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Guillermina

 Les envío un saludo a todos aquellos que son
seguidores de esta página, quiero relatarles lo que a
mí me pasó, quiero aclararles que esto lo escribo por
consejo de mis amigas Mayra y Julieta, quien me prestó
su mail. Mi nombre es Guillermina santiago torres, no
tengo miedo de dar mi nombre porque no daré mas
referencias de cómo localizarme. Hace aproximadamente
ocho años, cuando era un poco más joven, ahora tengo
30 años, ingresé a laborar a una dependencia de
gobierno, era mi primer trabajo y me lo dieron por una
recomendación.

El primer día que entre a trabajar conocí a un
compañero de ahí mismo, entablamos buena relación y
nos hicimos novios. Soy una chica simpática, y no soy
fea, tal vez lo que en ese tiempo me traumaba era que
los dientes de enfrente los tenia chuecos y por eso
cuando me reía me tapaba la boca discretamente, medio
morena, estatura como de1.55, con grandes pechos,
caderas anchas, medio llenita, ojos medio rasgados,
pero más mexicana que nada, muy eficiente en mi
trabajo.

En la delegación trabajábamos 24 horas por 48 de
descanso, y un día me enojé con mi novio Pepe, porque
quería obligarme a hacer cosas que a mi no me
gustaban, varias veces cuando íbamos al cine me
trataba de manosear y no me dejaba, me decía que era
muy anticuada pero no quería que me viera la cara, se
que no soy muy bonita por eso no me dejaba. Una
ocasión en que nos molestamos mucho me dijo que era
una apretada y amargada, que nuca iba a disfrutar nada
de la vida y se fue dejándome sola en el restaurante.
Un rato después se acercó Luis Rey, un amigo de la
oficina, vivía rumbo donde vivo y antes nos íbamos
juntos al trabajo, me vio llorando y me preguntó que
pasaba, le conté y me contestó que no me preocupara,
que era pepe un menso que no le hiciera caso.

Pidió unas cervezas y empezamos a tomar, eran como las
dos y media de la tarde, no estoy acostumbrada pero el
coraje me hizo tomar, platicamos un buen rato y
después de dos horas y media ya estaba medio ebria,
pero Luis no se veía tan tomado, me dijo que me
reportara enferma y que me fuera a la casa, me levanté
con trabajo y me dijo que me acompañaba al metro,
entramos en la estación Pino Suárez y estaba muy
llena, le dije que necesitaba que se me bajara un poco
para llegar a casa, me dijo que regresáramos a
Observatorio y de ahí que me siguiera hasta Balbuena,
le hice caso y cuando llegamos a la terminal me dijo
que era muy bonita, y me tomaba de la mano, me sentí
halagada y dejé que me siguiera diciendo cosas
bonitas, después de una media hora decidimos subirnos
al vagón

Escogió uno de los de atrás, y me dijo que nos
fuéramos de pie para platicar mejor, así lo hicimos y
despajes de dos estaciones ya iba lleno el convoy, se
acomodo a mis espaldas y me dejó enfrente de el,
estaba recargado en la esquina y a un lado del asiento
individual, ahí iba sentada una chica como de
veintidós años mas o menos, de repente se me repegaba
y me seguía diciendo cosas al oído, yo me sentí muy
bien tal vez por el alcohol y no le dije nada cuando
me empezó a bajas las manos por mis caderas, los
señores que iban a nuestro lado se iban dando cuenta
pero estaba extasiada por esa atención de Luis, me
empezó a morder la oreja despacio y ya me había puesto
las manos en mis nalgas sobre le vestido, me estaba
excitando por lo borracha que iba, yo no decía nada,
me las empezó a acariciar mas descaradamente y con una
mano se bajó el cierre y con la otra me empezó a subir
mi vestido azul que es hasta las rodillas y me seguía
tocando el culo, me decía que estaba muy rica, que
nalgas tan sabrosas tenia, que mi culo era de
campeonato, yo me dejé hacer y cuando sentí me estaba
bajando las pantaletas y me las dejo a media altura,
me dijo que separara las piernas un poco y acomodo su
verga entre mis nalgas, me abrazó por la cintura y se
empezó a mover al ritmo del metro, no me la había
metido pero sentía su humedad, su calor, casi podía
oler su verga, estaba muy excitada, el veía a los
demás hombres que iban a nuestro alrededor jactándose
de lo que iba haciendo, se acercó discretamente a un
señor que parecía albañil y le dijo que si quería
agarrame las nalgas, no dijo nada y el albañil me
empezó a sobar mi culo, el seguía frotando su verga
entre mis nalgas y estaba tratando de acomodarse para
metérmela

Ya eran tres los hombres que me iban viendo y Luis rey
les indicó que hicieran "casita", se juntaron más y me
dijo que me pusiera de puntitas, lo hice y de pronto
sentí como me la metió, el tipo que iba delante de mi,
empezó a pasar su mano por encima de mi raja, me
tocaba por encima del vestido y me arrimaba su verga,
yo ya no tenia voluntad, me dejé coger un rato por
Luis rey, quien se dijo mi amigo, en un lugar público
y delante de varios desconocidos, me decía al oído que
ya sabía que era una putita, que si parecía mojigata
era pura pantalla, que que sabroso culito tenia, que
si me estaba gustando como me estaba cogiendo, yo no
decía nada, tenia la mirada en el piso y tuve que
apoyar mis manos enfrente del tipo que estaba frente a
mi, hábilmente empezó a tocarme un seno tapándose con
su mochila, me sobaba por encima del vestido, el otro
me seguía agarrando las nalgas y el tercero me
acariciaba el cabello esperando su turno para actuar,

Luis Rey después de unos dos minutos eyaculó dentro de
mi, me había desvirgado de una manera que jamás
imaginé, le dijo al de al lado que si le gustaría
entrar en acción, me hizo que me moviera un poco de
lado y mientras me reponía de la cogida el sujeto se
sacó su verga y tomó mi mano, no estaba en posición de
cogerme pero me obligó a que se la sobara, no puse
mucho de mi parte así que el dirigía mis movimientos,
alternaba unos rápidos y unos lentos, se acercaba a mi
y me decía que era una estupenda chaquetera, muy
putita y chaquetera, que cuando necesitara verga que
lo buscara, que una golfa como yo necesitaba que se la
cogieran por todos lados, así como me estaban
cogiendo, después de unos segundos mas eyaculó en mi
mano, se limpió con mi vestido y yo quedé con la mano
llena de semen, escurriendo por mis piernas y mi mano,
me recargó en su pecho Luis Rey y bajó cuidadosamente
el cierre de mi vestido, mi saco tapaba la visión y
dejó que el otro sujeto metiera sus manos para que me
masajeara los pechos, el tipo con sus rasposas manos
me los apretaba, me los pellizcaba, lo hacia
violentamente y me decía cosas al oído como que era
una golfilla, mas que una puta, una putita de culo
caliente y tetas sabrosas

De pronto se apagaron un momento las luces y se detuvo
bruscamente el vagón, cosa que aprovecharon los cuatro
para empezar a manosearme descaradamente al amparo de
la oscuridad, sentía como metían sus dedos en mi
rajita, unos en mi culo y hasta casi salté porque me
dolió y traté de cerrar mi ano pero no me dejaron, el
que me iba manoseando los senos aprovechó para darme
unas mordidas sobre el vestido, me lo subió
rápidamente por delante y dejo expuestas mis tetas ahí
en la oscuridad y recargó su peso en mi y me sobaba a
dos manos mis tetas, sentía que me las iba a arrancar,
parecía desesperado y que se las quería llevar con el,
trataba de evitar hacer jadeos o quejidos y no se si
lo logre, me estaban dando una cogida y manoseada unos
tipos que ni conocía pero ya no se si lo estaba
disfrutando porque los veía pero no decía yo nada, me
sentía sucia, como una prostituta, como ellos me
decían, como una puta y perra, la mas puta de las
mujeres, cuando parecía que se empezaba a encender la
luz, me bajaron el vestido pero siguieron metiéndome
mano todos, el otro sujeto se sacó su verga me la
enseñó, me dijo que se la mirara, lo hice y se empezó
a masturbar delante de mi, me manchó el vestido y se
limpió también con el. Antes de llegar a Pino Suárez
de vuelta ya me habían eyaculado cuatro veces, tenia
los dedos pegajosos y mi vestido manchado de "leche",
en los abordos y descenso de pasajeros los cuatro me
decían cosas como que chiches tan ricas, si quieres te
las vuelvo a mamar, tus nalguitas si que están bien
sabrosas, que culo mas apretadito me gustaría
metértela por tu agujerito, que manita tan
masturbadora tienes, no quieres mamar pito, eres mas
putita que ninguna, y más frases así, que en un
momento hicieron que me sintiera avergonzada y bajé la
cabeza, tenia mi vestido desabrochado de atrás, me
tenia que cubrir para que no me vieran los demás
pasajeros, mi vestido estaba arrugado y yo cogida.
antes de bajar me dieron una ultima manoseada y el
albañil hizo el esfuerzo por ponerse atrás de mi, lo
hizo me colocó su verga en mi rajita y sin miramientos
me la metió, sentía dura su verga y como golpeaban sus
huevos en mis nalgas, el de enfrente me detenía por
las embestidas que me daba que casi me tuve que
inclinar para recibir la verga que me daba, traté de
cerrar los ojos pero no pude, tenia la mirada triste y
angustiada porque no me vieran, fue cuando me di
cuenta que la chica que venia sentada había visto todo
y me miraba con una sonrisa burlona, después de tres
embestidas más, el albañil me soltó de mis caderas y
se vino dentro de mi.

Antes de llegar a Moctezuma Luis Rey me dijo que me
preparara que ya íbamos a bajar, ni se despidió de los
sujetos, bajamos y me acompaño al micro, en el camino
no dije nada, solo llevaba los brazos cruzados y Luis
Rey me abrazó, cuando bajamos ya me sentía un poco
mejor, me dolía la cabeza y tenia ganas de vomitar.
antes de llegar a mi casa luis rey me dijo que si me
había gustado, le conteste que no tanto solo por decir
algo, me besó tiernamente en la mejilla, me indicó que
me acomodara el vestido y subió mi cierre, seguimos
caminado y en un portón oscuro me metió y me puso
contra la pared, me besó tiernamente y después me
volvió a tocar las nalgas por encima del vestido, me
decía que una cogida como esa no se me iba a olvidar
nunca, que cuando quisiera coger otra vez me buscaría
porque una perrita como yo solo con verga puede estar
contenta, me daba una manoseada durísima, sentía como
mis nalgas me empezaban a doler de tanto pellizco y
apretón, me volvió a subir el vestido y otra vez me
apretujó mis ya adoloridas tetas, me dijo que unas
tetotas así de sabrosas merecían un buen tratamiento,
me volteó con la cara a la pared, me bajó otra vez el
calzón pero ahora me lo quitó, lo guardó en su saco y
de unos empujones me la metió otra vez en la raja, me
había desvirgado alguien que ni me gustaba, trate de
que fuera rápido porque ya quería irme pero no tenia
voluntad para decir nada, me enterraba sus dedos en
mis senos en cada empujón que me daba, hasta que se
vino dentro de mi.

Así se quedó un rato, me voltee, me acomodé la ropa,
me despedí de él y me fui a mi casa. Después de ese
día me reconcilie con Pepe y Luis Rey actuaba como si
nada. Pero no fue todo.

Autor: Guillermina FOTOS

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