotar en cualquier momento y asi fue cuando ocurrio derrame el polvazo en su cara, frente, ojos, mentón, abria la boca tratando de pescar en su lengua algun tiro de leche la cual salia sin control de mi pene.

Al parar se incorporo y me pregunto si me habia gustado a lo que asentí, pero que habia quedado picado, me dijo que ahora volvía que no iba a perder esa polla, fue a los servicios se aseo la cara de mi semén y regreso, pero esta vez se arrodillo delante de mí y separando mis piernas acerca su boca y comenzo por lamer la cabeza de mi polla pasando la punta de su lengua por la boquita de mi verga, yo estaba que enloquecía, tenia sujeta su cabeza por su pelo y lo obligaba a chupar cosa que hizo sin mayor presión de mi parte, no recuerdo haber recibido una chupada como la que este muchacho me dio ese domingo, practicamente me dejo sin leche en esta segunda mamada, que hizo salir con igual fuerza a la primera y que busco chupar y tragar a su gusto.

A pesar de todo esto mi excitación no terminaba, ya no tendría leche pero era definitivo que quería cogermelo, busque acariciarle su culo el cual lo tenia firme, no era muy grande pero se separaba bien a la altura de su chiquito, el intuyo lo que queria hacerle y me dijo que si queria pero dentro del cine no, pues le daba temor de modo que salimos embarcamos en el carro y nos dirigimos a un motel cercano y allí lo hice mío, literalmente le enterre de manera completa mi verga en su culo, gimio, grito pero yo no se la iba a sacar y él tampoco quería que se la sacara, me decía que le gustaba que mi verga le apretara su culo, sentirlo caliente, que lo abrazara y que se lo introdujera varias veces, se lo moví y finalmente salio la leche hacia dentro de su culo, de donde salio, no tengo idea pero despues de ello nos rendimos en la cama sin fuerzas...


anonimo

Fernando, Artista Plastico

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 Hoy está muy de moda chatear, pero a mi me costó un par
de años aceptar esta nueva modalidad para hacer amigos
o simplemente pasar el rato.
Como no tenía idea de como se hacía y además mi tiempo
es muy limitado, me dije no me interesa perder el tiempo
con gente desconocida.
Hace más de dos años que uso el Internet para mis E-Mails
y mis investigaciones, hasta que un día hace pocos meses
un amigo me enseñó a chatear.
Fuímos a un Cyber y chateamos un poco, algo agarré la
onda, otro día probé yo solo y no podía engancharlo bien.
Hasta hace un par de semanas no perdí más tiempo y me
dediqué a lo mío, que entre las actividades que mencioné
antes más la redacción de los relatos, los mails que me
mandan los lectores los cuales agradezco mucho, me lleva
mucho de mi tiempo.
Como dije hace un par de semanas intenté nuevamente y me
conecté, me molestó mucho que la mayoría de las personas
que se pusieron en mi línea lo único que les interesaba
era mi edad.
No creo que 45 años sea un impedimento para una buena
relacción de amistad o de sexo. Para que andan con
tantas pretensiones?
Marchaba todo bien, insistían con la edad y se
hacían humo.
Hasta que el miércoles último encontré un señor
de 48 años...
Chateamos un rato de cosas banales hasta que le
pregunté si le gustaba chuparla, me dijo que "SIIII".
Pregunta va pregunta biene le dije si le gustaría
hacer un 69, me dijo que no tenía inconveniente.
Finalmente le pregunté que más podríamos hacer.
-Si querés, poder cogerme.
Esa respuesta me dejó atónito. Creí que me seguía la
broma.
Cuando le pregunté dónde y cuando? Me dio el nombre
de Fernando y un número telefónico por el cual deduje
que vivía cerca de mi casa.
-Vivís por el Parque Rodó?
Me dijo la calle, pero no el número de su casa.
Quedamos que al otro día alrededor de las 15 horas
lo llamaría.
Quedé muy intrigado pensando que sería un número falso
porque todos los tipos con los cuales había chateado
en otras oportunidades al decirles de vernos se hacían
humo.
El bichito de la curiosidad puede más y ya que estaba
en la web me decidí a buscar la guía telefónica de
Montevideo.
Puse ese número y todos los datos aparecieron ante mi
vista.
Efectivamente pertenecía a un tal Fernando, (los
apellidos me los reservo) y correspondía a la calle que
me había dicho.
El nombre me pareció conocido, pensé y no podía
identificarlo, hasta que lo asocié con dibujos o pinturas.
Puse en el buscador de yahoo ese nombre y aparecieron
más de 30 lugares en los que podíaÿencontrar información
sobre él. Había hecho exposiciones de pintura en Uruguay
y en el exterior, estaba vinculado con museos de artes
plásticas, había textos escritos por él referente a
pintura, había dado conferencias y fue asesor artístico
y camarógrafo de varios films uruguayos.
Su cara no la recordaba o nunca la había visto, pero
conocía su nombre y su obra.
Me fui para mi casa pensando que no podía ser que una
persona tan conocida me diera todos sus datos de esa
manera.????!!!!
Al otro día a la hora convenida lo llamé por telefono.
-Hola! Fernando?
-Sí.
-Soy Omarkiwi.
Yo tenía mis temores de que me hubiesen hecho una
broma pero no fue así y empezamos una charla muy grata.
Me dijo que no había entendido lo de mis relatos, le
expliqué y mientras hablábamos buscó la página, le
dije como tenía que buscar mis relatos y me dijo:
-Cogiste con todos esos? Con milicos también?
Conversamos un poco de aventuras mías que no las he
escrito aún, le conté de un amigo mío que me mostró un
video en el cual se había autofilmado masturbándose y
él me dijo que tenía muchos videos caseros suyos
después me dijo que esperaba a unos amigos.
Me despedí diciéndole que se entretuviera el fin de
semana leyendo mis relatos, que cualquier cosa me
mandase un E-Mail.
Seguí mi camino y fui a hacer todas las cosas del día.
Pero el bichito de la curiosidad puede más, me desvié
unas 5 o 6 cuadras de mi camino y fui hasta la dirección
que había aparecido en la guía telefonica.
Esa es una zona con casas muy viejas, de esas que tienen
zaguán, y ventanas de tres metros de altura y por
supuesto los techos también son altísimos.
Pensé encontrarme con una de esas antiguas casonas...
pero me sorprendió encontrarme con un edificio bastante
nuevo con el frente revestido de ladrillos como de diez
pisos, con amplios balcones-terraza y la puerta de
entrada de vidrios polarizados.
No se veía nada para adentro del pallier.
Pasé sin detenerme y seguí mi camino a mis otras
actividades.
El lunes revisé el Mail y no había ninguno suyo en el
cual me invitaba a tomar una copa en su depto. y para
ver si nos poníamos de acuerdo haríamos lo propuesto
en el chat.
Pasó como una semana y no recibí el tan esperado Mail,
por lo que me puse a chatear nuevamente a ver si
conseguía a algun nuevo amigo para establecer un
contacto con el cual pasar una placentera tarde.
No puse omarkiwi como nick, probé con algo nuevo me
puse busco_uy para los que quisieran ponerse en contacto
supiesen que era de Uruguay, nick que no me impidió
hacer contacto con chicos de Buenos Aires, seguí
chateando hasta que en el listado encontré un nombre
que me llamó la atención "buscopene" o "chupopene", no
recuerdo bien cual fue porque entre otros muchos nicks
aparecieron esos.
Mail va mail viene me contó mós o menos lo que me había
dicho Fernando unas semana antes, pero lo descubrí cuando
me dijo que en una página llamada gaylord había fotos
suyas, que buscara fer_uy en ese lugar y podría ver
hermosas fotos de su pija y de su cuerpo desnudo.
Se me prendió la lamparita, y mi cerebro trabajó a toda
máquina ese fer_uy me sonaba conocido, era el tal
Fernando!!!!
Con la rabia que tenía porque me había engrupido con
la invitación a su casa que nunca se había producido
le contesté.
-Hola, fulano de tal (le dije su nombre y los dos apellidos
que figuran en la guía telefónica)
El tipo quedó totalmente desconcertado, como lo habían
identificado???
Me respondió que era esa persona, como yo sabía eso?
Le dije que viviía en la calle Salto, en un depto., que
era artísta plástico y visual, que había hecho películas
y hasta le nombre a una bailarina que era la protagonista
de una de sus películas.
Cada vez más asombrado Fernando quería saber quien era
yo y como sabía todo eso.
Me di a conocer que era omarkiwi, pero no le dije a él
de donde había sacado toda esa información, se creerá
que soy de Interpol o de alguna oficina parecida.
Pensé que si era artista plástico, serí amigo de algun
pintor y le nombre a uno conocido, solamente el nombre.
-Sos amigo de xxx.
Quedó pensando y como por el nombre no lo identificaba le
mandé otro mensaje diciéndole que tenía casa en Playa
Hermosa y que ese pintor iba todos los años a Europa.
Lo identificó y me dio el apellido, le dije que sí.
Otra vez me dijo que lo llamara y me fui del chat.
Lo dejé más de una semana con la intriga, no apareció
más por el chat o se puso un nick que no identifiqué.
Ya había perdido las esperanzas de encontrarlo nuevamente
y me puse a chatear con unos cuantos tipos, de los cuales
ninguno concretó un encuentro, creo que alguno se pajeó
chateando o eso me dijo porque recibí un mensaje de que
lo esperara y a los pocos minutos me mandó otro diciendo
que había mojado la pantalla de la computadora con su
eyaculación???!!!
Entre los tipos que encontré ese día el nick de uno de
ellos era Lunes_uy chateamos un poco hasta qe me di
cuenta de que era Fernando!!!!
Cuando lo descubrí le dije su apellido allí se dio cuenta
de que se trataba de mi. Mensaje va mensaje viene le puse
que se la había chupado a Tito.
-Qué Tito?
-El pintor.
-Martínez?
-Sí.
Para no perder tiempo escribiendo los mensajes de ida
y vuelta, diré que quedó muy asombrado, como había
conseguido convencerlo para que me dejase chupársela,
como lo oconocí y todas esas cosas me preguntaba.
Tuve que inventar cosas rápidas, entre ellas le dije
que yo vivía en el mismo edificio donde vive el pintor
Carnera y que Tito venía a visitarlo, quiso saber a
que venía Tito, yo contesté: no lo sé, hablaran de
pintura... fue mi evasiva respuesta.
Al final le dije que se la había chupado en la azotea,
que la tenía gruesa y cabezona, a Fernando lo dejé
intrigadísimo, porque Tito es muy conocido y parece
muy macho, pero nunca se sabe....
Parecía que el encuentro con Fernando no se iba a
producir nunca, no entendía por qué al principio tanto
interés en vernos y hacerme una chupada, para qué me
dio su número telefónico lo llamé y nunca concretó el
encuentro propuesto en el primer chateo.
En el chat se encuentra mucha gente, pero ninguno da
citas concretas contestan con evasivas o con que no
tienen lugar y esos cuentos pero Fernando me había
dado su telefono así que quería chupármela en serio,
pero por qué no se decidía???!!
Todas esas interrogantes pasaron por mi mente, pero no
lo llamé nuevamente, él sabía como ubicarme por mail
así que no le di más importancia al asunto y me puse a
chatear con otras personas.
Pasó otra semana y no lo localicé en el chat, ignoro si
se asustó porque yo sabía demasiadas cosas suyas o
cambió otra vez de nick y no lo ubiqué, o no me ubicó
porque yo tambien cambié de nick.
Lo llamé para decirle que aceptaba y concretar la hora.
A las 15:30 ya estaba tocando el timbre de su
departamento.
Me contestó por el portero el eléctrico, pulsó el
botón de la puerta la empujé y entré.
Subí hasta el octavo piso, donde se encontraba él
esperándome con la puerta abierta.
Me dio la mano y me hizo pasar a un amplio
living-comedor con un enorme ventanal que daba a uno
de esos balcones-terraza.
Nos miramos y al observarlo vi que era un tipo bajito,
regordete, con un ancho bigote castaño, muy bien peinado
en su incipiente calva cabeza y sin ninguna cana!!
Me invitó a sentarme, me ofreció una copa. Trajo
whisky, brindamos por el encuentro, empezó a contarme
aventuras que había tenido y a preguntarme por las mía
que ya las había leído pero quería saber si todas eran
verdad y otros detalles.
Yo observaba el buen gusto de ese ambiente, todo
decorado en colores crema, marfil y algo de tostado con
muchos cuadros pintados por él y algunos regalados por
su amigos (según me dijo al mostrármelos).
Estaba sentado al lado mío en uno de esos sillones de
gamuza marfil, mientras describía alguno de los cuadros
que le había obsequiado cuando lentamente se fue
acercando a mí hasta que posó su mano sobre la mía y su
pierna quedó pegada a la mía.
-Vení a conocer la terraza, así después te llevo a
conocer los otros ambientes...
Desde el balcón-terraza se podía apreciar una gran
panorámica del Parque Rodó y de la rambla dado que en
esa zona hay pocos edificios altos. No había ninguno
cerca que obstaculizase la visión.
Me mostró su escritorio con la computadora a través de
la cual nos conocimos, su estudio donde pintaba y
también su laboratorio ya que hace exposiciones de
fotografías artísticas.
Dejó para lo último el dormitorio donde había una cama
de dos plazas de esas antiguas de bronce trabajado con
ornamentos en forma de enredaderas con flores
enroscadas en los barrotes.
Nos sentamos en la cama sin soltarnos de la mano, hasta
que me abrazó y me besó a lo cual yo corespondí muy
cálidamente.
-Vamos a comenzar con lo que pactamos por el chat.
Después de decirme eso se puso de pie, se sacó el saco de
lana, se desabrochó el cinturòn, se sacó la camisa y pude
apreciar un pecho muy rosado con pocos vellos entre las
tetillas los cuales se unían descendiendo en un hilo muy
finito hacia su ombligo.
Yo lo miraba desnudarse, quería deleitarme y grabarme esa
primera visiòn de este nuevo tipo en mi vida.
Quedí vestido solamente con un slip dorado, se setó a mi
lado, me pasó las manos por la cintra y me atrajo hacia
su cuerpo para darme un interminable beso en el cual
nuestros líquidos internos se intercambiaron hasta que
separó su boca de la mía para decirme:
-Dale, desnudate quiero hacer lo que nos dijimos en el
chat.
Con semejante beso con sus manos apoyadas en mis nalgas
mi pija ya estaba a mitad de camino, así que procedí a
quitarme la ropa y quedé en slip como él.
Pudo ver que la parte delantera estaba muy abultada, lo
miré dándome cuenta que él estaba en la misma situaciòn!!
Me besó nuevamente, pero esta vez acariciando mi bulto por
encima de la tela de mi slip, hasta que metió su mano
dentro y empezó a pajearme lentamente sin retirar su boca
de la mía.
Ayyyyy!! Como estaba gozando con esa lengua metida en mi
boca y esa mano que tan lentamente corría el forro de mi
verga.
Con el abrazo fuimos deslizando nuestros slips hasta que
nuestras vergas se tocaron sin el impediemnto de la tela
que las separaba. Muy fuerte apretamos nuestros cuerpos
hasta sentir que nuestras pijas se apretaban de tal
manera que pareciía que se iban a meter una dentro de
la otra.
Después de un buen rato frotando verga contra verga y de
tocarnos las nalgas y meternos las puntas de los dedos
en el culo me dijo:
-Ya es suficiente!!, estoy bastante caliente para cumplir
lo que te propuse en el chat "Si querés poder cogerme".
Sí lo querés ahora, estoy de acuerdo.
Puso dos almohadas en la mitad de la cama, se acostó sobre
ellas, con las manos a los lados, las piernas separadas y
el culo lo más alto que se lo permitieron las almohadas
Yo me puse atrás de él y pude ver contra las almohadas
colgando muy dura a su pija y a sus bolas.
Empecé un trabajo de dilatación anal digno de un
profesional, el gemía hasta que finalmente dio unos
sonoros ayes de placer.
Mi verga ya estaba pronta para entrar por esa estrecha
puerta, la apoyé en ese agujero que ya daba señales de
estar pronto para recibirla cuando su dueño me llamó al
orden.
-Pará!!! Antes de meterla, ponete un condón, ahí en ese
cajón hay una caja.
Busqué donde me indicó, abrí el sobre del forro, agarré
mi pija con una mano y con la otra deslicé el forro en
la cabeza y lo fui corriendo hacia abajo hasta que toda
mi verga quedó forrada por una goma verde!!!
La apoyé nuevamente en el ano de mi nuevo amigo, pero
este no me dejó seguir avanzando.
-Estoy casi preparado para la penetración, pero quiero
gozarla al máximo!!
-Que querés que haga?
Sacá de ese cajón un par de esposas, ponémelas en las
muñecas y luego las asegurás en los barrotes de la cama...
Busqué lo que me había pedido y procedí a ponerlas en
sus muñecas y luego en los barrotes. El quedó como a
caballo de esas almohadas con los brazos estirados
hacia adelante agarrado de los barrotes.
-Ahora sacá el papel de lija que hay en el cajón y
pasámelo por la espalda y seguí hacia abajo.
Pensé que cosa extraña!!, pero hice lo que me pidió.
Agarré el papel y muy lentamnte lo fui pasando por su
espalda, seguí por la columna hasta el coxis, allí me
hizo detener.
-Volvé hasta el cuello y raspá bastante cuando llegues
de nuevo a el coxis.
Deshice el camino recorrido y fui otra vez hasta el
cuello, con más presión de mis dedos sobre la lija fui
dibujando la columna otra vez hacia abajo.
-Ohhhhhhhhhhhmmmmmmmmmmm,, seguíííí.!!!
En el coxis le hice un tratamiento de lijado en círculos
los cuales le dejaron toda la zona enrojecida, a él no
le disgustaba brincaba contra las almohadas, seguí mi
camino hacia abajo pero allí disminuí la presión y sentí
su estremecimiento cuando el papel de lija tomó contacto
con los pliegues de su ano los cuales seguían dilatados
y húmedos.
-Seguííííííííííííí!! Noooo te detengaaasssss!!
Bajé un poco más, su pija se movió cuando la raíz fue
tocada por ese papel, lijé los huevos y toda la parte de
atrás de la pija hasta llegar al frenillo, lijé esa parte
porque era la única visible desde la posición en que
estababa colocado.
Sus manos se apretaban muy fuertemente a los barrotes del
respaldo de la cama.
Ante sus gritos y gemidos detuve el trabajo de lijado y
me puse admirar su verga que ya estaba cobrando el color
rojizo de su espalda.
En ese momento me dijo deseperadamente:
-No aguantoooooooo más, siento la leche correr por mi
uretra!!!! Metémela antes que sea tarde...!!!
Me arrodillé atrás suyo agarré la verga con un mano y
la llevé hasta ese agujero dilatado, húmedo y
terriblemente enrojecido por la frcción del papel de
lija. Apoyé la cabeza allí y empujé, no tuve necesidad
de hacer ninguna fuerza ese culo se abrió por una
contracción voluntaria de Fernando que tenía muy bien
educado su esfínter y al estirarse para recibir a mi
verga esta entró totalmente sin ningun esfuerzo.
Gimió como un condenado cuando mi pija estuvo totalmente
insertada en su interior y sintió mis pendejos que le
rozaban los pliegues de su ano.
Empecé el clásico mete y saca y con una mano le agarré
la pija, la cual la sentí húmeda pero estaba tan dura
que no podía ser semen, porque todavía no se había
producido su eyaculación.
Pensé que sería líquido pre-eyaculatorio porque cada vez
mojaba más mi mano, pero ese líquido no venía de la cabeza
de la pija de Fernando lo sentía venir del lugar donde se
unen la pija y los huevos o de algun sitio entre el ano y
loa huevos.
Saqué rapidamente la mano de su verga y la traje hacia mi
vista, quedé estupefacto eso no era semen, era sangre.!!
Se lo dije a Fernando y ni se preocupó simplemnete dijo:
-Estoy gozandooooo, seguí cogiéndome, no me vengas con
pavadas será sangre de alguna lastimadura que me hiciste
con la lija.
Retiré un poco mi cuerpo y su coxis estaba secó, pero
parece que la herida fue entre el ano y los huevos lugar
que yo no veía porque mi pija clavada en su culo me
impedía ver más abajo.
Metí y saqué unas cuantas veces, y seguí agarrando su
vara dura por abajo de nuestrso cuerpos hasta que dio
un tremendo grito y se desplomó.
Su verga había largado entre mis manos unos cuantiosos
chorros de leche espesa que se depositó sobre la cama.
Mi verga siguió su camino unos instantes más hasta que
el condón quedó repleto de mi leche, y al sacarla vi
la cantidad que contenía.
Fernando seguía culo en alto sobre las almohadas y con
la muñecas esposadas al respaldo de la cama.
Cuando me retiré de arriba suyo vi sus bolas rojas de
sangre y esos hilillos coloreados corrían hacia la
punta de su verga y otras gotas de sangre estaban
mezcladas sobre las sábanas con su semen que ya
empezaba a diluirse.
Le saqué las esposas y fuimos al baño a lavarnos, el
como ya estaba acostumbrado a que le lastimasen su
piel luego de lavarse se secó bien y se puso un polvo
secante.
Me la volvió a chupar y logró extraer otra cantidad de
leche de mis vesículas seminales pero ésta no la
desperdició se la tragó toda y luego me dijo:
-Me cuido por el SIDA, pero como me gusta el sabor del
semen a veces me trago el de los tipos que me calientan
mucho y me caen bien....
Nos despedimos y me fui.
Pasó como un mes y ni un E-mail me mandó, me decidí y
lo llamé nuevamente, me citó para el otro día.
Llegué a la hora convendida, demoró un buen rato en
contestar por el portero eleéctrico, cuando finalmente
lo hizo vino hasta la puerta me pidió disculpas porque
estaba con unos clientes haciéndole un diseño gráfico.
Le dije que lo llamaría nuevamente...
Pasaron varios meses y ni un mail de disculpas o de
aclaración por esa actitud tan misteriosa.???
Ignoro si no le gustó lo que hicimos la única vez que
me recibió o si no le gusta repetir las cosa dos veces
con el mismo tipo y por eso me dio la excusa de los
clientes...!!??
Lamento Fernando que no me diste otra oportundiad de
pasar un buen rato juntos.
OMAR
Espero comentarios como siempre en omarkiwi@yahoo.com

Omar Sorondo

Experiencia en los Bares

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Ya conté en otra oportunidad que mi hermano
Leo tiene una pija supergorda, claro él me
lleva algunos años y por eso y mi poca
experiencia en ver vergas de distintos tamaños
y colores por eso creía que la de Leo era fabulosa
y lo caliente que se ponía!!
Después de esa primera vez con Leo...(él me llevaba
unos años como ya conté en mi relato: "Mi hermano
Leo", para mi era una novedad y me sentía enamorado
de la verga de mi hermano, y aún me gusta... pero en
esa época era una de las primeras vergas que había
visto y... disfrutado, la mía era más pequeña y con
los años la de Leo acrecentó su belleza y tamaño.
Mi mano no alcanzaba a cubrirla toda alrededor porque
su circunferencia era demasiado y que rica que era!!!!
Mi boca se abría para recibirla con mucho placer y
como su pija lubricaba bien eso hacía que resbalara por
mi boca con mucha facilidad buscando mi cálida garganta
para alojarse en ella y buscar una placentera
eyaculación que nos hiciese gozar a los dos.
Leo era un experto en hacerse chupar la pija, porque
nuestro primo Reynadlo y sus novias siempre buscaban
satisfacerlo en ese punto y él se había acostumbrado a
hacérsela mamar por interminables minutos de
satisfación para ambos.
Un día entré a un bar cerca de casa a comprarle
cigarrillos, porque como pago por ese favor él me la
dejaría mamar hasta que los dos terminásemos con la
leche fuera de nuestros huevos.
En ese bar me encontré con un amigo suyo que me invitó
a tomar una cerveza, no quería quedarme porque Leo me
esperaba con los cigarrillos y con la verga a mi
disposición, pero como ese muchacho era amigo suyo e
insistió tanto tuve que aceptar como la cosa más
natural sin imaginar lo que sucedería después.
Al rato lo dejé para ir al baño a orinar la gran
cantidad de cerveza que había ingerido, me puse a
hacerlo y al poco rato entró él y se puso a hacer lo
mismo, pero sin darme cuenta él se empezó a sobar la
pija hasta que se le paró y me dijo:
-Mirá que lindo regalo tengo para vos:
Lo miré, me sonreí y le contesté:
-Yo te regalo la mía que es más larga.
Se puso atrás mío y comenzó a tocarme las nalgas con
ambas manos, yo quedé muy asustado y con la verga dura
porque con ver lo dura que la tenía él, me excitó lo
suficiente como para hacerme olvidar de que era amigo
de mi hermano.
Me agarró de atrás para frotarme con su verga sobre la
tela de mis pantalones hasta que sus manos buscaron mi
cinturón y lo abrieron para dejar caer mis pantalones
lo suficiente como para permitirle a su verga que
pasase entre mis nalgas muy apretadas.
Me condujo a uno de los gabinetes, escupió su mano y me
la empezó a pasar por la raja del culo hasta que uno de
sus traviesos dedos encontraron mi orificio anal y
empezó a juguetear con él hasta que le fue metiendo
la saliva necesaria como para dejar entrar más dedos.
Luego acercó su pija y como todo un experto, muy lento
la fue metiendo dentro de mi organismo, pero creo que
no en su totalidad porque no sentí ningun dolor ni
tampoco sentí cuando sus huevos debieron chocar con los
míos en ese mete y saca tan placentero.
Luego sentí que la sacaba pero no sentí que la
volviese a meter otra vez en mi culito que estaba
hambriento por esa verga que estaba descubriendo.
Se dio la vuelta, se puso de frente a mí, me miró la
verga dura y me dijo:
-Bueno pajeate porque por hoy ya te la metí lo suficiente,
solamente quería comprobar si el hermano de Leo era tan
puto como se comenta...
Ni que contar de lo herido que me sentí, yo pensaba que
lo estábamos disfrutando los dos y todo había resultado
una farsa para comprobar mi hombría.
Con los ojos nublados por las lágrimas provocadas por el
dolor y la rabia de tan tremenda burla lo empujé de tal
forma que perdió el equilibrio y tuvo que apoyarse en la
pared para no caer.
Salté sobre él le acomodé la verga entre las nalgas y sin
aviso ni lubricación previos se la acerqué hasta su
agujero y empujé de tal manera que media pija desapareció
por ese lugar extremadamente apretado.
El dio un gritoó por el dolor incalculable que estaba
recibiendo y supongo que porque se vio violentado en su
parte mas protegida, intentó luchar pero inútilmente
porque yo me prendí de su verga y se la apreté con mis
manos haciéndolo gritar nuevamente a la vez que seguí
empujando y hasta que mi verga no estubo toda enterrada
allí expulsando la leche en esa apretada caverna no dejé
de clavarla y apretarle las bolas.
Ni que decir su verga desapareció entre mis manos
totalmente mustia y chorreando precum porque con tanto
dolor no pudo tener una eyaculación.
Mi verga salió totalmente llena de sangre y de otras
materias que albergaba su recto y que al estar en
contacto con el aire produjeron un olor tremendo.
Alguien oyó los gritos porque le preguntaron si se
encontraba bien y éste les contestó que sí que ya
salía.
Me fui a lavar para sacarme esa inmundicia y mientras
lo hacía me dijo:
-No era necesario que me rompieses el culo, mirá
como sangra..
Leo me esperaba de muy mal humor por el retardo con los
cigarrilos y al dárselos le conté lo sucedido.
Se molestó bastante conmigo porque estaba haciendo
mala fama entre sus amigos.
No quiso comprenderme que él me había buscado y que
primero había usado mi culo para sus bajos instintos.
A consecuencia de ese episodio Leo perdió a un amigo
y yo gané un enemigo.
Esa fue mi primera experiencia en un bar, a la cual
siguieron muchas, mucho más placentereas que ese
desgraciado episodio de mis inicios.
Cerca de los 27 años conocí a otras personas en un
bar que era frecuentado por un profesor compañero de
mi primer trabajo.
Este colega me llevó a ese bar en el cual había mucho
"levante", segun sus palabras y era cierto!!
Además de parejas hetero, gays y otras que querían
hacer tríos o cualquier cosa que uno se imaginase y
que no se imaginase, iban tipos solos a "levantar"
lo que viniese.
Los hombres mayores que íban a ese bar me invitaban
tragos y a sentar a sus mesas y después nos íbamos
a algun hotel o a sus ocultos departamenteos de
solteros o de amigos que se los prestaban ya que la
mayoría eran casados y bisexuales ocultos.
Así nacií mi gusto por los bi, ya que son casados
no hay problemas porque son temerosos de que se les
arme lío o escándalos y se enteren sus mujeres, por
eso van a eso bares "levantan" lo que les interesa
se hacen coger o lo que le guste y luego te largan y
hacen como que no te conocen.
Y yo con menos de 30 años!! Con tal de usar la
"herramienta" cualquier cosa aceptaba, bueno es
una forma de decir, si no me gustaba el tipo o era
mugriento no lo aceptaba, pero la mayoría estaban bien
y con ese miedo de "que no se entere mi mujer" me hacían
excitar muchísismo y me los cogía a fondo para darme
el placer de mancillar el culo de un casado, pero por
supuesto "no virgen".
Entre esos casados conocí a uno que llamaban Queto.
Entré al baño de uno de esos bares, él estaba haciendo
ver que orinaba en uno de los mingitorios adosados a la
pared pero lo que realmente estaba haciendo era
sobándose la verga.
Cuando yo entré, me miró y trató de ocultar lo que
estaba haciendo para disimular o para despistarme, pero
yo más rápido que él le dije:
-Seguí con lo que estabas haciendo..., por mí no te
incomodes...
-Gracias!! Estoy desesperado por una buena verga y en
el bar vi a un tipo que me calentó, le hice señas pero
no apareció por acá... me la estaba sobando para que se
parase y el tipo la viese pero no tuve suerte...

Yo oriné mientras el tipo me decía eso y cuando la iba
a guardar vi que lo tenía al lado mío diciéndome:
-Tu verga no se queda atrás, es muy linda!
-Qerés probarla?
No tuve que repetir la pregunta, realmente andaba
caliente!! El tipo se agachó, la tomó con sus manos
mientras acercaba su boca para luego comenzar a lamer
todo el glande hasta que este se puso bastante duro,
luego se lo metió en la boca para hacerle una muy buena
cantidad de lamidas y succiones muy enloquecedoras.
-Parááá! Alguien puede entraaaarr....!
Por suerte el tipo reaccionó y dejó de mamármela.
-Si tenés razón, puede entrar alguien vamos al depto.
de un amigo que me lo presta para estas cosas.
Salímos de allí directo a su auto, un modelo muy nuevo
y muy bien cuidado, se veía que este Queto era una
persona de dinero o de buen pasar dado el auto que
poseía y la vetimenta tan refinada.
Después supe que era un científico que hacía muchas
investigaciones en los laboratorios e iba a muchos
congresos en el exterior y se quedaba muchos meses
fuera del país investigando la microbiología y la
genética.
Ya en el depto. me empezó a besar muy apasionadamente
succionando mi lengua de tal forma pra que se
introdujese en su boca para extraerle la saliva que
luego usaría en la soberbia mamada que me iba a hacer.
De la boca pasó a mi verga escupiendo sobre ella la
mezcla de nuestas salivas para comenzar a continuación
una chupada total que en pocos segundos logró que casi
expulsara todo mi semen en su boca por lo acelerado que
chupaba.
Sacando mi verga de su boca exclamó:
-Noooo!!! No! Todavía no acabes!!
Se dio la vuelta quedando boca abajo, flexionó las
piernas para levantar un poco sus nalgas y me dijo:
-Dale!! Métela ahora... no agunto maáááááááás!!
Realmente sus nalgas separadas me dieron un panorama
muy bello de su agujero rosadito y peludito.
No pude dejar de acercarme a tan bello lugar que
invitaba a hacerle de todo y lo comencé a lamer con
lamidas bruscas que fueron acompañadas por gemidos cada
vez más intensos dados por Queto que como podía por
abajo de su cuerpo se sobaba la verga flácida, a toda
velocidad para que alcanzace un estado de erección
aceptable para poder disfrutar de la penetración tan
ansiada por él y para que negarlo por mi también.
Mi lengua fue abriendo el camino y a los pocos segundos
mis dedos empezaron a distender ese esfínter que no
oponía mucha resistencia a los estímulos dando paso a
tres de mis dedos los que luego fueron suplantados por
mi verga que muy sigilosamente la fui acercando a su
objetivo final y cuando la apoyé en la entrada de Queto
éste suspiró tremendamente diciendo:
-Siento el calor de tu pija en mi entrada..., métela de
una vez que quiero sentir el calor dentro aunque sea
apaciguado por el condón que tenés puesto.
Mi verga fue pasando hacia su interior con un poco de
fuerza de mi parte en los empujes para que fuese
ubicándose en ese sitio oscuro, apretadito y caliente
que Qeto movía con mucha aceleración para que con sus
reboleos darnos placer mutuamente.
Cuando toda estubo enterrada en su interior, levantó
una pierna para que su cuerpo quedase un poco más
elevado y poder pasar una mano bajo su vientre para
poder agarrar su pija y hacerce "la gran paja"
mientras mi pija iba y venía dentro de su recto.
No aguanté más tanto estímulo dado con su esfínter a
lo largo de mi verga que en pocos minutos comencé a
descargar todo el contenido de mis vesíiculas seminales
dentro del condón mientras la mano de Queto se inundaba
con su esperma que con unos pocos espasmos expulsó su
verga dentro de la cavidad formada con su mano.
A pesar de haber disfrutado mucho los dos, Queto no
quiso darme su número de teléfono ni ninguna otra
forma de ubicarlo, porque segun dijo era casado y no
quería habituarse a ninguna verga para no crearse
complicaciones ni dependencias.
Si supiésemos donde ubicarnos trataríamos de hacerlo y
no era su intención aficionarse a mí, ni a ningun otro.
A los pocos días lo encontré en el mismo bar, me
reconoció, me invitó a una copa y luego me llevó
nuevamente al mismo depto.

Volvímos a tener un buen y placentero desahogo sexual,
en el cual Queto desahogó su bolas con una paja
fenomenal mientras mi verga iba y venía por su recto
en esa posición de patitas al hombro donde podía verle
la cara de gozo cada vez que su verga expulsaba chorros
de semen sobre mi pecho que era la parte de mi cuerpo
que estaba sobre ella.
Nunca pude chupársela a pesar de que era de tamaño
regular, su verga era apetitosa, pero se notaba que
Queto era totalmente pasivo con los hombres y por eso
no se la dejaba chupar, pero a él le fascinaba chpársela
a sus acompañantes.
Esa fue la última vez que lo vi.. en realidad fue la
úultima vez que tuve un encame con él porque las veces
que volví a ese bar el no estaba, supongo que para no
encontrarme o porque había levantado a muchos allí y no
querría repetirlo para no "aficionarse".
Lo vi varias veces en otros sitio, algunas veces
acompañado por una mujer que sería la suya, aunque
cambiamos miradas nunca se acercó a mi.
Conocí otros tipos en los bares y tuve varias
experiencias con ellos, inclusive dentro de las ofinas
de los gerentes de esos lugares, pero eso será para
otro relato.

OMAR

Entre Huespedes

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 De nueva cuenta aquí, escribiendo otra anécdota más, aunque en realidad esta si es una experiencia ajena, de un amigo que quiso que se las narrara y ahí les va.

En ese entonces tendría como 17 años, ya saben que a esa edad uno anda picando en todos lados, siempre caliente por cualquier cosa, viendo revistas, imaginando alguna vecina, amiga del colegio, etc.

La casa donde vivo es de 2 pisos, con 5 recamaras, algunas con baño propio, y pues para nosotros, que hasta eso soy hijo único nos quedaba muy grande, así que una vez mi madre le propuso a mi padre que rentara, al principio se le hizo mala idea, pero bueno no estaría mal que llegara un poco mas de dinero, en fin, el chiste es que después de tanto acepto.

Nuestro primer huésped fue un chavo de unos 18, venia de una ciudad chica, que auque también tenían universidades la verdad no eran tan reconocidas como las de aquí, el chavo media alrededor de 175, moreno, sin bigote, cuerpo medio; en lo personal me era completamente indiferente al principio, nada que ver, solía salir con amigos y nos íbamos de reve cada vez que podía, a el lo veía solo en las mañanas, los fines des semana se iba a su ciudad y no regresaba hasta el domingo en la noche o el lunes muy temprano, sin embargo un fin de semana seria distinto.

Estaba en el balcón de la casa, era sábado y no había planes de salir, como siempre andaba de caliente y no sabia a donde ir, en eso llega Daniel, (así se llama el wey) y le pregunto que porque no se fue a su casa el wey me responde que este fin no pudo, tenia que estudiar para un examen, y que si se iba a su casa, lo primero que vería seria a su novia, y se la pasaría todo el tiempo juntos, yo con el morbo le empecé a hacer platica de su relación sexual con ella, que si se calentaba cuando estaba con ella, si había hecho algo, etc., con esto de la calentura, necesitaba algo de fantasía o relato para jalármela en el baño, y Daniel me comento que si, que a veces se calentaba mucho, pero que ella nunca había querido, era demasiado moralista y no le cabía en la mente eso, hasta que estuviera casada, por lo que a veces llegara a casa a bajarse la temperatura.

Estas ultimas palabras que calentaron mucho, le pregunte como, como se bajaba la temperatura, ya que eso me pasaba seguido y a veces no sabia como bajármela, ( claro que ya tenia algo de experiencia en esto pero no quería echar a perder la platica cachonda que teníamos).

El wey me dijo que fuera a su cuarto, por lo que no dude en seguirlo, andaba super caliente, así que llegue, el wey cerro la puerta se la saco, Oh cuando se la vi, era de unos 17 cm., hasta se me salieron los ojos de verla, nunca había visto una en vivo, y este al principio como que se sombro, pero después siguió como si nada así que me quite la ropa también, andábamos desnudos con la tranca a todo lo que da, mis padres no estaban en la casa, el wey me mostró como se la jalaba, hasta que se vino, claro que esto me calentó al máximo y no tarde en seguir su forma de jalársela y me vine también, Daniel solo me miraba, y bueno ahí termino esto.

Pasaron los días y todo siguió en lo normal, yo con mis calenturas y el wey estudiando, sin embargo a veces sonaba con que estaba con el wey y se la jalaba, no se, me calentaba la idea de tocarla, de sentirla.

Cada vez que podía me lo topaba en casa y lo miraba de reojo, ver sus pantalones entallados, como se le notaba su verga a veces me calentaba, cuando comíamos en la mesa, trataba de sentarme a lado para así poderlo admirar.

Pasaron las semanas y un fin, me fui a sentar al balcón, era viernes, como a eso de las 7.30 pm, me puse a ver quien pasaba, y en eso veo que entra Daniel, y me pasa su verga por detrás, claro con el pantalón puesto, siento el trozo de carne caliente y le respondo, eh wey por eso que tratas de hacer?, por lo que me dice, wey si noto como me miras, esas miradas lujuriosas me que avientas, acaso quieres probarla? Te espero en el cuarto wey, que al fin que al cabo tus padres salieron al cine

No se que paso o si fue la calentura que tenia de nueva cuenta, pero se me paro mi verga y no lo pensé 2 veces, lo seguí hasta su cuarto y el wey cerro la puerta, y se empezó a desvestir, eso me calentó al máximo, después, me dijo que me acercara y me tomo la mano y me la puso en su verga y me dijo " andale wey no querías tocarla?? Es toda tuya wey, andale, llégale?" y pues al principio si me daba miedo pero después de unos minutos empecé a jalársela, cada vez crecía mas en mi mano, sentía las gotas preseminales como salían y eso me calentaba, jalársela a otro wey.

Después de un buen rato, el wey me dijo que si no la quería probar, eso nunca me había pasado por la mente, así que me tomo de la cabeza y me la bajo hasta su verga, era mi primera vez y como estaba súper caliente con esto, lo hice; al principio como que no, pero con esto de lo caliente le seguí, mientras el wey me empezaba a meter los dedos por detrás, estaba que no aguantaba de venirme y por mas que trate de aguantarme no pude, me vine como nunca, el wey no tardo también en venirse, me lleno todo el pecho de leche.

Ese fue mi comienzo en esto, cada 2 o 3 días iba a su cuarto y se la mamaba hasta que se venia, el wey varias veces trato de metérmela pero no lo deje, todavía no estaba listo para dar otro paso mas, solo me la arrimaba parada por fuera de mi culo pero hasta ahí.

Poco tiempo después me llevaría otra sorpresa cuando mi padre me dice que el hermano de Daniel venia por unos días a nuestra casa, no me lo imaginaba juntos mamandosela a los 2, en fin, ya veríamos que onda con eso.

El día llego y por fin lo conocí, era 3 años mayor que Daniel, como de 1.76, buen cuerpo, moreno y mejor parecido que su hermano, no podía sacarme de la mente lo que había hecho con su hermano y me calentaba la idea de hacerlo con el hermano, se veía mas serio y menos dispuesto que el otro, así que empecé a idear planes para ver si jalaba.

Era noche, y no había nadie en casa más que Alfonso (hermano de Daniel) y yo, era mi oportunidad de hacer algo, andaba caliente y necesitaba hacerlo con alguien.

Alfonso estaba en la mesa terminado unos carteles que tenia que llevar el día siguiente, así que me acerque y le pregunte que si le podía ayudar en algo, el wey me dijo que no, gracias que ya mero terminaba, por lo que me pegue lo mas que pude a el y me quede viendo los trabajos, le comente que estaban muy bien.

En lo que hablaba iba moviendo mi mano lo mas que podía hasta el, es decir, como estaba inclinado sobre la mesa para poder alcanzar los demás cartelones, empecé poco a poco a poner la mano cerca hasta que topo, al principio como que se sorprendió pero después continuo, no me dijo nada, así que pensé que ya era algo.

Poco a poco movía la mano para sentirla y vi como poco a poco crecía esa cosa, cuando menos pensé esa cosa ya había adquirido un buen tamaño, de perdido unos 17.5 cm., el wey no pudo seguir trabajando y me dijo que me esperaba en su cuarto, no falto decir nada.

Apenas paso unos minutos abrí la puerta de su cuarto y el wey estaba en la cama, sentado y aun vestido, cuando me vio me dijo que cerrara la puerta y empezó a desvestirse, traía unas trusas blancas, y se le notaba el bultote a todo se esplendor, me calenté de volada y me empecé a quitar la ropa, no aguantaba mas, el wey se acostó en la cama boca-arriba y me dijo que se la mame, al principio me sentía un poco raro pero bueno después de un rato de asimilar la situación me empezó a gustar eso, después el wey me volteo, me hizo sentarme en su cara y me empezó a chupar el culo, fue una sensación nueva y caliente, nunca me lo habían hecho y me gustaba, sentir como su lengua se metía en mi hoyo era algo muy caliente, estaba que no me aguantaba, estaba a punto de explotar y después de unos minutos le comente que me vendría, el wey no me respondió, por lo que no tarde en venirme, Alfonso continuo chupando mi culo, me agache para volvérsela a mamar y poco después sentí como su cuerpo se estremecía, dándome a entender que estaba a punto de venirse y así fue, el wey aventó un buen chorro de leche que me alcanzo a dar en la cara y parte en el piso.

Estas situaciones se repitieron durante un par de años, de perdido cada 2 veces por semana iba a su cuarto a que me lamiera el culo y poder sentir ese pedazo de verga en mi boca, estaba completamente a su antojo, además de lo caliente que siempre estaba y que en cierta forma me ayudaba a bajarme la calentura.

Tiempo después Alfonso me comento que se iba, así que me dijo que me esperaba en su cuarto para darme la despedida, por lo que estaba con ansia de que diera la noche y poder disfrutar de los últimos días que estaría.

Dieron las 10.00 PM, Salí de mi cuarto y fui al de el, estaba súper caliente de pensar en las cosas que haríamos, el wey estaba acostado con aquello bien parado, se venían las gotas preseminales que salían de su verga, se la estaba haciendo una puñeta en mi nombre, por lo que lo ayude, lo tome entre mi manos aquel tronco duro y grueso y me lo trague, al principio batalle un poco, pero después tome aire y me la empecé a comer poco a poco, no se como lo hice pero lo logre, me la trague y cada vez me calentaba mas, sentía aquello palpitar en mi boca, sentía como el wey disfrutaba da la mamada descomunal que le estaba dando, de pronto el wey empezó a meter mano en mi culo, primero un dedo y empezó a perforarlo poco a poco, sentí rico, me calentó mas que en otras ocasiones, yo seguía en lo mío, mamando de arriba abajo, como niño con caramelo, lamiendo por todos lados esa verga.

El wey después coloco otro dedo en mi culo, cosa que al principio no quería, me dolía un poco, ya que como era la primera vez, le comente que no, que mejor me lo lamiera, me sentía mucho mejor así y me calentaba mas, así que el wey me cogio de los hombros y me coloco encima de su cara, poco a poco empezó a lamer mi culo, sentí rico, sentía como la punta de su lengua entraba en mi, me puso a mil y no aguante, solté una descarga bruta de leche sobre el, el wey solo tomo una sabana y se limpio un poco, me puso recargado en la cama y se agacho, a la altura de mi hoyo el volvió a lamerlo, la sensación era máxima, se me volvió a parar en cuestión de minutos , el wey si que sabia mover su lengua, metía un dedo al mismo tiempo que lamía mi culo, sentía como mi verga estaba al tope de nueva cuenta, me quería venir de nuevo, por lo que le dije que esperara, el wey se acostó en la cama boca-arriba y me coloco encima de el, hicimos un 69, mientras yo le mamaba la verga el wey me chupaba el culo, no aguante mucho por lo que le deje ir otro chorro de leche sobre su cara, el no me dijo nada, solo sentí que al poco rato el wey también se descargaba sobre mi cara la leche que traía, me levante y fui por una toalla, estábamos completamente llenos de leche, nos limpiamos y me fui a mi recamara; ese día dormí como nunca.

Esa fue nuestra despedida, ya que en los siguientes días casi no estaba en casa, sin embargo al poco rato llego otro huésped del cual después le cuento.

Nos vemos en el proximo relato

IO

kronosmty@hotmail.com

Eniwe, ese Gran Director Teatral

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 Me gustan esas historia de a tres ya que yo he tenido
la oportunidad de participar en algunas de a tres (y
de a cuatro también) y fué muy lindo.
Eramos tres hombres desconocidos entre nosotros pero
nos unía un amigo en común.
Bueno, un día nos reunímos en la casa de ese amigo en
común el cuál me pidió antes de la reunión si no me
podía cojer a su pareja ya que yo era el que la tenía
más larga y como soy de buen cuerpo le gustaba mirarme.
Mi amigo era amplio, su pareja (al que yo me tenía que
cojer) era pasivo y el otro que yo no conocía era activo.
Luego de las presentaciones preliminares y las charlas
nos sacamos la ropa y la pareja de mi amigo más el otro
se me abalanzaron a besarme como queriéndome sacar el
aliento.
Yo estaba en el medio sentado en un sillón y mi amigo y
su pareja me chuparon la pija entre los dos, fué
increíble!! Me la chupaban y se besaban también con la
cabeza de mi pija entre la boca.
Acto seguido mi amigo y su pareja se fueron para un
colchón que estaba al lado del sillón y mi amigo me dijo
al oído:
-Después vení. (supuestamente para cojerme a su pareja).
Quedé franeleando con el otro tipo (el que era
supuestamente activo) y en un momento dado me levanté y
le pregunté a mi amigo donde estaban los preservativos.
El tipo que estaba conmigo se levantó también y me dijo
al oído:
-Me vas a cojer?.
Yo totalmente sorprendido le contesté:
-Querés?
Y me respondió:
-De vos cualquier cosa!!
El que era activo segun me había dicho mi amigo, me
ofrecía su culo para que le diese verga por allí!!!
Yo ni corto ni perezozo, le puse pomada y me lo empecé
a cojer, lo que excitó mucho a mi amigo y su pareja
que nos estuvieron observando todo el tiempo.
Ellos hiceron un fabulso 69 en el que no faltaron lamidas
de culos y metidas de dedos en el orto pero no se que
les sucedií porque ninguno se penetró y al rato acabaron
sobre sus caras relamiendo todo el semen que su pareja
había expulsado para terminar con un interminabke beso de
lengua y semen que dejaba boquiabiertos a más de uno.
Yo en cambio seguí un rato mas cogiéndome al tipo que
pedía que se la enterrase más profundamente mientras su
mano iba y venía agarrándose la pija hasta que su leche
brotó de ella mojando la alfombra de nuestros amigos,
luego con unas apretadas de su esfíner me hizo descargar
toda mi reserva láctea en su interior gimiendo como loco.
La pasé barbaro!!.
Ese tipo me parecía conocido pero como yo no soy asiduo
o concurrente a los teatros no lo identifiqué con
certeza.
Luego mi amigo me dijo que era un director teatral y al
darme su nombre me di cuenta de quien había sido el tipo
que se había puesto abajo mío para que le clavase la
verga cada vez más y más.
Ese director teatral a veces es actor y está casado con
uan actriz y directora teatral la cual lo descubrió en
sus andanzas homosexuales, por ese motio estuvieron como
pareja separados varios años aunque siguieron actuando
juntos.
Luego su mujer dijo que si se aguantaron 30 años, por
las debilidades de su marido no iba a deshacer su hogar
que tanto le había costado mantenerlo durante tanto
tiempo.
Lo dejó vover a su casa, aunque en camas separadas, pero
mis amigos se enteraron por él que a veces tiene
intimidad con su mujer, pero si ve una verga se
enloquece y quiere agasajarla como hizo con la mía esa
noche.
El "marido-esposa" de mi amigo se quedó con las ganas
de probar mi verga y mi amigo vio frustrada su fantasía
de ver penetrado a su amigo por mi.
Luego nos juntamos otro día los tres, mi amigo, su
pareja y yo, pero esa es otra historia que contaré
en otra oportunidad.
OMAR

Como siempre espero comentarios y fotos en:
omarkiwi@yahoo.com

En un Bar de Machos

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Un sábado ordinario acostumbro dedicarme a cumplir con los pendientes personales que no pude realizar durante mis ajetreadas semanas.

Duermo unas dos horas por la tarde, y dependiendo del nivel de calor de mis “hormonas” consecuencia de mi actividad o mi inactividad sexual en la semana, me siento frente a la computadora, leo relatos, bajo fotos de hombres hermosos o chateo con amigos, conocidos y no.

Si es posible, activamos la web cam y nos vemos ambos desnudos, me he masturbado muchas veces con mis corresponsales; he conocido a varios de ellos personalmente y la hemos pasado realmente bien, con excepción de un tipo que con engaños me invitó a su departamento y me exigió dinero. Pero eso, como dijo “Nana Goya”, es otra historia.

El pasado sábado 17 de julio, estuve un rato en la computadora, abandoné, no tenía ánimos para escenas, imágenes o pláticas calenturientas que no siempre son reales; algo me ocurría, mi necesidad de compañía, de afecto y de una charla constructiva me interesaba más que una calentura.

Me di un baño reconfortante, apliqué mi mejor colonia, peiné mi bigote y me vestí con mis mejores galas y salí, sin rumbo. Habitualmente me muevo en taxi, paré uno y cuando me pregunta a dónde voy, mencioné el primer lugar que me vino a la mente: un bar discreto, elegante y de muy buen nivel.

Algunas veces acostumbro ir por allí; el ambiente es “Vaquero”, la decoración semeja una taberna del Viejo Oeste, a todo lujo, el servicio es excepcional, bastante caro, desde luego, lo bueno cuesta. Entré al local y me encontré con todas las mesas ocupadas, de igual modo la barra de la cantina… Un tipo muy interesante me invitó a acompañarles a él y a su “compadre”, como me dijo.

Tomé asiento, agradecí la atención, pedí al camarero tres cervezas y ellos me dijeron que no era necesario, que ya les ha tocado permanecer de pie varias veces. Como es propio de este tipo de situaciones, empezamos por las presentaciones, Gustavo el más joven de los dos, 24 años, es un muchacho interesante más que por sus atributos físicos a simple vista, brazos fuertes, bigote bien recortado, vellos que sobresalen el cuello de su camisa y ropa de marca, por su trato amable, a pesar de verse muy machito, sus modos son finos, educados, muy cortés me dice que no me habían visto en el lugar y les expliqué que muy esporádicamente me escapo hacia allá.

Ezequiel el mayor, 45 años, es algo calvo, blanco, ojos muy expresivos, velludo y según se veía más alto que Gustavo mostró un carácter más firme, más decidido, sin embargo su voz gruesa y su tono autoritario no le quitaban lo cortés.

Platicamos un buen rato sobre nuestras respectivas ocupaciones. Yo, de la manera más discreta posible, recorría con la vista las mesas circundantes y entonces sí mi libido se despertó…. Una cantidad impresionante de hombres deliciosos eran los parroquianos en aquel momento; desde luego que me contuve al recordar que me encontraba en un “Bar de machos”.

En un momento dado me levanté al baño… ocupé uno de los dos gabinetes y empecé a orinar, disfrutando la fuerza de mi chorro en el retrete; por algo que no pensé, no ocupé un sitio en uno de los mingitorios. Estaba guardando mi arma cuando se abrió la puerta y era uno de los vecinos de mesa, hermoso el cabrón, muy alto, patón, de botas vaqueras, camisa entreabierta hasta la mitad y tapizado de rizados pelos negros….. me calenté inmediatamente.

Salí, fui al lavamanos, ya con mi mente ocupada en imaginar la verga de quien orinaba; sería ocioso describir un instrumento enorme, grueso y cabezón, porque en esos momentos entró Gustavo mi compañero de mesa, se colocó en el urinal más próximo al lavabo y sacó su pieza: una verga “normal”, quizá 15 cm, medianamente gruesa, pero recta, hermosa; mientras me secaba las manos, sentí alguna insistencia de su parte en mover su verga, como llamando mi atención. Salí de inmediato.

Regresé a la mesa y Ezequiel comentó que a cada rato llegaban más clientes, que debía ampliarse el local, etc. Regresó Gustavo, estuvieron bromeando finamente acerca de que hay tanto cabrón entre los clientes que se las dan de machitos pero son muy putos. Me preguntaron qué opinaba yo de los putos y les dije que para mí son las personas más creativas, inteligentes y capaces de establecer lazos humanos. Esa es mi opinión real. Toda mi vida me he asumido y autoaceptado como homosexual.

En mi siguiente vuelta al baño, coincidí con Ezequiel en mingitorios vecinos…. Yo estaba terminando de sacudir mi verga y él expuso la suya, a medio parar, definitivamente más grande que la de Gustavo, mucho más gruesa y con una cabeza acorde al diámetro del tronco…. Sólo que él abrió su pantalón vaquero y lo bajó algo, mostrando parte de sus nalgas peladísimas, redondas, grandes, antojables.

Salimos juntos del baño, llegamos a la mesa y Gustavo pregunta si estábamos de “mañosos”. Los dos nos reímos y seguimos la plática trivial.

De pronto, Ezequiel pidió la cuenta de consumo, asumió lo de los tres y se despidió. Algo que me inquietó fue que le dijo a Gustavo, “Ya sabes, compadre”.

Tomamos una cerveza más Gustavo y yo,
hablamos del smog y la contaminación. Fue entonces que me invitó a ir en su camioneta a la Meseta de Chipinque, en la Sierra Madre, unos 15 km. hacia arriba... es un barrio residencial. Acepté, nos fuimos, llegamos a una casa de muy buena factura y entramos al amplio jardín. Condujo la camioneta hasta el fondo de la cochera, me comentó que había un mirador fabuloso, con una vista increíble del Monterrey de noche.

Al bajar, se aleja un poco y empieza a orinar. Mientras escuchaba su potente chorro, reconocí que me dejé llevar de nuevo por la calentura; desde el momento en que acepté ir a ese sitio en la camioneta, solo con él sabía lo que me esperaba. Gustavo termina de orinar pero no guarda su verga que ya estaba bien parada; me dice: “Esta chingadera que no se quiere aplacar me imagino que tú andas igual, pinche calentura”.

Le contesté que sí, que quizá el calor, la cerveza, el paisaje o la compañía me habían calentado y entonces saqué mi verga para mear, pero él siguió moviéndose la suya. Terminé de orinar, Gustavo se acercó y me la apretó….. sentí que me electrizaba… se inclinó para meterla en su boca y….

En ese instante, el portón se abrió…. Yo temblé y él me dijo, no te apures, es mi compadre Ezequiel, él es el dueño de la casa, ahora que entremos sabrás lo bien que lo vamos a pasar.

Ezequiel gritó “Míralos, cabrones mañosos, no me pudieron esperar”. Cerró la puerta de su coche y abrió la puerta principal de la casa. Entramos a un ambiente delicioso, una decoración de primer mundo, amplios ventanales, descorrió las persianas y apareció Monterrey de noche, espléndido.

Mis dos amigos se fundieron en un beso profundo, se empezaron a manosear y me llamaban….. empecé a abrir sus camisas y a enredar mis dedos en sus peludos pechos, los dos estaban deliciosos, Pronto, Gustavo me dio el primer beso, mientras Ezequiel me desnudaba…. Estábamos los tres calientes, muy calientes y no se hizo esperar el tirarnos en la alfombra y propinarnos una mamada triple de antología. La verga de Ezequiel era mucho más gruesa de lo que supuse, como me gustan;

Mudando posiciones, Gustavo me hizo poner de rodillas, se acercó y su verga entró en mi boca que, engolosinada la lamió, la recorrió con la lengua alrededor de la cabecita, a lo largo de su tallo hasta llegar a sus huevos, mientras mi mano hurgaba en medio de sus nalgas hasta que encontré un culito caliente….

En tanto, Ezequiel se acostó detrás de mí, abrió mis nalgas y con su lengua dio cuenta del calor que encerraba mi culo deseoso ya de ser ocupado por una buena verga y no demoró en hacerlo. Me penetró firmemente, fue enterrando su garrote despacio al principio y furiosamente después….. cuando yo intentaba pujar por el dolor placer que estaba sintiendo, la verga de Gustavo explotó en mi garganta. No recuerdo un momento más caliente que sentir la boca llena de espesos y agridulces mecos, no demasiados, pero suficientes para halagarme, a la vez que sentir una verga enterrada hasta los huevos en mi culo.

Ezequiel se retiró de mi agradecido culito, todavía sin haberse corrido y me hizo colocar de espaldas….. me puso su verga en la boca y empecé a succionarla, notoria la diferencia entre una y otra, pero igualmente mamable….. Gustavo en tanto, vino a mi verga y me ha propinado una mamada que me hizo correr casi de inmediato en su boca….. retiró a Ezequiel y me ofreció mi propia leche en un beso en el que compartimos el placer de estar juntos.

Terminado el acto, nos fuimos a la tina de baño, nos aseamos, comentamos lo importante que es actuar con respeto sobre todo, compartir nuestras preferencias sexuales y quedar tan amigos….

Ezequiel se ofreció a acercarme a mi casa, así lo hizo y nos despedimos no sin antes intercambiar números telefónicos.

Hace cuatro días, recibí su llamada. Quedamos de vernos el miércoles 28 de julio, me habló de ir al teatro y luego hablarle a Gustavo, si yo estaba de acuerdo para tener una sesión sexual con etiqueta de “interminable”.


Julian

En la Vuelta Ciclista de Uruguay

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 Yo tendría unos 19 años cuando me enteré que mi primo Reynaldo
se iba de vacaciones de Semana Santa a la ciudad fronteriza de
Rivera.
Quise ir porque nunca había estado allí, mis padres no querían
porque eran tiempos de dictadura y no se estaba tranquilo en
ningún lugar.
Finalmente accedieron y fui con mi primo que tiene 5 años más
que yo.
Fue un viaje muy cansador 12 horas de tren, para mi todo era
novedad, los paisajes de esa zona del país por los cuales nunca
habí pasado eran muy bellos sobre todo el Valle Edén.
Pero me estoy adelantando, para ir a Rivera hay que atravesar
toda la República, de Montevideo hacia el norte, hay que cruzar
el Río Negro que divide al país en dos partes.
Hasta allí todo fue tranquilo, Reynaldo desaparecía del vagón en
el cual íbamos y cuando volvía me contaba maravillas que había
entablado amistad con otros pasajeros hasta que uno de ellos se
la chupoó en el baño, cosas que ignoro si eran verdad o fantasías
suyas, pero algo sucedió en el baño de ese tren, porque en Rivera
se apareció un joven que era conocido de Reynaldo y nos llevó a
recorrer esa ciudad desconocida para nostros, nos acompañoó hasta
que encontramos alojamiento y luego siguió hasta su casa.
Antes de cruzar el puente que hay sobre el róo Negro el tren se
detuvo y subieron un montón de soldados, mientras cruzábamos el
puente empezaron a desparramarse por todos los vagones pidiendo
documentos, se acercaron a nosotro le pidieron el documento a
unas personas que iban a nuestro alrededor y luego a Reynaldo,
yo hice ademán de buscarlo en el bolsillo de mi saco y ellos me
hicieron señas de que no.
Cosa que me intriga hasta el día de hoy, de todos los pasajeros
de ese vagón yo fui al único que no le pidieron el documento!!!
Supongo que me habrán visto cara de muy niño, otra explicaciòn
no aparece por mi mente, ni recuerdo la cara de los soldados,
fueron momentos de mucha tensión los que pasmos en esa época.
A las doce horas de la partida de Montevideo arrivamos a Rivera,
donde apareció el chico conocido de Reynaldo y nos llevó a
recorrer hotel y pensiones para que pudiéramos alojarnos, pero
no tuvimos suerte porque en Semana Santa y en Uruguay se corre
la Vuelta Ciclista por esa causa todos los hoteles estaban
ocupados por los ciclistas, patrocinadores, periodistas,
familiares, etc.
La Vuelta Ciclista es muy promocionada y famosa en Uruguay, hay
más periodistas que competidores.
En varios de esos hoteles y pensiones nos dijeron que era por esa
noche, porque al otro día los ciclistas se iban y quedaban todas
las habitaciones vacías. Finalmente dimos con una pensión en la
Calle Oriental, que la dueña nos dijo que si queríamos por una
noche dormir en un colchón en el piso del comedor (no estaba
permitido por las ordenzas municipales pero por una noche nos
haría el favor).
A esas alturas después de doce horas sentados en ese tren
agotador cualquier cosa era válida con tal de tener las piernas
estiradas.
La buena mujer dijo que le preguntaría a uno de los ciclistas si
aceptaba compartir su pieza conmigo porque tenía una cama libre
en esa habitación. El ciclista al verme tan jovencito aceptó de
no muy buena gana pero con la condición de que no lo molestase
porque él tenía que madrugar porque tenía una etapa importante
en la competencia.
Al verlo me puse muy nervioso, iba a compartir la habitación con
Ascochinga mi admirado deportista que a través de la TV lo seguía
en todas sus carreras.
Estábamos demasiado cansados para salir a cenar, Reynaldo le
pidió a la dueña de la pensión si nos podía dar un café y eso
fue todo lo que tomamos esa noche.
Pusieron un colchón en un rincòn sobre el piso del comedor y allí
se quedó Reynaldo mientras yo me fui a la habitación en la que
dormiría con Asconchinga!!! Entré y allí no había nadie, así que
me desvestí y me acosté en una cama que supuse que no era la suya
porque no había nada sobre ella ya que en la otra había ropa
desparramada.
Pasó un buen rato y no apareció nadie, hasta que finalmente él
entró y me dijo:
-Mirá, se me hizo tarde con los preparativos para la etapa de
mañana, me voy a dormir porque tengo que levantarme temprano para
calentar el cuerpo para el importante tramo que tendremos que
correr.
No le contesté nada, simplemente me dediqué a observarlo mientras
se desnudaba para acostarse. Tenía la cabeza casi rapada, se había
cortado el pelo tan al ras que solamente una pelusilla asomaba de
su cráneo, al quitarse la remera pude verle un pecho muy
musculoso y el color de su piel me impactó muschísimo.
Sí, su piel era de un color canela-rojizo. El se dio cuenta de que
lo miraba extasiado.
-Qué mirás!! tan compenetrado nunca viste a un hombre desnudo?
-Sí, pero me llama la atención el color de su piel...
-Ah, era eso, es que estoy muy bronceado porque todo el verano
pasé recorriendo el país sobre la bici y por eso me quemé
demasiado, pero mirá ves que las nalgas las tengo blancas....
Efectivamente, se dio la vuelta se bajó el calzoncillo y me
mostró las nalgas muy blancas y redondas.
-Nunca vi piernas así!!!
-Así como?
-Con tantos músculos y tan firmes!!!
Se acercó a mi, pero lo que menos le miré fueron las piernas, se
le notaba un bulto bastante pronunciado porque al subirse los
calzoncillos no acomodó la pija y los huevos le quedaron en
cualquier posiciòn dentro del calzoncillo.
-Qué te pasa, que me mirás con esa cara?
-Estoy cansado el viaje fue muy largo....
-Bueno dormite, mañana tal vez no te vea porque salímos temprano.
-Puedo tocar...
-Que querés tocar?
-Sus piernas, quiero saber como se sienten esos músculos que
parecen tan duros y tensos.
-Ughghh!!! Si te interesa tocalos.
Se acercó otro poco, alargué mi mano y comprobé que efectivamente
eran unas piernas muy trabajadas por las horas y los años de
pedalear la bicicleta. Empecé a tocar la rodilla con mucho temor,
pero el me animó diciéndome que los músculos estaban en la
pantorrila y hasta allí guió mi mano. Sentí un escalofrío al
sentir su mano sobre la mía y que la apretaba contra su pierna
deslizádola hacia arriba.
-Ves, acá está toda la fuerza de mis piernas.
Sacó su mano y me dijo que apretara para sentir la resistencia de
sus músculos. Así era yo apretaba y el músculo se ponía tenso.
Pude ver como su bulto crecía dentro de su calzoncillos, no sé
si sería por el contacto de mi mano en su pierna o que le pasaría.
-Que tiene que ver la presión de mi mano en su pierna para que se
le mueva el calzoncillo? -
Qué!!! Qué te pasa nene?? Por qué me preguntás eso?
No hacía falta que lo negara, porque la erección se le había
producido, ignoro si fue por el calor de mi mano en su
pantorrilla o el tipo andaría caliente porque con la carrera no
podía tener sexo.
Yo no podía alejar mi vista de la pierna del calzoncillo porque por
ahí empezó a asomarse una parte de la caeza de ua pija muy gruesa.
El retiró mi mano y me dijo que me duermiera. Se alejó hasta su
cama se sacó el calzoncillo, pude ver que realmente la tenía
semi-parada y era muy gruesa, tal vez por el grosor disimulaba su
largura porque no me pareció muy larga.
Luego se metió a su cama, siempre seguido por mis ojos deleitados
por la visión tan hermosa de ver a mi ídolo de las carreras de
bicicletas desnudo, con la pija semi-parada, esas nalgas tan
blanquitas...
Jamás había pasado por mi mente que algun día lo iba a conocer
y menos compartir una habitación con él y verlo desnudo!!!!
Se metió en la cama, apagó la luz y ni buenas noches me dijo.
Yo empecé a pajearme a toda máquina, a pesar del cansancio, me
excitó tanto ver todo eso que no aguanté más y con mi mano
empecé a acariciar mi verga hasta que aceleré el ritmo de las
caricias y se conviertieron en los ruidosos sonidos de una paja
muy agitada.
El encendió nuevamente la luz.
-Qué ruido es ese? Qué estás haciendo que no me dejás dormir?
Miró hacia mi cama y me vio la pija que aceleradamente era
movida por mi mano.
-Estás tan caliente?
-Sííííííííííííí!!!!
Tímidamente me salió ese sííí.
El se levantó, se acercó a mi cama, se sentó y me dijo:
-Lo qué es tener 17 años y no tener preocupaciones!! Mirá a mi
también se me puso dura, pero yo tengo 35 años y estoy en el
comienzo de una competencia y no tendría por qué tener sexo....
-No tengo 17 años, tengo 19.
Protesté con esa soberbia que se tiene a esa edad cuando nos
creen menores de lo que somos.
Me puse tan nervioso de sentir a Ascochinga a mi lado, de verle
la verga dura en su mano que por el susto la mía perdió toda la
erección que tenía.
-Se te fueron las ganas? Alguna vez hiciste algo así?
-Sí, con mi pri...., con un amigo.
-Mirá, para que te voy a mentir, me excitaste bastanteÿcuando
tocaste mis piernas, a veces me pasa con mi masajista, el
también se excita y tengo que dejarlo que me la chupe hasta que
se calme y pueda seguir con el masaje.
No necesitó decirme nada más, mi mano se acercó a esa morcillona
polla como dicen en España, fue un impacto muy placentero sentir
el calor que emanaba del interior de es órgano que ya estab
dando señales de lubricación porque se estaba mojando su glande
con el líquido pegajoso y transparente que anucia una pronta
eyaculación.
El se puso de pie, acercó su pija a mi boca y trató de meterla.
Tuve que abrirla mucho porqu no entraba, la verga de Leo es más
grande pero al largo compensa el grosor, la de Reynaldo era más
chica que la de Leo pero ninguna se asemejaba al grosor de
esta!!! Me corrí hacia un costado de mi cama para darle lugar a
que el también se acostase conmigo, me puse arriba suyo y así fue
más fácil la mamada, mi boca bajaba tragándose toda esa maravilla
de carne y al subir mi cuerpo la pija de Ascochinga quedaba fuera
de mi boca y me dedicaba a lamerle el glande en todas su redonda
pelenitud.
-AHHHHHHHhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!! Seguí muchacho seguíííííí..!
Se agitó muchísimo, creí que ya estaba apunto de acabar porque su
bolas empezaron a subir y bajar, su cuerpo se contorsionó muy
agitadamente, pero no sucedió eso, me dio la vuelta quedando mi
pija contra la cama y el culo al aire. Se montó sobre mi,
separáandome las piernas y las nalgas con sus manos, mi agujero
anal quedó al descubierto. El procedió a escupirme allí, la
saliva cayó justo en mi agujero abierto y él la empezó a meter
hacia dentro con un dedo, luego siguió con otro, notó que mi
esfínter latía pero permitía el paso de sus dedos.
Sentí que sacó sus dedos, delciosamente me había trabajado el
canal porque mi pija quiso expulsar su esperma, pero ese momento
fue demorado porque al sacar sus dedos me cortó la excitación.
Me hizo una lamida de culo que nuevamente me pusó al borde de la
eyaculación y lo logró, sí porque mi pija solita se frotaba
contra la sábanas y descargó su leche sin que yo hubiese usado
las manos para producir esa eyaculación.
-Me voooooooooooyyyyyyyyyyyyy!!! No aguanto mááááááááásssss!
-Esperá, falta lo mejor!!!
Que esperá, ni esperá. Mi verga y mi cerebro estaban tan excitados
sintiendo como su lengua se abría paso hacia mi interior que no
pudieron retroceder y expulsaron todo cayendo sobre la cama.
A pesar de que yo había gozado, él siguió trabajándome el orto
con la lengua y los dedos hasta que sentí que algo más grueso
que sus dedos quería abrirse camino hacia mi interior.
-Ya vas a ver putito, que lindo lo que te voy a hacer!!!
Sentí ese enorme glande tocarme las nalgas y luego el agujero,
él lo apoyó allí, apretó y no pudo entrar, apretó nuevamente lo
que me hizo gritar de dolor. Ante mis protestas hizo oídos sordos
y me forzó la entrada, pasando toda su cabeza hacia mi interior.
Voluntariamente e involuntariamente mi cuerpo contrajo el
esfínter, pero no pudo hacer nada, el intruso era muy grueso y
duro como para expulsarlo hacia el exterior. Me dolió muchísimo,
pero el siguió metiendo ahsta que sentí sus bolas tocar con las
mías y sentí que sus pendejos me pinchaban los pliegues de mi
ano. Mis ojos se bañaron de lagrimas, pero me gustaba sentir
ese órgano dentro mío. Empezó a bombearme lento y cuando mi
recto no opuso más resistencia apuró sus embestidas.
-Ayyyyyyyyyyyyyy!!!!!
eran los ayes que salieron de mi garganta cuando su pija estaba
toda dentro mío.
-Ahhhhhhhhhhhhhhh!!!!
fueron los ayes de alivio que emitía cuando su pija estaba casi
toda fuer de mi ser.
Ogggggggghhhhhhhhhhhhh!!!........Ughhhhhhhh!.....
-Que bueno que la estoy pasando!!!!! Decime eras virgen??
-No, bueno más o menos......
Se puso de costado sin abandonar mi cuerpo con su arma que estaba
metida hasta el fondo, pasó su mano por mi cintura, buscó mi pija
que a pesar de todo es muy fiel y estaba dura otra vez y pegajosa
por la leche que se pegoteó sobre la sábana.
Me empezó a coger así de costado mientras que con su mano me
pajeaba aceleradamente.
-Ahhhhhhhhhhhhhhh!! guachooooooooooo me vooyyyyyyy!!!
Mientras acababa, me apretó tanto la pija que tuve que gritar
para que aflojara la fuerza con que me estaba pajeando.
Yo también acabé, pero entre sus dedos se deslizó mi leche en
menor cantidad que la que había caído en la sábana.
Ni que decir me dolía todo el recto no sílo por el grosor del
visitante sino por los golpes que había recibido. Me vinieron
contracciones, dolores, y sensaciones extrañas. Se empezó a
deslizar hacia afuera una gran cantidad de la leche de
Ascochinga que fue rechazada en mi interior. Fue horrible,
tenía la sensación de que había entrado mucho aire y sentí que
lo iba a expulsar. Salió el aire pero traía algo más!! Un
coágulo de sangre mezclado con semen y con materias fecales
salió de mi interior.
La cama quedó hecha un asco, ni idea tenía de como lo arreglaría.
-Andá al baño te lavás y lavás la sábana en el lugar de la mancha.
Fue una buena idea, pero el baño quedaba afuera pasando el
comedor donde dormía Reynaldo, me vestí y me fui con la sábana
bajo el brazo. Ascochinga me siguió, porque quería lavarse la
pija, porque le había quedado bastante sucia, aunque estaba muy
transpirado no se bañó para no hacer ruido total se bañaría a la
mañana siguiente.
Por suerte era cerca de medianoche y en esos hoteles del
interior la gente se acuesta temprano. En le baño me quedé
fascinado viendo como se enjabonaba la pija y se la lavaba.
-Todavía querés más verga?
-No!!!! Por favor!!! Quería ver lo cabezona que es. Con eso me
perforaste el culo!!!
Me senté en el inodoro porque me vinieron unos dolores
tremendos, expulsé mucha materia fecal y mi culo quedó ardiendo.
El se fue por el olor impresionante que salió de mi interior....
Volví al dormitorio con la sábana mojada, la puse sobre una
silla para que se secase y a la mañana siguiente poder ponerla
en la cama.
Esta vez me dijo "Hasta mañana" y apagó la luz. Dormí muy mal,
muy dolorido, boca abajo tratando de apretar mi vientre contra
el colchón y con el culo ardiendo.
Al otro día sentí sus pasos cuando se levantó para irse a bañar.
-Esperá...
-Que querés ahora, apúrate que tengo que ir a bañarme desayunar
e ir a practicar antes de que se largue la etapa.
-Dejame verla otra vez...
-Acá la tenés...
Me la puse en la boca y empecé a chuparla deseperadamente.
-Dale, salí, que tengo que irme!!!...
Forcejeó un poco conmigo para quitármela de la boca ,hasta que
finalmente me dijo que le hiciese una chupada rápida porque lo
esperaban para irse a practicar antes de la largada del etapa
del día de hoy. Un poco chupé y otro poco se pajeó para darme
su leche más rapidamente. Notó que su leche iba a empezar a salir
en cualquier momento, me la sacó de la boca y me apuntó a la cara
diciéndome:
-Nunca me hubiera imaginado que un chiquilin con cara de ángel
como vos, pudiera ser tan puto!!!!
Yo me pajeaba a dos manos y le pedía que me largara la leche.
-Acá va, te la voy a largar toda dentro de tu boca, así me dejas
tranquilo que tengo que ir a competir y me vas a hacer perder la
carrera con tanto desgaste que me estás haciendo hacer.
Me llené las manos de mi prorpia leche cuando sentí que la suya
pegaba en mi cara y algo entró a mi boca, Fue muy placentero ver
sus chorros de leche saltar desde su pija y estrellarse contra
mi cara.
Ni que decir que gocé tanto que me tragué su leche, me lamí los
labios tratando de rescatar lo que no había entrado a mi boca y
finalmente me lamí la mano empapada de mi propio semen para
luego pasarla por mi cara y juntar todos los restos que quedaban
allí.
El se estaba vistiendo para irse a bañar cuando golpearon a la
puerta, era su entrenador creyendo que se había dormido, porque
ya salían para la práctica él no parecía.
Salió inmediatamente y al rato regresó con un agradable aroma a
limpio por el baño apresurado que su tuvo que dar. Agarró sus
cosas y se despidió de mi de bastante mal humor porque lo había
hecho retrasar.
-Esperá...
-Qué querés ahora, no te alcanzó todo lo que te hice?
-Sí, es que vos sos mi ídolo de la Vuelta Ciclista y quisiera
tener un recuerdo tuyo, aunque sea tu autógrafo si no teneés una
foto...
-Bueno, salí conmigo que le pido una al patrocinador de la Vuelta
y te la doy.
Salí con él al comedor de la pensión, pidió la foto me la dedicó
y se fueron.
Como quedaron piezas libres porque se fueron todos los ciclistas,
la encargada le dijo a Reynaldo que viniese a mi pieza a ocupar
la cama que había quedado vacía.
Le conté a mi primo lo que había hecho y que me dolía enormemente
el culo, me lo quiso mirar a ver que tenía.
Quedó asustado por la gran inflamación que allía había y me dijo
que iriamos a una farmacia a comprar alguna pomada cicatrizante.
Nos bañamos, desayunamos y nos fuímos a ver la largada de los
ciclistas. Ascochinga estaba muy concentrado con sus cosas y no
me vio o se hizo el que no me conoció.
Después cruzamos la frontera para el lado de Livramento y
entramos a una farmacia donde Reynaldo le dijo al farmacéutico
que yo tenía hemorroides y quería una pomada que me suavizara y
me sacara el dolor.
Una pomada llamada Minancora fue lo que nos vendió ese señor.
Ya de vuelta en el hotel me puse boca abajo levanté el culo y
Reynaldo me metió el dedo untado con esa pomada me hizo ver las
estrellas por lo profundo que lo metió. A la tarde salímos a
recorrer Rivera, y a la noche otra vez me metió el dedo con la
Minancora, a pesar del dolor mi verga se me paró y la de él
tambien se le levantó por lo que terminamos haciendo un
interminabel 69 como en los viejos tiempos.
Escuchamos por la radio lo que sucedía en la carrera y nos
enteramos que Asconchinga ese día llegó segundo.
Pasamos toda la semana recorriendo y conociendo la ciudad de
Rivera y la de Santa Ana do Livramento, mientras que Reynaldo
dos veces por día me metía su dedo con la pomada. Terminó la
semana de vacaciones, Ascochinga ganó la carrera por enésima vez,
mi culo estaba mejor gracias a la pomada y a la abstimecia de
usarlo para esos placeres que lo habían destruído.
Volvimos a Montevideo, con el recuerdo y la foto de Ascochinga.
Si no hubiese sido por la foto y por mi culo reventado creo que
Reynaldo jamás hubiera creído que sucedió realmente.
OMAR
Espero comentarios como siempre en omarkiwi@yahoo.com

En el Pulpito

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 Cuando entré al Instituto de Profesores, conocí
a nuevos compañeros que también habían ido a ese
instituto a estudiar profesorados y entre todos
ellos el más alegre y bromista era un chico
llamado Xavier.
Su padre tenía una empresa de construcción, tenían
mucho dinero y vivían en Pocitos que en esa
época era un barrio reservado para los más ricos.
Xavier era un chico malcriado, acostumbrado a
hacer su voluntad y a llevarse todo por delante,
pero con sus compañeros de estudios, era muy amable
y siempre estaba de bromas
Una de esas bromas sucedió una noche en que yo me
iba para mi casa, para tomar el ómnibus tenía que
cruzar por el Palacio Legislativo, que queda cerca
del instituto.
Xavier que siempre iba en auto o a veces volvía para
su casa en taxi, se ofreció para acompañarme hasta
la parada del ómnibus, como estaba sin coche me dijo
que tomaría un taxi por allí.
No he dicho la edad que tenía Xavier en ese entonces,
pero calculando que era de mi edad, andaría por los
19 años.
Cuando llegamos al Palacio me dijo que subiéramos la
escalinata para ver la ciudad desde allí.
Yo muy inocentemente acepté, pero al llegar a lo alto
justo donde estaba la puerta de entrada de ese recinto
me empujó contra una columna y me dio un interminable
beso en la boca.
No sé si habría algun guardia por allí, todo estaba
muy silencioso, Xavier empezó a tocarme las nalgas y
después me empezó a tocar el paquete que con ese beso
lo había despertado.
Pero fue mucho más allá de un simple manoseo, me bajó
el cierre, se agachó y se puso a chupármela con toda
dedicación hasta que no logró extraer la leche que
estaba guardada en mis bolas no se detuvo.
Esa fue la primera de las audaces actitudes de Xavier,
pero hoy quiero contarles la que más me impactó de su
locuras sexuales.
En el Instituto era capaz de hacer cualquier cosa, en
el aula cuando no había profesores, sacaba la pija y
se pajeaba delante de todos, hasta una vez la acercó
tanto a una compañera que esta terminó chupándosela
delante de todos.
Una tarde me invitó a ir a la iglesia, una que hay en
el centro de Montevideo en la Avenida principal de la
ciudad.
Quedé un poco intrigado por la invitación, pensé que
le habría dado por la religión?? Tal vez quería
confesarse o algo por el estilo...
Entramos a la iglesia en la cual había muy pocas
personas, porque la misa empezaba a las siete de la
tarde y faltaba como media hora.
Me guió hasta el púlpito, subimos la escalera de
madera, y supongo que nadie nos vio por que las
pocas personas que se encontraban allí estaban muy
concentradas orando y mirando al altar.
Desde arriba podíamos ver perfectamente toda la
iglesia ya que estábamos sobre las cabezas de los
asistentes.
Nos sentamos en el piso del púlpito sin hacer ruido,
Xavier se puso a besarme, intenté rechazarlo pero con
él todo era inútil porque cuando tenía una idea en la
cabeza, no se detenía hasta que conseguía realizarla.
Fueron tan intensas sus succiones de mi lengua
atrayéndola cada vez más dentro de su boca que no
pude controlar a mi verga y esta empezó a moverse
dentro de mi ropa.
Xavier que con su mano la podía sentir a través de la
tela, descaradamente me bajó el cierre y se la metió
en la boca y así estuvo un buen rato haciéndome ver
las estrellas de tanto placer que me estaba dando no
solamente chupando mi verga, también mis bolas
fueron visitadas por su golosa lengua.
Intenté separarlo de mi pija porque ya no podía
aguantar más la leche, la cual sentía que subía y
bajaba a lo largo de ella y además temía que en
cualquier momento no iba a poder contener mis gemidos.
Finalmente logré separarlo de la golosina que tan
habilmente lamía y chupaba y sin decir nada se bajó
los pantalones y se apoyó en la baranda del púlpito
ofreciéndome su culo paradito que al separar sus
nalgas con sus manos pude ver un canal muy blanco y
lampiño.
Yo seguía con los pantalones bajos, la verga dura
estaba en mi mano y no sabía que hacer con ella...
Mis ojos miraban ese hoyo que me llamaba y sin decir
palabra acerqué mi cara que quedó aprisionada entre
esos dos cachetes porque Xavier sacó sus manos y
estos volvieron a su sitio.
Mi nariz olió ese aroma delicioso a jabón y a perfume
importado que siempre usaba él y mi lengua no pudo
contenerse y comenzó a lamer esos cachetes hasta que
llegó al agujero y se puso a jugar allí hasta que
logró meterse en su interior.
Xavier suspiraba muy bajito y yo podía sentir como su
pliegues anales respondían al estímulo de mis labios
con unos movimientos muy suaves casi impercetibles.
No soporté más tanta tensión, me senté en el piso del
púlpito y atraje a Xavier hacia mi hasta que logré
sentarlo sobre mis piernas.
Mi verga se había secado, era tanto el fuego que
irradiaba al estar tan caliente que se secó muy
rápidamente evaporando toda la saliva que Xavier
le había dejado unos momentos antes con su
magnífica mamada.
Podía sentir a través de mis dedos que su culo
permanecía húmedo por la saliva que mi lengua había
tratado de introducir allí un instantes antes, pero no
era suficiente para una penetración, por lo tanto llevé
mis dedos a mi boca y los humedecí todo lo que pude
para luego introducirlos en el ano hambriento de mi
amigo.
Xavier se retorció de placer al sentir el contacto de
mis dedos en su entrada trasera y una vez que entraron
gimió un poco, tratando de no hacer ruido para que los
feligreses no detectaran nuestra presencia allí.
Una vez que su ano estuvo dilatado lo suficiente para
una penetración Xavier se fue acomodando sobre mis
piernas que estaban estiradas sobre el piso del
púlpito hasta que logró ubicar su agujero sobre mi
verga la cual nuevamente estaba mojada por los jugos
pre-seminales que empezaron a salir en abundancia
por la excitación que me estaba produciendo todo ese
morbo de oir al cura celebrando la misa al mismo
tiempo que Xavier jadeaba y gemía pidiéndome:
-Verga... verga por favor meteme la verga.
Lo calcé sobre ella y ese culo conocido se la fue
tragando de a poco, hasta que su cuerpo quedó apoyado
sobre mi vellos púbicos y comenzó un delicioso sube
y baja alternándolo con movimientos hacia adelante
y hacia atrás.
No por mucho tiempo permanecímos así, dado que Xavier
se afirmó hacia abajo de tal forma que mi pija no
aguantó más y descargó una generosa cantidad de
leche en sus entrañas.
-La sientoooooo... siento que tu verrrga está por
reventaaarrrrr.......!
Y en ese momento se disparó esa gran cantidad dentro
suyo, luego el silencio fue total, bueno total allí
dentro del púlpito porque las voces de los fieles
replicando al cura se podían oir muy claramente.
Xavier quedó inmóvil por unos momentos parecía que
descanzando de la cablagata, siempre clavado en mi
verga que se iba muriendo dentro de su recto, pero
en ese momento sentí unos movimientos muy agitados,
era él que con su mano a una velocidad supersónica
manipulaba su verga y su ano me "mordía" la mía con
pavorosas contracciones.
Cuando Xavier gimió y jadeo lo suficiente miré hacia
adelante y vi un impresionante chorro de leche que
salía de su pija en un disparo hacia arriba el cual
voló por los aires y fue a estrellarse sobre la
escalera del púlpito.
Una vez que su mano exprimió los huevos en busca de
más semen, Xavier se dio vuelta y me dio un beso
con gran intercambio de saliva.
Una vez calmados salió de arriba mío, como pude me
limpié con un pañuelo y en eso estaba cuando sentí
una especie de explosión que provenía del lugar donde
Xavier permanecía agachado tratando de reponerse.
El se rió bastante por la niñería, sucedió que fue
tanto el aire que le había entrado con la cabalgata
que me había hecho, que su cuerpo lo expulsó en una
interminable cadena de ruidos los cuales cesaron con
la expulsión de un gran trozo de materia fecal
recubierto por una capa blanquecina que todos
adivinaaán que era mi leche que lo había recubierto.
El trozo quedó depositado sobre el piso mientras a
Xavier se le ocurrió la idea que que tenía que
confesarse.
Sigilosamente bajamos la escalera del púlpito y nos
sentamos en la última fila de los asientos de la
iglesia y vimos como los últimos fieles tomaban la
ostia, pero cuando miré a mi lado, Xavier no estaba!!
Levanté la vista y lo vi arrodillado frente al
confesioanario, al rato vi que metía la mano y
ni me imaginé que estaría sucediendo.
Cuando la misa terminó, y el volvió a mi lado me dijo:
-Viste le conté todo al cura!, es un cura joven, se
calentó tanto con lo que le dije que se le empezó a
parar y comenzó a gemir, yo de afuera veía como se
tocaba y vi como se levantó la sotana y se la agarró
y bueno ya que estaba de joda, metí la mano y se la
agarré, él me la apretó con su mano y al final pude
sentir su leche caliente en mi mano, "leche sagrada"
no se consigue todos los días....
Yo muy asombrado no supe que decir...
Luego reímos por su travesura con el cura y por la otra
la del regalo que dejó arriba en el piso del púlpito.
No sé si fue a consecuencia de eso o de que alguien
más usó el púlpito para encuentros carnales como
nosotros, pero si van por esa iglesia van a ver que
sacaron la escalera.
Les pido que vayan y lo comprueben, me gustarí saber
si lo que hicimos allí hace tanto tiempo fue la causa
por la cual la sacaron ????!!!
OMAR
Como siempre espero comentarios en omarkiwi@yahoo.com

En La Biblioteca

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Yo tengo 24 años en aquel entonces tenia 22, yo estudio la univesidad y un dia tenia un examen no muy importante pero tenia que repasar, entonces decidi ir a estudiar a la biblioteca de la universidad en donde estuve cerca de 3 horas, despues llego el momento en que me tenia que ir, fui a recoger mi mochila y tenia ganas de ir al baño me dije todavia hay tiempo y me dirigi a el baño, estos eran viejos no estaban reemodelados las paredes eran de madera delgada, entre a uno de los apartados y ahi estaba yo de pronto me doy cuenta que habia recados en la pared y los lei pero no podia creer que las personas se citaran asi.

Me empece a exitar por lo que decian los recados de pronto oigo que alguien entra a el baño de a lado pero no le tome importancia de pronto volteo y veo un agujero en la pared y me doy cuenta de que el chico que habia entrado me estaba viendo yo tambien lo vi y tenia su verga en las manos, esta era la primera vez que me pasaba algo asi, entonces me decidi y le ! enseñe mi verga por el agujero y el me dijo que fuera a donde el estaba me subi el pantalon y fui, no lo podia creer estaba guapisimo el es blanco de bigote y con una gran verga, entonces me desabrocha el pantalon y me saca mi verga y se la mete a la boca yo estaba demasiado exitado ya que me succionaba tan delicioso sentia su vigote con mi bello pubico y eso me exitaba aun mas, decidimos salir de ahi por el motivo de que alguien entrara y nos desubriera el me dijo te espero afuera para ir a otro lugar yo le dije esta bien salimos y le explique que tenia un examen, y platicamos un buen rato me dijo que tenia 28 años y que estaba arreglando asuntos de sus estudios , y me decia: eres guapo, por que estas en esto, eso me alago mucho pero no le creia ya que no me siento la gran cosa. Le dije que me esperara y que despues iriamos a mi casa. Mas tarde fuimos a mi casa, estabamos solos y le dije quitate la ropa (yo estaba muy nervioso ya que era mi 1a vez) entonces lo pude ver comple! tito la verdad esque esta buenisimo.

Nos desvestimos y me tiro en mi cama y me volvio a mamar mi verga para esto antes habiamos comprado unos condones, despues de mamarmela por un buen rato me dijo quieres que te ponga el condon y le dige que si me lo puso y le levante las piernas se la empece a meter lentamente, en esos momentos pensaba que era mi 1a vez y que nunca pense hacerlo a un hombre pero ya estaba en esa situacion y no la iba a desperdicar, lo empece a penetrar y me decia que le dolia (mi verga es mas chica que la de el) pero logre hacerlo gemir, yo me sentia en el cielo cuando se la metia y la sacaba y verlo a el tan guapo y saber que cualquier chava que se enterara de esto se moriria de corage. Despues le saque mi verga me quite el condon y decidimos masturbarnos nos venimos al mismo tiempo el me beso y me dijo que yo le gustaba mucho, despues de esto nos duchamos y ahi nos acariciabamos mas pero se hizo tarde y se tenia que ir.

Hicimos una cita para volverlo a ! repetir y si nos vimos como 4 veces mas en donde el tambien me penetro, pero despues de esa 4 vez tuvo problemas con su trabajo y en la escuela y nos dejamos de ver, al paso de 1 año lo volvi a ver bueno el vino a mi casa, para ese entoces yo ya habia conocido a otro chico que hoy es mi pareja se lo hice saber cuestionandolo por que habia desaparecido asi. Como quiera nos besamos y le mame la verga eso no lo podia evitar ya que muchas veces soñaba con las veces en las que lo haciamos y cuando nos duchabamos juntos, estuvo a punto de penetrarme pero nos arrepentimos y no lo hizo, quedamos solo como amigos, y lo volvi a ver pero solo nos vimos asi como amigos y la vedad es que me da miedo de que vuelba a venir a buscarme por que talvez no me pueda contener otra vez ....





anonimo

En Japones

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Todo indicaba que el viaje por tren de Sevilla a Barcelona sería largo, cansador y aburrido y cuando vi la multitud que aguardaba y cuando entré en la cabina de ocho pasajeros que me correspondía, con siete ya acomodados, y cuando tuve que recurrir a la ayuda del japonés para subir mi mochila a lo más alto, sobre las otras pertenencias, mi moral ya estaba a ras del suelo.

Las maniobras de elevar a los cielos la mochila hizo que el japonés de buena voluntad y yo pudiéramos intercambiar una breve conversación en inglés, lo que al parecer no había logrado con los demás y esto lo volvió locuaz. El señor bajito y adormilado que iba sentado junto a la ventana, frente al oriental, se mostró amable y decidió –motu proprio- cambiarse junta a la puerta que era la butaca que me correspondía, me mimeticé con el japonés -que era de esa nacionalidad lo supe al día siguiente- y gentilmente le agradecí. El habrá pensado que ya que podíamos conversar lo mejor era ofrecerme su acomodación en bien del turista aunque fuera en perjuicio propio puesto que junto a la puerta suele ser incomodísimo porque en lo mejor del sueño alguien abre con todas sus fuerzas y te despierta y para remate, al darse cuenta que va todo lleno, se pira dejándotela abierta... Lo saqué de dudas respecto de varias consultas que el japonés anotaba con sus raros signos en una libreta de viaje, con el orden, la conciencia, la pertinacia y la eficiencia nipona. Luego llegó la hora de dormir y cada uno se acomodó lo mejor que pudo.

Al rato, porque me cuesta dormirme en estos viajes, vi que el chico se despojaba de sus cómodas sandalias, de sus calcetas de lana gorda y se daba enérgicos masajes en sus pies que curiosamente no eran amarillos y se veían inmaculados. Le costaba acomodarse. Primero se sentó al estilo yoga. Al poco rato se estiró. Después se enrolló en su mínimo espacio apoyando la cabeza en el vidrio, encogiéndose y poniendo los pies en el asiento, quedando así con las rodillas casi en su cara. Volvió a estirarse.

Entonces... urdí mi trama...

El japonesito me atraía como el imán. Era guapete, aunque no lo habría distinguido entre tres orientales. Y le indiqué por señas, para que los otros no se enteraran, que estirara sus piernas y pusiera sus piesecitos en mi asiento, allí a mi lado, que no me molestaba en absoluto y con una sonrisa supongo de agradecimiento y descanso el chico no se hizo esperar y rápidamente, noté, se durmió.


Deposité mi mano derecha sobre esos pies. Los sentí algo fríos y empecé a pasarles la palma por encima y luego ya a masajearlos más decididamente. El chico debe haberse despertado gratamente porque empezó a mover sus deditos sumamente gratificado. De modo que el masaje se extendió por largo rato... lo que aproveché para meter de vez en cuando la mano por el pantalón subiendo por la piernas todo lo que me permitía moverme sin hacer demasiado esfuerzo ni llamar la atención de los otros.


Si te gusta el masaje, pensé, te gustará el placer que pueda procurarte...


Amanecimos en Sants, con la proverbial puntualidad de RENFE y poniéndome la mochila que Yoshiro me ofrecía educadamente, le dije –my kingdom for a coffee, come with me, please... No se hizo de rogar y bajamos, carrera mar, nos encaramamos por la escalera mecánica y casi corrimos a la cafetería. El café acompañado de los donuts me sentó de maravillas, Yoshiro bebía su café parsimoniosamente y me sonreía gratamente complacido.


Ya repuestos hablamos de sus planes, miramos sus mapas en los que debí adivinar las calles puesto que estaban escritas con su signos, le recomendé algunos recorridos fundamentales y llevé la conversación a lo del hotel!!!

Pensé en dos o tres hostales que no estaban mal y bien ubicados y cuando ya salíamos de la estación le espeté:

-Yoshiro, tú me gustas... estaría encantado de hacer el amor contigo.

Sus ojitos, antes oblicuos, se pusieron redondos... tal fue su sorpresa.

-A mí me gustan las chicas..., -respondió, sin abandonar la tradicional sonrisa que le empequeñecía más los ojillos, y que milagrosamente había vuelto a su rostro. Prodigios del autodominio oriental, pensé.


No se como, pero lo convencí de coger la habitación juntos y \"ya veríamos...\" A mí, me daba lo mismo llegar a casa hoy que la próxima semana, total \"lo comido y lo bailado\" no me lo quita nadie.


Nos inscribimos, subimos, acomodamos, duchamos, salimos a darnos una primera vuelta para enseñarle la telaraña del metro, nos metimos en tiendas de souvenirs, lo arrastré a una sexshop, reímos de los artilugios que ofrecen en sus vitrinas, le señalé algunas carátulas muy significativas de películas gay y al fin salimos para comer.


Le dije que tenía que probar comida catalana y una buena cerveza. No bebía. Parte importante de mi estrategia se venía al suelo. En fin, sobre la marcha y ya comiendo lo insté a probar un sorbo de cerveza y a elogiar lo bien que venía con la escalivada que se servía en ese momento. Al parecer le gustó porque casi al instante pidió la suya y a mí el corazón me volvió a su sitio.


La noche en el tren, el sueño, el cansancio, la caminata, la comida y la cerveza surtieron su efecto. La siesta era de rigor. Regresamos al hostal. Se tendió en la que escogió como su cama –a mí me daba igual, yo dormiría en las dos-, y yo inicié las maniobras de la mejor siesta de su vida...


Me senté a su lado y desnudé sus pies. Inicié el masaje de la noche en el tren y me confesó lo grato que le había resultado. Notaba su lengua con dificultades y eso me satisfacía, el horno estaba como para un bollo...

Luego de los pies me senté más arriba en la cama y empecé con sus hombros. Abrí su camisa y me dediqué a su pecho muy bien formado. Le ayudé a quitársela. Lo volví boca abajo y mi masaje en la espalda fuer enérgico y ardiente y surtió su efecto, cuando lo volví boca arriba sonreía con los ojos cerrados los brazos tendidos y vi una pronunciada erección bajo su pantalón beige.

Entonces empecé a masajear sus muslos y con ello le hacía ver la dificultad de hacerlo por sobre la tela... con calma, sin dejar de sonreír, empecé a desatar su cinturón, de cuero negro y hebilla prominente. Con cuidado \"oriental\", como un cirujano en acción, con delicadeza pero con eficiencia bajé su cremallera... Algo debo haber tocado porque dio un pequeño respingo y como que quiso encoger las piernas... no obstante se dejó quitar el pantalón.


Llevaba un ligero calzoncillo tipo braga, de un algodón suave y muy blanco. Por los bordes de los muslos sobresalían unos pelillos negros y tiesos, así como algunos pelos más audaces había traspasado la tela y salían del bulto que marcaban sus huevos.

El masaje se hizo más erótico. El vientre. La caricia por todo alrededor de la goma de la cintura. El borde de los muslos. Los dedos estirados de ambas manos recorriendo esa frontera e intentando meterse dentro del breve calzoncillo. Ni corto ni perezoso, abrió más sus piernas indicándome que esa caricia le agradaba y que estaba dispuesto a sentirla más intensa. Entonces, mientras una mano la repetía, metiendo las puntas de los dedos por el borde del calzoncillo, exactamente en una ingle, la otra, por el otro costado, se metía con sus dedos intrusos pero acariciadores en la entrepierna...


Palpé una zona intensamente llena de pelos gruesos y que imaginaba muy negros... entonces ya, decidido, puesto que Yoshiro no le hacía asco a las caricias eróticas, empecé a pasar la palma de mi mano por encima del bulto que marcaba su falo que se endurecía y endurecía a medida que intensificaba mis caricias...


Paré. Abrió los ojos. Quiere más me dije, esa había sido una señal positiva.

Entonces con ambas palmas inicié un masaje en su pecho absolutamente lampiño, de piel suave, dorada, sus costados, y con las puntas de los dedos empecé a pellizcar tiernamente sus tetillas...

Noté que su mano entraba por su calzoncillo y no solo acomodaba su rabo sino que permanecía allí tocándolo suavemente... casi imperceptiblemente con la palma que se movía lenta y cariñosamente sobre él.


Estos orientales hasta para pajearse son sutiles, pensé.


Y mi boca reemplazó a mis dedos con sus tetillas, las mordí con mis labios, las acaricié con la lengua, las chupé cuidadosamente e inicié un viaje con mi lengua por el centro de su pecho a su ombligo, al borde de su slip y finalmente, retirando su mano, lengüeteé a gusto toda la longitud del rabo, el cuello del glande que se hacía notar bajo la tela, el contorno de los dos huevos bien marcados e hinchados... metí la punta por los bordes como lo había hecho con los dedos y retirando un poco la tela, saboreé ahora esos pelos hirsutos de la entrepierna.


Subí al vientre y mientras lo mordía golosamente, empecé a retirarle el slip hasta quitárselo completamente... besé sus muslos, los mordisqueé con los labios, los lamí... cogí sus pies y chupé sus deditos y volví al centro... empecé a pasar mi lengua por sus huevos, le abrí las piernas, le relamí la entrepierna, paseé mi lengua del ojete a los huevos, los huevos todo alrededor y con la punta subí por sus inglés hasta que notando que estaba milllllllllll... por las gotas de líquido transparente que empezaba a manar la pequeña boca, entonces cogiendo el glande con los labios empecé a meterme el pene en la mía y aprecié el grosor del instrumento. La punta de mi lengua notó que no es verdad que los orientales tengan la boca del pene horizontal, es vertical como la del común de los mortales... eso no tiene nada que ver con la forma de sus ojos...


Al introducir el gordo y largo falo en mi boca fui retirándole la piel hasta dejar el glande desnudo y le di el tratamiento de un caramelo que golosamente se come un niño.


Yoshiro sonreía complacido.

Me quité la ropa y me recosté a su lado. Sin pedírselo me hizo lugar. Y nos abrazamos. Y las dos bocas se mostraron hambrientas. Se volvió hacia mí y nos abrazamos y así estuvimos un rato morreándonos y yo pensaba y me preguntaba quien sería el primero en darle la pasada al otro...


Hombre precavido vale por dos, dicen, me levanté, busqué lo infaltable en un pequeño necessaire, condones y lubricante, y al acercarme nuevamente a la cama, estiró la mano pidiéndomelos... con destreza sacó el preservativo y se lo puso...


Vaya, me dije, me toca el primero...


Mientras se ponía el condón me unté el ojete con el lubricante marca <¡POM!, comprado en la sexshop de calle Roma y me instalé lo más cómodamente posible a probar mi primera polla oriental.


Casi no noté su entrada. Sus movimientos eran delicados. Pese al grosor de su pene, Yoshiro sabía como penetrar placenteramente. Fue delicado, cariñoso, tierno y extremadamente apasionado... sus movimientos y las caricias de sus manos por todo lo que alcanzaban de mi cuerpo, su boca en mi cuello, hombros, mejillas y costados me hicieron sentir en la gloria, hasta que sus movimientos se fueron haciendo primero más enérgicos y luego bajando lentamente en intensidad hasta que sus gemidos me dieron cuenta del intenso orgasmo que estaba sintiendo y que en ese momento empecé a sentir yo también y que con las contracciones de mi culo, por mi propio orgasmo con el solo roce de la toalla que había puesto debajo y el de su pene dentro de mí yo empezaba a disfrutar a chorros... se había en él intensificado.


Sí, mi japonés sabía de culos, acostumbraba a darles por el idem a las japonesitas que se follaba, y conmigo se convenció que es verdad eso de que \"el culo no tiene sexo\".


La noche y el placer lo convencieron de que probar no tiene nada de malo y estoy seguro de que sin ser necesariamente tan sutil como un oriental, un occidental se la mandó a guardar sin dejar un centímetro fuera y que tanto monta, monta tanto, con el pene y por ano...


Comentarios se agradecen a:

Julián (jsuber)

El Tipo del Omnibus

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 A veces me acuerdo de acontecimientos que me han sucedido
pero fueron tan breves e insignificantes que no me animo a
contártelos por no aburrirte.
Hoy me acordé de unos de ellos y me dije que a lo mejor a ti
te podría interesar o alguno de los lectores.
Tal vez a alguno de ellos les haya sucedido algo parecido.
Se acercaban las fiesta y yo me iba a la casa de mis padres
a pasar las fiestas con ellos.
Como siempre tomé el micro en la terminal de Santa Fé, sin
ninguna novedad, subió gente y bajó gente en todos los pueblos
en los que se detenía el bus.
No pasó nada de particular, vos dirás si no pasó nada para qué
me contás esa historia??? Bueno, no pasó nada entre Santa Fe
y un poco antes de llegar a Casilda.
Como yo iba en el último asiento podía ver todo el pasillo
del micro y ver a los pasajeros que subían y bajaban, en ese
lugar subió una pareja, un hombre y una mujer, pero al notar
que la mujer se sentaba adelante y el hombre seguía hacia el
final, pensé no son nada.
El tipo se sentó casi a mi lado. Una señora que finalmente
se bajó en Casilda ocupaba el asiento junto al mío.
EL tipo era rubio-tabaco, de unos 27 años, de ojos castaños,
con bastante cuerpo sin ser gordo y llevaba una barba muy
bien recortada y bigote de ese hermoso tono habano del tabaco.
Pude notar como me miraba por atrás de la señora, cosa que me
empezó a incomodar un poco, pero me tranquilicé pensando que
esa señora estaba en el medio y él tipo se cansaría de mirarme.
Pero no sucedió así ya que la señora se bajó en Casilda como
te dije antes y el tipo más descaradamente me empezó a mirar.
Yo miraba para otro lado, hasta que finalmente me preguntó la
hora (noté que tenía un hermoso reloj dorado en un brazo
musculoso y tostado por el sol del campo, pero amablemente
le contesté a su pregunta).
Empezó una conversación que hasta el día de hoy ignoro si lo
que dijo era cierto o era una forma que tenía de conseguir
algo...
Me dijo que era casado con la mujer que subió con él, pero que
a pesar de compartir la misma casa dormían en cuarto separados,
que tenían una hija de cuatro años y un montón de cosas que a
mi ni me interesaban. Total él era un desconocido...
Noté que se apoyaba la mano en la bragueta y la acariciaba
hasta que pude ver vomo le crecía bastante el bulto.
En un momento le dije: -Me bajo en la próxima.
El me preguntó sui podía verme otra vez, que venían a San
José por un par de días y regresaría a su pueblo.
Quedé por un instante pensando, que querrá este? Por qué no
es más claro y me dice para que quier verme...
El se dio cuenta de mi titubeo y me dijo que era Bi y que yo
le había gustado y que quería tener algo conmigo...!!!
Imaginate amigo, yo venía tanquilo a pasar las fiestas y me
encontré con ese pedazo de macho inesperado haciéndome esa
proposició!!! No había nadie más en el fondo del micro, todos
se habían bajado e inclusive algun pasajero se había ido a
asientos más delanteros.
El tipo dejó de acariciar su bragueta y posó su mano sobre
la mía. Sentí un peso y una opresión tremenda en esa parte de
mi anatomía. Alargué mi mano para retir la suya de mi cuuerpo,
pero instintivamente al tocar la suya, la apreté más hacia
abajo y pude sentir que mi pija estaba viva y con ganas de
levantarse.
El notó el movimiento de mi verga y me dijo: -Te gusta lo que
te estoy haciendo? -Es mi parada, me tengo que bajar. le dije
casi sin voz.
-Que casualidad!!, yo me bajo en la otra. Fue su respuesta a
lo que agregó. Te espero esta noche a las 9 en esta parada.
te parece bien? -Sííí. Está bien le dije casi en un susurro
y me levanté para bajarme, cuando me di vuelta para ir hacia
la salida del micro aprovechó y me metió la mano entre las
piernas y me tocó los huevos.
Llegué a casa, saludé a todos, almorzamos y me fue a descansar.
Tirado en la cama no podía quitar al tipo de mi mente. Miles
de pregntas pasaron por mi mente. Qué querrá hacer? Sería su
mujer la que iba en el micro? o sería una mentira que dijo
para buscar converasación? Un tipo que aparentaba ser milico
por el corte de pelo, no podía ser que estuviese tan
desesperado por un culo o que le hicieran una mamada??? Bueno,
en fin eso suponía yo porque el tipo no me dijo nada de lo que
quería hacerme o si quería que yo le hiciese algo a él?? Lo
único que me dijo es que era Bi, sin preguntarme a mi mis
preferencias sexuales o si yo tenía interés en tener una
aventura con él.
Con a las cinco mamá me llamó para tomar algo y comer una de
sus delciosas tartas.
Pasó la tarde y yo pensando en ese tipo tan raro.
Como a las ocho y media le dije a mamá que me iba a caminar y a
recorrer el pueblo.
Bajo sus protestas de que era la hora de cenar y un montón de
cosas salí a ese encuentro a ver que sucedería.
Amigo no te imaginas nada de lo que sucedió!!!! El tipo estaba
esperándome en el lugar que me había dicho.
-Pensé que no ibas a venir, pero al mismo tiempo estaba seguro
de que vendrías porque cuando apreté tu verga ella contestó a
mi presión como diciendo que quería acción.
Nos pusimos a conversar en esa calle oscura, él me dijo que
quería tener sexo conmigo, me asombró que era un tipo directo
y franco, decía lo que pensaba sin rodeos.
Como no conocía el lugar, porque era la primera vez que venía,
me preguntó si yo tenía algun sitio para estar solos y
tranquilos.
A mi casa no lo podía llevar, a un hotel tampoco... lo único
que s eme ocurrió fue ir hacia el río, que estaba a unas tres
cuadras de allí.
El me siguió, al recorrer una cuadra y ver que estaba my
oscuro me agarró de la cintura con su mano izquierda y la
derecha la fue bajando hasta mi bragueta que al sentir el
peso y la presión de su mano empezó a moverse como me había
sucedido en el micro.
Ya podíamos sentir el aroma del río y el suave crujir del
movimiento de las aguas, la oscuridad era total, la luna no
estaba y las casas estaban un poco distantes, por lo cual se
podía ver alguna luz a lo lejos.
Nos colocamos atrás de unos árboles, el tipo seguía con su
mano aprentando mi pija, que como te imaginarás ya estaba
semi-parada.
Se puso frente a mi y me empezó a morder el cuello y a besarlo,
con sus manos me apretaba el culo contra su cuerpo cosa que
nuestras pijas se frotaran contra las telas de nuestrso
pantalones, hasta que pude sentir la dureza de la suya y
supuse que sería de buen tamaño!!! Acerqué mi mano a su
bragueta y bajé el cierre, metí una mano y me adueñé de a
verga que sentía tan dura contra la mía.
Al sacarla la apreté y noté que se estiraba más y se endurecía
más, él seguía entretenido besando y mordiendo mi cuello, mi
boca se notaba que no le interesaba porque ni se acercó.
-Déjame, agachar así te la chupo un rato,le dije al oído.
Al oir eso me apretó más y su pija quedó apretada entre
nuestros cuerpos bien hacia arriba,tuve que sacar mi mano
porque no cabía entre los dos.
-No!!!! Yo te la voy a chupar a vos!!!, me dijo casi desesperado.
Me abrió la bragueta, la sacó para afuera se agachó y me lamió
el glande, luego trató de meterme la lengua en el agujerito y
como no pudo meter mucho siguió con el glande nuevamente,
lamió el frenillo y toda la parte de abajo. Con su mano
sostenía el forro para que quedar toda la cabeza al aire,
volvía y lamía la cabeza, paró un poco para respirar y me
dijo que me bajara los pantalones.
Así lo hice, él se ubicó debajo mío y desde allí le dió una
lamida y una mordidad tremendas a mis pelotas, yo seguía de
pie hasta que le dije que parara que me quería sacar los
pantalones que se me iban a ensuciar.
Detuvo la desesperación con la que lamía, mordía y chupaba las
partes que le apetecían.
Yo estaba muy caliente con ese "trabajo" tan desesperado y
fuerte que me había hecho.
Estimado amigo, para que te lo voy a negar yo también quería
chupársela, me había gustado era gorda y bastante larga y de
una dureza inusual en estos tiempos, pero el tipo no me daba
tregua, sólo se dedicaba a satsfacer sus deseos de chupar y
lamer sin importarle que yo también quería disfrutar de su
verga.
Yo estaba por explotar, mejor dicho mis bolas estaban por
explotar y largar todo su contenido ante tanta excitación por
parte de los labios y la lengua de ese tipo.
El se dio cuenta de que mi pija latía mucho y paró de agasajarla
y se dedicó a intoducir su lengua en mi ano.
Me puso un dedo y lamía mientras lo introducía. Yo me dije me
la va a querer clavaar!!! Pero como no me dejaba chuparséla,
ignoraba que planes tendría?? Desde abajo lamía y metía un
dedo, cuando lo metió toda con la otra mano me agarró la pija
y nuevamente comenzó a pajearme.
Estuvo un rato así hasta que sintió que nuevamente latía mucho.
-No se te ocurra acabar ahora!!!! -Estoy muy caliente me
hiciste muchas cosas, quiero chupártela y sentirla palpitar
en mi boca.
Pude ver que todavía seguía bien dura, él se paró y me imitó
sacándose los pantalones y el slip.
A pesar de la oscuridad pude ver unas enormes bolas peludas,
supongo que tendrían el mismo maravilloso color de su barba,
pero no pude ver tanto...
Me dijo que lamiera todo lo que quisiera, estaba caliente
pero quería estarlo más.
El de pie y yo agachado, empecé por lamerle las bolas, ya que
su pija con sus manos la tenía levantada apuntando hacia el
cielo, empecé por lamer esa parte donde la pija se mete en
el cuerpo y forma un bulto entre las bolas.
El se estremcía y gemía despacito, en susurros me decía:
"más rápido!!! más ráapido!!!, seguí más atrás" Quedé pensativo
un instante, este tipo me dijo que era Bi, pero quiere que le
chupe le culo??? Seguí hacia atrás y pude aspirar un
impresionante olor a bolas de macho aunque el aroma a jabón
podía sentirse, ese olor no podía destruir el aroma natural
que exhalba de esa piel y sobre todo en ese lugar tan
maravilloso que está situado entre la raíz del pene y las
bolas con el agujero del ano.
Estube aspirando y deleitandome con ese olor, hasta que sentí
la asperesa de los pelos que estaban alohjados allí, eran
gruesos y ásperos, creo que les dicen pelos de alhabre.
Ese culo estaba tapado por esos pelos los cuales me impidieron
un poco la lleguada a mi destino final "su agujero", no fui
rechazado, el tipo me pedía que siguiera, que metiera mis
dedos, que estaba gozando como loco y otras cosas más.
Cuando ya había penetrado ese agujero con tres dedos, me dijo
que parase y se me pidió que me acostase sobre los pastos.
Me imaginé que querría sentarse sobre mi pija e ir bajando
hasta que se le enterrase toda dentro del culo, pero querido
amigo me equivoqué!!! El se puso sobre mi, ofreciéndome su
culo para que siguiera el trabajo antes empezado y se puso a
mamarme la pija nuevamente, esta vez sobre mi bajaba y subía
la cabeza y me apretaba los huevos, mientras yo seguía
explorando su culo con mis dedos y de vez en cuando lo
visitaba con mi lengua, mi mano permanecía apretando su pija
y pajeándolo lentamente.
No pude aguantar mucho rato más, le dije que iba a acabar
entonces el aumentó la velocidad de su chupada y cuando mi
verga llegó a su garganta, explotó y largó todo el contenido
de mis bolas allí dentro.
Pude sentir que mis chorros de semen chocaban con su garganta
y aceleré el movimiemto de mi mano hasta que su pija comenzó
a pulsar fuerte y explotó en una cantidad impresinante de
líquido blanquecino que cayó sobre mi cara y cuello.
Descanzamos un rato, yo pensé que todo había terminado ahí,
agarré mi ropa e hice ademán de vestirme, el darse cuenta me
lo impidió.
-Querés irte antes de terminar? -Pensé que no querrías nada
más! Nuevamente se puso a lamer la cabeza de mi pija, hasta
que la humedeció lo suficiente y se la introdujo en la boca
hasta que logró que se pusiera dura otra vez.
-No me voy de acá hasta sentirla dentro de mi culo! Eso fue lo
que me dijo, se puso de pie y apoyó las manos contra un árbol,
puso el culo para atrás y me lo ofreció.
Busqué un forro en un bolsillo de mi pantalón, me lo puse,
escupí en mi mano y le introduje la saliva con mis dedos en
su agujero.
Me puse detrás de él, apoyé la cabeza en su agujero presioné
y di un empujón hasta que la cabeza se perdió allí dentro, por
el empujón el perdió el equilibrio cayendo hacia adelante y su
cabeza pegó en el tronco del árbol, se recuperó inmediatamente
y empujó el culo hacia atráas hasta que mi pija entro casi
totalemente, ahí tomé yo el control de la situación y con un
nuevo empujón metí lo poco que quedaba fuera de su ser.
Al tenerla toda dentro suyo, el tipo contrajo el esfínter y
casi me la estranguló!!! Querido amigo, a pesar de la
sensación de estrangulamiento fue un dolor delicioso, creí que
se me iba a bajar pero al instante el aflojó la presión de su
esfínter y sentí un alivio.
Le dije protestando que casi me la había estrangulado.
Su replica fue que fue delicioso sentirla atrapada dentro suyo.
Bombée un rato y me pidió que con las dos manos le agarra la
verga. Con una mano sostenía la raíz y podía sentir esos pelos
duros y ásperos la otra parte de mi mano trataba de "embolsar"
sus huevos, pero eran demasiado grandes y no cabían en la
parte de mi mano que quedaba hacia abajo, con la otra mano
recorría su pija desde la punta corriéndole el forro hasta
que mis dedos chocaban con la otra mano que sostenía todo
lo demás.
Le avisé que estaba por acabar por si quería que la sacara
para hacer otra cosa, pero me dijo que lo pajeara más rápido
así le daría placer a él también por adelante y por su interior.
Aceleré los movimientos de mi mano y d emi pija. El nuevamente
me la apretí dándome la sensaciín de estrangulamiento a la
cual me estaba acostumbrando.
Su pija estaba tan hinchada que cuando traté de cubrirle la
cabeza con el forro, noté que no llegaba y sentí que latía
mucho. El seguía con las manos apoyadas en el árbol,
mientras que yo realizaba todo el trabajo.
Su pija estaba muy cerca del tronco del árbol y su leche se
estrelló allí, pude sentir cuando salía y al moverle el forro
mis dedos tocaron el árbol y tocaron el semen que había caído
en ese lugar.
Mi verga fue apretada unas cuantas veces más por el interior
de este tipo hasta que di un grito y mi leche inundó el condón
que la cubría.
El también gimió, un poco más fuerte y jadeó cuando sintió
que mi leche salía.
Cuando todo pasó la saqué de su interior, él se dio vuelta,
se puso a mirarme, tiré el condón al suelo mientras el se
acercaba la agarró con una mano, pasó un dedo por la cabeza y
por el agujero notando que aún había leche, se agachó y se
puso a chupar de esa manera deseperada que ya me había hecho
un rato antes.
No sé si era su manera de mamarla o era tal su desesperación
por hacerlo que lo hacía de esa manera.
Saboreó la leche que todavía había, nos e me paró de nuevo
pero estaba lo que se dice "bobona", gorda y pesada pero no
dura, lo hizo unos minutos hasta que tuve la sensación de que
estaba por acabar otra vez.
Creo que salieron algunas gotitas, pero no sé si sería de
semen o de líquido seminal, lo cual lamió gozando mucho y
gimiendo a cada lamida.
Amigo te diré que no tenía ni noción de la hora, estaba muy
oscuro, el terminó su "trabajo" y sin decirme nada comenzó a
vestirse yo también lo imité, me puse el slip que estaba
tirado en el suelo entre los pantalones, me lo puse apurado,
como allí no se veía nada, ni supe si me lo había puesto al
derecho ol al revés. El tipo me llevaba ventaja ya tenía los
pantalones puestos.
Cuando terminamos de vestirnos, me dijo que lo acompañara a
la parada del ómnibus porque el no conocía la zona y ni idea
tenía de como salr de allí.
Volvimos por el mismo camino, casi sin hablar. Yo le pregunté
cuando podría verlo otra vez, y me respondió que era muy
difícil porque volvería a su pueblo y por acá no vendría
otra vez.
Me di cuenta de que era una excusa, porque el tipo era de
esos casados que se hacen coger una vez y después tienen el
complejo de culpa y se creen que no viendo más al que los
cogió, se van olvidar de sus "preferencias sexuales".
Llegamos al lugar donde nos habíamos encontrado nos
despedimos fríamente como si hubiese sido un encuentro
"contratado" de esos que "hacemos lo que vinimos a hacer, lo
hicimos y hasta nunca".
Seguí el camino hacia mi casa sin darme vuelta a ver para
donde seguía el tipo. Supongo que se habrá ido al lugar donde
se hospedaba o algo así.
Cuando llegué a casa ya había pasado la medianoche, no había
nadie levantado.
Tenía un hambre bárbaro!! Bueno, no había comido nada desde
la tarde, la caminata, los dos polvos y medio y todo ese
desgaste físico, me habían dado un apetito tremendo.
Antes de pasar por la cocina para ver si mi mamá me había
dejado algo de comer pasé por el bañ a orinar y ahí descubrí
que sin saberlo me traje un recuerdo del tipo!!!! Sí querido
amigo, aunque no me lo creas, cuando me desprendí el pantalón
vi que tenía un slip celeste con rayas azules!!! Yo nunca
tuve un slip así!! En la oscuridad había agarrado el del tipo
y me lo había puesto!!! Me quedaba un poco grande porque él
tenía más cuerpo que yo.
No te imaginás lo nervioso que me puse, pensando que cuando se
diese cuenta el tipo del cambio de slips, se iba a pensar que
lo hice a propósito para quedarme con algo de él!! Se habrá
pensado que yo era fetichista o alguna cosa por el estilo,
al mismo tiempo me causó mucha risa pensar en la rabia que
tendría el tipo.
Me lo saqué, lo olí y efectivamente tenía el mismo olor que
un rato antes había sentido al estar lamiendo sus bolas antes
de llegar al agujero que quería ser lamido y penetrado por mí.
Te cuento querido amigo que a pesar de no tener más ganas ni
reserva en mis bolas y vesículas seminales mi pija se levantó
nuevamente cuando olí esa tela y mi cerebro captó el aroma
tan excitante de ese tipo.
Por supuesto que me la acaricié e intenté pajearla un poco
pero como no me venían ganas de nuevas eyaculaciones, la lavé
bien, me vestí solamente con el pantalón y guardé el slip en
un bolsillo para olerlo en otra ocasión y gozar recordando
las apretandas y estrangulameintos que recibio mi "arma" en
el interior de ese tipo desconocido.
Fui a la cocina y por suerte mamá me habí dejado un pedazo de
tortilla de papas, me la comí con una buena cantidad de vino
casero y me fui a dormir con mi "trofeo" en el bolsillo.
En el silencio de la noche, entré a mi cuarto sin hacer ruido,
me desvestí, saqué el slip del bolsillo y lo guardé bajo la
almohada y me dormí.
No fue una noche tranquila, me desperté muchas veces con la
sensación de que me arrancaban la pija y también sentía las
chupadas desesperadas del tipo.
Ya estaba amaneciendo cuando nuevamente me desperté y vi
como entraba la luz del amanecer por mi ventana.
Mi pija estaba completamente dura, me dolía un poco, supongo
que sería de tanta lamidas, chupadas y apretadas que le había
dado ese tipo. Alargué una mano y la agarré.
Noté que ya se habían repuesto las reservas seminales porque
al acariciarla un poco sentí el conocido cosquilleo. Metí la
otra mano bajo la almohada y agarré el slip del tipo. Lo
llevé hacia mi nariz y lo empecé a oler.
Que rico aroma se desprendía de allí!!! Un rato lo tuve pegado
a mi nariz, mientras que con la otra mano trabajaba mi "arma"
que estaba muy dura y le salía líquido preseminal, cuando
noté que tenía ganas de acabar, me destapé, la cubrí con el
slip y empecé a 'cogerlo", sí querido amigo al slip, pensando
que era el culo de su dueño.
Fue fantástico!!! Lástima que era una tela de algodón y no me
la pudo estrangualr como lo hacía el interior del tipo, pero
igual gocé pensando que era a él que lo estaba embistiendo
con mi verga.
Acabé una cantidad considerable, pero no una gran cantidad en
ese slip, luego lo pasé por mis bolas y culo dejando toda esa
parte de mi cuerpo húmeda y pegasjosa.
Al rato cuando mis jugos se secaron sobre mi piel me levanté,
fuí al baño y me bañé, pero antes había guardado el slip, en
el ropero, para llevármelo como recuerdo, pero ahora ya no
tiene el aroma del tipo, sino que está mezclado con el aroma
seco de mi semen.
AL recordar esto para ti, fui a buscar el slip, todavía lo
tengo, pero está muy manchado y como almidonado, claro el
semen después de secarse queda así.
Recibe un cálido abrazo de tu amigo OMAR
PS: ESPERO QUE LOS LECTORES ME ESCRIBAN Y ME CUENTEN COSAS
Y POR QUE NO, QUE MANDEN FOTOS.
omarkiwi@yahoo.com

El Profesor Profesora

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 Todos los años conozco profesoras y profesores
nuevos, en realidad a algunos de ellos los conocí
en mi época de estudiante pero hay muchos de ellos
que estudiaron antes o después que yo por eso
siempre a la mayoría no los conozco.
En el liceo nocturno en que trabajaba había dos
aulas vacías, hasta que se decidieron a repararlas
porque había demasiada población estudiantil y
quedaban muy amontonados en las aulas habilitadas.
Eso sucede siempre a principio de año porque al
transcurrir los meses y principalmente cuando
llega el invierno los estudiantes van abandonando
y quedan muy reducidos los grupos en cada aula.
Ese año yo no cubría todos los horarios dado que
había dos grupos más y contrataron a un profesor
de historia llamado Darío para que se ocupase de
las clases que a mi no me daba el tiempo para
cubrirlas.
Al profesor Darío yo no lo conocía porque no había
estudiado conmigo ya que tenía unos cinco o seis
años más que yo.
Lo conocí unos días antes de comenzar las clases
en una reunión que hizo el director para establecer
el orden de trabajo.
Es un tipo regordete, sin ser gordo más bien
corpulento o sea de cuerpo macizo sin rollos, con
una gran cabeza, bastante calvo, con un bigote
marròn-chocolate de forma rectangular redondeado
en los bordes de esos bigotes enmarañados que ni
las forma de los pelos se les notan de tan
amontonados y oscuros, parecía que se hubiese
pegado con algun pegamento barba de choclo de
manera tosca y entreverada.
Simpatizamos en seguida dado que era muy tímido
y acataba todos los planes de trabajo que yo
sugería a pesar de tener más antiguedad y
experiencia que yo.
Pasaron los meses y fuímos conociéndonos más
hasta que un día comentando de libros de historia
y otras cosas relacionadas con las clases me dijo
que él tenía ese libro que yo necesitaba y me
invitó a ir a su casa a buscarlo.
Conversando en los minutos que nos quedaban libres
entre clase y clase me confesó que él desde hacía
un tiempo se sentía "diferente" pero no se animó a
ser más explícito en lo que quiso decir con eso.
Me imaginé infinidad de cosas, por supuesto que
pensé que era gay, pero al verlo con ese aspecto de
macho y con ese montón de pelos intentando ser un
bigote nunca me imaginé lo que finalmente era...
Como necesitaba el libro que muy gentilmente me
ofrecía en préstamo, no tuve ningun problema en ir
hasta su casa a buscarlo ya que él vivía a dos
cuadras del liceo.
Una noche cuando salímos de trabajar lo acompañé
hasta allí para que me diese el libro.
Me dejó en el living y se fue al dormitorio a
buscarlo mientras yo miraba la gran cantidad de
libros, cuadros, estatuas y otros objetos
junta-mugre que tenía por toda esa habitación.
Demoró un buen rato y finalmente apareció una persona
vestida de una manera más que insinuante (casi diría
como una puta: sandalias de tacos altos, minifalda,
una blusa muy escotada y sin portasenos y con tanga).
Quedé impresionado mirando al extraño ser aque acababa
de salir del dormitorio!!!
-No te escandalices. Soy Daría, me vestí así porque
me gustaste desde que te conocí y no sabía como
insinuártelo y... bueno.... ya está hecho.
Seguí mirando sin decir nada, también traía una
peluca de cabellos largos que le quedaba muy cómica
con ese montón de pelos sobre los labios.
Como yo no contesté nada ni hice ademán de irme
me dijo:
En cuanto a mi cambio de hétero a travesti... te diría
que siempre tuve fantasías homosexuales y me gustaría
tener contigo una noche placentera...
Obviamente Darío estaba al tanto de los gustos por los
cuales yo me inclinaba, planeó la historia del libro
con el propósito de llevarme a su casa, lentamente se
fue acercando a donde yo estaba sentado y cuando llegó
me dio un largo beso de lengua...
Y luego de una pausa prolongada agregó:
-Por qué no te quedás?
Y las siguientes 3 horas la hice mi hembra. Chupones
de lengua, largas mamadas de pija, lentas y
prolongadas chupadas recibieron sus pequeñas tetas,
que en vez de tetas parecían dos triángulos atrofiados
de carne colgando, con unos pezones enormes para ser
tetas de hombre!!!
Me confesó que sus "tetitas" se habían desarrollado
a partir de que descubrió que le encantaba que se
las chupasen sus amigos, que se las manosearan y que
refregaran las pijas sobre ellas.
-A veces me han acabado en las tetas y me han
desparramado la leche por ellas ya que dicen que
las hormonas que tiene el semen me agrandarán las
tetas. Y, ciertamente, las tengo hoy mucho más
grandes, pronunciadas... y hasta con pezones
regordetes...
Me contó también que era divorciado ya que con su
mujer jamás logró la satisfacción total, ni ella
quedó satisfecha con su comportamiento sexual.
Además, me comentó que va a comprar unas pastillas
a base de hormonas que le harán tetas más grandes
y culo y caderas de mujer.
-Un día que estaba solo en casa me maquilló y me
puse una peluca rubia de cabellos largos. Cuando me
miré en el espejo... me vi como una hembra... y
comencé a desear que llegara algun hombre para
iniciarme como mujer...
-Realmente sentí que quería ser cojido y en esos
momentos sentí que sonaba el timbre del departamento
y me quedé como una piedra. Realmente no podía ir
a abrir en ese estado, pero como insistieron miré
por la mirilla y vi a un joven desconocido.
Te digo Omar que el morbo puede más que todo, pensé
un instante "Ese chico no me conoce, le voy a abrir
y veré si puedo pasar por mujer"
Así lo hice, el chico que no lo era tanto vendía
electrodomésticos y al verme me dijo "Señora" y me
ofreció uno de los productos que estaba vendiendo.
Lo hice pasar y le mostré una de mis piernas peludas
en ese tiempo nunca me había depilado, ves ahora
tengo todo el cuerpo depilado me paso una crema
depilatoria...
Me hizo tocar sus piernas y realmente las tenía muy
blancas y suaves y sin ningun rastro de los vellos
que alguna vez las cubrieron.
Apoyó su mano sobre la mía y la llevó hasta sus
nalgas increíblemente suaves para ser las de un
"hombre" o al menos para lo que fue un hombre.
En cuanto a qué ocurrió cuando la vio, se rio de mi
diciéndome que nunca había visto a una mujer con
piernas tan peludas y me las empezó a acariciar
mientras que con su otra mano se sobaba el paquete.
Me dijo que si le compraba alguno de sus productos
me recompensaría haciéndome el culo... bueno, te
diría que quedé paralizado. Sin saber qué hacer.
Pero me di cuenta que me excitaba lo que veía, esa
mano acariciándome las piernas y con la otra
sobáandose un bulto que cada vez crecía más en su
entrepierna...
Me guiñó el ojo, se bajó la cremallera y sacó una
verga bastante grande que ya estaba brillosa por la
lubricación que había producido la excitación del
contacto que hizo su mano al acariciarla mientras su
otra mano recorría mis piernas.
Me la ofreció y no sé como terminé chupándosela de
una manera voraz y desesperada. Realmente Omar te
digo que necesitaba PIJA, después de tantos años de
casado y deseándola, la oportunidad se había
presentado solita sin buscarla...
Desde esa primera cojida... Sebastián me cojió
siempre... y siempre sentí que era su segunda mujer
porque él era casado como yo, pero activo totalmente.
Fue la primera vez que toqué una pija que no fuera la
mía, durante dos meses más o menos... Sebastián venía
a cogerme y a veces trajo a otro vendedor o a algún
amigo. Siempre uno distinto para que yo se la chupase
mientras el me cogía o me cogía el otro mientras yo
se la chupaba a él.
Me seguían cojiendo hasta que él y Sebastián
acababan sobre mis tetas y yo me refregaba toda su
leche allí para que estas se desarrollaran para que
ellos pudieran chuparlas más a gusto y esas
chupadas de tetas me hacían eyacular con mas
intensidad que las penetraciones que me hacían.
Un día se estaba por ir y llegó mi mujer se la
presenté a Sebastián antes que éste fuera al baño
a lavarse, vestirse e irse...
Antes de comentarte la charla que tuve con mi mujer
cuando Sebastián se fue, te digo que siempre supe
que mi deseo de parecerme a una mujer era real,
existía en mi interior y que ahora lo disfruto
plenamente.
La charla que tuvo con su mujer fue una discusión
muy acalorada, ya que esta lo había visto en la cama
con Sebastián y terminó abandonándolo.
Pero volviendo a lo nuestro, mientras iba contándome
su vida sus manos no se quedaban quietas tratando
de apoderarse de mi verga hasta que logró que esta
se pusiese dura hasta que finalmente la liberé
sacándola hacia el exterior para que él se apoderara
con sus labios de ella y de a poco la fue tragando
hasta hacerme una mamada sensacional.
Cuando sintió que latía muy intensamente y que mis
gemidos iban en aumento muy bruscamente detuvo la
mamada y la sacó de su boca.
-Esperá!!! No acabes todavía,, quiero la leche en
mis tetaaaassss!!
Con una desesperación tal como que le fuese la vida en
ello se despojó de sus ropas y pude verle una diminuta
tanga rosada que apenas cubría la pija y las bolas que
hasta ese momento yo desconocía pero la cabeza erecta
se asomaba por la parte superior de esa tanga.
Yo me desvestí también ante la aprobación de su mirada
que estaba fascinada con mi cuerpo, no soy un Adonis
pero tengo un cuerpo normal, con todo ese intérvalo
mi verga perdió un poco de excitación y dejó de latir.
Fuímos al dormitorio donde durante 3 o 4 horas lo
cojí en todas las posiciones que conocía hasta que
las eyaculaciones tuve que verterlas todas sobre sus
tetas, ya que no quería desperdiciar ni una gota
de mi semen ni del suyo ya que mientras lo pajeaba
el ponía su mano para recogerlo y aplicarlo como
una cataplasma sobre sus pezones.
Que ya que los mencioné debo decir que estaba muy
buenos!!!, duritos y gordos como a mi me gustan.
Otras veces que me invitó a su casa alquiló algún
video porno, se sentaba en el sillón grande del
living... y se ponía a chuparmela mientras lo veíamos
y luego de 2 o 3 cojidas largas y alucinantes hasta
que se decidió a dejarme vaciar mi leche por primera
vez en su culo. Luego descansamos un rato... y comenzó
la sesión de sexo con otro amigo mío que presenció
nuestra experiencia mientras me la chupaba. Y me di
cuenta que me enloquecía no solo con ver la mamada de
Daría (que es única con una pija en su boca), sino que
disfrutaba enormemente en ser penetrado, sometido,
sodomizado por mi amigo mientras no dejaba salir ni
un milímetro de mi verga de su boca.
Otro día en que fui a su casa le pregunté:
-Desde cuando eres adicto a la verga?
-Y... la verga comenzó a gustarme a fines de noviembre
del año pasado. Hasta ese momento yo había sido
absolutamente heterosexual., pero ese primer día en
que me vestí de mujer y el destino trajo a Sebastián a
mi puerta y me la hizo probar...la adopté como el
órgano de placer que necesitaba para gozar más
intensamente.....
-A veces pongo música lenta, dejo el living a
medialuz... y me pongo a bailar mientras me franelean
y manosean a lo loco. Por lo general terminamos
desnudos... a los tipos que consigo les encanta verme
vestido de mujer, se engañan ellos mismos que ocultan
su lado homosexual y luego me levantan en brazos... y
me llevan al dormitorio... se calientan... pero la
primera cojida es en el living porque no se aguantan
hasta llegar allá....
Por unos días no conversé con él ya que estábamos
en época de exámenes y teníamos mucha tarea pero al
llegar el viernes me dijo:
-Omar, sé que este fin de semana voy a ser muy
cojida... y que mi culo será visitado por 4 pijas
diferentes. Las mismas 4 pijas las podés disfrutar
vos que también sos mi amigo...
Le agradecí la invitación pero no pude aceptar porque
para ese fin de semana ya tenía un compromiso previo.
Recuerdo que antes de terminar ese año Darío planeó
que tuviésemos un fin de semana en su departamento
y su amigo de turno vino con 3 amigos más.
En esa fiesta no faltó la bebida, los videos porno,
y como remate Daría vino con su uniforme de tanga la
cual fue arrancada de su cuerpo por los dientes de
sus invitados.
Chupadas, cogidas, manoseos, en fin hubo de todo y
para todos los gustos nadie se salvó de esas pijas
hermosas que había conseguido nuestra anfitriona.
Creo que ahí fue donde Darío decidió que se iba a
transformar en una puta porque desde ese día se viste
de hombre solamente para ir a su trabajo y a veces
anda vestido con sandalias, tanga y blusa de color
negro porque según él contratastaban con su piel.
En las horas de la noche en que no trabaja se lo
puede ver vestido de mujer por alguna calle
montevideana en busca de vergas que le dejen
satisfechas sus necesidades....
OMAR
Como siempre espero fotos y comentarios en:
omarkiwi@yahoo.com

El Policia Bisexual

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Hace unos años yo daba clases en un liceo nocturno, allí tuve
a un alumno que era policía que eso lo contaré en otra ocasión
porque hoy quiero dedicar este realto a otro policía.
Ignasz, así se llama era el guardia que cuidaba la entrada del
liceo, nuestra relación se basaba en los saludos de cortesía
acuando yo entraba y al salía del establecimiento.
Alguna vez le presté alguna novela o revista para que se
entretuviera en las horas que estábamos en clases y por allí
solamente pasaba algún alumno rezagado.

Siempre muy cortés me decía: -Buenas noches, profesor! o Hasta
ma¤ana, profesor! Siempre con respeto y sin segundas
intenciones, algún día que llegué temprano o no había clases
intercambiamos alguna palabra mas. Me dijo que era hijo de
lituanos, le gustaba leer, era casado, 26 años, con dos hijos
y uno en camino.
Es rubio, bastante corpulento y de ojos verdes.
Esa fue toda la amistad que tuvimos en esos años que estuve en
ese liceo.
Pasaron muchos años, yo diría que más de diez cuando lo volví
a ver.
Mejor dicho fue él el que me reconoció.
Les contaré como fue el encuentro.
Eran como las seis de la tarde de un día de la semana de
carnaval yo había salido de mis clases de Internet y tomé por
la calle Soriano, como lo hago siempre para volver a mi casa.
A media cuadra hay un comercio que venden golosinas, refrescos,
comida rápida, etc. De allí salió un policía con una botellas
de cerveza en la mano y cruzó la calle, no en la esquina sino
en diagonal desde el comecio hacia la esquina.
Yo iba apurado, ni reparé en el policía que hacia ese cruce.
-Profesor!!! Oi que alguien se dirigía a mi de esa forma. Miré
y vi al policiía con la cerveza, lo miré sorprendido y extrañado.
Se presentó diciéndome si no me acordaba de él.
Con las indicaciones que me dio lo reconocí, a pesar de los
años que no lo veía. Estaba más gordo, el cabello más oscuro y
noté que llevaba un bigote muy seductor.
Me dijo que trabajaba de guardia en el estudio de unos
arquitectos que hay allí en la esquina. como hacía mucho calor
había ido a comprarse una cerveza porque hacía mucho calor y
como era semana de carnaval estaba solo porque los arquitectos
estaban de vacaciones.
-Venga a tomar esta cerveza conmigo mientras hablamos de lo que
sucedió en todos estos años que no nos vivmos.
En realidad hacía muchas horas que había salido de casa y sin
tomar nada que tenía sed.
Cruzamos la calle y mismo en la esquina está el estudio, una
casa antigua de tres pisos, pero remodelada a nuevo. Yo la
había visto infinidad de veces pero nunca me imaginé que iba a
entrar allí, ya que no tenía ninguna posibilidad de contratar
los servicios de ellos.
Entramos, lo primero que vi fue una planta muy alta que tapaba
la vista hacia adentro, cerró la puerta con llave y seguimos a
la otra habitación.
Me mostró la receptoría y me dijo que él tenía una piecita en
el fondo para descansar.
Fuímos hacia allí, tenía un sillón muy coóodo qu e me dijo que
de noche lo abría y se acostaba a dormir. Repentinamente
desapareció y enseguida volvió con dos vasos y un destapador
de botellas. Acto seguido la destapó, sirvió los vasos y
brindamos por el reencuentro.
Me contó que se había separado de su mujer, porque un día ella
volvió antes del trabajo y lo encontró en la cama con un vecino
que se la estaba chupando!!! Quedé impactado por esa confesión.
Nunca habíamos tenido confianza, él ni me tuteaba ni se como se
le ocurrió contarme eso. Se habrá dado cuenta de mi cara porque
me dijo: -Disculpe profesor, si lo molesté con mi confesión, es
que estoy muy deprimido porque a mi mujer la quiero pero ella
me dijo que chanchadas no hace y no me la quiere chupar. Un
compañero de estudios me la empezó a chupar un día que tomamos
mucho vino en una fiesta de estudiantes y desde ese día me
encanta sentirla dentro dena boca y golpear en la garganta, mi
mujer no quiere y bueno ese día vino ese vecino me dijo cosas,
me hizo recordar y me calenté y lo dejé que me hiciera una
buena mamada. El destino quiso que ella llegara y nos
sorprendiera después de dos años que lo hacíamos.....
Con esa confesión y la cerveza a mi se me empezó a parar y más
viendo que él se acariciaba la bragueta sin disimulo ninguno.
-Así que te gusta que te la mamen?! -Y a usted no, profesor?
El notó que mi vista seguía su mano y lentamente empezó a bajar
el cierre, como yo no dije nada sólo miraba él metió la mano y
sacó una hermosa pija semi-parada con la cabeza húmeda por los
jugos peseminales.
Estábamos los dos sentados en el sofá uno al lado del otro, no
tuvo que decir nada, la vi tan apetecible que me agaché y me
la metí en la boca.
Lo único que hizo fue poner sus manos sobre mi cabeza y
empujarla más hacia abajo para que me la tragase toda.
En mi boca alcanzó su máximo tamaño que eran unos considerable
20cm de gruesa carne, olí sus pendejos cuando mi boca se
deslizó hacia abajo.
El aflojó su cinturón, bajó los pantalones y sus calzoncillos
llegando estos a sus tobillos.
Así pude disfrutar más de la mamada, levanté su verga con una
mano y me puse a besar y lamer sus bolas que estaban acordes
con el hermoso ejemplar de pija lituana de vellos rubios que
tenía a disposicion de mi boca y manos.
Me puse de rodillas en el piso, y desde allí podía contemplar
sus ojos cerrados, su cara de gozo y oía salir de sus labio
suspiros de placer.
Nuevamente agarró mi cabeza con una mano y con la otra su verga
y la llevó a mi boca.
-Profesor!!, no sabía que a usted también le gustaban estas
cosas!! Siga chupándomela así, lo hace de maravillas!! Le dije
que se sacase los pantalones, así lo hizo. Le separé las
piernas y las puse arriba del sillón de manera que sus tobillos
tocasen sus nalgas.
Me dediqué a lamerle el obligo, fui bajando toda su pija fue
lamida a pesar de estar dura la levanté más y lamí la parte de
abajo cuando llegué a la unión con los huevos, metí mi lengua
entre los dos y lamí siempre en forma descendiente.
En esa posición no pude llegar al ano solamente hasta el
perineo llegó mi lengua.
El se dio cuenta de que quería llegar más abajo, se puso en
cuatro patas sobre el sillón y me dio un gran espectáculo!!!
Separó las piernas y pude ver un profundo canal con vellos
rubios con una rosa muy apretada en el centro, pude ver sus
bolas colgando y la parte de atrás de su verga que apuntaba
hacia adelante.
Puse mi boca en el surco de vellos rubios, aspiré un delicioso
aroma a culo limpio pero un poco concentrado por las horas de
estar sentado y vestido.
Le encantó la gran lamida que le hice allí, me pedía más hasta
que le empecé a introducir mis dedos mojados con mi saliva.
El se pajeaba con una mano y con la otra se apretaba los huevos.
Yo llegué a pasar alguna vez la lengua por esos dedos apretando
las bolas, miemtras visitaba su agujero.
Me dijo que quería metérmela, que no aguantaba más y quería
acabar. Pensé un poco y le dije que otro día que ahora quería
seguir chupando.
Me pidió que me sacase la ropa, quería conocer el lugar donde
la pondría en otra oportunidad. Terminamos los dos sin nada de
ropa, así pude verle el pecho musculoso que tenía.
Abrió el sillón y se acostó cuan largo era. Los pies quedaron
sobre los brazos del sillón.
Su pija seguía dura, apuntando hacia su ombligo, me puse arriba
de él y le empecé un buen trabajo de mordidas, lamidas y
chupadas de sus tetillas que lo hicieron gemir tanto que creía
que iba acabar. El sin embargo se dedicó a explorar mi culo.
Lo tocó con sus dedos, luego me metió uno ensalivado, hasta
que dejé sus tetillas se lo acerqué a la cara y lo empezó a
lamer. Yo ya tenía su verga al alcance de mi boca y nuevamente
me la tragué en toda su longitud, ya que con la excitación tan
grande que tenía había expulsado mucho pre-cum y estaba muy
pegajosa.
Mi pija también estaba muy dura, pero él no le prestó atención
a pesar de que la podía sentir dura en su cuello el cual se
estaba mojando por mi líquido preseminal.
Sentí una mordida en mi ano y unos movimientos intensos dentro
de mi boca, entoces me di cuenta de que se estaba por correr,
como dicen en España.
Quien sabe cuanto hacía que no tenía ese disfrute porque mi
cuello y barbilla quedaron empapados con el semen que expulsó
esa verga !!! Cuando los espasmos pasaron y todo se calmó, yo
seguía con la verga igual!! Le dije que siguiera con mi culo
hasta que yo acabase.
Muy diestramente me metió un dedo y luego otro, los hizo girar
dentro de mi, los sacó y los hizo girar nuevamente hasta que
yo di un grito jadeando y largué mi leche que cayó sobre su
cuerpo.
Una vez terminado todo, encendió un cigarrilo y muy
calmadamente se puso aspirar y a expulsar el humo muy
pensativo, parecía arrepentido o avergonzado.
-Profesor, lo siento. Pero a pesar de estar avergonzado por lo
que hice, le digo que gocé muchísimo.
-No te preocupes Ignasz, yo también lo disfruté.
Nos sacamos toda la leche que empezaba a desintegrarse y corría
por nuestros cuerpos, nos vestímos, me acompaño hasta la puerta,
me dio la mano y me dijo que si quería volver él estaría allí.
Como ya dije siempre paso por esa calle, porque me queda de
paso para mi casa así que no es casualidad o que yo lo buscase
nuevamente, el encuentro tendría que producirse a menos que yo
fuese por otra calle.
A la semana como a las siete de la tarde salí de mi clase y
pasé por allí, él estaba en la puerta despidiendo a uno de los
arquitectos, me saludó y me dijo: -Esperá que tengo algo para
vos.? El arquitecto subió a su auto e Ignasz se fue hacia
adentro a buscar lo que supuestamente tenía para mi.
Enseguida volvió y vio que el auto no estaba y me dijo:
-Entrá Entré, se abrió la bragueta y me dijo: -Esto es lo que
tengo para vos.
Me sorprendió! Pero como hacía días que no hacía nada, lo
abracé y lo besé. Después le agarré la pija y la empecé a
pajear. Fuímos para el cuarto ese que tiene con la TV y el
sofá donde duerme.

Se la chupé, él también se animó haciéndome lo mismo.
Fue un 69 muy caliente!!! Mientras estaba arriba de él, él me
tocaba el culo y me quería meter los dedos, me saqué su verga
de la boca y le dije que no.
Ni se imaginan lo que me dijo: -Estoy tan caliente! Hace más de
una semana que no hago nada con nadie, que soy capaz de hacer
cualquier cosa. Hasta dejarte que me la metas!!! Fue una
sorpresa enorme!! Empecé a mirarle el culo y a explorarlo con
mis dedos, era muy apretado. Me mojé los dedos con saaliva y
traté de meter aunque sea la punta de los dedos.
Finalmente le pedí crema para untarlo con más facilidad y
hacerlo resbaloso para que le entraran. No tenía nada de eso.
Fuímos al baño y lo único que había era jabón. Hice bastante
espuma y como pude se la fui metiendo por el agujero del culo.
El cual ya no estaba tan duro y apretado, Lo puse en cuatro
patas sobre el sillón, me enjaboné la pija con mucha espuma en
el glande y lo arrimé a su agujero El se pajeaba a dos manos y
yo a caballo sobre el tratando de introducirsela hasta que pasó
la punta y dijo que le dolía.
Pero agregó que ya que estábamos en eso que siguiera, que quería
disfrutar, que no aguantaba más la calentura.
Empujé todo lo que pude y fue entrando, cuando casi toda estaba
dentro me dijo que sentía un cosquilleo por dentro, en la raíz
de la verga. O sea en la parte que no sale del cuerpo .
Dijo que le gustaba, que nunca había sentido nada parecido, que
ese cosquilleo le iba desde la raís de la verga hasta la punta.
Tenía la sensación de que iba a acabar, pero al mismo tiempo no
tenía esa sensación. -Omar, es muy difícil de explicar lo que
estoy sintiendo en estos momentos, me gusta, me da un placer
desconocido, pero siento que no estoy listo para acabar.....
Se la metí y se la saqué unas cuantas veces hasta que le dije:
-Date vuelta, te la quiero meter boca arriba, con tus piernas
en mis hombros.
Se la saqué, estaba un pcoo sucia porque le había ido muy
profundo, pero me hizo caso y se acostó boca arriba con las
piernas en alto, vio como me acercaba a su culo y con la mano
levantó sus bolas para que yo viera donde meterla.
Entró casi toda, ya lo tenía agrandado!! Me pasó las piernas
por la cintura y me apretó contra su cuerpo. así le entró toda.
Caí sobre él, con mis brazos a sus costados, lo besé mientras
su pija quedaba prisonera entre nuestros cuerpos.
Me pidió que se la agarrase mientras mi pija entraba y salía de
su ano. Yo lo empecé a pajear y a besar hasta que sentí sus
manos en mis nalgas,él empezó a jugar con mi agujero mientras
me apretaba con sus piernas obligándome a metérsela más y más.
Me dijo que cuando estuviera por acabar se la sacase. Yo estaba
en eso y la saqué enseguida!!! Mi leche cayó sobre sus bolas y
su pija. El se terminó de pajear derramando toda su leche sobre
su barriga.
-Metela de nuevo!!! Aunque no estaba muy dura igual le entró.
Me abrazó con sus piernas y sus brazos, me besó y me dijo:
-Nunca nadie me había hecho gozar así! Que bueno es tener una
pija en el culo y sentir ese cosquilleo que por primera vez
sentí!!!! La próxima vez quiero probar tu culo. Quiero saber si
vas a sentir lo mismo que me hicite sentir a mí.
Nos lavamos y me fui, llegué tarde a casa, pero dije que me
había entretenido con el Internet.
Amigos la cantidad de hombres bisexuales que hay y que todavía
no lo han descubierto es increíble!!! No sé si por miedo o
verguenza o vaya uno a saber por qué motivos no se animan a
hacer lo que les gusta.
Siempre se descubren más bisexueles de los que uno cree.
Ignasz ya lo era cuando lo conocí en el liceo hace tantos años
atrás, pero creo que se le despertó al verse descubierto por
su mujer y verse libre, sin ataduras.

El Pelado de la Playa

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 Hoy les voy a contar algo que me sucedió hace pocos meses,
más precisamente el último domingo de Enero
Con David, mi compañero de depto., (ya hablaré de él en alguna
otra oportunidad), almorzamos y no sabíamos que hacer
Se le ocurrió tomar un micro y cruzamos hacia Paraná, allí
tomamos otro y terminamos en una de esas playas del Río Paraná,
esas playas familiares de río adentro
Bajamos del micro y nos encaminamos a la arena, allí plantamos
la sombrilla, bajo la mirada permanente de un chico de unos
26 años que estaba cerca
Me molestó bastante, que quería ese tipo que no dejaba de
mirarnos.
De cuerpo no estaba mal, se había cortado el pelo casi a rape,
tenía un pelo muy cortito color castaño, y la barba igual, de
dos o tres o sea que pelo y barba tendrían el mismo largo,
pero lo que más me llamó la atención fue una raya blanca en
la cabeza, ignoro si sería una cicatriz o la marca de una
operación?? Me desvestí, siempre bajo su mirada, y me tiré en
la arena, de espladas a él, con el temor de que quisiera
provocarnos alegando que nosotros lo mirábamos
Pero fue mejor, porque del otro lado había un tipo sentado en
una silla de playa mucho mejor!! Ahí estaba ese tipo, no my
atrayente, de unos 30 o 32 años, pelado, pero con la parte de
atráas de la cabeza y los lados afeitados, no sé para que se
afeitaba la cabeza totalmente?? No estaba solo, lo acompañaban
una mujer y una niña pequeña, que a ella le decía mamá, pero
a él no le decía papá.
En realidad no supe que relación los unía, porque el tipo no
era cariño con ninguna de las dos ni ellas con él.
Lo empecé a mirar, no se movía de las silla, era de un color
tostado grisáceo, no me agradó el color.
Se levantó y vi que tenía un pantalón corto de algodón y en un
lado decía Adidas, se fue al agua se metió por un buen rato.
La mayoría de lo muchachos que había en esa playa eran los
típicos argentinos ridículos que se ponen para ir a la playa
unos pantalones gruesos, hasta la rodilla o más largos, llenos
de bolsillos y todavía abajo calzoncillos de algodón.
Querido amigo yo quisiera saber que placer encuentran en estar
en una playa horas y horas empapados con esas telas que demoran
tanto en secarse.?? Dime si no es más cómodo ponerse una malla
como usan los brasileros o un short de nylon o de alguna tela
fina y cortos?? Me fui del tema.
David comentaba algo de los chicos que veía en la playa y yo
seguía mirando al pelado que salía del agua.
Se sentí en su silla, pero antes se estiró el short, como
despegándolo de un bulto chico se envolvió en una toalla y se
sentó de frente a mi. Yo seguí mirándolo y él se dio cuenta o
tal vez lo hizo así para mirarme.
Se sací la toalla, conversó un poco con sus acompañantes y medio
al descuido posó una mano en su bulto.
Emepzó a acariciarlo hasta que notó que se había crecido un poco.
David estaba en el agua y el otro ignoro que haría porque estaba
atrás mío.
El pelado me miraba, bajaba la vista a su bulto que seguía
masajeando con sus dedos, hasta que me hizo un gesto con la
mirada y la boca, indicando que lo siguiera/
Yo me estaba comenzando a excitar de solo ver como se pasaba la
mano tan disimuladamente por su bragueta. Me excitó aunque estaba
molido porque la noche anterior (sábado a la noche, como no
salímos con David, terminamos en su cama teniendo una doble
sección de sexo y estaba bastante agotado, pero esa novedad me
había despertado el sexo nuevamente/
Se levantó y se dirijió a una zona arbolada, yo lo seguí con la
mirada, en eso me sacó de mi concentración la voz de David que
me preguntaba que miraba tan obsesionado.
Le conté de esa extraña proposición en esa playa desconocida y
me dijo que si tenía ganas que no la desaprovechara.
El pelado se metió entre unos árboles, pero antes miró hacia
atrás como indicándome que era por allí.
Se perdió entre esos árboles, me levanté y me dirijí a ese lugar.
A los pocos pasos de entrar allí lo vi recostado en un arbol con
una mano dentro de su pantalón, moviéndola allí dentro con mucha
rapidez.
Choqué con una rama, él miró al sentir el ruido y cuando me
acerqué simplement bajó la parte delantera del short y me la
mostró como ofreciéndomela.
Sin palabras la miré, era una verga normal unos 18 o 19 cm, pero
bastante gruesa y pareja no era como esa pijas que la cabeza es
pequeña y se van agrandando hacia la base o como otras cabezonas
y después se achican. No, esta era pareja, la cabeza tenía el
mismo grosor que toda la otra parte, otra cosa que me llamó la
atención fue que al agarrarla y abrirle el agujero para meter mi
lengua, vi que tenía un borde parecido a unos labios, sí querido
amigo parecía una boca, un borde más oscuro rodeaba ese agujero
donde mi lengua se iba a introducir.
A indicación suya me agaché y comencé a mamársela, a veces me
guiaba empujando mi cabeza hacia atráas o adelante según le
apeteceira en ese momento.
-Al verte me imaginé que vos serías un experto chupapijas!.-fue
todo lo que me dijo.
Yo seguí entretenido disfrutando de ese caramelo tratando de
sacarle todo el jugo posible y deslicé una mano hacia abajo y
comencé a jugar con mi verga que estaba muy tensa Con la otra
mano traté de abrirme camino entre sus nalgas, pero me la
retiró y la puso sobre sus bolas por las cuales fue descendiendo
mi lengua hasta la unión de estas con el ano.
Ahí me detuvo y me dijo:
-Adelante haceme lo que quieras, pero atrás no.!
Recorrí con mi lengua el espacio entre sus dos huevos y seguí
buscando otra vez la cabeza de esa arma maciza hasta que sentí
que empezaba a latir.
El seguía con el short y lo bajó hasta las rodillas, se tiró en
la arena, intenté un 69 pero no quiso.
-Vení sentate arriba, quiero enterrártela toda hasta que me
salga la leche.
-Tenés un forro?- le pregunté.
Como no tenía ni yo tampoco, seguí chupando hasta que sentí sus
gemidos y saqué mi boca de allí.
Parecía un volcán en erupción, con una mano sostenía su pija
hacia arriba y con la otra me agarraba la mía.
Sus chorros de semen saltaron bastante alto y cayeron sobre sus
barriga y él al tratar de secarse lo corrió hacia abajo y todos
su pendejos quedaron mojados.
Seguía apretando mi pija hasta que finalmente se decidió a
chupármela.
Me puse arriba de él, con mis piernas aprisonando las suyas y me
fui acercando a su boca con la pija en la mano.
Al llegar a sus labios, los toqué con la cabeza, abrió la boca,
me pasó las manos por las nalgas y trató de meterme sus dedos,
como no entraban los apretó contra mi orifico y los dejó allí
mientras se ocupa de darme una buena chupada.
Sentí que me iba y se lo avisé, ni siquiera la sacó, me empujó
más sus dedos y me hizo caer hacia adelante. Quedé con las manos
apoyadas en la arena más atrás de su cabeza, mi pija fue empujada
hacia el fondo de su garganta, mis huevos apretados por una de
sus manos y la otra apretando mi culo. Ahí no aguanté más y
expulsé todo lo que pude de semen en las profundidades de su
garganta.
Descansamos un poco, se levantó el short y corrió hacia el agua
para lavarse el pegote que tenía y reaparecer cerca de donde
estaba la mujer y la niña.
Nunca supe quiénes eran, ya que solamente intercambiamos sexo y
unas pocas palabras. No era un tipo hablador?? O tal vez no tenía
nada que decirme solamente le interesó eso que hicimos entre los
árboles y nada más?? Cuando volví donde estaba David, noté que el
tipo que nos miraba tanto no estaba y supuse que estaría en el
agua.
David me preguntó como lo había pasado, le conté y le comenté lo
extraño que era el tipo que ni me habló.
El pelado salió del agua, hizo la misma ceremonia de secado y se
fue, al rato apareció con una botella de refresco de naranja y
le dieron a la chiquilina, mientras ellos tomaban mate.
El tipo que nos miraba, no aparecía, pero bajo su sombrilla
estaban dos mujeres un hombre y una niña.
Al rato apareció, pero como yo no miraba no supe de donde vino,
pero de algo estaba seguro de el agua no salió, porque yo miraba
en esa dirección y de allí no vino.
Mientras tanto al pelado no lo podía ver bien porque una silla
me lo impedía, ignoro si la puso a propósito o quedó al descuido
en esa posición, al rato dió vuuelta la silla y quedó de espaldas
a mí y siguií con su mate y galletas o empanadas o le que fuera
que la muchacha sacó de una caja.
David me dijo que se iba a bañar un poco antes de comer algo y
se fue al agua, casi seguido por los acompañantes del mirón que
decidieron irese a remojar un poco.
El sol me daba mucho y me cambié de lugar, quedé mirando al
mirón!! Al estar solo sacó una lapicera y anotó algo en un papel.
Se acercó a mi y sin decirme nada me lo dió y volvió a su lugar.
Intrigado, lo abrí y en el papel había escrito: "Vi lo que
hicieron entre los árboles Espero tu llamado.
Daniel" E incluía un número telefónico que me pareció que era
de Paraná.
David al volver, sacó nuestra merienda y refrescos y nos pusimos
a disfrutarla mientras le contaba lo que había hecho Daniel el
mirón, que se fue al agua encuanto llegaron sus amigos.
Nos fuimos a la parada, hicimos la fila y finalmente llegamos a
casa, cansados, llenos de arena y con la piel un poco roja y
ardiente.
Querido amigo, no pude aguantar más y esa misma noche como a las
10 y media llamé a ese número.
Me antendió unas señora, le pregunté por Daniel, me preguntó
quién lo llamaba, pensé él no sabe mi nombre, como va a saber que
soy yo.? Le dije mi nombre, pero por las dudas no le di ningún
detalle de el motivo de la llamada ni de como podí identificarme.
Finalmente atendió el dichoso Daniel, no se acordaba de ningún
Omar, le dije si era el el que había estado en esa playa.
Cuando comprobé que era él, le dije que era el que recibió su
papelito.
Me dijo que esperara, que se llevaba el fono para su cuarto y
hablaríamos más tranquilos.
Así fue como me enteré de por qué miraba tanto.
-Me gustaste desde que llegaste, y al ver que te ibas para atrás
de los árboles siguiendo al pelado te seguí y me oculté atrás de
un arbol, al ver lo que estaban haciendo me excité tanto que me
tuve que hacer una paja pensando que era yo que estaba
chupándotela a vos y no él pelado ese, cuando terminaron y se
fueron me quedé oculto terminándome la paja y me dije que tal
vez tendría suerte contigo.

No sabía como entrar en conversación contigo y al verte solo se
me ocurrió darte mi telefóno.
-Sí, a mi me molestó tu mirada tan fija en nosotros.
-Esa chica es mi novia...., la acepto por mi familia que es muy
estricta y me matarían si saben que me gustan los hombres. Me
gusta que me la metan hasta las bolas y que me pajeen mientras
me la meten y me la sacan...
Ahí lo interrumpí y le dije que yo no era Taxi boy..
Al final siguió hablando y me dijo que querí estar un rato
conmigo, de dónde era y donde podríamos encontrarnos.
Le dije que viviía en Santa Fé, Capital y para sacarmelo de
encima le dije que lo volvería a llamar.
Que te parece amigo, lo llamaré? No me apetece mucho, era
atractivo, pero otro más...
Basta por hoy, ya te conté lo último que me sucedió.
De David te lo debo, en otra oportunidad te hablaré de él.
Un abrazo
OMAR
Si quieren comentar algo mi dirección es: omarkiwi@yahoo.com

El Panzon que no se le levantaba

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 Hay experiencias desagradables o poco placenteras,
gente que promete una cosa y en los hechos es la
antítesis de lo que ha dicho o prometido.
Hoy quiero relatar algo que me sucedió en las
vacaciones de verano en las cuales hay días
aburridos y uno no sabe que hacer.
Ese día me fui a un cyber y me puse a chatear
para pasar el rato y de paso "enganchar" algo
para satisfacer mis impulsos sexuales los cuales
se hallaban en alto grado de excitación a causa
de la temperatura, del ocio y vaya uno a saber
que otros factores determinaron que ese día
tuviese la necesidad de un encuentro cercano
de cualquier tipo.
Encontré un tipo que tenía de nick "SALVAJE",
empezamos a chatear y entre las cosas que me
escribió, me dijo que tenía 28 años que era casado,
que trabajaba en una constructora en el área de
Recursos humanos y que estudiaba Licenciatura de
Informática Administrativa, lo cual no le dejaba
mucho tiempo libre como para mantener una relación
paralela a su vida matrimonial.
Entre todas las cosas que me iba diciendo me podía
hacer una idea de como era su vida, el pobre casado
bisexual que sufría por no poder dar rienda suelta
a sus deseos sexuales con otro hombre.
Agregó que no era de Montevideo, pero no especificó
de que ciudad o pueblo del interior provenía luego
acotó que en los tres años que llevaba en Montevideo,
pocas habín sido sus "escapadas" con algun hombre.
Como yo insistí en saber que había pasado me dijo que
fueron dos en tres años y que deseaba comenzar el 2004
con una nueva experiencia que lo dejase satisfecho ya
que las anteriores no fueron de su agrado.
Me dijo que tenía la tarde libre porque trabajaba de
mañana y estaba solo en su casa porque su mujer
estaba de licencia y se había ido a ver a su familia.
Aburrido se había puesto a chatear para ver si
encontraba algo o para conversar con alguien que lo
alejara de su solitaria estancia en su hogar.
Indagué más sobre el lugar donde se encontraba y por
suerte vivía en el centro en un edificio de
Departamentos por la calle Paysandú a unas ocho
cuadras del cyber donde yo estaba
Nos pusimos de acuerdo para que fuese a su depto. y
debo confesar que acepté un poco temeroso de que fuese
alguna broma o de encontrarme con algun tipo raro
que quien sabe que le gustaría hacer.
Pero como no tenía nada que hacer y con sus
confesiones calientes aceleró la excitación que me
acosó durante gran parte del día y fui a su encuentro.
Como demoró en abrir pensé que era una broma y me
había dado la dirección de un depto vacío.
Insistí hasta que finalmente apareció en el umbral de
la puerta un tipo totalmente diferente a la
descripción que me había dado chateando.
Me abrió la puerta un tipo panzón, nada de 28 años,
parecía de 40 por la enorme cantidad de cabello que le
faltaba en su semi-calva cabeza, tenía los pocos
pelos que le quedaban totalmente mojados y su cuerpo
estaba cubierto por una toalla verde anudada bajo
la protuberancia que formaba su panza por eso pude
verla inmediatemante cuando abrió la puerta.
Me pidió disculpas por la demora en abrir, se estaba
duchando para recibirme bien "limpito" para tener una
buea sección de sexo conmigo.
A pesar de la decepción que me produjo su aspecto,
ya que esperaba encontrar lo que había descripto en
el chat, me excitó su sinceridad al decirme que hizo
eso para esperarme a mi, por lo que me dieron unas
ganas tremendas de abalanzarme sonbre él, quitarle
la toalla y prenderme de su verga como nos habíamos
dicho en el chat, pero me aguanté, ya que él era
el anfitrión, creo que él debía dar el primer paso
en agasajarme.
Me señaló un sillón y me dijo que lo esperase unos
minutos porque cuando dejamos de chatear se había ido
a bañar y había dejado la computadora encendida y el
messenger abierto. Se despidió de esas personas,
luego apagó la computadora y al volver me dijo:
-Listo, ya podemos pasar al dormitorio o antes querés
tomar un refresco, porque te veo agitado por el calor
o estás agitado por las ganas de chupármela?
Como en el chat hablamos claramente y sin tapujos,
me preguntó directamente sin ninguna clase de reparos,
como si hubiésemos sido intímos amigos de mucho tiempo.
Acepté el refresco, nos sentamos en el sillón mientras
yo miraba la toalla que se abría pero solamente me
dejaba ver parte de su pierna y de su cadera pero
nada de su "armamento".
A mi se me estaba parando con toda la calentura que
llevaba desde que nos dijimos tantas cosas excitantes
por el chat y por último tener su cuerpo tan cercano
al m¡o apenas cubierto por esa toalla.
Finalmente me dijo que fuésemos al dormitorio, cuando
yo iba a dejar el vaso sobre la mesa me dijo que lo
llevase conmigo por si necesitaba líquido para
reponer ya que gastaríamos mucha saliva!!!
No voy a perder tiempo describiendo la habitación que
vi, ya que no tenía nada de particular, era decente
pero modesta y allí me comencé a desnudar.
Mi pija estaba superparada, con los chateos calientes,
luego conocerlo a él y esa toalla que no me dejaba ver
el armamento que había ido a disfrutar, no necesité
de más afrodisíacos para que mi verga estuviese en
ese estado de total erección.
El me miraba pero no se sacaba la toalla, empecé un
show exhibicionista de acariciármela a lo largo y a
lo ancho hasta que comencé a correr el prepucio hacia
atrás y asomó la cabeza húmeda por el pre-cum.
Creo que ese fue el detonador que lo liberó porque al
verme hacer eso tiró la toalla y pude verle la verga.
La tenía caída y doblada hacia un lado, la empezó a
apretar, luego cerró la mano y la empezó a sobar un
poco hasta que se le puso morcillona, siguió con la
pija dentro de su mano y se acostó boca arriba.
-Vení, chupámela!
Gustoso acepté su invitación, ya que esperaba