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Acapulco - Mary y Yo - 3ª Parte

Mis hijos nos despertaron como a las 9.00 a.m. Mari y yo estábamos muertos, se subieron a la cama con nosotros y jugábamos con ellos, les dijimos que se fueran a bañar y se vistieran para ir a desayunar, nos volvieron a despertar como a las diez, la pobre de Mari se vistió y se los llevó, regresaron como a las doce para ponerse sus trajes de baño, mi mujer entró a la regadera, un rato después la alcance, estaba con la regadera abierta con toda la presión del agua en su espalda y nalgas con una cara de agotamiento, le dije, estuvo buena la fiestesita de anoche ¿verdad?, Solo me contestó con un, uff.

Me comentó, ese Jim está tremendo, cuando me cogió por el coño lo sentía como chocaba con mi matriz, me movía mis entrañas, nunca he sentido cosa igual, y cuando me dio por detrás la sentía en asta mi garganta estoy agotada; y por cierto a que lugarcito nos llevaste anoche era el mismito infierno, todavía siento un pellizco por aquí, me mostró su nalga y efectivamente tenia un pequeño morete, le dije apoco no te gustó el vaquero, ni me lo recuerdes me contesto, parece que en lugar de verga tenía un brazo y como le hizo para aventar tanta leche en esa forma sin tocarse la polla, a poco no te lo tirabas le pregunté, noo, si con Jim me a costado trabajo con el otro me parte en dos, casualmente mientras platicábamos no se dejaba de enjabonar su sexo y se estaba excitando sus pezones la delataban, yo me hice el desentendido y me metí a bañar.

Mari, llevó a los niños al mar en lo que me fui a desayunar un rico bufet, en lugar de un café o un jugo, empecé con una cerveza bien fría. Y luego los alcance en la playa, los niños preguntaban por los Gringos, les dije no lo he visto pero seguro que aparecen. Por ahí de la 1.45 p.m. fueron apareciendo con una cara de crudos y cogidos que no podían con ella, nos saludaron, nos comentaron que estaban muy tristes que les dolía dejar a unos amigos como nosotros pues era su último día de vacaciones, que su vuelo salía a las 8.00 a.m. del día siguiente, les invite unas cervezas estuvieron jugando con mis hijos, platicándome de las habilidades de mi esposa y todas las sensaciones nuevas que habían experimentado, yo le hacia las traducciones a Mari que se ponía rojita, y le dije a mi esposa, creo que les vas a tener que hacer su despedida esta noche, mi mujercita contestó pero si ya no puedo más me duele todo.

Me dijeron los amigos que si íbamos a comer al restaurante de mariscos del día anterior, les pregunte que si para recargar baterías se pusieron rojos los dos, es que nos gustó mucho y los queremos invitar, Mari y mis hijos estuvieron de acuerdo. En eso pasaron las dos parejas de gringos del incidente en el elevador y nos saludaron en forma efusiva con una gran sonrisa, algo le dijeron a Bob que no entendí, le pregunté a Bob y me dijo que ¿si sabían lo de Mari y ellos?, les conteste que no, les platiqué lo que pasó en el elevador, se rieron a carcajadas de lo ocurrido, por que los pinches Gringos les dijeron gócenla mucho que esta muy buena, las mejillas de Mari, rojas como manzanas.

Mas tarde, pedimos nuestro auto y fuimos al restaurante de mariscos, los amigos arrasaron con la comida,( cóctel de ostión con camarón, ostiones en su concha, hueva de Liza. Caldo de camarón, camarones gigantes al ajillo.) con un buen vino blanco, terminamos de comer muy sabroso, yo pagué la propina le dimos las gracias al mesero y nos contesto, gracias las que van a hacer ustedes con todo lo que se comieron, ( hice la traducción) los muchachos y mi mujer se pusieron rojitos, dimos un paseo a pié para bajar la comida y la obligada compra de artesanías y recuerdos, regresamos al hotel nos metimos todos a la alberca mis hijos jugaban con ellos, mientras le preguntaba a Mari como se sentía, me dijo que bien que se “sacrificaría” para la despedida de los amigos, se me paró el pito con su respuesta la abrace por detrás para que lo sintiera, les dije a los amigos que Mari les iba a hacer su despedida, pusieron una cara de felicidad y dijeron que iban a preparar todo, dos horas después mis hijos se estaban acostando les dijimos, que íbamos a ir un rato a la disco.

Mari se arregló muy guapa pero yo le dije que no se pusiera ropa interior, solo un mini vestido, con sandalias, era toda su ropa, tocamos en el cuarto de ellos estaba todo listo platones para picar, la botella de Ron, hielos y sodas, preparamos unas cubas nos sentamos en la sala a platicar, con el vestidito muy cortito mi esposa cruzaba sus piernas y las descruzaba, dándonos una vista de flash de su panocha, no aguantó más Bob se acercó y la besó en una forma muy dulce la levantó la abrazó, sus manos recorrían todo su cuerpo y el vestidito se levantó, nos daba una preciosa vista de sus nalgas a Jim y a mi, mi esposa empezó a desvestir a Bob que solo traía playera y short, Bob sacó el vestidito y quedaron los dos desnudos, Mari nos dijo solo vean, se acomodaron en la cama en un 69 con mi esposa arriba, en pocos minutos los dos estaban jadiando, él metía la punta del dedo en el culito, su lengua bien adentro del coño, mi mujer recorría con su lengua la polla no la mamaba mucho para que no se corriera tan rápido, al rato mi mujer no podía más con la calentura, nos pidió un condón se lo puso lo fue cabalgando muy suavemente, ya que la polla desapareció dentro volvía a subir y a bajar luego los dos se giraron, mi esposa quedó abajo lo abrazaba con las piernas para tenerlo a fondo, sus lenguas trenzadas los orgasmos de Mari con toda la fuerza, mientras Jim y yo de mirones asomándonos por la panocha de mi esposa, la cual se veía como le apretaba la verga con unas punzadas, un rato después, Bob estaba dándole con todo, mi mujer aplico su “sacapuntas” se besaban con fuego, él empezó a jadiar y a gritar de placer y a venirse con un súper orgasmo los dos terminaron al mismo tiempo.

Jim se quitó la ropa se puso un condón, y no acababa de sacarla Bob cuando Jim ya estaba adentro, mi esposa no lo dejaba entrar mas de media verga, pues cuando el empujaba mi mujer le oprimía con su panocha y lo tenia atrapado, hacia movimientos rápidos como si lo pajeara con el coñito apretado, utilizando su “perrito” con todo y jadiando los dos, mi esposa lo besaba con fuego trenzando las lenguas, Mari le aceleraba su orgasmo con sus rápidos movimientos fue demasiado para él, que le apretaba las tetas con desesperación, inmediatamente se corrió con un fuerte grito, una vez recuperado Jim decía que Mari le había hecho trampa por que no se la pudo meter bien, que se la atrapó y le hizo una paja con el “sacapuntas”, a ver yo soy el arbitro les dije, Jim tiene razón, así que en el segundo tiempo tiene que tirar un penalti dentro del area, los muchachos aclamaron mi decisión mi esposa solo tenía una picara sonrisa.

CONTINUARÁ

by Un buen AMigo - Anónimo FOTOS

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