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Dianita, mi joven Sueño

La conocía desde que su familia se mudo a pocas puertas de mi casa, hace unos cinco años. A pesar de sus 18 años, sus formas revelaban a una futura mujer realmente hermosa. Delgadita, pero con una formas redondeadas, donde destacaban sus noveles pechos, pequeños pero duros e imponentes, una colita encantadoramente respingona y una piernas largas, pero que parecían haber sido torneadas a mano. La cara bella, ojos grandes claros, una boca deliciosamente carnosa y pequeña y una abundante cabellera negra ensortijada y una sonrisa subyugante de niña-mujer. Se llama Diana y lo más cautivante en ella es sin duda lo modosita y delicada que es, tanto al hablar, como al caminar y en general en todos y cada uno de sus gestos.

Marian mi mujer y yo nos hicimos rápidamente amigos de los padres de Diana: Lucio y Norma, una pareja de 42 años, amigables y abiertos. Esto determinó que a un tiempo de conocernos las reuniones en una u otra casa fueran usuales y normales y tanto Diana como sus hermanos menores Lucio Jr. y Danitza nos llamaran a mi mujer y a mí como tíos. Desde que la conocí sentí una preferente atención y simpatía por Diana y ella lo percibía. Frecuentemente me consultaba sobre las tareas de colegio y cosas de interés y cultura general y yo me explayaba al explicarle todo y ayudarla a hacer sus tareas. Esto ha seguido, ahora que Diana tiene 19 años y está en la Universidad. Frecuentemente comentamos ya no solo de sus tareas, sino de sus experiencias personales. Percibía que las conversaciones personales Diana las reserva para los momentos en que estamos solos.

Todo iba así, en una perfecta relación de tío-sobrina, con mucha simpatía hacia ella pero nada más. Sin embargo, hace casi dos meses, la encontré casualmente en el Jockey Plaza Shopping Center. Yo salía de un Restaurant ubicado en ese mall, cuando de pronto sentí que alguien llamaba "tío, tío....", voltee y la vi que venía corriendo hacia mí. Me detuve y la abracé a modo de saludo y nos besamos como siempre en la mejilla, aunque sentí los labios de mi deliciosa "sobrina" muy cerca de la comisura de mis labios. Le pregunté que hacía allí y me dijo que había ido con una amigas a pasear, pero que ya se había aburrido y estaba despidiéndose de sus amigas, cuando me había visto pasar y había pensado que si iba de regreso a casa yo podía darle un "aventón"- Yo le dije, que efectivamente iba a casa y que encantado de llevarla.

Mientras caminábamos rumbo al estacionamiento Diana se colgó de mi brazo y empezamos a hablar de cosas intrascendentes. La joven iba vestida con una botas de gamuza beige hasta el inicio de sus rodillas, con una mini del mismo color que dejaba apreciar sus hermosas piernas y su respingona colita, un top de lycra del mismo color con cuello alto y mangas largas se ajustaba delicadamente a sus pechos que saltaban discretamente con cada paso de la chica y una casaca de lana color negro que combinaba perfectamente con el color beige de las botas, minifalda y top. La faldita estaba adornada con una ancha correa de cuero mate negro. El cabello ensortijado y alborotadamente ordenado con un brillo natural delicioso, le daba un aire más juvenil y sexy. El rostro con un ligero toque de maquillaje realzando los grandes ojos pardos que hacían un espectacular juego con el color de su ropa y los labios discretamente resaltados. Al pasar con semejante chica colgada de mi brazo, los hombres volteaban a admirar a ese portento de belleza.

Llegamos al auto y yo galantemente abrí primero la puerta del copiloto para que mi sobrina entrara. Al hacerlo me sentí impactado con la exhibición de esas lindas piernas, los muslos firmes y el delicioso triangulo del calzoncito color carne que aunque sea por breves segundos mi acompañante me mostró. Disimulé mi turbación cerrando la puerta y dirigiéndome lentamente a la puerta del piloto, pero mi sexo empezaba a despertar con semejante panorama. Entré al auto y nos pusimos en movimiento. Hablando de trivialidades nos dirigimos a la vía expresa de la Av. Javier Prado con dirección a la zona antigua de San Isidro donde vivimos. A la altura de la Av. Aviación de San Borja, Diana me sorprende diciendo:

- Tío, antes de llegar a casa, podríamos ir al Centro Comercial Chacarilla? Debo recoger un encargo de mi mamá.. pero no te preocupes.. si no puedes. Me bajo acá en la Av. Aviación y tomo un taxi.- mientras decía eso, ladeo su cuerpo y me volvió a dar una exhibición de sus deseables muslos que empezó nuevamente a exacerbar mi sexo.....la chica estaba para comérsela allí mismo.

- Que ocurrencia Dianita, claro que puedo llevarte hasta allá. No tengo nada que hacer y de paso me paseo un poco con una chica tan linda como tu.- le dije

- Te lo agradezco tío... pero no digas eso, yo me siento muy halagada de ir en este carrazo contigo y de lucirme colgada de tu brazo.... Imagínate, tu eres un hombre guapo, conocido... de dinero.... que ha escrito varios libros y que siempre te entrevistan el la Tele. La que se va a "jamonear" (alardear) soy yo.- contestó sonriente.-

- Dianita... no me tomes el pelo... puedo ser tu padre... hasta tu abuelo.... bueno un abuelo precoz... pero una chica tan linda y preciosa como tu debe tener miles de moscones rondando. ¿Dime cómo va tu corazoncito?.

- Bueno, tu sabes muchas cosas mías. Enamorado no tengo y me va bien así... solo que... .- dejó en suspenso eso y preferí no ahondar el tema...

Enfilé el auto por la Av. Aviación y enrumbé al Centro Comercial Chacarilla. Aunque aparentaba tranquilidad, mis ojos no cesaban de admirar las piernas de Dianita y a toda ella. Lástima, pensé.- que no pudiera darme un lancecito con esta hermosa muchacha.....

Llegamos a nuestro destino e ingresé al estacionamiento y parqueamos el auto en el tercer nivel. Me apee y di la vuelta para abrir la puerta a mi sobrinita y de nuevo... sus hermosas piernas y sus muslos en veloz exhibición que me ponía realmente cachondo. Dianita dejó sus libros en el auto y colgándose la cartera en el hombro nos encaminamos hacia el ascensor. Lamentablemente ese día el aparato estaba en mantenimiento de modo que tuvimos que usar las escaleras para bajar dos pisos pues el local donde íbamos estaba en el mezanine. Las escaleras eran irregulares así que para que la chica bajara con comodidad le di mi mano para que se apoyarla y sentí tan cálida esa delicada manita que nuevamente mi sexo empezó a moverse ansioso. Llegamos al piso indicado y lo que había sido una mano de apoyo se convirtió en una mano amigable, es decir, que de manera natural entrelacé mis dedos con los de la muchacha y ella lo aceptó de una manera tan natural y espontánea que en ese momento yo no sabía que decir. Así, cogidos de la mano, avanzamos por los pasadizos del centro comercial hasta llegar a la tienda que, para congoja de mi joven acompañante estaba cerrada, con un cartelito que decía que la dependienta regresaría en una hora. Ante el fastidio de la chica le propuse esperar y mientras dábamos una vuelta por el mall

- De veras tío, perderías una hora esperando a que regrese la encargada? Preguntó incrédula.

- Dianita, no sería ninguna pérdida de tiempo si estoy acompañado de una personita tan linda y simpática como tu.- respondí galante.- Pero, en serio, no tengo nada que hacer de urgencia, de modo que podemos pasear por la galería, de pronto tomar un café y luego regresamos ¿ Te parece?

. Uy que galante eres... por mí, encantada. Pero antes deja que llame a mi mami para decirle que demoraré.- mientras decía eso marcó el numero de su casa en el teléfono celular y al instante se comunicó con Norma y rápidamente le informó lo que pasaba y que demoraría entre una o dos horas, sin embargo se cuidó de no revelarle a su madre que yo estaba con ella.

Terminada la conversación con una coqueta sonrisa me dijo:

Lista para tu invitación

Y tomados de la mano en la forma más natural y desenfadada empezamos a pasear por la exclusiva galería comercial. Al pasar por una boutique, le llamó la atención un conjunto playero que se exhibía en vitrina y entusiasmada me hizo entrar con ella a la tienda, donde pidió a la vendedora que le mostrara el producto, que revisó detenidamente. Era un bikini amarillo intenso de muy buena confección que lucido por mi bella acompañante causaría más de un infarto a quien la viera. El conjunto se completaba con un pareo de tonos predominantemente amarillos y chispas azules. Me quedé paralizado cuando Dianita le preguntó a la dependienta si se lo podía probar recibiendo como respuesta una entusiasta afirmación de quien veía una venta segura.

Dianita pasó al probador y yo, un poco incómodo quedé en la tienda, mirando las curiosidades que esta clase de locales exhiben al público. De pronto, la dependienta aparece nuevamente y me dice:

- Señor, la señorita me pide que por favor usted se acerque al probador para que vea como le queda el bikini.- dijo seria la dependienta

Le agradecí y me dirigí al cubículo donde mi hermosa sobrina se probaba el traje de baño y me sorprendí. Vaya que me sorprendí. Era una belleza no solo espectacular sino despampanante la que tenía frente a mí. El bikini se adhería a su divino cuerpo, como una segunda piel. Los senos se levantaban retadores, resistiendo a la gravedad, el cuello grácil, el abdomen plano sin una pizca de grasa, un monte de Venus abultado y delicioso... se notaba que el coñito lo tenía depilado prolijamente, quizás a la cera porque no se apreciaba señas de pilosidad pélvica... las piernas de antología largas, torneadas y regiamente formadas y unos pies de ensueño. Su alborotada melena enmarcaba la carita de niña-mujer y de manera inocente y al mismo tiempo pícara me dice:

- Tío, que tal me veo?.- preguntó ansiosa, mientras me enseñaba la prenda dando un giro sobre si misma de modo que la pudiera apreciar por todos los ángulos.-

Casi se me sale el corazón cuando al darse vuelta aprecio su respingona colita.. que quebradita era la nena... las nalgas duras, firmes, pidiendo ser tocadas.... las piernas desde ese ángulo eran de ensueño.... sus hombros tan delicados y los brazos moviéndolos mientras daba la vuelta como una mariposa realmente me impresionaron....estaba no solo rica....estaba riquísima.

- Te ves preciosa Dianita.- dije casi sin respiración.- te juro que no había visto una criatura tan linda como tu en mi vida... eres una aparición digna de ser pintada por un genio de la pintura.....- apuntalé emocionado.

- Tiíto no exageres... cuantas veces me has visto en ropa de baño. En la playa, en el Club... no es para tanto.- repuso risueña

- Es cierto... pero eso fue el año pasado. Recuerda que de un año a otro las jovencitas lindas como tu se ponen más hermosas. En tu caso año a año te pones más linda.

- Tío, de verdad que eres super galante. Me encanta que me veas así y que me digas esas cosas tan lindas.- continuó risueña.- Bueno, me voy a llevar este conjunto, ya me decidí.-

Lamentablemente había llegado el momento que debía retirarme y volví muy a pesar mío a la tienda. Antes de salir pude ver que sobre un banquito del probador, Dianita había dejado su faldita y sobre ella, como una flor su braguita color carne que de veras era super pequeñita. Esto contribuyó a calentarme más.

Al rato y mientras Dianita terminaba de arreglarse la dependienta salió y empezó a ordenar las prendas. De inmediato no se ocurrió mejor idea que comprarle yo ese conjunto a la chica y le entregué mi tarjeta de crédito dorada a la vendedora. Cuando Dianita salió yo acababa de firmar el voucher. Ella no se había percatado de ese detalle y extrajo de su billetera su propia tarjeta de crédito, que de hecho la obtenía y pagaba su padre. La dependienta le informó que yo ya había pagado la compra:

- Tío...no.. no puedo permitir que tu pagues. Yo tengo mi tarjeta de crédito y ya había planeado comprar algo así, pero ha dado la casualidad que justo ahora encuentre algo que buscaba.- no no puedo aceptarlo.

- Dianita .- respondí.- déjame que me de ese gusto. Obsequiarte algo que tu quieres y que te queda divino. Así cuando lo uses te acordarás de mí.- vamos, dame ese placer de obsequiarte algo.- dije suplicante.-

- Bueno, pero con una condición.: que yo te pueda regalar algo así... muy personal a ti. Si no aceptas yo tampoco acepto tu regalo. – dijo muy seria.-

- De acuerdo. Cuando encuentre algo que me guste te aviso y me lo compras ok?.- dije conciliatorio

Sonriendo, mi sobrinita aceptó el trato. La dependienta ya había colocado todo en esas exclusivas bolsas que usan las boutiques de marca y salimos de la tienda. Veía Dianita, tan sexy... tan deseable.. que tuve el impulso de sentir su cuerpo cerca al mío y me lance. Pase mi brazo por su espalda y la tomé de la cintura para seguir caminando. Dianita de manera muy natural hizo lo mismo y allí íbamos caminando juntitos como dos enamorados. Sentía su cuerpo suave, joven, turgente acercarse al mío. Sus suaves caderas chocaban con las mías y al igualar el paso su pierna izquierda se unía a mi pierna derecha. Mi sexo reaccionó de inmediato y se alzó a tope. Felizmente mientras esperaba a Dianita en la tienda, había acomodado mi sexo hacia arriba, de modo que mi actual erección no se notaba.

Le propuse entrar a uno de los restaurantes a tomar algo y aceptó. Pasábamos en ese momento por "Chulos" un local para público joven, en que los meseros y meseras (chicos bastante jóvenes) atraen a la clientela bailando todo tipo de ritmos, pero Dianita no quiso entrar pues lo consideró muy ruidoso, de modo que nos dirigimos al "Café-Café" que está al otro extremo. Camino a nuestro destino, en la plataforma central de la galería empezaba el show de la Orquesta de "Fallo Muñoz" un músico muy ingenioso que tiene una orquesta espectáculo con dos cantantes estupendas. La gente se empezaba a congregar para ver el espectáculo y nosotros también nos detuvimos. Ella retiró su brazo de mi cintura, pero yo mantuve el mío presionando ligeramente la deseable carne de mi sobrinita. Ella se movió ligeramente hacia la izquierda y su nalguita izquierda quedó prácticamente sobre mi sexo... sentía que se apoyaba en el... yo quedé paralizado...mudo.... sintiendo solo ese maravilloso contacto. Pero esa no era la única sorpresa que me tenía reservada esa maravillosa chica. La orquesta empezó a tocar una canción romántica y nuevamente un ligero movimiento de Dianita y su desable colita... suave...redondita estaba totalmente recostándose en mi paguete. Sentía que mi pene totalmente erecto se posaba exactamente en la línea divisoria de las dos deseables esferas y siguiendo el ritmo de la canción ella refregaba ese sensual culito en mi dilatada herramienta. Yo estaba en la gloria, pero sin perder la compostura miré disimuladamente a mi alrededor y todos estaban cautivados por la voz de la cantante que en ese momento cantaba "My Way" la canción que fue famosa en la voz de Frank Sinatra. Yo hundí mi cara en los cabellos de Dianita y los besé..... ella volteo brevemente la linda carita y muy quedo me dijo:

- Vayámonos de acá...por favor.- su voz era grave...sensual y al mirarla vi en sus ojos una ansiedad y brillo en su mirada que nunca antes había apreciado.

Accediendo al pedido salimos del grupo de gente y nos dirigimos a las escaleras. Yo la seguía cogiendo por la cintura pegando mi pierna a su pierna derecha. Sin hablar y en compañía de otras personas que usaban el mismo medio llegamos al piso en que estaba mi auto y soltándola abrí la puerta para que ella pasara. La sentada fue de muerte. La mini remangada más arriba del muslo y la visión del celebre calzoncito beige ahora más presente y claro. Con esa visión de las grandiosas piernas y pubis de mi sobrinita, cerré la puerta y dando la vuelta al coche entré en el vehículo. Tratando de aparentar tranquilidad y un aplomo que no sentía le recordé:

- Nos olvidamos de ir a la tienda a recoger el encargo de tu mamá..

- No quiero ir... .- dijo muy seria.- quiero me lleves a cualquier sitio...pero quiero que estemos a solas.- y estirando sus brazos enlazó mi cuello y me ofreció sus carnosos labios..

La bese dulcemente al principio y conforme mi lengua luchaba con la suya, el beso se volvió volcánico... apasionado y mis manos se posaron en esas portentosas piernas. Su piel tersa, suave, permitía que mis manos se deslizaran por esas deliciosas extremidades como una seda. Llegué hasta su entrepierna y acaricié tan escondido secreto por sobre la delicada tela del calzoncito que ya empezaba a humedecerse. Dianita abrió más sus hermosas extremidades para que mi mano se moviera a voluntad. Ella, cogió mi cara y con un hilo de voz susurró:

- Quiero que me hagas tuya... lo necesito....te amo tiíto-

- Si mi amor, iremos a un sitio discreto....

La solté y me acomodé en el asiento poniendo el auto en marcha y salí rápidamente del estacionamiento del mall. Mientras manejaba mi mano derecha seguía acariciando las piernas de la muchacha y ella es acurrucó junto a mí. Ninguno de los dos habló. Tomé la Av. San Luis y al llegar a la intersección con la Av. San Borja Sur y doblé a la izquierda. Allí estaba el Hotel Las Lomas, entré rápidamente al estacionamiento del sótano. Le pedí a la muchacha que me esperara 5 minutos y me encaminé a la recepción del hotel. Rápidamente me registré y obtuve una junior suite en el sexto piso. Con la llave volví al sótano e ingresé nuevamente al auto. Allí seguía Dianita, exhibiéndome sus hermosas piernas y ofreciéndome nuevamente los labios:

- Estás segura que quiere hacerlo?.-pregunté en voz baja.-

- Si....estoy segura.... .- y volvimos a besarnos

Abandonamos el auto y nos encaminamos al ascensor. Entramos al cubículo y mientras ascendíamos nos volvimos a besar. Su cuerpo se adhería al mío y sentía su pubis refregarse contra mi paquete. Su tetitas se hundían en mi pecho y sentía sus pezones parados y duros que hincaban mi tórax. Mis manos la recorrían toda sin cesar. Llegamos al sexto piso y entramos a la suite. Nada más cerrar la puerta y la pasión, el deseo.... el amor invadió la lujosa suite.

Apoyando mi espalda a la puerta, atraje a la muchacha hacia mí. El cuerpo de la joven se pegó al mío..sus brazos se elevaron y como un amoroso dogal se enlazaron a mi cuello. Que rico era besar a esta chica... sus labios carnosos se adherían a los míos dulcemente...amorosamente, su lengua suave y ardiente se enroscaba a la mía, su saliva cálida y dulzona savía delicioso. Mis manos recorrieron golosas ese cuerpo de ensueño, bajaron así hasta el borde de su minifalda y acariciaron sus hermosas piernas...subí hasta la cintura la breve faldita y acaricié las hermosas nalgas sobre el fino tejido del calzoncito de encajes. El pubis de mi amorosa sobrina se pegaba a mi sexo e imprimía un sensual movimiento de arriba abajo. No tengo idea del tiempo que estuvimos besándonos, acariciándonos y friccionando nuestros cuerpos, gimiendo y suspirando. Yo estaba en la gloria y al parecer Dianita también.

En un momento en que nuestros labios se despegaron, cargué su liviano cuerpo en mis brazos y caminé lentamente hacia la cama, mientras caminaba, nuevamente nos besamos, con más pasión. La deposité en el suelo junto al amplio lecho y sin dejar de besarla la despoje suavemente de su casaca, ella hizo lo propio con mi saco y mi corbata. Casi en cámara lenta le saqué el top de lycra .. Dianita no llevaba sujetador y sus tetitas erectas, con los pezones duros y mirando al cielo emergieron vibrantes. Mis manos acariciaron esas gloriosas esferas y mis labios empezaron a bajar por el grácil cuello hasta llegar a ese enhiesto busto y empecé a chupar alternativamente sus senos arrancando gemidos de placer de mi joven amante.

Conforme agasajaba con mis labios y mi lengua esos deliciosos pezones que parecían reventar, mis manos desabrocharon el cinturón de la minifalda y esta cayo suavemente al piso alfombrado de la suite. Dianita había quedado en calzón y botas, ya se imaginarán ustedes lo rica y deseable que se le veía. La senté en la cama y lentamente, mientras la besaba nuevamente en los labios y sentía que ella empezaba a desbotonar mi camisa, saque las graciosas botitas de la muchacha y aparecieron sus delicados y pequeños piecesitos, con las uñas delicadamente pintadas de rosa. Suavemente la acomodé en la cama. Era realmente una visión angelical ver a esta hermosa chica tendida en el blanco lecho, desnuda...solo cubierta por un pequeño calzoncito de encajes beige. Rápidamente me deshice de la camisa y del pantalón y quedé en slip y me acomodé junto a tan deliciosa hembra.

Volvimos a besarnos. Yo estaba subyugado con los besos de Dianita, dulces y al mismo tiempo apasionados... se entregaba en cada uno. Ahora sí a mis anchas empecé a acariciar este cuerpo de diosa. Igualmente mis labios se desplazaban de sus labios a sus pechos y empezaron a bajar lentamente por ese abdomen plano, terso, suave, mientras mis manos acariciaban sus pezones a punto de explotar, besé su sexo sobre la fína tela del calzoncito y seguí besando cada centímetro de sus portentosas piernas hasta llegar a sus hermosos piecesitos que chupe dedo a dedo, para luego ascender nuevamente hasta su entrepierna y lentamente empecé a bajar su húmedo calzoncito. Dianita elevó sus nalgas para sacar totalmente la diminuta prenda. Alí tenía frente a mí un coñito delicadamente

depilado conservando una breve pelusita castaña en la parte superior del pubis. Mis manos se concentraron en sus pechos mientras con mi cara la hacía abrir sus hermosas piernas y lentamente mis labios empezaron a degustar la deliciosa vagina de Dianita... mi adorable sobrinita.

Suavemente adentré mi lengua en la deseable gruta y mi lengua agasajó los labios mayores de la muchacha...seguí la senda y encontré un incipiente clítoris que al contacto con mis labios y mi lengua empezó a crecer. Aplicando toda mi sapiencia en estas lídes me concentré en ese apéndice femenino y con sumo cuidado mordisquee suavemente ese centro de placer y Dianita empezó a gemir y retorcerse... sentía que empezaba a sentir un primer orgasmo, el movimiento circular de sus caderas me anunciaba que una creciente ola de placer la empezaba a invadir lenta pero sostenidamente. Para mi real placer y obviamente para su íntimo placer, Dianita hizo descansar sus piernas en mis hombros y empezó a empujar su pubis hacia arriba...estaba en eso cuando sentí que sus manos se enredaron en mis cabellos y empujaba mi cabeza hacia su entrepierna. En ese momento mi lengua se empezó a adentrarse en su vagina, deleitándome con los flujos que esta hembra empezaba a soltar desde sus profundidades más íntimas. Los gemidos se hicieron más intensos y en el fragor de la lucha amorosa escuchaba la voz de Dianita:

- Así Tíito... así... que rico.... que rico... no pares, no pares... mas massssss.

Mis afanaes dándole placer a esta regia chica se redoblaron y sentí que un segundo orgasmo invadía a mi pareja...temblaba toda ella y sus piernas aprisionaban mi cuello cortándome la respiración... pero me mantuve en acción, la intensidad de su corrida empezó a amainar y mi boca empezó a ascender primero a su abdomen, luego a sus pechos que mantenían su dureza, a su gracioso cuello y finalmente a sus labios. Un beso intenso y profundo permitió que Dianita probara sus propios flujos, lo que al parecer le gustó, mientras mi pene empezaba a juguetear en la entrada de su gruta. Así lentamente y guiando mi ariete con la mano lo coloqué en el camino correcto. Las piernas de Dianita se abrieron para dar paso al invasor. El glande había ingresado... cuando de pronto detuve mi arremetida una barrera me impedía avanzar.... increíble, la muchacha era virgen y yo su tío la estaba a punto de desvirgarla:

- Dianita, mi amor...es tu primera vez...eres virgen.- dije asombrado.-

- Si.. es verdad.. soy virgen y sabes?.. desde siempre quise que mi primer hombre fueses tu... te amo tíito, hazme mujer... tu mujer.... siento esto desde la primera vez que te vi.

- Mi amor... tu siempre fuiste mi preferida... nunca creí que pudieras tener ese sentimiento hacia mí... yo también te quiero... te amo chiquita.- me invadía al decir esto una emoción y sentimiento nunca antes sentido..... a mis 45 años desvirgando a una hermosas joven de 19 años, que al mismo tiempo decía que me amaba.-

Mientras Dianita repetía un "Te amo... te amo..." con voz sensual..... yo reanudé mis caricias. Extraje mi sexo de la cueva y empecé a friccionar mi glande contra el clítoris de Dianita.... mientras mis manos no se cansaban de acariciar las portentosas piernas de la hermosa joven, acomodándolas para que se enlazaran a mi espalda de modo que facilitara la penetración. La hermosa muchacha empezó a mover sus caderas... se venía otro orgasmo ocasionado por la constante caricia de mi pene sobre su clítoris y sus flujos empezaron a mojar su lubricada vagina, entonces, poco a poco la empecé a penetrar hasta tocar la barrera de su virginidad y presionando poco a poco crucé la misma... un gemido se le escapó a mi joven amante y sus dientes mordieron mis labios, la miré y tenía los ojos cerrados. Yo seguí bombeando suavemente hasta sentir que mi pene había ingresado en toda su extensión en tan querida cueva, sintiendo lo ajustado que me calzaba. Quedé quieto, hasta sentir que la muchacha se relajaba... empecé entonces a moverme suavemente, imprimiendo un mete-saca lento pero sostenido, mientras besaba a Dianita y ella se entregaba totalmente al placer que le estaba prodigando.

El ritmo de mis acometidas empezó a subir y mi adorable mujercita empezó a mover sus caderas primero torpemente y luego con una destreza recién aprendida que le daba placer... ignoro el tiempo que estuvimos en este singular combate pero dos orgasmos de mi amante contribuyeron a exacerbar mis embates. Estaba a punto de darla cuando reparé que no podía hacerlo dentro de mi joven amante. Muy quedo hable a su oído y le advertí:

- Cariño... no puedo aguantar más... la voy a sacar.... debemos ser cuidadosos.

- No... no lo saques, vente dentro....no hay peligro... yo soy irregular en mis períodos y tomo una pastillas anticonceptivas para regularizar mis ciclos. Dala dentro... quiero sentirte...Te amo....

No esperé mejor invitación y con renovados bríos seguí montando a tan rica hembra y juntos ... a un mismo tiempo entre gemidos y frases de amor, llegamos a las más altas cumbres del placer. Mientras los flujos que expulsaba Dianita bañaban mi pene, yo empecé a depositar torrentes de leche en la suave vulva de tan hermosa muchacha...en ese momento mi mujer... si mi mujer en todo el sentido de la palabra.

Nos diluimos en un mar de placeres y sensaciones y laxados, felices, quedamos abrazados en el gran lecho de este hotel, testigo de la desvirgada de tan hermosa mujer. Un suave sopor nos envolvió a ambos.. nos metimos entre las sábanas y empezamos a disfrutar de esa cercanía tan deliciosa que se obtiene cuando has hecho el amor en la forma como acabábamos de practicarlo.

- Dianita... no sabes lo feliz que me has hecho. Esto es algo soñado pero jamás imaginado ni en los momentos más febriles de mi alocada mente.- Siempre quise tenerte así aun cuando mi conciente no dejaba aflorar ese pensamiento.....

- No.. tíito... tu me has hecho a mi no solo feliz... sino plena...saciada... me has hecho mujer... tu mujer, como siempre lo había soñado. Sabes? Hubo noches en que soñaba contigo que me tomabas, me acariciabas toda y me penetrabas y despertaba húmeda, con deseos de encontrarte y pedirte así descaradamente que me hicieras el amor... claro... luego una ducha fría me volvía a la realidad. Pero, esto que he sentido contigo, en esta cama... ha sido superior a todas las fantasías soñadas.... Te amo..y quisiera decirlo fuerte.. gritarlo.. TE AMO.

- Y yo a ti pequeña... como nunca pensé que volvería a amar.

En ese momento miré el reloj y comprobé que eran las 10 dela noche:

- Querida... son las 10 p.m., tu mamá, tu papá estarán preocupados por ti. Vas a tener problemas.- expresé preocupado.-

- No preocupes mi amor... mientras esperaba que te registraras en el hotel, llamé por mi celular a mi madre y le dije que a última hora, una amigas me habían invitado al cine al Jockey Plaza y que llegaría a eso de las 12 de la noche... así que tenemos aún 2 horas para nosotros... para que me hagas feliz.... para hacerte feliz.- aliviado, volví a besar a esta regia hembra y sentí nuevamente su cuerpo vibrar.-

Repito, besar a Dianita es la locura, se entrega a la caricia con una pasión y dedicación singulares. Recorría goloso todos los confines de su cuerpo y me las arreglé para colocarla sobre mi.. así mientras nos besábamos, su cuerpo sobre el mío originó que nuevamente mi sexo se alzara orgulloso, en busca de su natural funda de placer. Dianita ondulaba su cuerpo dejándose llevar por un cúmulo de sensaciones. En ese momento la muchacha era todo pasión. La joven abrió ligeramente sus piernas para dar paso a mi dilatado pene que se colocó exactamente en su entrepierna de manera que sin penetrarla la muchacha empezó a ajustar sus piernas y a masajear mi miembros de una manera rica y subyugante... luego lentamente acomodé sus piernas a los lados de mi cuerpo de modo que ella se sentara en este trono sexual, sintiendo que mi pene empezaba a penetrarla. Ella tuvo conciencia de poder manejar la penetración y rápidamente se erguía hasta dejar el dilatado glande en la entrada de su grieta y luego lentamente se sentaba ... yo sentía que mi sexo se adentraba hasta zonas jamás tocadas de mi pareja y así juntos empezamos a disfrutar de la colosal cópula.

Mis labios si no estaban adheridos a su boca, estaban chupando las hermosas tetas de Dianita. Mis manos se deslizaban lentas sobre todo el cuerpo de esta mujercita que me estaba dando tanto placer. Ambos, por un acuerdo tácito, nos movíamos lentamente para dilatar el hermoso momento de placer, amor y sexo que estábamos degustando. Así juntos... derrochando frases de encendido amor..suspiros y gemidos, nos deshicimos en un colosal orgasmo que duró una eternidad.... jamás había tenido en mi dilatada vida sentimental una corrida tan monumental como la que acababa de tener con mi hermosa sobrina.

Permanecimos así abrazados, sin ganas de separarnos......¿qué tiempo estuvimos así? Lo ignoro. Solo sé que fue un momento mágico... irrepetible, sublime....

- Mi amor..... son las 12 de la noche.... no quiero que tengas problemas en tu casa.- dije quedo a mi adorable mujercita.-

- No no quiero... quiero quedarme toda la vida así.... .- respondió con un mohín de niña engreída y con vocecita de nena.-

- Que más no quisiera yo mi amor. Quedarnos así toda la vida. Te imaginas, un año después entraría la gente de este hotel y dirían "... se amaron hasta la muerte".- dije divertido.-

- Te imaginas lo que pasaría... seguro nos hacían un monumento.- comentó risueña.- Pero, si, tienes razón... es mejor que nos vayamos sino voy a tener un lío en casa. Pero... prométeme que no será esta la única vez.. yo te amo tíito, quiero ser tu mujer.. solo tuya. No me importa nada, solo sentir que me quieres y sentir que te hago feliz,- precisó muy seria.

- No puedes dudar de eso mi amor. Te amo... estoy loco por ti. Lo que venga más adelante ya veremos como lo tratamos... ahora solo quiero pensar en lo feliz que me has hecho y lo feliz que quiero hacerte.- dije con convicción.-

Entre caricias, besos y muestras de rendido amor... nos duchamos y luego nos vestimos para regresar a la realidad. Mientras llevaba a mi recién descubierto amor al paradero de taxis que está en la clínica San Borja, iba acariciando las hermosas piernas de mi amada mujercita... estas parecía tener un imán que atraían de inmediato y con fuerza mis manos. Dianita dándome un apasionado beso, se despidió y subió al taxi que la llevaría a su casa. Yo quedé contemplando el auto que se alejaba creyendo no despertar aún de un sueño hecho realidad. Mi cerebro trabajaba aceleradamente para imaginar lo que sería mi relación con esta preciosidad de sobrina que tengo....

Este es un relato real... estoy viviendo unos días de amor como jamás pensé. Si deseas darme tu opinión de este amor con mi sobrina, te agradeceré me escribas a retucable@hotmail.com

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