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Me iniciaron por el culito

Hola lectores de estos relatos que lo ponen a una bien cachonda y con ganas de encontrar un compañero en la noche. Aprovechando el anonimato de estas historias, y tratando de devolver las ricas noches después de leer estos relatos.  Aquí va el mio.  No es reciente pero es real.   Se remonta a mediados de los años ochenta del siglo pasado,  yo tenía un poco más de catorce, mi familia era chapada a la antigua y el tema sexual no se tocaba nunca, con nadie, era un tabú aún.  Yo era virgen y las pláticas con mis amigas me dejaban cada vez más dudas en cuanto a mi sexualidad, aún el internet estaba en pañales, no teníamos videos porno faciles de conseguir, y lo ùnico que podíamos aveces conseguir eran revistas porno como pimienta, eros y otras que lejos de orientar, eran muy crudas y generaban más preguntas que respuestas.   Mi familia tenía mucha solvencia económica, viviamos en una de las colonias más lujosas de la ciudad  e ibamos al colegio administrado por curas o de monjas.   En ese entonces un primo de mamá llegó a vivir con nosotros.  El tío Alberto, era hijo de una hermana de mi madre, llegaba a estudiar y a trabajar, el tenía en ese entonces 32 años, era un hombre sumamente atractivo, de cabello castaño, pelo en pecho y piernas, de rostro muy bonito y tenía unas ponpas respingonas.   Mis amigas solían visitarme para verlo, me decían que yo tenía suerte de tener a alguien en casa asi y que debía de tratar de conquistarlo.  La verdad es que el tío beto era bello, pero sus costumbres no eran buenas, fumaba, bebía y otras cosas más.   Como solía suceder por la noche, la familia se quedaba a ver television hasta tarde, se acostumbraba que la Tv estuviera en la sala y no en las habitaciones como ahora;  cierta noche, nos quedamos viendo un programa con el tío Beto, los demas se habían ido a dormir.  Yo me quedé dormida sobre el sillón, a un lado del tío.  Yo acostumbrada a usar una pijama de pantalón y camisa floja.  Al principio crei que era un sueño muy real, pero poco a poco me di cuenta que el tío estaba desabotonándome la camisa, para verme mis senos de nena, los cuales tenía con forma de volcancitos, con los pezones carnosos al final.  Me abrió la camisa y con  sus dedos palpó mis senos y pezones,  yo estaba conciente y sentí como él me los  manoseaba.  Mis amigas me habían contado como sus novios  lo hacían con ellas y yo quería experimentar eso, la verdad es que aún no había tenido novio.  Una corriente eléctrica atravesó mi cuerpo, mis pezones se erectaron, el tío me tocaba muy rico, luego tal como me abrió la camisa él me la fue cerrando. Y se retiró a su habitación.  Yo me levanté y noté que tenía acuosa mi cuquita, me había mojado.   Los encuentros nocturnos continuaron  apenas se iban mis padres, yo me hacía la dormida para atraer a mi tío.  El continuaba tocándome los senos y aveces mi trasero sobre el pantalón de la pijama.  A la tercera vez quise ponerle más sabor y esa noche, me puse un blusón flojo que no usaba desde hace varios años, como pijama.  Me puse el calzoncito más sexy tipo bikini de aquella epoca, es decir no tan limitado en cobertura como ahora.  El tío Beto comenzó a tocarme las piernas, (creo que para ese entonces el tío ya sabía que yo no estaba completamente dormida), sus habiles manos recorrían desde mi pantorrilla hasta mis muslos, nuevamente sentí la sensación de calor interno, luego me puso boca arriba, anteriormente yo estaba de lado en el sillón.  Abrió lentamente mis piernas, mi respiración se tornó un poco acelerada, él acercó su rostro hacia mi cuquita cubierta por mi escaso calzón, olió y aspiró el olor de mi cuquita de nena, y luego sus dedos iniciaron a manosear mi conejito, siempre sobre mi ropita, consistía en friccionar sus dedos contra mi sexo, la sensación de humedad en mi vagina se hizo presente de nuevo.  Con los dedos de su otra mano hizo a un lado mi calzón dejandole ver parcialmente mi cuquita peludita.   En eso se oyó un ruido de puerta proveniente del cuarto de mis padres.  El tío rapidamente se incorporó, me cerró el calzoncito y  me cerró las piernas.  Pasaron los segundos y no hubo nada.  Probablemente alguno tropezó con algo.  Pude oir y casi ver que el tío apagó las luces de la sala de estar, yo permanecía acostada en el sillón, luego me tomó en los brazos y cargada me llevó, al principio pensé que sería a mi habitación, pero pronto supe que me llevaba a su domitorio.  Me acostó, apagó la luz de su habitación y prendió la lampara de la mesita de noche.  En ese momento sentí miedo, estaba sola con mi tío excitado y me tenía a su disposición y yo fingiendo dormir.   Lo primero que hizo fue quitarse él la camisa y dejar su torso desnudo.  Luego me subió el blusón y  me abrió de nuevo las piernas,  me empezó a acariciar desde las rodillas, sentí sus manos subir a mis muslos y apretarlos con suavidad por debajo del blusón.  Sus dedos llegaron a mi calzoncito y  tocaron mi conejito por encima, usaba sus dedos de arriba abajo, yo oía que su respiración subía y creo que también la mia.  La excitación nuevamente volvió, yo sentía que me ahogaba.   De pronto, me fue sacando mi calzoncito, tuve la intención de detenerlo, pero aún no sabía que él ya conocía que yo estaba conciente de todo. –que rico se ve esto!!- dijo para si el tío, al ver mi tierna cuquita completa.  Pensé que me seguiría tocando mi coñito, pero el tenía planeado algo mejor,  me puso de lado en posición fetal con mi traserito libre,  se sacó el pene del pantalón, el cual estaba totalmente erecto,  luego comenzó a frotarlo contra mis nalguitas, yo sentí su pedazo de carne tocar mis gluteos, luego lo puso en la rayita entre mis nalgas y lo volvió a hacer,  la cabeza de su pene pasaba frotándome mi anillito del culo, bajaba y se frotaba contra mi mariposita (labios vaginales), al principio lo sentí incomodo, pero conforme pasaban los minutos, me fui excitando de forma que ya era imposible no responder con gemidos.  Para que hubiera un mejor contacto con mi zona intima, el tío levantó una de mis piernitas un poco, de forma que  su miembro viril tuviera contacto con mi clítoris, eso terminó de excitarme y delatarme, mi respiración subió y creo que tuve un pequeño orgasmo, gemí reprimidamente y casi chillé del placer, por su parte el tío Beto también lanzaba jadeos ininterrumpidos. –Ahhhh, ahhh,ahh-.   Luego, sentí algo caliente en mi cuquita, nalgas y entrepierna, el tío acababa de sacar una gran cantidad de semen de su pene, gimió como si tuviera un gran dolor.  Su semen bañó todos mis labios vaginales y también mis nalguitas.  Después de un par de minutos, sin limpiar su venida, me tomó y me cargó, esta vez el rumbo era mi habitación, me acostó en la cama, se reclinó y me dijo al oído –Espero que lo hayas gozado, tanto como yo!!-,  el tío sabia que yo había estado conciente en todo momento.  Sentí vergüenza, me limpie con mi calzoncito mojado con agua,  el semen que me había dejado impregnado mi tío Beto, pero toda la noche soñe este encuentro, tan sensual y caliente.  Me costó dormir esa noche.   Yo estaba totalmente confundida.  No sabía si contarlo a alguien, a una amiga, a mis padres o a algun pariente para orientarme, pero me daba vergüenza hacerlo. Asi que decidí callar.   El tío me veía ahora en forma diferente, ya no era su nena o su sobrina inocente, sino que me miraba con ojos de hombre deseoso.   Tuvimos otro encuentro cuatro días después,  como siempre me hice la dormida, luego que mis padres se marcharon, me tomó en los brazos y me llevó de nuevo a su habitación.   Me acostó y con sus propias manos me desnudó totalmente, quedé en cueros, yo ahora abri los ojos y me tapé mi cuquita con las manos en señal de vergüenza, pero él me calmó diciendo que me véia como una princesa, me dio un poco de confianza y luego abrió mis piernas para degustar mi rajita.  Fue mi primer sexo oral,  tuve que ponerme las manos en la boca para no llenar la habitación de gemidos de placer, en ocasiones agarraba al tio por los cabellos, hasta crei que se los podía arrancar, yo sentía como me mojaba como si estuvera orinando en la boca del tío Beto, me retorcía en la cama, fue increíblemente excitante.   Luego me colocó de lado en posición fetal como la primera vez.   El se colocó detrás de mi y como la vez anterior empezó a sobar y frotar su pija contra mi culito, nalgas y mi cuquita, como en la primera vez no hubo penetración, pero ambos llegamos a un casi ruidoso orgasmo, el segundo para mi,   él tío acabó en mi entrepierna encima de mi culito y de mi vagina.   A diferencia de la vez anterior, se quedó un rato tocándome los senos y besándome la boca,  luego me indicó que yo podía hacer algo por él, me señaló su pene flácido y brillante por el semen embarrado.  Me dijo que quería que se lo chupara un rato, al principio traté de negarme, diciendo que no sabía como hacerlo, pero la verdad es que lo ví con asco.  Pero el intentó disuadirme y finalmente acepté darle algunos besos y chupones allí.  Por primera vez sentí el sabor del semen, era sin sabor casi, solo un poco saladito.  Al ver que mi tío gozaba con eso, traté de hacerlo mejor y engullí su cabezota y parte de su tronco, pronto el tío metía y sacaba su pene de mi boca, cada vez se ponía duro y ganaba tamaño.   Después de un rato el tío se puso como loco y me prensó la cabeza y boca contra su pija,  se movio metiendo y sacandola de mi boca, luego gimió y gritó, sentí como su semen entraba en mi boca y garganta, estaba tibia y espesa, no quiso deternerse hasta que tragué toda su venida.  Luego cayó sobre su cama y se puso a descansar, en mi caso tomé mis prendas y me fui directo al baño de mi habitación para desaguar el semen que tenía dentro de mi boca y labios.  Esa fue mi primera felación.   Los encuentros con mi tio continuaron, solo había sexo oral y luego mi tio frotaba su pija contra mi culito y cuquita y se venía inevitablemente cubriendome de semen.   A los dos meses de iniciada esa aventura, como me había acosejado una amiga, a quien finalmente le confesé mi aventura con mi tío,  le pedí que me penetrara mi rajita, el tío me preguntó si era virgen, le dije que si, que nunca había hecho el acto sexual, que de hecho él era el primero en tocar mi conejito y todo mi cuerpo.  El se quedó pensado mucho eso, me dijo que no quería comprometerse y que si todo esto se averiguara, era seguro que lo primero que harían mis padres era llevarme donde un médico para que verificara si hubo penetración, asi que me dijo que no quería hacerlo, que lo mejor era que tuvieramos sexo atraves de mi ano.  Tal ofrecimiento me dejó nuevamente aturdida y desanimada, en ese entonces el sexo anal no era tan popular como lo es  ahora, de hecho era más que un tabú y solo correspondía a los homosexuales esa forma de tener sexo.   Sin embargo, mi tío me convenció de cogerme por el orto y llegó el momento en que luego del correspondiente sexo oral, me puso en cuatro,  fue a buscar un bote y me dijo que era un ungüento para que me doliera la penetración, me lo colocó afuera y dentro de mi culito, luego se untó un poco en su pene que ya estaba erecto.  Me tomó por las caderas y lo puso en mi colita, empujó con determinación y  mi ano fue cediendo ante la dureza de su pija, al principio  sentí dolor, pero la acción del ungüento impidió que fuera mayor,  luego de unos minutos me tenía la mitad  de su pija entre mi orto.  Más tarde terminó, a través de empujones y vaivenes de clavarmela toda, luego se movio dentro de mi ano, poco a poco la sensación fue cambiando y ahora yo empecé a gemir, pero mis gemidos no eran tan estruendosos como los que daba el tío, él estaba super gozando esto.   Yo no llegue a ningun orgasmo esa vez, pero el tío se vino como si estuviera orinando, la cantidad de semen fue tremenda y toda la echó en el interior de  mi culito,  fui al baño y aún  después de varios minutos me salía semen por mi orificio desflorado.   A partir de esa noche, nuestros encuentros nocturnos tenían sexo oral y sexo anal principalmente.  Ya habían pasado cuatro meses desde la primera vez, y  para ese entonces yo estaba enamorada del tío Beto, él era mi hombre, con quien yo quería estar a todo momento, le hacía mensajitos en papel, dibujos, poemas y lo trataba con muhco amor en la casa, el tío tenía que bajarme de las nubes muchas veces, ya que él decía que mis padres podían sospechar y era cierto.   Las sesiones de sexo anal continuaron, mi culito ya se había adaptado totalmente al grosor del pene del tío, además era común que tuviera uno o dos orgasmos en ese estilo.  Para el día de mi cumpleaños número quince, le pedí como regalo al tío que me la metiera donde debe ser, es decir en la cuquita,  al prncipio quiso negarse, pero yo fui firme y èl me cumplió el deseo, la noche de mi conversión en mujer fue linda,  me besó en todo el cuerpo, comenzando desde los deditos del pie hasta mi último cabello, luego se quedó lamiendo mi cuquita y  me hizo acabar en su boca, después me volvió a untar su famosa crema en mi conejito, metiendolo con sus dedos, luego dirigió su pene a la entrada de mi coñito, lo empujó firme y minutos más tarde estaba yo prendida a su cuerpo y el moviendose dentro de mi rajita, casi no sentí dolor y la gocé estruendosamente, para nuestra suerte, esa noche mis padres habían salido a una cena, asi que mis gemidos y gritos no fueron percibidos por nadie más que nosotros, al fin sentía su dura pija en mi interior, en donde debe ser, en mi rajita.  Lo raro de esa vez fue que mi tío después de cogerme por mi cuquita me la volvió a meter en mi ano, como que prefería ese lugar de mi cuerpo sobre todo lo demás.  Además se veía que gozaba más cuando me poseía por allí.   Si antes estaba perdidamente enamorada del tío Beto, imaginense ahora, después de desflorar mi cuquita.  El era mi todo. No podía estar sin verlo, sin hablarle, sin saber de él  todo  el día.  Las relaciones y encuentros fueron subiendo de frecuencia, inicialmente lo hacíamos una vez por semana, luego subió a dos,  y actualmente tres o cuatro encuentros semanales.   Ahora veiamos juntos algún video VHS  porno en una videograbadora que le prestaban y luego repetíamos alguna cosa que nos hubera llamado la atención.  A raíz de eso un día me pidió que si podía traer a un su amigo y compartirme con él.  Mi primera respuesta fue que no.  Pero luego él a través del chantaje emocional, me convenció, (ya no queria tocarme ni besarme, me decía que ya no quería nada conmigo), finalmente se dio la ocasión, otro día que mis padres no estaban presentes.   El tipo que invitó, que era su amigo, tenía el cabello teñido de güero, eso es normal ahora, pero en aquellos años no lo era,  luego de hacer las presentaciones y que me desnudara frente a ellos,  el otro tipo que llamaremos Hugo,  pidió que yo se la chupara al tío Beto, lo hice y Hugo se regocijaba jalándose el pene, el cual no estaba erecto.  Luego me hicieron acostarme boca arriba,  Hugo me abrió las piernas y se sumergió en mi cuquita, su lengua era más fina y húmeda que la de mi tío.  El tío tomó su verga y mientras me la chupaban yo le mamaba su pija dura.   Poco a poco fui perdiendo el miedo, era muy erotico tener a dos hombres en la cama para mi, era muy excitante.  Yo me mojaba como nunca.  De pronto perdí al tío, me sacó la pija de la boca y ya no lo vi, pero los lenguetazos que me daba el otro tipo me arrancaban gemidos de placer.  Tuve un orgasmo brutal con el sexo oral que me brindaba Hugo.  Me desfallecí varios minutos, de pronto yo abro los ojos y  veo que el tío Beto está detrás de Hugo que esta hincado mamandome aún el sexo.   Al principio no me he dado cuenta de la situación, pero conforme que avanzan lo segundos puedo ver el tío se sujeta de las nalgas de Hugo y se mueve como lo ha hecho conmigo, trato de incorporarme un poco, la excitación se va, es increíble el tío esta follando el culo de Hugo!! (como dije ahora esto podrá ser casi normal, pero hace veinte y tantos años eso era depravación), me sentí impresionada con cólera, el tipo estaba cerrando los ojos degustando la pija del tío, me quité de la posición en que estaba y me dio miedo y otros sentimientos repulsivos, no quería estar un momento más allí!!.  Asi que tomé mi poca ropa y salí corriendo de allí, entre a mi cuarto y cerré con llave la puerta.  El tío que me había seguido, estuvo tocando por varios minutos, pero no le abrí, trato de disculparse, pero yo estaba en un mar de lágrimas, sollozando.  Luego se cansó de tocar la puerta y se marchó.   Varios días después, el tio pudo abordarme, porque yo lo tenía odiado y le huía.  Trato de explicarme en vano que él era bisexual al igual que su amigo o novio.  En aquel entonces, eso no era difícil de asimilar, asi que decidí que ya no sería nunca más su amante o novia.  Unos meses después el tío se mudó y creo que fue a vivir a la casa de otro tipo.   Tardé mucho para volver a confiar en otro hombre.  Pero ahora eso es parte de mi pasado y quise relatarselos para desahogarme una vez más..   FOTOS

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