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Mi Amiga Intima

La sentí apoyada en mi hombro, el olor de su perfume me cautivó, era mi amiga y confidente y sus cálidas manos acariciaron mi pelo, estaba triste y sin ánimos, pero me convenció que la acompañara a su casa, vivía sola y su bar nos ofreció un sin numero de tragos deliciosos, los cuales agradecí enormemente en aquel momento de tristeza.

La noche se hizo presente y mi cabeza dio muchas vueltas, por momentos creía verla entre nubes y reía intentando descifrar lo que le decía, mas tarde quise volver a mi casa, pero me convenció de quedarme a alojar con ella, llamo para avisar a mis padres que estaba bien y me instalo en la habitación de alojados.

Me presto su camisón nuevo y la sentí diferente, no se si fueron los tragos, pero de pronto sus hermosos ojos verdes me miraron impúdicamente, lo que, en el momento, atribuí a mi intemperancia, recostadas en la cama charlamos de mi despecho y sin darme cuenta, me dormí, desperté sobresaltada sintiendo sus labios en los míos besándome ardientemente, pude reconocer las uñas de sus manos incursionando en mis partes intimas y quise escabullirme de aquella escena, pero me rendí al sentir su recorrido por el jardín de mi pubis y un cosquilleo interminable me recorrió completa, en ese momento, decidí vencerme a los deseos de mi amiga.

Rozó su cuerpo con el mío y sentí la suavidad y frescura de su piel, su lengua recorría cada centímetro de mis curvas ardientes, sabia exactamente que hacer y como estimularme, lo que me envalentono a probar de su sabor, lamimos frenéticamente nuestros labios íntimos y creí sentir sus fluidos chorrear por mi cara, estábamos poseídas una por la otra y brotábamos mares de sabrosos néctares sensuales, era mi profesora, cada sensación que me provocaba, yo se la devolvía con deleite, su lengua escarbaba dentro de mi como queriendo encontrar mi alma y yo formaba círculos escalofriantes alrededor de su clítoris, con el calor de mi lengua extasiada de cada uno de sus sabores.

Detuvimos nuestro numero solemne, pero solo por un momento, el que ella aprovecho para recostarme suavemente en la cama y buscar ayuda, yo estaba consternada, sentía millones de espasmos recorriéndome, quise aplacar la espera estimulando mis pechos grandes y deseosos de ser mordidos, toque mis pezones y los sentí maravillosamente erguidos, como torres buscando placer, me miraba complacida mientras amarraba a su cintura nuestro instrumento de placer.

La libido casi podía palparse con las manos, nuestros cuerpos estaban entrelazados y su boca me regalaba pequeños mordisqueos en mis pechos, los que me electrizaban increíblemente, beso mi cuello, mis labios y mi vientre y me sumergí en una cadencia que me hacia desear cada vez mas sentir la grandeza de una fibrosa y profunda puñalada dentro de mi, ambas declamábamos millones de gemidos intensos y su papel en nuestra obra maestra cambio de giro cuando cabalgo como un jinete enloquecido dentro de mi, mis piernas arqueadas le daban la bienvenida a ella y su instrumento, la sentí mas ardiente y eso me enloqueció, besaba mis labios con fuerza, su lengua se instalo en mi boca y se conjugo con la mía volviéndose dos buenas amigas.

Su cadencia era ideal para mi deleite y sus constantes gemidos en mi oído le daban el toque perfecto a mi pasión, ambas decidimos jugar a ser jinetes y cambiamos turnos, me vi sobre de ella incrustando nuestro aliado en su fuente de pasión y la oí dar un grito lujurioso y ardiente y puede sentir como mis piernas eran regadas por mares de fluidos que afloraban lívidos producto del goce que ella sentía, al unísono gemíamos felices y extasiadas y la cabalgata me pareció placentera, creí que terminaríamos nuestra incursión recostada sobre ella, pero me dejo tocar el cielo con los ojos cerrados cuando su boca se instalo en mis labios íntimos y succiono mi clítoris con pasión, quise gritar, nunca había experimentado tanta lujuria y sentido tanto placer, llegue al nirvana con su lengua haciendo círculos en mi y mi orgasmo fue único, intenso, mi cuerpo se electrifico completamente y caí rendida en la cama, exhausta, satisfecha y sobretodo muy tranquila.

Al otro día, desperté desmadejada en su cama, la encontré hermosa, sintió la fuerza de mi mirada y abrió los ojos, hablamos, nos confesamos y me ofreció su abrigo, la bese en los labios en señal de agradecimiento, tome mis cosas y me marche, hace unos días la volví a ver y volvimos a ser las mismas. FOTOS

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Dimar on

Nos gusto a mi esposa y a mi, nos pueden mandar algunos mas , saludos

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