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Los Desconocidos

 Soy una mujer de 36 años. Mi chico David, de 18, se compró un ordenador y se puso internet.

Una tarde estaba sola en casa. Mi marido estaba en el trabajo y David en el instituto.

Puse el ordenador y me conecté a internet. Miré mi correo y luego eche un vistazo al messenger. Vi que había dos personas que querían conectarse conmigo. Uno se hacía llamar Polidori. El otro no estaba. Como no se usar bien del todo estas cosas, en vez de rechazar la conversación, la acepté.

POLIDORI: ¡Hola!

ROSALIA: ¡Hola!

POLIDORI: ¿Quién eres?.

ROSALIA: Me llamo Rosalía.

POLIDORI: Ya lo se.

ROSALIA: ¿Cómo qué ya lo sabes?.

POLIDORI: Soy un vecino del barrio.

ROSALIA: ¿Eres amigo de mi hijo?.

POLIDORI: Conocido suyo.

ROSALIA: ¿Cómo sabías mi dirección de correo?.

POLIDORI: Por que David se confundió. Me dio tu dirección en vez de la suya.

ROSALIA. O sea que quieres hablar con él.

POLIDORI: Sí.

ROSALIA: Pues no está ahora. Supongo que de aquí a una hora estará.

POLIDORI: De acuerdo.

Cuando volvió David se me olvidó comentarle lo de sus amigos.

Otra tarde me volví a conectar. Y me apareció Polidori de nuevo.

POLIDORI: ¡Hola!

ROSALIA: Pues David no está.

POLIDORI: Me parece que te vi esta mañana en el supermercado.

ROSALIA: Es posible.

POLIDORI: Eres una señora que mides uno setenta. Con mechones rubios.

ROSALIA: Sí.

POLIDORI: Yo soy un chico que mide uno noventa. Corpulento. Que te sonrió.

ROSALIA: Ya te recuerdo.

POLIDORI: Tú marido es un señor que mide uno setenta y tres.

ROSALIA: Bueno.

POLIDORI: Tengo 25 años.

ROSALIA: Eres mucho mayor que mi hijo.

POLIDORI: Bueno sí. Soy también del barrio. De la otra pandilla. La de los mayores.

ROSALIA: ¿Y para qué quieres hablar con el?.

POLIDORI: Necesito que me de el teléfono de una chica que me gusta.

ROSALIA: Pues llámale dentro de una hora.

POLIDORI: De acuerdo.

Al día siguiente me volví a conectar.

POLIDORI: ¿Está David?.

ROSALIA: Pues no.

POLIDORI: Vaya.

ROSALIA: Oye, ¿David tiene novia?.

POLIDORI: No. Creo. Yo sí.

ROSALIA: Ya me imagino que tu sí.

Al día siguiente volví a ver a este chico en el supermercado. A su lado tenía un amigo más grande que él todavía. Además iban muy bien acompañados por tres chicas muy guapas. Me dio la sensación de que no debía tener sólo una novia. Me reí para mis adentros. Me fije que hasta la joven dependienta se quedaba prendada de ellos.

Esa misma tarde volví a encender el ordenador y apareció Polidori. Además en el messenger salió otro nombre, el de Stoker. Acepté. Stoker era el amigo que estaba con él en el supermercado.

ROSALIA: ¡Hola!

POLIDORI: Te vimos hoy en el supermercado.

STOKER: ¡Hola!

ROSALIA: Me engañaste. No tienes una novia sino muchas novias.

POLIDORI: No exageres.

STOKER: Yo en cambio tengo dos.

POLIDORI: No seas bocazas.

ROSALIA: ¡Déjale al chico hombre!.

STOKER: ¿Verdad que somos guapos?.

POLIDORI: ¡No te pases!.

ROSALIA: Pues me has dejado cortada.

STOKER: Eres preciosa.

ROSALIA: Vaya.

POLIDORI: Desde hace tiempo tenemos una fantasía sexual contigo.

ROSALIA: Estoy casada.

POLIDORI: Sólo queremos que nos dejes contártela.

STOKER: ¿Podemos?

ROSALIA: Por poder podéis.

POLIDORI: Bien. Imagínate que te pongo mi pie en la cara.

STOKER: Yo aprieto mi pie desnudo contra el tuyo.

POLIDORI: Te manoseo el pezón.

STOKER: Tú me besas en la cara.

POLIDORI: Pasas tu clítoris por mi capullo. Me lames entre los huevos y el culo. Frotas tu clítoris en mi polla. Te la introduces en tu vagina.

STOKER: Paso mi polla por tu cara.

ROSALIA: ¡No, no, no chicos basta ya!...

Unos tres días después volví a mirar mi correo. Y aparecieron ellos.

POLIDORI: Tu misma me coges de la mano y te metes dos de los dedos en la vagina.

STOKER: Me pasas tu pie desnudo por toda mi cara.

POLIDORI: Me pones cerca tu vagina para que te la lama todo. Y me dejas que te folle.

STOKER: Me acaricias el pezón.

POLIDORI: Metes tu lengua en mi oreja.

STOKER: Te chupo el culo.

POLIDORI: Tu pezón erizado se clava en mi capullo.

STOKER: Aprietas tu vagina entre mis huevos y el culo.

POLIDORI: Metes mi capullo en tu vagina. Te meto la polla entre las tetas.

STOKER: Te paso mi pie por la cara.

POLIDORI: Metes mi polla en tu vagina. Y te vuelvo a follar, puta.

STOKER: Je,je,je...Te has sentado sobre él y te froto el clítoris con toda mi mano.

ROSALIA: ¿Habéis tenido bastante?...No volváis a conectar conmigo...

Cinco días después volví a sentarme delante del ordenador. No se de que forma me apareció uno de ellos en el messenger. Los había borrado de la lista.

STOKER: Me clavas tu vagina ente mis huevos y el culo...Preciosa...Puta...Bonita...Guapetona...Caliente...Madura....Me lames por dentro de la oreja...Pones tu vagina al alcance de mi pie...

ROSALIA: ¡Menos mal que por una vez has sido sugerente!.

Me sobresalte. Llamaron a la puerta. Miré por la mirilla. Era Polidori. Sonriéndome. Volvi al ordenador. Stoker se había ido. Mi corazón se aceleró. No dejaban de llamar al timbre. Me puse muy nerviosa.

Decidí abrir la puerta. Tenía el dedo apretado contra el timbre y no soltaba. No quería que los vecinos se enterasen. Entró el muchacho. Se oía a alguien que subía las escaleras corriendo. Era Stoker.

Les dejé pasar. Intentaría convencerles. Al entrar en el salón ambos se habían casi desnudado. Me senté en el sofá paralizada. Se terminaron de quitar la ropa. Polidori era alto, grande, su pene en erección debía medir unos 22 centímetros. Jamás había visto nada semejante. Me tapé la cara y quise gritar. Stoker debía medir uno noventa y cuatro de estatura. Y su pene unos 27 centímetros o algo así. Me asusté. No sabía que hacer.

Al verme ellos así se vistieron y me pidieron perdón.


Tres días después les dije que volvieran.

Empujada por la pasión nos metimos en la habitación de David.

Polidori me acerco su prepucio y se lo cogí. Le besé en el cuello. A Stoker le pasé mis pezones por su gran trasero. Sólo con hacer esto me corrí. Polidori me restregó su prepucio por la cara. Senté mi vagina en su pie. Stoker me pasó la polla por el clítoris. Tuve un espasmo.

Uno de ellos me metió el capullo en la oreja. Y después el dedo gordo del pie. Fue una locura. El de la polla más grande me sentó sobre él y me folló. Me beso con sus gruesos labios. Grité y grité. El otro me la metió por detrás.

En ese momento se abrió la puerta. Era David que lo vio todo. Como dos pollas gordas y largas me penetraban por mis dos agujeros, mi coño y mi culo.

- Márchate, cierra la puerta- le dije entre sollozos de placer-. No entres muchacho...No lo veas.

Uno me apretó el capullo en el pezón. Y luego me metió el dedo en la vagina. Mientras Stoker me lamía el cuello, llevándome a un nuevo orgasmos. Sudaban sobre mí. Aquellos corpachones firmes, duros, gigantes. Polidori me frotó el clítoris con su capullo, y me puso perdida de semen. El otro me lamía el pie. Después de haber eyaculado me introdujo el capullo en la vagina. Apreté mi puño.

- ¡Pero qué bien que follais!.

Al mismo tiempo me acariciaba el clítoris con el dedo. Al de la polla más grande le masturbé el capullo y le salió un chorrazo de semen que nos empapó casi a los tres.

Decidimos dejarlo ahí.

David estaba llorando.

Mi marido me perdono pero estuvo sin hablarme durante dos años. Creo que David ha tenido varias novias y se ha vuelto muy promiscuo. Sin embargo se que no me lo perdona.

Fue un momento de paraíso. Pero hice daño a los demás.

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