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Any y el Semen Prhibido

La pareja de Marcos y Caro era mucho mas estable y amorosa de lo que podíamos haber imaginado. La timidez de Marcos, mezclada con mucha ternura y dulzura; sumado a la alegría y determinación de Caro hizo el milagro de unión en muy pocos días. Eso sí, con Fatiga tuvimos que tener algunas contemplaciones con respecto a las obligaciones de trabajo de cada uno. Es que se la pasaban, en todo momento disponible, haciendo el amor como posesos.
Largas horas me he pasado detrás de los vidrios de la ventana de la habitación de Caro, calentandome como una loca (y hasta marturbándome, algunas veces) con las terribles cogidas que se pegaban estos dos calderos vivientes.
Después de algunos días, cuando volvieron Don Mario y Angela del viaje, mis nuevos amigos quedaron en casa, en la habitación de huéspedes. Marcos para ayudar a Don Mario a preparar tres petisos más que ya estaban pre-vendidos a Europa y Caro porque era mi amiga y compinche, además de haber comenzado a trabajar como Gerente de Catering y Eventos en una de las empresas de Fatiga.
Marcos se mudó definitivamente a la habitación de Caro y entonces las noches pasaron a ser un concierto de gritos y jadeos que, sin molestarnos, nos ponían a Fati y a mi en tema para agotar nuestras reservas físicas del día.
Siempre le comentaba a Fati, después del primer round de sexo salvaje conque lo esperaba apenas llegaba a la cama, detalles de lo que había visto esa siesta o la noche anterior. Una noche lo invite a disfrutar del espectáculo. Por una cuestión de nobleza con mi amiga, avise a Caro lo que haríamos.
Esa noche, quizás por la misma razón que a mí me puso loca en su momento (el saber que me estaban mirando), mi amiga tuvo una de sus mejores noches de sexo, por primera vez, desde su primera vez, ató a Marcos de pies y manos a los respaldares de la cama e hizo uso y abuso de él hasta el hartazgo.
Fati estaba detrás mio mirando el espectáculo. De pronto comence a sentir que su mástil erguido buscaba desde atrás mi vagina, después de haber levantado totalmente mi camisón. Fue tan violenta la penetración, y el acto sexual en sí mismo, que recuerdo haber terminado mi tercer orgasmo en el suelo montándolo con una furia inusitada sin recordar como habíamos llegado a esa posición.
Nuestra convivencia era perfecta. Los modales cuidados de Caro para desenvolverse en la casa y una increíble corrección (lindante con la timidez) de Marcos hacía que nuestra convivencia fuera una belleza.
En octubre pasado comenzaron a prepararse y programarse los eventos de la 13º Convención Latinoamericana de un grupo de empresas con las que trabajan Fatiga y Carolina, a realizarse en un pais centroamericano. Yo estaba volada de contenta porque viajaríamos los tres por unas semanas (tanto Fatiga como Caro debían ir con anticipación para organizar las cosas).
El panorama era inmejorable... pero... como siempre ocurre... el hombre propone y Dios es el que dispone. Una operación urgente de mi madre hizo que cinco días antes del día de la partida decidiera suspender mi viaje con ellos.
Así las cosas... ellos partieron. Exigí a Carlos que dejara las computadoras que tenemos en casa en perfectas condiciones de cámara y sonido para tener un contacto permanente con él todas las noches desde mi habitación. Caro, ni lerda ni perezosa se aseguro que Marcos tuviera también una PC con cámara en su habitación.
En ausencia de Fatiga y Carolina, en casa las cosas transcurrían en buena forma. Cuando no estaba en el sanatorio con mamá o en mi empresa de diseño grafico me quedaba en casa disfrutando del verano. Compartía la mesa del almuerzo y la cena con Angela, Don Mario y Marcos, que me hacían compañía. Nuestras sobremesas eran memorables por las ocurrencias de los dos varones que se sacaban chispas tratando de ser el mas ocurrente. En verdad nos divertíamos muchísimo.
Aproveche la ausencia de mi pareja para descansar un mes con el consumo de las píldoras anticonceptivas. Pero por las noches mi estado de ansiedad sexual se empezó a poner preocupante. Volví a mis mejores épocas juveniles de masturbación a mansalva.
Un martes por la noche, una semana después que ellos viajaron, estuvimos en conferencia por Internet por más de dos horas. Yo en mi habitación y Fati en la suya del hotel. Cuando cortamos la comunicación mi estado era volcánico. Sin dejar que la web-cam me tomara de cuerpo entero había hecho desvestir a Fati (tonteando conque quizás me había metido los cuernos con alguna centroamericana y que quería ver si no tenia marcas, jajajaja). Hablando y viendo a mi deseada pareja me había estado tocando hasta llegar al orgasmo. Con mucho disimulo porque no quería que él se diera cuenta.
Este orgasmo no me calmo, me puso mas loca aún. Estaba intranquila. Bajé al living a buscar una copa de algo fuerte para tomar. Cuando fui a la cocina por hielo sentí la voz de Caro que hablaba con Marcos en su pieza. Están comunicados por la computadora, pensé. Dominada por la curiosidad me asomé por mi lugar habitual de espiar esa habitación. Lo que vi.... me dio vuelta la cabeza.
Marcos estaba tirado en su cama, totalmente desnudo, corriéndose una suave y pausada paja con las características que ya le había visto una vez en la piscina. En el monitor de la computadora, Caro, desnuda sobre la cama de su habitación del hotel, con un vibrador metido en su vagina contándole a Marcos lo que sentía y de la forma en que se estaba corriendo.
Mi primer reacción fue retirarme inmediatamente de allí. Fui a buscar el hielo y me serví un whisky doble.
Caminaba por el living, de un lado para otro sin rumbo fijo. La calentura que me embargaba era descomunal. Después pensé... es estúpida mi actitud... si yo no voy a tener sexo con Marcos... ¿cual es el problema que me masturbe, sin que él me vea, aprovechando lo que puedo ver?.
Agitada como una colegiala me saque el camisolin que tenía puesto... la tanga y las sandalias y me fui de nuevo a la ventana. Marcos tenía en sus manos esa enloquecedora masa de carne en su máxima erección. Caro gritaba en el monitor que su vibrador la estaba matando. De pronto la leche del árabe comenzó a salir a borbotones. Mis dedos en la vagina parecían eléctricos. Cuando a él le saltaron los primeros escupitajos de su magistral acabada, mi orgasmo estalló como una bomba... después, a medida que veía salir el semen a borbotones y bajar a lo largo de semejante chipote... como si mi orgasmo fuera un gran terremoto... los remesones me hacían enloquecer y acabar de nuevo.
Extenuada, desnuda y aún caliente recogí mis trapos desperdigados por el living... recargue mi vaso de whisky... y me fui a mi habitación donde después de correrme otra paja hermosisima.. me quede dormida.
A la mañana siguiente y por varios días consecutivos invente un estado de descompostura para tener la excusa de estar callada, taciturna y mal encarada para con todos en la casa.
No podía soportar que me dominaran los deseos sexuales de la forma en que me estaba ocurriendo en estos últimos días.
Mi más grande temor era que, en un momento de ciega locura, no pudiera evitar caer en una infidelidad inaceptable para mi desde cualquier punto de vista. Lo mas temido era darme cuenta que no era Marcos el motivador de mi estado. De pronto era solo una herramienta a mi alcance. Mi estado se generaba desde dentro de mis entrañas.
Por las noches, después de cenar, cuando Don Mario y Angela se retiraban a su casa a descansar compartíamos con Marcos larguísimas sobremesas donde charlábamos sobre los temas mas variados hasta que ambos nos íbamos a nuestras respectivas habitaciones a conectarnos con nuestras parejas por Internet.
El segundo viernes Fatiga y Carolina no se conectarían porque tenían una recepción muy importante que sería en una hacienda fuera de la ciudad y pernoctarían allí. Nuestra charla de sobremesa se desarrollo como siempre. En un momento dado Marcos comenzó a incorporarse para ir a su habitación.
-. No te vayas aun, Marcos!!!... hacéme compañía un rato mas que no tengo sueño.... sí?.- le pedí casi en un ruego.
-. Bueno... no hay problemas. Pero me gustaría que me digas porque estas tan rara en estos últimos días. ¿Hice algo que no estuvo bien?. ¿Cometí algún error en el trato contigo?.- me preguntó con cara de verdadera preocupación.
-. Nooooooo.... por favorrr!!!! Todo lo contrario... si te portas conmigo como un verdadero caballero. No, por favor, no pienses eso, no seas tontito!!!.- le dije con énfasis.
-. ¿Cual es tu problema?... contame con toda franqueza... veré si te puedo ayudar...
-. Es un montón de cosas... juntas y separadas - mentí con descaro - el que me falte Fati... y mi amiga Caro para charlar un rato... me he acostumbrado a su compañia... en fin... tantas cosas.
-. Si, entiendo... bueno tratemos de distraerte. ¿Que te gustaría que hiciéramos? ¿Queres que saque el auto y vayamos a tomar un helado o algo por allí?
-. Esooooooo... grande Marcos!!! Salgamos a sacarnos un poco la sensación de encierro.- le dije entusiasmada de verdad.
Mientras él buscaba el auto me fui hasta mi dormitorio, me quite los jeans y la remera y las cambie por una pollera corta y una camisa liviana para estar mas cómoda.
Salimos sin rumbo fijo. Verdaderamente disfrutaba de la brisa de la noche que entraba por la ventanilla, del cielo estrellado y de la música que Marcos puso en el CD del auto.
Por la autopista que nos llevaba a la Capital el auto devoraba distancias mientras la música y la charla me hacían pasar el tiempo sin darme cuenta. En un momento dado él interrumpió la charla para preguntarme que me gustaría tomar y donde. Sin pensarlo le pregunte si estábamos muy lejos del lugar al que fuéramos la noche que salimos los tres juntos. Enfilamos hacia allí. No estoy vestida para competir en un enjambre de nenas monas, pensé para mí, pero no me importo mucho. Me sentía verdaderamente animada y entusiasmada.
El lugar estaba a full. Entramos en una marea humana que se movía con lentitud y donde muchos bailaban aún entre los que caminábamos por los pasillos en dirección a la barra. Como era de esperar Marcos se encontró con muchos amigos y conocidos. Esta vez había varias parejas, algunas en matrimonio, otros solo novios.
Bailamos como locos... nos tomamos hasta el agua de los floreros... y me divertí como contadas veces en mi vida. Por ratos lo perdía a mi acompañante y me encontraba rodeada de sus amigos y parejas que me hacían rueda para que yo bailara desatadamente, como me gusta. Además, sé que llama mucho la atención.
Mis altas sandalias, terminaron atadas por las largas y finas cintas colgando del cuello de Marcos. Mis pies descalzos me transportaban en una danza que poco a poco me fue resultando erótica y me hizo perder, junto con el alcohol, las falsas inhibiciones que a veces sufrimos las mujeres y que nos impiden exteriorizar nuestra alegría como nos gustaría.
Después de casi tres horas de excitante y afrodisíaca danza mi fiel cuidador me tomó de la mano para ir en busca del auto. Nos acompañó una pareja amiga suya, Moni y Luis, a la que acercaríamos a su casa, antes de regresar a la nuestra.
Estaba tan poseída por la música que aún yendo hacia la puerta bailaba descalza y hacía «trencito» con los chicos que vendrían con nosotros.
Al llegar al estacionamiento nos encontramos con una ingrata sorpresa. Había estallado en mil pedacitos de vidrio (o lo habían roto intencionalmente, no lo sabemos) el parabrisas de nuestro auto.
Llamamos un auxilio y nos dieron como mínimo tres horas para repararlo. Dejamos la llave al guarda coches para que le diera al auxilio cuando viniera y el teléfono del departamento de la pareja de amigos para que nos llamaran cuando estuviera listo.
Fuimos a esperar a la casa de la pareja amiga. Preparamos café y Moni alistó la cama de su hermana (de viaje) para mí y un cómodo diván en el estudio de Luis, para Marcos. Mi estado era deplorable, mis pies desnudos tenían el color de la tierra y mi ropa estaba semihúmeda de la transpiración del baile, así que decidí darme una ducha antes de acostarme.
De regreso del baño, reconfortada y verdaderamente satisfecha dejé mi toallón sobre la silla y me metí desnuda entre las sabanas, que se sentían suaves y acariciantes. La temperatura de mi sexo me predecía que en este momento estaba ovulando, con seguridad. Me sentí apenada de no tener a Fati conmigo... me gustaría tener un hijo. El cansancio y el alcohol me ayudaron a quedarme dormida de inmediato.
No se cuanto tiempo habré dormido, supongo que muy poco, pero me desperté de golpe sintiendo los jadeos y agitadas respiraciones de Luis y Moni que estaban en una sesión de electrizante sexo. Con sumo cuidado me levanté y salí al pasillo desnuda para tratar de ver de que se trataba.
Cuando asome en el pasillo vi algo que me sacudió desde los pies a la cabeza. Parado frente a la puerta entreabierta de la pieza de la pareja, totalmente desnudo y dándome la espalda estaba Marcos deleitándose con el espectáculo. Por el movimiento suave y cadencioso de su brazo supe de inmediato que estaba haciendo... era una imagen conocida para mi. Como atraída por un imán invisible me acerque lentamente desde atrás. Mis manos frotaban con desesperación mi Monte de Venus.
Toqué delicadamente la espalda de Marcos. Este dio un sorpresivo salto y presa de un terrible pánico intentó pedirme disculpas con la mirada y volver a su diván. El verme totalmente desnuda hizo que abriera los ojos desmesuradamente... y mi volcán entró en erupción.
-. Ssssshhhhh.... no hagas ruido.- le dije en un susurro.- solo voy a compartir contigo... haceme un lugar y seguí en lo tuyo.
Moni y Luis, alumbrados por la luz del velador de la mesa de noche, daban un espectáculo erotizante. Ella estaba montada y cabalgaba dando pequeños gritos mientras con la mano derecha se metía un vibrador por la cola hasta que casi desaparecía. Lo mas enloquecedor era como le describía a su pareja, en voz alta, entrecortada, ronca y bastante fuerte lo que sentía... lo hacia con una minuciosidad escalofriante.
Yo me masturbaba con suavidad pero firmemente. Mire a Marcos y me di cuenta que, dominado por la vergüenza, había detenido su paja. Su tremenda verga estaba apuntando al cielo pero él ya no la tocaba.
-. No seas tonto!!!.- le dije en un susurro.- no hemos estado desnudos juntos acaso ? Que es lo que te da corte? Vamos... dale... acompañame... acabemos esta paja juntos y nos vamos a dormir...
Marcos estaba como atontado. Rojo de vergüenza, miraba como perdido a esa pareja que se estaba matando en la cama matrimonial, sin hacer nada.
Dejé mi mano izquierda ocupándose de mi sexo y con mi mano derecha tomé con suavidad su hermoso miembro que seguía en máxima erección. Al sentir en mis manos esa verga palpitante mi cuerpo se descontroló por completo. Comencé a recorrer su verga con mi mano, con suavidad. Trataba por todos los medios de controlar mis impulsos. Si bien tenía la seguridad que Marcos jamás tomaría la iniciativa , no quería ser yo, presa de un ataque de locura total, la que cometiera un error para lamentar luego.
Pero mi lujuria me apuraba, me empujaba, me enloquecía. Solo voy a avanzar un poco mas, pensé. Después que lleguemos al orgasmo nos vamos a dormir.
Baje la verga totalmente parada hasta la horizontal y me puse delante de él, los dos parados mirando el espectáculo, levante un poco mi pierna e hice pasar su mástil por debajo de mi cola y los labios de mi vulva hasta salir por delante, donde ahora mis dos manos se ocupaban de mi clítoris y del glande de ese chipote duro como una roca.
Marcos ni siquiera me tocaba, solo su verga me frotaba por debajo de mi ano y mi vagina... sentía los labios de mi vulva abiertos sobre el lomo de ese mástil magestuoso. Mi orgasmo comenzó a gestarse con una violencia inusitada. Empecé a temblar. El pensó que podía caer al suelo y me tomó de los hombros con dulzura. Esto aceleró dentro mío una erupción que ya estaba descontrolada. Mis caderas comenzaron un vaivén endiablado que me hacia sentir un roce maravilloso debajo de mi sexo. Un orgasmo arrollador me desestabilizó por completo... mientras sentía las contracciones de mi vulva y el flujo que mojaba todo en nuestros sexos, en el afán de sostenerme él me abrazo desde atrás tomándome de los senos. Acabé como una yegua... y sentía que quería mas. El pánico de cometer una barbaridad controló un poco la locura que me dominaba.
Justo en ese momento Moni pedía a los gritos a Luis que retuviera y demorara su orgasmo y le gritaba ...
-. ¡¡ Aguantaaaa, mi vida, que Marcos recién esta entrando en mi colaaaa!!!!.... aguantaaaaaaa !!! no te acabes todavía!!! .- gritaba como posesa a su marido mientras agitaba el vibrador dentro de su culo dilatado.
Con Marcos nos miramos con asombro. Entendímos que se estaban estimulando simulando una doble penetración como si el vibrador fuera en realidad Marcos !!!!
Sin pensarlo dos veces tomé a Marcos de los brazos y tiré con violencia hacia dentro de la habitación.
Al sentir el ruido de alguien que entra se sobresaltaron. Cuando nos vieron totalmente desnudos a los dos, sus caras de morbo y lujuria eran indescriptibles. Ella sacó el juguete de su cola y lo tiró lejos de la cama. Tomo sus nalgas con ambas manos y separándolas desmesuradamente se agacho hacia el pecho de su marido mirando a Marcos con lascivia.
Marcos estaba hecho una marmota. Dominado por su timidez no atinaba a hacer nada. Con decisión lo empuje hasta que subió a la cama y se puso detrás de Moni. Puso la cabezota de su falo en la entrada del culo de Moni. Esta tranca era bastante mas grande que el juguete que habían estado usando así que tome un frasco de crema para manos que estaba sobre el tocador y volcando una buena cantidad en la palma de mi mano rápidamente unté todo el largo chipote del árabe.
Me senté sobre el pecho de Luis de frente a Moni y la tome de los hombros para ayudarla. A medida que Marcos iniciaba su lenta penetración los ojos de Moni parecía que se salían de sus órbitas. Mordía su labio inferior de una forma que creí se lastimaría en cualquier momento.
-. Por Dios... Anyyyyyy.... no sabes.... ssss....ayayaya.... lo que siento.... en mi culoooooo...!!!! Por favorrr.... despacio Marcos!!!!... que me vas a desfondarrrr.... ssssssssss... es como un... aaaggggg... arriete gigantesco que me esta penetrando....sssss.... esta rompiendo todo a su paso.....sssssss.... siento se va resbalando dentro miooooooo.... sssssss.... como lo sientoooooo.....ayayayayy.... es que no va a terminar nunca de entraaaaaar..??? . por Dios...!!!! me siento empalada ..... siiiiiii.... ahora entro todoooo..... ssssss.... despacio Marquitos.... vos tambien Luis..... ssssssssss..... por Diooosss..... estoy bombeando.... aaaahhhhhh..... un orgasmo gigantescoooooo!!!!.... Ahora siiiiii...!!!! los dos....despacitoooooo.... ssssss.... los amoooooo!!!!!.... guachoss...como los amoooo!!!!
Como cuando ayude a mi amiga Caro, esta vez fue Luis el que separándome las nalgas empezó a comer mi cola con desesperación. Sentía su lengua entrar en mi ano y me sentía morir. Era imposible soportar o retener la locura que me dominaba. Tuve otro orgasmo electrizante que me producía convulsiones sin parar. Cuando tomé contacto con la realidad (no puedo evaluar cuanto duro ese orgasmo) presa de un ataque de pánico me fui corriendo a mi habitación. Cuando me acosté sentía los gritos de los tres que estaban en el clímax de una orgía que me ha quedado grabada en la mente hasta hoy.
Me revolvía en la cama sin poder conciliar el sueño. Escuchaba que ellos charlaban animadamente y de vez en cuando reían alegremente. De pronto comencé a sentir un olor inconfundible... ¡¡¡ estaban fumando marihuana !!!
Yo solo una vez lo había hecho... pero me carcomía las entrañas la curiosidad de saber si Marcos, tan puro y casto que parecía ser, también lo estaba haciendo.
Me envolví en el toallón de baño y fuí hacia la habitación matrimonial. Antes de llegar a la puerta me detuve a escuchar. Moni daba instrucciones a Marcos de como hacerlo... él tosía y carraspeaba presa del ahogo que le provocaba su inexperiencia. Me asome a la puerta y al ver la cara de alegría y de buena onda de todos me acerque a la cama donde estaban los tres desnudos. Moni y Luis reían como locos... Marcos con cara de sufrimiento me miró como pidiéndome disculpas... le hice señas que no fuera tonto... que lo pasara bien.
Me senté en el borde de la cama. Viendo las vergas, ahora tranquilas, de Marcos y Luis no podía concebir que Moni hubiera soportado esas dos monstruosidades dentro suyo. La de Luis, si bien un poco mas corta que la garrocha de Marcos era de un grosor que yo nunca he visto ni siquiera en las películas porno.
Luis se dio cuenta de mi mirada y con toda naturalidad tomo mi mano y la puso sobre su falo en reposo. Un cosquilleo me recorrió todo el cuerpo, estoy segura que él se dio cuenta, pero retire la mano en el acto.
Moni insistía en hacerme probar del segundo cigarrillo de marihuana. Aunque me picaba la curiosidad, me negué con un agradecimiento. Mire a Marcos y me di cuenta que no solo ya había aprendido a pitar sino que estaba sintiendo los primeros efectos. Su clásica postura de timidez y seriedad estaba dando paso a una sonrisa dulce y cautivante. Cuando se dio cuenta que lo observaba me miró con picardía. Me di cuenta que con la mirada trató de infundirme tranquilidad... y me dejó mas intranquila que antes!!!!.
Al final accedí a probar solo unas pitadas. La primeras pitadas las sentí fuertes. Quemantes. Como si una llamarada corriera por mi garganta. Pero luego de un rato, reconfortada por las historias que contaba Moni me empecé a sentir mejor. Cada vez mejor y mas entretenida. Al final prendí uno solo para mi y me lo fume muy despacio y paladeándolo.
Moni seguía contando divertidas historias de su relación de pareja referidas al sexo. Luis, en un determinado momento, se acomodó en la cama y su pie derecho quedó casi debajo del toallón entre mis pies (yo estaba con las piernas flexionadas retenidas por los brazos y mi mentón apoyado en mis rodillas).
La sensación de bienestar y alegría me dominaba por completo. Con cierta sorpresa descubrí que la pierna semiflexionada de Luis se había ido enderezando cuando los dedos de su pie tocaron suavemente mis labios vaginales. Miré a Luis y estaba atendiendo interesadamente lo que contaba Ana. Casi sin proponermelo, como si mi cuerpo comenzara a actuar por cuanta propia sin ordenes de mi cerebro, con suavidad, adelanté disimuladamente mis caderas un par de centímetros. Ahora sentía claramente los dedos del pie de Luis en mi pubis. El me miró con una sonrisa cariñosa y comenzó a mover sus dedos. Me sentía tan bien que pensé dejarlo un ratito mas haciendome esos masajes que se sentian como erotizantes caricias. Después lo detendría... para que la sensacion de bienestar no trajera consecuencias.
Entretenida por los comentarios de Moni, mareada por lo que estábamos fumando y con el dedo mayor del pie de Luis agitándose dentro de mi sexo!!!... me sentía transportada a una fantasía infinita. Moni mientras hablaba había tomado en sus manos el tremendo pedazo de Marcos y lo manoseaba con una mirada llena de lujuria.
En ese momento, sonó el teléfono. Segura de que sería nuestro auxilio mecánico me levante rápidamente a atender en el living. Efectivamente, nos avisaban que el auto estaba listo.
Cuando volví a la habitación con los otros desde la puerta vi como Moni, sentada de espaldas a su marido, sobre su verga enterrada hasta los pelos por el culo, guiaba la terrible masa de carne de Marcos que iba penetrando por su vagina.
La terrible dilatación que le exigían esos dos padrillos hacia que Moni guiara con mucha lentitud la penetración. Cuando la mitad del pedazo de Marcos hubo entrado ella, que tenia las piernas colgando en el borde de la cama, al igual que su marido que estaba debajo, acostó su cuerpo de espaldas sobre el pecho de Luis. Marcos, semiparado al costado de la cama tenía absoluta libertad de acción para meter y sacar dando cada vez golpes mas profundos.
Moni gritaba como una loca. Levantaba hacia el techo y abría desmesuradamente sus piernas en el aire como si se fuera a desgajar por la mitad.
Un rayo de sol de la mañana, que se colaba por una abertura de los pesados cortinados, iluminaba la escena a contraluz haciéndola sublime por el brillo de los cuerpos y los sexos que se batían en un duelo infernal. Apoyada en al marco de la puerta... con el vibrador de Moni (que no se en que momento levante del suelo) perdido dentro de mi vagina y en el máximo de su potencia... tuve un orgasmo gigantesco.
Cuando me repuse del estado de shock en que quedé, tirada en la alfombra a la entrada de la habitación, hice caso omiso de la batalla que aún se libraba en el borde de la cama y fe fui a la ducha para evitar males mayores.
Mientras me vestía escuche a Marcos que entraba en la ducha. Fuí juntando en mi bolso las pulseras, aros y demás chucherías y me apreste a salir en cuanto mi acompañante terminara su ducha.
Moni y Luis dormían profundamente. Me acerque a saludarlos pero ví que estaban muy dormidos. Me corrió un escalofrío por la espalda al ver como de entre los labios vaginales de Moni brotaba lentamente un delgado surco de semen que recorría su entrepierna hasta caer en la sabana. Una fuerza irreconocible para mí llevó mi mano hasta allí. Sin poderlo creer me encontré metiendo dos dedos dentro de la vulva de Moni que estaba inundada de semen y aún con mucha temperatura. Ella sólo se inquietó pero siguió durmiendo profundamente. Solo logre reaccionar después de haber chupado con desesperación mis dedos empapados en sus flujos y el semen de Marcos.
Antes de salir fui a apagar la luz del velador. Descubrí sobre la mesita de luz la cajita de porros de marihuana preparados. En otro arranque que aún hoy no logro explicar tomé cuatro y los metí con mucho cuidado en mi bolso.
Tomamos un taxi y fuimos al taller en busca de nuestro auto.
Era un día espectacular, mucho sol y mucho calor. Yo me sentía en las nubes.
Mientras él conducía el auto rumbo a casa mire a Marcos con disimulo. Con el estado de sublimación que tenía por los porros que había fumado por primera vez en su vida, su cara se había transfigurado por completo. Se lo veía sonriente, distendido, seguro de sí mismo.
Como un comentario intrascendente le pregunte como sentía la primera vez de fumar yerba. Me dijo que se sentía genial. Que nunca había querido hacerlo por considerarlo innecesario pero que esta vez había sucumbido a la tentación porque estaba en una situación muy especial. Me siguió contando que sus amigas, en alguna oportunidad, hasta le habían regalado un par de pastillas de «éxtasis» pero que nunca las había usado porque no le parecían interesantes.
-. Marcos, ¿que situación especial tenias hoy? ¿Te afecta mucho la ausencia de Caro?.- le pregunte distraídamente.
-. No, no es eso, solo son tonteras mías... no me hagas caso, Any.- me contestó con cierto tono de incomodidad que intento disimular, pero que me puso en alerta.
-. Ahhhh.... nooooo señorito mío... ¿Con situaciones ocultas a mí? ¡¡¡Nooooo.... ehh!!!! A ver... le contarías a tu amiga Any que es lo que te indujo a «pecar»?.- pregunte risueña y despreocupadamente.
Su profundos y cautivantes ojos claros me miraron con dulzura. Una sonrisa dulce y encantadora no lograba disimular un intenso rubor que lo había invadido.
-. No pasa nada!!!... son solo tonteras.- me dijo riendo y tomando cariñosamente mi rodilla desnuda que estaba al lado de la palanca de cambios. Un sacudón eléctrico recorrió mi cuerpo en dirección a mi sexo.
La misma sensación de surrealismo que sentía Marcos, producto de lo fumado, me embargaba a mí. Puse mi mano sobre la mano de Marcos para evitar que la retirara del contacto con mi rodilla. La sensación de estar pegada a una corriente eléctrica de alto voltaje, era inenarrable. Mi sexo fue invadido por oleadas de cosquillas interminables e insoportables. Cerré los ojos y me recosté en el asiento. Al hacerlo mis piernas se corrieron hacia adelante y nuestras manos, arrastrando hacia arriba mi pollera quedaron a mitad de camino entre las rodillas y mi Monte de Venus. Marcos no movía ni siquiera un músculo.
Entreabrí los ojos y le regale con una mirada de lujuria descontrolada. El retiró lentamente su mano de mi entrepierna y con mucha delicadeza me dijo:
-. Any... la razón por la que hoy caí en algunos excesos que antes nunca me había permitido, es la terrible e incontenible locura que me embarga cuando estoy a tu lado. Pero entiendo que lo que yo siento es solo físico. Afectivamente estoy totalmente dominado por mi amor por Caro. Jamás pondría en juego la estima, la amistad y la consideración que Fatiga y vos me han brindado por un impulso sexual desenfrenado. Caro me ha contado lo que le provoca a ella la presencia de Fatiga y tus relaciones con él, pero ambos estamos de acuerdo en que bajo ningún concepto perderemos una confianza y una amistad de este calibre por no saber controlar nuestros impulsos.
-. Esta bien, Marcos... tenés razón... yo creo exactamente lo mismo.- conteste sin poder salir de mi asombro de lo que acababa de escuchar. Me sentía dichosa y a la vez frustrada... ahora éramos dos los que luchábamos en contra de lo que mi instinto animal nos exigía.- Me hace mucho bien que me demuestres que aún en momentos como este... vos mantengas la cordura... y me ayudes a no hacer lo que, a veces, los instintos me empujan a hacer.
Para tratar de cambiar de tema y, sobre todo, para salir de la situación de apuro en que me sentía le dije:
-. Tengo que confesarte algo...- poniendo cara y gesto de nena caprichosa-.. hice algo malo recién antes de salir de casa de Luis.... mira lo que les robe!!!!! (mostrando dos de los porros de marihuana y poniendo cara de culpa y arrepentimiento).
-. Jajajajajaja... que mujer mas peligrosa habías resultado... jajajaja... pero no temas... no podrán denunciarte por ladrona...!!! jajajaja.
Verlo reir distendidamente y sentir que había zafado de una situación muy difícil para mí me hizo sentir mas tranquila y segura de mí misma.
Cuando llegamos a casa, ya era cerca del mediodía, y hacía un calor casi insoportable. Nos encontramos con Don Mario y Angela en los últimos aprestos para viajar a Lobos con el trailler de caballos para llevar dos petisos que usaría un amigo de Fati. Les contamos nuestras penurias mecánicas y ellos nos informaron de las últimas novedades. Antes de partir recordaron a Marcos que debía preparar todo para, al día siguiente, ir al aeropuerto a esperar a Fatiga y Caro que llegaban de viaje.
Angela me había dejado preparado unos emparedados pensando que quizás yo aprovecharía el día para disfrutar de la piscina. Como siempre, había preparado sadwiches como para un regimiento. Invite a Marcos a compartirlos y fuí a mi habitación a ponerme un traje de baño.
Cuando llegue a la piscina Marcos ya había encarado los preparados con la voracidad que lo caracteriza. Mientras compartía con él la comida, debajo de la sombrilla, se me ocurrió pensar que comía con el mismo entusiasmo y hasta desenfreno que le había visto, a hurtadillas, hacer al amor con Caro. Y, tambien, coger despiadadamente a Moni... justo es reconocerlo.
Después de los sandwiches, mientras los bajábamos con un trago largo con alcohol, le ofrecí si quería usar el producto de mi robo porque sino después los tiraría ya que no quería que Fatiga, ni Caro, supieran de esos cigarrillos.
Con grandes dudas lo pensó por un rato y al final me dijo que aceptaba. Le dije que iría a mi habitación a buscarlos con la condición que fuera a la suya y me trajera, sólo para conocerlas, una de las pastillas de «éxtasis» que sus amiguitas le habían obsequiado. A regañadientes y después de mucha insistencia mía se decidió a darme el gusto de mostrármelas.
Volví de mi habitación y me senté en la reposera. Sentí que en mis neuronas aún quedaba algún resto del efecto de lo fumado en la mañana y pensé que sería la última vez que lo haría y que por lo tanto lo debía disfrutar a pleno. Marcos demoró casi quince minutos en aparecer, alegando que la demora se debía a que no encontraba la dichosa pastilla.
Me la mostró. Nada en particular (aunque un poco grande para lo que yo soporto tragar en pastillas... que no es mucho). En cuanto me la hubo mostrado, para mi sorpresa, la tiró lejos en dirección a las caballerizas. Para cambiar de tema me sugirió que prendiéramos porque él, después, se quería dormir una buena siesta.
Nos fumamos los dos cigarrillos compartiéndolos. Charlamos por largo rato entretenidos y divertidos. Nos bañamos en la pileta que estaba con el agua de mil maravillas. Nos reíamos y jugábamos como dos chicos de edad adolescente. Corrimos como locos en los alrededores de la piscina por las picardías y diabluras que yo le gastaba a este dulce y tierno varón que, se notaba, en todo momento trataba de controlar una atracción física hacia mí que no podía disimular. Cada vez que sus manos tocaban mi cuerpo en las zona que no cubría la bikini, mis neuronas iniciaban una danza diabólica imparable.
Caímos rendidos en las reposeras después de jugar por mas de una hora y Marcos se durmió profundamente. Yo intenté hacer lo mismo pero sentía un estado de euforia interior que no me permitía entrar en un sueño profundo. Me despertaba a cada rato, sobresaltada y cada vez en un estado de excitación mas acentuado. Las imágenes de la mañana de las dos penetraciones dobles de Moni me hacían saltar de excitación en mi reposera.
Por largo rato mire al cuerpo hermoso de Marcos solo cubierto por su slip de natación. Era todo un problema la contención de su bulto gigante con tan poca tela. Al mirar los músculos de su pecho, fuertes y vigorosos, no pude evitar recordar cuando anoche estaban en tensión extrema al penetrar a Moni por la cola y serruchar con una fuerza tal que podría haber tumbado un árbol. Un escalofrío hermoso me recorrió el cuerpo.
A partir de ese momento entré en un estado de excitación tal que solo recuerdo mis actos como en una nebulosa. Recuerdo haberme pasado protector solar (a pesar que estábamos protegidos por una sombrilla gigante) mas para acariciarme mirándolo que para protejerme del sol. Recuerdo haberme sacado completamente la bikini para no mancharla y no habermela puesto de nuevo.
Recuerdo haberle pasado bronceador a Marcos y haberlo retado porque entre sueños se negaba a que lo hiciera. Recuerdo haberme masturbado como loca a su lado, mientras tocaba su cuerpo desnudo, mientras él dormía con sobresaltos. Recuerdo haber tenido un orgasmo gigante, que me hizo gritar como loca aún a riesgo que él se despertara.
En un momento dado, ya definitivamente presa de un morbo descontrolado, fui a buscar en el césped el lugar donde podía haber caído la pastilla que él arrojara. La busque por largo rato, ni recuerdo cuanto, pero después de una febril y desesperada búsqueda... al final... tuve suerte!!!.
Fuí corriendo hasta dentro de la casa. Tome el morterito de cocina y la convertí en polvo. Preparé un licuado muy frío de ananá (Caro me había contado que es el preferido de Marcos) y disolví la pastilla dentro de él.
Fui hasta la piscina. Semidesperte a Marcos que, entredormido y con la boca seca, se tomó el vaso de licuado sin parar hasta el final. Me dio las gracias (creo que ni se dio cuenta que yo estaba desnuda) y siguió plácidamente durmiendo.
A partir de ese momento solo recuerdo lo que hice sin saber porque lo hice. Estaba como enloquecida de fiebre, de deseos, de necesidad de sexo. Parecía como si el efecto de la pastilla me hubiera afectado a mí.
Algo dentro de mi parece llamarme a la cordura... pero es cada vez mas tenue ese llamado y cada vez mas fuertes mis deseos incontenibles.
Siento que me domina una locura descontrolada. Recostada en mi reposera, siento que no puedo ni siquiera tocar levemente mi cuerpo desnudo. Por donde paso mi mano siento como si me estuvieran aplicando una picana eléctrica.
Veo a Marcos boca arriba en su reposera y me acuerdo del día de la sublime desfloración de Carolina. Aprieto desesperadamente mis piernas porque me parece sentir la boca de Marcos devorando mi vulva. En la palma de mi mano siento como aquella noche palpitaba su tremendo falo mientras penetraba en la vagina de mi amiga.
Siento que necesito ver a Marcos indefenso como aquel día. Voy corriendo al living, saco el cordon de las cortinas y manoteo una tijera para fraccionarlo. Vuelvo corriendo a su lado... aún duerme plácidamente. Estoy decidida a violarlo. Pero no llegaré hasta su orgasmo. Me sacaré estas terribles ganas de cogerlo que me dominan, pero me detendré apenas logre un orgasmo mío. Estoy segura de estar ovulando y debo protegerme para no correr riesgos.
Con sumo cuidado... y mucho nerviosismo... ato con suma firmeza sus muñecas a cada pata de la reposera en la que se halla acostado. Corto la cuerda sobrante y ato también sus tobillos al extremo donde dan sus pies.
Cuando compruebo que tiene bien atadas y aseguradas sus cuatro extremidades busco una ramita de ligustro y comienzo a hacer caricias-cosquillas en su torso desnudo. Me da mucho trabajo, por su sueño pesado, pero se va despertando paulatinamente. Al sentirse atado intuye una broma y se ríe pidiéndome que deje de molestarlo. Al despertar un poco más y verme totalmente desnuda se pone mas serio.
-. Any... por favor... no hagamos cosas de chicos. ¿podes desatarme por favor?.- me dice en un tono mas firme cuando se da cuenta que esta demasiado bien atado.
-. Shhhhhhh.... el esclavo no tiene derecho a dar ninguna orden .- le digo melosamente poniendo un dedo sobre sus labios para hacerlo callar.
-. ANY !!!! ... me vas a hacer enojar en serio... por favor desatame.- me dice ya francamente enojado.
-. Si no cerras la boca me vas a obligar a cerrartela yo. No me obligues, por favor.- le contesto con una dulzura y melosidad infinita. Y así, desnuda como estoy, paso una pierna por sobre él y me siento sobre su pecho, casi a la altura de su cuello.
El mira hacia su mentón y ve mi sexo a escasos centímetros de su boca. Los labios de mi vulva totalmente abiertos por la apertura forzada de las piernas... y mis flujos, ya abundantes, humedecen el vello de su pecho.
-. ¿Me vas a obligar a que te cierre la boca? .- le pregunto con voz ronca y entrecortada por el deseo.
El muy hijo de puta se contiene para no contestarme. Me muero de ganas que me conteste para poder seguir... para tener una excusa !!!!.
Es indudable que el olor de mi sexo, que es un volcán, se esta mezclando en su mente con el efecto de la pastilla. Miro por sobre mi hombro hacia atrás y me doy cuenta que la pastilla esta haciendo efecto, su falo esta despertando. Una sonrisa contenida en sus labios me asegura que se le esta haciendo difícil contenerse.
-. Any... razonemos... no es bueno lo que estamos haciendo.- me dice con ternura. Ya no se si lo dice para convencerme o para hablar dándome la excusa para taparle la boca. Ya no razono más, él habló y yo le dije que no lo hiciera. Debo ser firme y drástica por su desobediencia.
Me tomo del extremo superior de la reposera y tapo con mi sexo su boca. Me siento desfallecer. Me doy cuenta que él, con la boca cerrada no mueve un solo músculo de la cara. Miro hacia mi sexo y lo voy acomodando de manera tal que la punta de su nariz frote suavemente mi grande y sobresaliente clítoris. Comienzo a frotar con mucha delicadeza. La excitación acelera mi ritmo y la fuerza del roce de mi sexo contra su boca cerrada.
Miro hacia atrás y veo que avanza el efecto de la pastilla... su semidormida verga sobresale por debajo de la cintura del slip estirando el elástico. Tomo del suelo la tijera y corto ambos laterales del slip. Libero el monstruo que salta como empujado por un resorte y queda bamboleante a mis espaldas. Hasta me parece ver que crece mucho mas en pocos segundos.
Sentada sobre su boca aún cerrada le digo con mucha dulzura, pero con un desenfreno interior que no puedo disimular:
-. Hace muy pocos días... por ayudarte a desvirgar a mi mejor amiga te comistes con desesperación mi vulva. ¿que es lo que te pasa, ahora?... ¿te doy asco , acaso?... Acaso no acariciastes con dulzura anoche mi sexo y mi culo con el lomo de tu verga..? ¡¡¡ Sos muy egoísta, Marcos!!! Anoche has tenido sexo hasta el hartazgo, cogiéndote a Moni de mil maneras. ¿tanto te molesta jugar con una amiga que necesita calmarse solo un poco para aguantar hasta mañana en que llega su adorado marido?. En realidad... te consid..... ahhhh mi Diossss... te considero.... siiiii... un amigo.... mmmm ... siiiii .- la boca de Marcos se pone en movimiento y a mi se me comienzan a disparar totalmente las neuronas.
Tomo con ambas manos su cabeza, meto mis dedos entre su sedoso pelo. En la locura que me domina no se por cual martirio optar. Si alejo un poco mi sexo de su boca agita la lengua con una velocidad infernal que me hace morir.... si en la desesperación meto su boca dentro de mi sexo su nariz en mi clítoris y su lengua penetrando mi vagina comienzan a arrancarme un orgasmo que me hace sentir como si estuviera orinando.... ¡¡¡¡ es un orgasmo sublime !!!!.
Después, cuando los sacudones cesan, me desplazo hacia atrás para poder comerle golosamente mis jugos que inundan su boca... lo beso con desesperación... lo mordisqueo... miro sus ojos y me doy cuenta que la pastilla esta haciendo pleno efecto.... esta desorbitado... agitado... jadeante... a pesar de estar totalmente atado mueve su pelvis frotándome el clítoris con su magestuoso mástil que ha quedado plegado y apretado entre su pelvis y los labios de mi vulva que lo abrazan, lo frotan y lo untan con mis flujos.... como anoche pero ahora por la parte ventral de su terrible chipote.
Alcanzo a razonar que no debo caminar por cierto caminos de cornisa... y mas en el estado de locura que tengo en este momento. Para no mirar su cara y esos ojos que siento me penetran con solo mirarme... me doy vuelta hasta quedar opuesta a él, mirando hacia sus pies. Quedo acostada boca abajo sobre su pecho. Su verga es demasiado grande para intentar un mamada como supongo que debería ser. Empiezo lamiendo toda su extensión limpiando la crema transparente que dejo mi vulva al frotarla y la reemplazo por mi saliva. Chupo con desesperación esa cabeza que apenas entra en mi boca. Con una violencia descontrolada, pero sin lastimarme, Marcos esta chupando y mordisqueando mi clítoris empujándome a otro orgasmo. Tomo con ambas manos la verga que se envara del todo y comienzo a hacer el pausado vaivén que he visto trae siempre una acabada espectacular en este semental árabe. Mientras, agito la punta de mi lengua en el orificio de salida... siento que viene..... me pongo frenética... entro en otro orgasmo descontrolado... mi lengua es un vibrador que quiere violar ese conducto estrecho en la punta de ese barreno... hasta que siento el primer néctar en mis labios.
Dejo abierto un poco mis labios para que los tres primeros chorros entren directamente en mi boca... cierro antes que se me escapen... los paladeo con fruición... los siguientes me azotan y se pegan en mi mejillas... en mis ojos... Me erotiza sentir mi boca llena de semen de este árabe que me ha tenido caliente y enloquecida desde el día en que lo conocí... Trago lo que tengo dentro de la boca como si fuera una crema caliente y agridulce... pongo de nuevo mi boca en posición y chupo con desesperación la cabezota tratando de sacar hasta las ultimas gotas que quedan en la uretra y los pliegues de ese bálano endemoniado .
Con voz ronca y entrecortada por la agitación Marcos me insiste en que paremos y que lo desate. Yo se que si lo suelto, no lo tendré a mi disposición como quiero tenerlo. Me siento sobre su pecho y miro con asombro su verga que esta totalmente erecta como si no hubiera eyaculado. No logro imaginar si es el hecho de haber tenido varias acabadas en las ultimas horas o la pastilla que le suministre... pero sigue dura como si fuera de hierro caliente!!!!
Como encandilada por la visión de semejante máquina de sexo actúo como una autómata sin control de mis actos. La tomo con mis dos manos, comienzo a menearla pausadamente. Esto vuelve a enloquecer a Marcos que se prende como loco con su boca de mi cola. Siento que penetra con su lengua mi ano y tiemblo como una hoja desde la punta de mis pies a mi cabeza. Siento que esta dejando mucha saliva en mi cola. Empiezo a alucinar con tener en mis entrañas ese monstruo que tengo entre manos. Se que no debo meterlo en mi vagina. Quiero convencerme que puede entrar en mi cola. ¡¡¡¡ Debo ensartarme esa bruta estaca en mi culo y gozarla sin correr riegos!!!!
Presa de una locura total me paro, me doy vuelta, y con una pierna a cada lado de su cuerpo atado, dejo mi culito a la altura de su verga. Ahora, de frente a él, veo perfectamente su cara, su cuerpo... totalmente empapado en sudor... los ojos desorbitados por la excitación (la pastilla debe estar a pleno!!!!).
Pierdo totalmente el control de mis actos. Por momentos me veo a mí misma manejando con desesperación ese mastil grosísimo tratando de que se haga lugar en mi estrecho culito para entrar... es imposible!!!. Por el terrible dolor y porque no entra, definitivamente.
Miro hacia abajo y entre mis piernas abiertas esa barra de carne se bambolea como la verga de un padrillo buscando una entrada... lo tomo con las dos manos y lo froto por los labios goteantes de mi vulva... el ruido me hace enloquecer... unto bien la punta con la crema que sale de mi sexo e intento de nuevo que entre en mi cola. No solo me duele... directamente, NO ENTRA!!!!
Pongo el glande que parece un hongo gigante entre los labios de mi vulva y flexiono un poco las piernas para que se lubrique casi toda la cabezota. Entra la cabeza en mi vulva y por miedo la saco... el ruido que hace al salir es como el de una goma para destapar cañerías... sentir su glande dentro mío me puso al borde de otro orgasmo...
Pienso que, mejor.... solo lo voy a poner una vez mas y después terminaremos esto que ya ha llegado demasiado lejos. Dejo que la cabeza entre de nuevo... siento que me dilata hasta el máximo... y entro en un orgasmo suave y dulce... para acelerar mi acabada y sacar de inmediato ese intruso de dentro mío giro un poco mi cuerpo a derecha e izquierda sintiendo que la cabeza gira dentro de mi vulva... es un barreno!!!!... como me frota las paredes de mi vaginaaa!!!!
Me estoy muriendo de excitación en un orgasmo interminable. Miro a Marcos y lo veo en el limite de su resistencia.
Siento la necesidad de tener esa verga mas adentro antes de sacarla por completo... debo apurarme porque estoy ovulando y no puedo recibir su semen dentro mío... será solo un momento... solo por una vez ... sentirme penetrada... para recordarlo luego... y nada mas. Y después nunca mas.
-. Sos capaz.... de aguantar?... solo un minuto mas... decime... por favor.... aguantas?.- le pregunto entre gritos y jadeos sin estar muy segura si la respuesta tiene importancia en este momento.
Marcos me dice que sí... pero me pide que no corramos riesgos.... que por favor pare. Miro con lujuria hacia abajo y veo los casi veinte centímetros que aun faltan entrar. Como en cámara lenta me veo abriendo al máximo mis piernas.... separando con ambas manos los labios enrojecidos de mi vulva... aflojo mis piernas empezando un vaivén y rotación forzando al barreno a que me penetre lo mas rápido posible.
La fricción de semejante pedazo en las paredes de mi vagina... forzada por mis rotaciones para apurar la penetración... queman por dentro la suave piel de mi sexo como el chorro de un lanzallamas.
Estoy sintiendo cada centímetro que penetra... siento cada vena de las paredes de ese émbolo que por ahora solo avanza y avanza... mientras mis orgasmos lubrican todo a una temperatura volcánica.
A final de la forzada penetración, quedo sentada en la pelvis de Marcos con un garrote metido en mis entrañas. Siento como si me llegara hasta la garganta.
No puedo controlar mis orgasmos!!! Me largo a llorar con desesperación de sentir... de saber... que no voy a tener la voluntad de salir a tiempo. El orgasmo múltiple que estoy sufriendo me quita todas las fuerzas... y las ganas de salir... vencida, indefensa y ensartada hasta los pelos.... lloro desconsoladamente... mis convulsiones internas siguen a un ritmo enloquecedor... mi Dios!!!!!... no paro de acabarmeeeee!!!!
Creo que también es un llanto de dicha de poder sentir el momento mas hermoso de este sexo que tanto he deseado. Las contracciones de mi vagina, sobreestirada para permitir la entrada de semejante intruso, no las puedo controlarrrrrrr!!!!.
Marcos me grita que por favor no me mueva... que por favor salga muy despacio... me ruega que sea lo mas suave posible... porque no puede contener mas su eyaculación.
Llorando desconsoladamente... de placer... de temor... de lujuria... de impotencia ante mi propio descontrol... de necesidad de sentir ese pistón escupiendo semen dentro mío... comienzo lentamente a levantarme.
Cada rugosidad de esa carne terriblemente caliente me va dejando rastros de sensibilidad en las paredes de mi vagina. Siento como si con la salida de esa verga me estuviera tambien abandonando, o quitando, partes de mi sexo... de mi lujuria....de la sublime locura que me ha mantenido viva y palpitante en los últimos días.
Cuando la cabezota llega a los labios de mi vulva tomo la verga con la mano para que quede cerca de la entrada a su cueva.
Quiero que por lo menos escupa su semen en los labios de mi vulva... en mis piernas.... en mi culo.
Marcos suelta sus esfuerzos de retención y en mi mano siento como ese monstruo se encabrita... y el volcán entra en erupción!!!!
En el preciso momento en que por la punta del mastil asoma un espeso, blanquecino y caliente torrente de semen ... mis caderas, presa de la mas descontrolada de las locuras, se empiezan a sacudir espasmódicamente y, de un saque, me dejo caer violentamente metiéndome ese barreno en violenta erupción, de nuevo hasta los pelos, en una sola y meteórica carrera, que acompaño con un alarido de triunfo, hasta que siento sus bolas pegando en mi culo.
Mis caderas enloquecidas y descontroladas se agitan hacía atrás y adelante mientras mis orgasmos me hacen gritar como una loca en ese solitario parque al anochecer. Siento el semen prohibido que me inunda y preña en su paso todo lo que encuentra dentro mío...
Siento que le voy a arrancar la verga de cuajo de la forma en que se la estoy sacudiendo para sentirla escarbar y batir bien la lava liquida que esta volcando dentro mío.
Pongo mis pies arriba de la reposera a ambos lados del cuerpo de Marcos y con las piernas flexionadas hago subir y bajar mi sexo por esa barra lubricada por el semen que salta por todos lados... la quiero hacer entrar y salir frotando las paredes hasta que haga desaparecer el semen en las paredes de mi vagina como si fuera una crema dérmica.
Con el orgasmo gigante que estoy teniendo siento como que tendría que seguir serruchando por horas para gozar de esta verga por única vez... y sigo sintiendo deseos de más!!!!!.
-. Dame... mas... grandísimo... hijo... de puta. Nunca....mas...vas... a tener... esto. No te... contengas.... ahhhhhhh.... guacho como te he deseadoooooo.... siiiiii... temblas.... porque te.... asiiiiii.... estas acabando.... de nuevoooooooooo.... ssssssssss.... ahhhhhhhh
Marcos me mira con desesperación. Su verga esta dura como una piedra y él ya no controla nada.
-. No temas...- le digo jadeante mientras me sacudo como una poseída.- es... mi decisión... Marcos... solo te pido.... ssssss.... que me ayudes..... a sacarme... de una vez por todas.... mi Dios!!!.... sentís como eyaculo yooooo... sacame... esta locura que me ha dominado.... todos estos días. Voy...a soltarte... por favor... no me falles.-
Empalada hasta los huevos y sin salir de la posición en que estoy desato los lazos liberando piernas y manos del árabe. Me toma con rudeza... sin violencia... pero con mucha rudeza.
A pesar de mi cuerpo exuberante, su fuerte contextura física le permite levantarse conmigo envainada en su falo y, en la semipenumbra del crepúsculo sale caminando decididamente hacia el living. Me carga como si llevara un saco de papas ensartado en su verga. Al caminar su verga me produce millones de descargas eléctricas dentro de mi vagina. La estaca en mis entrañas se cruza... se mueve... me esta rompiendo todaaaaaaaa.... hace tope en el fondo.... me pone de nuevo al borde de la locura. Me remuevo como una víbora para sentirlo y disfrutarlo al máximo. Pataleo... me sacudo como loca... pero me lleva ensartada hacia el interior de la casa sin riesgo de que me caiga. Miro su cara y la decisión de su mirada me hace sentir que soy una esclava llevada por la fuerza camino al altar de los sacrificios.
Entra en la sala y sin mucha delicadeza me pone de espaldas sobre el tapete verde de la mesa de pool. Su verga, aún dentro mío, encuentra la altura exacta para iniciar la mas alucinante cogida que se puede imaginar.
Con la misma cadencia cansina con que se masturba, comienza a sacar y meter su falo dentro de mi vagina desde la punta hasta el tronco en cada vaivén.
Siento como, saliendo, recorre todo hasta la punta..... ssssssss..... me mira como enloquecido a los ojos..... siiiii.... ahora viene entrando..... siiiii.... hasta el tope.....ssssssss.... lo siento..... por dentro.... que me... llega hasta... las tetas.... siiiiiiii.... por favorrrrrr.... Dios miooooo!!!! Se esta pajeando con mi vagina!!!!!
Mis orgasmos ya son casi desfallecimientos... por momentos pierdo totalmente el conocimiento... grito incoherencias... me siento en la mesa para poder mamarle la lengua y sus labios pero sus empujones son tan fuertes que me enderezan como una funda envainada por una espada gigantesca y me veo obligada a acostarme de espaldas para soportar semejante pistón en mis entrañas.
No se cuanto tiempo pasa... supongo que mas de media hora de sacar y meter su garrote dentro mío... he perdido totalmente la noción del tiempo... reacciono al sentir que sus embates se hacen cada vez mas fuertes... golpean el fondo de mi vagina haciéndome saltar... se toma con fuerza de mis hombros y parece querer salir con su verga por mi boca. Me esta matandooooooo. .. Siento que un ardor inconmensurable y hermosísimo invade todas mis entrañas... me abrazo con fuerza a él y le pido a los gritos su leche dentro mío. Necesito su leche porque mi vagina es un fuego... es un ardor insoportable y no puedo retener mas el que estoy segura será mi ultimo orgasmo.
-. ECHAMELA... YA... HIJO DE PUTA... MATAME... preñame de... una buena vez....Siiiii.... eso... asiiiii.... siento... que... es... ahhh.... por favor... mas despacio.... ahora...estoy acabando .... mezclando con la tuya... siiiii.... siento tu semen.... asiiii...despacitoooo.....ssssss... ahhhhhh!!!.
Entro en un temblor incontrolable y pierdo casi totalmente el conocimiento. Reacciono apenas para, como si estuviera dentro de una nube, ver imágenes que me parecen irreales pero que están ocurriendo.
Después de bombear semen y vergazos gigantescos dentro de mi maltrecha vagina... mi semental termina su faena. Rendido y exhausto cae acostado con su cuerpo sobre el mío. Su cara queda entre mis tetas empapadas de sudor y de sexo.
Siento que va desenvainando lentamente su instrumento de mis entrañas. Sin decirme una sola palabra se va caminando hacia su habitación. Siento que cierra la puerta con violencia y le pone llave.
Me siento en la mesa con mis piernas colgando. No tengo fuerzas ni siquiera para pensar. Me siento en un mundo irreal. Mi cuerpo, tembloroso, sigue convulsionando esporadicamente. No quiero que pase este momento. Me siento derrotada, vencida, violada, inundada de semen, total y absolutamente saciada de sexo...
Haciendo un esfuerzo logro levantar un poco la cabeza y veo que estoy sentada en una laguna de semen, flujo y algunos hilos de sangre que han mojado el tapete de pana. Miro mi sexo y me recuerda la catarata de semen en los labios vaginales de Moni la noche pasada. Bajo mi mano y meto los dedos, estoy tan dilatada que, si lo intentara, entraría mi mano. Saco mis dedos empapados de tibia crema.... los chupo con una dulzura infinita, casi adormecida por el placer. Repito, como una autómata, con mis dedos el camino de mi vulva a mi boca hasta saciar mi lengua y mis labios resecos.
Estoy en un estado de sublimación tal que no atino a nada mas que, bamboleante y con paso desequilibrado, ir a mi habitación. Caigo pesadamente en la cama. Trato de cubrirme un poco con la sabana... pero me quedo dormida perdiendo totalmente los sentidos.
Entre sueños... sueño que Marcos se acerca a mi cama y me hace tomar un licuado fresco y dulce que calma mi sed insoportable. Entre sueños... mis remordimientos... comienzan a llegar.
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