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Amigas Intimas

Oh, si! ¡Oh, si! Tío, sos una máquina… ¡Oh, si! ¡Dale más duro! ¡Dale! ¡Dale!

¡Uf! ¡Uf! ¡Uf! Diana… Diana…

¡Dale! ¡Dale papá! ¡Dale duro a esa perra papá!


Me encontraba arrodillada desnuda sobre la cama, viendo como mi papá pasaba sobre mi hermana, en mi cuarto. Ella estaba acostada con las piernas abiertas y en el aire, aferrándose a las sábanas mientras el maduro pene de mi padre, de 18 cm., se metía una y otra vez hasta el fondo de su sexo, que brillaba mojadísimo por la inmensa cantidad de fluidos que manaban de allí.


Veo el cuerpo de Diana y me excita mucho, sus senos medianos, su estrecha cintura y sus caderas medianas también me vuelven loco, es una mujer tan bella…


Nos encanta tener a mi papá encaramado y desnudo encima de nuestros cuerpos, hincándonos sin compasión su gorda paloma, gimiendo como desesperadas mientras su sudor cae sobre nuestro cuerpo y se mezcla con el nuestro. A las 3 (mamá, Diana y yo) nos erotiza increíblemente ver como nos somete, ver su imponente cuerpo de hombre maduro rondando los 40, peludo y poderosamente musculazo, encima de los nuestros, tan débiles y delicados a su lado.


No les he hablado de papá, el tiene una historia muy peculiar que algún día les contaré. Mi historia es también muy peculiar, basta con saber que soy guatemalteca, que vivo en Belice con una mujer que en realidad no es mi madre y que mi hermana es en realidad mi prima. Pero bueno, no quiere que reparen en estos datos, que sin irrelevantes para la intención de este relato. Pero les prometo que en cuanto pueda les contaré bien todo este relajo.


Me había esperado desnudo en mi recámara, a que saliera de la ducha. Mi toalla cayó en cuanto lo vi acariciándose el sexo en tremenda erección y llamándome con un dedo a que me acercara. Me calentó como un boiler, en cuanto sentí sus labios tibios besar mi rajita. La lamió hasta el ano metiéndome la lengua hasta el fondo. Papá es un maestro para chupar pusas, el goza de una gran reputación como mamador.


Luego me bajó la cabeza gentilmente hasta que mis labios tocaron su pene, me puse a darle una buena mamada, como mejor sabía. Apenas tengo 18 años, pero ya soy bastante buena en ello también. Después se acostó con las piernas abiertas, ofreciéndome los huevos, los cuales le chupé con devoción. Luego me fui sentando poco a poco sobre esa noble tranca y nos dimos gusto…


Cabalgué a mi papá por un buen rato, sintiendo el tremendo grosor de su garrote estirar al límite las paredes de mi vaginita, que se esforzaba en tragarse ese portento de verga. Papa fue muy gentil conmigo, no quería lastimarme así que todo lo hizo con muchísimo cuidado, después de todo yo soy su nena consentida.


Diana llegó mientras celebraba a gritos mi segundo orgasmo. Pescó a papá poniéndome en 4 para continuar. Mi hermana sonrió y nos dijo picarones. Se acercó moviéndose como una auténtica puta y se metió en la fiesta. Mamó a papa, me mamó a mi, y luego se puso boca arriba, con las piernas abiertas para que el la poseyera.

¡Voy a terminar Diana! ¡Voy a terminar! ¡Voy a terminar!

Dale adentro… dale adentro…

¡Voy a terminar!… es peligroso…

Hoy no… hoy no… ¡¡¡OHHH TÍO!!!… ¡¡¡DALE, INUNDAME!!!

¡¡¡DIANAAAAA!!!


Papá arqueó el cuerpo hacia atrás y eyaculó bufando adentro de la tibia raja de mi hermana. Ella gimió quedamente cuando sintió los chorros calientes caer hasta el fondo de su suave gruta del amor. Ese día no había problema pues no estaba en sus días fértiles ni en los de peligro. Es una ventaja cuando las mujeres somos muy puntuales en su ciclo.


Quedamos acostados sobre mi cama, papa yacía en medio de las dos abrazándonos. Nosotras posábamos la cabeza sobre su poderoso pecho. Después de la tormenta, siempre viene la calma, pero dentro de la calma no tiene por qué estar forzosamente la paz.

Lucy, ya no te he visto con Cindy, ¿están peleadas?

Pues… no sé…

Entonces si…

No sé… tal vez…

Eso pasa nena, – intervino papa – eso pasa a cada rato, pero son pruebas que las amistades deben superar para crecer y hacerse más fuertes.

Así es – agregó Diana – vas a ver que lo van a superar… ella me gustaba mucho como amiga tuya, ¿sabés?

¿Si? ¿Por qué?

Porque siempre se preocupó por ti… además tampoco quiere al hijo de puta de tu noviecito…

¡Diana!

¡Nada que Diana! – me regañó papa – Precisamente quería hablarte de ese tu novio… creo que estás muy joven para meterte en esas cosas… – se quedó callado pensando en lo que me estaba diciendo; o sea, tengo 12 años y estaba cogiendo apasionadamente con mi padre, eso de que estoy muy joven no puede ser usado en mi contra – mirá mija, un noviazgo es una relación en la que tenés que ser feliz, de lo contrario no vale la pena seguir en ella…

¡Pero soy feliz!

¡Pero no es una felicidad real hermanita!

Diana tiene razón. Si tu novio no te da tu lugar, lo que estás viviendo es una ilusión. Un buen noviazgo te debe promover a ser mejor, a conseguir mejores cosas. y tu has bajado tus notas, te has alejado de varios de tus amigos hombres, empezaste a fumar, – ¡mierda! me cacharon – te dajás usar como se le da la gana… Allan no te hace bien y lo sabés Lucía, el solamente te quiere por el sexo.


La verdad era muy contundente pero yo me negaba a aceptarla, todavía no estaba lista para ello. Me quedé callada, los ojos se me llenaron de lágrimas y papá terminó su tierno regaño con un beso suave en mis labios. Me pidió que lo dejara, pues no me hacía bien…


Cindy y yo si estábamos distanciadas, bastante. Pasamos como un mes sin vernos después de que la encontré cogiendo con Mike. Ninguna de los 2 se atrevía a buscar a la otra. Aunque yo lo intenté un par de veces, quise acercarme pero ella me huía.


Mi relación con Allan terminó 3 semanas después de esto por razones que otro día abordaré. Lo cierto es que quedé devastada, le había dado todo mi ser a ese hombre y al final no sirvió para nada. Tan solo me demostró que no era más que lo que todos me decían que era, una basura.


Así pasamos un tiempo, un mes como dije, hasta que un día me la encontré caminado por la playa. Yo iba con mis 2 amigos cuando la vi de lejos. Ella me vio también, pero no se paró a irse como hizo 2 veces antes, se quedó sentada y me sonrió. Pensé que sería el momento adecuado para acercarme de nuevo. Les dije a mis amigos que tenía un asunto que arreglar con ella y me alejé. Lentamente llegué hasta donde ella se encontraba.

Hola. – le dije.

Hola. – me dijo.

¿Cómo estás?

Mmmm… – solo me respondió con una mirada que quería decir mal.

Yo también… rompí con Allan.

Ya era hora.

¿Y tu cuándo vas a romper con Mike?

…-… – sus ojos se llenaron de lágrimas, casi rompe en llanto.

Tenemos mala suerte.

Si, muy mala… yo solo quiero que el me quiera…

Si, eso es lo único que yo deseaba de Allan.


En eso el cielo se nubló y empezó una súbita lluvia. Ninguna de los 2 nos queríamos mojar por lo que salimos corriendo a cubrirnos. Mi casa era el sitio más cercano, así que hacia allá corrimos.


Mamá nos vio llegar mojadas hasta los huesos.

Niñas, se van a enfermar… vengan, se tienen que poner otra ropa. – entramos a la casa y mamá nos dio toallas.


Fuimos a mi cuarto y entramos. Mamá nos acompañó, nos vio de pies a cabeza moviendo la suya a modo de desaprobación. Fue a mi armario y sacó pantalones y camisas.

Mama, nosotras podemos solas…

Ustedes los adolescentes siempre se andan quejando cuando uno los quiere atender, pero si no lo hace después de quejan. Ponete esto mija…

No, eso lo quiero usar en el cumpleaños de Charly… mejor pasame el amarillo.


Mamá salió de la habitación y nosotras nos quietamos la ropa.

Necesitas ropa interior también, la traes empapada… ¿no querés que le pida a mama que la seque en la secadora?

Gracias Lucy, yo creo que si lo necesito…


De repente nos quedamos estáticas, ninguna decía palabra alguna, nos quedamos viéndonos desnudas, embelezadas de nuestros propios cuerpos. Ella, de piel blanca, ojos verdes oscuros y cabello castaño, era una oda a la belleza, con su cuerpo delgadito y delicado. Se pechitos apenas empezaban a sobresalir, con un pezón rosado y gordito. A todas las mujeres nos crece primero el pezón y se nos pone extremadamente sensible al inicio de nuestro desarrollo. Sus genitales, inmaduros y casi lampiños, se miraban casi infantiles, virginalmente cerraditos, aunque ya no era virgen.


Yo, de piel morena clara, ojos verdes pálidos, de complexión delgada, soy bonita. Mi cabello negro liso hasta media espalda es orgullo de mamá, pues ella me lo cuida muchísimo. También tengo cuerpo de nena, mis pechos están en el mismo estado y mis caderas apenas empezaban a ensancharse. No lo aparentaba, pero iba en camino de volverme una mujer muy voluptuosa, una verdadera ricura.


Comparadas yo salía mal parada, pues mi cara no era tan bonita, y su delgadez le daba más realice a su esbelta figura. Y no es que yo fuera fea, ya dije que no, lo que pasa es que siempre fui un poquito más gruesa, y mis rasgos menos llamativos. Pero igual estoy que me caigo de buena ahora.


Nos pusimos rojas y empezamos a ver como disimilábamos. Salimos de mi habitación cuarto con una toalla en la cabeza cada una, secándonos el pelo. Casi al instante salió Diana, sorprendiéndose de vernos mojadas. Mi hermana me guiñó el ojo pícaramente, seguramente por su mente pasó algo sucio, lo malo es que Cindy se dio cuenta.


Empezamos a platicar de diversas cosas y terminamos riéndonos. Diana se llevó la ropa de mi amiga a la secadora y mamá se fue a atender la posada. Me quedé solo con mi amiga así que entramos de nuevo a mi habitación.

Lucy, ¿Diana y tu mamá saben que estoy al tanto de lo que hacen en su vida privada?

No, no les he dicho nada…

Mmmm… ya me parecía. No les digás porfa…

Vaya… y tu… ¿cómo estás?

No muy bien… no muy bien…

Igual yo… tuviste razón todo el tiempo, todo el tiempo…

Tu también…

Es horrible saber que todo lo que hiciste no valió la pena.

Si, es horrible.


Platicamos un poco más, ella lloró desconsolada en mi pecho y yo en su hombro. Nos habías reconciliado, eso mitigaba un poco nuestro dolor. Terminamos hablando de otras cosas, haciendo chistes y riendo hasta que Diana llegó a avisarnos que ya estaba su ropa. Se la puso y la acompañé afuera, se fue a su casa.


Las cosas volvieron a la normalidad después de eso. Mi vida continuó, aunque triste, pero siguió. La de ella también. Nos dimos fuerzas los dos para rechazar a Allan y a Mike cuando ellos nos fueron a buscar para regresar, nos mantuvimos firmes.


Ahora que recuerdo, esa fue una época de gran maduración para los 2. Antes, ella salía con quien fuera, mejor si era guapo. Si era bueno o malo no importaba mucho, lo que le gustaba era el hecho de ser popular. Por eso ella terminó al lado de Mike. Pero después de el, se volvió menos superficial, ya no le importó competir con sus amigas para ver a quien preferían los muchachos. Dejó de ser un poco niña y creció.


Yo también cambié. Antes me metía con casi cualquiera bajo el lema de "¡Viva el sexo libre!". Pero ya no, ya no me interesaba compartir mi intimidad con los demás. Bueno, con mis amigos si, pero solo con aquellos cercanos que hubiese compartido conmigo más que sudor, gemidos, jadeos y semen. Dejé de hacer eso.


Continuó mi amistad con ella. Decidí alejarme de cualquier tipo de relaciones por un buen tiempo, ella hizo lo mismo. Salíamos juntos como amigos, platicábamos y éramos, en resumen, muy apegados.


Bueno, aquí terminaré este capítulo de mi narración, más adelante continuaré contando cómo fue que inicio nuestra relación más que íntima. Mientras, pueden escribirme a mi correo gran_jaguar@terra.com expresando lo que deseen (menos maltratadas). Hasta entonces.


Gran Jaguar FOTOS

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