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Diana, mi cariñosa Sobrina - 2ª Parte

Llegué a mi casa y lentamente subí a mis habitaciones. Marian mi mujer estaba profundamente dormida, de modo que sin hacer ruido llevé mi pijama al baño y allí me di un duchazo con agua super caliente. Mientras enjabonaba mi cuerpo, volvía a sentir una creciente erección de solo pensar que hacía una horas, había hecho el amor con Dianita mi cariñosa sobrina y la había desvirgado en una habitación de hotel. No solo había sido hermoso, sino que la ofrenda que me había hecho mi sobrina no tenía precio. Había reservado su virginidad para mi. Increíble.

El problema que tenía ante mi era tremendo. Yo quería seguir disfrutando de Dianita, lo que había pasado horas antes era solo un aperitivo, pero anhelaba hacerle el amor a la hermosa joven hasta saciarme y dejarla saciada. Ella recién despertaba a las delicias del sexo y yo quería gozar totalmente ese despertar. Sin embargo tenía que atender a Marian mi mujer... que a instancias mías había tenido tres veces su baño de juventud con Pedrito, su protegido; debía atender y agasajar constantemente a Silvia, mi adorada secretaria, con quien llevo 10 años de relaciones y que desvirgué por ambos lados cuando tenía 18 años, dos años menos que Dianita, mi nueva conquista; finalmente tenía que cumplir regularmente con Virginia, la Mujer del Portero, que tanto placer me prodigaba y que cada encuentro con ella era siempre nuevo, como nuestra primera vez.

Con Marian, la cosa estaba controlada...solo había que incentivarla para que probara otra carne joven que la entusiasmara sexualmente. Lo único que cuando ella tiraba con su ocasional amante, al llegar a casa me pedía que yo le hiciera el amor para terminar de calmar sus ardores. Con Silvia, también podía controlarse el asunto, dado que ella está casada y sabe de todas mis correrías..somos iguales en cuanto al sexo y por eso hemos durado tanto tiempo. Pero Virginia si que es absorbente y me deja sumamente agotado. Estoy seguro que Dianita tras su debut sexual... le agarrará el gusto al asunto y empezará a pedirme más sesiones.

Mientras me secaba empecé a ordenar mis prioridades: lo primero sería hacer una cita con mis médicos de la clínica "Juvencia" para que mi tratamiento con la hormona del crecimiento se mantuviera en el mejor nivel. Gracias a este tratamiento, tengo una gran vitalidad y me mantengo muy bien. Creo que debido a ello, mi performance en la cama ha mejorado mucho y puedo darme el lujo a mi edad, tirar seguido. Luego, organizaría mi agenda para darle a todas mis mujeres la dedicación necesaria, pero sobre todo darle a Dianita la mejor atención posible.

Regresé a mi habitación y me metí a la cama. Al sentirme, Marian, como un acto reflejo, buscó mi cuerpo y arrimó su hermosa colita hacia mi. Como todas las noches, me puse de costado, detrás de mi mujercita y acomodé su colita delante de mi pubis...la camisa de dormir se había arremangado a su cintura y exhibía sus hermosas nalgas cubiertas brevemente por un delicado calzoncito blanco...igualmente, como todas las noches la abracé y hundí mi cara en sus perfumados cabellos, mientras mis manos acariciaban su cuevita dentro del calzoncito. Así quedé profundamente dormido.

Desperté, cuando Marian ya estaba vistiéndose con el uniforme de las voluntarias del hospital pediátrico. Era viernes y ese día le tocaba hacer su obra social. Le di los buenos días y ella me acercó su suave boca y nos besamos dulcemente. Ella estaba algo retrasada y mientras yo terminaba de estirarme se despidió de mí, recordándome que en la noche teníamos una reunión en casa de unos amigos. Nos despedimos con un nuevo beso.

El reloj marcaba las nueve de la mañana, cuando sonó mi teléfono celular. Era Dianita:

- Hola tiíto. Espero no haberte despertado. ¿Cómo estás?.- su voz era suave, delicada..modosita como toda ella.

- Hola Dianita.- respondí.- Yo estoy muy bien.... aún impactado grata y felizmente por lo de anoche. Me encantó.... te quiero mucho....- dije emocionado.-

- Y yo a ti tiíto. Cuando desperté me dolía todo el cuerpo... me sentía como al día siguiente de haber ido al gimnasio la primera vez... pero aparte de eso me siento de maravilla.. no se... me siento más mujer... plena. Me levanté temprano porque tenía clase a las 8 y acabo de terminar así que pensé en llamarte para decirte que te quiero y te extraño.

- Yo también mi chiquita. ¿qué te parece si paso por ti y aprovechamos este día?... quiero besarte... hacerte mía, ya no con los apuros de ayer sino calmada y lentamente.... ¿puedo pasar por ti ahora?

- Siiii. Yo también quiero verte. Ya te digo terminé mi clase y no tengo nada hasta las 7 de la noche en que tengo otra clase. De modo que tenemos todo el día para nosotros.- la niña sonaba entusiasmada.-

- Bien, entonces en 30 minutos te veo. Te parece si te recojo en el McDonald´s que está frente a tu Universidad?.- pregunté.-

- Perfecto. No te demores chaucito.-

Rápidamente me dirigí al baño a ducharme. El agua ligeramente fría me revivió. Me sequé y empecé a vestirme. Iba a ver a una deliciosa chiquilla, así que decidí vestirme casual, un jean negro de Versage y una remera del mismo color tipo camisa, me calcé con mocasines negros y me peiné prolijamente. Escogí para la ocasión un reloj Rolex de oro y acero y me perfumé con abundante Aramis Cologne. El espejo de devolvió una fugura de un hombre maduro pero interesante y salí al encuentro de Dianita.

Tomé mi 4 x 4 negra de lunas polarizadas y mientras enrumbaba por la Av. Javier Prado para llegar hasta la Universidad de Lima, llamé por el manos libres a mi oficina. La agradable voz de Silvia me saludó con un:

- Hola querido jefecito. Cómo va todo, bien?.-

- Hola mi amor... como está mi mujercita linda? .- respondí alegre.-

- Bien, muy bien. A que hora estarás por acá. Hoy es viernes y tienes un almuerzo en el Club Empresarial y luego una visita de la gente del Banco de Comercio que quieren hacer una presentación de nuevos productos.

- Mira mi amor. Hoy no voy a ir a la oficina. Tengo un par de asuntos personales que quiero resolver, de modo que excúsame con la gente del Club. En cuanto a los del Banco, sugiero que te expliquen el asunto a ti y al Gerente de Finanzas para que después me informen. De ir a la oficina lo haré después de las siete de la noche, esto si termino lo que me he propuesto hacer. Solo llámame si es muy urgente.

- Que penita que no vengas... tenía la esperanza que podríamos ir al depa.. pero no importa, me la debes para la próxima semana.- señaló risueña.- por lo demás no te preocupes. Que todo vaya bien.

- Mira preciosa. El martes nos escapamos. Quiero que me acompañes a ver unos terrenos al sur de Lima y todo el día será nuestro, ¿de acuerdo?.-

- Uhmmmm que rico va a ser ese día. Lo esperaré con ansias.-

Dicho lo anterior y luego de las consabidas frases de amor nos despedimos.

Estaba llegando al Ovalo El Monitor frente a la Universidad de Lima y rodee ese ovalo y allí la divisé. Dianita estaba de pie, junto a la puerta del McDonald´s. La chica estaba preciosa. Enfundada en unos jeans super ajustados que evidenciaban la perfección de sus formas, completaba su atuendo una blusa camisera blanca de mangas ¾ ... el ensortijado cabello estudiadamente alborotado y el bello rostro protegido por unos modernos anteojos oscuros. Llevaba varios libros en los brazos y la cartera colgaba el hombro derecho. Detuve el vehículo y Dianita con ese peculiar movimiento de su cuerpo al caminar, se acercó y subió ágilmente.

- Hola tiíto.- dijo mientras se quitaba los anteojos y los ponía sobre el cabello. Su linda carita se alegró con una amplia sonrisa mostrándome sus blancos y uniformes dientes enmarcados por esos labios sensuales y carnosos. Acercó su rostro al mío y nos dimos un casto beso en los labios.-

- Hola mi vida.-respondí.- que linda estás, pareces una chiquilla de quince años. Se te ve tan dulce y delicada....realmente se te ve deliciosa.- le dije zalamero

- Y bien... donde me vas a llevar ahora? .- Preguntó curiosa.-

- Quiero llevarte a un sitio donde podamos estar nosotros dos... solos.. quiero hacerte el amor hasta que quedes saciada... saturada de mi.- mi voz vibraba al decirle esas cosas a Dianita.- Qué te parece si vamos a "El Pueblo", es un resort espectacular y muy discreto.

- De acuerdo... con tal de estar contigo, llëvame donde quieras.- al decir esto volvió a ofrecerme sus ricos labios que yo degusté con placer.

Conversando animadamente, tomamos la Vía de Evitamiento hasta la autopista Ramiro Prialé al final de la cual, desembocamos en la Carretera Central, para tomar luego la desviación al lujoso Resort. Mientras nos desplazábamos llamé por el celular a la recepción de El Pueblo y reservé una suite a mi nombre. Cuando arribamos a nuestro destino, el trámite del registro fue rápido y sin mayores problemas fuimos conducidos por los atentos botones hasta la suite designada. Yo recordaba que hacía relativamente poco que había estado pasando una "linda luna de miel" con Virginia La Mujer del Portero ( leer esa serie en la sección hetero infidelidad). Ahora regresaba con Dianita mi hermosa y linda sobrinita que con sus 19 años se había convertido en mi nueva mujercita.

Entramos y la amplia suite estaba bellamente adornada con el consabido cesto de frutas de la estación y dos hermosos arreglos florales. Cuando se retiró el botones, la atraje hacia mí y junto al amplio lecho empezamos a besarnos. Mis manos recorrían golosas el cuerpo de mi joven amante. Mis manos rodaban por ese templo solo mío, palpando, tocando, oprimiendo sus portentosas nalgas, sus deliciosos pechos, sus largas y deseadas piernas. Ella se aferraba a mi, apretando su cuerpo al mío para sentir mi erección, casi desesperadamente, temiendo quizás no sentir mi sexo en toda su extensión. Así mientras los labios de Dianita se abrían más para succionar mi lengua e intercambiar nuestras salivas, nos fuimos desvistiendo mutuamente, mi remera y su polo quedaron en el suelo, así como el diminuto brasiere que al retirarlo desembalsaron sus delicados senos, con los pezones enhiestos y que empezaron a mirar al cielo cuando mi boca empezó a chuparlos con suavidad inicialmente y con una moderada violencia después que contribuía a excitar más a mi chica.

Fuimos resbalando suavemente hasta el amplio lecho y echados en el, seguimos con nuestros besos y caricias. Tocaba sacarle a Dianita los ajustados jeans que se ceñían a su cuerpo cual una segunda piel. Con su ayuda el pantalón voló por los aires y Dianita quedó solo cubierta con una breve tanguita blanca. Sus largas y torneadas piernas se me ofrecían para un contacto directo y mis manos fueron hacia ellas, sintiendo la tibieza de esa carne joven y radiante que a mi solo contacto empezó a erizarse. Mis jeans también volaron raudos al suelo, junto a mi slip, quedando totalmente desnudo y con una erección descomunal. Echado junto a mi bella sobrina, volvimos a besarnos. Las manos de Dianita, bajaron de mis hombros, hasta adueñarse del mástil que el día anterior la desvirgó y con una suavidad y parsimonia, empezó a recorrer el tronco hasta su base. Sentía la seda de sus manos recorriendo mis huevos y volviendo a mi sexo. Mis manos mientras tanto, estaban concentradas en sus piernas, subiendo desde las rodillas hasta su deliciosa cuevita que ya empezaba a humedecerse. De pronto, interrumpiendo la largueza del beso y sin soltar mi herramienta Dianita me sorprendió:

- Tiíto, quiero que enseñes a darte placer con mi boca... Enséñame cómo debo besar... adorar... mimar... este rico pedazo de carne....Nunca lo he hecho, solo lo he visto en la internet o en revistas. Quiero hacerlo del modo que a ti te guste lo dijo y se inclinó para darle un casto beso a mi glande.-

- Dianita, mi amor...si es tu deseo hacerlo... hazlo.. inspírate, pues ya estoy en la gloria sintiendo tu boquita posarse en mi sexo.... hazlo como lo desees ... eres maravillosa

Sin decir más, Dianita se apoderó suavemente de mi herramienta y lenta, pausadamente sentí que su boquita empezaba a engullir mi herramienta. Al principio su hacer era torpe, brusco, pero conforme pasaban los segundos empezó a chupar mi sexo como si fuera un helado de crema... yo puse mis manos en su hermosa cabeza y empecé a marcar el ritmo adecuado al que ella rápidamente se acompasó. La boca de mi sobrinita se acoplaba con una maestría recién aprendida y recorría lenta y cadenciosamente mi tronco hasta la raíz y luego la extraía hasta sorber mi glande, para luego volver a profundizar mi sexo hasta su garganta. Yo, para estar a tono, acomodé el cuerpo de Dianita sobre el mío y me apoderé de su entrepierna, lamiendo con deleite los labios vaginales, demorándome en encontrar su botoncito que a poco de empezar a chupar y mordisquearlo convenientemente empezó a crecer.

Mis manos recorrían las preciosas nalgas de Dianita y bajaban hambientas a sus piernas. La muchacha empezó a emitir gemidos de placer, mientras su cuerpo, tendido sobre el mío empezó a ondular. Los síntomas claros de un orgasmo empezaban a manifestarse en ella y los gemidos se hicieron más sonoros. Yo hice acopio de todas mis mañas y técnicas para no venirme... quería prolongar al máximo esta experiencia tan especial y gracias al cielo lo logré. Dianita era multiorgásmica pues a su primer orgasmo siguió otro y luego otro.. pequeños pero sucesivos e intensos. Estaba en su cuarto orgasmo que era mayor que los anteriores y soldó mi herramienta... apoyó sus manos en la cama e irguiendo el cuerpo levantó su cabeza y empezó a gemir más fuerte y a balbucear algo que no alcanzaba a entender al principio y que después capté:

- Si, Si... si... tiíto... dame más... más... te quiero.. te quiero....así.. hazme feliz... así, asíiiiiii. Siempre soñe esto... siempre... pero esto supera todos mis sueños....ahhhhh...mas....mas..........

Yo seguía entregado en cuerpo y alma a agasajar la rica cuevita de Dianita.. la estaba follando con mi boca y la muchacha se entregaba plena a la follada. Bien lamía y chupaba el clítoris, bien adentraba mi lengua en su suave vagina, recorriendo lo más profundo de esa apetecida cavidad. Dianita se retorcía de placer y sus gemidos se hicieron más estentóreos... su caderas empezaron a tomar un ritmo cada vez más acelerado de arriba hacia abajo y en un momento sentí como una explosión y sus deliciosos flujos empezaron a llenar mi boca... la muchacha lanzó un último gemido fuerte y alucinante y cayó como un dirigible desinflado sobre mis piernas. Yo fui deteniendo mi chupada hasta quedar inmóvil. Que experiencia tan rica y deliciosa.

Quedamos así echados al revés y permanecimos un largo rato en silencio. Mi sexo seguía a tope, pues haciendo acopio de una gran voluntad, no había vaciado la leche que contenía en mis dilatados huevos. Poco a poco fui reaccionando y sujetando amorosamente el delicado cuerpo de Dianita le di vuelta y acerque mi rostro al suyo... ella perezosamente entreabrió los grandes ojos sonrió y me ofreció sus deliciosos labios. Nos besamos dulcemente...gozando de la caricia... el día era joven aún y nosotros recién empezábamos:

- Abusivo... me has hecho que la de cómo una loca....que rico lo he sentido..... quería que tu boca no siguiera, pero al mismo tiempo quería que siguieras chupándome, lamiendo.. haciendo todas esas cosas ricas... hasta que ya no pude aguantar y creo que me desmayé... .- dijo sonriendo.-

- Me encanta que hayas sentido eso tan rico... pero solo es el comienzo.... .- volví a besarla y a recorrer con mis manos el bello cuerpo.-

Dianita pegó su cuerpo al mío y rodamos por el amplio lecho hasta detenernos. Ella estaba bajo el mío y mientras continuábamos con el beso, coloqué mi sexo en la entrada de su amada grieta y mi glande empezó a juguetear con su inflamado clítoris. Dianita abrió sus piernas cuanto pudo y mi pene empezó su ingreso triunfal en la suave vagina de mi juvenil amante. Acomodé sus sedosas piernas para que las cruzara a mis nalgas y empecé a bombear suavemente. Sentí que mi sexo ocupaba la totalidad de la cueva de la muchacha y el ajuste que esa funda me daba semejaba a un delicioso masaje. Dianita sintiendo el ancestral llamado del sexo. Empezó a mover sus suaves caderas... primero de atrás hacia delante y luego en forma circular... era increíble la forma como me hacía disfrutar mi recién conquistada sobrinita. Era una sensación inédita. Ambos empezamos a deshacernos en un inmenso placer:


- Dianita... mi vida... que hermoso es estar así contigo....sentirte mía.. solo mía...gozando de ti como nunca imaginé... te amo mi chiquita... te amo bebé...

- Y yo a ti tiíto... siempre supe que iba a ser así...que tu me harías gozar como estoy gozando,,,,, Ohhh... siento rico....que rico he sentido al chupartela....ayyyyyy.. ha sido lo máximo.. ... Ho. Siento que viene un placer inmenso...ohhhhhh...rico....rico.... dame más mi amor... dame más.....

Dianita empezaba a deshacerse en un orgasmo y luego en otro y otro y ya no pude aguantar más... mi resistencia se había vencido al tener debajo mío el maravilloso cuerpo en convulsiones orgásmicas de Dianita. Deposite mi espesa y caliente leche en lo más profundo de esta bella muchacha, mientras sentía que esa deliciosa funda parecía ordeñar mi sexo hasta sacarme la última gota. Los gemidos míos y los gritos de placer de la chica resonaron en la amplia suite y fueron amainando a la par que nuestros cuerpos cesaban en sus convulsiones de placer. Yo me dejé caer a un lado de Dianita y mientras recuperábamos la normalidad de nuestras respiraciones caímos en un delicioso sopor. Antes de entregarnos a un delicioso sueño.. nos metimos entre las sábanas y la muchacha recostó su hermosa cabeza en mi hombro derecho y así abrazados nos entregamos al descanso.

Cuando abrí los ojos el reloj marcaba las 12 del día... algunos rayos del sol que reverberaba afuera se filtraban traviesos en nuestra habitación. A mi lado Dianita descansaba plácidamente. Su angelical carita de niña en reposo era tan diferente a su carita de arrecha y deseosa de sexo que tenía cuando hacíamos el amor desesperadamente me impresionó. Observé detenidamente cada detalle de esa linda cara y no resistí darle suaves besitos en el hermoso rostro. Ella aún dormida sonrió y se acomodó dando una ligera vuelta, sobre su lado izquierdo y se apretó a mí. Yo me coloqué detrás de ella y mi sexo aún flácido, después de tan singular combate, se pegó a las nalgas de la muchacha. Mis manos recorrían el cuerpo de ésta mi nueva mujercita y se concentraron en los firmes senos, que gracias a mis caricias empezaron a endurecerse y sus pezones a crecer hasta casi reventar.

Dianita empezó a empujar hacia a tras, primero tímidamente y luego con mayor fuerza. Mi sexo empezó a despertar y al poco tiempo de sentir la ondulación del cuerpo de Dianita, empezó a cobrar vida y luego allí lo tenía...dilatado y buscando guerra... incrustándose en la línea divisoria de las regias nalgas de la muchacha. El jueguito siguió con leves gemidos por parte de ambos Mi mano izquierda ahora se concentraba en su vagina y la yema de mis dedos friccionaban suavemente el botoncito de Dianita que poco a poco empezó a crecer. Mi pene empezó a explorar entre esa preciosas nalgas, jóvenes, duras, elásticas y sedosas y llegó a la antesala del pequeño anito de la muchacha.. al sentirlo dio un pequeño salto y muy quedo dijo:

- No mi amor... por allí no... me va a doler.....no quiero....

- No te preocupes mi vida... es solo un jueguito. Jamás te haría daño o te forzaría a hacer algo que no quieres... confía en mi.... .- le dije para calmarla.-
 
Dirigí entonces mi pene a su vagina... tratándola de penetrarla por atrás... con delicadeza hice que su piernas izquierda se flexionara, de modo que me permitiera penetrarla desde mi posición con facilidad. La cooperación de Dianita en ese acomodo fue fundamental y sintiendo que acariciaba mis brazos y manos elevó su colita y mi pene ingresó procesionalmente en la deseada cueva. Nuestros movimientos eran lentos, tratando de mantenernos lo más pegados posibles el uno del otro y así las caderas de la chica empezaron a moverse al ritmo recientemente aprendido. Había introducido más de la mitad de mi respetable aparato en la vulva de Dianita y ella se esforzaba por recibir más... de su boca salían quedos gemidos y en un acuerdo no dicho empezamos a incorporarnos hasta quedar en la pose del perrito... arrodillada sobre el lecho y con las manos apoyadas en la almohada Dianita recibió el íntegro de mi verga... que delicia sentir que mi pubis chocaba con sus nalgas y mis huevos contra sus entrepierna... era de una musicalidad nunca oída, así como las frases que en fragor del combate nos salían del corazón:
- Así mi amor... así tiíto damela toda.. que me encanta toooooddaaaaaaaaaa. Aaahhhhhhhhhhhh.....ahhhhhhhhhhh. si, si siiiiiiiii. Soy tuya mi amor.. toda tuya.... como siempre quise ser.

- Tómala toda chiquita... mi chiquita.... Siénteme....tu eres solo mía... solo mía.....

- Si solo tuya....cuando quieras.... soy tu esclava mi tiíito... Te amo... te amo ahhhhhhhhh.

La habitación nuevamente se llenó de gritos y gemidos. Yo extraía mi pene hasta la entrada de su vagina y luego con violencia lo volvía enterrar en la grieta de mi amada sobrinita. Estuvimos así no se que tiempo. Las caderas de Dianita rotaban...empujaban y su vagina exprimía mi pene hasta que a un mismo tiempo, incentivado por el orgasmo que empezaba a diluir a la muchacha, por segunda vez en el día descargué todo mi semen en la hermosa joven y en medio de los espasmos del clímax... caímos agotados en la cama... yo encima de ella...agotados pero felices...sin ánimos de decir nada...la estancia quedó en silencio sin que nada ni nadie se moviera....era el descanso del guerrero y de la novel amazona.

Cerca de la una de la tarde, pedí al servicio de habitaciones que nos llevaran unos canapés, colitas de camarón a la plancha y brochetas mixtas, con pan tostado y galletas integrales. Saqué una botella de vino blanco del frigo bar y la descorche escanciando generosas porciones en sendas copas de pie. Alcancé una a Dianita y chocando las mismas brindamos por nosotros, por nuestro naciente y feliz amor, probamos el vino y luego nos besamos dulcemente. Decidimos darnos un duchazo y nos encaminamos al gran baño. Entramos al cubículo y me di el gusto de enjabonar totalmente a Dianita y ella a mí. Ambos nos deteníamos en nuestros respectivos sexos, que acariciábamos con abundante gel de baño... mientras nos besábamos amorosamente. Luego de un largo duchazo salimos y nos secamos vigorosamente con las grandes toallas blancas. En eso, tocaron a la puerta de la suite y yo salí a atender al camarero que ingresó a la habitación con un carrito con el pedido, firmé la orden, luego de la generosa propina el camarero se retiró.

Dianita había quedado en el baño secándose el ensortijado cabello con la secadora de mano. Mientras ella estaba en eso, yo con la toalla enrollada a la cintura, llevé la mesita con los canapés ordenados junto al jacuzzi y procedí a abrir las canillas del mismo para llenarlo, echando abundantes sales aromáticas y gel de baño. Cuando estuvo en un nivel conveniente, cerré las llaves de abasto y me metí en la tina. Llamé a Dianita y la invité a entrar. La muchacha entró con cuidado y se sentó en la tina frente a mi. Nuestras piernas se enlazaban, mientras nos dirigíamos fogosas miradas de deseo no saciado y de amor contenido. Puse en acción el jacuzzi y los chorros de agua empezaron a masajearnos y al mismo tiempo a aumentar el volumen de espuma. Dianita empezó a jugar a tirarme el agua espumosa y yo a responderle. La espontánea y fresca risa de la muchacha realmente alegraba el relajante baño que estábamos tomando. Llené nuevamente las copas y brindamos nuevamente por nosotros, sorprendiéndome, Dianita alzó su copa y dijo:

- Brindo por un sueño hecho realidad... por mi virginidad ofrendada a ti, como siempre quise desde que te conocí.... Brindo porque siempre nos amemos y estemos juntos..... aunque sea para vernos a escondidas, pero con la certeza que nos pertenecemos mutuamente.... salud....

- Brindo por ti mi amor.- dije solemne.- por el regalo más grande que me has hecho... por el amor que me tienes... por el amor que te tengo... por ti.... te agradezco por ser mi mujer y por permitirme ser tu marido....salud.

Vaciamos nuestra copas, mientras nuestras piernas se acariciabas bajo el agua y nuestras manos acariciaban también nuestra piernas. Posamos las copas en la mesa rodante de los canapés y Dianita expresó lo hambrienta que estaba y nos lanzamos a degustar los manjares. Realmente era una delicia beber el vino blanco helado... degustar las brochetas y canapés.. mientras los chorros de agua masajeaban nuestros cuerpos. Mientras estábamos en eso no cesábamos de bromear y reírnos ... estábamos felices y así lo demostrábamos. Así entre broma y broma vaciamos la botella de vino. Dianita, al parecer no acostumbrada a tomar licor.- lucía las mejillas encendidas y más locuaz y relajada. El agua estaba en su punto ideal de caliente y su disfrute era una delicia. El hecho de estar más desinhibida y alegre hacía que la muchacha se mostrara más relajada... yo la atraje hacia mí y ella se sentó a horcajadas sobre mí. Sus regias nalguitas estaban sobre mi pubis y sus brazos se enlazaron a mi cuello, mientras sus hermosas piernas se plegaban a cada lado de mi cuerpo. Nos volvimos a besar, con amor, con real pasión, mientras nuestras manos recorrían mutuamente nuestros cuerpos. Los senos de la joven se incrustaban en mi pecho y sentía que empezaban a endurecerse al solo contacto con mi piel.

Abrazados así quedamos un largo rato, disfrutando de esa cercanía y en especial de yo, gozando de acariciar ese cuerpo joven, esbelto, intachable que era ahora enteramente mío. Luego, decidimos salir del jacuzzi.... nos habíamos remojado más de la cuenta y nuestros dedos daban la impresión de un frejol remojado, pero estábamos felices, plenos y saciados.... por ese momento. Nos cubrimos con las batas de felpa con el logotipo del hotel y regresamos a la amplia cama. La habitación olía a sexo ..... a pasión.... a entrega total. En el lecho, despojados de las batas, nuestros cuerpos de volvieron a fundir en un abrazo y de manera natural la muchacha recostó su bella cabeza en mi hombro... mis manos vagaban golosas por los pechos y piernas de mi amada:

- Tiíto, cuando te empecé a gustar?.- preguntó directa-

Me gustaste desde que te conocí. admiraba tu cuerpecito finamente delineado, tu colita respingona, tus piernas, tu carita y sobretodo la forma como hablabas... lo modosita y delicada que eras y que sigues siendo. Muchas veces tenía que sacudir a cabeza para no imaginarme tocándote. Puedes creerme? yo, tocando a una criatura de 18 años.. deseándola como mujer... una locura. Pero definitivamente me arrechaba verte.

Que curioso. Sabes a mi me pasaba lo mismo. Cuando nos mudamos al barrio y empezamos a ser tus vecinos, yo tenía un enamoradito.. tu sabes... chiquilladas... Pero cuando te vi, me gustaste y soñaba que me casaba contigo y que me besabas y me tocabas... estaba obsesionada contigo y empezó a surgir con fuerza mi amor por ti. Sabes... el día de mi fiesta de 18 años... pensé en declararme a ti... que locura no?. Imaginaba que cuando me sacaras a bailar te iba a decir que te quería y que deseaba como nada en el mundo ser tuya. Pero cuando tu me sacaste a bailar ese día, no me atreví.

Oh mi chiquita... gracias al cielo todo se dio y he tenido la inmensa dicha de tenerte de ser tu primer hombre y gozar plenamente de ti.- dije emocionado.-

Eres mi primer hombre y serás el único. Me he reservado solo para ti y no pienso cambiarte.- señaló la joven con convicción.-

Nos volvimos a besar con suavidad, con amor y luego el beso empezó a desbordarse con la pasión que ambos teníamos. Que rico era besar a esta muchacha, entregada totalmente a la caricia y concentrándose en la lucha de nuestras lenguas, de nuestros labios. Mi boca se desplazó a sus enhiestas tetitas y luego a su plano abdomen... seguí buscando y llegué a su entrepierna y ella empezó a gozar de mis atenciones... sus labios mayores, su clítoris y su suave vagina eran recorridas con pasión y deleite por mi lengua. Dianita empezó a deshacerse en un nuevo orgasmo y acomodó sus regias piernas sobre mis hombros. Mis manos se había apoderado de sus pechos y acariciaba febrilmente sus duros pezones. El cuerpo de mi novel amante se retorcía de placer y fue en ese instante en que elevando ligeramente la anatomía de mi nueva mujercita desplacé mis labios a su pequeño y rosado anito. Mi lengua empezó a acariciar ese deseado anillo jamás penetrado, jamás profanado. La punta de mi lengua luchaba por entrar en ese cerrado círculo y a duras penas conseguía su propósito. Los gemidos de Dianita se hicieron más estentóreos. Mi lengua viajaba rauda entre la vulva de la joven y su apretado anito y eso empezó a generar una serie de convulsiones en mi preciosa sobrinita. Atrapé su clítoris en un momento dado, mientras que uno de mis dedos empezó a forzar con suavidad el cerrado culito. La chica empezó a diluirse en un nuevo orgasmo cuando sintió que un dedo invadía totalmente su recto... sus esfínteres empezaron a ceder y ahora tenía dos dedos moviéndose con suavidad en el culito de la joven.....

- Ohhh... tiíto, no por atrás no...... rico... rico.. rico.... hazlo con cuidado.. no quiero que me duela.. ohhhhhhhhh. Sigue.. sigue....te quiero papito...te quiero uhmmmmmmmm

Mi pene totalmente erecto, con la ayuda de mi mano empezó a dirigirse al deseado culito de Dianita.. el glande ya estaba en la puertas de ese cielo y la joven seguía comadrejeando el hermoso cuerpo. El anito estaba dilatado, dos de mis dedos habían invadido ese territorio y Dianita se deshacía en un soberbio orgasmo. Ahora mi glande estaba penetrándola suavemente, con paciencia, mientras mis dedos acariciaban su clítoris haciendo que orgasmos sucesivos atacaran a esta bella mujercita.... estuvimos en esa lucha largo rato y cuando sentía que la joven se acostumbraba al grosor de mi verga, procedía a un nuevo avance... así luego de una paciente penetración, todo mi pene estaba incrustado en el hasta ahora virginal culito de Dianita.

Cuando sentí que estaba al fondo quedé quieto, para permitir que esta mujercita se acostumbrara a sentirse empalada. Dianita con los ojos cerrados asimilaba el suplicio que al empezar a moverme lentamente dentro de ella, empezó a convertirse en placer. Las piernas de la muchacha se cruzaban tras mi cuello y ella empezó un lento vaivén que yo seguí en su cadencia. Que maravilla sentir que el recto de la muchacha se cerraba y abría acompasadamente. Entonces empecé a acelerar mis embates sin dejar de masajear el inflamado clítoris y lentamente los gemidos de ambos se confundieron y elevaron en volumen.. yo, ya no podía seguir aguantando y mi trajinado falo empezó a soltar la caliente leche en el rico culito de mi sobrinita. Dianita bramaba y decía frases que no podía entender pero era obvio que estaba disfrutando esta su primera vez de sexo anal. Mi mano empezó a humedecerse con los flujos de la joven y a un solo tiempo lanzamos estentóreos gritos en el momento supremo de nuestras respectivas corridas. Después el silencio invadió la habitación... un rato después escuchamos como si se acabara de destapar una botela de vino ¡Plop!... mi pene había salido del delicioso ano de Dianita y se escurría flácido hacia mis piernas, mientras que un grueso hilo de esperma salía del desflorado culo de mi joven amante.

Cuanto tomé conciencia del tiempo, el reloj marcaba las cinco de la tarde. Dianita seguía dormida boca abajo... totalmente despatarrada en el enorme lecho. Me puse de costado para observar lo bella que se le veía así dormida, con esa expresión de niña que acababa de hacer una travesura... que rica estaba estaba este portento de mujer. Que experiencia tan diferente a las tenidas con Marian mi mujer, con Silvia mi secretaria o con Virginia, la Mujer del Portero.

Definitivamente Dianita no regresó esa noche a la Universidad. Luego de bañarnos y vestirnos, paseamos un rato por las instalaciones del Resort, jurándonos amor eterno y que siempre tiraríamos como este día y luego enrumbamos de regreso a Lima... Cansados por la maratón de sexo que acabábamos de tener, pero felices por esa relación tan plena y amorosa que acabábamos de comenzar. FOTOS

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