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La empleada Cochabambina

                                                             La empleada CochabambinaHola a todos mis “llajtamasis”, me llamo Wilfran Hinojosa Tapia, soy de Cochabamba, Bolivia, tengo mas de 58  años y esto sucedió hace mucho tiempo, en ese entonces estaba felizmente casado, con dos hijos y un buen trabajo, vivía por el barrio La Muyurina, en Cochabamba. Como mi esposa y yo manteníamos el hogar, a ella se le ocurrió contratar a una persona que se quede con los niños mientras trabajábamos, en Cochabamba es muy normal traer cholitas del campo, pues no salen mucho y son mas apegadas a la familia que las contrata, gracias a mi madre conseguimos a una cholita, joven, natural de Saipina, cerca al pueblo de Aiquile, cuando llegó a la casa era una muchachita flaca, mal vestida, con 17 años recien cumplidos, no hablaba muy bien el castellano, se llamaba  Valentina Salazar, media  1.65m de estatura, grandes trenzas  oscuras, morena, no tenia ni buenos pechos ni un cuerpo que llamara la atencion, en Cochabamba las cholitas usan pollera, es una prenda femenina muy excitante, al menos a mi me despertaba fantasias cuando veía en las calles una chola atractiva, y en mi tierra las hay por miles. Ya habían pasado 4 meses desde que Valentina llegó  a casa,  para  entonces mis hijos  le tenían confianza a pesar de las cosas que hacia ya que era muy inocente la cholita , como la alimentacion le sentó muy bien, se puso mas gordita, el cutis se le blanqueó y se desarrolló bastante, a ratos me le quedaba mirando y me preguntaba como sería inagurar esa vaginita y ese potito, que por cierto, lo tenía bien  levantadito, a veces yo llegaba a almorzar mas temprano que el resto de mi familia, y en una ocasión la encontré con una pollera nueva, una blusa  apretada y muy bien peinada, soy hombre y me asombré del cambio que pasó esa cholita desde su llegada, le dije un piropo muy inocente y ella se puso roja como un tomate,  me lanzó una mirada que me puso muy mal, se fue a cambiar y a preparar el almuerzo . Desde ese día trataba de llegar mas temprano a la casa, casi siempre la encontraba  cambiada, ella se dio cuenta que yo babeaba cuando estaba con buenas polleras, los piropos se fueron repitiendo,  Valentina se puso mas coqueta, en una ocasión me atreví a darle un pellizco en su brazo, se puso colorada pero  no dijo nada. Yo tenía temor  que le contara algo a mi esposa.  Despues de algunas semanas de coqueteos por ambos, ya los pellizcos en sus brazos eran frecuentes, así como sus risas cuando me escuchaba llegar temprano, un día al salir a mi trabajo por la mañana me olvidé unos documentos, por lo que volví a eso de las 9:30, al entrar se sorprendió pues estaba vestida con su ropa de diario, y cuando entre a despedirme a la cocina para volver a mi trabajo, se me ocurrió darle un beso en la mejilla, ella se sorprendió, se coloreó mucho, pero se puso contenta, desde ese día, cuando nadie nos miraba, nos saludabamos y despedíamos con un beso en la mejilla, alguna vez  traté de  abrazarla, aunque no encontré mucho rechazo, tampoco pensaba ir muy lejos, no sabía muy bien como tratar a esa hermosa chola, pues las campesinas en Cochabamba son de carácter fuerte,  yo tenia  esposa e hijos, y ella era mi empleada domestica, aunque de una belleza criolla infartante.  Conforme pasaban los días, la confianza con Valentina se hizo mayor, los pellizcos cariñosos eran a cada rato, le compré un nuevo champú, pues me excitaban sus trenzas, tambien le compré aretes de oro, le regalé dinero  para que se comprara  ropa, le di una radio, asimismo le regalé sábanas nuevas, en fin, traté de que se sintiera mucho mejor en mi casa, pero todo en silencio, éramos complices. Un día al llegar mas temprano de lo normal la encontré saliendo de su baño, acababa de ducharse y solo estaba cubierta con una toalla, al verme se avergonzó bastante,  yo le dije que vine para ver la ropa que se compró de ultimo, ella  fue a su cuarto, yo dudaba entre seguirla o esperarla, opté por lo ultimo, cuando apareció despues de unos minutos era una imagen de calendario.                                                                                  Llevaba puesta  una pollera azul de raso, que mostraba unas lindas caderas , una blusa escotada y apretada que dejaba ver   el comienzo de sus bellos senos, sus trenzas bien peinadas delataban una cabellera abundante, llevaba unos zapatos muy coquetones, en fin , era una chola deseable, joven y sobre todo, dispuesta, al menos así pensaba yo, despues de pasado mi asombro, me paré a saludarla con un beso en la mejilla, pero debido a mi nerviosismo, el beso se lo di en la boca, con los labios cerrados, como un adolescente, retrocediendo al instante me dijo:  “ Wahh…… Don Wilfran, por que me has besado en mi boca ? Acaso soy algo de vos? “ Yo no sabia como responder a eso, solo se me ocurrio decirle que si, que me gustaba mucho y que si  era mi cholita a escondidas y  no decía nada a mi esposa, dinero, ropa y joyas nunca le iban a faltar, despues de unos minutos de silencio, Valentina se fue a su cuarto, yo tomé los papeles  que olvidé y volví  a mi oficina muy preocupado, pues si se le ocurria contarle a mi esposa o a mis hijos, menudo problema se me avecinaba.     Un par de semanas nos hablamos solo lo necesario, ya no había despedidas ni saludos con beso en la mejilla, ni yo tampoco llegaba temprano para almorzar,  hasta que un día me dijo:  “ Don Wilfran, sigues enojado conmigo? “ Yo le contesté que nunca estuve enojado, sino mas bien traté de que ella no se sienta incómoda con mi comportamiento y que era mejor que todo se olvidara y que debíamos comportarnos como empleada y empleador, nada mas. Valentina cambió inmediatamente de cara, me dio un puñetazo en el pecho  y  salió corriendo hacia su cuarto, en ese momento llegaba mi mujer con mis hijos, por lo que subí a mi dormitorio, los siguientes días la cholita andaba muy triste, mis hijos y mi esposa lo notaron enseguida y le preguntaron que le pasaba, ella  respondió que su enamorado había terminado con ella y se había ido lejos a trabajar.                                                                                                                                                                             Pasaron algunas semanas, Valentina andaba  malhumorada y triste a la vez, incluso no quiso salir en sus días libres, los domingos, cuando no hacía las labores de casa paraba encerrada en su cuarto, sin hablar con nadie. En vísperas del carnaval, se me presentó un viaje a La Paz por razones de trabajo, por lo que iba a estar ausente todo el fin de semana y algo mas, a mi esposa se le ocurrió tambien lo mismo, me dijo que iba a viajar con los niños a Oruro, a ver la entrada del Carnaval y que se quedaría unos 4 días con su familia, a Valentina se le dio permiso por el carnaval, para que viaje a su pueblo, y regrese dentro de una semana.                                                                                                                                                          Con todo dispuesto viajé a La Paz, realicé mi papeleo rapidamente, y quedé libre ese mismo viernes en la tarde,  dudaba entre irme  a Oruro con mi familia o volver a Cochabamba y pasar solo varios días, en la noche me embarqué en bus para llegar por la madrugada a mi casa, tomé un taxi, entré a la casa y cual no sería mi sorpresa al encontrar a Valentina,  bien vestida y  lista para viajar a su pueblo . Nos saludamos muy friamente, y me preguntó en seguida:  “Por que has vuelto tan rapido Don Wilfran? Acaso tu chota en la Paz no estaba?  Por que no te has ido a Oruro con tu familia y tu mujer ? “   Al principio un supe que responder ante tales preguntas, pero el inconsciente se me salió y le dije que ya no podía mas de tristeza, que extrañaba los besos en la mejilla, los pellizcos en sus brazos, los coqueteos, que me gustaba mucho y que incluso estaba dispuesto a dejar a mi esposa para vivir con ella !!!!       Valentina  quedó pensativa un momento, seguidamente me dijo: “ Don Wilfran, si  voy a ser tu querida, nadie debe saber nada, nos veremos  en algun lugar donde nadie nos conozca, tampoco quiero tener una guagua, debemos cuidarnos mucho, y nadie de tu familia me debe tratar mal !!!!! “  Al oir aquello me acerqué, le tomé de las manos y las puse en mi cuello, la abracé por la cintura y  la empecé a besar en la boca con calma pues  parecía que nadie la besó antes, ella correspondia timidamente,  poco a poco mi boca besaba su cuello y la apretaba mas contra mi, la arrimé al sofá de la sala, donde di rienda suelta a mi deseo, me saqué la chamarra y la camisa,  ya semidesnudo, le sobaba los senos, en silencio le desabroché la blusa y el corpiño, al ver sus bellos senos mi deseo aumentó,  besaba y chupaba esos  pezones con deseo animal, mis manos acariciaban sus muslos y su entrepierna, seguidamente le subí  esa  pollera que tanto me excitaba,  quedó a mi vista un calzon con encajes que fue regalo de  mi mujer,  le  besaba los pies, sus pantorrillas y sus muslos, Valentina gemía de gusto pero estaba estática ante mi ataque, con los dientes le bajé el calzon y al fin pude ver esa vagina cubierta con poco vello, mi boca y mi lengua jugaban con   esa bello clitoris de chola ardiente, en su desesperacion me jalaba el pelo y me apretaba la cabeza contra su rajita, pasado un rato la volteé y  quedó ante mi su lindo  trasero, le separé las nalgas y  lamí ese ano,  la chola gemia desesperadamente, me decia,       “ No Don Wilfran, no me hagas así, no quiero !!!! “   Pero yo no soltaba sus caderas ardientes, la volví a voltear para chupar nuevamente su vagina,  en un  momento  acabé de sacarme toda la ropa, quedando mi pene como un asta de bandera, Valentina asustada, miró mi verga  y dijo: “ Como me vas a meter tan grande cosa?  Seguro me va a doler, pues nunca he estado con ningun hombre ¡ “  Mi asombro creció, pues estaba ante una bella cholita de 18 años, virgen, muy excitada, con la pollera suspendida , el corpiño desabrochado, con los pechos y la vagina al aire, que mas  podia pedir ? Le respondí que la primera vez le iba a doler un poquito, pero que se la iba a meter con calma, despacito, para que guardara un buen recuerdo de su primera culeadita, ella volvió a echarse pero encima el piso de la sala, sobre la alfombra, muy excitada y lista para todo, me incliné sobre ell y nuevamente volví a chupar su vagina, pero esta vez mis dedos acariciaban su ano, con un gemido, metí un dedo en su ano, ella gritó y me dijo de nuevo:   “ No así don Wilfran, no así!!!!”,  pero yo seguia chupando su clitoris  moviendo mi dedo dentro su ano, posteriormente introduje dos dedos dentro su ano, ahí ya no dijo nada, pero sus gemidos se hicieron mas fuertes, me separé de ella, abrí sus piernas al maximo y froté la cabeza de mi verga contra su raja, ella me dijo:  “ Don Wilfran, despacito, despacito,por favor “, yo le dije que si no queria que le duela, debia engrasarme con salivita la verga, ella se escupio la mano y me agarró el miembro,  le pregunté: “Por que no le das una chupadita? “ Valentina me respondió que le iba a dar asco, y que ademas ella no sabia que antes de culear se hacian “esas cosas”,  le respondí que como yo habia chupado su vagina sin asco, que le habia dado harto placer, y por que ella no podia hacer lo mismo ? Con bastante miedo y vergüenza, acercó mi verga a su boca, la beso un poco, yo le animé a que se la meta dentro su boca, hizo un intento no  muy bueno, pero al 2ª intento la agarré de sus trenzas y le metí mi pene en su linda boca, seguidamente empece a mover su cabeza de atrás para adelante, hasta que despues de un momento Valentina me hacia una mamada digna de pelicula, me la mordía suavemente, mientras tanto yo acariciaba sus senos, turgentes y excitados ,  le saque la verga de mi boca, la eché sobre la alfombra, le alcé las piernas hasta mis hombros y empecé a penetrarla muy despacio por la vagina jugosa y colorada, al principio Valentina gemia de dolor, yo noté como su himen se rompia ante mi ataque, hasta que luego de varios empujones me agarró por los brazos y empezó a gemir de placer, yo metia y sacaba mi pene muy lentamente para no lastimarla, despues de un rato  encontramos un buen ritmo, le bajé las piernas para poder besar sus pechos, su cuello y su boca, estuvimos moviendonos bastante rato, hasta que le dije,” Me voy a deslechar, me voy a deslechar ! “  Para mi asombro, ella  sacó mi  pene de su vagina y me preguntó :  “Que pasará  si tengo una guagua ?  Como vas a responder ante mis papás ? “   Mi respuesta fue  que la primera vez nunca pasaba nada, que si algo se presentaba, la iba a llevar al médico para que la saque de cualquier problema, ella se volvió a meter de nuevo mi verga y empezamos nuevamente, sus gemidos eran agonicos, después de unos empujones interminables, terminamos  acabando  en un orgasmo magnífico para ambos.Nos limpiamos con mi camisa, nos sentamos en el sofá, sudorosos y  cohibidos, ella  se puso el calzon, se bajó la pollera, se arregló el corpiño y la blusa, me dijo : “Como ahora soy tu chola, don Wilfran, ya no quiero que me hagas asi de nuevo, mi prima me ha dicho que cuando ella esta con su enamorado, solo se echa y deja que el otro se desleche dentro, cuando acaba, cada quien se va para su casa “.  Yo le respondí que el sexo no es así, que cada quien debe tratar de darle mayor placer a su pareja, no importando lo que se haga, siempre que el placer sea grande, que para eso estaban las pornos, para que aprenda  la gente, que ya habian fotos y libros sobre las mejores posturas para tener sexo, que la mujer debía disfrutar igual que el hombre y no solo ser un hueco para descargar su leche de vez en cuando .                                  Valentina no quiso escuchar mas y se fue a su cuarto, dispuesta a viajar a su pueblo, yo arreglé el sofá y todo lo demás, subí a bañarme y dispuesto a quedarme solo varios dias, en la ducha  escuché un golpe, parecía  de la puerta de calle, pensé que Valentina se habia ido, me puse mi bata y bajé a cerrar la puerta con los seguros, y  cuando subía las escaleras, salió Valentina  con la misma ropa elegante, algo llorosa,, y me dijo  “ Don Wilfran, para que has cerrado la puerta con llave ? Que me vas a hacer hasta que llegue tu mujer ?  Acaso me vas a encerrar tantos días, yo quiero ir a pasar carnaval a mi pueblo, dejame salir, por favor !! “  Le respondí que yo crei que ya se habia ido, que no pensara mal de mi, que podia irse cuando quisiera, llorosa me respondió, “ Y no me vas a regalar para mi pasaje ?” Le dije que mi dinero estaba arriba, en mi mesa de noche, que podia acompañarme para recibirlo, despedirse como gente y luego irse a bailar a su pueblo, empezamos a subir las gradas hacia mi dormitorio, ella con algo de miedo, finalmente llegamos, fui hasta la mesa de noche y saqué 500 Bs, se los entregué y le dije, ahí tienes para que pases un buen carnaval, ella agarró el dinero y dio media vuelta para irse, antes de llegar a la puerta le dije: “ Y no piensas despedirte de mi? De repente vas a encontrar a tu enamorado!!!!! Quien sabe si es la ultima vez que te veo !” .  Ella se volvió rapidamente, se acercó hasta mi y me puso su mejilla para que se la besara, con una mano la atraje de la cintura y con la otra le volteé la cara, sus labios humedos fueron una tremenda tentacion, le di un beso largo y jugoso, ella poco a poco puso sus manos en mi cuello, y acabamos besandonos desesperadamente, de su boca pasé a su cuello y empece a sobar sus pechos, la arrojé sobre la cama que compartía con mi mujer, y empezamos a besarnos como si fuera la primera vez, esta vez le saqué la  blusa y el corpiño, le subi la pollera y  bajé su calzon, (se había puesto otro), y empece a chupar de nuevo su vagina, le desamarre los cordones de su pollera, cayendo esta al piso, Valentina  quedó completamente desnuda, ardiente y  avergonzada, al chupar de nuevo su vagina, de nuevo introduje mis dedos a su ano, logrando que la chola grite de placer, luego le dije: “Como ahora eres mi chola voy a meter mi verga por tu potito, te dolerá al comienzo, pero despues te va a gustar para siempre”, ella me dijo : “ Don Wilfran, lo que quieras hacerme, que sea despacito, por favor!! “  Ante semejante pedido, la volteé sobre la cama, la puse de 4, agarré un frasco de crema de la mesa de noche de mi mujer y le introduje bastante crema a su ano, tambien  unté mi pene, con las dos manos separé las nalgas de Valentina, mis dedos jugaron otro poco con su ano, y luego empecé a empujar para que se abriera ese lindo anito, ella gritaba : “Despacito, por favor, despacito”, cuando hubo entrado la cabeza de mi verga, la agarré fuertemente de las caderas y empujé con  fuerza, un grito de dolor salió de su boca, yo le dije:  “Calmate, mi cholita, ahora ya entró, solo voy a  empujar despacito hasta que halles tu placer “, Valentina alzó su cabeza, estaba llorando,  empecé a moverme muy despacio, con cada empujon iba hasta  la puerta de su ano  y volvía a entrar algo mas rápido, la levanté para acariciarle los pechos, meter  mis dedos a su vagina  y besarla en el cuello, cada movimiento iba acompañado de gemidos de placer de la linda cholita, cuando estaba por eyacular, la hice agachar de nuevo y acabé dentro ese hermoso trasero, nos quedamos quietos algún rato, luego ella empezó a vestirse, antes de salir del dormitorio,  dijo: “ Don Wilfran, quieres que me vaya o quieres que me quede con  vos?”  Mi  respuesta fue:  “ Quedate conmigo, Valentina!!!!”   Quien me hubiera dicho que ese Carnaval iba a desvirgar a mi empleada doméstica !!!!  Pasamos tres días maravillosos, hicimos el amor en todos los cuartos de mi casa, le enseñé posturas placenteras para ella, Valentina modeló algunos vestidos de mi mujer, igualmente se puso todas sus polleras, lo cual me excitaba bastante, aprendió bastante en poco tiempo, luego llamó mi mujer diciendo que llegaba al dia siguiente, para no despertar sospechas, Valentina salió con sus cosas , ella vivía en Sacaba, ahí estuvo hasta después que llegó mi mujer. Luego de esos días, el sexo con mi empleada fue una maravilla, soliamos tirar en la cocina,  en la sala, en mi cama, y cuando dormía mi mujer , en el cuarto de ella.  Todo estuvo bien hasta que alguien le chismeó a mi esposa,  un día nos encontró tirando como locos en la  cama matrimonial, el divorcio fue rápido, sufrí bastante por mis hijos, pero al quedarme solo con Valentina vivimos como marido y mujer varios meses, hasta que encontró otro trabajo mejor pagado, pues un Ing. Vega se la llevó a La Paz  como su empleada y  su amante casi 6 meses, Valentina  posteriormente se fue al Chapare con un cocalero  llamado Ramiro Mariscal, tuvo una hija, se separó,  ahora esta juntada  con un conductor de buses llamado Pichon, hace viajes a Aiquile con el bus de su marido, la veo de vez en cuando, sigue una chola hermosa, mas gordita y llena de joyas. Cuando me quedé solo, tuve que contratar varias empleadas de pollera para que me cocinen, limpien la casa y tengan sexo conmigo, todas fueron muy lindas, siempre me gustó la mujer de pollera, tuve muy buenas campesinas en mi casa, pero ninguna como Valentina Salazar, la Aiquileña.                                                                                                           Final del formulario  FOTOS

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