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Aquel Torrido Verano de Mis

Eran mis 14 años. Me habían quedado asignaturas para septiembre y mientras mis hermanas se iban a la piscina yo tenía que quedarme en casa con un profesor. Vaya aburrimiento. Una tarde al acabar una de mis hermanas volvía y nos cruzamos "Vaya bombón" me dijo después. Estaba tan enfadada que no me había ni fijado en mi profe!! Era un cerebrín de último año del instituto, campeón de la liga de atletismo interprovincial. Ante el revuelo que causó entre mis hermanas, decidí fijarme mejor. La siguiente clase fue de infarto. Yo era una cría, pero era perfectamente consciente del tipo de tío que tenía delante, tímido, guapo, musculoso... Creo que esa tarde no me enteré de nada  :AMOUR:  :FOU:  El fin de semana aleccionada por mis hermanas decidí contraatacar y me armé de toda la artillería pesada. El lunes, aprovechando el calor que hacía me puse un blusón blanco muy cómodo y muy corto. Llevaba debajo mi bikini de color fresón del verano anterior, dejando translucir mis pechos púberes ya ciertamente hinchados que se querían escapar un poco de su sitio. Esa tarde sudamos como pollos. Yo, porque la blusa era de manga larga y daba calor.

Él, porque no podía quitar los ojos de mis tetas detrás de sus gafas graduadas que tan grandes le hacían sus bonitos ojos azules. En un momento en que me estiré a coger unos bolis de colores para subrayar un ejercicio noté que pasaba lo que estaba cantado que iba a pasar: Pezón derecho fuera del bikini. No sé si os acordáis de lo que es un pezón de 14 años. Es duro, turgente, enhiesto, imposible de ignorar. Yo por supuesto, me hice la loca, como si no pasara nada y él, sudaba más. En la semipenumbra de la habitación pude notar cómo un bulto en su entrepierna  crecía por momentos. Mis hermanas ya me habían advertido de que algo así podía suceder, pero no pensé que fuera para tanto. Ahora era yo quien no podía quitar los ojos... Dios, era inmenso, o eso me lo pareció a mí... Llevaba unos pantalones muy veraniegos de tela muy fina que no podían ocultar de ninguna manera la gradiosidad de lo que llevaban dentro. Yo entonces no tenía ni idea de lo que era un pene erecto. Había escuchado a mis hermanas, pero en fin. Todo lo que sabía de la anatomía masculina era lo que se sacaba mi primo de 5 años cuando quería mear, mala referencia para hacerme yo una comparación realista. Fue un momento curioso los dos observándonos, parecía que se iba a hacer eterno... Recuerdo que algo comenzó a vibrar en mi vulba que parecía que se iba a volver loco... Él que con una excusa salió corriendo al baño... Bueno, volvió todo rojo un rato después, mientras yo ya me había recompuesto y puesto la teta en su sitio. Esa tarde terminamos los ejercicios en silencio y se fue.

Aquella noche intenté encontrar en vano aquello que había latido en un extremo de mi vulba.  Al día siguiente me dio tanta vergüenza que no hice ninguna trastada y la clase fue normal. Bueno, él me miraba y así, pero nada más. Yo salí un poco decepcionada y no tardé en dejarme sonsacar por mis hermanas lo que había sucedido. Así que me explicaron unas cuantas cosas y volvimos a la carga.   Para la siguiente clase, hice lo que me dijeron: top suelto sin sujetador. Yo no estaba muy conforme, porque tengo bastante pecho para mi edad y estoy un poco acomplejada, así que sólo me faltaba tener por ahí mis tetas bamboleándose. Menos mal que no me tengo que mover mucho. Mi profe llegó y enseguida se percató de la situación y se adaptó a ella. Me iba explicando y poniendo ejercicios mientras seguía con absorto interés las evoluciones de mis dos amigas por debajo del top. Por debajo y por encima, porque el escote era generoso y lo que no se intuía por un lado quedaba perfectamente expuesto por el otro. Yo era una adolescente lanzada, ni siquiera estaba realmente enamorada de aquel chico. Supongo que influída por los relatos de mis hermanas con sus aventuras me pusieron sobre aviso de que no perdería la virginidad en mi noche de bodas con el hombre de mis sueños. Hay más peces en el mar, ¿por qué no probarlos antes? Ésa era su filosofía que yo había adoptado como propia como buena hermana menor. Esa tarde no ocurrió mucho más. Yo controlaba su bulto y él se deleitaba con los míos. ¡No se equivocó en una coma ni en un signo matemático mientras no me quitaba ojo de encima! Con razón era conocido como el cerebrín de la clase. Mis padres habían contratado al mejor, porque si no aprobaba no podría pasar al instituto y tuve ocasión de comprobarlo aquellas mismas tardes en mi habitación.…..La siguiente tarde que ataqué (unos días después) llevaba un top ajustado sin sujetador otra vez. Le estaba cogiendo gusto al bamboleo de mis tetas al compás de mis caderas (mis hermanas me enseñaron el truco y no falla). Como seguía sin quitarme ojo, en un momento en que yo se suponía que estaba concentrada en unas raíces cuadradas le pregunté a bocajarro: "¿quieres tocármelas?" El tío se puso blanco, luego rojo y por fin consiguió articular "Sí". Ése fue el momento en el que yo pensé "Dios! Ha llegado el momento!" Y tratando de que no se me notaran los nervios me levanté y planté delante suyo con las tetas casi en su cara. Me puso sus dos grandes manos cubriendo con la palma los pezones y comenzó a moverlas rítmicamente.

Ni se me ocurrió levantarme el niki. Estaba flipada, con mil mariposas en el estómago y el corazón latiéndome a mil por hora. Ni en sueños se me hubiera ocurrido que esto era así. Ni con el chico del pueblo del verano pasado que me sobó las tetas por "todos" los laos" (justo tenía unos pezoncillos y poco más) sentí todo esto. Tenía fuego en la entrepierna y sabía que la suya... bueno, deseaba que la suya estuviera a reventar de nuevo. Se levantó me hizo darme la vuelta y entonces sí, me levantó el top hasta los sobacos mientras me sentaba sobre sus rodillas y me seguía sobando. Mis pezones estaban duros, pero lo que notaba en el culo y que debía de ser su polla parecía de hierro. Y estaba ardiendo... Entonces me hizo levantar y me dio la vuelta de nuevo y comenzó a chuparme las tetas... primero una, luego la otra... el pobre chico estaba caliente que quemaba y mi pepitilla brincaba como nunca. Años después sabría que eso era un orgasmo como la copa de un pino... De repente, me soltó, y se fue corriendo agarrándose el bulto que quería salírsele del pantalón. Al cabo de 5 minutos volvió. Yo estaba tirada en mi silla, alucinada todavía. Se sentó a mi lado y me pidió disculpas, que no le había pasado nunca con una alumna, que no me rechazaba, que suponía que yo era virgen y no quería hacerme daño... La clase terminó. No sé si logré balbucearle que no me hacía daño, que era increíble lo que sentía en el coño y en todo mi cuerpo. Nunca pensé que se pudiera gozar así con sólo tocarte las tetas.…….

Así tuvimos unos días de tregua hasta que por fin, aleccionada de nuevo por mis hermanas que seguían con total interés mis evoluciones (y celebraron mi sobada de tetas masturbándose mientras se lo contaba)
volví de nuevo al ataque ofreciéndole tocarme de nuevo las tetas. Hizo como que no me escuchaba hasta que pasados 10 minutos (yo ya pensaba que no me había oído y no tenía fuerzas ni atrevimiento para preguntarle otra vez) me hizo ponerme de pies y dándole la espalda sentarme en sus rodillas. Soltó los botones de mi blusa, buscó el cierre del sostén y directamente cogió con sus manos mis tetas y comenzó a sobetearlas rítmicamente. Sus manos palpaban, acariciaban, apretaban y recorrían mi vientre entero, cada vez más abajo... …Aprovechando la falda cortita que llevaba dejó llegó a mis piernas hasta la rodilla y subiendo lentamente por debajo de la falda llegó hasta mi sexo, abierto como estaba encaramada sobre sus piernas. Húmedo como estaba recorrió con sus dedos los labios externos, los internos, extendió mis jugos y cuando intentó meter uno de sus dedos, me asusté y me puse rígida. Él no insistió. Sacó las manos, me hizo levantar y me tumbó sobre la cama, abierta de piernas. Chupó mis tetas, lenta y certeramente y fue descendiendo poco a poco. Yo estaba super nerviosa y en ese momento no sentía nada más que curiosidad y excitación pero por lo que iba a ocurrir. Me levantó la falda, me quitó las bragas, separó mis piernas, los labios y se acercó con la boca. Pasó su lengua por todo mi sexo. Yo estaba alucinada. Había escuchado a mis hermanas contar ese tipo de acercamientos, pero ni en sueños pensé que me fuera a pasar a mí, y que sería así. En ese momento, mi profe llegó al clítoris y comenzó a lamerlo lentamente al principio y luego más intensamente. Yo creo que comencé a gemir, porque perdí la noción del espacio tiempo. Fue como un dolor prolongado, pero no era dolor porque yo no quería que se acabara. Era como una especie de fuego abrasándome las entrañas. Mi pecho subía y bajaba, mi corazón iba a mil por hora. Yo dejaba de ser una niña y estaba gritando como una diosa del placer. Hasta que tuve que pedirle que parara porque ya no podía más... En ese momento me desparramé, me dejé llevar y me convertí en arena del desierto, en las aguas del mar, en los rayos del sol...

Aquello acabó y yo no sabía ni dónde estaba. Fue él quien me hizo volver a la realidad. Todavía no había acabado la clase aquella tarde.… Esperó pacientemente a que recuperara el aliento y me pregunto: "¿Quieres tocarlo?" Entonces me acordé del bulto en su entrepierna. "Sí" contesté trémula, y busqué torpemente abrir su cremallera. Y allí estaba apretujado por el boxer, queriendo salir, así que lo dejamos libre. El se levantó y de espaldas a mí (le daría vergüenza) se bajó el pantalón y eso que llevaba debajo tan mono y que le quedaba tan bien. Tenía un culo... Me recordaba a esas estatuas de dioses griegos. Y entonces se dio la vuelta. Ya os digo que yo entonces no tenía mucho donde comparar, pero desde entonces que he visto unas cuantas más, no he vuelto a encontrarme con una así. ¿Pero de dónde sacaba aquel chico tanta sangre para levantar aquello? Debía de tener el cuerpo vacío, porque si no, era imposible levantar semejante verga... …Se acercó a mi, que todavía estaba sin bragas y con las tetas al aire, y puse mis manos en aquello. Era suave, caliente, duro, me iba excitando a medida que iba tocando. Tocaba el capullo, retiraba la piel, volvía a ponérsela, pasaba ambas manos por todo el tronco hasta los huevos, se los tocaba y palpaba... Él iba cambiando la cara, de rodillas erguido encima de la cama, se quitó el niki quedándose desnudo completamente. Mis hermanas no me habían explicado aquella parte, pero el instinto hizo el resto. Acerqué la cabeza a aquella maravilla y aprisioné el glande con mis labios, mientras mi lengua lo acariciaba dentro. Intenté metérmelo todo dentro de la boca pero era imposible, así que comencé a lamer todo el tronco hasta los testículos como si fuera un helado que se derrite y vas recogiendo la leche por todo el cucurucho... Mi pelo largo acariciaba sus piernas y le escuchaba gemir como a lo lejos... Hoy pienso la que se hubiera armado si hubiese entrado mi madre en mi habitación en ese momento, o mi padre. Pero éste trabajaba y de la otra ya se encargaban mis hermanas en tenerla ocupada en la piscina. Lo que se estarían aburriendo las pobres allí. Bueno, fue la primera vez que me lo tragué todo, mientras me corría yo misma otra vez. Casi me atraganto, no pensaba que iba a ser tal cantidad, este chico era todo a lo grande... Terminamos la clase los dos desnudos, sudorosos y satisfechos después de semejantes corridas. ….A partir de ahí las clases fueron otra cosa muy distinta. Estudiábamos, sí, pero también había tiempo para otras cosas. Mis hermanas estaban alucinadas y se morían de la envidia. Cómo se masturbaban mientras les contaba los detalles... Se corrían de una manera que yo flipaba... 

Les había visto hacerlo otras muchas veces, mientras se contaban la una a la otra sus líos, pero aquellas veces, mientras les ponía al día de cómo íban las clases, buff, era impresionante verlas frotarse con los dedos impregnados en aceite de masaje... yo creía que se ponían malas... Ese mes subió la factura del agua, a cuenta de trabajarse el asunto con la cebolla de la ducha... Andaban salidísimas y muertas de la envidia buscando la manera de desbancar mis relatos. Y que conste que no me inventaba nada. El problema era cuando alguna tenía algún escarceo y lo contaba. Me uní a la masturbación en grupo y, bueno, esto ya os lo contaré otro día.   También os contaré cómo fue la tarde en que perdí la virginidad. Y alguna más de después. Ya puestos. Por si queréis emular a mis hermanas, que se pusieron cachondas como perras cuando se lo conté. Tardaron tiempo en quitarse el calentón. Han pasado unos cuantos años y todavía se acuerdan y se lo pasan cañón... Pero esto ya os lo cuento otro día, que me he puesto bastante húmeda recordando y creo que me daré una ducha antes de acostarme.

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