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El Juego Sexual - 2ª Parte

Durante el trayecto del coche hasta su casa estuvimos acariciándonos, pero yo tenía las de ganar, no conducía, y me aproveche de esto, le desabroche el botón del pantalón y le baje la cremallera, se acabo las caricias por encima del pantalón, metí la mano por encima de sus bóxers, podía notar su excitación por la dureza encontrada por debajo de sus pantalones, como me gustaba sentirla tan dura, y no pude resistirme en sentirla en mi mano, y como pude puse la mano por debajo de los bóxers, él me miraba de vez en cuando con una cara de excitado, de deseo, de vez en cuando soltaba algún que otro sonido mmmmm, se sentó un poco más hacia adelante del asiento para poder abrir las piernas , aquello estaba ardiendo, la tome en mi mano, y entonces pude acariciarla bien, pero no todo lo bien que yo quería así que acabe sacándola hacia el exterior, cogiéndola con fuerza pero con delicadeza a la vez, no habían palabras, solo algún suspiro y miradas, muchas miradas.

Me dijo que ya estábamos llegando y sin pensármelo dos veces me agache y le pase la lengua por la punta y luego mi boca, pero solo por la punta, no quería que le bajara la excitación que tenia, luego me incorpore y retire la mano. Aparcó el coche, en dos intentos, estaba demasiado cachondo para hacerlo bien a la primera, se arreglo el pantalón para salir del coche, y yo hice lo mismo con mi falda. Subimos a un tercer piso, en el ascensor, nos volvimos a mirar, sonreímos los dos sabíamos que lo pasaríamos bien, no dio tiempo a mas, y por fin llegamos a su casa. Solo cerrar la puerta me cogió y me saco la blusa con la cual había imaginado tanto, dejo al descubierto unos pechos generosos, y empezó a besármelos, retirándome el sujetador de ellos, primero uno, después el otro mientras sus manos buscaban el cierre del sujetador para desprenderlos totalmente de mi cuerpo. Sus besos pasaron a ser chupetones, y pequeños mordiscos, mientras sus manos me los acariciaban sin cesar, yo le tenia cogido de su pelo, como me gustaba aquello, mis pezones no tardaron en endurecerse, y él lo notaba, como más me excitaba yo, mas cachondo estaba él.  

Le quite el jersey como pude, le acaricie toda la espalda, primero con las palmas de las manos y después pasándole las uñas suavemente. Sus boca empezó a bajar por mi barriga hacia el obligo, me bajo la falda de un tirón, mi sexo ya estaba esperando su lengua juguetona, estaba recorriendo el camino directo a él, estaba impaciente, deseosa, cachonda, quería que  su lengua encontrara ya lo que buscaba, pero no fue así. Se paro en mi ombligo, y seguidamente me cogió por la cintura para sentarme encima de una mesa que tenía en el comedor. Me apoyo su mano en el pecho para decirme que me tumbara en la mesa, mis piernas quedaban colgando de ella, y empezó otra vez a besarme la boca, no podía hacer nada, no me dejaba hacer nada, la posición en la que estaba no me dejaba acariciarlo donde  yo necesitaba hacerlo, entonces siguió con el cuello, besos, lengüetazos , pequeños mordiscos, mi voluntario sabía cómo jugar, se dirigió a una de mis orejas mordisqueándola y jugando con su lengua, su respiración, me ponía mas cachonda aun, con las manos me había quitado el tanga y tiro de mis piernas para ponerme más en la punta de la mesa, se había bajado los pantalones y podía notar su miembro y él mi humedad, no paraba de moverse para empaparse de esta humedad, de mi excitación. 

Tenía unas ganas locas de que me la metiera dentro, pero las normas del juego no lo permitían, me estaba ganando terreno, y decidí contra atacar, cuando empezó otra vez a bajar hacia el ombligo me incorpore, le cogí la cara y apartándola de mi cuerpo le bese mientras me bajaba de la mesa, esta vez fui yo la que me recorrí todo su cuerpo a base de besos, mordiscos y chupetones, no olvide sus pezones, y allí de pie fui bajando hacia su miembro muy despacio, parándome en cada centímetro de su cuerpo, mi mano ya había tomado su duro sexo, y lo acariciaba sin dar tregua, lo empecé a empujar muy suavemente hasta echarlo en el sofá del comedor, yo me arrodille al suelo junto a él.  

Era mi turno, estaba muy cachonda, y necesitaba que él lo estuviera más que yo, pero no podía quemar todos los cartuchos, tenía que dejar algo para el final, empecé a besarle otra vez en su boca mordisqueándole los labios, mi mano no para de acariciar su sexo, me dirigí a una de sus orejas, y quise que escuchara mis susurros de placer, mientras mi lengua entraba dentro de su oído. Me senté encima  de él, moviendo las caderas para que notara y se impregnara de todo mi deseo, mis manos no paraban de acariciar su torso, caricias mezcladas con masajes y pequeños arañazos, el me cogía fuertemente del culo, y me iba marcando el ritmo sobre al cual quería empaparse de mi excitación, sus ojos me decían que me la metiera entera dentro pero su boca callaba, los dos deseábamos lo mismo, pero el juego era el juego, el primero que dijera follame, era el que perdía, y ambos lo sabíamos. ¿Hasta cuando íbamos a controlar nuestro deseo? ¿Nuestra excitación?........

Continuara...

Blanca

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