Inicio » Relatos de Confesiones » El Objeto de Cambio - 2ª Parte

El Objeto de Cambio - 2ª Parte

Resumen:
De regreso de una fiesta una pareja son asaltados en la carretera. Trasladados a un establo por sus cuatro asaltantes, el hombre es atado y golpeado y la mujer sometida durante 4 horas.
Cuando pude terminar de vestirme, y recuperar un poco mi dignidad, me acerque para ayudar a mi marido que estaba tendido en el suelo, maltrecho por la paliza de aquellos hombres.
Mi cuerpo estaba pegajoso y sucio, y a duras penas podía aguantar mi propio olor.
Le levante y como pude le metí en el coche.
"Perdona cariño" me decía, " no pude hacer nada" se lamentaba implorante.
"No te preocupes fue mejor así, de otra forma quizá nos hubieran matado"
"Pero tú" insistía el, "lo has pasado muy mal" decía tratando de consolarme.
"No te preocupes ya pasó" le dije poniéndome al volante del coche.
Arranqué y en pocos minutos entrábamos en el garaje de nuestro chalet.
El estaba un poco más animado.
"Si no me hubieran atado y golpeado" se lamentaba no obstante.
Pero mi cabeza empezaba a elucubrar, quizá por el shock recibido y la falta de sueño, extrañas sensaciones.
"Déjalo, vamos a dormir un poco"
Subimos al dormitorio de nuestra cómoda y confortable casa.
Entre en el baño y me prepare un caliente lecho de agua en la bañera donde pensaba sumergirme al menos durante un par de horas.
El se tumbó sobre la cama murmurando "mañana lo denunciaremos a la policía"
La policía?, que pintaba allí la policía, aquellos hombres sabían donde vivíamos, y habían prometido volver a cobrar, así que mejor de momento esperábamos su visita y luego.
Mi marido se quedo dormido y yo entré en el cuarto de baño.
Ya frente al espejo mural me contemple detenidamente.
Durante casi 15 años, había sido de un sólo hombre, y hacia apenas unas horas, mi cuerpo había sido el juguete y disfrute de cuatro machos, mas jóvenes que mi marido y por ello quizá mas deseosos de gozar.
Me fui quitando despacio la sucia y destrozada ropa, que tan sólo la noche antes había sido la sensación de la fiesta.
La fiesta!!!, que fiesta?, para mi la fiesta quedaba en mi memoria como algo extraño, algo lejano, algo que parecía irreal frente a las cuatro horas vividas intensamente en aquel establo, sola, desnuda, frente a aquellos cuatro hombres insaciables.
Me sumergí despacio en el cálido lecho de agua, y me deje envolver por su fragancia y su reparadora caricia sobre mi maltratada piel.
En el espejo, había visto las señales rojizo pardas de los cinturones de aquellos hombres sobre mis nalgas y parte de mi espalda mientras me parecía volver a oír su restallar en el aire y su agudo dolor sobre mi piel y aquellas dos "X" que marcaban mis glúteos como las marcas del ganado.
Ahora con el agua y la sales de baño, mis heridas me dolían pero al tiempo se restañaban después de lo vivido.
Poco a poco mi mente se fue quedando en blanco, y mi cuerpo se sumergió en aquel reparador baño.
Me desperté de pronto, con sensación de frío, trate de incorporarme pero estaba entumecida, dentro de la bañera, que ahora me parecía incomoda debido a que el agua se había enfriado.
Escuche despacio, no se oía ni un ruido en la casa mire el reloj digital del baño, marcaba las 10 de la mañana.
Salí del baño y alcancé la toalla, me envolví en ella y salí al dormitorio.
Sobre la cama sin desnudarse, mi marido dormía con un gesto de dolor en su cara.
Le contemplé despacio, había hecho lo que había podido, seguro que al revés, yo no hubiera podido hacer nada, incluso mientras aquel tío me follaba sobre el capó del coche y los otros hombres golpeaban a mi marido, no me sentí culpable.
Un momento!!!, de pronto me di cuenta de que no me había sentido culpable casi desde que me ataron al coche.
La excitación, el miedo, buscaba en mi interior justificación a aquellas horas de sexo forzado, pero no rechazado.
Mi marido se revolvió en la cama. "No!!!, no lo haga, por favor!!! No!!!", decía una y otra vez.
Me acerqué y le bese en la frente.
Ahora si me sentía culpable, culpable de haber correspondido a aquel beso lascivo del jefe del grupo,
culpable de haber disfrutado cada penetración, cada sensación recibida sobre mi piel, incluso culpable de aquel dolor que me maceraba con cada latigazo que dejaba su firma en mi cuerpo, de aquellos dos hombres.
Deje caer la toalla, me recosté sobre la cama de forma que pudiera contemplarme desnuda en el espejo.
Me sorprendió ver mi coño completamente afeitado, casi había olvidado el trabajo que ellos hicieron.
"35 años" dije en voz alta" y este cuerpo no se merece algo más?"
Me asusté a mi misma al escucharme aquellos razonamientos.
Me volví a mirar en el espejo y comencé a acariciarme, mientras veía detrás de mi a mi marido dormido sobre la cama.
Comencé a acariciar mis pechos, despacio, recreándome en mis ya duros pezones, levantando aquellas dos bellas esferas que aquellos hombres habían manoseado y chupado.
Baje mis manos por mi estomago, recordando como su semen se había deslizado sobre aquella piel.
Llegue a mi coño, y fui poco a poco metiendo uno, dos, tres dedos, mientras un tibio calor subía desde el centro de mis piernas hasta la raíz de mi cuello.
Me estaba masturbando recordando a aquellos cuatro hombres poseyéndome por todos mis agujeros.
El orgasmo fue espectacular y mis gemidos estuvieron apunto de despertar a mi marido que se revolvió inquieto con su pesadilla.
Me gire para ver las dos marcas sobre mis nalgas "X" era el símbolo del sexo estaba marcada para el sexo y debía ser del sexo.
De pronto recordé al jefe con claridad "Me dejaras que te folle otro día, zorra?" sus palabras flotaban en mi cerebro. "Es una buena puta se le puede sacar una pasta con contactos de alto nivel"
Yo de puta cara, y por que no?
Ahí estaba el no muy joven quizá 28 o 30 años, moreno, con un buen cuerpo, sonriéndome. "Lo vamos a pasar muy bien zorrita".
Mi marido últimamente no estaba atravesando un buen momento en los negocios, quizá yo pudiera ayudarle, y ya sabia como!!!
Pero, me estaba justificando, no, no era por ayudarle, era porque aquella noche, allí con aquellos cuatro hombres, una nueva hembra había aparecido en mi.
Me deje caer sobre la alfombra mirándome al espejo.
De pronto sonó ruido en el salón.
Me puse una bata y me dispuse a bajar, mire el reloj, eran mas de las 10 y media de la mañana, pero de que día? sábado, recordé de pronto.
Salí del dormitorio y bajé despacio por la escalera.
"Buenos días, señora" escuche desde abajo.
Era la asistenta que venia los sábados para hacer la casa.
"Buenos días" dije yo sin mucho entusiasmo.
Debía tener un aspecto horrible a pesar del baño, pues me miró como quien ve a un fantasma.
"Ha dormido mal?", me pregunto.
Si ella supiera que ni había dormido y lo que había pasado.
"Si una mala noche" le dije, mala.?, por que mala, pensándolo despacio quizá había sido una magnifica noche, o no? cuatro hombres para mi sola, y pensándolo bien una lastima que mi marido se resistiera al principio, pues podía haber participado en la fiesta y follarme como todos.
!! Pero que estaba pensando!!!
"Un café?", me pregunto ella.
" Si gracias, ahora bajo..", dije volviendo al dormitorio.
Mi marido seguía durmiendo, ahora con el gesto más relajado.
"Te lo perdiste" le dije suavemente al oído "podíamos haberlo pasado también los seis!!!"
Entré en el baño, mientras oí que el se despertaba.
"Que tal cielo?" le pregunte desde el baño.
"Muy mal" me contestó, " había que llamar a la policía y contarles todo"
Salí del baño un tanto airada "Si y contarles que mientras tu estabas atado, cuatro tíos me follaron, me encularon, me azotaron!!! seguro que con los detalles que nos pedirán podrían escribir un libro o una película" respondí enfurecida.
" Y luego lo que comentaran en la comisaria, que si estoy tan buena que no les extraña, que, que lastima no haber estado allí" me volví hacia el.." y de ti de ti que dirán?, que eres un cornudo, que no supiste defenderme!!!, déjalo!!, mejor lo guardamos para nosotros" y volví al baño dando un portazo.
El pobre se debió quedar alucinado, pues yo misma me asombre de mi propia reacción.
Que me estaba pasando?, había decidido entrar en el juego que aquellos hombres habían puesto ante mi? Y si era así que pintaba mi marido en todo aquello y como decírselo.
De pronto me acorde de una noticia leída en el periódico hacia unos meses de un hombre que contrató a dos enmascarados para que violaran a su mujer en su propia casa, pues el hombre no estaba satisfecho del comportamiento sexual de ella.
Fuera mi marido seguro que aún no había reaccionado.
Abrí la puerta y salí.
"Perdona" le dije abrazándome a el, " pero creo que debemos hablar despacio antes de decirle nada a nadie"
Estaba sólo con el calzoncillo y me di cuenta de que era también un buen ejemplar de hombre, no tan joven como los de la noche anterior, pero aun mejor, con más experiencia y bien dotado.
Comencé a besarle y acariciarle.
"Mira creo que quizá no es el momento" empezó a decirme, mientras trataba de deshacerse de mi abrazo.
"Como que no es el momento" dije sorprendida.
"Entiendo!!!" y en ese momento mi malicia malvada me dejo atónita ante lo que mis labios dijeron, "claro ya no soy solo tuya!!!, será verdad que soy una puta zorra y que quizá debas explotarme y ser mi chulo!!!!" le grité fuera de mi.
El se me quedó mirando atónito, ante lo que mis labios escupían.
"No amor", trato de cogerme, "lo que ocurre es que aún estoy confuso" y me abrazó besándome en la nuca.
Pero mientras sentía su calor y sus besos recorrían mi cuello, la lucha dentro de mi era espantosa, por un lado mi fidelidad de esposa me hacia rechazar todo lo ocurrido, pero a la vez una mujer muy caliente surgía en mi interior y se recreaba en la experiencia vivida mientras una sensación de ansiedad recorría mi piel.
Me entregué a él pensando en los cuatro hombres de la noche anterior y gozamos follando durante el resto de la mañana.
Cuando me desperté, miré a mi alrededor como si despertara de un sueño, de un mal sueño.
Allí sobre la cama estaba ella, con ese magnifico cuerpo y esos fantásticos 35 años, que eran la envidia de todas sus amigas y el deseo de nuestros amigos.
Alguna vez en la empresa, algún consejero me había lanzado alguna indirecta sobre la belleza de mi mujer, pero aunque eso me hacia sentirme orgulloso, nadie se atrevía claramente a expresar su deseo, quizá por aquello de que yo era el jefe y ...
Contemplándola desnuda sobre la cama recordé que hacia unas horas habíamos gozado juntos, ella siempre ha sido muy buena en el sexo, y sobre todo aprendía con rapidez.
Recuerdo un viaje que tuve que hacer a Singapur, y del que le traje una cinta de sexo de allí, se aprendió posturas y me sorprendió unos días después vestida al estilo oriental.
De pronto una punzada angustiosa recorrió mi pecho y se alojó en mi estomago.
La noche anterior!!!, cuando volvíamos de la fiesta!!!, eso no era un sueño, era realidad, como había podido olvidarlo así!!!
Miré el reloj, eran cerca de las tres de la tarde, la asistenta seguro que se había marchado ya, y en su discreción no quiso despertarnos.
Me puse una bata y bajé al salón.
Sobre la mesa vi una nota de la asistenta diciendo que había comida en la nevera y que nos vería el próximo fin de semana.
Al final añadía, "llamó preguntando por el señor un tal Vicenzo y dejo este numero de teléfono", que correspondía a un móvil, " y le dio recuerdos para la señora, recordándole que tenían un asunto pendiente, que le llame antes de las cuatro, sino él le llamará".
Vicenzo, un asunto pendiente, recuerdos para la señora.
Mi cerebro trataba de enlazar todos los datos junto con aquel numero de teléfono, pues no recordaba ningún cliente ni amigo con ese nombre y menos aquel numero.
Me senté ante la mesa y descolgué el teléfono.
Sonó varias veces antes de que alguien contestara al otro lado.
"Prego?"
"Por favor el señor Vicenzo"
"Quien le llama... " pregunto la voz
"Soy" dudé pues si yo no le conocía quizá el a mi tampoco, "Vera es que me ha llamado y me ha dejado un numero para llamarle antes de las cuatro".
"Ah si" dijo el hombre como si supiera perfectamente de quien se trataba y añadió, "que tal su esposa?"
"Como? " pregunté yo sorprendido, "conoce Ud. a mi esposa?"
El hombre soltó una carcajada, "Ya lo creo que la conozco…!!!, anoche estuvimos todos juntos, no lo recuerda?"
Así que eran ellos..!!!, me quede mudo y en mi se mezclaron de pronto una serie de sensaciones, excitación, rabia, miedo.
"Oiga, sigue Ud. ahí?" insistió la voz, "recuerdos cariñosos a esa hembra y le paso con el jefe".
No me dio tiempo a responder, cuando tras un sonido metálico, escuche la voz del Jefe.
"Buenas tardes, han descansado bien?" preguntó solicito y amable, y antes de darme tiempo a contestar continuó, "Verá mi amigo, escuche con atención y no me interrumpa, espero que no se le haya ocurrido chivarse a la policía, pues en ese caso lo pasarían muy mal, "hizo una pausa quizá para que quedara clara la amenaza, " Como es Ud. una persona inteligente y de negocios, imagino que habrá pensado mi oferta de anoche recuerda?"
Vaya si la recordaba!!!, "Si " le contesté tratando de mostrarme inflexible, "pero desde luego no piense Ud.,"
"Que no piense que?" me interrumpió abandonando su amable tono inicial, "escuche Ud. a mi, no sabe con quien está tratando y los problemas incluso a nivel de empresa que puede tener, capisco?"
Casi no pude contestar y el continuó, "quiero que esta tarde este, ella sola" y recalcó, "ELLA SOLA!!, a las 7 en la dirección que le doy a continuación" y tras repetirme la dirección varias veces prosiguió, " y por supuesto quiero a la zorrita adecuadamente vestida, pues he de presentársela a unos posibles clientes".
Pareció adivinar mi inseguridad porque continuo casi gritándome, " y no admito excusas!!!, un coche pasará a recogerla!!!" y tras decir esto colgó.
Me quede sorprendentemente abatido, sentado, mirando aquella dirección que yo mismo había apuntado sobre la nota de la asistenta.
Y empecé a recordar todo lo ocurrido la noche anterior.
Era todo nebuloso hasta el momento en el que paramos para auxiliar a aquellos hombres, y como de pronto nos vimos atracados por ellos.
Mi cerebro trataba de ordenar lo ocurrido, pero solo a retazos llegaban hasta mi las imágenes, sonidos y sensaciones vividas durante esa noche.
Como cuando el hombre empezó a sobarla y a arrancarle la ropa atada a aquel árbol.
Y entonces me di cuenta de que algo se estremecía dentro de mi mientras recordaba una a una las situaciones a las que era sometida mi mujer.
Me estaba excitando de recordar como aquellos hombres abusaron a placer de ella!!!
Una corriente eléctrica, recorrió mi espalda, mientras recordaba como la azotaban sin piedad atada al coche, y mi pene empezó a revolverse.
Por un momento llegue a pensar incluso que fue una lastima no tener una cámara para haber filmado todo lo ocurrido.
Estaba pensando en todo ello cuando me sacó de mis pensamientos su voz desde la puerta del salón.
"Con quien hablabas cariño?"
Me volví y la vi allí ante mi, con la bata apenas cubriendo su hermosa desnudez, apoyada en el quicio de la puerta.
"Cosas de negocios", le mentí sorprendiéndome a mi mismo por ello, " has descansado ya?" y mirándola con cariño le dije
"Tenemos que hablar" ambos coincidimos al decirlo.
"Se fue Mary? " pregunto acercándose a la mesa.
"Si.. y dejó una nota diciendo que hay comida en la nevera y, " entonces me di cuenta de que si veía la nota me preguntaría por aquel tipo y la llamada, ", que te parece si cenamos fuera hoy?" le pregunté haciendo desaparecer discretamente la nota bajo unos periódicos.
"No sé " me contestó sentándose ante mi, " a mi me apetece quedarme hoy en casa, después de lo ocurrido debemos hablar.
"Ya pero podemos hablar cenando en algún sitio y luego ir los dos solos a bailar" le cogí una mano, " como de recién casados" mi cerebro funcionaba a toda velocidad para ir llevando la situación hacia la orden dada por Vicenzo.
Me excitaba cada vez más aquella situación y estaba deseando que se presentara una nueva oportunidad de verla gozar con otros hombres.
"Bueno mi amor, si tu quieres" me dijo mimosa recostándose sobre mi.
"Mira, creo que lo de anoche debe unirnos mas" la miré a los ojos tratando que no se diera cuenta de mi deseo, "y tratar de disfrutar juntos de todo lo que tenemos y nos rodea".
"Eso mismo quería proponerte yo" me dijo ronroneándome al oído, " creo que lo que ocurrió anoche me ha hecho pensar en el pasado y el futuro de nuestra relación" y me dio un largo beso en los labios, mientras mis manos se deslizaban por su cuerpo y le quitaba la bata, dejándola desnuda del todo.
Suavemente la hice levantarse y quedarse de pie ante mi, tenia que pensar algo para que se pusiera esa ropa sexy que Vicenzo me había pedido y aunque sabia que dentro de unos momentos, me la volvería a follar allí mismo en el salón, idear algo para que se la pudieran llevar a las siete, sin que ella sospechara nada hasta que ya fuera demasiado tarde.
Me levanté y la abracé mientras le daba la vuelta y la empujaba suavemente hacia la mesa.
Entonces algo dentro de mi se transformo, me quité la bata y la llevé hacia una de las sillas del salón.
La obligué dulcemente a ponerse a cuatro patas y la contemplé durante unos instantes, antes de acercarme y poseerla estilo perro.
"Así, así mi amor, follamé como una perra" me dijo muy excitada.
Mi pene comenzó a poseer aquella cueva que con total seguridad, horas más tarde, uno o más desconocidos penetrarían, quizá con ternura como hacia yo en ese momento, o quizá salvajemente.
Follamos como locos, y disfrutamos a tope, pero yo no podía dejar de mirar el reloj del salón, cuyas manecillas avanzaban inexorablemente hacia las siete de la tarde.
Cuando terminamos, la levanté suavemente y nos dirigimos al baño.
"Será mejor que te des un baño tibio, mientras yo reservaré mesa en algún restaurante", dije yo mientras la besaba en el cuello.
"Así lo haré, amor" me dijo correspondiendo mis besos con caricias.
Se metió en el baño y yo volví al salón, pensando en como cumplir el objetivo de Vicenzo.
Tras algunos momentos creí encontrar la solución.
Eran casi las seis cuando salió del baño, perfumada, bien peinada y con ese cuerpo y esa piel tan suave, al verla por un momento me sentí culpable de lo que sucedería horas después.
"Ya hiciste la reserva?" me preguntó melosa.
"Si y es una sorpresa" dije yo mientras pensaba que no imaginaba hasta que punto seria una sorpresa.
La acompañé al dormitorio, "Bueno cariño no tengo que decirte que te pongas sexy y radiante, pues la sorpresa que te he preparado lo merece".
Yo regresé al baño, donde me metí bajo la ducha quizá intentando que aquel agua que caía sobre mi, limpiara la sensación de culpa que recorría mi piel.
Cuando él volvió al baño, me quedé allí, desnuda ante el espejo del dormitorio, por un momento, mientras gozaba con él en el salón y me trataba con aquella ternura había olvidado la pesadilla de la noche anterior, y el comportamiento de mi marido me había dado fuerzas, para vencer mis dudas.
Volvía a sentirme feliz y los recuerdos de la noche anterior, me parecían ya muy lejanos, como una pesadilla que se alejaba definitivamente de nuestras vidas


anonimo FOTOS

Este artículo no tiene comentarios.

Escribe un comentario







Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación:




Estadisticas Usuarios

  • Online: 30

Categorias

Articulos Relacionados

Articulos Mas Vistos

Nuevos Comentarios

Recomienda Superrelatos a Tus Amigos

Tu Nombre:

Correo de Amigo:

Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación: