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En el Centro Comercial

 Hola amigas y amigos lectores. Agradezco de antemano todos sus correos y sus firmas en mi libro de visitas de mi página. Por supuesto que cada día me esforzaré para que mi página sea más completa y de todo su agrado, ya que se hizo pensando en ustedes y para ustedes. De igual forma los invito a que sigan visitándome en este espacio electrónico y que inviten a más amigos para que seamos una comunidad mayor de la que en este momento somos. Como siempre, les dejo la dirección para aquellos que todavía no la conocen http://mx.geocities.com/cangelcasta

Hoy día quiero platicarles un suceso que tuvo lugar hace más de 2 meses en un centro comercial, precisamente el que está frente a la unidad habitacional donde vivo; Acoxpa. Tuve que ir a comprar lo de la comida, así es que casi dando las once de la mañana me aliste para salir. Tomé un baño, preparé mi ropa; para salir me vestí con una blusa de color blanca y un sostén del mismo color, un short de likra de color negro, una tanguita del mismo color, unas pantimedias de color natural también de likra y aunque no brillaban mucho, se veían bonitas mis piernas, unas calcetas y unos tenis. Pienso que me veía muy bien, por lo menos eso me dijo el portero del edificio, al cual agradecí sus piropos con una sonrisa muy coqueta.

Salir vestida de esa manera, en lo personal me excita muchísimo, no solo porque me hace sentirme bien, sino por las miradas que voy robando a cada paso que doy y no es mentira. Es más, no solo los chicos o señores me voltean a ver con morbo, hay muchas mujeres que me voltean a ver de forma molesta o no se de que manera; como si mi forma de vestir les molestara o les diera envidia. Eso se me hace muy, pero muy divertido.

Sinceramente me di vuelo exhibiéndome en todo el centro comercial, caminaba de uno a otro pasillo con el carrito completamente vacío, solo para que la gente que estaba comprando en ese momento me viera, especialmente los muchachos que trabajan ahí. Y cuando veía que algún chico estaba solo o había algún grupo de ellos me acercaba a ellos como buscando algo, inclusive me paraba tan cerca de ellos de frente y de espalda para que se deleitaran conmigo hasta donde podían. Pocos minutos después seguía con mi recorrido normal.

Así pase dando vueltas durante un rato hasta que en el departamento de abarrotes me detuve más tiempo de lo normal para comenzar a hacer mis compras y por cierto no había ni gente comprando, mucho menos gente trabajando. En lo que decidía que comprar para hacer de comer llegó un muchacho de seguridad que me había seguido durante gran parte de mi recorrido, seguramente pensando en que me robaría algo de la tienda, o simplemente por el morbo de verme. Quien sabe que fue lo que él habría pensado, pero yo quise aventurarme haber hasta donde llegaba el tipo aquel.

Tratando de alcanzar unas pastas que estaban en un anaquel superior hice un movimiento con el carrito para engañarlo y hacerme la afectada con una luxación de pies. Al hacerme la victima y al tratar de apoyarme en el piso con las manos dándole a entender que estaba mal, muy caballerosamente se acercó a mí y me ofreció su ayuda. Me tomo de las manos y me hizo sentarme en un banco de plástico que estaba al final del pasillo.

Se inclinó hacia mis pies y me preguntó que qué parte de mi pie me dolía, yo le indiqué que la rodilla derecha. Entonces con una de sus manos sostuvo la parte superior de mi rodilla, con la otra tomó la parte de mi pierna debajo de la rodilla, exactamente en el chamorro y comenzó a moverme el pie hacia delante y hacia atrás.

Se de antemano que este es un truco muy viejo para llamar la atención de un hombre, pero me ha funcionado a la perfección.

Poco a poco, con la mano que tenía arriba de mi rodilla me comenzó a masajear el muslo, según él por si hubiera tenido algún esfinge; eso no era cierto, lo único que quería era estarme acariciando la pierna.

Sin más ni más, le pedí que me soltara un poco y cuando lo hizo, me pare de sopetón, le dije que gracias, pero que ya me había pasado el dolor. Cuando él vio mi reacción, lo único que hizo fue esbozar una sonrisa en su rostro, y se veía sobre su pantalón que el haberme acariciado así le había provocado una tremenda erección de su miembro, de tal forma que parecía como si trajera una casa de campaña sobre él.

Finalmente había cumplido mi cometido, no solo disfruté como me habían visto mucha gente, sino que también aproveché para que me acariciaran un poco, y como siempre hay un acomedido, pues lo disfrute.

Espero que este relato tan pequeño, les haya agradado y les haya hecho pasar un rato de tranquilidad y dulzura en sus intensas y agitadas vidas, me despido de ustedes no sin antes invitarlos nuevamente a que me sigan escribiendo y compartiendo conmigo sus intimidades y sus más bajos instintos.

Espero verlos en el siguiente relato, no se despeguen de mi página. Adiós. FOTOS

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Leoanardo on

Fue en paseo acoxpa ??

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Leoanardo on

Fue en paseo acoxpa ??supongo por la zona = vivo por esa zona curiosamente en una cerrada jajaja

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