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Obscena Situacion

Obscena situación estaba yo protagonizando. Allí bailando casi desnuda frente a los dos sobrinos de mi marido, totalmente desinhibida mirada atentamente por los tres. Porque Jorge también estaba atento. Ya mi marido se había quedado en calzoncillos, y manoseaba su cosa, induciendo a los chicos que hicieran los mismo. No era que yo llegue y comencé ese baile por mi cuenta. Mi marido se lo había prometido a sus sobrinos de 20 y 18 años. Me había convencido de que lo hiciera por razones que solo el entendía como “lógicas y naturales”. Evidente que a mi me había gustado el juego y así fue que comencé el show de esa noche. Vine con un atuendo provocativo. Una remerita blanca, pegada al cuerpo, pollerita negra cortita y sandalias de taco alto. Así, al compás de  un ritmo caribeño caliente, comencé a contornearme artística y sensualmente. Cuando moje con abundancia mi blusa, para dejar entrever mis tetas detrás de la tela mojada, ellos se pusieron bien nerviosos. Cuando deje caer mi pollerita, la que estuvo bamboleándose  dejando ver mis piernas más algo más, ellos comenzaron a acalorarse. Amague varias veces quitar la ya mojada remera, pero sabia que debía prolongar ese momento para no precipitar los hechos. Finalmente, quede con las sandalias, una diminuta bikini, y las tetas al aire, que al principio tape con mis manos pero termine exhibiéndolas y tocándomelas suavemente.

Como que los note ya calientes, y sin dudas, que tocarme y acariciarme los pezones, me produjo calor extra. Mis duros pezones, con una aureola circular que los rodea amplia y que coronan mis tetas, fue picoteada por aquellos seis ojos desbordados. Ya sin sandalias, ellos esperaban algo más, y yo lo prolongaba. Varias veces puse mis manos sobre mi sexo debajo de la prendita que elásticamente se amoldaba a mi cuerpo. Con mis 27 años, bien llevado mi cuerpo con ejercicio y buena alimentación, me sentía espléndida. Buenas tetas, músculos firmes, cintura trabajada, caderas marcadas y un respingadito culo que atraía constantemente a quienes me precedían. Me sentía una reina, conformando y entreteniendo a los príncipes y el sultán. Ya quedaba poco para el final, y lo estaba percibiendo. Los tres ya estaban desnudos, cada uno con su polla en la mano, y los veía a los tres pajearse al mismo ritmo que yo movía el cuerpo. … y lo hice….. me incline, llevando el bikini al suelo, y zaass, quede completamente desnuda. Gire una y otra vez, me contorneé y vibre al compás de la música, y mostré mis atributos, haciendo ostentación de mi partes traseras, la que sabia calentaría a mi auditorio. Todo lo hice, a sabiendas de que la camarita que estaba sobre el mueble central, filmaba mi show, así, podríamos luego divertirnos viéndolo. Mi excitación era mayúscula, pero ya estaba pensando que debía cerrar aquello, aunque la música se prolongara. Así, que me incline dos veces como saludando cortésmente, pero a la tercera acción, mi esposo me abrazaba besándome estrepitosamente. Todo fue rápido, cuasi violento, e inesperado. Me tomaron salvajemente entre los tres, y me tendieron en la mesa. El suave frío de la madera pronto se amoldo al calor de la piel de mi espalda. El espejo me devolvía mi cuerpo extendido, y pude ver el contraste de mi piel bien tostada del verano, con las partes que no habían tomado sol ese verano. Lo del nudismo esta aun pendiente, hasta ahora en la playa, pero aquí comenzó hace casi una hora.

El haber venido con los chicos a la casa de veraneo, no me había permitido tomar sol desarropadita. Sin embargo allí estaba desnudita, sobre la mesa, merced no solo a sus miradas, sino también a sus inquietas manos.
Eso no estaba en el show y en ninguna programación o charla previa. Eso era una toma de situación donde ellos no tenían autorización. Pero no la pidieron, y cuando Jorge abrió mis piernas, permitiendo que Tulio, el mayorcito, se mandara de cabeza sobre mis sexo, yo, que no lo había permitido, lo acepte hasta con cierto desparpajo, ya que estaba caliente, muy caliente, por todo lo sucedido si, pero sobre todo porque cuando comienzo a entibiarme mi termómetro no tiene retorno, cada vez sube mas y mas…. Ciro, el menor, no dejaba de succionar mis tetas, y me las masajeaba dando unos chuponcitos tan ricos a mis recalentados pezones que me produjeron escozores súper agradables. Yo allí ya intuí lo que vendría. Aquello de ser una mujer demostrativa con los sobrinos por pura “lógica y cosa natural”, no lo entendía bien, pero si entendía bien que yo me estaba “regalando” a sus placeres …. Mas sintiendo a su vez lógico y natural placer. Me tendrían expuesta a su merced y harían de mi una derretida hembra de miel. Aquella previa experiencia con un tercero, meses atrás, hacia marcado a nuestra pareja. A mi esposo, que había promovido durante años el intento de hacerlo, le había gustado mucho mas de lo que se había imaginado, y yo, que me había negado sistemáticamente, me había dado cuenta que me había estado perdiendo algo que estaba buenísimo.  

Sabía que Jorge, no tardaría en inventar algo. Yo, suponía que volvería a invitar a su amigo a casa, cuando regresáramos de las vacaciones, pero no….. la sorpresa había llegado antes y estaba produciéndose  tan fervorosamente explicita, que yo sorprendida de que lo que seria un show subidito de tono, se transformara en una sección de sexo explicito. Tenía yo en mi boca, la verga de unos de los chicos, y era el otro el que me arrancaba el primer orgasmo de esa noche, meneando su lengua sobre mi conchita abierta, expuesta y con el clítoris expuesto.  Jorge, corregía el enfoque de la cámara para no perder escenas. Me voltee sobre la mesa, y arrodille, a fin de poder saborear y disfrutar de aquella joven, esbelta y hermosa polla que se me ofrecía a chupar. Mi cuevita estaba a merced de los lengüetazas del otro, que sabia lo que hacia. Jorge, jugo con mi colita, y ya sus dedos me penetraban el hoyito, dilatándolo para lo que seria una fiesta mas tarde. El espejo dejaba ver en claro lo que sucedía, y pensé, esa blancura de mis pechos que hacen mas grande la aureola de mis pezones, podría borrarse, ese blanco que se veía en los cachetes de mi traserito podrían ahora también tomar sol, ya que después de esto, no tendría por que andar tapándome de los chicos. Pero el espejo, marcaba que estábamos comenzando un juego de difícil retorno. Ya no serian mas mis sobrinitos, se estaban transformando en apetecibles machitos bien degustadles.  Cuando uno de ellos apoyo mi pierna sobre la mullida banqueta, dejando la otra sobre la mesa, supe que me estaban abriendo de tal forma que mi sexo quedaría allí a merced de sus bocas calientes. Pero fue solo una boca la que acciono, cuando mi marido me dio su pija ofrecida como un hierro caliente, fue solo mi boca la que se metió aquella pija.  Detrás recibí el primer vergazo de esa noche, que se coló fácilmente en mi mojada cuquita, abriéndome de par en par. Ellos fueron intercambiándose para así, darme unas embestidas, y regocijarse de mis gemidos, y dejando que el otro me arrancara mas deseos al cambiarme de pija. Los sobrinos de mi marido me estaban cogiendo “lógicamente” y en forma muy “natural”, y natural y lógicamente yo me estaba corriendo a mares de goce y placer. Ellos me la metían, y era yo la que me movía como poseída, hundiéndoselas hasta donde mas podía y contorneándome para gozárselas bien gozadas.  Aquello tenia ritmo, era como la cumbia epistemológica de Les Luthiers, en dilema de amor, sentíamos que estábamos epitemologiando en forma sensacional. No se bien cuantas veces hizo ebullición mi orgasmo, pero fueron muchas.  Pedí de pronto, porque lo necesitaba, que fuéramos a coger a la cama.

Desde allí en adelante, fue como aprender una nueva manera de leer o de pensar, una nueva forma de coger se perfilaba en nosotros como consecuencia de los modernos soportes digitales, manuales y vengables que teníamos a disposición. Faltaban cosas aun, porque yo solo le había chupado la verga a Ciro y a mi marido, pero no había tenido aun el gusto de hacérselo a Tulio. Se que era este que intentaba cada vez que le tocaba el turno, metérmela en el culito, pero fracasaba siempre, porque no estaba yo colaborando, porque era el inexperto y además se la sentía enorme. Ya en la cama, tuve que tenderme para que los tres me dieran un ratito. Mi marido, Ciro y luego Tulio. Tulio debió esperar entonces, y yo tuve la oportunidad de mirar primero, y quede como extasiada, porque poseía un vergon de esos tipo tuna, venoso y con forma indefinida, eso, lo hacia espectacular en cuanto a una enorme acumulación de sensaciones, y luego tenerla entre mis manos, jugar con ella, besarla y darle unas buenas lamidas. Ya en ello, mientras mi esposo y el otro me daban lindo yo supe gozar bien, sabiendo lo bien que me hacía aquella vergota en mi conchita caliente. Cuando a el le toco el turno yo inmediatamente estalle en orgasmos, que fueron producto mas de la emoción que de la sensación, porque estaba predispuesta a gozarla. Así que para gozarla mejor, cambie de posición y lo puse boca arriba, mi esposo y el otro me ayudaron, a montarme y en cuanto pude yo poner en posición aquel enorme mástil, dejaron caer mi cuerpo, no obstante el chico no dejo de mordisquear mis pezones para darme ese festín que tanto me gusta. Mi esposo beso mi cuello para estar cerca de lo que vendría.

Lo que vino fue una verdadera locura de goce, porque fui aflojando mi cuerpo en caída para recibir aquella petulante y enorme polla, que me abría a un mundo de sensaciones tan placenteras y lujuriosas que grite contorneándome temblorosamente. Y de allí, ya con todo aquello adentro, comencé un suave cabalgueo que supe compartir besando putonamente a mi esposo, mientras este me decía cosas chanchitas sobre lo que estábamos haciendo. El me besaba y yo jadeaba, mientras subía y bajaba sobre el pollon de su sobrino…. Y el no solo me besaba, sino que metía sus dedos en mi culito, dándome esa sensación de doble que el decía era buena y aun no habíamos probado.  Probado hasta ese instante porque me inclino, y el otro chico busco posición otra vez en lo que había estado buscando allá cuando estábamos en la mesa….. mi culito. Esta vez no le negué recibimiento y bien incrustada en la otra, le fui dando cabida, y dirigiendo sus movimientos para que todo fuera fatalmente introducido….. porque fue fatal el goce que comencé a sentir, con aquellas dos pijas dentro…. Y ya no sabia como era que no había gozado eso antes, porque explote en un mundo multiorgasmico. Lo de fatal es porque desde allí, quede quemada con la idea de no dejar de hacerlo nunca mas. Goce como una perra, como yegua, como cabrita, como coneja insaciable, como la mujer del marido mas inteligente y amoroso que hay en esta tierra, y así se lo hice saber chapándosela con agradecimiento, así es que tuve tres pijas dentro de mi….. y se la chupe hasta que me lleno de caliente lechita. Lechita que tuve también de sus sobrinos que acabaron furiosamente. Increíble, pero fueron ellos los que debieron parar, porque yo, no hubiera detenido nunca esa situación que tanto me ha dejado marcada. Muy marcada. Porque ahora estoy siempre esperando que mi esposo me prepare esos regalitos tan jugosos. Es tan “lógico y natural” querer gozar tres machitos a la vez, que los deseo siempre.

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america on

Me gusto mucho, buen relato.

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