Inicio » Relatos de Lesbianas » Esta vez solo Ella y Yo

Esta vez solo Ella y Yo

Ahm estaba ella, mi adorada rubiecita de pubis dorado, con sus nacarados muslos abierto frente a mis ojos, mostrandome toda la belleza interior de aquel delicioso valle, asiento de los mas exquisitos placeres, con su hzmeda y perfumada cavernita, la misma que minutos antes acababa de saborear y disfrutar a mis anchas; la que azn destilaba, en grandes cantidades, sus ricas mieles que brotaban de entre sus abultados y enrojecidos labios vaginales, que como delgada corriente de manantial aun se deslizaban entre sus nalgas. Manantial que habma roto toda su fuente para dejar impregnada mi cara con tan exquisitos jugos, y dejado en mi lengua ese delicioso sabor a hembra, tan propio de ella, el que me enloquecma desenfrenadamente. Dalia terminaba de tener su primer orgasmo provocado por mm boca hambrienta, de esa noche lujuriosa que apenas comenzaba, con la complicidad de mi descontrolada y palpitante lengua y del taladrante mete y saca de mis tres dedos. Yo sabma que aquel inerte cuerpo tendido sobre la desordenada sabana de satin rojo escarlata, con las piernas abiertas y relajadas y su respiracisn agitada y profunda, estaba disfrutando ese glorioso momento que nos queda despuis de una espectacular acabada, como la que minutos antes acababa de tener ella. Yo solamente la contemplaba mientras saboreaba con mi lengua el resto de sus jugos que enjuagaba todo mi rostro.



No dejaba de observarla, de contemplar su carita angelical, con sus ojitos cerrados y una leve sonrisa de satisfaccisn brillando en su rostro. Por fin la tenma como yo la querma, toda para mm, sin la presencia ni de su esposo Razl ni de mi novio Luis, como habma sido nuestro primer encuentro sexual, apenas cuatro dmas antes, tal como se los narri en mi segunda historia, Dalia.



En ese momento habma tenido la experiencia sexual mas intensa de mi vida, cuando enrollada con Dalia, su esposo Razl y mi novio Luis, tuvimos sexo de mil maneras sobre la amplia cama de ellos, en la sala de su casa y hasta en la tina del baqo. Dalia me habma gozado como ella quiso, sin negarse nada, sin limitacisn sexual alguna, provocando en mi tal cantidad de orgasmos que no pude terminar de contarlos, y que me habman llenado de tanta felicidad. Orgasmos muchos mas intensos y deliciosos que los tantos que los tantos que he tenido en mi vida, muchos mas descomunales que los que disfruti ese noche loca con nuestros varoniles acompaqantes.



Aunque los cuatro estuvimos gozandonos plenamente ese viernes hasta altas horas de la madruga y parte del sabado, me sentma algo frustrada por no haber atendido a Dalia como ardientemente yo lo deseaba, o cuando acariciaba sus senos o chupaba su cuca. La presencia de Luis bloqueaba en parte mi libertad de accisn con ella, ya que luchaba porque mi novio no se diera cuenta de lo tanto que me encanta una inundada cuca abierta; de que soy realmente lesbiana, por lo que no hice ningzn empeqo en demostrarlo tan abiertamente en aquel instante. El creys que ese momento lisbico habma sido mi primera experiencia y asm se lo hice sentir al dma siguiente en mi apartamento, cuando conversamos y analizamos lo acontecido con Razl y Dalia la noche anterior. Queds convencido de eso, reafirmandose con ello los argumentos que siempre le daba de que nunca me acostarma con una mujer, mucho menos pasarle la lengua por su vagina, cosa que se lo recordaba cada vez que me invitaba a participar en una relacisn de parejas. Por supuesto que estos argumentos no eran mas que la excusa para tender un grueso manto que cubriera mi secreto bisexual. Es por eso, que esa noche de lujurias desbordadas le demostraba que lo hacma con Dalia por el solo hecho de complacerlo y por el inmenso placer que ella me dada. A pesar de esta situacisn logri sacarle a Dalia unos cuantos orgasmos, varios de ellos muy fuertes, lo que ella me agradecis con sus besos y caricias. Sin embargo para mi no era suficiente.



Ese sabado nos acostamos temprano y dormm como un bebi toda la noche. Al amanecer, apenas abriendo los ojos, la primera imagen que se me vino a la mente fue la del delicado cuerpo desnudo de Dalia, la de su tierna cara enmarcada por una abundante cabellera color miel, y la manera tan experta, tierna y apasionada de hacerme acabar y de maniobrar su lengua y sus labios a lo largo y ancho de mi rajita o sobre mis erectos pezones. Habma decidido llamarla por telifono tan pronto como Luis se retirara a su casa, para convencerla de que nos viiramos de nuevo, de ser posible, el mismo lunes. Querma poseerla nuevamente y demostrarle todo lo que soy capaz de hacer por satisfacerla mntimamente, cosa que no pude lograr del todo el viernes.



Tan pronto como mi novio abandons el apartamento levanti el auricular del telifono y la llami. No habma terminado de repicar dos veces cuando escuchi su dulce voz, como si ella hubiera estado esperando ansiosamente esa llamada. Nos saludamos emocionadamente para, seguidamente, sostener una amena charla, donde el tema principal fue nuestro encuentro del fin de semana, recordandonos lo delicioso que habmamos gozado y dandonos mutuas gracias por esos gozos. El momento fue propicio para decirle lo tanto que ya la estaba extraqando y los inmensos deseos que tenma de volverla a ver pero esta vez, a solas, las dos, para amarla como no pude hacerlo esa noche. !Sorpresa! Ella me dijo lo mismo, por lo que acordamos salir por la tarde a algzn cafi para hablar sobre el asunto. Ya en un mntimo restaurante del centro de la ciudad, donde nos habmamos citado, no hacmamos mas que contemplarnos mientras conversabamos, llegando al compromiso de vernos al dma siguiente, a primera hora de la tarde. !Cuantas otras cosas mas nos dijimos aprovechando la acogedora intimidad del salsn!



Toda la maqana del siguiente dma la pase inquieta. Me sentma como quinceaqera a la espera ansiosa de su primera cita, cargada con una emocisn y nerviosismo indescriptible. A la hora acordada la recogm en mi auto para dirigirnos a un lujoso motel en las afueras de la ciudad, donde ya habma estado en varias oportunidades con algunos de mis secretitos.



Dalia vestma una faldita escocesa bastante corta, de cuadros verdes y blancos, parecida a las que usan las licemstas, que comenzaba desde sus caderas, unos cuantos centmmetros mas abajo del ombligo y llegaba hasta la mitad de sus provocativos y hermosos muslos. Unas medias blancas muy finas copaban sus piernas un poco mas arriba de las rodillas. Igualmente, trama puesta una franelita de algodsn verde pastel, muy corta y ceqida a su torso, que le destacaba divinamente la redondez de sus senos y un par de brotados pezones. La ausencia de sostin los hacma mas notables. Con ese porte aparentaba mucho menos de sus 22 aqos; lucma como toda una adolescente colegiala. !Una autintica y tierna lolita! Creo que esa habma sido su intencisn el haberse presentado a la cita de esa manera.



En menos de 20 minutos ya nos encontrabamos dentro de la habitacisn de una de las cabaqitas del motel. Dalia entrs delante de mi, lanzandose de inmediato boca abajo sobre la amplia cama, quedando con sus piernas un poco abiertas y la minzscula faldita subida dejando ver parte de sus blancas nalgas, apenas cubiertas por un estampado bikini de florecitas rosadas. Sus deliciosos muslos habman quedado totalmente expuestos a mi escudriqadora mirada. En esa posicisn, Dalia me coqueteaba con su cuerpo asumiendo el papel de niqa inocente, lo que hacma que mis sentidos se excitaran mucho mas. De inmediato entendm el mensaje que me estaba enviando con su tierno coqueteo, por lo que procedm a tratarla como virginal criatura.



Sentandome en el borde de la cama, muy al lado de ella, deslici mi mano sobre sus muslos, acariciandolos suavemente, a la vez que besaba su dorada cabellera, su mejilla, su frente y la comisura de sus labios. Ella solo emitma tiernos y suaves mmmmmmmh. Yo estaba dispuesta a comirmela con toda la calma del mundo; decidida a disfrutarla centmmetro a centmmetro, minuto a minuto. Mis labios continuaban tocando suavemente su oreja, su cuello, su mejilla, mientras mi mano jugueteaba inquieta por debajo de la panty con sus nalgas y el entre piernas sin llegar de un todo a la tan deseada rajita, que ya se sentma tibia. Comenci a succionar un poco mas fuerte su cuello a medida que le pasaba mis labios hzmedos, a la vez que acariciaba su espalda por debajo de la blusa, haciendo presisn levemente con los dedos a lo largo de la columna a medida que los iba subiendo hasta el cuello. Esta accisn la repetma varias veces subiendo y bajando, lo que le provocaba movimientos de sus caderas y sus constantes gemidos. Le recogm su blusa hasta el cuello dejando desnuda la espalda para acariciarsela con mis besos, con pequeqos toques de la punta de mi lengua y succiones en el mismo lugar donde habman estado mis dedos.



A este punto, mi mano ya estaba moviindose en la intimidad de su tanguita, incursionando entre las dos nalgas, donde los dedos retozaban con su calientito ano. Ese persistente mmmmmmh, acompaqado de pequeqos gemidos, me daba mayores brmos para continuar mi tratamiento de caricias y besos. Sentma en la yema de mis dedos el calorcito que brotaba de su cerrado hoyito, asm como tambiin, los contorneos que Dalia me estaba brindando con su trasero.



Apenas comenzabamos lo que se presagiaba como una de las sesiones de sexo mas maravillosas y ya mi excitacisn estaba llegando a su punto maximo, con aquella preciosa mujer, con carita de niqa, tendida boca abajo, con sus piernas abiertas y su culo violado tiernamente por mi dedo, moviendo sus caderas con suavidad y sobre todo, por los tenues gemidos que salman de entre sus labios. De repente, Dalia girs su cuerpo quedando frente a mi, su cara muy cerca de la mma y sus labios casi rozando los mmos. Sin decirnos palabra alguna, instantaneamente los unimos con nuestras bocas abiertas para entrelazar las lenguas sedientas que deseaban con ansias ese momento, el que yo misma habma estado retardando. Nuestras lenguas jugaban de mil maneras una con la otra, algunas veces con nuestros labios bien unidos, otra retozando la punta de las lenguas con nuestras bocas separadas, que con solo los toques de una con la otra nos brindaba esa dulce sensacisn de excitacisn que ambas estabamos teniendo. Al igual que minutos antes, mi mano seguma inquieta. Mientras mis besos transmitman toda mi pasisn a mi adorada Dalia, mi mano le acariciaba sus hermosos senos por debajo de la blusa, sobandole aquel par de rosados meloncitos, con rosaditas aureolas y pezones tan erectos y duros que amenazaban con romper la tela de la franela. Sus suaves y sensuales gemidos no dejaban de producirse. Desnudi su pecho para besar sus deliciosas tetas y capturar entre mis labios uno de los excitados pezones, con el cual, mi inquieta lengua comenzs a acariciar a su alrededor y en la punta de ellos. Su duro botoncito lo estaba sintiendo en mi alma, al igual que los gemidos que se iban haciendo mas intensos y persistentes. Metm tan rico capullo en mi boca para succionarlo e intensificar los movimientos de la punta de mi lengua sobre iste, provocandole a mi adorada rubiecita agitacisn en todo su cuerpo. Mientras disfrutaba de ese momento, desplaci mi mano hacia abajo buscando su vientre, pero cuando estuve a punto de tocar su vulva sobre la tanga, su mano detuvo la mma a la vez que me dijo espera, me sorprendm y la mire, pero ella termins la frase con te tengo una sorpresa, mira abajo Acerqui mi mirada a la panty para ver como Dalia corrma a un lado los bordes de la tanguita con sus dedos, dejando desnuda una rosada vulva totalmente depilada. Me la rasuri para titoda para ti. Sus gruesos labios externos se veman mas gorditos, mas apretaditos entre si que como los habma visto la primera vez. Ahora si es verdad que me estaba desquiciando con aquella vulva tan limpia de sus rubios vellos que parecma la de una bebecita. Se la besi por todas partes sin intentar descubrir lo que yo sabma que me guardaba al abrir ese par de abultados labios. La vagina de Dalia es del tipo de labios externos gorditos y cerrados, como una cajita de Pandora, que al abrirlos van mostrando toda la belleza que hay detras de ellos. En ese momento querma disfrutarlos a plenitud, por eso no detenma mis besos ni el roce de la punta de la lengua sobre ellos.



Muy suavemente le fui quitando la tanga sin dejar de besar su vulva y sus muslos. Una vez que la delicada pieza mntima habma quedado liberada, Dalia recogis sus piernas y extendis sus muslos a los lados lo mas que pudo, dejando expuesta toda su intimidad para mm. Acerqui nuevamente mis labios a su vagina y con mi lengua le fui dando pequeqos toquecitos mientras la iba metiendo entre sus cerrados labios. El sabor de sus jugos se hacman sentir y ese enloquecedor aroma tan propio de ella me iba embriagando. Logre penetrar la lengua entre sus labios y moverla a lo largo de istos, manteniendo pequeqos movimientos mientras subma y bajaba. Dalia giraba sus caderas lentamente a la vez que sus gemidos se hacman sentir. Fue cuando ayudi a mi lengua hambrienta con los dedos separando los labios para dejar al descubierto la maravillosa y erstica flor que ahm se mantenma escondida. Me quedi contemplandola por un par de minutos. Como fresca orqumdea, extendma un par de pitalos nacarados desde el clmtori hasta enmarcar la abertura de su vagina. Su rosada pepita, !tan pequeqa y delicada ella!, pero tan poderosa, que casi escondida, se mostraba como tierno botoncito a la espera de ser castigada.



Mi lengua comenzs a acariciar ese par de pitalos, en movimientos que se desplazaban sobre su delicada piel y a la vez buscaban la entrada de la mojada vagina. Dalia lubricaba en cantidades, tanto asm, que mi lengua y mis labios se empapaban con sus espesos jugos. Los movimientos de su vientre se iban acentuando mientras mi lengua aceleraba su titilar por donde encontraba paso. Para ese instante Dalia gemma mas y mas y sus manos acariciaban mi cabeza, presionandola con suavidad contra la vulva. Ya yo sabma ese tipo de reaccisn, desde la vez que le hice el amor en nuestro encuentro con su esposo y Luis. Yo disfrutaba lamiendo todos los rincones de su vagina y de los movimientos que ella estaba produciendo, que, con los vibrante latigazos que mi alocada lengua le estaba dando, hacia que se estremeciera de pies a cabeza, a pesar de que mi tratamiento erstico no llegaba azn del todo a las caricias del clmtori. Esperaba el momento de mayor excitacisn para dedicarme totalmente entregada a tan deliciosa cerecita, mientras tanto, gozaba con sus labios, con los breves toques que le daba al clmtori, con los jugos que le sacaba con mi lengua mientras le metma y la sacaba en su rajita o con su caliente culito cuando intercambiaba mis toques entre la vagina y iste.



Dalia empezs a agitarse mas fuertemente y sus gemidos se fueron convirtiendo cada vez mas profundos y entrecortados, acompaqados de palabras que pedman mas. El momento cumbre comenzaba a formarse en su interior; era el anuncio que yo necesitaba para capturar dentro de mi boca el ya brotado clmtori y no soltarlo hasta el final.



Con su pepita dentro de mi boca la succioni delicadamente mientras la punta de mi lengua revoloteaba sobre ella, como desesperada mariposa. Le daba intermitentes golpecitos de abajo hacia arriba, exactamente sobre la pequeqa cabecita, moviindola igualmente en cmrculos sobre ella. Cada golpetear de mi lengua era un sacudsn de placer que se generaba en el vientre de Dalia. Estaba decidida a darle el orgasmo mas grande que jamas en su vida hubiera tenido. Sus manos empujaban con mayor fuerza mi cara contra su vulva la que friccionaba enloquecidamente contra mis labios. Sentma la dureza de su pelvis contra ellos y esos sacudones violentos de su vientre de abajo hacia arriba, combinados con el girar de sus caderas. No tardarma mucho en explotar, es por eso que le introduje tres dedos para cogerla con ellos, como a ella le gusta, eso si, sin apartar ni un milmmetro mi boca de su clmtori, ni detener el agitar de mi lengua.



Su cuerpo se fue estremeciendo mas y mas a medida que el volcan de su sexo comenzaba hacer erupcisn. Estaba reventando paulatinamente. Sus muslos presionaron mi cabeza de tal manera que casi me faltaba el aire, lo que no fue motivo para que desistiera de mi trabajo en su pepita. La vibracisn de sus carnes sacudma mi cara. Mis dedos entraban y salman con mayor fuerza lo que producma ese sonido caractermstico de su vagina, generado por la gran cantidad de jugos que estaba soltando y el golpetear de mi mano contra ella.



Un gemido profundo y largo, la elevacisn de su cuerpo arqueado y los repetidos espasmos de su vientre, me anunciaban que de sus entraqas se estaba desatando unos de los mas grandes orgasmos del que yo hubiera sido testigo. Mientras sus muslos temblorosos presionaban mi cabeza, sus manos apretaban con mayor vigor mi cara contra su vagina, Antes que rechazarlo, sentm un gran placer cuando en mi garganta chocs con fuerza un chorro que salts de su interior. Se estaba viniendo fmsicamente, estaba eyaculando en mi cara. Esa sensacisn de aquel lmquido caliente y acido llenando mi boca y empapando toda mi cara hizo que mi excitacisn subiera a lo maximo. Yo tampoco pude detener el orgasmo que tenma guardado en mi interior y, azn con mi lengua palpitando sobre su clmtori, le di rienda suelta. Ella continuaba sacudiindose, yo tambiin, hasta que totalmente heridas en placentera agonma, nos entregamos a las delicias de ese maravilloso instante. Quedi rendida con mi cabeza sobre su vulva y ella, totalmente tendida con sus muslos mas relajados, emitiendo leves espasmos que se iban apagando poco, hasta que por fin, quedamos sin movimientos.



Esa tarde de placer y lujuria, nuestro primer encuentro a solas, apenas comenzaba y se iniciaba con buen pii. El resto de las horas estuvimos amandonos sin control. Ella logrs hacerme mucho mas feliz que la primera vez y yo pude gozarla como tanto lo habma deseabo. Desde entonces continuamos viindonos a escondidas de nuestras parejas, a pesar de que los cuatros siempre disfrutamos de nuestras sesiones de sexo juntos. (ver Dalia)



Con Dalia inicii un cmrculo mntimo con sus amiguitas y las mmas, en donde no pueden faltar las hermanitas chilenas mas adelante les contari sobre ellas y algunas cositas mas.



Besos, Belkys Aurora. FOTOS

1

george dangelo on

...MARAVILLOSO......CELESTIAL....¡¡¡¡ COMO ALCANZAR EL NIRVANA ¡¡¡....BESOS

Escribe un comentario







Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación:




Estadisticas Usuarios

  • Online: 21

Categorias

Articulos Relacionados

Articulos Mas Vistos

Nuevos Comentarios

Recomienda Superrelatos a Tus Amigos

Tu Nombre:

Correo de Amigo:

Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación: