Inicio » Relatos de Gays

Donde menos se lo Imaginan

Comentarios (0)

Una vez mas estoy aquí, frente al monitor escribiendo esta aventura que en verdad me la pase super!, los fines de semana que no creo que se repitan, como dije anteriormente, la mayor parte de estos weyes por no decir que todos, están casados, cada uno ya hizo su vida, y si se siguen viendo eso no lo se, fue una época de mi vida en que tanto como ellos como nosotros queríamos aventuras no importara donde fuera.

Todas estas experiencias fueron alrededor de hace 6 o 7 años, pero las recuerdo como si fueran apenas hace un mes, pero bueno comencemos con la aventura de esta ocasión, algo excitante por ser en un área exterior.

Como de costumbre Pedro y yo nos pusimos de acuerdo en salir el fin de semana, esta vez en sábado.

Pedro: Que onda wey listo?

Yo: sip, así es listo palo que se ofrezca.

Pedro: bueno wey, te vas a quedar con el ojo cuadrado cuando veas a los weyes que conocí hace como 2 semanas.

Yo: ah chinga y eso? No me contaste nada wey..

Pedro: Wey, después te cuento porque me tengo que bañar, quedamos de pasar por ellos a las 8.30 pm, allá por la casa de uno de estos weyes.

Yo: ok wey, me baño de volada y me lanzo para tu casa.

Y así quedo este pedo, me bañe, me vestí, con pantalón de mezclilla azul, botas, camisa vaquera y loción; llegue a la casa de Pedro como eso de las 8.00 PM, el wey todavía no se cambiaba, así que me metí a su recamara mientras escogía la ropa que se iba a poner, al mismo tiempo me empezó a platicar el como los conoció a estos chavos, mejor dicho a uno de ellos, ya que el otro seria un amigo de su amigo y que no conocía.

Nos dieron las 8.35 PM y decidimos irnos, como Pedro no conocía bien la colonia decimos irnos lo mas rápido, afortunadamente dimos con la dirección y efectivamente ahí se encontraban esperándonos, estaban en una esquina platicando y fumando, nos vieron llegar y se subieron al carro, no pusimos de acuerdo en ver que lugar era el mas conveniente para platicar y tomarnos unas cheves tranquilamente.

Adrián, el amigo de Pedro traía unos pantalones tipo dockers, mocasines y una playera color beige, el wey media como 176, 78k, moreno claro, buen cuerpo, algo de bigote, su amigo Alex, media algo igual a el, 178, 72k, blanco y usaba pantalón de mezclilla azul, tenis y playera negra, se veían muy bien los 2; y en eso Pedro dijo

Pedro: ah ya se, hace tiempo agarramos rumbo a la carretera a Saltillo y hay un lugar un poco escondido, ahí no llega la rural ni la federal.

Yo: ah chinga y ese lugar como lo conociste o por donde mero esta? No lo he visto.

Pedro: si wey, tu dale y yo te digo mas o menos por donde.

Yo: ok, pero primero unas cheves wey, andamos un poco secos.

Así que pasamos a un deposito y compramos 2 cartones de cheve, pusimos uno al frente del carro y el otro en la cajuela, en la hielera para que no se calentara; y como de costumbre también el amigo de Pedro (Adrián) de copiloto y Alex, el amigo de Adrián en la parte trasera con Pedro.

Adrián y yo nos pusimos a platicar en el trayecto, mientras Pedro hacia lo suyo con Alex, platicamos de su trabajo, con quien se juntaba, que hacia los fines de semana, etc. Y en cierto momento Pedro se nos acerca y nos dice que de que estábamos platicando, vio que estábamos hablando de otras cosas y me dijo:

Pedro: wey, no están haciendo nada? Mhta

Yo: pues que quiere que haga wey?

Pedro: pues agarrale en la entrepierna, así wey!

Y tomo mi mano derecha y la puso encima de la verga de Adrián, el wey quito la cheve de su entrepierna y dejo que lo tocara todo, no tardo en despertar su amiguito; empecé a sobarle poco a poco y sentía como crecía esa cosa, debería de medir alrededor de unos 17 cm, mientras Pedro hacia lo mismo con su compañero.


Avanzamos un buen tramo y le pregunte a Pedro que donde era exactamente, casi estábamos a la entrada de Ramos Arizpe y no veía señas de Pedro de indicarme donde exactamente, por lo que me contesto que parecía que nos habíamos pasado, asi que le dije

Yo: no mames wey pues ya casi llegamos a Ramos Arizpe, no me vengas que era mentira eso,

Pedro: no wey, en serio, hace tiempo me vine para acá y estaba con madre, nadie te molestaba.

Yo: no no manches wey, me voy a dar la vuelta y en la primera terracería que vea nos detenemos,

Pedro: ok, esta bien, pero estoy seguro que es por aquí

Así que nos retornamos y a unos cuantos kilómetros nos metimos a una terraceria, detuve el carro un poco mas adentro, es decir que no se viera la carretera y nos bajamos.

Sacamos el cartón de cheve y continuamos tomando, en eso Pedro tomo del brazo a Alex y se lo llevo a la parte posterior de carro, mientras yo me quedaba con Adrián en la parte delantera, se veía perfectamente las estrellas y la luna, luna llena por cierto así que se veía algo iluminado el ares y en ese momento me dijo:

Adrián: que onda, no quieres conocer a mi amigo?

Yo: ok wey, sobres vamos a saludarlo un poco

El wey se bajo los pantalones y el bóxer y dejo ver una verga de 17 cm, algo delgada y sin circundar, pero eso si lista para ser mamada; por lo que la tome del tronco y la empecé a lamer poco a poco, la punta de la cabeza, saborear las gotas que estaba aventando el wey, sentir como palpitaba ese trozo de fierro ardiente, continué lamiendo los huevos; el wey se recargo en un costado del carro y continué mamando rico, primero me metí un huevo en la boca y después el otro, que sabroso era, el wey me tomo de la nuca y me dijo " si wey que rico la mamas" " sigue así wey, mira como me tienes" " que sabroso", el wey se le notaban los ojos en blanco, se veía bastante caliente con la mamada que le estaba dando, mientras Pedro hacia lo suyo en la parte posterior del carro.

Me comí los 17 cm. de verga, sentía como palpitaba en mi boca, le lamía de arriba abajo y el wey solo emitía unos gemidos, el wey se inclino un poco y empezó a meterme los dedos por detrás del pantalón, tratando de buscar mi culo, por lo que me levante un poco y ayudarlo a que empezara a jugar con el; pero sorpresa cuando llega Alex y nos dice que ya era tarde, que solo le habían dado permiso en su casa hasta las 1.00 am , ya era la 1.20 pm, así que después de tanto estar molestando aceptamos irnos, sin embargo Pedro no estaba conforme quería un poco mas de acción.

Continuamos con las ultimas cheves en el regreso a Monterrey y Pedro me dijo que me detuviera en un vado que estaba cerca, que tenia que ir al baño, pero nada, no había ningún lugar donde detenernos, por lo que me dice que por lo que mas quiera me detenga, aunque sea en un puente, así que le hago caso y me detengo en el primer puente que veo.

Pedro: andale wey, ya me ando miando, y saco a Alex también, le dijo que lo acompañara en la parte inferior del puente, no se veía nada, mientras Adrián y yo nos quedábamos en el carro esperando que regresaran, además por si veía algún federal, explicarles que el carro tenia un desperfecto.

Adrián se estaba durmiendo, así que le tome la verga y se la empecé a sobar, el wey no hizo nada y solo abrió las piernas para que se la jalara mejor, pasaron alrededor de unos 25 minutos y nada que regresaban, la verdad me preocupo un poco, pero en mi interior me imagine que algo más estarían haciendo allá; en eso Adrián también se desespero y se bajo, me comento que los iba a buscar y camino hacia abajo del puente.

A los 2 minutos veo que regresa Adrián y me comenta que se lo esta cogiendo Alex a Pedro, que le estaba dando duro y que los había pescado in fraganti, me comento que que mamon Pedro porque nosotros no podíamos hacer nada ahí en el carro, ya que como estábamos en plena carretera se vería demasiado obvio, después de un rato suben Pedro y Alex y me dice, andale wey si quieren ustedes hacer algo bajan ya, no nos dijeron 2 veces y ahí estábamos, en la base del puente y escuchando pasar lo carros de la carretera, Adrián se volvió a bajar los pantalones, agarre ese trozo de carne y lo empecé a lamer, poco a poco el amiguito empezó a tomar forma de nueva cuenta, chupe a mas no poder esos 17 cm. de carne ardiente, palpitaba en mi boca queriendo salir de ella, en eso me dice que me baje los pantalones, que esta muy caliente y me la quiere dejar ir toda, quiere comerse ese culo que había tocado anteriormente.

Me quite los pantalones y me volteo, el wey, chupa uno de sus dedos y me lo empieza a meter poco a poco, siento como entra en mi, estoy que no puedo mas y quiero esa verga dentro de mi, así que no se hizo espera y siento la cabeza de su verga por mis nalgas, como la frota en ellas, saca de su bolsa un condón y se lo pone, después escupe un poco en su mano y la brota sobre su verga, me pone en 4 y poco a poco me la empieza a meter,

Yo: mhmh que rico wey, vamos, vamos metemela mas,

Adrian: si wey, que rico estas, que apretado tienes el culo, así me gusta, me calienta tronar un culo cerrado, jeje me cae que ni mi vieja esta como tu,

Yo: sigue sigue, quiero sentirla adentro wey, quiero sentir como palpita adentro

Y el wey continuo duro, hasta que entro toda, espero un poco a que mi culo se dilatara un poco y entonces empezó el mete y saca, primero despacio y después el wey agarrandome de la cintura empezó mas duro, duro y duro, sentía como esa cosa calienta entraba en mi, estaba a mas no poder que empecé a soltar chorros de leche, regados en las piedras, mientras el wey continuaba duro con su trabajo, no se cansaba.

Después me dijo que me recargara en una de la bases del puente y después me la dejo ir de nueva cuenta, el wey aguantaba un buen, entraba y salía dentro de mi, mientras seguía diciendo" que rico estas wey" " me encanta tu culito".

Después de un buen rato sentí como empezaba a convulsionar su cuerpo, señal de que estaba a punto de venirse y así fue, me saco la verga, tiro el condón y aventó su leche sobre las piedras también, nos vestimos y subimos al carro.

Pedro nos dijo que nos habíamos tardado un buen, sin embargo Adrián le dijo que no tanto como el, además vimos a Alex dormido.

Regresamos a la ciudad de monterrey, y dejamos a los chavos a una cuadra de su casa, quedamos de vernos en otra ocasión, sin precisar fecha; una vez solos Pedro y yo, este me comenta que no se iba a ir en blanco, que bien había mamado pero que después de un buen rato quiso regresar a su casa (Alex) así que ideo un plan para este wey se dejara hacer mas, y pues bueno, hacerlo debajo de un puente de la carretera si fue algo fuera de lo normal, jeje algo incomodo, pero a fin de cuentas en el monte, oliendo la hierva y ver pasar los carros por encima de nosotros, jeje algo que no se me olvidara fácilmente.

Ya saben, cualquier comentario lo pueden hacer llegar a mi mail. Kronosmty@hotmail.com, saludos

hasta la próxima

IO FOTOS

Don Roque, el Suegro de mi Primo Reinaldo

Comentarios (0)

 Al poco tiempo que mi hermano Leo se fue para
Australia, mi primo Reynaldo se casó, me dejaron
sin las vergas de ellos para entretenerme...
Como a los dos años del casamiento de mi primo,
éste me invitó a compartir a su suegro!!
Por supuesto que un muchacho de unos veinticuatro
años como era yo en ese entonces quedó impactado
al oir la proposición que me hacía Reynaldo.
Tuvo que contarme como había descubierto que a su
suegro le gustaba... en fin: la farra.
Reynaldo es muy deportista y jugando al fútbol se
había distendido un músculo de la pierna, una
cosa de lo más natural y/o normal en ese deporte.
Don Roque, su suegro era un señor cercano a los
sesenta años, gordito, bajo y semi-calvo era
masajista en un club deportio de cierta importancia
por eso Reynaldo lo fue a ver a su trabajo para
que le hiciese algun masaje, porque su pierna le
dolía mucho y le impedía caminar.
Don Roque quedó muy contento al verlo por allí,
sin imaginar el motivo de la visita y cuando se
enteró inmediatamente lo hizo pasar al gimnasio.
Reynaldo le pidió por favor que le diese un
masaje ya que le dolía mucho; mientras Don Roque
trataba de calmarlo con palabras de aliento lo
dejó un instante tirado boca arriba en una camilla
mientras iba a buscar ungüentos y a cerrar la
puerta con llave.
-Vas a ver... con la fricciones que te voy a dar
con éste líquido vas a quedar como nuevo, pero
sacate la ropa, así no te voy a poder dar el
masaje....
Reynadlo se sacó el pantalón quedando con el slip
y la remera pero ante la insistencia de Don Roque
terminó por quedarse solamente con el slip.
-Así me gusta más, si supieras todas las vergas y
culos que veo durante el día no te avergonzarías
tanto... y los culos que masajeo para que sus
músculos rindan más cuando corren tras la pelota.
Reynaldo se puso boca abajo como Don Roque le
había pedido soportando mansamente y plácidamente
por unos 20 minutos las manos fuertes y regordetas
de su suegro que le movían los muslos hacia arriba
y hacia abajo, hacia los lados y de todas las
formas que en su larga carrera de masajista había
comprobado que era la forma más eficaz para este
tipo de dolores.
Reynaldo casi se durmió por la sensación de paz y
comodidad que recibía su cuerpo a través de sus
piernas con el calor que entraba cada vez que las
manos de Don Roque friccionaban sus músculos.
Su suegro quería hacer bien el trabajo y al cabo
de esos veinte minutos le preguntó si podía
masajearle cerca de las nalgas, la respuesta de
Reynaldo fue:
-Usted es el experto, haga lo que crea necesario
pero ya se me alivió el dolor...
Don Roque comenzó a tocar las nalgas y a medida
que las apretaba y las masajeaba, Reynaldo se fue
relajando al mismo tiempo que Don Roque empezaba a
tomar confianza tocándolas por arriba del algodón
del slip.
-Que buen culo tenés!!!
Reynaldo pensando que era una broma que Don Roque
le hacíia siempre a todos los deportistas le siguió
la corriente.
-Si usted lo dice... pero trátelo con cuidado que
es el único que tengo!
Sin hacer caso de su palabras, siguió apretándolo
con sus dedos hasta que lentamente comenzó a bajar
el slip para poder disfrutar más de su tersura a
través de la yemas de sus dedos.
-Creéme Reynaldo este culo es mejor que el de mi
mujer!! (su suegra), me gustaría poseerlo!
Reynaldo bruscamente se dio la vuelta en la camilla
mostrando la mitad de su pija dura que sobresalía
para afuera del slip.
No porque le interesase la propuesta de su suegro
sino que el calor que despedían esas manos, la
sedosa y al mismo tiempo la fuerte manera de
acariciar de esos dedos lo habían excitado de esa
forma y la media hora que tuvo su verga apretada
entre su cuerpo y la camilla habían hecho el milagro
de ponérsela dura en esas circunstancias tan fuera
de lo común.
Reynaldo horrorizado le dijo que por qué le decía
eso, que era su suegro...
Don Roque mirando la pija dura de Reynaldo que
estaba comenzando a despedir precum le dijo:
-Acá en el gimnasio cojo a muchos jugadores y no
jugadors, de que te horrorizás... siempre quise
cojerte y hoy tenemos la oportunidad...
Se sentó a su lado, porque Reynaldo seguía
sentado en la camilla, lo tomó de los brazos y
buscó sus labios besando a su sorprendido yerno que
jamás hubiese imaginado una revelación de tal
magnitud.
Reynaldo se abandonó a los labios de Don Roque y
por unos minutos estuvieron dándose mutuamente unos
intercambios linguales de muy alto contenido erótico
hasta que Don Roque separó su boca de la de Reynaldo
y en un desesperado y ahogado susurró le pidió:
-Chúpame la pija.!!!!
Se desabrochó la túnica, dejó caer sus pantalones
apareciendo una minúscula verga completamente parada
que no sobrepasaría los 13cm pero eso sí: muy gruesa,
lo que no tenía de larga lo tenía en cabeza tipo
hongo y en grosor.
Reynaldo me contó que con mucho gusto se metió esa
verga en su boca porque Don Roque lo había excitado
mucho y estaba que se moría por tener una placentera
eyaculación para gozar intensamente después de que
su dolor había desaparecido, merecía una recompensa
tanto él como el responsable de quitarle el dolor.
Comenzó a succionar ese pene corto pero cabezón con
un grozor que le dio miedo cuando estuvo a mil y le
parecía que este engrosaba cada vez que su boca
trataba de tragar algun centímetro más.
Reynaldo sabía porque un rato antes Don Roque le
había dicho que quería metérsela, pero no fue
necesario que se lo pidiese nuevamente porque
desesperado ante las lamidas que su suegro le hizo
en su agujero anal y los masajes que le hizo con
sus dedos metiéndolos cada vez más dentro de su
recto fueron suficientes para hacerlo exclamar:
-Métemelo ya!! Papi, cojeme! Hazme tuyo!
Su suegro dejó un ratito más sus dedos dentro del
culo de Reynaldo y al sacarlos vio que el agujero
estaba muy dilatado pero igualmente vertió por la
abertura un chorro de vaselina líquida e
inmediatamente que esta se hubo deslizado por las
paredes del recto procedió con mucho cuidado a
meterle su gruesísima pija con la cual casi
desvirgó a su yerno que no estaba acostumbrado
a recibir vergas por el culo.
Reynaldo reprimió un grito de dolor porque al
principio le dolió pero Don Roque sabiendo lo que
hacía y como lo hacía estuvo por unos diez minutos
dándole al mete y saca que lo hizo llegar al cielo.
Mi primo que siempre se había negado a hacer esas
cosas con mi hermano Leo y conmigo, porque sólo
hacíamos el 69 entre nosotros tres, él jamás había
pensado que le gustaría tanto ser poseído y menos
por su suegro.
Muy extrañado me djo que había largado una cantidad
de leche tremenda cuando sintió que su suegro se
descargaba dentro de su recto pero él había tenido
esa extraordinaria emisión de semen sin siquiera
tocarse la verga porque sus manos estaban ocupadas
apretando a Don Roque, para que se la metiese lo
más profundo que pudiese.
-Mirá Omar eso sucedió hace como seis meses.. pero
desde ese día con mi suegro todas las semanas
tenemos nuestra sección de masajes y la pasamos de
lo mejor mirá que mi mi suegro me inició en esto de
que te den duro por el culito y como no me deja a mi,
te quiero llevar a vos para que se la entierres a
ese viejo ladino.
-Que va a pensar de mi!!
-Nada, si ya sabe que nosotros nos las chupábamos
antes de casarme, me lo hizo confesar porque me dijo
que solo no había aprendido a chupar vergas tan bien,
quiso saber con quien había aprendido y le confesé
la verdad.
A Don Roque yo lo conocía porque lo había visto en
el casamiento y en otras oportunidades en la casa
de su hija pero nunca habíamos intimado..
Me excitó tanto la revelación de Reynaldo que no
pude aguantar más, le di un tremendo beso mientras
que nuestros cuerpos se apretaban en un abrazo tipo
prensa en el cual nuestras vergas quedaron una sobre
la otra latiendo a toda velocidad dentro de nuestras
ropas.
De ese acontecimiento pasaron más de veinte años,
no recuerdo exactamente quien se desnudó primero
pero lo que muy bien recuerdo es que comenzamos un
69 muy loco, a toda velocidad en el cual mis dedos
exploraron el orto de mi primo Reynaldo el cual
estaba muy flojo por la dilatación semanal que le
hacía su suegro al meterle ese gruesísimo
calibre que tenía por pija.
Nada tenía que ver con el culito apretadito que yo
recordaba de nuestras andanzas juveniles en que mis
dedos y mi lengua era lo único que Reynaldo permitía
que le metiese por allí.
-Métemeeeela... al meterme los dedos en el culo me
excitas como mi suegro y no puedo desear otra cosa
que me llenes el culo con tu pija...pero con cuidado
porque como es más larga que la de Don Roque me vaaa
a lastimaaaaar.....
Acomodé a Reynaldo con las "patitas" en mis hombros
mientras le daba una soberbia chupada de culo,
metiéndole con mis dedos y con mi lengua mucha saliva
mezclada con su precum que con cada lamida que mi
lengua daba a su glande éste despedía ese líquido
sabroso el cual luego de posarse sobre la superficie
de mi lengua era escupido en su agujero para
lubricarlo y distenderlo más y más, aunque no era
necesario porque por allí mi verga pasaría sin
ningun inconveniente, pero que habría después ...
El culo de Reynaldo había sido ensanchado por la
verga de Don Roque pero quien sabe que sucedería
con una verga más larga?
Apliqué mi glande en la entrada que me ofrecía la
unión de las piernas levantadas de Reynaldo y metí
la cabeza de mi pija sin ninguna dificultad, empujé
muy suavemente de a poco y miré para comprobar como
iba desaparenciendo mi verga dentro de su cuerpo
hasta que más de la mitad pasó, la cara de Reynadlo
era de placer pero al pasar unos 14 centímetros la
cosa cambió...
Su recto puso un freno o algo frenó a mi pija la
cual no pudo entrar máa dentro de su intestino,
ante sus quejas tuve que sacarla y escupir mi
glande para que estuviese muy mojado antes de
intentar nuevamente una penetracioó.
Esta vez entró un poco más y con unos golpes fui
abriendo el camino que jamás había transitado ser
humano alguno y antes de que mi primo pudiese
gritar de dolor le sellé la boca con la mía.
El delicioso ir y venir fue acelerando nuestro
mutuo placer ya que su recto se fue acostumbrando
a la longitud de mi verga y Reynaldo para asimilar
más placer me pasó las piernas por la cintura
atrayendo cada vez más mi cuerpo contra el suyo.
Con unos espasmos muy excitantes y excitados
descargué mi leche dentro de su recto al mismo
tiempo que su verga apretada entre nuestros
estómagos se despachaba una eyaculación que nos
hizo gemir muy fuerte a los dos.
Descanzamos un rato y cuando nus repusimos
Reynaldo me dijo:
-Así!! Así quiero que te cojas a Don Roque,
quiero oírlo y verlo como larga toda su leche
sobre tu estómago!!!!!
-Quién sabe si va a querer?
Reynadlo había venido a invitarme para hacer un
trío con su suegro, pero no estábamos seguros
si el viejo se dejaría meter mi verga o si quería
metérmela a mi?
A los pocos días Reynaldo me llamó para concretar
un encuentro en el gimnasio donde su suegro y él
hacían sus travesuras.
Ese día Reynaldo me llevó al gimnasio un poco tarde
porque ya habían terminado las prácticas y ya no
necesitaban a Don Roque para ningun masaje.
Pero al llegar el sereno nos dijo que Don Roque se
había desvanecido y lo habían tenido que llevar
en una ambulancia para un sanatorio.
Corrímos a un teléfono para llamar a su casa, una
vecina atendió el aparato y nos dijo a que
sanatorio lo habíian llevado.
Me quedé sin probar a Don Roque o que Don Roque
me probase a mi por culpa de una subida de la
presión sanguínea que lo mantuvo internado por una
semana y en rehabilitación de su brazo por un
tiempo prolongado.
Reynaldo luego me contó que el ánimo y la verga
de Don Roque ya no eran lo mismo que apenas se le
paraba y a pesar de que se rehabilitó bien sus
dedos no tenía la fuerza de antes por eso a los
tres o cuatro años lo jubilaron.
Por un tiempo seguí haciendo en el culo de mi primo
el trabajo que había comenzado a hacer su suegro
pero todo tiene su fin...
Reynaldo se divorció y se fue del país, en el
exterior consiguió otra esposa. sus hijos quedaron
acá con su ex-esposa.
Todo el recuerdo de Don Roque vino a mi memoria
porque la semana pasada él sufrió otro ataque de
hipertensión y con 81 años falleció por las
complicaciones que lo acompañaron.
A pesar de lo poco que lo traté, él me expresaba
cariño y nunca hizo mención al frustrado
encuentro conmigo y con mi primo Reynaldo.
En el velatorio su viuda le confesó a una tía mia
algo que ella desconcertada luego me lo contó a mi.
-Sabés Omar, Doña Aquilina me dijo que su marido era
el hombre más bueno del mundo pero que tenía un gran
defecto o una debilidad...
-Que te dijo tía?
-Es tan horrible que no me atrevo a decírtelo?
-Pero que pasa, era jugador, drogadicto..?
-Nooooo!!! Doña Aquilina me dijo que su marido...
bueno que le gustaban los culos!!
-Cómo?
-Sí, eso que le era infiel porque ella nunca le
dio el culo.., él los buscaba por allí... con
muchachos jóvenes pero que nunca fue con otras
mujeres porque la quería a ella....
OMAR

Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com FOTOS

De Sorpresa en Sorpresa

Comentarios (0)

Comentaba en Sorpresa Mayúscula que cogí delicioso con Hugo, mi ex compañero de Secundaria y que al platicarle mi experiencia a Adrián mi amigo duranguense éste me dijo que lo conocía y que ya se habían visto, olido, mamado y sentido en vivo….. esta otra sorpresa me emocionó quizá más que el haber encontrado y disfrutado a Hugo.

Organicé mis cosas de tal manera que pudiera quedarme unos dos días más en aquella ciudad y citamos a Hugo en el bar que lo reencontré. Llegó puntual y me sorprendió verlo vistiendo como un auténtico cowboy, nadie imaginaría al ver su estampa que disfruta muchísimo ser ensartado por otro hombre. Su aspecto era agresivamente masculino y salvaje.

Nos saludamos con un efusivo apretón de manos, luego un abrazo bastante significativo. Brindamos por el gusto de estar conviviendo tres hombres de tan distinta catadura pero coincidentes en el gusto y el placer de las relaciones sexuales hombre-hombre.

De hecho, los tres estábamos calientes. Terminada la segunda copa nos fuimos a mi hotel y todo fue entrar y empezar a desnudarnos unos a otros…..Adrián llevaba como interior una tanga de hilo dental en color azul metálico…. Se le veía un bultote delicioso y mamable, pero el espectáculo de sus nalgas separadas por la delgada tela eran un manjar a la vista, dispuesto para el placer del primero que se acercara a degustarlas…..

Hugo llevaba un bóxer de seda roja, ajustado al cuerpo, bien ceñido y ya el tremendo paquetote de su verga dura ya en ese momento se anunciaba gloriosa…..

Yo llevaba un slip tipo bikini en color negro….. nos quedamos en esas prendas e hicimos “montoncito” sobre la cama, nos besamos, nos lamimos, nos toqueteamos por todos lados y Adrián fue el primero en iniciar una acción más avanzada: bajó el bóxer de Hugo y empezó a lamer su verga, pasaba su lengua golosa desde el hoyito uretral de aquella cabezota descomunal, recorría su enorme falo y llegaba al escroto con aquellos dos enormes huevotes de macho caliente…..

En tanto, yo empecé a acariciar el agujero del culo de Adrián, corriendo con mis dedos el hilo de la tanga que quedaba justo en medio de sus dos globos traseros….. todos gemíamos al unísono, le retiré la tanga, abrí sus nalgas y mi lengua se dio gusto lamiendo y penetrando ese rico culo que dos años atrás no había probado….. era un olor delicioso, un sabor almizclado: jabón, colonia, culo, al natural y pecado, un olor característico que emana de un cuerpo que está caliente y dispuesto a gozar…..

En el cambio de posiciones, quedé culiempinado frente a Hugo quien se apropió de mi culo y lo lamió ferozmente, me lo ensalivó profusamente y no tardó en dejarme ir dentro toda la longitud de su hermosa verga……

Mientras esto ocurría, Adrián me puso su tranca en la boca y empecé a mamarle con gula….. me sentí completo, pleno, lleno de verga por mis dos orificios….. ambos se movían en una sincronía perfecta…..y así terminaron, juntos, a la vez…. Yo no sabía dónde sentía más leche, pero la que recibí en la boca fue un elíxir maravillosamente sabroso, lo tragué ávido de su sabor, no dejé tirar nada……

Cuando Hugo hubo abandonado mi culo, acercó su verga todavía chorreando de leche a la boca de Adrián que, engolosinado empezó a saborear el manjar que se le presentaba….. yo me fui a su culo, lo lamí, lo acaricié con los dedos, logré insertar hasta tres dedos, lo dilaté de tal manera que, si antes conmigo no se animó, al estar tan caliente aceptara dentro suyo la enorme verga de Hugo que ya estaba de nuevo lista para el ataque….

Le ha dado una cogida tan deliciosa en una posición que me permitió colocarme debajo y lamer los huevos de ambos; el olor de una verga caliente, un culo que está siendo empañado y el lamer la fracción de verga que entraba y salía, me hizo que, sin tocarme soltara toda mi carga de mecos y sintiera que me mareaba de tanto placer.

La cosa no paró allí. Descansamos un rato, pedimos unas bebidas, nos contamos nuestras aventuras, encuentros y experiencias, todas, sin ocultarnos sentimientos, pensamientos, placeres, sufrimientos, es decir, nos confesamos espontáneamente y llegamos a la conclusión de que entre los homosexuales, entre nosotros que somos tan hombres como el que más hay un “no sé qué” que nos une, nos hermana, nos acerca…… a pesar de tanta “perreada” que se da cuando la gente se involucra con gays escandalosos que no se autoaceptan y van por el mundo dañando con sus lenguas viperinas.

Es hermoso compartir la cama y toda la intimidad con hombres…. Verdaderos hombres…

Gracias Hugo, gracias Adrián, en su honor he relatado las maravillosas horas que compartimos.

Julián.

Sigo agradeciendo sus correos, comentarios, críticas y sugerencias, pero por favor: No me agreguen a su messenger ni me pidan hacerlo antes de escribirme un correo. Son tantísimas las personas que de pronto tengo qué negarme porque hay personas muy groseras y vulgares..... Gracias

hermes_2003@hotmail.com


Julian FOTOS

De Levante con Calentura

Comentarios (0)

Mientras escribo este relato... mi pene segrega líquido pre seminal.
Es que cuando recuerdo esta historia que me pasó hace unos días...
Yo estaba muy caliente... Tenía ganas de coger y no tenia ningún candidato a la vista. ya estaba por hacerme una masturbación cuando se me ocurrió
Soy lindo y sé que puedo levantar algún tipo por la calle. Nunca lo había hecho pero siempre hay una primera vez... Yo no soy un mariquita, aunque me gusta usar tanga. Las uso al revés, la parte finita va para el culo y la más grande para el pene... La que elegí para esa noche, es la que le robé del baño a una amiga... Ella se acaba de bañar y yo esperé a que salga para entra... cuando entré vi que en un canasto que estaba en un rincón, la ropa que ella traía puesta... miré en los grifos de la bañadera porque creí que la había lavado y dejado colgada en la canilla. Urge con ansiedad en el canasto al comprobar que no la había lavado. En el canasto encontré‚ esta tanga... Es hermosa, la olí, tenía el gusto a miel que ella emanaba... No sabía que hacer, entonces me desnudé‚ y me la probé‚, así como explique antes... Me mire en el espejo y me encantó... Mi pene crecía en la humedad que todavía contenía su interior... Me puse mi calzoncillos por encima y me vestí como si nada... esa noche estuve al palo toda la noche, rogando por llegar a casa y lucirla. Dormí con ella puesta... Desde ese día le robé muchas tangas a mis amigas, usando métodos similares... pero volvamos a la otra noche.
Escogí para esa noche de calentura a un bar que sin ser gay era muy concurrido por gays...
Me senté tímido en una mesa y comencé a observar a mis posibles víctimas o mejor dicho a mi victimario.
Todos los hombres que estaban en la barra eran muy mariquitas y yo quería un hombre. En una mesa había machos musculosos, pero yo quería a un tipo normal. Un hombre que me haga sentir mujer y que me haga sentir bien macho al momento de penetrarlo.
En una mesa había un muchacho que leía... no parecía estar en la onda de todos los demás parroquianos...
Lo miré con insistencia deseando que levantara sus ojos de las páginas de su libro. Un mozo me ayudó en la empresa, ya que al traerle su café, levantó su mirada y la paseó por todo el local hasta que llegó hasta mi mirar. Una mirada irónica me hizo y se volvió a sumergir en las páginas y sus letras. A mí me pareció que él pensó que nosotros dos éramos los únicos deshubicados y que no nos importaba. Para ese momento, a mí solo me interesaba aquel muchacho.
Después de algunos momentos él volvió a levantar su mirar y esta vez me miró directamente y sonrió. Yo la tenía firme en él, muy serio.
Ya estaba desalentado y me apresté a pagar mi trago e irme... esto del levante no era para mí. Fui al baño del bar a orinar... y como cuando era chico el muchacho me siguió... yo me di cuenta cuando me lo encontré‚ mirando como yo meaba... Yo terminé y cuando me di vuelta, él estaba allí, subiendo sus ojos desde mi bragueta hasta mis ojos.
- ¿Ya pagaste?
- Si. Le dije
- ¿Tenés auto?
- No
- Que bueno así yo te llevo...
Me encantó todo, su voz, su manera de mirarme, su sencillez y su forma de pararse.
Salimos de baño como dos desconocidos, yo lo seguí hasta la salida... ya en la calle nos pusimos a la par y me dijo.
- ¿Yo soy Carlos y vos?
- Esteban
Llegamos al auto y fuimos directo a su casa... No hablamos, casi y él me gustaba enserio.
En el ascensor nos abrazarnos y nuestros labios se mezclaron en un beso tenue y suave. Yo creía que no íbamos a llegar a la puerta y que lo haríamos allí mismo, a lo sumo en el palier de su casa antes de entrar pero no fue así... él se repuso y buscó las llaves en el bolsillo y haciendo un esfuerzo máximo logró abrir la puerta y prender la luz. Se separó de mí dejándome desairado. Tomé aire y me repuse. Su casa no era muy grande pero estaba bien puesta.
Me tomó de la mano y me llevó a su cuarto. Pude ver una foto de un hombre que quiso, disimuladamente ocultarlo y yo me hice el descuidado... Me sentó en la cama y me empezó a desnudar... me sacó los zapatos, luego las medias, haciéndome mimos, oliendo y jugueteando entre mis dedos. Con su nariz me y sus dientes masajeaban y mordisqueaba las plantas de mis pies... esto me puso a mil pero inerte.
Sus manos recorrieron mis piernas hasta desabrochar el pantalón y dejando mi tanguita al descubierto... él se admiró y me pidió que sugiriera desvistiéndome sin sacarme la tanguita... debo decirle, señor lector que mi gran atractivo era mi culito y con esa tentadora ropa interior femenina su esplendor era superior y él pensó que mi parecer era el de él... Yo soy casi lampiño, tengo apenas un pelos en la axila y en el pubis... pero el pecho y el culo son lisos, blancos y mi piel es suave...
Carlos estaba totalmente vestido y yo así. Me dio una vergüenza idiota y dejé de posar para él. Me sentía una mujer seduciendo a su esposo con una buena ropa interior para mostrarle que todavía era hermosa.
- ¿Te gusta la ropa de mujer? Y sin esperar mi contestación, abrió la puerta de su ropero y sacó una caja grande…
- Abrila y vestite, te espero en el living.
Abrí la caja y mi sorpresa fue total, una falda ajustada, medias red negras, un corpiño negro con forma, una peluca y un par de zapatos aguja de 10 centímetros… Esto no estaba en mis planes, nunca lo había hecho y no sabía bien que hacer, pero siempre me doy a las nuevas emociones, decidí seguir con el juego. Por suerte estaba bien afeitado.
Me fui vistiendo y cuando estuve listo, me puse la peluca. Es increíble lo que hace una peluca para cambiar todo, además por el corte parecía de diez años menos. . Con un poco de maquillaje hubiera quedado excelente. Lo más difícil era el tema de los zapatos… si bien me calzaban ¿Cómo podría hacer para caminar sin caerme? Esto me hacía parecer ahora una niña de quince que empieza a usar zapatos con tacos.
Cuando me di por listo, me fui al baño a buscar un espejo y en el encontré un rouge rojo y no pude aguantar la tentación. Si lo hubiera planeado me hubiera depilado las axilas y pintado los ojos, pero estaba apurado por mostrarle mi nueva fisonomía a mi futuro amante…
Cuando entré en el living y me vio, me miró con mucho deseo y yo lo sentí como un piropo. Me tomó de la mano y me dijo
- Vamos a dar una vuelta…
- No. - Dije yo y se me aflautó la voz de una forma totalmente desconocida para mi… - no quiero salir así…
- ¡Pero estás hermosa! Me quiero lucir contigo…
La idea me excitaba pero no quería pasar un papelón.
Carlos no me dejó opción y me llevó a la puerta y yo ya no me resistí, trate de caminar con seguridad, y el taconéo de los zapatos a mi paso me dieron la femenidad que deseaba. Me tomé del su brazo y el me abrazó y caminamos por la avenida como dos enamorados, sentí la mirada de un par de hombres ya que la falda se me subía y dejaba ver mis nalgas.
En una esquina muy transitada, Carlos me besó como si fuera su novia y así me sentí.
Yo estaba tan caliente que quería volver a su casa de inmediato, aunque ese paseo había hecho algo que nunca pensé en sentir, quería ser su mujer.
Ya a entrar al edificio vi como un vecino le guiñaba el ojo y le decía muy bajo, como para que yo no escuche… - Es muy linda ¿Es mayor de edad? - Con un dejo de ironía.
Era evidente que él quería que yo fuera una nena, ya que no estaba vestida de puta sino de nena… de una nena bien puta.
Al entrar en su departamento, me ofreció algo de tomar y se deleitaba mirándome y seduciéndome como si fuera una adolescente… y mis hormonas estaban a mil… sentía mis pezones erectos y mi ano latía… con cada mirada, con cada roce de su piel con mi piel… Me besó y yo en mi rol de adolescente medio me resistí pero el puso fuerte su mano en mi cuelló y eso abrió automáticamente mi boca y su lengua me penetró. Nos besamos y nuestras lenguas se acariciaban, se lamían se chcaban, se apretaban y sus manos empezaron a acariciarme… Me fue desvistiendo dejandome unicamente las medias y mi bombachita…
Yo fui haciendo lo mismo. Empecé con su camisa, Olí su olor de hombre y seguí mordiéndole y chupándole las tetillas mientras mis manos desabrocharon su cinturón, su pantalón fue cayendo a sus pies... ahora era yo quien lo recostaba en la cama para hacer más fácil el sacado del calzado primero y luego medias y los restos del pantalón. Su boxer dejaba ver una melena y un bulto medio oculto. Cuando intentaba sacarle el calzoncillo, él me lo impidió yo volví a intentarlo pero me dijo - Vení... Yo estaba entre sus piernas con su pija a centímetros y apenas cubierta por una tela fina. Sin embargo me incorporé y me acosté a su lado. Me besó y sacó con una mano, mi pija entre los pliegues de mi bombacha... con la otra estiró mi brazo hacia arriba dejando mi axila a amplia a la altura de su cara... la olió y jugueteo con mis pelos... si bien estaba limpio debo decir que para esa altura estaba bastante sudado... parece ser que eso era lo que le gustaba olió mi axila y luego la otra repitiendo el procedimiento.
Este placer me hizo cerrar los ojos, él estiraba mis brazos y ahora lamía mis axilas... sin darme cuenta, me encontraba atado a los barrotes de la cama... la situación no era para nada violenta ni él me daba miedo pero me sorprendí.
- ¿Vamos a jugar, mi niña?
- ¿No te molesta?
- Si no te haces el malo está todo bien.
- Quedate tranquila
yo estaba con la peluca puesta por eso me trataba de mujer.
Se sentó sobre mi pecho pero antes se había sacado el boxer sin que yo me diera cuenta. Su pene no era muy grande ni muy grueso pero ya estaba con su espuma en la cabeza. Mojó con ella mis tetillas y las lamió y mordisqueo... Su olor era muy rico... se acomodo mejor, dejando su pene frente a mis ojos. jugueteó con él golpeando mi cara, lo paseo por mi cuello y mis orejas hasta que por fin lo adentró en mi boca... Lo chupé, lo deseaba y se lo hice sentir... precisaba mis manos pero me di maña... Él se empezó a mover como si me estuviera cogiendo. Sin decir nada la sacó... yo hubiera querido tener su semen en mi boca. Lo único que me quedó fue un pendejo que me molestaba en la lengua... Corrió mi tanga y olfateó mi verga mi entre pierna y mi culo... haciéndome olvidar de todo y hacerme llegar a las estrellas casi sin tocarme.
De a poco me fue sacando la bombacha y cuando lo logró se la llevó a su nariz la olfateó y luego la dejó olvidada sobre mi cara... mi tanga tenía el olor de mi semen y de mi culo... así como la primera vez que la tuve tenía los olores de mi amiga.
Levantó mis piernas por sobre sus hombros y se puso a lamerme el culo mientras uno de sus dedos se empezaba a colar en él. Su lengua y ahora dos de sus dedos hacían las delicias de todo mi ser... si hubiera seguido lo hubiera mojado con mi leche pero se detuvo... siempre se detenía en lo mejor... para darme otro placer más intenso y fuerte que el anterior. Sabía hacerlo y me gustaba hacerlo con él.
Tomó mi verga con una mano y con la otra fue llevando su pija hasta el centro de mi ano... Mientras me iba pajeando despacito, me iba penetrando. Se iba abriendo paso por mi interior e iba sacando de mi pene lo mejor de si... Una vez toda dentro, sin dolor ni sufrimiento... yo no era virgen y su pene no era tan grueso ni tan grande, para hacerme doler. empezó a forzar... cada vez mas fuerte, cada vez mas rápido y cuando parecía que iba a acabar paraba, me miraba a los ojos y yo me sentía enamorado. y comenzaba a bombearme despacio y profundo, siempre fuerte... yo estaba por acabar cuando siento que mis primeras densas gotas de néctar brotaban de mi; su fuerza me inundaba a chorros calientes de lava, mi interior... La leche corría por dentro y por fuera de mi. La dejó morir dentro mío y luego la volvió a mi boca... Tras un instante me beso saboreando de su leche en mi boca. Mis brazos me dolían y el me soltó.
Como yo no había acabado y él no hacía nada por satisfacerme, lo encaré.
Lo distraje con unas caricias y luego le empecé a lamer el ano, como prueba inequívoca de que no habíamos terminado de follar. Él se quejó pero luego se dejo hacer... no tuve contemplaciones y lo penetré de una... sin darle oportunidad a decir algo. No tuvo que esperar mucho para que me corriera ya que estaba entusiasmado... Luego caímos los dos rendidos y dormimos hasta el amanecer.
Una noche que parecía perdida, fue una noche muy especial... Cuando me estaba yendo a mi casa, me dio un beso y en la caja me regaló la ropa que me había hecho usar, con la promesa que la próxima vez lo iría a buscar vestido de mujer.

FOTOS

Conversacion entre Padre e Hijo

Comentarios (18)

 Padre de 46 años e hijo de 18 almorzando en un restaurante en la costa, de vacaciones.
Padre – Bueno, ya terminaste?, vamos a la playa?

Hijo – Pasamos por el departamento?

Padre – Para que?

Hijo – Así voy al baño

Padre – Anda al del restaurante

Hijo – Prefiero el del departamento y de paso descansamos unos minutos

Padre – Solo eso?

Hijo – Y nos podemos mandar otra chupadita

Padre – Otra vez?, hace menos de 3 horas hicimos una

Hijo – Si ya se, pero es que estoy tan caliente

Padre – Si, ya veo

Hijo – Dale, Vamos?

Padre – Hmmmm, tenemos que pensar en algo que te saque la calentura

Hijo – Algo?, como que?

Padre – Algo diferente, nuevo

Hijo – No, mejor no, jajajajaja

Padre – Si, mejor si, dale, jajajajaja

Hijo – Así estamos bien, para que inventar, jajajajaja

Padre – Hay que ser innovador, jajajajaja

Hijo – Jajajajaja

Padre – Dale, pensalo, ya llegamos a un nivel........

Hijo – Jajajajajaja

Padre – No en serio, nos quedan 5 días, aprovechémoslo al mango. Tomate hasta mañana para pensarlo.

Hijo – Pensar que cosa???

Padre – Vamos, hijo, sabes de que te hablo

Hijo – No, papa, en serio no se

Padre – Me parece que es momento que te rompa el culo

Hijo – Queeeeeee?, No, ni loco. Ni lo sueñes, Estás chiflado?

Padre – Dale, creo que así nos vamos a sacar las ganas los dos

Hijo – Creo que te volviste loco.

Padre – Dale, te morís de ganas que te parta el culo

Hijo – Un médico aquí por favor, un médico.

Padre – Jajajajaja. Dale, vamos a hacerlo.

Hijo – Pero si vos me dijiste que era una tocadita y nada mas

Padre – Si pero después pasamos a la chupadita y todo bien, y ahora que?

Hijo – Y ahora hasta ahí llegamos.

Padre – Dale, dejame que te rompa el culito

Hijo – Tranquilo, mira que dijiste que todo lo que hagamos es con mi consentimiento

Padre - Si por supuesto, pero a esta altura es natural que te lo pida, no?

Hijo – Es posible, pero debo declinar amablemente tu invitación

Padre – Es una propuesta que no podes rechazar

Hijo – Claro que puedo.

Padre – No a esta altura

Hijo – Jajajaja, claro que puedo rechazarla

Padre – Sino te bancas la calentura, recién hicimos un 69 y ahora tenés ganas otra vez. La única forma de sacarte las ganas es que te rompa el culo. Dale, dejate.

Hijo – No, ni loco, me vas a matar con semejante cosa que tenes.

Padre – Jajajaja, y bueno, sarna con gusto no pica

Hijo – Seguro que no va a picar, va a doler y como

Padre – Dale hijo, vamos a la playa, así hoy descansamos y mañana luego de almorzar te rompo bien el orto, o preferís que sea a la noche?

Hijo – Ni a la tarde, ni a la noche, no me voy a dejar, dale, vamos a la playa



Padre e hijo yendo a la playa

Padre – No me digas que no te calenté con mi propuesta porque no te creo

Hijo – Si, me calentaste, pero igualmente no lo voy a hacer.

Padre – A ver, explicame como es eso.

Hijo – No se, es raro el hecho que me quieras hacer eso por un lado me excita y por el otro me asusta

Padre – Me quedo con el lado que te excita, jajajajaja

Hijo – Si, obvio, es que despertar ese deseo en otra persona es muy fuerte

Padre – Y bueno, dejate de macanas y dejame que te coja

Hijo – No es tan fácil, vamos no me engañes, vos sabes que eso duele

Padre – Yo no te engaño, en ningún momento te dije que no te iba a doler.

Hijo – No, pero tampoco dijiste que si me iba a doler.

Padre – Mira, con esta vergota en tu culito tan chiquito es obvio que te va a doler, pero no vas a dejar de coger por eso. Es como desvirgar a una mujer, a la mayoría le duele pero no dejan de hacerlo.

Hijo – Me encanta con la naturalidad que lo decís, se ve que vos el culo no lo pones.

Padre – No, obvio, con ese culito espectacular que tenes, es lógico que lo pongas vos.



Padre e hijo instalándose en la playa

Hijo – Jajajaja, que gracioso

Padre – Bueno, entiendo que te hagas el difícil, es parte de la seducción de un joven virgen, pero en el fondo ambos sabemos que de estas vacaciones no volves con el culo sano, jajajaja

Hijo – Jajajaja, que seguridad, en cambio yo te aseguro que no me voy a entregar

Padre – Eso es lo que vos pensas. Tengo la verga dura de solo pensarlo. Tenerte boca abajo y penetrarte el culito. Dios mío como me haces poner.

Hijo – Yo te hago poner?, vos te pones solo, y me pones a mi también a mil, boludo. Deja de tentarme que no voy a entregar

Padre – Pero si te tentas es porque te gusta

Hijo – Ya te lo explique, es tentador que estés buscando hacérmelo, pero de ahí a dejarme coger hay una distancia grande

Padre – No hay lógica en lo que decís. Si te tienta es porque tenés ganas, y vas a ver que mañana tu calentura va a superar a tu temor.

Hijo – Insistidor el hombre, ehhhhh

Padre – El burro no coge por lindo, sino por insistidor

Hijo – Jajajaja, en lo que estoy de acuerdo es en que la tenés como un burro

Padre – Jajajaja, para romperte el orto mejor, hijo mío

Hijo – Al final sos un burro o un lobo

Padre – Elegí vos, puedo representar cualquier personaje, con tal que me entregues tu culito.

Hijo – Que hijo de puta, cortala, no me vas a coger

Padre – Si te voy a coger, y varias veces

Hijo – No, olvidate del tema

Padre – Vamos a ver



Padre e hijo terminan de cenar en la casa y se acuestan a dormir cada uno en su cama.

Hijo – Dale, papi, vamos a darnos unas chupaditas, estoy recaliente

Padre – No, esperemos hasta mañana así estoy mas caliente y te parto el culo en dos.

Hijo – Que boludo sos, termina con eso. Sabes que no me vas a coger e insistís

Padre – Insisto porque se que te voy a coger y por eso quiero reponerme para estar bien mañana. La voy a tener dura como un hierro.

Hijo – En serio me estas hablando?. Estas tan seguro?. De donde sale tanta seguridad?

Padre – Son años de experiencia y se bien que con estas conversaciones se te abre bien el culito y a los culitos abiertos hay que cogerlos.

Hijo – Dale, si no queres chuparmela, dejame que te la chupe yo. Por favor

Padre – Dormí hijo, no te voy a dejar que me la chupes. Pero mañana te prometo que antes de clavarte te la chupo y me la dejo chupar.

Hijo – No puedo creerlo

Padre – Que es lo que no podes creer?. Que no te la chupe?

Hijo – Las dos cosas, que después de 10 días, no me la quieras chupar y.....

Padre – Y que?

Hijo – Y que insistas tanto con el otro tema que sabes que no voy a hacer.

Padre – Mañana a la tarde vemos si lo haces o no.

Hijo – Bueno, vemos.

Padre – Chau, hasta mañana.

Hijo – Chau, hasta mañana, me dejas recaliente

Padre – Vas a ver que mañana vas a dormir mejor. Disfruta de tu última noche con el culito sano.

Hijo – Que forro.



Padre e hijo almorzando el día siguiente luego de una mañana en silencio

Hijo – Que buena comida. Este restaurante es espectacular

Padre – Acorde con la ocasión que estamos viviendo

Hijo – Acorde con que ocasión?

Padre – Hacete el boludo. No importa, ya te vas a avivar

Hijo – No puedo creer que insistas con ese tema

Padre – Con que tema?

Hijo – Dale, hacete el boludo vos ahora.

Padre – No se de que me hablas

Hijo – Ok, tenes razón, no hay ningún tema que aclarar

Padre – Obviamente asumiste como es la realidad, sos un chico muy inteligente.

Hijo – Jajajaja, el que no la asumió sos vos, parece

Padre – El haber estado mudo toda la mañana me demuestra que entendiste como son las cosas.

Hijo – Vos también estuviste mudo, implica que entendiste mi óptica?

Padre – Los hechos nos conducen irremediablemente en una dirección. No era yo quien tenía que hablar.

Hijo – Jajajajaja, estás mal de la cabeza.

Padre – Veremos

Hijo – Es descabellado lo tuyo, no te das cuenta que soy tu hijo y soy varón?. De donde sacaste esa idea?. Te parece tan natural?

Padre – No cuestionaste que eras mi hijo y varón cuando te la chupe durante 10 días, ni tampoco cuando te tragaste enterito mi semen.

Hijo – Eso es otra cosa

Padre – Otra cosa?. No es mas ilógico esto?. Hijo seamos sinceros. Luego de 10 días de sexo oral, en ningún momento se te ocurrió que te iba a querer romper el culo?

Hijo – Si, se me ocurrió, pero pensé que en cuanto te dijera que no, ibas a desistir.

Padre – Ah, claro, se hace todo lo que el niño quiere.

Hijo – Jajajajaja

Padre – Y si se te ocurrió, no te parece que debiste haber cortado antes, para no llegar hasta aquí.

Hijo – Porque hacerlo, si lo que hacíamos nos gustaba a los dos

Padre – Claro que nos gustaba, pero vos me buscabas 3 o 4 veces al día. No te parece lógico que ahora te quiera penetrar?. No te parece?. Soy humano después de todo.

Hijo – Bueno, basta. No me voy a dejar coger. Entendés?

Padre – Entiendo que en no mas de una hora voy a tener mi pija en tu culito, jajajaja

Hijo – No te das por vencido, no?

Padre – Nunca



Padre e hijo entrando al departamento

Padre – Sacate la ropa que te la voy a chupar

Hijo – Por fin, no aguanto más

Padre – Sos lindo desnudito, como me calentas

Hijo – Vos también, tenes una pija tremenda. Me pones a mil.

Padre – Vamos a la cama, te voy a dar una buena chupada

Hijo – Si por favor

Padre – Te gusta

Hijo – Sos una maestro, como me la chupas, es increíble.

Padre – Ahora te voy a chupar un poco el culito

Hijo – Si, dale, chupame todo.

Padre – Te chupo el culito y te hago la paja

Hijo – Dios mío, como me pones

Padre – Te gusta?. Me calentas tanto que no sabes

Hijo – Vos también me calentas, me pones como loco

Padre – Te voy a lubricar un poco

Hijo – No papa, por favor, no

Padre – Te paso un poco de vaselina, solo eso

Hijo – Papi, te dije que no, por favor como tengo que decirte

Padre – Mira como te pongo por afuera y ahora te pongo un dedito nada más, decime si te duele

Hijo – no, no duele, pero sacalo por favor.

Padre – Ahora te pongo 2 dedos, decime como lo sentís

Hijo – Ay siiiii, me gusta, me gusta.

Padre – Estas dilatando bien, ahora te pongo 3 dedos.

Hijo – No, papa, basta, ya esta bien. Que me vas a hacer?

Padre – Nada, hijo, concentrate en lo que te hago

Hijo – Por favor, no quiero, ya te dije que no

Padre – Sentí los tres dedos, te gusta?

Hijo – Ahhhhhhh, siiiiiiiiii, ahhhhhhhhh, que hijo de puta

Padre – Te gusta?, te duele?

Hijo – Duele un poco, pero me gusta

Padre – Ya estas hijo, date vuelta que te la voy a poner

Hijo – No papa, no, por favor, no quiero

Padre – Dale putito que tenes el culito bien abierto, dale dejate coger

Hijo – Por favor papi, no quiero, me va a doler

Padre – Aguanta que ya entra mi cabeza, relajate para que te duela menos

Hijo – Ohhhhh, noooooooo, ohhhhhhhhh, duele, papi, duele

Padre – Aguanta un poco, ya tengo la mitad de la pija en tu culito. Aguanta putito

Hijo – Ohhhhh, nooooooo, papi, por favor, me duele

Padre – Ya esta todaaaaaaaaaaa, siiiiiiii, entro toda, ahhhhhhhh

Hijo – Ohhhhhhh, noooooooo, que grande que es, que dura esta

Padre – Vos putito me la pones así de dura

Hijo – ohhhhhhh, que hijo de puta, me estas matando.

Padre – Te sigue doliendo, putito?, aguantas que te empiece a coger?

Hijo – Ohhhhhh, ahora duele menos, dale cogeme, cogeme hijo de puta

Padre – Siiiiiiii, te cojo, te cojo, putito, te voy a hacer mierda

Hijo – Ohhhhh, que hijo de puta sos, siiiiiii, cojeme, haceme mierda, que macho sos.

Padre – Te voy a partir en dos hijo, tenes el culo tan apretadito. Me encanta romperte el culo.

Hijo – Ohhhhhh, partime en dos, sos tan macho, me dominas tanto hijo de puta. Cojete a tu puta, dale cogétela.

Padre – Ahhhhhh, ahhhhhhh, ahhhhh, me voy putito, me voy

Hijo – Ohhhhhh, ohhhhhhh, ohhhhhhh, me voy, ohhhhhh, me voy, ohhhhhhh

Padre – Ahhhhhhh, ahhhhhhh, ahhhhhhhh, ahhhhhhhhh



Padre e hijo tendidos en la cama, recuperando el aliento luego de acabar.

Hijo – Me mataste hijo de puta

Padre – Como me hiciste gozar

Hijo – Al final saliste con la tuya

Padre – Viste que te ibas a dejar

Hijo – No me deje, me violaste

Padre – No te viole, si querías te hubieses ido.

Hijo – No es tan así, te pedí que no me cogieras y seguiste igual.

Padre – No tenía tanta convicción tu pedido, jajajajaja

Hijo – Jajajajaja, que risa, no, me violas y encima te reís.

Padre – No te gustó?, estas arrepentido?

Hijo – No se, al final acabe como un animal.

Padre – Es que sos tan puto....., por eso acabaste tan bien

Hijo – Me mataste, tengo el culo como una flor. Me va a costar mucho reponerme

Padre – Mira que en un rato te cojo otra vez

Hijo – Estas loco?, otra vez no voy a poder

Padre – No me preocupa mucho si podes o no, yo te voy a coger igual

Hijo – Que hijo de puta sos. Por favor no, no quiero más

Padre – Querés apostar?, jajajajaja

Hijo - No, gracias, creo que me vas a ganar. Jajajajaja

Los que me quieran escribir cle1210@yahoo.com.ar FOTOS

Con mis Tios en Doble Funcion

Comentarios (0)


Como recordarán (ver mis historias buscándome en la lista de autores como Ramiro Cacho), solía dormir en la cama de mi tío Pedro; sin embargo, un poco por pensar que él estaría sin ganas por la cogida que por la tarde le había dado a Chava y otro poco por un oculto deseo de venganza, decidí esa noche esperar a mi tío Pablo en su cama. Antes, había ido al baño y había forzado (como todas las noches), mi evacuación, ya que había notado que si lo hacía de esa manera, no me dolía el estomago después de ser cogido, ni tenía tantas ganas de ir al baño, con lo que me quedaba el culito lleno de la tibia leche que tanto me gustaba sentir dentro de mí.
Como si lo hubiera presentido, Pablo llegó a casa más temprano que Pedro y, al verme en su cama, me preguntó que qué pasaba, bromeando me preguntó que si me picaban los resortes de la otra cama o qué sucedía. Le dije que nada, que me había equivocado de cama nada más, de tanto sueño que tenía, a lo que me dijo que qué bueno que me había equivocado porque su novia lo había dejado muy caliente por la agasajada que se habían dado y que tenía ganas de coger. Sin más preámbulos, me dijo que me quitara los calzones y que me acomodara; obedecí, colocándome en cuatro patas, a la orilla de la cama, con el pecho en la cama y las nalgas al aire.
He comentado también que la cabeza de la verga de Pablo es más gruesa que la de mi tío Pedro y que Pablo siempre fue más brusco que Pedro, así que Pablo ensalivó mi culito con sus dedos, se ensalivó su verga y me ensartó un dedo sin ninguna delicadeza. Lo empezó a mover en cruz y luego en círculos (o al menos eso sentía yo) y luego de otro salivazo, metió un segundo dedo que por cierto son bastante gruesos, y sin más apoyó la cabeza de su tolete en mi entrada, empujando lenta pero firmemente, hasta que sentí que sus pelos acariciaban mis nalgas. Con la misma lentitud sacó todo el cañón de carne de mi ano y lo volvió a meter… realmente es delicioso cuando sientes una barra de carne caliente resbalar milímetro a milímetro por tu trasero una y otra vez, y luego otra vez y otra, sintiendo como esa vergota empieza a tomar velocidad hasta que casi te quema el hoyo, con un calor delicioso que no quieres que termine aunque a la vez lo ansías, porque sabes que cuando termine, sentirás el culo rebosante de tibia y lubricante leche.
Pero Pablo no tenía todavía intenciones de darme su venida, ya que bombeaba y bombeaba, deteniéndose ocasionalmente para ensalivarse el pito y volver a empezar… lento, muy lento, adentro y afuera seis o siete veces y luego una tanda de arremetidas muy fuertes, tomándome por la cintura y empujando al mismo tiempo, haciendo que sus huevos y su pelvis chocaran con mis nalgas, sonando en cada choque, provocando escalofríos en mi espalda y un enorme placer al tener aquella gorda verga clavada hasta lo más profundo de mi recto, cogiéndome con mucha fuerza, bufando y haciendo que yo gimiera.
De pronto, sentí cómo su hermoso palo abandonaba mi culo a la vez que me decía que me sentara en su camote mientras se acostaba boca arriba en la cama. Puse un píe a cada lado de sus caderas, me incliné un poco, bajando hasta sentir la cabeza de su verga y me fui sentando, clavándome yo sólo su resbalosa estaca, hasta quedar completamente sentado contra su pelvis. Esta posición le encantaba a Pedro y supongo que algunas noches Pablo nos vio y se le antojó, por lo que ahora me pedía que lo hiciera así con él. Con Pedro, me sentaba hasta tragarme todo su tubo y luego él me empujaba levemente hacia arriba, indicándome que me elevara y luego me dejaba caer, ensartándome de nuevo; Pablo en cambio, cuando sintió mis nalguitas en su pubis, todavía empujó un poco más, tratando de llegar más allá de lo posible, para luego tomarme de las caderas y moverme en círculos sobre su verga… mmmmhhhh realmente delicioso!!!! No le era tan difícil, considerando que yo tenía por ese entonces unos 11 años y era bastante delgado y él tenía unos 21 y era (sigue siendo, en realidad), bastante fornido.
Yo estaba totalmente sentado en él, ensartado hasta la garganta, con mis rodillas apuntando hacia él y mis pies apoyados en la cama; estando así, Pablo me tomó por la parte de atrás de mis rodillas, moviéndome atrás y adelante. Con este movimiento, yo sentía que mi culito se abría más y, la verdad, esa sensación me encantaba, de hecho, me sigue encantando, aunque en ese momento sentía que se me estiraba mucho; agradecía para mis adentros el haber sido tan previsor como para tener el recto y buena parte del intestino vacíos, ya que había momentos en los que sentía que mi culo se abría demasiado, lo cuál es muy posible después de más de cuatro años de recibir verga y, de haber estado lleno, seguramente habría tenido muy sucias consecuencias.
Siguió así un buen rato, moviéndome por tandas de atrás hacia adelante y luego en círculos, hasta que me sostuvo prácticamente en el aire y empezó a bombearme con mucha fuerza, esta vez sosteniéndome con sus manos mientras el movía sus caderas, bufando y cerrando los ojos, apretándolos mucho. Empujó una vez más hasta el fondo y luego me jaló junto con él, mientras me hacía sentir los espasmos de su lindísima verga mientras me llenaba de leche el recto.
Debo mencionar que la experiencia me había enseñado que todas las noches debía de ir al baño antes de acostarme, por lo que pudiera ofrecerse… ¡¡¡y se ofrecía casi a diario!!! También debo comentar que después de más de cuatro años de recibir las cogidas y las venidas de mis dos tíos, mi ano estaba bastante flexible y yo lo relajaba con mucha facilidad, aflojándolo y apretándolo a voluntad, habilidad que hasta la fecha no he perdido. Más tarde aprendí a tener el recto limpio, lavándolo con duchas vaginales primero y con otros artefactos con los que experimenté por años, pero ese es motivo de otra historia.
Volviendo a la noche de la doble función, todavía entre los temblores de su venida, Pablo me dijo que me girara sin sacarme su verga del culo, lo que hice con alguna dificultad, quedando de espaldas a él. Luego, me empujó un poco hacia adelante, quedando mi cabeza entre sus rodillas, más o menos, y luego sentí uno de sus gruesos dedos tratando de entrar en mi hoyito; me dijo que "aflojara el culo", cosa que hice y que provocó que su dedo entrara en mi recto, supongo que por la combinación de lo lubricado que tenía el ano, que su verga se había aflojado un poquito y que por esos tiempos ya tenía yo una buena experiencia manejando mi esfínter. El caso es que logró meter su dedote a la vez que todavía me tenía clavado con su macana, moviéndolo unas cuantas veces adentro y afuera, creo que jalando un poquito, estirando, como tratando de saber hasta dónde podría estirarse mi ano, provocando con ello que algo de la lechita con la que me había llenado, escurriera fuera de mi hoyito.
Su verga finalmente perdió grosor, abandonando la tibieza de mi cuevita y arrastrando con ella un poco más de la rica leche que recién me había bañado por dentro.
El final de este episodio, en mi próximo relato. Comentarios a ramiro_gutierrez71@hotmail.com
Ramiro

Ramiro FOTOS

Con La Ropa puesta

Comentarios (0)

Hola una vez más en mi último relato les conté acerca de Kike un gran amigo hasta la fecha pues veamos un breve resumen diría lo siguiente Kike era un compañero de la escuela el cual descubrió que yo mantenía una relación secreta con el profesor de biología, la sorpresa fue que el también mantenía una relación con el profesor de computación, y la prueba de esto era un video que el mismo me había mostrado, la mayor sorpresa fue cuando lo encontré parado en mi puerta la noche en que vi el video.
Luego de preguntarme por teléfono te gusto?, al verlo inmediatamente lo invite a pasar, en ese momento la tensión de ambos era muy notoria el se sentó en la sala mientras yo traía un refresco eran casi las 9 de la noche, y mi amigo parecía estar algo tenso e inquieto pero con bastante seguridad y calma pregunto desde cuando?, a lo que conteste tiene poco, seguimos platicando de el tipo de relación que mantenía con el profesor de biología y el me pregunto que si sabia que era casado y si sabia que tenia un hijo, todas mis respuestas fueron afirmativas lo sabia y no me importaba realmente no estaba enamorado solo tenia sexo con el profesor, la respuesta de Kike fue una carcajada sonrió diciendo eres uno de los míos entonces puedo hacer tratos contigo, Kike me contó algunas cosas que el había hecho con el profesor de computación platicamos un buen rato, mi abuelo que se hallaba en casa bajo para darme las buenas noches pues ya se iba a dormir, le presente a Kike y nada mas paso solo se retiro, Kike se acerco a mi y me susurró en verdad nunca te enamorarías de un hombre, claro que no conteste inmediatamente, riendo ligeramente con esa sonrisa maliciosa que lo caracterizaba se dio la vuelta diciendo ya veremos acto seguido giro rápidamente contra mi empujándome al sillón donde me beso apasionadamente atrapando mis labios y mi cuerpo contra el suyo sin oportunidad de liberarme, besándome apasionadamente Kike continuo el movimiento sutilmente deslizando sus manos por mi cuerpo dominando absolutamente Kike utilizaba sus manos para acariciarme mientras besaba mis labios y mi cuello colocándome en una situación difícil, nuestros cuerpos estaban bastante juntos y comenzó haber respuesta de ambas partes, la tremenda calentura de adolescentes era bastante notoria sentía incluso el ardor de sus mejillas, besos caricias y lametones todas tenían una respuesta de parte de ambos cuerpos, se detuvo un momento y mirándome fijamente me dijo quieres coger, yo vaya que quería coger pero el que mi abuelo estuviera ahí dificultaba las cosas así que me limite a decir ahora no talvez en otro momento, lo volví a besar y me dispuse a liberarme de el, pero su mirada me detuvo una vez mas volvió a preguntar algo con la ropa puesta?, como será eso me pregunte y dije bueno porque no, simplemente le di mi aprobación al besarlo, Kike se levanto y bajo hasta mis muslo donde me dio un masaje por encima del pantalón desde las piernas recorriendo mis piernas hasta los muslos y sobando ligeramente el pene por un instante frotaba su mano tan fuerte contra la tela del pantalón que parecía estar masturbándome aun con ropa,, lo mas impresionante que hizo fue hacerme una mamada con el pantalón puesto me sorprendí bastante, pero el decidió continuar lamiendo mis pantalones de vestir, y dando un ligero masaje a la zona de mi sexo, mas adelante vino un masaje en el pecho, mas besos y mas caricias, me puso de espaldas y me dio un suave y delicioso masaje luego sutilmente se recostó sobre mi , yo estaba de espaldas y sentí como el bulto de su verga era presionado contra mi trasero como si tuviera la firme intención de metérmela, Kike comenzó a moverse suave y sutilmente aún con la ropa puesta al sentir ese trozo de carne aprisionado presionadote era un deleite increíble, sentía la respiración de Kike en mi orejas y se movía de tal manera que parecía estar penetrándome de verdad, finalmente los movimientos cedieron para luego volverse mas fuertes e intensos, realmente sentía los empujones mas fuertes y sentía toda la fuerza de sus caderas presionándome , el momento del orgasmo no se hizo esperar más, un ligero ahhh fue el único sonido que Kike libero, con todo el cuerpo sudado nos levantamos del sillón una vez más le di un beso y observe el curioso detalle en sus pantalones, que delataba su corrida sus pantalones , tenían una gran mancha circular que delataba lo que había pasado, sonriendo le dije que me esperara fui a traer algo de ropa , seleccione de todo ropa interior y un pantalón y una camisa limpias, al verlo estaba bastante apenado, así que le pedí ir a cambiarse al baño, pero además le ofrecí ayudarlo cosa que acepto gustoso, lo acompañe al baño y observe el hermoso cuerpo que aparecía en el video una vez mas pero ahora en vivo y a todo color, lo ayude a desvestirse le quite la playera dejando al descubierto un lindo pecho y abdomen ligeramente marcado por el ejercicio, le quite los pantalones y descubrí que la mancha estaba en el bóxer que se encontraba húmedo y bastante viscoso, observe sus piernas y recordé el video una vez más finalmente lo ayude a quitarse el bóxer inmediatamente el travieso que se ocultaba dio un respiro respingando ante mi y casi sacándome un ojo, le ofrecí asearse y el asintió, me despoje de la ropa frente a el y solo lo observe, le abrí a la llave y ambos nos metimos a bañar el faje bajo el agua fue impresionante una vez más besos caricias y demás, limpie todo su pene con ayuda del agua y de mi boca, nos bañamos y fajamos en la ducha que por cierto era agua fría lo cual fue mas excitante espero que se imaginen cuanto, para finalizar lo ayude a vestirse y se fue pero no sin antes decirme que me preparara para lo que venia.

Gracias recuerden mi correo


faustozaravi@yahoo.com.mx FOTOS

Con el Novio de una Amiga

Comentarios (3)

Hola, mi nombre es Eduardo, tengo 16 años y esta historia me calienta mucho
y se las voy a contar.
Esto sucedio para cuando yo tenía 15 años, hace un año, en la prepa me
dejaron hacer un trabajo en parejas de literatura y lo decidi trabajar con
una amiga. Ella ya me había contado de su novio, un cuate de 17 años que iba
en una escuela cerca de la nuestra; al salir de clases ella me dijo:

-mi novio va a pasar por nosotros ahorita
-esta bien le respondí
Esperamos cerca de media hora y llegó el novio en un coche azul muy padre,
entro mi amiga y se besaron, cosa que me prendio un poco, despues subi yo al
coche, mi amiga nos presentó y note que tenía un brazo muy fuerte, por
cierto el estaba como queria.

Una vez que llegamos a su casa, me saludo la mama de mi amiga y nos pusimos
a hacer el trabajo; pero después empeze a notar que su novio me miraba
seguidamente. La mama de mi amiga le pidio que si la acompañaba al
supermercado a comprar algo que comer, y me pregunto que si no m importaba
quedarme solo por masomenos dos hors, a lo que yo respondi que no.

Una vez que se fueron, el cuate, (pongamosle Juan) se quito su chamarra
verde:

-Hace calor no crees??
-Sí un poco, respondí
-Como te llamas??
-Eduardo
-Oye, tienes novia??
Cuando me pregunto eso me impresiono su pregunta, ya que apenas hace una
hora lo había conocido

-No
-por que??, no entiendo, eres simpatico y estas guapo
-gracias, tu no estas mal
En eso se paro y se sento junto a mi, y me beso en la boca tan
apasionadamente
-que haces?? pregunte
-lo siento, es que estas muy guapo y me gustas mucho, no le vayas a deicir a
mi novia
entonces yo lo bese

Se quitó la camisa y note un pecho y abdomen bien formados, se bajo el
pantalon y note que su verga ya estaba parada, pero aun no se quitaba los
boxers, empezo a desnudarme mientras me besaba el pecho y cuello
-quieres que te la mame?? pregunte
-haz lo que quieras
Le baje sus boxers y me encontre con una verga ancha y grande, y me la meti
a la boca, la mamaba con todo lo que podia a pesar que no me cabia en la
boca, mientras el decia
-no pares, ahhhh, sigue, ahhhh, ahhhhh, a que te gusta no??
entonces grito
-Ahi t va mi leche!!!!
-ahhhh
Mi boca se lleno de semen y lo empeze a tomar, era delicioso y el me beso
para tomar un poco de semen. Entonces el me volteo y me dijo
-Te voy a penetrar putita
y me metio su verga por el ano, al principio me dolio, pero conforme me
cojia me gustaba mas
Entonces me empezo a masturbar sin dejar de cojerme y entonces eyaculo,

Despues de eso, aprovechamos y nos metimos a bañar juntos donde me penetro
otra vez y me la mamo tan rico. Cuando salimos nos besamos cerca de media
hora hasta que llego su novia y su mama.

Despues de eso, no lo volvi a ver, pero espero que me escriba...

Comentarios a mcrhf@hotmail.com FOTOS

Como perdi la Virginidad

Comentarios (0)

Ahora les voy a platicar lo que me sucedió cuando me estrenaron.

Hace mucho tiempo, tendría unos 18 años (ahora tengo 48), estaba en recuperación de una fractura en una pierna y solía ir a un parque para ejercitarme, al terminar la sesión de ejercicios, fui a tomar un jugo a un local enfrente del parque, ahí conocí a quien sería mi iniciador en el sexo anal.

- Hola – escuché una voz cerca de mí.

Respondí casi sin pensarlo – Hola.

-Te vi que estabas haciendo ejercicio, por cierto se ve que tienes muy buen condición física, ¿Verdad? – me dijo.

- No te creas, lo que pasa es que me estoy recuperando de una fractura en la pierna derecha, me la hice en el fútbol americano, - contesté mientras me tomaba el jugo de naranja.

- Que malo está eso, supongo que ya estás mucho mejor, se te nota., por cierto me llamo Esteban.

- . Mi nombre es…Ya casi estoy al 100 %, aún me falta un poco de fuerza, todavía siento que está débil – proseguí –, debo hacer estos ejercicios por lo menos otro mes más para quedar bien.

La plática prosiguió por algunos minutos más y me ofreció llevarme a mi casa, debido al cansancio acepté ya que estaba algo retirado, le di la dirección y mientras íbamos en el auto puso como sin querer su mano en mi pierna, noté que aminoraba la velocidad y le pregunté:

- ¿Por que bajas la velocidad?

- No quisiera llegar tan pronto a dejarte, me caíste muy bien – respondió.

- Si gustas mañana pasas por mí y vamos al parque nuevamente, así podremos platicar otro rato – dije a modo de invitación.

Aceptó de buena gana y al día siguiente nos encontramos en la esquina de mi casa, me llevó al parque para mi sesión se ejercicios y cuando terminé proseguimos con el tema del día anterior:

- Cada vez me siento mejor – comenté.

- Se nota que en verdad quieres recuperarte rápido – dijo -, espero que tus facultades lleguen nuevamente a como estaban antes de la lesión.

- Eso espero, lo que pasa en que no tengo nada que me ayude a ejercitarme, es decir, me gustaría tener algunas pesas para fortalecer mi pierna mejor.

Sin duda alguna comentó: - Tengo en casa algunos aparatos que creo te puede ayudar, si gustas podemos ir para que los veas y decidas si los quieres utilizar para tu recuperación – dijo.

- Solamente si no es muy lejos, ya es hora de ir a almorzar y tengo bastante hambre – repuse.

- Estoy solo a 4 calles de aquí, es bastante cerca, ¿vamos?

Como no tenía en ese momento clases ni nada en especial que hacer, acepté, no sabía lo que pasaría, pero no me arrepiento…

Subimos a su carro y comenzamos a platicar animadamente, el trayecto se me hizo súper corto, realmente era muy cerca, bajamos y abriendo la puerta del departamento dijo – ponte cómodo, esta es tu casa.

- Gracias, me voy a sentar, estoy algo cansado – dije mientras me sentaba en la sala.

- Gustas tomar algo, vi que te terminaste el jugo rápidamente – comentó acercándose a mi.

- Si tienes agua te lo voy a agradecer mucho – respondí inmediatamente -, tenía mucha sed.

- No me tardo, te la voy a traer con 2 hielos, ¿está bien?

- Perfecto, espero que con eso se me pase lo sediento – dije mientras entraba en la cocina.

No tardó casi nada, en cuanto me lo dio lo bebí de un solo trago, - gracias, de veras me hacía falta otro vaso de agua – comenté como para mi.

Se levantó y me pidió que lo siguiera, me mostró un banco de ejercicios que estaba en una de sus recámaras y me dijo que lo podía utilizar cuando quisiera, agradecí el ofrecimiento y volvimos a la sala.

Seguimos platicando otro rato y el tema derivó hacia lo sexual, me empezó a preguntar que si tenía novia, que si le acariciaba las tetas, que si ella me agarraba la tranca, etc.

No quiero que te molestes por esto – dijo –, lo que pasa es que tengo algunas fotos porno y quisiera saber si quisieras verlas.

Como no había tenido oportunidad de ver muchas fotos como esas respondí inmediatamente - ¡claro que si!

Fue a la recámara y regresó trayendo un paquete de fotos, las comenzó a pasar ante mis ojos, había de muchas poses unas no tan calientes, otras muy explícitas algunas francamente sucias pero todas de desnudos y poses sexuales, como era de esperarse mi erección no tardó en notarse, se acercó un poco más y me dijo:

- Si esto te excita, espera a que veas la película que tengo – comentó con una sonrisa.

Notando mi cara de asombro se levantó y puso una película en donde estaban haciendo el amor entre hombres, la penetración que estaba recibiendo uno de ellos era de lo más caliente, lo tenían de "patitas al hombro", y se veía que estaba gozando como loco.

Se puso a mi lado y acercando su mano me empezó a acariciar la cara, pasó al pecho y por último llegó hasta las piernas, yo estaba muy caliente y no rechacé sus caricias, al contrario puse mi mano en sus piernas y le hice lo mismo que estaba haciéndome a mi.

La película continuó con una orgía entre puros machos, se daban unos a otros por la boca, por el culo y cambiaban de pareja a cada cualquier momento, en ese instante me empezó a besar el cuello y la oreja, eso me puso cahondísimo, lo estaba haciendo mejor que mi novia, me sobaba el chile sobre mi ropa, y yo estaba agarrando su tranca, la cual parecía que rompería el pantalón de lo parada que estaba.

- ¿Te gustaría que te diera unas mamadas? – susurró a mi oído con voz sensual.

Como la calentura era demasiada y mi pene estaba también a punto de romper su prisión respondí:

- Si Esteban, claro que me gustaría, lo estoy deseando… nada más que es mi primera experiencia sexual, nunca lo he hecho con nadie, ni hombres ni mujeres.

- Te prometo que lo vas a disfrutar mucho, nada más déjame enseñarte lo que sé y desearás repetirlo pronto.

No esperó más, se puso de pie y se sacó el instrumento agitándolo un poco frente a mi cara, después poniéndome también de pie, bajó mi ropa para ver mi caramelo, se hincó para chuparlo con avidez, lo hacía realmente delicioso, era para mí una sensación nueva, jamás lo había sentido, luego se acostó en la alfombre y me subí en él, hicimos el "69", mientras yo trataba de meterme aquella tranca en la boca el me chupaba las bolas, mi arma y jugueteaba sus dedos en mi ano.

Comencé a sentir que su pene crecía más y más dentro de mi boca, su cabeza me parecía inmensa, creí que si continuaba no me cabría y tendría que sacármela, mientras, uno de sus dedos, lubricado ya con saliva, empezaba con el ataque de mi orificio posterior, al principio dolió un poco, pero al acostumbrarme a su grosor, el dolor se tornó en placer, también por primera saboreaba las perlas de placer que salían de su chile, un sabor salado, viscoso pero que, excitado, tragué con gusto.

- ¿Te gusta? – preguntó con respiración entrecortada.

- Sí, es muy rico, ¿lo estoy haciendo bien? – inquirí yo con voz jadeante por el placer.

- Lo haces bien para ser tu primera vez – dijo con cara de gozo.

Prosiguió con la penetración anal hasta que logró introducirme totalmente su dedo, mi reacción fue de placer mezclada con dolor, pero no intenté nada, solamente aumenté la velocidad de mi lengua para que su gozo fuera máximo, él solo se retorcía debajo de mi, su respiración se tornó más agitada hasta que me empujó y me hijo bajarme de encima.

Mi reacción fue de duda, no quería quedarme con la calentura, ya algunas veces me había pasado lo mismo con mi novia y pensé que tendría que llegar a casa a masturbarme, no sabía lo que pasaría a continuación…

Me acostó sobre el sillón, me chupó un momento más mi herramienta, yo me retorcía por aquella húmeda caricia, cuando se detuvo me dijo:

- Mira lo que va a pasar en la película, se trata de un estreno, es decir, que se van a coger a un muchacho como tú por primera vez.

Reponiéndome de la excitación, puse atención a lo que pasaba en la pantalla, en efecto, un señor con una verga bastante grande trataba de violar a un chico de una edad parecida a la mía, comenzó por lubricar el ano de muchacho y trató de meter su gruesa tranca en el estrecho agujero, como Esteban notó que estaba demasiado caliente y atento a la televisión me dijo:

- ¿Lo quieres intentar?, es decir, que me dejes cogerte como lo están haciendo, y después tú me lo haces a mí.

Su petición me atrajo, estaba tan caliente que ansiaba sentir cómo me penetraba, lo dudé por un momento ya que su tranca era muy gruesa, y creí que me lastimaría, como vio que dudaba, dijo:

- Te prometo hacerlo lo más despacio que pueda, es más, tengo un lubricante que hará que la penetración sea casi sin dolor

Acepté y trajo el lubricante, me dio otras mamada para que mi calentura no se bajara, luego me puso "de perrito" con mis nalgas lo más alto posible, comenzó a lubricar mi orificio, me dio 2 o 3 nalgadas, me mordisqueó los redondos cachetes posteriores; sus caricias me hacían estremecer, cuando terminó de lubricar, empezó metiendo el dedo medio en mi puerta trasera, lo estaba haciendo despacio, como si quisiera que disfrutara cada milímetro de él, las sensaciones inundaron mi cuerpo, era algo delicioso, sentía algo desconocido, me sentía enloquecer de placer…

- Ahora lo vamos a intentar, no te vayas a venir, quiero que me lo hagas igual que te lo voy a hacer, ¿de acuerdo?

Asentí con la cabeza, no podía pronunciar palabra, me tenía en sus manos, o mejor dicho, me tendría pronto en su verga…

Colocó la cabeza de su pene en ni ano, y empezó a empujar muy despacio, al principio resbaló por el lubricante, al siguiente intento logró meter la cabeza, sentí que partía mi culito en 2, no estaba acostumbrado a recibir semejante bola de carne en mi estrecha cueva, gemí por el dolor, él se salió para no lastimarme más, me cubrió de besos y caricias en todo el cuerpo, hasta que vio que me había calmado el dolor, me preguntó:

- ¿Ya pasó el dolor?, no quiero que tu primera cogida anal sea dolorosa.

- Ya se me quitó el dolor, creo que ahora si podemos intentarlo de nuevo – respondí con un suspiro.

- Que te parece si primero me coges a mi, así verás que lo que hay que hacer es relajarse, dejar que la penetración sea placentera, no trates de apretar el culo, al contrario, ponte suave para que la pueda meter más fácil, ¡házmelo a mi!

Como sentía que me vendría pronto, preferí cogérmelo y ver cómo lo hacía para poder hacerlo igual y recibirlo en mi oscura cueva, se acostó boca arriba, alzó las piernas y me invitó a metérsela en esa pose.

- Úntate algo de lubricante en la punta de la reata y cógeme rico – me suplicó, así lo hice y le clavé mi caramelo hasta el fondo, noté que su ano se abría para recibir al invasor, su cadera hacía movimientos circulares para aumentar la sensación, me moví rápidamente hasta que exploté dentro de su apetitoso culo.

Después fue mi turno, me coloqué en la misma posición y alzando las piernas abrí lo más que pude mi culito, se puso en la entrada y, lubricándome con los jugos que salían de su chile me metió nuevamente la cabeza, me relajé para recibirlo dentro de mi, sentí que me clavaba su estaca despacio, deseaba que la metiera fuertemente y de un jalón, su tranquilidad para desvirgarme me estaba haciendo desear más y más, como si leyera mis pensamientos me metió hasta la mitad su ardiente verga, reaccioné con un leve grito, no supe si era dolor o placer, solamente deseaba sentirlo dentro, con un movimiento rápido, me adelanté para clavarme su garrote hasta el fondo, me dolió, pero la calentura hizo su parte, empecé a moverme como lo había hecho él, noté que su cara enrojecía, cerraba sus ojos, se acostó sobre mi, su lengua buscó la mía para fundirse en un beso frenético de gozo, su tranca entraba y salía de mi ya no tan estrecha abertura, sentí como su cuerpo se arqueaba y sentí su descarga de pasión dentro de mi, sentí las contracciones de su verga cuando se estaba viniendo, cayó exhausto sobre mi hasta que su reata perdió potencia y se salió se su funda, Esteban se levantó y su pene mostraba huellas de la batalla, tenía una mezcla de semen con un leve color rojizo, en vedad me había desquintado, me dio algo de papel higiénico para limpiarme y noté que había rastros de sangre.

Recibí un amoroso beso de su parte y tomando más papel, me limpió hasta el último rastro de la batalla, al hacerlo iba lamiendo casa rincón de mi ser, mi reata empezó a dar muestras de vida, Esteban lo notó y comenzó a lamérmela como si no hubiera tenido un buen encuentro sexual, la chupó, mordió suavemente, se la metió hasta el fondo de la garganta, y cuando la sintió totalmente parada me acostó sobre la alfombra y se sentó sobre mi, cabalgó sobre mi reata hasta que sintió mi torrente inundar sus entrañas, en ese momento comenzó a apretar mi chile haciendo contracciones con el culo, yo me sentía en la gloria, no se detuvo sus apretones hasta que mi verga flácida se salió de su ardiente ano.

Al reaccionar después de una siesta, sentí que estaba junto a mí, su cuerpo estaba aún desnudo, su herramienta estaba apoyada en mis nalgas, sus brazos me rodeaban a la altura de la cintura, me volteé para abrazarlo también y se despertó.

- Quiero que sepas que ha sido la más placentera cogida de mi vida, di y recibí reata hasta quedar satisfecho, tienes un culo delicioso - .Lo interrumpí diciendo – nunca pensé que el sexo entre hombre fuera tan placentero, de veras gocé como nunca, es cierto que no tengo mucha experiencia pero me vine rico, y aprendí a coger y ser cogido, ¡gracias Esteban!

Solamente acertó a besarme y darme un fuerte abrazo, luego nos fuimos a bañar, me enjabonó todo el cuerpo y me masturbó mientras el agua rodaba por nuestra desnudez. La despedida y por consiguiente, el final de la sesión, se acercaba y tuve que aceptar una nueva cita para, como dijo él "quedar totalmente listo para cualquier verga", la cuál se las contaré en mi siguiente relato.

FOTOS

Cogiendo en el Taller

Comentarios (5)

 Agradezco las felicitaciones por mi relato "mi primera experiencia gay", por
eso he decidido contarles otro...
este comienza al poco tiempo que Alfonso (ver el otro relato) me dejo de
coge. Al tratar de ingresar a la universidad, no fui admitido por mis bajas
calificaciones.
mis papas muy molestos me dijieron que como no iba a entrar a la escuela
hasta el proximo semestre que me iban a poner a trabajar.
yo nunca estuve de acuerdo pero no me quedaba otro remedio.
mi papá y yo nos pusimos a buscar empleo en el periodico. algunos no me
gustaban y los que si no podia trabajar ahi por la edad.
al fin al encontrar algo que podria desmpeñar que era de ayudante de
mecanico en un taller de pintura y laminado de autos.
accedi pensando que talvez solo haria mandados y limpiar partes o
despellejar pintura...

al dia siguiente fui a donde se localizaba el taller. Pregunte por el señor
Gustavo, que era el dueño del taller. Un empleado le llamo y se presento
ante mi.
- VIENES POR LO DEL ANUNCIO?-
- ASI ES- respondi- ES QUE NO SALI EN LISTAS Y QUIEREN QUE ME EMPLEE EN
ALGO.
El mecanico me barrio con la vista de arriba a bajo y acepto que trabajara
ahi. me mostro el lugar y me presento a los demas empleados: un viejito de
unos 65 años y un muchacho como un año más grande que yo, tendria unos 20.
Me dijo que me presentara mañana por aquello de las 7.Aparte me dijo que
podia venir vestido normal, que el alli me prestaria la ropa adecuada para
el trabajo.

Al dia siguente me presente puntualmente. El taller era muy grande, y el
lugar donde nos cambiabamos era un cuarto normal, con cama y buró.
Al estarnos cambiando el chavo, que se llamaba Salvador, que años despues
seria uno de mis mejores amigos, me dijo algo que de momento no comprendi:
- NO TE ASUSTES CON DON GUSTAVO, AL PRINCIPIO YO ME ASUSTE. DESPUES TE
ACOSTUMBRAS Y HASTA LO DISFRUTAS MUCHISIMO...- dijo esto ultímo riendose.
Yo crei que se referia al ritmo pesado de trabajo, pero no era asi...

Durante todo el dia estuve trabajando, hasta que por fin llego el momento de
salir. Eran ya las 8 de la noche y Salvador y yo nos fuimos a cambiar al
cuarto. El otro señor Don Ramiro no se cambiaba por que su trabajo era andar
comprando los materiales.
Al estarnos cambiando noté- como muchas otras veces- que Salvador no usaba
ni calzonez ni boxers. El tania la verga algo mas pequeña que la mia, pero
de buen tamano. me calentaba muchisimo. pero nunca me atrevi a preguntarle
por que no usaba ropa interior.

Asi paso un mes desde que entre a trabajar al taller. Al igual que todas las
noches, Salvador y yo ibamos a cambiarnos al cuarto. Pero ese dia estaba Don
Gustavo acostado. Le dije a salvador que no entraramos que por que estaba
dormido, pero el me jalo hacia dentro y cerro la puerta.
Al hacer esto, Don Gustavo se levanto de la cama de repente y me dijo:
- TE VOY A DECIR ALGO, Y ESPERO QUE NO TE ASUSTES. PARA MI ES COSTUMBRE
COGERME A MIS EMPLEADOS...
Yo me quede estupefacto.
- LO HICE EN SU MOMENTO CON SALVADOR. AL PRINCIPIO NO LE GUSTO Y HASTA SE
SALIO DE TRABAJAR DE AQUI. PERO A LOS DOS DIAS Y ESTABA AQUI DE RODILLAS,
MAMANDOMELA.
Al terminar de decir esto se comenzo a desvestir, al igual que salvador y le
dijo:
-HOY CONTIGO NO, SOLO JALATELA PERO HOY ES SOLO PARA JOSE.
Al estar yo tambien caliente me comenze a desnudarme. me impresiono la
tamaña polla de aquel hombre, muy gordo, mugroso, y oliendo a aceite.
Aquella vergota era la mas grande que habia visto. Media 25 cms. nos
recostamos en la camas y se la empeze a mamar. estaba deliciosa. cuando
estaba a punto de correrse por primera vez, comenza a gritar y en eso yo
meti su verga hasta la garganta para que sus delcisiosa leche me llagara
hasta ahi.
Despues el me la mamo y para finaliza, de nuevo me cogieron por el culo...
Esta vez me dolio mucho mas que antes por el gruesor y medida de aquel
pitote delicioso.

Al dia siguiente Salvador me estuvo platicando todas sus experiencias y yo
las mias. El al igual que yo se consideraba bisexual por que tambien tenia
novia igual que yo le gustaba coger con ella.

Al dia siguiente, el dia transcurrio normal, hasta la noche que esperaba con
ansias. Esta vez tambien nos estaba esperando Don Gustavo a los dos. Nos
pidio que nos desnudaramos, y lo hicimos.
Yo le propuse que los dos se pusieran de pie, y yo de rodillas se las
mamara. Los dos accedieron sin pero.
Pasaba de verga en verga haciendo movimientos lentos para que nos se
corrieran pronto.
Ahora, Gustavo nos puso a coger a Salvador y a mi, mientras el se masturbaba
con el dedo. Al comenzar a hacerlo, le pedi que me metiera el primero su
verga. Era de tamaño medio, 14 cms, contra los 15 mios.
Asi duramos largo rato.

Un dia que mis papas salieron de viaje, dije que me quedaria en casa, pero
en realidad, sali a verme con aquellos dos hombres con los que me encantaba
coger.
Esta vez, por ser una ocacion especial, hicimos una posicion que casi nunca
haciamos. Por lo general mientras 2 cogian, uno se hacia una puñeta
mirandolos.
Esta vez fue diferente. Era una espacie de cadenas.
La primera era: yo cogia por el culo a Salvador y al a don Gustavo. La
segunda era don Gustavo metiendome descomunal verga por el culo, mientras yo
se la mamaba a Salvador.

Desafortunadamente ya era hora de que yo regresara a la escuela. Sin
embargo, de vez en cuando los visitaba. Salvador al año y medio tambien se
salio de trabajar de ahi y don Gustavo, el vergón, se fue con su taller a
otra ciudad donde de seguro ya se cogio con varios gueyes...
Y asi termina mi historia.
espero les guste. y ya saben, manden sus comentarios.

jose madrigal FOTOS

Clases Particulares

Comentarios (0)

A los 18 años yo no era un buen estudiante. Mis padres estaban preocupados porque querían que siguiera en la universidad, pero si no mejoraba mis notas sería imposible. Por eso contrataron a un profesor de mucho prestigio para que me diera clases de apoyo. Este profesor tenía un sistema muy particular: aplicaba un método intensivo que consistía en aislarse durante una semana o diez días con el alumno para trasmitirle sus conocimientos. A mis padres les pareció adecuado porque yo me distraía mucho en la escuela. Pensaron que si no tenía otra compañía que la del profesor, mejoraría mi aprendizaje.
Yo también acepté ese método de estudio. Quería que mis padres me dejaran de molestar con el estudio, estaba seguro de que fracasaría de todas maneras en los exámenes pero no podrían acusarme de no haber hecho todo lo posible.
Había otro motivo adicional por el cual acepté: ya por entonces sentía una indefinible atracción por los hombres, y pasar diez días a solas con el profesor me producía un cosquilleo muy placentero.
Marcos, el profesor, me pasó a buscar en su automóvil una mañana. "Iremos a mi casa de fin de semanas. Allí estaremos tranquilos", explicó a mi familia. La casa estaba a cuatro horas de viaje, en las montañas, rodeada por un paisaje increíble. Marcos era un hombre de unos 50 años, canoso, atractivo. Yo me llamo Gustavo, soy rubio, delgado y lampiño.
Salimos en su automóvil y durante el viaje conversamos de muchas cosas. A mitad de camino propuso detenernos en un parador en la ruta a tomar café. Nos servimos un rico desayuno y antes de continuar camino, Marcos propuso:
"Vayamos al baño, nos queda un buen trecho y no queremos sorpresas, verdad". Orinamos de pie, uno junto al otro. No pude evitar espiar su pene: era distinto al mío o al de otros chicos de mi edad, más grueso y venoso, y lanzaba un chorro poderoso de orín. Tuve una pequeña erección mientras lo observaba, que traté de disimular lo mejor posible. Continuamos viaje como si nada hubiera sucedido, hasta que por fin llegamos a la casa. Hacía calor, era un día maravilloso y el paisaje era impresionante. Marcos propuso que nos cambiáramos para estar más cómodos y luego comenzaríamos con el estudio.
Nos sentamos en un gran sillón en la sala de estar. Sobre una mesa dispusimos algunos libros. Yo estaba un poco nervioso. Marcos me miró y me dijo:
"Antes de comenzar con el estudio quiero saber algo. Lo que te pasó en el baño mientras orinábamos, ¿fue por mi?". Me puse rojo de vergüenza y bajé la vista, no supe qué decir. Él me tomó la mano y me tranquilizó. Me habló de que no debía preocuparme, y siguió con una charla sobre los diferentes gustos sexuales de las personas. Terminé confesando que no sentía atracción por las chicas, pero que con mis amigos me pasaban cosas extrañas aunque nunca me había atrevido a hablarlo con nadie.
"Eres un buen chico", me dijo Marcos. Y sacó su pene del pantalón. "Míralo, míralo sin temor. No es nada malo que te guste".
Quedé con la boca abierta. Era grueso, rugoso, con venas muy marcadas. No sé si estaba erecto o no, pero me resultaba terriblemente atractivo.
"Tócalo Gustavo, anímate", me invitó Marcos. Estiré tímidamente mi mano hacia él, y lo rocé con la punta de mis dedos. Era la primera vez que tocaba el pene de otro hombre. "Así, así -se entusiasmó Marcos dando un suspiro- acarícialo con suavidad".
Lo tomé con toda la mano, más decidido. Estiré el cuero hacia atrás y asomó la cabeza, roja, brillante, bulbosa. Me pareció lo más apetitoso que había visto nunca, y se me llenó de saliva la boca.
"Pruébalo cariño", me dijo Marcos, mientras me tomaba la cabeza por la nuca y me guiaba hacia él. "Prueba la verga de un hombre de verdad, siente su fuerza, su dureza. Algunos están para coger y otros para que se los cojan... tú eres de la segunda clase".
Me calentó terriblemente con sus palabras. Abrí la boca y me metí su verga dura. La cubrí con mi saliva, chupé por intuición, nunca había hecho algo así pero dentro mío sabía cómo hacerlo. Creo que de verdad había nacido para eso.
Marcos dio un profundo suspiro y echó su cabeza hacia atrás. Acariciaba mis cabellos mientras yo me comía su verga con deleite, con suavidad. "Ahhh, qué tierno eres.. qué labios tan delicados... sigue, sigue".
Mamé sus bolas peludas, me las metí en la boca, le pasé la lengua todo a lo largo del pene como si fuera un helado y me demoré chupando la cabeza roja y grande. Marcos suspiró mas fuerte y lanzó un grueso chorro de semen en mi boca, mientras me sujetaba fuerte la nuca para que yo no me retirara. Me tragué toda su descarga.
"Muy bien criatura hermosa", me dijo Marcos mientras se relajaba. "Lo pasaremos muy bien estos días juntos, no me equivoqué contigo. Ahora vamos a descansar un momento y a la tarde seguiremos".
Me fui a mi habitación, confundido y excitado. Me masturbé recordando lo que había pasado y luego caí en un profundo sueño.
Desperté horas después, por las ventanas entraba la luz del atardecer. En la mesa de luz había un teléfono interno que sonaba. Atendí y escuché la voz de Marcos. "Hola cariño, espero que hayas descansado. Date un baño, vístete con las ropas que te dejé sobre el sillón de tu dormitorio, arréglate un poco y ven a la sala que comenzaremos el estudio".
Busqué donde me había indicado y para mi sorpresa encontré un vestido floreado, muy corto, una tanga, zapatos de taco, una peluca rubia y elementos para maquillarme. Excitado por la situación tomé una ducha como mi profesor me había dicho, luego me maquillé suavemente, pinté mis labios de rojo, me puse la tanga y el vestido, que apenas cubría la mitad de mis muslos. Me calcé los zapatos y fui al encuentro de
Marcos. Pude verme en el espejo, mi transformación era total. Parecía una chica de verdad, y bastante atractiva. Sólo me faltaban los pechos.
Mi profesor me esperaba en la sala y, contra lo que yo esperaba, no hizo el menor comentario.
"Hola Carla, bienvenida -me recibió- Siéntate aquí a mi lado que comenzaremos con el estudio".
Y en efecto comenzamos a repasar las lecciones. Yo me sentía raro, muy excitado, pero Marcos no se apartaba del plan de estudio. Me llamaba Carla y me trataba como a una chica todo el tiempo, y después de un par de horas yo también empecé a actuar con naturalidad como una mujer.
Era noche cerrada cuando propuso detenernos para cenar. Preparó una romántica mesa con velas y todo, sirvió la comida y un rico vino tinto.
Todo el tiempo conversamos como si fuéramos una pareja. Después de la cena puso música suave y me invitó a bailar. Me estremecí cuando me rodeó con sus brazos y me apretó contra su cuerpo. Besó mi cuello suavemente, mientras me susurraba palabras tiernas al oído sobre lo hermosa que estaba y cuánto le gustaba. Caímos sobre el sillón. Sus besos eran apasionados, exploraba mi boca con su lengua y sus manos acariciaban mis tetillas. Busqué su verga, ya estaba afuera de su pantalón y muy dura.
"Mámala cariño, esta verga de hombre es tuya, trátala como tú sabes", me susurró al oído.
Se la chupé con pasión y ternura. Cuando estuvo bien dura él me puso boca abajo en el sillón, levantó mi vestido, hizo a un lado la tanga y con sus manos fuertes abrió mis nalgas. Casi me desmayó cuando sentí su lengua en el agujerito de mi culo. Estaba húmeda, caliente, dura. Me hizo gemir de placer, era un experto, sabía lo que hacía. Me trabajó el hoyito largo rato hasta dilatarlo, y luego me anunció:
"Voy a hacerte mía amor, mía por completo".
La emoción se apoderó de mí. Sentí claramente cuando apoyaba la cabeza de su verga y empezaba a hacer fuerza. Lancé un quejido que se convirtió en grito cuando hizo ceder mi esfínter y entró por completo. Marcos me tapó la boca con una de sus manazas y siguió empujando.
Sentí que me desgarraba pero no podía hacer nada para zafarme.
"Tranquila nena preciosa", me dijo al oído, "voy a hacerte mía por completo, voy a convertirte en mujer y las mujeres se comen la verga de sus machos sin quejarse. Ahhh, cuánto me gusta cogerme a una nenita tierna como vos, tan jovencita, con un culito tan cerrado... cuando terminemos estos diez días ese agujerito va a estar más abierto, ya verás".
Marcos empezó a moverse cada vez con más fuerza. Su verga entraba y salía de mi culo por completo, me sentía totalmente abierta. Por fin sentí cuando me inundaba con un torrente de semen. También yo acabé, de puro gozo y placer, entre quejidos y lágrimas porque había descubierto que eso era lo que quería, ser mujer y que un macho fuerte, maduro y seguro de sí mismo me poseyera. Quería entregarme a él por completo, ser suya para siempre.
Pasamos diez días maravillosos juntos. Vestí siempre de mujer para él, incluso cuando nadábamos en la pileta lo hacía vestida con una bikini que me quedaba preciosa. Adoraba prepararle la cena, atenderlo, y que me dijera continuamente que yo era una nena hermosa. Por supuesto que seguimos estudiando. Me sentaba sobre sus piernas y repasaba la lección, mientras frotaba mis nalgas contra su verga. Hasta que ninguno de los dos lo soportaba más, entonces él levantaba mi falda, hacía a un lado mi tanga y me enterraba su pene grueso y duro. Sentada sobre él, lo cabalgaba con furia, pidiendo más y más.
Todas las noches dormíamos juntos en la cama matrimonial. Me poseía cada noche, mi culo era completamente suyo, todo mi cuerpo era para su placer. Muchas veces me dormí con su verga en la boca saboreando su leche. Cada día estaba más femenina, y él más apasionado conmigo.
Pasados los diez días yo era una mujer total. Me costó volver a mi rol de Gustavo, pero lo hice para rendir los exámenes de manera exitosa.
Para seguir estudiando elegí una universidad en otra ciudad lejos de mi casa.
Allá nos fuimos a vivir con Marcos, y fui su mujer mucho tiempo. Hasta me operé los pechos y ahora tengo 24 años y visto de mujer todo el día.


anonimo FOTOS

Chebo y su descubrimiento

Comentarios (0)

 Hoy quiero contarles lo que me sucedió en las
vacaciones de invierno cuando fui a visitar a
mi hermana a Buenos Aires; algo ya saben porque
en mi relato EL LECHERITO DE GABY conté algo de
lo sucedido en esa vacaciones.
Fueron unos días muy fríos los que pasé en Baires
en Julio, pero yo no me iba a a quedar encerrado
en la casa de mi hermana, ya que iba de paseo me
fui a recorrer el centro y caminando por la calle
Esmeralda vi un cyber y me metí.
Había varias computadoras ocupadas y elegí una en
un rincó alejado de la puerta para que nadie viera
las imágenes calientes que iba a bajar para recrear
mi vista.
Al lado mío había un señor alto, canosos, de cuerpo
normal que miraba muy afanosamente la pantalla por
lo cual no percibió mi presencia a su lado.
Me senté en mi lugar y de reojo miré la pantalla de
al lado, para enterarme por qué el tipo estaba tan
absorto en esas imágenes. Para mi sorpresa en esa
computadora no aparecían imágenes porno ni nada
parecido, vi la imagen de un chat muy conocido y que
algunas veces yo había frecuentado.
Pensé: "Estará chateadno con algun familiar?", porque
la apariencia seria del tipo no delataba nada anomal
o sospechoso.
Hice como que me agachaba acercándome a la pantalla de
mi máaquina y vi que el tipo estaba en la Sala Gay
de ese chat.!!!
Hice lo mismo entré a ese chat y a esa sala, empecé
a chatear con unos y otros hasta que descarté a varios
y solamente me quedé con dos. Como haría para saber
cual de esos dos era el tipo que estaba a mi lado??
Le pregunté que ropa tenía con la excusa de que me
gustaba saber que ropa usaba la gente con la cual
chateaba.
Uno de ellos me dijo que estaba en bolas, disfrutando
de la calefacción de su casa y de los mensajes
calientes que les mandaban los chateadores.
Al fin identifiqué al señor contiguo a mi computadora.
Dijo llamarse Chebo, que era argentino, pero desde
la última crisis vivía es España, que había venido a
ver a su familia y un montón de cosas que ni me
acuerdo y que no tienen importancia.
La conversación se fue poniendo cada vez más caliente,
mientras la tarde iba pasando, como una hora o más
estuvimos chateando hasta que me dijo que para qué
gastábamos tanto dinero chateando que si quería
que viniese al centro a tomar un café con él y si
se daba algo más iríamos a un hotel, porque a su
casa no podíamos ir.
Casi se cayó de espaldas cuando le dije que estaba
sentado al lado suyo!!!
Después de aclarados todos los pormenores de como me
había metido en su chat y todo lo demás, pagamos al
encargado y salímos en busca de un lugar discreto
donde tomar un café y charlar discretamente.
En el café me contó muchas cosas de su vida como
las siguientes:
Mi historia es como la de cualquier cristiano que
anda deambulando por este planeta. Tengo 46 años,
mujer y dos hijos. Toda mi vida gocé de buen sexo
con mi mujer y siempre tuve fantasías que como
verás ella nunca quiso concretar. Siempe pensé en
verla con otro hombre y de paso probarlo, pero ella
no sólo que no se prendió sino que hasta una vez me
pidoó que dejara de susurrarle esas cosas cuando
hacíamos el amor ya que me quitaban masculinidad y
a ella no le gustaba. Es mas una vez hasta llegó a
sugerirme que si tanta ganas tenia de hacerme romper
el culo que probara y listo. Y bueno asó fue. Intenté
de comunicarme con otro hombre y cada vez que tenía
que concretar el encuentro se me caía la cara de
verguenza, pero por las noches me masturbaba
imaginádome ese tipo entrándome con furia por detrás.
Tuve varios intentos telefónicos y una vez llegué a
la casa de uno que puso un aviso. Llegamos a
desnudarnos y tocarnos intensamente, pero el me
quiso besar y ahí se me bajo la persiana. El tipo era
de lo más normal y tenía un físico y una pija
espectacular!!. Al él se le paró bien al igual que
a mi, pero después del beso me quedé helado y lo dejé
hacer a ver hasta donde llegaba. Me besó el pene y nada
asi que de comun acurdo decidimos dejar las cosas como
estaban y cuando nos despedimos y me acompañó hasta
la salida, lo único que pude hacer fue masturbarlo en
el ascensor para que no se quedase con las ganas, pero
nada más.
Supongo que sus gemidos se habrán oído por todo el
edificio porque ese tipo dio un Aaaaaahhhhhhhhhhhhh!!!!
tan estrepitosamente fuerte cuando su leche salió y cayó
al piso que realmente me asusté de que alguien por una
simple paja disfrutase tanto!!!!
Ahí me di cuenta que para poder tener sexo con el mismo
sexo debería buscar algo más sugestivo y fue cuando me
decidí buscar un travesti.
Yo vivía en Argentina hasta que me pudrió la crisis y
en el 2000 me fui a España, donde resido actualmente.
Allá la cosa es más liberal y el sexo no representa
tanto tabú, así que una vez que estaba solito decidí
probar y fue cuando lo hice con un/a y despues con
las dos. La verdad que en la cama son dos machos pero
a simple vista parecen que no es tal así que eso me
ayudó a liberarme y dar lo mejor que tengo y la verdad
que no me arrepiento. Trago pija a toda hora y estoy
empezando a dar también.
Lógico que todo esto repercutió a nivel familiar, pero
como viajo en forma periódica puedo dar y recibir sin
problemas.
El tipo hablaba y hablaba mientras se tomó tres café,
encendió y consumió otros tantos cigarrillos, a mi
me gustaba su historia porque el interior de mi
cerebro trabaja a toda velocidad para captar cada una
de sus palabras para quizás en un futuro las podría
compartir con alguien??
Detuvo su narración y me dijo que estaba harto de café
que si aceptaba un whisky. Dije que sí y me pidió
disculpas por su relato tan extenso diciéndome que le
había caído bien y que tenía cara de ser una persona
comprensiva y que si se lo permitía quería contarme
más cosas de su vida.
Acentí con un movimiento de cabeza, a esa altura de la
charla quería saber más pero al mismo tiempo me estaba
excitando ese tipo y temía que sus propuestas en
insinuaciones por el chat fuesen solamente una forma de
entablar conversación y nada más.
-Verás Omar: Te cuento que tuve una experiencia sexual
con un travesti que me dejo de cama. Realmente te
sonara increíble pero debuté con dos travestis y hoy
los tengo como pareja. Conocí a uno con un aviso y
el/ella me presentó a un amigo/a y a partir de ahí soy
de ambas a la vez.
Todo comenzó con un mal entendido telefónico por un
aviso de alquiler y cuando cai a ver el depto, me
encontré la grata sorpresa. Noté algo raro en la chica
que me atendió y después de un rato me di cuenta de
que se trataba. Al principio me sentí desorientado,
pero finalmente lo deje hacer a ver hasta donde
llegáamos y te cuento que llegamos bien a fondo.
Después de tomar una copa y ambientarnos, le pedí que
se sacara la ropa y se quedo soló con la bombacha
pero no le marcaba para nada el bulto. Me desvistió
todo y empezó a mamarme de una manera violenta, hasta
que noté que su bulto se empezó a marcar y me tenté y
se lo empecé a acariciar.
Lentamente fue cambiando su posición en la cama hasta
que quedó encima mio y su pija a la altura de mi boca.
Instintivamente empecé a mamarlo hasta que quedamos
los dos bien al palo y el comenzó a pasar su lengua
por mi culo, lubricándolo para lo que vendría después.
Yo a esa altura ya ni sabía mi nombre así que lo deje
hacer y seguí mamándolo. Al cabo de un rato le llené
la boca de leche, y pude ver que la tragaba con placer
y después me dijo que ahora le tocaba disfrutar a él,
así que lo deje hacer. Me fue dando vuelta de a poco
hasta que mi culo quedó a su entera disposición,
lubricó el agujero con alguna crema y me penetró de
golpe, haciédome sentir todo el placer.
Estuvo culeándome un rato largo, hasta que noté que
aceleró su ritmo y descargó toda su leche dentro mío.
Quedamos reposando un largo rato en la posición en que
terminó y finalmente nos fuímos a duchar. Una vez en
la ducha nos enjabonamos uno al otro, hasta que ambos
nos pusimos nuevamente duros y nos tiramos al piso
haciendo un 69. Nuevamente comenzó a lubricarme con su
lengua en mi ano y repitió la culeada hasta que nos
llegó el orgasmo a ambos a la vez.
Me dijo que no sabía que le pasaba pero que yo le
habia caído muy bien y que quería seguir culeándome
así que me invitó a pasar la noche, cosa que acepté
con todo placer.
Fuímos a comprar la cena y después de cenar con un
buen vino comenzamos nuevamente a besar nuestras
partes íntimas, momento en que siento que se abre la
puerta del depto y entra una rubia que seguramente
era del mismo palo que Sonia, (asi se hacía llamar
Miguel).
Lo interrumpí diciéndole que se hacía la noche y que
su historia me había calentado mucho, le propuse ir
al hotel que me había sugerido en el chat y aceptó
diciendo que a él sus recuerdos de Espaóa y de su
debut como receptor de vergas lo habían puesto con el
culo desesperado clamando por verga, me preguntó si
yo estaba dispuesto a cogerlo.
Me habló así sin rodeos, como hacen los españoles que
llaman a las cosas por su nombre sin usar ningun
eufemismo para que no suenen tan directas.
Le contesté que a pesar del frío que había en la calle
su narración era tan caliente que me habían dado unas
ganas tremendas de probar su culo. Y se lo dije así
sin total pudor, como él me había dicho antes eso de
que su culo necesitaba verga, pues mi verga
necesitaba un culo con tanto relato....
Fuímos a un hotel y allí dentro de una habitación
me confesó:
-Sabés Omar, vas a ser el primer hombre que me coja,
porque solamente me han cogido las travestis de las
cuales te hablé, hace tres días que llegué de España,
mi culo arde por ser penetrado y ellas no están, así
que me fui a chatear a ver si encontraba algo y ....
llegaste vos.
Una vez desnudos vi que tenía una pija normal, no sé
bien su medida pero no pasaría de los 17 cm., nos
besamos de una forma terriblemente caliente y
apasionada, se ve que el tipo estaba acostumbrado a
besar, bueno con tantos años de casado y casi un año
y medio con sus dos mujeres-hombres se notaba su gran
experiencia.
Tenté el 69 a lo cual no se opuso, respondió
inmediatamente tragándose toda mi verga hasta la
garganta, la sacó para tomar aire y decirme que era
más larga que la de sus amiga/os, pero más fina.
Volvió a lamerla hasta que la dejó lo suficientemente
lubricada como para poder tragarla nuevamente y me
hizo una mamada delciosa apretándome los huevos muy
suavemente.
No tuve ninguna dificultad en tragarme toda su pija
dado el tamaño de esta. Le hurgué el agujero anal con
mis dedos mientras hacíamos ese 69 muy caliente y lo
moví de tal forma que sus nalgas quedaron
esplendidámente abiertas ante mis ojos y pude verle
su hoyo!!
Enorme!!, Se notaba que en un año y medio de uso, lo
había usado más que muchos conocidos míos en muchos
años!!!! Claro las vergas de los travestis y los
consoladores que dijo que le ponían lo había dilatado
en extremo!!! Imaginé que ese tipo perdería las
materias fecales muy facilmente porque el esfínter
estaba literalmente roto. Como le había dicho su mujer
que si tantas ganas tenía que se lo hiciese romper
de una vez por todas!!!
Lo cogí totalmente, pero fue como ponerla en un caño
de esos de cemento, mi pija iba y venía si encontrar
resistencia ninguna y por ende placer casi nulo.
El si gemía, gritaba, reboleaba el culo, se pajeaba,
me pedía a mi que lo pajeara, parecía fuera de sí.
-AHhhhhhhhhhhh...!!!! UhhhhhhYYYYYYY...!!!!!
Inmediatamente después de sus gemidos sentí que su
pija latía mucho entre mis manos y una increíble
cantidad de semen cayó sobre la cama, ya que lo
cogí estando en cuatro patas sobre la cama.
Todavía ensartado se movió hacia atrás para que la
leche quedase a la altura de su boca y como un
perrito se puso a lamer la sábana tragándose la
secreción de sus glándulas procreadoras.
Mi verga seguía yendo y viniendo por ese caño hasta
que él se cansó de estar en cuatro patas, me hizo
poner de rodillas y procedió a chuparme el culo
mientras que con una mano me pajeó hasta que sintió
que mi verga comenzaba a latri, me sacó el condón y
la chupó otra vez hasta que me derramé en su boca.
Tragó toda mi leche y lamió la cabeza hasta dejarla
brillosa y sin rastros de mi acabada.
Con toda esa farra se nos hicieron más de las diez
de la noche.
-Perdòname Omar, estuvo muy bueno, pero mi mujer e
hijas se extrañaran por mi demora....
-Sí, y mi hermana también....
Quedamos en encontrarnos al otro día en el mismo
cyber de la calle Esmeralda.
Al otro día lo esperé un rato y como no apareció me
metí al cyber para revisar el correo y de paso
aproveché para chatear un rato con mi amigo Gaby y
tratar de convencerlo a él y a su lecherito de que
quería conocerlos.
Estaba muy entretenido y al mismo tiempo feliz porque
el lecherito había aceptado conocerme cosa que ya
relaté en la historia de EL LECHERITO DE GABY y no es
necesario repetir aquí, por eso no me di cuenta de que
al lado mío se encontraba Chebo.
-Disculpame se me hizo tarde, seguí chateando que
voy a ver si encuentro a mis dos travestis para
chatear un rato.
Como no las encontró les mandó un mail y me invitó a
ir al mismo café del día anterior a conversar un
poco. Café va café viene y whisky al final me fue
contando cosas...
-Omar, verás la verdad que siempre me gustaron las
mujeres, pero siempre quise tener una verga adentro
y ahora me fui de mambo. Estoy hecho un puto
recalcitrante. Me cogen a toda hora y cada vez pido
mas pija y además me encanta tomarles toda la
lechita. Yo casi siempre me acuesto de espalda y
hago el 69 con uno/a y la otra me da por detrás.
Como te imaginarás todos nos tomamos la leche de
todos. La verdad que admiro al transexual ya que
realmente hace lo que siente y vive en libertad, yo
en cambio hoy a mis 46 años descubro una parte oscura
de mi sexualidad y sólo me atrevo a compartirla con
esta gente ya que otro hombre no creo que me pueda
llegar a comprender.
Realmente gozo a pleno y creeme que son de tamaño
normal. Tengo la fantasía de que me coja un negro,
pero me da pánico el tema del HIV, así que por ahora
sigo con estos ya que se hicieron análisis y dan bien.
La otra noche vimos una peli porno y a una mina le
pegaron una culeada que dolía, asi que les pedí que
me hicieran lo mismo. Me pusieron de espalda con las
piernas hacia atrás quedando mi agujero bien hacia
arriba.
Empezaron a meterme los dedos bien lubricados de a
uno, hasta que tenía como 4 y el culo me quedó bien
dilatado. Despues me dieron con un consolador
formidable hasta que me acabé encima del pecho y
se dedicaron a limpiarme con sus lenguas. La verdad
que la pasamos muy bien. Creo que con una mujer no
tendría tan buenas relaciones.
Ojalá alguna vez podamos hacer un orgía ya que estas
minas en la cama son unos machos bárbaros.
Yo no me quedé atrás y le conté algunas de mis
experiencias ya que éramos de la misma edad pero el
era recién iniciado en estos juegos...
A veces me interumpía, preguntándome si realmente
había hecho eso o lo otro, hasta que no me dejó seguir
y comenzó con su narración.
Soy hetero de toda la vida, tenía 40 años y me moría
por tener una relacion con otro hombre. El problema era
que no sabía como iniciarla. Además creo que me daba
mucha verguenza la primera vez asi que escribí a tipos
a los cuales conocí por Internet para que me
orientaran al respecto y en una de esas alguno podía
ser esa persona, pero no me atreví a conocer a ninguno
hasta que conocí a ese tipo que pajeé en el ascensor...
Me propuso ir otra vez al hotel, acepté porque no
tenía nada que hacer y con sus relatos me había
excitado bastante y quería desahogarme.
En fin cuando me di cuenta, Chebo me chupaba el culo
con la lengua y yo le lamía la pija, hasta que se fue
pasando encima mío e hicimos un 69, quedando mi culo
a merced de su lengua y de sus dedos, cosa que no
tardó en utilizar. La verdad que pensé que me moría
de placer, pocas veces tuve experiencias tan excitantes
con un tipo que no me seducía por lo dilatado de su
ano y a pesar de eso quería probarlo otra vez.
Lo puse con la piernas en mis hombros y mientra el
me pedía pija, se la metí lo más profundo que pude
mientras veía el entrar y salir agarré su pija y lo
empecé a pajear.
-Omar!!! Dame máááás, metémela y sacámela bien
raápidoooo..!!!
Lo complací cosa que fue muy fácil, dada la pose en
que estaba, empecé un mete y saca como lo había
solicitado hasta que sentí que iba a acabar. El me
metió un dedo en mi ano mientras con la otra mano
aceleró los movimientos que mi mano daba sobre su
verga y su eyaculación se produjo entre unos
movimientos agitados de su pecho y contracciones de
su ano las cuales me hicieron gozar por primera vez
de su recto.
El no quiso penetrarme, solamente me dijo que quería
aprovecahr al máximo nuestro encuentro...
Descansamos un rato para reponernos ya que quería
otra sección, porque le dije que al otro día me iba
a Rosario a ver a mis amigos.
Mientras fumamos unos cigarrillos me contó algo más
de sus amigos/as españolas a las cuales extrañaba
muchísimo. En realidad creo que lo que más extrañaba
eran las fabulosas trepadas que ellas le daban...
-Verás Omar, Mi amiga trajo a la otra e hicimos una
fiesta. A partir de ahora creo que esa experiencia
realmente va a cambiar la vida, ya que hice de puta
de los dos... Ese tambien fue uno de los motivos de
mi desaparición ya que hace casi dos meses que me
llenan el culo de leche y me cuesta penetrarlas, asi
que con ellas dos, adopté un rol totalmente pasivo.
No se cuanto más me va a durar esta experiencia, pero
mientras pueda voy a seguir tragándomelos por adelante
y por detrás, durante todo el tiempo que pueda.
Siento que mi persona cambió mucho después y durante
esta vivencia.
Desde que me hice la putita de estos dos, estoy mucho
mejor con mi esposa y ella no sabe nada, aunque me
parece que algo debe sospechar ya que nunca quiere
tocar el tema y eso es lo que me da la pauta que
sabe más de lo que parece.
Ahora cuando volví de España por unos días, con ella
estamos bien...pero indiferentes en cuestión de sexo.
Pasó como una hora entre cigarrilos y conversación
hasta que Chebo me empezó a besar por todo el cuerpo
hasta que toda su atención se centró en mi pija.
La besó, la lamió, la introdujo toda en su boca y la
chupó a toda velocidad y con furia como si en ello
le fuese la vida.
-Esperé tantos años para hacer esto que ahora no
tengo control, lo hago todas las veces que puedo.
Desde que llegué de España me moría por una polla
y por suerte encontré la tuya....
Nuevamente se agitó muchísimo al igual que yo que
casi me corrí en su boca pero Chebo quería
deseperadamente sentir una verga dentro suyo.
Tenía miedo de que si lo penetraba en cuatro patas
yo no sintiese nada, nada no, tenía temor de sentir
otra vez esa sensación de meterla en un caño, por eso
lo puse otra vez con las patitas al hombro, Así
estaría seguro de que algo de placer me iba a dar...
Lo cogí así dándole verga a diestra y siniestra
hasta que de su garganta salieron ayes de placer y
dolor por las embestidas tan fuertes.
Luego el tiempo nos fue calmando el estado de
agitación que habíamos conseguido con tremenda cogida
y nos bañamos mutuamente.
En el baño me pidió que lo cogiera con los dedos ya
que yo me iría al otro día y él se quedaría sin una
verga amiga a su dispocición.
Enjaboné mi mano y fui metiéndole dedos hasta que
cuatro de ellos se alojaron en el orificio del cual
un rato antes había salido mi verga. El se pajeó
con tanta fuerza hasta que logró tener una débil
erección, yo seguí metiendo y sacando mis dedos hasta
que unas gotas de esperma salieron por esa cabeza
totalmente irritada por el esfuerzo de su mano
obligándola a responder a sus deseos.
Lamió el semen de sus dedos con total satisfacción
mientras sus jadeos acompañaban a los movimientos
de su lengua yo miraba la miniatura en la que se
había convertido su pija luego de tanto esfuerzo.
Terminado todo, y agotados al máximo nos vestimos,
pagó el hotel y nos despedímos intercambiando
nuestras direcciones de E-mails.
Al otro día fui para Rosario y por un tiempo no supe
más nada de él hasta que empecé a recibir su E-mails
desde Espaóa donde se reencontró con sus amigas.

chebotorres@com.ar
A: omarkiwi@yahoo.com
Fecha: Thu, 09 Oct 2003 15:06:54 -0300
Asunto: Mis polvetes

Omar
Espero que estés bien, perdóname la demora en
mandarte un mail, lo que sucede es que estoy a full
con mis amigas las travestis y no tengo ganas de
nada más. Al volver a España me estaban esperando y
hoy los tengo como pareja.
Sigo con la fantasíia de que me coja un negro,
pero me da pánico el tema del HIV, así que por ahora
sigo con estos ya que se hicieron análisis y dan bien.
Te tengo que dejar ya que estoy todo húmedo y me voy
a hacer que me den un rato así esta noche quedo
extenuado y descanso como un bebé.
Hasta pronto.
Chebo
chebotorres@com.ar
A: "omar sorondo"
Fecha: Wed, 15 Oct 2003 14:09:30 -0300
Asunto: Te cuento

Omar
Recibí tu mail y empecé a leer tus relatos, me
pareció fabulos lo que hiciste con Gaby y su Lecherito,
lamento que no me invitaste a ir contigo, me hubiese
sentido de maravillas sentir dos vergas juntas en mi
ano!!!, pero al leer tu relato lo hicímos realidad con
mis dos amigas y me hice vicioso de esa clase de sexo.
Me gustaría que me cuentes algo más de lo tuyo.
Por ejemplo todos tus relatos son verídicos o fantasías.
probaste muchas pijas y te gustaron?
Yo no veo la hora de poder viajar para allá así te
escribo y vemos de tener un encuentro nuevamente...
Las chicas/os quedan acá ya que no me puedo bancar sus
pasajes. De cualquier manera allá deben de sobrar
buenas vergas para mamar. Sabes que tengo ganas de
probar un negro de esos de Africa, pero tengo terror
de que vengan con alguna sorpresita. La verdad que
tienen una morcillas de película.
En fin alguna vez será.
Escribí pronto
Un beso, no mejor una mamada en la chota, los huevos
y porque no en el culito, vistes que lindo que es
cuando te empiezan metiendo la lengua y terminan con
una buena tranca?
saludos
Chebo
Esto es lo último que sé de Chebo y quise compartirlo
con ustedes.
Chebo descubrió el gusto por la verga ya pasados los
45 años y se lo está sacando a todo galope, si no se
controla un poco se va a quedar con una gran
hemorroides y con los testículos vacíos
completamente...!!!

OMAR
Siempre espero E-mails de todos mis lectores en:
omarkiwi@yahoo.com FOTOS

Castigando a Luis

Comentarios (0)

 El primer día de trabajo suele ser bastante estresante. Uno no sabe con que tipo de gente se va a encontrar, si los compañeros de trabajo serán amigables, si encajará uno en el grupo, y esas cosas que uno siente al ser el recién llegado. Afortunadamente todo mundo me recibió bastante bien y mi primera jornada como jefe de compras termino de forma satisfactoria.


Pronto me hicieron mis nuevos compañeros una advertencia. El jefe de mantenimiento, Luis Montes, era toda una ficha. Me contaron que tenia muy mal carácter y que era un tipo prepotente que acostumbraba maltratar a sus subordinados, a los cuales pretendía dirigir con rígida disciplina militar. Como veterano del ejército, tenía fama de ser un hombre enérgico y poco amigable, por lo que me recomendaron que tramitara sus pedidos sin demora para evitarme problemas. Agradecí las advertencias y me propuse mentalmente ser especialmente atento con el tal Luis. Unos días después lo conocí.


Necesito que me surtas este pedido de inmediato – entró gritando en mi oficina.


A pesar de que ya me lo habían advertido no pude dejar de sentirme intimidado ante aquel hombre maduro y visiblemente enfadado que sin el menor rastro de amabilidad se atrevía a maltratarme aun sin conocerme. No me considero un tipo violento y en este tipo de situaciones suelo buscar siempre una forma pacífica de solucionar las cosas, pero el tal Luis no estaba dispuesto a escucharme y me di cuenta que no podía dejarme amedrentar por aquel cabrón engreído o muy pronto estaría sufriendo las consecuencias.


Tengo otros pedidos previos al suyo – contesté de forma diplomática, tratando todavía de apaciguar los ánimos – y tramitaré su compra en cuanto termine con ellos.

No entendiste, verdad? – preguntó en un tono bastante grosero.- Dije que necesito este pedido ahora mismo, no cuando a ti se te hinchen los huevos!


La reacción más inteligente en ese momento hubiera sido la de ceder a su demanda y tramitarle el pedido tal como él quería, pero mi paciencia ya se había agotado.


Mis huevos estan perfectamente – contesté bastante indignado poniéndome de pie tras mi escritorio para enfrentarlo.


Luis se puso rojo de indignación con mi respuesta. Las venas de su cuello se hincharon y sus puños se cerraron.


Dudo que una niñita como tú tenga huevos – comentó burlón tratando de humillarme.


La ira explotó dentro de mí antes de que me diera cuenta. Soy de complexión delgada y de estatura mediana. Luis me sacaba mas de una cabeza de altura, por no hablar de su impresionante físico, pero nada de eso me importó. Salté tras el escritorio y lo tomé por los cabellos sorprendiéndolo. Jalé su cabeza hasta mi entrepierna y la aplasté contra mi sexo.


Mira cabrón, - dije apretando su rostro contra mi regazo – tengo mas huevos que tú! – Luis trataba de zafarse - los sientes? – pregunté a gritos empujando su cara contra el frente de mis pantalones.


A pesar de sus esfuerzos, mantuve a Luis pegado a mi entrepierna y continué gritándole.


Andale puto!, no que muy machito? – le increpé - aquí tengo dos huevotes, y muy bien puestos como para que un hijo de la chingada como tú me venga con mamadas.


Yo mismo me sorprendí con aquella reacción tan visceral, y más me sorprendió que Luis dejara que yo le humillara de aquella forma sin oponer mayor resistencia. Si él hubiera querido, razoné después, tranquilamente me hubiera podido hacer pedazos, pero no lo hizo, permitiendo que lo jaloneara y lo humillara. Finalmente lo solté y se enderezó mirándome con los ojos abiertos como platos. La adrenalina corría todavía por mis venas y decidí aprovechar el momento.


Y no te quieras pasar de verga conmigo – le advertí – porque para vergas aquí tengo ésta – le señalé tomando con mi mano mi miembro en una actitud machista y desafiante. De nuevo sorprendido noté que mi pene estaba medio erecto y que el bulto que le mostraba a Luis era gordo y espectacular. – Entendiste?


Luis no contestó nada. Miraba mi cara y miraba mi entrepierna, rojo de humillación pero en una actitud totalmente pasiva. Al parecer la tormenta había pasado y yo había salido vencedor. Luis salió de mi oficina derrotado y afortunadamente para ambos nadie presenció el incidente.


Deliberadamente retrasé el pedido de Luis, obligándolo de esa forma a venir a mi oficina nuevamente.


Puedo pasar? – preguntó educadamente dos días después.

Pasa – contesté sin voltear a mirarlo ni ofrecerle asiento – y ponle el seguro a la puerta.


Luis permaneció de pie frente a mi escritorio en posición de firmes, tal vez recordando sus días en el ejército. Después de casi cinco minutos de tenerlo en esa posición me digné a mirarlo.


Que deseas? – le pregunté secamente.

Unicamente quería saber cuando podrá surtir mi pedido, señor – contestó.


No me pasó por alto la forma en que había terminado la frase, utilizando el "señor" como lo acostumbran los militares en señal de subordinación y respeto, por lo que decidí aprovecharme de eso y seguirle el juego.


Pues no estoy seguro siquiera de si lo surtiré o no – le informé muy pedante.

Señor, quisiera rogarle que considerara esa compra, señor.


Me puse de pie, y Luis mantuvo la vista al frente, los brazos firmes a los costados como buen soldado.


No sé – dije dando una vuelta a su alrededor – todavía me siento muy molesto contigo por haber dudado de si tengo suficientes huevos o no – terminé.

Señor, solicito disculpe mi torpe comportamiento. No fue mi intención dudar de sus..... – se interrumpió.

Dilo, vamos, - le animé – dime de qué dudaste.


Me puse de nuevo frente al. Me senté en el escritorio. Mis piernas abiertas, tensando la tela de mis pantalones de forma que se notara la redondez de mis huevos. Luis fue consciente de eso, y lo vi tragar saliva nerviosamente.


Dime de qué dudaste – pregunté de nuevo jalándole del pelo y obligándole a hincarse frente a mis piernas abiertas.


Luis hacía leves intentos de resistirse, pero lo mantuve firme y lo acerqué lentamente a mi entrepierna. Su rostro a escasos centímetros, su respiración agitada, sus ojos suplicantes pero ávidos.


Parece que no me crees que tengo un excelente par de huevos – dije bajando la cremallera de mis pantalones.


Luis no dijo nada. El sonido del ziper era lo único que se escuchaba en la oficina. Expectante, Luis siguió el movimiento de mis manos. Saqué el faldón de mi camisa y me bajé los pantalones hasta medio muslo. El bulto en mis bóxers de algodón era notorio. Me acaricié un par de veces sobre la tela, sólo para estudiar su reacción. Luis se relamió los labios de forma inconsciente, y eso me dio ánimos para subir una de las perneras del bóxer y dejar asomar mis huevos por el hueco. Empujé la cabeza de Luis sobre ellos.


Huélelos – le indiqué, y Luis inhaló el aroma íntimo de mis peludas bolas.


No lo dejé apartarse. Lo mantuve entre mis muslos separados, dejándolo inhalar el masculino olor de mis testículos por un buen rato.


Ahora lámelos – le ordené – para que los conozcas y aprendas a respetarlos.

Si, señor – dijo el obediente soldado, aunque un poco renuente a hacerlo.


Su lengua aleteó tímidamente en mis bolas. La caricia cosquilleante me puso caliente.


Chúpalos bien, como hombre – le indiqué.


Luis se metió en la boca un huevo primero y el otro después, dejándomelos mojados y definitivamente con ganas de que continuara.


Has mamado vergas antes? – le pregunté de pronto.

Señor, no señor – contestó soltando mis huevos momentáneamente.

Pues no sé si será cierto, pero es buen momento para comprobarlo – le dije.


Me bajé entonces los calzones hasta las rodillas. Mi verga saltó frente a su rostro, dura y tiesa como nunca. Luis la miró fascinado, casi con reverencia. 19 centímetros de dura y turgente carne.


- Vamos – le indiqué – mámala y más vale que lo hagas bien – le advertí.


Luis la tomó entre sus labios. La sensación fue magnifica. La vista de aquel maduro hombretón hincado entre mis piernas y chupándome el pito era fenomenal. Noté que efectivamente no tenía experiencia. Un par de ocasiones llegó a lastimarme con los dientes, por lo que le arrimé un par de coscorrones.


Hazlo con cuidado – le advertí junto con los golpes, y él, lejos de molestarse, se esforzó en chuparme el miembro de forma correcta.


Pronto sus lamidas me llevaron hasta el punto del orgasmo. Comencé a sentir que se acercaba y lo agarré por las orejas obligándolo a permanecer pegado a mi sexo, con la nariz enterrada en mi vello púbico, hasta que lancé mis copiosos chorros de semen en su boca, sin permitir que pudiera escupirlos y obligándolo a tragárselos.


Te gustó mi leche, cabrón? – le pregunté al terminar.

Señor, si señor – contestó humillado pero sincero.

Lo imaginaba – dije subiéndome los pantalones y acomodando mis ropas.


Noté que Luis tenia una enorme erección y que se moría de ganas de aliviar su tremenda excitación. Decidí hacerlo sufrir todavía más.


Parece que estas muy caliente, verdad soldado?

Señor, sí señor – contestó inmediatamente.

Pues quiero que permanezcas así por un tiempo – le ordené – por lo que te prohíbo terminantemente que te masturbes o tengas sexo, entendido?

Sí señor – fue su respuesta.

Puedes retirarte – le dije dándole una nalgada en señal de que se marchara.


Ese golpe en el trasero me hizo darme cuenta de que el tipo tenía además un excelente par de nalgas. Lo miré al salir de la oficina. Un suculento y masculino culo que definitivamente merecía un poco de atención. Seguramente Luis iba a pasar el resto del día caliente y excitado. Por el contrario, me acomodé la verga, yo me sentía completamente satisfecho.


Los días siguientes me dieron la oportunidad de toparme con Luis en varias ocasiones. Trataba de aprovecharlas para mantenerlo en suspenso. En el comedor de empleados a veces me sentaba donde él pudiera observarme, y sin que nadie se diera cuenta me agarraba la entrepierna cuando él me estaba mirando. Notaba que se ponía nervioso y comenzaba a transpirar agitado. Si coincidíamos en el elevador procuraba ponerme detrás de el y le acariciaba las nalgas sin que los demás lo notaran. Me divertía mucho verlo salir del elevador tratando de ocultar la erección que seguramente le abultaba los pantalones. En las juntas de trabajo, dibujaba un enorme pene en una hoja en blanco y se la pasaba como si fuera algún dato que debiera revisar. El me miraba nervioso y yo le sonreía inocentemente.


Después de algunos días de estos juegos le llamé a su oficina y le dije que quería verlo, pero ya tarde, cuando no quedara casi nadie en la compañía. Luis pasó todo el día alterado, según pude averiguar por algunos muchachos de su equipo, y yo lo dejé plantado marchándome antes de la hora prevista. La situación debió ponerlo como loco, pero no se atrevió a reclamarme nada. Al día siguiente lo cité a media mañana.


Cierra la puerta con llave – le indiqué nada mas al entrar.

Señor, sí señor – contestó rápidamente y cerró la puerta presuroso.

Ahora bájate los pantalones – le ordené.


Pareció contrariado con la orden, pero de todas formas obedeció. Tenía unas piernas fuertes y macizas, velludas y muy bien proporcionadas. Llevaba una truza blanca y ya mostraba un bulto gordo con una obvia gota de humedad al frente.


Dáte la vuelta – ordené desde mi escritorio.


Luis obedeció. Su trasero era espectacular. Masculino y fuerte, llenaba la truza de forma plena y tentadora.


Tienes buenas nalgas – observé.

Señor, sí señor, si usted lo dice – respondió.


Me acerqué para acariciarle las nalgas sobre la tela blanca y suave. Luis se mantuvo firme, dejándome explorar a mis anchas.


Te han cogido alguna vez? – le pregunte suavemente al oído.

Señor, no señor – contesto alarmado y sorprendido.

Me extraña, - comenté – con ese culo y en el ejército, mas de un cabrón habrá querido cogerte.

Sí señor, - contestó – pero yo jamás lo permití.

Pues yo no pienso pedirte permiso – le informé, acariciándole las nalgas y metiendo un dedo bajo la truza para acariciarle el ojo del culo.


Luis respingó, pero se mantuvo en su posición de firmes.


Me temo que ahora no es momento para hacerlo, con tanta gente alrededor y el teléfono sonando a cada rato – pensé en voz alta – y deberé conformarme con una mamada.


Regresé a mi escritorio porque el teléfono estaba sonando. Luis, con los pantalones abajo era un espectáculo digno de admirar, Mientras atendía la llamada comencé a acariciarme la verga sobre los pantalones. Luis me miraba, excitado al ver mi excitación. Me abrí la bragueta y me saqué la verga, haciéndole señas a Luis para que se acercara. Se acomodó entre mis piernas y comenzó a mamarme la verga, con tanto empeño que terminé viniéndome en su boca. Se tragó todo mi semen hasta dejarme limpio.


Espero que hayas obedecido y no te hayas masturbado – observé.

Señor, no señor. He seguido sus ordenes al pie de la letra – contestó aun arrodillado a mis pies.

Ni siquiera has cogido con tu esposa?

No señor, ni con ella ni con nadie – contestó limpiándose la boca con el dorso de su mano.

Muéstrame tu verga – le ordené.


Luis se puso de pie y con cierta vergüenza se bajó los calzones. Tenia una verga hermosa. No muy larga pero sí bastante gruesa, con un pesado par de testículos seguramente rebosantes ya de leche. Los tomé con mi mano y los apreté con fuerza. Luis gimió con el apretón pero trató de mantenerse en la misma posición. Su verga cabeceaba y goteaba. Seguramente se vendría en mis manos si continuaba tocándola, así que la solté.


Pues la orden se mantiene – le indiqué – nada de sexo hasta que yo te diga.

Señor, sí señor – contestó.

Ahora vete que tengo que trabajar – le despedí.


Luis se acomodó los pantalones y a punto ya de salir le recordé.


Yo te aviso cuando quiero que vengas para cogerte.


Me miró como hipnotizado. Asintió con la cabeza y salió visiblemente alterado. Traté de olvidarme de su suculento trasero para continuar con el trabajo acumulado.


El viernes por la mañana le llamé a su oficina. No lo encontré, pero le dejé un mensaje con su secretaria.


Dígale que ya tengo la mercancía que me solicitó, que es bastante grande, pero que seguramente hallara la forma de darle acomodo y que estoy seguro que quedará completamente satisfecho.


Esa noche, Luis llegó a mi oficina sin demora. Cerró con llave incluso antes de que se lo pidiera y tomó su posición de firmes frente a mi escritorio.


Desnúdate – le ordené.


Se quitó toda la ropa. Era la primera vez que lo veía completamente desnudo y me encantó su cuerpo trabajado y firme, su pecho amplio y fuerte, sus caderas anchas y sus piernas macizas. Tenía una erección de campeonato y me miraba en silencio a la espera de mis ordenes.


Acomódate encima del sillón, con las nalgas hacia mí – le indiqué.


Luis obedeció. Su ancha y masculina grupa alzada era una invitación difícil de resistir. Sus nalgas ligeramente velludas se abrían mostrando el secreto de su oscuro agujero. Me acerqué para acariciarle las nalgas, dispuestas como un banquete para mi disfrute. Luis brincó al contacto de mis dedos, tenso, con la piel caliente y expectante. Mis caricias viajaron por sus muslos separados, sus gordos huevos colgantes entre sus piernas, la raja de sus nalgas y el apretado y firme agujero de su culo.


Gemía mientras le acariciaba. Su respiración entrecortada, la frente recargada en el sillón, sin pedirme nada y dándomelo todo. Me excitó su entrega y su abandono, saberlo completamente a mi disposición, su cuerpo como un juguete al cual yo podría hacer lo que se me antojara. Ese poder era intoxicante. Comencé a nalguearlo, fascinado con el sonido de mis palmadas en su carne, mientras sus nalgas danzaban bajo mi castigo. Aguantó sin rechistar, como los hombres, mordiéndose los labios para ahogar sus quejidos de placer o de dolor, no supe distinguirlo. Excitado, tomé mi cinturón y le di una serie de latigazos, descubriendo una vena cruel y sádica en mí mismo. Luis se mantuvo firme, con la cola alzada y la espalda arqueada, sosteniendo el peso de su cuerpo sobre sus fuertes brazos y dejándome el placer de controlarlo todo.


Finalmente me arranqué la ropa. No podía soportar mas la espera. Luis mi miró. Era la primera vez que me veía totalmente desnudo. Si le gustó lo que vio no dijo nada. No estaba en posición de opinar y lo sabía. Recargó la frente sobre el sillón a la espera de lo que se avecinaba. Su espalda y glúteos transpiraban y dejé resbalar mi miembro en el surco de sus nalgas, sólo para anticiparle lo que vendría y lubricar mi verga con su humedad.


Abre bien el culo, soldado – le indiqué – porque te la voy a meter hasta el fondo.


Luis arqueó la espalda, y yo le acomodé la punta de la verga en la entrada de su culo. Su ano estaba firmemente cerrado, y empujé con fuerza para abrirlo. Probablemente hubiera sido mejor hacerlo con cuidado, pero quería penetrarlo, desgarrarlo, romperlo y usarlo porque así era el juego que estábamos jugando, y se la metí con un sólo empellón. Luis gritó, quebrantando su hasta entonces estoica actuación, de pronto traspasado de dolor con la intempestiva introducción, pero no tuve ninguna compasión, y seguí metiéndole el fierro hasta sentirlo completamente encajado en sus entrañas.


Lo tomé por las caderas, sus anchas y masculinas caderas. Me encantó la visión de sus nalgas abiertas y mi gruesa verga perdida entre ellas. El ajustado y angosto pasaje completamente abierto por mi pito hinchado y el gozo de poseer a aquel hombre fueron la combinación perfecta.


Comencé a moverme en su interior, consciente de que con cada movimiento su sufrimiento se acrecentaba. Lo escuchaba gemir en agonía, pero no me detuve, metiéndole la verga con fuertes y decididos empujones. Entramos ambos en un ritmo de frenéticos movimientos. Me impulsaba desde sus caderas, desde su espalda, jalándole del pelo, obligándole a abrirse, a aceptarme, a reconocer que allí mandaba yo y mi deseo.


Te gusta, verdad cabrón? – le peguntaba en un paroxismo de desesperado goce – dime que te gusta!.

Señor, sí señor – contestaba con dientes apretados.

Dímelo bien – apremiaba yo metiéndole la verga hasta el fondo.

Su verga....en mi culo....me gusta mucho – mascullaba él.


Terminó desplomándose sobre el sillón, y yo empotrado en sus nalgas me recosté sobre su cuerpo. Seguí cogiéndomelo, bombeando incansable, subido ya en esa espiral sin retorno, donde cada músculo del cuerpo sólo persigue el placer, hasta venirme en su interior en un apoteósico final. Luis continuo moviéndose a pesar de que yo ya había terminado, y se vino también, sin necesidad de tocarse, con las ansias reprimidas por tantos días y la violenta cogida que le di.


Satisfechos ambos, nos vestimos y nos despedimos. Le dije que ya le llamaría cuando tuviera otro pedido para él, y Luis asintió. Dejé pasar varios días. En realidad nunca antes me habían llamado la atención los juegos sexuales violentos, pero de pronto comencé a pensar mucho en ellos. Luis buscaba pretextos para llegar a mi oficina, y yo lo ignoraba con el único placer de ver su expresión ante mi desinterés. Finalmente un día le llamé a media mañana.


Qué traes puesto? – le solté en cuanto escuché su voz al teléfono.

No entiendo, señor – contestó apenas en un susurro.

De ropa, qué llevas puesto – le aclaré.

El uniforme, señor – contestó estúpidamente.

Debajo, tonto, que llevas debajo del uniforme – le dije impaciente.

Una truza blanca – contestó con voz apagada.

Pues quiero que vayas al baño y te la quites – le indiqué.

Sí señor – respondió inmediatamente.

Luego me la traes a mi oficina – terminé y colgué.


Diez minutos después llegó Luis con un sobre, de esos de correspondencia. Lo dejó sobre mi escritorio.


Acércate – le ordené.


Metí mi mano entre sus piernas. Sentí sus huevos calientes y pesados a través de la tela y su verga tiesa. Le di la vuelta para acariciar sus nalgas y me encantó el contacto de la tela sobre sus firmes glúteos.


Así quiero que permanezcas todo el día – le advertí.

Sí señor – fue su inmediata respuesta.


Le palmeé las nalgas y lo despedí. Una vez sólo en mi oficina saqué el contenido del sobre, su truza blanca. Me la llevé a la nariz, percibiendo inmediatamente el olor de su sexo, masculino e intoxicante. Me sentí excitado. Todo el día tuve su ropa íntima en el cajón. De vez en cuando lo sacaba y lo olisqueaba, lo cual me mantuvo excitado casi toda la jornada. Ya tarde, le llamé y le dije que cuando se quedara solo me avisara. A eso de las ocho de la noche me llamó.


Voy a verte a tu oficina – le avisé -. Quiero que te desnudes y me esperes con las nalgas bien paradas. Quiero que lo primero que vea al entrar sea tu culo peludo esperándome, porque no tengo tiempo y quiero llegar a cogerte sin tener que esperar a que te prepares. Esta claro?

Sí señor – contestó rápidamente.


Cuando llegué a su oficina lo encontré acomodado a cuatro patas, como un perro, con el culo hacia la puerta. Seguramente había estado muerto de angustia por la posibilidad de que entrara alguien mas en vez de mí, y suspiró aliviado al ver que era yo quien llegaba.


Muy bien – dije complacido por su obediencia – aunque debo disciplinarte de todas formas – dije tomando una regla metálica de su escritorio.


Me miró en silencio y asintió excitado. Le solté un reglazo en la nalga izquierda, y Luis saltó por el repentino dolor, aunque no quejó.


Sólo te daré diez reglazos – le avisé – porque hiciste las cosas tal como te ordené.


Sus nalgas terminaron rojas y calientes. Me abrí la bragueta y dejé salir mi verga hinchada y dura. No tuve ninguna dificultad en metérsela hasta el fondo. Luis suspiró complacido y lo cabalgue rápidamente, gozando de su sumisa entrega. Le dejé el culo lleno de leche y le prohibí masturbarse. Quedó febrilmente excitado y lo dejé tirado y desnudo en la soledad de su propia oficina.


Días después, con el fin de mes, yo debía preparar el cierre de compras, para lo cual necesitaba que todos los ejecutivos me hicieran un reporte de sus necesidades. Luis era uno de ellos, por lo que lo cité una mañana. Llegó perfectamente bañado y pulcro. Nada mas entrar sentí la tensión sexual flotando en el ambiente.


Comenzamos a trabajar. Sobre mi escritorio había todos los útiles normales de una oficina, entre ellos esas pequeñas pinzas negras que se utilizan para sujetar las hojas. Tomé una y se me ocurrió una idea.


Ábrete la camisa – le ordené a Luis.


Miró nervioso la puerta abierta, por la que mi secretaria y mi asistente pasaban a cada momento.


Obedece y actúa normalmente – le indiqué.


Luis desabotonó su camisa. Su pecho velludo era espectacular. Le hice señas de que la abriera un poco mas, hasta dejarme ver sus pectorales y sus tetillas. Tomé la pinza y se la coloqué en el pezón derecho. Luis hizo una mueca de dolor, pero aguantó sin hacer ningún ruido. Mi asistente entró y Luis rápidamente cerró su camisa. Continuamos trabajando, aunque ambos éramos conscientes de la pinza pellizcando su carne. Allí la tuvo durante todo el rato que trabajamos, hasta que terminamos y ambos nos pusimos de pie. Antes de marcharse cerré la puerta brevemente y le abrí la camisa. Su pezón estaba duro y rojo. Le quité la pinza y le lamí la tetilla erecta. Luis gimió descontrolado por la caricia.


Ahora puedes irte – le dije – y se marchó tratando de disimular la pronunciada erección bajo los pantalones.


Esa noche por supuesto me lo volví a coger, esta vez en mi oficina, y con una pinza en cada teta, lo cual indiscutiblemente disfrutó, según pude apreciar por sus gemidos de placer.


A partir de allí siempre estaba pensando en nuevas cosas que probar con Luis. En una ocasión llevé un consolador y se lo entregué.


Quiero que te lo metas en el culo – le informé.

Sí señor – respondió -. Cuándo quiere que lo haga, señor? – preguntó ingenuamente

Ahora mismo, y lo traerás puesto hasta que yo te diga.


Luis me miró sorprendido pero comenzó a desabotonarse los pantalones. Fue un verdadero placer verlo inclinarse y meterse él mismo el consolador. Sus nalgas abiertas por sus propias manos, la punta del consolador tanteando la entrada de su , introduciéndoselo lentamente con suaves murmullos de dolor, hasta que fuera únicamente quedaron los falsos testículos de plástico.


Ahora ponte los calzones y los pantalones – le ordené – y vuelve a tus labores


Luis obedeció y lo vi marcharse caminando de forma muy extraña, envarado y tieso con aquel grueso falo metido en sus entrañas. Tres horas después llegue hasta su oficina para retirárselo. Cerré la puerta y le ordené bajarse los pantalones. Le bajé los calzones, maravillado de que hubiera podido aguantar tanto tiempo con el culo retacado con aquel consolador.


Eres muy buen soldado – le dije mientras le sacaba el aparato – y una grandísima puta – terminé al ver la potente erección entre sus piernas.


Luis asintió, mientras le metía y sacaba el consolador unas cuantas veces y él explotaba manchando la alfombra con su abundante descarga de semen.


Limpia esa porquería – le ordené al marcharme, y lo dejé allí tratando de eliminar la indiscreta mancha.


Pasó un buen tiempo antes de que intentara algo de nuevo. No quería perder la emoción de aquel juego y pensé muy bien cuál sería mi siguiente movimiento. Finalmente se me ocurrió una idea muy buena. Averigüé la dirección de Luis y me presenté en su casa un domingo por la mañana. Me atendió a la puerta una señora, madura y todavía bonita, que resultó ser la esposa de Luis.


Buenos días – saludé – estoy buscando a Luis, somos compañeros de trabajo – le informé.

Pase por favor, - contestó ella muy educada – ahora lo llamo.


Entré a la casa y me senté en la sala. Luis llegó poco después. Su cara al verme fue todo un poema. Se puso tieso, no sabía que decir frente a su esposa, y salvé la situación hablando con ella como si nada, como si no me hubiera cogido a su marido tantas veces. Luis nos miraba callado. Llevaba puesto un pantalón para hacer ejercicio y una playera sin mangas que le entallaba el pecho ajustadamente.


Bueno – se disculpó su mujer – los dejo para que platiquen mientras les preparo un café.


En cuanto nos dejó solos le ordené a Luis que se acercara. Nervioso se sentó junto a mí.


Qué llevas debajo? – le pregunté.

Señor, por favor, aquí no – me rogó en un apagado susurro.


Metí una mano bajo su playera y le pellizqué una de sus tetillas con fuerza. Luis ahogó un quejido.


Me vas a desobedecer? – pregunté con voz autoritaria.

No señor – fue su respuesta inmediata.

Pues quiero ver lo que llevas debajo – insistí.


Mirando hacia el pasillo por dónde su mujer se había ido, Luis se bajó el pantalón de ejercicio. Llevaba un calzón tipo jocker, de los que usan los deportistas, que sólo cubren el frente y no el trasero. Palmeé sus nalgas desnudas, y Luis nervioso vigilaba ansioso que el sonido de los palmetazos no llamara la atención de su mujer en la cocina.


Empínate – le ordené.


Allí, en medio de su sala, Luis obedeció. Puso las manos sobre las rodillas y se inclinó, poniendo su majestuoso culo frente a mí rostro. Le abrí las nalgas con mis manos y le besé el ojo del culo. Luis suspiró de placer. Comencé a lengüetearle el agujero, pasando mi lengua por los bordes de su rosado ano. El ruido de tazas tintineando nos alertó con el tiempo suficiente para que Luis se subiera los pantalones y se sentara rápidamente.


Aquí les dejo café y galletitas – dijo su amable esposa – y le ruego me disculpe por dejarlos solos por un rato, pero debo salir a hacer algunas compras.

No se preocupe, señora – le contesté con mi tono mas encantador.

Luis, por favor atiende bien a tu amigo mientras regreso – recomendó ella a su taciturno marido.

Seguramente lo hará – completé sonriente.


Apenas escuché que la puerta se cerraba me abrí la bragueta y me saqué la verga, ya bastante dura.


Ven a tomar tu desayuno – le ordené.


Luis cayó de rodillas inmediatamente y comenzó a mamarme la verga. Ahora lo hacía ya de una forma estupenda, succionando el glande con una maestría impecable, al punto de casi hacerme venir.


Vamos a tu recamara – le dije apartándolo de mi verga. Luis renuente me indicó el camino. Detrás de él, comencé a acariciarles las nalgas.


Desnúdate – le dije sin mirarlo apenas entramos en su recámara.


El obedeció, y pronto estaba en pelotas mientras yo abría los armarios. Encontré el cajón de la ropa íntima de su mujer y elegí una pequeña pantaleta color melocotón, con femeninos encajes.


Póntela – le indique arrojándosela sobre la cama.


Luis dudó por breves instantes, pero reaccionó enseguida y se la puso. La prenda apenas y le cubría lo esencial. Una porción de sus huevos escapaba por los costados, y por detrás, la mitad de sus nalgas quedaban al descubierto.


Te ves como la puta que eres – le dije en tono desdeñoso.


Me senté sobre la cama matrimonial y lo jalé sobre mi regazo, acomodándolo boca abajo para zurrarlo.


Y te daré lo que una puta como tú merece – le dije mientras empezaba a darle nalgadas.


Su culo brincaba entre mis manos y disfruté mucho con aquel soberbio trasero, apenas cubierto por la femenina y delicada prenda. Lo castigué con rudeza, jalándole la pantaleta de modo que se le incrustó en la raja del culo, . Comencé a meterle un dedo en el ano mientras continuaba palmeándole las nalgas. Finalmente lo puse de pie y le ordené que se sentara sobre mi verga erguida. Por supuesto obedeció, haciendo a un lado la prenda sin quitársela y se acomodó sobre la punta de mi verga. Lo jalé hacia mí, haciéndolo que se clavara mi estaca con un solo empujón. Resopló de dolor y placer, y comenzó entonces a darse sentones sobre mi enhiesto palo mientras yo disfrutaba con ver su enorme y macizo culo descender sobre mi verga, absorbiéndola, tragándosela, comiéndosela con su apretado agujero. Me hizo venir rápidamente y loco de placer, todavía con mi verga dentro, comenzó a masturbarse.


No te di permiso de hacer eso – le indiqué.


Luis dejó de masturbarse con un supremo esfuerzo de voluntad. Lo hice a un lado y se recostó en la cama. Su verga estaba hinchada y goteaba líquido seminal.


Dime qué castigo mereces por estarte masturbando sin mi permiso – le pregunté.

Señor, el que usted decida – contestó. Me miraba con ojos turbios, demasiado excitado, demasiado inmiscuido en la fantasía que estábamos haciendo realidad.


Busqué en el armario. Encontré un grueso cinturón de cuero negro. Lo azoté sobre el colchón, a escasos centímetros de Luis, que respingó con el seco sonido.


Te parece suficiente castigo este? – pregunté sin esperar ninguna respuesta


Luis recargó el pecho sobre el colchón, con las rodillas en el piso. Sus nalgas preparadas para el castigo, su verga más dura que nunca. El primer golpe le arrancó un gemido y dejó una larga marca roja atravesando sus nalgas.


Ahora puedes masturbarte – dije empezando con una serie de cinco cinturonazos.


Luis comenzó a menearse la verga con ímpetu desenfrenado. Apenas alcancé a darle cuatro golpes cuando se vino con fuertes espasmos de placer. Le acaricié la espalda mientras aun se estremecía.


Me despides de tu mujer – le dije al cerrar la puerta.


Los días en la oficina eran una mezcla extraña de trabajo y placer. Comencé a disfrutar mucho con pequeños castigos y humillaciones que Luis siempre soportaba, con evidente placer. Le ordenaba hacer tareas denigrantes, como limpiarme los zapatos con la lengua, esperarme por horas fuera de mi oficina, encerrarlo en uno de los baños de la oficina con el consolador bien metido en el culo con ordenes de no sacárselo hasta que fuera por él, y cosas por el estilo. Lo malo es que tanto él cómo yo siempre esperábamos mas, y mi imaginación se estaba agotando.


En esos días conocí a unos tipos en un bar. Eran dos hombres como de mi edad que gustaban de incluir de vez en cuando a un tercero para ponerle emoción a su relación. Tuvimos una agradable sesión de sexo y se me ocurrió platicarles de Luis. Inmediatamente se interesaron en conocerlo, dudando de si en verdad Luis me obedecería en todo y se dejaría coger por ellos. Yo mismo no estaba seguro de que lo hiciera. Una cosa era el juego personal que teníamos y otra muy distinta que Luis aceptara que otras personas supieran de lo que yo le hacía. De todas formas acordamos que intentaría llevarles a Luis.


Elegimos la noche del viernes, y para facilitar las cosas les dije a mis nuevos amigos que deberían usar antifaces. Por la mañana le dije Luis que quería verlo esa noche. Llevaba ya mas de una semana sin cogérmelo, y le había prohibido tener sexo, por lo que estaba mas caliente que nunca. Cuando llegó a mi oficina se encontró con una nota mía donde le indicaba que se presentara en una dirección a las nueve en punto. Era el departamento de mis amigos, donde los tres lo estábamos ya esperando.


Luis llegó puntual, intrigado pero obediente.


Esta es su casa, señor? – preguntó nada mas al entrar.


Le crucé la cara con una bofetada que dejó una marca roja en su mejilla y una atolondrada expresión en su rostro.


No me gustan las preguntas – le espeté. – Tú debes callar y obedecer nada más.


Luis asintió en silencio. Su miembro ya estaba duro por el golpe recibido y sin aviso lo agarré con mi mano.


Ya estas caliente – le dije mientras le sobaba la verga – y apenas vamos comenzando. Eres una puta caliente. Una zorra ávida de verga y esta noche vas a tener mas vergas de las que tu hambriento culo va a poder soportar.


Mientras las palabras aun flotaban en su mente aparecieron mis amigos. Uno con antifaz rojo, el otro con uno azul. Luis inmediatamente reaccionó. Perdió la compostura, indeciso entre quedarse o abandonar la casa. Le solté otra bofetada.


Ni creas que te vas a marchar – le advertí -. Estos hombres son mis amigos, y tienen mi permiso para usarte como se les antoje.

Señor, yo no creo ser capaz.... – otra bofetada y una mirada furibunda y Luis dejó la frase sin terminar.

Te callas y obedeces, puta – le grité.


Luis se calmó. Vi en su mirada su total sumisión. Me acerqué entonces y lo besé. Nunca lo había hecho antes y el beso lo tomó por sorpresa. Le metí la lengua en la boca, abriendo sus labios, sintiendo su bigote contra el mío. Acaricié sus nalgas y le desabroché los pantalones. Luis me dejó hacer todo sin oponer ya ninguna resistencia. Mis amigos estaban cómodamente sentados en el sillón, mirando la escena fascinados. Sus braguetas mostraban lo mucho que les estaba gustando.


Luis quedó completamente desnudo frente a la atenta mirada de mis amigos.


Estos hombres estan calientes – le dije señalando a mis amigos -. Sácales la verga y mámaselas – ordené.


Luis tuvo un ultimo instante de duda, pero con el deseo bailando en sus ojos se acercó hasta el sillón. Se hincó frente a uno de ellos y le abrió la bragueta. La dura verga asomó por la abertura y Luis se la metió en la boca. El otro desenfundó también y comenzó a masturbarse viendo la mamada que recibía su compañero. Luis dejó la primera verga y saltó sobre la segunda, mamándola con soberbia pericia. Me acerqué hasta sus nalgas, excitado yo también y comencé a castigarlas con sonoras palmadas.


Puta caliente – le decía mientras lo azotaba – ya estas de piruja mamando verga, no sabes estar sin un pito en la boca, eres una zorra.


Luis excitado lamía con desenfreno los penes de mis amigos que se fueron desnudando entre lamida y lamida.


Quién se lo quiere coger primero? – pregunté.


El antifaz rojo saltó sobre el culo ya dispuesto, y la gruesa verga desapareció entre las amplias nalgas de Luis. Mientras se lo cogía le pellizcaba las tetas peludas, le jalaba el pelo, le golpeaba las nalgas, y Luis parecía disfrutar de todo lo que le hacía. Cuando se vino, su compañero tomó su lugar inmediatamente, sellando el culo de nuevo antes de que dejara escapar todo el semen que estaba en su interior. Luis cerró los ojos ante la segunda cogida de la noche. No le dejé descansar, le acerqué mi verga a la boca y rápidamente comenzó a mamármela.


Eso es, putita, comete mi verga, mójamela con tu saliva porque en cuanto termine mi amigo te la voy a meter en el culo y te lo voy a reventar a vergazos – le anuncié.


Cumplí mi palabra. En cuanto el antifaz azul dejó libre su hueco, le metí la verga hasta la empuñadura. Seguí pellizcando sus pezones, mordiendo su espalda mientras le arriaba implacables vergazos. Al final Luis era sólo un juguete en nuestras manos. Le dejamos descansar un poco y aun desnudo le ordené que nos preparara algo de cenar. Para aumentar su humillación mi amigo le colocó un delantal, y nos deleitamos viéndolo ir y venir con las hermosas y masculinas nalgas al aire. Se las pellizcábamos al pasar, le decíamos guarradas, lo tratábamos de puta barata, y él corría diligente trayendo bebidas y comida. Todavía desnudos cenamos en la mesa y Luis nos sirvió a todos. Los tragos al final nos calentaron nuevamente, así que mandamos a Luis a bañarse para una segunda ronda de sexo. Ni siquiera le dimos tiempo para salir del baño. Uno de mis amigos se metió a la ducha y se lo cogió bajo el chorro del agua. El otro lo interceptó al salir del baño, y húmedo aun se lo cogió sobre la cama. Yo preferí dejar mi turno para después, porque Luis mostraba ya evidencias de un total agotamiento.


Lo llevé hasta su casa porque no había traído coche y ya era bastante tarde. Durante el camino habló muy poco, y yo preferí dejarlo descansar. En el trayecto rememoré todo lo que le habíamos hecho, y la verga se me enderezó furiosa. Llegamos a su casa ya de madrugada. Atravesamos el pequeño jardín hasta la puerta de entrada. Luis buscaba la llave tratando de no hacer ruido. Lo abracé desde atrás, restregándole mi verga tiesa en las nalgas. Allí, sin pedir su consentimiento le desabroché los pantalones y se los bajé hasta las rodillas. Metí mi mano entre sus nalgas para buscarle el ano. Luis gimió adolorido, pero no me importó. Acerqué mi verga hasta su agujero y comencé a metérsela. Luis se recargó contra la puerta, dejándome hacerle lo que yo quisiera. El tipo era una joya. Me lo cogí rápido, con violentos empujones, preocupado de no hacer ruido para no alertar a su esposa, en las sombras, como un ladrón le di la ultima cogida de la jornada, y su culo fue violado una vez más. Esta vez le dejé masturbarse, y temblando ambos obtuvimos nuestro esperado placer.


Que pases buena noche – me despedí subiéndome la bragueta -. Te veo mañana en el trabajo.


Luis me miro y dijo el esperado:


- Señor, sí señor.

altair7@hotmail.com FOTOS

Casa con Piscina

Comentarios (0)

 En el mes de Enero tuve muchas ofertas para pasar
mis vacaciones, no quería gastar mucho dinero porque
el año pasado había hecho muchos viajes y en
realidad no tenía tanto efectivo como para hacer
algun viajecito largo.
Tuve la oferta de mi hermana para ir a pasar unos
días con ellos en Buenos Aires y después volver a
Montevideo para terminar en la casa de veraneo que
tiene mi hermano Leo en las cercanías de Punta del
Este.
Otra oferta fue la de Leo para pasar con ellos en
su casa, pero ninguno de esos ofrecimientos me
interesó demasiado, porque quería algo distinto ya
que tantas veces había compartido mis veranos con
mis hermanos y sobrinos..
La oferta diferente vino de parte de un matrimonio
gay amigos míos desde hace mucho tiempo.
Ellos y otro matrimonio amigo había alquilado una
casita en la ciudad de Carmelo, cerca del arroyo de
las Vacas, irían los dos "matrimonios" cada uno en
su coche y me propusieron de que fuese con ellos.
La idea me entusiasmó desde que me la plantearon,
en Carmelo había estado hacía muchísimos años y ya
era tiempo de volver a esa ciudad fundada por
Artigas y por qué no redescubrirla.
Mis vacaciones no podían ser más económicas, dado que
transporte, peajes y alojamiento no pagaría, solamente
los gastos de la comida lo dividiríamos en partes
iguales y alguna extra que quisiera hacer correría por
mi cuenta.
Llegamos a ese lugar y nos encontramos con un lindo
chalet en un barrio muy agradable pero lo mejor fue
el vecino de la casa de al lado...
El chalet tenía solamente dos dormitorios por lo tanto
los "matrimonios " que eran los que pagaron la renta
se apropiaron inmediatamente de ellos dejándome para
mi un cómodo sillón del living que como era verano no
fue ningún inconveniente adoptarlo como lecho.
Realmente no había mucho para hacer allí, dar unas
recorridas por la plaza principal, e ir a caminar a la
orilla del arroyo y tomar sol entre la vegetación que
había por a allí.
Pasaron tres o cuatro días en los cuales mi verga
estaba ansiosa por alguna acción, mis amigos estaban
en lo suyo cada uno con su pareja y yo solito en
ese lugar tan cálido...
Mis amigos empezaron a saludar a los vecinos de al
lado, era un matrimonio de cuarentones con una hija
que andaría alrededor de los 17 años.
La señora muy amable nos contó que su esposo era
profesor de anatomía patológica en la facultad, que
ella trabajaba en una mutualista como doctora y su
hija estaba estudiando para seguir los pasos de sus
progenitores.
El profesor era un tipo casi de mi edad bastante
gordito con una sonrisa bonachona en la cara como
mu ŸÞ‘¤ ƒûÇŸðÉ ðp …æÏ& °?È Iþ ïù„0 Lùùùùùùñ 1Á0 € ðÀ ð ð1 ‰ð‘1
L$ ­Ä ­„bX1Ž ˆOŽOðpÏÏÏÏÏÏÏψˆ‚  Ž φ O‚ ˆ ψ ρ„ŽÏ‚O„ŽÏŒ  ŽOŽOðpÏÏÏÏÏÏÏρ€ ŽOƒ€Ž@ðpÏÏÏÏÏÏÏϘˆO€„€ ‚ O‡Å½ŽOƒ€ωˆÏŒ€‚  O‰ˆO ˆ ‚ ˆ OðpÏÏÏÏÏÏÏÏ„OƒÅ½ Oƒˆ €OŒ „„€ψOŒŽˆρˆ €O‰ˆÏ€ ‰Å½ÏðpÏÏÏÏÏÏÏÏ„€ €O‚OˆŽ Ž ÏŒOŽŽ €Oˆ ψO„‚ O€ €O„ OðpÏÏÏÏÏÏÏÏ€O‰ˆO€Å½   ˆ@ÏðpÏÏÏÏÏ 'x@ El tipo muy amable se pasaba horas conversando con
nosotros y cuando su esposa no estaba me miraba de
una forma muy extraña como comiéndome o
desvisitiéndome con la mirada.
Esa miradas no creo que fuesen imaginaciones mías
porque estaba necesitado de sexo pero no tanto como
para meterme con un nuevo vecino, casado y además
con una hija tan amorosa con él!!!
Alguna noche nos invitaron a su casa a jugar a las
cartas para acortar las noches que en esa soledad
parecían interminables.
Por lo que nuestra relación fue creciendo, nuestro
vecino llamado Eduardo, nos invitó a compartir su
piscina la cual se encontraba en el fondo de su casa,
separada de la nuestra por un muro pintado de blanco
y cubierto por rosales trepadores entrelazados con
jazmínes del país.
Eduardo siempre andaba de short por lo que sobre la
cintura se le desbordaban algunos rollos de su
abultada panza, su tetillas ralas, rosadas y bastante
abundantes las lucía con mucho orgullo y soberbia.
Su cuerpo me era familiar porque infinidad de veces lo
había visto con esa vestimenta pero el día que me
invitó a darme un chapuzón en su piscina creí que se
iba a bañar en bolas porque se agachó y comenzó a
quitarse el short.
Cosa que me extrañó porque su mujer e hija andaban por
allí y me dije "esta será una de esa familias
naturistas que se bañan todos desnudos!!"
En cambio... me llevé una sorpresa Eduardo bajo su short
tenía una minúscula malla verde esmeralda con una raya
negra que la atravezaba por la mitad.
Lo miré bastante bien y puedo decir que su cuerpo era
casi totalmente lampiño, rosadao y con muchos rollitos
de carne o grasa colgando por su bajo vientre, pero su
piel era muy suave al menos aparentaba serlo ante mi
vista ya que no la toqué ni me atrevería a tocársela a
un desconodio y menos delante de su familia!.
Era una piel muy hermosa sin ninguna estría o fisura
provocada por la gordura que en vez de ser flácida
aparentaba ser dura y firme.
Jugamos un rato dentro de la piscina, carreras, a ver
quien resitía más tiempo debajo del agua, etc. y en
una de esa zambullidas me pareció sentir las manos de
Eduardo que me tocaban el "paquete".
Por supuesto que a pesar de inquietarme un poco no le
presté mucha atención porque cuando uno está en una
piscina es muy común que pase gente al lado de uno y
sin querer lo roce con una mano o un pie, pero no de
esa manera tan evidente como lo hacía Eduardo, que
realmente daba que pensar...que no era por casuliadad.
Por supuesto que de allí no pasó porque estaba su mujer
en las cercanías y si el quuerií tener algo conmigo
por la forma en que se insinuaba no podía delatarse
tan abiertamente delante de ella.
A la noche lo comenté con mis amigos y me dijeron que
serían imaginaciones mías que el profesor les había
parecido un tipo muy serio y que no tenía aspecto de
ser Bi o de gustarle los hombres.
Pasamos unos diez días muy armoniosos compartiendo
nuestras vacaciones con nuestros vecinos y haciendo
alguna excursión por la zona con ellos.
Hasta que un domingo alquilamos un bote y fuímos a dar
un paseo hasta el Río Uruguay donde en una de sus
orillas hicimos un picnic muy placentero.
Al otro día era Lunes y como a las once de la mañana,
oi los gritos de Eduardo a través del muro del fondo,
se había subido a una escalera y estaba llamándome.
Cuando salí lo vi allí trepado entre las rosas y
jazmínes invitándome a nadar un rato antes de almorzar.
No me extrañó porque otros días antes de almorzar había
sucedido lo mismo, salvo que esta vez me dijo que
entrase porque había dejado la puerta abierta y que me
esperaba en la piscina.
Entré a la casa y me dirijí hacia el frente, crucé el
jardín entré a su casa y me encaminé hacia el fondo.
Eduardo estaba totalmente sumergido en la piscina,
solamente su cabeza podía verse fuera del agua.
-Sacate el short y metete al agua!!!
-Qué!!
-Lo que oíste, estamos entre hombres no vas a tener
vergüenza de mí?
-Puede venir tu mujer o tu hija....
-Quédate tranquilo, hace un rato se fueron en la
lancha a comprar ropa en Buenos Aires y hasta mañana
no regresan.
Me dijo eso e hizo una pirueta en el agua levantando
el culo para que viese que el estaba desnudo dentro
de la piscina.
No le hice caso y me tiré al agua con el short puesto,
di unas zambullidas y antes de que abriese los ojos
pude sentirlo junto a mí.
Me arrinconó contra la escalera de la piscina
tratando de sacarme el short y en el forcejeo apoyó
sus labios sobre los míos.
-Estoy caliente con vos desde que te vi, pero por mi
mujer no podía decirte nada y ...además tenía miedo de
que vos me rechazaras y se armase un escándalo...
Me dijo eso y siguió besándome.
Déjame verte desnudo! Sentate en la piscina!
El tipo no me desagradaba, yo tenía muchos días de
abstinencia porque no había trabado relación con nadie
de los alrededores, no sabía que hacer para tener un
buen rato de sexo y este tipo me venía como caído del
cielo!!!
Así que lo complací me senté al borde de la piscina con
mis pies dentro del agua separé las piernas para que
él se metiese entre ellas y sin demorar mucho tiempo se
puso a admirar mi "herramienta".
-Que linda que la tenés! Y eso que no está parada!!
Se puso a darle besitos al prepucio que cubría el
glande y cuándo éste comenzó a levantarse por los
estímulos que sus labios le estaban dando comenzó una
interminable y variada cantidad de lamidas sobre toda
la superficie de la cabeza, me produjo tanto placer con
su lengua que terminó metida entre el borde del glande
y el prepucio cubierta por éste porque el muy
ingeniosamente había puesto su lengua en ese lugar,
deslizando el prepucio sobre su lengua que estaba
sobre mi glande.
Pude oir su gemidos de agitación, y sus manos a los
bordes de mis piernas mientras lamía se había agarrado
de mis caderas para no caer dentro de la piscina.
En pocos minutos más toda la cabeza y parte del tronco
se perdieron en su boca, siguió chupando magistralmente
hasta que toda mi verga estuvo alojada en el fondo
de su garganta.
Le propuse hacer un 69 cosa que no aceptó, sacando mi
pija de su boca dijo que otro día que ahora quería
chupar, chupar y chupar porque desde que estaba en esa
casa no había chupado ninguna verga ya que estas eran
su manjar favorito quería disfrutar de la mía.
Después de tanta abstinencia el placer se acrecienta y
este tipo me lo estaba dando en grando sumo, podía
sentir su lengua y su boca succionado hacia dentro
toda mi verga, hasta que no aguanté más y le anuncié
que si seguía así me iba a hacer acabar dentro de su
boca.
-Síííí, hacelooooo yaaa..!!!
Aumentó el ritmo de su chupada que estaba durando mucho
rato y a los pocos segundo pude sentir como mi leche
subía hacia la uretra para explotar en su garganta.
Mi pija siguió dura dentro de su boca después de tanta
expulsión de néctar, que Eduardo se había encargado de
extraer de mis vesículas seminales y de algun otro lugar
más, para luego hacer desaprecer dentro de su ser, luego
la sacó de su boca y al ir achicándose iban saliendo
los restos de semen que aun quedaban en la uretra, pero
estos vieron la luz del mediodía por unas milésimas de
segundo ya que él se encargó de lamer todos los
indicios de mi eyaculación que iban saliendo por allí.
Una vez que sació su hambre de pija y su sed de leche
salió de la piscina con la verga muy dura, fue la
primera vez que pude vérsela totalmente porque antes
la había visto dentro del agua y la imagen era muy
difusa por los movinietos del agua, pude ver que era
de un tamaño regular, gordita y corta.
Para retribuirle la agarré con la mano comencé a
correrle el forro hasta que apareció ante mis ojos
una cabecita rojiza y muy mojada por el agua de la
piscina.
-Déjame chupártela así de pija dura no te vas a quedar!
No gozaste nada tu pija sigue aun dura y no acabaste...
Nuevamente no quiso, se acostó boca abajo separó sus
nalgas y me ofreció su hoyo por el cual se querían
meter los rayos del sol.
-Lástima que se te bajó, me hubiese gustado que me
cogieras...
Su hoyo era muy rosadito como todo su ser, claro que
un poco más fuerte que el resto de su cuerpo casi el
mismo color de su glande tenía ese agujerito que
estaba calentándose por el sol que le daba de lleno.
Hundí mi cabeza allí y comencé a lamer hasta que mi
lengua de a poco se fue metiedo en ese hoyito que
cada vez latía más y le daba paso hasta que mis dedos
ensalivados fueron a meterse de a uno en uno ante los
suspiros y gemidos de placer de mi nuevo amigo.
Mi pija empezó el lento camino al endurecimiento, él
lo notó y se acomodó sobre mí chupándola nuevamente
hasta que se puso dura lo suficiente como para una
penetración.
En ese 69 seguí lamiedo su culo y metiendo dedos hasta
que su esfínter cedió y pude apreciar que un gran
buraco saludaba al sol.
-Tenés condones?
-Como querés que venga a visitarte con condones en la
mano!!
-Sí, tenés razón, vos no sabías que iba a pasar esto..
-Si yo vine como todos los días a nadar un poco, que
me iba a imaginar lo buen anfitrión que sos y como
agasajás a tus huéspedes!!!!
-Bah.. no importa cogeme sin condón, no aguantó más..!!
Se puso ariba mío se calzó la pija en su culo y fue
descendiendo sobre ella hasta que sus nalgas no
tocaron mis pelos púbicos no se detuvo, fue increíble
sentí que le iba entrando y a pesar de que su culo
ofrecía resistencia él no se inmutaba y seguía bajando
sobre ella con una gran deseperación.
Una vez que toda estuvo dentro suyo se agachó hacia
adelante besándome en la boca y levantando el culo de
tal manera que mi verga empezó a salirse de él, pero
por poco tiempo al notar eso se enderezó y quedó
nuevamente clavado en ella..
Se apoyó en su pies y empezó un lento balanceo sobre
ella hasta que fue alcanzando velocidad y me cabalgó
unos cuantos minutos hasta que no pude soportar más
tanta excitación.
-Uyyyyyyyyyyy..!!! AAAAAagHHHHHHHHHHHhh...!!!
Mi leche comenzó a subir y pude sentir que la base de
mi pija era apretada por algo que no era su culo ya
que su esfínter no podía estrangularme por allí...
Eran sus dedos..!!!
Sus manos iban y venían por lo corto de su pija hasta
que dió un gemido y pude ver un chorrito de leche
asomarse por el agujero de su pija para luego perderse
entre sus dedos.
Lo quedé mirando como diciendo: Qué poco acabás?
El se dió cuenta y me dijo:
-No creas que siempre acabo tan poco, anoche mi mujer
quiso doble fiesta porque se iba y quería ir a Buenos
Aires muy satisfecha.
Mi verga se fue bajando dentro de su recto hasta que
sola se salió de allí
Nos tiramos en la piscina, nadamos un rato mientras
nuestros cuerpos se higienizaban de la transpiración
producida por nuestra agitación acompañada por los
rayos del sol que estaba en su cenit.
Me invitó a almorzar pero no acepté porque mis
amigos me esperaban para hacerlo con ellos, se quedó
solo y yo me fui a comer con mis amigos.
Les conté lo que había sucedio y uno de ellos me dijo:
-Así que era cierto el profe es de los nuestros!!!
Ni que decir a la tarde volví y me quedé a dormir en
su casa donde me la chupó por varias horas hasta que
logró que se me parase nuevamente y al rato no pude
resistir más y le llené otra vez su garganta de leche.
Su mujer y su hija vinieron al otro día después de
almorzar y por supuesto nunca sopspechó que en su
cama había dormido yo con su marido.
Después de eso no tuvimos más oportunidades de estar
a solas en su casa porque su mujer e hija andaban
siempre por allí, pero Eduardo venía a casa con
cualquier excusa y aprovechaba para chupármela en los
dormitorios de mis amigos que gentilmente nos los
cedían para nuestras "necesidades!"
No sé que le habrá pasado a Eduardo porque después
de ese maravilloso y caliente mes de Enero que pasamos
en Carmelo, nunca más planeó un encuentro en
Montevideo y hasta cambió de E-mail para que no lo
pueda localizar.
Hace unos meses me encontré con uno de los matrimonios
que fueron conmigo a Carmelo y me dijeron que ellos
tampoco sabían nada de él.
Este fue el Eduardo que encontré hace un mes en el
sauna y me la chupó diciéndome que era la décima pija
que chupaba ese día en ese lugar.
Solamente me la chupó en ese sauna, no intercambiamos
casi palabras y no nos dimos citas fuera de allí ni
pactamos ningun futuro encuenrtro?!
Supongo que irá todos los días a ese sauna si lo que
más le gusta es chupar pijas allí tiene a dispocisiín
de su boca muchas de todos los tamaños, colores y
sabores.
OMAR
Cualquier comentario como siemre pueden hacerlo a:
omarkiwi@yahoo.com FOTOS

Carlos Mario y Los Camioneros

Comentarios (0)

Me sucedió a finales del verano último. Acababa de volver de mis vacaciones de agosto en Torrevieja y el recuerdo de los polvos que me habían echado me tenía aún muy caliente. Hasta mediados de setiembre tenía tiempo libre, así que iba a las saunas en busca de buenos rabos que acariciar, chupar y cuando estaban bien tiesos ofrecerles mi ansioso culo para que descargasen buenos chorros de semen. Una tarde, en la sauna, me habían pasado por la piedra varios tíos cuando me cogió un hombretón ya bastante mayor, grueso, fuerte y con mucho vello, un auténtico macho. Tenía un rabo largo y grueso que me metió en la boca, aplastando mi cara contra el denso y rizado vello de su bajo vientre. Luego me puso de pie contra una pared, me levantó los brazos por encima de mi cabeza y los sujetó contra la pared, me hizo separar un poco los pies y me penetró con fuerza.

Metía y sacaba la polla con fuerza y mientras me sujetaba los brazos en alto con la mano izquierda, su mano derecha recorría mi cuerpo estrujándome los pechos, acariciándome el cuello y el vientre y de vez en cuando dándome fuertes azotes en la nalga derecha. No se corrió rápido, ni mucho menos. Estuvo como diez minutos o más metiendo y sacando la polla en mi culo. Cuando por fin se corrió, yo estaba realmente a mil y mis gemidos habían atraído varios curiosos a ver cómo me follaba. Cuando sus chorros de semen entraron en mi intestino apreté instintivamente mis esfínteres para ordeñarle al máximo. Cuando terminó de correrse y sacó su polla, noté como el semen escurría entre mis nalgas.

Mientras nos duchábamos, el desconocido me dijo que se llamaba Roberto y llevaba un camión de transporte de frutas y que iba a cargar a Almería para descargar en Madrid. Me preguntó si quería hacer un viaje con él para echarme unos cuantos polvos. La verdad es que yo había hecho auto-stop varias veces y en los camiones lo había pasado mejor que bien, así que le dije que de acuerdo. Me dijo que pasaría entre las siete y las siete y media de la mañana por la plaza de Atocha para salir a la carretera y que si yo estaba por allí me subiría al camión, pero que no podía esperarme. Le contesté que allí estaría.

Y allí estaba, a las siete en punto. Me había vestido para la ocasión. Llevaba unos shorts vaqueros blancos, cortísimos y superajustados, sin nada debajo, y una cazadora también vaquera, cortita y desabrochada para mostrar mi pecho y mi vientre, bien depilados como las piernas. Unas bonitas zapatillas rosa de suela de esparto completaban mi atuendo. En una bolsa llevaba tangas, unos zapatos de tacón, medias, unos tops de lycra, un sostén con relleno, una minifalda cortísima y otras cositas así, por si había ocasión y a mi ligue le gustaba verme de mujercita. Pasé algunos sofocones, porque desde algunos coches y furgonetas que pasaban por allí me dijeron de todo. Poco después de las siete y media un enorme camión trailer, que venía desde el paseo del Prado, se detuvo a mi altura. Al volante iba a mi ligue de la sauna y a su lado, otro tío un poco más joven, como de cuarenta y tantos años, más grande y fuerte como un toro, pero menos grueso. Fue este último el que abrió la puerta para que subiera y me ayudó a entrar en la cabina, empujándome el trasero con una manaza fuerte y velluda. Me sentaron entre los dos y el camión siguió camino hacia la autovía de Andalucía.

Eché mi bolsa de viaje a la parte detrás de los asientos y me acomodé entre los dos camioneros. El de la tarde anterior, que conducía, me apretó el muslo izquierdo desnudo, mientras el menos mayor sobó apreciativamente mi pecho y me dijo que me quitara la cazadora y el pantaloncito. Lo hice y quedé sentado completamente desnudo entre los dos tíos. El de la derecha cogió mi pollita y mis huevos y se echó a reir. Mi pene mide apenas seis centímetros y poco más de dos de diámetro y cuando está tieso del todo llega como mucho a unos doce centímetros. “Oye, ésto más que un marica es una niña, con esta pijita tan mini y en cambio tiene bien marcados los pechos y los pezones”. Los dos rieron de buena gana, mientras mis pezones se ponían aún más tiesos y yo notaba mi excitación por todo el cuerpo. Es fantástico ir en cueros en la cabina de un camión, entre dos tios machotes. Tienes la sensación de que todos los coches que se cruzan te ven por el gran cristal del parabrisas y que los conductores piensan que los camioneros llevan una buena puta a bordo.

El que iba a mi derecha me dijo que se llamaba Luis. Se desabrochó los pantalones, se sacó el rabo y los huevos y me ordenó mamársela. La polla, larga, gruesa y nervuda, se puso tiesa en cuando empecé a lamerla con mi lengua. “Venga, guarra, cómetela”, me dijo el tío. Eché hacia atrás la piel y metí el rabo en mi boca, lamiéndolo con la lengua y succionándolo con los labios. El tío me cogió la cabeza y empujó hasta que mi cara se enterró en el espeso vello de su bajo vientre. La polla me entraba en la garganta. Me deslicé del asiento y quedé de rodillas entre sus piernas, sin dejar de mamarle la polla. “Espera”, me dijo, “que quiero follarte a fondo maricón”. Me hizo incorporarme y exploró con los dedos el agujero entre mis nalgas. Se escupió en los dedos y me suavizó el agujero con saliva, metiendo los dedos, primero uno, luego dos, finalmente tres entraron con facilidad. Entonces me hizo levantarme y sentarme sobre su polla, con mis piernas bien abiertas a un lado y otro de las suyas. Me metió la punta de la polla en el culo, me cogió las caderas y me hizo bajar poco a poco, empalándome en su polla. Con un último tirón de las caderas mi culo bajó del todo y quedé sentado sobre su pubis y sus huevos.

Toda su enorme polla estaba dentro de mi intestino. Subió las manos por mi vientre y mi cuerpo hasta mis pechos y los cogió, uno con cada mano, estrujándolos y apretándome con fuerza los pezones hasta hacerme dar grititos de dolor. “Venga, guarra, ahora sube y baja, hazme una buena paja con tu culo”, me ordenó. Era fantástico. Yo veía pasar la carretera y los coches por el gran parabrisas del camión, mientras mi cuerpo desnudo subía y bajaba, empalado en la gruesa polla. Notaba todo mi cuerpo cruzado por latigazos de placer, que recorrían mi vientre, mi pecho, mis muslos y mi espalda. Mientras gemía sintiendo los golpes de la gruesa polla de Luis dentro de mi culo, mis huevos empezaron a estremecerse y mi pequeña colita, tiesa como un palo, se corrió. Mi follador, que se dio cuenta a tiempo, me cogió la pollita y la puso bien hacia arriba y pegada a mi vientre, para que mis chorros de semen fueran a parar a mi cara y mi pecho y resbalasen por mi cuerpo desnudo. Entonces me agarró con fuerza las caderas para obligarme a acelerar mis movimientos de subir y bajar, noté las contracciones de su polla y de pronto me sujetó fuerte contra su pubis y sus huevos y noté los chorros de semen que penetraban en mi intestino, mientras yo gemía loco de placer y él soltaba un fuerte gruñido de satisfacción.

Me quedé sentado sobre él un buen rato, con su polla dentro, tan caliente y cachondo que apenas podía abrir los ojos y mi acelerada respiración no se tranquilizaba. Por fin, empujó mis caderas para levantarme, sacó la polla y me volví a sentar a su lado, entre los dos camioneros. Luis, el que me había follado, me ordenó que le limpiase bien la polla con la lengua y lo hice cuidadosamente. A pesar de acabar de correrse, la polla empezó a ponérsele tiesa de nuevo bajo mis lametazos. Roberto empezó a reducir velocidad y se detuvo en un aparcamiento de la autovía. “Bueno, ahora me toca a mí, así que conduces tu”, le dijo a su compañero. Luis se puso al volante y mi ligue de la tarde anterior ocupó su puesto. El camión arrancó de nuevo y volví a sentarme abierto sobre la otra polla. Esta vez no hubo necesidad de saliva, porque Luis me había dejado el culo bien abierto, de manera que el grueso y largo pollón de Roberto entró sin dificultad, y estuvo buen rato follándome hasta correrse dentro de mi. Después de limpiarle también el rabo con la lengua, yo quedé literalmente exhausto, me dejé caer rendido y desnudo en el asiento entre los dos tíos.

Así seguimos viaje durante un par de horas, conmigo sentado en cueros entre los dos camioneros, que me hicieron contarles mis andanzas sexuales y me recompensaban con buenos sobajeos por todo mi excitado cuerpo. De pronto, Luis indicó a Roberto que tenían que repostar gasoil, y Roberto le contestó que condujera hasta “la gasolinera del Tacho”, que apenas faltaban veinte kilómetros. Luis asintió y se echó a reir. “Ya veo, seguro que lo dices por el Pollastre”. “Pues claro, me dijo el Tacho que ya tiene permiso y que se queda en la gasolinera”. Entre risas, Roberto me explicó que el Tacho era un amigo de ellos, antiguo camionero y que ahora estaba de encargado en una gasolinera, y que el Pollastre era un chico ecuatoriano “muy especial”, sin querer explicarme por qué.

La gasolinera del Tacho era como tantas. Varios postes de servicio a ambos lados de la autovía y a la derecha el edificio de caja, tienda y cafetería, y al lado un gran aparcamiento y un pequeño hotel de una estrella. En el aparcamiento estaban más de una decena de camiones, porque era cerca de mediodía y sus conductores estaban comiendo en la cafetería. Luis paró el camión junto a uno de los postes de gasoil y yo iba a ponerme el short y la cazadora, pero Roberto me dijo que estaba bien en cueros. Un gigantón más o menos de la edad de Roberto se acercó al camión, saludó alegremente a mis compañeros de viaje y miró de arriba abajo mi cuerpo, visible por el gran parabrisas. “¿Qué hay, Roberto? Hola, Luis. Ya veo que lleváis un buen coño para el camino”, y se echó a reír. Roberto bajó del camión y le estrechó la mano entre risas de ambos. Luis abrió la puerta de su lado y bajó del camión. Un chico joven, de unos veintitantos años, bajo y fuerte, como un poco achaparrado, vestido con un mono de trabajo, se le acercó. Sin duda era el ecuatoriano del que me habían hablado, pero no se le notaba nada especial. Me miró con curiosidad, pero poco expresivo, y se puso a llenar los depósitos de gasoil del camión.

Yo me sentía en una situación muy rara, con el camión rodeado de machos y yo sentado solo en la cabina, como en un escaparate, con las puertas abiertas a los lados y ante el gran parabrisas de cristal. Roberto hablaba algo con el Tacho y reían divertidos. Luis y el chico ecuatoriano estaban ocupados en llenar los depósitos y fuera de mi vista. En eso que Roberto se acercó a la puerta y me dijo: “Venga, guarra, date un paseo. Baja del camión y vete detrás del edificio”. Fui a coger los shorts para ponérmelos y Roberto me paró: “Eh, eh, nada de vestirte maricón. Así en cueros estás más mona. No dirás que le da vergüenza ir en cueros a una guarra como tu”. Me sentí al mismo tiempo excitado y un poco asustado. No había ningún otro coche repostando. Desnudo como estaba, sólo con las zapatillas rosa de esparto, bajé del camión y moviendo mucho las caderas y las nalgas, caminé lo más rápido que pude, pasé al lado del edificio de la caja y fui a la parte de atrás. Allí únicamente había campo y la puerta de los servicios. Quedé unos momentos sin saber que hacer, hasta que los cuatro, Roberto, Luis, el Tacho y el que habían llamado “el Pollastre”, vinieron a reunirse conmigo.

Fue el Tacho el primero que habló: “Bueno, maricona ¿cómo te sientes aquí sola con cuatro buenos machos?”. Me puse muy colorado mientras todos reían y de nuevo noté la excitación en mis huevos y que mi pequeña polla empezaba a empalmarse. El Tacho se acercó y dándome un fuerte azote en las nalgas me ordenó pasar a los servicios. Los cuatro entraron detrás de mi y el Tacho cerró la puerta con un pestillo. Era una sala grande, en una pared se alineaban cinco lavabos con espejos y a continuación como una docena de urinarios, sin separación entre ellos. Enfrente estaban las puertas de seis retretes, y ya al fondo se veían dos duchas, con las puertas abiertas. A esas alturas, yo me había dado cuenta que Roberto y Luis habían decidido que yo hiciera de puta para el Tacho y el Pollastre y seguramente también para repetir ellos. Bueno, la cosa me apetecía y me dispuse a servirles con todas mis ganas para que me disfrutasen a tope.

El Tacho, Roberto y Luis no tenían ganas de perder tiempo, porque rápidamente se desnudaron. Sus corpachones grandes, fuertes y velludos, y sus pollas gruesas y largas me hicieron sentirse de nuevo excitado a mil. Sin embargo, no se me acercaron, parecían esperar algo. Entonces el joven ecuatoriano se bajó la cremallera del mono y se lo quitó. Tenía un cuerpo con poco pelo, pero muy musculoso. Incluso antes de que se quitara los calzoncillos adiviné por qué había dicho Roberto que era “especial”. Cuando se los bajó tragué saliva, entre cachondo y asustado. Aquello era increíble y aún más llamativa en el cuerpo bajo del chico. Entre sus piernas colgaba un rabo que incluso así, blando como estaba, le llegaba a más de medio muslo y era grueso como mi muñeca. Costaba imaginar cómo sería empalmado, aunque iba a tener ocasión de verlo y sentirlo enseguida. Sin contemplaciones, el chico me hizo arrodillarme y me ordenó lamerle el enorme pollón, que empezó a ponerse duro con rapidez bajo el estímulo de mi lengua. Por el grosor no podía ni intentar meterlo en mi boca, así que me puse a lamerlo intensamente, arriba, abajo, alrededor. Tieso era impresionante, un enorme cilindro de mucho más de un palmo de largo y como cinco o seis centímetros de diámetro. Pensé que mi violación por ese rabo iba a ser dolorosa, aunque no imaginaba cuánto.

Los cuatro se habían agrupado a mi alrededor. Yo, de rodillas, iba chupando de polla en polla, metiéndome en la boca las de Roberto, Luis y el Tacho y lamiendo la del chico ecuatoriano. Los cuatro las tenían ya tiesas a tope. De pronto, el Tacho me ordenó ponerme de pie y me dijo: “Zorra, te ha llegado la hora, esto no lo vas a olvidar”. Me llevó hasta un lavabo y me hizo apoyarme agachado, con las nalgas en pompa y con las piernas abiertas. “El Pollastre” se puso detrás de mi, con su enorme rabo tieso como un palo. Yo lo veía por el espejo del lavabo mientras me acariciaba las nalgas y las abría. Empezó a poner crema en mi agujero y fue metiendo sin dificultades los dedos para dilatarme lo más posible. Luego llegó el momento. El Tacho y Roberto se pusieron uno a cada lado y me sujetaron los brazos. “El Pollastre” me cogió las caderas y noté la cabeza del enorme rabo entre mis nalgas, sobre el culo bien lubricado. Respiré hondo y procuré relajarme al máximo. De repente, casi al mismo tiempo, el chico ecuatoriano empujó su pene contra mi agujero y Luis me tapó la boca con su manaza, ahogando mi alarido de dolor mientras el enorme pollón se abría paso entre mis esfínteres y penetraba, despacio pero imparable, en mi interior. Las lágrimas salían a chorros de mis ojos y me hubiera caído de no sujetarme El Tacho y Roberto por los brazos. Después vería que de mi culo habían caído al suelo gotas de sangre, pero en ese momento, mientras el gigantesco pene invadía mis entrañas, noté la excitación de la próstata y empecé a orinarme sin poder impedirlo.

El chico ecuatoriano parecía incansable. Adaptado ya mi culo a su polla, dejaron de sujetarme los brazos y Luis quitó la mano de mi boca. Mis gritos eran ahora gemidos entre de dolor y placer que excitaban aún más a mi violador, que estuvo metiendo y sacando la polla durante un rato que parecía interminable, quizá un cuarto de hora, antes de correrse con chorros largos y calientes en mi sensibilizado intestino.

Los otros tres se corrieron en mi culo uno tras otro, estaban tan salidos con el espectáculo que se corrieron todos muy rápido. Yo, tras descansar un poco en el suelo, me levanté y me lavé bien el culo en un lavabo, tras limpiarme los chorros de semen que escurrían entre mis muslos. Los tíos se vistieron y yo volví en cueros a la cabina del camión. Roberto se volvió a poner al volante y salimos de la gasolinera hacia Almería. Notaba mi culo acorchado y tenía el cuello y los hombros llenos de moratones y señales enrojecidas en los pechos. Yo pensaba que el viaje había prácticamente terminado, pero estaba muy equivocado. Todavía habría otro alto antes de llegar y ni me pasaba por la cabeza lo que esperaba a mi cuerpo en destino…

(En el próximo relato, “Carlos Mario en la Gasolinera”, leeréis cómo se corrieron en mi boca y usaron el coño que tengo entre las nalgas docenas y docenas de tíos y viví durante casi dos meses como una puta, de día y de noche. El que quiera escribirme y conocer más detalles que lo haga a jimmy2002@xasamail.com FOTOS



Estadisticas Usuarios

  • Online: 33

Categorias

Articulos Relacionados

Articulos Mas Vistos

Nuevos Comentarios

Recomienda Superrelatos a Tus Amigos

Tu Nombre:

Correo de Amigo:

Código de Validación:

Introduzca el Código de Validación: