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Un Tratamiento muy Placentero

 Edificio MIRASOL

C/. Melocotón, Nº15, 4º-1º

Teléfono:XXXXXXXXX

En la tarjeta que me dió mi amiga Cristina sólo ponía esa dirección.

Cuando llegué al portal de entrada, leí en un cartel dorado fijo en la pared derecha y escrito en letras negras:

Dr. Roberto Darzen.

SEXÓLOGO.

Mi amiga Cris –como familiarmente la llamo- me contó maravillas de este médico y además de asegurarme que cómo facultativo era la cremè de la cremè, me dijo guiñándome un ojo y con una risita maliciosa:

Y como hombre está más bueno que un helado de chocolate con nata...vaya pedazo de tío!.

Alto, rubio, ojos verdes, piel bronceada, con un cuerpazo p’ morirse, sobre unos 30 años y para más inri el niño es Francés...Oh la la!.

Pili, debes ir...te ayudará – y con voz bastante misteriosa añadió: dile que vas de mi parte y te hará un descuento muy especial...

No negaré que después de oír esa descripción física, tenía unas ganas enormes de ver a ese bombón.

Al día siguiente, con muchos nervios llamé por teléfono para pedir cita y él mismo me atendió:

Bon jour!, perdón, buenos días!.

Hola. Yo...

En qué puedo ayudarla?.

Llamo para que me diera hora...

Muy bien. Le va bien hoy a las 19:00 horas?.

Esta tarde?.

Sí, o no puede?.

De acuerdo, ahí estaré. Doctor?.

Si, señorita?.

Tengo que llevar algo especial?.

Se refiere a la ropa?.

Eso también, pero yo lo decía por papeles...

No tranquila, bueno con el D.N.I. es suficiente. Luego cara a cara hablaremos y le haré un breve cuestionario...Por cierto su nombre es?.

Pilar...

Bien Pilar, nos veremos por la tarde.

Antes de colgar, me acordé del consejo de Cris y le dije:

Doctor, una amiga mía, también paciente suya me recomendó a usted y me dijo...

Cómo se llama ella?.

Cristina Muiño.

Un segundo, por favor...

De fondo se oyó la melodía de la película TITANIC.

Alò!. Sí, Cristina (me pareció oír un suspiro tipo mmm!)...y que le dijo?.

Pues que le diera su nombre y usted me haría un descuento.

Ah, por supuesto que sí, no se inquiete. Su amiga es una mujer muy...agradable. Verdad?.

Sí, es una chica muy maja.

Bien Pilar, nos vemos por la tarde. De acuerdo?.

Sí Doctor.

Y colgué.

Mientras arreglaba un poco mi casa, pensé en la voz del "French doc": Uff!. Ese acento era de lo más sexy y provocativo...y según me comentó Cris, el mozo estaba para hacerle un buen favor.

También recordé ese suspiro que me pareció oír al decirle que yo era su amiga y no hace falta ser lesbiana para constatar que Cristina es una mujer muy guapa y que gusta a los hombres: mide 1’68, delgada, morenita de piel, media melena lisa color castaño rojizo, ojos verde oliva y unas medidas de vértigo: 95-60-90.

Un verdadero cañón!.

Hace tres meses que rompió su noviazgo con Antonio, un cabrito del tres al cuarto que lo único que hacía era abusar de ella. Cuando áquel día nos encontramos para hablar, puede ver que mi amiga estaba muy mal: tenía ojeras de tanto llorar y en su rostro no se apreciaba ni un ápice de su divertida sonrisa.

Intenté darle consuelo, pero ella un poco desairada y con malos modos me dijo:

Claro,cómo tú estás de puta madre con Carlos y follaís tantas veces que no sé como no se le gasta la polla de tanto usarla!.

Pero, a continuación exclamó entre sollozos:

Lo siento Pili, perdóname. Tú ya me avisaste que Toni es un cretino y yo no te hice caso. No quise ver que todo lo que decías de él es verdad.

Estoy tan...estaba loca por él y me deslumbraba su pelo, sus ojos tan azules como el cielo, su risa tan contagiosa, su boca...esos besos tan dulces y apasionados que me daba y su forma de hacerme el amor, a veces tierna y otras salvajemente, pero siempre era muy intenso y fogoso...

Al carajo con él y con la zorra esa de Valeria...El valor lo tendrá en el coño la muy puta!.


Cristina había pillado a su ex con la guarra de Valeria, dándose un buen revolcón en el coche del padre de él, una noche cuando ella volvía después de haber estado todo el día trabajando.

En fin, la vida es así de injusta.

En cuanto a mí, por aquella no tenía novío fijo. Carlos era un amigo con derecho a roze, pero nada más.

Estaba bien así y a él se le veía contento; cada uno vivía en su casa y cuando queríamos rollo nos avisábamos por móvil o por email y hala! al cachondeo: a veces en casa de su mejor amigo, Juan, otras en el motel que hay cerca del aeropuerto e incluso una vez lo hicimos en el vestuario de una piscina pública...cada vez que me acuerdo de aquel día no puedo evitar mojarme como una loca:

Nadábamos tranquilamente en la misma calle y a esa hora – las 10 de la noche- no había casi nadie: dos calles más allá un señor de unos sesenta años muy gordo y en la última, una chica más o menos de mi edad.

Yo iba de espalda y Carlos a crowl, en un momento dado nos chocamos y agarrándome por la cintura me sumergió en el agua, me tocó las tetas y el chocho por encima del bañador y al juntarse a mi cuerpo puede sentir contra mi vientre su gran dureza; Carlos tiene un pene de tamaño normal: 14 centímetros de largo y 4 de grosor, pero sabe hacer prodigios con el...


Con un gesto, me indicó que lo siguiera, subí por la escalerilla y al salir él noté su mano derecha metida entre mis piernas; enseguida me convulsioné del orgasmo que me provocó.

Se acercó a mi oído y en voz baja me dijo:

Entra al baño masculino y métete en el vestuario número 2. Yo voy ahora!.

Al cabo de un minuto lo tenía quitándome el bañador con una mano y besándome el cuello, mientras que con la otra se bajó su propio bañador. Yo quité los gorros y gafillas de nuestras cabezas.

Le acaricié el pecho y me fui agachando hasta quedar con mi boca a un milímetro de su hinchada polla, sin más preámbulos comenzé a chuparla y lamerla como si fuera la última vez que lo haría. Le hice una rica mamada.

Carlitos suspiraba y gemía como un poseso, mientras con voz entrecortada me decía:

Pili, mmm!. Eres la mejor...Me vas a matar de placer!.

Deseo follarte y llenar tu caliente coñito con mi leche.

Con algo de brusquedad me cogió por los hombros, me levantó y me puso cara a los azulejos de color malva; me separó un poco las piernas y me penetró hasta el fondo de mis entrañas.

Gemíamos y jadeábamos sin parar y en eso estábamos cuando oímos un tatareo del "Porom-pompero"; al momento guardemos silencio y Carlos me mordió la nuca como si fuera el vampiro Lestat, yo me mordí el Monte de Venus de la mano derecha y fue tan fuerte el bocado que me di, que me hice sangre...

Después de correrse dentro de mí y salir de mi interior, me dio la vuelta y susurró:

Vístete y al contar díez vete. Nos veremos fuera, vale?.

Pili...me gustas mucho.

Y después de besarme en la boca, salió.

Al recordar esta escena tan caliente, fui con rápidez al wc e intenté masturbarme, pero nada...no pude. Al intentar introducir el dedo en mi cueva, una "fuerza" me lo impidió.

Y así llevo una semana, siete largos días sin tener placer y Carlos tampoco está...hace 15 días que se fue a Londres a trabajar y no sé si volverá; anteayer recibí un email suyo que brevemente decía:

Hola Pili, estoy bien...Londres es una ciudad increíble. El trabajo me va genial...los jefes tienen una reunión muy importante hoy por la tarde y tal vez me "obliguen" a quedarme más tiempo, pero no sé cuanto...

Te llamaré y te digo cosas. Un beso y...se feliz, vale?.

Adiós.

Al leerla me puse a llorar como una condenada; sin lugar a dudas era una despedida.

Ayer por la tarde mientras Cris y yo cotilleábamos un poquito y tomábamos un café en el bar de la esquina, me dio referencias de este médico.

Y ahora mientras estoy en el portal, a las siete menos díez tengo miedo, vergüenza y muchos nervios, pero también me muero de curiosidad por ver si en verdad está tan bueno como Cristina me dijo.

Por lo pronto su nombre me gusta mucho: Roberto. Creo que es un nombre muy bonito y varoníl...

Mientras subo en en el ascensor, hago unas cuantas respiraciones de Tai- Chi para relajarme y al llegar al 4º piso parece que estoy en el Limbo. Realmente funciona y de forma natural!.

Llamo al timbre ringg ringg, me abre él... y ocurrió esto:

Hola,Pilar. Me equivoco?.

Buenas tardes, doctor. Creo que es un poco pronto...

No se preocupe. Usted es la última consulta y ya no hay ninguna paciente más. Pase a mi despacho por favor. Se encuentra bien?.

Regular, estoy algo deprimida.

Bueno, intentemos solucionarlo. Le haré unas preguntas "íntimas", cree que podrá contestarme?, pero primero pase a ese cuarto; dentro hay un pijama de papel: un pantalón largo y una chaquetita verdes. Desnúdese y póngaselos y luego seguimos hablando y la puerta cierra bien por dentro, así que no se preocupe por su intimidad...Deje aquí el bolso si quiere.

No importa, confío en usted, doctor. Gracias .

Bien, entonces. Yo voy a preparar una cosita. Vaya tranquila, como si estuviera en su casa.

Mientras voy para allá pienso que Cris tiene toda la razón: el tío está como un tren y además es muy amable.

Muy majo.

El cuartito es una pequeña habitación con un perchero de metal rojo, una silla también metálica (con el pijama de papel colgado en el respaldo) en una esquina y un cuadro bastante feo en la pared izquierda.

La luz ya está encendida; son dos tubos de neón en forma de aros concéntricos. Entro y cierro la puerta, me quito la ropa: un pantalón vaquero de color azul, ceñido a mis muslos, una camiseta blanca de tirantes y calzo unas sandalias blancas con tacón alto, pero no de aguja. De ropa interior sólo un tanga negro con un detalle en forma de corazón bordado en hilo rojo en la parte posterior.

Me pongo esa ropita – el pijama- y me doy cuenta con algo de sorpresa que se me transparenta todo el cuerpo. Al salir, me cubro los pechos y el sexo con las manos. Estoy descalza...

Al entrar de nuevo al despacho, él ya está ahí (con una ficha dentro de una carpeta sobre el escritorio) y me mira de arriba a abajo. Me indica que me siente en la silla de enfrente y al pasar por su lado me susurra en francés:

Très belle! (Muy guapa!).

Yo sé un poquito de Francés, porque tuve un amigo muy especial que era de cerca de París y entre otros placeres me enseñó algún vocabulario; por eso lo miro fijamente y le digo "Merci". (Gracias).

Me sonríe brevemente y tenemos esta charla:

Así que tiene 33 años... bonita edad!.

Yo no se lo dije, no habrá estado curioseando en mi bolso...sin mi permiso, no?.

No, claro que no; le eché la edad de su amiga...

Ah, que bien entonces, pero Cris...Cristina tiene exactamente 35...

De todas formas son jóvenes las 2, pero usted es mucho más bonita.

Me sonrojo y sólo balbuceo un breve "gracias". Él sonríe y sigue preguntando.

Acierto si digo que su "problema" es porque no consigue excitarse sexualmente?.

Pues...sí.

El nombre científico de esta disfunción es anafrodisia...Pilar, suele usted masturbarse?.



Vaginalmente?.

Sí.

Se toca sus pechos?.

Claro.

Analmente?.

No mucho.

Sí o no?.

Poco.

Pero lo ha probado?.

Interiormente no, no me introduje nada.

Es decir un culito virgen. Muy interesante...

Doy un suspiro y él sigue dicindo:

Bien. No se preocupe...Dígame, hace cuánto que no se masturba?.

Una semana.

Y hace más de una semana, con qué frecuencia lo hacía?.

A diario, 2 ó 3 veces al día.

Vaya, y que ha ocurrido para semejante cambio?.

Tengo problemas sentimentales.

Por supuesto, y, dígame, esas 2 ó 3 masturbaciones diarias eran siempre en un lugar y a una hora más o menos fija?.

Sí, por la mañana, por la tarde –a veces- y la mejor era de noche.

Y donde las practicaba?.

En el wc y en la cama.

Bien.

Cierra la carpeta, guarda el bolígrafo en el bolsillo superior de su bata blanca y con un gesto me indica que me levante y que lo siga. Me dice sin mirarme:

Acompáñeme a otra sala, por favor.

Me lleva a una sala vacía, enmoquetada, con una cámara en el medio y dice:

Coloque las manos hacia delante con las palmas hacía arriba.

Lo hago y me pone una especie de esposas de velcro acolchadas que no vi y caían del techo; las tensa y hace que mis brazos se pongan sobre mi cabeza como atada al techo. Mi cuerpo forma una Y.

Bien Pilar, se encuentra cómoda?.

Esto para qué es?.

La habitacion es insonorizada, puede gritar cuanto quiera...es el tratamiento.

Se agacha y me ata los tobillos a otras esposas de ese tipo; mi cuerpo forma una X en medio de la habitación,

se va otra vez, y conecta la cámara. Al volver, acaricia mi pelo y dice:

Tranquilícese y tome el tratamiento.

Yo me sacudo y le pido que me suelte. Él se aleja un minuto y conecta un televisor donde emite imagenes de como me he desnudado y puesto esa ropa de papel. Yo me asusto y lo insulto: "Cabrón", "Cerdo" y otras lindezas...

En voz baja, me dice:

Tranquilícese señorita; este material es suyo y se lo entregaré tras el tratamiento, pero mírese..le gusta su cuerpo?. Mire como se desnuda...

Lo sigo insultando y lo amenazo con denunciarle...

Cálmese, -se pone detras mía y empieza a hablarme al oído- cálmese Pilar, relájese. Seguro que siempre ha disfrutado de sus masturbaciones. no es cierto?.

Le pido de nuevo que me deje y que no me haga daño. Mientras, comienza a mover sus manos por mi cabello y mientras dice que no me va a hacer daño, me dá un masaje en el cuero cabelludo. Yo tiemblo...

Ssshhhh!. Cálmese.

Sus manos ahora masajean mis hombros quitando tensión, lentamente; me unta con un poco de aceite y eso hace que mi piel resbale con sus masajes.

Mejor?.

S...i.

Relájese!.

Sigue masajeándome las orejas, los hombros, la nuca y me dá algún beso ahí. Yo gimo suavemente y él rasga un poco la chaquetilla de papel, lame la espalda de arriba a abajo y con su lengua dibuja circulos por ella.

Me dá un escalofrío y le susurro que tengo miedo. Me dice:

Sssssh!. Cálmate mon chèrie. Nada malo te va a ocurrir...

Mi espalda se arquea. Roberto me pregunta si me apetece un masaje en mis pechos y sin darme tiempo a responder, suavemente, llena sus grandes manos de aceite y éstas dibujan círculos en las tetas desde el centro del pezón hacía fuera, lentamente, mientras cae el resto de la chaquetilla de papel y su boca juega con mis hombros. Yo suspiro de gusto... me dice en un susurro, mientras lame mi oreja:

Dime, Pilar, te gustan tus piernas?.

Creo que son bonitas. Los hombres me piropean...

Pues descubrámoslas!.

Coge unas tijeras y recorta el pantalón, justo 5 centímetros por debajo de la línea de mi coño, sólo las piernas, y deja la piel al descubierto.

Estás mejor así?.

Sí, te gustan a tí?.

Sí, me encantan...

Vuelve al masaje de tetas y ahora de vez en cuando pellizca los pezones. Yo empiezo a gemir...

Te calientas?.

Siiiiiii!.

Cómo llevas los bajos fondos?.

Lo haces muy bien...

Te gustaría masturbarte ahora?.

Sí lo deseo, estoy muy caliente...

Y mojada?.

Compruébalo tú mismo.

Dime, sí o no?. Ahora lo comprobaré.

Sí, estoy ardiendo y más húmeda que nunca.

Perfecto!.

Deja de tocarme y se aleja de mí; pone en el televisor la imagen en directo. El pantaloncito de papel está empapado, pegado a mi piel, acerca la mano derecha y me soba el coñito con el pantalón de papel puesto.

Mete un dedo en mi lubricado chocho, rasgando todo el resto del papel con la otra mano. Mmmmm!.

Estoy totalmente desnuda.

Pilar, cómo te sientes?.

Mucho mejor.

Me alegro de oírte decir eso. Tienes ahora ganas de masturbarte al menos 3 veces al dia?.

Le respondo que sí y muy lentamente saca su dedo de mi interior y enciende otro monitor en un canal X, en dónde se ve a una mujer blanca haciéndole una felación a un hombre de raza negra y después se la mete en el coño.

Me toca las nalgas y me introduce con fuerza dos dedos en mi chorreosa vagina, yo doy un alarido de placer: "Aaahggg"!. Me muero de gusto. Miro el monitor y le digo: "Quiero hacerte eso".

Lo que tú quieras, pero cuantas veces te masturbarás hoy?.

Hoy ninguna...tú me follarás y ahora yo te chuparé la polla...hasta que te corras en mi boca.

Me deseas, verdad?...yo a tí también.

Me desata las manos y los pies y mientras yo muevo mis "dormidas" articulaciones, él se quita la bata y se baja el pantalón y el boxer.

Está muy bien dotado y tiene el pene totalmente erecto y tan duro como una piedra. Dice:

Mide 21 de longitud y 5 de grosor y está así por tí. Es todo tuyo...

Te voy a hacer un francés –le guiño un ojo- que te hará gemir como loco.

Mmmmm!. Hazme lo que quieras!.

Me arrodillo frente a él, la cogo con mis manos y primero la beso dulce y suavemente, para después meter sólo la punta en mi boca muy abierta..., muy poco a poco voy introduciéndola toda y mientras lo hago mi traviesa lengua no para de moverse y chuparla. Lo deseo tanto!.

Miro sus preciosos ojos verdes y en ellos veo una mirada de placer y lujuría...Se nota que disfruta. Me encanta!.

Mientras, él acaricia mi pelo y entre ruidos y suspiros me dice que no pare.

No para de gemir y sudar.

Con mis uñas le pellizco muy suave los testículos y entonces llena mi boca de su amarga semilla. Me ordena.

Tragatelo todo!.

Hasta la última gota...doctor.

Límpialo bien que ahora van a trabajar tus agujeros...

Su falo ha perdido algo de erección, por eso me pide:

Necesito empalmarme otra vez. así que masturbate de rodillas para excitarme más rápido y poner mi polla de roca. Vamos, empieza!.

Me pongo a cuatro patas –en la postura del perrito-, abro un poco las piernas y con el dedo índice me estimulo el clítoris. Para ayudarlo a que se ponga "potente", textualmente le digo:

-"Potro mío, rómpeme el coño con tu enorme tranca".

Mi fórmula mágica surte efecto –lo dudabas, querido lector?- y con un susurro me dice:

Y ahora la paciente va a recibir la mejor etapa del tratamiento.

Y todo del mejor doctor del mundo...

Vas a gozar como nunca, putita!.

Al oírlo llamarme así, me pongo a cien y con un grito le digo: "Fóllame ya, cabrón. Empálame toda".

Por supuesto me obedece y me mete la polla hasta el fondo, de un golpe y también introduce con suavidad un dedo en mi culo. Yo abro la boca y jadeo con fuerza: Aaahhhhhhhhhhh!. Mmmmmmmmmmm!.

Tengo un orgasmo fortísimo y grito su nombre a pleno pulmón.

Me agarra por las caderas y me rompe el coñito con embestidas, mis tetas saltan, hasta casi golpearme la cara. Entra y sale en mi interior con fuerza y pasión, pero al mismo tiempo con deseo y ganas de hacerme disfrutar.

Se ve que es un hombre con mucha experiencia; seguro que a tenido a muchas mujeres, pero ahora –durante estas dos intensas horas- ha sido única y exclusivamente mío. Y yo, sólo suya.

Con voz entrecortada le digo que es el mejor, pero le pido que no me desvirge el culito. Me dice:

No te preocupes. Haré sólo lo que tú quieras.

Córrete dentro de mí!.

Si?.

Lléname de tí una vez más!.

Como desees...

Al cabo de unos segundos lo hace. Derrama su espeso y caliente semen en mi profunda cueva; durante un minuto permanecemos quietos, suspirando, gimiendo, resollando...

A sido maravilloso. Me susurra:

Me encantaría ser el primero en follarte el culo y yo lo haría como tú lo mereces!.

Ah si, y cómo lo harías?.

Ah, eso es top secret, pero (me da la vuelta y me quedo tumbada boca arriba), dime, has disfrutado con lo que acabamos de hacer?.

Sí, mucho. Y tú?.

También. Pues si me dejas estrenar tu ojito trasero –se ríe- tocarás el cielo con las manos...y ahora te daré ese descuento –me guiña un ojo- que tu amiga te dijo...

Se agacha a mis pies y abriéndome las piernas de par en par, empieza a lamerme el chocho. Yo siento tanto placer que me retuerzo de gusto. Gimo como una loca...mete su lengua en la rajita y tengo otro orgasmo que me hace temblar desde la cabeza a los pies. Es una sensación increíble.

Antes de levantarnos, me dice con un gesto de OK:

Estás muy rica...tus jugos son muy dulces y yo soy muy glotón!.

Me alegro de oirte decir eso.

Y al ponernos de pie, frente a frente, me coge la mano y cuchichea en tono divertido:

Y otra cosa, entre tú y yo, los de tu amiga son salados y se asemeja a un puré de anchoas...

Tal vez, pero a su ex novío le volvía loco de atar...

Sí, claro. Para gustos hay colores...en fin.

Durante dos segundos pasa un ángel, es decir, nos quedamos en silencio; me suelta con delicadeza la mano y me dice.

En ese pasillo, en la 2ª puerta hay un aseo, si quieres ir a limpiarte algo ya sabes...yo estaré en mi despacho. Te espero ahí, son casi las 21:00 –suspira, dice Uf! y sonríe-...y hasta y media no hay prisa.

Vale, voy a recoger mi ropa y en díez minutos,regreso. Gracias.

Por cierto, ese tanga que llevas es muy chulo...

Le sonrío y dándome la vuelta voy al cuartito, cojo la ropa y las sandalias y enfilo por el pasillo directa al baño. Noto como sus ojos me miran fijamente y esbozo una sonrisa de felicidad y de satisfacción por un doble motivo: me ha "curado" de mi problemilla y he pasado una tarde fantástica con un tío de puta madre y que está buenísimo se mire por donde sea.

El aseo es pequeño, pero está muy limpio y ordenado; sólo tiene 3 piezas: un water, una ducha con una cortina azul y un lavabo con un espejo circular, también un bote de jabón líquido y en una estantería hay 2 toallas blancas de rizo y una caja de toallitas hidratantes perfumadas.

Decido no ducharme aún para no perder todavía el aroma tan embriagador que emana mi piel; el olor de nuestra pasión. Mmmm!. Que bien suena eso.

Así pues, cojo un par de toallitas, me siento en el water y después de hacer pis me limpio el chochito; mientras le digo con sorna a mi conejito: "Por fin has comido y menuda fiesta te has dado, eh?".

Me río en una carcajada y empiezo a vestirme: primero me pongo la camiseta, después voy a ponerme el tanga, pero decido no ponérmelo y me coloco el pantalón vaquero sin nada por debajo. También me calzo.

Me acerco al lavabo, me enguago la cara yl as manos y me peino el pelo con los dedos.

Veo el reloj, las 21:13.

Salgo del aseo y voy hacía el despacho; la puerta está entornada, toco en la puerta pum, pum y digo:

Puedo pasar?.

Sí claro, pase señorita!.

Está serio y casi no me mira...no lo entiendo, no sé si está enfadado conmigo o le sucede algo.

Roberto, qué te ocurre?. Es por...

Llámeme Dr. Darzen!.

Lo siento (mi voz tiembla) doctor. Discúpeme.

Bien.

Yo, quería darle esto –le enseño mi tanga-, pero creo que no es una buena idea...

Usted cree?.

Sí. por favor –tengo ganas de llorar- si me dá la factura con sus honorarios, me marcharé. No quiero...no es mi intención molestarlo más.

Pilar...tú no me molestas nunca.

Pero...

Tú eres mi paciente y no deseo hacerte daño. Nuestra relación debe ser profesional, lo comprendes, no?.

Sí, lo entiendo.

Bien –ahora me sonríe-, entonces toma la cuenta y tus primeros pasos en el cine X.

Lo miro con cara de alucine y exclama.

Lo grabé todo: como te desnudabas en el cuartito, como me has echo esa increíble felación, como te masturbabas a 4 patas –suda-, como te penetré, como bebí tu dulce néctar y como te ibas desnuda por el pasillo. Yo...tú me gustas, eres preciosa y seguro que no soy el único hombre que te lo ha dicho, o no?.

Bueno, -me ruborizo y susurro- sí!.

Pero no puede, no debe ser así. No está bien, nuestra relación es meramente profesional y...

Eso ya lo has dicho antes.

De nuevo se produce un incómodo silencio.

Miro la factura, veo que son 60 euros – 10.000 de las antiguas pesetas- y sacando el monedero de dentro del bolso, cojo el dinero y se lo doy. Se lo guarda en un bolsillo del pantalón. Yo aprovecho y guardo el tanga en el bolso...

Hago la acción de levantarme y él me dice:

Espera por favor, no te enfades conmigo. Mi ofrecimiento de desvirgar tu culo sigue vigente, me hace mucha ilusión y bueno, no es por presumir, pero lo hago muy bien. Sería muy delicado y te daría mucho placer...Lo pensarás al menos?.

De acuerdo.

Bien.

Nos levantamos a la misma vez y mientras me acompaña a la salida, le pregunto dónde estaba colocada la cámara para grabar en el cuartito. Me guiña un ojo pícaramente y me dice:

Ese secreto se merece un premio, vale?.

Ok.

Te fijaste en el cuadro...

Ese tan feo –me río sin poder evitarlo-

Lo pinté yo...

Uy, vaya. Perdón, pero es bastante...mediocre.

No importa, es la verdad, por eso lo colgue ahí con la mini cámara escondida detrás...

Aha!.

Al final, resultó útil...

Pues sí, jajaja!. Muy original...

Y bien, qué me dás a cambio?.

Pienso un segundo, abro el bolso de nuevo, saco el tanga, le doy un besito a la tela de la entrepierna y con una sensual sonrisa se lo entrego. Al cogerlo me dice:

Gracias, desde que lo vi mientras te desnudabas, lo deseé.

Y ese beso –hace el gesto de abrir la puerta-, mejor dámelo a mí directamente.

No me hago de rogar, me acerco a él, lo abrazo suavente y junto mis labios a los suyos. Le doy un piquito.

Abre la puerta de par en par y antes de irme, me dice:

Pilar, me ha gustado conocerte y estar contigo estas horas.

A mí también!.

Me llamarás?. Volveré a verte?.

Tal vez.

Ok. Au revoir!. (Adiós).

Mejor CHAO.

Qué significa eso?. Dímelo...

Antes de entrar en el ascensor, me di la vuelta, lo miré de arriba a abajo y le dije: "Oui".



FIN?.

Pilita FOTOS

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