Inicio » Relatos de Fantasias » Sueños de Prostituta

Sueños de Prostituta

Hoy les contare a mis asiduos y fieles lectores una fantasía recurrente, constantemente pienso en ella y es una de las pocas cosas que me faltan por realizar, eso y ser una estrella porno, soy muy sexual, adoro el sexo, no hay nada mejor que coger tanto con hombres como con chicas, desde muy joven empecé a explorar mi cuerpo y como todas conocí los placeres de la masturbación, adoro masturbarme y lo hago casi a diario, no importa el lugar, solo siento el deseo y lo hago, con mis manos o juguetes, me encanta el sexo fuerte, que me cojan duro para sentirme llena, me excita que un hombre o una mujer me domine, que me digan cosas sucias y calientes, me gusta el lenguaje fuerte o vulgar, me encanta que me nalgueen fuerte, la parte de mi cuerpo que mas me gusta es mi cola, grande y firme, eso me excita mucho, además de mi concha depilada, adoro el sexo oral, me encanta chupar vergas grandes y gruesas y conchas rasuradas, me fascina el olor y sabor del semen o los jugos vaginales incluyendo los míos, a diferencia de muchas mujeres disfruto de una cogida anal, la mezcla del dolor y el placer es indescriptible, no me importa el tamaño de una verga, lo importante es como la usen, he participado en algunas orgias pero prefiero máximo 2, de preferencia una pareja, soy exhibicionista a morir, me gusta que me vean y excitarlos, me fascina el vouyerismo, me encanta ver, los chicos y chicas a veces ponen su cam para que los vea y nos masturbemos juntos, puedo venirme en un minuto o prolongar mis orgasmos, soy muy morbosa y caliente, ya muchos y muchas me conocen y saben lo que me gusta, bueno, ahora si entrando en el tema, mi fantasía sexual que espero algún día poder realizar es ser una prostituta, coger por dinero, me atrae el morbo de hacerlo con un desconocido, chuparselo a alguien que hace 5 minutos conociste, pararme en una esquina como cualquier callejera ataviada muy sexy y ofrecer mis servicios, no me interesa el dinero para nada, solo el sexo casual y conocer el mundo de la prostitucion que se me hace interesante, tengo 2 amigas mexicanas que ejercen esa profesión y les va de maravillas, conocer diferentes vergas y formas de cojer es fantástico, una de mis amigas llamada Ana me lo ha propuesto en varias ocasiones y según ella con mi cuerpo y manera abierta de ser puedo tener varios clientes en una noche, no me decido pues mi familia es muy conservadora y si supieran mis deseos se morirían de vergüenza, los malditos prejuicios, en fin, este es mi sueño:


Entré sola al living del lujoso departamento. Estaba algo nerviosa porque no sabía quién era el cliente, pero debía acostumbrarme porque desde ese momento en adelante iba a ser así siempre, una puta. El mayor punto a favor era la calidad del servicio, que era caro, y solo accesible a una clase bastante privilegiada. Muy a mi pesar ya nunca más trabajaría en la calle al estar dotada de este físico descomunal.

Me senté en el mullido sillón floreado para relajarme un poco. Estaba sonando una melodía hermosa y todo el ambiente estaba preciosamente perfumado. En el medio de esa escena, esa negra infernal que era yo ofreciéndome como una golosina. Me imaginé que cualquier hombre se excitaría como un animal al verme, al sentir el perfume penetrante con que me había rociado el cuerpo, que remataba con una lencería negra ultra sexy que exaltaba mis curvas.






Sentada en el sillón, y luego de acariciar mis glúteos por detrás, además de hacerme un suave masaje en el clítoris para calentarme, tuve miedo de que mi cliente tuviera un pene enorme, y que con él me lastimara, aunque en el fondo eso era lo que deseaba.




Al cabo de unos minutos se abrió la puerta y entró un hombre de unos 45, vestido de sport pero elegante. Se lo veía radiante y muy abierto. Saludó desde la puerta con un hola belleza, y al cerrarla exclamó: Uuaauuu. Yo como única respuesta le contesté con un hola y dejé mis pequeños pechos al aire, provocadoramente erguidos.

Diablos, dijo, vamos a pasar una hora de sexo lujurioso. Se sentó a mi lado y me besó suavemente acariciando mis senos con ambas manos, tenía un fresco aroma a pino en su piel, era el perfume que más me excitaba. Al cabo de unos segundos el ambiente se inundó con su olor, y él continuo masajeándome los senos y besando mis pezones con una delicadeza digna de un devoto. Yo sabía que ya que no habría de pasarla mal, que contaba con un macho experimentado y de mucha calidad. Me fui entregando de a poco, le acaricié la verga por encima de la tela de su pantalón, y la respuesta no se hizo esperar. Se abrió el cinturón y bajó el cierre. No sin antes colocar los cien dólares sobre la pequeña mesita, era mi primera paga como puta profesional.




Sacó una hermosa verga brillante, larga y gruesa, la cual masajee por unos instantes mientras su lengua jugaba deliciosamente con la mía, baje la cabeza sin dejar de frotarla aspirando su aroma, palpe sus gordas bolas y pase mi lengua por ellas, recorrí su tronco desde la base hasta la húmeda cabeza y la introduje de manera tal que sólo me cabía su cabeza en la boca. Pese a todo empujaba intentando llegar hasta el fondo de mi garganta, me cogia por la boca, Yo lo frenaba con la lengua, pero su verga me encanto y la deseaba toda dentro, luego de un rato empezó a deleitarse con mis caricias linguales sobre la enorme cabeza rosada. Tenía un buen sabor masculino, me estaba calentando mucho hacerlo y adivinaba que ese hombre me montaría como una potra. Yo no paraba de chuparlo, masajearlo, olerlo, aferrada a su verga con una mano notaba la dureza y el grosor de su vena, él cada tanto me acariciaba el pelo, con un dulzura sin igual, y llevaba su manos a mis senos haciéndome sentir una verdadera puta.

Suavemente lo sacó y me dijo: "quiero montarte toda, mi yegua hermosa, quiero tu culo", deseaba su tranca perforando mi ano, pero dije: cariño, si lo deseas por ahí te costara 100 dólares mas" adiciono otro billete a la mesita y me coloqué de espaldas en cuatro patas ofreciendo el agujero de mi deseoso ano. Me dio unos besos en las nalgas, y luego fue metiéndose en mi culo con la lengua, humedeciéndome progresivamente hasta meter unos, dos, tres dedos, que me hicieron vibrar. Yo no paraba de jadear, y le decía sí, sí, así... mi hombre... Y no paraba, seguía con su juego entre mis negras y redondas nalgas, haciendo cada vez más grande el agujero de mi culo ya sediento de su verga. No pensaba en otra cosa que darle placer con mi cuerpo.

Me nalgueo fuerte con sus manazas y su verga golpeteaba mi concha calentándome al máximo, la deseaba dentro y así se lo rogué: "anda cariño métemela ya, la quiero toda dentro".



Minutos más tarde la introdujo firme y recta hasta llevarla al extremo más profundo de mi sexualidad anal. Grité, me hizo sentir la dureza extrema de su tronco y empezó a frótalo, sacándolo y entrándolo vertiginosamente. Me dominaba por completo, yo me mecía ayudando sus movimientos de penetración que eran precisos y exactos. Él tenía toda la intención de inundarme el culo y lo hacia muy bien.

A esa altura de las circunstancias me di cuenta que no se había puesto preservativo, y no lo saqué, seguí dejándolo hacer a su antojo con mi culo pues había pagado por el. Pensando que tal vez estaría casado y un poco harto de hacer siempre lo mismo con la misma persona. Yo era su fuente de placer descomunal. Él comenzó a gemir y gemir, y cada tanto me decía frases calientes, depravadas, del estilo que a mí tanto me gustan. "te gusta puta? Siente como te rompo el culo con mi verga, te voy a hacer cojer con mis amigos, mirando como te hacen el culo, putita... viendo cómo te cae la leche por esas piernas hermosas..."

Qué gruesa la tienes amor, dame mas verga, metela hasta el fondo, hazme gozar como una perra, dije mientras acariciaba mi húmeda vagina e introducía dos dedos en ella, viendo que cada vez aumentaba de tamaño y grosor. No perdió el tiempo, la sacó para sentarse en el sillón y me llevó hasta él, sentándome encima, frente a su rostro. Su tranca me penetró con fuerza abriendo camino entre mis nalgas ya mojadas de transpiración. Me estaba haciendo como nunca antes me habían hecho. Me culpaba como me gusta. Yo ya no tenía idea del tiempo que había pasado, pero era seguro que más del que pensaba. Era tanto y tan intenso el placer que sentía, que no estaba dispuesta a cortarlo por cuestiones de horario. Yo era su hembra, su puta y él así lo había decidido. No había vuelta atrás.




Mis movimientos se acentuaron al sentir su abrazo, sus besos en la boca, las apretadas de mis cachetes, su lengua en mi cuello, en mis pezones, finalmente... los pellizcos eróticos en mis nalgas, cada vez más fuertes y seguidos uno del otro. Yo saltaba y saltaba y me excitaba sentir la cercanía de sus muslos bien formados, velludos, varoniles... Por llegar cada vez más abajo con mi cuerpo, y encontrarme con el suyo, tomé el grueso miembro con mi mano derecha y lo llevé hasta bien adentro de mi cola, sentándome en sus bolas quedando completamente sentada sobre él, su verga me quemaba por dentro, me abrazó con sus dos manos por la cintura y me mordió eróticamente las tetas. Yo lo sentía completamente adentro, era suya sin límites, y su miembro latía y crecía dentro de las paredes de mi cuerpo caliente, su verga se movía como si tuviera vida propia.




Quiso moverse para sacarlo y seguramente volver a entrar. No lo dejé. Lo tenía atornillado a mi culo. Me reí y lo miré muy fijo a los ojos, sonriendo, sabiendo que yo manejaba el asunto en ese instante. Le dije: "Seguro que nunca te cojiste algo tan lindo como yo... " Me dijo que tenía razón, que nunca se había comido un culo con tanto placer. Que yo era exquisita... algo incomparable...

De repente jaló mi cuerpo hacia arriba y me arrancó un gemido brutal. Y me bajó de golpe con sus brazos fuertes haciéndome sentir que me clavaba con su descomunal verga. Por último lo sacó haciendo un fuerte ruido de sopapa, y me puso en cuatro sobre el sillón para rematarme ahí sin defensa, expuesta completamente a su salvaje deseo desenfrenado. Se veía que ese era mi día... estaba para más y para hacerlo mejor a cada minuto que transcurría. Lo dejé, lo dejé y sentí mi concha inundada como resultado de tanto frenesí.

Me clavaba su verga de una manera descomunal, la sacaba y metía hasta el fondo de mi ser, me sentía atravesada por aquella barra caliente, me nalgueaba y bombeaba acompasadamente, s



abía que se venía el final, que estaba cerca, por la dureza ya indescriptible de su verga y la penetración acelerada, que aumentaba y aumentaba, produciendo sonidos en mi culo cada vez que arremetía y lo extraía. Estaba llegando... y yo había decidido recibirle todo su caudal en mi culo preciosamente penetrado.

Comenzó a gemir, cada vez más fuerte y más fuerte. Y yo diciendo: siiiiii, dame... dame... siiii, así, dámelo todo... no dejes nada... dámeloooooo………

Su semen había rebalsado mi ano y lo sentía salirse y resbalar por mis piernas. Lo saqué de mi cola y me lo llevé a la boca, y allí terminó tirando más y más su copiosa leche, porque yo le había dado un placer que seguramente ninguna mujer le había proporcionado.




Buen provecho, le dije. Y me contestó metiéndola dentro, bien adentro de mi boca. Se la limpié toda, y cayó sobre mí abrazándose, respirando profundamente, y así se adormeció. Durante unos minutos le acariciaba la cabeza mientras dormía con su cara entre mis pechos. Cuando nos levantamos, el sillón estaba todo manchado de su semen. Tuve que limpiarlo mientras él se daba una ducha. Finalmente se vistió rápido. Me miró, se sonrió y me dijo, sos algo bestial, la mejor negra puta...

Carolina Cruz FOTOS

Este artículo no tiene comentarios.

Escribe un comentario







Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación:




Estadisticas Usuarios

  • Online: 27

Categorias

Articulos Relacionados

Articulos Mas Vistos

Nuevos Comentarios

Recomienda Superrelatos a Tus Amigos

Tu Nombre:

Correo de Amigo:

Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación: