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La Noche de Bodas

 El cura casó a Fiamma y Marco a las nueve de la noche.Se hicieron las fotos obligadas y mientras todo el mundo iba a la gran fiesta montada en el jardín del palacete familiar, los dos saciaron su apetito sexual contra la pared más alejada del parque.
Su calentura tenía una explicación:Fiamma no había querido tener relaciones sexuales con su ahora marido, hasta que no estuviesen casados...
-¡No, Marco,eso no!decía apartando la mano de su novio siempre que bajaba de las tetas al coño.Sólo le permitía tocarle el pecho por encima, ni siquiera quitarle el sujetador.
-Estoy chapada a la antigua.En mi familia me han enseñado que las mujeres que se dejan...ya sabes...antes del matrimonio, en el fondo son despreciadas por los hombres, aunque éstos vayan de liberados y modernos.Un hombre respetará mucho más a una mujer si la desflora y sobre todo si lo hace después del "sí, quiero".
-A mí no me importa, decía Marco desesperado.
Pero no hubo manera.Un año de novios y como mínimo una ducha fría al día para el pobre muchacho, además de mil pajas, y del tormento de tener a su lado un ángel con cuerpo de demonio como Fiamma.
-¿Pero tú no sientes ganas de nada?Cuando yo te beso, te toco, no te calientas?
-Sí que siento, pero me controlo.A mí también me gustaría ir más lejos contigo, pero si quieres eso, tendremos que casarnos.
El muchacho, que había escapado siempre de los compromisos como de la peste, al final pasó por el aro.
La idea de que al fin follaría con la chica de sus sueños fué ocupando más espacio a medida que se acercaba el gran día.Llegó al altar empalmado, poniéndose las manos cruzadas sobre la bragueta para que no se notara.Y después de las fotos (que también inmortalizarían su erección para siempre)no pudo más.Arrastró a Fiamma hasta la tapia oculta por algunos arbolillos y empezó a luchar con su vestido de novia.Verla toda vestida de blanco, como un apetitoso bombón envuelto en papel de regalo le daba muchísimo morbo.Ahora agradecía que ella le hubiera hecho esperar.Sería el primero en el mundo en desenvolver el regalo...
-¡Nos van a ver!musitó Fiamma mientras él se desabrochaba la bragueta.
-No me importa, y además no lo creo...¡Chúpame la polla por favor!
La besaba en la boca mientras le pasaba las manos por todo el cuerpo, sin dejarla arrodillarse para que se la mamara porque no quería renunciar al placer chuparle los labios y la lengua.Ella respondía al beso con ardor, sintiendo que ese muro que había construído todo el tiempo se derrumbaba.Notó calor en su sexo, y cómo éste se humedecía rápidamente.El calor no sólo se lo provocaban las caricias de su reciente marido, sino la idea de que se iba a meter una polla en la boca por primera vez en la vida.Y le apetecía, ¡vaya si le apetecía!Se arrodilló y cuando sus rodillas tocaron el suelo, vió a la altura de su cara la cosa más hermosa que hubiera podido imaginar:la verga de Marco, que éste sostenía con su mano.Un enorme salchichón rosa violáceo, surcado de venas, con una cabeza lustrosa y mojada coronándolo...Y abajo dos huevos perfectos,sin pelo,contrastando contra la piel de la mano.Él meneaba aquello con urgencia, mientras pedía:
-¡Mételo en tu boca, amor mío.Yo te enseñaré a chuparla...Será tu polo preferido, ya verás.
Una nueva ola de calor y una nueva riada de jugo en su coño invadieron a Fiamma cuando atrapó aquel magnífico ejemplar entre sus labios.Comenzó a succionar el pene hinchado y con la lengua le dió varias veces en el glande.Notó que su marido gemía de placer.¡Vaya, esto no es nada difícil!, pensó, y redobló las lamidas.Marco le llevó la mano al tronco de la picha, y se la cerró sobre él, obligándola a frotarlo.Unas cuantas subidas y bajadas con la mano apretada, otros tantos legüetazos, y de pronto aquella gran verga empezó a chorrear esperma como una regadera dentro de su boca.Probó la sustancia, tragó un poco, paladeó un poco más y tragó todo lo que quedaba...
-Ohhh, Dios mío, que bueno que ha sido!jadeó Marco, haciéndola levantarse.Perdona ,pero no he podido aguantarme.Más de un año esperando hacerlo..Pero te compensaré, te lo juro...¡Ven aquí!- dijo y la atrajo contra su cuerpo besándola en la boca y paladeando en ella su propio semen.Empezó a quitarle el vestido, desabotonándolo con maña pese a que los botoncitos de la espalda eran minúsculos.
-¡Madre mía, qué hermosa eres, dijo contemplándola vestida sólo con sujetador y medias blancas, además del esponjoso velo...No era la primera vez que veía su cuerpo casi sin ropa, porque la había contemplado en biquini, pero aquella hembra imponente envuelta en tules y encajes, con el pequeñísimo pubis casi totalmente depilado al aire era algo bien distinto.Su polla se empinó de nuevo.
Esta vez fué él quien se arrodilló.Contempló extasiado la vulva que se abría y cerraba ante sus ojos.Hundió la boca y la nariz en la carnosa protuberancia, aspirando el aroma del sexo, y sacando la lengua, empezó a lamerlo, mientras acariciaba con un dedo el botoncito del clítoris.
-¿Te gusta, mi amor?
-¡Mucho, mucho!decía ella apretando su sexo contra la boca que la chupaba y mordisqueaba.Agarró la cabeza del hombre y la movía para acentuar la caricia:a los pocos minutos se corrió llenando de flujo la lengua masculina.
-¡Qué bueno que es!dijo ingenuamente cuando estuvo más calmada...No sé cómo he podido ignorarlo hasta ahora...Marco estaba a punto de explotar, pese a haberse corrido hacía poco rato.Lamió un poco más el sexo y el culito de su mujer, y decidió que ya no esperaría más para entrar en su coño y desflorarla.
-Ahora te la voy a meter por el coñito.Muy despacio,no tengas miedo.No te dolerá, te lo prometo...
-¡No tengo miedo!¡Tengo ganas de hacerlo!
-¡Apóyate contra la pared!Asiií, bien, con el culete en pompa.Hurgó en la vulva suavísima con la punta del pene, hundiendo levemente el capullo en la almeja.Notó cómo le abrían paso los labios del coño, y luego la tersura del interior de la vagina.Suave como pétalos de rosa, pensó mientras penetraba en aquel lugar prohibido hasta entonces. Una leve resistencia, algo que cede y un pequeño quejido de Fiamma lo trajeron a la realidad.
-¿Te duele mucho? ¿Quieres que pare?
-No, sólo un poco.Sigue, sigue pero muy despacio.
Avanzó milímetro a milímetro notando que la seda apretaba la minga como un cepo.¡Qué estrecha es! reconoció con alegría.La vagina cubría su polla y los fuertes músculos apretaban y soltaban, apretaban y soltaban, así que casi no tenía necesidad de moverse.
Al final la tuvo alojada por completo en el interior de Fiamma, que se movía como si tuviera siglos de experiencia.
-¡Te gusta que me mueva así?preguntó ella, jadeando y con las mejillas rojas de excitación.Puedes moverla dentro...ya no me duele...
-¡Sí que me gusta que te menees con mi verga dentro!¡Y ahora , si no te duele y quieres más movimiento te complaceré!
Empezó a darle,dentro fuera, dentro fuera, mientras ella casi gritaba de contento.La sacó y levantándola sin problemas(era liviana como una pluma)la colocó de cara para poder besarla mientras la follaba, y la ensartó otra vez por el coño pero en esta ocasión, sin miramientos.
Ella se apretaba contra la polla todo lo que podía, y poco rato después empezó a retorcerse:estaba llegando otra vez al orgasmo.Enloquecido, clavando los dedos en las nalgas la folló y la folló hasta que sus espasmos se unieron a los de su mujer.Un nuevo torrente de leche salió de su verga e inundó la vagina de Fiamma.Ella, agotada, cayó sobre su pecho y le besó...
-Pasemos de la gente y vayamos a la cama, susurró.Quiero seguir aprendiéndolo todo en mi noche de bodas.
SUSANA

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