Inicio » Relatos de Familia » Mi Obsesion por mi Hermana - 2ª Parte

Mi Obsesion por mi Hermana - 2ª Parte

Aquella noche no había podido dormir y ya amanecía. Miré el despertador y eran la siete de la mañana. Decidí levantarme. Bajé las escaleras si hacer mucho ruido para no despertar a nadie y fui a la cocina para desayunar algo. No podía dejar de pensar en mi hermana y en todo lo que había pasado el día anterior. Desayuné y salí al jardín para comprobar que tiempo hacía. El cielo estaba completamente despejado y el sol ya se levantaba por el horizonte. Hoy iba a hacer mucho calor. Fui a la caseta de nuestra perrita para ver si tenía agua y comida para pasar el día. Laika, así se llamaba la perra, tenia cuatro años. La teníamos desde que era un cachorro. Era un cruce entre pastor alemán y otra raza que no sabíamos muy bien cual sería. Estuve un rato jugando con ella en el jardín hasta que decidí salir un rato a hacer  ejercicio para ver si me cansaba un poco y poder hacer la siesta por la tarde. Cuando salí de la casa eran las nueve de la mañana y la urbanización estaba prácticamente desierta. Estuve corriendo mas o menos una hora y me alejé bastante de donde vivía así que volví sobre mis pasos. 

En la vuelta ya se podía ver movimiento de gente y me cruce con mis padres. Iban en el coche y se detuvieron a mi lado. Me dijeron que iban al pueblo a hacer unas compras. En la urbanización no hay ninguna tienda ya que el pueblo está a escasos dos kilómetros. Otra vez me iba a quedar solo con mi hermana, que por cierto no había visto desde que ayer nos fuimos a dormir. Llegué a mi casa sobre las once. Mi casa es un chalet de dos pisos y la entrada principal da directamente a la calle. Al entrar lo primero que te encuentras es el salón a la izquierda y la cocina a la derecha, y en medio un pasillo que lleva hasta un pequeño cuarto de aseo y la salida al jardín, que queda a la parte de atrás de la casa, con lo cual si estás allí es difícil escuchar si alguien entra al chalet por la puerta delantera. En el salón hay una ventana por la que se ve el jardín, tapada por una cortina. Desde allí fue como por casualidad observe como mi hermana estaba tumbada tomando el sol con su bikini. Era un bikini blanco diminuto, nunca se lo había visto, sería nuevo. No pude resistir quedarme viéndola, estaba preciosa, acababa de salir de la piscina supuse, porque tenia el cabello mojado y su ropa de baño se trasparentaba mas de la cuenta y se adivinaba la forma de sus pezones. Era delicioso tener aquella visión de mi propia hermana, y muy morboso. A demás ella ni si quiera sabía que yo ya estaba en casa. A lo mejor había suerte y se atrevía a hacer topless o incluso a desnudarse por completo. Yo sabía que en ocasiones lo hacía por una conversación que escuché con una de sus amigas. Cuando me di cuenta tenia una erección como la de ayer volviéndola a espiar. Me puse detrás de las cortinas. Con la luz de fuera sería imposible que me viese dentro de la casa.

Al cabo del rato cogió un bote de protector solar que tenia al lado, se echó un poco en las manos y comenzó a restregárselo por las piernas y los brazos. Ver como se acariciaba el cuerpo me excitó muchísimo y empecé a masajear mi duro miembro por encima del pantalón. Ella cada vez se extendía la crema de un modo mas sensual. Empezó por sus piernas, desde los tobillos, y fue subiendo poco a poco, sus rodillas, sus muslos, hasta llegar a los bordes de aquel minúsculo bikini. Recorrió con sus manos todo su vientre hasta el inicio de sus pechos. De repente sus dedos pasaron por debajo de la tela que los cubría y la desplazo quedando estos al aire y a mi vista. Se los acariciaba de tal manera que sus pezones se endurecieron, una de sus manos bajo otra vez por su vientre y se metió debajo de la braguita. Mientras con una seguía jugando con sus pechos, la otra empezó un movimiento circular sobre su vagina. No podía creer que estuviera viendo a mi propia hermana masturbándose y no quería perderme ningún detalle. Me baje los pantalones y comencé a masturbarme a la vez que lo hacía ella. Con un movimiento rápido levantó la cadera sobre el césped y con las dos manos se desprendió de la parte de abajo del bikini. Ahora ya estaba totalmente desnuda. El movimiento de su mano era cada vez mas rápido y metía primero uno, luego dos y hasta tres dedos en el interior de esa apetecible cueva del deseo. La acompañe acelerando también mi ritmo. De repente algo llamo mi atención. Nuestra perrita Laika se estaba acercando a mi hermana, aunque ella no se dio cuenta hasta que la perrita empezó a husmearle entre las piernas. Se sobresaltó al verla, pero no dejo de masturbarse, la aparto con un pie diciéndole que se fuera, la perra se aparto pero a los pocos segundos se volvió a acercar y mi hermana, se rió y volvió a empujarla con el pie. Laika se quedo cerca y lejos de querer marcharse acercó de nuevo el hocico a la entrepierna de mi hermana. Siempre se ha dicho que a la tercera va la vencida y esta vez mi hermana no hizo ningún esfuerzo por deshacerse de la perrita. Se quedó viéndola con una sonrisa en los labios. Abrió las piernas de una manera exagerada mientras continuaba dándose placer. Nunca me habría imaginado lo que estaba pasando. Laika  daba lengüetazos en la entrepierna de mi hermana y a Andrea parecía gustarle porque aparto la mano y dejó que la perrita hiciera todo el trabajo. Cada vez el movimiento de la lengua del animal era mas frenético y la cadera de mi hermana se movía arriba y abajo al compás de aquellos increíbles lametazos. 

Yo no aguantaba mas, me estaban empezando a fallar las piernas. Mi orgasmo a salud de mi dulce hermanita era inminente. La escuchaba gemir de placer, cada vez mas fuerte. Ella también estaba a punto de acabar. Llegué a un increíble orgasmo derramando todos mis jugos por el suelo a la vez que ella emitía un ultimo quejido y quedaba rendida sobre el césped. Limpié todo como pude mientras veía como se colocaba de nuevo el bikini, se levantaba y se disponía a entrar en casa por la puerta trasera. Yo corrí hacia la principal para salir del chalet y hacer como que llegaba en ese momento para que no sospechara que había visto todo lo sucedido. Estuve unos segundos fuera de la casa, acomodé como pude lo que quedaba de mi erección dentro de mis pantalones y volví a entrar. Allí estaba mi diosa, solamente vestida con el bikini. En la cocina, buscando cosas en la nevera para prepararse algo de comer. Era blanco y aun estaba mojado, se le trasparentaban los pezones de una manera que parecía que no llevaba nada, pero eso no era todo, la parte de abajo también se trasparentaba de una manera bestial. Era como tenerla desnuda delante de mí y eso me provocaba una excitación tremenda a pesar de haber tenido un orgasmo hacía dos minutos escasos. Me apoyé en el marco de la puerta de la cocina y le saludé. Me miro con una sonrisa, yo le correspondí intentando disimular lo que ella provocaba en mi.   - ¿De donde vienes hermanito? ¿Pareces acalorado? - Me levante temprano y me he ido a correr un poco - ¿Con el calor que hace? Estás loco. Se esta mejor en la piscina, yo vengo ahora de allí. -  Ya te he visto ya. - ¿Cómo? –se quedo un poco parada y le subieron los colores de las mejillas- - Quiero decir… que ya lo se… aun estas mojada y vas con bikini. Por cierto muy bonito. ¿Cuando te lo has comprado? - ¿Te gusta? Ya lo tenía hace tiempo pero no lo había estrenado – y diciendo esto daba una vuelta sobre si misma para que la pudiera ver mejor-. -  Pues si que me gusta pero…  ¿no crees que es un poco atrevido? –quería saber hasta donde llegaba esta conversación-. - ¿Atrevido? Pues no se… ¿Por qué lo dices? - Por nada, si a ti te gusta no voy a decirte que no te lo pongas. Pero… - me quede un rato pensando-. - ¿Pero que? ¿Qué me quieres decir?

En ese momento no podía dejar de mirarla. Lo que le quería decir es que se trasparentaba hasta tal punto que parecía que estaba desnuda. Ella me miraba esperando mi respuesta mientras seguía preparándose el almuerzo sobre el banco de la cocina. Me armé de valor.   -  Bueno, me lo vas a decir o te vas a quedar ahí embobado. – me dijo mientras se reía como si estuviese burlándose de mi. - Pues bueno Andrea… ¿es que no te has dado cuenta de que es un poco trasparente?  Ahora era ella la que se había quedado muda. Pero no perdía la sonrisa. Se miró de arriba abajo y volvió la vista hacia mí. Se la veía un poco avergonzada pero no pareció importarle lo que le acababa de decir. La verdad es que no era un poco trasparente, era trasparente del todo y ella se tenia que haber dado cuenta. Sus pezones y su sexo se marcaban perfectamente.   - Pues la verdad es que si hermanito, ya lo sabía, por eso solo me lo pongo en casa. Aquí no me puede ver nadie. -  ¿Cómo que no? ¿yo no soy nadie? –le dije con mala intención- - Pero tú eres mi hermano, - se rió con una amplia carcajada- no pasa nada por que me veas. –y siguió con lo suyo sin darle mas importancia-. - Supongo que no.

No quise decir nada más. A demás hacía mucho calor y me apetecía darme un baño en la piscina. Subí a mi cuarto a buscar el bañador y cuando abrí el cajón me acorde del tanga que le había robado a mi hermanita. Lo cogí con mis manos, estuve un momento jugueteando con el y lo volví a esconder. Me puse el bañador y baje a la piscina. Para mi sorpresa mi hermana había decidido lo mismo y estaba ya nadando en el agua. De verdad no le importaba que le viera con ese bikini, pensé, recién mojado se le iba a trasparentar mucho mas que antes. Fui corriendo desde la puerta del jardín y me zambullí de golpe en la piscina. Buceé hasta el final de esta, donde se encontraba mi hermana con la intención de verla por debajo del agua. Vaya espectáculo me ofrecía. Cuando estuve ya a su lado saqué la cabeza a la superficie, me quedé mirándola a los ojos, sonriendo, y con un movimiento rápido de mi mano le salpiqué agua en la cara. A ella eso siempre le a molestado mucho y se quejó. Me reí y volví a hacerlo. Se estaba enfadando y eso era lo que yo quería porque siempre pasaba lo mismo. Se tiro sobre mi tratando de hundirme, nunca lo conseguía hacer pero esta vez deje que lo hiciera. Su cuerpo se pego al mío debajo del agua. Yo la cogí por la cintura y sus pechos quedaron a la altura de mi cara. Intentaba zafarme empujándola con mis manos en su vientre pero ella rodeo mi cintura con sus piernas, note la temperatura de su sexo sobre mi ombligo lo que me provoco una erección casi instantánea. Posé mis manos en la parte interior de sus muslos, casi en las ingles pero con el dedo pulgar alcance a rozarle su sexo levemente. Ella no hizo nada, seguía con sus piernas rodeando mi cintura. Me di cuenta de donde había ido a parar mi lujurioso dedo y aprovechando el forcejeo y los movimientos de ella busque sus labios vaginales y trate de introducirlo fuertemente como queriendo atravesar la tela de su bikini. La reacción fue inmediata. Me soltó y se separo de mí.

Salí a la superficie riéndome como si no hubiera pasado nada. Ella se quedó muy seria mirándome por lo que había hecho pero al cabo del rato se empezó a reír también. Después seguimos cada uno a lo nuestro y ella salio de la piscina y se tumbo al sol. Estuve un rato más en el agua para que se me bajara la erección y salí a tomar el sol junto a ella. No hacía mas que mirarla. Estaba preciosa con su bikini trasparente y su piel bronceada. Me estaba empezando a vencer el sueño por no haber dormido la noche anterior y ya me estaba quedando dormido cuando escuche la voz de mi hermana:   -  Hermanito ¿me pones crema para el sol?  Abrí los ojos y la vi tumbada boca abajo mirándome mientra me acercaba el bote de aftersun con la mano. Sin decir nada lo cogí y me unté las manos. Comencé a aplicársela por la espalda y los hombros, cuando pasaba las manos por su costado intentaba acercarme todo lo que podía a sus pechos, que estaban oprimidos por el suelo, sin llegar a tocarlos. Ella echo las manos hacia su espalda y se desato el nudo del bikini. Seguí con su espalda pero cada vez mas abajo hasta que en alguna ocasión llegue a rozar el elástico de su braguita. En una de los movimientos de mi mano llegué a introducir mis dedos por debajo de su bikini tocándole la parte alta de su culo. No pareció importarle y seguí haciéndolo. Cuando ya tenia toda la espalda cubierta paré, me limpie las manos y me volví a tumbar.   - ¿Ya has terminado hermanito? – me dijo sin mirarme-. - Si. ¿Qué mas quieres? -  ¿Y las piernas que? –se giró hacia mi sonriéndome- ¿Qué quieres que se me quemen? - Pues no lo había pensado… vale ya voy.

Volví a untarme las manos y comencé con el masaje en sus piernas, desde sus gemelos y luego fui subiendo por los muslos. Estaba disfrutando de lo lindo tocando de esa manera a mi hermana. Cada vez estaba mas cerca del territorio prohibido, ese donde ya había llegado hacia un rato en la piscina. Mis dedos recorrían la parte interior de sus muslos casi llegando a las ingles. Poco a poco me sentí mas intrépido y roce por “casualidad” allí donde se juntaban sus piernas. Noté como mi hermana se estremeció pero no dijo nada, al contrario, parecía haber adivinado mis intenciones y separo sutilmente las piernas. No me esperaba ese tipo de reacción así que probé hasta donde era capaz de llegar. Mis roces con su entrepierna eran suaves pero repetidos y cada vez la piel de mi hermana estaba mas erizada, la notaba nerviosa. Se le escapó un casi imperceptible suspiro cuando de repente volvió a cerrar las piernas y comenzó a atarse el nudo del bikini a la espalda, lo que me hizo detener el masaje. Se levanto y sin decir nada, sin ni si quiera mirarme, se fue en dirección a la casa. No me atreví a decirle nada mientras se marchaba. Solo pude contemplar ese balanceo de caderas que tenia al caminar hasta que finalmente cruzo la puerta. Yo estaba completamente excitado y decidí darme otro chapuzón en la piscina.  

Eran ya las dos del medio día y mis padres estarían a punto de llegar con la comida ya preparada de la tienda del pueblo. Me sequé el cuerpo y entre en casa. Mi hermana no estaba en el piso de abajo, estaría en su habitación. Me dediqué a preparar la mesa y una vez hecho esto me senté a ver la tele. Mis padres llegaron a los diez minutos con la comida. Estuve ayudándoles a sacarlo todo del coche y a entrarlo en la casa. Una vez todo en la mesa listo para comer mi madre llamo de un grito a mi hermana para que viniera. Los siguientes acontecimientos los seguiré contando en mi próximo relato.



FOTOS

1

anonimo on

Eres un calienta huevos cabron, termina el relato de una vez.

2

chupo on

Puta que la hace larga para cacharsela a su hermana.

3

tu poicador on

Si te la vas a coger de una ves dijo, ojete.

4

nancu on

Que tiene eso de erótico si prácticamente solo te la haz jalado durante dos largos relatos..... neta tu redacción da weva demasiados detalles y nada de acción. ojala que ni te tomes la molestia de escribir las 50 partes que te faltan para llegar a cojertela.

5

anonimo on

Ella esta lista para que le des una buena cogida.

6

sexo on

No les hagas caso esta bien padre tu relato
muy excitante jeje sigue así y tardate todo lo que quieras
lo que importa es la seducción gacias la hermana y como responde
jeje

7

velow on

Los relatos son bastante buenos... no hagas caso a los masturbadores crónicos que los leen... el tuyo se acerca al arte... sigue así...

8

Enrique on

yo siempre aprobare todo lo que sea follar de común acuerdo los dos ¡¡¡felicidades!!! sea familia vecinos o quien sea ¡¡¡adelante "fieras" !!

Escribe un comentario







Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación:




Estadisticas Usuarios

  • Online: 33

Categorias

Articulos Relacionados

Articulos Mas Vistos

Nuevos Comentarios

Recomienda Superrelatos a Tus Amigos

Tu Nombre:

Correo de Amigo:

Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación: