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Un Desconocido Familiar

Me llamo Marta, tengo 18 años y os contare lo que me paso un día. Algo inesperado estaba por sucederme, no me podría ni imaginar que me tocaría a mí. Estaba de concierto con mis amigas, y yo empecé a no encontrarme demasiado bien, así que le dije a mi amiga Sofía que estaba mal, que me iba a mi casa, ella me dijo que sola no me podía ir.

- Es muy tarde, sola no te vas.
- Pero Sofía, no quiero molestarte, te perderás el concierto.
- Me da igual, no quiero que te pase nada, así que te acompañaré.

Como no quería joderla, le dije que me espera un poco más y luego ya nos íbamos, ella siguió disfrutando del concierto, y cuando se despistó un poco me fui.

Mi casa estaba un poco lejos, yo andaba deprisa, para llegar lo más pronto posible, tenía miedo, de repente noté como si alguien me siguiese, miré, pero no vi a nadie, no sabía si era producto de mi imaginación o era real, suponía que sería el miedo que tenía. Seguí caminando y encontré un portal iluminado, así que me metí ahí, esperé un rato, volví a salir, miré mi reloj y eran ya las 2 de la madrugada, no había un alma por las calles, todo era silencioso y oscuro, volví a oír ruido y esta vez mas cercano, no quise ni mirar, tenía muchísimo miedo. De repente alguien me cogió del brazo y me empujó hacia la pared de un bloque, no lo podía ver, ya que me tenía agarrada mirando hacia la pared y me dijo:

- ¿Que hace una chica tan guapa a estas horas por aquí?
- Solo me voy a mi casa,¡¡¡DEJEME!!!
- Cállate, no chilles…
Me dijo en voz baja, yo me callé, pero esa voz…

-Sigue caminando y no intentes mirarme.

Yo calladita sin mirar seguía caminando, estaba muy nerviosa y me puse a llorar.

- No llores, no tienes que tener miedo, no voy hacerte nada malo.
- No creo que esta noche termine bien, no puedo remediar llorar.
- Tu solo cállate y sigue caminando.

Después de un largo camino llegamos a un coche, abrió la puerta de atrás del coche y me empujó para dentro, al fin podía verle, pero llevaba el rostro enmascarado, su cuerpo no era corpulento, mas bien delgado, y parecía estar fuerte, no era muy alto, no sabía quien era, pero su voz me seguí resultando familiar. Se metió en el coche.

- Ahora vamos a jugar un poco, llevo mucho tiempo esperando esto.

Eso me dio una pista, significaba que me conocía, ¿Quién podría ser?

- ¡Date la vuelta!

Empezó a bajarme el pantalón, el sitio era incomodo y poco espacioso, le costó bastante quitármelos.

- Muy bien ahora quédate así, que te voy hacer algo que te va a gustar.
- ¡No me toques! ¿Qué quieres de mi?
- ¡Calla!
- ¿Te conozco? ¿Quién eres?
- ¡Te digo que calles!

Cuando note sus manos por mis piernas, pude sentir que eran grandes, no sabía que me pasaría, pero yo por el momento obedecería sus órdenes.

- Oye, ¿Qué quieres de mí?
- Solo estar contigo y tu no me dejas
- ¿Quién eres? Tu me conoces, ¡dímelo!
- Marta… Marta… no entiendes nada.

El seguía tocándome, sus manos estaban llegando a mi culito, aquellas caricias empezaban a gustarme.

- Quitate el jersey….ahora desnúdate para mi.
- ¿Por qué? ¿Qué me vas hacer?
- Algo que espero no olvides.

Me desnudé, mi cuerpo estaba erizado de excitación, pero también temblaba del miedo que tenía. Noté como me estaba mojando, no me lo podía creer, me metió sus manos entre mis muslos, yo estaba a cuatro patas en el asiento trasero del coche y el detrás mio arrodillado entre mis piernas, tocándome mi cuerpo. Sus manos cogian dirección a mi coñito, el cual estaba rebosante de mi flujo, llegaron asta mi rajita húmeda.



- Mmmmmm…..no esperaba que ya lo tendrías mojadito, ¿es que te gusta?
- ¡No! Pero no puedo controlar mis impulsos sexuales.
- Eso es que te gusta, ¿a ver si esto te gusta mas?

Me metió su dedo en mi profundo coñito, quise aguantar mis gemidos, pero imposible.

- Ooooh….mmm… oooohh.. ¡Para!
- ¿Es que no te gusta?
- ¡Si!...... mmmm…

Yo aun seguía pensando, ¿Quién sería?

- Ahora voy a proponerte algo, date la vuelta, siéntate. Quítame los pantalones.

Yo obedecí, no quería que me hiciera nada, le bajé los pantalones, y pude ver su viril polla, era enorme, estaba durísima y al verla estremecí.

- Cógela, cómetela, chúpala… así… chupa… chupa… que bien lo haces... sigue…
- ¿Así?? Le dije yo mientras me comía esa enorme polla.
- Ooooh…Marta que bien lo haces, sigue…mmm, no pares.

Por un lado seguía teniendo miedo, y queriéndome ir, pero por otro, aquella situación de hombre enmascarado me gustaba, me había puesto a 1.000 mil, se me salía el corazón de tan acelerado que estaba.

- ¡Para! Abre las piernas, a ver que tal te sienta esto…

La punta de su polla buscaba la entrada a mi coño, que le chorreaba el flujo como nunca antes me había pasado. Empezó a metérmela, era enorme, en principio le costó entrar pero con movimientos suaves lo consiguió a la perfección.

- Ooooohh... mmmmm... oooooohh...

El hombre metió sus manos por detrás mío para poder apretar mi cuerpo contra el suyo para poder follarme mejor, su movimiento aceleró ya no era tan suave.

- Te veo disfrutar ¿es así?

No pude contestarle, estaba casi sin aliento.

- Date la vuelta…

Me di la vuelta, me puse nuevamente a 4 patas y empezó a metérmela desde atrás.

- Ooooohh... mmmmm... ooooohh... gemía de placer.
- Disfruta zorra, grita como una puta.
- ¡Mas fuerte! - le grite - mmmmmm… oooooh...
- Te estoy follando, esta noche eres mi zorrita, calla y grita de placer.

Mientras me follaba, (cosa la cual me estaba gustando) tenía una de sus grandes manos en mi pecho izquierdo, y la otra en mi clítoris, me lo estaba estimulando, y yo cada vez gozaba más, estaba al borde del orgasmo, pero el siguió empujando con mas fuerzas, de repente se paró.

- ¡Quitate! Ahora serás tu quien me folle, ponte encima de mi, hazme disfrutar.

Así lo hice, el fue quien se sentó ahora en el sillón del coche, yo me senté encima, cogí su polla y la dirigí a mi coño, seguí muy mojado por aquella experiencia, y empezamos de nuevo con el baile sexual, el agarró fuertemente mi culo y se comía mis tetas, yo estaba gozando, no me lo creía, estaba follando con un tío que me había secuestrado y no le veía el rostro.

- ¿Te gusta así?? ¿Me muevo más? Mis caderas se movían circularmente.
- ¡Para!... ¡Para!... que me corro.

En ese momento mi impulso fue levantarle la capucha a la altura de la boca.

- ¿Qué haces?
- Nada, solo déjate llevar.

Se tranquilizó, y yo le di un largo beso, su boca era carnosa, y jugosa, me encanto, no pude verle nada mas, solo aquella maravillosa boca, que sabía dulce. Me cogió por la cintura y empezó a moverme de arriba abajo muy lentamente.

- Siéntate, y ábrete bien.

Me abrí todo lo que pude, y empezó a comerme el coño, estaba apunto de correrme, ese movimiento de lengua era esplendido.

- Oooooohh... mmmmmm… ¡oohh, me voy a correr! ¡No pares! ¡Sigue asi! Sigue…

Me corrí, quede sin fuerzas, el empezó a meneársela y me tocaba mis pechos.

- ¡Ahora yo! ¡Me corro Marta!... mmmmm... oooohh…

Y me llenó todo mi pecho de su leche, que salió disparada y con fuerzas, cayó en mi pecho y me la fui restregando por todo el pecho asta llegar a mí vientre. Nos empezamos a limpiar un poco, y nos vestimos, el solo tenía que ponerse el pantalón.

- ¿Me vas a decir quien eres?¿te conozco? Se que si, tu voz me es familiar.
- Solo te diré una cosa, me gustas desde siempre y no me as dado oportunidad, así que no he tenido otro remedio para conseguir lo que quería. Ahora vete, y no olvides esta noche nunca.

Me abrió la puerta del coche, yo salí y empecé a corre sin mirar atrás, llegué a mi casa, todos dormían, me fui directa a mi habitación. Nunca sabré quien fue, solo recordare fue un hombre enmascarado con una boca preciosa y una voz familiar.

Marta FOTOS

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