Inicio » Relatos de Orgias » LA TRIBU

LA TRIBU

Primera parte
Lucio
nuevolucio@hotmail.com

  Soy un hombre de más de 50 años, físicamente joven. Con piernas, muslos, cola y tetitas muy sexy, femeninas, depiladas, blancas, carnosas, bien torneadas y lindas y mi piel es muy finita y suave en todo el cuerpo. Quiero ser sexualmente pasivo por elección y pertenecer a un señor serio, activo, aplomado y culto. En una época me pareció haberlo logrado, pero las cosas fueron por otros andariveles...
   Mi amante era un señor de la alta sociedad Africana, fisicamente apropiado porque tenía un órgano impresionante. Cuando manteniamos relaciones demoraba media hora para entrar en mí. Me hacia gozar a mares y creo que el también me gozaba. Trataba de penetrarme todas las noches pero a veces sus ocupaciones no lo permitian. Al otro día de que eso sucedia y como para resarcirme y luego de trajinar para penetrarme, quedaba dentro de mí todo el tiempo y se corría cinco veces seguidas. En esas ocaciones me dejaba despatarrado, agotado, lleno de sus jugos, de los que me subia su regusto por la gargante y muy tranquilo despues de haber sido tan bien cogido.
   En una oportunidad, que fue la última vez que lo ví, me llevó de safari con un grupo de señores de la alta sociedad. En nuestra carpa me penetraba todas las noches. Parece que sus amigos no lo sabian porque nunca comentaron ni intentaron nada.
   Una noche, mientras estaba enterrandome trabajosamente su pene, trabajozamente porque medía 29x12 cm, se escuchó un lio tremendo, tiros y gritos y despues silencio. Eso hizo que nos abotonáramos muy apretadamente y cuando el estaba tironeando para sacarla, con mis carnes brotadas e inflamadas que con cada tirón me salían más y más afuera y yo gritando como loca, entro un nativo. Ese pornogáfico y obseno cuadro lo paralizó un rato en el que quedó mirandonos desorbitado. Cuando reaccionó trajo a su jefe y a toda su pandilla. Miraron y cuchichearon largo rato mientras yo gemía, sobre todo de placer y más sabiendo que los que veia la cara de lujuria de nuestros espectadores. Seguro que me violan todos - Pensé
De repente quisieron separarnos. Cinco tiraron de mí y otros de él. Me lo arrancaron dejandome las entrañas colgando afuera. No se que hicieron con el. A mi me cogieron todos y varias veces. Eran treinta nativos sumando al jefe y todos me regalaron entre dos y tres acabadas. Fue exquisito sentir los estertores de todos y de cada uno al vaciarse dentro de mí. Despues me llevaron con ellos
♥♥♥♥

    Quedé prisionero de esa tribu de salvajes. 
    Parece que habian decidido guardarme para que me cogieran todos cuando quisieran ya que en muchos Km. a la redonda había muy pocas mujeres. Su plan era pervertirme al extremo. Creo que en menos de una semana ya me habian hecho violar por 350 nativos, los que me inyectaron varias acabadas cada uno. Dentro de mi tenia muchísimo semen y sentía constantemente su regusto y olor pegajoso. Antes quizas me hubiera repugnado pero ahora ya me gustaba...
   Comenzaban a cogerme no bien salia el sol y lo hacian hasta muy entrada la madrugada y con cada eyaculación que me inyectaban crecía en intensidad ese gusto en mi boca.
   Ya me estaba enviciando porque esos segundos que demoraban entre salir uno y entrar otro me ponían muy ansioso. Quería tener siempre a alguien gimiendo dentro de mí.
   Una mujer me cuidaba, me masajeba con aceites, me depilaba, me sacaba el exceso de semen que me habín inyectado, me alimentaba y me preparaba para ser cogido por todos. La orden era que yo siempre tuviera algo enterrado en la cola todo el tiempo y solo me daban tres horas para descansar y me hacian dormir boca abajo por si alguien quería cogerme en ese momento. Me cogían uno tras otro, si eran pocos traian a los de otras tribus. La órden era que siempre tuviera un pene o lo que sea dentro de mi y enviciarme a más no poder. Llegaban en bandadas y no bien acababa uno me cogía otro y lo hacian varias veces cada uno. La idea era llevarme a que yo pida, desesperadamente que alguien me estuviera penetrando
 

  Ya casi de mañana, cuando daban por terminada la sesión de visitas, traian a uno que tenía un pene descomunalmente grande, largo y grueso con el que me reventaba todas las entrañas mientras varios jovencitos me hacian tener un orgasmo tras otro mientras ellos me acababan una y otra vez en la boca. Se acuclillaban sobre mi con sus suaves muslos a los lados de mi cara y metian sus miembros en mi boca hasta que se vaciaban haciendome tragar todo su semen. A veces uno se sentaba sobre mí introduciendo mi pene en su cola hasta que me hacia vaciar dentro de el, mientras drenaba todo su semen sobre mi abdomen.
   Siempre terminaba la jornada con mi agujero sumamente dilatado, espásmico y blandito como papilla, siempre sobresaliendome y chorreando semen por todos lados.

  La jornada comenzó con la llegada de la mujer que me atendió como nunca, me llenó de mimos y acarició mis genitales hasta que me volvió loco. Ya pedia a gritos que me cogieran. Pero no, ese día habian recibido la orden de que nadie me cogería porque llegaron como 100 indígenas y ya sin los taparrabos normales, solo con una especie de remera que les tapaga los genitales y todos tenían un bulto espantoso bajo esa remera. Se me acercaron y de a uno me fueron abriendo la boca, me introducían el cabezón y trataban de sacarse la leche para dejarla en mi boca. La impresión era que me daban de mamar como a un nene. 
El primero lanzó unos chorros terribles que traspasaron mi garganta y tuve que tragar forzado. Me la metió todo lo que pudo, ya que medía mas de 29 cm y fue drenando lentamente el resto de su esperma.
Al rato me la saco y ya me metieron otro. Hizo lo mismo, se pajeó hasta que sentí un borbotón cremoso que me llenó la boca y luego seguió largando una cascada de semen que también tuve que tragar o me ahogaba.
Y así fueron pasando todos. Uno de ellos era ya mayor y la tenía muy gruesa pero no muy dura. Me la zampó en la boca y se pajeó. Estuvo un rato largo largando liquido preseminal, llenandome la boca a de tanto en tanto porque que se chorreaba mucho. Al rato gimió, gruñó, se quejó y le comienzó a brotar, lentamente, en cuajarones, todo el semen que tenía acumulado. Sentí como se le hinchaba cada vez que me inyectaba sus jugos. Pero no eran chorros, era como bolas de leche que largaba toda junta. Cada bola me ahogaba de grande que era y tenía que tragarla para poder respirar. Estubo un rato largo alimentadome porque sus borbotonen eran muy espaciados pero gordos. Me dió de mamar como 15 minutos seguido hasta que la sacó y me enterraron otro y otro y otro.
Estuve más de 8 horas tragando y tragando semen hasta que el último de los 100 me acabó en la boca, en el acto vinieron 110 nativos más y continuaron en la misma tarea de alimentarme con su leche.
 

Me pareció que estos tenían muchas más ganas de acabar ya que el primero que me la metió no tardó mas que unos minutos en darme su esperma. Pero esta vez gritó y se retorció como un desesperado, lo que a mi me llenó de placer y logró que yo le tragara la leche con más ganas por las señales de goce que daba.
Desde ese momento esperaba con ansiedad que otro me diera su leche a los gritos...
Todos gritaron y temblaron al acabar, entonces yo me metía su verga hasta más allá de mi garganta y directamente depositaban su semen adentro de mí.
A algunos los hice que me cogieran la garganta, entraban y salian y yo me la sacaba nada más que para respirar y me la volvía a meter muy adentro. 
Ya me habian enviciado también con eso!

Parece que se corrió el rumor porque llegaron como 70 nativos más para darme su semen.
A las seis de la mañana quedaban 5 sin haber acabado. Les fuí tragando uno a uno su esperma, pero al último no lo dejé ir. Luego de que me llenó la boca, se la atrapé, lo pajee hasta que otra vez se le endureció y se la volvi a chupar hasta que se acabó por segunda vez. Yo no podia creer en haber quedado con ganas de semen despues de que me habia tragado 240 acabadas.
Con pocas palabras le dije que hable con el jefe para que mande más voluntarios para seguir comiendoles la leche y fue.
A los 20 minutos entraron en tropel más de 50 nativos ya con la pija en la mano, como desesperados por llegar al orgasmo.
Al más cercano lo abracé desde sus nalgas y me intruduje entero su miembor en la boca y chupé y chupé buscando su semen con mucha ansiedad. Cuando sentí que le venía gemi y me lo apreté mas dentro de la boca esperando sentir su aporte de leche. Se le engrosó y largo un grueso chorro y otro y otro y otro más y yo tragaba como poseido todo ese manantial de esperma que me estaba regalando.
Se vació y grite - Rapido! Rapido otra acabada!!!
Y ya me metieron otro pijón que estaba chorreando liquido preseminal y en un rato más me inyectó todos sus jugos y asi otro y otro más.
Cuatro horas estuve relamiendo esos jugos, con mucho placer y goce, yo me habia mojado entero sin haberme tocado, El solo sentir como acababan me llevaba al orgasmo y durante toda esa fiesta habré tenido más de 10...
En definitiva, antes del medio día ya habia tragado como 9 litros de semen, los que sentía en mi estómago con bastante pesades.     
Parece que consideraban que ya esta sumamente enviciado porque ese día dejaron que lo duermiera todo

(Continuará)
FOTOS

Este artículo no tiene comentarios.

Escribe un comentario







Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación:




Estadisticas Usuarios

  • Online: 63

Categorias

Articulos Relacionados

Articulos Mas Vistos

Nuevos Comentarios

Recomienda Superrelatos a Tus Amigos

Tu Nombre:

Correo de Amigo:

Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación: