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La Fiesta de los Quince

Hola amigos lectores, antes de comenzar a relatar lo que les traigo el día de hoy, quiero enviarles un cordial y afectuoso saludo a todas aquellas personas que se han tomado la molestia y el tiempo de leer algo de mi. Especialmente a todos los que me han escrito algunas líneas y a quienes aprecio de forma particular.

Quiero platicarles lo que me paso el sábado pasado en una fiesta de 15 años; anticipo que este relato solo fue en un sentido voyerista y no paso a mayores, más lo que les narro.

Como dije antes, nos invitaron a una fiesta de 15 años el sábado pasado al sur de la ciudad; dicho evento se llevó a cabo en un salón por la zona de Xochimilco, por cierto muy cerca de la casa. El evento religioso fue casi a las 7 de la noche. Estando en misa, note que un señor aproximadamente de unos 40 o 45 años no me quitaba la vista de encima, cosa que de inmediato comenté con mi esposo, pero no le dio mucha importancia. En cuanto salimos de la iglesia, nos fuimos al salón.

Al llegar al lugar del evento, la recepcionista nos indicó el lugar que teníamos reservado, de hecho éramos de los primeros invitados que llegaban al lugar.

Ese día decidí vestirme muy fresca; una blusa blanca y una falta blanca tableada, unas pantimedias súper transparentes y satinadas, unos tacones altos y bien maquillada; mi esposo vistió un traje gris oscuro.

Casi una hora después de que nosotros habíamos llegado a dicho salón entró por la puerta principal el señor del que les había ya platicado, entró de la mano con su esposa y un muchacho, aparentemente su hijo, eran muy parecidos. Parece que buscaban a alguien, pero la recepcionista los ubico en nuestra mesa, era una mesa redonda para 10 personas.

Cuando el señor se sentó nos saludo a todos los que estábamos ya sentados, solo quedaban 2 lugares vacíos, así es que pidieron una silla más y nos obligó a que moviéramos un poco las sillas entre sí para que cupiera una más, y el señor quedó muy pegado a mí.

Pasó el tiempo y mi esposo comenzó a platicar con el señor que estaba a su lado derecho; pero en algún momento dado, quien estaba a mi lado, tratando de acomodar tanto su silla como él mismo, hizo algunos movimientos con sus manos que llegaron a rozar un poco mi rodilla, por su puesto que él se disculpó, pero como pensé que no era nada grave, no hice más que decirle que no había problema.

Realmente el problema es que lo estaba haciendo más seguido, es decir a cada rato se paraba y regresaba a su lugar, nuevamente se acomodaba y nuevamente me rozaba la rodilla, solo que ahora no solo era más constante, sino que más y más atrevido. Hubo un problema más, y es que todo esto me empezaba a gustar y aunque no había tomado mucho, las dos copas que me había servido mi esposo me habían relajado un poco.

Llegó el momento importante de la fiesta, el vals; se apagaron todas las luces del lugar y solo quedo prendido el centro de la pista, mi esposo seguía platicando con su nuevo amigo y yo me quede pendiente del baile. Súbitamente mi vecino posó su mano derecha en mi rodilla y por un momento me quedé helada, a un lado estaba mi esposo y a su lado izquierdo estaba la esposa de él, nadie de ellos se dio cuenta, por tanto el momento era sumamente erótico y atrevido. Creo que me tensé un poco, lo cual me obligó a tomarme lo poco que me quedaba de bebida en mi vaso de un solo trago. Mi esposo ni se inmuto y mejor me sirvió otra copa. Pero no me moví, deje en la misma posición mis piernas.

Poco a poco esa mano atrevida comenzó a jugar sus dedos en mi rodilla izquierda y en ocasiones hasta mi rodilla derecha. No creo haberme visto muy obvia, pero tuve que mover un poco mis piernas a su lado para que mi esposo no sospechara de lo que estaba sucediendo en ese momento.

Durante todo el tiempo que duró el vals, no dejo de jugarme las piernas, subía y bajaba su mano con entera disposición y aceptación mía, es más llegó a poner sus dedos entre mi sexo y solo apretaba un poco, tal caricia me puso más excitada de lo que estaba minutos atrás. Subía con mucho tacto y conocimiento de la situación mi falda poco a poco hasta llegar al límite de mi entrepierna, y al momento de bajar su mano hasta mi rodilla, la falda tomaba su forma habitual debido a la suavidad de las pantimedias. Era un juego por demás erótico y excitante.

Después de la cena, hubo el tiempo necesario para reposar e irnos a bailar, y cuando lo hacía procuraba no irme muy al centro de la pista, es decir quedarnos cerca de la mesa para provocar al individuo de la mano atrevida. Procuraba bailar de tal forma que mi falda subiera más de lo normal y como era tableada, era mayor el vuelo que daba, cada vez que bailaba y daba vueltas en la pista.

La primera vez que salí a bailar con mi esposo y al regresar de la pista nuevamente se mostró mi nuevo amigo, un poco distraído y solo logró rozar levemente la parte posterior de mi rodilla al tratar de sentarme; no pasó a más. Después de la quinta canción que bailábamos y nuevamente envalentonado, quizás por las copas ya tomadas o quizás también por la falta de luz, fue tan atrevido que al momento de pararme, acarició todas mis piernas por la parte de atrás hasta llegar a acariciar mis nalgas.

Hubo un momento dado en que tuve la necesidad de ir a los servicios y le pedí a José Luis que me acompañara, solo que estaba tan entretenido en la platica que me pidió que fuera sola y bueno, no había más problema ya que los sanitarios quedaban a solo unos pasos de nuestra mesa.

Para entrar a los sanitarios había una puerta principal, una vez ingresado a este espacio, era como un recibidor en donde se encontraban dos sillones para tres personas cada uno, ubicado en los costados de esta sala. Frente a estos sillones se encontraban las puertas de ingreso a los servicios tanto de damas por un lado y de caballeros por el otro; en medio de las puertas había un espejo completo.

Al salir de los sanitarios, me observé por unos instantes en el espejo para retocarme los labios y observarme de forma completa, pero antes de salir del recibidor el tipo me detuvo del brazo con una de sus manos y me dijo:



Hola (él)

Hola, buenas noches (yo)

Bonita fiesta (él)

Si, muy agradable (yo)

Que tonto es tu marido (él)

Por que razón (yo)

Tiene una hermosa mujer a su lado y prefiere platicar con otra persona (él)

No hay problema, siempre es así (yo)



Y sin decir nada más, me jaló hacia él y me besó intensamente por unos segundos. Quería atravesar su lengua dentro de mi boca. Gustosa acepté y respondí ese atrevimiento.

Cuando me retire de su pecho le pedí que no fuera tan obvio, tanto por mi marido como por su esposa; me dijo que entendía la situación y que no me preocupara demasiado, que él sabía como hacer las cosas. Finalmente nos volvimos a besar y al darme la vuelta, con la complicidad del recibidor a solas, tomó con toda la confianza el vuelo de mi falda y me la alzó, me dio una leve nalgadita y a la cual respondí con una sonrisa muy coqueta, después de eso me fui a mi asiento nuevamente.

Durante el resto de la fiesta estuve coqueteando con él, es más hasta cruzamos algunas palabras y algunas risas, por supuesto que no dejaba de jugarme las piernas. Fue una fiesta muy, pero muy agradable. Sus caricias me hicieron volar por momentos, especialmente cuando lograban sus dedos posarse en mi sexo y tiernamente acariciarme mi entrepierna.

Cuando José Luis me pidió que nos retiráramos de la fiesta, ya cerca de las 2 de la madrugada, me levante pidiéndole que me permitiera ir a los servicios por última vez, y por supuesto que lo dije en voz alta para que mi amigo escuchara. Dicho y hecho, y al momento de salir de los servicios él estaba ahí, solo me despedí con un beso apasionado y le dejé mi número de teléfono para que por supuesto me llamara en horas hábiles, ya que mi marido trabaja en una oficina y por la mañana estoy sola. Espero que así lo haya él entendido.

Ojalá y el señor de la mano atrevida tenga la posibilidad de leer éste relato ya que por medio de éste, quiero decirle que me encantaron sus caricias, me hicieron sentirme deseada, decirle que me excitó mucho su juego y quisiera repetirlo.

Nuevamente invito a todos ustedes a que visiten mi álbum fotográfico, enseguida dejo aquí la dirección del mismo:

http://mx.photos.yahoo.com/lovelygirl3x

y si alguien quisiera un servicio particular, por favor, escríbanme a mi correo y les daré mi número celular para ponernos de acuerdo, les juro que no se arrepentiran.

Adios.


Artemia Pineda

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