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Amistad Erotica - 1ª Parte

Mi nombre es Josafath, tengo 24 años. Soy moreno, complexión atlética, pelo en pecho, pelo chino, y existen muchas personas que les gustan mis piernas y mi trasero. Mi novia se tuvo que ir del país y tuvimos que terminar.

Durante algún tiempo, su amiga Angy, estuvo conmigo consolándome y nos hicimos muy buenos amigos, nos llegamos a tener mucha confianza y nos contábamos todo. Me contó acerca de su experiencia sexual, la cual no le había sido nada satisfactoria. Desde ese momento comencé a fantasear con poder satisfacerla yo. Llegamos a tener mucha confianza, yo iba a su casa y en ocasiones me permitía bañarme cuando llegaba de jugar. Ella les da masajes sólo a sus amigas y familiares y también llegó a darme a mí.

En una ocasión después de haber trabajado mucho en una tarea de la escuela, pues eran exámenes y entrega de trabajos finales, pasé la noche en su casa trabajando. Ya eran como las 4 de la tarde cuando decidimos descansar y relajarnos y olvidarnos completamente de la tarea, compramos unas cervezas. Le pedí que me permitiera bañarme para descansar mejor y que si podía darme un masaje. Comencé a bañarme después de haber tomado una cerveza. No había toalla y le pedí a Angy que me diera una. Corrió la puerta del baño y me la dio, me dí cuenta de que me observó. Salí del baño y fui a su cuarto, ella estaba tirada en la cama bocabajo y se veía muy cansada y relajada por la cerveza. Me recosté a un lado de ella y también pretendí dormirme. Comenzamos a platicar de otras cosas, pero no se como se dio el tema, total que me contó acerca de otra experiencia sexual que había tenido pero que no le había gustado y se sentía muy arrepentida y comenzó a llorar, intenté calmarla y que se desahogara. Después de un rato de estar llorando, entre lágrimas y con un gesto muy visible de pena, me dijo: - ¿Sabes? He tenido tres sueños contigo en donde hacemos de todo, y el tenerlos me hace sentir muy mal, porque fuiste el novio de Yuri, mi mejor amiga, y ella me pidió que te cuidara cuando se fue, siento que la traiciono – Yo también le confesé que desde hace tiempo fantaseaba con ella. En ese momento estábamos los dos acostado pero uno en cada extremos de la cama, pero para ese entonces mi pene ya se encontraba muy duro e incluso con gotas de lubricante en la punta. Recordemos que yo sólo llevaba una toalla encima.

Angy tiene 27 años, es estudiosa, trabajadora y tímida en cuestión sexual, aunque he de confesar que le conozco su colección de lencería que es muy excitante, ya que me ha dado la confianza para andar libremente en su cuarto el cual la mayoría de las veces esta desordenado y se ve la ropa regada por todas partes. En una ocasión después de bañarse se puso la ropa interior delante de mí; claro, por debajo de su bata y dandome la espalda Es un poco más baja que yo de estatura, tiene buena cadera aunque no tiene un trasero muy prominente, pero el escote se le ve muy bien y tiene una línea delgada de vellitos en la mitad del abdomen que me atrae mucho.

Yo acerqué una mano a su cara y la acaricie y ella inmediatamente me pidió que no lo hiciera, pero no se retiró, sino que al contrario, metió su mano bajo de la toalla y tímidamente tocó mi pene, pero al mismo tiempo como con un gesto de deseo. Tenía cerrados los ojos. Mi corazón estaba a mil no sabía que hacer. De hecho los dos estábamos deseosos pero no nos atrevíamos a acercarnos más. Me acerqué y le dí un beso en la frente mientras luchaba por contenerme de no venirme, ya que estaba muy, muy excitado. Angy, aún con los ojos cerrrados, me dijo: - ¿Me dejas hacer algo que desde hace tiempo he querido hacerte? Yo con la respiración entrecortada le dije que hiciera lo que quisiera y le pregunté que era lo que deseaba. Ya había retirado su mano de mi y las tenía juntas bajo su cabeza. Aún con los ojos cerrados y con el ceño frucido y los labios temblorosos, me contestó: - Besarte – A lo que respondí que lo hiciera. Se incorporó un poco y yo esperaba que me diera un beso en la boca, pero no. Quitó la toalla de mi cintura y me dio un beso a la altura de mi ombligo, tomo mi pené entre su mano derecha y comenzó con su boca a besar la base y lentamente a subir por él hasta llegar a la punta. Ya estando sus labios en mi glande, de un sólo golpe succionó todo mi pene y no pude hacer otra cosa más que arquear mi cuerpo. Con la otra mano apretaba rítmicamente mi escroto y testículos, los cuales después de pasear su boca un buen rato por el pene, también se ocupo de ellos. Su boca subía y bajaba por mi pene y yo sólo veía como estaba húmedo por su saliva y como sus labios se restiraban cuando lo sacaba de su boca. Se detuvo un poco en la punta y con su lengua comenzó a dar vueltas por el glande. Ví como su mejilla se restiraba al hacer contacto el glande con las paredes de su boca y eso me excitó mucho más.

Como sentí la sensación de la eyaculación, la tomé de la cabeza y la retiré y le dí un beso en los labios. Le besé el cuello y le baje una blusa de tirantes, dejándola sólo en un sostén sin tirantes. Acaricié la copa y sentí su pezón duro. Bajé su brassiere y sus dos senos de un tamaño un poco menor que un melón quedaron libres y bajaron un poco de altura por la gravedad. A pesar de que a mí me gustan los senos pequeños, los de ella me parecieron perfectos y excitantes. Ella seguía con los ojos cerrados y cuando la recosté para quitarle el pantalón, se tapo con el antebrazo los senos y con las manos el rostro. Desabroché su pantalón, le saqué las piernas y la dejé solo en un bikini color piel, que no era tan sensual como los que había visto antes en su guardarropa y a decir verdad me cortó un poco la inspiración y por eso me apresuré a recuperarla deshaciéndome de ellos. Siempre me ha excitado ese momento en que despojo a mi pareja de sus calzones. Y ¡Oh Maravilla! Algo que me llama la atención y me despierta el morbo es el vello púbico, si es mucho, mucho más, pero esto no lo había visto antes en ninguna de mis parejas. Angy tenía el pelo púbico perfectamente delineado por el rastrillo y sólo tenía una delgada línea de pelos, lo cual ahora que lo escribo me provoca una erección y hace que mi “amigo” salga por mi short.

Me recosté a un lado de ella y quité sus manos de sus senos y los comencé a besar, mientras con mi mano derecha acariciaba sus pelos, y con mi dedo medio encontré su rajada y como si pareciera que nunca lo iba a encontrar busqué su humedad que al contacto con ella una corriente eléctrica recorrió mi brazo hasta mi cuello. Lentamente, pero con firmeza, metí un dedo en su vagina, la cual tenía rugosidades que me excitaron aún más y comencé a entra a salir.

No pude aguantar más, me hinque en medio de sus piernas y le pregunté que si quería que lo hiciera, a lo que me contestó que no. Yo seguía manipulando sus genitales y entre queriendo y no, acerqué mi cadera a su entrepierna, con mi mano coloqué la punta de mi pene en sus labios e introduje poco a poco mientras sentía como me tragaba su humedad y su calor. Cuando la base de mi pene tocó su pubis me sentí pleno y sentí la necesidad de salir para volver a entrar y tener la misma sensación. Ella me abrazó con sus piernas y con sus manos acariciaba mi pecho y me veía a los ojos por fin. Me retiró y se puso en cuatro patas. El hecho de ver su trasero a mi disposición me excito mucho más. Volteo su cara esperando que la penetrara y en cuanto lo hice, miré como cerro sus ojos y levanto su cabeza, pero no hizo ningún ruido, pero el espejo de su tocador me permitía ver su expresión de entre dolor y no querer gritar. Me pidió que no me viniera dentro de ella ya que estaba fértil . Por lo que se quitó, se puso de frente a mí y comenzó a masturbarme. Comenzó a subir y a bajar su mano con movimientos largos y lentos, pero fuertes. Su mano se llenó de su lubricante vaginal del que estaba lleno mi pene. Ella dijo: - Quiero llenarme - Yo estaba montado encima de ella y acariciaba lujuriosamente sus senos. Finalmente me vine con un aullido de placer-dolor y mi semen se esparció por su pecho y su mano, mientras seguía masajenando lentamente mi pene y apretaba como para sacar todo lo que tenía que salir.
En ese momento, después de recuperar el aliento y disfrutar del mareo que provoca el orgasmo, me sobrevino la culpa y me tiré en la cama y le pregunté: - ¿Qué hicimos Angy ? Ella me dio la espalda y yo no sabía que hacer, me cubrí con la toalla y me puse a pensar. Después de unos quince minutos, ella volteó hacia mí y me dijo mientras me acariciaba el pecho y me quitaba algunas gotas de sudor: - ¿Sabes..? me la pasé muy bien, a pesar de que me siento mal por Yuri. Le pregunté que si le había gustado y contestó que le había encantado, aunque lo dijo con un aire de vergüenza y pena. Estuvimos otros diez minutos viendo el techo de la habitación y luego nos levantamos y nos fuimos a bañar. No dijimos nada. de hecho nos bañamos dándonos la espalda. Nos secamos, nos vestimos y salimos a caminar. Platicamos acerca de todo lo que había pasado desde antes y decidimos vernos al otro día para hacerlo por completo. Esta parte después se las comparto porque también es muy rica, esta es sólo la primera parte.

A la fecha Angy y yo somos los mejores amigos. Nos confiamos todo, la quiero mucho, dentro de todo la respeto y me interesa su persona. En ocasiones voy a su casa a comer, a veces me invita a bañarme, otras me da masaje, en ocasiones nos tocamos, otras tenemos relaciones, otras no pasa absolutamente nada. no se puede decir que es una relación basada en sexo. Considero que es una amistad con un toque de erotismo y de mucha confianza. Me gustaría seguir contándoles acerca de nuestras aventuras. Después escribo otra vez, pueden identificar mis escritos de Angy y yo como “amistad erótica”, parte I, II o III, etc.
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