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Chocolate Virgen

El bomboncito de color chocolate se llamaba Amarilis y acompañaba cada semana a su padre hasta el café mugroso y oscuro en donde don Carlo tenía su base de operaciones.

El prestamista podría haber ocupado de forma permanente la suite más lujosa del hotel más caro de la ciudad, pero prefería (decía) el anonimato, y yo creo que en realidad le gustaban la sordidez y la oscuridad más que a un gato un plato de nata.

El papá de Amarilis era un viejo gastado que la había tenido ya entrado en años, y que la consideraba como lo único valioso que tenía en la vida.

Por eso, había protegido su virginidad celosamente, cuidando sus amistades, y prohibiéndole salir con amigas a bailar, o simplemente a dar un paseo. Amarilis no se quejaba:amaba a su padre y le parecía normal que éste fuese un déspota con ella.

Pero Rafael, (el padre) tenía dos grandes vicios:el juego y el alcohol. Por eso vivía siempre endeudado, y por ello también iba todas las semanas con la chica para saldar la deuda, pero al día siguiente volvía a deber eso o más.Nunca demasiado, porque Carlo sabía lo que el viejo se podía permitir y le fiaba hasta ese límite.

Pero se ve que la visión de Amarilis con sus vestiditos de algodón de colores fue llenando la retina del prestamista, que poco a poco aflojó la cuerda y le fió de tal modo que Rafael se encontró de pronto con una deuda tan grande que no podría pagar ni aunque vendiera todo lo que poseía, que por cierto no era mucho...

Así que cuando comprendió que no tenía salida, fué a ver a don Carlo para poner su suerte en sus manos.Sabía que aquel hombre no tendría piedad con él y que era probable que lo matara o dejara inválido para siempre.Pero fué en lugar de huir,porque no tenía dónde ir, y porque de hacerlo, su familia sufriría las consecuencias.

Un gordo sudoroso que hacía las veces de barman lo hizo pasar a la sucia habitación que hacía de despacho del prestamista.Sentado detrás de un escritorio cubierto de papeles

Carlo lo miró con sus ojos oscuros y penetrantes.

-Hola, Rafael..¿has venido a pagar tus deudas?...esta vez te has pasado un poco, ¿no?..

Pero yo sé que tú eres un buen hombre y que siempre pagas lo que debes, así que dime:¿me has traído el dinero?

-Mire, don Carlo, yo no sabía lo que hacía..parecía que mi copa no se vaciaba nunca, y yo no puedo dejar de beber....Así que perdí la cuenta de lo que me jugaba.

Y ahora comprendo que no le puedo pagar ni la décima parte de lo que le debo, y he venido para decirle que haré lo que usted me ordene,trabajaré para usted día y noche,seré su esclavo...pero por favor no haga que me maten, no haga daño a mi familia...por favor,por favor..

-¡Cálmate, Rafael!..¿quien te ha dicho que yo mando matar a la gente?

Tú dices que no me puedes pagar y yo creo sin embargo que sí.

-¿Cómo, por el amor de Dios?

Tú sabes que en tu casa hay un tesoro,algo que tú cuidas celosamente:Amarilis...entrégamela y no sólo te perdonaré las deudas, sino que te daré un extra para que te lo puedas pulir en las mesas de juego..

-¡Pero si mi hija es una niña aún!, no me puede estar pidiendo esto..Prefiero que me mate.

-Mira viejito,o aceptas el trato o lo que te pasará será mucho peor que cualquier cosa que te hayas imaginado.Mucho peor y mucho, mucho más largo...

Y tu hija también sufrirá las consecuencias.Así que tu verás..Te doy hasta mañana por la mañana para decidir.Si tu respuesta es no , ya sabes lo que pasará.Si es sí, te traes a tu bomboncito al mediodía.No temas, que la trataré como a una reina.Tendrá todo lo que desee ,y estoy seguro de que al final te agradecerá que hayas accedido.Y ahora, vete, que tengo trabajo que hacer.

El viejo salió rumiando, se tomó una copa en el bar, luego otra, y cuando llegó a su casa ya había decidido que quería vivir y que su hija tendría mejor futuro con Carlo que con cualquier pelagatos.A la mañana siguiente la llevó con su mejor vestido, y en el camino le explicó que hacía eso porque quería lo mejor para ella, y que podía ir a verlos cuando quisiera.Amarilis lloró un poquito pero luego se serenó:su padre siempre hacía lo correcto porque la quería.Y así se vió de golpe en el apartamento del prestamista, que para nada tenía que ver con su despacho.El hombre la esperaba repantingado en un sillón.Llevaba una chaqueta de colores vivos y tenía puesto el sombrero.Pero a ella no le extrañó:siempre lo había visto con él, y siempre le había parecido un señor muy amable, que le hacía caricias y le hablaba cariñosamente.

-Siéntate a mi lado, le dijo Carlo dando palmaditas en el sofá.Ella obediente, se sentó.El le cogió la barbilla con los dedos, y le preguntó:¿tienes novio?...¿no?..¡que bien!pues mira he arreglado con tu padre que desde ahora yo seré tu novio, y tú y yo haremos todo lo que hacen los novios.Y todo estará bien, porque lo haremos con la bendición de tu familia..¿comprendes?

-Si, dijo Amarilis dócilmente, y mirando cómo un bulto crecía ostensiblemente bajo la bragueta del pantalón del hombre.

El vió que ella miraba y le pidió ya con la respiración agitada...

Pon tu mano en mi bragueta y podrás sentir eso que estás mirando.Amarilis obedeció y sus dedos notaron aquella dura barra de carne que latía y estaba cada vez más caliente.El hombre jadeó al notar el contacto.Mueve tu mano como si lo acariciaras, ordenó con voz ronca.Ella lo hizo,y aquello creció presionando la tela del pantalón, mientras ella notaba có

mo entre sus propias piernas crecían un calor y una humedad que sólo había sentido a veces, entre sueños.

Como si supiera lo que le estaba pasando, la mano del hombre, grande y peluda, se dirigió a su coñito.Nunca te han hecho eto, verdad? murmuró Carlo en su oído...y masajeándolo sabiamente prosiguió.¿te gusta?..

Siiiiii, dijo ella con los ojos cerrados y notando como los dedos del hombre se metían pos debajo de las bragas y hurgaban en su coño con insistencia...notó también que estaba mojándolo todo, las braguitas, los dedos de él, los muslos...dos dedos grandes y gordos tantearon la entrada de la vagina con cuidado y avanzaron lentamente hacia dentro al ver que la chica no se quejaba, al contrario, parecía recibirlos con ansia.Y así era,porque Amarilis empezó a desear que le metieran algo mas contundente por abajo.Abreme la bragueta y sácame la polla, ordenó el prestamista con voz agitada.Ella corrió la cremallera, y la polla saltó de su encierro como si fuera un resorte.Aquella polla, sintió Amarilis,, era lo que ella desaba más que a nada en el mundo.

-¡Chúpamela, dijo el mientras la despojaba con una mano de sus bragas..y ella se la metió en la boca, sintiendo por primera vez en su vida el sabor de la polla de un macho, y la piel sedosa y caliente del glande.El hombre arqueaba las caderas y se movía para que la verga entrara y saliera de su boca, y le condujo una mano para que subiera y bajara sobre el tronco y la otra para que le acariciara las pelotas hinchadas y a punto de reventar.Mientras tanto, le hundía alternativamente los dedos en el coño y en el culo, hasta que los dos agujeros casi echaron vapor de tan calientes.Ahhhhh,¡como me gusta que me la chupes,,aahhhhhh, me vas a hacer correr, pero luego voy a follarte por el coño y por el culooooooo..Te voy a llenar la baca de leche..y mientras decía esto casi gritando, un chorro espeso de semen brotó de la punta del capullo y le inundó la boca a Amarilis, que instintivamente se tragó aquel líquido levemente salado, mientras una parte se le derramaba por la barbilla.

El le untó la cara con su propios esperma, y luego se la lamió, metiéndole después la lengua en la boca, mientras le decía como enajenado lo caliente que le ponía y que en un minuto estaría otra vez con la polla tiesa...

-Y esta vez te la meteré y será toda para tí, jadeaba mientras con la lengua le recorria el cuerpo ahora sólo cubierto por un pequeño sostén...pero ahora quiero verte el chocho,y comértelo un ratito.Su lengua caracoleó un momento sobre el pubis, y luego se dirigió al coño de la chica, sorbiéndole el clítoris, y llenándolo todo de saliva espesa y caliente.Amarilis pensó que se derretía cuando aquella lengua larga y viciosa, le abrió el coño y empezó a entrar y salir de su vagina y luego le lamió el esfínter, de una manera tal que terminó sin saber si quería que se la metieran por el coño o por el culo.

El resolvió el dilema sentándola sobre su polla y metiéndole lentamente la tranca dentro de la almeja, hasta que desapareció por completo.Hubo un leve dolor, pero pasó al instante,y en seguida, sintió cono aquello entraba y salía de su chochito empapado, dándole un gusto inenarrable.El gruñía,excitado al máximo:te gusta, eh, zorra... te gusta, ¡dímelo, dímelo!Siiii, sii, respondía ella, deseando que aquel bombeos dentro de su carne no parara nunca, nunca,y mientras gemía ¡ no pares,¡no pares, la oleada del orgasmo la sacudió y se retorció de gusto empalada por aquel macho libidinoso, que al sentir la corrida, se dejó llevar llenando de leche aquel coño rojo como una fresa nadando en chocolate.

Amarilis rezumando semen y aun sacudida por el orgasmo, pensó:gracias papá! Esto sí que es vida...mientras aquel hombre maduro que la había iniciado también daba las gracias a Rafael mientras le miraba el culito para iniciarla por la tercera vía...Pero esa ya es otra historia.




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