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Chebo y su descubrimiento

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 Hoy quiero contarles lo que me sucedió en las
vacaciones de invierno cuando fui a visitar a
mi hermana a Buenos Aires; algo ya saben porque
en mi relato EL LECHERITO DE GABY conté algo de
lo sucedido en esa vacaciones.
Fueron unos días muy fríos los que pasé en Baires
en Julio, pero yo no me iba a a quedar encerrado
en la casa de mi hermana, ya que iba de paseo me
fui a recorrer el centro y caminando por la calle
Esmeralda vi un cyber y me metí.
Había varias computadoras ocupadas y elegí una en
un rincó alejado de la puerta para que nadie viera
las imágenes calientes que iba a bajar para recrear
mi vista.
Al lado mío había un señor alto, canosos, de cuerpo
normal que miraba muy afanosamente la pantalla por
lo cual no percibió mi presencia a su lado.
Me senté en mi lugar y de reojo miré la pantalla de
al lado, para enterarme por qué el tipo estaba tan
absorto en esas imágenes. Para mi sorpresa en esa
computadora no aparecían imágenes porno ni nada
parecido, vi la imagen de un chat muy conocido y que
algunas veces yo había frecuentado.
Pensé: "Estará chateadno con algun familiar?", porque
la apariencia seria del tipo no delataba nada anomal
o sospechoso.
Hice como que me agachaba acercándome a la pantalla de
mi máaquina y vi que el tipo estaba en la Sala Gay
de ese chat.!!!
Hice lo mismo entré a ese chat y a esa sala, empecé
a chatear con unos y otros hasta que descarté a varios
y solamente me quedé con dos. Como haría para saber
cual de esos dos era el tipo que estaba a mi lado??
Le pregunté que ropa tenía con la excusa de que me
gustaba saber que ropa usaba la gente con la cual
chateaba.
Uno de ellos me dijo que estaba en bolas, disfrutando
de la calefacción de su casa y de los mensajes
calientes que les mandaban los chateadores.
Al fin identifiqué al señor contiguo a mi computadora.
Dijo llamarse Chebo, que era argentino, pero desde
la última crisis vivía es España, que había venido a
ver a su familia y un montón de cosas que ni me
acuerdo y que no tienen importancia.
La conversación se fue poniendo cada vez más caliente,
mientras la tarde iba pasando, como una hora o más
estuvimos chateando hasta que me dijo que para qué
gastábamos tanto dinero chateando que si quería
que viniese al centro a tomar un café con él y si
se daba algo más iríamos a un hotel, porque a su
casa no podíamos ir.
Casi se cayó de espaldas cuando le dije que estaba
sentado al lado suyo!!!
Después de aclarados todos los pormenores de como me
había metido en su chat y todo lo demás, pagamos al
encargado y salímos en busca de un lugar discreto
donde tomar un café y charlar discretamente.
En el café me contó muchas cosas de su vida como
las siguientes:
Mi historia es como la de cualquier cristiano que
anda deambulando por este planeta. Tengo 46 años,
mujer y dos hijos. Toda mi vida gocé de buen sexo
con mi mujer y siempre tuve fantasías que como
verás ella nunca quiso concretar. Siempe pensé en
verla con otro hombre y de paso probarlo, pero ella
no sólo que no se prendió sino que hasta una vez me
pidoó que dejara de susurrarle esas cosas cuando
hacíamos el amor ya que me quitaban masculinidad y
a ella no le gustaba. Es mas una vez hasta llegó a
sugerirme que si tanta ganas tenia de hacerme romper
el culo que probara y listo. Y bueno asó fue. Intenté
de comunicarme con otro hombre y cada vez que tenía
que concretar el encuentro se me caía la cara de
verguenza, pero por las noches me masturbaba
imaginádome ese tipo entrándome con furia por detrás.
Tuve varios intentos telefónicos y una vez llegué a
la casa de uno que puso un aviso. Llegamos a
desnudarnos y tocarnos intensamente, pero el me
quiso besar y ahí se me bajo la persiana. El tipo era
de lo más normal y tenía un físico y una pija
espectacular!!. Al él se le paró bien al igual que
a mi, pero después del beso me quedé helado y lo dejé
hacer a ver hasta donde llegaba. Me besó el pene y nada
asi que de comun acurdo decidimos dejar las cosas como
estaban y cuando nos despedimos y me acompañó hasta
la salida, lo único que pude hacer fue masturbarlo en
el ascensor para que no se quedase con las ganas, pero
nada más.
Supongo que sus gemidos se habrán oído por todo el
edificio porque ese tipo dio un Aaaaaahhhhhhhhhhhhh!!!!
tan estrepitosamente fuerte cuando su leche salió y cayó
al piso que realmente me asusté de que alguien por una
simple paja disfrutase tanto!!!!
Ahí me di cuenta que para poder tener sexo con el mismo
sexo debería buscar algo más sugestivo y fue cuando me
decidí buscar un travesti.
Yo vivía en Argentina hasta que me pudrió la crisis y
en el 2000 me fui a España, donde resido actualmente.
Allá la cosa es más liberal y el sexo no representa
tanto tabú, así que una vez que estaba solito decidí
probar y fue cuando lo hice con un/a y despues con
las dos. La verdad que en la cama son dos machos pero
a simple vista parecen que no es tal así que eso me
ayudó a liberarme y dar lo mejor que tengo y la verdad
que no me arrepiento. Trago pija a toda hora y estoy
empezando a dar también.
Lógico que todo esto repercutió a nivel familiar, pero
como viajo en forma periódica puedo dar y recibir sin
problemas.
El tipo hablaba y hablaba mientras se tomó tres café,
encendió y consumió otros tantos cigarrillos, a mi
me gustaba su historia porque el interior de mi
cerebro trabaja a toda velocidad para captar cada una
de sus palabras para quizás en un futuro las podría
compartir con alguien??
Detuvo su narración y me dijo que estaba harto de café
que si aceptaba un whisky. Dije que sí y me pidió
disculpas por su relato tan extenso diciéndome que le
había caído bien y que tenía cara de ser una persona
comprensiva y que si se lo permitía quería contarme
más cosas de su vida.
Acentí con un movimiento de cabeza, a esa altura de la
charla quería saber más pero al mismo tiempo me estaba
excitando ese tipo y temía que sus propuestas en
insinuaciones por el chat fuesen solamente una forma de
entablar conversación y nada más.
-Verás Omar: Te cuento que tuve una experiencia sexual
con un travesti que me dejo de cama. Realmente te
sonara increíble pero debuté con dos travestis y hoy
los tengo como pareja. Conocí a uno con un aviso y
el/ella me presentó a un amigo/a y a partir de ahí soy
de ambas a la vez.
Todo comenzó con un mal entendido telefónico por un
aviso de alquiler y cuando cai a ver el depto, me
encontré la grata sorpresa. Noté algo raro en la chica
que me atendió y después de un rato me di cuenta de
que se trataba. Al principio me sentí desorientado,
pero finalmente lo deje hacer a ver hasta donde
llegáamos y te cuento que llegamos bien a fondo.
Después de tomar una copa y ambientarnos, le pedí que
se sacara la ropa y se quedo soló con la bombacha
pero no le marcaba para nada el bulto. Me desvistió
todo y empezó a mamarme de una manera violenta, hasta
que noté que su bulto se empezó a marcar y me tenté y
se lo empecé a acariciar.
Lentamente fue cambiando su posición en la cama hasta
que quedó encima mio y su pija a la altura de mi boca.
Instintivamente empecé a mamarlo hasta que quedamos
los dos bien al palo y el comenzó a pasar su lengua
por mi culo, lubricándolo para lo que vendría después.
Yo a esa altura ya ni sabía mi nombre así que lo deje
hacer y seguí mamándolo. Al cabo de un rato le llené
la boca de leche, y pude ver que la tragaba con placer
y después me dijo que ahora le tocaba disfrutar a él,
así que lo deje hacer. Me fue dando vuelta de a poco
hasta que mi culo quedó a su entera disposición,
lubricó el agujero con alguna crema y me penetró de
golpe, haciédome sentir todo el placer.
Estuvo culeándome un rato largo, hasta que noté que
aceleró su ritmo y descargó toda su leche dentro mío.
Quedamos reposando un largo rato en la posición en que
terminó y finalmente nos fuímos a duchar. Una vez en
la ducha nos enjabonamos uno al otro, hasta que ambos
nos pusimos nuevamente duros y nos tiramos al piso
haciendo un 69. Nuevamente comenzó a lubricarme con su
lengua en mi ano y repitió la culeada hasta que nos
llegó el orgasmo a ambos a la vez.
Me dijo que no sabía que le pasaba pero que yo le
habia caído muy bien y que quería seguir culeándome
así que me invitó a pasar la noche, cosa que acepté
con todo placer.
Fuímos a comprar la cena y después de cenar con un
buen vino comenzamos nuevamente a besar nuestras
partes íntimas, momento en que siento que se abre la
puerta del depto y entra una rubia que seguramente
era del mismo palo que Sonia, (asi se hacía llamar
Miguel).
Lo interrumpí diciéndole que se hacía la noche y que
su historia me había calentado mucho, le propuse ir
al hotel que me había sugerido en el chat y aceptó
diciendo que a él sus recuerdos de Espaóa y de su
debut como receptor de vergas lo habían puesto con el
culo desesperado clamando por verga, me preguntó si
yo estaba dispuesto a cogerlo.
Me habló así sin rodeos, como hacen los españoles que
llaman a las cosas por su nombre sin usar ningun
eufemismo para que no suenen tan directas.
Le contesté que a pesar del frío que había en la calle
su narración era tan caliente que me habían dado unas
ganas tremendas de probar su culo. Y se lo dije así
sin total pudor, como él me había dicho antes eso de
que su culo necesitaba verga, pues mi verga
necesitaba un culo con tanto relato....
Fuímos a un hotel y allí dentro de una habitación
me confesó:
-Sabés Omar, vas a ser el primer hombre que me coja,
porque solamente me han cogido las travestis de las
cuales te hablé, hace tres días que llegué de España,
mi culo arde por ser penetrado y ellas no están, así
que me fui a chatear a ver si encontraba algo y ....
llegaste vos.
Una vez desnudos vi que tenía una pija normal, no sé
bien su medida pero no pasaría de los 17 cm., nos
besamos de una forma terriblemente caliente y
apasionada, se ve que el tipo estaba acostumbrado a
besar, bueno con tantos años de casado y casi un año
y medio con sus dos mujeres-hombres se notaba su gran
experiencia.
Tenté el 69 a lo cual no se opuso, respondió
inmediatamente tragándose toda mi verga hasta la
garganta, la sacó para tomar aire y decirme que era
más larga que la de sus amiga/os, pero más fina.
Volvió a lamerla hasta que la dejó lo suficientemente
lubricada como para poder tragarla nuevamente y me
hizo una mamada delciosa apretándome los huevos muy
suavemente.
No tuve ninguna dificultad en tragarme toda su pija
dado el tamaño de esta. Le hurgué el agujero anal con
mis dedos mientras hacíamos ese 69 muy caliente y lo
moví de tal forma que sus nalgas quedaron
esplendidámente abiertas ante mis ojos y pude verle
su hoyo!!
Enorme!!, Se notaba que en un año y medio de uso, lo
había usado más que muchos conocidos míos en muchos
años!!!! Claro las vergas de los travestis y los
consoladores que dijo que le ponían lo había dilatado
en extremo!!! Imaginé que ese tipo perdería las
materias fecales muy facilmente porque el esfínter
estaba literalmente roto. Como le había dicho su mujer
que si tantas ganas tenía que se lo hiciese romper
de una vez por todas!!!
Lo cogí totalmente, pero fue como ponerla en un caño
de esos de cemento, mi pija iba y venía si encontrar
resistencia ninguna y por ende placer casi nulo.
El si gemía, gritaba, reboleaba el culo, se pajeaba,
me pedía a mi que lo pajeara, parecía fuera de sí.
-AHhhhhhhhhhhh...!!!! UhhhhhhYYYYYYY...!!!!!
Inmediatamente después de sus gemidos sentí que su
pija latía mucho entre mis manos y una increíble
cantidad de semen cayó sobre la cama, ya que lo
cogí estando en cuatro patas sobre la cama.
Todavía ensartado se movió hacia atrás para que la
leche quedase a la altura de su boca y como un
perrito se puso a lamer la sábana tragándose la
secreción de sus glándulas procreadoras.
Mi verga seguía yendo y viniendo por ese caño hasta
que él se cansó de estar en cuatro patas, me hizo
poner de rodillas y procedió a chuparme el culo
mientras que con una mano me pajeó hasta que sintió
que mi verga comenzaba a latri, me sacó el condón y
la chupó otra vez hasta que me derramé en su boca.
Tragó toda mi leche y lamió la cabeza hasta dejarla
brillosa y sin rastros de mi acabada.
Con toda esa farra se nos hicieron más de las diez
de la noche.
-Perdòname Omar, estuvo muy bueno, pero mi mujer e
hijas se extrañaran por mi demora....
-Sí, y mi hermana también....
Quedamos en encontrarnos al otro día en el mismo
cyber de la calle Esmeralda.
Al otro día lo esperé un rato y como no apareció me
metí al cyber para revisar el correo y de paso
aproveché para chatear un rato con mi amigo Gaby y
tratar de convencerlo a él y a su lecherito de que
quería conocerlos.
Estaba muy entretenido y al mismo tiempo feliz porque
el lecherito había aceptado conocerme cosa que ya
relaté en la historia de EL LECHERITO DE GABY y no es
necesario repetir aquí, por eso no me di cuenta de que
al lado mío se encontraba Chebo.
-Disculpame se me hizo tarde, seguí chateando que
voy a ver si encuentro a mis dos travestis para
chatear un rato.
Como no las encontró les mandó un mail y me invitó a
ir al mismo café del día anterior a conversar un
poco. Café va café viene y whisky al final me fue
contando cosas...
-Omar, verás la verdad que siempre me gustaron las
mujeres, pero siempre quise tener una verga adentro
y ahora me fui de mambo. Estoy hecho un puto
recalcitrante. Me cogen a toda hora y cada vez pido
mas pija y además me encanta tomarles toda la
lechita. Yo casi siempre me acuesto de espalda y
hago el 69 con uno/a y la otra me da por detrás.
Como te imaginarás todos nos tomamos la leche de
todos. La verdad que admiro al transexual ya que
realmente hace lo que siente y vive en libertad, yo
en cambio hoy a mis 46 años descubro una parte oscura
de mi sexualidad y sólo me atrevo a compartirla con
esta gente ya que otro hombre no creo que me pueda
llegar a comprender.
Realmente gozo a pleno y creeme que son de tamaño
normal. Tengo la fantasía de que me coja un negro,
pero me da pánico el tema del HIV, así que por ahora
sigo con estos ya que se hicieron análisis y dan bien.
La otra noche vimos una peli porno y a una mina le
pegaron una culeada que dolía, asi que les pedí que
me hicieran lo mismo. Me pusieron de espalda con las
piernas hacia atrás quedando mi agujero bien hacia
arriba.
Empezaron a meterme los dedos bien lubricados de a
uno, hasta que tenía como 4 y el culo me quedó bien
dilatado. Despues me dieron con un consolador
formidable hasta que me acabé encima del pecho y
se dedicaron a limpiarme con sus lenguas. La verdad
que la pasamos muy bien. Creo que con una mujer no
tendría tan buenas relaciones.
Ojalá alguna vez podamos hacer un orgía ya que estas
minas en la cama son unos machos bárbaros.
Yo no me quedé atrás y le conté algunas de mis
experiencias ya que éramos de la misma edad pero el
era recién iniciado en estos juegos...
A veces me interumpía, preguntándome si realmente
había hecho eso o lo otro, hasta que no me dejó seguir
y comenzó con su narración.
Soy hetero de toda la vida, tenía 40 años y me moría
por tener una relacion con otro hombre. El problema era
que no sabía como iniciarla. Además creo que me daba
mucha verguenza la primera vez asi que escribí a tipos
a los cuales conocí por Internet para que me
orientaran al respecto y en una de esas alguno podía
ser esa persona, pero no me atreví a conocer a ninguno
hasta que conocí a ese tipo que pajeé en el ascensor...
Me propuso ir otra vez al hotel, acepté porque no
tenía nada que hacer y con sus relatos me había
excitado bastante y quería desahogarme.
En fin cuando me di cuenta, Chebo me chupaba el culo
con la lengua y yo le lamía la pija, hasta que se fue
pasando encima mío e hicimos un 69, quedando mi culo
a merced de su lengua y de sus dedos, cosa que no
tardó en utilizar. La verdad que pensé que me moría
de placer, pocas veces tuve experiencias tan excitantes
con un tipo que no me seducía por lo dilatado de su
ano y a pesar de eso quería probarlo otra vez.
Lo puse con la piernas en mis hombros y mientra el
me pedía pija, se la metí lo más profundo que pude
mientras veía el entrar y salir agarré su pija y lo
empecé a pajear.
-Omar!!! Dame máááás, metémela y sacámela bien
raápidoooo..!!!
Lo complací cosa que fue muy fácil, dada la pose en
que estaba, empecé un mete y saca como lo había
solicitado hasta que sentí que iba a acabar. El me
metió un dedo en mi ano mientras con la otra mano
aceleró los movimientos que mi mano daba sobre su
verga y su eyaculación se produjo entre unos
movimientos agitados de su pecho y contracciones de
su ano las cuales me hicieron gozar por primera vez
de su recto.
El no quiso penetrarme, solamente me dijo que quería
aprovecahr al máximo nuestro encuentro...
Descansamos un rato para reponernos ya que quería
otra sección, porque le dije que al otro día me iba
a Rosario a ver a mis amigos.
Mientras fumamos unos cigarrillos me contó algo más
de sus amigos/as españolas a las cuales extrañaba
muchísimo. En realidad creo que lo que más extrañaba
eran las fabulosas trepadas que ellas le daban...
-Verás Omar, Mi amiga trajo a la otra e hicimos una
fiesta. A partir de ahora creo que esa experiencia
realmente va a cambiar la vida, ya que hice de puta
de los dos... Ese tambien fue uno de los motivos de
mi desaparición ya que hace casi dos meses que me
llenan el culo de leche y me cuesta penetrarlas, asi
que con ellas dos, adopté un rol totalmente pasivo.
No se cuanto más me va a durar esta experiencia, pero
mientras pueda voy a seguir tragándomelos por adelante
y por detrás, durante todo el tiempo que pueda.
Siento que mi persona cambió mucho después y durante
esta vivencia.
Desde que me hice la putita de estos dos, estoy mucho
mejor con mi esposa y ella no sabe nada, aunque me
parece que algo debe sospechar ya que nunca quiere
tocar el tema y eso es lo que me da la pauta que
sabe más de lo que parece.
Ahora cuando volví de España por unos días, con ella
estamos bien...pero indiferentes en cuestión de sexo.
Pasó como una hora entre cigarrilos y conversación
hasta que Chebo me empezó a besar por todo el cuerpo
hasta que toda su atención se centró en mi pija.
La besó, la lamió, la introdujo toda en su boca y la
chupó a toda velocidad y con furia como si en ello
le fuese la vida.
-Esperé tantos años para hacer esto que ahora no
tengo control, lo hago todas las veces que puedo.
Desde que llegué de España me moría por una polla
y por suerte encontré la tuya....
Nuevamente se agitó muchísimo al igual que yo que
casi me corrí en su boca pero Chebo quería
deseperadamente sentir una verga dentro suyo.
Tenía miedo de que si lo penetraba en cuatro patas
yo no sintiese nada, nada no, tenía temor de sentir
otra vez esa sensación de meterla en un caño, por eso
lo puse otra vez con las patitas al hombro, Así
estaría seguro de que algo de placer me iba a dar...
Lo cogí así dándole verga a diestra y siniestra
hasta que de su garganta salieron ayes de placer y
dolor por las embestidas tan fuertes.
Luego el tiempo nos fue calmando el estado de
agitación que habíamos conseguido con tremenda cogida
y nos bañamos mutuamente.
En el baño me pidió que lo cogiera con los dedos ya
que yo me iría al otro día y él se quedaría sin una
verga amiga a su dispocición.
Enjaboné mi mano y fui metiéndole dedos hasta que
cuatro de ellos se alojaron en el orificio del cual
un rato antes había salido mi verga. El se pajeó
con tanta fuerza hasta que logró tener una débil
erección, yo seguí metiendo y sacando mis dedos hasta
que unas gotas de esperma salieron por esa cabeza
totalmente irritada por el esfuerzo de su mano
obligándola a responder a sus deseos.
Lamió el semen de sus dedos con total satisfacción
mientras sus jadeos acompañaban a los movimientos
de su lengua yo miraba la miniatura en la que se
había convertido su pija luego de tanto esfuerzo.
Terminado todo, y agotados al máximo nos vestimos,
pagó el hotel y nos despedímos intercambiando
nuestras direcciones de E-mails.
Al otro día fui para Rosario y por un tiempo no supe
más nada de él hasta que empecé a recibir su E-mails
desde Espaóa donde se reencontró con sus amigas.

chebotorres@com.ar
A: omarkiwi@yahoo.com
Fecha: Thu, 09 Oct 2003 15:06:54 -0300
Asunto: Mis polvetes

Omar
Espero que estés bien, perdóname la demora en
mandarte un mail, lo que sucede es que estoy a full
con mis amigas las travestis y no tengo ganas de
nada más. Al volver a España me estaban esperando y
hoy los tengo como pareja.
Sigo con la fantasíia de que me coja un negro,
pero me da pánico el tema del HIV, así que por ahora
sigo con estos ya que se hicieron análisis y dan bien.
Te tengo que dejar ya que estoy todo húmedo y me voy
a hacer que me den un rato así esta noche quedo
extenuado y descanso como un bebé.
Hasta pronto.
Chebo
chebotorres@com.ar
A: "omar sorondo"
Fecha: Wed, 15 Oct 2003 14:09:30 -0300
Asunto: Te cuento

Omar
Recibí tu mail y empecé a leer tus relatos, me
pareció fabulos lo que hiciste con Gaby y su Lecherito,
lamento que no me invitaste a ir contigo, me hubiese
sentido de maravillas sentir dos vergas juntas en mi
ano!!!, pero al leer tu relato lo hicímos realidad con
mis dos amigas y me hice vicioso de esa clase de sexo.
Me gustaría que me cuentes algo más de lo tuyo.
Por ejemplo todos tus relatos son verídicos o fantasías.
probaste muchas pijas y te gustaron?
Yo no veo la hora de poder viajar para allá así te
escribo y vemos de tener un encuentro nuevamente...
Las chicas/os quedan acá ya que no me puedo bancar sus
pasajes. De cualquier manera allá deben de sobrar
buenas vergas para mamar. Sabes que tengo ganas de
probar un negro de esos de Africa, pero tengo terror
de que vengan con alguna sorpresita. La verdad que
tienen una morcillas de película.
En fin alguna vez será.
Escribí pronto
Un beso, no mejor una mamada en la chota, los huevos
y porque no en el culito, vistes que lindo que es
cuando te empiezan metiendo la lengua y terminan con
una buena tranca?
saludos
Chebo
Esto es lo último que sé de Chebo y quise compartirlo
con ustedes.
Chebo descubrió el gusto por la verga ya pasados los
45 años y se lo está sacando a todo galope, si no se
controla un poco se va a quedar con una gran
hemorroides y con los testículos vacíos
completamente...!!!

OMAR
Siempre espero E-mails de todos mis lectores en:
omarkiwi@yahoo.com

Castigando a Luis

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 El primer día de trabajo suele ser bastante estresante. Uno no sabe con que tipo de gente se va a encontrar, si los compañeros de trabajo serán amigables, si encajará uno en el grupo, y esas cosas que uno siente al ser el recién llegado. Afortunadamente todo mundo me recibió bastante bien y mi primera jornada como jefe de compras termino de forma satisfactoria.


Pronto me hicieron mis nuevos compañeros una advertencia. El jefe de mantenimiento, Luis Montes, era toda una ficha. Me contaron que tenia muy mal carácter y que era un tipo prepotente que acostumbraba maltratar a sus subordinados, a los cuales pretendía dirigir con rígida disciplina militar. Como veterano del ejército, tenía fama de ser un hombre enérgico y poco amigable, por lo que me recomendaron que tramitara sus pedidos sin demora para evitarme problemas. Agradecí las advertencias y me propuse mentalmente ser especialmente atento con el tal Luis. Unos días después lo conocí.


Necesito que me surtas este pedido de inmediato – entró gritando en mi oficina.


A pesar de que ya me lo habían advertido no pude dejar de sentirme intimidado ante aquel hombre maduro y visiblemente enfadado que sin el menor rastro de amabilidad se atrevía a maltratarme aun sin conocerme. No me considero un tipo violento y en este tipo de situaciones suelo buscar siempre una forma pacífica de solucionar las cosas, pero el tal Luis no estaba dispuesto a escucharme y me di cuenta que no podía dejarme amedrentar por aquel cabrón engreído o muy pronto estaría sufriendo las consecuencias.


Tengo otros pedidos previos al suyo – contesté de forma diplomática, tratando todavía de apaciguar los ánimos – y tramitaré su compra en cuanto termine con ellos.

No entendiste, verdad? – preguntó en un tono bastante grosero.- Dije que necesito este pedido ahora mismo, no cuando a ti se te hinchen los huevos!


La reacción más inteligente en ese momento hubiera sido la de ceder a su demanda y tramitarle el pedido tal como él quería, pero mi paciencia ya se había agotado.


Mis huevos estan perfectamente – contesté bastante indignado poniéndome de pie tras mi escritorio para enfrentarlo.


Luis se puso rojo de indignación con mi respuesta. Las venas de su cuello se hincharon y sus puños se cerraron.


Dudo que una niñita como tú tenga huevos – comentó burlón tratando de humillarme.


La ira explotó dentro de mí antes de que me diera cuenta. Soy de complexión delgada y de estatura mediana. Luis me sacaba mas de una cabeza de altura, por no hablar de su impresionante físico, pero nada de eso me importó. Salté tras el escritorio y lo tomé por los cabellos sorprendiéndolo. Jalé su cabeza hasta mi entrepierna y la aplasté contra mi sexo.


Mira cabrón, - dije apretando su rostro contra mi regazo – tengo mas huevos que tú! – Luis trataba de zafarse - los sientes? – pregunté a gritos empujando su cara contra el frente de mis pantalones.


A pesar de sus esfuerzos, mantuve a Luis pegado a mi entrepierna y continué gritándole.


Andale puto!, no que muy machito? – le increpé - aquí tengo dos huevotes, y muy bien puestos como para que un hijo de la chingada como tú me venga con mamadas.


Yo mismo me sorprendí con aquella reacción tan visceral, y más me sorprendió que Luis dejara que yo le humillara de aquella forma sin oponer mayor resistencia. Si él hubiera querido, razoné después, tranquilamente me hubiera podido hacer pedazos, pero no lo hizo, permitiendo que lo jaloneara y lo humillara. Finalmente lo solté y se enderezó mirándome con los ojos abiertos como platos. La adrenalina corría todavía por mis venas y decidí aprovechar el momento.


Y no te quieras pasar de verga conmigo – le advertí – porque para vergas aquí tengo ésta – le señalé tomando con mi mano mi miembro en una actitud machista y desafiante. De nuevo sorprendido noté que mi pene estaba medio erecto y que el bulto que le mostraba a Luis era gordo y espectacular. – Entendiste?


Luis no contestó nada. Miraba mi cara y miraba mi entrepierna, rojo de humillación pero en una actitud totalmente pasiva. Al parecer la tormenta había pasado y yo había salido vencedor. Luis salió de mi oficina derrotado y afortunadamente para ambos nadie presenció el incidente.


Deliberadamente retrasé el pedido de Luis, obligándolo de esa forma a venir a mi oficina nuevamente.


Puedo pasar? – preguntó educadamente dos días después.

Pasa – contesté sin voltear a mirarlo ni ofrecerle asiento – y ponle el seguro a la puerta.


Luis permaneció de pie frente a mi escritorio en posición de firmes, tal vez recordando sus días en el ejército. Después de casi cinco minutos de tenerlo en esa posición me digné a mirarlo.


Que deseas? – le pregunté secamente.

Unicamente quería saber cuando podrá surtir mi pedido, señor – contestó.


No me pasó por alto la forma en que había terminado la frase, utilizando el "señor" como lo acostumbran los militares en señal de subordinación y respeto, por lo que decidí aprovecharme de eso y seguirle el juego.


Pues no estoy seguro siquiera de si lo surtiré o no – le informé muy pedante.

Señor, quisiera rogarle que considerara esa compra, señor.


Me puse de pie, y Luis mantuvo la vista al frente, los brazos firmes a los costados como buen soldado.


No sé – dije dando una vuelta a su alrededor – todavía me siento muy molesto contigo por haber dudado de si tengo suficientes huevos o no – terminé.

Señor, solicito disculpe mi torpe comportamiento. No fue mi intención dudar de sus..... – se interrumpió.

Dilo, vamos, - le animé – dime de qué dudaste.


Me puse de nuevo frente al. Me senté en el escritorio. Mis piernas abiertas, tensando la tela de mis pantalones de forma que se notara la redondez de mis huevos. Luis fue consciente de eso, y lo vi tragar saliva nerviosamente.


Dime de qué dudaste – pregunté de nuevo jalándole del pelo y obligándole a hincarse frente a mis piernas abiertas.


Luis hacía leves intentos de resistirse, pero lo mantuve firme y lo acerqué lentamente a mi entrepierna. Su rostro a escasos centímetros, su respiración agitada, sus ojos suplicantes pero ávidos.


Parece que no me crees que tengo un excelente par de huevos – dije bajando la cremallera de mis pantalones.


Luis no dijo nada. El sonido del ziper era lo único que se escuchaba en la oficina. Expectante, Luis siguió el movimiento de mis manos. Saqué el faldón de mi camisa y me bajé los pantalones hasta medio muslo. El bulto en mis bóxers de algodón era notorio. Me acaricié un par de veces sobre la tela, sólo para estudiar su reacción. Luis se relamió los labios de forma inconsciente, y eso me dio ánimos para subir una de las perneras del bóxer y dejar asomar mis huevos por el hueco. Empujé la cabeza de Luis sobre ellos.


Huélelos – le indiqué, y Luis inhaló el aroma íntimo de mis peludas bolas.


No lo dejé apartarse. Lo mantuve entre mis muslos separados, dejándolo inhalar el masculino olor de mis testículos por un buen rato.


Ahora lámelos – le ordené – para que los conozcas y aprendas a respetarlos.

Si, señor – dijo el obediente soldado, aunque un poco renuente a hacerlo.


Su lengua aleteó tímidamente en mis bolas. La caricia cosquilleante me puso caliente.


Chúpalos bien, como hombre – le indiqué.


Luis se metió en la boca un huevo primero y el otro después, dejándomelos mojados y definitivamente con ganas de que continuara.


Has mamado vergas antes? – le pregunté de pronto.

Señor, no señor – contestó soltando mis huevos momentáneamente.

Pues no sé si será cierto, pero es buen momento para comprobarlo – le dije.


Me bajé entonces los calzones hasta las rodillas. Mi verga saltó frente a su rostro, dura y tiesa como nunca. Luis la miró fascinado, casi con reverencia. 19 centímetros de dura y turgente carne.


- Vamos – le indiqué – mámala y más vale que lo hagas bien – le advertí.


Luis la tomó entre sus labios. La sensación fue magnifica. La vista de aquel maduro hombretón hincado entre mis piernas y chupándome el pito era fenomenal. Noté que efectivamente no tenía experiencia. Un par de ocasiones llegó a lastimarme con los dientes, por lo que le arrimé un par de coscorrones.


Hazlo con cuidado – le advertí junto con los golpes, y él, lejos de molestarse, se esforzó en chuparme el miembro de forma correcta.


Pronto sus lamidas me llevaron hasta el punto del orgasmo. Comencé a sentir que se acercaba y lo agarré por las orejas obligándolo a permanecer pegado a mi sexo, con la nariz enterrada en mi vello púbico, hasta que lancé mis copiosos chorros de semen en su boca, sin permitir que pudiera escupirlos y obligándolo a tragárselos.


Te gustó mi leche, cabrón? – le pregunté al terminar.

Señor, si señor – contestó humillado pero sincero.

Lo imaginaba – dije subiéndome los pantalones y acomodando mis ropas.


Noté que Luis tenia una enorme erección y que se moría de ganas de aliviar su tremenda excitación. Decidí hacerlo sufrir todavía más.


Parece que estas muy caliente, verdad soldado?

Señor, sí señor – contestó inmediatamente.

Pues quiero que permanezcas así por un tiempo – le ordené – por lo que te prohíbo terminantemente que te masturbes o tengas sexo, entendido?

Sí señor – fue su respuesta.

Puedes retirarte – le dije dándole una nalgada en señal de que se marchara.


Ese golpe en el trasero me hizo darme cuenta de que el tipo tenía además un excelente par de nalgas. Lo miré al salir de la oficina. Un suculento y masculino culo que definitivamente merecía un poco de atención. Seguramente Luis iba a pasar el resto del día caliente y excitado. Por el contrario, me acomodé la verga, yo me sentía completamente satisfecho.


Los días siguientes me dieron la oportunidad de toparme con Luis en varias ocasiones. Trataba de aprovecharlas para mantenerlo en suspenso. En el comedor de empleados a veces me sentaba donde él pudiera observarme, y sin que nadie se diera cuenta me agarraba la entrepierna cuando él me estaba mirando. Notaba que se ponía nervioso y comenzaba a transpirar agitado. Si coincidíamos en el elevador procuraba ponerme detrás de el y le acariciaba las nalgas sin que los demás lo notaran. Me divertía mucho verlo salir del elevador tratando de ocultar la erección que seguramente le abultaba los pantalones. En las juntas de trabajo, dibujaba un enorme pene en una hoja en blanco y se la pasaba como si fuera algún dato que debiera revisar. El me miraba nervioso y yo le sonreía inocentemente.


Después de algunos días de estos juegos le llamé a su oficina y le dije que quería verlo, pero ya tarde, cuando no quedara casi nadie en la compañía. Luis pasó todo el día alterado, según pude averiguar por algunos muchachos de su equipo, y yo lo dejé plantado marchándome antes de la hora prevista. La situación debió ponerlo como loco, pero no se atrevió a reclamarme nada. Al día siguiente lo cité a media mañana.


Cierra la puerta con llave – le indiqué nada mas al entrar.

Señor, sí señor – contestó rápidamente y cerró la puerta presuroso.

Ahora bájate los pantalones – le ordené.


Pareció contrariado con la orden, pero de todas formas obedeció. Tenía unas piernas fuertes y macizas, velludas y muy bien proporcionadas. Llevaba una truza blanca y ya mostraba un bulto gordo con una obvia gota de humedad al frente.


Dáte la vuelta – ordené desde mi escritorio.


Luis obedeció. Su trasero era espectacular. Masculino y fuerte, llenaba la truza de forma plena y tentadora.


Tienes buenas nalgas – observé.

Señor, sí señor, si usted lo dice – respondió.


Me acerqué para acariciarle las nalgas sobre la tela blanca y suave. Luis se mantuvo firme, dejándome explorar a mis anchas.


Te han cogido alguna vez? – le pregunte suavemente al oído.

Señor, no señor – contesto alarmado y sorprendido.

Me extraña, - comenté – con ese culo y en el ejército, mas de un cabrón habrá querido cogerte.

Sí señor, - contestó – pero yo jamás lo permití.

Pues yo no pienso pedirte permiso – le informé, acariciándole las nalgas y metiendo un dedo bajo la truza para acariciarle el ojo del culo.


Luis respingó, pero se mantuvo en su posición de firmes.


Me temo que ahora no es momento para hacerlo, con tanta gente alrededor y el teléfono sonando a cada rato – pensé en voz alta – y deberé conformarme con una mamada.


Regresé a mi escritorio porque el teléfono estaba sonando. Luis, con los pantalones abajo era un espectáculo digno de admirar, Mientras atendía la llamada comencé a acariciarme la verga sobre los pantalones. Luis me miraba, excitado al ver mi excitación. Me abrí la bragueta y me saqué la verga, haciéndole señas a Luis para que se acercara. Se acomodó entre mis piernas y comenzó a mamarme la verga, con tanto empeño que terminé viniéndome en su boca. Se tragó todo mi semen hasta dejarme limpio.


Espero que hayas obedecido y no te hayas masturbado – observé.

Señor, no señor. He seguido sus ordenes al pie de la letra – contestó aun arrodillado a mis pies.

Ni siquiera has cogido con tu esposa?

No señor, ni con ella ni con nadie – contestó limpiándose la boca con el dorso de su mano.

Muéstrame tu verga – le ordené.


Luis se puso de pie y con cierta vergüenza se bajó los calzones. Tenia una verga hermosa. No muy larga pero sí bastante gruesa, con un pesado par de testículos seguramente rebosantes ya de leche. Los tomé con mi mano y los apreté con fuerza. Luis gimió con el apretón pero trató de mantenerse en la misma posición. Su verga cabeceaba y goteaba. Seguramente se vendría en mis manos si continuaba tocándola, así que la solté.


Pues la orden se mantiene – le indiqué – nada de sexo hasta que yo te diga.

Señor, sí señor – contestó.

Ahora vete que tengo que trabajar – le despedí.


Luis se acomodó los pantalones y a punto ya de salir le recordé.


Yo te aviso cuando quiero que vengas para cogerte.


Me miró como hipnotizado. Asintió con la cabeza y salió visiblemente alterado. Traté de olvidarme de su suculento trasero para continuar con el trabajo acumulado.


El viernes por la mañana le llamé a su oficina. No lo encontré, pero le dejé un mensaje con su secretaria.


Dígale que ya tengo la mercancía que me solicitó, que es bastante grande, pero que seguramente hallara la forma de darle acomodo y que estoy seguro que quedará completamente satisfecho.


Esa noche, Luis llegó a mi oficina sin demora. Cerró con llave incluso antes de que se lo pidiera y tomó su posición de firmes frente a mi escritorio.


Desnúdate – le ordené.


Se quitó toda la ropa. Era la primera vez que lo veía completamente desnudo y me encantó su cuerpo trabajado y firme, su pecho amplio y fuerte, sus caderas anchas y sus piernas macizas. Tenía una erección de campeonato y me miraba en silencio a la espera de mis ordenes.


Acomódate encima del sillón, con las nalgas hacia mí – le indiqué.


Luis obedeció. Su ancha y masculina grupa alzada era una invitación difícil de resistir. Sus nalgas ligeramente velludas se abrían mostrando el secreto de su oscuro agujero. Me acerqué para acariciarle las nalgas, dispuestas como un banquete para mi disfrute. Luis brincó al contacto de mis dedos, tenso, con la piel caliente y expectante. Mis caricias viajaron por sus muslos separados, sus gordos huevos colgantes entre sus piernas, la raja de sus nalgas y el apretado y firme agujero de su culo.


Gemía mientras le acariciaba. Su respiración entrecortada, la frente recargada en el sillón, sin pedirme nada y dándomelo todo. Me excitó su entrega y su abandono, saberlo completamente a mi disposición, su cuerpo como un juguete al cual yo podría hacer lo que se me antojara. Ese poder era intoxicante. Comencé a nalguearlo, fascinado con el sonido de mis palmadas en su carne, mientras sus nalgas danzaban bajo mi castigo. Aguantó sin rechistar, como los hombres, mordiéndose los labios para ahogar sus quejidos de placer o de dolor, no supe distinguirlo. Excitado, tomé mi cinturón y le di una serie de latigazos, descubriendo una vena cruel y sádica en mí mismo. Luis se mantuvo firme, con la cola alzada y la espalda arqueada, sosteniendo el peso de su cuerpo sobre sus fuertes brazos y dejándome el placer de controlarlo todo.


Finalmente me arranqué la ropa. No podía soportar mas la espera. Luis mi miró. Era la primera vez que me veía totalmente desnudo. Si le gustó lo que vio no dijo nada. No estaba en posición de opinar y lo sabía. Recargó la frente sobre el sillón a la espera de lo que se avecinaba. Su espalda y glúteos transpiraban y dejé resbalar mi miembro en el surco de sus nalgas, sólo para anticiparle lo que vendría y lubricar mi verga con su humedad.


Abre bien el culo, soldado – le indiqué – porque te la voy a meter hasta el fondo.


Luis arqueó la espalda, y yo le acomodé la punta de la verga en la entrada de su culo. Su ano estaba firmemente cerrado, y empujé con fuerza para abrirlo. Probablemente hubiera sido mejor hacerlo con cuidado, pero quería penetrarlo, desgarrarlo, romperlo y usarlo porque así era el juego que estábamos jugando, y se la metí con un sólo empellón. Luis gritó, quebrantando su hasta entonces estoica actuación, de pronto traspasado de dolor con la intempestiva introducción, pero no tuve ninguna compasión, y seguí metiéndole el fierro hasta sentirlo completamente encajado en sus entrañas.


Lo tomé por las caderas, sus anchas y masculinas caderas. Me encantó la visión de sus nalgas abiertas y mi gruesa verga perdida entre ellas. El ajustado y angosto pasaje completamente abierto por mi pito hinchado y el gozo de poseer a aquel hombre fueron la combinación perfecta.


Comencé a moverme en su interior, consciente de que con cada movimiento su sufrimiento se acrecentaba. Lo escuchaba gemir en agonía, pero no me detuve, metiéndole la verga con fuertes y decididos empujones. Entramos ambos en un ritmo de frenéticos movimientos. Me impulsaba desde sus caderas, desde su espalda, jalándole del pelo, obligándole a abrirse, a aceptarme, a reconocer que allí mandaba yo y mi deseo.


Te gusta, verdad cabrón? – le peguntaba en un paroxismo de desesperado goce – dime que te gusta!.

Señor, sí señor – contestaba con dientes apretados.

Dímelo bien – apremiaba yo metiéndole la verga hasta el fondo.

Su verga....en mi culo....me gusta mucho – mascullaba él.


Terminó desplomándose sobre el sillón, y yo empotrado en sus nalgas me recosté sobre su cuerpo. Seguí cogiéndomelo, bombeando incansable, subido ya en esa espiral sin retorno, donde cada músculo del cuerpo sólo persigue el placer, hasta venirme en su interior en un apoteósico final. Luis continuo moviéndose a pesar de que yo ya había terminado, y se vino también, sin necesidad de tocarse, con las ansias reprimidas por tantos días y la violenta cogida que le di.


Satisfechos ambos, nos vestimos y nos despedimos. Le dije que ya le llamaría cuando tuviera otro pedido para él, y Luis asintió. Dejé pasar varios días. En realidad nunca antes me habían llamado la atención los juegos sexuales violentos, pero de pronto comencé a pensar mucho en ellos. Luis buscaba pretextos para llegar a mi oficina, y yo lo ignoraba con el único placer de ver su expresión ante mi desinterés. Finalmente un día le llamé a media mañana.


Qué traes puesto? – le solté en cuanto escuché su voz al teléfono.

No entiendo, señor – contestó apenas en un susurro.

De ropa, qué llevas puesto – le aclaré.

El uniforme, señor – contestó estúpidamente.

Debajo, tonto, que llevas debajo del uniforme – le dije impaciente.

Una truza blanca – contestó con voz apagada.

Pues quiero que vayas al baño y te la quites – le indiqué.

Sí señor – respondió inmediatamente.

Luego me la traes a mi oficina – terminé y colgué.


Diez minutos después llegó Luis con un sobre, de esos de correspondencia. Lo dejó sobre mi escritorio.


Acércate – le ordené.


Metí mi mano entre sus piernas. Sentí sus huevos calientes y pesados a través de la tela y su verga tiesa. Le di la vuelta para acariciar sus nalgas y me encantó el contacto de la tela sobre sus firmes glúteos.


Así quiero que permanezcas todo el día – le advertí.

Sí señor – fue su inmediata respuesta.


Le palmeé las nalgas y lo despedí. Una vez sólo en mi oficina saqué el contenido del sobre, su truza blanca. Me la llevé a la nariz, percibiendo inmediatamente el olor de su sexo, masculino e intoxicante. Me sentí excitado. Todo el día tuve su ropa íntima en el cajón. De vez en cuando lo sacaba y lo olisqueaba, lo cual me mantuvo excitado casi toda la jornada. Ya tarde, le llamé y le dije que cuando se quedara solo me avisara. A eso de las ocho de la noche me llamó.


Voy a verte a tu oficina – le avisé -. Quiero que te desnudes y me esperes con las nalgas bien paradas. Quiero que lo primero que vea al entrar sea tu culo peludo esperándome, porque no tengo tiempo y quiero llegar a cogerte sin tener que esperar a que te prepares. Esta claro?

Sí señor – contestó rápidamente.


Cuando llegué a su oficina lo encontré acomodado a cuatro patas, como un perro, con el culo hacia la puerta. Seguramente había estado muerto de angustia por la posibilidad de que entrara alguien mas en vez de mí, y suspiró aliviado al ver que era yo quien llegaba.


Muy bien – dije complacido por su obediencia – aunque debo disciplinarte de todas formas – dije tomando una regla metálica de su escritorio.


Me miró en silencio y asintió excitado. Le solté un reglazo en la nalga izquierda, y Luis saltó por el repentino dolor, aunque no quejó.


Sólo te daré diez reglazos – le avisé – porque hiciste las cosas tal como te ordené.


Sus nalgas terminaron rojas y calientes. Me abrí la bragueta y dejé salir mi verga hinchada y dura. No tuve ninguna dificultad en metérsela hasta el fondo. Luis suspiró complacido y lo cabalgue rápidamente, gozando de su sumisa entrega. Le dejé el culo lleno de leche y le prohibí masturbarse. Quedó febrilmente excitado y lo dejé tirado y desnudo en la soledad de su propia oficina.


Días después, con el fin de mes, yo debía preparar el cierre de compras, para lo cual necesitaba que todos los ejecutivos me hicieran un reporte de sus necesidades. Luis era uno de ellos, por lo que lo cité una mañana. Llegó perfectamente bañado y pulcro. Nada mas entrar sentí la tensión sexual flotando en el ambiente.


Comenzamos a trabajar. Sobre mi escritorio había todos los útiles normales de una oficina, entre ellos esas pequeñas pinzas negras que se utilizan para sujetar las hojas. Tomé una y se me ocurrió una idea.


Ábrete la camisa – le ordené a Luis.


Miró nervioso la puerta abierta, por la que mi secretaria y mi asistente pasaban a cada momento.


Obedece y actúa normalmente – le indiqué.


Luis desabotonó su camisa. Su pecho velludo era espectacular. Le hice señas de que la abriera un poco mas, hasta dejarme ver sus pectorales y sus tetillas. Tomé la pinza y se la coloqué en el pezón derecho. Luis hizo una mueca de dolor, pero aguantó sin hacer ningún ruido. Mi asistente entró y Luis rápidamente cerró su camisa. Continuamos trabajando, aunque ambos éramos conscientes de la pinza pellizcando su carne. Allí la tuvo durante todo el rato que trabajamos, hasta que terminamos y ambos nos pusimos de pie. Antes de marcharse cerré la puerta brevemente y le abrí la camisa. Su pezón estaba duro y rojo. Le quité la pinza y le lamí la tetilla erecta. Luis gimió descontrolado por la caricia.


Ahora puedes irte – le dije – y se marchó tratando de disimular la pronunciada erección bajo los pantalones.


Esa noche por supuesto me lo volví a coger, esta vez en mi oficina, y con una pinza en cada teta, lo cual indiscutiblemente disfrutó, según pude apreciar por sus gemidos de placer.


A partir de allí siempre estaba pensando en nuevas cosas que probar con Luis. En una ocasión llevé un consolador y se lo entregué.


Quiero que te lo metas en el culo – le informé.

Sí señor – respondió -. Cuándo quiere que lo haga, señor? – preguntó ingenuamente

Ahora mismo, y lo traerás puesto hasta que yo te diga.


Luis me miró sorprendido pero comenzó a desabotonarse los pantalones. Fue un verdadero placer verlo inclinarse y meterse él mismo el consolador. Sus nalgas abiertas por sus propias manos, la punta del consolador tanteando la entrada de su , introduciéndoselo lentamente con suaves murmullos de dolor, hasta que fuera únicamente quedaron los falsos testículos de plástico.


Ahora ponte los calzones y los pantalones – le ordené – y vuelve a tus labores


Luis obedeció y lo vi marcharse caminando de forma muy extraña, envarado y tieso con aquel grueso falo metido en sus entrañas. Tres horas después llegue hasta su oficina para retirárselo. Cerré la puerta y le ordené bajarse los pantalones. Le bajé los calzones, maravillado de que hubiera podido aguantar tanto tiempo con el culo retacado con aquel consolador.


Eres muy buen soldado – le dije mientras le sacaba el aparato – y una grandísima puta – terminé al ver la potente erección entre sus piernas.


Luis asintió, mientras le metía y sacaba el consolador unas cuantas veces y él explotaba manchando la alfombra con su abundante descarga de semen.


Limpia esa porquería – le ordené al marcharme, y lo dejé allí tratando de eliminar la indiscreta mancha.


Pasó un buen tiempo antes de que intentara algo de nuevo. No quería perder la emoción de aquel juego y pensé muy bien cuál sería mi siguiente movimiento. Finalmente se me ocurrió una idea muy buena. Averigüé la dirección de Luis y me presenté en su casa un domingo por la mañana. Me atendió a la puerta una señora, madura y todavía bonita, que resultó ser la esposa de Luis.


Buenos días – saludé – estoy buscando a Luis, somos compañeros de trabajo – le informé.

Pase por favor, - contestó ella muy educada – ahora lo llamo.


Entré a la casa y me senté en la sala. Luis llegó poco después. Su cara al verme fue todo un poema. Se puso tieso, no sabía que decir frente a su esposa, y salvé la situación hablando con ella como si nada, como si no me hubiera cogido a su marido tantas veces. Luis nos miraba callado. Llevaba puesto un pantalón para hacer ejercicio y una playera sin mangas que le entallaba el pecho ajustadamente.


Bueno – se disculpó su mujer – los dejo para que platiquen mientras les preparo un café.


En cuanto nos dejó solos le ordené a Luis que se acercara. Nervioso se sentó junto a mí.


Qué llevas debajo? – le pregunté.

Señor, por favor, aquí no – me rogó en un apagado susurro.


Metí una mano bajo su playera y le pellizqué una de sus tetillas con fuerza. Luis ahogó un quejido.


Me vas a desobedecer? – pregunté con voz autoritaria.

No señor – fue su respuesta inmediata.

Pues quiero ver lo que llevas debajo – insistí.


Mirando hacia el pasillo por dónde su mujer se había ido, Luis se bajó el pantalón de ejercicio. Llevaba un calzón tipo jocker, de los que usan los deportistas, que sólo cubren el frente y no el trasero. Palmeé sus nalgas desnudas, y Luis nervioso vigilaba ansioso que el sonido de los palmetazos no llamara la atención de su mujer en la cocina.


Empínate – le ordené.


Allí, en medio de su sala, Luis obedeció. Puso las manos sobre las rodillas y se inclinó, poniendo su majestuoso culo frente a mí rostro. Le abrí las nalgas con mis manos y le besé el ojo del culo. Luis suspiró de placer. Comencé a lengüetearle el agujero, pasando mi lengua por los bordes de su rosado ano. El ruido de tazas tintineando nos alertó con el tiempo suficiente para que Luis se subiera los pantalones y se sentara rápidamente.


Aquí les dejo café y galletitas – dijo su amable esposa – y le ruego me disculpe por dejarlos solos por un rato, pero debo salir a hacer algunas compras.

No se preocupe, señora – le contesté con mi tono mas encantador.

Luis, por favor atiende bien a tu amigo mientras regreso – recomendó ella a su taciturno marido.

Seguramente lo hará – completé sonriente.


Apenas escuché que la puerta se cerraba me abrí la bragueta y me saqué la verga, ya bastante dura.


Ven a tomar tu desayuno – le ordené.


Luis cayó de rodillas inmediatamente y comenzó a mamarme la verga. Ahora lo hacía ya de una forma estupenda, succionando el glande con una maestría impecable, al punto de casi hacerme venir.


Vamos a tu recamara – le dije apartándolo de mi verga. Luis renuente me indicó el camino. Detrás de él, comencé a acariciarles las nalgas.


Desnúdate – le dije sin mirarlo apenas entramos en su recámara.


El obedeció, y pronto estaba en pelotas mientras yo abría los armarios. Encontré el cajón de la ropa íntima de su mujer y elegí una pequeña pantaleta color melocotón, con femeninos encajes.


Póntela – le indique arrojándosela sobre la cama.


Luis dudó por breves instantes, pero reaccionó enseguida y se la puso. La prenda apenas y le cubría lo esencial. Una porción de sus huevos escapaba por los costados, y por detrás, la mitad de sus nalgas quedaban al descubierto.


Te ves como la puta que eres – le dije en tono desdeñoso.


Me senté sobre la cama matrimonial y lo jalé sobre mi regazo, acomodándolo boca abajo para zurrarlo.


Y te daré lo que una puta como tú merece – le dije mientras empezaba a darle nalgadas.


Su culo brincaba entre mis manos y disfruté mucho con aquel soberbio trasero, apenas cubierto por la femenina y delicada prenda. Lo castigué con rudeza, jalándole la pantaleta de modo que se le incrustó en la raja del culo, . Comencé a meterle un dedo en el ano mientras continuaba palmeándole las nalgas. Finalmente lo puse de pie y le ordené que se sentara sobre mi verga erguida. Por supuesto obedeció, haciendo a un lado la prenda sin quitársela y se acomodó sobre la punta de mi verga. Lo jalé hacia mí, haciéndolo que se clavara mi estaca con un solo empujón. Resopló de dolor y placer, y comenzó entonces a darse sentones sobre mi enhiesto palo mientras yo disfrutaba con ver su enorme y macizo culo descender sobre mi verga, absorbiéndola, tragándosela, comiéndosela con su apretado agujero. Me hizo venir rápidamente y loco de placer, todavía con mi verga dentro, comenzó a masturbarse.


No te di permiso de hacer eso – le indiqué.


Luis dejó de masturbarse con un supremo esfuerzo de voluntad. Lo hice a un lado y se recostó en la cama. Su verga estaba hinchada y goteaba líquido seminal.


Dime qué castigo mereces por estarte masturbando sin mi permiso – le pregunté.

Señor, el que usted decida – contestó. Me miraba con ojos turbios, demasiado excitado, demasiado inmiscuido en la fantasía que estábamos haciendo realidad.


Busqué en el armario. Encontré un grueso cinturón de cuero negro. Lo azoté sobre el colchón, a escasos centímetros de Luis, que respingó con el seco sonido.


Te parece suficiente castigo este? – pregunté sin esperar ninguna respuesta


Luis recargó el pecho sobre el colchón, con las rodillas en el piso. Sus nalgas preparadas para el castigo, su verga más dura que nunca. El primer golpe le arrancó un gemido y dejó una larga marca roja atravesando sus nalgas.


Ahora puedes masturbarte – dije empezando con una serie de cinco cinturonazos.


Luis comenzó a menearse la verga con ímpetu desenfrenado. Apenas alcancé a darle cuatro golpes cuando se vino con fuertes espasmos de placer. Le acaricié la espalda mientras aun se estremecía.


Me despides de tu mujer – le dije al cerrar la puerta.


Los días en la oficina eran una mezcla extraña de trabajo y placer. Comencé a disfrutar mucho con pequeños castigos y humillaciones que Luis siempre soportaba, con evidente placer. Le ordenaba hacer tareas denigrantes, como limpiarme los zapatos con la lengua, esperarme por horas fuera de mi oficina, encerrarlo en uno de los baños de la oficina con el consolador bien metido en el culo con ordenes de no sacárselo hasta que fuera por él, y cosas por el estilo. Lo malo es que tanto él cómo yo siempre esperábamos mas, y mi imaginación se estaba agotando.


En esos días conocí a unos tipos en un bar. Eran dos hombres como de mi edad que gustaban de incluir de vez en cuando a un tercero para ponerle emoción a su relación. Tuvimos una agradable sesión de sexo y se me ocurrió platicarles de Luis. Inmediatamente se interesaron en conocerlo, dudando de si en verdad Luis me obedecería en todo y se dejaría coger por ellos. Yo mismo no estaba seguro de que lo hiciera. Una cosa era el juego personal que teníamos y otra muy distinta que Luis aceptara que otras personas supieran de lo que yo le hacía. De todas formas acordamos que intentaría llevarles a Luis.


Elegimos la noche del viernes, y para facilitar las cosas les dije a mis nuevos amigos que deberían usar antifaces. Por la mañana le dije Luis que quería verlo esa noche. Llevaba ya mas de una semana sin cogérmelo, y le había prohibido tener sexo, por lo que estaba mas caliente que nunca. Cuando llegó a mi oficina se encontró con una nota mía donde le indicaba que se presentara en una dirección a las nueve en punto. Era el departamento de mis amigos, donde los tres lo estábamos ya esperando.


Luis llegó puntual, intrigado pero obediente.


Esta es su casa, señor? – preguntó nada mas al entrar.


Le crucé la cara con una bofetada que dejó una marca roja en su mejilla y una atolondrada expresión en su rostro.


No me gustan las preguntas – le espeté. – Tú debes callar y obedecer nada más.


Luis asintió en silencio. Su miembro ya estaba duro por el golpe recibido y sin aviso lo agarré con mi mano.


Ya estas caliente – le dije mientras le sobaba la verga – y apenas vamos comenzando. Eres una puta caliente. Una zorra ávida de verga y esta noche vas a tener mas vergas de las que tu hambriento culo va a poder soportar.


Mientras las palabras aun flotaban en su mente aparecieron mis amigos. Uno con antifaz rojo, el otro con uno azul. Luis inmediatamente reaccionó. Perdió la compostura, indeciso entre quedarse o abandonar la casa. Le solté otra bofetada.


Ni creas que te vas a marchar – le advertí -. Estos hombres son mis amigos, y tienen mi permiso para usarte como se les antoje.

Señor, yo no creo ser capaz.... – otra bofetada y una mirada furibunda y Luis dejó la frase sin terminar.

Te callas y obedeces, puta – le grité.


Luis se calmó. Vi en su mirada su total sumisión. Me acerqué entonces y lo besé. Nunca lo había hecho antes y el beso lo tomó por sorpresa. Le metí la lengua en la boca, abriendo sus labios, sintiendo su bigote contra el mío. Acaricié sus nalgas y le desabroché los pantalones. Luis me dejó hacer todo sin oponer ya ninguna resistencia. Mis amigos estaban cómodamente sentados en el sillón, mirando la escena fascinados. Sus braguetas mostraban lo mucho que les estaba gustando.


Luis quedó completamente desnudo frente a la atenta mirada de mis amigos.


Estos hombres estan calientes – le dije señalando a mis amigos -. Sácales la verga y mámaselas – ordené.


Luis tuvo un ultimo instante de duda, pero con el deseo bailando en sus ojos se acercó hasta el sillón. Se hincó frente a uno de ellos y le abrió la bragueta. La dura verga asomó por la abertura y Luis se la metió en la boca. El otro desenfundó también y comenzó a masturbarse viendo la mamada que recibía su compañero. Luis dejó la primera verga y saltó sobre la segunda, mamándola con soberbia pericia. Me acerqué hasta sus nalgas, excitado yo también y comencé a castigarlas con sonoras palmadas.


Puta caliente – le decía mientras lo azotaba – ya estas de piruja mamando verga, no sabes estar sin un pito en la boca, eres una zorra.


Luis excitado lamía con desenfreno los penes de mis amigos que se fueron desnudando entre lamida y lamida.


Quién se lo quiere coger primero? – pregunté.


El antifaz rojo saltó sobre el culo ya dispuesto, y la gruesa verga desapareció entre las amplias nalgas de Luis. Mientras se lo cogía le pellizcaba las tetas peludas, le jalaba el pelo, le golpeaba las nalgas, y Luis parecía disfrutar de todo lo que le hacía. Cuando se vino, su compañero tomó su lugar inmediatamente, sellando el culo de nuevo antes de que dejara escapar todo el semen que estaba en su interior. Luis cerró los ojos ante la segunda cogida de la noche. No le dejé descansar, le acerqué mi verga a la boca y rápidamente comenzó a mamármela.


Eso es, putita, comete mi verga, mójamela con tu saliva porque en cuanto termine mi amigo te la voy a meter en el culo y te lo voy a reventar a vergazos – le anuncié.


Cumplí mi palabra. En cuanto el antifaz azul dejó libre su hueco, le metí la verga hasta la empuñadura. Seguí pellizcando sus pezones, mordiendo su espalda mientras le arriaba implacables vergazos. Al final Luis era sólo un juguete en nuestras manos. Le dejamos descansar un poco y aun desnudo le ordené que nos preparara algo de cenar. Para aumentar su humillación mi amigo le colocó un delantal, y nos deleitamos viéndolo ir y venir con las hermosas y masculinas nalgas al aire. Se las pellizcábamos al pasar, le decíamos guarradas, lo tratábamos de puta barata, y él corría diligente trayendo bebidas y comida. Todavía desnudos cenamos en la mesa y Luis nos sirvió a todos. Los tragos al final nos calentaron nuevamente, así que mandamos a Luis a bañarse para una segunda ronda de sexo. Ni siquiera le dimos tiempo para salir del baño. Uno de mis amigos se metió a la ducha y se lo cogió bajo el chorro del agua. El otro lo interceptó al salir del baño, y húmedo aun se lo cogió sobre la cama. Yo preferí dejar mi turno para después, porque Luis mostraba ya evidencias de un total agotamiento.


Lo llevé hasta su casa porque no había traído coche y ya era bastante tarde. Durante el camino habló muy poco, y yo preferí dejarlo descansar. En el trayecto rememoré todo lo que le habíamos hecho, y la verga se me enderezó furiosa. Llegamos a su casa ya de madrugada. Atravesamos el pequeño jardín hasta la puerta de entrada. Luis buscaba la llave tratando de no hacer ruido. Lo abracé desde atrás, restregándole mi verga tiesa en las nalgas. Allí, sin pedir su consentimiento le desabroché los pantalones y se los bajé hasta las rodillas. Metí mi mano entre sus nalgas para buscarle el ano. Luis gimió adolorido, pero no me importó. Acerqué mi verga hasta su agujero y comencé a metérsela. Luis se recargó contra la puerta, dejándome hacerle lo que yo quisiera. El tipo era una joya. Me lo cogí rápido, con violentos empujones, preocupado de no hacer ruido para no alertar a su esposa, en las sombras, como un ladrón le di la ultima cogida de la jornada, y su culo fue violado una vez más. Esta vez le dejé masturbarse, y temblando ambos obtuvimos nuestro esperado placer.


Que pases buena noche – me despedí subiéndome la bragueta -. Te veo mañana en el trabajo.


Luis me miro y dijo el esperado:


- Señor, sí señor.

altair7@hotmail.com

Casa con Piscina

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 En el mes de Enero tuve muchas ofertas para pasar
mis vacaciones, no quería gastar mucho dinero porque
el año pasado había hecho muchos viajes y en
realidad no tenía tanto efectivo como para hacer
algun viajecito largo.
Tuve la oferta de mi hermana para ir a pasar unos
días con ellos en Buenos Aires y después volver a
Montevideo para terminar en la casa de veraneo que
tiene mi hermano Leo en las cercanías de Punta del
Este.
Otra oferta fue la de Leo para pasar con ellos en
su casa, pero ninguno de esos ofrecimientos me
interesó demasiado, porque quería algo distinto ya
que tantas veces había compartido mis veranos con
mis hermanos y sobrinos..
La oferta diferente vino de parte de un matrimonio
gay amigos míos desde hace mucho tiempo.
Ellos y otro matrimonio amigo había alquilado una
casita en la ciudad de Carmelo, cerca del arroyo de
las Vacas, irían los dos "matrimonios" cada uno en
su coche y me propusieron de que fuese con ellos.
La idea me entusiasmó desde que me la plantearon,
en Carmelo había estado hacía muchísimos años y ya
era tiempo de volver a esa ciudad fundada por
Artigas y por qué no redescubrirla.
Mis vacaciones no podían ser más económicas, dado que
transporte, peajes y alojamiento no pagaría, solamente
los gastos de la comida lo dividiríamos en partes
iguales y alguna extra que quisiera hacer correría por
mi cuenta.
Llegamos a ese lugar y nos encontramos con un lindo
chalet en un barrio muy agradable pero lo mejor fue
el vecino de la casa de al lado...
El chalet tenía solamente dos dormitorios por lo tanto
los "matrimonios " que eran los que pagaron la renta
se apropiaron inmediatamente de ellos dejándome para
mi un cómodo sillón del living que como era verano no
fue ningún inconveniente adoptarlo como lecho.
Realmente no había mucho para hacer allí, dar unas
recorridas por la plaza principal, e ir a caminar a la
orilla del arroyo y tomar sol entre la vegetación que
había por a allí.
Pasaron tres o cuatro días en los cuales mi verga
estaba ansiosa por alguna acción, mis amigos estaban
en lo suyo cada uno con su pareja y yo solito en
ese lugar tan cálido...
Mis amigos empezaron a saludar a los vecinos de al
lado, era un matrimonio de cuarentones con una hija
que andaría alrededor de los 17 años.
La señora muy amable nos contó que su esposo era
profesor de anatomía patológica en la facultad, que
ella trabajaba en una mutualista como doctora y su
hija estaba estudiando para seguir los pasos de sus
progenitores.
El profesor era un tipo casi de mi edad bastante
gordito con una sonrisa bonachona en la cara como
mu ŸÞ‘¤ ƒûÇŸðÉ ðp …æÏ& °?È Iþ ïù„0 Lùùùùùùñ 1Á0 € ðÀ ð ð1 ‰ð‘1
L$ ­Ä ­„bX1Ž ˆOŽOðpÏÏÏÏÏÏÏψˆ‚  Ž φ O‚ ˆ ψ ρ„ŽÏ‚O„ŽÏŒ  ŽOŽOðpÏÏÏÏÏÏÏρ€ ŽOƒ€Ž@ðpÏÏÏÏÏÏÏϘˆO€„€ ‚ O‡Å½ŽOƒ€ωˆÏŒ€‚  O‰ˆO ˆ ‚ ˆ OðpÏÏÏÏÏÏÏÏ„OƒÅ½ Oƒˆ €OŒ „„€ψOŒŽˆρˆ €O‰ˆÏ€ ‰Å½ÏðpÏÏÏÏÏÏÏÏ„€ €O‚OˆŽ Ž ÏŒOŽŽ €Oˆ ψO„‚ O€ €O„ OðpÏÏÏÏÏÏÏÏ€O‰ˆO€Å½   ˆ@ÏðpÏÏÏÏÏ 'x@ El tipo muy amable se pasaba horas conversando con
nosotros y cuando su esposa no estaba me miraba de
una forma muy extraña como comiéndome o
desvisitiéndome con la mirada.
Esa miradas no creo que fuesen imaginaciones mías
porque estaba necesitado de sexo pero no tanto como
para meterme con un nuevo vecino, casado y además
con una hija tan amorosa con él!!!
Alguna noche nos invitaron a su casa a jugar a las
cartas para acortar las noches que en esa soledad
parecían interminables.
Por lo que nuestra relación fue creciendo, nuestro
vecino llamado Eduardo, nos invitó a compartir su
piscina la cual se encontraba en el fondo de su casa,
separada de la nuestra por un muro pintado de blanco
y cubierto por rosales trepadores entrelazados con
jazmínes del país.
Eduardo siempre andaba de short por lo que sobre la
cintura se le desbordaban algunos rollos de su
abultada panza, su tetillas ralas, rosadas y bastante
abundantes las lucía con mucho orgullo y soberbia.
Su cuerpo me era familiar porque infinidad de veces lo
había visto con esa vestimenta pero el día que me
invitó a darme un chapuzón en su piscina creí que se
iba a bañar en bolas porque se agachó y comenzó a
quitarse el short.
Cosa que me extrañó porque su mujer e hija andaban por
allí y me dije "esta será una de esa familias
naturistas que se bañan todos desnudos!!"
En cambio... me llevé una sorpresa Eduardo bajo su short
tenía una minúscula malla verde esmeralda con una raya
negra que la atravezaba por la mitad.
Lo miré bastante bien y puedo decir que su cuerpo era
casi totalmente lampiño, rosadao y con muchos rollitos
de carne o grasa colgando por su bajo vientre, pero su
piel era muy suave al menos aparentaba serlo ante mi
vista ya que no la toqué ni me atrevería a tocársela a
un desconodio y menos delante de su familia!.
Era una piel muy hermosa sin ninguna estría o fisura
provocada por la gordura que en vez de ser flácida
aparentaba ser dura y firme.
Jugamos un rato dentro de la piscina, carreras, a ver
quien resitía más tiempo debajo del agua, etc. y en
una de esa zambullidas me pareció sentir las manos de
Eduardo que me tocaban el "paquete".
Por supuesto que a pesar de inquietarme un poco no le
presté mucha atención porque cuando uno está en una
piscina es muy común que pase gente al lado de uno y
sin querer lo roce con una mano o un pie, pero no de
esa manera tan evidente como lo hacía Eduardo, que
realmente daba que pensar...que no era por casuliadad.
Por supuesto que de allí no pasó porque estaba su mujer
en las cercanías y si el quuerií tener algo conmigo
por la forma en que se insinuaba no podía delatarse
tan abiertamente delante de ella.
A la noche lo comenté con mis amigos y me dijeron que
serían imaginaciones mías que el profesor les había
parecido un tipo muy serio y que no tenía aspecto de
ser Bi o de gustarle los hombres.
Pasamos unos diez días muy armoniosos compartiendo
nuestras vacaciones con nuestros vecinos y haciendo
alguna excursión por la zona con ellos.
Hasta que un domingo alquilamos un bote y fuímos a dar
un paseo hasta el Río Uruguay donde en una de sus
orillas hicimos un picnic muy placentero.
Al otro día era Lunes y como a las once de la mañana,
oi los gritos de Eduardo a través del muro del fondo,
se había subido a una escalera y estaba llamándome.
Cuando salí lo vi allí trepado entre las rosas y
jazmínes invitándome a nadar un rato antes de almorzar.
No me extrañó porque otros días antes de almorzar había
sucedido lo mismo, salvo que esta vez me dijo que
entrase porque había dejado la puerta abierta y que me
esperaba en la piscina.
Entré a la casa y me dirijí hacia el frente, crucé el
jardín entré a su casa y me encaminé hacia el fondo.
Eduardo estaba totalmente sumergido en la piscina,
solamente su cabeza podía verse fuera del agua.
-Sacate el short y metete al agua!!!
-Qué!!
-Lo que oíste, estamos entre hombres no vas a tener
vergüenza de mí?
-Puede venir tu mujer o tu hija....
-Quédate tranquilo, hace un rato se fueron en la
lancha a comprar ropa en Buenos Aires y hasta mañana
no regresan.
Me dijo eso e hizo una pirueta en el agua levantando
el culo para que viese que el estaba desnudo dentro
de la piscina.
No le hice caso y me tiré al agua con el short puesto,
di unas zambullidas y antes de que abriese los ojos
pude sentirlo junto a mí.
Me arrinconó contra la escalera de la piscina
tratando de sacarme el short y en el forcejeo apoyó
sus labios sobre los míos.
-Estoy caliente con vos desde que te vi, pero por mi
mujer no podía decirte nada y ...además tenía miedo de
que vos me rechazaras y se armase un escándalo...
Me dijo eso y siguió besándome.
Déjame verte desnudo! Sentate en la piscina!
El tipo no me desagradaba, yo tenía muchos días de
abstinencia porque no había trabado relación con nadie
de los alrededores, no sabía que hacer para tener un
buen rato de sexo y este tipo me venía como caído del
cielo!!!
Así que lo complací me senté al borde de la piscina con
mis pies dentro del agua separé las piernas para que
él se metiese entre ellas y sin demorar mucho tiempo se
puso a admirar mi "herramienta".
-Que linda que la tenés! Y eso que no está parada!!
Se puso a darle besitos al prepucio que cubría el
glande y cuándo éste comenzó a levantarse por los
estímulos que sus labios le estaban dando comenzó una
interminable y variada cantidad de lamidas sobre toda
la superficie de la cabeza, me produjo tanto placer con
su lengua que terminó metida entre el borde del glande
y el prepucio cubierta por éste porque el muy
ingeniosamente había puesto su lengua en ese lugar,
deslizando el prepucio sobre su lengua que estaba
sobre mi glande.
Pude oir su gemidos de agitación, y sus manos a los
bordes de mis piernas mientras lamía se había agarrado
de mis caderas para no caer dentro de la piscina.
En pocos minutos más toda la cabeza y parte del tronco
se perdieron en su boca, siguió chupando magistralmente
hasta que toda mi verga estuvo alojada en el fondo
de su garganta.
Le propuse hacer un 69 cosa que no aceptó, sacando mi
pija de su boca dijo que otro día que ahora quería
chupar, chupar y chupar porque desde que estaba en esa
casa no había chupado ninguna verga ya que estas eran
su manjar favorito quería disfrutar de la mía.
Después de tanta abstinencia el placer se acrecienta y
este tipo me lo estaba dando en grando sumo, podía
sentir su lengua y su boca succionado hacia dentro
toda mi verga, hasta que no aguanté más y le anuncié
que si seguía así me iba a hacer acabar dentro de su
boca.
-Síííí, hacelooooo yaaa..!!!
Aumentó el ritmo de su chupada que estaba durando mucho
rato y a los pocos segundo pude sentir como mi leche
subía hacia la uretra para explotar en su garganta.
Mi pija siguió dura dentro de su boca después de tanta
expulsión de néctar, que Eduardo se había encargado de
extraer de mis vesículas seminales y de algun otro lugar
más, para luego hacer desaprecer dentro de su ser, luego
la sacó de su boca y al ir achicándose iban saliendo
los restos de semen que aun quedaban en la uretra, pero
estos vieron la luz del mediodía por unas milésimas de
segundo ya que él se encargó de lamer todos los
indicios de mi eyaculación que iban saliendo por allí.
Una vez que sació su hambre de pija y su sed de leche
salió de la piscina con la verga muy dura, fue la
primera vez que pude vérsela totalmente porque antes
la había visto dentro del agua y la imagen era muy
difusa por los movinietos del agua, pude ver que era
de un tamaño regular, gordita y corta.
Para retribuirle la agarré con la mano comencé a
correrle el forro hasta que apareció ante mis ojos
una cabecita rojiza y muy mojada por el agua de la
piscina.
-Déjame chupártela así de pija dura no te vas a quedar!
No gozaste nada tu pija sigue aun dura y no acabaste...
Nuevamente no quiso, se acostó boca abajo separó sus
nalgas y me ofreció su hoyo por el cual se querían
meter los rayos del sol.
-Lástima que se te bajó, me hubiese gustado que me
cogieras...
Su hoyo era muy rosadito como todo su ser, claro que
un poco más fuerte que el resto de su cuerpo casi el
mismo color de su glande tenía ese agujerito que
estaba calentándose por el sol que le daba de lleno.
Hundí mi cabeza allí y comencé a lamer hasta que mi
lengua de a poco se fue metiedo en ese hoyito que
cada vez latía más y le daba paso hasta que mis dedos
ensalivados fueron a meterse de a uno en uno ante los
suspiros y gemidos de placer de mi nuevo amigo.
Mi pija empezó el lento camino al endurecimiento, él
lo notó y se acomodó sobre mí chupándola nuevamente
hasta que se puso dura lo suficiente como para una
penetración.
En ese 69 seguí lamiedo su culo y metiendo dedos hasta
que su esfínter cedió y pude apreciar que un gran
buraco saludaba al sol.
-Tenés condones?
-Como querés que venga a visitarte con condones en la
mano!!
-Sí, tenés razón, vos no sabías que iba a pasar esto..
-Si yo vine como todos los días a nadar un poco, que
me iba a imaginar lo buen anfitrión que sos y como
agasajás a tus huéspedes!!!!
-Bah.. no importa cogeme sin condón, no aguantó más..!!
Se puso ariba mío se calzó la pija en su culo y fue
descendiendo sobre ella hasta que sus nalgas no
tocaron mis pelos púbicos no se detuvo, fue increíble
sentí que le iba entrando y a pesar de que su culo
ofrecía resistencia él no se inmutaba y seguía bajando
sobre ella con una gran deseperación.
Una vez que toda estuvo dentro suyo se agachó hacia
adelante besándome en la boca y levantando el culo de
tal manera que mi verga empezó a salirse de él, pero
por poco tiempo al notar eso se enderezó y quedó
nuevamente clavado en ella..
Se apoyó en su pies y empezó un lento balanceo sobre
ella hasta que fue alcanzando velocidad y me cabalgó
unos cuantos minutos hasta que no pude soportar más
tanta excitación.
-Uyyyyyyyyyyy..!!! AAAAAagHHHHHHHHHHHhh...!!!
Mi leche comenzó a subir y pude sentir que la base de
mi pija era apretada por algo que no era su culo ya
que su esfínter no podía estrangularme por allí...
Eran sus dedos..!!!
Sus manos iban y venían por lo corto de su pija hasta
que dió un gemido y pude ver un chorrito de leche
asomarse por el agujero de su pija para luego perderse
entre sus dedos.
Lo quedé mirando como diciendo: Qué poco acabás?
El se dió cuenta y me dijo:
-No creas que siempre acabo tan poco, anoche mi mujer
quiso doble fiesta porque se iba y quería ir a Buenos
Aires muy satisfecha.
Mi verga se fue bajando dentro de su recto hasta que
sola se salió de allí
Nos tiramos en la piscina, nadamos un rato mientras
nuestros cuerpos se higienizaban de la transpiración
producida por nuestra agitación acompañada por los
rayos del sol que estaba en su cenit.
Me invitó a almorzar pero no acepté porque mis
amigos me esperaban para hacerlo con ellos, se quedó
solo y yo me fui a comer con mis amigos.
Les conté lo que había sucedio y uno de ellos me dijo:
-Así que era cierto el profe es de los nuestros!!!
Ni que decir a la tarde volví y me quedé a dormir en
su casa donde me la chupó por varias horas hasta que
logró que se me parase nuevamente y al rato no pude
resistir más y le llené otra vez su garganta de leche.
Su mujer y su hija vinieron al otro día después de
almorzar y por supuesto nunca sopspechó que en su
cama había dormido yo con su marido.
Después de eso no tuvimos más oportunidades de estar
a solas en su casa porque su mujer e hija andaban
siempre por allí, pero Eduardo venía a casa con
cualquier excusa y aprovechaba para chupármela en los
dormitorios de mis amigos que gentilmente nos los
cedían para nuestras "necesidades!"
No sé que le habrá pasado a Eduardo porque después
de ese maravilloso y caliente mes de Enero que pasamos
en Carmelo, nunca más planeó un encuentro en
Montevideo y hasta cambió de E-mail para que no lo
pueda localizar.
Hace unos meses me encontré con uno de los matrimonios
que fueron conmigo a Carmelo y me dijeron que ellos
tampoco sabían nada de él.
Este fue el Eduardo que encontré hace un mes en el
sauna y me la chupó diciéndome que era la décima pija
que chupaba ese día en ese lugar.
Solamente me la chupó en ese sauna, no intercambiamos
casi palabras y no nos dimos citas fuera de allí ni
pactamos ningun futuro encuenrtro?!
Supongo que irá todos los días a ese sauna si lo que
más le gusta es chupar pijas allí tiene a dispocisiín
de su boca muchas de todos los tamaños, colores y
sabores.
OMAR
Cualquier comentario como siemre pueden hacerlo a:
omarkiwi@yahoo.com

Carlos Mario y Los Camioneros

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Me sucedió a finales del verano último. Acababa de volver de mis vacaciones de agosto en Torrevieja y el recuerdo de los polvos que me habían echado me tenía aún muy caliente. Hasta mediados de setiembre tenía tiempo libre, así que iba a las saunas en busca de buenos rabos que acariciar, chupar y cuando estaban bien tiesos ofrecerles mi ansioso culo para que descargasen buenos chorros de semen. Una tarde, en la sauna, me habían pasado por la piedra varios tíos cuando me cogió un hombretón ya bastante mayor, grueso, fuerte y con mucho vello, un auténtico macho. Tenía un rabo largo y grueso que me metió en la boca, aplastando mi cara contra el denso y rizado vello de su bajo vientre. Luego me puso de pie contra una pared, me levantó los brazos por encima de mi cabeza y los sujetó contra la pared, me hizo separar un poco los pies y me penetró con fuerza.

Metía y sacaba la polla con fuerza y mientras me sujetaba los brazos en alto con la mano izquierda, su mano derecha recorría mi cuerpo estrujándome los pechos, acariciándome el cuello y el vientre y de vez en cuando dándome fuertes azotes en la nalga derecha. No se corrió rápido, ni mucho menos. Estuvo como diez minutos o más metiendo y sacando la polla en mi culo. Cuando por fin se corrió, yo estaba realmente a mil y mis gemidos habían atraído varios curiosos a ver cómo me follaba. Cuando sus chorros de semen entraron en mi intestino apreté instintivamente mis esfínteres para ordeñarle al máximo. Cuando terminó de correrse y sacó su polla, noté como el semen escurría entre mis nalgas.

Mientras nos duchábamos, el desconocido me dijo que se llamaba Roberto y llevaba un camión de transporte de frutas y que iba a cargar a Almería para descargar en Madrid. Me preguntó si quería hacer un viaje con él para echarme unos cuantos polvos. La verdad es que yo había hecho auto-stop varias veces y en los camiones lo había pasado mejor que bien, así que le dije que de acuerdo. Me dijo que pasaría entre las siete y las siete y media de la mañana por la plaza de Atocha para salir a la carretera y que si yo estaba por allí me subiría al camión, pero que no podía esperarme. Le contesté que allí estaría.

Y allí estaba, a las siete en punto. Me había vestido para la ocasión. Llevaba unos shorts vaqueros blancos, cortísimos y superajustados, sin nada debajo, y una cazadora también vaquera, cortita y desabrochada para mostrar mi pecho y mi vientre, bien depilados como las piernas. Unas bonitas zapatillas rosa de suela de esparto completaban mi atuendo. En una bolsa llevaba tangas, unos zapatos de tacón, medias, unos tops de lycra, un sostén con relleno, una minifalda cortísima y otras cositas así, por si había ocasión y a mi ligue le gustaba verme de mujercita. Pasé algunos sofocones, porque desde algunos coches y furgonetas que pasaban por allí me dijeron de todo. Poco después de las siete y media un enorme camión trailer, que venía desde el paseo del Prado, se detuvo a mi altura. Al volante iba a mi ligue de la sauna y a su lado, otro tío un poco más joven, como de cuarenta y tantos años, más grande y fuerte como un toro, pero menos grueso. Fue este último el que abrió la puerta para que subiera y me ayudó a entrar en la cabina, empujándome el trasero con una manaza fuerte y velluda. Me sentaron entre los dos y el camión siguió camino hacia la autovía de Andalucía.

Eché mi bolsa de viaje a la parte detrás de los asientos y me acomodé entre los dos camioneros. El de la tarde anterior, que conducía, me apretó el muslo izquierdo desnudo, mientras el menos mayor sobó apreciativamente mi pecho y me dijo que me quitara la cazadora y el pantaloncito. Lo hice y quedé sentado completamente desnudo entre los dos tíos. El de la derecha cogió mi pollita y mis huevos y se echó a reir. Mi pene mide apenas seis centímetros y poco más de dos de diámetro y cuando está tieso del todo llega como mucho a unos doce centímetros. “Oye, ésto más que un marica es una niña, con esta pijita tan mini y en cambio tiene bien marcados los pechos y los pezones”. Los dos rieron de buena gana, mientras mis pezones se ponían aún más tiesos y yo notaba mi excitación por todo el cuerpo. Es fantástico ir en cueros en la cabina de un camión, entre dos tios machotes. Tienes la sensación de que todos los coches que se cruzan te ven por el gran cristal del parabrisas y que los conductores piensan que los camioneros llevan una buena puta a bordo.

El que iba a mi derecha me dijo que se llamaba Luis. Se desabrochó los pantalones, se sacó el rabo y los huevos y me ordenó mamársela. La polla, larga, gruesa y nervuda, se puso tiesa en cuando empecé a lamerla con mi lengua. “Venga, guarra, cómetela”, me dijo el tío. Eché hacia atrás la piel y metí el rabo en mi boca, lamiéndolo con la lengua y succionándolo con los labios. El tío me cogió la cabeza y empujó hasta que mi cara se enterró en el espeso vello de su bajo vientre. La polla me entraba en la garganta. Me deslicé del asiento y quedé de rodillas entre sus piernas, sin dejar de mamarle la polla. “Espera”, me dijo, “que quiero follarte a fondo maricón”. Me hizo incorporarme y exploró con los dedos el agujero entre mis nalgas. Se escupió en los dedos y me suavizó el agujero con saliva, metiendo los dedos, primero uno, luego dos, finalmente tres entraron con facilidad. Entonces me hizo levantarme y sentarme sobre su polla, con mis piernas bien abiertas a un lado y otro de las suyas. Me metió la punta de la polla en el culo, me cogió las caderas y me hizo bajar poco a poco, empalándome en su polla. Con un último tirón de las caderas mi culo bajó del todo y quedé sentado sobre su pubis y sus huevos.

Toda su enorme polla estaba dentro de mi intestino. Subió las manos por mi vientre y mi cuerpo hasta mis pechos y los cogió, uno con cada mano, estrujándolos y apretándome con fuerza los pezones hasta hacerme dar grititos de dolor. “Venga, guarra, ahora sube y baja, hazme una buena paja con tu culo”, me ordenó. Era fantástico. Yo veía pasar la carretera y los coches por el gran parabrisas del camión, mientras mi cuerpo desnudo subía y bajaba, empalado en la gruesa polla. Notaba todo mi cuerpo cruzado por latigazos de placer, que recorrían mi vientre, mi pecho, mis muslos y mi espalda. Mientras gemía sintiendo los golpes de la gruesa polla de Luis dentro de mi culo, mis huevos empezaron a estremecerse y mi pequeña colita, tiesa como un palo, se corrió. Mi follador, que se dio cuenta a tiempo, me cogió la pollita y la puso bien hacia arriba y pegada a mi vientre, para que mis chorros de semen fueran a parar a mi cara y mi pecho y resbalasen por mi cuerpo desnudo. Entonces me agarró con fuerza las caderas para obligarme a acelerar mis movimientos de subir y bajar, noté las contracciones de su polla y de pronto me sujetó fuerte contra su pubis y sus huevos y noté los chorros de semen que penetraban en mi intestino, mientras yo gemía loco de placer y él soltaba un fuerte gruñido de satisfacción.

Me quedé sentado sobre él un buen rato, con su polla dentro, tan caliente y cachondo que apenas podía abrir los ojos y mi acelerada respiración no se tranquilizaba. Por fin, empujó mis caderas para levantarme, sacó la polla y me volví a sentar a su lado, entre los dos camioneros. Luis, el que me había follado, me ordenó que le limpiase bien la polla con la lengua y lo hice cuidadosamente. A pesar de acabar de correrse, la polla empezó a ponérsele tiesa de nuevo bajo mis lametazos. Roberto empezó a reducir velocidad y se detuvo en un aparcamiento de la autovía. “Bueno, ahora me toca a mí, así que conduces tu”, le dijo a su compañero. Luis se puso al volante y mi ligue de la tarde anterior ocupó su puesto. El camión arrancó de nuevo y volví a sentarme abierto sobre la otra polla. Esta vez no hubo necesidad de saliva, porque Luis me había dejado el culo bien abierto, de manera que el grueso y largo pollón de Roberto entró sin dificultad, y estuvo buen rato follándome hasta correrse dentro de mi. Después de limpiarle también el rabo con la lengua, yo quedé literalmente exhausto, me dejé caer rendido y desnudo en el asiento entre los dos tíos.

Así seguimos viaje durante un par de horas, conmigo sentado en cueros entre los dos camioneros, que me hicieron contarles mis andanzas sexuales y me recompensaban con buenos sobajeos por todo mi excitado cuerpo. De pronto, Luis indicó a Roberto que tenían que repostar gasoil, y Roberto le contestó que condujera hasta “la gasolinera del Tacho”, que apenas faltaban veinte kilómetros. Luis asintió y se echó a reir. “Ya veo, seguro que lo dices por el Pollastre”. “Pues claro, me dijo el Tacho que ya tiene permiso y que se queda en la gasolinera”. Entre risas, Roberto me explicó que el Tacho era un amigo de ellos, antiguo camionero y que ahora estaba de encargado en una gasolinera, y que el Pollastre era un chico ecuatoriano “muy especial”, sin querer explicarme por qué.

La gasolinera del Tacho era como tantas. Varios postes de servicio a ambos lados de la autovía y a la derecha el edificio de caja, tienda y cafetería, y al lado un gran aparcamiento y un pequeño hotel de una estrella. En el aparcamiento estaban más de una decena de camiones, porque era cerca de mediodía y sus conductores estaban comiendo en la cafetería. Luis paró el camión junto a uno de los postes de gasoil y yo iba a ponerme el short y la cazadora, pero Roberto me dijo que estaba bien en cueros. Un gigantón más o menos de la edad de Roberto se acercó al camión, saludó alegremente a mis compañeros de viaje y miró de arriba abajo mi cuerpo, visible por el gran parabrisas. “¿Qué hay, Roberto? Hola, Luis. Ya veo que lleváis un buen coño para el camino”, y se echó a reír. Roberto bajó del camión y le estrechó la mano entre risas de ambos. Luis abrió la puerta de su lado y bajó del camión. Un chico joven, de unos veintitantos años, bajo y fuerte, como un poco achaparrado, vestido con un mono de trabajo, se le acercó. Sin duda era el ecuatoriano del que me habían hablado, pero no se le notaba nada especial. Me miró con curiosidad, pero poco expresivo, y se puso a llenar los depósitos de gasoil del camión.

Yo me sentía en una situación muy rara, con el camión rodeado de machos y yo sentado solo en la cabina, como en un escaparate, con las puertas abiertas a los lados y ante el gran parabrisas de cristal. Roberto hablaba algo con el Tacho y reían divertidos. Luis y el chico ecuatoriano estaban ocupados en llenar los depósitos y fuera de mi vista. En eso que Roberto se acercó a la puerta y me dijo: “Venga, guarra, date un paseo. Baja del camión y vete detrás del edificio”. Fui a coger los shorts para ponérmelos y Roberto me paró: “Eh, eh, nada de vestirte maricón. Así en cueros estás más mona. No dirás que le da vergüenza ir en cueros a una guarra como tu”. Me sentí al mismo tiempo excitado y un poco asustado. No había ningún otro coche repostando. Desnudo como estaba, sólo con las zapatillas rosa de esparto, bajé del camión y moviendo mucho las caderas y las nalgas, caminé lo más rápido que pude, pasé al lado del edificio de la caja y fui a la parte de atrás. Allí únicamente había campo y la puerta de los servicios. Quedé unos momentos sin saber que hacer, hasta que los cuatro, Roberto, Luis, el Tacho y el que habían llamado “el Pollastre”, vinieron a reunirse conmigo.

Fue el Tacho el primero que habló: “Bueno, maricona ¿cómo te sientes aquí sola con cuatro buenos machos?”. Me puse muy colorado mientras todos reían y de nuevo noté la excitación en mis huevos y que mi pequeña polla empezaba a empalmarse. El Tacho se acercó y dándome un fuerte azote en las nalgas me ordenó pasar a los servicios. Los cuatro entraron detrás de mi y el Tacho cerró la puerta con un pestillo. Era una sala grande, en una pared se alineaban cinco lavabos con espejos y a continuación como una docena de urinarios, sin separación entre ellos. Enfrente estaban las puertas de seis retretes, y ya al fondo se veían dos duchas, con las puertas abiertas. A esas alturas, yo me había dado cuenta que Roberto y Luis habían decidido que yo hiciera de puta para el Tacho y el Pollastre y seguramente también para repetir ellos. Bueno, la cosa me apetecía y me dispuse a servirles con todas mis ganas para que me disfrutasen a tope.

El Tacho, Roberto y Luis no tenían ganas de perder tiempo, porque rápidamente se desnudaron. Sus corpachones grandes, fuertes y velludos, y sus pollas gruesas y largas me hicieron sentirse de nuevo excitado a mil. Sin embargo, no se me acercaron, parecían esperar algo. Entonces el joven ecuatoriano se bajó la cremallera del mono y se lo quitó. Tenía un cuerpo con poco pelo, pero muy musculoso. Incluso antes de que se quitara los calzoncillos adiviné por qué había dicho Roberto que era “especial”. Cuando se los bajó tragué saliva, entre cachondo y asustado. Aquello era increíble y aún más llamativa en el cuerpo bajo del chico. Entre sus piernas colgaba un rabo que incluso así, blando como estaba, le llegaba a más de medio muslo y era grueso como mi muñeca. Costaba imaginar cómo sería empalmado, aunque iba a tener ocasión de verlo y sentirlo enseguida. Sin contemplaciones, el chico me hizo arrodillarme y me ordenó lamerle el enorme pollón, que empezó a ponerse duro con rapidez bajo el estímulo de mi lengua. Por el grosor no podía ni intentar meterlo en mi boca, así que me puse a lamerlo intensamente, arriba, abajo, alrededor. Tieso era impresionante, un enorme cilindro de mucho más de un palmo de largo y como cinco o seis centímetros de diámetro. Pensé que mi violación por ese rabo iba a ser dolorosa, aunque no imaginaba cuánto.

Los cuatro se habían agrupado a mi alrededor. Yo, de rodillas, iba chupando de polla en polla, metiéndome en la boca las de Roberto, Luis y el Tacho y lamiendo la del chico ecuatoriano. Los cuatro las tenían ya tiesas a tope. De pronto, el Tacho me ordenó ponerme de pie y me dijo: “Zorra, te ha llegado la hora, esto no lo vas a olvidar”. Me llevó hasta un lavabo y me hizo apoyarme agachado, con las nalgas en pompa y con las piernas abiertas. “El Pollastre” se puso detrás de mi, con su enorme rabo tieso como un palo. Yo lo veía por el espejo del lavabo mientras me acariciaba las nalgas y las abría. Empezó a poner crema en mi agujero y fue metiendo sin dificultades los dedos para dilatarme lo más posible. Luego llegó el momento. El Tacho y Roberto se pusieron uno a cada lado y me sujetaron los brazos. “El Pollastre” me cogió las caderas y noté la cabeza del enorme rabo entre mis nalgas, sobre el culo bien lubricado. Respiré hondo y procuré relajarme al máximo. De repente, casi al mismo tiempo, el chico ecuatoriano empujó su pene contra mi agujero y Luis me tapó la boca con su manaza, ahogando mi alarido de dolor mientras el enorme pollón se abría paso entre mis esfínteres y penetraba, despacio pero imparable, en mi interior. Las lágrimas salían a chorros de mis ojos y me hubiera caído de no sujetarme El Tacho y Roberto por los brazos. Después vería que de mi culo habían caído al suelo gotas de sangre, pero en ese momento, mientras el gigantesco pene invadía mis entrañas, noté la excitación de la próstata y empecé a orinarme sin poder impedirlo.

El chico ecuatoriano parecía incansable. Adaptado ya mi culo a su polla, dejaron de sujetarme los brazos y Luis quitó la mano de mi boca. Mis gritos eran ahora gemidos entre de dolor y placer que excitaban aún más a mi violador, que estuvo metiendo y sacando la polla durante un rato que parecía interminable, quizá un cuarto de hora, antes de correrse con chorros largos y calientes en mi sensibilizado intestino.

Los otros tres se corrieron en mi culo uno tras otro, estaban tan salidos con el espectáculo que se corrieron todos muy rápido. Yo, tras descansar un poco en el suelo, me levanté y me lavé bien el culo en un lavabo, tras limpiarme los chorros de semen que escurrían entre mis muslos. Los tíos se vistieron y yo volví en cueros a la cabina del camión. Roberto se volvió a poner al volante y salimos de la gasolinera hacia Almería. Notaba mi culo acorchado y tenía el cuello y los hombros llenos de moratones y señales enrojecidas en los pechos. Yo pensaba que el viaje había prácticamente terminado, pero estaba muy equivocado. Todavía habría otro alto antes de llegar y ni me pasaba por la cabeza lo que esperaba a mi cuerpo en destino…

(En el próximo relato, “Carlos Mario en la Gasolinera”, leeréis cómo se corrieron en mi boca y usaron el coño que tengo entre las nalgas docenas y docenas de tíos y viví durante casi dos meses como una puta, de día y de noche. El que quiera escribirme y conocer más detalles que lo haga a jimmy2002@xasamail.com

Carlos Felipe, un buen Amigo

Comentarios (0)

 Hoy quiero relatarles una de las historia más
insólitas que me ha tocado vivir.
La masturbación no es nueva en mi vida ni en la de
ninguna de las personas que lean esto.
Con Pierre muchas veces nos llamamos por teléfono,
recordamos hechos que vivímos juntos, terminábamos
rememorándolos a través de la línea telefónica con
una buena dosis de caricias, frotaciones y otras
excitantes manipulaciones de nuestras vergas hasta
que veíamos salir la leche de dentro de nuestros
organismos y nos calmábamos.
Otras veces Pierre inventaba qe lo estábamos haciendo
en esos momentos y me decía como la tenía y que me
imaginara que la tenía en mi boca o en mis manos hasta
que yo le decía lo que le estaba haciendo, terminando
con un sinfin de gemidos y exclamaciones típicas de
un buen orgasmo.
Pero hoy no quiero contarles nada de Pierre, quiero
relatarles lo que me sucedió a través de esta página
web que publica mis realatos.
Antes de empezar a escribir las cosas que me sucedieron
y suceden en mi paso por la vida, comencé a leer
relatos en Internet, encontré esta página y me hice
asiduo lector, le escribí a muchos autores
comentándoles lo que me parecieron sus relatos y con
uno de ellos comenzamos una amistad muy especial, de
él y de esa amistad quiero hablarles hoy.
CARLOS FELIPE es su nombre verdadero pero sus relatos
los firma con un seudónimo, es un chico colombiano de
23 años, leí un relato suyo y le escribí, dándole mi
opinión. Así nació nuestra amistad, la que fue tomando
calor con sus E-mails cada vez más calientes, Antes de
seguir narrándoles lo que me sucedió con él, quiero
transcribir aquí algunos de sus E-mails o fragmentos
de ellos.
Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: hola
Fecha: Mon, 14 Jul 2003 19:25:19 +0000

Hola Omar, gracias por escribir y que te haya
gustado mi relato, tengo como 6 míralos y me das
tu opinión, no he visto ninguno tuyo, como apareces?
cuéntame de ti, de donde eres, que haces, que te
gusta, como eres, tus fantasías, lo que desees, yo
te respondo de inmediato.
Suerte y un abrazote rico, Carlos F.
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: hola
Fecha: Tue, 15 Jul 2003 17:56:55 +0000
BARBARO!!!!!!!!!!!!!!!, leí tus 40 relatos, me
pusiste a mil, me encantaron todos, fantástico,
escribes super, me fascinaron los de travestis y
todos los de gays, muy ricos, me excité mucho.
Carlos F.
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: saludo
Fecha: Mon, 21 Jul 2003 21:31:40 +0000

Hola Omar, gracias por escribir, soy colombiano de
23 años, estudio sistemas, soy gay 100%, activo y
pasivo, me gusta mucho el deporte, ahi te van mis
fotos, dime que te parecen, espero las tuyas.
Me puse vergafeliz, por que con mi verga he hecho
muchos culitos felices y desde luego a mi tambien me
han hecho rico, me encanta el sexo oral, no hay nada
como mamar una buena verga, es muy delicioso, me
gusta coger y que me cojan, escribeme mas cosas de
ti, de donde eres, que te gusta, espero que te
encanten las vergas tanto como a mi, gracias por tus
besos, se me paro muy rico, escríbeme cositas.
Un besote con harta lengua en tu anito y verga.
Carlos F.
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: relato
Fecha: Thu, 24 Jul 2003 13:21:26 +0000
Hola Omar, leí tu último relato del padre de
familia y me hubiese gustado ser Ernesto, que bien
coges, me encantó, muy bien, leiíte los 2 últimos
mio? no te pierdas, escribe.
Carlos,
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: hola
Fecha: Wed, 30 Jul 2003 14:11:16 +0000
Oye vi tu último relato, te felicito, me gustaría
haber sido ese Carlos y que me hicieran todo eso, de
pelos, que bueno o ser Goyo y estar contigo, debe ser
muy rico si coges como dices.
Carlos Felipe.

A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: saludo
Fecha: Wed, 30 Jul 2003 21:09:58 +0000

uhmmmmmmmmmmmmmmmmmm, te juro que asi desearía estar
yo, con dos ricas y enormes pijas en mi ano, claro una
sería tuya, y que ambas se derramaran al tiempo y
dentro mio, uahoooooo.

"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Fecha: Fri, 01 Aug 2003 19:03:59 +0000

Omar, como andas? ya te había remitido mis fotos,
pero te las mando otra vez, mandame las tuyas bien
buenas, a mi me va de todo un poco, me gusta ser más
pasivo quer activo, y desde luego que me gusta mucho
el sexo oral, me encanta de verdad, prefiero una verga
gruesa a una larga, me gusta mas, claro que si es
gruesa y larga pues mucho mejor no?, me considero buen
chupador de pollas y me pone a mil comerme la lechesita,
es de las cosas que mas me gustan, cuéntame que te
gusta a ti.
Un besote con mucha lengua en tu verga y ano.
Carlos
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: HOLA
Fecha: Tue, 05 Aug 2003 21:34:27 +0000
Hola Omar.
yo tengo 23 años y estudio sistemas. Veo que estás
superilusionado con mis 23cm de carne gruesa y rica
para vos, para tu boca y ano.
Por que no me dices que haríamos si estuviera en tu
cama? A mi me gustaría hacer de todo, contigo, Pierre
o el Policía Bisexaual, sería de pelos que me cogieras
mientras te la chupo, escríbeme bien caliente y dime
todo lo que desees.
Te prometo que me masturbaré y comeré mi leche
pensando en ti.
Estoy escribiendo otro realato donde como en las
fotos que me mandaste sos buenas vergas se meten al
mismo tiempo en mi ano..
Un beso en toda tu rica verga.
Carlos Felipe
A: omarkiwi@yahoo.com
Thu, 4 Sep 2003 08:26:54 -0500 (CDT)
Querido Omar.
Leo tus relatos y me caliento y masturbo a cada rato
hasta que te voy a visitar, olvídate de Pierre por
ahora, primero concentrémonos en nosotros dos.
Que te gusta más, te gusta mamar pingas, que te la
metan, meterla, tu pose favorita, tu sitio predilecto
para culiar, como te masturbas, descríbeme bien tus
huevos, ano y pinga, donde quieres que cojamos por
primera vez, en tu cuarto, el baño, un parque, dame
algunas ideas, te gustan los travestis, que te
gusta más, etc.
Escribe un pequeño borrador y me lo mandas para
iniciar asi como me mandaste la verga toda pa`dentro,
que rico, escribe rápido, un beso con mucha lengua en
tu orto y verga linda.
Carlos F.
Fecha: Thu, 4 Sep 2003 14:34:36 -0500 (CDT)
"Carlos Felipe"
Asunto: Re: HOLA
A: "omar sorondo"

Omar, cuando vamos a follar?, ando muy caliente y
con ganas de atragantarme con tu pija, conectate a
chat o escríbeme, me acabo de masturbar muy bueno
imaginándome tu verga, arrodillado entre tus piernas
lamiendo tus bolas y ano, me pajié rico, escribe
pronto y follamos URGENTE!!!!

Carlos F.
Con todos esos E-mail tan calientes y con las fotos de
su enorme tranca, no pude aguantar más y a la mitad
de la lectura de varios de sus mails, mi pija latía
tanto dentro de mi pantalón que tuve que liberarla,
mientras manejaba el mouse con una mano y leía sus
mail, mi otra mano trabajaba mi verga en un constante
ir venir del prepucio hacia adelante y hacia atrás,
hasta que la cabeza se puso violácea por lo apretado
que trabajaba mi mano, no pude soportar más tanta
excitación producida por la lectura de esas palabras
acompañadas por las imaágenes de esa verga suculenta,
dura, morena y enorme.
Mi leche estaba a punto de salir de mi verga enrojecida
y húmeda por las grandes secreciones de mis glándulas
pre-eyaculatorias. tuve que abandonar el mouse, pero
como no tenía ningún trapo cerca donde verter mi semen
y no quería mojar el piso o mis manos, agarré lo único
que estaba cerca mío para depositar mi leche en
homenaje a Carlos Felipe.
Es costumbre mía al usar el PC tener un cigarrillo en
la mano, les cuento que la mitad de las cenizas van a
parar al piso porque no me da tiempo a depositarlas en
un cenicero, bueno ese día para no ser diferente a los
demás estaba fumando, y al notar que mi eyaculación
estaba lista, agarré lo que más a mano tenía, era el
cenicero, con una mano sostuve el cenicero cerca de
mi glande y con la otra me pajeaba cada vez más rápido
hsta que sentí que se producía el final de mi
excitación pensando en las fotos que me había envíado
mi amigo colombiano y lo caliente de sus mails.
Vi unos chorros de semen que salían por mi uretra en
dirección al cenicero, pegaron allí entre restos de
filtros de cigarrillos y ceniza.
Mi verga se estiró de tal manera al expulsar sus
últimas gotas de semen que chocó con la ceniza allí
depositda, el glande quedó pintado de gris-ceniza y
con los grumos del polvo que antes fue tabaco pegado
en mi delicada carne.
Quería seguir disfrutando de las fotos y de las
palabras de sus mail, pero mi pija quedó hecha un asco,
cubierta por una pasta negra grisácea que se baía
formado con mi leche y la ceniza,
Por ese motivo tuve que interrumpir mi lectura y el
difrute que le daban a mis ojos las fotos de Carlos
Felipe, me fui al baño me lavé la pija y volví a mi
dormitorio a seguir disfrutando de todo ese material
excitante que había recibido.
Al otro día le mandé un mail a Carlos Felipe diciéndole
lo que me había sucedido.
Este mail fue su respuesta.
Mon, 8 Sep 2003 15:14:32 -0500 (CDT)
"Carlos Felipe"
Asunto: Re: HOLA
A: "omar sorondo"
Querido Omar,
Si la verdad es una lastima que estemos tan lejos,
La verdad no me interesa para nada tu amigo Pierre,
no me escribas más cosas de él, sólo concentrate en tú
y yo, ve a un café internet y conoce mi verga, por
que no te concentras en nuestro relato? Ponte a
escribir y piensa que yo estoy bajo tu escritorio
entre tus piernas chupándote la tranca y las bolas y
aspirando el aroma de tu semen, de verdad tengo muchas
ganas de probar tu leche y sentir tu pija en mi orto,
espero ponértela bien dura y que me folles bien rico
papi, yo tambien quiero enviártela bien al fondo, anda,
deja de pajearte y escribe si?
No desperdicies tu leche.
El viaje a Salta y el banquete que te diste con la pija
de el chofer JJ, hermano, se me paró la verga de solo
pensar que yo era ese chofer y hacíamos todas esas
cosas, debes mamar rico, estoy recaliente y ya tengo
muchas ganas de conocerte y que me chupes la pinga
como lo hiciste, me gustaría verte atragantado de mi
barra y poder metértela en tu orto, desde luego que
yo tambien deseo chupártela y que me culies bien bueno,
espero hayas podido mirar mis fotos y te deseo un
viaje muy bueno, cuiíate y disfruta de ese macho que
se ve que es bueno, dejate coger por el como si fuera
yo, ok?
escríbeme si te queda tiempo.
Dame tu orto y recibe mi reata en tu boca de caramelo.
Mucha lengua en tu pija.
Mucha, mucha lengua en tu orto.Carlos
Carlos F.
PD: tú sabes que anhelo ser tuyo y tu mio, no sabes
cuanto necesito tu hermosa verga en mi boca y en mi
culito, la necesito!!!!!
Cuentame de JJ y todo lo que hicieron, no quiero que
me ocultes nada, no puedo creer que todavía no hayas
visto mis fotos, si puedes leer mis correos las fotos
van adjuntas entonces? Yo he estado muy atareado con
la universidad y estuve unos días con una fuerte gripe
en cama, solito, me hubiera gustado que estuvieras
conmigo y me cuidaras, la pasaríamos super.
Te vuelvo a mandar la foto de mi polla, quiero que me
la mames bien rico, yo se que tú eres muy bueno en eso
y me encantaría ver como te comes esos 23 cms de carne
gruesa y deliciosa, es para ti, te encantara su grosor
y lo terso de mis bolas, anda mira mi foto y dime si
te gustaría tenerla en tu orto rico, me encantaría
follarte mientras te masturbo y me das tu lengua, que
ha pasado con las fotos de tu tranca? Yo quiero
conocerla y yo tambien quiero mamarte la pinga, botas
mucha lechesita? Uhmmmmm, que rico, dime si te puedes
conectar al chat por yahoo y hablamos.
Papi, te gustaría follarme mi anito?, creo que te
encantaría mi culito y a mi me fascinaría que metieras
tu lenguita bien adentro y luego sentir tu deliciosa
y rica reata dentro de mi , siiiiiiiiiii, quiero
ensartarme en tu polla, la deseo mucho, sueño con tu
verga bien adentro y que me des tus chorros de semen
caliente y rico, papi hazme tuya, metémela rico, me
lo imagino y tengo mi verga a tope, deseo ser tu
mujer, tu hembra caliente, tu putica rica, dime que
me amas y que quieres que sea tuya, por favor
escríbeme muchas cositas ricas y no te me pierdas.
Cuando te conectas por yahoo y hablamos?
Te amo papi.
Tu Machorro.
Carlos Felipe
Cada vez recibía E-mail más calientes de Carlos Felipe,
no quiero transcribirlos todos porque este sería una
sucección de E-mail y muchos de ellos son comentarios
de mis relatos por lo que doy por finalizado acá lo
de sus E-mails para contarles lo insólito que me
sucedió por haberme excitado tanto con sus palabras.
Leí tantas veces sus palabras diciéndome que me
desnudara completamente frente al PC, que separara las
piernas y me imaginara que él estaba entre ellas
haciédome una buena mamada. Lo visualicé tanto que me
lo imaginé de tal manera que me pareció real.
Sentí su áspera lengua bajar desde la cabeza de mi
verga lamiendo hasta la base de ésta para luego ir
bajando cada ve más hasta que se encontró con mis
bolas y las lamió de una manera increíblemente rica
como dice en su país.
En vez de escribir un relato mis manos redactaron un
E-mail para él en el cual le contaba todo lo que me
estaba imaginado.
Imaginé que iba a su casa y le metía mi barra caliente
en ese orto tan moreno y hambriento que estaba mirando
en la foto. Carlos Felipe se retorcía todo de placer
y me decía que le agarrara la verga y la pajeara bien
apretado, fuerte y rápido.
Pero tal fue la calentura que me lo imaginé sentado
sobre mí con mi verga enterrada hasta el final en su
orto. Ni en la conversaciones telefónicas con Pierre
habí sentido una realidad tal como lo que me sucedía
con este chico que había conocido por las páginas de
relatos.
Bueno a Pierre lo conozco en carne y hueso, pero a
Carlos Felipe solamente lo conozco por fotos y mails
supercalientes, con Pierre recordabamos hechos y con
C.F. los imagínabamos.
No encuentro explicación por qué este chico me excita
tanto, mucho más que Pierre. A lo mejor Pierre es
pasado y Carlos Felipe sea el futuro. O Carlos Felipe
es más ardiente y más deshibinido que Pierre.
Pierre tiene muchas limitaciones, ahora no quiere hacer
el amor si no es delante de una mujer. Cuando estamos
solos me deja hacer muy poca cosa, pero delante de una
mujer me la chupa y me besa, pero a solas no quiere.
Sigo contando lo que me imaginé ese día frente al PC.
Mi mano iba y venía a lo largo de esa extensa barra de
carne morena, joven y deseperada por echar hacia afuera
el contenido de su bolas.
Imaginé a Carlos Felipe haciendo fuerza hacia abajo por
si algun centímetro de mi verga no estaba dentro de su
ano, mi cabeza bajó hasta que mi nariz olió el
impresionante aroma que salía de ese glande, mi lengua
lllegó hasta alló y como pudo se las ingenió para darle
algun lenguetazo y llevar hacia mi boca gotas de ese
líquido pre-seminal que es tan sabroso y excitante.
El no aguantó más, contrajó su esfínter de tal manera
que mi verga quedó encepada entre su recto y comencé a
expulsar una gran cantidad de leche dentro de su ser.
Inmediatamente él dio un gemido y su verga comenzó a
expulsar una espesa cantidad de leche que me pegó en
la nariz.
Le conté por mail el éxito que había tenido imaginándome
lo que me había propuesto en sus mail.
Quedó muy satisfecho y me dio más instrucciones para que
me imaginara que él estaba en otros lugares conmigo.
Al otro día recibí su contestación: Omar, yo te he
pensado mucho, te imagine saliendo presuroso para una
cita con tus amigos en el café, ibas muy excitado, en
tu Jean se dibujaba un hermoso y redondo paquete, no
podías ni querías ocultarlo, caminabas por la calle
orgulloso de tu viril miembro, de que yo con mis
correos y mis fotos te hubiera excitado de esa manera,
cuando llegaste al café casi no pudiste sentarte pues
tu portentosa herramienta te lo impedía, acomodaste tu
bulto y comenzaste a conversar con tus amigos pero tu
imaginación y tu mente estaban en otro lado, pensabas
en mi, en lo que estaría haciendo y en mi verga, te
dirigiste al baño presuroso, estaba ocupado, la
puerta cerrada y tu bragueta a punto de explotar,
masajeabas tu verga y pensaste en que no aguantarías
y mancharías tu pantalón, al fin raudamente entraste
a la casilla, la cerraste con llave y afanosamente
bajaste tu Jean, comprobaste pequeñas manchas en tu
bóxer, lo bajaste hasta tus rodillas y te recostaste
contra la pared, tu monumental y rico miembro estaba
al fin libre, tu mano inmediatamente se apoderó de él,
masajeando suavemente tu capullo, descorrías
cadenciosamente tu pellejo, estabas demasiado caliente,
en total erección, te dolía de lo empalmado que estabas,
entonces cerraste los ojos y tras unos instantes
sentiste que alguien retiraba tu mano de tu caliente
barra, abriste los ojos y me viste a mi, desnudo,
arrodillado frente a ti, aspirando el aroma embriagador
de tu polla y lentamente mi lengua se posó en tu
prepucio como una serpiente ávida y veloz, me tomaste
por la nuca y mi boca se abrió al máximo para recibir
tu caliente, gruesa, venosa, jugosa y exquisita verga
en mi interior, bastaron algunas suaves lamidas para
que estallaras en un mar de leche hirviente y espesa
que inundó mi boca y mojó mis manos y cuello, sentiste
como te apretaba tus testículos y me entregaste hasta
la última gota de tu vida, fuiste solo sexo, volviste
en ti y te diste cuenta que las paredes y tus manos
estaban embarradas de tu semen y estabas solo, con gran
alegría guardaste tu polla y regresaste donde tus
amigos, una larga sonrisa de satisfacción atravesaba
tu rostro, en ese preciso instante en mi alcoba mis
dedos se aferraban a mi verga pajeándome velozmente
arrancándome un largo y maravilloso orgasmo, lleve
mis dedos a mi boca y mis jugos me sabían a tu semen,
solo alcance a susurrar, ¡!!!! Mi verga, Omar, te
necesito!!!!
Carlos
Fue demasiado par mí leer este mail de lo que se
estaba imaginando, lo leí en un cyber, mi verga se
puso muy dura, por lo cual dejé la máquina y me fui
al baño, necesitaba urgente bajar mi endurecida verga
y tratar de volver a ocupar mi lugar sin que nadie
lo notase.
En relaidad no sé si alguién notó de la manera tan
brusca que desaparecí del salón principal de cybercafé.
Hice como me había dicho Carlos Felipe, me metí en uno
de los gabinetes individuales, bajé la cremallera y
saqué mi pija chorreante para afuera y comencé una
violenta corrida de prepucio para adelante y para atrás.
Casí me lastimé por la rapidez con que lo hice y con el
apuro que lo estaba haciendo, quería volver al salón
sin que lo hubiesen notado.
Gemí de una manera bestial cuando sentí que mi leche
empezaba a salir, cayeron unos borbotones blancos
dentro del inodoro.
Cuando me calmé, salí del gabinete con la pija en la
mano para lavarle la cabeza al mismo tiempo lavaría
mis manos.
Ante mi estupor allí había un chico de unos 24 años
orinando en los mingitorios de pared.
Me miró y me dijo:
-Te sentís mal?, oí tus gemidos y me pareció que
estaba vomitando.
-Gracias por tu interés, ya me siento bien.
Mi pija mojada seguí en mi mano, el chico ese mientras
sostenía la suya me la miraba de reojo.
Me acerqué al lavabo, la lavé y la sequé con los
papeles que ponen en los baños para secarse las manos
y cuando iba a guardarla el chico se acercó al lavabo
con una hermosa verga entre sus manos e hizo lo mismo
que yo la lavó y cuando la estaba secando me dijo:
-Estuviste chateando con alguién que te excitó?
-No, no estuve chateando....
A esas altura de la conversación mi verga yacía mustia
dentro de mis calzoncillos donde había sido guardada
por mis manos.
-Yo sí, estuve chateando con un chico que me calentó
mucho, no quise pajearme porque sentí que había gente
en el baño e hice la pantomima que orinaba hasta que
eliminé toda la Coca que me tomé mientras chateaba.
Yo estaba muy nervioso porque había sido descubierto,
pero al mismo tiempo el nerviosismo me lo acentuó ese
chico dan deshinibido, contándole a un desconcido
mayor que él que se excitaba por el chat!!!
Le dije que debía volver a mi mesa, y me dijo que si
algún día quería chatear con él, su nick era
buscoverga-uy Espero que Carlos Felipe lea esto y vea
lo calliente que me ponen sus mail, a pesar de que
pasé los 40 él produjo el milagro de hacerme sentir
en la pubertad otra vez.
Gracias amigo colombiano por los inmensos orgasmos que
me produces cada vez que leo tus E-mail o que imagino
que estas en una caliente sección de sexo conmigo.
OMAR
Como siempre espero comentarios en omarkiwi@yahoo.com
El mail de Carlos Felipe no lo envío para publicarlo,
porque ignoro si el quiere que se de a publicidad,
pero si alguien quiere ponerse en contacto con él yo
le trasmitiré los mensajes que me envín par él.
Tal vez les mande fotos de esa rica verga morena,
de 23 cm gruesos de pura carne colombiana.


CARLOS FELIPE
Hoy quiero relatarles una de las historia más
insólitas que me ha tocado vivir.
La masturbación no es nueva en mi vida ni en la de
ninguna de las personas que lean esto.
Con Pierre muchas veces nos llamamos por teléfono,
recordamos hechos que vivímos juntos, terminábamos
rememorándolos a través de la línea telefónica con
una buena dosis de caricias, frotaciones y otras
excitantes manipulaciones de nuestras vergas hasta
que veíamos salir la leche de dentro de nuestros
organismos y nos calmábamos.
Otras veces Pierre inventaba qe lo estábamos haciendo
en esos momentos y me decía como la tenía y que me
imaginara que la tenía en mi boca o en mis manos hasta
que yo le decía lo que le estaba haciendo, terminando
con un sinfin de gemidos y exclamaciones típicas de
un buen orgasmo.
Pero hoy no quiero contarles nada de Pierre, quiero
relatarles lo que me sucedió a través de esta página
web que publica mis realatos.
Antes de empezar a escribir las cosas que me sucedieron
y suceden en mi paso por la vida, comencé a leer
relatos en Internet, encontré esta página y me hice
asiduo lector, le escribí a muchos autores
comentándoles lo que me parecieron sus relatos y con
uno de ellos comenzamos una amistad muy especial, de
él y de esa amistad quiero hablarles hoy.
CARLOS FELIPE es su nombre verdadero pero sus relatos
los firma con un seudónimo, es un chico colombiano de
23 años, leí un relato suyo y le escribí, dándole mi
opinión. Así nació nuestra amistad, la que fue tomando
calor con sus E-mails cada vez más calientes, Antes de
seguir narrándoles lo que me sucedió con él, quiero
transcribir aquí algunos de sus E-mails o fragmentos
de ellos.
Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: hola
Fecha: Mon, 14 Jul 2003 19:25:19 +0000

Hola Omar, gracias por escribir y que te haya
gustado mi relato, tengo como 6 míralos y me das
tu opinión, no he visto ninguno tuyo, como apareces?
cuéntame de ti, de donde eres, que haces, que te
gusta, como eres, tus fantasías, lo que desees, yo
te respondo de inmediato.
Suerte y un abrazote rico, Carlos F.
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: hola
Fecha: Tue, 15 Jul 2003 17:56:55 +0000
BARBARO!!!!!!!!!!!!!!!, leí tus 40 relatos, me
pusiste a mil, me encantaron todos, fantástico,
escribes super, me fascinaron los de travestis y
todos los de gays, muy ricos, me excité mucho.
Carlos F.
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: saludo
Fecha: Mon, 21 Jul 2003 21:31:40 +0000

Hola Omar, gracias por escribir, soy colombiano de
23 años, estudio sistemas, soy gay 100%, activo y
pasivo, me gusta mucho el deporte, ahi te van mis
fotos, dime que te parecen, espero las tuyas.
Me puse vergafeliz, por que con mi verga he hecho
muchos culitos felices y desde luego a mi tambien me
han hecho rico, me encanta el sexo oral, no hay nada
como mamar una buena verga, es muy delicioso, me
gusta coger y que me cojan, escribeme mas cosas de
ti, de donde eres, que te gusta, espero que te
encanten las vergas tanto como a mi, gracias por tus
besos, se me paro muy rico, escríbeme cositas.
Un besote con harta lengua en tu anito y verga.
Carlos F.
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: relato
Fecha: Thu, 24 Jul 2003 13:21:26 +0000
Hola Omar, leí tu último relato del padre de
familia y me hubiese gustado ser Ernesto, que bien
coges, me encantó, muy bien, leiíte los 2 últimos
mio? no te pierdas, escribe.
Carlos,
"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: hola
Fecha: Wed, 30 Jul 2003 14:11:16 +0000
Oye vi tu último relato, te felicito, me gustaría
haber sido ese Carlos y que me hicieran todo eso, de
pelos, que bueno o ser Goyo y estar contigo, debe ser
muy rico si coges como dices.
Carlos Felipe.

A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: saludo
Fecha: Wed, 30 Jul 2003 21:09:58 +0000

uhmmmmmmmmmmmmmmmmmm, te juro que asi desearía estar
yo, con dos ricas y enormes pijas en mi ano, claro una
sería tuya, y que ambas se derramaran al tiempo y
dentro mio, uahoooooo.

"Carlos Felipe"
A: omarkiwi@yahoo.com
Fecha: Fri, 01 Aug 2003 19:03:59 +0000

Omar, como andas? ya te había remitido mis fotos,
pero te las mando otra vez, mandame las tuyas bien
buenas, a mi me va de todo un poco, me gusta ser más
pasivo quer activo, y desde luego que me gusta mucho
el sexo oral, me encanta de verdad, prefiero una verga
gruesa a una larga, me gusta mas, claro que si es
gruesa y larga pues mucho mejor no?, me considero buen
chupador de pollas y me pone a mil comerme la lechesita,
es de las cosas que mas me gustan, cuéntame que te
gusta a ti.
Un besote con mucha lengua en tu verga y ano.
Carlos
A: omarkiwi@yahoo.com
Asunto: Re: HOLA
Fecha: Tue, 05 Aug 2003 21:34:27 +0000
Hola Omar.
yo tengo 23 años y estudio sistemas. Veo que estás
superilusionado con mis 23cm de carne gruesa y rica
para vos, para tu boca y ano.
Por que no me dices que haríamos si estuviera en tu
cama? A mi me gustaría hacer de todo, contigo, Pierre
o el Policía Bisexaual, sería de pelos que me cogieras
mientras te la chupo, escríbeme bien caliente y dime
todo lo que desees.
Te prometo que me masturbaré y comeré mi leche
pensando en ti.
Estoy escribiendo otro realato donde como en las
fotos que me mandaste sos buenas vergas se meten al
mismo tiempo en mi ano..
Un beso en toda tu rica verga.
Carlos Felipe
A: omarkiwi@yahoo.com
Thu, 4 Sep 2003 08:26:54 -0500 (CDT)
Querido Omar.
Leo tus relatos y me caliento y masturbo a cada rato
hasta que te voy a visitar, olvídate de Pierre por
ahora, primero concentrémonos en nosotros dos.
Que te gusta más, te gusta mamar pingas, que te la
metan, meterla, tu pose favorita, tu sitio predilecto
para culiar, como te masturbas, descríbeme bien tus
huevos, ano y pinga, donde quieres que cojamos por
primera vez, en tu cuarto, el baño, un parque, dame
algunas ideas, te gustan los travestis, que te
gusta más, etc.
Escribe un pequeño borrador y me lo mandas para
iniciar asi como me mandaste la verga toda pa`dentro,
que rico, escribe rápido, un beso con mucha lengua en
tu orto y verga linda.
Carlos F.
Fecha: Thu, 4 Sep 2003 14:34:36 -0500 (CDT)
"Carlos Felipe"
Asunto: Re: HOLA
A: "omar sorondo"

Omar, cuando vamos a follar?, ando muy caliente y
con ganas de atragantarme con tu pija, conectate a
chat o escríbeme, me acabo de masturbar muy bueno
imaginándome tu verga, arrodillado entre tus piernas
lamiendo tus bolas y ano, me pajié rico, escribe
pronto y follamos URGENTE!!!!

Carlos F.
Con todos esos E-mail tan calientes y con las fotos de
su enorme tranca, no pude aguantar más y a la mitad
de la lectura de varios de sus mails, mi pija latía
tanto dentro de mi pantalón que tuve que liberarla,
mientras manejaba el mouse con una mano y leía sus
mail, mi otra mano trabajaba mi verga en un constante
ir venir del prepucio hacia adelante y hacia atrás,
hasta que la cabeza se puso violácea por lo apretado
que trabajaba mi mano, no pude soportar más tanta
excitación producida por la lectura de esas palabras
acompañadas por las imaágenes de esa verga suculenta,
dura, morena y enorme.
Mi leche estaba a punto de salir de mi verga enrojecida
y húmeda por las grandes secreciones de mis glándulas
pre-eyaculatorias. tuve que abandonar el mouse, pero
como no tenía ningún trapo cerca donde verter mi semen
y no quería mojar el piso o mis manos, agarré lo único
que estaba cerca mío para depositar mi leche en
homenaje a Carlos Felipe.
Es costumbre mía al usar el PC tener un cigarrillo en
la mano, les cuento que la mitad de las cenizas van a
parar al piso porque no me da tiempo a depositarlas en
un cenicero, bueno ese día para no ser diferente a los
demás estaba fumando, y al notar que mi eyaculación
estaba lista, agarré lo que más a mano tenía, era el
cenicero, con una mano sostuve el cenicero cerca de
mi glande y con la otra me pajeaba cada vez más rápido
hsta que sentí que se producía el final de mi
excitación pensando en las fotos que me había envíado
mi amigo colombiano y lo caliente de sus mails.
Vi unos chorros de semen que salían por mi uretra en
dirección al cenicero, pegaron allí entre restos de
filtros de cigarrillos y ceniza.
Mi verga se estiró de tal manera al expulsar sus
últimas gotas de semen que chocó con la ceniza allí
depositda, el glande quedó pintado de gris-ceniza y
con los grumos del polvo que antes fue tabaco pegado
en mi delicada carne.
Quería seguir disfrutando de las fotos y de las
palabras de sus mail, pero mi pija quedó hecha un asco,
cubierta por una pasta negra grisácea que se baía
formado con mi leche y la ceniza,
Por ese motivo tuve que interrumpir mi lectura y el
difrute que le daban a mis ojos las fotos de Carlos
Felipe, me fui al baño me lavé la pija y volví a mi
dormitorio a seguir disfrutando de todo ese material
excitante que había recibido.
Al otro día le mandé un mail a Carlos Felipe diciéndole
lo que me había sucedido.
Este mail fue su respuesta.
Mon, 8 Sep 2003 15:14:32 -0500 (CDT)
"Carlos Felipe"
Asunto: Re: HOLA
A: "omar sorondo"
Querido Omar,
Si la verdad es una lastima que estemos tan lejos,
La verdad no me interesa para nada tu amigo Pierre,
no me escribas más cosas de él, sólo concentrate en tú
y yo, ve a un café internet y conoce mi verga, por
que no te concentras en nuestro relato? Ponte a
escribir y piensa que yo estoy bajo tu escritorio
entre tus piernas chupándote la tranca y las bolas y
aspirando el aroma de tu semen, de verdad tengo muchas
ganas de probar tu leche y sentir tu pija en mi orto,
espero ponértela bien dura y que me folles bien rico
papi, yo tambien quiero enviártela bien al fondo, anda,
deja de pajearte y escribe si?
No desperdicies tu leche.
El viaje a Salta y el banquete que te diste con la pija
de el chofer JJ, hermano, se me paró la verga de solo
pensar que yo era ese chofer y hacíamos todas esas
cosas, debes mamar rico, estoy recaliente y ya tengo
muchas ganas de conocerte y que me chupes la pinga
como lo hiciste, me gustaría verte atragantado de mi
barra y poder metértela en tu orto, desde luego que
yo tambien deseo chupártela y que me culies bien bueno,
espero hayas podido mirar mis fotos y te deseo un
viaje muy bueno, cuiíate y disfruta de ese macho que
se ve que es bueno, dejate coger por el como si fuera
yo, ok?
escríbeme si te queda tiempo.
Dame tu orto y recibe mi reata en tu boca de caramelo.
Mucha lengua en tu pija.
Mucha, mucha lengua en tu orto.Carlos
Carlos F.
PD: tú sabes que anhelo ser tuyo y tu mio, no sabes
cuanto necesito tu hermosa verga en mi boca y en mi
culito, la necesito!!!!!
Cuentame de JJ y todo lo que hicieron, no quiero que
me ocultes nada, no puedo creer que todavía no hayas
visto mis fotos, si puedes leer mis correos las fotos
van adjuntas entonces? Yo he estado muy atareado con
la universidad y estuve unos días con una fuerte gripe
en cama, solito, me hubiera gustado que estuvieras
conmigo y me cuidaras, la pasaríamos super.
Te vuelvo a mandar la foto de mi polla, quiero que me
la mames bien rico, yo se que tú eres muy bueno en eso
y me encantaría ver como te comes esos 23 cms de carne
gruesa y deliciosa, es para ti, te encantara su grosor
y lo terso de mis bolas, anda mira mi foto y dime si
te gustaría tenerla en tu orto rico, me encantaría
follarte mientras te masturbo y me das tu lengua, que
ha pasado con las fotos de tu tranca? Yo quiero
conocerla y yo tambien quiero mamarte la pinga, botas
mucha lechesita? Uhmmmmm, que rico, dime si te puedes
conectar al chat por yahoo y hablamos.
Papi, te gustaría follarme mi anito?, creo que te
encantaría mi culito y a mi me fascinaría que metieras
tu lenguita bien adentro y luego sentir tu deliciosa
y rica reata dentro de mi , siiiiiiiiiii, quiero
ensartarme en tu polla, la deseo mucho, sueño con tu
verga bien adentro y que me des tus chorros de semen
caliente y rico, papi hazme tuya, metémela rico, me
lo imagino y tengo mi verga a tope, deseo ser tu
mujer, tu hembra caliente, tu putica rica, dime que
me amas y que quieres que sea tuya, por favor
escríbeme muchas cositas ricas y no te me pierdas.
Cuando te conectas por yahoo y hablamos?
Te amo papi.
Tu Machorro.
Carlos Felipe
Cada vez recibía E-mail más calientes de Carlos Felipe,
no quiero transcribirlos todos porque este sería una
sucección de E-mail y muchos de ellos son comentarios
de mis relatos por lo que doy por finalizado acá lo
de sus E-mails para contarles lo insólito que me
sucedió por haberme excitado tanto con sus palabras.
Leí tantas veces sus palabras diciéndome que me
desnudara completamente frente al PC, que separara las
piernas y me imaginara que él estaba entre ellas
haciédome una buena mamada. Lo visualicé tanto que me
lo imaginé de tal manera que me pareció real.
Sentí su áspera lengua bajar desde la cabeza de mi
verga lamiendo hasta la base de ésta para luego ir
bajando cada ve más hasta que se encontró con mis
bolas y las lamió de una manera increíblemente rica
como dice en su país.
En vez de escribir un relato mis manos redactaron un
E-mail para él en el cual le contaba todo lo que me
estaba imaginado.
Imaginé que iba a su casa y le metía mi barra caliente
en ese orto tan moreno y hambriento que estaba mirando
en la foto. Carlos Felipe se retorcía todo de placer
y me decía que le agarrara la verga y la pajeara bien
apretado, fuerte y rápido.
Pero tal fue la calentura que me lo imaginé sentado
sobre mí con mi verga enterrada hasta el final en su
orto. Ni en la conversaciones telefónicas con Pierre
habí sentido una realidad tal como lo que me sucedía
con este chico que había conocido por las páginas de
relatos.
Bueno a Pierre lo conozco en carne y hueso, pero a
Carlos Felipe solamente lo conozco por fotos y mails
supercalientes, con Pierre recordabamos hechos y con
C.F. los imagínabamos.
No encuentro explicación por qué este chico me excita
tanto, mucho más que Pierre. A lo mejor Pierre es
pasado y Carlos Felipe sea el futuro. O Carlos Felipe
es más ardiente y más deshibinido que Pierre.
Pierre tiene muchas limitaciones, ahora no quiere hacer
el amor si no es delante de una mujer. Cuando estamos
solos me deja hacer muy poca cosa, pero delante de una
mujer me la chupa y me besa, pero a solas no quiere.
Sigo contando lo que me imaginé ese día frente al PC.
Mi mano iba y venía a lo largo de esa extensa barra de
carne morena, joven y deseperada por echar hacia afuera
el contenido de su bolas.
Imaginé a Carlos Felipe haciendo fuerza hacia abajo por
si algun centímetro de mi verga no estaba dentro de su
ano, mi cabeza bajó hasta que mi nariz olió el
impresionante aroma que salía de ese glande, mi lengua
lllegó hasta alló y como pudo se las ingenió para darle
algun lenguetazo y llevar hacia mi boca gotas de ese
líquido pre-seminal que es tan sabroso y excitante.
El no aguantó más, contrajó su esfínter de tal manera
que mi verga quedó encepada entre su recto y comencé a
expulsar una gran cantidad de leche dentro de su ser.
Inmediatamente él dio un gemido y su verga comenzó a
expulsar una espesa cantidad de leche que me pegó en
la nariz.
Le conté por mail el éxito que había tenido imaginándome
lo que me había propuesto en sus mail.
Quedó muy satisfecho y me dio más instrucciones para que
me imaginara que él estaba en otros lugares conmigo.
Al otro día recibí su contestación: Omar, yo te he
pensado mucho, te imagine saliendo presuroso para una
cita con tus amigos en el café, ibas muy excitado, en
tu Jean se dibujaba un hermoso y redondo paquete, no
podías ni querías ocultarlo, caminabas por la calle
orgulloso de tu viril miembro, de que yo con mis
correos y mis fotos te hubiera excitado de esa manera,
cuando llegaste al café casi no pudiste sentarte pues
tu portentosa herramienta te lo impedía, acomodaste tu
bulto y comenzaste a conversar con tus amigos pero tu
imaginación y tu mente estaban en otro lado, pensabas
en mi, en lo que estaría haciendo y en mi verga, te
dirigiste al baño presuroso, estaba ocupado, la
puerta cerrada y tu bragueta a punto de explotar,
masajeabas tu verga y pensaste en que no aguantarías
y mancharías tu pantalón, al fin raudamente entraste
a la casilla, la cerraste con llave y afanosamente
bajaste tu Jean, comprobaste pequeñas manchas en tu
bóxer, lo bajaste hasta tus rodillas y te recostaste
contra la pared, tu monumental y rico miembro estaba
al fin libre, tu mano inmediatamente se apoderó de él,
masajeando suavemente tu capullo, descorrías
cadenciosamente tu pellejo, estabas demasiado caliente,
en total erección, te dolía de lo empalmado que estabas,
entonces cerraste los ojos y tras unos instantes
sentiste que alguien retiraba tu mano de tu caliente
barra, abriste los ojos y me viste a mi, desnudo,
arrodillado frente a ti, aspirando el aroma embriagador
de tu polla y lentamente mi lengua se posó en tu
prepucio como una serpiente ávida y veloz, me tomaste
por la nuca y mi boca se abrió al máximo para recibir
tu caliente, gruesa, venosa, jugosa y exquisita verga
en mi interior, bastaron algunas suaves lamidas para
que estallaras en un mar de leche hirviente y espesa
que inundó mi boca y mojó mis manos y cuello, sentiste
como te apretaba tus testículos y me entregaste hasta
la última gota de tu vida, fuiste solo sexo, volviste
en ti y te diste cuenta que las paredes y tus manos
estaban embarradas de tu semen y estabas solo, con gran
alegría guardaste tu polla y regresaste donde tus
amigos, una larga sonrisa de satisfacción atravesaba
tu rostro, en ese preciso instante en mi alcoba mis
dedos se aferraban a mi verga pajeándome velozmente
arrancándome un largo y maravilloso orgasmo, lleve
mis dedos a mi boca y mis jugos me sabían a tu semen,
solo alcance a susurrar, ¡!!!! Mi verga, Omar, te
necesito!!!!
Carlos
Fue demasiado par mí leer este mail de lo que se
estaba imaginando, lo leí en un cyber, mi verga se
puso muy dura, por lo cual dejé la máquina y me fui
al baño, necesitaba urgente bajar mi endurecida verga
y tratar de volver a ocupar mi lugar sin que nadie
lo notase.
En relaidad no sé si alguién notó de la manera tan
brusca que desaparecí del salón principal de cybercafé.
Hice como me había dicho Carlos Felipe, me metí en uno
de los gabinetes individuales, bajé la cremallera y
saqué mi pija chorreante para afuera y comencé una
violenta corrida de prepucio para adelante y para atrás.
Casí me lastimé por la rapidez con que lo hice y con el
apuro que lo estaba haciendo, quería volver al salón
sin que lo hubiesen notado.
Gemí de una manera bestial cuando sentí que mi leche
empezaba a salir, cayeron unos borbotones blancos
dentro del inodoro.
Cuando me calmé, salí del gabinete con la pija en la
mano para lavarle la cabeza al mismo tiempo lavaría
mis manos.
Ante mi estupor allí había un chico de unos 24 años
orinando en los mingitorios de pared.
Me miró y me dijo:
-Te sentís mal?, oí tus gemidos y me pareció que
estaba vomitando.
-Gracias por tu interés, ya me siento bien.
Mi pija mojada seguí en mi mano, el chico ese mientras
sostenía la suya me la miraba de reojo.
Me acerqué al lavabo, la lavé y la sequé con los
papeles que ponen en los baños para secarse las manos
y cuando iba a guardarla el chico se acercó al lavabo
con una hermosa verga entre sus manos e hizo lo mismo
que yo la lavó y cuando la estaba secando me dijo:
-Estuviste chateando con alguién que te excitó?
-No, no estuve chateando....
A esas altura de la conversación mi verga yacía mustia
dentro de mis calzoncillos donde había sido guardada
por mis manos.
-Yo sí, estuve chateando con un chico que me calentó
mucho, no quise pajearme porque sentí que había gente
en el baño e hice la pantomima que orinaba hasta que
eliminé toda la Coca que me tomé mientras chateaba.
Yo estaba muy nervioso porque había sido descubierto,
pero al mismo tiempo el nerviosismo me lo acentuó ese
chico dan deshinibido, contándole a un desconcido
mayor que él que se excitaba por el chat!!!
Le dije que debía volver a mi mesa, y me dijo que si
algún día quería chatear con él, su nick era
buscoverga-uy Espero que Carlos Felipe lea esto y vea
lo calliente que me ponen sus mail, a pesar de que
pasé los 40 él produjo el milagro de hacerme sentir
en la pubertad otra vez.
Gracias amigo colombiano por los inmensos orgasmos que
me produces cada vez que leo tus E-mail o que imagino
que estas en una caliente sección de sexo conmigo.
OMAR
Como siempre espero comentarios en omarkiwi@yahoo.com
El mail de Carlos Felipe no lo envío para publicarlo,
porque ignoro si el quiere que se de a publicidad,
pero si alguien quiere ponerse en contacto con él yo
le trasmitiré los mensajes que me envín par él.
Tal vez les mande fotos de esa rica verga morena,
de 23 cm gruesos de pura carne colombiana.

Omar Sorondo

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