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Mi Amiga Carolina - 4ª Parte

Este relato continua con las aventuras sexuales que vivimos con mi amiga Carolina en su visita a mi casa, viviendo una noche de orgía salvaje con mi marido y su amigo, un negrazo espectacular.

Seguíamos mamando las vergas de nuestros machos, yo la de mi marido y Caro atorada con la del negro que llenaba toda su boca, hinchándosela, su enorme verga negra entraba a duras penas en su boca, sobraba un buen pedazo fuera de ella. Mariana a un costado sentada en un sillón se masturbaba fuerte, sus dedos entraban en su conchita húmeda y brillante y acariciaba sus pechos pequeños pero duros y excitados. Entonces vi como Edson se sentaba, parecía tener tres piernas, Carolina se encaramo sobre él acomodándose frente a él, tomo el tallo grueso y reluciente de Edson y comenzó a refregar su rajita mojada sobre la descomunal verga, los líquidos preseminales de Edson mojaban su clítoris, el negro la tomo en su mano y daba vergazos sobre sus nalgas y sus labios vaginales, la tomo firme y apuntó contra su rajita, Caro se acomodó sobre ella y vi como lentamente y en medio de suspiros de Carolina la vergota negra empezaba a hundirse en su interior.

Entonces me puse en cuatro patas con mi cabeza sobre la espalda de Caro, teniendo una perfecta visión de cómo la penetraba Edson, al tiempo que Miguel me tomó por detrás dejándome ir su gran verga hasta el fondo de un solo golpe en mi conchita empapada. Me daba fuertes embestidas, me hacía gozar, me encantaba la verga de mi marido llenando mi lubricada vulva, seguí viendo como Carolina se clavaba en la vergota del negro, su concha se abría al máximo permitiendo que ese trozo descomunal de carne se deslizara dentro de ella, podía ver como la penetraba lento, cada vez más profundo, sus paredes vaginales se dilataban al máximo para recibir la gruesa barra de aquel descomunal negro, Caro gemía de placer, lleve mi boca y fui besando su espalda, baje por sus nalgas, mi lengua recorrió su culito, podía sentir esa enorme verga palpitando, abriéndola, llenándola por dentro, notaba su gruesa y reluciente vena a través de todo su grueso tronco perdiéndose en la caliente y húmeda concha de Caro, seguí lamiéndolos, llegué al pedazo de verga que quedaba fuera y pose mi lengua en ella, palpe las gordas y peludas bolas de Edson, mientras Miguel me cogía de una manera cadenciosa, fuerte y duro.

Carolina subía y bajaba con su concha apretada a todo lo largo de la inmensa verga, gritaba de placer, su lengua se enredo con la de Edson, mi lengua recorría sus nalgas y la sentí estallar en un orgasmo intenso, noté su concha chorrear jugos que al seguir cabalgando corrían por esa verga negra y gruesa, comencé a lamer sus jugos, sobre sus piernas, su conchita y la verga del negro. A pesar del orgasmo, Caro no aflojaba la cabalgata, al contrario, acelero sus movimientos contoneando sus nalgas sobre la enorme verga y su orgasmo se prolongaba, anunciando otro, al mismo tiempo Miguel me embestía fuerte, que junto a la visión de mi amiga cogiendo esa rica verga, me llevó a acabar yo también al mismo momento que mi marido inundaba mi conchita con su caliente y rica esperma, sus chorros me quemaban. Seguí comiendo el culito de Caro que a punto de otro orgasmo, montaba extasiada la verga de Edson que apretaba las nalgas de Caro mientras su descomunal tolete se deslizaba una y otra vez en la empapada vagina de Caro, Edson gemía fuerte anunciando también que acababa, y al hacerlo y llenar la concha de Caro de abundante leche, ella acabó de nuevo, clavándose hasta el fondo la tremenda verga y dejando que el negro descargara todo su semen en su interior.

Carolina se desmontó de la enorme verga y abundante leche chorreó del interior de su sexo, cayendo por sus piernas y sobre la verga, ella cayo extenuada sentada en el sillón, me puse de rodillas delante de ella y lamí y chupe su concha limpiándola de sus jugos y los restos de leche del negro. Luego hice lo mismo con Edson, recorrí toda su verga con mi lengua, la metí en mi boca, la mezcla de su semen y los jugos de Caro me fascinaban, lamía aquella poderosa barra una y otra vez, ahora estaba algo morcillona pero sentí como rápidamente se recuperaba con mi mamada y al terminar de limpiarla toda, ya la tenía totalmente dura de nuevo. Entonces fui yo la que ahora se montó sobre el negro, pero de espaldas a él, refregué mi concha mojada sobre la cabezota de su verga, mojándola con mis jugos, con sus grandes manos tomó mis pechos y me fui sentando sobre esa enorme y deliciosa verga, clavándomela despacio, sintiendo como abría mi concha caliente, estirándola al máximo, sintiendo cada milímetro de aquel tolete en mi interior.

Vi como Caro, se deslizaba hasta donde estaba Mariana y hundía su cara en su conchita que chorreaba jugos y Miguel sentada al lado mío contemplaba como su caliente esposa devoraba esa enorme verga negra, que se clavaba lento pero sin detenerse dentro de mí, estirando mi conchita mojada, llenándola por completo, la sentí golpear el fondo de mi sexo y empecé a cabalgarla, subía y bajaba por todo el largo de esa tremenda verga, sacándola casi por completo y luego volviéndomela a clavar toda, Edson acompañaba mis movimientos con sus manos sobre mis caderas. Ver a su esposa gozando con ese pedazo enorme de carne hizo que la verga de Miguel estuviera dura de nuevo, entonces se paró sobre el sillón y puso su rica verga a la altura de mi cara, no dudé en tragármela toda, mientras no dejaba de montar a Edson, sentía dos enormes vergas llenando mi conchita y mi boca.

Miguel tomaba mi cabeza y embestía mi boca, cogiendola hasta mi garganta, y la verga de Edson taladraba mi raja chorreante de jugos, él se aferraba a mis tetas y yo subía y bajaba fuerte y rápido devorando su tremenda verga con mi concha ardiente, totalmente invadida por esas vergas me llevaron a un orgasmo intenso, grité de placer y acabe sobre la verga de Edson bañándola en mis jugos, mientras duraba mi orgasmo, Edson se incorporo y me levanto con sus fuertes brazos, dándome vuelta y sin sacar su verga de mi sexo, Miguel se sentó y yo quede en cuatro patas, con mi cabeza sobre la verga de mi marido y cogida por detrás por Edson.

El negro empezó a embestirme fuerte, me daba nalgadas, me clavaba su herramienta enorme y dura hasta el fondo y yo me tragaba entera la verga de Miguel que llenaba mi boca, él me decía sí me gustaba la verga que me estaba cogiendo, sí gozaba con esa tremenda vergota en mí concha, solo saque un momento su verga de mi boca para contestar que estaba gozando mucho y volví a comemerla toda, el tomaba mi cabeza ahogándome en su verga que golpeaba mi garganta y Edson me daba embestidas salvajes y profundas, me tuvieron así por lo menos unos 20 minutos, ya había tenido otro orgasmo y a punto de alcanzar otro, sentí la verga de Edson hincharse en mi concha y con una clavada profunda explotó dentro de mi, lanzando abundantes chorros de leche caliente que me inundaron por dentro, lo que me hizo acabar nuevamente y grité de placer ahogada en la verga de Miguel que empezó a escupir gruesos chorros de semen directo en mi garganta, mi orgasmo seguía sintiéndome inundada de leche de mis machos, llenando mi boca y mi concha, Edson se levantó sentándose al lado de Miguel lo que aproveche para limpiarles bien la verga a los dos, lamiendo y bebiendo toda su leche mezclada con mis jugos.

Entonces me levanté y vi a Caro haciendo un 69 con Mariana, tomé un consolador de un cajón y acercándome por detrás a Carolina, se lo di a chupar a Mariana y luego se lo clavé a mi morena amiga, que gimió fuerte al sentir la verga plástica grande y dura que la penetraba, Mariana desde abajo lamía su clítoris excitado, el consolador la penetraba profundo y yo empecé a lamer su culito, Carolina gemía de placer, anunciando su orgasmo, con Mariana la seguimos comiendo toda hasta que estalló en una acabada intensa, su concha explotó en jugos, que corrieron por la cara de Mariana y sobre mi lengua. Las hice levantar y ahora fue Mariana la que se sentó en el sillón, abrimos sus piernas con Caro y ella le comía el culito mientras yo la penetraba con mis dedos por su conchita y me comía su clítoris, sus jugos corrían por su culito lo que aprovechó Caro para meter dos dedos dentro, mientras yo ya tenía cuatro en su conchita, Mariana chillaba de placer, me animé un poco mas y empuje en su rajita empapada, logrando que entrara mi puño y un poco mas y mi mano se perdió dentro de su conchita que se estiró toda, Mariana gritaba y Carolina siguiéndome empezó a hacer lo mismo en su culito que a pesar de resistirse terminó de igual manera, penetrado completo por la mano de Carolina, así la penetramos y Mariana gritaba mezcla de dolor y placer, pero terminó en un orgasmo bestial, dando gritos y pidiendo mas, hasta que su cuerpo se arqueó y cayó rendido y convulsionado sobre el sillón, despacio sacamos nuestras manos y la dejamos descansar.

Era hora de atender de nuevo a nuestros machos, que por ver la escena ya sus vergas habían reaccionado, aunque no estaban a pleno, con Caro nos arrodillamos frente a ellos y le dimos una buena mamada, yo a mi marido y ella a Edson hasta poner de nuevo sus enormes vergas bien duras de nuevo, entonces Miguel me puso a cuatro patas en el sillon y mojando su verga en mi conchita, mojo mi culito y poco a poco me fue penetrando, Carolina se puso en cuatro patas sobre la alfombra y Edson la cogía por detrás por su conchita, su cabeza quedaba a la altura de mis nalgas, así que sentí como me las lamía y por momentos Miguel sacaba su verga de mi culo y la metía en su boca, para después volver a clavarme toda su verga, estuvimos así un rato hasta que Edson le pidió a Miguel cambiar de parejas y así lo hicimos, cambiamos de posición y de macho con Carolina, que enseguida la vi ensartada por el culo con la gruesa verga de mi marido y Edson me cogía por la concha pero seguro notó mi culito dilatado por la cogida que me había dado Miguel y me dijo que tenía un culito precioso y quería cogermelo, lo mire y le dije que deseaba sentir su enorme verga en mi culo.

Al oirme decir eso Carolina quiso presenciarlo y Miguel también, entonces Caro sé puso detrás de mí y empezó a chupar la verga del negro, mojándola bien y Miguel me besaba y acariciaba mis tetas, excitándome y preparándome para la cogida, Caro escupió mi culito, tomo la verga de Edson y la mojo bien en mis jugos, colocó la verga en la entrada de mi culito y entonces Edson empujo suave, mi culito dilatado, la recibió bien al principio, al seguir entrando sentí algo de dolor, esa tremenda barra de carne estiraba mi culo al máximo, Caro abrió bien mis nalgas y estimula mi conchita, eso me relajo bien y la descomunal verga se deslizo mas en mi culo, gemí fuerte, Miguel ahogo mis gemidos con sus besos y Edson sin detener su penetración entró profundo en mi interior, sentí toda su verga en mi culo, llenándome completa, Carolina gritaba excitada que me la había comido entera, el dolor me ahogaba un poco, pero el negro se quedó quieto y mi culo se adapto de tal manera que al sentirlo empezó a embestirme despacio, entrando y saliendo de mi culito, que recibía toda aquella enorme pija negra, poco a poco sus embestidas se hicieron mas fuertes y Miguel colocándose detrás de Caro la clavó también por su culo y la cogía fuerte.

Edson me cogía salvajemente, fuerte y rápido, por momentos solo salía de mi boca para meter su verga en la boca de Carolina y volver a cogerme toda, cada vez mas duro y fuerte, yo gritaba pero de puro placer, mi culo era ahora el que devoraba esa tremenda verga, abriéndose y cerrándose, succionando la verga gruesa y dura que se enterraba completa en mi culo, en la habitación todo era olor a sexo, todos gemíamos fuerte, los dos machos nos tenía ensartadas por el culo con sus enormes vergas, sentí la de Edson hincharse en mi culo y me cogió mas fuerte haciéndome acabar en forma bestial, dando gritos y retorciéndome de placer, exprimiendo su verga que no pudo aguantar y lanzó dos fuertes chorros de semen caliente en mis intestinos y luego la sacó y acabó mas todavía sobre mis nalgas, mi culito y en la boca de Caro que se empeñaba en comer todo lo que salía de la gorda verga, llevando también a Caro y a Miguel a su orgasmo, que dejo a Carolina con el culito lleno de la leche de Miguel. Las dos nos ocupamos de limpiar bien las vergas y luego cada una limpio a la otra bebiendo la leche de nuestros culitos.

Todos estábamos algo cansados, así que nos tomamos un tiempo que dejara recuperar a nuestros hombres y aliviara nuestros agujeritos, con Caro decidimos darnos una ducha, a la que sumamos a Mariana, las tres nos metimos en la bañera y por un buen rato estuvimos dándonos besos, caricias y recorriéndonos enteras con nuestras manos y lenguas, al salir del baño, lo hicimos las tres desnudas, encontramos a Edson y Miguel que habían preparado unas copas y nos sentamos los cinco charlando por un buen rato, luego decidimos dormir un poco, Edson se acomodó en el sillon junto a Mariana y Caro se unió a mi marido y a mí en nuestra cama. Habremos dormido algunas horas y al despertar tenia deseo de mas, me abracé a mi amiga y la bese en la boca, ella despertó y al acariciar su rajita, la noté húmeda, ella también quería mas y todavía quedaba mucho por disfrutar.


Continuara...




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