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Abusaron de mí y lo permití

Actualmente tengo 32 años. Lo que contaré aquí es la primera vez que lo hago y sucedió hace 5 años. Tengo 7 años de casada y desde que me casé mi esposo viaja frecuentemente por cuestiones de trabajo. Mi esposo no es celoso pero sí algo protector por lo que no le gusta que salga sin él, sin embargo aquella vez me invitó un amigo a una fiesta en su casa con motivo de su cumpleaños y acepté ir. Mi esposo iba a estar fuera por quince días y ya había pasado una semana sin su compañía por lo que de alguna manera me encontraba muy necesitada de él en esos momentos. Para la fiesta decidí ponerme algo sexy pues me encontraba  con el ánimo coqueto y quería ver si ligaba a alguien aunque no pensaba de ninguna manera llegar a meterme con nadie. Decidí ponerme un minivestido negro que es entallado y abierto de la espalda (se cierra del cuello) que le encanta a mi esposo y zapatos altos.Llegué a la fiesta y para mi sorpresa estaba llena de hombres, sólo un chico llevó a su novia. En la fiesta me la pasé muy bien pues, por ser la única chica, tenía la atención de todos para bailar y platicar. Todos coqueteaban conmigo y frecuentemente se les iban los ojos a mis piernas lo cual me hizo sentir soñada.En la fiesta empecé a tomar mucho y  cuando me di cuenta le pedí a mi amigo que me diera hospedaje esa noche para poder seguir tomando a mi antojo. Mi amigo aceptó y así firmé mi sentencia.Al poco tiempo me encontraba ya muy alcoholizada así que le pedí a mi amigo que me indicara dónde podía reposar un rato para que se me bajara y continuar con la fiesta después. Me dijo que tomara su cuarto y apenas me acosté sobre las cobijas me quedé dormida con todo y zapatos.En algún momento me empecé a despertar y sentí que alguien me estaba acariciando las piernas y el trasero. Me sobresalté en ese momento y noté que tenía una prenda cubriendo mi cabeza. Me encontraba de espaldas y escuchaba la respiración contenida de quien me estaba manoseando. Se detuvo al notar que desperté y se quedó quieto. Yo todavía estaba atontada por la cerveza y no me moví hasta entender qué pasaba. Al darme cuenta quise seguir experimentándolo, por lo que no hice nada intentando pasar por dormida. A los pocos minutos volví a sentir sus manos que me acariciaban y me excité mucho al sentirme tocada por alguien que no era mi marido y saber que se excitaba conmigo. En algún momento mi respiración comenzó a agitarse y quien me manoseaba lo notó con lo que se sintió más seguro y empezó a tocarme con más intensidad. En eso me empezó a bajar las pantimedias (no lo había mencionado pero siempre uso) y fue cuando, instintivamente me llevé las manos a las suyas y le dije que ¡no!. Escuché que me dijo: -Tranquila, no voy a hacer nada-. Así que lo dejé hacer y relajé mis manos. Me bajó las pantimedias por debajo de las nalgas y empezó a tocarme de nuevo. Yo estaba excitadísima al sentirme tan cualquiera. Su mano la empezó a meter por mi rayita siguiendo la tanga. Sus dedos se metieron bajo la tanga y  se me escapó un gemido al sentirlos. Me puse tiesa y él siguió tocándome. En eso se retiró un poco y se movió en la cama. Sentí cómo se puso de rodillas entre mis piernas y escuché un sonido mecánico. ¡El tipo me estaba tomando fotos con su celular!. Sentí cómo acercó su pene entre mis nalgas, frotándolo un poco. En ese momento le dije que no hiciera nada e intenté levantarme pero sentí el empujón de su mano sobre mi espalda empujándome de nuevo contra el colchón. Me agarró un brazo y me lo torció en la espalda logrando inmovilizarme con el dolor. Me dijo que me estuviera quieta pues no quería lastimarme. Obedecí y procedió a hacer a un lado la tanga para penetrarme. Me sorprendió la facilidad con la que entró. En esos momentos pensé en mi esposo y en la situación idiota en la que me había metido. No sé por qué pero empecé a llorar. Sentí como me penetraba sin compasión, pensando únicamente en su propia satisfacción. Terminó eyaculando dentro de mí. Cuando terminó se levantó y salió del cuarto. Me quité la prenda que cubría mi cabeza y me levanté mis medias. Tuve miedo de salir pero no escuchaba nada afuera del cuarto. Cuando me decidí a salir del cuarto noté  que ya no quedaba casi nadie. Se encontraba mi amigo en la sala hablando bajo con otros dos tipos. Mi amigo me miró y fue a mi encuentro. Me miró y me preguntó si estaba bien pues él sabia algo de lo que había sucedido pero no me dijo nada. Me fui sin levantar la mirada. No supe de mi amigo en varios días y nunca hablamos al respecto cuando por fin nos encontramos. Desde entonces lo he estado meditando y, aunque fue algo traumático al principio, con el tiempo me he dado cuenta que gustó pues cada que me acuerdo me excito y me averguenzo.   FOTOS

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