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El Juego Sexual - 1ª Parte

Siempre he sido una chica tímida en lo que se refiere el sexo, pero eso no deja, que pueda sentir lo que una persona pueda llegar a sentir en la cama. Busqué una solución para que esta timidez  desapareciera o al menos tuviera una excusa para que lo hiciera por un día.

La idea ya la tenía solo faltaba buscar un voluntario para que se ofreciera a este juego. Busque en la red alguien que fuera morboso, muy morboso, por suerte hay mucha gente que se adaptaba a lo que yo buscaba, y le entre a uno, no me ande con rodeos, directamente le dije que quería jugar, pero no con cam, si no en vivo.

No tardó en responderme, me pidió el MSN para verme, supongo para asegurarse que era chica y que entraba dentro de su tipo de mujer. Una vez puestas las cams me pregunto sitio y hora, estaba dispuesto a jugar aunque no sabía el juego aun, le dije que no sería solo sexo, que habría que jugar mucho más, y volvió a preguntarme lo mismo, sitio y hora, supongo que la idea le atraía, porque no hizo más preguntas . 

Quede con él en un sitio público, una cafetería llena de gente, me vestí con una minifalda, y un generoso escote donde se podía perder la imaginación entre mis pechos,  se por descontado que a los hombres les da más morbo imaginar que ver y mi intención era calentarlo, ponerlo cachondo. Cuando llegué él ya estaba allí, sentado junto a la barra, me dirigí a él muy decidida,  sin vacilar, cuando me vio se puso de pie con intención de darme dos besos pero me lance a él, mi beso fue directo a su boca, delicado al principio, buscaba su lengua, se la chupaba como si de un chupachup se tratara, me la metía toda en mi boca, le mordisqueaba los labios, mientras tanto mi mano había bajado hacia su entrepierna, acariciando suavemente con disimulo y ocultándolo con mi cuerpo a la demás gente.

Su miembro empezó a despertarse, podía palpar cada parte de su despertar, le puse la mano en su bolsillo y allí seguí con las caricias pero más bien dedicadas al final del miembro, a la puntilla. Cuando ya vi que estaba bien cachondo le saque la mano y le dije que nos fuéramos a una mesa. La cara que tenía era bastante expresiva, se le veía bastante sorprendido, a la misma vez algo vergonzoso por no saber cómo tapar su despertar, y lo hizo poniendo una mano en su bolsillo del pantalón.

Nos sentamos juntos, uno al lado de otro, yo me senté primera y el después, nos miramos y me pedía a gritos con la mirada que siguiera, pero entonces le puse las normas del juego, Normas muy simples.Si tu eres capaz de ponerme tan cachonda como yo te he puesto sin metérmela, follaremos, pero lo haremos a tu manera, como tú quieras, vale todo, no me opondré  a nada, pero tienes que buscar ese punto, donde este a cien y no me corra, una vez lo encuentres tu mandas. Pero claro está que no me voy a estar quieta, si soy yo que encuentre ese punto, serás tu el que no se tendrá que oponer a nada. ¿Te ves capaz? ¿Quieres jugar? 

Accidentalmente se me cayó el encendedor en sus pies y me agache a buscarlo mientras en el camino me pare a pegarle un par de mordisquitos en la punta de su miembro. Cuando por fin puede coger el encendedor, y me incorpore, me dijo que llevaba un tanga muy sugerente y que aceptaba el reto. No dimos tiempo a que el camarero llegara a la mesa, nos levantamos y nos fuimos de allí, subimos a su coche, una vez dentro me cogió de la nuca y me besó con mucho deseo, mientras su otra mano recorría mis muslos hacia arriba, la minifalda se convirtió en un cinturón ancho, y su mano busco con desespero mi sexo húmedo. Pudo comprobar que lo llevaba todo rasurado, lo cual le facilitaba mejor sus caricias, mis piernas se abrieron para facilitarle la faena y por el deseo que albergaba dentro de mí.

Empezó a acariciarme el clítoris de forma pausada y delicada, me sentía mojada, y muy cachonda, sus caricias me volvían loca, me introdujo el dedo, jugaba dentro de mí y luego lo sacaba para seguir su juego con el clítoris, y así iba alternando, cuando vio que estaba bastante cachonda, saco su mano  de mi sexo, me soltó la nuca y puso en marcha su coche, después de haberse limpiado un poco. Quiso pagarme con la misma moneda que yo le di en el bar, quiso que los dos estuviéramos en igualdad de condiciones, los dos  con mucho deseo en nuestro interior, estábamos empatados, era un buen rival……….

Continuará.
BLANCA.


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