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¡vaya como se jodieron a mi vecina de 16!

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vaya como recuerdo aquella vez que no sali de mi cuarto, te dire porque, bueno cuando me levante como de costumbre con la verga bn dura y que casi salen de mis pantalones, me prepare para masturvarme, lo hice y cuando me levante de la cama me estire y mire hacia la ventana, mire los pajaros y la casa de emfrente, que para mi suerte se puede ver todo el jardin hasta la sala con lujo y detalle, bueno estube haci un rato cuando mire que aparecio la chica, que creo que se llama jessica una linda chica no mas de 16 años con un trasero expectacular, pequeño y muy bien formadito, bien puntiagudo .sus ojos que cuando la miras te dicen-soy la chica mas bella que puedes tener- ¡vaya¡ su boca rosa y su pelo negro hasta sus hombros y siempre bien peinado con unos mechones en su frente como el peinado cepillo moderno. te dare una imagen se  parece a una cantante que muebe sus caderas muy bien creo k ya sabes quien no, la que muebe sus caderas siempre... me escondi al verla y solo hasome mi cabeza en una de las esquinas de la ventana, tengo que admitir que me tiene loco mas con lo que mire acontinuacionestaba sentada en un sofa cafe, con las piernas blancas arriba, mirando tv, no escuche pero al parecer tocaron la puerta porque se acerco a la ventana y luego abrio, cuando mire era un hombre grande que le llegaba apenas un poco mas abajo de su pecho, parecia un asesino de esos enormes que aparecen en las peliculas de terror, ella lo saludo con un abrazo que por cierto sus brazos no pudieron rodearlo por tan grande que era su cuerpo, ella lo invito a que se sentara en el sofa y ella lo acompaño. haci estuvieron como por 4 minutos charlando y riendo cuando tocaron nuevamente la puerta, esta vez el se levanto y abrio, eran tres tipos casi identicos a el me refiero a su altura y cuerpo y nueva mente ellos se sentaron en el sofa dejandola a ella en medio de cuatro hombres, dos y dos a un lado no dijeron nada, solo permanecieron haci cuando el primer hombre que llego a la casa empeso a tocar sus piernas, antes de continuar deseo aclarar algo para que todos nos hubiquemos, el primer hombre le pondremos 1 a los otros tres segun el numero, 1 comenzo a tocar su pierna derecha y los demas comenzaron a hablar, nose que pero parecian reirse, me asombre al ver como 1 se inclino de el asiento para tomar a jessica y la sento bruscamente en sus piernas, pude escuchar el gemido que hiso cuando hiso esto, ella lo miro cara a cara, ella estaba montada en el y el tenia sus manos debajo de su falda negra, al parecer debajo de la faldita se veia como el la estaba manoseando, tambien sus brazos se mobian como si estubiera taladrando con ellos, ella solo lo miraba con una cara afligida y de placer nose si me entiendes, pude ver como sus cejas se movian de placer, como se inclinaban en su rostro, con  la misma exprecion de afligida y exitada, para esto yo ya la tenia bien... 2 se levanto y se puso atras de ella y se quedo mirando como temblaba la chica en las piernas de 1, 2 se acerco mas y dirigio sus manos a su faldita y la levanto hay pude ver como la mano de 1 se mobia adentro de el coñito de jessica al parecer no llebaba ropa interior porque no la mire, 2 levanto la faldita hasta su espalda y luego subio sus manos hasta sus hombros y con una fuerza increible tomo la camiseta de jessica y la tiro hacia arriba haciendo que esta se le quitara de su hermoso cuerpo, dejando ver para mi sus senos medianos que apenas creo que enbuelben con ellos una verga, su faldita quedo en su cintura, como si fuera un cinturon, 2 se saco su verga y empeso a masturbarse y  tocarle sus senos con fuerzas mientras 1 seguia con su mano moviendo su mano en su coñito como si quisiera cortar algo, yo no me fije que 3 y 4 ya tenian sus vergas grandes y gruesas afuera ensalibandolas y todo eso, 2 paro de tocar sus senos y comenso a meterle un dedo en el ano a jessica pero antes de que lo hiciera ya habia escupido su ano pequeño, primero comenzo a meterlo suavemente y cuando su dedo estubo a la mitad el le dio una embestida fuerte que hiso que ella gritara y escuchara perfectamente desde mi habitacion, 1 al ver esto levanto su mano al aire y le dio su primer cachetada que hiso que ella llorara  lo escribo porque mire sus lagrimas caer por aquel golpe, pero al parecer lo disfrutaba, su exprecion de susto me exitaba que casi no queria masturbarme por no perderme lujo y detalle, ella seco sus lagrimas y 2 la toma de su cuello y el escupio nuevamente el ano de jessica y acerco su pene que a la par de ese culito era como ver un pepino y una entrada de tv, el preciono su verga que medio se doblo porque no queria entrar y hasta que finalmente entro de tal manera que ella grito de dolor y placer inmmenso,para mis ojos y oidos era como estar  mirando una pelicula porno en hd, 2 estaba disfrutando de los gemidos que hacia jessica al igual que yo mientras 1 no paraba de tocar a jessica- espera dijo 1- y aparto a jessica de sus piernas y la puso en cuatro en el sofa 3 y 4 se levantaron y comenzaron a desvestirse mientras esto acurria jessica estaba encima de el sofa en cuatro mirado la parad ya que el sofa de ellos tiene una pared junto con el sofa, 1 le dio una nalgada a jessica que nueva mente escuche, 1 se bajo el pantalon y le dijo a 2 con una seña de manos que esperara 2 solo asintio, 1 metio bruscamente su verga en jessi y cada vez que se la follaba y embestia mas fuerte su verga en el ano de jessi el la tomaba de su cabello o de su cintura apretandola como si fuera una naranja lista para soltar todo su jugo.mire como el grandote de 1. solto un gemido ronco que me hiso imaginarme que habia acabado en ella, para la suerte de jessi si lo habia echo porque salio su pene lentamente de el culito de jessi dejando escapar un chorro de semen, 1 al ver esto tomo un poco de leche con un dedo y lo metio en la bokita de jessi haciendo que ella se retorciera de placer mamando el dedo de 1, pude ver como en su rostro se hacian unos oyuelos en sus mejillas2 se acerco a uno y lo miro con admiracion, felizitandolo por su trabajo bien hecho. 2 la volteo y la acosto en el sofa boca arriba y ella con sus piernas lo rodeo y lo acerco a su coñito mojado y chorreado, 2 metio su verga y comenzo a joderla como si estubiera con el juguete ula ula mobiendo sus caderas hacia adelante y atras, con fuerzas. jessi no paraba de gemir con un tono dulce pero exitante, 3 y 4 no hacian mas que mirar semejante espectaculo al igual que yo.me asombre y me exalte cuando ella gemio y hiso una cara extraña creia que la habian lastimado mas de lo que ya habian hecho, pero no. ella estaba acabando, esto no impidio que 2 parara, en cambio esto hiso que el la jodiera con mas fuerzas y apretara su cuello, como si quisiera matar a jessi. la preciono con ambas manos que hiso que jessi no pudiera gemir tan alto, el se exito al ver esto que solto un gemido enorme y una exprecion, habia acabado, se levanto y miro a jessi en el sofa con sus piernas abiertas , haciendo que saliera un poco de semen, ella al parecer le encantaba tragar haci que paso su mano en su coñito y junto toda esa leche derramada en su vagina y piernas para luego llebarlas a su boca, hacia una cara de -que rico esta mmmm-,parecia como que si no hubiera comido en años, se tragaba la leche como si fuera tan deliciosa.2 y 4. vaya  dos y cuatro hisieron un mejor trabajo 2 se acosto en la alfombra con su verga mirando hacia arriba y jalo a jessi de una pierna que hiso que esta se cayera, el la tomo de sus caderas y la monto en su pene, esta vez mas facil despues de la gran follada que le dio 1 y 2, cuando 3 la tenia haci, abrio ambas manos y las tiro a la misma vez en las nalgitas de jessi, esto hiso que ella gimiera y el tambien gimio ya que las apreto contra su verga dura. las golpeo que al instante que lo hiso se pusieron rojas.- que esperas le dijo a 4- cuando termino de decirlo, 4 se arrodillo de esa forma similar cuando levantas una caja pesada, el apoyo su pene en el traserito de jessi y lo metio,3 comenzo a subir su verga hacia arriba y 4 a bajar su verga en el culito de jessi, las nalgitas de jessi se mobian cada vez que uno de ellos llegaba al fondo de su vagina o culitolos gemidos placenteros no faltaban 3 y 4 cambiaron de pocision 4 estaba haora abajo y 3 arriba, haci estubieron jodiendola como puta, haora que recuerdo en barias ocaciones escuche como le decian perra y zorrayo estba admirandolos lo unico que me faltaba era comer pop corn y tener soda a la par mia.3 hiso una cara extraña y solto un gemido suabe cuando hiso esto saco su pene y la jalo hacia atras haciendo que ella quedara acostada boca arriba y dejando a 4 con su verga parada, 3 acerco su verga a la cara de jessi y solto un chorro tan grande y tan gruso que cayo en la cara de jessi y en la alfombra-hooo perra- grito y metio su verga en la bokita de jessi haciendo que esta tragrara leche y succionara la verga de 3, cuando termino de limpiar el semen de la verga de 3 este le dio una cachetada en la cara de jeesi, al ver esto ella empeso a lamer el semen regado en la alfombra de la casa4 se levanto y la puso de rodillas y le ordeno que se la mamara con una cachetada que me hubiera desmayado a mi, ella agarro la verga y comenzo ha hacer el mejor sexo oral que he visto en mi vida y eso que me lo han hecho y he visto en el porno. su boca se mobia adelante y atras adelante y atras como si su vida dependiera de ello, los oyuelos en su mejilla se formaban cada vez mas porque lo hacia con mas fuerza cada vez. 4 le dio una cachetada a jessi y la tomo de su cabeza para poder joderle su bokita como si fuera un juguete sexual, que no te importa que tan fuerte lo hagas porque sabes que no lo lastimarias.el saco con rapides su verga y comenso a sobarsela hasta que solto un chorro de leche que cayo justo en la boka de jessiella no dudo en tragrala al instante que cayo en su boca. 4 dio una bofetada mas y la empujo hacia atras que hiso que cayera acostada en la alfombra.jessica bajo lentamente su faldita poniendola otra vez en su lugar y 2 le paso su camiseta para que se la pusieratodos se comenzaron a vestir y 1 saco de su pantalon  un rollo tan grande de dinero y lo puso en las manos de jessica y este al darselo agarro fuertemente la nalguita de jessi, dejandome ver una vez mas la preciosa nalga de jessi luego 1 la solto y abrio la puerta para salir luego2,3 y 4 cada uno le daba un beso y un apreton de nalgas.te juro que no me masturbe mientras la veia no podia hacerlo me asombro tanto la delicia de como se la jodian que no me dedique a nada mas que a obserbar, deduci que jessi es una puta, que hace lo que sea por dinero.si quieres leer lo que ocurrio despues de que baje de mi habitacion espera mi proximo relato. hey deja comentario

Mi novia lo hace con Todos en la Piscina Termal

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Mi novia de recién cumplido los 18 años, tiene un cuerpo espectacular. Es delgada como las modelos, con piernas delgadas pero largas, el trasero pequeño pero duro y parado, el abdomen delgado y marcado por el ejercicio, pero eso si un par de enormes tetas que al parecer son copa D ya que ella lo afirmo, circulares, duras e increíblemente naturales. Tiene el pelo negro completamente negro y muy lacio, ella es blanca y de ojo verde café; pero a pesar de ese cuerpo tan seductor tiene un rostro de recién adolecente muy tierno que oculta lo que en el fondo es y apenas yo se.

Ella me había confesado que a tenido relaciones sexuales tres veces, la primera cuando tenia 15 años con un amigo suyo en los sanitarios de un salón de fiestas, en los 15 años de una de sus amigas. Y la segunda y tercera vez fue ya durante nuestro noviazgo; la primera de esas veces fue a los 16 años en su habitación con el amigo de su hermano de varios años mayor que ella y la segunda una semana después con el mismo tipo, esta vez según ella, el encuentro se dio mucho mas planeado y fue mientras ella se duchaba en el baño publico de la cuadra.

Después de unas semanas después de eso ella me lo confeso y me pidió disculpas argumentando que lo que había pasado solo había sido sexual y que ella solo me amaba a mi y que jamás lo repetiría por mi.  Después de esto no pude mas que botarla, pero al poco tiempo la perdone y volvimos. Ahora un año y medio después de eso con recién cumplida ella la mayoría de edad en mexica, solo hemos apañado con ropa un par de veces, y entre la primera y segunda vez hubo un gran margen de tiempo de casi un año y hace varios meses de la ultima vez, y no se si porque lo hago mal o que pasa con ella.

Entonces pensé en organizar algo para hacer el amor con ella. Me metí a internet a buscar que era lo que podía hacer para que ella quisiera y ansiará por sexo y yo sabia que en el fondo ella lo deseaba mas que todo. Quien sabe como llegue a una pagina donde promocionaba un local especializado en relaciones en pareja y diversión individual, no leí mucho, mas que el lugar estaba en nuestra ciudad, no lo pensé mucho y me decidí a llevar a mi novia a ese lugar donde seguramente tendríamos sexo. A los días ya estábamos afuera del local en la noche, ella había aceptado ir ya que le había echo pensar que era una casa de masajes y aguas termales estilo asiático, cuando entramos nos pidieron nuestras identificaciones de mayoría de edad y que nos desvistiéramos totalmente, lo hicimos con mucha inseguridad pero lo hicimos y solo nos dieron una toalla blanca.

Yo me cubrí enredándome la toalla de la cintura  para abajo y ella trato de cubrirse de los senos para abajo, pero al ser tan corta, dejaba al descubierto su trasero y su pequeña concha depilada que alcance a ver, entonces mejor se enredo la toalla de la cintura para abajo como yo, dejando al descubierto sus enormes tatas que por primera vez veía, de forma circular, y para nada caída, de tamaño muy grande y mas para el cuerpo delgado que tiene, la aureola algo pequeña de color rosa café, su pezón ya se encontraba parado y duro, yo no podía evitar verle sus tetas descubiertas y su abdomen marcado y por eso mi pene se estaba parando.Cosa que poco importo cuando pasamos por un pasillo donde por ambos lados se veían cuartos con grandes ventanas  y adentro de ellos gente teniendo sexo, ya sea en par de parejas, y tríos, pero lo que mas nos impresiono y sorprendió fue una orgia donde una muchacha morena de muy buen cuerpo tenia sexo con tres tipos a la vez por diferentes partes de su cuerpo.

Seguimos caminando y llegamos a una zona donde al parecer era especial, una piscina termal donde solo se encontraban puros hombres, no se si por regla o porque a las mujeres no les llamaba la atención estar en ese sitio. Los tipos que se encontraban ahí se veía varios años mayores que nosotros, y ninguno dejaba de verle las tetas a mi novia sin siquiera simular.En mi pensamiento quería irme de ahí, pero ella insistió en meterse con migo, ya que en parte por eso había decidido ir.

Ambos nos quitamos las toallas y ella sin pudor ni vergüenza se la quito solo sonriendo, dejando ver su sexo. Claramente los señores no dejaban de verla de arriba para abajo aun estando dentro de la piscina.De una no se como paso pero ella y yo nos comenzamos a besar y a ponerme las manos en sus senos, yo sin pensar se las apretaba y comenzaba a tocar tímidamente su concha, entonces ella salió de la alberca tomándome de la mano, e increíblemente se puso de cuatro patas mostrando toda su conchita totalmente serrada hacia los señores, y yo sin pensar le metí todo el pene por su sexo que estaba caliente y húmedo.

Sabíamos que todos nos miraban pero la excitación era tan grande que no importaba. Conforme fue avanzando esto, los señores cada vez se acercaban más hacia nosotros, al grado de que uno hasta se salió de la alberca para masturbarse mejor. Yo no podía creer lo que estaba pasando, estaba perdiendo mi virginidad afuera de una piscina, y con varios tipos viendo lo que sucedía, pero al parecer la que si podía creer lo que pasaba era mi novia, puesto que se le veía que cada vez lo disfrutaba más. Yo estaba apunto de correrme en su vagina, pero para rematar la noche me acostó boca arriba para subirse arriba de mi, no lo notaba en ese momento pero era obvio que ella quería que le vieran las partes mas privadas de su cuerpo y estando en esa posición les enseñaba las tetas que rebotaban espectacularmente de arriba abajo y con solo ver eso me corrí en gran cantidad en su concha.Después de esto mientras nos besábamos, podía notar que ella no había quedado para nada saciada de sexo, al igual que los señores que nos estaban observando, y tal era la excitación que un señor sin importarle nada, quizás por el sitio en el que estábamos, se acerco con el pene de fuera totalmente parado a tocarle los pechos a mi novia que a pesar de estar a un lado mío a ninguno de los dos les importo y seguían.

Mi novia que seguía sentada mientras era mano ciada comenzó a ser recostada por el tipo que la apañaba y una vez ahí, ambos comenzaron a hacer un especie de hotdog muy grande
, ya que los enormes senos de mi novia estaban siendo utilizados para masturbar el pene de buen tamaño del tipo que sin decir nada, ella solo le sonreía al tipo. Al momento sale otro tipo de la piscina con el pene también muy parado, y sin decir nada se lo comenzó a meter por la concha a la única mujer de toda la habitación repleta de puros hombres, la cual seguía siendo mi novia en ese momento. Después de eso no tardaron los demás señores  en acercarse mas, unos para masturbarse con una mejor vista y dejar su semen en el precioso abdomen marcado de ella, o en su rostro que a pesar de dejarse hacer el amor por varios hombres lo seguía mostrando con cara de niña tierna y buena. También otros preferían esperar su turno para masturbarse con sus tetonas o venirse en la vagina de mi novia que lo único que no entregaba era su ano. Despues de mas o menos 9 hombres incluyéndome de quedar satisfechos por distintos medios gracias a mi novia ella y yo nos marchamos de ese sitio; yo muy feliz por a ver logrado mi objetivo de perder la virginidad con ella pero a la vez muy triste y desilusionado por lo que había dejado hacer mi novia.

Por favor comenten si quieren ver la continuación
ya que seguido de esa noche han sucedido otras cosas y problemas de este estilo con mi novia. Digan si, si o de plano no. por favor y gracias.

Su primera Orgia

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Hace muchos años y no se como, comence mi vida de puta. Tenia cinco años cuando un chaval, dos años mayor que yo,me ofrecio una moneda de cien pesetas si me bajaba las bragas y le dejaba tocar el culo. Pregunte que es lo que queria hacerme y me enseño una revista porno, donde hombres y mujeres desnudos,se divertian con sus cuerpos.

Cogi la moneda, saque la braga, saque el vestido y le mostre mis encantos. Despues de un rato beasandome,acariciandome y viendo mi cuerpo desnudo,se saco el pantalon corto, el calzoncillo y fui yo quien mire, toque, bese y vi. Me dijo:"acuestate",lo hice y comenzo a intentar meterme la pollita, no lo consiguio. Fue mi primera experiencia sexual.

Repetimos varias veces,pero el,como macho que es, se lo dijo a los amigos y todos querian hacer lo mismo. Al final lo consiguieron, previo pago y por adelantado, no fuera ser. Mis primos,de edades parecidas a las mias, tambien quisieron e hicieron. Habian pasado seis meses,de la primera vez,cuando mi primo mayor,de 13 años, nos descubrio, a sus hermanos y a mi,desnudos. No dijo nada. Solo dijo vestiros,puede venir alguien y tendreis problemas. Vestidos ya, me dijo que le gustaria, tenerme desnuda, haciendome cosas de mayores y enseñandome a sacarle dinero a los demas, por desnudarme con ellos. Seras solo mia, como marido y mujer, y sere yo quien diga con quien, donde y cuando te desnudaras con otros. Yo eligire el sitio y sere el centinela que procurara que nadie te moleste cuando estes en los brazos de quien pague por poseer tu precioso cuerpo. Aparte,sere tambien, quien hara que te paguen tus clientes y si alguno te hace daño, yo lo mandare al hospital. Sere tu chulo. Acepte y de ser mi primo,paso a ser mi chulo y poco a poco,hasta el dia de hoy,15 años despues,mi AMO-DUEÑO-SEÑOR.

Soy una esperta en todo tipo de sexo(zoofilia, sadomasoquismo, prostitucion, exhivicionismo,lesbianismo y orgias de todo tipo) y gano y he ganado mucha, pasta con mi cuerpo desnudo. Soy prostituta de lujo. Un dia de verano,tenia nueve años, hacia muchisimo calor y llovia. Los mayores estaban en la ciudad y no sabiamos que hacer. Mi AMO,dijo a los demas chavales si les gustaria estar un rato desnudos disfrutando de mi cuerpo. Dijeron que si,como era logico. Nos fuimos a la casa de los abuelos, que estaban de viaje. Alli hay huerta y animales, como perro y cerdo,que pronto disfrutarian de mi cuerpo y de el de los demas.

Fuimos:el AMO,mi hermano, mis dos primos y cuando llegamos alli, nos estaba esperando la prima. Ella es dos años mayor que el AMO. Todos quedamos cortados,pues pensabamos pasarlo bien desnudos, pero la presencia de la prima nos corto. Entramos y el AMO dijo:"Tete,muestranos las bragas y sosten".Se saco toda la ropa y quedo con un minusculo bikini morado que llebaba por ropa interior. No lo podiamos creer. Ella con 15 añitos, tambien era puta. Era exclava del AMO desde los cinco añitos. Estaba mas que acostumbrada a dar cualquier tipo de placer a machos y hembras o todos juntos. Tete llevate a esta y ponle el uniforme. Prepararos, primero tu y luego Ana(yo) sereis nuestro disfrute.

Nos fuimos,aseamos,meamos y regresamos. Ellos ya estaban en pelotas y muy empalmados. Tete me coloco al borde de la cama, por el cabezal y me dijo:"mira y aprende,luego es tu turno". Se coloco en el medio de la habitacion y girando como las agujas del reloj,con las manos en la nuca, les mostro todita la parte trasera. Se saco el tapatetas y giro hasta quedarles de frente. A los primos y hermano se le salian los ojos del sitio, viendo los dos preciosos melones de la Tete. Volvio a girar y saco el taparabo,mostrandoles el culo. Giro,y ya de frente, todita su delantera, quedo a la vista lasciva de los machitos. Se vino a la cama y se acosto con el culo al techo y en forma de X. Enseguida los tres chavales comenzaron a sobarla por toda su trasera. El culo era lo mas preciado. Lo abrian y metian los dedos, mordisqueaban, lamian y besaban. Se dio la vuelta y siguiendo el turno hecho por el AMO, primero el primo K.K.,luego mi hermano Kiko, despues el pequeño Nado y por ultimo el AMO Yeti, y durante unos veinte minutos cada uno y todos seguidos, sin descanso para ella,la disfrutaron enormemente. Mientras uno follaba,el que le correspondia luego,se ponia de rodillas encima de la cara de la Tete y esta le lamia,besaba y acariciaba el culo-huevos,para ponerlos a tono. El otro acariciaba el culo-huevos del que estaba follando que casi acostado en cima de ella no paraba de moverse y chuparle las tetas.

Mientras yo miraba y el AMO sacaba fotos o hacia pelicula de video, solo se oian los jadeos del follador y muy altos los de la Tete, que lo estaba pasando muy bien. Terminada la ronda, la Tete fue al water y comenzo mi exibicion de desnudarse. Volvio la Tete y me tumbe en la cama con el culo hacia arriba y comenzo a sobarme por detras. Me di la vuelta y desde la frente hasta los dedos gordos de los pies, se dio el gustazo de sobar el cuerpo de una niña grande. Luego fui yo quien la sobo a ella. Entendi por que los machos ponen el ojo del culo para que la lengua de la hembra les lama. Es una gozada el contacto de la lengua y el ojete. Ya puesta en situacion,comenzo la ronda de los machos fornicando con mi cuerpo. Se hizo lo mismo que con la Tete y bien lo pasaron. Mientras ellos se divertian,la Tete no dejaba de acariciar, besar y lamer culos y sobar los cuerpos de todos.

Al terminar,ellos, aun tenian ganas de juerga y el AMO,les ordeno darse por el culo siguiendo el mismo orden que habian mantenido con nosotras. Fue tremendo espectaculo el ver entrar las pollas en los anos y oirlos jadear. Esa fue mi primera experiencia como puta y lesbiana. Fue muy bonita y placentera. Yo hubiera querido que fueran otros los machos y hembras, pero era lo que habia. Todo quedo en familia. Hoy en dia soy puta de lujo y el cliente lo busca el AMO, y suele ser uno por semana. El AMO vive de lo que ganamos sus exclavos: tres machos y dos hembras. Tengo gran esperiencia en todo tipo de sexo;guey-lesbianismo-orgias-zoofilia-exivicionismo-sadomasoquismo. Las fotos y pelicula sacadas ese dia y en cada sesion posterior,son para deleite del AMO y ,de paso, no dejarnos marchar de su lado bajo amenazas de exibirlas publicamente.

Obscena Situacion

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Obscena situación estaba yo protagonizando. Allí bailando casi desnuda frente a los dos sobrinos de mi marido, totalmente desinhibida mirada atentamente por los tres. Porque Jorge también estaba atento. Ya mi marido se había quedado en calzoncillos, y manoseaba su cosa, induciendo a los chicos que hicieran los mismo. No era que yo llegue y comencé ese baile por mi cuenta. Mi marido se lo había prometido a sus sobrinos de 20 y 18 años. Me había convencido de que lo hiciera por razones que solo el entendía como “lógicas y naturales”. Evidente que a mi me había gustado el juego y así fue que comencé el show de esa noche. Vine con un atuendo provocativo. Una remerita blanca, pegada al cuerpo, pollerita negra cortita y sandalias de taco alto. Así, al compás de  un ritmo caribeño caliente, comencé a contornearme artística y sensualmente. Cuando moje con abundancia mi blusa, para dejar entrever mis tetas detrás de la tela mojada, ellos se pusieron bien nerviosos. Cuando deje caer mi pollerita, la que estuvo bamboleándose  dejando ver mis piernas más algo más, ellos comenzaron a acalorarse. Amague varias veces quitar la ya mojada remera, pero sabia que debía prolongar ese momento para no precipitar los hechos. Finalmente, quede con las sandalias, una diminuta bikini, y las tetas al aire, que al principio tape con mis manos pero termine exhibiéndolas y tocándomelas suavemente.

Como que los note ya calientes, y sin dudas, que tocarme y acariciarme los pezones, me produjo calor extra. Mis duros pezones, con una aureola circular que los rodea amplia y que coronan mis tetas, fue picoteada por aquellos seis ojos desbordados. Ya sin sandalias, ellos esperaban algo más, y yo lo prolongaba. Varias veces puse mis manos sobre mi sexo debajo de la prendita que elásticamente se amoldaba a mi cuerpo. Con mis 27 años, bien llevado mi cuerpo con ejercicio y buena alimentación, me sentía espléndida. Buenas tetas, músculos firmes, cintura trabajada, caderas marcadas y un respingadito culo que atraía constantemente a quienes me precedían. Me sentía una reina, conformando y entreteniendo a los príncipes y el sultán. Ya quedaba poco para el final, y lo estaba percibiendo. Los tres ya estaban desnudos, cada uno con su polla en la mano, y los veía a los tres pajearse al mismo ritmo que yo movía el cuerpo. … y lo hice….. me incline, llevando el bikini al suelo, y zaass, quede completamente desnuda. Gire una y otra vez, me contorneé y vibre al compás de la música, y mostré mis atributos, haciendo ostentación de mi partes traseras, la que sabia calentaría a mi auditorio. Todo lo hice, a sabiendas de que la camarita que estaba sobre el mueble central, filmaba mi show, así, podríamos luego divertirnos viéndolo. Mi excitación era mayúscula, pero ya estaba pensando que debía cerrar aquello, aunque la música se prolongara. Así, que me incline dos veces como saludando cortésmente, pero a la tercera acción, mi esposo me abrazaba besándome estrepitosamente. Todo fue rápido, cuasi violento, e inesperado. Me tomaron salvajemente entre los tres, y me tendieron en la mesa. El suave frío de la madera pronto se amoldo al calor de la piel de mi espalda. El espejo me devolvía mi cuerpo extendido, y pude ver el contraste de mi piel bien tostada del verano, con las partes que no habían tomado sol ese verano. Lo del nudismo esta aun pendiente, hasta ahora en la playa, pero aquí comenzó hace casi una hora.

El haber venido con los chicos a la casa de veraneo, no me había permitido tomar sol desarropadita. Sin embargo allí estaba desnudita, sobre la mesa, merced no solo a sus miradas, sino también a sus inquietas manos.
Eso no estaba en el show y en ninguna programación o charla previa. Eso era una toma de situación donde ellos no tenían autorización. Pero no la pidieron, y cuando Jorge abrió mis piernas, permitiendo que Tulio, el mayorcito, se mandara de cabeza sobre mis sexo, yo, que no lo había permitido, lo acepte hasta con cierto desparpajo, ya que estaba caliente, muy caliente, por todo lo sucedido si, pero sobre todo porque cuando comienzo a entibiarme mi termómetro no tiene retorno, cada vez sube mas y mas…. Ciro, el menor, no dejaba de succionar mis tetas, y me las masajeaba dando unos chuponcitos tan ricos a mis recalentados pezones que me produjeron escozores súper agradables. Yo allí ya intuí lo que vendría. Aquello de ser una mujer demostrativa con los sobrinos por pura “lógica y cosa natural”, no lo entendía bien, pero si entendía bien que yo me estaba “regalando” a sus placeres …. Mas sintiendo a su vez lógico y natural placer. Me tendrían expuesta a su merced y harían de mi una derretida hembra de miel. Aquella previa experiencia con un tercero, meses atrás, hacia marcado a nuestra pareja. A mi esposo, que había promovido durante años el intento de hacerlo, le había gustado mucho mas de lo que se había imaginado, y yo, que me había negado sistemáticamente, me había dado cuenta que me había estado perdiendo algo que estaba buenísimo.  

Sabía que Jorge, no tardaría en inventar algo. Yo, suponía que volvería a invitar a su amigo a casa, cuando regresáramos de las vacaciones, pero no….. la sorpresa había llegado antes y estaba produciéndose  tan fervorosamente explicita, que yo sorprendida de que lo que seria un show subidito de tono, se transformara en una sección de sexo explicito. Tenía yo en mi boca, la verga de unos de los chicos, y era el otro el que me arrancaba el primer orgasmo de esa noche, meneando su lengua sobre mi conchita abierta, expuesta y con el clítoris expuesto.  Jorge, corregía el enfoque de la cámara para no perder escenas. Me voltee sobre la mesa, y arrodille, a fin de poder saborear y disfrutar de aquella joven, esbelta y hermosa polla que se me ofrecía a chupar. Mi cuevita estaba a merced de los lengüetazas del otro, que sabia lo que hacia. Jorge, jugo con mi colita, y ya sus dedos me penetraban el hoyito, dilatándolo para lo que seria una fiesta mas tarde. El espejo dejaba ver en claro lo que sucedía, y pensé, esa blancura de mis pechos que hacen mas grande la aureola de mis pezones, podría borrarse, ese blanco que se veía en los cachetes de mi traserito podrían ahora también tomar sol, ya que después de esto, no tendría por que andar tapándome de los chicos. Pero el espejo, marcaba que estábamos comenzando un juego de difícil retorno. Ya no serian mas mis sobrinitos, se estaban transformando en apetecibles machitos bien degustadles.  Cuando uno de ellos apoyo mi pierna sobre la mullida banqueta, dejando la otra sobre la mesa, supe que me estaban abriendo de tal forma que mi sexo quedaría allí a merced de sus bocas calientes. Pero fue solo una boca la que acciono, cuando mi marido me dio su pija ofrecida como un hierro caliente, fue solo mi boca la que se metió aquella pija.  Detrás recibí el primer vergazo de esa noche, que se coló fácilmente en mi mojada cuquita, abriéndome de par en par. Ellos fueron intercambiándose para así, darme unas embestidas, y regocijarse de mis gemidos, y dejando que el otro me arrancara mas deseos al cambiarme de pija. Los sobrinos de mi marido me estaban cogiendo “lógicamente” y en forma muy “natural”, y natural y lógicamente yo me estaba corriendo a mares de goce y placer. Ellos me la metían, y era yo la que me movía como poseída, hundiéndoselas hasta donde mas podía y contorneándome para gozárselas bien gozadas.  Aquello tenia ritmo, era como la cumbia epistemológica de Les Luthiers, en dilema de amor, sentíamos que estábamos epitemologiando en forma sensacional. No se bien cuantas veces hizo ebullición mi orgasmo, pero fueron muchas.  Pedí de pronto, porque lo necesitaba, que fuéramos a coger a la cama.

Desde allí en adelante, fue como aprender una nueva manera de leer o de pensar, una nueva forma de coger se perfilaba en nosotros como consecuencia de los modernos soportes digitales, manuales y vengables que teníamos a disposición. Faltaban cosas aun, porque yo solo le había chupado la verga a Ciro y a mi marido, pero no había tenido aun el gusto de hacérselo a Tulio. Se que era este que intentaba cada vez que le tocaba el turno, metérmela en el culito, pero fracasaba siempre, porque no estaba yo colaborando, porque era el inexperto y además se la sentía enorme. Ya en la cama, tuve que tenderme para que los tres me dieran un ratito. Mi marido, Ciro y luego Tulio. Tulio debió esperar entonces, y yo tuve la oportunidad de mirar primero, y quede como extasiada, porque poseía un vergon de esos tipo tuna, venoso y con forma indefinida, eso, lo hacia espectacular en cuanto a una enorme acumulación de sensaciones, y luego tenerla entre mis manos, jugar con ella, besarla y darle unas buenas lamidas. Ya en ello, mientras mi esposo y el otro me daban lindo yo supe gozar bien, sabiendo lo bien que me hacía aquella vergota en mi conchita caliente. Cuando a el le toco el turno yo inmediatamente estalle en orgasmos, que fueron producto mas de la emoción que de la sensación, porque estaba predispuesta a gozarla. Así que para gozarla mejor, cambie de posición y lo puse boca arriba, mi esposo y el otro me ayudaron, a montarme y en cuanto pude yo poner en posición aquel enorme mástil, dejaron caer mi cuerpo, no obstante el chico no dejo de mordisquear mis pezones para darme ese festín que tanto me gusta. Mi esposo beso mi cuello para estar cerca de lo que vendría.

Lo que vino fue una verdadera locura de goce, porque fui aflojando mi cuerpo en caída para recibir aquella petulante y enorme polla, que me abría a un mundo de sensaciones tan placenteras y lujuriosas que grite contorneándome temblorosamente. Y de allí, ya con todo aquello adentro, comencé un suave cabalgueo que supe compartir besando putonamente a mi esposo, mientras este me decía cosas chanchitas sobre lo que estábamos haciendo. El me besaba y yo jadeaba, mientras subía y bajaba sobre el pollon de su sobrino…. Y el no solo me besaba, sino que metía sus dedos en mi culito, dándome esa sensación de doble que el decía era buena y aun no habíamos probado.  Probado hasta ese instante porque me inclino, y el otro chico busco posición otra vez en lo que había estado buscando allá cuando estábamos en la mesa….. mi culito. Esta vez no le negué recibimiento y bien incrustada en la otra, le fui dando cabida, y dirigiendo sus movimientos para que todo fuera fatalmente introducido….. porque fue fatal el goce que comencé a sentir, con aquellas dos pijas dentro…. Y ya no sabia como era que no había gozado eso antes, porque explote en un mundo multiorgasmico. Lo de fatal es porque desde allí, quede quemada con la idea de no dejar de hacerlo nunca mas. Goce como una perra, como yegua, como cabrita, como coneja insaciable, como la mujer del marido mas inteligente y amoroso que hay en esta tierra, y así se lo hice saber chapándosela con agradecimiento, así es que tuve tres pijas dentro de mi….. y se la chupe hasta que me lleno de caliente lechita. Lechita que tuve también de sus sobrinos que acabaron furiosamente. Increíble, pero fueron ellos los que debieron parar, porque yo, no hubiera detenido nunca esa situación que tanto me ha dejado marcada. Muy marcada. Porque ahora estoy siempre esperando que mi esposo me prepare esos regalitos tan jugosos. Es tan “lógico y natural” querer gozar tres machitos a la vez, que los deseo siempre.

Me masturbe mientras se follaban a mi mujer Borracha

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Era invierno, y a mi mujer Tania, su sexualidad de guapa rubia finlandesa le desbordaba a pesar de que le costaba mantenerse despierta y derecha por culpa de la sangría. En una de las tascas del Barrio Gótico de Barcelona conocimos y estuvimos bebiendo con un tipo llamado Juan, de unos 40 años, pequeño, rudo y nada afortunado por la belleza, pero de una conversación amena que era paleta encofrador.

El caso es que sobre las 4.30 de la madrugada, los pocos bares de las tascas de Barcelona que todavía quedaban fueron cerrando, y cuando decidí que ya era hora de irnos a casa, ya no pudimos encontrar taxi por ningún sitio del Paseo de Colon. Entonces Juan nos vio cuando iba hacia su casa, y al enterarse de que no encontrábamos taxi, nos ofreció tomarnos una ultima copa en la pensión en donde residía, hasta que se hiciera de día. También nos dijo que la dueña del establecimiento no se despertaría porque era sorda y el tenia llave porque hacia muchos años que residía allí.

Cuando llegamos, vimos que era una pensión infame del barrio gótico, pero en la calle hacia demasiado frío para pensarlo. Efectivamente, la dueña dormía ( se oían sus ronquidos ) y estaba todo a oscuras. Finalmente, Juan nos acompaño hasta su habitación, en donde habían dos camas, pero en la que el siempre dormía solo.A la luz de la mesita de noche, y procurando no hacer demasiado ruido, nos tomamos un par de vasos de vino tinto que Juan encontró en la cocina, mientras nos enseñaba una estúpida colección de cajas de cerillas que colgaban por las paredes del cuarto. Después, lógicamente, nos entro el sopor a Juan y a mi ( porque Tania, mi mujer, hacia ya tiempo que se había estirado en una de las camas y dormía plácidamente su borrachera ) así que yo me estire junto a mi mujer y el hizo lo propio en su cama, después de apagar la luz, con lo que solamente quedo una tenue luz de la luna que provenía de la ventana que daba al patio de luces de la finca.

En principio, yo no podía dormir, aunque estaba cansado. Finalmente, escuche a Joan respirar hondo mientras se quedaba dormido, así que, decidí que ya que íbamos a dormir, lo haríamos en condiciones: Desnudé lentamente a Tania, dejándola como su madre la trajo al mundo ( la situación ya me daba placer ) hice lo propio conmigo y nos cubrí con la sabana y manta de la cama. Al poco... empecé a rozar a mi mujer, y quizá debido al morbo de estar allí, desnudos, junto a un desconocido que dormía a un metro escaso de distancia..en fin: .finalmente la monté y monté hasta que rellené de semen su vagina hasta que le desbordó. Una vez que me aparté de ella , me di cuenta de mi excitación, ya que todavía estaba con el miembro tieso como si no hubiera tenido orgasmo alguno. Gracias a la tenue luz de la ventana, pude observar a mi mujer durmiendo, exhibiendo sus magnificas tetas y la volví a desear,..y le introduje mi miembro en su boca, pero justo cuando iba a volver a correrme me di cuenta de que Juan estaba despierto, sentado de costado en su cama, y pude ver sus ojos observándonos gracias a la luz de la ventana.

Tambien pude ver que estaba en calzoncillos y se estaba meneando el miembro mientras nos miraba. Como estaba seguro de que Tania con su borrachera no podía escucharnos, le pregunte si le gustaba sexualmente mi mujer: me dijo que era una hembra impresionante y apetecible y que nunca había visto cerca nada igual. Yo entonces ( ya totalmente excitado, porque me daba cuenta de la situación y de lo excitado que tambien estaba Juan) le pregunte abiertamente si le apetecía pasar un rato con ella, porque yo ya lo había hecho dos veces seguidas y estaba exhausto ( aunque no fuera así) Juan me dijo que claro que le apetecía, pero que no se atrevía porque igual mi mujer se molestaba si hacia eso y tal... Yo le insistí, diciéndole que podia ver por si mismo que Tania estaba borracha y que además mi mujer estaba muy acostumbrada a que yo se la “ pasara” a otros tíos después de follar con ella , porque era una cosa que le gustaba ( una gran mentira, fruto de mi excitación) Cuando acabe de decirle eso, Juan pego un salto desde su cama, se bajo el calzoncillo exhibiendo una tiesa verga gigantesca ( que pude apreciar bien gracias a la tenue luz que provenia de la ventana ) de un empujón me aparto de junto de Tania, y de un salto, se metió en la cama con ella.

Inmediatamente me di cuenta de que Juan hacia mucho tiempo que no follaba. Porque se tiro encima de ella como un poseso, follandola y follandola, al tiempo que le manoseaba las tetas, comía los pezones y le metía la lengua en su boca. Tan brutalmente la poseyó que Tania finalmente se despertó parcialmente y ella misma ( pensando que era yo) le decía que ella estaba a punto de correrse y que le soltara todo su semen en el fondo de su coño: Eso, lejos de amedrentar a Juan, lo excitó aun más y la folló todavía con mas violencia, mientras yo estaba de pie, junto a ellos, masturbándome como un loco mientras observaba, con la luz del amanecer de la ventana, como Juan estaba clavándole la polla a mi mujer.

Cuando Juan ( que tuvo la precaución de no articular palabra durante toda la follada ) no pudo aguantar mas y dijo “ toma chorizo de pamplona” justo cuando llenaba de semen el coño de Tania, le toque rápidamente la espalda, instándole a relevarnos, porque estaba seguro de que ella, aun estando ebria, podía haber notado algo raro en su voz . Juan lo entendió y pegó un salto certero, manchándome a mi también de semen, y se tiro encima de su cama.Yo me acosté rápidamente otra vez con mi mujer, que me preguntaba con voz pegajosa que quería decir lo de “pamplona”. Yo le dije que nada, y como vi que Tania todavía quería mas guerra ( y yo estaba como una moto de excitación ) la volví a ensartar y me volví a correr en su vagina que ya estaba rebosante de semen de Juan y mío.

A las 7.30 la desperté y nos fuimos. Juan se quedo en su cama, con cara de entre felicidad y agradecimiento hacia mi por el rato pasado. y quedamos en vernos otro dia por las tascas. Nunca mas nos volvimos a encontrar. Tania ni siquiera se acordó de que habíamos conocido a un paleta feo, rudo y pequeño llamado Juan al que yo permití que se la follara. Me gustaria me escribierais vuestros comentarios sobre esto.

Mi ex y su Actual

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Hola Soy un hombre que ha reincidido en el matrimonio. Me he casado por segunda vez, con una joven mujer y no me arrepiento. Pero lo que voy a contarles, es lo que me ha sucedido y que entiendo es algo ciertamente curioso.

Me case la primera vez, con mi primera novia, una mujer bella, extraordinaria, inteligente y muy querible. Todo anduvo bien en 5 años de matrimonio, mas, algunos desgastes normales y algunas inapetencias de mi mujercita, me pusieron en falta. Yo la apetecía continuamente y quería sexo todos los días, es mas, creo que la hubiera montado varias veces al dia siempre claro esta, que el físico me aguantara. Estaba, y esta buenísima. Y eso a pesar de la que tengo ahora es mejor quizás, me hace recordarla bastante. Pero bueno, yo me calentaba con mi mujer, y descargaba mi calentura con mi secretaria.  Pero un buen día, un buey corneta me vendió, y mi mujercita se puso de muy mal humor. Así, fue que al poco tiempo, nos separamos. Yo seguí consolándome con mi secretaria. 

Al año, me entero de que ya mi ex mujer se casaría con uno de nuestros mutuos amigos. Un poco me dio bronca, pero la cosa era así, y así la debía yo soportar. Quise concretar con mi secretaria, pero esta, que tenía novio, me planteó claramente sus intenciones de casarse con su novio, y que yo solo tenía el papel de amante.  Anduve algún tiempo bajoneado hasta que fui por obra de la casualidad a dar con una chica joven, bonita y muy talentosa en la cama. Por pura casualidad nomás, era sobrina del actual esposo de mi ex mujer Lucía. Pero ese motivo ha hecho que nos encontremos en algunas reuniones familiares, que nunca faltan. Yo cada vez que veía a mi mujer me puteaba interiormente, porque cada vez se esta poniendo mas fuerte. Pero tengo flor de mujer en casa y eso me lleva a la calma. Pero, hace algunos meses….. y a eso viene este relato…. 

Juan, el tío de mi mujer actual y el marido de mi ex mujer, aprovecho una fiestita de bautismo y se me acerco con la sana idea de plantearme un problema de alcoba que tenia con mi ex. Para cuanto arranco con su tema, crei caer en  cuenta que era lo mismo que me había pasado a mi, pero no….. no era tan así….. porque si bien, mi ex no le daba buen sexo, ella aducía que su desgano venia porque en realidad me extrañaba a mi, en la cama y follandola. Y el hombre se despacho, con que ellos se querían mucho, que lo habían hablado y estaban dispuestos a pedirme que compartiera algunas veces la cama con ellos, a los efectos de darle el gusto a mi ex de recordar mis embestidas.  Se me quemo el bocho….. porque si bien, yo siempre hubiera querido seguir enfierrandomela a mi ex, en realidad la perdí, por que ella no se dejaba hacerlo siempre, y ahora venia a pudrirme el balero. 

En esa ocasión le dije que lo pensaría. Mire a mi mujer desde lejos, y le devolví la sonrisa, y me dije….. estoy perdido. Yo sabia que por mas que lo pensara, pecaría, sin duda pecaría. Esa noche, ya en casa, Raquel, mi mujercita, me pregunto sobre que hablaba con tanto entusiasmo con su tío….. y no sabia yo que contestarle…. Asi que dije falseando…. De fútbol…. Que raro, dijo…. A ese jamás le había interesado el fútbol, así que no no andes con vuelta….. porque si te contó algo de mi, yo ya te lo he contado bien eh? Es cierto…. Me había contado que fue con su tío, su debut sexual. Pero fue una sola vez y jamás otra….. Creo que esa noche, la hice transpirar a mi Raquel…. Porque la lamí, bese, masaje, y le di como un poseído, ya que me imaginaba a mi ex, y me ponía frenético.

Pasaron unos meses desde aquella primera intentona de Juan.  Esa tarde estaba yo guardando el coche en el garaje que esta a dos cuadras de mi ex domicilio. Camine esas dos cuadras lentamente, como apaciguando mis ansias, entre a la casa, con la llave que siempre tuve… y tal como habíamos quedado, me prepare a subir al dormitorio. Allí estaban ellos, esperándome….. el se sentó en la cama, y ella expuso todo su esplendor estirándose tan larga y esbelta era en aquella cama donde tanto yo la había deseado. Se acerco tal una gata en celo, y lo primero que dijo….. – Aca no hay problemas, porque lo tenemos recontraconversado, estando totalmente de acuerdo y deseosos de hacer lo que vamos a hacer.- Yo no quería pensar, y ayude a que ella me desvistiera, para quedar tal cual ellos, completamente desnudo. Me sorprendió que ella llevara la batuta y dirigiera las acciones, al encaramarse para comenzar a darme una bienvenida dando besos y lamidas a mi verga ya parada. El metía sus manos entre sus nalgas y la acariciaba, y ella me dio una chupada agradable como para que me diera cuenta que las cosas en esa cama habían cambiado. 

Nos abrazamos con calentura, y Juan se puso a un lado, filmando el reencuentro entre mi amada Lucía y yo. Toque cada palmo de su carnoso y firme cuerpo, y en cada centímetro encontré una devorante formula de calentura femenina.  Dejo, mi polla, me miro y me exigió….. Dámela toda…. Y se puso en cuatro. Ya mi verga húmeda por su saliva, entro en contacto con su vulva mojada, semiabierta, a la que hubiera querido chupar antes de clavármela, pero….. obedecí y se la enterré lenta pero sin pausa hasta sentir que mis huevos se estrellaban contra sus palpitantes nalgas. Ella quería triangulo, porque manoteo a su Juan para chuparle la verga, mientras yo la embestía con firmeza. Me sorprendí, sentirla acabar tan pronto, y ellos festejaron también como una novedad. El la provocaba a que gozara, y ella le respondía que viera como era ella de puta conmigo…..Fue así que me tumbo y se monto para cabalgarme con buen ritmo y mucho salero…. Abría su boca, balbuceando obscenidades, me besaba, me refregaba…. Y yo comencé a dudar de mi capacidad de conocer a las mujeres, porque no me la hubiera imaginado nunca en esa acción de alta calentura….. y menos aun cuando le pido a Juan que le metiera un juguetito en el ano. Gozaba como un perra…… y me lo decía sin vueltas…… y hasta me fue explicando que se estaba preparando el hoyito para que yo le rompiera el culito….. Queres, queres verdad? Me decía…… Si mamita, si mamita, respondía yo. 

Así fue que otra vez puesta en cuatro, le di por el hoyito trasero, y fue la primera vez que se lo hacia sin discutir nada…… fue la primera vez que ella lo entregaba por propia voluntad. Terminamos haciendo tríos de diversas formas y hasta una doble penetración que la llevo a delirio sexual. Yo quede extenuado, y ella solo atinaba a besarme y pedirme que aceptara hacer esa reunión una vez por semana. Que quería gozarme como no la había hecho antes, por tonta, que ahora sabia lo que había perdido, pero que estaba bien y que podíamos recuperar lo perdido.El asentía como un cornudo asumido. Juan era un buen anfitrión, la preparaba, la calentaba, le daba lengua hasta ponérmela justo y a punto para que yo la reventara a placer de fornicacion emblemática. Asi entramos en una rutina de buen entendimiento. Ella estaba dispuesta a abrirse muy degeneradamente a nuestros instintos de poseerla. Mi ex es ahora una hembra infernal.


Solo me faltaba Esto

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Solo me faltaba esto!! Exclame con bronca al no poder abrir la puerta de nuestro departamento. El día había sido trajinado en la oficina, perdí tiempo en el supermercado, ya era hora de estar en mi hogar, para reponer fuerzas, cocinar y esperar a mi marido.  ¡ Algo se ha trabado aquí….. y no puedo, no puedo….! - ¿Algo pasó a usté? – retumbó la sonora voz de un moreno que era nuevo vecino en nuestro piso. Único vecino.- …. Es que no puedo…. Dije…- Mientras volvía a retorcer la llave trabada. Allí en cuclillas trate de recomponerme porque en el afán de solucionar mi problema, había dejado mis cosas en el piso, y eso no era grave, tenia la ropa desalineada, principalmente, la blusa de la cual se me habían volado unos cuantos botones y dejaba ver mis pechos muy fácilmente.-       Yo abro usted – volvió a ofrecerse el fornido muchacho. Ese muchacho, del cual cuando se mudó, le permitió a mi esposo bromear de que ahora tendría cerca uno de esos buenos sementales, como para intentar jugar con alguien extra en nuestra cama. Porque cualquiera se daba cuenta de que era uno de esos bestias inmensos de esos que aparecen en las películas con blancas desenfrenadas y mi esposo nunca había perdido esa costumbre de buscar variantes para provocarme.

No pensé en eso en ese momento, solo en solucionar mi problema. Acepte su ofrecimiento, y corrí mi ser junto a la pared. El tomo mi lugar, pero solo al arrimarse me turbo, por su mirada puesta en mis escotes indecentes y en su presencia tan varonil y ruda como agradable. En un clic, clic, clic abrió la puerta de par en par, se paro ya con mi cartera en la mano y haciendo una gran reverencia me ofreció pasar a mi propia casa. Entre satisfecha de la ayuda, pero nuevamente me percate que el muchacho me relojes de adelante y de atrás sin ningún indicio de recato.   Quizás ellos tengan esa costumbre, opino mi esposo luego que se lo contara. Era de Malasia, casado pero aun no venia su mujer y se dedicarían a oficios “manuales” de los cuales eran especialistas estudiosos. Ah… dije, como entendida aunque no sabía a que se dedicaban. El miro atentamente nuestro living, aprecio cuadros y esculturas y luego de terminar el refrigerio que le serví, se fue saludando cortésmente. Timo fue muy educado.  Mi esposo me dijo, que en realidad tendría yo que haberlo invitado a cenar, pero a mi no me pareció necesario. Yo no trabajo los sábados, mi esposo Edu, si.  Edu, me llamo cerca del medio día, y me dijo que se había encontrado con Timmo,casualmente, le había agradecido el gesto de días antes y que estaba invitado al medio día. Ah, yo no me voy a poner a cocinar ahora!!!, y no lo hice, pedí un menú livianito y empanadas, que con buen vino, podríamos agasajar al malayo Timmo. No soy una boluda, y no me fue difícil intuir que Edu estaba tramando un intento de lo que sabia muy bien, yo no participaría. Porque si bien dije, no soy boluda tampoco soy una de esas que se dejaría manosear por cualquiera.

Y así fue, que Timmo vino como a las dos de la tarde,  ya Edu, se había comido algunas entraditas y estaba por su segunda copa de vino Shiraz. Así que Edu y Timmo departieron un largo y entretenido dialogo, donde pude enterarme de que eran estilistas de físiculturismo, que practicaban relax y esas cosas de spa y otras yerbas. Todo mezclado con chistes sobre mujeres, y casas subiditas de tono.  Y de pronto la conversación eran los físicos de las mujeres y cayeron justo en el mío, poniéndose a describirme uno y a imaginarse el otro. El calorcito era intenso, las empanadas riquísimas, y el vino estaba haciendo de las suyas ya que yo estaba alegre festejando las ocurrencias de ambos, y mas aun cuando se trataba de mi integridad física. Y la cosa se fue poniendo …. Espesa….. - y tiene un físico como para el placer- dijo edu- y sin duda si se la motiva debe encender candiles de fuego- dijo el otro.- le regalarías una sección de esas que describes tu? Ahora Timmo?- sin dudas les demostraría cuan diferente es todo con motivación adecuada- dijo calmo.-no se….. dije ….pero muy dubitativamente.¡Vamos Marcela, ve a recostarte que quiero ver lo que hace este amigo!No se bien, si Edu estaba excitado o tomado, pero lo estaba diciendo con seguridad.Y yo….. que tenia ya a esa altura, cierto morbo, por saber que era lo que hacia realmente ese muchacho, que sabia que mi marido estaba desde hace tiempo entusiasmado por saber si el sentiría lo mismo que dicen sentir otros hombres cuando le tocan a su mujer, - porque otra cosa se, que no pasaría – aunque en mis fueron íntimos, cuando veía las porno que Edu traía, yo sentía envidia de esas mujeres con varios hombres…. Y me calentaba. Saque la fina colcha de la cama de huéspedes y me extendí sobre la cama, pero no tarde en darme cuenta de que debía haber dejado una sabana arriba suelta, y verán porque. Timmo comenzó su tarea relajante, y mi esposo ocupo el silloncito del rincón. Pronto me dio un masajito los pies desnudos. Me pido abriera la blusa la que quito estando yo tendida de espaldas a el.  Eso preservaría mi delantera. Mis senos son algo exuberantes para mi cuerpo delgado, y sobresalen fácilmente. Así fui lentamente recorrida en toda mi espalda por pequeños toques, golpecitos y apretones de las manos del malayo. Desabrocho el cierre de mi pollera y bajo esta dejándome tan solo con una bikini fucsia que además de pequeña es transparente. Tuve sensaciones picantes y un cosquilleo intenso en mi estomago, cuando Timmo, paso las manos sobre mis nalgas y hasta cacheteo los glúteos.

El malayo parecía tener varias manos, porque lo sentía al mismo tiempo sobre mis piernas, caderas y espalda. Se fue tornando delicadamente delicioso.
Así fue frotando una vez y otra vez, desde mis pies hasta el cuello, pero en cada viaje descubría partes inexploradas por sus agradables dedos. Cada vez, iban mas profundo sobre la cama, masajeando ya mi barriguita, y algo mas que mi costado, pues tomaba gran parte de mis lolas en sus pases y pases. También fue lentamente separando mis piernas, y ya no solo era mi cola, sino que su mano pasaba por entre mis piernas  y seducía mi vientre. Mis ojos se cerraron, dejándome llevar por aquello que dejo de preocuparme ya que era machismo mas fuerte el placer que sentía en lo mas profundo de mis sentidos. Yo no sabría decir que fue primero, pero si que estaba como sumida en un paraíso cuando me percate que ya sus manos circulaban por debajo de mi bikini y sus dedos habían abierto los labios de mi vagina, incordiando a mi clítoris de tal modo que se estaba poniendo durísimo. También sus manos en la subida, pasaban por debajo de mi cuerpo, sometiendo a mis senos a un riguroso tanteo, que siempre terminaba en la punta de los pezones. Ni hablar que yo ya estaba respirando entre gemido y gemido. Cuando llevo una de mis piernas hacia delante, juntando la rodilla con mi brazo, tenia sin dudas un panorama total de mi sexo, que por la acción referida se había levantado levemente. Timmo, me masturbaba ya con constancia, y metía algunos de sus dedos en mi vagina. Yo estaba en el limbo de los deseos, recontraentregada a sus hazañas. Con una sola mano, hurgaba en mi trasero y en la conchita a la vez. Pronto sus palmaditas eran en mi colita, en mi espalda, vientre o directamente sobre mi expuesto clítoris que ahora ardía de frenesí. Tenia yo ya espasmos que pronosticaban una violenta explosión, y me aferre a los barrotes de la cama de huéspedes, abrí bien los ojos y vi a mi Edu extasiado filmando la escena. Hijo de puta! Le dije, sos un reverendo hijo de puta, amorcito mío…. Y cerré los ojos ante el avance de la lava mas ardiente que pueda orgazmar una mujer poseída por la recontramilcalentura inimaginable.

Timmo me saco con sus manos mares de jugos calientes que fluyeron desde lo mas profundo de mi calentura. Nunca había gozado de esa manera y nunca lo había hecho tanto.  Así se lo hice saber a Edu, cuando Timmo se fue. Allí ahora tapada, dormí una larguisima siesta de sábado a la tarde. Me despertó Edu, con un refrigerio y diciéndome que la ducha estaba lista. Tuve una hora bajo el agua reparadora, y salí espléndida del baño. Espléndida en cuanto a como me sentía, y espléndida envuelta en un gran toallon rosa. Suponiendo que Edu, estaría esperándome en nuestro dormitorio, fui hacia nuestra alcoba. Entre, y fue enorme mi sorpresa ya que Edu estaba recostado sobre un costado de la cama, totalmente desnudo, y en el otro extremo también totalmente desnudo estaba Timmo.-       Ven Marcela, que ahora si compartiremos la fiesta.--       Que locos, dije….. porque no sabia que podía decir.Me subí a la cama desde la parte trasera, y ya ellos tomaron posición.  Mientras me ayudaban a quitar el toallon, Edu acaricio mis piernas y beso mis nalgas, para lamer mis piernas, entrepiernas e ir por su vicio….. lengüetearme la conchita. Yo quede frente a Timmo, y sin dudas este sabia que era lo que vendría, porque levanto su morcilluda poronga para primero golpearla en mis tetas y luego entregarla a mis manos que la sobaron antes de que mi boca comenzara a recorrerle todo su firmamento. Tenia ante mi la polla mas grande que había visto en mi vida, gruesa larga, dura y respingada ya hacia arriba con solo un par de besitos recibidos. Pensando que seria imposible que aquello tan grande entrara en mi coño, me lo comencé a mamar como puta, mi esposo no me veía, porque estaba metido debajo de mi coño. No sabía yo que dos cámaras nos estaban filmando. Así estuvimos un rato encantador. Para cuando me giraron, yo contuve el aliento, y me tranquilice cuando note que Timmo tomaba mis caderas para besar mis partes…. Y me gusto mucho.

Me dedique a mamar a mi Edu, al que viendo que tenia la polla durisima, le pedi que me la metiera, porque no queria probar algo del malayo ya que era demoledor. Asi fue que otra vez girada, pero ya muy caliente, senti como mi esposo me ensarto con sus ganas y las mías, ya que era la primera polla que recibía ese caliente sábado. Timmo franeleo con su pijota en mis tetas, me la dio a chupar y lo masturbe pensando en acabarlo, pero lo que logre es que se le pusiera enorme y durísima. Mi esposo me la saco, aun cuando yo lo estaba disfrutando, y giro hacia el otro lado de la cama. Timmo se cruzo con el, y yo allí, empantanada, supe prever lo que se venia. Timmo intentaría meterme aquel follón inmenso….. y ya el enorme capullo de su pija, rozaba mi conchita recién abierta por mi esposo.  Cariñosamente Timmo, acaricio mi espalda, mi cintura, mi caderas y me hamacó hacia delante y atrás, como para jugar así, con la punta de su pollon….. mas, fue abrumadora la falta de criterio que una tiene cuando esta tan caliente, porque me fui apoyando cada vez mas fuerte en su pijota para hacerla entrar en mi cueva. Evidentemente que pese al miedo, al dolor que podría venir, yo la quería adentro. Así, me metí hasta donde me dio el placer aquello tan duro y enorme…… nunca pensé, pero la tenia adentro y quería que nunca terminara ese momento de placer. Y lo grite a los cuatro vientos. Lo dije una y otra vez, les pedí que no me la sacaran que me quería morir con aquello adentro gozando y gozando. Es notable como una puede pasar de ser una señora recatada a una hembra degenerada y putona, porque acabe como si fuera una yegua, lo hice varias veces y seguí pidiendo mas. Era evidente que aquello de la tarde había influido en ponerme mas loca sexualmente. No bien, Timmo me la saco, le pedí a mi marido tomara su lugar, y así, mojándole la pija a Edu, le indique que me abriera el trasero. Lo hizo con una facilidad pocas veces lograda. Eso era lo que yo esperaba, porque me gustaba coger por el culito. Así que me monte a Timmo, y mi Edu me la volvió a dar por detrás. Fueron otra vez como las de la tarde unas acabadas enormes, que nunca había tenido en mi vida. No hubiera querido que esa noche terminara, pero el cansancio termino por llamarme a la realidad. Estábamos ya otra vez en el living, después de haber terminado las empanadas y tomado unas copitas de vino.  Con una pierna sobre el sillón y la otra extendida al aire, me hacia follar por Timmo suavemente, dejando entrar y salir aquel vergon inmenso, que tenia la virtud de derretir mis mieles haciéndome correr a cada rato….. aunque al final ya no me quedaban gotitas. Fue la primera vez también, que tuve que decir, basta, basta por hoy. Me habían calentado y recogido como nunca. Nunca pude olvidar ese sábado. Porque fue el primer regalo que me hizo mi marido a nuestra sexualidad formal, que paso a ser desde entonces sexualidad feliz…

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Nunca lo pensamos, pero nos lo merecíamos. Mentira, si que lo habíamos pensado. Mucho mas lo había pensado el, mi esposo, que yo. El tenia como ese ratoncito que le regresaba una y otra vez, y cada vez que le regresaba y me lo hacia saber, yo me subía al ratoncito y también fantaseaba un poco. Que lo merecíamos, porque somos dos que se entienden, dos que se quieren, dos que se aman, dos que se revientan hasta la ultima gota de placer sexual.  Pero hay cosas que no suceden, porque no se buscan y cosas que sin buscar, suceden. 

No era la primera vez que teníamos visita en casa, porque éramos para muchos amigos que quedaron allá en nuestra ciudad de provincia, como referentes de contacto en la capital. Y siempre los recibíamos cordialmente. Así fueran familiares, amigos o allegados. Esa oportunidad era nuestro huésped, Carlos, un amigo de la juventud, que se había llegado hasta aquí, para un congreso de la empresa que el representaba allá,  era ese su trabajo comercial. Llego pasado medio día,  luego de los saludos de rutina, instalarse, recomponerse del viaje, se fue a su primer día de congreso. Era apuesto, agradable y dulzon. Y si que me miro con atención, pero supo disimular su análisis meticuloso, pero yo me sentí analizada. Pero era normal, entre quienes se ven después de algún tiempo. Y no se si mi esposo, Leo, se dio cuenta de algo, pero le hizo hacer un comentario para responderle a su directa pregunta…..

Viste como esta la tanita? Un bombón que cada día esta mas rico…. A lo que Carlos respondió: Un bombonzazo, era y es una bombonas que tu te mereces. Fue lo mas subido que hablamos pero me afecto. Mi esposo regreso como siempre, temprano. Planeamos lo que haríamos, y luego de cabildeos, pensando si cenaríamos afuera o en casa, resolvimos por esa noche hacer algo liviano así nuestro visitante podía ir a descansar temprano. Hoy, porque mañana lo llevaremos a cenar afuera, y quizás nos vayamos a bailar los tres, porque algo me dice, que te regalare eso que me anda dando vueltas la cabeza hace tanto tiempo. Mañana lo discutimos, dije, pensando que, al hablarlo seriamente Leo, recapacitaría. Me puse a preparar la cena. Pronto llego Carlos, y al igual que Leo, se dio un baño y esperó junto a la mesa, degustando unos vinitos, charlaron cosas de amigos, y los oí reír con ganas. Cenamos y hubo un par de flirteos mutuos, pero solo eso.

Yo hasta allí, nada tenía que imaginar o pensar que podríamos tomar eso en serio. Los deje de sobremesa y me fui a la ducha, a reponerme del calor de la cocina, y a prepararme para la noche, que, si era tal como venia, nuestro huésped se iría a dormir y nosotros a retozar a nuestro dormitorio bien tempranito….y era seguro que nos mimaríamos…, matoneándonos mutuamente. Mientras estaba debajo de la ducha, pensé en lo que podría ser esa noche, con José descansado, con algún vinito mas de lo acostumbrado y me dije….. habrá jaleo!!!  Pero solita me ruborice al pensar que mañana podríamos hacer un intento con Carlos. Yo no estoy preparada aun…. Salí y me iba directamente al dormitorio, cuando sentí que Leo me llamaba.

-       Espera, dije-
-       No! Ven ahora, dijo el.

No estaba muy presentable, pero no estaba tampoco impresentable. Con mi salida de baño, tela de toalla verde oscuro, puesta como prenda que cubría mi ser, que solo tenia debajo una linda tanguita algo cavada, pero de negro transparente. Así, con el cepillo de cabello, que aun tenia mojado, fui hasta el living donde ellos estaban muy apoltronados en los sillones debatiendo vaya a saber que cosas. La salida de baño, me cubría por encima de las rodillas, algo cortito, así que me la estire un poco y encare, cuidando no moverme rápido y sujetando el frente para que no se abriera, ya que tenia un escote algo pronunciado. Ven dijo Leo, brindemos, que hemos encontrado un viejo amigo, que bien puede estar pensando que lo olvidamos, pero ya le dije que siempre lo recordamos.  ¿? Ah, dije, cierto. Si, dijo Carlos, - Leo me ha contado lo bien que se llevan, el fuego que no se apaga y la confianza con que cuentan. Leo, me hizo acercarme a el, al abrazarme me hizo tambalear ya que me llevo hacia el sillón donde el estaba sentado, y eso hizo perder mi línea, provocando que mi salidita de baño no cubriera bien mis nalgas…..  fue automático… mire hacia atrás y vi los ojos de Carlos clavados en mis redondos cachetes traseros.  Ves, como esta la tanita, dijo Leo, … que también vio lo mismo que yo…. Hummm…. Fue la respuesta,…Esta fantástica.   Leo, me abrazo cariñosamente, y me sorprendí cuando me beso, porque lo hizo como nervioso y exaltado.

Yo comencé a intuir algo, cuando sus manos levantaron mi salidita de baño, dejando mi trasero a aire, para que su amigo terminara de regodearse con mis redondeces traseras. Quise como salirme, pero perdí compostura, y eso permitió que en su abrazo, me llevara mas arriba mi prenda y ya mis tetas estaban flotando hacia abajo pero en el aire. Mis senos, naturales, medianos, bien formados y bien contundentes, eran de esos que dan cosquilleos en cuanto se los roza, y el roce con la prenda y los brazos de leo, me pusieron algo ardiente.  Pero eso no fue nada, comparado con lo que me puse de confundida, entre ardiente y en guardia, cuando Carlos paseo sus manos sobre toda la superficie de mi redondo trasero, el que bambolee como para decir que no, pero que ayude a que el invasor hiciera mas fácil su avance. 

Yo tenia leído muchos relatos que Leo me hacia compartir en Internet, pero nada de lo que yo había conocido me estaba sucediendo, pues, todo era consensuado y allí me estaban tomando los dos, sin preámbulos ni consulta alguna. Mi esposo se recostaba al sillón, dejándose caer lentamente, lo que hacia que mi inclinación hacia el aumentara, y a su vez, permitiendo que Carlos tomara toda mi retaguardia, ahora solo con la tanguita, ya que el la salida de baño, estaba sobre mi cabeza. -Juguemos cariño, me dijo como suspirando Leo, mientras me tenia apoyada sobre su cuerpo con un brazo mientras con el otro, desprendía sus ropas. - Juguemos pero con limite, le dije, y ayude a quitar su camisa pero el insinuó mucho mas al desprender su cinturón. Si el quería que su amigo me viera desnuda,…. Me vería. Si el quería que su amigo me viera moverme caliente, me vería. Si el quería que su amigo me viera chupandosela, me vería.Ya, me incline sobre su mojada, caliente y dura polla, para darle un aperitivo. Ya me sorprendí al sentir que el juego de manos de Carlos, había pasado a mas, y jugueteaba entre mis piernas, rozando mi vello pubico y mmmmaaas aun, se había metido de cabeza y lamía mi chochito con desesperación de principiante. Así desde atrás, clavo su cabeza entre mis piernas y aun sin quitar la tanga, la estiro, para poder adueñarse de mi rajita, y lamerla integra…. Integra lo hacia porque yo subí mis caderas para abrir mejor las piernas y permitirle me regalara sus elogios. 

Ya no era solo mi marido que toqueteaba mis tetas, era desde allí atrás Carlos que estiraba sus brazos después de recorrer mis piernas, mis nalgas, mis caderas, mi espalda para tomar mis tetas y sobarlas suave, y retozar en mis pezones endurecidos.  Ya mire, al costado y vi. la mesita ratona con tres copas servidas. Evidentemente, ellos habían planeado algo diferente. También la música estaba diciendo que había otro libreto para aquello, que ellos pretendían seducirme y llevarme a algo, algo que….. yo ya estaba entregando, evidentemente.  Leo, suspiraba y le decía a su amigo que me la chupara bien, así el gozaba de mis mamaditas. Fue un instante decisivo y yo jugué mi parte

.-       Acaso quieren cogerme entre los dos? Pregunte bien clarito como para que ambos me escucharan.
-        Veremos. – Fue solo la respuesta de mi Leo, el visitante solo siguió su tarea.

Carlos, de vez en cuando, abandonaba mi conchita para besar mi culito y subir por la espalda, haciéndome un terrible cosquilleo con su peludito cuerpo y a la vez, me producía un deseo de  que siguiera chupandome el clítoris, al que había dejado expuesto y latiendo. Aprovechaba eso, para decir sin escrúpulos…. Que mujercita tenes Leo, que hembra espectacular, mamita querida, o algo así, como  … estas rebuena,  Carlita, estas para partirte mil veces al dia. Fue en unos de esos escarceos, donde yo estaba por explotar, pues su lengua estaba haciendo estragos en mi clítoris y ya estaba a punto, cuando otra vez, abandono su lugar, paso por toda mi rajita, revoloteo por el hoyito de mi culito también deseoso y subió por mi columna haciéndome temblar de calentura. Pero sentí su mano abriendo mi rajita, y así como fue un segundo que tarde en darme cuenta, en un segundo me había ensartado su pija, sin miramientos, sin permiso, sin aviso. Me retorcí, de sorpresa, pero también de goce, me tense por el momento, pero también por festejar su osadía de habérmela metido hasta los huevos. Así como me la metió, me la saco, dejándome pasmada de emoción, intriga y confusión.¿ Se había enterado Leo, que su amigo Carlos me la había metido si permiso? No lo supe, ni lo sabré nunca. Fui subiendo mi cara, como para enfrentar a Leo, y algo decirle, pero fue el el que me dijo….. Date vuelta Carlita….. que quiero ensartarte toda…. Gire o me giraron sobre mi, y sentí las manos de mi Leo sobre mis caderas, tomando posición para una arremetida, justo allí donde acababa de sacar su polla Carlos… se daría cuanta ahora? No lo supe, porque me inclinaron entre los dos, enfrentandome a lo que yo quería, para curiosear los atributos de Carlos.

Era bueno, porque lo que había sentido adentro, me había regustado, pero al verla, allí, parada, durísima, mucho mas larga que la de Leo, mas fina, puntiaguda y algo torcida, pensé,
…. Hoy si que voy a tener variantes ¡!. Se la lamí suave, y la humedad que tenia era también mía, pues había vestigios frescos de mis jugos vaginales, aun allí . Me emocione, me calenté, me recontracalente, al momento de metérmela en la boca, y así con los enviones que me daba la dura, gruesa y fuerte pija de mi marido, me entregue al primer orgasmo. Cogela Leo, que la chupa espectacular, cogela bien a esta mamasita caliente. Estaba reponiéndome de mi orgasmo cuando me volvieron a girar, y entonces, ya no cabía duda de lo que sucedería, Carlos en un santiamén me ensarto desde atrás, al tiempo que Leo, mordía mis labios, y exclamaba….. te gusta mamita, te gusta?? No pude mentirle, y le sonreí y gemí a la cara…. Con varios Si SI si si…. Algo lo puso ardiente a Leo, porque no bien, metí su pija en mi boca, estallo ostentosamente. Ahora el me sonreía, y me decía, ves, mamita, que rico que es esto….. Sigue, sigue que ya vengo…..y demostrando su excitación exploto bonito y de allí se fue a limpiar. Carlos me bombeaba con entusiasmo. Pero yo decidí tomar acciones , me le zafé, lo tumbé a el y me lo monte. Era impresionante el largo de su polla, y allí subida a ese mástil, lo tenia dominado y me lo clavaba a gusto y si bien, el llego primero, yo me volví a acabar montándole. Nos levantamos, y se cruzo con Leo en su viaje a recomponerse. Vamos cariño, dije…. Lleva las copas al cuarto y allí brindaremos los tres…. Y me fui al dormitorio. Cuando entraron, yo estaba, seca, perfumadita, y esperándolos. Se las chupe por turno, me los monte por turno. Y otra vez, los acabe por turnos. Me di el gusto de montarme a mi marido mientras Carlos me hacia el hoyito trasero.Fue mi primer doblete, y me gusto un montón. Debí esmerarme para que ellos se repusieran y me lo volvieran a hacer. A la mañana levante mi tanguita del living, y sentí calentura.Aquellas tres noches que siguieron antes de que Carlos se fuera, fueron la apertura de mi viciosa carrera hacia toda nueva experiencia. Me cogian estupendamente, principalmente Carlos, que decía, yo tengo derecho a mas, porque me voy y este te va a tener a gusto. La verdad, que fue maravilloso, y nunca había tenido una sensación tan agradable cuando me hacían el culito, que con aquella larga, fina y puntiaguda verga de Carlos. Pero se fue. Y se supone, tendrá algún otro congreso…… Mas ya a la semana, Leo, que en esas cosas es sabio, me estaba indagando sobre si estaría bien que su sobrino Diego, viniera los fines de semana a pintar nuestra casa. La pintura estaba intacta, pero dije…. Si cariño, vendría bien unas pinceladas extras.

Isla de Tigre - II

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Cenamos algo nerviosos los tres. Para postres ya, me levante a lavar los platos y fue mi esposo el que comenzó una larga charla con su oficial carpintero. Acá todo esta bien, dijo.-Si bien tengo entendido que mi querida esposa se puso a dormir desnudita como dios la trajo al mundo en el sillón del living…. Y tu hoy luego que trajimos la madera, comenzaste a entrarla viéndola así como estaba mostrando sus encantos…

-       Es que yo si.. si.. me sorprendí mucho, si…. Pero deje de entrar la madera precisamente por eso… disculpen….Y no tienes por que pedir disculpas, si no fue a propósito que la miraste insinuantemente desnuda… es mas, quiero felicitarte por actuar prolijamente y haber dejado la madera afuera, sin reincidir viendo así a mi mujercita. Eso habla bien de ti.

Ella me contó que eso la puso algo nerviosa.- Gracias….Y también tengo entendido Mario, que cuando comenzó a llover, ambos corrieron a entrar la madera y que ella se cayó en el agua, quedando tendida…. Tu la levantaste viéndola así con su única prenda pegada al cuerpo, provocativamente insinuada su bella silueta, y es mas, la tomaste rozando partes sensibles de su cuerpo….- Pero. Es que yo, solo quise levantarla y no tuve otras intenciones…. Esta todo bien, te agradezco que hayas actuado todo como un caballero, y si bien ella me confeso que se puso algo cachonda, tu la respetastes. Eso habla muy bien de ti, también.-Gracias….

Pero tengo entendido que después de ese incidente de la lluvia, ella te cedió el baño para una ducha caliente….y quiso poner las cosas empatadas y estuvo espiándote mientras te enjabonabas mostrándole todos tus “valores”. Que al parecer la impresionaron gratamente.

-       Espere amigo, no tuve yo intenciones de mostrarme, ella me sorprendió, nada mas….No digo que lo hayas hecho con maldad, por el contrario, cualquiera en tu lugar viendo la desfachatez de ella, hubiera aprovechado la situación. En fin, tengo que felicitarlos a ambos, a ti por haber actuado respetuosamente pese a la insinuación de esta diosa, que cualquiera se le hubiera tirado encima…. Y a ella por haber soportado su cachondez sin haber consumado un acto que me dejara como cornudo ausente.

-       Es que yo bueno…. Nada amigo….. Y no solo quiero agradecerles a ambos, si no que quiero proponerles, algo, a ella que se vaya ya a la cama y tu que te prepares para seguirla. Quiero que esta lluviosa noche se derrita con un trío para mi dama.

-       Es que yo….. dijo otra vez Mario. Tu actúa como te lo pido, quiero hacer algo que a ella le va a encantar con seguridad y supongo que a ti también….. yo lo propongo porque estoy seguro que se lo merecen. Vamos, Marianella, vete a la cama a esperarnos, que esta es una gran noche para ti.

Yo no salía de mi asombro, pero ya estaba tan mojadita con aquella situación que lo mire asintiendo y sin mas fui a preparar el dormitorio. Cuando pase, mi esposo le decía a Mario, -primero duchate tu, y luego yo… Mientras me cambiaba a un insinuante conjuntito tipo hilo, sentí el rumor de la lluvia y el caer del agua en el baño…. Mario se duchaba…..

-       Querida, esta noche quiero que hagas con el muchacho lo que te plazca, te lo autorizo, te lo pido, te lo agradezco….. yo estaré acá, los veré y actuare cuando me lo pidas o cuando yo lo necesite.

Actuemos con naturalidad, que esto va a estar bueno. Verdad? . Me di vuelta, lo abrace y bese con pasión. El apretó mi cuerpo acariciándolo…. Este cuerpito va a tener un fiestita inolvidable…. Dijo, pasando sus manazas en todo mi cuerpo. Se fue, y yo me termine de perfumar. Cuando Mario entro, venia envuelto en el toallon, así que ambos nos miramos y yo me moví, lentamente para que el pudiera mirarme como me había puesto para el. Se acerco a la cama y yo solté su toalla dejándola caer, para encontrarme con aquel “aparato” impresionante que estaba a media asta. Lo tome suavemente, lo fui levantando y le di unos besitos de recibimiento. Eso solo hizo que su “actitud” cambiara. Ya entonces lo frote entre mis manos y le propine un montón de chuponcitos que lo hicieron empinar hacia arriba. Logrado eso, me lo fui comiendo en sucesivas metidas y sacadas de mi boca. Se la chupe con ganas, y ella respondía, poniéndose tan dura, que me costaba moverla hacia los lados. Me la pasaba por el cuello, las orejas, la cara y la saboreaba deliciosamente. La tuve entre mis senos y refregué su dura punta a mis hinchados pezones.

Fue un gran placer.  Mi esposo entro, cámara en mano, y comenzó a buscar ponerla sobre la repisa de donde pudiera filmar automáticamente. Yo le hice algunas poses, le mostré la verga de Mario, sosteniéndola junto a mi cara sonriente. El carpinterito, me tumbo sobre la cama, para dedicarse a algo muy valorado por nosotras, una “minetta” con cucharita y todo. Fantásticamente hábil, nuestro visitante, porque me llevo pronto a un clímax brillante.  Atravesada allí en la cama con las piernas al aire, volteé la cabeza sobre el otro borde para encontrarme con el pedazo que mi marido me ofrecía. A el también le di su merecido. Pero ojo, no estaba yo muy concentrada, porque aquella lengua de Mario me estaba llevando al primer orgasmo de esa lluviosa noche. No pude contener la frenética sacudida que me dominaba y gemí y retorcí de goce. Aquellos diez minutos de lengua viril, me habían puesto a mil para el resto de la caliente noche.

Me estire hacia atrás con la cabeza, para engullirme toda la maravillosa verga de mi esposo, …. Abrí las piernas de par en par, levantándolas, para permitir que Mario, llevara su poderoso aparato hacia mi cueva.  Sentí el contacto, aun vibrando por el orgasmo que ya jadeaba…. Y tuve la sensación de gloria al recibirla triunfal dentro de mi ser….. me la metió tan bien, que parecía había tenido buena escuela, como un sabio carpintero clavando clavos en una madera receptiva. Me contorneé a mis anchas, recibiendo aquel músculo en mis entrañas hambrientas de sexo, mientras me rechupeteaba una ya explosiva pija casera.  Fui solita cambiando de posición, poniéndome primero de costado, permitiendo que mi bombeador se fuera reacomodando en esa posición. Asi lo goce un rato. Y termine dándome vuelta para lentamente ponerme en cuatro, mi posición preferida. Allí tuve que hacer malabares, para no hacer acabar a mi marido, e ir esperando los tiempos de quien me ensartaba, pues notaba que requería tiempos de descanso, para no estallar. Era a mi conveniencia que no terminaran aun. Ya se me había escapado mi tercer orgasmo.

Entonces me tomaba tiempos, girando mi cuerpo, para que fuera mi esposo el que la metiera y yo saboreara mis propios jugos en la verga de Mario.
Así estuvimos como media hora, jugando al mete y saca y cambio y cambio. En uno de esos cambios, mi esposo, que había estado metiéndome el dedito en el ano, termino por meterme su pijota.  El se acabo allí, ruidosa y aparatosamente. No bien me libero, porque se me había prendido como garrapata a mi cintura, gire el cuerpo y Mario hizo lo mismo.  Mamasita, como me dilato el culito, la sentía tan apretada que me dio miedo, pero el gozaba y yo también. Mientras el bombeaba lento yo lleve mi mano a mi clítoris, lo apreté con la mano y volví a estallar sintiendo la presión de aquella porongota en el trasero que movía todo mi cuerpo y dándome clara cuenta de que Mario me estaba inundando con su lechita mi cuevita trasera. Nos tomamos un respiro, pero pronto comenzaron las caricias, los besos, los deditos, las chupaditas y entonces ambos me cogieron a placer, pero yo controlando que no se me fueran muy rápido. Estaba yo montada sobre Mario cuando mi esposo pidió que nos pusiéramos mas sobre el borde de la cama…… y si…… que fantástica idea…… mientras estaba yo ensartada en el mástil del carpintero, mi marido entro por la vía trasera, para darme una inmensa sensación de estar en el limbo de la lujuria y placer…… me tuvieron allí ensanwuichada hasta mas allá de habernos acabado los tres de una manera sensacional. Me moví golosa de saber que estaba teniendo dos flores de pollas dentro de mi- Y no fue lo ultimo….. porque después de un descansito reparador, les di a ambos el postre. Los deje mas tendidos que pasa de uva disecada. Pero ellos felices y yo no puedo encontrar palabras para contarles mi júbilo…. Besitos a todos.

Isla de Tigre - I

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Salimos a la madrugada. Llegamos al Tigre y  desde allí en nuestro gran gomon (bote de goma) navegamos hasta nuestro pequeño paraíso.

Una hermosa casa de fin de semana, deteriorada, pero de gran señorío. Ubicada en una islita del inmenso delta del Tigre, era, para nosotros, un sueño, repararla y tener en ella, nuestro lugar para pasar fines de semana, vacaciones y reunirnos con gente afín. Ya semanas atrás mi esposo había estado yendo para ultimar detalles a fin de pasar unas semanas allí, y continuar la reparación de tan bello lugar.

Mucho por hacer, pero nuestro entusiasmo era mayor. Mucha madera era necesaria cambiar, y desde al amarradero hasta detalles de la casa, serian reparados pronto. El parque, estaba bien, porque había estado trabajando en el baquianos expertos que lo dejaron como un jardín japonés. Revise la casa, y tal como el me lo había dicho, estaba muy habitable, así que estaba dispuesta a pasar esas semanas colaborando con las tareas de mejora.  

En esa oportunidad nos acompañaba un carpintero, Mario, joven el, de unos 25 años, al que tendríamos por unos días como huésped. Yo cocinera y ama de casa, pronto estuve disfrutando de aquel ambiente tan lleno de naturaleza.  Ellos trabajaron en el puertito, y yo acondicione nuestro hogar. Mi experiencia culinaria quedo demostrada al medio día, y ya para la noche tenia bien preparada la cocina de ese y los días siguientes.

La casa tenia una sola planta, pero estaba dispuesta en diferentes niveles, en forma escalonada, cosa, que desde la entrada se podía divisar la gran amplitud, y desde cualquier lugar, poder disfrutar de la hermosa vegetación que rodeaba todo. El amplio living comedor de la entrada, cocina, baño y nuestro gran dormitorio, estaban perfectos,  pero los demás dormitorios y toilettes debían ser reparados, pues sus pisos no estaban en condiciones. Así que nuestro visitante, durmió en el amplio sillón que señoreaba en el living de entrada. A la mañana, ellos se fueron a la barraca, para traer lo que necesitaban según sus cálculos para comenzar las reparaciones.  Regreso al  medio día, dijo mi esposo.         

Así que tenia toda la mañana para mí. El calor era intenso, y disfrute de un buen baño reparador, y al salir envuelta en la gran toalla, me tire a descansar en el gran sillón. Quiso que el silencio, lo agradable de la situación, me quedara yo completamente dormida. Desperté algo sofocada, por el calor, desnuda, ya que había caído la toalla al piso, y solo sentía un leve ruido a tablas que se golpeaban. Tape mi desnudo cuerpo y mire hacia fuera. Allá alejado, estaba Mario, y al no divisar a mi esposo, me inquiete…… no porque temiera algo, sino, porque vi, en la cocina, apiladas muchas maderas.  Ello significaba que alguien las había entrado, pasando junto al sillón, ese mismo sillón donde yo estuve  dormida, completamente desnuda, y con seguridad, mostrándome enteramente descubierta.

Atine ir al dormitorio y me puse una solera por encima, y salí a indagar. Lo que me temía. Mi esposo había traído al carpinterito Mario, y se había regresado a buscar el resto del pedido. O sea que Mario, me había visto completamente desarropada. Una especie de sopor, excitación e inquietud, se hicieron carne en mi.

-       Usted me vio? Verdad?
-       Si señora, pero no tema, lo disfrute pero nada diré a nadie de lo bello que usted mostró.
-       Pero no fue mi intención, hacer tal cosa…. Dije.
-       No hay problema, fue obra de la casualidad, dijo el….

Allí me explico que mi esposo se había vuelto a la barraca y que vendría a última hora. Que en realidad debería guardar la madera bajo techo, porque al parecer se pondría a llover y había que resguardarla. No lo había podido hacer porque yo estaba en su camino, y tan solo había hecho dos viajecitos…… y pensó que no debía seguir. Se lo agradecí, pero en realidad, estaba yo excitada. Sus miradas me parecían insinuantes, y quería suponer que me había estado relojeando toda, y esa idea me calentaba.

El estaba fuertísimo y yo no era de manteca. Las primeras gotas comenzaron a caer.

-Uhy, la madera …. Dijo, y comenzó a trasportarla hacia adentro.

Era un caminito largo, y tenia para varios viajes. Así que comencé yo también a correr llevando tablas lo mas rápido que pude. La lluvia se largó con todo. Pronto el senderito era un gran charco de agua, por el que corría el y corría yo. De pronto, un resbalón y caí extendida en aquella pileta en la que se había transformado nuestro jardín…. Allí corrió el a socorrerme, y al levantarme, supe de sus brazos viriles, de que rozaron mi cuerpo, sostuvieron mis carnes, y allí también me percaté, de que mojada mi ropa, pegada al cuerpo, dejaron ver que nada tenia yo debajo. Otra vez, estaba expuesta a aquel joven, indecente, provocativa y muy turbada.

El me sostuvo al levantarme y hasta creo que pasó su mano descuidadamente o innecesariamente sobre todo mi pecho, pero….. que le iba a decir yo, si me dolía el tobillo recién torcido. Me ayudo a ir hasta la casa. El termino la tarea mientras yo, me di una ducha caliente. Cuando el entro, pobrecito, todo mojado, le ofrecí el baño, para que tomara el también un reconfortante y caliente baño.  Mientras sentía el agua caer afuera, sentía mi cuerpo caliente y excitado, pero también sentía el agua caer en el baño, sabiendo que el estaba allí. Tuve un arrebato y me asome, como al descuido, y lo vi allí de espalda, majestuoso, varonil, como un ejemplar de macho espléndido….. y me regocije con ello. El giro, sorprendido, y pude ver yo el esplendor de su sexo, atractivo y deseable. Mas era yo una mujer respetuosa de mi marido, por lo que atine a sonreír, decirle frescamente, “tan solo estamos a mano…. Y te felicito por lo que mostraste”

Me lo hubiera comido allí mismo, pero, fiel una es, y me quede en el molde. Aunque aquello estaba transcurriendo por lugares inimaginados.No tardo mi maridito en llegar y todo sucedió, como si todo estuviese normal.Pero no estaba normal. Yo estaba muy nerviosa, y mi esposo lo notó. (sigo con la segunda parte)

Brindemos Socio - 3ª Parte

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Una vez mas, brindemos socio. Hemos hecho muy buenos negocios, pero siempre es posible mejorarlo. Muchas fueron las veces, que aduciendo viajes de negocios, ambos socios se ausentaron de sus domicilios, pero en realidad, ambos se dirigieron al domicilio de su socio, para dormir con la mujer del otro.  Ese cruce, les incrementaba la variación y los hacia mas compinches, ellas simplemente eran avisadas de que uno viajaba y el otro gentilmente haría una visita. El otro eran ambos pero cruzándose en el camino.

Querida, hoy salgo de negocios pero le he pedido a mi socio que te acompañe, creo que tenemos la suficiente confianza para podernos permitir eso. Ellas jamás lo rechazaron, por el contrario, sabían que una noche de variantes era como un postre merecido. Esas variantes de intercambio, pusieron mas leña al fuego. Ellas estaban cada vez mas ardientes y ellos sentían muchas veces que la superioridad femenina era abrumadora. Así fue que en una oportunidad, estando en un Apart hotel, se les ofreció indicativamente sugerido el servicio de dos masajistas. Ambos premiaron a sus mujeres con una soberana cantidad de orgasmos brindados por dos expertos masajeadotes que las hicieron vibrar hasta el agotamiento. Eso fue el comienzo de la idea.

De regreso, comenzaron a buscar, dos expertos consoladores humanos,
que al poco tiempo de buscar, encontraron en un moreno de un depósito y un cadete de la empresa. Hicieron una dupla, que prepararon con paciencia, los refinaron en su silencio y finalmente probaron su efectividad.    Alejandra sabia que esa tarde, vendrían su marido y el socio, a pasar una velada de juegos amorosos.  Se acicateó como de costumbre, preparo los equipos de consoladores, por las dudas y dejo las bebidas y frutas en el conservador del dormitorio. Se puso sexy, para provocar a sus chicos, y no olvido detalle de perfumarse con lo que a ellos agradaba.

Ellos ya deberían estar aca, pensó…. Cuando sonó el teléfono. Era Alberto para indicarle que estaban atrasados e indicarle que recibiera un regalo que cada uno de ellos le hacia, cada uno le enviaba un masajista para ponerla a punto. Ella recordó lo del apart-hotel y no le desagrado la idea, máxime que prometieron no demorar. Al poco rato el llamador, sonó.  Quedo embelezada con aquellos dos ejemplares que les regalaban por un rato. Pero no sabia que hacer. Los muchachos si, y le pidieron ponerse cómodo y buscar el lugar ideal para hacerle unos masajitos. Ella ya tenía el lugar donde recibiría a su esposo y amante, así que…..Asi que pronto estaba siendo frotada con esencias perfumadas, aceites reconfortantes y manos y pellizcos estudiados hacían que sus sensibilidades se pusieran a subir de temperatura.

No se hicieron los lentos, porque en poco tiempo la tenían desnudita, con su cuerpecito vibrando y cada una de sus hermosas partes gozando de masajes recalcitrantemente pasionales. Se dejo manejar al antojo de sus regalados sexis, y abrió las piernas para que uno de ellos le regalara la primera chupeteada. Lo hacia bien, al tiempo que le introducía los dedos en el ano. Eso la ponía frenéticamente caliente. Cuando el morocho le golpeo la punta de los pezones con su enorme verga, ella se sobresalto pero de emoción, una pija como para llenar morcillas. Alberto y Mario entraron a la pieza.  Ella los miro de reojo y solo dijo…. Vean que esto esta buenísimo. Ellos se miraron como queriendo entender que los dejaba afuera, pero rieron la picardía de la señora.

Ella estaba arrodillada, saboreándole el nabo al moreno, mientras este le robaba las tetas, al mismo tiempo el otro le ponía un lento ritmo en un mete y saca de su larga pija, que se veía aparecer y desaparecer en el interior de aquella espléndida mujer. No pudo sostenerles el ritmo y sus gemidos la ahogaban de placer. Ella se sonrojo, al  decirles vengan, porque sabia que estaba entregando sus mieles a las visitas y no a sus dueños. Ellos le sonrieron y comenzaron a ponerse a tono. Fue un brillante experimento. Cuando ya los muchachos la tenían, bien felpeada, ellos comenzaron a hacerle de todo, se la gozaron a su antojo y la dejaron completamente exhausta y satisfecha.

Ella no dejaba de agradecer el regalo, que despidieron no bien cumplieron su cometido. Al agradecer gastaba las pocas energías que le quedaban en complacer a sus machos. Quizás esa fue, la primera vez, que los tres quedaron con las cuentas a cero.    

Una semana después, tenían a la pasional Mirta, sacudiendo rítmicamente su cuerpo al compás de los besos que ambos le daban a cada una de sus colgantes tetas. Sonó el timbre, y fue Alberto a recibir a los regalos. A ella le habían contado el proyecto pero no la inminencia de la inauguración. Ella rió, y dijo, Ustedes están locos ¡!! Pero pronto alcanzo las toallas que los chicos le pidieron. La tendieron sobre la mesa, y allí comenzaron la lenta tarea de aromatización, aceitado y electrizado. Porque así fue, como parecía estar ella, cuando ellos le bañaban el cuerpo con sustancias, mientras le comían la conchita enfurecida. Ellos miraban complacidos y reían del ruego de ella, de -- ya basta, vengan ustedes.

Esos ruegos bajaron de tono, cuando los muchachos la empomaron reiteradamente, haciéndola estallar en orgasmos una y otra vez. La bañaron y perfumaron, trasladándola a la cama. Allí fue Mario a hacerse cargo de la situación, mientras Alberto despedía a los amigos. Ella, tal como había hecho su desconocida rival, supo atender y agradecer a esos gentiles hombres que tenia por marido y socio amante. Luego entre ambos, repitieron un ritual, que hacían siempre a su gusto, y que de vez en cuando recurrían a los nuevos amigos para dejar las cosas mas parejas. Ambos socios, tenían una vida sexual, controlada y satisfactoria. Sus mujeres no tenían quejas, mas bien vivían en la abundancia en lo que ser refiere al disfrute.

Brindemos Socio - 2ª Parte

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Brindemos socio. Hemos hecho muy buenos negocios, pero como este por tiempo y satisfacciones…. pocos. … y lo seguiremos haciendo, para regocijo de nuestras damas y placeres propios. Alberto supo en sus fueros mas íntimos, que debía hacer algo con su matrimonio. Todo aparentaba estar bien, pero lo perturbaba saber que el engañaba a su mujer con la acción de compartir a la mujer de su socio. Sabia que aquella cardióloga morocha, lo había cautivado con sus ojos verdes, con su colita dura, con su conchita caliente, con sus mamadas de antología.

Que estar una vez por mes en una orgía sexual con aquella yegua impresionante, que si bien era la mujer de su socio, no dejaba de ser una amante frente a su matrimonio. Hablo una tarde sinceramente con su socio.
-    Mario, quiero que compartamos a mi Alejandra, tal lo hacemos con tu mujer Mirta, y no se de que manera, pero lo tenemos que hacer.--       Pues tu debes encontrar la forma, sabiendo que yo, estoy bien dispuesto, ya que tu mujer me apetece, y mucho, tal lo sabes. Sabia Alberto que no era fácil, porque si bien, ella se ratoneaba un rato, cuando el le dijo de concretar, ella se negaba rotundamente. Así que consulto manuales, para encontrar caminos.  ….

Aquella tarde de sábado, como otros sábados, fueron a la casa quinta, donde a la hora de la siesta, ambos, jugaron con cosas comunes. El la ató levemente, le tapo los ojos, y la masturbo con consoladores varios, para regocijo de su caliente mujercita. Pero ese sábado, algo era diferente. Los consoladores no alcanzaban a estar los tiempos requeridos para lograr que ella comenzara aquellos orgasmos continuados. Así fue que ella reclamo, mas, mas, dame mas…. Que me vuelves loca….. Ah, quieres mas….. pues acá tienes mas….. y abriendo sus piernas de par en par, le dio unos lenguetazos que abrieron los labios de su rajita, dejando expuestos aquel clítoris nacarado que la hacia sufrir si no lograban estrujarlo. Dame mas, por favor, dame mas…. Se contorneaba la rubiecita, deseosa de placeres, de pechos duros, cuerpo elegante y piel de terciopelo. Así fue que se sintió que le abrían mas aun las piernas, que su marido le metió las manos debajo de la cola para levantarla suavemente al momento que le hundía la cara en aquella concha semi abierta, de labios dulces y muy caliente.

Y fue un motor aquella lengua que le repiqueteo rápidamente en el clítoris ardiente,  sintió que aquello que el le hacia no era otra cosas que chuparle todo metiéndoselo en la boca, y simio de goce orgásmico. Ahhhhhh, AAAAAhhhhhhh, asi……. Asi…… y ¿?, sintió que le mordisqueaban sus duras tetas, y se sacudió de dudas…… al momento de que su marido la apretó contra la almohada, comiéndole los labios dulces.  El quito la venda, y ella pudo ver la silueta de Mario, que levantando repetidamente la cara de su vientre orgasmando, bajaba una y otra vez, para darle mas, y mas placer.
-       Lo sabia, guachos, lo sabia. Sabia que lo algún dia lo iban a hacer. Hijos de perra, yo no quería, pero tenia ganas, muchas ganas…… ahhhh, ahhhhh.
-        Y te vamos a coger, mamita, te vamos a coger.
-       Los dos?
-       Para eso estamos.
Pero cállate, que queremos disfrutarlo. Ya para eso, estaba Mario, con su pijote, listo, apuntando la abierta concha de la rubia ex secretaria, mujer de su amigo socio, la tomó desde debajo de la cintura con las manos, hizo palanca para ir  metiéndosela suave pero sin pausa. Ella puso cara de asombro, enojo, pero predomino su rostro de placer, al sentir aquella pijota que le entraba hasta su deseosa cueva de placeres.  Y mientras su marido le acercaba la polla a la cara, ella se movía al ritmo que le imponía su nuevo macho. Ella se soltó de las ataduras, acaricio a su marido y luego a su sucio. Este, se contuvo un momento para prolongar su erección en peligro. Ella se fue sentando, para arrimarse a besarle el pene, y sentir que mas que pene era una pija enorme que se podía chupar degeneradamente.

Así lo hizo, con un par de lenguetazos. Esa posición fue aprovechada por Alberto, que la embistió de atrás, haciéndola sacudir de nuevo. Ella era delgada pero sabia hacerse grande en la cama. Pronto fue adelantándose con las embestidas de Alberto, hasta quedar con su pubis arriba de la pijota de Mario. Se saco la de Alberto y se metió la del socio. Así, sin mas, lo miro a su marido para que entendiera que debía hacer el papel del consolador trasero. El sin mas, le hizo el rabito, mientas ella gritaba la locura de su calentura a los cuatro vientos. Acabada escandalosamente, pedía que no pararan de someterla a lo que ella sentía, era el mejor momento sexual que hubiera quizás soñado.

Si lo hubiera imaginado, se los hubiera pedido hace años…… cachorritos divinos. Alberto quedo fulminado, se paro para ir a la ducha, no si antes, pedirle a su socio, que ocupara el orificio trasero de su mujercita, que estaba abierto y podía llevarse ese rico premio extra. Ella de un solo movimiento, se puso hacia el otro lado, como para que Mario la montara como perrita. Quiso ella experimentar también aquello.  El socio la cabalgo por atrás, y fue preciso, le lamió la espalda, recorrió infinitamente la hermosura de sus pechos, llenándose las manos firmemente, y finalmente llenándole la colita de esperma caliente.  Cuando se fue el socio, Alberto, debió recurrir igual a un consolador para saciar las emociones de su mujer. Increíblemente, esta estaba sobrepasada de calentura. El le prometía, una y otra vez, que lo de esa tarde se repetiría. Ella entre goce y mas goce, solo decía, que así sea, que así sea.

Brindemos Socio - 1ª Parte

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Brindemos socio. Hemos hecho muy buenos negocios, pero como este, por tiempo y satisfacciones…. pocos.… y lo seguiremos haciendo, para regocijo de nuestras damas y placeres propios. En este relato, vamos a intentar explicar el verdadero significado de ese brindis. Estos socios, están pese a la debacle económica mundial, de parabienes. Socios desde hace más de 10 años, amigos desde la secundaria, tenían en común muchas cosas, complementándose perfectamente para el bien de los dos y progresos mutuos. Habían logrado a través de sus éxitos comerciales, un muy buen pasar económico y social para ellos y su entorno.

Mario se caso con Mirta, una compañera de ambos, del colegio. Ella se recibió de médica cardióloga, e inmediatamente cumplió su sueño de casarse con el hombre que amo siempre. Su primer y único hombre. Mirta es una bella morocha, ojos verdes, piel suave, andar gatuno, cuerpo torneado y eso necesario para que los hombres opinen que es una diosa. En el casamiento, ella mostro sus dotes y cautivo a todos, un casamiento feliz. Llego la hora en que se repartirían las ligas…. Clásico momento erótico de los casamientos. Mirta tiro algunos al aire, luego de levantar su vestido mostrando sus hermosas piernas tan torneadas como firmes. Luego Mario hizo lo suyo, quitándoselas lentamente para regocijo de los mirones que no se perdían detalla de aquel panorama que insinuaba la hermosa casamentera.

Y llego el momento de los invitados de Mario, donde permitió que algunos de sus amigos, retiraran por si solo una liga cada uno. Cuando llego el turno de Alberto, fue Mario el que le impuso la tarea de que retirara la liga de su flamante esposa utilizando solamente los dientes. Fue espectacular ver a Alberto de rodillas, afirmando para hacer la tarea, una mano en una rodilla de Mirta y la otra en la cadera de la misma, pero con tanto nerviosismo que levanto con esa acción el vestido de la novia, dejando ver su diminuta prenda de encaje que hacia de bikini. La prenda era hermosa, pero las nalgas de la novia, un poema. Pronto aquello paso a ser anécdota, pero en las retinas de los recuerdos de Alberto, algo inolvidable.

Cuando Alberto se caso, con la rubiecita ex secretaria de ambos, le devolvió el gesto, y muchos recordaron lo anterior, y hasta pidieron que le levantara las enaguas. Alejandra era un caramelo, de esos que producen ratones hasta debajo del agua fría. Un bombonzazo de mujer, linda, carita de querendona, con gestos gatunos y de fuerte presencia. Ellas nunca se llevaron mal, pero nunca se acercaron como para ser amigas. Se toleraban, se aceptaban, se trataban muy bien, pero nada más. Cada cual en lo suyo. Se veían circunstancialmente en reuniones, pero jamás planificaban algo juntas. Ellos todo lo contrario, eran los compinches de siempre, y siempre intentaban compartir momentos y entrecruzar sus historias. Mario sabia que a su mujer le agradaba Alberto, y Alberto sabia que a su mujer le caía simpático Mario. Pero ambos sabían que sus mujeres pese al buen trato que tenían, no congeniaban como para ser amigas.

Ambos, cada cual por su lado, llevo sin comentarle al otro, a fantasear con su propia mujer, el intercambio y el tener como tercero a su amigo. La primera opción, fue rechazada por ambas, en evidente poco interés de acercamiento entre las damas, pero….. Las segundas opciones, no fueron totalmente rechazadas, y fueron con el tiempo, utilizadas por ellos como fantasía para calentar el ambiente con sus mujercitas. Fue Mario el primer adelantado, ya que provoco en forma positiva a su mujer. Mirta sentía un cosquilleo cada vez que su marido le hablaba de acercar a la cama conyugal a su socio Alberto. No fue buscado a propósito pero pronto se le dio la posibilidad a Mario, de hacer una movida para jaquear a su dama. Ellos tenían un viaje de negocios a Río, y ella si fue invitada exprofeso. En el vuelo, Mario los sentó juntos, para ver como intimidaban. Poco obtuvo, más que verlos charlar animadamente. En el hotel, esa noche, Mario, le contó a su socio sus fantasías. Alberto no salía de su estado de excitación, asombro y agrado. Su socio le estaba ofreciendo compartir a su mujer y para ello le daba pautas, que el solo supo aceptar y agradecer.

Esa noche, después de la cena, bebieron una copa, como brindando por algo que debía suceder. Mirta no estaba al tanto. Y supuso que los preparativos bélicos de su marido, no bien entraron en la pieza del hotel, eran fruto de la rutina, de imágenes de algunas cariocas con bellos cuerpos y el clima cálido. Ella se disponía a hacer frente a los embates amorosos de su marido. Bailaron desnudos, prodigándose caricias muy sensuales. El la trabajo como pocas veces lo había hecho, llevándola a un estado de éxtasis rayado en la morbosidad. Que en criollo diríamos que la puso “recaliente al mango”. Ella quería ir a la cama y el le daba vueltas al asunto, pero el tiempo lo apremiaba. Así que comenzó a besar y comentarle a su mujer, que había invitado a Alberto a que compartieran la cama esa noche.Se hizo un silencio, donde solo se escuchaba la música suave, y la respuesta fue un apretón tembloroso del cuerpo de su mujer y un beso profundo de lengua. El no desaprovecho la ocasión y la beso por el cuello, los pechos, el vientre y busco por primera vez esa noche el húmedo clítoris de su mujer.El toc-toc-toc en la puerta los sobresalto, pero indicaba que comenzaría la prueba de fuego. En un relampagueo de acciones, Mario le abrió a su socio.Este entro y no veía nada. Pero fue dirigido hacia el sillón donde estaba ella, quien ya preparada y dócil, comenzó a quitarle la ropa. La música se adueño del ambiente, y solo era cortada por las respiraciones profundas.

Ya los tres desnudos, ella pidió bailar con ambos.  Así, manoseo sus armas. Ellos todo su cuerpo. –como una experta se inclino ante las dos vergas, y las beso, alternadamente. Eso, vamos bien, dijo el…. y ella le pido que no hablaran, que ella seria la unica que diria lo que debian hacer. Así como jefa de operaciones, se hizo dueña de las acciones.Los mantuvo tiesos, ocupándolos en que la chuparan rico, y cuando entendió que estaban listos, los invito a pasar a la cama.Los hizo recostar uno junto al otro, para hacerles mamadas por turno, mientras les montaba las cara para que le rechupetearan el coñito. Tuvo dos buenas acabadas con ello, y fue por mas. Mientras se montaba a uno, chupaba al vecino. Y cuando lograba el clímax, cambiaba de monta. Precavida y hábil, supo no exterminar a sus potros.Cuando ella quiso, les dijo: ahora cóganme ustedes, pero cóganme bien cogida, por favor.Y se entrego a los socios. Que la hicieron poner de varias maneras, y hasta dos veces esa noche le hicieron doble penetración.

Ellos quedaron exhaustos, y así, comenzó la tertulia de palabras, elogios y promesas. Ella les hizo jurar, que aquello seria repetido tantas veces como ella se los reclamara, y que a partir de ese momento, ellos eran sus machos. A la mañana, ella fue la única que llego al desayuno, ellos quedaron fulminados hasta después del mediodía. Al regresar a Bs., As, ella programo un encuentro social, una vez al mes. Mario y Alberto habían hecho un negocio a medias, aun les faltaba el otro 50 %.

Solo en Casa

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Hola, Mi nombre es Mateo y tengo 21 años. El relato que voy a hacerles sucedió en mi casa, no hace mucho tiempo.Todo empezó un viernes cuando mis padres decidieron salir con sus amigos de fin de semana a una finca fuera de la ciudad dejando de esa forma la casa completamente a mi disposición. No soy del tipo de enloquecerme cuando me quedo solo en casa, creo ya haber superado esa etapa, sin embargo, no vi la razón por la cual no podría organizar "un alborotico" aprovechando el cumpleaños de Julián, un amigo que cumplía años ese fin de semana.

Así fué, llame a algunos amigos y amigas, pocos en realidad, ya que como suele suceder siempre hay alguien que trae a alguien y cuando te das cuenta tu fiesta esta mas llena de desconocidos que de los propios invitados. El primero en llegar fue Julián, mi mejor amigo, que siempre fue muy diferente a mí. El es mas extrovertido y generalmente se lleva las nenas más ricas. Yo soy de otra onda, más calmado, o por lo menos, mientras no me tome unos cuantos tragos.Así empezaron a llegar uno por uno la gente que había llamado....con sus invitados....claro esta.

Entre ellos llego Vicki. La exnovia de un "amigo" que por cierto también estaba en la fiesta. Venia vestida muy provocativa con un vestido negro muy corto y ceñidito a su delicioso cuerpo que dejaba ver claramente sus curvas. Obviamente no tenia nada que ver con el resto de nosotros, que siempre hemos sido de jeans y camiseta, aunque la verdad para nada nos molestaba que estuviera vestida así.....bueno por lo menos a los hombres...no?. Vicki como les dije, fue la novia de Mario, uno de esos amigos de rato con el que de vez en cuando nos fumábamos unos porros o nos tomábamos unos tragos y cosas así.Bueno, el caso es que Vicki, no era precisamente la chica con la que alguien pueda llevar una relación seria, siempre supimos que era una de esas puticas sin nada en la cabeza que falseaba a su novio cada vez que podia...incluso con sus propios amigos. Lo único que se rescata de ella es lo buena que esta. Creo que tiene 18 o 19 años, trigueña y de cabello oscuro, piernas hermosas rematadas en un culo espectacular parado y respingado. Tiene tatuada una hoja de marihuana en el final de la espalda y otro de una cereza, justo arriba de una de sus deliciosas tetas, que no son muy grandes, pero firmes y redondas. Y su cara...bueno, es uno de esos rostros que te incita al sexo fuerte con solo una mirada.

Siempre oímos sus historias, inclusive contadas por sus propios protagonistas...pues Diego, otro de mis amigos, quien como muchos ya había disfrutado de este banquete, nos hizo un relato sobre ella que debía escribirse también.... aunque por ahora confórmense con este....que por cierto, esta mejor. Pero volvamos a la fiesta. Todo estaba muy animado todo el mundo bailaba y tomaba....yo obviamente era el que menos lo hacia, pues debía estar pendiente de mi casa y de que todo fuera bien, además estaba filmando la fiesta. Todos acechaban a Vicki, le ofrecían tragos, le rotaban los porros, la sacaban a bailar...todos querían comerse ese postrecito fácil y pasado un buen rato, Vicki, que no rechazaba ni un vaso ya estaba bastante borracha, ademas estaba dando gritos y bailando descaradamente con cualquiera que la sacaba a bailar sin notar cuanto se le subia el vestido mientras lo hacia. Todos la manoseaban y se le restregaban, lo que a ella no parecía molestarle.Al ser las 3 o 4 de la mañana la mayoria se habían ido. Julián tenia enredada a Vicki, hacia rato que bailaban y en poco tiempo ya se estaban besando (Corrijo, estaban comiéndose)... y hasta Carlos con quien Vicki había venido a la fiesta, se fue al darse cuenta de que esa noche no sacaría nada de ella.  

Ya a esa hora bajamos la música y nos sentamos a conversar, prendimos un porro y saque las cervezas escondidas. Entre los que quedábamos, estaban una pareja de novios que dormirian esa noche en mi casa, Julián, Vicki y Yo, todos estaban muy borrachos, aunque yo apenas empezaba a disfrutar de la fiesta pues casi no había tomado, ni fumado.Pronto, Juanjo y su novia, la pareja, me pidieron una cama para quedarse y se fueron a dormir, dejándonos solo a nosotros tres.Vicki estaba hecha mierda...hablaba enredado, reia por cualquier tonteria y su ojos perdidos apenas y estaban abiertos. Solo decía que quería seguir bailando mientras Julián la ridiculizaba."apenas y te puedes sostener..."tu ya no puedes bailar tontica"...le decia Julian. Ella se paro y empezó a moverse provocativamente, se giraba y nos ponía su culo en nuestras caras, mirandonos fijamente, pero con todo lo que había tomado y fumado casi no podía sostenerse..... Ahi fue cuando empezo nuestra fiesta...

Julian se paró y lanzó una fuerte mirada a Vicki, la cogio por la cintura mientras bailaba con ella y lentamente bajo sus manos agarrandole las nalgas....."bailas como perra".., "¿ también coges igual?"...le preguntó. Encendí la filmadora para no perderme detalle de lo que pasaba. Nunca había visto a una mujer que se dejara tratar de esa forma y menos delante de alguien mas, por eso la dejé prendida sobre la mesa, sin que Vicki lo notara, aunque con lo mal que estaba, era difícil que se diera cuenta de algo, además quería ver hasta donde "llegaba el asunto"...."No,... follo mejor"... respondio Vicki, sonriendo y restregando su culo contra el paquete de Julian al son de la musica. Julian no perdia el tiempo y aprovechaba para acariciar sus tetas e insinuarle cosas al oido. Vicki respiraba y se movía fuertemente y en ese momento Julián empezó a subirle el vestido, a lo que ella opuso una débil resistencia.... "No te hagas la santa ahora cosa rica.".. le dijo Julián..."que yo se que te gusta."..Yo empecé a seguir el juego de Julian que ya habia notado la camara encendida....."Dale ...por mi no te preocupes, ademas con ese cuerpo no deberia darte verguenza....le dije". Ella me miró y sonriendo dejo a Julian alzar su vestido, enseñandonos su culito, vestido con un muy pequeño "hilito dental"....."vez...eso te gusta....te gusta ser zorrita"....le decía Julián cacheteando su culo.

A Vicki parecía gustarle el juego, pues no dijo nada ante este otro insulto, muy por el contrario siguio besando a Julian y dejandose toquetear. Realmente no pensaba en unirme a ellos. Yo solo estaba observando y nunca hubiera esperado lo que pasó despues. Te gusta mamar?...le pregunto a Vicki sin rodeos y en Voz alta.Vicki abrio los ojos asustada,... pero no contesto...Contéstame !!... dijo Julian alzando su voz y tirando de su pelo....Que es lo quieres que haga??...contesto Vicki mirandome. Al parecer sintio verguenza por mi presencia. Julián me miro riéndo y le dijo a vicki...."QUIERO QUE NOS LA MAMES A LOS DOS ". Vi la cara de Vicki, estaba muy borracha y asustada pero tambien excitada(la combinación perfecta) y tal vez, fue por eso que pronto cambio su expresion y nuevamente se vio en su cara esa sonrisa de putita que es. Julián le bajo el escote así que le dejo el vestido en su cintura. Solo tenia su tanguita, pues no traía ajustador. Luego la empujo bruscamente hacia abajo, haciendola ponerse de rodillas frente a el, casi al frente de la mesa donde estaba la filmadora encendida( ese fue el mejor plano de la pelicula) Le ordeno que nos desabrochara el pantalón, a lo que ella obedecio sin chistar. La tomo del pelo y restrego su verga en su cara, mientras ella intentaba lamerlo...."Quieta ...que esto es cuando yo quiera"...dijo Julian sin dejar que Vicki se la metiera en la boca. Vicki seguia el juego y respondio...."dejame,... que te va a gustar"....Ok la quieres?....pues cometela y la clavo completamente en su garganta."Te gusta verdad?".."lo mamas como puta" ...repetia Julian mientras Vicki chupaba. Solo paraba para darle unos cuantos latigazos en su cara perdida, mientras ella con sus ojos cerrados y su boquita abierta recibia los vergasos tratando de seguir chupando.

Julián me miraba y riendo me decia..."ves lo puta que es puta esta ricura?".Ella...como aprobando el comentario de Julián...y con voz inocente me dijo..." ven, que para ti tambien hay ", asi que sin mas, decidi integrarme. Tome por la cabeza a Vicki metiendo mi verga en su boquita una y otra vez haciendo que me la mamara. Poco a poco me fui relajando y al ver a Vicki mamando nuestras vergas de esa forma y alternativamente, mientras Julian guiaba su cabeza agarrandola del pelo, decidi tomar la iniciativa y tratar a esa perra como queria. La empuje en la alfombra y le quite el vestido, dejandola unicamente con su tanguita y le di la vuelta bruscamente levantandole el culo y poniéndola en cuatro patas."!SUAVE!" se quejaba Vicki ante mi rudeza. Aunque la verdad a mi no me importaba. Julián se paro en frente de ella y le dijo ..."tu callate y sigue en lo tuyo mamacita".. y sin mas siguio fornicandola por la boca....

Le corrí el hilo dental me escupí la mano y se lo restregué en su cuquita....que ya estaba bien húmeda........bueno mamita ahora si vas a saber lo que es bueno...le dije...mientras preparaba la entrada. Metesela duro, que le gusta a la muy bandida ...me decía Julián....que sin soltarla nunca del pelo la hacia chupar salvajemente. Vicki sin embargo celebraba con picaras sonrisas las cosas que deciamos."En verdad es puta esta chica"...pensaba para mi. Asi que sin mas, la clave sin contemplaciones, agarre su tanguita y la destrocé de un tiron....Vicki se exalto, pero no dijo ni una palabra. Ya ella sabia quienes mandabamos y creo que fue ahí donde se dio cuenta que era nuestro juguete sexual y lo extraño era que parecia disfrutarlo...."dale duro que a esta zorra le gusta ...verdad?...le decia Julian mientras ella se la mamaba."...Vicki gemía con su boca llena, moviendose al compas de mis envestidas.Viendo como se movian sus nalgas le daba cual perra en celo, fue inevitable sonarle un par de nalgadas. PLAS!!.. PLAS!! .."Toma ...Toma " ...repetia mientras cacheteaba su culo, viendo como la piel de sus nalgas se enrojecia. Tire de la hilachita que colgaba de su cintura hasta arrancarsela por completo....asi te gusta puta, verdad?...le decia. Realmente estaba disfrutando insultarla y hasta escupi su espalda, en un estado de exitacion nueva para mi.Julián paro en seco ...ahora me toca a mí:"Te quiero dar por el culo mami.....seguro que te gusta" ...le decía a Vicki obligándola a mirarlo a la cara. La levanto y la tiro contra el sofá como si fuera un trapo sucio....ella protestó...pero Julián le dio un nalgada ....y le ordeno callarse.... "shh " ... "PONTE EN CUATRO OTRA VEZ".

Vicki obedeció y riendo descaradamente reprochaba a Julián su rudeza. Julián se paro junto al sofá, haciéndose detrás de Vicki y suavemente lubricaba su diana, mientras escupia en su verga, forzando un poco la entrada. Todo esto mientras Vicki gemía y mordía el sofá. De repente y sin mas contemplaciones.....tomo a Vicki del pelo y con una fuerte embestida la clavo tirando de su cabello con fuerza hacia atras, obligandola a levantar su cabeza, mientras le recordaba lo Zorra que era dándole nalgadas y diciendole:..te voy a dejar el culo bien rojo zorra...para que me recuerdes...y PLAS!!., una nueva nalgada. con la envestida de Julian, Vicki solto un alarido, tan fuerte que temí que se despertaran los de arriba...pero julian muy "dulcemente" tapo su boca..diciendole....que te calles zorra...vas a despertar a todo el mundo. Luego tomo su cerveza, sin parar de encularla..y se dio unos sorbos, .. vaciando en la espalda y en el culo de Vicki el resto, para después arrojarle la lata vacia por la cabeza. Ella gemía con sus ojos cerrados y mordia con mas fuerza mi sofa...realmente parecía disfrutar ser tratada así.Al ver este espectáculo, me pare de frente a ella y hale su cabello, poninedo su cara delante de mi verga y le di unos cuantos latigazos antes de hacérsela tragar...."chupa puta"...."anda"..."chupa"...le decia.Estába cogiendo a la mujer mas puta con que habia estado...y me encantaba....la veía como un objeto al que le podía hacer lo que quisiera...y en verdad eso era en ese momento. Siguió mamando, hasta que ya no aguante mas.......la jale fuerte del pelo y lo saque ... le ordene que abriera su boca. y me vine en su cara.. En su pelo.....y hasta en su espalda ...diciendole...ABRE LA BOCA PERRA..TOMA!!...TOMA!!...TOMA!!

Me senti cual actor porno...pero me encantaba. Para entonces Julián seguía cabalgando a Vicki.... sin parar de insultarla, y darle nalgadas....me voy a venir..donde quieres que te la eche.. eh putita?....le decía Julián...Vicki abrio sus ojos... donde quieras...respondio con voz debil.....así que bruscamente la empujo sobre el sofá, le dio la vuelta y masturbandose, se vino en sus tetas y en su cara....toma Zorra...que bien follas puta...repetia Julian mientras descargaba toda su leche.Ella recibía el semen como si fuera crema...restregándoselo y untándolo en sus tetas, riendo y saboreándose con la lengua.Para cuando terminamos ya había amanecido....Vicki se sentó como pudo y nos reprochaba riendo ....lo salvajes que éramos...luego se echo en el sofá y se quedo dormida ....yo aproveche para tomar la cámara y hacer un primer plano de Vicki,de su ropa en el suelo, de su cara,de su tanga desgarrada, de su culo y de el resto de su cuerpo.Subimos, dejándola ahi tirada llena de semen por todos lados, con sus nalgas rojas , su cabello despeinado y completamente desnuda.

Nos fuimos hablando y burlándonos de la forma en que nos follamos a Vicki a ver la película.....con juanjo quien al oírnos reír se levanto y nos reprochaba por no haberlo despertado para unirse a la fiesta. Juanjo bajo y subió riendo, diciéndonos que ahi estaba todavía tirada en el sofá y desnuda....pero así la dejamos y nos acostamos a dormir. Cuando nos levantamos...ya ella se había ido...desde ese dia no he vuelto a saber de ella....y supongo que ella tampoco quiera saber mas de nosotros....Lo bueno es que aun conservo su recuerdito... en video, claro esta...JAJAJAJAJA. 

 

 

Como inicie mi Vida Sexual en Grupo

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Hola, mi nombre es BARBARA, ahora tengo 34 años, soy casada y tengo dos niñas pequeñas, pero antes de casarme viví plenamente mi sexualidad, después de leer tantos relatos en esta página, me estoy aventurando a escribir y recordar algunos de ellos para compartirlos con ustedes, espero les sean de su agrado.

Mi primer relato es de como inicié mi vida sexual en grupo.

En ese tiempo estaba en la universidad, tenía yo 19 años; por ir en una universidad bastante reconocida, tenía que estar en forma y vestir como todas las demás, siempre me ha gustado vestir muy sensual haciendo que los hombres voltéen a verme; Antes que nada les doy mi descripción mido 1.72m, soy delgada pero con muy bonita forma, senos pequeños 34B, cintura muy marcada, gluteos bastante bonitos, piernas largas, ojos cafes, cabello lacio castaño claro largo 10 cm abajo de los hombros y de tez blanca.

Un viernes por la noche una amiga de la universidad Sandra me habló por teléfono diciéndome que había una fiesta de la facultad de otra carrera y que pasaría por mi en 20 minutos.

Me di un duchazo rápido y me puse un vestido rojo, corto entallado, medias y liguero negro y zapatos altos.

La fiesta era en una casa muy grande, se veía que por eos dias nadie la habitaba, cuando llegamos estaba en pleno apogéo, saludé a varios amigos y conocidos. A lo lejos vi a un compañero de la universidad que siempre me había gustado mucho, hasta aquel momento no habíamos cruzado palabra alguna en la escuela, mis miradas picaras hacia él, hicieron que notara mi presencia animándolo a acercarse a mi para platicar.

Se presentó como Alberto, me dijo que me había visto varias veces en la universidad pero que nunca se había presentado la oportunidad de platicar conmigo; me ofreció algo de beber, así que nos dirigimos a la barra y pedí
una margarita.

Platicamos de muchas cosas mientras bailábamos y seguíamos tomando, todos estaban muy animados, el entusiasmo se respiraba por todo el lugar; al ir transcurriendo la noche empezamos a tomar más confianza y como el volumen de la música era muy alto, fue un buen pretexto para que cada vez se acercara más a mi rostro para platicar, el alcohol poco a poco se fue apoderando de ambos, sin darnos cuenta, ya estábamos un poco pasaditos de copas.

Al estar bailando acercó su cuerpo más al mío me tomó por la cintura y sin darme cuenta me besó la boca, lo tomé por la cabeza acercándolo a mi para alargar lo más posible el beso, nuestras lenguas se mezclaron, y el intercambio de fluidos fue total.

Así es que estuve con él toda la noche, los besos cada vez eran más intensos, y me halaba hacia él cada vez más fuerte, con lo que pude notar la erección que traía debajo del pantalón, pasó sus manos la para atrás acariciándome los glúteos haciendo que su pene se restregara sobre mi abdomen, estábamos súper excitados.

Nos fuimos a un lugar apartado de las demás gentes, donde seguimos besandonos y acariciandonos, él me tocaba los senos y los gluteos por encima de la ropa mientras que yo le acariciaba el pene por encima del pantalón, me recargó contra la pared juntando con más fuerza su cuerpo al mio sintiendo su pene en mi vientre restregándomelo, cada vez se le ponía más duro, comenzó a besarme el cuello mientras que con una de sus manos bajo uno de los tirantes de mi vestido quedando uno de mis senos al descubierto, con la punta de su lengua lo recorrió todo hasta que llegó a mi pezón, haciendo círculos en el, para después metérselo a la boca mi seno completo, el alcohol y la excitación hizo que me olvidara de la demás gente, mi pezón se ponía cada vez más durito, tomé su pene coda vez con más fuerza notando lo rico que ya lo tenía, lo detuve cuando estaba a punto de gritar de placer porque algunas personas se acercaban a nosotros.

Le dije que ya era tarde que si me podría llevar a mi casa pensando continuar lo que estábamos haciendo en su auto, pero él tampoco llevaba, así es que le pidió a un amigo que nos llevara, busqué a Sandra para decirle que me iría con él, ella me dijo que no, que estaba demasiado bebida, pero como estaba muy excitada no me importó, le dije que no se preocupara.

Cuando llegamos al auto vi que iban otros tres amigos más, dos adelante Carlos y Enrique, y uno atrás con Jorge, me sentaron e medio de ellos, ya dentro del auto empezó el faje más subido de tono, ya estaba súper mojada no me importó que estuvieran los otros tres en el coche, sentí sus manos por todo mi cuerpo, el vestido casi lo sentía en el cuello pués me lo había levantado para poder acariciarme la vagina por encima de mi tanga; de repente, empecé a sentir más de dos manos en mi cuerpo, los otros amigos también me estaban metiendo mano por todos lados, el alcohol y la excitación hicieron que no me quejara, al contrario, disfruté como me tocaban, Alberto bajo los tirantes de mi vestido y como no llevaba sosten mis senos quedaron libres para que me los besara haciendo que mis pezones se pusieran otra vez duros, las otras tres manos acariciaban mi vagina por encima de la tanga, las piernas y glúteos alternado para tocarme entre los tres.

Carlos que iba al volante preguntó que hacia donde nos dirigíamos, sin pensarlo dije que a donde ellos quisieran, me dijeron que me llevarían a un motel, mi ganas de estar con Alberto hicieron que no me importara prejuicio alguno.

Me llevaron a un motel a la salida de la ciudad, cuando llegamos me acomodé un poco el vestido baje del auto subiendo a la habitación con Alberto, nos recostamos en la cama, allí comencé a acariciar su pene por encima del pantalón mientras él siguió tocándome los glúteos y piernas. Después, él se puso de pie y yo me senté el la orilla de la cama, le acaricié por encima de la ropa el pene pasando mi lengua por encima del pantalón, metí la mano por la cintura hasta que se lo alcancé con la mano, abrí su zipper, le saqué el pene, se lo acaricié con ambas manos, lo pasé por toda mi cara, me gusta sentirlo rozando toda mi cara, se siente delicioso, me encanta el pene, lo llevé a mi boca despacio metí solo la cabecita a mi boca, chupandolo suavemente.

Lo chupé por unos segundos, sintiendolo caliente muy rico, pasé mi lengua por la rayita, me encanta el liquidito que sale, la metia cada vez más adentro de mi boca me tomó por el cabello e hizo que me la metiera toda en la boca, la sentí hasta el fondo de mi garganta sientiendo sus vellos en mi barbilla. Poco a poco la sacaba y la succionaba toda al salir, sentía dentro de mi boca como poco a poco se ponía más grande y más caliente.

Estaba tan entretenida en lo que hacía que jamás pensé que los otros también subirían, pero antes de que me diera cuenta ya estaban los tres en la habitación, el grado de alcohol que llevaba en la sangre me liberó de tabús dejando que me siguieran metiendo mano por todos lados.

Alberto y Jorge me quitaron el vestido por arriba quedando únicamente en tanga, liguero y medias, mientras ellos también se desvestían quedando completamente desnudos mostrando solamente sus cuatro penes erectos, mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, me senté a la esquina de la cama rodeada por ellos de pie frente a mi, halé a Alberto hacia mi, empecé de nuevo a besar su pene, Carlos me acercó el pene a la cara, y sin pensarlo lo metí a mi boca, sacando el otro, Enrique y Jorge ni tardos ni perezosos se acercaron también, los tomé por la base alternandolos para chuparlos, tenía cuatro penes erectos frente a mi rostro, dispuestos a lo que yo quiciera hacerles algo que ni en mis más profundas fantasías había soñado.

Metía cada uno de esos penes a mi boca llegando a una excitación tal que mi vagina pedía a gritos ser penetrada, después de unos minutos de alternarles sexo oral a los cuatro, ya estaban a punto de correrse, por lo cual los detuve diciendoles que todavía no quería que terminaran. así que, les dije que me besaran ellos; me acostaron de espaldas sobre la cama, Carlos se inclinó sobre mi pelvis, me abrió las piernas, sumergiendo su cara en mi vagina, hizo mi tanguita a un lado, separó con su lengua mis labios vaginales, jugando con mi clítoris, metiendo a fondo su lengua dentro de mi; Jorge y Enrique, mientras tanto, me besaban los senos haciendo que se pusieran muy rígidos haciendo que descargas de electricidad recorrieran todo mi cuerpo y que no me pudiera estar quieta sobre la cama.

De pronto sentí como Carlos levantó mis piernas tomandolas por las zapatillas acercó su pene a la entrada de mi vagina, sintiendo como poco a poco me empezó a penetrar, Alberto me acercó su pene a la boca, lo tomé por los testículos lamiendoselos para despues metermelo a la boca, en ese momento tenía dos penes dentro de mi, sentí riquísimo mi cuerpo empezó a temblar y mi primer orgasmo invadió mi ser, todos querían poseerme, se fueron turnando los cuatro en las dos posiciones para que a todos se las chupara o me lo metieran, el olor a sudor y sexo de los cinco hizo un ambiente delicioso en la habitación, el sonido de mi vagina mojada siendo penetrada era muy cachondo, la diferencia de tamaños de los cuatro penes hacía que notara al cambio de miembro, cada uno de ellos fue terminando uno a uno dentro de mi vagina.

Habiendo terminado bañada en sudor me dirigí a la ducha de la habitación, sintiendo como me escurría el semen de los cuatro en mi entrepierna. Cuando estaba en la sala de baño escuche que dos de ellos irían por más de tomar y cigarrillos, mientras estaba en la regadera pensé en lo bien que me había sentido siendo poseida por todos, me comencé a excitar de nuevo pero cuando salí de la sala de baño los otros dos estaban casi dormidos, así es que me recosté a dormir yo también.

Cuando regresaron, yo estaba semidormida boca abajo en la cama, sentí como uno de ellos levantó las sábanas dejándome al descubierto poniéndose mi piel chinita, era Carlos, con sus manos me acariciaba los glúteos, poco a poco los separaba sintiendo como su lengua cálida las recorría tratando de meterla en mi ano; se volvió a desvestir y siguió dándome lengua hasta que pudo penetrarme con ella, luego lo hizo con un dedo dejándome lista para lo que tenía en mente, se montó atrás de mi, aprisionó mis piernas juntas con las suyas, me separó los glúteos con las manos e introdujo lentamente su pene por mi ano, relajé mi esfinter lo suficiente para aceptar sus dimenciones, pero solté un grito de placer y dolor cuando la tuve hasta adentro, el cual hizo que los otros nos vieran y oyeran mis gemidos volviéndose a prender, me bombeó lentamente introduciéndolo cada vez hasta el fondo, yo estaba con la cara metida en la almohada mordiendola, por lo cual no podía ver lo que los otro planeaban, así que, despues de dejarmelo ir por un rato, sin sacármela dimos un giro de 180 grados sobre la cama quedando debajo de mi y yo viendo al techo, apoyé mis pies sobre la cama abriendo mis piernas, levanté un poco mi cadera, para permitir que siguiera entrando y saliendo de mi ano, en esta posición deje mi vagina lista para que Alberto se hincara frente a nosotros poniendo su pene en la entrada de mi vagina penetrandome segundos después, al instante me dolió mucho pero a la vez sentí riquísimo. Jorge y Enrique no se querían quedar sin nada de acción, asi que, acercaron sus penes a mi boca para que se los chupara. Me penetraban durísimo, hubo un momento que quería parar, pero ya los había dejado llegar demasiado lejos, así es que siguieron penetrándome con furia, tenía tres penes dentro de mi algo que jamás imagine, estaba en el cielo,llegue a mi segundo orgasmo, este fue más fuerte que el primero.

Cambiaron posiciones pero ahora me pusieron boca abajo, Enrique se pasó abajo de mi, Jorge detrás de mi, Alberto y Carlos se pasaron para el frente para que les besara el pene, en ese cambio duramos poco puesto que ya estaban muy excitados el primero en correrse fue Jorge, que estaba en mi ano, sentí como descargas de semen me llenaban el culo, luego Enrique soltó chorros de semen que inundaban mi vagina, Alberto me pidió eyacular en mi boca, le respondí que lo hiciera que lo estaba esperando, segundos después sentí su espeso nectar golpeando el fondo de mi garganta, se la chupe hasta que la última gota de semen le había salido, Carlos me miraba con ojos de lujuria, así que, ahora me metí el suyo para que también se corriera en mi boca, soltando chorros calientes de semen por toda mi boca, dejandolo completamente seco.

Yo seguía prendidísima, así que, le volví a tomar el pene Alberto para llevarmelo a la boca y chuparlo hasta que se lo erecté de nuevo, lo acosté en la orilla de la cama con sus piernas colgando, me subí arriba de él cabalgandolo por un rato, el pobre estaba que no podía, pero pudo eyacular, entonces como los otros tres ya se iban prendiendo, acosté a Enrique, que ya la tenía parada cabalgandolo de igual manera, y así a los otros dos, Jorge ya no se pudo correr, pero de cualquier manera en una noche tuve más pene y semen dentro de mi del que se puede imaginar.

Así fue como sin pensarlo me inicié en el sexo en grupo, en historias posteriores te platicaré más de mis aventuras sexuales.

Bárbara V.

Cualquier comentario o si te interesa que siga publicando mis secretos por favor escribanme..

Piquete en la Ruta

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Hace unos días íbamos por la ruta, cuando nos detuvieron en un corte de ruta. Unos agricultores y paisanos, no nos dejarían pasar hasta el otro día. Mi marido conversó largo rato con uno de ellos, mientras yo me paseaba bajo la atenta y caliente mirada de esos chacareros. Nos invitan a un asado, con buenos jugos, me dijo mi esposo, y ya he aceptado, porque entiendo que es una buena oportunidad de repetir aquella fiesta que te dimos con tu sobrino y que tantas veces pensamos que podiamos repetír.

Me quede en una pieza, sorprendida, pero viendo a los dos paisanos que se ofrecieron para el asado, no pude mas que exclamar….. te parece? Poniendome en duda a mi misma de que yo tuviera dudas de intentarlo. Esa pregunta estaba diciendo que podía ser,….. y si que podía ser…… porque aquellos hombres jóvenes tenían buena pinta. Así nos pusimos en marcha. Unos 5 kilómetros mas delante nos salimos de la carretera y fuimos por un camino lleno de árboles, al principio si me dio cierto miedo, pues no sabia a donde nos llevarían, pero pronto se detuvieron en una arboleda junto a un puente. Es un buen lugar para un asadito, verdad patrón... Parece ideal dijo mi marido
—Así fue que reunieron leña, armaron el fuego y pusieron la parrilla, vinito de por medio… charlaban y se contaban sus historias. Yo me tendí al sol para aprovechar aquel tiempo hermoso. La conversación de ellos, a toda vista de lo que paso luego, fue sobre mi, sobre lo que les propuso mi esposo y cuando ellos quisieron comenzaron….

Dijeron de pronto….. ahora podemos tener el aperitivo, mientras se hace el asado, probemos a la pechugona..…. yo no sabia si hacerlo o no, pero luego que el paisano se comenzó a desabrochar su camisa y a quitar el cinturón, me di cuenta que la cosas iban a suceder según lo hablado con mi esposo, y que yo ya no tenia nada mas que opinar.

Haríamosla fantasía otra fantasía tantas veces ratoneada por ambos, esta vez con dos hombres y mi marido como tercero. El mas joven se iba acercando a mi , me dijo que si estaba dispuesta a jugar con ellos. Me pareció educado su actitud. Mire a Jorge y este abrió los brazos como diciendo, evidente…. Así que respondi con una sonrisa, una lamida de labios y un… Si, seguro y conforme. Sentí como su mano recorrió mi cabeza y me soltó el cabello, mientras el otro ya había extendido una colchoneta amplia y mullida. Me acercaron ambos a ella, y nos pusimos los tres muy cerca, tanto que sentia la fuerte respiración de ambos. Evidentemente, estaban dispuestos, aunque yo no sabia a que cosa, y yo que ya había hecho algo similar, encontraba aquello novedoso, a pesar de que ya había roto los tabúes con mi esposo estaba igual algo tensa.  

Hacerlo con dos hombres, mientras mi marido miraba estaba a punto de suceder. Uno me besaba en la boca y recorría mi cuello, el otro comenzó a tocarme las nalgas debajo de mi pollera, luego sentí como metía tus manos bajo mi tanga y como rozaba sus dedos con mis labios vaginales… mas luego aaahh metió dos de sus dedos en mi vagina , yo comencé a excitarme mucho con el solo hecho de ser follada por dos hombres me volvía loca Luego me fueron quitando la ropa y acostando, sin dejar de besar todo mi cuerpo.

Cuando ellos se desnudaron por completo observe que el paisano joven tenia un cuerpo escultural, sus músculos muy marcados y fuertes, con un pene grande, fuerte y rico. El otro tenia mas cuerpo de hombre maduro algo de panza y con un pene también igual de rico y madurito. Luego me acariciaron todo el cuerpo teniendo ahí acostada, pellizcando mis pezones ya liberados y poco a poco fueron poniéndome cachonda y a punto de caramelo. Ya húmeda con sus salivas y mi jugos vaginales mmm …. me sentía en el cielo, con dos lenguas jugando en mi vagina, Yo quería ser penetrada en ese momento, pero ellos me hacia desear mas ese momento, siguieron mucho rato asi, metiendo una a una sus lenguas, busque con la mirada a mi esposo, y llegue a pensar que solo eso era lo permitido. Lo vi rojizo, caliente y al palo. Me hizo señas de que todo estaba bien.

El mas maduro se subió sobre mi y me acerco su verga grande y gorda, yo la comencé a besar, a chupar y luego a mamar delicadamente. La engullí muchas veces, ya el estaba muy caliente y casi se corre en mi boca, baje la velocidad aunque me enloquecía el roce de la verga del otro sobre mi conchita lista y deseosa,. Seguí haciendo un rico trabajo en su polla mientras el sobaba mis senos, y el paisano seguía haciéndome explotar de placer con su lengua o su pene. Luego sentí como uno de sus dedos se fue a mi ano, y poco a poco quiso dilatarme , hasta que lo logro, yo sabia, o mas bien quería que sucediera que alguno de ellos terminaría en mi ano, pero antes de eso, ellos me hicieron gritar muchas veces de placer, una la tenia en la boca y la otra ya me entraba deliciosamente en mi conchita caliente.

Me corrí 4 veces en lo que ellos cambiaban de papeles, uno en mi vajina y el otro en mi boca, fue una delicia jamás antes vivida. Los tres nos jadeábamos al unísono y a mi marido se le desorbitaban los ojos. Me dieron el gusto de estar penetrada en cuatro y recostada semisentada y de costado
- Lo inesperado (pero deseado) fue cuando me dejaron motar al joven. Sentí como su verga grande y dura entraba en mi, y casi me corro en ese acto, pero luego el otro se puso detrás y me penetro por ano,.… fue ese el momento en que alcance la locura, dos penes me penetraban al mismo tiempo, sentía como sus vergas entraban y salían …..aaahhh en ese momento me acabé dos o tres veces mas, sentí como mi culito se mojo por dentro cuando el viejo se corrió dentro de el.

Se retiro y yo seguí con mi paisano que una y otra vez entraba y salía con su verga así grande y rica y luego mmmm los dos de nuevo al mismo tiempo nos corrimos sentí como me mojaba mas y mas. Me levante mareada, abrazada ya a mi esposo, que me besaba frenéticamente. Eso casi me pone mas caliente para seguir, pero tenia miedo de desmayarme y supuse que el no me quisiera poseer así recién cogida.  Fue al contrario. Fue de lo mejor. Hasta ese momento mi Jorge no había intervenido se convirtió en  un volcán, me la dio de frente y de reversa ahora todo, todito solo con el..

Nos sonreímos y ahora fue él el que me atendió cortando ricos pedazos de asado. Nos despedimos de nuestros amigos y regresamos por donde vinimos sin atravesar el piquete…… porque ya el viaje había concluido con algo mas osado y fantástico que la vez anterior, habíamos realizado un avance que pronosticaba buen tiempo venidero.

La Fiesta de Cumpleaños

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Fue el gracioso de mi marido el que insistió en que la fiesta de mi cumpleaños fuera algo especial, debido a que en ese año cumplía ya los treinta. También fue él quien decidió que la fiesta fuera de disfraces y que los nuestros, en recuerdo de una graciosa anécdota del viaje de novios por Grecia, que no viene al caso, fueran de Minerva y el minotauro.

El se encargó de organizarlo todo con la ayuda de nuestros amigos incluyendo, incluso, la elección de nuestros trajes. La verdad es que el suyo le quedaba casi perfecto, pues parecía totalmente un toro puesto de pie, al que solo se le veía la boca, ya que hasta los ojos quedaban ocultos detrás de la graciosa mascara. Pero yo me sentía algo incomoda con el mío, dado que este era bastante mas descocado de lo que yo me suelo poner.

Estaba confeccionado en su totalidad con unas finas gasas lilas, blancas, azules y verdes que, aunque se superponían unas sobre otras por toda mi anatomía, apenas si velaban mis rotundas formas. Mi marido lo arreglo a su manera, como de costumbre, comprándome para la ocasión un minúsculo bikini rosa de lacitos que apenas desentonaba con el resto del conjunto, y que ocultaba, al menos en parte, mis abundantes y prominentes encantos.

Digo esto porque la parte inferior de la prenda era un minúsculo tanga, que por delante malamente cubría mi espeso y oscuro vello pubico, y que por detrás se reducía tan solo a una especie de cordelito que se introducía entre mis dos medias lunas. Por suerte tomo frecuentes sesiones de rayos uva, y el tono moreno que lucia mi cuerpo hacia que mis doradas nalgas desnudas no destacaran demasiado bajo las tenues gasas que lo cubrían.

A diferencia de mis pletóricos y voluminosos senos, a los que los diminutos triángulos superiores del bikini no cubrían ni tan siquiera en una tercera parte, ya que mi poderosa delantera desbordaba la ridícula pieza por todos los lados. Así que, después de discutir en vano este tema con mi marido, hube de conformarme con que la prenda cubriera mis gruesos pezones puntiagudos y muy poco más, que ya era algo. Eso si, confiando en que el estrambótico disfraz disimularía de alguna forma el resto de mi exuberante anatomía.

De todas formas ya estaba acostumbrada a ser el centro de atención en la mayoría de las fiestas a las que asistía, pues mis generosos atributos, asombrosamente firmes si tenemos en cuenta su gran tamaño, unidos a una esbelta cintura, a base de régimen y deporte, sin olvidar un trasero bastante respingón, atraen la mirada de los hombres como la miel a las moscas.

Mi marido no solo se ha resignado ya a ello, sino que parece disfrutar bastante viendo los apuros que pasan nuestros amigos para lograr apartar sus ojos de mi cuerpo. No es pues de extrañar que tenga la fama de calientapoyas, con perdón, que tengo entre nuestras amistades masculinas. Pues nunca he permitido que ellos se apoderen de lo que tanto ansían. Y cuando alguno, mas osado de lo que seria deseable, a puesto las zarpas en algún sitio donde no debía pronto lo he apartado, con mi mirada o con mis manos; demostrándole, lo mas claramente posible, que mi cuerpo solo le pertenece a mi esposo.

Esa noche memorable mi marido me retuvo en nuestra alcoba del piso superior, estando ya disfrazada para la ocasión, hasta que hubo reunido en el salón a todos los invitados a la fiesta. Solo entonces me permitió bajar, dándome una sorpresa mayúscula, cuando me presento a nuestros amigos; pues todos, sin excepción, llevaban el mismo disfraz que él. Hombres y mujeres solo se diferenciaban por el grosor y la altura, y las mejor dotadas por aquellos atributos que no habían conseguido disimular.

Al principio fue una velada realmente maravillosa, en la que mi marido disfrutaba como si fuera un niño pequeño, mezclándose entre el resto de los invitados para que yo nunca estuviera segura de donde estaba él en realidad. Todos los asistentes volcaban sus atenciones sobre mí, procurando que mi copa estuviera siempre llena, y disputándose el honor de ser mi pareja de baile. No había forma de saber con quienes, ni cuantas veces, baile aquella noche. Pero me divertía horrores cuando algunas veces descubría quien era el galán que me acompañaba, sobre todo cuando este resultaba ser una mujer que se había hecho pasar por hombre.

Conforme pasaban las horas las piezas rápidas fueron cediendo su lugar a las baladas, y las luces se fueron apagando poco a poco para que la suave penumbra que nos envolvía animara a los enamorados. Por otra parte el alcohol también empezaba a hacer su efecto en mi, logrando que apenas pudiera distinguir ya a un solicito acompañante de otro.

Supongo que fue mi marido el que ideo la forma de acariciarme mientras bailábamos. Ya que durante una pieza larga y lenta apretó contra mi trasero una de sus manos, sujetando así la manga vacía de su otro brazo como si ambas estuvieran juntas, pues el otro brazo se encontraba oculto dentro del amplio disfraz. Así, con solo abrir un poco la cremallera del mismo, tuvo un acceso directo hasta mi delantera, que continuaba unida a la suya.

Me halago, y sorprendió, ver como se las ingeniaba el picaron para poder acariciarme, haciéndome recordar nuestra azarosa juventud. Devolví vehemente sus ardientes besos, permitiendo que sus manos deambularan a placer sobre mis turgentes colinas. La verdad es que no me importo demasiado que luego me tocara ambos senos por debajo del bikini, ávidamente, jugando con mi rígido pezón mientras me besaba de un modo muy lujurioso.

Yo pensaba, con bastante ingenuidad, que ningún invitado se daría cuenta de lo mucho que disfrutábamos ambos con tan insólita situación. Pero el sujeto que yo creía que era mi marido bailaba cada vez mas piezas conmigo; besándome y manoseándome, ansioso y muy excitado, mientras duraba la pieza musical, y el alcohol me iba embotando del todo.

Pero no estaba aun tan embriagada como para no darme cuenta de que eran las largas y afiladas uñas de una mujer las que me estaban pellizcando el sensible pezón, con bastante habilidad, mientras ambas bailábamos. Alce mi cara, reflejando en mi mirada la sorpresa que acababa de llevarme, intentando distinguir que viciosa se ocultaba tras la mascara. La mujer, emitiendo una risita muy curiosa, aprovecho la forzada postura de mi rostro para sellar con su ardiente boca mis labios entreabiertos, dándome uno de los besos mas apasionados que yo recuerdo, al tiempo que lograba endurecer por fin mi rosado fresón.

Se me cayo el alma a los pies cuando caí en la cuenta de que esa risita tan peculiar solo podía pertenecer a una de mis jefas de la oficina, que además estaba casada con el mejor amigo de mi marido. Cuando sus fogosos labios por fin soltaron los míos sepulte mi cara en su hombro, turbada y abochornada, pues me daba cuenta de que ella era solo una mas entre todos los licenciosos que habían estado jugueteando con mis pechos mientras bailábamos, pues es seguro que fueron bastantes los invitados que imitaron a mi esposo para abusar de mí.

Y lo peor es que mi marido era el que había consentido, o al menos iniciado, la ronda de tocamientos; divirtiéndose, con ellos, a costa de mí y de mi cuerpo.


Capitulo 2: 3F/F, C


No bien termino la pieza de música me marche, disparada, hacia el cuarto de baño, pues ahora que sabia lo que estaba pasando necesitaba soltar las lagrimas antes de que algún otro libidinoso desconocido quisiera bailar conmigo.

Pero no pudo ser, pues nada mas entrar me di cuenta de que ya estaban dentro otras dos chicas, ambas con el disfraz bien abierto para poder satisfacer sus necesidades, dejando a la vista su atrevida ropa interior. Aun no había decidido si prefería esperar a que terminaran o marcharme cuanto antes a mi dormitorio, cuando irrumpió en el aseo la que acababa de ser mi pareja de baile; y que cerro la puerta, con pestillo, nada mas entrar, haciéndose cargo enseguida de la situación.

Mi jefa, sin darme siquiera tiempo a protestar, empezó a secar mis primeras lagrimas con una toalla, mientras me decía que no tenia que ser tan tonta, que un cuerpo tan soberbio como el mío estaba hecho sobre todo para disfrutar, y que justamente ahora empezaba la edad en la que tenia que sacar el mayor provecho de todos mis conocimientos sexuales. Mientras me decía estas frases, y otras similares, seguía secando mis lagrimas, hasta que estas poco a poco dejaron de brotar. Las otras dos chicas la apoyaban en sus todas sus aseveraciones, añadiendo comentarios bastante subidos de tono para confirmar sus ideas.

A una la identifique rápidamente como la hija de los vecinos, bastante tímida y apocada por cierto, y la otra nunca supe quien fue. Mi jefa, al ver que por fin me estaba calmando, procedió a quitarme la parte superior del escueto bikini, asegurándome que ya no valía la pena esconder por mas tiempo unas cosas tan bonitas. Aunque mi imagen, reflejada en el espejo, me permitía ver lo mucho que destacaban mis oscuros y gruesos pezones, ahora bien endurecidos, sus continuas alabanzas y caricias lograron disuadirme. Ademas las jovencitas, en cuanto estuvieron los fresones a la vista, se lanzaron como dos fieras hambrientas a saborearlos.

Mi jefa, condescendiente, permitió que las chicas saciaran su sed en mis grandes globos, mientras ella separaba mis muslos suavemente, con ambas manos, para que sus largos dedos pudieran introducirse con mayor facilidad en mi húmeda y acogedora hendidura. Mi primer orgasmo fue tan intenso y violento que no me quedaron fuerzas ni para gritar. Y es que he de reconocer que mi viciosa jefa sabia manejar sus suaves manos con una habilidad extraordinaria, introduciendo dos o más dedos hasta el fondo de mi gruta con la cadencia adecuada para que sus deliciosos masajes en el clítoris me destrozaran de gozo y placer.

Una de las chicas termino de quitarme la parte de abajo del bikini, que ya no volví a ver mas, para que su apasionada boquita no tuviera ningún obstáculo a la hora de saborear mi empalagosa fuente privada. Al mismo tiempo la otra jovencita seguía entusiasmada con mis apetecibles ubres, besando y mordisqueando los gruesos pezones, dulcemente, mientras amasaba toda la prieta carne que sus pequeñas manitas le permitían abarcar. Mi jefa, amorosa, libero uno de sus pequeños, pero firmes, pechos de debajo del disfraz para que yo también tuviera un lugar donde posar mis labios, y para que mis gemidos no se oyeran por toda la casa cuando alcance el segundo orgasmo de aquella velada, aun más violento que el anterior.

Las dos chicas se turnaron entonces en la agradable tarea de limpiar mis sabrosos flujos íntimos con sus ardientes y expertas boquitas, cuidando de no provocarme un nuevo orgasmo, mientras mi amable jefa volvía a velar mis encantos con las tenues gasas, besándome, cariñosa, al tiempo que me acompañaba de nuevo al salón. Lo ultimo que vi antes de abandonar el cuarto de baño fue a las dos jovencitas lesbianas masturbándose la una a la otra, febrilmente, mientras se devoraban mutuamente a besos.


Capitulo 3: EX


Parecía que todos los presentes habían estado aguardando anhelantes mi regreso, pues nada mas entrar en el salón hicieron que se parara la música que sonaba, y las parejas que habían estado bailando formaron un amplio circulo, dejando el centro despejado para mi. Allí fue donde alumbro una potente luz rosada, procedente de un enorme foco que había traído mi esposo durante mi ausencia, mientras escuchaba una melodiosa música árabe.

Yo estaba ya tan encendida que solo dude un breve instante antes de situarme bajo la luz para realizar el baile sinuoso que todos los invitados estaban esperando impacientemente. Reconozco que no soy una gran bailarina, pero tampoco hacia falta esmerarse mucho, pues todas las miradas estaban fijas en el pesado bamboleo de mis opulentos senos, y en la oscura sombra triangular que tan consideradamente se clareaba bajo las tenues gasas.

Apenas deje caer al suelo el primer velo cuando ya las enronquecidas voces clamaban por la caída del siguiente. Así que mientras danzaba les fui complaciendo, poco a poco. Cuando acabo la alegre melodía solo me quedaba puesto uno de los velos más largos, de un llamativo color azul celeste. Este velo, que tenia su origen bastante mas arriba de mis rodillas, pasaba por debajo del cinturón de cascabeles y ascendía luego hasta tapar uno de mis pechos, después de rodear mi cuello por detrás bajaba para ocultar el otro pecho antes de volverse a introducir por debajo del cinturón y acabar de nuevo donde comenzó.

Con solo dar un pequeño tirón logre que los dos extremos de la gasa coincidieran en mi intimidad, con la vana esperanza de que la ocultaran un poco más. Lo cual era del todo imposible; pues, con solo mirar hacia abajo ya me daba cuenta de que la tenue gasa lo único que lograba era dar un curioso tono azulado a mis opulentos pechos, logrando que mis pezones destacaran aun más, gracias a su nuevo y llamativo color violeta oscuro. No me moleste siquiera en mirar como había quedado mi intimidad, ya que estaba segura de que mi espesa pelambrera rizada tardaría bien poco en asomar fuera de su protección.


Capitulo 4: ¿MF/F, C


Nada mas apagarse el foco que me iluminaba volvieron a sonar las sosegadas notas de una romántica balada. Y antes de que lograra recuperara el control de la visión ya estaba entre los brazos de un desconocido, que me obligaba a seguir el compás de la música. Ni siquiera habíamos dado un par de vueltas cuando el excitado minotauro volvió a recurrir al truco de antes para alcanzar mis pechos. Esta vez, a pesar de no saber quien era el tipo que me sobaba, decidí apoyarme en su hombro, y dejar que la velada siguiera su curso.

Pero los demás minotauros no se podían quedar impasibles viendo mi desnuda grupa al aire y, casi de seguida, empece a notar como unas ansiosas manos, distintas a las de mi fogoso acompañante, amasaban mis prietas carnes indefensas. También les deje actuar. Viendo mi completa pasividad pronto me encontré rodeada de muchos viciosos galanes, que lo mismo besaban mis labios, que jugaban con mis senos desnudos, o acariciaban mis nalgas, explorando a fondo su oscura separación, penetrando cada vez mas en ella.

A ninguno pareció importarle que mi baile se volviera torpe y descompasado cuando los dedos de mis amantes encontraron la estrecha abertura de mis orificios, y la recorrieron a placer, profundizando en su interior impunemente. No recuerdo ya si fueron tres o cuatro los orgasmos que alcance de esta manera, amortiguando mis grititos en las bocas que me devoraban, hasta que las piernas se me quedaron tan débiles que no me podían sostener.

Luego uno de ellos, fuerte como el toro del que iba disfrazado, me llevo en brazos hasta mi alcoba, donde le cupo el inmenso honor de ser el primero en poseerme, rudamente, como no podía ser menos. Su grueso aparato penetraba rítmicamente en mi encharcada intimidad, como un pistón enloquecido, mientras el resto de los minotauros me terminaba de desnudar. Sus múltiples manos me torturaban y mataban de placer por igual, al tiempo que obligaban a las mías a hurgar dentro de sus disfraces y acariciar sus aparatos.

Como ya supondrán lo que sucedió a partir de ese momento fue un desfile interminable de miembros buscando algún orificio por donde penetrarme; recurriendo, al final, a mis labios, para depositar su esperma en mi boca, como si de un preciado regalo se tratara. Yo, como una complaciente muñeca de trapo, adoptaba las posturas más inverosímiles para que mis innumerables amantes cobijaran sus rígidos bastones en el agujero deseado, pues todos sabían ya que yo gozaba de igual manera ya fuera por delante o por detrás.

Cuando no estaba absorbiendo sus cálidas esencias vitales estaba saboreando los pechos, e incluso las grutas, de todas aquellas mujeres que querían compartir su placer conmigo. Creo que no sabría narrarles lo llena que me sentí, con todas esas manos acariciando cada centímetro de mi suave piel, y aquellos rígidos aparatos llenándome por completo. Ni siquiera recuerdo el final de la orgía, pues me quede dormida, de puro agotamiento, cuando tenia todavía un grueso aparato perforándome por la entrada posterior, y yo aun no había terminado de tragarme la espesa papilla que acababa de inyectarme en la boca mi anterior amante.

Al día siguiente no me pude levantar hasta mediada la tarde y, cuando lo hice, mi marido se había encargado de limpiar hasta el ultimo resto de la fiesta. Mi jefa también supo excusar que tardara todavía un par de días en volver a la oficina. Y tanto ella, como mi marido, como todos aquellos amigos que fueron invitados a mi cumpleaños se comportan como si allí no hubiera pasado nada fuera de lo corriente.

El Peli

Un Trio de Borrachos

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 Carlos, Andres y yo, Henry trabajabamos en la calle vendiendo artesanias por lo tanto conocemos a varias chicas, esa noche habiamos llegado a un pueblo de tierra caliente; y a mi la tierra caliente y el alcohol me exitan demaciado. Estabamos tomando con dos chicas que acababamos de conocer Marta y Laura. Laura me llamaba mucho la tension ya que tenia un culo y unas tetas grandes. Ya el trago nos tenia mareados y yo solo miraba el relieve que se formaba sobre esa blusita y deseaba chupar esos senos. Laurita nos conto que esa noche estaba muy triste porque habia encontrado su marido con otra.

Antes de ponernos a tomar, Carlos, Andres y Yo habiamos alquilado dos habitaciones en un hotel asi que llebamos a las dos chicas a una habitacion, pero mi amigo andres estaba tan borracho que se fue al otro cuarto entonces Marta dijo que si Andres no estaba ellas se iban. Yo me fuy a llebarla a la otra habitacion y alli se quedo con Andres, cuando llege al cuarto donde estaba mi otro amigo y laura estaba cerrado. yo me pare en una silla y pude mirar por encima que mi amigo la tenia acostada en una cama y le manoseaba el culo por encima del jean, ella estaba como dormida. Le dije a carlos que me abriera la puerta y despues de un tiempo la abrio. el era muy inesperto. Cuando yo entre le quite el jean a la chica y unas tangas y la intente penetrar entonces ella abrio los ojos, se paro y muy alterada dijo que le dieran su ropa, yo sela di y apague la luz la comence a calmar.

- Tranquila acuestate, ya, ya paso.

Ella se calmo y ahi si coji y la penetre, ella comenzo a gemir y Carlos dijo que lo dejara penetrarla entonces le dije que le entrara por detras, el lo intento pero no pudo, me toco sacarlo de la concha y le dije a carlos que se lo metiera el la penetro y yo me fuy por la espalda de laurita y se lo intente meter por el culo y estaba como cerrado pero empuje fuerte hacia adelante y le entro la mitad de mi pene; ella grito, me toco sacarcelo y luego vilvi a hacerle fuerza y le entro todo y grito fuerte decia "mami rico " no se por que, yo le abria las nalgas para que le entrara todo. Mi amigo carlos se derramo dentro de ella y se lo saco, entonces yo le dije que se lo metiera en la boca y ella comenzo a chuparle el miembro que ya estaba todo pequeño. Luego ella le decia a carlos que se lo metiera y a el le comenzo a crecer yo me vine en su culo un teteradito completo. luego le dije a carlos que se lo metiera por el culo y el ya pudo pues claro yo ya llevaba como media hora haciendo friccion ya tenia ese ojo bien abierto el se lo metio yo la puse a mamar un ratico y ella sabia chuparlo muy bien me lo paro de una entonces se lo meti en la concha y comence a chuparle las tetas sabian a leche porque ella nos habia contado que tenia un niño. Mi amigo se vino y luego yo el se acosto en otra cama a dormir y yo segui como una hora mas y luego me quede dormido encima de ella.

Por la mañana Carlos me desperto y me dijo que ella estaba muy borracha anoche que que tal dijera que nosotros la violamos entonces yo le dije a el que fuera y se bañara mientras yo la vestia cuando el se baño yo la clave, ella gemia pero no abria los ojos luego la vesti al rato llegaron a la pieza mi amigo Andres y Marta ella abrio los ojos se fue al baño se baño y tenia pena salio con la amiga del hotel pero antes nos dijo gracias por todo.

FIN


HENRY CHINASKI

Un buen Fin de Semana

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El fin de semana pasado se organizó una comida familiar por parte de la empresa donde trabaja mi esposo y en donde asistieron la mayor parte de trabajadores con sus familias. Esta comida fue pagada completamente por el dueño de la empresa debido a las altas ventas del mes corriente pasado y en su casa de campo, en Cuernavaca, Morelos; y aunque él no estuvo presente dejo indicaciones a sus sirvientes para que nos atendieran bien. Hubo de todo, cervezas, vino, comida en buffet y variados postres.



A dicha comida nos presentamos 5 matrimonios, dos de ellos con sus respectivos hijos; las 4 secretarias que se encuentran en las oficinas principales, dos choferes solteros y un auxiliar de bodega. Total, que éramos como 25 o 26 personas en total. Un día completamente familiar.



Los niños y las secretarias estuvieron casi todo el tiempo en la alberca, y hasta en ocasiones se veían coquetear con los muchachos solteros, mientras que los matrimonios estuvimos platicando, escuchando música, preparando las botanas y tomando. Todo parecía estar en orden, sin tantas complicaciones ni problemas.



Para ese fin de semana se me ocurrió vestirme un tanto primaveral, use una tanguita de color blanco, unas medias con silicón muy delgadas y muy brillosas, un short de mezclilla, una blusa anaranjada, unas calcetas blancas con un lindo olan en la orilla y unos tenis Nike; me dejé el pelo suelto, solo me até con una liga la mitad de mi cabello y estaba lista.



Debo decirles que al principio, tres de las señoras casadas me veían un poco raro, quizás por usar medias con short, pero sus maridos y los demás chicos no me quitaban la vista de mis piernas, especialmente porque por momentos se me veía el encaje de las medias; y finalmente eso era lo importante. Más aún, cada vez que José Luis me acariciaba toda, era más la atención que los presentes le daban a mis piernas. Finalmente yo me sentía bien por vestirme así, ya que eso le gusta a mi esposo.



Transcurrió el día y parte de la tarde de forma muy tranquila y amena, pero como siempre el alcohol comenzó a causar su efecto emborrachador sobre algunas personas. José Luis probablemente se tomó dos cervezas y una copa, pero yo si tomé como 5 o 6 copas, lo cual provocó que me desinhibiera un poco más de lo normal. Pero uno de los señores bebió demasiado, tanto que comenzó a discutir con su esposa, él se llama Rubén. Blanca; su esposa, comenzó a llorar, por supuesto que todos nos quedamos callados cuando la discusión subió de tono, hasta que no aguantó los insultos de Rubén, tomo sus cosas, a su hijo que tiene como 8 años, se subió a su coche y se fue.



Siendo casi las ocho de la noche y después de la acalorada discusión que se dio entre Rubén y su esposa, decidimos levantar todas nuestras cosas y regresarnos a México. Nosotros llevábamos la camioneta de la empresa, y es que se la confían a mi esposo ya que es una persona responsable, precisamente por eso no había tomado mucho. Por su parte, Rubén estaba tan tomado y tan impertinente que quiso faltarle el respeto a una de las secretarias, José Luis no lo dejó y lo subió a la parte trasera de la camioneta. Pero mientras nos despedíamos del resto de la gente, al volver a la camioneta, ya estaba en la cabina escuchando música a muy alto volumen. Era una pick – up, así es que los tres tuvimos que irnos en la cabina.



Salimos de la casa, la cual se encuentra en una zona que se llama “El Polvorín” y tomamos de inmediato la autopista. Como yo había tomado algo considerable, quería seguir tomando así es que le pedí a mi esposo que se parara en una tienda para comprar unas latas de ron con cola preparadas. Tomó la decisión de irse por la carretera vieja de Cuernavaca a México, primero para no pagar la autopista y de paso para comprar las latas. Compramos un six de ron con cola, él tomó una y yo otra. Pusimos un compact y nos pusimos a cantar mientras Rubén dormía, me tomé rápidamente mi lata y abrí otra.



Apenas habríamos salido de Cuernavaca y Rubén venía perdido en su sueño, pero como en la carretera a México hay muchas curvas Rubén soltó su cuerpo y de repente ya venía casi recargado sobre mí. Me pasaron muchas cosas por la cabeza en ese momento, hacer algún juego con Rubén o hacer cualquier cosa, sobre todo porque el alcohol ya había hecho efecto en mí. No se si también José Luis lo pensó, pero cuando se lo propuse en broma inmediatamente me contesto que sí, pero que deberíamos de tener cuidado ya que finalmente Rubén era compañero de él en el trabajo.



Como yo venía en medio de los dos, primero me acerqué completamente a Rubén, traté de empujarlo para que reaccionara pero lo único que conseguí fue que volteara su cabeza al lado del cristal. Le tomé su mano y la puse en mis piernas, las abrí un poco y puse su mano entre mis piernas, después las cerré y las comencé a apretar y a moverlas hacia arriba y hacia abajo. Poco a poco fui llevando su mano hasta mi sexo, abrí un poco mi short y traté de meter uno de sus dedos hasta la altura de mi clítoris, pero fue un poco difícil por la prenda misma. Quite su mano de mis piernas y mejor me quité el short.



Quedé solo con las medias y con mi tanguita. Nuevamente le volví a tomar su mano y de nuevo la llevé a mis piernas, pero ahora la puse en donde termina el encaje y comienza mi piel. Me comencé a masturbar con uno de sus dedos, hice a un lado mi tanguita y me metí su dedo índice; mientras trataba de metérmelo y sacármelo sentí algo raro, rico, pero raro, y era que su dedo se comenzó a mover de forma autónoma; es decir, se venía haciendo el dormido. El muy infeliz estaba conciente de todo lo que estaba sucediendo, pero siguió haciéndose el dormido, quizás para no crear ni sospechas ni nada que provocará que José Luis se diera cuenta que aparentemente él viniera despierto. Puse mi mano sobre su pantalón y noté que traía la verga súper parada, lista para reventar, en ese momento tuve un orgasmo mientras tocaba su verga y su dedo jugaba dentro de mí.



Le pedí a mi esposo que me diera un condón, sacó su cartera y de una de las bolsitas extrajo un condón de color rosa y con aroma a fresa. Desabroche su pantalón de Rubén, bajé con un poco de dificultad sus calzones y comencé a mamarle la verga, me quité la tanga y mientras le mamaba la verga a Rubén, José Luis me venía deseando tanto la panocha como el chiquito, o sea el culo, me metía los dedos por ambos lados.



Pasando tres marías hay una gasolinera, poco más adelante hay un espacio en donde se puede acceder a un cierto monumento, precisamente ahí se paró José Luis para orinar, en el momento en el que se bajó de la camioneta aproveché para ponerle el condón a Rubén con la boca, después se la jugué un rato mientras mi esposo regresaba, cuando él regresó le dije que observara fijamente que iba a hacer en ese momento; como pude, me quité la tanga, me traté de parar y me abrí de piernas y me puse sobre Rubén, lentamente bajé hasta que su pito estaba en la entrada de mi panocha, me abrí un poco los labios vaginales y me dejé caer de un sentón sobre él. Mi esposo encendió la camioneta y continuó con el camino.



Mientras él manejaba, yo me venía dando unos ricos sentones en la verga de su amigo Rubén, incluso había momentos en los que yo me estaba viniendo y tenía que parar un rato mi ritmo, pero al momento en el que yo me dejaba de mover, Rubén se movía lentamente y eso hacía más rica la cogida que me venía dando. Y así estuve moviéndome hasta que llegamos a la entrada a México, al momento en que me quité, me puse rápidamente el short, le quité el condón y me trague todo su semen.



Cuando llegamos a la estación del metro General Anaya, le dijo mi esposo a Rubén que se vistiera bien ya que se había bajado al baño y no se podido vestir adecuadamente, por supuesto que yo me hice la dormida para que “aparentemente” no dijera yo nada.



En definitivo, fue una cogida deliciosa, me masturbé con su dedo, me chupe su verga y me senté cuantas veces quise y con la autorización de mi esposo, lo único que si me pasó y fue algo preocupante, que olvidé mi tanguita en la camioneta y quién sabe que persona se quedo con ella. Si mediante este relato, alguien se entera de quien tiene mi tanguita blanca, le pido que por favor que me la devuelva, ya que es francesa y me costó como $250 pesos.



Agradezco que se hayan tomado estos minutos para leer uno más de mis relatos y espero sobre todo que les haya gustado. Les pido por favor que cualquier comentario o sugerencia que tengan para conmigo, me escriban a mi correo o que visiten mi página, la cual dejé la dirección al principio de este relato, en esa dirección encontrarán un libro de visitas y espero ver ahí también sus comentarios, gracias por el momento y espero verlos más adelante.



Como ya se ha vuelto costumbre, con este relato quiero regalarles una foto más mía, me la tomé especialmente para ustedes, espero que les guste y que sea motivo de felicidad el verme vestida de esa manera ya que lo hago para que puedan verme las piernas enfundadas en unas exquisitas pantimedias de likra. Espero pues que les guste y espero también sus comentarios.





Adiós.
lovelygirl3x@yahoo.com.mx

Orgia Monumental

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 LA MÁS PUTA DE LA HUELGA

(Este relato es creación de la calenturienta fantasía del autor, así que todo aquel tío salido que quiera cogerse a Aurora, escriba a otro lado, que Aurora no existe fuera de mi mente. Ni Aurora ni nadie del resto del relato, ni la situación: cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia).



PREÁMBULO

Me llamo Aurora. A los 18 años me fugué de casa, en una pacata ciudad de provincia, y me vine a la ciudad de México con ganas de comerme al mundo, empezando por las vergas de los varones que se me antojaran y de los que me mantuvieran.

Empecé viviendo en una camper que me había agenciado al huir de casa, pero en seis meses ya estaba instalada en un departamento en Copilco, que fui llenando de cosas. Debo recordarles que soy y me siento una auténtica reina, una princesa del Palacio de Hierro.

Tenía dos vidas: al caer la noche me ponía "mi disfraz de pecadora" y salía de caza, casi siempre con éxito. Me hice de una docena de amantes, guapos, que pagaban mis caprichos y ocupaban casi todas mis noches. Conocí las mejores playas de México y las más bellas capitales de Europa.

En las mañanas, por el contrario, era una modosita estudiante en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Toda la jauría me perreaba, pero yo era una mosca muerta y no le daba bola a ninguno. Era, otra vez como en la prepa, la reina fría e inalcanzable. Las pajas que a mi salud se hicieron mis compañeros a lo largo de casi 18 meses bastarían para llenar una alberca... aunque de albercas hablaré después.

¿Dormir?, sí, a veces, en las tardes, pero en pocos meses me fui aficionando a la cocaína. Durante la huelga, cuyo punto culminante relataré aquí, dejé de lado esa adicción sólo para volver a ella con más fuerza, hasta sus catastróficas consecuencias, que relataré luego: por ahora, basta con pintarles mi "rutina" anterior a la huelga.

¿Cuál huelga? La huelga estudiantil que paralizó a la UNAM de abril de 1999 a febrero de 2000. Era mi segundo año en la UNAM y yo había leído a ciertos autores, me había involucrado en alguna célula maoista (sin lecturas políticas ni experiencia previa, sin posibilidad de contrastar las letras que engullía de prisa y sin disfrutar su sabor), para ser exactamente lo contrario del modelo para el que me habían programado (no bastaba ser "puta"). Así me fui involucrando, sobre todo, en las semanas de apasionada discusión que precedieron al estallido de la huelga. Pero no voy a hablar aquí de política, sino de sexo. No tiene caso recordar lo que duró la huelga ni sus implicaciones. No voy a contar como la abandoné y me dediqué durante meses únicamente a coger por dinero o por cocaína.

Baste decir que en agosto ya sólo hacíamos guardias un centenar de chavos. Y eso en mi Facultad, que era de las más activas. Un centenar, porque otros cien nos rotábamos para custodiar instalaciones de otras escuelas. Yo había abandonado a mis amantes fijos y comía en las cocinas colectivas de la huelga (frijoles y tortillas, luego de frecuentar los mejores restaurantes), vestía largas faldas o sucios jeans y camisetas del Ché Guevara, con tennis sin calcetines, y de mis ahorros pagaba la renta del departamento, al que sólo iba una vez a la semana a bañarme, dormir en mi camita y cambiarme de ropa. Pero los sacrificios valían la pena: estábamos preparando la revolución que iba a cambiar el mundo... por una vez en mi muy puta vida estaba haciendo algo de provecho (o eso creía yo).

Y llevaba tres meses sin coger: era la reina roja y todos me respetaban. Dormía en un salón de la Facultad adaptado para todas las "solteritas", y cuando me tocaba guardia nocturna, oía canciones de Silvio y rock pesado, asando salchichas y fumando mota. Pueden no creerlo, pero tres meses sin sexo (y sin cocaína), tres meses creyendo estar a tono con La Historia (sic), me tenían muy bien. Amaba mi huelga, mi Universidad, mis compañeritos...



AQUELLA NOCHE...

Una noche de verano, cerca de la medianoche, completamente fumada veía danzar las flamas de la hoguera. La noche era tibia y agradable, de luna llena, y yo vestía apenas una blusa de algodón, sin sostén, y mi amplia falda chiapaneca. Sólo traía, además de eso, mis bragas y unos huaraches de cuero: ni siquiera portaba aretes. Estaba algo excitada (la mota me pone caliente), pero no mucho, fantaseando con algfuno de mis mejores amantes, cuando pasaron cuatro buenos amigos míos y notables activistas, a quienes llamaré John, George, Paul y Ringo, caminando rumbo a la salida de la Facultad.

-¿A dónde? –les pregunté.

-A la alberca olímpica... los compas de Políticas la tomaron y han montado un fiestón, sólo para "ultras" probados –dijo John-. ¿No vienes?

Los seguí, naturalmente. Cruzamos el anexo de Ingeniería y nos encaminamos a la alberca. Desde lejos se oía la música tropical que solían poner los programadores nocturnos de "La ke huelga", radio pirata del movimiento. En la entrada estaban el Oso Cavernario y el Trucutrú, dos de los secuaces del Mosh, que para entonces era ya el líder indiscutible del Heroico (sic) Comité de Huelga de Ciencias Políticas, que nos dejaron pasar tras identificar a John.

La alberca estaba a oscuras. Las únicas luces eran dos fogatas en los extremos y la luna, casi llena. John se dirigió hacia una de las fogatas mientras yo le pregunté a George si le quedaba Magda y subí a las gradas a fumar un poco, acompañada de los tres.

Estábamos fumando, escuchando el escándalo, viendo bailar a los compas (viendo sus siluetas, quiero decir) junto a la alberca y figuras confusas dentro de ella, cuando se encendieron los reflectores y vi la mayor orgía que he visto:

Los que bailaban lo hacían semidesnudos. Los que retozaban en la alberca, estaban como Marx los echó al mundo. Más allá, en los prados, parejas, tríos y cuartetos, todos revueltos, follaban sin reparo. El baile no era exactamente baile, no, ni los juegos en la alberca eran inocentes... habría en total unas 100 o 120 personas de las que dos terceras partes eran varones y la tercera parte chicas. Esta desproporción se nivelaba un poco, pues algunos tíos se daban por el culo y en los prados vi a más de una compañera atender a dos o tres varones a la vez.

Yo veía la escena desde la oscuridad de las gradas y el calorcillo que tenía antes de emprender la caminata con mis amigos, regresó y fue aumentando. Trataba de aprehender la escena general, digna de un relato de Sade... o de cierta escena que vi, posteriormente, en "Matrix 2", aunque esta era verdaderamente pornográfica, sórdida y luminosa a la vez.

Del panorama general pasé al detalle, a una zona particular, en una esquinita del prado, donde mi amiga la Mao (así le decían por aquel viejo chiste de que el que no ama a Mao...") era la estrella. La Mao era de mi Facultad y dos años mayor que yo (es decir, tenía 21), era una de las voces más reposadas de entre los ultras y, a pesar de su relativa moderación, se le escuchaba con respeto. Era de mi estatura y, como dirían los compas, está echa un tren pues aunque menos bella que yo, modestia aparte, está buenísima y es mucho más cachonda.

La querida Mao estaba a cuatro patas, desnuda, con la magnífica grupa al aire y las grandes tetas colgando. El Malandro, un fósil de más de 30 años que dirigía con mano de hierro una brigada que controlaba cierta Facultad cuyos estudiantes no secundaron la huelga, la penetraba por detrás mientras ella chupaba la larga pija de uno de los chavillos de la brigada del Malandro, mientras dos más, verga en mano, miraban la escena a dos pasos de distancia.

La escena era digna de una mala película porno, aunque no se escuchaban los consabidos jadeos, tapados por la voz de Alicia Villarreal, que con el bajosexto y el acordeón rompía la noche desde cuatro grandes bocinas instaladas a un lado de la alberca. Pero, no, si uno se fijaba bien, la Mao no se parecía, ni ella misma, en sus morenas redondeces, ni en sus suaves y eróticos movimientos, ni en la dulzura (sí, dulzura... muy raro) de su expresión, a una actriz porno chafa.

Era obvio que gozaba, que los dos miembros que tenía y los dos que esperaban le estaban dando gran placer, y era obvio que el fósil y sus jóvenes secuaces también gozaban... y eso no siempre es claro en las películas de referencia. Lo más sensual era el suave muelléo de su cadera, la elevación de su grupa, la forma en que el Malandro agarraba su cintura y dirigía con sus manos el movimiento, la intención de cada embate.

Veía. Devoraba la escena con los ojos y mi sexo empezó a pedir guerra, pero no me moví, no llevé la mano a mi entrepierna. Mis ojos, más abiertos a la luz, si cabe, por la sustancia fumada, transportaban cada movimiento suyo a mi corteza cerebral, que los reenviaba en forma de crecientes sensaciones a ciertos puntos flacos de mi cuerpo. Mi olfato, más receptivo, empezó a percibir el olor de las feromonas que sudaban, a un brazo de distancia, mis tres amigos.

Supe que se había acabado mi etapa de reina virgen (tan virgen, claro, como el prototipo, la pérfida Isabel I, diablesa pelirroja y sifilítica...), pero que las cosas se harían a mi modo, así que cuando sentí la mano de George posarse en mi hombro derecho, rozando intencionadamente el cuello y la mejilla, dije en voz baja:

-Espérense... o, si no quieren esperar, bajen.

Eligieron esperar, por supuesto.

Me quité la falda y volví a sentarme. Al hacerlo atraje las miradas de los tres: era justo lo que quería probar, demostrarme que la carga de mis piernas, mi cadera, mi cintura, las breves bragas blancas, tenían tal carga que podían atraer la mirada de tres chicos en brama a pesar del espectáculo que ante nuestros ojos se abría.

Empecé a acariciarme los muslos. Ringo y Paul se sentaron junto a mí y alternaban sus miradas al espectáculo masivo que los compas nos brindaban y a los dorados muslos que a su vista estaban. Me acariciaba despacito. Me saqué la blusa y atraje sus miradas sobre mis pechos, que son pequeños y bien hechos.

-Desnúdense-, les dije.

Mientras me obedecían, acaricié mis pechos y mis muslos, pellizcando mis pezones, deteniéndome en la ingle. Mientras me obedecían vi cómo el Malandro se venía entre espasmos y la Mao, mi querida amiga, empujó suavemente hasta el suelo al morro al que había estado chupándole la verga. Una vez acostado, se deslizó sobre él y con un hábil movimiento que denotaba años de práctica, se introdujo el miembro, devorándolo de un golpe. No había que estar junto a ella para saber que estaba más mojada, de ella y del Malandro, y que la larga y fina verga del chavito se deslizaba como el pistón de un motor de combustión interna. A una seña de la Mao, uno de lkos dos chicos que observaban de cerca, se le acercó y la montó por detrás, batallando no poco para penetrar el ano de mi amiga. Cambié de enfoque.

Mi dedo acariciaba la vulva, la palma de la mano el monte de venus. Mi otra mano guió a George, parado detrás de mi, llevando sus manos a mis pechos. Luego, buscó las manos de Paul y Ringo, poniendo una en cada uno de mis muslos, en su cara interna, cerca del sexo, muy cerca, indicándoles sin hablar cómo deseaba que me acariciaran.

Cambié de enfoque, porque luego de tres rolas de Alicia Villarreal y el inefable Grupo Límite, empezó la suave cadencia de "Perfume de Gardenias" en la versión original de la Sonora Santanera, y los danzantes, que antes pegaban de brincos, se acercaron unos a otros y empezaron a bailar al nuevo ritmo. Había en especial una chica rubia, creo que de Trabajo Social, llenita y atractiva, alta, que se mecía suavemente entre dos varones, uno, moreno y musculoso, que la besaba y movía muy sensualmente su cadera contra la de ella, y otro, que les seguía el ritmo, tallando la verga entre las rotundas nalgas de la chica, acomodándola entre ambas, en la sensual línea, la rica frontera que las dividía.



COGIENDO...

Bailaban, mientras mis tres amigos me acariciaban y mi sexo se convertía en una herida húmeda, ansiosa, palpitante. Dejé mi clítoris por la paz, tras darle un par de cariñitos, y busqué los penes de los dos que a mi lado estaban.

George Colorado cantaba: "tu cuerpo es una copia/de Venus de Cibeles...", mientras yo palpaba, sin ánimo de masturbar, sólo para calibrar pesos, tamaños, texturas y medidas. El de Paul era liso, suave como la piel de un bebe y tenia la punta como un hongo. El de Ringo era grueso, con las venas a punto de explotar... así que acaricié apenas la pija de Paul, con la izquierda, distraídamente, mientras con la derecha, empecé a masturbar enérgicamente a Ringo, cuyos gemidos empezaron a ser audibles.

Cuando veía cómo el chico que bailaba atrás de la rubia de Trabajo Social maniobraba para encularla, George rompió el "acuerdo", pero no me quejé: saltando la larga banca de las gradas en que estábamos sentados, se paró frente a mí, poniendo su largo estoque junto a mi boca. Entendí y, aunque me ocultaba las escenas del valle, lo atraje hacia mí, muy cerca, con mis manos en sus nalgas.

Saqué la lengua y recorrí su verga desde la base hasta la cabeza y de regreso. Él, entonces, tomó mi cabeza con sus manos y puso la punta de la polla en mis labios, con la clara intención de que me la comiera. Así lo hice y George empujó poco a poco, hasta que tocó la garganta con la sedosa piel de su glande.

Empezó a mover sus caderas, metiéndola y sacándola de mi boca, mientras mis manos continuaban su trabajo, masturbando a Ringo y acariciando a Paul. De mi coño manaban jugos en cantidad y una de las cuatro manos que lo rondaban empezó a acercarse demasiado hasta que la punta de un dedo se alojó en la anhelante entrada de mi cueva.

Justo entonces Ringo se vino entre gemidos. Mi mano derecha quedó hecha un asco. Estaba pensando qué hacer con el espeso líquido que me había pringado cuando sentí claramente que George estaba también a punto de correrse y, aunque muy puta, nunca me ha gustado que el semen entre a mi boca (a veces he tenido que pasar por ello, pero sólo cobrando muuuucho varo), así que forzando la resistencia de sus manos, quité la cara justo a tiempo.

Los movimientos que habíamos hecho habían sacado el dedo de mi coño y mis manos de donde estaban. Tomé aire, eché una ojeada a la orgía buscando a la rubia ya dicha y a la Mao y vi que ambas estaban recibiendo su ración de verga.

Giré sobre mi izquierda y empujé a Paul, el más pequeño de los tres, un chavalito lindo y cortés, dejándolo acostado sobre la fría grada de cemento. Pasé mi pierna izquierda sobre él y apoyé el pie bajo la grada., de modo que quedé parada, con las piernas muy abiertas, a cinco centímetros de la punta de su enhiesta verga.

Di dos pasitos al frente hasta que la flecha apuntó directo al blanco y, tomando delicadamente el miembro, lo inserté en mi vagina que, con el hambre que tenía, se lo tragó de un bocado.

Dadas las circunstancias, bastaron tres o cuatro movimientos de mis caderas para que Paul descargara dentro de mi. Las ansias crecían y ahora sí que me urgía una ración, un tratamiento como el que recibía la Mao. Me paré y giré hacia atrás, donde George y Ringo me veían, a mi, a mí y no el espectáculo digno de Sodoma y Gomorra que abajo nos brindaban.

-Necesito pronto una manguera que apague el fuego que me consume- dije.

Era la de Ringo la que estaba lista y la agarré con ambas manos, con la cabecita acaricié un poco mi clítoris y luego lo hice sentarse, montándome encima suyo, poniendo mis labios al alcance de su boca. Con mis manos, que no habían soltado su presa, dirigí su rígido miembro a mi vagina, tan mojada que, como la de Paul, entró de un empellón. Notaba como salía y entraba de mi coño y él, sin decir nada, agarraba con fuerza mis nalgas y gemía.

Yo lo cabalgaba con prisa y violencia. Con una mano agarraba su pelo con fuerza, haciéndole daño, y con la otra me masajeaba el clítoris acelerando la llegada del primer orgasmo, que necesitaba con urgencia. En Cuanto lo obtuve reduje el ritmo de mis movimientos al que Ringo me imprimía con sus manos, suave y pausado.

Paul pensó que ese era el momento de intervenir y puso su verga pringosa y salada, con sabor a mi, a la altura de mi boca y yo dejé hacer a Ringo, lo dejé moverme a gusto, usarme y darme placer, para dedicarme a la verga del otro. Así que mientras Ringo, con sus fuertes brazos, me deslizaba suavemente arriba y abajo, sobre el pistón acerado de su miembro, yo exploraba la verga de Paul, la glande, la cicatriz de la circuncisión, la firmeza del cuerpo cavernoso. Sentía dos recias manos en mi cintura y otras dos, más suaves, más femeninas quizá, en mi cuello y mis senos.

Como ambos habían descargado, tardaron en venirse, y yo disfruté tres o cuatro orgasmos en fila, bañada en sudor, en mis jugos, en los suyos.

Me senté entonces, cansada y ahíta, en el frío cemento de las gradas, pensando que quería esperar antes de atender a George, cuando lo vi bajar corriendo, desnudo, con la verga enhiesta, las escaleras del graderío. Adelanté dos o tres filas hasta llegar al final de la sección más alta de las gradas, poniendo mis manos en el tubo, para ver qué pasaba, qué había distraído de tal manera a mi amigo, para dejar incompleta la degustación del manjar...

Y no tardé en verlo: a medio prado, caminando del fondo hacia las gradas, se acercaba la pequeña Magda, la grácil Magda, novia oficial de George, escoltada por John y otro tío desconocido, desnudos los tres. Como un rayo, casi frente a mi, George llegó junto a Magda y le dio un bofetón. Los otros dos intentaron interponerse pero segturamente ella los disuadió: yo sabía que le iba el rollo sado-maso, y abrazó a su galán que, como ella, evidentemente venía de otro sexo. George golpeó un par de veces más a Magda y sin ceremonias de ninguna especie la tiró al suelo, la montó y le metió la verga, embistiéndola violentamente.

Ringo quiso jalarme hacia su verga, nuevamente en pie de guerra, pero yo quería ver, así que incliné el tronco hacia delante recargándolo sobre los antebrazos, y abrí las piernas.

-Tómame así- le dije.

De modo que mientras observaba los violentos embates de George, no sin observar también el resto del panorama, recibía en mi interior, otra vez, el miembro de Ringo.

Mi atención completa estaba puesta en lo que veía y, así, disfrutaba de manera poco usual, novedosa, lo que a mí me pasaba. Sentía el miembro, las manos, pero me pensaba como Magda y fantaseaba que era george quién me poseía en medio del prado, a la vista de una docena de personas... o más.

A los tres o cuatro minutos George empezó a agitarse en un violento espasmo, quedándose inmóvil sobre las receptivas y prietas carnes de Magda. Entonces John tomó a George del hombro y lo hizo levantarse. No había reparado en la viril belleza de John, en su apolínea figura, en su grueso miembro, de impresionante tamaño, y ahora lo hice: el famoso activista era alto, membrudo, con una rojiza barba que le sombreaba la cara y un vello delicado y rubio que cubría todo su cuerpo. Cuando George se incorporó, Magda volvió a abrir las piernas y miró a John, como invitándolo.

El jefe le dio vuelta poniéndola boca abajo. Se hincó tras ella y escupió abundante saliva directamente a su ano, que estaba bien visible y luego con la misma violencia que había visto en George, empaló por ahí a magda.


Mientras era violentamente enculada, Magda llevó sus dedos a su sexo, y empezó a moverlos al ritmo de las embestidas de John. Entre tanto, luego de varios desfallecimientos míos, que me hicieron perder la continuidad del panorama, Paul reemplazó a Ringo en mi grupa y, como él, empezó a follarme sin contemplaciones.

John terminó de gozar el grueso orificio de Magda y sacó su miembro, casi fláccido, chorreando aún, dejando a la chica despatarrada sobre el prado. George se inclinó sobre su oído y algo le dijo y ambos emprendieron la marcha hacia donde yo recibía la leche de Paul.

Me safé dejando a Paul satisfecho. El coño me escocía. Levanté del suelo mis prendas y busqué una escapatoria: ya era suficiente. No quería recibir a John, no esta noche. Logré escapar, pero mientras caminaba semidesnuda a la Fac, con un olor a sexo y sudor que trascendía a leguas, decidí empezar, aunque con retardo, la carrera por el trofeo "la más puta de la huelga".

Mompracem

Mis Negritas

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Era la ultima semana de septiembre, mis apacibles aunque viciosas vacaciones estaban terminando, se nme acababa el chollo y el alquiler de mi precioso chalet de la localidad gaditana de Bolonia, eran las cuatro de la mañana, llevaba acostado mas de una hora pero la cocaina me impedia conciliar el sueño cuando un ruido en el patio hizo que me alarmara primero y me acojonara despues, paranoias de la coca, ya se sabe, me arme de valor y con el albornoz y un bate de beisbol sali al patio, mi sorpresa fue mayuscula un guardia civil alumbraba por todos lados con su linterna, pille un cabreo de mil demonios, el guardia me dijo:

-Buenas noches¡

- Pero esto que es? -pregunte

-Es que hemos detectado el desembarco de una patera cargada de ilegales (la casa estaba casi a pie de playa) y creemos que algunos se han escondido en esta urbanizacion.

-Mire usted eso a mi me da lo mismo, lo que no me da lo mismo es que usted entre en mi propiedad sin permiso y pegandome un susto de mil demonios, asi que siga usted cumpliendo con su obligacion pero fuera de mi casa, joder¡

-Usted vera...(dijo con tono ligeramente cabreado a modo de despedida)

Entre la farlopa y el susto no habia forma de dormir, encendi un porro y me tumbe en la cama, a la segunda calada comenze a oir un ligero murmullo que provenia del patio interior del chalet, donde se encontraba la piscina. me incorpore, cogi el bate de beisbol por segunda vez en la noche y me dirigi hacia el patio, encendi las luces y pude ver junto a la caseta del perro descubri a dos personas agazapadas, abrazadas una a otra..

-Amigo...no problema...ayuda..por favor ayuda...- dijo una vocecilla de mujer.

Me acerque y pude ver a dos jovenes negritas abrazadas, sucias y mojadas, el terror y el panico asomaba en sus miradas perdidas.

-Ayuda..por favor ayuda...no llame policia por favor......

Sentimentalmente siempre he estado al lado de los que se juegan la vida cruzando el estrecho buscando una vida mejor, ahora tenia la oportunidad de traducir mi simpatia en hechos. Eran dos jovencitas negras, no mas de dieiocho años.

-No os preocupeis, soy amigo, no vendra la policia....

-Amigo por favor ayuda......

Intente tranquilizarlas, pero era inutil estaban en un estado fisico lamentable y con un ataque de panico, les tendi mi mano y les ayude a levantarse, les dije que vinieran conmigo y las meti en la casa, las lleve hasta el baño y les puse agua caliente en la ducha, les di toallas, y unas pantalones de deporte y camisetas mias....y les indique que se dieran un baño, mientras lo hacian frei seis huevos y una docena de salchichas, salieron asustadisimas del baño pero el olor de la comida frita les ilumino los ojos, ni tan siquiera me fije en el aspecto, comian como si llevaran (seguro que lo llevaban) dias sin comer y mirandome desconfiadas, entre bocado y bocado repetian:

-Gracias amigo¡

Cuando terminaron intentaron explicarme nerviosas entre ingles y español que habian llegado en patera, les tranquilice y les indique la habitacion de invitados:

-Ahora descansar, mañana hablar, tranquilas, soy amigo, no habra policia.

Era mas de mediodia cuando despertaron, me imagino que el olor del pescaito frito que les estaba preparando les devolvio a la realidad.

-Gracias amigo, nosotros ir hoy.

-Vosotras os quedais, teneis que esperar que acabe la vigilancia, la guardia civil sigue buscando a los que llegaron ayer, no podeis iros hasta que pasen unos dias, no os preocupeis, os ayudare, estareis escondidas en casa, ahora a comer ok?

-Ok amigo¡

Hablamos un poco en la comida, venian de Sierra Leona, huian de la guerra y la barbarie, sus nombres eran Sara y Mina, eran muy jovenes, a pesar del nerviosismo estar a salvo de la guardia civil les habia relajado un poco, eran guapas aunque la preocupacion les birlaba todo el atractivo.

Llevaban cuatro dias en casa, descansando, recuperandose y engordando (comian como cosacos), la situacion me daba morbo, eran realmente atractivas pero me sentia mal pensando en ellas a nivel sexual, lo primero que queria era ayudarles, tenian parientes en Madrid que podian ayudarles, querian ir pronto, seguimos charlando y en un alarde de solidaridad (no soy muy propenso a ello) les propuse que se quedaran un par de dias mas, hasta el final de mis vacaciones, yo las llevaria a Madrid en mi coche, les dejaria pasar la noche en casa y llamarian a sus parientes para que las recogieran.

Salimos a mediodia, los tres estabamos muy nerviosos, el viajoe, afortunadamente transcurrio sin incidentes, llegamos a Madrid, cuando circulabamos por sus calles miraban sorprendidas, alucinadas, felices, la odisea acababa con exito, estaban mas gorditas y eran realmente bellas.

Entramos en el parking de casa, cojimos el ascensor, nos duchamos, preparamos la cena y saque una botella de champan para brindar por el exitode su aventura, despues abri otra, estaban realmente alegre, ellas notaron mi atraccion pero algo en mi me impedia intentar aprovecharme de la situacion, hay veces en la vida en que los tipos como yo somos honestos e integros como el que mas y esta era una de ellas. Estaba cansado del viaje, a las 12 de la noche les dije que me acostaria, me fui a mi habitacion y las deje viendo la television.

No pasaron diez minutos cuando entraron en mi habitacion:

-Perdon amigo, tu bueno, te queremos, nosotros gustar tu, queres estar contigo

Debi de poner una sonrisa de jilipollas descomunal, las invite a que se vinieran conmigo a la cama, una a cada lado, abrazados, ellas reian, me hacian y les hacia cosquillas, nos lo pasabamos bien, como niños, me quitaron los calvin klein, lo unico que llevaba puesto, mi polla salio disparada, se desnudaron, eran maravillosas, hermosas, guapas, con sonrisas de relucientes dientes blancos, con figuras de infarto, cinturas estrechas y culos respingones, duros y maravillosos, tetitas redonda de pezon gordo y oscura, las negritas que en mis sueños siempre quize, me acariciaban, me besaban, me sonreian, me querian.

-Tu quieto Carlos, nosotras darte amor, tu quieto-me dijo Sara

Mientras ella me besaba, ponia sus tetitas en mi boca para que las lamienra y chupara, Mina acariciaba mi polla dura como un palo, su olor a sudor, profundo, sacaba de mi el animal en celo, ellas llevaban la situacion, los labios de Sara en mis labios, los de Mina en mi polla, me di un pellizco, ¿acaso estoy soñando?

-Ahora tu follas- dijo Sara que es la que tenia el español mas controlado, se subio sobre mi mientras Mina me ofrecia sus tetitas, senti su coño mojadito abrirse poco a poco, mientras se introducia mi polla lentamente hasta las pelotas, Mina acariciaba mi pecho y sonreia, el tacto del coño de Sara era magnifico, como un guante para mi polla. Mina se sorprendia cuando le indique que se incorporara sobre mi y situara su sexo a la altura de mi boca, pero obedecio, su coño marron y repleto de pelos negrisimos olia de forma peculiarmente intensa, aprete sus nalgas con mis manos y lo acerque a mi boca, busque su clitoris y lo bese, lami y mordisquee suavemente, meti mi lengua en su coño, el sabor era maravilloso, mientras sara me cabalgaba dulcemente, sin sacarsela, haciendo movimientos musculares con su coño que apretaban mi polla, el zumo del coñito de Mina inundaba mis labios, mi cara y llegaba a mi cuello, movia su culito y gemia de gusto, le meti un dedito en el culo, primero dio un pequeño brinco de sorpresa pero no opuso ninguna resistencia, pronto lo tenia todo clavado en su culo elastico y precioso y por sus movimientos era facil deducir que la mezcla de mi lengua en su coño y mi dedo en su culo no le desagradaba en absoluto, sentia como apretaba su esfinter sobre mi dedito. Sara seguia cabalgandome suave, sinuosamente, la situacion era tan sensual que ya llevavamos mas de veinte minutos asi y no me habia corrido a pesar de estar a tope, estaba controlandome como nunca, justo pense en esto cuando en mis pelotas comenzo el cosquilleo electrico que anuncia una corrida copiosa, arquee mi cuerpo, meti mi lengua hasta el fondo del coñito de Mina y me corri cpomo un bendito, una corrida fluida y copiosa, sin convulsiones, maravillosa.

Nos incorporamos, yo en el centro Mina y Sara cada una aun lado, abrazandonos, riendonos, mi polla brillante por mi corrida y su corrida, ellas acariciandome, besandoem, bajando por el cuello, mi pecho, mi vientre hasta llegar a mi polla, la vision de estas dos maravillosas negritas adolescentes, lamiendo mi polla, sonriendo con sus ojos y con su boca, con sus dientes blancos me hizo pensar que ya me puedo morir tranquilo, sus bocas de labios prominentes turnandose sobre el capullo de mi polla, sus caricias amorosas me hicieron reaccionar en menos de diez minutos, nuevamente la tenia tiesa, bien tiesa.

En su torpe español Mina me dijo: -Yo se que tu gustar mi culo- y dandose la vuelta se puso en cuetro patas, afreciendome su agujero negro y maravilloso y un trasero redondo y fantastico, posiblemente el mejor que haya visto en mi vida.

A cuatro patas sobre el borde de la cama, yo detras de pie con mi polla acariciando la entrada de su coño y su culito humedo de flujo y Sara tras de mi acariciandome la espalda y besandome el cuello, apunte mi polla a la entrada del culo de Mina y lentamente le meti el capullo, no tuve dificultad, sin embargo notaba como su esfinter apretaba mi polla como no lo habia hecho ningun culo de los que habia follado hasta el momento, centimetro a centimetro su divino culito engullo toda mi polla hasta los mismisimos cojones, yo seguia empujando pero ya no habia nada mas que meter.

Sara susurro en mi oido: -En mi cosa nunca boca de hombre, yo querer probar- y dicho esto se puso de pie en la cama, con las piernas abiertas ofreciendo su coño a mi lengua, lami y bese su clitoris, meti mi lengua en su rajita, mientras culeaba sin sacarle la polla a Mina, si has probadoalgo parecido alguna vez sabras de lo que escribo y lo que sentia en ese momento, en caso contrario amigos mios lo siento, no tengo palabras para describirlo, prolongue la situacion todo lo que pude y nuevamente me corri, relajado, disfrutando de la sensacion de sentir como el semen brotaba copioso de mi polla y llenaba el culito de Mina que se retorcia de gusto delante mia.

Nuevamente abrazados, tumbados en la cama, riendonos como niños, acariciandonos, haciendonos cosquillas, otra vez como chiquillos, yo un ejecutivo cuarenton como si fuera un chaval retozando con dos negritas adolescentes. Con ellas dos a cuatro patas y yo detras metiendo indistintamente mi polla en sus coñitos y sus culitos vimos aprecer los rayos del alba a traves de la ventana, hechando mi tercera y fenomenal corrida en la entrada de sus coños cai rendido junto a ellas y me quede dormido en segundos, desperte casi a mediodia, ellas habian llamado a una tia suya que les recogeria por la tarde, momento hasta el que seguimos jugando, disfrutando y follando felices.

Han pasado mas de seis meses, las dos han conseguido trabajo como empleadas domesticas (uno de ellos se lo busque yo) y aun no seguimos viendo, me llaman tio Carlos y yo, como comprendereis, soy su orgullosisimo tito.

luzifer

Mi Primer Trio

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Había obtenido una beca de una Entidad del Gobierno de mi país para hacer una especialización en Méjico. Estaba un poco nerviosa, pues era mi primer viaje al extranjero, cuando por fin me encontré en el aeropuerto internacional General Lucio Blanco en la ciudad de Reynosa rodeada de rostros extraños y cuerpos que me empujaban y marchaban a toda prisa.

Hacía calor aquel día de mediados de mayo, alrededor de 30° C y aunque el cielo estaba parcialmente nublado ya sentía que la blusa de manga larga que llevaba comenzaba a pegarse a mi cuerpo acostumbrado bastante al frío. Miré mi cronograma, tenía el tiempo justo para llegar y organizarme (un par de días) antes de inscribirme en la universidad autónoma de Tamaulipas que se encuentra en la ciudad de Reynosa para estudiar una Maestría.

Finalmente divise el cartel con mi nombre "Marcela Mora" entre el grupo de personas que aguardaban ya fuera a sus seres queridos o como en mi caso a una estudiante que llegaba a una casa de familia. La persona que sostenía el cartel entre sus manos era la señora María Morales con la cual había yo solo conversado telefónicamente. Era una mujer sencilla pero hermosa, entrada en los 50, piel ligeramente bronceada y mirada pícara. Recomendada por una amiga mía me ofreció su casa a cambio de una mensualidad y al menos por lo que había hablado con ella me parecía una buena mujer. Venía acompañada por un joven.


Marcela: La señora María Morales?


María: Tu debes ser Marcelita no? te ves muy diferente en fotografía que en persona, mucho gusto y llámame María puesto que ahora seremos familia durante mas de un año mija así que nada de señora o doña dime simplemente María. Mira te presento a mi hijo menor Braulio.


Marcela: Encantada de conocerte Braulio.


Braulio: El gusto es mío Marcela, espero te sientas a gusto en mi ciudad, ya me encargaré de darte un pequeño tour para que conozcas los lugares y a la gente Reynosense.


María: Bueno ya esta mijo que la niña viene es a estudiar.


Nos dirigimos hacia el auto mientras conversábamos animadamente de cómo me había ido en el viaje. Ya iba yo tomándole cariño a estas personas por su sencillez y calidez a pesar de acabar de conocerme. Mientras tanto yo aproveche para estudiar a este joven un poco. Tendría unos 28 años, alto, moreno, delgado pero de cuerpo atlético, ojos oscuros, cabello igual y lo mas llamativo, una sonrisa espectacular como clavada en el rostro.

Mientras Braulio iba manejando yo desde el asiento trasero miraba la ciudad cada vez mas interesada. Era una bonita ciudad, muy diferente a lo que yo me había imaginado y pensé dentro de mi que seguramente pasaría muy buenos momentos en compañía de Braulio y de las nuevas personas que conocería en la Facultad, gente de todas partes del mundo tenía entendido.


Marcela: Hace un calor tremendo aquí.


María: Y eso no es nada, hoy esta fresquito. Aquí hay básicamente dos estaciones verano e invierno en la primera llega hasta 40ºC en los meses de mayo a agosto y en la segunda, el termómetro baja hasta menos de 10ºC.


Braulio: Ya te podrás refrescar en un rato cuando lleguemos a la casa y te mostremos tu habitación. Espero te sientas como en tu casa.


Y diciendo esto me dedicó una mirada muy especial cargada de sincera amistad y acogida.


Llegamos por fin a la casa Rodríguez Morales. Era una casa pequeñita rodeada de jardines y con ese toque especial y acogedor como el de sus dueños. Entramos y me mostraron mi habitación enseguida, ubicada en el primer piso cerca de la salita de estar – biblioteca. Me dejaron sola para que pudiera cambiarme e instalarme con tranquilidad. Deje mi maleta sobre la cama y saque de ella lo indispensable para poder darme un refrescante baño. La habitación era amplia, con baño privado y ventana a la calle. Todo estaba limpio y me sentí muy a gusto, especialmente cuando abrí la llave del agua fría y pude sentir en mi piel el frescor que no sentía desde la mañana. Desde luego mi vestuario un tanto recatado no iba a servirme de a mucho en ese lugar, debía comprar ropa mas fresca pues cundo me dijeron que hacía calor en Reynosa no imagine que sería tanto.


Ya eran cerca de las seis de la tarde cuando terminé de arreglarme y salí a buscar a doña María. Ella estaba en la cocina acabando de preparar la comida. La ayudé un rato a pesar de la negativa de ella y cuando estuvo lista nos sentamos los tres con Braulio a probar los deliciosos manjares de la cocina de doña María mientras ella me iba explicando de los diferentes sabores y platillos de la verdadera comida mejicana. Todo esto era delicioso y nuevo para mi, me sentía en familia, feliz de compartir con estas buenas personas.


María: Ya te mostraré el resto de la casa Marcelita, para que te muevas por donde quieras.


Braulio: Menos por la habitación de...


María: Braulio por favor deja esos comentarios sobre tu hermano.


Braulio: Esta bien mamá; quiero decirte Marcela que ya conocerás a mi hermano menor Carlos, es algo quisquilloso y malhumorado pero un buen tipo. Esta ahora trabajando y no creo que llegue pues me imagino que pasará la noche en casa de una de sus amiguitas de...


María: Braulio no mas, no creo que a nuestra invitada le interese la vida privada de tu hermano Carlos. Marcelita, mija, disculpa, tu acabas de llegar y...


Marcela: No se preocupe María no tienen que cambiar nada por mí, haga de cuenta que no estoy.


Braulio: Vamos Marcela, cómo pretendes que uno haga eso si el que te mira definitivamente no puede ignorarte.


María: Braulio...


Braulio: jajajaja, no te preocupes mamá pero no me puedes negar que es linda nuestra huésped.


Yo no pude hacer mas que sonrojarme sintiendo la mirada de Braulio posándose sobre mi pues soy algo tímida, especialmente al inicio de una relación.


Braulio: No te preocupes Marcela, acostumbro decir la verdad aunque mi mamita se enoje conmigo.


Y diciendo esto le dirigió una mirada muy tierna a su mamá. Ella a su vez le correspondió y se notaba que entre ellos había un sentimiento muy fuerte de amistad mas que de madre e hijo.


Después de la cena me fui a mi habitación no sin antes despedirme y agradecer la comida y la charla. Braulio quiso invitarme a dar una vuelta por la ciudad pero yo estaba agotada por el viaje y el calor al cual no estaba acostumbrada. Decidí acompañarlo al día siguiente.


Al otro día compre unas cosas que me hacían falta, en compañía de María, mientras ella me mostraba los lugares mas relevantes de la ciudad. Debí comprar ropa mucho mas ligera con la cual me sentí a gusto pues no solo me sentía mas cómoda, también me veía bien, se resaltaban mucho mas mis curvas.


Esa noche me puse algo de la ropa que había comprado, una falda negra y un top azul celeste que dejaba ver el tatuaje (muy sexy y femenino según me han dicho) que tengo en la espalda, zapatos negros y el cabello recogido en una moña sencilla. Maquille mi rostro muy levemente y salía al pasillo a encontrarme con mi ya amigo Braulio. Aquel se sorprendió gratamente con el cambio.


Braulio: Voy a ser el tipo mas envidiado esta noche por lo visto...


Salimos por fin y fuimos a un antro llamado Bahruba donde tocaba esa noche el grupo Incógnita. Me gusto todo, el lugar, la música, la compañía... parecía una niña estrenando un juguete nuevo. Allí lejos de mi casa quería mirarlo todo, probarlo todo, experimentarlo todo.


La pasé muy bien esa noche excepto por... bueno, cuando me dirigía al baño a refrescarme un poco un hombre muy atractivo, de mirada penetrante y aspecto salvaje me cerró el paso y me dijo: Así que tu eres la nueva amiguita de Braulio... pues no pareces tan mojigata como las otras... o si?. Me molesto su actitud arrogante y lanzándole una mirada asesina lo esquivé y seguí hacia el baño. Al regresar a la mesa el tipo no estaba por ahí y preferí no comentarle a Braulio lo sucedido, después de todo fue un incidente sin relevancia. Sin embargo no pude dejar de pensar en el tipo que me había abordado.... tenía una mirada tan profunda e intrigante como no había visto yo en mi vida... y no solo la mirada... todo lo demás lo tenía muy bien puestecito, estaba como se le daba la gana. Siempre he sido muy curiosa y me llama la atención todo lo que tenga que ver con misterios e intrigas.


A la mañana siguiente me levanté tarde. Encontré una notita de María en la mesa del comedor; había salido con Braulio a hacer unas compras, no regresaría sino hasta la noche.


Llevaba puesto una minúscula batola de seda y pensando que estaba sola en la casa me dirigí hacia la cocina a buscar algo de tomar. Casi me muero del susto cuando al abrir la nevera sentí una voz tras de mi muy familiar por cierto. Mayor fue mi asombro cuando al voltearme me encontré frente a frente con el tipo del antro. Solo quería que me tragara la tierra ¿qué hacía ese hombre ahí parado frente a mi y mirándome igual de asombrado? No podía ser otro que el hermano menor de Braulio, el famoso Carlos.


Marcela: Yo... este... tu debes ser Carlos no es así?


Carlos: Si... y tu... eres la mujer del antro... anoche...


Marcela: Yo no... si... es decir... me llamo Marcela y soy su nueva "inquilina".


Carlos: Vaya,... lo siento, en verdad no debí portarme así contigo anoche... tan engreído, solo pensé que era una mas de las odiosas amigas de mi hermano. Sabes... mi hermano y yo no nos llevamos muy bien, somos muy diferentes.


Sentí morir cuando caí en cuenta de que estaba casi desnuda frente a este desconocido y me puse muy colorada. El lo notó porque enseguida dijo:


Carlos: Voy a estar arriba si necesitas algo ok?


Marcela: Si... gracias


Me metí a mi cuarto enseguida y me apoyé en la puerta. Ese tipo me había dejado muda como una verdadera tonta. Frente a el no había sabido como reaccionar, me sentía vulnerable y a la vez exitada. Decidí arreglarme y salir de allí a cualquier parte; sentía la necesidad de huir de esa casa y de ese hombre o de lo contrario no sabía que podía pasar conmigo. Se que a la mayoría le ha pasado que conocen a alguien y sienten que será su perdición... así me sentía yo con Carlos, lo había visto solo un par de veces, apenas si habíamos cruzado palabra y sin embargo sentía que me subyugaba y turbaba todos mis sentidos.

Me metí en unos jeans, camiseta y tenis. Tomé un bolso deportivo y salí de mi cuarto a toda prisa huyendo de mi misma.


Cuando me dirigía hacia la puerta el bajaba la escalera.


Carlos: Sales?


Marcela: Si... voy a dar una vuelta por ahí y a comprar unas cosas.


Carlos: Permite por favor que yo te acompañe, apenas conoces la ciudad y mi madre no me lo perdona si te pasa algo. Además aprovechamos y nos conocemos un poco.


No pude negarme, creo que no podría negarme a nada de lo que el me propusiera... a nada.


Estuvimos todo el día dando vueltas, conociéndonos; me sentía muy a gusto con el, no era lo que me había imaginado según el comentario de Braulio, era un tipo muy interesante y divertido, me hacía reir y yo a el, había química entre los dos sin duda.

Nos cogió la noche hablando carreta, comprando cosas, conociendo lugares... y al fin llegamos a la casa. Allí mismo, frente a su casa, Braulio mirándonos por la ventana, nuestras bocas se acercaron y nos dimos nuestro primer beso, un beso para nada tierno, al contrario, lleno de pasión y deseo, el cual deseábamos desde la mañana.

Debimos entrar en ese momento pues Carlos se percató de la mirada inquisidora de Braulio en la ventana y no quería testigos de algo tan íntimo y menos su "querido hermano".

Entramos a la casa, Braulio y María habían llegado hace un buen rato y estaban preocupados de que yo anduviera sola por Reynosa sin conocer bien aún la ciudad. María agradeció a Carlos que me hubiera acompañado todo el día mientras Braulio quería devorarnos con la mirada y se retiró a su cuarto sin decir ni una palabra.

Fue entonces cuando me di cuenta de la magnitud de la rivalidad entre los dos hermanos y pensé con resignación que yo quizá era el trofeo de turno en la continua competencia entre los dos, tal vez por eso la amabilidad de ambos para conmigo.

No me importaba, sentía que deseaba a Carlos desde que lo vi en el bar y si el quería follarme para salirse con la suya delante de su hermano, pues yo no me quedaba atrás, también quería follármelo y si el quería algo mas conmigo bienvenido sea, no me importaba nada con tal de tenerlo al menos una noche.


Al día siguiente tuve que salir temprano para ir a la universidad a hacer el pago de la matrícula, en la fila de la caja conocí a una muchacha muy simpática y congeniamos enseguida; se llamaba Veny y era algo menor que yo. Se estaba matriculando para pregrado, así que no seríamos compañeras de curso pero si de universidad y nos podríamos ver muy seguido. Intercambiamos teléfonos y nos encontramos varias veces los días siguientes.

A Carlos apenas lo vi los días que siguieron. Tuvo que salir de viaje por cuestiones de trabajo. Trabajaba en una empresa petrolera, industria muy importante en la región y fuente permanente de empleo.

Me la pasaba con Veny para arriba y para abajo, visitando los lugares mas relevantes de la ciudad y conociéndonos la una a la otra también. Literalmente nos contamos nuestras respectivas vidas. Llego a tal punto nuestra confianza mutua que incluso nos confesamos que en el pasado habíamos tenido experiencias con otras mujeres. Coincidimos en lo mucho que nos había gustado ese tipo de experiencias y en que nos gustaría repetirlas juntas. Para ese entonces Veny me atraía mucho tanto su aspecto físico como su forma de ser. Quedamos en salir aquella noche e ir a su apartamento donde vivía sola, y aún sin planear nada, decidimos quedarnos juntas aquella noche a ver que pasaba.

Me vestí especialmente provocativa aquella noche, con un vestido negro, que es uno de mis colores favoritos, zapatos y bolso negros también, cabello suelto, los ojos muy maquillados. No llevaba nada especial puesto que Veny tenía en su apartamento todo cuanto pudiéramos necesitar.

Como si fuera una trampa del destino, a la salida de la casa me esperaba Carlos, como si supiera que esa noche yo tenía planes. Había llegado de viaje esa mañana y el hecho de volver a verlo me hizo sentir inmensamente feliz. No podía resistírmele, las piernas me temblaban de solo verlo y pensé que a Veny no le molestaría recibirnos a ambos para pasar una velada agradable... Dentro de los planes de Carlos no estaba el ir de "visita" donde una de mis amigas, pero con tal de compartir un rato conmigo no protesto. Además, por un lado no quería quedar mal con Veny esa noche y por otro, quería estar con Carlos después de tantos días sin verlo.

Llegamos al apartamento de Veny y los presenté, congeniaron enseguida y nos sentamos en la sala de Veny, Carlos y yo en un sofá grande y mullido y Veny en uno mas pequeño pero igual de confortable, diagonal a donde estábamos nosotros.

Las luces eran tenues al igual que la música, empezamos tomando vino tinto por complacerme a mi, pues es mi bebida alcohólica favorita, luego tomamos vodka que me gusta muchísimo también y la acabamos con Tequila que no podía faltar en el bar de Veny.

Hablamos durante horas de cosas sin importancia, de la universidad, política, en fin... pero a medida que la noche avanzaba y gracias a los tragos, comenzamos a desinhibirnos, y Carlos notó que entre Veny y yo había una intimidad especial pues decíamos frases de doble sentido y cosas así, sin embargo el no se sintió incómodo por eso, al contrario, estaba feliz por mi, por que había logrado hacer una buena amistad en Reynosa, aunque no se imaginaba que tan buena amistad era....

Veny se paró un momento al baño y se tambaleaba por causa de los tragos.


Carlos: sabes? No he podido dejar de mirarte en toda la noche... me muero por besarte, estas preciosa.


Marcela: Y que diablos estas esperando?


Mas que un beso, parecía que fuéramos a devorarnos mutuamente, como si quisiéramos arrancarnos los labios, la lengua... poco a poco los labios comenzaron a pasearse mas allá, mis labios recorrieron su barbilla, mordisquearon el lóbulo de sus orejas y mis manos comenzaron a recorrer sus hombros, su espalda, apretándolo y atrayéndolo hacia mi...

Me quité los zapatos y subí sobre el y como consecuencia de esto mi vestido se subió también dejando mis muslos rellenitos a la vista. Nos abrazamos y sus manos pronto empezaron a juguetear con mi trasero, subiendo mi vestido aún mas. Enrolló sus dedos alrededor de mi tanguita y acarició el orificio de mi culito muy suavemente haciéndome suspirar, muy cerca de su oído.

Nos olvidamos donde estábamos y que la anfitriona podría regresar en cualquier momento... y no estábamos equivocados porque Veny nos miraba desde hacía un rato desde el otro sofá con una pierna subida en el brazo del mismo y masturbándose como loca, con una cara de éxtasis que me puso a mil. La vi mientras Carlos bajaba su boca por mi cuello y volteé mi cara a un lado, hacia donde ella estaba. Enseguida Carlos se dio cuenta de que Veny estaba ahí y se sonrió al verla en ese estado.

En ese instante ella se paró y se acercó a mi por detrás. Me desabrochó el vestido lentamente, me besaba la espalda y los hombros mientras Carlos por delante hacía lo mismo con mis pezones que ya estaban duros por todo el placer que estaba recibiendo, y eso que la juerga apenas comenzaba...

Acabaron de desnudarme entre los dos, al ritmo de esa música cadenciosa y sensual, el resto del vestido, mi ropa interior... sentía dos pares de manos recorriendo todo mi cuerpo, un par de manos, varoniles y firmes, las otras, suaves y femeninas; ese roce me volvía loca, parecía que estuvieran confabulados para hacerme sentir entre los dos, cosas que nunca había llegado a sentir. Estaba realizando al fin una de mis fantasías sexuales mas anheladas, un trío con las dos personas que mas me atraían en todos los aspectos en esos momentos... era para no creerlo.

Carlos y Veny comenzaron a besarse para mi deleite, y se desnudaron mutuamente con rapidez. Aquel sofá era el lugar perfecto para nuestro encuentro corporal, suave, amplio, forrado con piel... nuestros cuerpos parecían danzar sobre el cuando se fundieron en un triple abrazo. El tres fue el número ideal aquella noche cuando nuestras lenguas se juntaron, frotando las puntitas, intercambiando la dulce saliva de nuestras húmedas bocas.

Me acostaron sobre el sofá con las piernas muy abiertas y Veny puso su bello rostro entre ellas. Me miró de una manera muy pícara y se pasó la lengua por esos labios gruesos que tanto me gustaban. Comenzó a lamer directamente y con avidez mi extremadamente húmedo chochito que por esa época llevaba yo muy recortado y arregladito, haciéndome ver estrellas por lo anhelante que me encontraba de atención (más aún), mientras Carlos, arrodillado a mi lado, me acercaba su verga tentadoramente, invitándome a probarla.

Se colocó entonces sobre mi a horcadas y acercando su verga por entre mis tetas comencé a chupársela suavemente al principio y mas fuerte después, succionándola y apretándola suavemente con mis labios, ávidos de esa buena polla. Me ayudaba con las manos acariciando sus bolas y su culo sin dejar de mirarlo directamente a los ojos. A Veny no la podía ver pero si la sentía saboreando de manera maravillosa todos mis tesoros pues con su experimentada lengua subía y bajaba de mi coño a mi culo y viceversa. Sentía la misma emoción que si estuviera haciendo un magnífico 69, con unas "pequeñas" variaciones por supuesto. Decidimos cambiar entonces de posición para que Carlos pudiera penetrarme, entonces el se acostó y yo me coloqué encima de el, sentada y dándole la espalda, así mientras yo me movía sobre Carlos, Veny me besaba los labios y las tetas y mientras acariciaba mi clítoris con una mano, con la otra se masturbaba; Carlos por su parte acariciaba mis caderas, nalgas y espalda desde esa posición tan privilegiada.

Me coloque luego yo sobre Carlos pero cara a cara. Me senté de golpe en su verga y de su boca salió un gemido de placer, me estiré luego acostándome completamente sobre su cuerpo y abriendo un poco las piernas. Veny se ubicó detrás de mí y pasó su lengua una vez mas por mi culo, mordisqueo mis nalgas, luego pasó su experta lengua por las bolas de Carlos, bebiendo los flujos que salían de mi chochito; a la vez ella se masturbaba frotando su almejita contra la pierna de Carlos. No resistí mas y me vine en un orgasmo que me hizo estremecer de arriba abajo, seguido por el de Carlos, quien con su semen inundó completamente mi vagina haciéndome sentir la mujer mas feliz sobre la tierra.

Decidí entonces compensar a mi amiguita por todo el placer que me había proporcionado y acostándola sobre el sofá comencé a lamer su completamente depilado coñito, tierno y suave, con muchas ganas, mientras Carlos, algo cansado por la faena, nos miraba desde el otro sofá, el cual se había convertido en el "sofá de los espectadores". Aquella ocasión era la primera vez que Carlos veía en vivo y en directo a dos mujeres proporcionarse placer y le resultaba por demás muy agradable y excitante, tanto que volvió a empalmarse al poco rato, mientras que Veny se venía en mi boca encharcándola toda con sus ricos fluidos.

Me éxito mucho haber podido probar a una mujer nuevamente y también el haber hecho el amor con Carlos, tanto que continuamos así toda la noche sobre ese sofá y sobre el grueso tapete de la sala, probando cuantas cosas se nos ocurrieron, probamos incluso un delicioso triángulo acostados los tres colocando cada uno la boca en el sexo del otro, hasta que rendidos de tanto dar y recibir placer, nos acostamos sobre el tapete muy abrazados y nos dormimos, no sin antes repartir unos cuantos besitos mas por aquí y por allá compartiendo los fluidos corporales de los tres.


A la mañana siguiente Carlos me despertó con un besito muy tierno en la frente y en silencio me invitó un café que el mismo acababa de preparar, para despejarme un poco por todo el alcohol consumido la noche anterior. No me dolía la cabeza y recordaba perfectamente todo cuanto había pasado, aún me excitaba recordar esa noche maravillosa. Veny, a mi lado, parecía un ángel dormido, en su carita se reflejaba la satisfacción.

Después del café, Carlos me tomó de la mano y me invitó a la tina, la cual había comenzado a llenar hacía un rato; nos sumergimos en ella, en el agua tibia para que nuestros cuerpos se recuperaran de semejante nochecita.

Tomo el estropajo e impregnó un poco de jabón. Comenzó a pasarlo suavemente por mi espalda, brazos, piernas... me baño como a una niña pequeña, me sentí mimada, cuidada y protegida por aquel hombre tan dulce y tierno. Nos dimos unos piquitos y de reojo observé a Veny parada en la puerta del baño mirándonos.


Veny: Me invitan a su pequeña fiesta


Marcela: (en tono jocoso) Tu como siempre espiando a tus mayores jajaja. Claro preciosa, tu siempre serás bienvenida, y además donde caben dos caben tres.


Carlos: Si, pasa Veny, estas en tu baño jajaja, tu también quieres una restregadita?


Estuvimos un rato así retozando, pero no hubo mas sexo por aquel día; los tres queríamos solo descansar en nuestras respectivas camas.

Un par de horas después Carlos y yo llegábamos juntos a la casa de este, aunque no contábamos con que Braulio, el cual se había convertido últimamente en nuestra sombra, nos estaba esperando casi en la misma entrada de la casa. Sin decir una palabra nos dirigimos cada uno a nuestro cuarto, seguida yo muy de cerca por Braulio quien entró detrás mío con cara de reproche.


Braulio: Pasaste la noche con mi hermano?


Marcela: Mira Braulio... creo que ha llegado el momento de hablar contigo, aunque tu nunca lo hayas hecho conmigo. En primer lugar yo te estimo mucho como amigo pero creo que en ningún momento te he dado la suficiente confianza como para que te metas en mi vida privada, además entre tu y yo no hay nada.


Me dolió mucho decirle estas palabras a Braulio que tan bien se había portado conmigo pero debía ser fuerte si quería quitarme a semejante celoso de encima.


Marcela: Pero si quieres saber la verdad.... si, Carlos y yo estuvimos juntos anoche y te pido el favor que no interfieras.


Sin embargo Braulio no supo manejar la situación, pues su enemistad con Carlos alcanzó niveles insospechados, al punto que a los pocos días decidí que lo mejor era irme de la casa de María y refugiarme en la de Veny.

Me dolió irme por María mas que todo, pues se había portado muy bien conmigo, pero fue lo mejor que pude haber hecho, puesto que la pasé muy bien con Veny (desde todo punto de vista) durante todos los meses que viví en su casa mientras duraron mis estudios en Reynosa; además Carlos y yo salíamos muy frecuentemente o a veces nos visitaba en casa de Veny y repetíamos, con muchas y excitantes variaciones lo de esa maravillosa noche en que me inicié en lo de los tríos.

Horny

Me Iniciaron en una Orgia Sexual

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 Quedé desilusionada con el hombre que me desfloró y fue mi primer novio hasta que descubrí que era casado. Decidí con mis padres que para olvidarme lo mejor era irme a la casa de mi prima en Villa Regina donde vivía con su madre hacía años.

Me recibieron con los brazos abiertos y me dispuse a pasar los dos meses hasta el comienzo de la facultad en marzo.

Me hice enseguida de un grupo de amigos con los que compartí mis salidas a bailar junto con Luciana, mi prima, que estaba de novia formal con un estudiante en Bahía Blanca y que me presentó a Tino, un amigo, estudiante y jugador de básquet del club local.

Luego de un par de encuentros en la confitería del club, me invitó al baile de carnaval del sábado siguiente, que por supuesto acepté encantada. Ya me había olvidado de Jorge.

Mientras bailábamos me susurró al oído lo feliz que lo hacía y la envidia de las mujeres del pueblo que me hacían una rival hermosa y peligrosa para ellas.

Tino era una presa codiciada. Media un metro noventa y casi cien kilos de músculos trabajados en el gimnasio. Se sentía seguro de si mismo y me propuso ser su pareja. Conocía el desengaño amoroso que había sufrido a través de mi prima y entre besos y caricias acepté.

Estaba eufórica y apasionada con mi nueva pareja del verano, me sentía una porteña piola que había conquistado al hombre deseado por todas.

Algunas mujeres me hicieron un vacío y otras se acercaron mucho más, creándose un círculo íntimo con dos o tres parejas que comenzaron a hurgar en mis experiencias anteriores y de paso contar las suyas.

Eran las más liberales del grupo y suponían que yo como porteña estaría evolucionada, y no tendría el remilgo de las pueblerinas. No me atreví a desmentirlas y cuando abordaban temas sexuales las seguía en la conversación. Si hubieran sabido que solo había tenido relaciones con mi novio a los veintitrés años no me lo hubiesen creído, así que opté por seguirles la corriente.

Con Mario y Valeria fuimos una tarde para bañarnos en el río, y hacer un picnic bajo la arboleda frondosa que circundaba la playa. La tarde era hermosa. Nos bañamos y luego merendamos. Fuimos a caminar con Tino y al retornar en un claro del monte percibimos voces entrecortadas y observamos a Valeria y Mario haciendo el amor. Me puse a mil. Hacía meses de mi última relación con Jorge. Tino se dio cuenta y me tomó por detrás mientras me pedía silencio. Nos pusimos en cuclillas y los observamos sin interrumpirlos. Valeria montada a horcajadas abierta de piernas hacía entrar y salir la verga de Mario entre jadeos y gemidos de placer hasta que terminaron en un orgasmo prolongado y ruidoso. Se fueron riendo satisfechos y felices. Jamás había visto una pareja en semejante situación. De la calentura que me produjo busqué la boca de Tino girando mi cabeza para encontrarla. Me tomó en sus brazos y me beso con pasión

Entonces comenzó nuestro tiempo. Me quitó la bikini mientras yo le bajaba el slip. Los dos desnudos, nos abrazamos y nos besamos. Tomé su miembro erecto con mis manos, me arrodillé y le practiqué una mamada con todo, jadeaba y me pidió que me detuviese pues iba a eyacular, entonces me acosté de espaldas sobre la lona que llevaba Tino y abriéndome de piernas le ofrecí mi vulva depilada. Me cogió torpemente una y otra vez hasta que eyaculó dentro mio. Al terminar tomé nuevamente su miembro y lo limpié sin dejar una gota de semen. Quedó rendido y abrazado prodigándome palabras de amor que respondí acalorada y feliz.

Nos colocamos la malla y volvimos donde estaban Valeria y Mario que al vernos esbozaron una sonrisa cómplice preguntándonos como lo habíamos pasado. Tino respondió diciendo que había descubierto a la mujer soñada y habíamos gozado como ellos cuando los descubrimos entre los árboles.

A partir de allí cogíamos casi todos los días y Tino al conocerme mejor fue haciéndome gozar más y más. Era un semental en la cama.

El día antes de emprender el regreso a la Capital, decidimos como despedida ir a bailar a Gral. Roca con Mario, Valeria, Susana y Santiago que querían agasajarme.

Todo transcurrió con normalidad hasta que emprendimos el regreso a la medianoche. Habíamos bebido más de la cuenta. Estaba mareada y desinhibida. No me di cuenta cuando nos detuvimos en la chacra de Mario antes de llegar al pueblo, ni creo que me enteré donde estábamos. Entre risas y la música de fondo que colocó Mario, nos pusimos a bailar hasta que Valeria y Susana, me invitaron a pasar al baño. Las acompañé y quedé atónita cuando se desnudaron y me pidieron que hiciese lo mismo. Les dije que no estaba dispuesta pues jamás lo había hecho delante de otras personas. Con sorna comentaron que luego de lo vivido con Tino no me creían. Se fueron y me dejaron sola luego de beber y dejar el resto de una bebida extraña en una jarra.

Sentía las risotadas de las parejas. Traspiraba y no sabia que hacer. Tomé el líquido de la jarra hasta el último sorbo, e inmediatamente me sentí rara, estaba algo borracha o la bebida contenía algo afrodisíaco. Llegó Tino a buscarme y fue el quien me desnudó, sin que me defendiese.

Irrumpí de su mano en el living y observé a las dos parejas cogiendo en sendos sillones. Podía verlos a pesar de mi mareo. Tino me sentó a horcajadas sobre su pija que se introdujo hasta el fondo de mi vagina, y ya nada me importó. Estaba en el paraíso. Lo cabalgaba con frenesí. La bebida me había relajado y ya no tenía límites Luego me colocó de espaldas y me cogió hasta que la voz de Mario y Santiago lo llamaron y le dijeron que Valeria y Susana, estaban preparadas.

Tino se desprendió de mí y se situó por detrás de las dos que de bruces recibieron el enorme tributo de Tino que pasaba de una a otra, entrando y saliendo de sus culos generosos. Me volví loca de celos, y lo aparté pese a las protestas de todos. Entre voces sugerentes me decían que yo no era capaz de soportar lo que Susana y Valeria recibían. Recuerdo vagamente que les dije que podía eso y mucho más, entonces Tino de espaldas en el diván, me pidió que lo volviese a montar. Me enterró su verga hasta los testículos y mientras me besaba me aprisionó con sus manos las nalgas. Las abrió para dejar el orificio anal expuesto para explorarlo. Lo último de lo que tuve conciencia, fue sentir una boca y la lengua lubricándome el ano, y luego una pija dura introduciéndose en mi recto luego de atravesar el esfínter. Lancé un grito de dolor ante semejante embate y al sentir las dos pijas en mi interior me desmayé. Fueron unos segundos y al recobrar la conciencia, transportada a un mundo mágico, me encontré rodeada por todos. Mario me cogía por la concha y Tino con su enorme pija por el culo. Santiago me ofrecía la pija para que la mamara lo que hice sin hesitar. Valeria y Susana se pajeaban observando la escena. Cambiamos de roles y acabé varias veces. Me llenaron de leche, que escurrió por mis piernas y gocé cuando Susana con su lengua y su boca me chupó la concha, y limpio los restos de semen.

Fue una orgía increíble que terminó de madrugada. Estaba tan rendida y mareada que Tino tuvo que llevarme a casa, pues casi no podía mantenerme en pié. La despertó a mi prima Luciana que me introdujo a hurtadillas para no despertar a mi tía y evitar que me viera en semejante estado. Me dormí profundamente hasta el mediodía.

Me desperté, me bañé, y cuando me miré al espejo me asusté. Mis ojeras delataban la noche de lujuria y desenfreno que había tenido. Me compuse lo mejor posible y me dirigí a almorzar. Mi tía me preguntó como había sido la despedida y si la había pasado bien durante mis vacaciones. Por supuesto le agradecí por todas las atenciones y le conté por encima la despedida que me habían ofrecido mis amigos.

Estuve dolorida y con el orificio anal irritado por un tiempo, hasta que en Buenos Aires volvió todo a la normalidad.



Munjol (Marta.S.)

Los Tunos

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 Mi hermano quería ser un tuno, pero de los de verdad, con su capa negra, sus cintas y su mandurria, supongo que para poder impresionar a las chicas de la Universidad; pues, a pesar de ser muy inteligente, aun no tenia novia. Yo, como su hermana mayor, siempre he cuidado de él, porque le quiero con locura, pero sabia que no lo tendría nada fácil. Pues, si les he de ser sincera, el pobre no solo no canta nada bien sino que ni tan siquiera tiene oído para la música; y, por si fuera poco, además el pobrecillo tampoco es lo que se dice guapo, ni demasiado popular, entre sus otros compañeros y compañeras de estudio.

Desde que murió mi padre, hace ya algunos años, ayudo a mi querida madre a llevar una pequeña papelería cerca de la Universidad. Por eso sé que soy bien conocida por la mayoría de los muchachos; pues, sin pecar de inmodestia, además de una cara atractiva tengo un cuerpo bastante llamativo, con generosas curvas, muy firmes y pronunciadas, como me dice, entre dulces caricias, mi novio, cada vez que se aprovecha de ellas.

Mi madre, después de mucho insistir, dejo que los chicos utilizaran el almacén de atrás para sus ensayos y reuniones después de cerrar la tienda, con la única condición de que yo les vigilara. Lo cierto es que pronto me di cuenta de que si los demás tunos, sobre todo los más veteranos, aceptaban a mi hermano, era solo por estar cerca de mí. Viendo que mi hermano pequeño era feliz yo dejaba que los mas pícaros bromearan acerca de mis rotundas formas con una sonrisa tonta en los labios, como haciendo ver que no me enteraba de sus gracias, o que estas no me afectaban en absoluto.

Pero pronto empece a notar como rozaban mi cuerpo con los suyos, de forma mas o menos disimulada, cada vez que podían. Mientras ellos ensayaban yo procuraba ordenar un poco la tienda y el almacén, provocando con mis continuos paseos su lascivia. Sobre todo cuando tenia que colocar algo en según que estanterías y les mostraba brevemente mi ropa interior por debajo de mis reducidas minifaldas. Creo que para algunos tunos era una especie de orgullo el averiguar antes que los demás que llevaba puesto ese día. De todas formas, como hacia ya algún tiempo que había perdido mi virginidad a manos de mi novio, no le daba la más mínima importancia a sus picardías; al contrario, me divertía viendo como se esforzaban día tras día para poder ver el color de mi ropa interior.

Solo me preocupaban dos o tres de los más veteranos, pues estos, a la que podían, me palmeaban o pellizcaban el trasero, haciéndolo pasar por una broma. Uno de ellos llego incluso a simular una caída, para poder cojerme un pecho, con ambas manos, delante de todos los tunos. Me sentí muy violenta, no solo por la confianza con que me lo estrujaba, sino por la excitación que veía en los demás. Al final di por buenas todas estas tonterías cuando accedieron a que mi hermano pasara la semana de iniciación, junto con otros chicos, como condición indispensable para llegar a ser tuno, después de varias pruebas.


Capitulo 02: ¿m/F


Al principio no quise saber nada de las pruebas, pues sabia que les harían hacer todo tipo de novatadas, y no quería sufrir viendo lo mal que lo iba a pasar mi hermano. Pero una noche nos llamo uno de los tunos más veteranos, a una hora bastante intempestiva, para pedirme que les fuera a recoger con mi coche, ya que ni mi hermano pequeño, ni el novato que les había llevado en su coche, estaban en condiciones de volver a casa solos. Yo, después de tranquilizar a mi madre, fui a buscarles a un pueblo cercano, en cuyas fiestas habían estado tocando los tunos toda la noche.

Cuando les encontré estaban los cinco, borrachos como una cuba, cantando, como buenamente podían en una pequeña plazoleta junto al coche del chico que les había traído. Este se negó a venir con nosotros, pues no quería dejar su coche solo, y me lleve a los otros cuatro en el mío a la ciudad.

Mi hermano se quedo dormido nada mas sentarse en el asiento del copiloto, pero los otros, aprovechando el anonimato que les daba la oscuridad de la carretera, empezaron a meterme mano desde atrás. No sirvió de nada que les amenazara con echarles fuera del automóvil, ya que el alcohol les daba el coraje suficiente para hacerse los sordos; así que decidí que lo mejor que podía hacer era ignorarlos, y concentrarme en la carretera, para llegar lo antes posible a casa. Pase un viaje de lo más asqueroso pues, al llevar puesto solo un ligero vestido de verano, como de costumbre sin ningún tipo de sujetador, sus ansiosas manos podían alcanzar cualquier parte de mi cuerpo con relativa facilidad.

Tres tunos se dedicaron a tocarme los pechos, acariciándomelos y estrujándomelos sin ninguna consideración, hasta que consiguieron endurecer mis sensibles pezones. Debido a su espectacular grosor estos pronto se convirtieron en su blanco favorito, así que se ensañaron a gusto con ellos, a base de darles pequeños pellizcos, muy dolorosos, durante todo el camino. Pero hubo un tuno que prefirió luchar contra mis piernas para conseguir, tras muchos esfuerzos, meter una de sus largas manazas dentro de mis braguitas; así, el afortunado, pudo manosear, bastante rudamente, mi sagrada intimidad, el resto del viaje.

Cuando por fin llegue a casa estaba tan enfadada con ellos por su sucio comportamiento que me negué a llevarles a sus casas, y les obligue a irse andando desde allí, aun sabiendo que algunos vivían casi en la otra punta de la ciudad. Mi madre me ayudo a meter en la cama a mi hermanito y, al día siguiente, le dio una buena bronca; que no fue muy dura porque a las dos nos daba un poco de pena, y de risa, ver la tremenda jaqueca que tenia.


Capitulo 03: ¿m/F, voyeur


El castigo de mi hermano les sirvió como excusa a los tunos para quedarse a dormir en nuestra casa, aprovechando que mi madre había salido de viaje a Madrid por unos días, para que los novatos hicieran una sesión de espiritismo, con el fin de invocar a los tunos de todos los tiempos. No se como lo hizo, pero el caso es que mi hermano consiguió convencerme, como de costumbre, y esa noche tuve a todos los tunos haciendo el payaso dentro de mi casa. La verdad es que se portaron relativamente bien, encargándose ellos de todos los detalles relativos a la cena. Solo me enfade de verdad con los chicos cuando después del postre empezaron a descorchar las botellas de champan que habían traído como si estuvieran en las carreras, poniéndolo todo perdido de liquido espumoso.

No me irrito tanto el hecho de que me tomaran como blanco predilecto, haciendo que mi fino camisón se transparentara por completo, pegándose a mis generosos pechos de tal manera que parecía que iba prácticamente desnuda, como el que pusieran casi toda la cocina perdida. Solo me calme un poco cuando mi hermano se comprometió a dejarlo todo reluciente al día siguiente, antes de que se fueran sus amigos de casa.

Esa noche preferí acostarme bastante temprano, no solo por no tener que soportar por mas tiempo las intensas miradas que dedicaban los chicos a mi anatomía, asi como sus constantes piropos y groserías, sino porque, cosa rara en mi, tenia muchisimo sueño.

A la mañana siguiente me desperté con un fuerte dolor de cabeza y con todo el cuerpo oliendo desagradablemente a sudor, a pesar de haberme duchado antes de acostarme. Me lleve una enorme sorpresa al ver a mi hermano pequeño, sentado en una silla, junto a mi cama, dando cabezadas. No me costo mucho imaginarme lo que había pasado realmente, que esa panda de sucios bribones me había puesto algún somnífero en la cena para poder aprovecharse de mí; y mi hermano, a poco que le apreté las clavijas, me lo confeso todo.

Me aseguro que él no sabia nada y que, en cuando se entero, se quedo a mi lado durante toda la noche para evitar que abusaran de mí. Aunque me compadecí de sus enormes ojeras, y le prometí no decírselo a nadie, sabia que no me estaba diciendo toda la verdad; ya que yo sospechaba que esa noche había pasado algo mas, que él no me quería contar.

A los tunos no les volví a ver el pelo hasta el día de la ultima prueba, la de la cabina. Esa mañana vinieron dos de los tunos más veteranos a la tienda cuando me quede sola, y me pidieron que participara en dicha prueba. Me negué en redondo, sobre todo cuando supo que consistía en que tenían que entrar todos los tunos novatos en una cabina, junto con algún tuno veterano como juez, como buenamente pudieran, y tenían que hacer cada uno de ellos una prueba, que les dictaban por teléfono desde otra cabina cercana a esa.

Cuando por fin se convencieron de que no estaba dispuesta a servirles de diversión me dieron un sobre y se marcharon enseguida, sin decirme nada más. En el sobre solo había dos pequeñas fotografías polaroid, de esas que son instantáneas, y que no necesitan revelado. En la primera se me veía durmiendo en mi cama, completamente destapada y con mi descarado camisón rosa de seda subido hasta la cintura. La foto estaba tomada muy de cerca, para que se vieran bien tanto las picaras braguitas blancas, como un buen manojo de oscuros rizos rebeldes que asomaban por ambos lados de la picara prenda. Cuanto más miraba la foto mas convencida estaba de que alguno de ellos se había entretenido en liberarlos de su encierro, metiendo las manos donde no debía; pues no era normal que mi espesa mata asomara de una manera tan espectacular fuera de la exigua prenda.

Y en la otra foto aun era peor, pues me habían bajado además las tirantas del camisón, para dejar totalmente al descubierto mis grandes y firmes senos, con sus oscuros pezones en primer plano. Deseaba de todo corazón que la rígida dureza de que hacían gala mis enormes fresones se debiera únicamente al frío de la noche, y no a las manos, o puede que las bocas, de los tunos que se habían aprovechado tan frívolamente de mi sueño provocado.

Había también una nota escrita a maquina en la que me recordaban que faltaban otras diez fotos mas, aun más picaras, como mi hermano podía atestiguar; y que me las darían todas esa noche, si accedía a entrar en la cabina, cuando terminaran la ultima prueba.

Como supondrán fui corriendo a mi casa y mi hermano, llorando, me contó lo que no me había dicho aún sobre la noche que se quedaron en casa. Según me dijo, cuando vino a darse cuenta de que faltaban algunos de los tunos más veteranos, estos ya llevaban un buen rato metidos en mi dormitorio. Cuando por fin les encontró ya estaban acabando la sesión fotográfica, mientras se aprovechaban de mí total desnudez. Pues, mientras uno de los tunos se encargaba de las fotografías, los demás tunantes, nunca mejor dicho, me besaban y metían mano a conciencia por todas partes mientras me cambiaban de postura en la cama; divirtiéndose con los objetos, e incluso alimentos, que introducían insidiosamente en los acogedores orificios que habían estado utilizado sin piedad.

Él pobre solo pudo evitar, bajo amenazas, que sus amigos me violaran, como era su intención, después de hacerme las doce fotografías. Pero no pudo evitar que se quedaran con las fotos como recuerdo; ni que me toquetearan todos, incluidos los novatos, como prueba de iniciación. Luego, cuando todos los chicos hubieron demostrado su habilidad táctil, haciéndome alcanzar un orgasmo, como mínimo, por riguroso turno, mientras los demás le ayudaban acariciándome bien a fondo por todas partes, mi hermano consiguió por fin que se marcharan de mi dormitorio. Después se quedo toda la noche, velándome, por si alguno de los muchachos cambiaba de idea y decidía volver a rematar la jugada.

En cuanto supe lo sucedido, mi primera intención fue la de denunciarles a la policía; o decírselo a mi novio, para que les diera una paliza. Pero, dado que mi hermano pequeño había participado también en los hechos, me lo tuve que pensar bastante. Al final decidí que lo mejor era participar en el chantaje; y, si no cumplían su parte, dejar que mi novio y sus amigos se enteraran de lo que había pasado, y que tomaran las medidas oportunas. Pues, conociendo lo brutos que son estos, sabia que los tunos lo iban a pasar muy mal.


Capitulo 04: ¿m/F


Esa noche vinieron a recojernos dos de los mas veteranos para acompañarnos hasta el apartado parque en el que se iba a realizar la prueba. Antes de salir de casa, mientras mi hermano se vestía de tuno, uno de ellos me obligo a subir a cambiarme de ropa; haciendo que me pusiera un ajustado vestido de minifalda, con una cremallera por delante, en lugar de los vaqueros que pensaba llevar. Pues era un conjunto que a todos les gustaba mucho. No me hizo ninguna gracia su petición, pues ya suponía lo que me esperaba en la famosa cabina, pero tuve que acceder; aunque, eso sí, me juraron que no habría mas fotografías.

Fuimos los últimos en llegar, y ya todos nos esperaban ansiosamente, vestidos de tuno, como era de ley, para empezar la ultima prueba. Primero entraron mi hermano pequeño y dos de los novatos, después me toco el turno a mi, y después los tres novatos que faltaban, junto con algunos veteranos voluntarios, a los que no llegue a ver bien en ningún momento porque procuraban estar detrás mío todo el tiempo. Estabamos tan apretados dentro de la cabina que preferí preocuparme mas de aguantar el equilibrio que de las manos, y lo que no eran las manos, que empezaba ya a notar por los lugares más insólitos de mi anatomía.

Pronto sonó el teléfono de la cabina y uno de los novatos se encargo de descorgarlo y avisar al tuno solicitado para que lo cogiera como pudiera, y supiera cual era su prueba.

Para empezar el primer tuno fue obligado a quedarse mi sujetador como recuerdo. Lo cierto es que el apurado jovencito no aprovecho demasiado su oportunidad mientras me lo quitaba, limitándose a algún que otro achuchón sin importancia, pero una vez que lo tuvo en su poder ya me quede con la cremallera abierta todo el tiempo; y ni que decir tiene que al final salí con ambos senos llenos de morados de tantos apretones, magreos, pellizcos, y hasta algún que otro ansioso mordisquito, como me dieron entre todos.

El siguiente tuvo que hacerse con mis bragas, aunque para ello me las tuvo que romper, pues estaba tan abierta de piernas que no me las podía sacar de ninguna otra forma. A esas alturas la cabina estaba ya tan llena de vaho que ni siquiera se veía la calle, y yo empezaba a gozar de la insólita y turbadora situación. Digo esto porque uno de los tunos que estaba agachado debajo de mi vestido me estaba chupando y lamiendo a conciencia la parte más sensible de mi cuerpo, demostrando ser un verdadero maestro con la lengua.

Había otro tuno que, desde atrás, estaba metiendo uno de sus largos dedos por mí hasta entonces virginal entrada posterior, consiguiendo introducirlo, totalmente, en su interior; después se dedico a hurgar con él, insidiosamente, hasta volverme medio loca de placer, enseñándome así nuevas formas de gozar, totalmente desconocidas por mi hasta la fecha. Los demás novatos, mientras tanto, tuvieron que demostrar su arte, pintándome cosas indecentes en los pechos, el trasero, y los muslos, con rotuladores que habían escondido previamente por la cabina; firmando luego sus obras, para saber quien las había pintado.

Yo estaba tan a gusto, corriéndome una y otra vez en la multitud de ansiosas manos que pronto empezaron a explorar a conciencia mi acogedora gruta, sin olvidarse tampoco de mi trasero, que casi no me entere de lo que los demás me hacían. Y, hasta que no llegue a casa no vi las tonterías que me habían dibujado por todas partes. Recuerdo, eso sí, que mi hermano me dibujo una diana en el ombligo, con una larga flecha que iba directa a mi intimidad y que acababa de un modo bastante sospechoso en mitad de mi vello pubico.

La ultima llamada fue para mí, me dijeron que el sobre de las fotografías estaba pegado en el techo de la cabina, y que para cojerlo solo debía subirme sobre los nuevos tunos. Así lo hice, sin que me preocupara ni lo mas mínimo el hecho de que todos me volvieran a sobar a gusto, mientras me apoyaba en ellos, para alcanzar el dichoso sobre. En cuanto lo tuve en mi poder se acabaron las pruebas, y pudimos salir, por fin, de la odiosa cabina.

La cual, cada vez que paso por allí, me recuerda que no hay que fiarse nunca de los tunos.

Los Camioneros

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 Soy una chica jovencita de unos 19 años. Lo que les voy a contar incluso me sucedió antes. Debo decir que la virginidad la perdí con mi novio. Hacíamos el amor casi todos los día y constantemente. No se si eso fue lo que me envició.

Soy delgadita, de pechitos vaya, con cara de muñeca.

Cuando mi novio se fue a la mili corté con el y salí con otros chicos. Es decir que el sexo no ha faltado casi nunca en mi vida. Creo que es verdad eso de que las mujeres follamos y los hombres se masturban. Pero si hubo un momento en que estuve sin pareja o como quiera llamársele. Entonces si que fantaseaba y me masturbaba. Lo que me imaginaba es a un hombre. Es decir a un tío mayor. Y cuando digo esto no me refiero a un viejo sino a uno de 30 a 40 o así. Es cierto lo que dice mi madre. Cuando somos jovencitas soñamos con hombre de cierta edad. Y cuando tenemos mas de 35 o 40 soñamos con jóvenes de 20 y 30.

Ya digo. Cuando sólo somos unas chiquillas pensamos en tíos mayores. Pensamos ¡es que son hombres!. Y es la verdad los chicos con los que voy son niños. De todas formas prefiero ir con mis chavales. Esa es la vida.

Pero esto es lo que me paso.

Iba haciendo autostop. ¡Ya los se! ¡No debía estar haciendo eso!. Se paró un camión. ¡Ya lo se! ¡No debía subirme nunca a un camión!.

Subí y dentro había un tío. De unos 35. Calvo. Se había afeitado el resto por ir a la moda. ¡Estaba muy bueno!. Un poco de barriga pero no demasiada. Fuerte. Corpulento.

Yo estaba salida. Como ya dije antes no tenía entonces pareja. Pero si el tío era un salido, es decir un tocón o algo así me bajaba en la próxima. Si era un listillo, de los de labia, también. Pero no era así. Era callado, más bien tímido. Hablaba de forma tierna. Me comentó cosas de una serie de la tele que precisamente a mí también me gustaba. Era un buen tipo.

- Llévame a tu casa – le dije.

Su casa estaba en penumbra. No había levantado las persianas. Su cuarto estaba desordenado. La cama estaba sin hacer. La ropa sobre una silla, con unos pantalones vaqueros. El olor era a cerrado. Bueno por decir algo. Realmente olía a tigre.

Se me caía la babita. El rostro empapado.

Había otro hombre. Este si era un listillo. Un macarra. Llevaba un tatuaje en uno de sus fornidos brazos. Algo de barriga pero tampoco demasiada. Era quizá mayor que el otro. Pero yo ya había perdido el control.

Sonreí y besé primero al tímido. ¡Hala como fueron a por mí!. Me besaban, me lamían, me daban escalofríos de gusto. Me comían la boca, me chupaban las tetitas, introducían sus lenguas en mis sobacos. En el ombligo. No me dejaban en paz las piernas. La nuca. Los hombros. Me comieron el chumino. El ano. La lengua en la vagina. Por dentro del ano.

Yo era una tonta. No sabía más que chillar. "Por favor... ", decía haciendo el ridículo. Ellos tan solo respiraban con fuerza, incluso cuando me penetraron.

Al principio frotaron una de sus pollas en mi clítoris. "Pero, por favor...".

Luego uno me la metió, despacito y luego cada vez más rápido pero sin pasarse. Luego lo hacia el otro.

Me la metieron por detrás . No me dolió. Me cagué.

- No pasa nada chavala- me dijo el espabilado.

- No te preocupes chica, luego lo lavo yo- me dijo el correcto.

Me hicieron una doble penetración . Reconozco que eso si me dolió un poco. Me follaban el culo y el coño.

El que tenía más edad de los dos la tenía algo flaccida ( me parece que se había corrido). Pero el placer que me dieron fue inmenso. No me cortó un pelo a la hora de describirlo así. Cuando andaba por la carretera ya estaba caliente. Cuando estuve con el camionero en su camión, ardía. Cuando llegué a la casa ya no era dueña de mis actos. Cuando me cogieron con sus brazos notaron que mi saliva les resbalaba hasta los codos porque eran dos hombres de verdad. Y su saliva me empapó lo que provocó que me abriese a ellos por completo. Jamás antes había practicado el sexo anal. El dolor o no lo sentía o no lo quería notar. Sólo mi corazón bombeando sin cesar.

Me empaparon de semen o de no se que. No se si era mío.

Luego me dejaron ducharme.

Bueno, esta es mi historia.

Las Vacaciones me convierten en una Puta

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Era un día de vacaciones y decidimos ir a la playa con mi esposo para broncearme y descansar un poco del trabajo, nos alojamos en un hotel donde la mayoría de huéspedes son extranjeros, nos asignaron una habitación un poco alejada de las demas pero con una vista maravillosa al mar tenia un balcon que se divisaba perfectamente el mar y tambien con las demas habitaciones cuando llegamos a la playa fuimos un rato al mar la playa estaba casi llena de extranjeros algunos de buen porte pues casi siempre me fijo en eso por que me gusta llamar mucho la atención de los hombres y a mi esposo le gusta que me miren nos gusta exhibirnos y por eso use para estas vacaciones un bikini diminuto brasilera ,ya que tengo buen cuerpo soy delgada con unos senos grandes redondos y bien parados e igualmente mis gluteos son redondos proporcionales para mi cuerpo, para cubrirme la cara del sol llevaba una pava también unos anteojos oscuros me tendí en una de las sillas de la playa para broncearme y mi esposo estaba a mi lado tambien bronceándose un poco de pronto levante la cara para mirar un poco el panorama y había un gringo de unos 45 años bien parecido de buen cuerpo que me estaba mirando cuando el noto que yo lo estaba mirando alzo un vaso de refresco que tenia en su mano como en acción de brindis y de ofrecimiento yo le sonreí discretamente percatándome que mi esposo no se diera cuenta entonces entendi que aquel gringo le había agradado y empece a exibirme como siempre lo hago cuando un hombre me llama la atención y me solte las tiras del brassier para que se vieran un poco mis senos y la tira de la tanga me la enterre más entre mis nalgas y pare un poco mis pompies y lo miraba entre los anteojos aquel hombre no paraba de mirarme de pronto mi esposo me dijo voy un rato al mar me acompañas yo le dije que preferia quedarme un rato mas tomando el sol pero la verdad era una disculpa para pode quedarme sola y hablar con aquel gringo y efecto asi sucedió cuando mi esposo estaba en el mar el hombre se acerco ami y me pregunto mi nombre yo le conteste que me llamaba liliana y el frank me pregunto donde estaba hospedada y le dije el nombre del hotel el me contesto que casualidad estoy en el mismo hotel y que habitación yo le conteste la 402 él me respondio yo en la 400 estamos una habitación de por medio y el es tu esposo, si le dije y esta noche donde vas a estar, yo respondí creo que vamos a estar un rato en la discoteca entonces yo estare allí tambien esta noche me dijo y yo sonrei bueno nos vemos esta noche y se marcho nuevamente a su silla cuendo regreso mi esposo me pregunto que estaba hablando con aquel hombre yo le respondi con una mentira cualquier cosa.

Cuando regresamos a la habitación nos duchamos y mi esposo me dijo quiero que esta noche te veas bien sensual para la disco la verdad ya había pensado eso pensando en el encuentro que iba a tener, me había bronceado un poco y estaba con un color muy bonito entonces decidi ponerme un vestido rojo ques una mini falda bien pegado a mi cuerpo con la espalda total mente descubierta por eso siempre me lo coloco sin ropa interior para que no se marque, unas sandalias negras de plataforma bien altas lo que hacia ver mis piernas mas largas y mi figura estilizada me recogi el cabello para dejar mi espalda descubierta y un maquillaje apropiado para la noche cuando llegamos a la discoteca Frank aun no había llagado mi esposo pidio un par de trago estuvimos hablando un rato y me decia lo bien que me veia asi vestida que estaba muy sensual daba la impresión que estaba así para otra persona pues no hacía mas que mirar a la entrada esperando que llegara frank de pronto vi que entro en compañía de dos amigos más al verlo mi corazón empezo a latir mas rápido las manos me sudaban estaba vestido con un pantalon negro un buso negro que estilizaba su figura y resaltaba su cabello rubio los otros dos hombres la verdad no me percate como iban vestidos se sentarón justo en la mesa frente a la nuestra yo disimulaba para que mi esposo no notara nada, cuando la musica sono mi esposo me invito a bailar y bailamos frente a ellos y lo miraba disimuladamente y él y sus amigos estaban extasiados mirándome cuando la canción termino nos sentamos y mi esposo me dijo te fijaste como te miraban esos hombres que estan en la mesa del frente yo muy ingenuamente le dije que no seguimos hablando de muchas cosas y frank seguia mirándome de pronto le dije a mi esposo si he notado que me miran mucho él me contesto es que estas muy linda oye tu siempre has tenido una fantasia de querer estar con otro hombre con migo al lado quieres que lo realicemos en este sitio yo me quede mirándolo y no le respondí nada pero aceptaria gustosa estar con frank, mi esposo siguió insistiendo en la idea y me dijo si quieres podemos invitar a los hombres de la mesa del frente parece que le has gustado mucho pues no han hecho otra cosa mas que mirarte desde que llegaron sobre todo el hombre rubio de buso negro es el que mas te mira, de pronto mi esposo me dijo ya vengo voy al baño no me tardo y Frank a provecho esto para invitarme a bailar me saludo: hola como estas yo le dije muy ansiosa por verte, él me respondio estas muy linda esta noche mis amigos quieren conocerte yo sonrei y le dije mas tarde y me apreto contra su pecho y así seguimos bailando mi vestido tenia un escote tan profundo en la espalda que casi se podia ver la punta de mis nalgas, senti como Frank iba deslisando suavemente su mano en mi espalda hasta introducirla por el vestido y como no llevaba ropa interior abajo empezo a cariciar mis nalgas esto me fue poniendo a millon y me aprete mas a su pecho seguia acariciando mis nalgas y yo sentía como su verga iba creciendo por debajo del pantalón yo lo mire y después busque su boca y lo bese suavemente me dijo que trasero tan firme y rico tienes tienes unas nalgas muy hermosas hoy en la playa pude admirarlas, de pronto la música se termino y yo regrese a la mesa cuando me sente mi esposo regreso y me dijo hola me demore mucho yo le dije no no mucho pero estaba muy exitada, nerviosa creo que mi esposo lo noto después siguimos bailando de pronto Frank se acerco a la mesa yo lo mire con ojos de asustada pues si se había atrevido a llegar a la mesa era por que estaba decidido a muchas cosas se presento a mi esposo y le dijo que lo admiraba por tener una esposa tan linda y sensual y si le permitia bailar con migo mi esposo acepto yo salí a bailar nuevamente con Frank volvio a tocar mis nalgas y esta vez se atrevio a meterme el dedo entre mis nalgas yo con disimulo tocaba su verga por encima del pantalón me dijo oye me tienes ardiendo estoy loco por provar este culo, yo le dije que estaba igual que si podia esta noche lo invitaba a mi habitación.

Lo harias yo le conteste si desde que te conozco es lo que más quiero.

Cuando regrese a la mesa mi esposo me beso sin saber por que, fue un beso muy tierno y a la vez muy apasionado y me dijo me tienes loco y soy capaz de hacer lo que tu quieras solo para verte feliz y voy hacer algo que siempre has querido vamos a la habitación? Yo le conteste por que tan pronto el me dijo te tengo una sorpresa vamos y no s fuimos a la habitación cuando llegamos me dijo quiero que te pongas bien puta que te pintes como una perra y te peines igual, mi esposo siempre me esta comprando ropa muy exotica para jugar los fines de semana y a mi me encat jugarme coloque unas botas negras brillantes hasta las rodillas con tacon muy alto y una plataforma super gruesa una tanga seda dental diminuta negra y un chaleco negro con taches que dejan los seños al aire y en la garganta me anude una gargantilla negra con taches me puse un antifaz negro y el cabello me lo alborete quede como una gatubela en celo me hacerque a mi esposo y le dije bien a que quieres jugar quiero que te asomes al balcon asi vestida me dijo mi esposo yo lo mire sorprendida y le dije de pronto me ven hay gente todavía afuera, no importa que te vean quiero que vean las tetas y el culo tan parado que tiene mi mujer asi lo hice y me dijo quiero que camines por todo este balcon todas las habitaciones que habían alli estaban ocupadas y me daba un poco de miedo que saliera alguien de alguna habitación y me vieran desnuda, en la playa aun había gente en fogatas yo hice todo lo que mi esposo me pidio mientras tanto el jalaba con fuerza su verga esta exitado de ver como me exhibía casi desnuda por aquel balcon, de pronto vi que venia Frank con sus amigos yo me entre y le dije viene el gringo y de pronto me ve, no importa que te vea para eso tienes un culo espectacular y unas tetas riquísimas para que el y todos sus amigos te vean cuando lo vi recorde lo que había hecho en la discoteca y no me importo que me vieran yo le dije a mi esposo: mi amor me dejas tener mi fantasia con el gringo.

El me contesto esta todo preparada para que cumplas tu fantasía de pronto sentimos que golpearon en la puerta era frnak y sus amigos, yo corrí al baño a esconderme mi esposo les abrio la puerta entraron los tres hombres, mi esposo me llamo y me dijo quiero que salgas como estas vestida , quiero que vean lo linda que eres, yo salí del baño y al verme casi desnuda los tres hombres hicieron la misma exclamación , mi esposo le s dijo es toda suya pueden hacer con ella lo que quieran y de paso cumplen el sueño mas deseado por ella.

Mientras tanto mi esposo le sirvío un trago a cad uno que habia en la nevera y brindaron por lo que podía pasar, yo les pregunte que quieren hacer ellos dijeron queremos ver como bailabas en la discoteca, y encendiendo un equipo me subi a una mesa que habia en la habitación y empece a bailar los tres hombres estaban alrededor de la mesa yo pasaba mis pompis porla cara de cada uno de ellos y me tocaban me pellizcaban y me daban nalgadas después un amigo de frank me dijo quiero que nos muestres el hoyito y inclinándome un poco abri mis nalgas y corri un poco la tira de la tanga senti algo mojado rozando mi ano cuando mire era la lengua del amigo de frank que estaba rosando mi ano, frank decia yo quiero probar este ano tan apretado y pequeño ven perra que te lo voy abrir, me baje de la mesa y me arrodille en un sofa frank saco de su pantalón una verga larga y tiesa no era muy gruesa pero de buen tamaño , empezo a golpear mis nalgas con su vergas mientras tanto el otro amigo se paro al lado mio y con mis manos acariciaba su verga y me la lleve a la boca casi me la trague de un bocado, de pronto mire a mi esposo y vi como estaba filmando todo lo que estaba pasando en su rostro se veia la cara de satisfacción después le dije a frank quiero me abras el culo , tengo el culo apretado, poco a poco frank fue introduciendo se verga en mi culo después de haberlo lubricado con una crema que había en la mesa de noche se movia de una forma espectacular y mis tetas se movían al mismo ritmo yo seguía mamando la verga del amigo y de vez en cuando me la sacaba para mamar la otra verga del otro amigo todos nos moviamos al inisono y entre gemidos llegamos , dejandome llena de leche mientras mi marido de nuevo filmaba mis hazañas.


lililapronta@yahoo.com.ar

Las Unicas Invitadas a la Fiesta

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Como siempre les envió uno de mis relatos de experiencias sexuales. En esta oportunidad les cuento la ultima aventura de extrem sex que tuve con la complicidad de mi amante Alberto.


A ambos nos encanta entrar a Internet a bajar películas, fotos, relatos y en general todo lo relacionado con sexo, por que eso no excita. Entramos a un sitio de encuentros en el neet meeting donde se encuentran personas que cuentan con cámara en su PC y están dispuestas a ver y a mostrar todo. Así que nos pusimos de acuerdo en la mañana para maternos ese viernes en la noche. Me vestí muy sensualmente con una diminuta tanga, un brasier igual de chico que dejaban mis turgentes senos a punto de salir, una mini falda, un pequeño top, mis infaltables zapatos de tacón muy alto y me coloque un antifaz con encaje y lentejuela que dejaba mi identidad incógnita, me conecte y mire algunas web mientras llegaba Alberto.

Cuando llego Alberto me beso y me acaricio diciéndome lo buena que me veía, yo acaricie su verga por encima del pantalón y le dije que nos sentáramos y entráramos al neet meeting por que estaba ansiosa. Contactamos inicialmente a un ínter nauta con cam llamado Carlos y la primera imagen que entro de el fue su enorme verga parada en enfoque de primer plano, Alberto en mi cam me enfoco en la mitad del cuarto sentada en una silla con las apiernas cruzadas. Ambos quedamos gratamente impresionados mi cam le mostraba mi imagen y la de el me enviaba la imagen de su gran verga. Iniciamos en intercambio de mensajes, que escribía Alberto, y a mostrarle poco a poco mi cuerpo, le mostré mis tetas quitándome lentamente mi falda, luego mi pequeño top quedando mis tetas con el diminuto brasier, me voltee para mostrarle mis nalgas y moverlas sensualmente.

Mientras tanto el se masturbaba y en pocos minutos vi como en mi pantalla se veía una gran verga escupiendo una gran cantidad de leche lo que me hizo mojar mi cuca, lo cortamos inmediatamente buscando algo mejor. Mientras buscábamos Alberto se saco la verga y se la chupe lentamente. Me mostró varias imágenes y yo le decía que siguiera hasta que encontrara alguna verga enorme, por lo que tome el mando de la búsqueda, me llamo la atención un nick que decía Big Dicks inmediatamente entre y en mi pantalla apareció la verga negra mas grande y gorda que mis ojos hayan visto, inmediatamente me pare frente a la cámara y le dije a Alberto que escribiera : Hola. . . . . que enorme tronco de verga tienes. . . . . quieres verme, saque mis tetas sin pensarlo y las bese para que el viera mi gran excitación. El negro escribía que siguiera mientras se veía su mano recorriendo su enorme verga de arriba hacia abajo. Yo abrí mis nalgas frente a la cámara y le pedí Alberto que me la clavara en el culo mientras miraba en la pantalla de mi PC esa enorme verga negra. Alberto me la enterró en mi ano poco a poco mientras metía un consolador en mi vagina simultáneamente. Fue maravilloso ver en la pantalla de mi PC como de esa verga negra salían chorros de semen mientras me perforaban mi culo y yo metía el consolador en mi vagina, fueron unos momentos maravillosos, quedamos exhaustos , apague la PC desde el estabilizador y seguí retozando con Alberto un rato.


Descansamos un rato y le pedí el favor a Alberto que me llevara a una fiesta que una amiga me había invitado, nos bañamos juntos quedando muy excitados de nuevo, me vestí como me gusta, como una guarra que necesita ser deseada y salimos para la fiesta. Recogimos a mi amiga Mary y nos llevo a ambas dejándonos en la puerta. Llegamos en 20 minutos a una casa muy bonita, y le mencioné que esperaba que no fuéramos las primeras en llegar. Me dijo que no íbamos a ser las primeras, sino las únicas, tocamos la puerta de la casa. Nos abrió un hombre como de unos 35 años, el cuál tenía una copa en la mano y nos invitó a pasar muy sonriente. Cuando nos dirigíamos al salón gritó, ya llegaron las chicas y adentro se escuchó un alboroto. Al llegar ahí me pude dar cuenta que todos los que estaban eran solo hombres, y le pregunté a Mary a que clase de fiesta me había traído.

Ella riéndose me dijo cálmate y diviértete, ya que todos son unos chicos lindos y muy buena onda. En el salón habrían aproximadamente 10 hombres y se encontraban bebiendo y conversando. Nos sirvieron unas copas y Mary me presentó con cada uno de ellos. Entre los invitados me pude dar cuenta que un par de ellos eran de raza negra, y además eran muy musculosos. Ellos me saludaban con un beso en la mejilla, y yo tenía a veces que voltear mi cara, para que no me estamparan un beso en plena boca.


Transcurrió la fiesta y yo no paraba de bailar, así como mi amiga. Los tragos iban y venían, y el sonido de las voces cada vez se escuchaba más alto. Mientras bailaba con alguno, me decían que estaban contentos que Mary me hubiese traído, ya que a veces ella quedaba agotada y la fiesta terminaba temprano. No sabía a que se refería, pero ya me estaba preocupando un poco por estar ahí.


Luego que avanzó la reunión, uno de ellos le pidió a Mary que bailara sola, y pusieron una música que más parecía de strip-tease que otra cosa, y ella se puso al centro del salón y empezó a contonearse de tal forma, que sus senos se movían para deleite de los presentes, bailaba lentamente en sus enormes tacones puntilla de plataforma que contorneaban aun mas sus piernas, su falda a la rodilla con una raja que llegaba muy alto y sus enormes senos de silicona. Mientras yo miraba como bailaba mi amiga, uno que estaba a mi costado, me preguntó si yo bailaba también, y le respondí que no, dándole un sorbo a mi copa.


Mientras Mary bailaba contoneándose, un par de ellos se le acercaron y a modo de baile, le pasaban las manos por su cuerpo desabotonando su blusa y dejando sus enormes tetas de silicona talla 40 al aire. La falda se le había subido, y se notaba claramente el encaje de sus medias y sus braguitas. Yo la miraba sorprendida, cuando de pronto sentí en mis nalgas una mano que me apretaba por encima. Voltee a verlo y era uno de los negros, que no sé en que momento se había quitado toda la ropa. Estaba completamente desnudo ante mí, mostrándome una verga larga que parecía hecha de brea. , lo mire y no resistí pasar mi lengua por mis labios sin quitar la mirada de ese enorme falo.


La visión de este pene enorme, hizo que no pudiera apartar mi vista de él y de pronto vi como todos se empezaron a despojar de sus ropas, quedándose desnudos en el salón. Yo no sabia que hacer en ese momento, pero al ver que mi amiga se dejaba tocar por un mar de manos, y de ver tantas vergas y de diferente tamaños, me dije a mi misma que iba a aprender lo que era divertirme de esa manera.


No sé de donde me salió el valor, pero dije en voz alta que yo también quería bailar. Todos voltearon hacia mí y comenzaron a aplaudir, y mi amiga no tuvo mas remedio que hacerse a un lado para que yo comenzara. Cuando me puse al centro nadie le prestaba atención a Mary, y sentía que todas las miradas estaban sobre mí en ese momento.


Comencé a bailar soltando primero mi cabello y pasando mis manos sobre mi cuerpo, que aún tenía el micro vestido puesto y cuando daba algún giro, éste se levantaba dejándoles ver mas mis piernas. Luego subí mas mi vestido quedando al aire mis nalgas solo adornadas con mi diminuta tanga que definía el inicio de la separación de mis dos paradas bolas de carne que conforman mis nalgas, me lo quite por encima y lo dejé caer al suelo, quedándome en mi diminuta ropa interior. Pude ver que las vergas de los presentes, que aún se encontraban flácidas, cobraron un vigor inusitado, que las hizo ponerse como astas para bandera. Mis senos amenazaban con salirse del sujetador por los movimientos que hacía, y en un momento ambas tetas se salieron por encima, haciendo que todos den silbidos y acompañen con palmas mi baile.


Pasé mis manos a mi espalda y solté el sujetador, dejando mis pechos blancos y redondos a la vista de mis espectadores. Varios de ellos no aguantaban mas la visión de mis tetas al aire, y los vi que empezaban a masturbarse en sus respectivos sitios. Luego puse mis manos en mis braguitas, y me incliné haciendo que mi cabeza casi tocara mis pies al momento que las bajaba. Varios podían ver mi culo desnudo y parte de mi coño con ese movimiento, y estando así inclinada parece que uno no se aguantó y vino corriendo, dándome un beso en mis nalgas, las separo y metió su lengua alternativamente en mi ano y mi vagina. Su lengua se movía en mis nalgas mientras me daba palmadas, me agache aun mas parando mi culo dejando que su lengua saboreara mis jugos vaginales y dilatara mi ano deliciosamente. Lo separe y seguí bailando pasando por cada uno de ellos y tocando sus miembros.


Me incorporé sonriendo y batiendo en mi mano mis braguitas, se la lancé al negro que me lamió. Me quedé solo con las medias de nylon, las ligas y mis enormes plataformas súper altos, se acercaron en grupo a besarme y tocar todo mi cuerpo. Pude sentir que sus dedos se peleaban por entrar en mis orificios y yo les agarraba sus vergas a todos.


Como casi no podía moverme por la cantidad de manos que tenia encima mío, algunos se fueron con mi amiga y así empezó la bacanal esa noche. Tenía alrededor mío 6 hombres, y vi a mi amiga chupando las vergas de los cuatro que tenía cerca, así que yo también me arrodillé y empecé a mamar una por una, deteniéndome un poco mas en las vergas de los negros, las cuales me llamaban mas la atención por su color, tamaño y su fuerte sabor a macho.


Mientras mamaba la verga de uno tocaba los testículos de otro , masturbaba a otro y ellos tocaban mi cuerpo. Metía sus miembros hasta lo mas profundo de mi garganta y sus miembros salían brillantes con mi saliva, saboreaba ese sabor a verga fuerte y rica especialmente las jugosas vergas negras. Acelere el movimiento sobre las vergas que tenia en cada mano, estos no aguantaron más el placer que les daba y eyacularon en la cara, en mi pelo y en mi espalda. Todo lo que me caía lo lamía y me lo tragaba, limpie sus vergas hasta dejarlas sin una gota de leche y los mande a sentarse un rato a los dos que acabaron.

Lo vi sentarse en un sillón pero sin dejar de masturbarse, seguramente para continuar con el manjar nuevo que tenían esa noche. Mientras chupaba las vergas arrodillada, alguien se echó boca arriba entre mis piernas, así que las separé un poco más para dejar que entrase su cabeza, y así pudiera chuparme la vagina. Estuvo un buen rato haciéndolo, hasta que alguien lo jaló y luego me eché sobre la alfombra, pidiéndole al que me pareció mas guapo, aunque no muy grande su verga, que fuera el primero en penetrarme. Le abrí mis piernas dejándole ver mi fruta colorada, y sentí que su verga entraba deliciosamente en mi túnel vaginal lentamente, primero la cabeza y poco a poco el resto de su miembro, de un solo golpe termino de enterrarla en mi vagina e inicio sus movimientos rápidos y fuertes.

Daba la impresión de un pistón entrando y saliendo, por la fuerza y velocidad que ponía. Los otros hacían cola para que una vez que terminara, ellos entraran para culearme también. Uno a uno paso individualmente por mi vagina dejando para el final a los dos negros musculosos que había visto al llegar a la fiesta, y uno de ellos se puso boca arriba y me ayudó para que me sentase en su verga, mirándolo de frente. Me senté en su enorme verga despacio disfrutando centímetro a centímetro ese enorme tubo negro, subía y bajaba otro poco lentamente hasta que sentí que me penetro toda, era una deliciosa sensación sentía que estaba tocando lo mas profundo de mi. Me inclino hacia el frente para poder lamer mis tetas mientras yo saltaba como poseída en ese enorme falo.


El otro negro coloco sus enormes manos en mi cintura disminuyendo al máximo mis movimientos, mientras lamía mi ano y metía su lengua como un pequeño miembro relajándolo lentamente y lubricándolo. Metió lenta y totalmente uno de sus enormes dedos, luego otro y poco a poco sus cuatro dedos , mi dilatado ano estaba dispuesto a recibir lo que el negro quisiera. El negro que estaba debajo acelero sus movimientos haciéndome sentir su enorme falo contra los dedos del negro que perforaba mi trasero.

Seguidamente pude sentir que metió su inmensa cabeza de verga por mi ano, quedando ensartada por ambos lados, lenta y firmemente me abrió mis nalgas dejando al máximo dilatado mi ano a punto de estallar. Las lagrimas salían de mis ojos, por la fuerza que hacía para moverme con esas dos trancas dentro mío. El placer y el dolor se combinaban, pero el sentirme como una puta degenerada me hacia sentir muy excitada y soportar el dolor – placer. Todos me gritaban lo puta que era mientras se hacían la paja con sus ojos desorbitados de verme penetrada por esos dos enormes falos. Los miraba mientras los negros me sacudían con una muñeca de trapo hacia atrás y adelante. Los que miraban acercaban sus vergas a mis labios y yo los escupía sus vergas, se molestaban por mi actitud y me palmeaban la cara y alaban mi cabello mientras me decían puta de mierda, guarra y cuantos epítetos obscenos encontraban, esto m excitaba mas y hacia que me moviera rápidamente disfrutando los troncos que entraban en mi culo y vagina.


Mary estaba sentada con los cuatro tipos en fila colocando de uno en uno sus vergas entre sus enormes tetas, uno a uno pasaban y ella con sus tetas los masturbaba mientras con su boca trataba de coger la punta de sus vergas que frenéticamente se movían entre sus enormes senos. Luego se sentó sobre un tipo que se encontraba en uno de los sillones y chupaba cualquier verga que se le pusiera enfrente, sus enormes tetas de silicona talla cuarenta se movían con el ritmo de la culiada y eran lamidas y tocadas por sus acompañantes . Me alegré que Alberto me hubiera llevado a la fiesta, ya que así había tenido la oportunidad de gozar de tantos penes a la vez. Luego que los dos negros me inundaron con su leche, algunos venían y se paraban alrededor mío a masturbarse. Yo tomaba sus vergas chupandoselas alternadamente, y sentía que me chisgueteaban el cuerpo con su leche, cayendo sus descargas en mi boca, mi cara o en mis tetas.


Descansamos un rato y nos duchamos para relajarnos, nos maquillamos y salimos solo con nuestra diminuta ropa interior y con nuestros enormes zapatos con plataforma, confieso que nos veíamos muy guarras, Salimos y todos desnudos nos aplaudieron. Nos propusieron un juego y nosotras aceptamos . Trajeron dos enormes consoladores cada uno de 35 CMS de largo y 15 CMS de diámetro, eran enormes, los cogimos en nuestras manos y todos se sentaron y nos dejaron en la mitad de la sala, nos miramos, sonreímos e iniciamos una danza erótica y bucal, lamimos esos enormes falos de látex semi duro, intentamos meter la cabeza de dicho falo en nuestras bocas, lo pasamos por nuestras vaginas y nos dimos vuelta para mostrar nuestras nalgas y pasarlo por entre los cachetes del culo. Los dos negros se acercaron a nosotros y nos cogieron del brazo y de forma brusca nos dijeron : bueno par de putas si lo que quieren es vergas grandes abran sus culos.

Dicho esto nos colocaron en cuatro en el piso y se colocaron de espaldas a nosotras abrieron sus piernas y nos obligaron a lamer sus guevas mientras ellos se masturban, esa vista de esas nalgas de hombre y esa enormes guevas brillantes por mi saliva inicie mi camino hacia su ano, lamía sus guevas y subía hasta su ano de forma rápida y sistemática. Mi negro me gritaba que lo lamiera mas mientras Mary inicio el mismo tratamiento para su negro.

Pararon abruptamente y se colocaron en nuestros traseros a lamerlos y uno a uno lamió nuestros anos y vaginas, cuando menos lo esperábamos nos aplicaron vaselina y colocaron los enormes falos de látex en nuestros anos ya lubricados y dilatados por las lenguas de los asistentes. Iniciaron la dolorosa e increíble penetración de esos enormes falos, a cada una nos cogieron cuatro de los hombres para inmovilizarnos mientras los dos negros a cada una nos metían los enormes falos. Sentí que mi ano reventaba pero tome aire y le dije al negro que no parara hasta que la enterrara toda, este metió la cabeza del falo y un poco mas, grite de dolor y esto los excito mucho por que gritaban que éramos unas putas tragonas.

Entre el placer y el dolor mire la cara de Mary quien disfrutaba la penetración, la voltearon levantándola del piso y la colocaron de tal forma que e mirara su proeza tenia 10 CMS de ese enorme falo en su culo y gritaba que quería mas, hacia movimientos circulares tratando de que entrara mas. La visión de ese falo me excitaba. Me sacaron el falo de plástico y uno de los hombre se coloco debajo de mi y me hizo sentar en su falo pero metiendomela en mi culo, entro fácilmente por que estaba dilatado, tres hombres se colocaron en fila y el primero inicio su penetración simultanea en mi culo, mi sorpresa fue grande al sentir que dos enormes vergas perforaban mi ano , que sensación tan deliciosa, entraban y salían y solo paraban para que otra enorme verga entrara, hasta que llegaron uno a uno haciéndome sentir que sus vergas me lavaban los intestinos con semen, chorros de semen inundaban mis intestinos.


En un momento me encontré arrodillada en medio de la sala, sobando con mis manos todo la leche que había caído en mi cuerpo y llevándola a mi boca, estaba espesa y sabia fuerte. Las gotas de semen me chorreaban por la barbilla y caían al suelo. Luego de eso a Mary y a mí, nos dijeron que nos hincáramos en cuatro patas, en un sillón de tres cuerpos que había nos besamos intercambiando la leche que estaba aun en nuestras carras y bocas nos causaba un poco de nauseas pero lo disfrutábamos mientras sonreíamos

Alrededor de las 3 de la mañana estábamos todos totalmente exhaustos, Mary y yo nos fuimos a bañar para quitarnos todo el semen que nos había caído en el cuerpo esa noche. Estábamos en la bañera y llegaron los dos negros con una cerveza en cada mano y nos ofrecieron, asentimos y ellos nos dijeron que teníamos que tomar de la fuente. Sacaron sus vergas flácidas, y no por eso pequeñas, y apuntaron a nuestras caras dejando caer un chorro tibio y salado en nuestras bocas, nosotras nos besamos mientras ellos descargaban su orina en nuestras caras y cuerpo, era una sensación de degeneración que me excitaba al máximo. Cuando acabaron no resistí las ganas de chupar su verga mientras Mary chupaba al otra hasta que entre fuertes tirones se vinieron obligándonos a tragar hasta la ultima gota de leche. Nos vestimos y nos despedimos quedando reunirnos otro día para una fiesta similar.

Camino a casa Mary me felicitó por el éxito que yo había tenido esa noche, y cuando me dejó en la puerta de mi casa, podía sentir que me ardía el ano y mi coño de tanto culear. Entré y encontré a Alberto viendo sus videos, y me preguntó que porque cojeaba. Le expliqué que había estado bailando toda la noche, y que me dolían los pies ya que los zapatos eran nuevos.


Me fui a dormir sintiendo el palpitar de mi ano y mis labios vaginales, los cuales parecían que estaban en carne viva de tanta verga que habían comido esa noche.


Después Alberto llego a la habitación y empezó a besar mis nalgas y a morderme parecía que el olor a semen de los hombres con que había estado lo excitaban me acariciaba el coño que estaba muy adolorido y sin moverme pues la verdad estaba muy exhausta me quede dormida de pronto sentí como me pentreba el ano sus movimientos me hicieron excitar y empece a moverme como una perra en calor.

Lilila Pronta

La Gran Fiesta

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Me toco entrar a trabajar en un lugar nuevo... la mayoría de mis treinta compañeros, hombres y mujeres, eran más jóvenes que yo. Yo tengo 40 años y ellos promediaban veinticinco o veintiséis años.
Después de los primeros meses donde yo me dedique solo al trabajo y les daba poco lugar para conocernos... De a poco fui conociendo sus nombres y sus pequeñas historias y dejé traslucir las mías... Fue así que me empezaron a incluir a las reuniones fuera de la oficina.
Aunque me llamaban abuelo nuestras diferencias de edad se iban acortando... Al principio me pedían consejos o me trataban como una persona que tenía más experiencia. Pero luego con los días ese escalón donde me habían puesto.
Yo sabía sin embargo que algunas cosas pasaban sin que lleguen a mi esos detalles, ni a otros compañeros de la oficina. Un sub grupo, con los que yo tenía mas afinidad, se alejaban cada tanto y me dejaban afuera de sus actividades... Yo no tenía ni idea de lo que pasaba y me imponía algún cuidado para con ellos.
Una tarde después del Breck y aprovechando un momento de intimidad, Esteban me encaró.
- A vos te gustaría venir a una fiesta?
- Si a mi me gustan las fiestas
- Pero estas fiestas son distintas... son fiestas especiales...
- Yo he ido a fiestas de muchas clases... ¿Y quienes van a esas fiestas?
- Verónica, Julián, Valeria, Silvia, yo y si te prendés vos.
- Es una reunión más que una fiesta...
- Llamalo como quieras... ¿tenés ganas de venir? es en lo de Vero... si te dan ganas pasate el sábado... ¿sabes la dirección?
- Si una vez la acerqué hasta su casa... cuarto B...
- Dale venite... la pasamos muy bien, empezamos a las ocho, traete algo de alcohol y ganas de divertirte...
Al principio me pareció una cosa de Esteban pero como insistió tanto supuse que todos lo habían decidido.
Yo tenía arreglado una comida para ese sábado así que lo dejé de lado...
Ese viernes la oficina se vio complicada, había entrado mucho trabajo y no tuve tiempo de disculparme por no poder asistir a esa reunión...
Al otro día a eso de las seis de la tarde una lluvia intensa cayó en la ciudad, parecía que no iba a acabar nunca... una hora más tarde mis anfitriones suspendían la cena para el fin de semana que viene... Yo estaba preparado para salir y no quería quedarme en casa esa noche pese a la lluvia, así que me puse un impermeable, bajé y salí con el auto... entré en un supermercado y compré dos botellas de cerveza y una de vodka, unos limones y naranjas.
Con mi cargamento llegué a las ocho a lo de Verónica. Fui el primero en llegar.
Su casa era de esos departamentos antiguos de dos ambientes pero muy amplias. Un sillón grande en el medio, una alfombra peluda beige, mas allá una mesa a medio poner y se escurría desde la cocina un aroma a comida delicioso.
Vero era una de esas chicas que sin ser hermosas tenía una postura muy sensual... sus apretados jean la ayudaban bastante. Puso las bebidas en la heladera y se aprestó a servirme un Gancia con limón. Ella se sentó al lado mío y conversamos sobre lo bien que tenía ese departamento... sonó el timbre y era Esteban que venía con Julián... saludos y mas Gancia... De una bolsita sacaron Maconha y se pusieron a armar unos buenos charutos... armaban para toda la noche... Yo no me sorprendí ya que varias veces los había visto con sus ojos coloraditos en la oficina. Cuando iban a prender el primero llegaron Silvia y Valeria... - Llegamos justo. dijo Silvia y mientras saludaba agarró uno de los pitillos. Rapidamente el ambiente se fue llenando de humo jamaiquino... cuando me llegó a mi, di dos pitadas y me puse a toser... era tan rico como fuerte.
No perdí el control pero mis sentidos se comportaban de forma lenta. Una música recurrente empezó a sonar y todos se levantaron a bailar... yo no estaba en condiciones y me quedé mirando la escena... Todos se movían al ritmo y yo los admiraba por eso... yo nunca supe bailar...
Después de un rato decidieron que era hora de comer y yo estaba famélico... nos pusimos a comer sin cubiertos así desesperadamente... La cerveza me trajo algo de alivio y mi mente se fue aclarando... No comimos mucho. Julián trajo unas cartas y nos volvimos a living nos desparramamos en el sillón y en los almohadones del piso Julián explicó las reglas del juego y luego agregó "Por cada punto perdido habrá que hacer una prenda"...
En la primera ronda Esteban perdió y le toco salir para que nosotros pensáramos una prenda... Hubo dos o tres ideas que fueron descartadas hasta que Julián, que había estado en silencio Dijo: Que haga un streptees para nosotros... Todos asintieron y lo llamamos... Vero dio el veredicto y Esteban primero se excusó pero luego prendió otro faso, dio dos pitadas, puso algo de música y empezó a desnudarse al ritmo de la canción...
Las chicas gritaban ante cada prenda que caía al suelo. Quedó en calzoncillos y yo ya estaba por dar por terminada la sección cuando él ya se había quedado como Adán. Todos aplaudimos, él hizo una reverencia y fue a sentarse a su lugar... entre Silvia y yo... Un poco incomodo estaba cuando Julián empezó a repartir las cartas... El juego se puso más competitivo, ya nadie quería perder o eso creía yo. Le tocó a la anfitriona... Esteban propuso la misma prenda que el había sufrido pero Julián tenía otra idea.: que se desvista y nos toque un poco a todos... Al enterarse Verónica dio un gritito y preguntó ¿En serio? la cara de Julián no dio otra respuesta. Ella no se hizo rogar y se fue desnudando de forma muy bella... yo me empecé a excitar mucho .. Si que era especial esta fiesta, pensé para mi. Que suerte que la lluvia había suspendido mi cena. La erótica danza nos demostró una hermosa tangita rosa que hacía juego con su corpiño... se dio vuelta y me pidió que se lo desabrochara... me incorporé fui hasta ella y le dije al oído, que yo siempre tuve dificultades con eso menesteres. y así fue. El roce con su piel me hizo vibrar... con un poco de esfuerzo y su voluntad lo logré... al instante ella se dio vuelta y nos mostró sus pequeñas tetas erectas... se apoyó en mi hombro y lo usó de bastón para sacarse la tanga y dejar al descubierto ese hermoso culito que yo había notado al entrar y mucho antes en la oficina. Volvió a virar y la pelambre de su pubis me deslumbró.
Los aplausos llegaban desde el grupo y Esteban, gritó: Ahora la segunda parte... Vero se dirigió al grupo el primer beneficiario era Julián... Le hizo una caricia en el cuello y luego le apoyó sus tetas en la cara... Él intentó lamerla pero su lengua revoloteó en el aire. Seguía Silvia: Se miraron y se dieron un piquito..., Con Valeria la cosa fue más fuerte y el beso fue con lengua y abrazo, Valeria la acariciaba la cintura y el beso terminó en aplauso. Esteban y Silvia se tocaron fuerte y sus manos tocaron sus sexos y se puede decir que ese juego acabó. o eso es lo que yo creía...
Ahora me tocaba a mi... ella se acercó me hizo levantar y mis manos se posaron en sus nalgas...
- Hizo trampa. - dijo Esteban. Mientras todos a su vez asentían.
- La trampa se paga doble. - Agregó Verónica.
- ¿Qué? - atiné a decir pues no entendía nada de nada...
- Vos te apresuraste y tocaste a Vero antes de que ella te tocara a vos Y eso está mal, muy mal. Explicaba Silvia...
- Eres malito y debés pagar por eso... ¿alguien pensó en una prueba para nuestro nuevo participante?
- yo no sabía de esta regla. - aventuré yo. pero no fue atenuante de la pena que debería pagar.
- La tarea deberá ser doble.
- Si - gritaron todos al unísono. Entre risas y murmullos…
Salí de la habitación a esperar el veredicto del grupo... tenía algo de miedo pero el efecto de los humos y del alcohol me envalentonaron. ¿Qué podía perder?
en eso oí las voces que me aclamaban...
Me acerqué al sillón donde se encontraban todos, menos Vero. La idea es que te desnudes, te tires en la cama y luego te relajes ya que la prenda es que sientas de todo y de todos...
Sin contestar me empecé a desnudar, salvo un poquito de panza, el resto estaba todo en su lugar. una vez en bolas se hizo un aplauso. Me dirigieron al cuarto de Verónica. Alguien me empujó en la cama y rápidamente me ataron las muñecas y los tobillos a los barrotes de la cama.
Mientras Silvia me acariciaba los muslos y fijaba los ojos en mi verga para ver si se elevaba, los pocos que quedaban vestidos se iban ayudando a desvestirse.
Dos cosas me llamaron la atención los ojos de Silvia mirándome el pene y la verga inmensa de Esteban...
Julián se besuqueaba con Valeria y ambos se acercaron a mi. Vale me jugaba con los pocos bellos de mi pecho mientras Julián se acomodaba detrás de ella para penetrarla. Cuando la empezó a perforar ella apoyó su cabeza en mi pecho y me lamía y mordisqueaba las tetillas, Silvia dejó de mirar y se llevo mi pija a su boca. Verónica hacía lo mismo con Esteban al otro lado de la cama...
Silvia sabía hacerlo y la estaba pasando muy bien... cuando Esteban vio que yo lo miraba saco el inmenso tronco de la pequeña boca de Vero y me la ofreció.
- Vamos a convidarlo - dijo él y ella se rió de forma pícara.
fue acercándose hasta mi pero Valeria lo intercepto y se la introdujo en la boca... mientras Julián se la sacaba y le acababa en la espalda... hubo un cambio de posiciones y Silvia me dejó de chupar para lamer el semen que se deslizaba por la hendidura de su amiga... Julián las acariciaba a las dos, Vero me montó y mi pija fue desapareciendo dentro suyo. Esteban volvió a su idea de mostrarme lo largo que era su pedazo. La concha de Vero estaba caliente y húmeda, sus gemidos llenaban la habitación Esteban iba acercando su pene a mi cara. Yo me di vuelta para eludirlo, pero silvia me tomó la cabeza para ayudar a Esteban en su jueguito y con su pija me golpeteaba en las mejillas, cuello, dejándome líquido pre seminal por todas partes. El aroma de ese pene era fuerte y penetrante, yo nunca había estado en una situación así Una mijer a la que estaba penetrando y un hombre que deseaba que se lña chupe… es mas nunca había tenido una relación con un hombre.
Se subió a la cama y poniendo sus rodillas entre mi cabeza, su polla se apoyó sobre mi cara. Con su mano la paseo por mis labios y me la fue introduciendo en mi boca todo lo que pudo, mientras yo hacía lo imposible por zafar… La cabeza de su falo era gigante y si se movía me iba a ahogar.
Me la saque como pude y se la lamí como si fuera un helado. Él se inclinó hacia delante y su huevos fueron lamidos, entraron suavemente en mi boca y luego se inclinó aún más dejándome el ano en la punta de mi lengua... su polla se hizo más grande y Verónica seguía y seguía refregándose sobre mí... cuando menos me lo imaginaba Esteban se levantó y se fue a acariciar a Vero.
Sentí y ella también que un dedo la penetraba y luego con el flujo de ese dedo lo metió en mi culo... sin aviso y sin piedad... Grité y acabé en ese momento... pero Verónica no estaba dispuesta a abandonarme...
Esteban quería penetrarme y saco la almohada de mi cabeza y me la colocó en la cola para que mi culo quede más a la vista... Vero seguía cabalgándome y en Esteban me apoyó la cabeza coronando mi culo. Se echó hacia delante con sus manos en las tetas de Vero y me fue rompiendo mi canal como un taladro... No pudo meterla toda ya que estaba incomodo pero lo suficiente como para que me duela hasta la nuca... Él se movía, Vero gemía y yo me iba adaptando. el dolor se fue reduciendo y ahora yo también gemía... Creo que yo acababa y acababa inundando a Verónica sin cesar. Ella también acababa y Esteban seguía metiéndola y sacándola sin piedad, cada vez mas fuerte, cada vez más rápido.
Acabó y sentí que su manguera bañaba mis entrañas de un liquido cálido y denso. Silvia esperaba que la saque para adueñarse de ella y lamerla hasta dejarla de nuevo de pie. Vero se desplomó a mi lado y Julián se levantó y dijo.
- Vamos a comer algo...
- Si dijimos todos pero nadie advirtió que yo estaba atado. Valeria se quedó para desatarme pero ante aprovechó para tocarme un poco... Probo me pija y saboreó esa mezcla de flujos que Verónica me había dejado, luego fue hasta el ano y me lo lamió... eso me hizo bien ya que me ardía mucho... la leche de Esteban estaba saliendo de mi culo y Valeria se la bebía... por fin me desató y al levantarme sentí que me corría leche pierna abajo...
Cuando llegamos a la mesa todos se estaban sirviendo y se aprestaban a comer... parecía como si el efecto de la marihuana y del sexo los había estimulado como a dinosaurios... nadie hablaba y lo único que se escuchaba era sus mandíbulas batiendo. Una vez saciado el primer feroz ataque a la comida... se inició una charla que parecía haber olvidado la pequeña orgía que habíamos protagonizado hace apenas unos minutos... Esteban fue a armar nuevos cigarros de yerba y Julían bebía... Silvia tenía las piernas abiertas y me tenté. Tomé un pedazo de pan de y lo unté dentro de su vagina.
- Miren que despierto resultó el viejito. - Dijo ella llamando la atención de todo el grupo. Yo lo saque de entre sus piernas y me lo comí saboreando, el humedecido pan, en mi boca.
- Estás muy rica - le dije y todos quisieron probar... al tercer intento ella acabó e hizo que los panes fueran aún más ricos.
- Hay que celebrar este momento y Julian destapo una botella de champan y un embudo... Lo introdujo dentro de la vagina de Valeria, vertió un chorro espumante dentro del embudo y luego todos bebimos de ella. Hubo que llenarla varias veces y luego Vero se ofreció para que hagamos lo mismo en ella. Las que más tomaron fueron las chicas ya que Esteban había prendido dos charutos y nos pusimos a fumar... Charlábamos y cada uno contó una fantasía que nunca hubiera realizado... pensar que ellos no habían realizado alguna fantasía era extraño pero fue así... Silvia presentó una moción a la que todos adherimos al instante...
sixbarral@yahoo.com.ar

Festival de Cine Erotico

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Soy colombiana y uno de mis pasatiempos favoritos es viajar. Esta vez el destino: Barcelona y el motivo: una mezcla de placer y trabajo pues acompañaría a una buena amiga a hacer un reportaje sobre el Festival de Cine Erótico de esa ciudad para un programa de televisión de mi país.


Estaba feliz y emocionada por visitar Barcelona mas que todo por conocer las obras de Gaudí y por el Festival en sí pues me habían comentado que era bastante "movidito". Todo me imaginé menos que a raíz de ese viaje, a principios de octubre de 2001 mi vida cambiaría radicalmente y para siempre.


Fue en La Farga, el recinto ferial de L'Hospitalet, donde tuvo lugar este evento divertido, sorprendente, sexy y, por descontado, muy erótico.


Los adjetivos aplicables al Festival de Cine de Barcelona son interminables. Quien busca sexo lo encontrará, claro. En los escenarios se suceden los números de strip-tease, de porno en vivo y los espectáculos eróticos más cotizados que uno se pueda imaginar.


En los stands se exhiben las mejores películas para adultos y los últimos estrenos de las súper-stars del cine XXX. Famosas actrices y actores del cine para adultos firmando autógrafos y exhibiéndose para las cámaras de todos los visitantes.


Y para más sexo y más diversión, la lucha en barro. Esculturales hembras se pelean ferozmente, desnudas y calientes, para deleite de todos. Y en la barra americana alucinantes chicas contorneándose ante tu mirada.


Cerca-cerca, ¡¡¡de infarto!!! ¡El sexo más en vivo y más en directo es imposible!


Días de cine y sexo…


Viernes 6 de octubre, ocho de la tarde. La Farga de L'Hospitalet. Este espacio multiusos de la ciudad vecina a Barcelona, que no en vano ocupó la fundición de unos altos hornos, era un hervidero. Y no sólo por la multitud de público que entraba y salía del recinto ferial, sino por las altas temperaturas que emanaba. Y es que durante cinco días La Farga acogió el acontecimiento porno-lúdico-erótico-festivo más caliente y esperado del año.


A lo que vamos: el hervidero se convirtió, una vez dentro, en un gran espectáculo carnal, rosa y atronador. La música bakalao envolvía machacona y ensordecedoramente el espacio: era el primer sentido en alerta. Pero, no nos engañemos, aquí se venía a mirar: el segundo sentido, ya desbocado. Imposible abarcar todo el desenfreno de la orgía visual que se nos ofrecía a la mirada. Multitud de stands con todos los productos inimaginables: revistas, vídeos, látex, cuero... Una amplia gama para todos los gustos que gusten del sexo en todas sus variantes y variedades. No se sabía a donde mirar primero.


Y lo siguiente que llamaba la atención era el escenario. Allí se agolpaban decenas de curiosos, lúbricos y enloquecidos ante el espectáculo que se les ofrecía. Una pareja de rubicundos porno-stars mostraba en vivo lo que los asistentes suelen, o no, hacer en privado. La película en directo.


Sábado 7 de octubre. En total, eran cuatro los escenarios que ofrecían lo que el público venía realmente a buscar aquí, el show descarnado. La mayoría, jóvenes veinteañeros que llegaban en manada a disfrutar a pocos metros de distancia de las habilidades de sus ídolos de papel couché o de www, pues la red es ya el primer canal de distribución mundial de material pornográfico y la palabra "sexo" la más clicada en los buscadores.


Y venían también a tocar, a poder ser, pues las estrellas se ofrecían por unos instantes dóciles a su público, para que se comprobara hasta donde la carne se tornaba en plástico: el tercer sentido. También, como en los shows de magia, se admitían voluntarios para participar en esta húmeda catarsis colectiva. Aquí, sólo algunos privilegiados pudieron iniciar los dos sentidos restantes: olfato y gusto.


Se vieron pocas chicas, las más, acompañadas de su pareja que, con aire relajado y curioso, contemplaban con distancia y esbozando media sonrisa. Quizá vinieran a aprender algo nuevo, nunca se sabe, aunque a riesgo de descubrir la poca imaginación sexual que se nos atribuye, a lo hora de la verdad, a los latinos.


Y, luego, los solitarios: cuarentones con aire despistado que trataban, sin éxito, de disimular que son unos verdaderos connaisseurs de la materia. Y las curiosidades: una pareja de venerables ancianitos sorprendida en la sala X ubicada al efecto, que contemplaba seria e impasible un espectáculo que, en sus años mozos, era poco menos que un delito de prisión.


Por muy abiertas de mente que fuéramos mi amiga y yo nos sorprendimos bastante con todas y cada una de las cosas que vimos (y hasta tocamos y olimos). Con lo del primer día y buena parte del segundo tuvimos mas que suficiente para hacer un buen reportaje que editado tendría 30 minutos.


Ya mas relajaditas y arregladas para la ocasión nos fuimos directamente a los stands que mas llamaron nuestra atención y el que mas, sin duda, el de aquella una porno-star que, yaciendo como una flor abierta sobre una mullida colchoneta, pretendía batir todas las marcas sexuales dejando que libaran en ella hasta un centenar de zánganos, azarosos voluntarios amateurs situados en fila en paños menores y llegando a su cálido destino puestos a punto por las solícitas bocas de las asistentes de la abeja reina.


Que polvareda levantó el intento de consecución de un peculiar récord, la gente se agolpaba en el lugar como si estuvieran regalando algo, aunque a decir verdad si regalaban algo: "sexo" y del mejor, en vivo para satisfacer la fantasía voyerista mas retorcida.


Nos dejamos llevar por la emoción y nos unimos a un grupo de chavales que en promedio tendrían 5 años menos que nosotras, pero la fiesta daba para todo y mas aún el espectáculo que se ofrecía ante nuestros ávidos ojos.


Los muchachos nos ofrecieron algo de beber, que nosotras muy confiadas recibimos contagiadas por la euforia del momento y allí comenzó la odisea…


Cinco minutos después estábamos subidas en el escenario, cual stripers profesionales quitándonos la ropa como si nos estorbara y lanzándola al público que aplaudía y se disputaba las prendas como un trofeo. Las prendas mas disputadas por supuesto: las tangas de este par de putillas, la mía blanca y roja la de mi amiga, para dos afortunados de las primeras filas.


Lo recuerdo todo con claridad, en esa bebida había algo que desinhibía, que llenaba de euforia, que hacía que nada importara y que uno tuviera una energía impresionante.


Un minuto después estábamos siendo parte del grupo de asistentes de la "abeja reina" cumpliendo el peculiar y "arduo" oficio de empalmar a los que pacientemente hacían fila, ya fuera con nuestras manos o nuestras bocas ávidas de comer polla y entre mayor cantidad fuera mejor.


Me puse de rodillas frente a un negro grandote y morcillón y me enterré su nabo en la boca, o mas bien lo que cabía de el. Era la primera vez que se lo mamaba a un negro y eso me emocionó más aún, aunque por lo grande de su miembro tenía que darme mañas para ayudarme con las manos hasta que estuviera a punto. Cuando tuvo la verga empalmada me concentré en abarcar todo el glande con la boca mientras ambas manos hacían su labor a lo largo del inmenso miembro.


De mi boca la verga del negro pasó a la boca de mi amiga que estaba justo a mi lado esperando su dosis de chocolate. Yo por mi parte metí en mi boca la verga inmediatamente siguiente sin mirar ni siquiera la cara del individuo – qué mas daba? – lo importante era brindar una mamada de calidad en grandes cantidades, y vaya que lo hicimos.


Inicialmente la idea era simplemente brindar sexo oral sin que llegaran a derramarse, uno a uno a los de la fila, en su mayoría hombres de todas las edades y una que otra lesbiana pidiendo guerra; pero con tanta mamadera no solo me dolía la mandíbula sino que estaba excitada hasta los tuétanos por mas que de rato en rato tocaba con una mano mi palpitante almejita.


Fue entonces cuando me tocó en turno una mujer, más viciosa aún que yo, -si cabe-. A esta si la miré antes de lanzarme como posesa directamente a su punto más candente para dedicarle mis más devotos lametones tomándola con fuerza por las nalgas. Era una mujer hermosa sin llegar a ser espectacular, de cabello corto como el de un hombre y pelirroja; por ahí dicen que las pelirrojas tienen fama de tener mejor vida sexual que las demás…


Sin saber por qué, de su clítoris comencé a subir lentamente por su abdomen centro de lujuria. Me concentré un rato en su ombligo, pasé de allí a sus senos pequeños y posteriormente a su boca carnosa donde nos enredamos en un beso supremamente erótico. Ella no solo correspondió mis besos sino que me estrechó entre sus brazos suavemente deslizando sus manos por mi cuello, nalgas y espalda.


La gente gritaba eufórica con el doble espectáculo separado por unos metros tan solo. A un lado la abeja reina penetrada doblemente por el negro y por otro hombre de unos sesenta años y al otro dos mujeres enfrascadas en una danza sensual, frotando sus vulvas, sus tetas, sus labios simultáneamente.


Lo mejor comenzó cuando a nosotras se unió el hombre que seguía en la fila el cual no pudo contenerse por más tiempo y abrazó a la mujer desde atrás restregándole la polla con firmeza. Este hombre era un magnífico ejemplar cuarentón, muy bien dotado en todos los sentidos. El hombre llevaba unos cinco minutos pajeándose antes de unirse a nosotras y estaba a punto de estallar, todo invitaba a eso, los cinco sentidos estaban potencializados y recibían sensaciones de sobra. Además el hecho de ser observados nos excitaba aún más.


Nos olvidamos por completo de nuestro objetivo de colaborarle a la "abeja reina" a batir su record y nos dedicamos a hacer nuestro pequeño show y a disfrutar al máximo por supuesto. Igual había gente para todo.


El hombre se acostó y la mujer encima de él enterrándose la polla de golpe comenzó un movimiento lento y cadencioso en forma circular mientras yo me dedicaba con la boca a pasar de sus labios a sus tetas. De cuando en cuando besaba al hombre también enterrándole la lengua hasta la garganta. El hombre se corrió primero y la mujer después, no obstante este seguía empalmado así que me coloqué en cuatro esperándolo y el ni corto ni perezoso se acercó a mí por detrás y me la metió de golpe por mi coño mas que listo desde hacía rato; de allí pasó a mi culo, casi tan repentinamente como había sido por mi otro orificio tomándome por las nalgas con fuerza, implacable y sin tregua. La mujer mientras tanto se instaló cómodamente bajo mi cuerpo para tener libre acceso a mis tetas que se balanceaban al compás de las embestidas del desconocido que me tenía ensartada.


Mi amiga para ese entonces se había contagiado del ánimo general que reinaba en la tarima. Verla sentada con cara de poema en cuclillas sobre una verga aceleró mi orgasmo reprimido durante largos minutos.


Me sentí en las nubes al poder gritar y gemir amparada en la desinhibición del enorme grupo de culiones que sin control comenzamos a rotar de mano en mano como en una danza popular de cambio de parejas. Lo que en un principio fue una ordenada fila se volvió un tumulto de cuerpos desnudos y sudorosos, de hombres en su mayoría que lo metían en el orificio que primero encontraran ya fuera un culito o una boca convenientemente abierta.


En un momento estaba con la boca llena de polla y al siguiente embebida en un espeso chochito lamiendo y succionando sin detenerme un minuto. Me penetraron un incontable número de veces y en su gran mayoría no le ví la cara al sujeto de turno.


La abeja reina logró cumplir en parte su cometido antes que el espectáculo fuera detenido por declararse "excesivo".


Ese día comprobé que si es posible hacer realidad algunas cosas que se ven en las películas eróticas (viva el cine erótico). Realicé todas las fantasías que uno se pueda imaginar, triple penetración (anal, vaginal y bucal), trío con dos mujeres, dos hombres, hombre y mujer… demasiado para una sola tarde.


Después de esa aventura pasamos con mi amiga dos días enteros durmiendo juntas, desnudas y abrazadas con sueños bastante placenteros por cierto.

El Vagon de Tren

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Me llamo Penelope y por aquellas fechas era una jovencita bastante agraciada a la que solo le preocupaban sus amplias caderas y averiguar la forma de librarse de los moscones que solo venían a mí atraídos por mis grandes pechos. Aquel año, por haber aprobado todas las asignaturas de la carrera, mis padres, por fin, me dejaron viajar al extranjero, para visitar a unos familiares. Pase unas semanas tan maravillosas, conociendo su forma de vivir, su cultura y su historia, que se me pasaron volando. Fue una suerte que mis tíos me acompañaran al tren, pues apenas sé decir cuatro frases en su idioma.

Una vez que el revisor me indico que la litera que me correspondía era la del centro de las tres del lado izquierdo solo me quedo esperar que se fueran mis simpáticos parientes para recoger mi equipaje y echarme a dormir. A mí me gusta hacerlo bien arropada y, como hacia algo de calor en el compartimento del tren, decidí despojarme de la chaqueta del chandal, quedándome solo con la camiseta, para asi poder taparme con las sabanas.

Unos minutos antes de arrancar el tren entraron cuatro sujetos, con muy malas pintas, a ocupar sus literas. Parecía que se conocían todos y, por el parecido que tenían, supuse que serian familiares. Los mas jóvenes se subieron a las literas superiores, para quedarse dormidos casi enseguida y los otros se sentaron en las de abajo, para charlar mas a gusto.

Me desperté algunas horas después, al oír una desconocida voz de mujer dentro de nuestro compartimento. Con los ojos entreabiertos vi como uno de los hombres mayores ayudaba a una gruesa señora a acomodar a su joven hijita, que traían medio dormida, en la litera de abajo, enfrente mío, haciendo que apoyara su linda cabecita sobre las piernas del otro individuo, a modo de almohada, mientras el que la había hecho entrar ocupaba la litera situada debajo mío junto con la rolliza mujer. La chiquilla se quedo frita nada mas acomodarse, dejando vía libre para que su apasionada madre se divirtiera con su nuevo acompañante. Pues pronto pude oír como los ansiosos susurros daban paso a los tímidos gemidos, mientras los apagados besos resonaban por toda la estancia. No era solo yo la única que se estaba excitando al escuchar esos inconfundibles sonidos, pues gracias a la rojiza penumbra de la luz piloto pude ver claramente como el avispado sujeto que tenia enfrente deslizaba sus manos bajo la manta, buscando ansiosamente los tiernos pechos de la linda adolescente dormida, totalmente indefensos bajo su holgado vestidito infantil.

Lo cierto es que el combate amoroso bajo mi litera no duro demasiado, pues pronto se levantaron los sudorosos contendientes para continuar el enfrentamiento en otro lugar, posiblemente en el lavabo publico del final del vagón. Mientras la fogosa señora ocultaba de nuevo sus abultados senos dentro del amplio corsé, para salir vestida decentemente al pasillo, su ardiente galán no dejaba de estimularla, sobando toda la blanca carne que la buena señora había dejado en libertad para él, al mismo tiempo que introducía una mano aventurera entre las abiertas piernas de la mujer, a la búsqueda de algún húmedo trofeo.

En cuanto salieron fuera del compartimento, el vil sujeto que estaba frente a mí aparto la sabana de encima de la chiquilla dormida, por lo que ambos pudimos ver a través del vestido desabrochado como destacaban sus pequeños fresones rosados, ya endurecidos, en la cima de sus pequeñas y pálidas colinas. En breves instantes libero su grueso aparato del encierro del pantalón y, pinzando suavemente la naricilla de la joven, logro que esta abriera la dulce boquita lo suficiente como para albergar una buena parte de su enorme estaca. Los suspiros y jadeos de placer que emitía el odioso individuo me enardecían la sangre, además de dejar bien patente lo mucho que disfrutaba con la inocente succión de la niña.




Capitulo 2: 2M/f, V


Creo que no solo me estimulo a mí, pues uno de los dos jóvenes que dormían encima mío se apresuro a bajar de la litera, dispuesto a deleitarse también con el suculento botín. Este sujeto tardo bien poco en levantarle la falda del vestido a la pequeña, para poder quitarle sus braguitas mientras manoseaba todo lo que estas habían estado protegiendo.

Yo no me atrevía a reaccionar de ninguna manera pues, aunque la escasa pelusilla rubia que adornaba el triángulo intimo de la chiquilla indicaba bien a las claras su corta edad, no sabia lo que serian capaces de hacer conmigo esos malcarados individuos si se daban cuenta de que yo también estaba despierta y era testigo de sus abusos a la menor.

Los insidiosos toqueteos del rudo hombre que acababa de bajar, hurgando con todos los dedos a la vez en sus castos orificios, terminaron por despertar a la joven. La cual, para mi sorpresa, casi no se resistió al asalto del que era víctima. No sé si por estar todavía medio adormilada, o si era por haber pasado ya antes por alguna otra situación similar.

El caso es que el primer sujeto apenas tenia ya que realizar ningún esfuerzo para que la deliciosa boca de la pequeña continuara cumpliendo con su estimulante labor. Y ahora que estaba despierta la chiquilla usaba las manos, cojiendola del cabello para que su rubia cabecita siguiera el frenético ritmo que más le convenía para estimular su sucio placer.

El segundo sujeto, por su parte, cuando al fin se canso de magrear las zonas más delicadas de la jovencita la termino de tumbar boca abajo, obligándola después a ponerse de rodillas sobre el asiento, dejando las medias lunas pálidas de su lindo culito respingón a la vista. Acto seguido desenfundo su largo y grueso instrumento y con grandes esfuerzos, y muy poco a poco, lo introdujo por su orificio mas diminuto y estrecho. Ahora la pobre si que se quejaba de veras, meneando inútilmente sus bracitos mientras gimoteaba desconsoladamente.

Pero de bien poco le servia, pues los dos hombres continuaron con su felonía, ignorando sus quejas como si la cosa no fuera con ellos. Incrementando aun mas sus acometidas. Los tipos no dejaban de meter las manos una y otra vez dentro del escote de su vestido, para juguetear con sus pequeños y puntiagudos senos temblorosos. Quizás fuera por eso, o porque el violento vaivén de su amante forzoso empezaba a hacer su efecto, que la pequeña dejo al fin de llorar y de agitarse, empezando a emitir unos dulces gemidos, muy suaves, cada vez que el afilado dardo de carne se incrustaba en su esponjoso interior.

Por sus fuertes suspiros creí entender que la jovencita había alcanzado el clímax, pero como estos se repitieron después varias veces me quede con la duda de sí había obtenido múltiples orgasmos, o solo expresaba de esta curiosa manera el enorme placer que sentía. No pude apreciar cual de los dos villanos alcanzo primero el orgasmo, pues eyacularon ambos casi a la vez, rugiendo sordamente su placer. Luego, mientras uno lograba que la chiquilla le limpiara todo el grueso aparato con su lengua, el otro usaba sus castas braguitas blancas para el mismo fin, guardándoselas luego en un bolsillo como recuerdo de su felonía.

La jovencita, apenas termino su ingrata labor, se volvió a quedar dormida de nuevo sobre los muslos de su violador; sin importarle, al parecer, que los dos rudos sujetos continuaran pellizcando y manoseando sus lindos pezones, mientras la volvían a vestir. Ya estaba lista cuando regreso su madre, toda sofocada, un buen rato después.

Yo me volví a dormir y solo percibí, entre sueños, como los tres bandidos ayudaban a la mujer a bajar a su hijita al anden, pues a esta ultima aun le temblaban las piernas, y estoy casi convencida de que no era por el cansancio. Decidí que lo mejor era olvidarme de todo lo visto, asi que seguí durmiendo, bastante mas acalorada ahora, pues parecía que habían vuelto a subir la calefacción.







Capitulo 3: 4M/F


Aunque no lo recuerdo me imagino que me tuve que destapar yo sola en algún momento de la noche, debido al insoportable calor del vagon, dejando ante la hambrienta mirada de mis viciosos acompañantes de litera mis dos firmes globos, cuyo volumen, y pujanza, debían de hacerlos aun más apetecibles. Supongo que ni mi fina camiseta de manga corta ni mi ajustado sujetador deportivo fueron grandes obstáculos para sus largas, y hábiles, manos; pues, cuando por fin me desperté, ya tenia ambas prendas bien enroscadas bajo el cuello.

Lo primero que sentí al despertar fue la extrema rigidez y sensibilidad de mis gruesos pezones, totalmente endurecidos por sus taimados toqueteos. En la penumbra del vagón pude ver que en mis cumbres desnudas todavía brillaba la saliva del desaprensivo que las había estado manoseando, y saboreando a conciencia, quien sabe durante cuanto tiempo.

Ellos, mientras tanto, ya estaban terminando de sacarme los pantalones del chandal por los tobillos, junto con mis braguitas rosas. Los muy tunantes se reían con todo descaro, y la mar de divertidos, de la abundancia de flujos que hacían manar de mi fuente sagrada, solo con juguetear con la sensible pepita de mi clítoris. Pues eran varias las manazas que tenia incrustadas en mi intimidad, hurgando entre mi vello pubico con total impunidad.

No pude ver mas por el momento, pues uno de los pervertidos incrusto su asquerosa bocaza sobre la mía, para devorarme a besos, ahogando mis inútiles protestas con sus voraces labios. Pero notaba claramente la lengua, y hasta los dientes, del sádico animal que se había adueñado de mis amplios pezones, y que me los devoraba con glotonería. Y, por supuesto también sentía, aun mas osadas, las manos de sus compañeros hurgando a conciencia en mis orificios más íntimos, mientras constataban mi total virginidad, dando luego claras muestras de asombro y regocijo ante tan inesperado y delicioso hallazgo.

Entre los cuatro sujetos me sacaron en volandas de mi litera, como si fuera una pluma. Cuando me dejaron entre las dos literas de abajo ya se las habían ingeniado para sepultar uno de sus rígidos y gruesos aparatos dentro de mi boquita. Nunca había hecho una cosa así, pero tuve que aprender deprisa, pues las manos que sujetaban firmemente mi cabeza no me dejaban mas opción que la de chupar su miembro o axfisiarme en el intento.

Pero eran las incontables manos que estrujaban mi delantera las que más me molestaban, pues lo mismo amasaban, que estiraban, que pellizcaban, sin consideración ninguna. Como estaba de rodillas entre las dos literas no podía oponerme de ninguna forma a la violenta penetración que me infligieron desde atrás, a traición. Aunque a esas alturas estaba ya bastante húmeda sentí un gran dolor mientras su larga espada rasgaba la frágil barrera de mi virginidad.

Después, por suerte, el placer se fue imponiendo poco a poco, hasta que alcance el orgasmo. Fue mil veces mas fuerte que los que había obtenido hasta ese día, manualmente. Y, de alguna forma, eso hizo que comenzara a seguirles el juego, meneando mis caderas de una forma instintiva, con la esperanza de obtener otro similar.

El afortunado que me había desvirgado acelero sus furiosos embites apenas empecé a moverme, incrustándose hasta el fondo de mis entrañas con su inacabable miembro. Por otra parte, mi dolorida cabeza parecía un gigantesco yoyo, subiendo y bajando sin cesar, y me costaba horrores contener las arcadas cada vez que su grueso instrumento profundizaba demasiado en mi garganta. Aun no se como lo logre, pero el caso es que conseguí absorber todo el espeso liquido que salió de su aparato sin ahogarme, mientras alcanzaba un nuevo orgasmo, aun más fuerte que el anterior, quizás como recompensa.

No había terminado aun de limpiar con la lengua el miembro que continuaba cobijado en mi boca cuando mi desconocido amante eyaculo, abundantemente, en mi interior. Los violadores que faltaban estaban tan excitados a esas alturas que apenas me dieron unos instantes de reposo antes de obligarme a engullir otro enorme cilindro de carne. Como las cuentas no suelen fallar, estaba esperando que el cuarto aparato hiciera su aparición. Y no me defraudo, pues pronto lo note, bien rígido y dispuesto, restregándose ansioso contra mi trasero. Cuando me di cuenta de que su intención era la de entrar por mi orificio más estrecho trate de apartarme a empujones de él, pero fue del todo inútil.

Entre los cuatro supieron sujetarme lo suficientemente bien como para que el desalmado rompiera mi ultima virginidad con facilidad. Además de que mis gemidos de dolor solo servían para excitarlo aun más, y su cabalgada se volvía frenética cada vez que los emitía. Esta vez tuve que dejar que la tremenda eyaculación del sujeto que me poseía por la boca se derramara por la comisura de mis labios, ya que los fuertes sollozos me impedían tragármela.

Pero, cosa curiosa, cuando el villano estaba a punto de acabar, empece a notar una especie de placer, muy diferente a todo lo que había sentido antes, que me corto el llanto en seco. Era tan divina y curiosa esta nueva sensación que mientras el tipo eyaculaba por fin en mis entrañas yo empujaba hacia atrás con mis caderas, con las escasas fuerzas que me quedaban, para sentir todavía más a fondo su rígido instrumento.

Tuvieron que ayudarme entre los cuatro individuos para que pudiera tumbarme sobre la litera de abajo, pues mis débiles piernas no me respondían después del violento combate. Él ultimo recuerdo que me queda de aquella frenética noche es el de las rudas zarpas de mis violadores sobando mis senos, pues les seguían fascinando su tamaño y firmeza. Al otro día me desperté de igual forma que me había dormido, con unas ansiosas manos retorciéndome ambos pezones sin ninguna piedad.


Capitulo 4: 4M/F


Ellos, a juzgar por sus ojeras, debían haberse pasado la noche en vela, abusando de mi cuerpo desnudo e indefenso. Pues no paraban de jugar con ellos, sopesándolos admirativos; sobre todo las aureolas rosadas, que parecían tenerlos hipnotizados, ya que no dejaron de retorcer, estirar, y pellizcar los dos gruesos pitones hasta que estos alcanzaron de nuevo su máximo esplendor.

En cuanto los sujetos se percataron de mi despertar decidieron seguir con la orgía. Uno de ellos se sentó en la litera, y los otros tres me ayudaron a separar bien las piernas, para que este pudiera empalarme sin grandes dificultades desde atrás. Este tipo debía ser muy fuerte, pues cojiendome de la cintura, me hacia subir y bajar sobre su gran miembro sin ningún problema. Yo no podía preocuparme demasiado por este individuo, pues tenia tres largos aparatos desnudos frente a mí, exigiendo que les prestara la debida atención.

Los cuatro desconocidos se divertían de lo lindo a mi costa, riéndose de las caras de placer que ponía, sobre todo cuando alcanzaba algún orgasmo y jadeaba de puro gozo. En cuanto eyaculo mi invitado forzoso le cedió el turno a otro de mis nuevos amantes. Este era el sodomita, pues aun recordaba su fea cara de cuando poseyó a la jovencita, y no me extrañaría nada que también hubiera sido el responsable de desflorarme el ojete la noche anterior. De hecho no importa mucho si lo fue o no, pues en ese instante lo estaba volviendo a hacer.

De rodillas, en el hueco de las dos literas inferiores, sentía su grueso bastón ensañándose de nuevo con mi pobre trasero, mientras sus amigos disfrutaban de lo lindo martirizando mis encantadores senos colgantes con sus rudas manazas. Esta vez ya empece a notar cierto placer cuando apenas se había adueñado del orificio así que coopere, vacilante, en su violenta penetración, moviendo la pelvis y las caderas de una forma que les hacia bromear a mi costa. Pero que debía ser efectiva, pues apenas había alcanzado mi segundo orgasmo cuando el sujeto eyaculo, entre rugidos de placer.

Como estabamos apunto de llegar al final del viaje, a los otros dos individuos los tuve que satisfacer a la vez. Así, mientras uno me tumbaba en el suelo del compartimento de espaldas, para poseerme violentamente, el otro se sentaba a horcajadas sobre mi vientre y me enseñaba por gestos como debía juntar y apretar mis grandes senos con las manos para que él pudiera introducir su largo aparato entre ambos, e imitar una penetración, mientras yo absorbía apuradamente el enrojecido extremo que asomaba por el otro lado.

El salvaje que me poseía me hizo alcanzar una serie interminable de orgasmos, que me hicieron jadear de placer, justo en el momento en que el otro eyaculaba, dejándome toda la cara embadurnada con sus efluvios. El animal que me embestía aprovecho su ausencia para exprimirme los senos, tirando de los rígidos pitones sin piedad, hasta que el también alcanzo el orgasmo, coincidiendo, casualmente con la entrada del tren en la estación.

Se lo crean o no este es mi relato, cuyo recuerdo guardo con nostalgia desde entonces.

El Peli

Divirtiendose en las Sillas

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 Hace un para de semanas asistimos con mi esposa a una fiesta en la quinta de unos amigos. Fue algo informal, nada de etiqueta y mucha bebida y comida. Éramos alrededor de 10 parejas, todos casados y cuarentones.

Fue una fiesta especial y todos estábamos un poco más alegre que de costumbre, debido principalmente, a la cantidad de bebida ingerida.

La idea era quedarnos a pasar la noche ya que comodidades sobraban y por ello, tal vez la mayoría tomó más de la cuenta.

No voy a decir que estábamos borrachos porque no era así pero estábamos demasiado alegres y dispuestos a divertirnos a cualquier costo.

Mi mujer estaba más que alegre y cuando toma un par de copas se transforma, se desinhibe y puede llegar a hacer cualquier cosa.

Ello no me disgusta y creo que a nuestros amigos tampoco porque ya la conocen y es la mejor animadora de las fiestas.

Ese noche ella estaba bellísima y muy sexy. Llevaba una falda corta, que dejaba ver buena parte de sus torneados muslos. En la parte superior llevaba un top, que gracias a la ausencia de sostén marcaba bastante sus pezones y dejaba libre sus tetas, que aunque abundantes y duras, saltaban con cada movimiento brusco que efectuada cuando se contoneaba bailando.

Ella es un poco exhibicionista y a mí no me disgusta que enseñe sus encantos, por lo que la animo a vestir así. Los dos nos excitamos mucho con ello, ella luciéndose y yo viendo como la miran los hombres y era evidente que en la fiesta los muchachos no dejaban de mirarla.

Yo sabía que estando ella "algo alegre" no tardaría mucho en dar un pequeño show, quizás con sus sensuales tetas, quizás con su culo paradito, pues a pesar de la bebida ella era consciente de lo que provocaba y eso la excitaba.

Cuando empezó a contonearse había comenzado a actuar.

La fiesta continuó y ella no paraba de coquetear con unos y otros. Se reía continuamente y realmente la pasaba bien.

Cuando la fiesta se estaba apagando un poco, la anfitriona invitó a las mujeres a reunirse en una habitación contigua porque tenía intención de convencerlas para un juego muy especial.

Después de un rato reaparecieron en escena y nos comentaron que habían decidido jugar al baile de las sillas. Las mujeres se habían puesto de acuerdo y solo faltaba nuestro consentimiento, así que cada esposa de dirigió hacia su esposo para contarle de qué se trataba..

Mi esposa se acercó a mí y me contó que los hombres tenían que estar desnudos sentados cada uno en una silla, menos uno que sería el encargado de manejar la música, y las mujeres bailarían alrededor debiéndose sentar sobre el regazo del hombre que tuviera más cerca, aunque no fuera su marido.

De esta forma y por las circunstancias de faltar un hombre sentado, una de las mujeres quedaría sin silla y entonces tendría que decidir qué prenda quería quitarse, mejor dicho, que le sacara el hombre que no estaba sentado.

Todo ello sería en penumbras para hacerlo más cautivante y sensual.

Los hombres estuvieron todos y nos dispusimos a jugar.

Me palpitaba que iba a pasar una velada interesante cuando mi esposa me dijo que me había postulado para poner la música.

Dudé un instante y acepté, a pesar de que mi mujer me había comentado que, según la anfitriona, la mayoría de las veces los hombres que están sentados se excitan tanto con otra esposa en su regazo desnudo que intentan penetrarla.

Había pensado que tenía una buena posibilidad de divertirme y ella me enviaba a la parte más aburrida del juego.

Fue por eso que dudé pero luego pensé que podía ser divertida ya que estaría desnudando a las esposas de los otros y además, estaría libre para observar a mi esposa desfilar exhibiéndose desnuda delante de un grupo de machos excitados y sin posibilidad de ocultarlo a pesar de la oscuridad.

Ya me estaba excitando de solo pensarlo.

La anfitriona hizo ubicar las sillas en un círculo grande en el centro de la habitación, alrededor de una pequeña mesa de madera. Los maridos se desnudaron rápidamente y yo me fui a ubicar junto al aparato musical.

Mi mujer que estaba muy caliente me besó el cuello por detrás y me preguntó si no me gustaría que fuera la primera en perder y de dije que sí, que perdiera el top y enseñara sus tetas para mí.

Me sonrió juguetona y se unió a las otras mujeres en el centro de la habitación, al mismo tiempo que los maridos se ubicaban en sus respectivos lugares.

Se bajaron las luces y a pesar de ello se notaba que la mayoría de los hombres ya estaban empalmados antes de empezar el juego.

Había elegido música salsa para la primera canción y las esposas comenzaron a bailar alrededor de las sillas durante un par de minutos.

Cuando detuve la música hubo una alocada lucha por los regazos de los hombres. Mi esposa lo intentó pero sin mucha convicción y fue la primera en perder tal cual me lo había prometido.

"Me quitaré el top" dijo y vino hacia mí y me dio un gran beso.

Levantó las manos por encima de su cabeza y yo, con un movimiento veloz, le saqué el top y el cuarto irrumpió en aplausos, entre nerviosos y excitados, al contemplar sus grandes pechos y sus rozados pezones.

Ella agitó su pelo de manera sensual y comenzó otra vez, al compás de la música, el desfile de las mujeres.

Yo observaba a mi preciosa esposa mientras daba vueltas. Sus tetas se movían bailando con cada paso. Ella sonreía, disfrutaba mucho del momento y los maridos no dejaban de mirarla. Estaban bastante excitados y ello de podía ver a través de sus vergas erectas en la oscuridad.

Tengo que confesar que yo también lo estaba observando de la forma en que la miraban.

Cuando volví a parar la música fue Moni la que se quedó sin lugar y dijo que quería que le quitara los zapatos. Mientras ello ocurría, podía ver a mi mujer sentada encima de Raúl. Observé de reojo que él le susurraba algo al oído y ella se largó a reír y moverse hacia atrás en su regazo. La oscuridad no me permitía ver bien la escena pero supuse que algo estaba pasando cuando ella dejó de sonreír y abrió la boca suavemente.

Mientras le masajeaba los pies de Moni cuando volví a mirar Raúl, el que estaba acariciando sin ningún recato las tetas de mi mujer, que parecía disfrutarlo. Tenía los ojos cerrados y una clara expresión de placer en su cara mientras él seguía sobando sus tetas y jugando con sus rosados pezones que parecían a punto de estallar.

El juego siguió durante algún tiempo y la mayoría de las esposas seguían perdiendo los zapatos. Alicia y María habían perdido sus tops y estaban bailando sólo con sus sostenes.

Cada vez que paraba la música yo trataba de ubicar a mi esposa y la localizaba en el regazo de un hombre diferente cada vez. Ellos disfrutaban del momento ya que tenían la oportunidad de tenerla sentada, acariciarle sus tetas y juguetear con sus pezones que estaban más hinchados que nunca. Ella también parecía pasarlo muy bien. A veces me miraba y me echaba una sonrisa cómplice.

La visión era muy excitante para mí y ya tenía flor de erección. Mientras yo conseguía alguna que otra satisfacción quitando la ropa a las otras esposas y acariciando sus cuerpos, los otros maridos se divertían realmente en las sillas.

Ellos estaban con las manos en los tops, los sostenes y las tetas de las mujeres. Frotaban sus miembros contra las entrepiernas de las esposas y a nadie parecía importarle que su pareja se restregara con unos y otros.

Mi centro de atención era mi mujer y el show en directo que estaba haciendo para mí y para el resto de los asistentes a la fiesta.

Ella estaba imponente y realmente desinhibida y excitada. En una de las rondas aterrizó en el regazo de Juan. Cuando los miré pude ver como ella se movía en su regazo. El tenía las manos bajo la falda de mi esposa y parecía masajearle su trasero. Cuando ella se movía de arriba abajo noté como cerraba los ojos y apretaba la boca. Algo le estaba pasando.

En el siguiente paso ella perdió de nuevo y pidió que le quitara su tanga. Me agaché, me puse de rodillas frente a ella e introduje mis manos bajo su falda. Ella bruscamente la alzó y me dio la gran sorpresa. Su tanga estaba a un lado mostrando totalmente su húmeda cuevita con sus labios grandes y rosados. Alcancé a tocarle excitado su conchita y estaba húmeda, empapada, casi goteando.

Le susurré que parecía que le habían echado un polvo y ella asintió. Dijo que había sido Raúl. Me comentó que le apartó la tanga dejando que su pija se introdujera en su conchita. Ella se quedó quietecita y lo dejó hacer hasta que comenzara la música.

Me preguntó si estaba enfadado y que esperaba que nadie se hubiera dado cuenta.

Le dije que no, que era parte del juego que nos habíamos propuesto y que realmente todos habían notado sus movimientos.

Por eso después todos trataron de hacer lo mismo, empezando por Juan y siguiendo con los otros muchachos.

Según ella, todos le introdujeron sus pijas pero fue Oscar el que le acabó dentro.

Continuamos con el juego y ella perdió nuevamente. Pidió que le quitara sus zapatos y me dijo que iba a ser la primera en quedarse totalmente desnuda para que pudiera ver cómo las vergas de los hombres se introducían en su preciada conchita.

Acepté, desde luego, estaba también muy caliente con lo que estaba sucediendo.

Un par de rondas después volvió a perder y le quité lo único que llevaba puesto: su falda.

Lucía preciosa desfilando descaradamente alrededor del cuarto totalmente desnuda. Ella tiene unas piernas largas y un culo redondeado y paradito. En sus grandes pechos se destacaban sus rozados pezones totalmente hinchados, que la hacían más sexy de lo que es.

Cuando la música comenzó lucía fantástica mientras bailaba alrededor del círculo de hombres que como salvajes la esperaban para ensartarle sus lanzas. Las otras mujeres parecían no existir.

Cuando paró la música ví que se sentó en el regazo de Néstor, el marido de Emma, que era la otra mujer que competía en belleza y audacia con mi esposa, ya que tiene una presencia muy sensual.

El la sentó pegada a su estómago y me había dado la impresión que hábilmente le había introducido su verga en un solo movimiento. Ella empezó a moverse rítmicamente al tiempo que él le masajeaba las tetas.

Yo me tomé el tiempo de quitarle el sostén a la esposa que perdió para aprovechar a tocar sus pechos.

Una vez más empezó la música y miré con gran deleite como mi bella esposa bailaba desnuda alrededor del cuarto. Cada vez eran más y más las esposas que se estaban quedando sin ropa provocando la natural alegría de sus maridos. La siguiente vez que la música se paró mi mujer se sentó en el regazo de Héctor, que tenía fama de estar bien dotado y realmente así era.

Observé que Héctor estaba muy excitado y la tocaba por todas partes, incluso me pareció ver que le introducía un dedo en el culo. Ella sentía ese buen pedazo y disfrutaba como loca, hasta me pareció ver que gemía. Tenía cerrados sus ojos y abría y cerraba su boca en una manera muy sensual. Tenía una expresión lujuriosa en su cara y eso me hizo excitar más.

Vi como abrió sus ojos, me dedicó una sonrisa y sin ningún miramiento empezó a acariciarle las bolas a Hector.

La música empezó y se detuvo una y otra vez. Yo intentaba algún tipo de recompensa desnudando a las esposas y tratando de acariciarlas un poco. Todas ellas parecían que estaban consiguiendo su buena ración de sexo con los hombres de las sillas.

Observé a unas cuantas de ellas ser penetradas como mi esposa. La mayoría no se resistía y solo Alicia y Susana se resistieron un poco pero después accedieron.

A las dos horas de empezar el juego decidimos dejarlo.

Cuando quedamos a solas con mi esposa en uno de los cuartos que nos habían destinado para pasar la noche le dije que la quería y preguntó si no estaba enojado por su comportamiento.

Le volví a decir que no y luego de depositar mi mano sobre su aún humedecida concha se inclinó y tomando mi pija con su boca me proporcionó la mamada que jamás me habían hecho en la vida.

Jugueteó como nunca con mi verga y cada vez que presentía que estaba por eyacular hacía un pequeño movimiento con sus dedos sobre mi glande y me lo impedía, hasta que no pude aguantarme más y descargué toda la leche que tenía acumulada dentro de su boca.

Me dejó sacarla luego que la última gota hubiera salido de mi rojiza cabeza que a esta altura estaba a punto de estallar.

Luego de un pequeño relax la monté desde atrás y empecé a bombear en su lubricada vagina.

Fue una noche espectacular.


Euge

Adicta a la Leche

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La chica les abrió la puerta vestida con una minifalda que dejaba ver sus piernas largas y perfectas.Después de días y días chateando e intercambiando fotos, practicando sexo virtual, todos sabían que ahora venía lo más jugoso:follar entre los cuatro.
Vania tenía todo preparado...Sus padres se habían ido, los criados también...estaban solos y podrían practicar tranquilos todas las fantasías que se expresaron en el chat.
-Soy Vania, aunque ya lo sabréis, dijo después de abrir.
-Marc,Lenny y Travis, dijo el más corpulento, señalándose primero a sí mismo y luego a los otros dos.Aunque también supongo que lo sabes.
-Si, las fotos eran muy claras.Pero en vivo sois más...¿cómo diría?¿voluminosos?..., sí eso, y me agrada mucho, sobre todo por si tenéis los genitales tan grandes como el resto.
-¿No pierdes el tiempo, verdad, nena?, dijo Travis, avanzando hacia ella sin vacilación.Eso es lo que más me gustó de tí, desde el principio.Quieres follar y lo dices.Quieres que te hagan esto y también.Quieres hacer algo y lo haces...Yo también.Por ejemplo, ahora quiero que te desnudes.Quiero verte las tetas y el coño.
-Eso, quedémonos en bolas, dijeron a dúo los otros.Y sacándose la ropa a toda velocidad, mostraron a la chica los estupendos cuerpos negros como el ébano, y ella les regaló la visión de su cuerpo blanco, de tetas redondas y perfectas, y de su coñito depilado..
-¡Que buena que estás Vania!-dijo Marc, mientras la inspeccionaba con la vista y con las manos.Estírate en el suelo que quiero verte el coño abierto.
Ella obedeció, ni corta ni perezosa, estirándose sobre la alfombra y abriendo las piernas al máximo posible. Con ambas manos estiró los labios de la vulva mostrando el agujero inerior, que se contraía y expandía como pidiendo a gritos que lo follasen.Los tres puestos de rodillas le miraron la vulva rosada mientras sus pollas se iban empinando, viendo cómo de la grieta salían gotas de líquido cristalino.
-Mmm, tienes el coño sabroso, como a mí me gusta dijo Marc, e inclinándose empezó a comerle el chocho y a meterle los dedos dentro mientras los otros dos se meneaban la tranca mirando el espectáculo.
El sueño de Vania era ser la única mujer en una orgía.Deseaba intensamente que la follaran muchos hombres, que le metieran a ser posible dos pollas por el coño, una por el culo, dos en la boca, y que los hombres restantes(muchos más), se masturbaran sobre ella, y ver desde abajo cómo se movían las manos y las pollas grandes, rectas, curvadas hacia arriba, de blancos, negros, jóvenes, viejos, gordos, delgados, altos, enanos...y que todas esas pollas descargaran a chorros el semen sobre su cuerpo.Quedar cubierta de leche, embadurnarse en ella, comérsela, tragársela por entero, hombres eyaculando durante horas, en un delirio lácteo sin final.Tres no eran toda esa multitud, pero igual podían entrar al unísono en sus orificios, y correrse muchas veces dentro y fuera de ellos.Y los hombres estaban al tanto de sus apetencias, y gustosos ordeñarían sus pollas una y otra vez para complacerla...
Poniéndose de rodillas, la rubia empuñó una polla en una mano y una polla en la otra.El tercero se la frotaba furiosamente frente a su cara.Frotó y frotó hasta lograr la primera descarga masculina:Chorros de semen le golpearon el cuerpo, chorreando luego y dejando regueros blancos por su piel.El que estaba de frente haciéndose una paja soltó una catarata de leche traslúcida, que fué a dar en la cara de Vania, resbalando hacia su boca.Ella sacó la lengua y recogió la sustancia con fruicción, tragándose hasta la última gota.La visión de las corridas la puso a mil por hora:-Folladme todos por delante, por detrás y por la boca.Quiero quedar cubierta de vuestra leche...
Marc se tendió en la alfombra, la polla recta otra vez sólo de ver la calentura de la chica.Ella se metió aquel inmenso vergajo con furia, hasta que lo tuvo todo adentro, y entonces empezó a cabalgar al muchacho como si en ello le fuera la vida.
-Siií, decía, ahora méteme una polla bien gorda por atrás, dame por culo, ahora, quiero una polla atrás ahora!De inmediato, Travis la ensartó por el agujero del culo, que se abió elásticamente al paso de su verga,yLenny, de rodillas, le metió el enorme rabo en la boca, cogiendo su cabeza y obligándola a moverse hacia arriba y hacia abajo, para engullir y soltar, engullir y soltar, alternativamente, su polla caliente.
-Ohhh, jadeaba, chúpamela así....te voy a llenar de leche tu boca, nena, chúpamela...no pares....
Ella no le contestaba porque tenía la boca llena, pero aceleró el vaivén hasta que el chico se corrió mientras empujaba furiosamente con la pelvis para que la minga entrara más y más.Los otros dos, bombeando también de manera incontrolada, llevaron a Vania a correrse en oleadas salvajes...Cada contracción de su vagina les apretaba la polla como una mano de acero, y su esfínter también latía al compás , aquello fué la gota que colmó el vaso, y dejaron caer la segunda tanda de esperma dentro de las vísceras calientes de la rubia.La leche rezumó y manó de sus orificios, y ella se la repartía por la piel con deleite.
Con la boca, las manos, las tetas,los excitó nuevamente.Pasaba los pechos por los vientres,les acariciaba las espaldas con los duros pezones, y los tres se fueron empalmando de nuevo.Cuendo estuvieron a punto de explotar, les pidió que echaran su leche en platos que había traído, los fué lamiendo como una gatita,comiéndose el producto de las tres corridas a lenguetazos.Lo único que le faltaba era ronronear.Y mientras comía, le lamieron el coño, hasta que les derramó enla boca un torrente de flujo.
La sesión siguió y fué maratoniana.Cuando se iban caminando en dirección al metro, los tres se sentían como vacas después de una larguísima jornada de ordeñe.
-Nunca había visto algo así...pero ha estado de puta madre...¿no?
-Sii, esa chica es una adicta a la leche...pero ojalá me encontrara a menudo con mujeres con esa adicción...Sería el \\\\\\\"ordeñado\\\\\\\" más feliz del mundo...Yo cojo el autobús aquí, muchachos, así que me despido.Me voy a casa a dormir y reponer fuerzas.¡Hasta la noche, nos vemos en el chat!

silvia

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