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La señora Jueza

Comentarios (0) 22.04.2014. 00:03

LA SEÑORA JUEZA

Roxana era muy conocida en el ámbito judicial, no solo por ser buena magistrada, sino, además, por tener una belleza notable. Tendría unos 45 años, era alta y delgada, de buena contextura física la cual nunca podía ser apreciada porque invariablemente usaba faldas largas, chaquetas cerradas, pañuelos al cuello y cosas así, todas de color oscuro, lo que le valió el mote de “la monja”.

Se sabía poco, casi nada, de su vida privada y, si algo la caracterizaba, era lo estricto de sus fallos como las penas que imponía. Por ese entonces, yo era un abogado de suerte variada en mi profesión y litigaba en varias causas en el juzgado a su cargo.

Cierto día, molesto por el trámite de cuestiones procesales, le solicité una audiencia para exponerle mis puntos de vista y disconformidad al respecto. Me recibió en su despacho, vestida como siempre con su imperturbable atuendo de monja; escuchó pacientemente mis argumentos y cuando hube concluido me dijo: “Dr. Ferrada, lo que Ud. plantea requiere de mi parte estudios y consideraciones adicionales que me llevarán algún tiempo. Cuando tenga mis conclusiones le avisaré”, Dicho esto, dio por finalizada la entrevista y solo atiné a dejarle mi tarjeta de presentación, en la cual figuraban mis números de teléfono. Pasó el tiempo y no me dio soluciones concretas a pesar de habernos puesto en contacto en tres ocasiones, en la última de las cuales le expresé mi incomodidad por la indefinición en que me tenía. Entonces me dijo que fuera a su casa con todos los antecedentes de la causa y que me daría una respuesta. Llegué a las 20 hs. conforme lo acordado y me recibió visiblemente cambiada: tenía el pelo suelto, unos pantalones bastante discretos y una blusa que permitía ver el nacimiento de un par de tetas prominentes. Me hizo pasar a su estudio y comenzamos a discutir, por momentos tan acaloradamente que, sin querer, dije un par de cosas inapropiadas. Reaccionando prestamente le dije: “Mire señoría….” “Aquí soy Roxana, Dr. Ferrada”. “Bueno, le dije, yo soy Gabriel y le pido disculpas si fui grosero…” Me interrumpió con un gesto autoritario y, levantándose de su asiento, se paró a mi lado mirándome fijamente (pensé que me abofetearía) y con dureza me dijo: “Estoy ofendida, pídeme perdón Gabriel!” Quedé mirándola pues no sabía si se burlaba, estaba loca o me hablaba seriamente. Tomó una pequeña fusta que tenía sobre el escritorio y haciendo un gesto de golpearme, me dijo: “¡Ponte de rodillas y pídeme perdón!”. De pronto se hizo una luz en mi obnubilado cerebro y comencé a entender el juego que me proponía sutilmente. Y confieso que me gustó. Me arrodillé y apoyé la cara sobre sus zapatos mientras le decía: “Perdón Roxana…” “¡No!, me dijo con voz muy firme mientras me daba un golpe con la fusta, “di perdón ama”! (Ah me dije, conque hacía allí íbamos) “Perdón ama” dije y le besé un pie por sobre el zapato. Me volvió a dar con la fusta diciendo: “No te autoricé a que me tocaras!” Luego se sentó sobre el escritorio y abriendo ligeramente las piernas me dijo: “¿Qué quiere hacer Dr. Ferrada?” “Quiero chupar tu coño y beber tus jugos” le dije incorporándome. Quiso pegarme con la fusta de nuevo, pero sacándosela de las manos, la tomé por los hombros y la arrojé al piso tras lo cual la tomé de las muñecas diciéndole: “Ahora el amo soy yo….señoría!” Noté que su respiración era muy agitada y entrecortada por la excitación, era evidente que ése era el juego que le gustaba. Soltó un grito de placer cuando la puse boca abajo y le pegué con la fusta en sus abultadas nalgas. “¡No te escucho!” le dije dominante. “Si amo, haré todo lo que digas; ordena y te complaceré” Esto parecía el cuento de Aladino, pero así estaban las cosas. Roxana se había transformado: tenía la mirada brillante, los labios abiertos tomando aire sonoramente, temblando de a ratos o estremeciéndose, con la mirada puesta en mí, esperando órdenes. “¿Vives sola aquí? pregunté. “Si, me dijo, nadie nos molestará”. “¿Tienes algún sitio especial en la casa?” seguí preguntando. “Si” me dijo y me llevó hasta un cuarto rodeado de espejos, en las paredes y en el techo; una gran cama redonda central iluminada por luz negra y roja y distintos adminículos para refinada tortura sexual. Por lo que veía, la señora jueza no se privaba de nada. Cerré la puerta y le di otro golpe de fusta en las nalgas mientras me sentaba en la cama, ella se arrodilló entre mis piernas mientras me preguntaba: “¿Qué ordena mi amo?” “Desvístete lentamente ante mí” le dije. Roxana se sacó una por una todas sus prendas hasta quedar completamente desnuda. Tenía un cuerpo espectacular que estaba muy bien disimulado bajo sus atuendos cotidianos. Un par de tetas voluminosas, vientre aplanado, el coño completamente rasurado, piernas firmes y bien formadas y un culo que quitaba la respiración. Me desvestí también yo, quedando con la polla tiesa frente a su mirada hambrienta. “Di algo, estas muy callada”, le dije. “¡Que  buena verga tienes!” me contestó. La tomé por la espalda y se la apoyé en la profundidad de sus nalgas, directamente sobre el ojete palpitante; se inclinó un poco y sentí como se abría el orificio sin mayor esfuerzo. Este es un andén por el cual pasaron muchos trenes, me dije para mis adentros, pero seguramente será profundo y acogedor. Y realmente lo era, porque de un solo estoque enfundé el sable en la cómoda vaina. Roxana se reclinó sobre el borde la cama y metí la polla en toda su extensión en ese culo portentoso; pero me dio la impresión que debía complementar la penetración con algún gesto adicional, para que la misma cobrara temperatura. Le di unas palmadas bastante fuertes en las nalgas lo que provocó que gritara de placer, entonces tomé la fusta y le fui golpeando suavemente en distintas partes del cuerpo, mientras la mantenía firmemente enculada. Y allí estalló de pasión y locura, porque continuó gritando, maldiciendo y rogando, todo a la vez, al tiempo que se estremecía y temblaba. Bajamos al tapete y de rodillas los dos sin perder el acople, la fui llevando por la habitación con cada envestida que le daba, al tiempo que la sacudía con la fusta como si fuera un corcel. Y allí estaba la señora jueza, abandonada a sus más recónditos instintos y entregada completamente a mi dominio circunstancial. Y se dio algo que nunca me había sucedido, comenzó a correrse en pequeños chorros a medida que nos deslizábamos por la alfombra, hasta que la sostuve firmemente por la cintura y descargué toda mi lefa en la profundidad de su culo.

Después de ese día, cada vez que tenía inconvenientes en tramitaciones legales, acudía presto a la villa de su señoría, para efectuar las “consultas” que fueran menester.

Una Deuda muy Cara

Comentarios (0) 19.10.2009. 04:10

Esta historia refleja uno de los peores momentos de nuestra vida, un hecho que cambió todo para siempre. Somos una familia como cualquiera, yo Darío junto a mi mujer Clara, ambos de unos 30 años, y mis 2 pequeños hijos. Vivimos en una casa de barrio, clase media, sin lujos ni excentricidades. Después de haber incursionado, tanto ella como yo, en distintos ámbitos laborales, decidimos emprender nuestro propio proyecto. Fue así que instalamos una casa de artículos deportivos con venta al público. 

Los primeros meses fueron buenos, con un desempeño interesante y con la esperanza de que el negocio explotara en poco tiempo. Pero lamentablemente la suerte no nos acompañó, ya que una empresa multinacional se instaló muy cerca de nuestro local. Por todos los medios tratamos de sostener nuestro emprendimiento, a punto tal de arriesgarnos muy fuerte económicamente. Todo se vino a pique. El negocio quebró, en consecuencia tuvimos que comenzar a responder. Las deudas se acumularon, los intereses crecieron y los aprietes se transformaron en una constante. La deuda más importante la teníamos con un conocido prestamista, el señor Rodríguez Cano, un hombre pesado e inescrupuloso, de unos 55 años. Un día nos llamó y nos pidió vernos para poder saldar la deuda. 

Acordamos visitarlo en su oficina, en un edificio ubicado en pleno centro. Al comenzar la charla habló sobre la necesidad de terminar con esta cuenta pendiente. Ya llevábamos más de 1 años tratando de arreglar la situación, pero el saldo era muy elevado aún. Fue entonces que Rodríguez nos dijo:- Yo se que ustedes no pueden pagar. Se nota por la forma en que se van dando los hechos. Yo tengo una nueva propuesta, que además está al alcance de ustedes. - Cual es... ?, preguntamos casi a la vez. - Quiero una noche con vos Clara. El silencio solo duró unos minutos. Después reaccioné, me levanté de golpe y lo tomé de su camisa, con ganas de romperle la cara de una trompada- Tranquilo, nene me dijo- Te voy a matar, hijo de mil putas... !!!- Pensalo bien. No tenés otra forma de afrontar la situación. Con esto la deuda quedaría completamente saldada. No tendrían que poner un peso más. Yo mañana les llamo y ustedes me dicen como seguimos nos dijo en un tono cuasi mafioso. 

Salimos mudos de ese lugar. Que hacer ante la situación. Clara, mi mujer, no emitía palabra. Llegamos a nuestra casa sin hablarnos. La situación era muy extraña. Esa noche nos fuimos a dormir en un clima extremadamente enrarecido. En el medio de la noche, Claro habló y dijo lo que yo no quería escuchar. - Tenemos que aceptar la propuesta. - Estás loca!!! Que te pasa?? Crees que es el único camino?? No estás en pedo- Mira Darío, no hay otra. La plata que debemos no la conseguimos ni en 10 años. Ya no tenemos crédito. No hay nadie que nos pueda prestar. No queda otra salida. La cabeza me explotaba. Esa misma noche terminamos de debatir el tema. Quedamos de acuerdo que sería en nuestra casa, por una cuestión de seguridad. Al día siguiente le llamamos a Rodríguez Cano. - Vamos a tomar la propuesta, pero con condiciones. - A ver- Es en mi casa, sólo por una noche, y allí mismo firmamos los documentos. - Me parece bien. Mañana lo hacemos. La sensación era amarga. Sabía que un tipo se iba a coger a mi mujer y yo no podía hacer nada. 

Esa noche llevamos a los chicos a la casa de mi suegra, con la excusa de que teníamos que salir. Con mi mujer acordé que fuera en un pequeño salón ubicado en la parte trasera de la casa, para que yo pudiera observar todo desde un sector de servicio que tiene entrada independiente. Rodríguez llegó después de las 23. Mi esposa Clara abrió la puerta. Le dijo que estaba sola, que yo iba a llegar al final de todo, para arreglar los papeles. Sin decir una palabra, fueron hasta el lugar elegido. Yo podía observar todo sin que nadie notara mi presencia. Fue entonces cuando Rodríguez comenzó:- La verdad es que siempre había querido cogerte. Me calentás desde el día que viniste con el pelotudo de tu marido a gestionar el crédito. - Solo le voy a pedir que no se pase con sus palabras - Mirá nena, las reglas esta noche las pongo yo. Eso me puso furioso. No sabía que era capaz de hacer este tipo. - Dale, vamos a empezar. Pero al revés. Primero yo te voy a chupar toda.

Clara no dijo una palabra. Rodríguez se acercó, le arrancó violentamente la ropa interior y empezó a pasarle suavemente la lengua por la concha. Mi esposa solo atinó a cerrar los ojos, para mirar lo que estaba pasando. Se notaba que el tipo tenía una gran capacidad para eso. Ella empezó a hacer unos leves gestos, mezcla de querer escaparse con un poco de placer. Así estuvieron unos 10 minutos. De golpe, Rodríguez se levantó y se bajo los pantalones. Tenía una verga que llegaba a los 30 centímetros. En ese momento le dijo:- Ahora vos vas a chupar. Mi mujer empezó a comerse esa terrible pija, que crecía cada vez un poco más. Rodríguez le agarró la nuca y le empezó a marcar el ritmo. La tuvo cerca de 10 minutos con la verga en la boca. Yo no podía creer lo que estaba viendo la madre de mis hijos chupando la terrible pija de un desconocido. De repente, el tipo la sacó y le dijo:- Si decir nada te vas a sentar en mi verga, pedazo de puta. Si cogés como chupás la pija, debés ser un infierno. - Por favor Rodríguez le pido que se calme. - Callate divina y sentate... !!!

La tomó de la cintura y de casi un golpe se la sentó en su miembro. Clara pegó un grito de dolor. Rodríguez empezó con movimientos leves que con los minutos se fueron identificando. Mi esposa empezó a emitir un gemido muy leve. El tipo la estaba haciendo gozar como loca, pero trataba de controlarse porque sabía que observaba todo. Después de una 15 minutos de cogerla sin parar, Rodríguez la levanto, la puso de espaldas a la pared, se agachó y le empezó a meter la lengua por el culo. - Te imaginás porqué te hago esto- Rodríguez no - Si nena. Te voy a hacer el orto. Te la voy a meter toda. Hasta las pelotas me entendés??- No no por favorRodríguez se paró, y en menos de un minutos se le metió toda en el culo. Clara pocas veces había tenido relaciones conmigo por ahí. Esta vez estaba experimentando una verga enorme, repito de unos 30 centímetros, y toda por el orto. Con los ojos cerrados y tratando de no gesticular, Clara era terriblemente cogida por este tipo. 

Durante más de 10 minutos, el hijo de puta había estado metiendo la pija en el orto. Después llegó un momento difícil. La recostó sobre una cama que había en ese salón y la empezó a penetrar nuevamente por la concha. Estuvo más 20 minutos, un tiempo increíble. Ella gesticulaba, emitía pequeños gemidos. Y el le ordenó:- Decime que te gusta más que la verga de tu marido- Rodríguez por favoooorrr - Dale nena decimelo. - No no Rodríguez (el tipo aceleró el ritmo de la penetración). No noooo noo nooooo ahhhh- Dale puta- Ahhhhhh noo ahhhhhhhh paraaaaaá hijo de putaaaaaa ahhhh- Te gusta- Ahhhh pará siiiiiiiii ahhhhh siiiiiiiiiiiiiiii me gusta Se notaba que Clara estaba como loca. Ya no podía disimular. El insistió- Dale decime que te gusta más que la verga del pelotudo de tu marido- Ahhhh... Siiiii... !!!! si si si si perdoname mi amor. Perdón si Rodríguez me esta volviendo loca esta pija ahhhhh No lo podía creer. Lo que sería una experiencia asquerosa para la familia, terminó siendo un éxtasis para mi mujer. Ella no se podía controlar. Rodríguez llevaba más de 2 horas cogiendola sin parar, metiendo la verga por todos lados. La cosa se había puesto más extraña- Me encantas hija de mil puta hace mucho que te quiero tener así- Ahhhh paraaaa ahhhh esto se está yendo de las manos- Siiiii ahora voy a acabar- Noooo... !!! adentro no. Creo que estoy ovulandoEl hijo de puta la agarró con más fuerza y le dijo:- Te voy a bañar de leche te voy a acabar toda- No pará no. Pará yá... !!- Tomá ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh- Nooooooooooooooooooo... !!! nooooooooooooooooooooo... !!- Ahhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhh tomá toda ahhhh.

Rodríguez había acabado adentro de mi esposa. A los pocos minutos todo terminó. Ella hizo como que me mandaba un mensaje y yo aparecí. Estaba abatido derrotado. Se cobraron una deuda con mi esposa, ella terminó gozando, maldiciendome, y el extraño que se la cogió probablemente la había dejado embarazada. Los días pasaron. La deuda quedó cancelada. Pero mi mujer tiene un fuerte retraso en su período menstrual. Nuestra vida cambió para siempre. Ahora no sé como vamos a poder continuar con nuestra familia, con esta vida, con esta historia.


Mi Esclava

Comentarios (0) 02.10.2009. 05:28

Estamos por realizar nuestro primer encuentro, los nervios se manifiestan un poco, pero llego al lugar de la cita a tiempo, tal como acordamos previamente, me siento en una silla del café y espero con paciencia viendo a toda mujer que se acerque, tratando de descubrirla antes de que  llegue. Muchos interrogantes invaden mi mente, ¿como será?, ¿llenare sus expectativas?, ¿me comportare a la altura?, ¿le gustare?, en eso llega ella con su imponente figura, los nervios se me agudizan pero logro controlarlos, me pregunta mi nombre, yo se lo digo y le pregunto si es Claudia, me dice que si, entonces me levanto de la silla, le tomo su suave mano y me acerco para besar su mejilla, la saludo y la invito a sentarse, ella accede y aunque visiblemente nerviosa empezamos a conversar. Después de preguntarnos como estamos y todo aquello comenzamos a conversar sobres nuestros planes íntimos, ella que le gusta oír lo que va a vivir me pregunta sobre o que quiero hacer, me pregunta sobre mí, y yo naturalmente la interrogo a ella sobre las mismas cuestiones, y así, conversamos un rato, nos tomamos un café, contamos algunos chistes y la pasamos bien, en el transcurso de la conversación hablamos sobre la palabra clave, que es muy importante para detener la acción en caso de que me pase de sus limites, nos ponemos de acuerdo el respecto, nos estamos conociendo, ambos confesamos nuestras fantasías, le tomo las manos con ternura, pero aun no hay la suficiente confianza, por lo que quedamos en vernos otro día y avanzar mas al respecto.  

En los siguientes días seguimos en comunicación por medio del Chat y del celular, seguimos contando fantasías, intercambiando fotos y videos eróticos, esperando con ansia el siguiente encuentro.   Al fin llego el día, nos encontramos en el mismo lugar, esta vez llego ella primero y me estaba esperando con ansia, me acerque y la salude, bese su mejilla y me senté en una silla a su lado. Esta vez no se veía nerviosa, yo tampoco lo estaba, me sentía con más confianza, tome su mano y le pregunte si estaba dispuesta, ella me contesto afirmativamente.    Entramos a la habitación del hotel, después de cerrar la puerta, paso mi mano por su cabello, suavemente, acariciando sus suaves trenzas, envuelvo todo su pelo en mi mano y en un golpe repentino, se lo halo con algo de fuerza hasta obligarla a mirar hacia el techo, así impongo mi voluntad, ella suelta un suave gemido, siente el dolor, acerco mi cara a su cara, ni boca a su oído, le beso la base de la oreja y le digo que va a caer bajo mi yugo, que mi yugo es fuerte y no se rompe, y que de aquí en adelante yo daré las ordenes, ella suspira, y da si afirmación. Le pido que se desnude, poco a poco para observarla minuciosamente, ella comienza a hacer su tarea con detalle, lenta y suavemente se quita la ropa, me excita, se excita, deja desnudos sus senos y comienza a sobarse suavemente los pezones. Continúa con  calma a un ritmo erótico, se quita los pantalones y poco a poco me muestra sus nalgas con un hermoso hilo dental atravesando y realzando su hermoso trasero, se mueve al son del momento quitándose poco a poca el resto de ropa. Sus nalgas desnudas, moviéndose, chocando entre ellas, me paralizan, no puedo dejar de observar esa hermosura, las abre y me muestra su ano, un hermoso punto oscuro que arropa todos mis deseo, me muestra su vagina, rasurada, brillante, hermosa, me enloquece.  

Totalmente desnuda se echa a la cama abriendo sus piernas y provocando mi erotismo, yo me acerco, con lentitud, suave, despacio, rozo su pecho con mis labios, paso de uno a otro con un contacto mínimo, casi la hago reír, por las cosquillas que le produce, su pecho crece sus pezones se abultan esta comenzando a sentir una fuerte excitación. Me acerco mas  a su pecho y lamo sus pezones, primero suave, con calma, paso de uno a otro mi lengua certera, luego la aprieto contra el pecho mas intensamente, ella gime, los ruidos que hace me excitan mas, meto su pezón en mi boca y aprieto con los labios, siento su estremecimiento, paso de un pezón a otro con animo insaciable, ahora aprieto uno de sus pezones con mis dientes, poco a poco, cada vez más fuerte, ella vuelve a gemir, esta vez  mezclando sus gemidos de placer con grititos de dolor, esto sube mi nivel de excitación y aprieto mis dientes, suavemente procurando no dejar marcas, ella grita de dolor, yo aumento mis ganas de oír su gritos, aprieto, llego a su limite, ella grita, y dice la palabra clave, yo me detengo, abro la boca y dejo libre su pezón, ella jadea, suspira, esta complacida, yo tomo su otro pezón y vuelvo al mismo proceder, se repite la escena, entre gritos y jadeos nos excitamos, lo disfrutamos, subo el nivel, comienzo a lamer y muerdo suavemente pero con fuerza el resto de su seno, ella vuelve a gritar, yo vuelvo a morder una y otra vez, pequeños mordisco casi como pellizcos por todo sus dos senos, de vez en cuando vuelvo a tomar sus pezones y aprieto con firmeza, ya se cual es su limite, y hasta allí la llevo, lo se por la intensidad de sus gritos, ya no necesita decir la palabra clave, nos estamos compenetrando. ------  Comienzo a recorrer su cuerpo, poco a poco, paso mi lengua suave llenando su piel con mi saliva, la beso, tiernamente y luego muerdo con suavidad pero provocando sus gritos, calladitos muy bajitos pero muy excitantes. Bajo hasta su vientre, lo lamo y lo beso, chupo se ombligo, lo pellizco con mis dientes, muerdo sus costados, provocando que su cuerpo se contorsione, aprieto cada vez mas, suavemente, sin dejar marcas, y nunca en el mismo lugar, muchas veces ella me dice la palabra clave muchas veces yo me detengo y continuo en otro lugar.  

Al fin llego a su vagina, ella abre mas sus piernas, pidiendo que haga lo pienso hacer, yo paso mi lengua por su vulva introduzco mi lengua con calma y comienzo a moverla primero suavemente, logrando hacer que se estremezca, luego subo la velocidad, ella dobla su cuerpo como si lo partiera en dos, ahora la muevo rápidamente, con fuerza, profundamente, paso mi lengua por su clítoris, ella vuelve a gemir, se estremece, lo aprieto con mis labios, ella siente la presión, trata de retirarse un poco, yo la detengo con fuerza y la pego a mis labios, ubico su clítoris con los dientes y aprieto suavemente, grita fuerte, yo aprieto mas fuerte, grita mas, pero no dice la palabra, yo aprieto, siente que muere pero no dice palabra alguna, solo grita de dolor y placer, aprieto otro poco, ella toma mi cabeza y la hunde con fuerza contra sus piernas, hace un lazo con las mismas y atrapa mi cabeza con fuerza hacia su vagina, aprieta mas firmemente y llego a su limite, dice la palabra, yo abro mi boca, ella se recupera entre jadeos y sudor, vuelve a jalar mi cara contra sus piernas y repetimos varias veces al misma acción, le encanta, es insaciable, me siento en el cielo.  

La volteo sobre la cama, quedando con su trasero hacia el techo, yo me voy hacia sus pies, los sobo con mis manos y empiezo a besarlos, suavemente, voy subiendo poco a poco hacia su trasero besando sus piernas y mordiendo de a poquito suavemente, provocando nuevos grititos,  nuevos gemidos, comienza a subir nuevamente su nivel de excitación y el mío también.  Llego a sus nalgas y la obligo a abrir sus piernas al máximo, su trasero se levanta levemente, quedando en una posición hermosa, redonda, suave, provocadora. Comienzo a lamer sus nalgas, las beso, las muerdo, cada vez con más fuerza, recorro todo su lindo trasero causando estremecimientos y gemidos. ------ Tomo cada nalga entre mis manos y las obligo a abrirse hasta el limite se sus carnes, meto mi lengua en su ano, trato de hundirla por su hermoso hueco, la muevo suavemente, pero con fuerza, lo más profundo que puedo, pero mi lengua no es tan dura como para entrar, entonces hundo mi boca en su ano, lo tomo con mis dientes y aprieto. Ella lanza un rápido grito que la estremece, yo hundo más mi boca, agarro mejor, aprieto con fuerza, hay más gritos, más jadeos, más excitación, llego a sus límites,  la palabra clave surge de sus labios, mezclada con gritos. Tardo en entenderla unos segundos, abro la boca y libero su ano, ella descansa jadeando y gritando suavemente, esta vez fue fuerte, pero le gusto, me pide más subiendo su trasero y poniéndolo frente a mi cara y empujándolo contra la misma, yo repito todo desde el principio, una y otra vez, ella pide mas, yo le doy mas, que éxtasis, que placer.  

Hemos pasado un rato exquisito, repitiendo una y otra vez, estos placeres de la carne, ahora yo comienzo a quitar mi ropa, me quito mi camisa y muestro mi torso desnudo, tomo mi correa de cuero y la enrollo en mi mano, le paso la punta suavemente pos su nalgas, le rozó su cuerpo, casi haciéndole cosquillas, paso por su espalda, ella se retuerce, sabe lo que viene o al menos lo presiente,  se la acerco a su cara y la paso por sus mejillas, suavemente, sin apuro, para que sienta lo rustica que es, la acerco a su nariz, permito que huela el cuero, ese olor fuerte que mezclado con mi propio esencia le deja sentir quien es el que manda, luego le doy golpecitos por el cuerpo, suaves, casi no causan dolor, ella se prepara para el castigo, se tensa, yo continuo, suave muy suave, cada vez un poco mas duro, pero sacar un gemido, llego a sus nalgas, la paso por su raja, la hago vibrar, eso la excita, se coloca en cuatro patas y abre las piernas. Entonces yo le doy un pequeño golpe con la punta en una de sus nalgas, ella suelta un gritito, yo continuo por un ratos sin aumentar la intensidad, quiero que se acostumbre, le doy mas fuerte, ella pide mas, subo la intensidad una y otra vez ya sus nalgas enrojecen, aplico mas fuerza, ella aumenta sus gritos, ya estoy casi en su limite, pero estoy muy excitado, mi pene esta que revienta, a crecido mucho, sigo golpeando mas fuerte, mas fuerte, llego a su limite me dice la palabra clave, me detengo, ella jadea yo estoy que reviento, vuelvo a  golpearla ella vuelve a gritar, ahora le sobo las nalgas,  lo hago con cariño como para que le baje el dolor, luego vuelvo a golpearla, ella grita, pide mas golpes, yo la complazco, vuelvo a llegar, rápidamente a su limite, me detengo, miro sus nalgas enrojecidas, redondas, hermosas, ya se cuando detenerme.   Ahora me acerco a su cara y la  tomo suavemente por los pelos, se los tenso, vuelve a gritar y cede a mi fuerza, paso mi pene por su cara, ella lo disfruta, entonces  le ordeno abrir la boca, y meto mi pene adentro, le ordeno que chupe y ella comienza a mover su boca succionando a veces, otras mete y saca  mi pene suavemente, lo introduce hasta la puerta de su garganta pero aun no logra tomarlo todo, por el contrario queda mucho espacio por abarcar, agarra mi miembro con su mano y me masturba mientras chupa, poco a poco me provoca espasmos, jadeo, siento que acabo, pero me contengo, aun queda mucha fruta por disfrutar, entonces la empujo suave hacia mi, mi pene entra poco a poco, hago que su boca se acerque y se aleje de mi cuerpo, de repente le ordeno abrir  todo lo que pueda su boca y la empujo hacia mi con fuerza, introduzco todo mi miembro muy profundo en su garganta, ella se ahoga, yo la someto con fuerza, pero no puede decir la palabra clave, no puede decir palabra alguna, yo saco mi pene, ella tose y recupera el aliento, vuelvo a ordenarle que habrá la boca, ya soy so amo, me obedece, le empujo de nuevo mi pene con fuerza, y lo saco una y otra vez, ella siente que vomita, se retuerce su cuerpo pero  se controla,  yo le digo que aguante la respiración mientras hacemos eso, así contiene las ganas de vomitar, ahora volvemos  a empezar, de nuevo a repetir una y otra vez, la misma escena, ella suelta baba sobre mi cuerpo, yo disfruto su garganta.  

Después de un rato, la pongo de espalda en la cama,  meto mi mano entre sus piernas, y ahora mis dedos se convierten en el tesoro mas apreciado por ella, se mueven con destreza, haciendo que su cuerpo se retuerza de placer,
hago que mi mano vibre con rapidez, ella gime, cierra sus piernas y se estira, se retuerce y se estira, esta en un alto goce, el orgasmo se acerca, yo lo noto y profundizo el masaje, mas rápido, mas fuerte, ella se estira mas, grita de placer, los orgasmos se repiten, una y otra vez. Ahora la obligo a abrir sus piernas e introduzco uno de mis dedos en su vagina, apunto con el hacia su frente y ubico su punto G, ella siente la sensación, no se si sabe lo que se aproxima, y dentro de mi digo, -te va a encantar-. Ahora con mi dedo apuntando a su punto G, comienzo a darle el masaje de los dioses, casi inmediatamente que comienzo, ella siente la intensidad de ese punto en especial, se retuerce sin control, el placer es intenso, yo aumento la velocidad de mi dedo, y la fuerza de la presión, ella gime y grita de puro placer, no hay dolor, es el placer puro, el mas intenso, se le acerca un nuevo orgasmo, yo lo siento venir, y afirmo mi proceder, el mismo le llega casi de inmediato, ahora que ha tenido algunos orgasmos es mas fácil hacer que le lleguen continuamente, viene otro, yo le doy con furia, explota en su cuerpo, y se convulsiona como loca.   Ahora la dejo descansar un poco, porque quiero introducir mi pene en su mojada vagina, le digo que me ponga el condón… (continuara)   Ahora la dejo descansar un poco, ella se deja dominar por la fatiga y se tira largo sobre la cama, yo quiero introducir mi pene en su mojada vagina, le digo que me ponga el condón, ella se voltea y lo toma de la mesita que esta al lado de la cama, lo abre con sus dientes, toma mi pene con su mano y lo coloca en la punta, lo desenrolla suavemente, luego se meta la cabeza de mi pene en la boca y empuja el condón con suavidad hasta dejar mi pene totalmente cubierto por el mismo. Se acuesta nuevamente y yo la tomo por las piernas y se las empuja hacia adelante, su pierna se extiende delante de mí y se posan sobre mis hombros, expone su sexo al mío, le pasó suavemente mi miembro en sus labios vaginales, rozo su clítoris con mi pene, ella se estremece una vez más, sigo haciendo lo mismo por un rato y ella sube su nivel de excitación. Ahora apunto mi pene a su vagina  y presiono un poco con mi cuerpo, la atraigo hacia mi, la cabeza e mi pene penetra un poco en su vagina, ya esta en posición, ahora la jalo con fuerza y la penetro hasta el fondo, ella gime, se  estremece, en esa posición la penetración es profunda, yo me inclino hacia delante, sus piernas también se doblan y se acercan a sus hombros, su sexo queda expuesto en toda su amplitud y yo le provoca una máxima penetración, ella vuelve a gemir, comienza a mover su pelvis quiere mas, yo también la muevo le doy duro, con fuerza quiero hacerla sentir, quiero que lo disfrute, quiero que no me olvide, siempre voy a estar en sus sueños, voy a darle lo mejor de mi, con energía, saco mi pene y lo vuelvo a meter, repito esta acción una y otra vez,  ella lo siente  en lo profundo, lo goza, lo ama, esta extasiada, le doy con rapidez con violencia, me concentro para no terminar antes que ella, tengo que hacer un gran esfuerzo, pero se como hacerlo, se como hacerla estremecer, y lo hago, ella gime, gime sin parar. Ahora tomo sus senos y los aprietos con fuerza, ella sienta esa sensación y se estremece aun mas, de repente le doy un fuerte golpe con mi dedo en uno de sus pezones, explota el éxtasis dentro de ella, otro orgasmo, un tren de ellos, yo no paro estoy a punto de explotar, pero no puedo, aun queda una fruta hermosa que deseo saborear, saco mi pene, y espero, jadeante, extasiado, complacido.  

Le ordeno que se coloque en cuatro patas, busco mi pantalón, y saco un tubo de lubricante íntimo, coloco un poco en mi pene y otro tanto en aro de su ano, me acerco a ella, coloco mi pene en su culito lindo, la jalo violentamente contra mi, la penetración es rápida, profunda, salvaje, grita con fuerza, el dolor es intenso, yo la penetro al máximo, todo mi pene esta dentro de su cuerpo, es la parte que mas me gusta, allí se establece claramente mi dominio, mi yugo se hace efectivo, la tomo por los pelos y la jalo contra mi, con fuerza, soy su Amo, su esclavizador, ella se rinde, gime, llora, el dolor es intenso, el placer aun mas, muevo mi pelvis, para adelante para atrás, casi lo saco y se lo vuelvo a meter, eso le produce mucho dolor y mucho placer. Entre llantos y gritos de placer otro tren de orgasmos, me muevo con fuerza, adelante y atrás,  ya estoy incontrolable, no habrá palabra clave que me detenga, la obligo a tenderse boca abajo en la cama hace un esfuerzo par mantener su trasero parado, eso me excita mas, dejo caer mi peso sobre ella, la inmovilizo con mi cuerpo y muevo mi pelvis rápidamente, eso le produce un gran placer. Yo estoy como loco, paso mi brazo por su cuello y la jalo contra mi, la obligo a abrir con sus manos sus hermosas nalga, para que se produzca una mejor penetración, empujo fuerte, siento una explosión dentro de mi, grito una y otra vez empujo mas, mas mucho mas, aprieto su cuello, un gran orgasmo ha estallado dentro de mi, ella siente que se ahoga, pero sigue exponiendo su trasero con firmeza, gozando, gozando como nunca, ahora estoy seguro, nunca me olvidara.  

Ahora me aflojo, suelto la presión sobre su cuello, me caigo sobre ella, por un rato mantengo mi pene dentro de su ano, luego lo saco con cuidado, ya no quiero producirle mas dolor, me echo a un lado, boca arriba, ella se voltea también, queda su cabeza sobre mi brazo, yo me recupero poco a poco, ella también, ahora estamos calmados, felices, la jalo hacia mi, despacio con cariño, la coloco sobre mi cuerpo, mi pecho contra su pecho, mi cara cerca de su cara, cerquita muy cerquita, beso su labios con ternura, un beso largo, tierno, lleno de romanticismo, acaricio su pelo, beso su frente y llevo su mejilla contra mi pecho, ella accede complacida, esta dispuesta a cumplir mis mínimos deseos, nos quedamos inmóviles, dormitamos un poco, hay que recuperarse, pues aun no termino mi trabajo.   Después de descansar un poco y recuperar fuerzas me dispongo a seguir con mi tarea de proporcionar la humillación el dolor y el placer que me pide mi deliciosa acompañante, me pongo a observarla detalladamente, sus curvas, sus lindos senos, y observando mientras ella dormita, comienzo a sentir de nuevo el fuego dentro de mi, mi pene se inflama y se levanta de nuevo poco a poco. Mientras observo, le tomo sus senos con suavidad y los comienzo a acariciar, ella abre los ojos y sonríe, también esta dispuesta, yo le levanto un poco el seno y le propino un pequeño golpe semejante a una cachetada cerca de su pezón derecho, luego le doy otro golpe cerca del pezón izquierdo, ella se retuerce un poco y se excita, entonces me paro frente a ella y le digo que tome mi pene y se lo meta en la boca, ella accede, abre su boca y la acercó a mi glande, que comenzó a acariciar con la lengua. Luego lentamente lo fue introduciendo en su boca cerrando los labios alrededor del mismo. Poco después sus movimientos eran rápidos y  con fuerza mientras mi pene  se ponía más duro, yo la tomo por los pelos y la jalo contra mí, ella se resiste pero mi poder es mayor y la obligo a donde quiero. Ahora le tomo la cabeza y la acerco y la alejo de mí, rápido con fuerza, ella entiende y entra en resonancia con mis movimientos, adelante y atrás, el movimiento es rítmico, se ahoga cuando se acerca a mi, respira cuando se aleja, su boca  babea con intensidad, tanta que empapa mi cuerpo. Entonces le digo que estoy a punto de acabar en su boca, ella se sorprende pela los ojos y trata de negarse, pero ya es muy tarde, he inundado con mi blanco semen su linda boca, le llega hasta la garganta, tibio espeso, lleno de vida, ella resignada trata ahora de aprovecharlo y chupa para no perder una gota.   Ahora la tomo por la mano y le enrollo una cinta de cierre mágico en su muñeca  que he mandado a hacer especialmente para esta ocasión, tiene una cuerda cosida y sirve para sujetar sus extremidades sin lastimarla, pero lo mas importante, para hacerlo rápidamente y no tenga chance de negarse, con ella le amarro los brazos y las piernas a las cuatro patas de la cama, primero boca arriba, para que quede expuesto su cuerpo y a mi merced, tomo una cinta  de tela y le cubro los ojos, ahora solo sentirá  lo que le haga sin saber mi próximo paso y oirá las humillaciones que le diré, -“eres una puta, perra”- le digo en el oído, -“pero estas rica y eres mi puta, me perteneces perra”-  ella escucha atentamente y muestra su aprobación, le ordeno que me diga que si es una puta y que reconoce que es mi esclava y que yo puedo disponer libremente de su cuerpo porque es mío, ella dice, - “si mi amo soy una perra puta, soy tu puta, y mi cuerpo es tuyo, para que hagas lo que quieras, para que lo maltrates como mejor te guste, mi amo”- eso me complace y le sigo diciendo –“eres una perra y no mereces compasión y voy a castigarte porque me place, por el placer que me proporciona tus grititos de dolor”- entonces le paso la correa por la cara, y le rozo con ella su cuerpo entero, vuelvo a sus senos y le doy un golpe leve en sus pezones con la punta del cinturón, ella se retuerce y grita, pero luego vuelve a tranquilizarse. Ahora tomo un frasquito que he llevado y que contiene un liquido especial para frotar el clítoris y proporcionar intensos placeres, le echo unas gotas en su vagina, exactamente sobre su clítoris y comienzo a frotar, primero con suavidad, luego le aplico mas fuerza, siento como el liquido se calienta, y como ella se estremece mas y mas, yo sigo frotando, mis dedos son expertos, ella grita de placer, es intenso, indetenible, yo froto cada vez mas rápido, mas fuerte, ella gime, grita, pide mas, mas y yo le doy mas, muevo mis dedos mas rápido mas, mi pene esta que revienta, y ella se convulsiona, ahora tiene un orgasmo y otro le viene seguido, otro mas, yo no me detengo, me gusta verla acabar, me excita mas, le digo –“vamos perra puta gózalo”- y le pregunto –“quien eres” – y ella me contesta –“soy tu puta papi, soy tu perra, dame mas mi amo”- yo la complazco con mas furia por un rato, y tras muchos orgasmos la dejo descansar, antes de proseguir con mi plan.  

Ahora tomo una pequeña botella de licor que compre antes del encuentro con mi esclava y la destapo, le dejo oler el aroma de mismo pasándole la punta de la botella por la nariz, luego se la acerco a la boca y le doy un pequeño trago, ella lo toma con gusto, le gusta, es dulce y fuerte, le doy otro trago y otro mas, yo también tomo un trago, ya estoy listo para continuar. Le echo algo de licor ente los senos y comienzo a lamer con avives, quiero beber todo el licor que ahora se a mezclado con su sudor. Me paro frente a ella y dejo rodar algo de líquido en mi cuerpo, a la altura de la cintura, le ordeno que saque su lengua y me le acerco, le tomo la cabeza y la empujo contra mi cuerpo, para que saboree el licor que se ha mezclado con mi sudor, la guío por todas las partes donde lo he derramado, por mi estomago, por mi pelvis, por mis bolas, le digo que las chupe y ella las toma con su boca y su lengua, derramo mas licor y ella desesperada lame mi cuerpo con rapidez para no perder una gota, hasta que finalmente le coloco la boca sobre la punta de mi pene y le digo –“chupa perra este es tu caramelo, el que te gusta, puta, chupa”- ella obediente se lo mete en la boca y chupa fuerte, me estremece pero no suelto su cabeza, muy al contrario la empujo contra mi, pero levemente, quiero que saboree mi miembro que esta hinchado al máximo. Ella comienza  a mover su cabeza para adelante y para atrás, se lo traga profundo, lo suelta y se lo vuelve a tragar, con movimientos rápidos violentos, yo solo le sostengo la cabeza y le ayudo a moverse, suelto un gemido, me provoca intenso placer, me siento venir, entonces le alejo rápidamente la cabeza para colmar mis ansias, le doy mas licor en su boca, ella lo saborea, la suelto y comienzo a besar su cuerpo, llego a sus senos y los chupo como un bebe, paso de uno a otro, le doy pequeños mordiscos y ella se retarse, continuo mi camino por su cuerpo lamiendo y besando, bajo por su vientre y llego a su rasurada vagina, le meto la lengua en raja y le paso la lengua hasta llegar a su ano, ella levanta la pelvis para que yo pueda chuparlo con menos dificultad, vuelvo por el mismo camino y tomo su clítoris con mis labios, lo chupo, lo lamo, lo muerdo, ella se retuerce una vez mas, lo hago seguido, le meto la lengua profundo y la hago vibrar, rápido y con fuerza, subo a su clítoris y continuo haciéndola vibrar, rápido, fuerte, ella se siente morir, gime grita, pide mas y yo la complazco con mesura. Ahora la dejo, levantando mi cara, tomo un nuevo preservativo y me lo coloco en mi pene, me acomodo sobre ella, y le digo –“ahora te voy a violar, perra puta”-  y la penetro con fuerza, ella siente la penetración y grita de placer, -“dame duro, dame mas papito, dame mas mi amo”- y mueve su cintura para gozar mi inflamado pene. Me dejo caer sobre ella y muevo mi pelvis con fuerza, ella goza cada vez mas, le beso el cuello, le muerdo los hombros, ella se retarse, nuevos orgasmos están a punto de estallar, yo los veo venir, y apresuro mi ritmo, para que ella los goce. Me arrodillo en la cama y la jalo sobre mis piernas sin sacar mi pene de su vagina, ella aprieta con sus piernas mi cuerpo aun cuando las cuerdas que la atan se lo impidan, yo empujo con mi pelvis y ella con la suya, chocamos explosivamente una y otra vez, ella se convulsiona, explota, yo me contengo en mi mente para frenar mi explosión, por largo rato estamos así, desgastando nuestras energías.  

A llegado el momento que mas adoro, me bajo de la cama y desato las cuerdas de sus patas, le pido a mi esclava que se voltee y vuelvo a amarrarla de las cuatro esquinas de la cama, me monto sobre ella como si fuera un caballo, la tomo por sus trenzas y la jalo suavemente hacia mi, ella levanta la cabeza y yo le doy otro trago de licor,
ella lo saborea y disfruta, le riego licor en su espalda y sin soltar la presión en su cabello comienzo a lamerle la espalda para saborear el dulce licor, recorro su espina chupando y besando, me voy hasta sus hombros y muy cerca del cuello en su base chupo y beso con pasión, ella se estremece, de su boca salen pequeños quejidos de placer, yo me animo y recorro sus hombros besando, chupando, mordiendo suavemente. Continuo así por un rato y ella me anima con sus quejidos a seguir, bajo de nuevo por su espina, besando lamiendo, y llego a la hermosa raja de su trasero, comienzo a pasar mi lengua cerca de su ano, alrededor del mismo y poco a poco me acerco a ese oscuro punto tan preciado, ya estoy en el pongo la punta de mi lengua en su ano y comienzo a moverla rápida, salvajemente, se lo lamo con fuerza, ella se estremece, levanta sus caderas  y las empuja sobre mi cara sin dejar de soltar sus gritos de placer, - “me gusta, me gusta” – me dice, yo me afianzo, le doy mas fuerza a mi lengua, la muerdo alrededor  del hueco una y otra vez, ella esta que revienta, continuo sin parar, sin dar descanso. Ahora me paro, jalo sus caderas hacia mi, y la pongo en una posición erótica muy excitante, con sus caderas levantadas y sostenidas levemente por sus piernas, su cintura forma una curva hasta su espalda extremadamente bella, tomo una almohada y la doblo para que sea mas gruesa y la coloco bajo su vientre, así me aseguro que el cansancio y la presión que are no hagan cambiar esa posición que deja absolutamente expuesto su ano. Tomo un poco de lubricante y se lo riego por su ano, le meto un dedo y le pongo lubricante por dentro, con suaves masajes, le hundo el dedo, ella se vuelve a estremecer, - “uhhh que rico” – dice ella, yo le introduzco otro dedo y comienzo a hacerlo girar dentro de ella, - “ayyyy, rico papi rico, dame mas” -, meto y saco los dedos, una y otra vez y ella insaciable pide mas, una y otra vez. Ahora saco los dedos y coloco mi pene en la entrada de su ano y le digo – “ahora te voy a dar lo que te gusta, perra puta, te voy a hacer chillar y no me podrás detener, perra puta “ – la agarro por las caderas y penetro con fuerza lujuriosa por su trasero ella siente la penetración, siente el dolor y el placer grita con mas fuerza, yo comienzo mi vaivén, ella da un quejido con cada penetrasion, la jalo contra mi ella busca una mayor profundidad empujando sus caderas hacia mi, le abro las nalgas con mis manos y puedo así meterlo mas profundo, ella goza intensamente, sus piernas tiemblan, yo le doy con fuerza, ,e inclino sobre ella y meto mis brazos bajo su pecho, tomo cada uno de sus senos con mis manos y aprieto, primero sus redondas tetas, después sus duros pezones, los aprieto y retuerzo, ella lanza quejidos, suspiros, gritos y pide mas, mas fuete, mas profundo, yo la complazco en ese frenesí, ella estira sus piernas, esta apunto de explotar, yo estoy que no aguanto y dejo que el volcán brote de mi ser, los dos al mismo tempo gritamos como locos, estallamos y fundimos nuestros cuerpos, nuestras almas, por un momento parecen uno solo, unidos en un mismo placer, me dejo caer sobre ella y allí estamos un pequeño rato hasta que recupere fuerzas, luego  le desato una mano, saco mi pene de su lindo culo y me echo a un lado, levantando su brazo y colocándola sobre mi, allí descansamos, ella esta agotada, la siento complacida, me da un dulce beso en la boca y descansa sobre mi pecho.   Hemos estado varias horas disfrutando el mejor placer de la vida, y fueron unas horas exquisitas pero los deberes del día a día a nos llaman y debemos cada uno partir a nuestras propias vidas para continuarlas después de este rico paréntesis, nos decimos cosas lindas y prometemos vernos luego por Internet, cada uno toma su camino y desaparece en el horizonte de la   monotonía, es hora de volver a la realidad, los compromisos y toda esta vida que nos han impuesto, pero nunca voy a olvidar estas hora celestiales, porque en verdad estuvimos muy cerca del cielo,  no se si la volveré a ver, no se si querrá repetir estas dulces horas con mi compañía, yo espero que si, pero eso solo el futuro próximo lo dirá  
FIN.   

Cornudo y Castrado

Comentarios (0) 24.09.2009. 15:30

No dejé de pensar en ella en toda la noche, de hecho no dormí bien esa y las noches siguientes. Mi esposa Gloria se empezó a dar cuenta de ello y me preguntó qué me pasa. Por cierto no le dije nada de Karen ya que gloria ni siquiera sabía de su existencia. Pasado un mes, me tranquilicé, pensé que ya todo había pasado cuando al llegar a mi casa siento que mi esposa conversaba alegremente con otra mujer en el sofá. Casi me muero de miedo cuando ví a Karem sentada con mi mujer sierviendose unas copas. Por fin llegaste mi amor, te presento una amiga enfermera que conocí hace un par de semanas en el gimnasio, se llama Karen, anda y salúdala, te a a gustar. Me dice mi esposa muy suelta de cuerpo.  Así que tu eres Javier, el famoso esposo de Gloria, mucho gusto. Por tu expresión me da la impresión que ya me conocieras. Al decir esto, Karen pone toda la cara de mojigata que puede poner, haciéndome senrtir rojo de furia pero a su vez de temor. Mi esposa la invitó a quedarse a cenar lo que aceptó gustosamente. Fue en ese instante que comprendí el juego de Karen. Y sin que nadie se lo pregunte,  se pone a contar la historia de ella y un antiguo novio que tenia costumbres raras. Sabes Gloria, he tenido mala suerte en el amor. Hace unos años tuve un novio por dos años que le no era para nada un hombre pero le gustaba hacer cosas. Cosas que yo las hacía sólo porque me compraba las cosas que necesitaba. Ay que pena mujer -dice mi esposa - ¿Y qué era lo raro con él? preguntó.  Si supieras gloria, fijate que en el fondo era una mujer reprimida, estaba muy mal dotado y le gustababa le que diera de azotes, nalgadas, y le metiera consoladores. El pobre apenas se le paraba no llegaba ni a los 10 centímetros. Ah y estaba terminando sus estudios de doctor en aquel entonces. Estpoy segura que además andaba por ahí chupando pijas de verdaderos machos, como los que hay en el gimnasio.Lo siento por ti Karen, ojalá te encuetres alguno bueno por ahí, en todo caso, yo que vos, estaría contenta de ho haber seguido con ese hombre travestido. Al terminar de hablar Gloria, mi cara y susto se notaban a leguas, porque ese hombre travestido del cual hablara Karen ella yo.Llegado el viernes, mi esposa, que trabaja en la misma clínica que yo, entra a mi consulta y me dice se va sola y que no la espere a cenar esta noche porque va a salir con Gloria y unas amigas del gimnasio a tomar unas copas por ahí. Me pareció raro porque era la primera vez en años que hacía esto. Mejor no dije nada pero mi temor era más grande cada día por la cercanía de Karen con mi esposa. La esperé despierto hasta las 3 am, y luego me quedé dormido. Al despertar a la mañana siguiente como a las 9 am, aún no había llegado. Me desesperé y la llamé al teléfono móvil cuando siento que abren la puerta y era ella. ¡Hola amorcito, disculpa por no haberte llamado, se que te debes haber preocupado pero se me hizo tarde y mejor decidí quedarme con Karen y unas amigas en su casa. Me voy a bañar y a dormir un poco porque estoy cansada. Por su cara, me di cuenta que lo habia pasado bien y que al parecer Karen aún no le decía nada de mi. Luego, al abrir la puerta del baño donde mi esposa se estaba bañando, me mira con cara de sorpresa. Oye, podrías haber llamado antes, me dijo con cara de enojada. ¿Por qué? le dije . ¿No ves que me estoy bañando?, para la próxima debes llamar antes a la puerta. Y ahora por favor sale que necesito descansar. Oir eso fue como un balde de agua fria, el miedo se apoderó de mi y salí de la habitación. Desde esa mañana sabía que algo había cambiado. 

Gloria me trató fria e indiferentemente, y en esa noche me dice que debemos hablar seriamente. Bien, tu dirás, le dije. Mira Javier, porque no me dijistre nada de Karen. ¡Cómo pudiste hacerle eso a una mujer como ella¡ - ¿Hacer qué? le dije con toda la rabia que tenia. ¡No te hagas el tonto, a la pobre la dejaste botada casi en el altar¡ ¿Estás loca, yo no he hecho nada, ella estaba loca, me quería sacar dinero, nunca le gusté y por favor dejémonos de hablar de esto y ya no veas mas a esa furcia¡ Javier, nunca me habría casado contigo de saber que dejate a una chica sola y con el corazón roto. Menos aún si hubiera sabido que eres un pervertido travesti, ¿o me lo vas a negar? Karen ya me lo dijo todo. A partir de ahora las cosas van a cambiar, y para empezar vamos al dormitorio. Mejor no lo dudé y me fui con ella como manso cordero. Al entrar me dice:Ve a traer mis bragas que deje en el baño y apúrate.Las traje y me dice: Ahora, si quieres salvar nuestro matrimonio, yo daré las órdenes aqui, si no quieres bien, pero quiero el divorcio y mi parte de dinero. Está bien le dije, no quiero separme de ti, lo de Karen fue un error.  Cállate, Karen es una chica dulce que mecere respeto, el que tu nunca le diste. Ahora como prueba que aceptas toma mis bragas, ólelas y dime qué te parecen. Al tomarlas, vi que estaban manchadas con una sustantcia pegajosa y fuerte que sin duda era semen. ¡Es semen¡ le dije. Sí, semen de un macho que anoche me hizo suya tres veces. Limpìa mis bragas con tu boca y trágatelo. Anda te va a gustar. - Con un asco inmenso, las deje limpias, sabian horrible por la mezcla de semen seco y flujos de Gloria. Bien, ¡¡ahora vete a dormir al sofá. Yo no soy lesbiana en nada¡¡¡¡. Totalmente humillado, accedí.El domingo, Gloria me trató con suma indiferencia, como si yo no existiera. El lunes como a las 7 pm, cuando ya me disponía a irme a casa entra Inés, mi secretaria en la clínica, diciéndome que mi esposa desea que no me vaya todavía, que la espere porque está con unas personas. En su mirada, noté algo raro, ya que me lo dijo sonriendo. Le dije ok y me dispuse a esperar en mi oficina. Media hora más tarde, vuelve a entrar Inés junto con Roberto y Paula, que son enfermeros de no más de 25 años. Traían consigo una bandeja con medicamentos y jeringas. ¿Qué sucede, porqué entran aquí? les dije. Paula e Inés se miran, sonríen mutuamente y me dicen.Doctor, sabemos que está pasando momentos difíciles en su matrimonio, Gloria nos contó de su problema y entre todos aqui en la clínica hemos decidido ayudarle. Ya todo está casi listo en el pabellón y necesitamos preparlo para la intervención, mejor no se resista y déjese hacer, es lo mejor para Gloria. - dice Paula. Porfavor quítese toda la ropa y siéntese doctor, me indica Roberto. ¡Están locos¡ yo me voy ahora mismo y doy aviso a la policia les grité en vano. En el acto entre Inés y Roberto, me toman entre los dos y me sientan a la fuerza, y sin darme cuanta Paula me pinchó en brazo con una inyección que no tardó en hacerme efecto. Es un sedante, doctor, le ayudará a no pensar en lo que le va a pasar. Ya mareado, me botan en el suelo y entre todos me desnudan, me meten una pelota en la boca para que no pudiera hablar y al rato me suben a una silla de ruedas que trae Paula. Desnudo, soy sacado de mi oficina por los pasillos de la clínica en donde puedo ver y oir claramente como otros colegas me saludaban y me decian que lo sentían pero que era lo mejor para mi. Roberto, Paula e Inés, me llevaron a un pabellón de cirugía en donde me esparaba mi esposa con otra persona. Karen. 

Ya llegaste mi amor, te estábamos esperando. dice mi esposa.Ente todos me suben a una mesa ginecológica dejándome con las piernas abiertas, mostrando a todos mis testículos, el pene y el ano. Inés y Paula me amarran fuerte y Karen se me acerca y me dice que las deudas se pagan
, y que van a proceder a castrarme. Al instante mi esposa toma un aparato y me empieza a afeitar los testículos desde la base del ano hasta arriba. Cuando terminó parecía un recién nacido. Paula me vuelve a inyectar, esta vez para el dolor y Gloria me dice que no llore, que es para mejor, que salvará nuestro matrimonio. En eso, veo que entra Carlos, un cirujano colega de 45 años que me mira con lástima y sin nada más desnuda a mi mujer delante de todos. Gloria lo deja, lo besa con pasión y le baja los pantalones, dejando al descubierto una enrome pija de las de 20 cm., que chupa con devoción. Mira bien, cómo es una pija de verdad, te dijo delante de todos que a partir de ahora, Carlos será mi macho y tu mi mejor amiga. Al instante gloria se mete esa pija en la boca y suciona con devoción por 10 munutos. Cuando Carlos está a punto de venirse, Gloria le pìde a Karen que le pase un pote de muestra y lo coloca dentro de la pija, que eyacula con fuerza, llenándose el vaso rápidamente. Gloria, lo deja en una mesa y Karen le pasa otro, pero esta vez se llena de la orina de Carlos. Karen se acerca el primer vaso, lo toma y se dirige a mi. Me quita mi mordaza, me lo hacerca y me indica que abra bien la boca, me tome todo y trague sin pensar en su contenido. Trato de rehusarme dentro de mis posibilidades cerrándo todo lo que puedo la boca pero al rato Roberto, me aprieta las bolas hasta que abro la boca y Karen deja caer todo el semen tibio de Carlos. Vamos, tómelo todo, verá que es rico, desde ahora eso es lo que va a probar con frecuencia. Verá que tiene una sabor especial. Don Carlos tiene una alta concentración de espermios, por eso su semen es más grueso e intenso. Eso le ayudará a aceptar mejor su nueva condición. Me dice Paula. Llorando, no me quedó otra cosa que tragarlo por el dolor en mis bolas por la presión de Roberto en mis testículos. cuando lo terminé Karen me acercó el vaso de orina y me lo hizo tragar también. 

Casi vomito pero Inés me tapó bien la boca. Bien, ya es hora Carlos, cástralo¡ le ordena mi esposa. Carlos se sentó en una silla y me inyectó los testículos causandome un dolor enorme en las bolas. Al rato, todo estaba insensible. Roberto me apretaba las bolas y miraba mi reacción de dolor. Cuando se dió cuenta que dejé de sentir sus manos, mi esposa me vendó los ojos con una tela oscura y de pronto todos se callaron. Me invadió un terror enorme. Karem me habla, me dice que me calme, que Gloria y Carlos saben lo que hacen. De pronto sólo sentía las manos de alguien sobre mis muslos y un dolor tolerable en las bolas. Sentía que las tiraban y que hacían presión sobre ellas. Sentía que corría algo de sangre por mis muslos y de pronto un fuerte dolor el mi lado izquierdo. Ya está una, me dice Karen. Ten calma, sólo falta la otra y estás listo¡¡.Unos minutos más tarde, otra fuerte presión y el dolor me indicó que ya estaba castrado. Listo mi amor, eres muy valiente, Carlos ya terminó. Me indica mi esposa. Me retiran la venda de los ojos y veo a Paula limpiándome las heridas . Karem le dice algo al oido a mi esposa, que parece sorprenderla pero en un instante le dice a Carlos que aún falta algo, removerme el escroto. Están seguras?, dice CarlosSí, mejor no le dejas nada, quítale el escroto todo lo que puedas. dice Karen. Bueno, pero tardará más en recuperse. Al rato se vuelve a sentar en frente de mis piernas adoloridas, y como el efecto se estaba empezando a pasar, noté claramente cuand Carlos me tomó el escroto vacío con las manos, lo estiró y le pide a Paula que le pase el bisturí. El dolor que sentí fue increible, Inés y roberto me sujetaron la cabeza del dolor y sentí como miles de picaduras se sentían mientras Carlos cortaba. Me pareció una eternidad cuando terminó, dejó el escroto cortado en un plato y Karen lo tomó y lo dejó dentro de un frasco juto con mis bolas cortadas. Ahora si mi amor, se me va a dormir porque no quiero que sufras más por hoy. Pero antes mira como Carlos me coge bien rico delante tuyo. me dijo Gloria que rápidamente se inclinó y le ofreció su concha a Carlos que ni tonto se la metió toda. Mientras tanto, Karen me dice que mi deuda está pagada. Paula me dice que me va a cuidar hasta mi recuperación, pero que desde ahora ella, Inés y roberto serían mis nuevos amos y que mejor no lo dude.  No pude más y perdí el conocimiento.Al despertar, era de dia y Paula estaba a mi lado en una pieza de la clínica. Sentía un dolor enorme entre mis piernas que estaban abiertas aún. Paula pregunta cómo dormí, que la operación fue un éxito. Más aún estaba amarado y con un catéter en mi pene para poder orinar. Paula me dice que han pasado tres dias desde mi intervención. al rato veo entrar al gerente de la clínica y con una sonrisa de oreja a oreja me pregunta cómo me siento. Me dice que no debo tener miedo y verguenza ya que todos saben lo que pasó. Además que cuando me recupere volvere al trabajo como si nada. Me avisa además que Carlos y Gloria se fueron de luna de miel por dos semanas. Al instante saca algo de su bolsillo. Era un pote que le pasa a Paula, lo abre y se al instante que es semen por el fuerte olor. Doctor, tómese su medicina. Me dice Paula. Como robot, abro la boca y lentamente me deja caer su contenido en mi boca. Después , toma una cuchara y saca lo que queda de semen en el pote y me lo mete en la boca. sin darme cuenta, me lo tomé todo sin sentir su sabor. De ahí en adelante, por una semana, Paula hizo lo mismo cada día. Me decía que eran semen se Roberto, de su novio, de un amigo y de otros empleados que querían ayudarme aparte del gerente. Cuando volvió Gloria, nada era igual, seguiria siendo su esposo, pero ahora  como su mejor amiga. Carlos me dió a beber su semen todos los días ya que se fue a vivir a nuestra casa y ahi soy su sirvienta. Karen nos visita con frecuencia y sin pensar, me acostumbré a ellos. En agradecimiento, debo limpiar el culo de Gloria y Karen cuando Carlos me lo pida antes y después de haberlas cogido, y muy a mi pesar, debo decir que me agrada ahora su sabor intenso mezla de semen, jugos de mujer y un poco de mierda.En la clínica, Paula, Roberto e Inés, me usan como quieren, ya no mando ahi pero no puedo hacer nada. Paula una vez al mes me inyecta hormonas masculinas que me ayudan a guardar las apariencias pero a cambio de ser su juguete. Lo mismo para Inés que a pesar de sus 40 años, me usa como quiere.


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